Eres el Peregrino Número

viernes, 25 de septiembre de 2015

BASCUAS Y VILAVENTE, CAMPOS DE GIRASOL EN CAMINO HACIA A VIÑA Y CASTELO: RUTA A LA CIUDAD DE LUGO

Paisaje de Bascuas
El Monte dos Penedos y la cantera de O Cruceiro vistos desde Bascuas
El nuestro trayecto a lo largo del Camino Primtivo acabamos de entrar en términos del concello de Lugo en Gondar, subiendo luego por A Costa Francesa al Monte dos Penedos y la cantera de O Cruceiro. Los puertos de montaña de Asturias y Galicia han quedado atrás y solo la subida, con posterior bajada, de no muy altas lomas y colinas, nos separa de la capital lucense, predominando la llanura


A partir de aquí y nada más iniciar la bajada, nos desviamos de la vía asfaltada y nos metemos por una estrecha senda que se introduce en otro bosque, en suave descenso, O Camiño da Caciza.


Esta es la bajada al valle.


Cruzamos una vía local y, junto al grueso tronco de un árbol venerable, seguimos un sendero junto a estas fincas:


Por aquí va el Camino.


Praderías y boscaje.


Árboles venerables.


Encontramos algunas casas, las carballeiras y pinares vuelven a dar paso a campos llanos en la Corredoira Vella: estamos en Bascuas, en las inmediaciones de la Casa do Muiñeiro (molinero).


Caminamos entre las fincas.


Baja A Corredoira Vella.


Llega a un cruce.

 .
Tomamos el ramal principal, el de la derecha.


A Corredoira Vella nos lleva del bosque al valle.


Pasamos sobre el Rego de Bascuas o Rego do Coto, formado aquí por la unión del Rego dos Agrelos y del Rego Augualevada. De frente, una suave loma identifica el paisaje de Bascuas, con sus viviendas y caseríos salpicando la campiña, vaquerías y huertos de berzas, árboles frutales y entorno rural y residencial que anuncia esa cercanía ya de la gran urbe.


Estamos en A Estrada, topónimo totalmente caminero.


Más al norte Daquelcabo.


A Estrada.


Ascendemos un poco bajo la arboleda, por senda de zahorra, recientemente acondicionada.


Salimos al sol.


Pasamos al pie de las antiguas escuelas.


Y por esta senda salimos a una carretera local. Allí llegamos a un cruce junto las casas al lado de la carretera LU-530



No andaremos sin embargo por la carretera sino por una ancha pista paralela a ella.
Cruce de Vilavente
 Al final, en la encrucijada de Vilavente, justo cuando ya vemos la urbanización As Regas, unas placas señalizadoras nos advierten de un "desvío provisional" que ya lleva años.


Parece ser que un tramo del Camino ha quedado cerrado y hemos de proseguir, aquí sí, kilómetro y medio por la carretera general.


No nos gusta nada, pues hay más tráfico y más veloz,  y pese que disponemos de buenos arcenes y nuestra vista se entretiene agradablemente con la contemplación de los bosques de pinos de la extensa finca Carballido, añoramos volver a las sendas andarinas y pequeñas pistas locales. Por eso nos alegramos cuando las señales vuelven a indicarnos un desvío, este a la derecha, para dejar la general, en el cruce de Manzoi, justo al norte de esta aldea de Carballido, en su campo de romerías. Seguimos entonces de frente por esta carretera local, junto a más campos y pinos, para desviarnos por una pista, no mucho más allá, a mano izquierda.


Un tramo bajo la enramada para enseguida salir a las soleadas y luminosas fincas en las cercanías de O Castro.


Aquí son ya hileras de árboles a ambos lados de la senda, y más allá las praderías...


Campiña regada por el Rego Lavandeira. Agra de Abaixo.


Chantas, las grandes lajas de piedra hincadas que delimitan las fincas, junto con postes hechos de piedra. Abundancia de canteras.


Estamos al norte de Fazai, parroquia de la "antesala" de la ciudad de Lugo, son los lugares de Agra de Trascorvos, A Agriña y A Cancela dos Arrieiros, intereante topónimo este que hace referencia a cancelas o cierres de campos y caminos para que no pase el ganado, relacionada a su vez con los milenarios itinerarios de la arriería


Buen Camino.


Aunque hace sol el sol es paseo es cómodo. Cierto es, de todas formas, que muchos peregrinos ya ansían aquí llegar a la ciudad de Lugo, aunque aún nos aguardan unos seis o siete kilómetros...


