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miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA BELLA PARADA DE PARADAVELLA Y A CALZADA (A FONSAGRADA, GALICIA) RUTA DE ARRIEROS, PEREGRINOS Y CABALLEROS HOSPITALARIOS SANJUANISTAS: RECUERDOS Y AÑORANZAS DEL "COCIDO INTERAUTONÓMICO" DE CASA VILLAR

Paradavella y, detrás, la bajada de Os Oteiros

Desde el collado del dolmen de Pedras Dereitas, solar del Real Hospital de Santiago de Montouto, en A Serra do Hospital, los peregrinos llegan, bajando por Os Oteiros, a Paradavella, cabeza de la parroquia de este nombre, en el concello de A Fonsagrada, a unos doce kilómetros de su capital y a punto de entrar en el concello de Baleira. Su nombre revela su condición de 'parada' y 'vieja', en el antiguo camino real del interior entre Asturias y Galicia, antiquísima vía de comunicación germen del actualmente llamado Camino Primitivo 


Se trata de una importante bajada en la que, en unos 4-5 kilómetros se pasa de los 1.025 metros de altura del collado del antiguo hospital a los 690 que de media tiene Paradavella, sobre la cabecera del valle del Rego de Rieiro, que nace en las inmediaciones del pueblo y que pertenece a la cuenca fluvial del Eo

Entre los siglos XII y XIX Paradavella perteneció a la Orden de Malta, en origen de San Juan de Jerusalén, siendo una de las numerosas posesiones que tuvieron en la antigua Terra de Burón (actuales concellos de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz) que gobernaba desde su Encomieda de Portomarín, una de las cinco que poseyeron en Galicia, concesión del rey Fernando II a esta orden hospitalaria nacida al calor de las peregrinaciones a Tierra Santa y en torno al hospital de peregrinos de San Juan de Jerusalén que, con su rama militar creada en las cruzadas, se extendió por todos los caminos de peregrinación de la cristiandad, especialmente los de Santiago

En medio del pueblo, la iglesia de San Xoán guarda en su advocación la presencia de los sanjuanistas, como también se llama a la Orden cuya marcha definitiva con la Desamortización de Mendizábal en 1836 coincide prácticamente con la creación del actual concello de A Fonsagrada en base al antiguo de Burón, con capital en A Proba, la cual fue trasladada a la creciente villa fonsagradina

El Camino, además de peregrinos, formaba parte de una de las principales rutas de la arriería, los grandes transportistas de la antigüedad y, cuando de trazaron las primeras carreteras, en concreto esta de Lugo (actual LU-530), a finales del siglo XIX, esto no supuso la decadencia del pueblo sino todo lo contrario, pues la nueva vía siguió pasando por aquí. Llegó a haber varias tiendas bar y otros comercios, como nos cuenta el erudito investigador Manuel Curiel en Maragatos en A Fonsagrada de su web Maragatos de Lugo:

"Paradavella, a 20 kilómetros de A Fonsagrada, siempre fue un nudo de comunicaciones para los arrieros, ya antes de construirse la carretera de Lugo a Fonsagrada, debido al paso del Camino Real. En realidad la carretera siguió el trazado del camino desde Lugo hasta Pravia de Asturias (215 kilómetros). Por este Camino Real se transportaban todas las mercancías que se distribuían por esta parte de la provincia de Lugo, y que procedían de Castilla, de los puertos de La Coruña y Vigo y del resto de la costa de Galicia. A mediados del siglo XVIII (1750), Paradavella, con 75 habitantes, tenía dos importantes casas dedicadas a la venta de mercancías, la del Retiro y la de la Calzada. Aún mas recientemente, en 1970, Paradavella contaba con cuatro tiendas de ultramarinos, las cuatro con bar, y una de ellas con estanco y otra con ferretería, un comercio de telas, un herrero, un telar, un almacén de abonos y sal, así como dos sastres".

