Eres el Peregrino Número

lunes, 28 de septiembre de 2015

TEJADOS DE TEJAS ROJAS DE A LEBOREIRA. (AUGAS SANTAS, CONCELLO DE PALAS DE REI, LUGO, GALICIA)


A Leboreira, donde los tejados de pizarra dan paso a los de teja en el paisaje rural gallego
Amanece en el albergue de Ponte Ferreira en O Carballal. Pocos kilómetros antes, predomina totalmente el tejado de pizarra
Casas de turismo rural y albergues abren sus puertas en Ponte Ferreira y sus alrededores. Estamos a unos 30 kilómetros al oeste de la ciudad de  Lugo, próximos ya a la provincia de A Coruña, en el concello de Palas de Rei.


Siguiendo la carretera (LU-231) que desde Ponte Ferreira y O Carballal va a entrar en la parroquia de Augas Santas, iniciamos una suave aunque seguida  y prolongada ascensión. En esta cuesta sigue la constante de los árboles a los márgenes, abriéndose detrás a más fincas, extensas, de pasto, por lo que veremos alguna instalación ganadera, vacas lecheras para la industria láctea gallega, o de carne, otro tesoro gastronómico, entre otros muchos, pero no nos olvidemos que estamos en la comarca de A Ulloa, cuyo nombre ya sabe a riquísimo queso.


 Pasamos así junto a la ganadería de As Balancas, mientras continuamos marcha...


En este cruce de caminos seguimos de frente por Outeiro. Es la carretera LU-231.


Dejan los árboles de darnos sombra un repecho, aún ascendente, ante una enorme pradera, subiendo al Alto da Leboreira.


A primerísimas horas de la mañana son usuales, en los calurosos días del verano, las nieblas, que se despejan y desaparecen inmediatamente al salir el sol... en otros momentos el paisaje deja ver una campiña de suaves colinas y fincas de pastos, con bastante arbolado, cuando de castaños, carballos y otras especies autóctonas, cuando con algunas plantaciones de eucaliptos.


Paisajes del Chao da Leboreira.


Mar de niebla.


La campiña y los bosques.


El Camino viene subiendo.


Vista atrás.


Así llegamos arriba al Alto da Leboreira, parroquia de Augas Santas y al norte del concello de Palas de Rei. U


Una vez arriba en el alto nos desviaremos a la izquierda, abandonamos la carretera y seguimos por una senda, donde hay unas fincas en la cima y una plantación de eucaliptos.


Estamos divisando un paisaje amplísimo al sur y al este, ya que no hay grandes elevaciones, Solo las clásicas lomas y colinas, cuando peladas y cuando arboladas, más allá de las cuales, al otro lado de sus alturas, discurre el Camino Francés: Monte da Pena da Serra, Os Outeiros y los Montes de Vilar de Donas, aún bastante alejado de aquí pero no demasiado, pues sí está próximo el encuentro entre ambas rutas en Melide, lo que suele hacerse sin mayor problema en esta etapa.


Colinas boscosas.


Persistentes nieblas mañaneras.


Al sur la aldea de Penín.


Dejamos a nuestras espaldas el sol y los eucaliptos según venimos bajando hacia A Leboreira.

A Leboreira
Camino de A Leboreira, donde los peregrinos observadores habrán de fijarse en un detalles, los tejados de pizarra, tan omnipresentes durante gran parte del Camino Primitivo, desde el occidente asturiano en La Espina  hasta aquí, dan paso nuevamente a la teja roja.


Sin duda, la composición geológica del subsuelo ha cambiado, la gran veta pizarrosa asturgalaica tiene aquí su límite y a partir de aquí si querían cubrir el tejado, era más factible con tejas que con pizarra. Lo que no quiere decir que sea en todo caso una divisoria absoluta...aún veremos tejados mixtos, de teja y pizarra, o casas una al lado de la otra  con techumbre de cada estilo.


Las casas siguen siendo de piedra predominantemente.


Un horno de pan en el Camino, antes de acabar esta corta subida.


Por A Leboreria el Camino Primitivo se cruza con otra vía histórica y antigua, la de Betanzos a Ourense. Al llegar a lo alto nos dirigimos a estas casas para luego tomar esa calle a la izquierda.


Por aquí vamos hacia el centro del pueblo.


Atravesamos la aldea de A Leboreira.


El Camino pasa estrechándose entre las casas.


Señales y alegorías del Camino a la puerta...


Vista atrás.


Vista adelante.



El gato nos contempla, indiferente.


La senda sale así del pueblo.


Rebaños de ovejas.


Sendero ancho y llano.


Rebaños de vacas.


Flores y matorrales.


Polinización.


Naturaleza en estado puro.


Caja caminera y firme de grijo.


Pasamos ante unas casas en Bouzachás.


Cruzamos la carretera y poco después tomamos este desvío que baja a la derecha.


Y en el Rego de Codeseda hallamos este hermosísimo conjunto.


Donde hay un puente, una fuente y una venerada talla en piedra de Santiago, en medio de un rincón que casi a veces quiere asemejarse a un pedazo de Cielo, cuidado y entre árboles con los sones del agua que nos arrullan en este lugar tan especial: el Apóstol Santiago de Augas Santas.