Eres el Peregrino Número

domingo, 27 de septiembre de 2015

BURGO DE NEGRAL, VILACARPIDE Y PACIO: EN LA CALZADA ROMANA A PONTE FERREIRA (LUGO, GALICIA)

Burgo de Negral desde el Camino
 Saliendo de Castrelo tomamos el camino de la derecha
Marchando del Campo da Feira de Castrelo, donde están los albergues de peregrinos, en el concello lucense de Guntín y parroquia de San Román da Retorta, hallamos este cruce de caminos. Nosotros seguimos el de la derecha, el que es llano y está asfaltado en este primer tramo.


El Camino sigue aquí el trazado de la que fue la Calzada XIX del Itinerario de Antonino, una de las míticas vías imperiales romanas.


Estas vías aprovechaban en muchos casos pasos naturales de trasiego de viajeros y pastores empleados desde la más remota noche de los tiempos.


Es la prehistoria del Camino Primitivo.


En un principio era este ramal considerado una variante, la variante de la calzada romana, pero ahora ha sido reconocido como trazado oficial.


Vistas del valle da Retorta, al norte del concello de Guntín. El otro camino va por ahí abajo, era muy poco empleado dado que este de la calzada romana es un poco más corto y tiene albergues, aparte de la tradición histórica sobre la ruta más vinculada a la tradición xacobea.


En un momento, atrás queda Castrelo.


Adelante, el bosque...


La senda es muy cómoda de andar, muy apacible y tranquila, con bosquetes de arbustos y pinos repoblados.


Es un camino ancho, una pista incluso apta para coches, al menos los primeros metros. Eso sí, tranquila y solitaria, apartada de casas y pueblos, en medio de pinos y arbustos. A veces con murias o muretes de piedra a un lado...


Solitara pero muy concurrida por peregrinos, sobre todo durante las mañanas. También la vecindad la emplea para ir a fincas y plantaciones forestales.


Pista de zahorra con rodadas de vehículos, normalmente tractores o algún todoterreno, pero sin tráfico.


Helechos, castaños, robles, pinos... la foresta.


A veces la senda dibuja líneas rectas, a veces realiza alguna curva...


Y algún descenso, pero muy poco acusado


Bastantes hojas caídas...


Belleza en la enrramada.


Viejo tronco talado.


O Rego da Retorta. Hubo, en la zona conocida como A Ponte San Amaro una ermita, dedicada a San Mauro, alguno de cuyos elementos pudo ser trasladado hace mucho a la iglesia de Santa Cruz da Retorta, por donde va la otra alternativa.


Un poco de agua y un poco de barro señalan el lugar donde el Camino, en una curva, cruza el regato.


Iniciamos un poco de subida.


La pista sigue siendo ancha.


Aquí cuando llueve se forma un poco de barro.


Vegetación silvestre.


Encontrando alguna señalización "artesanal" de la calzada romana, arranca un tramo de subida...



Primero entre plantaciones de eucaliptos.


Luego discurre esta ascensión ascensión por suelo pedregoso, pizarroso, sin sombra de árboles.


Vista de la cuesta y del paisaje a nuestras espaldas. Es A Costa da Terra Negra.



Al sur, más allá del valle da Retorta, los Montes de Cotoroxo.


Ya se acaba la cuesta.


Cruce de caminos al llegar a lo más alto en A Cruz do Burgo, límite de parroquias y de concellos. De la parroquia de San Román da Retorta en el concello de Guntín pasamos a la parroquia de Pacio en el concello de Friol. Aquí seguimos de frente e iniciamos una bajada entre los pinares.


Una mámoa o túmulo, A Cruz do Burgo, señala la división parroquial y de concellos, enterramiento prehistórico muy anterior aún a la misma calzada. Los antecedentes más ancestrales del Camino Primitivo.


Como en un tobogán, comienza ahora la cuesta abajo entre los pinos, divisando ya al fondo el pueblo de Burgo de Negral.