La distancia desde A Fonsagrada es, en realidad, algo menos, unos quince kilómetros por la carretera y unos doce por el Camino, que sale a esta LU-530 unos metros más atrás de la iglesia y pasando por Casa Villar, que fue un celebérrimo paraíso de la gastronomía gallega que muchos peregrinos tuvieron la oportunidad de conocer

Llegando a Paradavella

Tras la bajada de Os Oteiros, el Camino de Santiago tiene un tramo bastante llano cerca del nacimiento del Rego de Rieiro antes de llegar a las primeras casas de Paradavella, situadas en un collado entre A Serra do Hospital, que acabamos de dejar atrás, y A Serra da Lastra, que tenemos delante de nosotros y alguna de cuyas cotas superan los mil metros


La sierra es muy boscosa y por sus laderas inferiores, dejando la carretera, saldremos de Paradavella en dirección a A Calzada, por donde pasaremos al vecino concello de Baleira por la parroquia de A Degolada


Aún bajamos un poco más en esta recta, bajo un piñeiral, antes de entrar en el pueblo, el cual está a mitad de etapa más o menos para aquellos peregrinos que, saliendo de A Fonsagrada, deciden hacer pernocta en O Cádavo, la capital de Baleira. Paradavella se encuentra a unos 12 kilómetros de ambas poblaciones


En este tramo vemos los desmontes efectuados en su momento para ensanchar el Camino, el cual fue alicatado, como gran parte de los de Galicia, sin necesidad (los núcleos de población tienen todos su red local de carreteras), lo que hizo perder numerosos elementos históricos y arqueológicos del viejo trazado, lo cual lamenta el historiador, filólogo y gran pionero en su recuperación y señalización, Ricardo Polín, en A calzada e o Camiño Primitivo artículo publicado en La Voz de Galicia del 28-5-2016:
"Hacia el año 2000, cuando el Sr. Manuel Chaín (que en paz descanse) me mostró el antiguo trazado del «Camino Francés» —el camino real que iba de Paradavella a Montouto (A Fonsagrada)—, me señaló tres elementos arqueológicos que aún son visibles a lo largo de la ruta: el profundo surco labrado en la roca madre por las carretas de bueyes de la zona —una hendidura en la piedra conocida en la microtoponimia local como A Cortada—; el tramo de camino conocido como A Retorta, donde la senda cambia de dirección para afrontar la pendiente y seguir la curva de nivel viniendo desde el este hacia el manantial de Fonte do Salgueiro, pasando por debajo de Pena da Pousa camino de Casa do Mesón; y, por último, As Penelas do Teixo, a lo largo de la Carreira do Castelo, lugar donde los ancianos de Burón cuentan la historia de un lobo —domesticado en la casa solariega de O Retiro— que escapó para unirse a sus congéneres salvajes, obligando a su dueño a trepar a un árbol, aunque el animal acabó regresando a casa".

El artículo de Ricardo Polín es sumamente interesante pues, además de señalar ciertos cambios del trazado, protesta por cuanto supuso de pérdida de vestigios históricos vinculados al propio Camino el haber procedido a su alicatado, ensanchado y allanado, destruyéndolos:
"Entonces apareció la Xunta y trazó el Camiño Primitivo en sentido contrario: por la fría ladera norte, siguiendo una senda con la pendiente más pronunciada posible. Sin embargo, el camino original permanece cerca, a la espera de que el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) se pronuncie sobre el valor histórico y cultural de esas antiguas rutas que atesoran siglos de experiencias compartidas; un patrimonio que evita —como decía Curros Enríquez— que las generaciones se vuelvan extrañas entre sí bajo el pretexto de que todo "progresa y avanza", mientras se toma el "camino a ninguna parte" descrito por Ramón Cabanillas. 
¿Quién diseña la "mejora" del Camino de Santiago —Patrimonio de la Humanidad— con total impunidad? Manuel de Paradavella, un sabio nonagenario, me enseñó que el antiguo sendero había sido perfectamente "acondicionado" por nuestros antepasados; ellos resolvían los desafíos topográficos y logísticos con sentido común, dejando constancia de esa experiencia en símbolos materiales e inmateriales plasmados en hermosas palabras para la posteridad. Ahora, la misma Administración encargada de salvaguardar esta red de caminos envía excavadoras a la senda, la cubre de grava, borra el pasado y entierra o allana la memoria inscrita en esos viejos trazados. A medida que la máquina avanza, sepulta todo rastro del pasado, mutila el trazado arqueológico y crea una nueva ruta sin vida: despojada de historia, despojada de palabras. Mi madre lo llamaría "trabajo de vagos". Yo lo llamaría —como el profesor Alonso Montero— obra de "incompetentes que, encima, cobran por ello". 
Nuestros abuelos contaban con camineros dedicados a estas tareas. Desbrozaban la maleza a mano, cavaban canales para drenar las aguas de crecida, recolocaban las piedras de los muros, podaban los árboles y construían pasos sobre las acequias... Y el camino seguía siendo rústico, antiguo, auténtico y rebosante de vida. Lejos de restaurar la ruta histórica allí donde ha sido invadida, la administración pública gasta dinero puliendo estos viejos caminos hasta hacerlos irreconocibles incluso para sus propios creadores.  