El paisaje sigue siendo netamente rural al ir acercándonos a la ciudad de Lugo.


Admiramos ahora el vitalista colorido amarillo de los campos de girasol...


En el camino de A Viña nos asombra esta inmensa plantación de girasoles. Hemos visto bastantes en este recorrido, pero hasta ahora no tantos como aquí, "concentrados" al lado mismo de la ruta, una verdadera preciosidad.



Pasamos al lado de tan inmensa plantación.



Luego de contemplar la plantación de girasoles avanzamos unos metros más entre setos silvestres, arbolado y prados...


Campos de Agra da Fonte...



Entonces y tras un cómodo tramo por parajes casi solitarios, unas piedras formando un muro entre fincas, algunas apiñadas y otras clavadas como lajas, las célebres chantas, nos señalan que entramos en el precioso pueblo de A Viña, hacia el que nos disponemos a entrar...


A Viña, un poco al norte de Fazái...


La senda va ahora a la sombra del arbolado en dirección a las casas.


A Viña. Sigue la tónica de las buenas casas de piedra y tejado de pizarra.


 Entrando en A Viña. Inmediatamente hallamos un cruce por el que, siguiendo flechas y conchas, continuaremos a la derecha.


A Viña, nombre de lugar de fácil explicación en esta tierra de pan y de vino, donde los racimos cuelgan entre las hojas de esas parras que crecen en las fachadas y en las cepas cercanas. Alrededor, parcelas y huertas.


Y hermosos rosales.

  
Saliendo de A Viña, topónimo netamente vinícola, rumbo a la ciudad de Lugo, donde verdaderamente habrá oportuniad de dar cuenta de los viños da terra.


A Viña en el Camino...


Marchamos de A Viña por camino de campiña y arbustos.


Luego vienen los páramos de Os Penedos, Monte das Regas y San Cibrao. Poco a poco se hace más patente la proximidad de la gran ciudad: zonas residenciales y polígonos en las inmediaciones, la cercanía de las carreteras, un helipuerto o los puentes encima de la autovía del noroeste y de la ronda este.


Pasando muy cerca del barrio de Nazaret, en O Carqueixo, caminamos sobre la autovía


Puente sobre la A-6, Autovía del Noroeste.


Son llamativos estos sugerentes penedos lisos de grandes rocas peladas al lado del Camino.



Mojón xacobeo.


En un cruce, las flechas amarillas y conchas puestas junto a una abandonada nave granjera nos guiarán hacia Castelo, entre prados y boscaje


Siempre nos guían los hitos del Camino.


Carballos en el camino de Castelo de Arriba...


Túnel vegetal.


Las primeras casas de Castelo, topónimo que hacer referencia a castillos en el sentido de poblados o recintos fortificados o castros, guardianes de los caminos de la ciudad de Lugo, antigua capital del conventus lucensis de la vieja  Gallaecia


El Camino baja por allí un poco.


Junto a la tapia de piedra, cubierta de hiedra, de estas viejas quintas.


Antiguos caserones de Castelo.


Hitos xacobeos.


Ya vamos dando vista en lontananza a la ciudad de Lugo.


Los edificios d ela urbe y los arrables, entre rurales y residenciales, de Castelo.


Grandes huertas y viviendas unifamiliares del extrarradio.


Aquí observamos la transición entre lo rural y lo residencial en el extrarradio de Lugo: Agra Mairo y Castelo de Abaixo. Al fondo son los barrios de  Cela, Reque, Casa de Guitián, Xuíz y Os Plateiros. Por allí va la carretera LU-530.


Campos de berzas y caseríos en terrenos donde se han edificado chalets en las últimas décadas.


Pasado el camposanto llegaremos al campo de la iglesia, con un cruceiro enfrente del santuario.


Cruceiro de O Castelo.


Cristo crucificado y La Dolorosa.


El campo de la iglesia.


Podemos ver la imagen de Santiago Apóstol, bajo las de Cristo crucificado y la Dolorosa.


La ciudad de Lugo, a un paso.


Vamos a la ciudad: en el cruce ante la iglesia a la derecha.


Pasamos a la vista de estos chalets..


Hacia allí están los barrios netamente urbanos de San Xillao, A Mina y Catasol.



Desde Castelo y siguiendo el Camino bajaremos al barrio A Chanca por el Agro do Couso.

Azulejos con el nombre del barrio y concha xacobea con flecha indicadora.


Llegamos así a A Chanca, viendo su grandioso puente ferroviario y los altos edificios de la urbe lucense.






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