Aquellas altas montañas son la Serra do Careón, paso de tierras lucenses a coruñesas, por donde habremos de pasar para ir a Melide.


Al pasar los pinares se nos ofrece más perspectiva en el paisaje de Burgo de Negral.


Aunque nos tememos que los eucaliptos no tardarán en crecer...


Bajamos admirando esta impresionante belleza natural y rural del agro gallego.


Burgo de Negral y la posterior subida a Vilacarpide, visto desde nuestra bajada por el Monte do Arneiro


Es un paisaje de cuadro de artista.


El Camino está realizando una bajada directa, primero entre los árboles y luego por el medio de los campos, en continuo descenso: viene a ser una de esas calzadas romanas "de libro", que buscan casi siempre la línea recta.

La bajada de la variante de la calzada romana vista desde enfrente

Delante de nosotros, laderas de lomas onduladas conforman un valle de ensueño, con amplísimas vistas al norte y al sur, grandes terrenos de hierba y pastizal, bosques, matorrales, matas de árboles y arbustos, hileras de carballos. Un lujo para la vista y los demás sentidos.


Campos de siega...


Burgo de Negral en lo alto de la colina y la citada subida a Vilacarpide que nos espera.


Montes do Salgueiro.


Verde y boscoso valle de ensueño.


Llegados abajo del todo, al fondo del valle, una sugerente cuesta por la ladera opuesta nos espera, allí camino del occidente, en ascenso hacia Burgo de Negral por A Costa do Burgo.


Flechas indicadoras.


Ahora atravesamos los campos que veíamos en la bajada.


Paisajes hacia el sur, tanto de los campos próximos como del final del valle, hacia las montañas...


Grandes fincas.


Subiendo a Burgo de Negral. Vemos las primeras casas en lo alto de la colina.


A nuestras espaldas dejamos el bosquete...


Y ante nosotros A Costa do Burgo, cuesta arriba...


 Montes do Salgueiro y sus paisajes.


La cuesta no es demasiado larga ni pronunciada per hay que subirla...


El valle a nuestra izquierda.


Trecho de sombra.


Maizales.


Los maizales señalan el final del ascenso...


Por fin en lo alto.


Una flecha en una cabaña nos indica ir a la izquierda en este cruce.  

Allí en el Camino, junto a la primer casa, una mesa con bancos de piedra es una sugerente oportunidad para hacer un alto y descansar de estas subidas y bajadas.



Justo a la derecha precisamente tenemos la bajada al centro del pueblo.


Y es que hacemos desde aquí ahora un corto descenso al valle de Burgo de Negral, con su caseríeo concentrado a lo largo del Camino, en la ladera que cae al arroyo de O Rego do Burgo.



Hermosa vista del pueblo, entre dos colinas.


Peregrinas en Burgo de Negral.


Burgo de Negral, casas, cuadras, naves de ganado, esparcidas por las fincas de los alrededores. Allí está la subida a Vilacarpide.

 

El centro de la aldea, por donde pasaremos ahora.


La senda, hasta aquí de tierra, se cubre de asfalto pero esto no le quita ni un ápice de dulzura paisajísitica, ahora un poco en descenso, pues la mayor parte del pueblo, casas tradicionales de piedra y pizarra, se sitúa en dos vertientes de una pequeña vaguada, con sus fincas, cuadras, hórreos, huertas, frutales y terrenos.


Encantador paisaje.


 Últimos metros de cuesta abajo.


Aquellas casas tienen su historia, pasamos a contarla.


 Primeramente pasamos el uente sobre el Rego do Burgo.


En la otra orilla está el lavadero.


Aún es usado por la vecindad.


Camino del lavadero y pasando el puente sobre el río miramos de nuevo hacia las casas en las que termina la cuesta que hemos dejado atrás. Allí en un muro nos parece ver una extraña figura.


Y es que ahí mirando para camino, puente, río y lavadero, empotrada, se ve una talla esculpida en piedra de lo que parece a primera vista un peregrino con un palo o cayado, muy antigua, aunque nos han dicho que es una imagen de Santa Bárbara.