Nos enorgullece haber logrado que la UNESCO pusiera el Camiño Primitivo en el foco de atención mundial. Ahora, los ojos están puestos sobre nosotros. Dejad el Camino con su carácter tradicional intacto. Devolved su gestión a la Consejería de Patrimonio Cultural —retiradlo inmediatamente del departamento de Turismo— y destituid sin demora al equipo técnico que está provocando este desastre. Quieren hacernos creer que el trazado de la ruta es meramente funcional, irrelevante; un simple sendero recreado. Eso es mentira. Ese es el precio, no el valor. La vía en sí misma es la esencia del itinerario cultural y del paisaje histórico; es el factor clave que permitió obtener este prestigioso reconocimiento de la UNESCO. La ley es clara al respecto: se trata de un bien público de carácter cultural, clasificado como territorio histórico (inalienable, imprescriptible e inembargable). Además, el informe de ICOMOS-España de 2007 advertía que "las autoridades deben esforzarse con el máximo cuidado por preservar su trazado físico y los demás bienes muebles e inmuebles que lo integran". 
Amigos de A Fonsagrada: están alterando el rostro de lo que los asturianos llaman el "viejo camino real a Galicia", la ruta jacobea más antigua del mundo. No permitamos que la ambición nos ciegue. La codicia conduce a la ruina. El padre del escritor César Antonio Molina —natural de A Coruña y gran amigo de las rutas jacobeas— solía decir: "Caminemos; todo se resuelve al caminar". Su hijo destaca que "caminar es la mejor forma de pensar, de meditar, de escribir, de componer poemas...". Sin embargo, el efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual, no el frío metal de una excavadora ni la obra de burócratas con corazón de hierro. A medida que la máquina avanza, sepulta las huellas del pasado y crea una nueva ruta despojada de historia. 
Nuestros abuelos abrían el camino a mano, cavaban canales de drenaje, recolocaban piedras, podaban árboles... 
El efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual".

A la derecha, una vieja parede de piedras sí podría conservar el testimonio de antiguas historias camineras. Poco más adelante nos metemos en un hermoso castañar


La subida y posterior bajada de A Serra do Hospital nos ha recordado que, aunque hayamos ya entrado bien en Galicia, aún no se han acabado las etapas clásicamente montañeras del Camino Primitivo. Puede decirse que no será hasta más allá de O Cádavo cuando esto ocurra, cuando ganemos Castroverde una vez dejado atrás el Alto da Vacariza


No pocos peregrinos, por preferencia o porque no tienen otra opción, apuran la jornada hasta Castroverde, haciendo de ella una etapa un tanto exigente con hasta tres puertos de montaña de consideración. No son ya los de El Palo o A Mesa-Buspol, pero algunas rampas nada tienen que envidiarles, como bien podremos comprobar


Unas losas de piedra hacen de canaleta de aguas sobrantes de las lluvias y deshielos para que estas no arroyen por el Camino y lo deshagan


Bifurcación y a la derecha por el Camino principal, bien trillado, con capa de zahorra y alicatado


El mojón nos confirma que vamos en buen rumbo. Fijémonos siempre en ellos porque no siempre el Camino aparentemente más usado y principal es el que hay que seguir, pero en este caso sí


Tras el cierre de Casa Villar en Paradanova, de Casa Bortelón en A Fontaneira y de Casa Miranda en A Lastra (mas algún otro anteriormente), pocos son los sitios donde vamos a poder tomar o comprar algo entre A Fonsagrada y O Cádavo, a no ser que cuando vengáis haya abierto o reabierto alguno de ellos u otros nuevos


Siempre hemos por ello de, además de llevar agua en las cantimploras, llevar algo de comer en las mochilas para cualquier imprevisto, pero más cuando nos tocan trayectos como estos, con pocos servicios. Por ello siempre recomendamos que se lean las guías, pues nos evitan muchas sorpresas y disipan muchas dudas

En el momento de escribir estas líneas solamente estaban operativos dos bares en todo el trayecto de 24 kilómetros entre A Fonsagrada y O Cádavo. Incluso cuando vengamos cerciorémonos de que están abiertos, pues pueden estar cerrados por descanso u otro motivo, a veces imprevisto

