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lunes, 17 de agosto de 2015

A PORTA MIÑÁ: PUERTA ORIGINAL PARA SALIR DE LUGO A SANTIAGO DE COMPOSTELA

A Porta Miñá, salida histórica del Lugo intramuros hacia Santiago de Compostela
Praza de Santa María y fachada norte de la catedral de Lugo
Los peregrinos que recorren el casco histórico de Lugo siguiendo el trazado del Camino Primitivo se asoman ya a la Praza de Santa María, entre el Palacio Episcopal y la fachada norte de la Catedral de Santa María de Lugo, donde tienen dos opciones para seguir. Desde el nártex o pórtico que guarda la portada románica del santuario catedralicio podemos seguir de frente en dirección a sus torres neoclásicas, donde veremos la fachada principal en la Praza de Pío XII y desde allí saldríamos de las murallas por A Porta de Santiago, antigua portezuela que empezó siendo particular de los frailes para acceder a sus huertas y que a partir del siglo XVI empezó a ser de uso público. La otra opción es desviarnos desde aquí a la derecha, subiendo primeramente por esa rampa y tomando la rúa do Bispo Basulto para ir a la Praza do Campo y de allí salir de la muralla por el trayecto antiguo y original, A Porta Miñá.


 En este caso tomamos esta segunda opción: rúa do Bispo Basulto y Praza do Campo para ir por el camino originario a través de A Porta Miñá.


Desde esta rúa hacia la Praza do Campo se extienden numerosos bares, restaurantes y terrazas, caracterísita fundamental de este trayecto por uno de los lugares señeros del casco histórico lucense, verdadera "zona de vinos".


Esta es A Praza do Campo, con sus característicos soportales.


La puerta antigua de salida de Lugo en dirección a Santiago era en verdad la mencionada Porta Miñá (del río Miño), ruta urbana intramuros también señalizada pero hoy día menos empleada, la cual se dirige a otro de los lugares más emblemáticos del casco histórico, A Praza do Campo, llamada así porque hasta el siglo XX fue mercado del pan y anteriormente (s.XVI-XVIII) de productos del campo. Aquí el peregrino se dirige, un poco cuesta abajo, por la rúa de la izquierda.


En medio de la plaza hay una fuente barroca (año 1754) de la que mana agua por sus cuatro caños, con la imagen de San Vicente Ferrer predicando sobre ella y presidiendo el lugar, agua que es sustituida por vino tinto en las animadas fiestas de San Froilán, patrón de Lugo, a principios de octubre.



San Vicente Ferrer. Los peregrinos pasarán a sus pies.


A Fonte de San Vicente formaba parte del plan de mejoras de Lugo emprendido por el obispo Izquierdo y Tavira, proyectada por el arquitecto benedictino Manuel de los Mártires. Antaño el agua de la fuente venía por un desaparecido acueducto desde los manantiales de O Castiñeirino.


Algunos entusiastas de la historia están convencidos que aquí estuvo el foro de la milenaria ciudad romana de Lucus-Augusti.


Desde la Praza do Campo buscamos salir hacia la rúa do Miño.


Zona de vinos, ambiente y tapas, pero también otras muchas veces silenciosa y callada, como esas alboradas en las que los peregrinos más conocedores de los verdaderos vericuetos del Camino se dirigen a la Porta Miñá...


Seguimos ruta junto a estos soportales, a nuestra derecha.


Y dejamos atrás A Praza do Campo y sus aledaños.


 Atrás, el bullicio...


Poco a poco se regresa a la calma. De la Praza do Campo salimos a la rúa do Miño, que como su nombre advierte, es la salida antigua y tradicional de la ciudad al paso del río Miño.



En esta rúa tenemos la Oficina de Turismo de Lugo.


Luego, de la rúa do Miño pasamos a la Travesía do Miño...


Bajamos por esta rúa.

  
Y así llegamos al Pazo de Orbán, barroco del siglo XVIII habilitado como lujoso hotel... 


El pazo también saca sus sillas y mesas a la rúa. Hay una casa con soportales. Al fondo vemos ya la muralla de Lugo.


No nos resistimos a la tentación de asomarnos un momento al interior del pazo.



Ya salimos hacia A Porta Miñá, que vemos al fondo.


Desde el Pazo de Orbán nos dirigimos a la muralla y A Porta Miñá, pero pasando primeramente junto a la fuente, A Fonte da Porta Miñá.


Fuente en la que, durante la celebración de la multitudinarias fiesta romano-castrexa del Arde Lvcvs se celebran rituales de bautizos y matrimonios celtas...


El Camino baja a la derecha de la foto.



El Pazo de Orbán, el Camino y A Fonte da Porta Miñá desde lo alto de la muralla.




Dejamos atrás la famosa fuente y  ya salimos de las murallas por la Porta Miñá, una de las originales de la muralla romana por la que salía la Vía XIX hacia Iria Flavia y Bracara Augusta. Tuvo esta puerta una capilla, aprovechando el hueco dejado por el espacio para el antiguo guardia, dedicada a San Ramón..