Sea como fuese, los monjes del monasterio de Santa María de Ferreira de Pallares, en el concello de Guntín,  tuvieron aquí un hospital de peregrinos en la antigüedad, llamado en viejos papeles "Hospitale de Villanova de Nigral" 


Precisamente los vecinos nos han contado que, según tradición transmitida de los mayores, la casa que hay atrás "estuvo habitada por frailes". Quizás sea un testimonio fugaz de la memoria de la fundación hospitalaria que aquí existió hace muchos...


 El lavadero y las casas. El río pasa en medio.




 Seguimos ruta. Ahora toca subir de nuevo.


Otra vez en la subida.


Rampa arriba entre las casas.


Tal y como hicimos antes, nada más bajar una ladera comenzamos a subir otra, entre casas y fincas, pero esta más liviana, que nos llevará por la casona solariega de Fidalgo y A Míllara a Vilacarpide.


La ruta sube y delante de aquella casa llega a este cruce y sigue de frente, subiendo (a la izquierda de la foto).


Subida desde la que tenemos una vista maravillosa de Burgo de Negral.


Allí a la izquierda de la foto vemos las casas donde están la mesa y bancos de piedra en el cruce por el que llegábamos al pueblo.


Y la bajada al lavadero.


Y por supuesto los montes por donde viene, a lo lejos, la calzada romana y su larga recta.







Grandes vaquerías.



Según subimos, se amplia el panorama visual del valle de Burgo de Negral, con sus extensas fincas ganaderas...




Al fondo, la senda por la que llegamos y bajamos al pueblo. Más atrás, la bajada por la calzada romana.


El perro vigila el tractor, cuando llegamos a la cooperativa de agricultores...


Este pequeño edificio a la sombra de los árboles, junto a una nave de ganado.


Más arriba, casi llegando ya a Vilacarpide, más completas vistas...


Video de principios de la primavera en este lugar


Monte do Vilar, Monte do Salgueiro, al norte. Y al sur A Costa do Burgo y A Costa da Terra Negra, cerca de Os Seixalbos, por donde discurre el camino oficial en Vilamaior de Negral.


 Y abajo ya Burgo de Negral... tan bello que nunca se nos olvidará


Al sur A Costa do Burgo y A Costa da Terra Negra, cerca de Os Seixalbos, por donde discurre el que fue hasta no hace mucho el camino oficial en Vilamaior de Negral.


Pastos y fragas, bosquetes naturales, antes de coronar el alto en Vilacarpide.


Fin de la cuesta en Vilacarpide.


Coronamos la cima en el campo donde está la actual cooperativa agraria, otra oportunidad para recuperar el aliento unos instantes...


 Árboles en flor y veleta...


Pasamos junto a una casa.


Y es que enseguida tendremos que volver a bajar para volver a subir: Pacio, cabeza de esta parroquia al sur del concello de Friol.


Casas que asoman en el bosque, todo rodeado de campos y fragas, castañares, carballeiras...


Es el valle formado por el Rego do Bieita.


Al sur son los bosques de A Casa Nova y As Pedreiras.


Por allí va la senda que fue antes ruta oficial.


Bajada al valle del Rego do Bieita, con Pacio al fondo.


El topónimo es equivalente a pazo, palacio en gallego. Sin duda alguna vieja casona dio nombre al lugar.


Grandes ganaderías, fundamento de la industria láctea y quesera de la comarca. Queixo de Arzúa-Ulloa



Venimos subiendo y ya estamos en Pacio...


Proseguimos avanzando, disfrutando de la placidez de las aldeas gallegas, en un paisaje rural humanizado pero extraordinariamente silvestre a la vez y con una impresionante arquitectura rural pese a no estar siempre tan bien conservada como nos gustaría. De todas formas, todo en conunto, una maravilla.


Casas de piedra.


Casa en ruinas y establo a nuestra izquierda.


Aquí hubo una buena balconada.


Viejo hórreo.