Uno de esos bares lo tenemos aquí a la misma entrada de Paradavella, La Taberna, antigua Casa Mesón, parada de numerosos peregrinos para tomarse un tentempié en una etapa no aparentemente muy larga sobre el papel pero, que, como otras muy exigentes que hemos dejado atrás, parecen multiplicarse en tiempo y esfuerzo a la hora de caminarlas

En Paradavella ya no hay más bares (si en algún momento abriese otro, o una máquina de vending, mismamente, procuraré ponerlo), habrá que esperar a Casa Xestoso en A Lastra, a unos 5 kilómetros de aquí para llegar al siguiente, y si no ya a O Cádavo, a otros 7-8 kilómetros más allá, el final de etapa más común

La Taberna es la primera casa de Paradavella en el Camino, apartada de la carretera, está en un coqueto rincón sin tráfico, muy agradable para hacer un alto y descansar de nuestra larga caminata, a mitad de etapa o más o menos si nos hospedamos en O Cádavo

Es una casa tradicional gallega de piedra y cubierta de pizarra preciosamente rehabilitada

Bajo un gran castaño venerable, enfrente, se disponen varias mesas donde la gente desayuna, come, toma su consumición y descansa. Consultemos siempre los horarios, días que está abierto y temporadas, así como que tipo de establecimiento es y qué ofrece

A la entrada hay un hermoso y acogedor porche o portalón, con un par de mesas y bancos corridos. Compartimos a manera de ejemplo, parte de lo que aparece en la web Restaurantes:

"El horario de apertura de La taBerna es de 08:00 a 14:32, los siete días de la semana, lo que permite ofrecer servicios de desayuno, brunch y comida para llevar. El establecimiento cuenta con servicio de mesa, permite reservas y ofrece opciones tanto de comida para llevar como de consumo en el local. Además, dispone de una amplia terraza exterior que resulta especialmente atractiva durante los meses más templados, así como espacios interiores donde los visitantes pueden sentarse junto a la lumbre en días más frescos. El nivel de precios se cataloga como accesible, lo que lo posiciona como una opción razonable dentro del contexto de la ruta jacobea".

Vamos a pasar el interior. Antes, al lado de la puerta, veremos sello y tampón para nuestras credenciales

Según entramos y a la derecha hay un pequeño mostrador con un expositor y, al fondo, una cafetera. Tengamos en cuenta que este negocio está orientado especialmente a ofrecer desayunos, almuerzos de media mañana o comidas hasta las dos y media de la tarde, por lo que estas, en muchos casos serían para llevar


Tortillas de patata, recién hechas; compartimos también de Restaurantes:

"La carta de La taBerna se centra en productos frescos y opciones sencillas pero bien elaboradas. Su plato estrella, sin lugar a dudas, es la tortilla de patatas, que recibe alabanzas constantes por parte de los visitantes. Los pinchos de tortilla, disponibles tanto con cebolla como sin ella, se han convertido en un auténtico reclamo para quienes realizan el camino. Entre las opciones más destacadas aparecen también las empanadas gallegas, generalmente de carne, que provienen de obradores locales de horno de leña, los bocadillos —como el de bacon y queso—, los huevos con jamón y las tostas variadas. En el apartado de café y bebidas calientes, los visitantes valoran especialmente la calidad del café, mientras que entre las bebidas frías se encuentran cervezas y vino". 

Bizcochos caseros, hay que hablar algo de lo dulce, pues principalmente el local está dedicado a los desayunos:

"Para los más golosos, ofrecen postres caseros como elbizcocho de zanahoria y almendras, que también cuenta con buenas referencias. Es importante señalar que el establecimiento no dispone de carta extensa de comidas calientes al uso, sino que su propuesta se orienta hacia pinchos, raciones ligeras y productos de elaboración rápida".