Es también llamada del Carmen, A Porta do Carme, por cuenta de la capilla de esta advocación sita justo delante, al otro lado de la calle, ya extramuros. Aquí se conserva el topónimo Hospital, pues fue solar del Hospital de Peregrinos de San Miguel, que primero estuvo fuera y luego dentro de las murallas.
Saliendo por la Porta Miñá
Se conserva relativamente bien (recordemos que la traza actual de las murallas obedece a las reformas y restauraciones del s. XVIII) dado que algunos proyectos encaminados a agrandarla a mediados del siglo XIX quedaron en nada por falta de presupuestos, por lo que se consolidó en su aspecto a finales de esa centuria.


Y desde A Porta Miñá cruzamos la calzada y seguimos de frente por la rúa do Carme hacia este santuario.



Es un templo relativamente grande, sito en el lugar del Regueiro dos Hortos, desde donde se despedía a los peregrinos a Santiago que salían de la ciudad, de ahí que su primer advocación estuviese dedicada a la Virxe do Camiño, hasta que en 1773 se fundó la cofradía del Carmen, siendo entonces, finales del siglo XVIII, cuando se construye el actual santuario en líneas neoclásicas con reminiscencias del barroco compostelano.


Se conserva una talla de la Virxe do Camiño del siglo XVI y otra, más moderna, de la Virxe do Casrme, pero en retablo renacentista.


Un monumento en la Praza do Carme, al lado de la capilla, señala que aquí nació, en el año 833, San Froilán, patrón de Lugo. Un lugar llamado Regueiro dos Hortos.


Seguimos entre las casas cuesta abajo a través de la rúa do Carme.



Al final, en un cruce, dejamos el asfalto y nos adentramos en un terreno eminentemente rural, entre huertas y muretes de piedra, el Camiño Regueiro dos Hortos, que en un primer tramo es bastante transitable, aunque solitario tras dejar atrás la última casa.


Es casi más grande la chimenea que la misma casa...


Atrás quedan las viviendas.


Camiño Regueiro dos Hortos. Paraje solitario y no muy bien cuidado en líneas generales dada su importancia histórica y actual para las peregrinaciones.


Hay arbolado y se contemplan en todo momento los edificios de la urbe, aunque el pasaje adolece en este momento de notable oscuridad a las horas de amanecida en las que emprenden ruta numerosos peregrinos.


Estamos en el agro pero siempre a la vista de los edificios de la ciudad. Por allí al otro lado pasa el otro camino, el que baja de A Porta de Santiago


Como el nombre del camino indica hay huertos y cobertizos.


Nos acercamos a los edificios de viviendas.


Pero a partir de aquí cruce el camino empeora, el firme, si bien en buenas condiciones para caminar hasta aquí, ahora se vuelve un lodazal cuando llueve.


Con tiempo seco poder puede pasarse pero el sendero está en esta situación, circula poca gente y está sumamente descuidado, aparte de los problemas de seguridad y oscuridad que decíamos antes...


Era la bajada secular de la ciudad de Lugo hacia el Miño, que se cruzaba por A Ponte Romana


Los muros de las fincas dejan paso a unas vallas y nos acercamos a los edificios de la Ronda do Carme.


Hay eso sí, conchas señalizadoras. Aquí subimos estas escaleras.
 
Calzada da Ponte que baja de las murallas desde la rúa y Porta de Santiago
Aquí, en un entorno eminentemente urbano de edificios de pisos, pasamos sobre la Calzada da Ponte, que baja desde la rúa y A Porta de Santiago, ruta que siguen la mayoría de los peregrinos y con la que enseguida vamos a empatar. Pero para ello hay que estar antentos pues la señalización era últimamente muy confusa.

Hito de la concha peregrina: tras los contenedores del fondo bajan las escaleras a la Calzada da Ponte, enlazando con el camino que baja de la Porta de Santiago
 Veremos un mojón xacobeo que nos indica ir de frente. Si seguimos la indicación daremos un gran rodeo aparte de perder la señales. Realmente lo suyo sería cruzar en este lugar la calle Ronda do Carmen con sumo cuidado, y no solamente por estar atentos al tráfico.
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Paso sobre la Calzada da Ponte, peregrinos y vecinos tienden a pasar, con notable riesgo de tropezones y resbalones, por el cuestudo césped entre una calle y la otra, tal y como se observa en el "paso" pisado a la derecha del puente
NO HAY PASO HECHO y tanto peregrinos como peatones en general tienden a caminar por el cuestudo campo ajardinado que baja a la siguiente calle, con notable riesgo. Hemos visto como grupos de romeros se avisan y se ayudan unos a otros para localizar estos pasos. Urge, en nuestra opinión, solucionar también este improtante problema.


Un poco más adelante hay un sendero en un poco mejores condiciones, pero de barro, ojo a los resbalones, aparte del paso de vehículos, por supuesto.



Luego de cruzada también esta segunda calle unas escaleras nos bajan a la Calzada da Ponte, la cual se dirige al barrio de este nombre, A Ponte. Aquí los dos caminos que salen de Lugo ya son uno solo endirección al histórico puente de A Ponte Romana sobre el río Miño.Exponemos aquí la situación de este camino histórico para que todos conozcamos sus glorias y también penurias, no demasiado difíciles ni caras de enmendar, en nuestra modesta opinión...