Más casas.


Naves ganaderas.


Vienen a vernos.


Sin duda causamos expectación.


Árboles en flor.


La iglesia parroquial de Santa María de Pacio, también de pétreas paredes, como las casas.


Fue en origen románica, pero de aquel periodo apenas queda nada...


A no ser en el cruce que hay al lado del Camino y enfrente de la iglesia. Si nos fijamos lo que hay en lo alto de la columna y bajo la cruz.


Es un capitel románico de la antigua iglesia.



Entre sus detalles se aprecia en su base un sogeado y sobre él diversas filigranas, entre ellas lo que parecen caras humana.


Desde el cruceiro seguimos nuestra ruta.


Un poco más de subida y vamos saliendo de Pacio, con algún caserío más en el repecho.


Peregrinos haciendo un alto y conversando con el vecindario.


Un poco más allá acaba la cuesta cuando nos aproximamos a esta casa.


 Verdes campos y arboledas.


Por aquí pasa el trayecto.


Dejando atrás Pacio...


Aquí pasamos del concello de la parroquia de Pacio y concello de Friol a la parroquia de Ferreira y concello de Palas de Rei.


Es una larga recta.


Transcurridos unos cuantos metros tras dejar Pacio nos cruzamos con la carretera entre Palas de Rei y Friol, que pasaremos al otro lado en una encrucijada llena de carteles indicadores, siguiendo nosotros de frente al otro lado, por donde continúa la ruta.


Aquí hay diversos hitos del Camino por los que pasaremos pronto: Ferreira, A Casa da Ponte, Augasantas, Merlán...


Y por allí vamos.


En los grandes bosques gallegos.


Luego de un trecho vienen las casas de A Covela, muy cerca del Muíño de Louzao en el río Ferreira...


A Covela es una referencia muy importante.


Justo al llegar a las casas hay un desvío a la izquierda para ir a Ponte Ferreira.


Pero podemos tomar algo en la cantina del lugar.


Y hospedarnos en el Albergue A Nave.


Tomamos pues el cruce de A Covela a la izquierda. Quizás aún siga allí el cartel que dice "no lleven el perro", censurando la costumbre de los canes de ir detrás de los viandantes, a veces durante muchos kilómetros, mientras estos les sigan haciendo las gracias o dándoles de comer.


Más adelante viene un casa muy vieja, de piedras, con terreno y murete enfrente.



La dejamos atrás.


Luego van otras dos viviendas.


Son estas aldeas de la parroquia de Ferreira, bañada por el río de igual nombre, concello de Palas de Rei...


Caminamos junto al seto.


Bosque abajo está O Muíño de Louzao.


Viejo hórreo destartalado a la derecha.

Llegamos a Ferreira.


Aquí, al llegar a esta casa, viene a la izquierda el antiguo camino oficial desde San Román a Santa Cruz da Retorta y Vilamaior de Negral.


Camino que dejamos atrás y que mucho antes de la "desoficialización" estaba en desuso por varias razones, tanto por cuestiones de veracidad histórica en su relación con lo que fue el trayecto principal, como por no disponer de alojamientos, casas de comidas, ni otros servicios.


Seguimos las señales.


Y seguimos bajando hacia A Ponte Ferreira, el viejo puente romano, que está a la izquierda de la foto, senda que se desvía a la derecha, entre el cartel y los contenedores. A la derecha está A Casa da Ponte, con bar y alojamientos rurales, por la que pasan y pernoctan muchos peregrinos.




Seguimos caminando y nos desviamos, como decimos, a la derecha de este cartel.


Y ya llegamos al río Ferreira en Ponte Ferreira, se trata del Ponte Martiae, construido bajo la dominación romana, que figura en la calzada XIX del Itinerario de Antonino sobre la que se constituyó esta parte del Camino Primitivo entre Lugo e Iria Flavia.


Ponte Ferreira, un buen lugar también para hacer un alto y descansar, con alojamientos rurales y albergue, antes de acometer futuras etapas...