De frente, entrada al comedor, con mesas y bancos corridos

Cuadros y libros en la pared del fondo. La amplitud de las mesas es muy valorada cuando hay gran trasiego de peregrinos, que son fundamentalmente los clientes a los que está orientado el local

Vista hacia el fondo, donde no falta una guitarra, a ver si alguien ameniza la velada

Más cuadros, y otros objetos, en esta pared

En esta mesa un gran mapa de la península

Muestra los caminos de Santiago de España y Portugal (al menos los principales), más algunos que, a través de Francia, entran por los Pirineos

Y estos son los de la zona norte peninsular, incluyendo el Camino Primitivo

Tras visitar el interior regresamos al exterior


Y retomamos el Camino; muchos peregrinos, con buen tiempo, prefieren tomarse algo aquí afuera, en la terraza, en plena ruta y a la sombra de este hermoso castiñeiro


Hemos de recordar una vez más que hasta el Bar Xestoso de A Lastra no va a haber otro bar y, después de él y mientras no se abra nada, ya no tendremos ocasión de encontrar otro hasta A Fonsagrada


A la izquierda, cabaña-almacén y más terraza, al sol y a la sombra. Hasta A Lastra nos quedan unos cinco kilómetros largos, pero en la práctica nos van a parecer algunos más debido a la orografía que nos vamos a encontrar


Seguimos adelante y pasamos frente a la segunda casa de Paradavella en el Camino. Al fondo, en A Serra da Lastra vemos el monte de Penedos Oscuros. Por su falda este, un poco por encima de la carretera, sigue el trayecto caminero hacia A Calzada y A Degolada, siguientes núcleos poblados en la ruta hacia A Lastra


Un mojón confirma la dirección a tomar, pues al salir del bar hay una bifurcación


En la placa situada debajo de su flecha amarilla aparece la distancia a Santiago: 141, 330 kilómetros al Kilómetro Cero de la peregrinación en la Praza do Obradoiro, delante de la catedral de Santiago de Compostela


Pasando frente a la casa la pista que es aquí el Camino baja suavemente hacia la carretera, donde se concentran la mayoría de las casas de Paradavella




Vemos, prado abajo a nuestra derecha, la carretera local LU-P-1903 que comunica las parroquias del valle del Rego de Rieiro que aquí nace con la carretera de Lugo (LU-530), a la que vamos a salir enseguida

Otro precioso castaño o castiñeiro en el Camino, a nuestra derecha

Si nos fijamos, tal vez veamos la línea recta que dibuja la carretera de Lugo, la cual fue ensanchada y mejorada en 2005, realizándose importantes desmontes que, aunque no llegaron directamente al Camino, que pasa pocos metros más arriba, sí llegaron muy cerca de él en algunos tramos, formando un importante precipicio a sus pies


Nos acercamos a las siguientes casas de Paradavella: la de la izquierda es una vivienda campesina que conserva su estructura y fábrica antiguas y, al fondo, en el cruce de la LU-530 con la LU-P-1903 está el que fue uno de los antiguos bares-tienda del pueblo. Al lado, hay un cobertizo-almacén


Paradavella se asienta mayormente en la llanura de un collado entre A Serra do Hospital y A Serra da Lastra, el cual forma un pasillo natural entre las montañas. Detrás de la casa del cruce, una amplia campera verde forma un pequeño cueto que marca una cota de 701 metros de altitud

Al margen derecho, una vieja parede de piedra guarda el testimonio del paso del antiguo Camino. La antaño nutrida presencia comercial que tuvo Paradavella se debió, además del paso de la carretera, que sustituyó al viejo camino real, a la abundancia de arrieros maragatos que se establecieron en los pueblos que jalonaban sus rutas comerciales

A nuestra derecha y en A Serra da Lastra vemos el Pico da Reboleira (964 m), y en la lejanía y más al norte, A Serra da Canda con el pico de este nombre (885 m), que se alza sobre las parroquias fonsagradinas de Bruicedo y Piñeira

Las casas que vemos son las de Pin (al fondo), que pertenece a Bruicedo y, más acá, una de las de O Retiro, en esta parroquia de Paradavella, la Casa do Conde. En Pin por su parte están Casa de Xinto, Casa de Pedro y Casa de Riba. En una de ellas nació Florencio López Fernández, famoso músico popular, más conocido por O Cego dos Vilares o Florencio da Fontaneira, por ser otros lugares donde residió

Florencio da Fontaneira. Foto de Amazon.es

Su biografía es una verdadera epopeya vital, pues se quedó ciego siendo niño como consecuencia de una viruela, desarrollando entonces otras facultades portentosamente, como el sentido de la orientación, asombrando a las gentes por su capacidad para recorrer los caminos sin equivocarse, sabiendo ir y volver a todas partes pese a su ceguera

Para ganarse la vida en aquellos tiempos, los ciegos solían aprender a tocar algún instrumento y a cantar, y a ello le envió su padre, una vez superada la viruela, enseñándole otro invidente, Xoán Santamarta, de Riotorto, las primeras artes musicales, el cante y el violín, en Os Vilares de Cubilledo (Baleira), a donde se desplaza y fija su residencia tras salir de A Fontaneira, donde vivía con su familia, a los catorce años

Como numerosos músicos ciegos, Florencio disponía de una gran capacidad para aprender melodías de oído y posteriormente interpretarlas. Se ganó así la vida, de pueblo en pueblo y de casa en casa cantando romances y coplas populares, muchas veces alusivas a sucesos reales, acompañado por su hermano Pascasio, que era copleiro o vendedor de coplas. Llegó a ser una auténtica institución es toda esta comarca de A Fonsagrada, Baleira y Ribeira de Piquín. Cuando tenía 54 años regresó a A Fontaneira (Baleira), donde falleció en 1986

Se recopilaron varias grabaciones originales de su música, llegando a conseguir notoria fama al participar, por ejemplo, en el programa Raíces de Radio Televisión Española (RTVE) y al incluirse composiciones suyas en el disco Recolleita, compartiendo espacio con otros músicos gallegos


Placa de Florencio da Fontaneira. Foto Manuel 2023 en Galeguizar Galicia

En abril de 2023 se celebró un homenaje organizado por varios colectivos en instituciones. Compartimos la noticia que lo anunciaba en el periódico El Progreso, uno de los participantes, el día 11 de dicho mes:
"La Asociación de Funcionarios pola Normalización Lingüística, con la colaboración del colectivo Egeria, el diario El Progreso, la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Baleira, está detrás del homenaje que este miércoles se le rendirá en ese municipio lucense a "Florencio, o cego dos Vilares, Florencio dos Vilares, gran cantor popular y, quizás, el último ciego cantor de Galicia". 
Los promotores de esta iniciativa tomaron la decisión de homenajear a Florencio da Fontaneira cuando se cumplen 109 años de su nacimiento y en la víspera del 37 aniversario de su fallecimiento. 
El homenaje se celebrará en el día en el que se cumplen los 109 años de su nacimiento, en A Fontaneira, precisamente en el cementerio en el que reposan sus restos mortales. En el exterior del camposanto será colocada una placa con el mensaje: "Na memoria de todos os que xacen aquí, porque grazas a eles e elas, Galicia segue a ter cultura e lingua de seu". 
En el nicho en el que reposa Florencio López Fernández será descubierta otra placa, que recordará que "Florencio dos Vilares, o Cego da Fontaneira, foi transmisor oral da nosa cultura e lingua, nos escenarios naturais das feiras e romaxes. Xograr popular de memoria imperecedeira". 
El homenaje ha sido coordinado por Xulio Xiz, del colectivo Egeria, y está prevista la participación del director del diario El Progreso, Alfonso Riveiro; y Julio Fernández Pin, porque ambos conocieron a Florencio. También estará el presidente de la Asociación de Funcionarios para a Normalización Lingüística, Xosé González; y el secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García".

Como Paradavella, varios son ya los enclaves sanjuanistas o de la Orden de Malta que nos encontramos en este concello de A Fonsagrada, el primero y al poco de entrar en Galicia fue el de Fonfría, donde tuvieron hospital de peregrinos. Más adelante y pasando la villa fonsagradina pasamos por el de O Padrón. Si seguimos el recorrido buronés hallaríamos el de A Bastida y, fuera de A Fonsagrada y por tanto de la Terra de Burón, pero inmediato y a continuación, tenemos el de A Lastra

No cabe duda de que la Orden, con cinco encomiendas en Galicia, que se dice pronto, deseaba estar bien presente en todos los caminos que se dirigían a Santiago, sus ramales y variantes. El que en A Fonsagrada, o Burón, estén presentes en los dos caminos principales es revelador y, por si fuera poco, aún tenían

El mojón nos señala que aquí salimos a la carretera y, a la derecha, un cartel nos advierte precaución al coincidir este tramo con la carretera de Lugo

De todas maneras, aparte de cruzar aquí la carretera LU-P-1903 que, como hemos dicho, comunica las aldeas de las parroquias del valle con esta LU-530, no tenemos necesidad de pisar la calzada asfaltada para nada, dado que disponemos de acera por este margen derecho de la vía hasta la misma salida del pueblo

El Camino se desviará monte arriba pasando por aquellas arboledas y encima de un par de la Casa de Gerardo y su nave de ganado, situada fuera del cogollo principal de Paradavella

Luego, y siempre entre los bosques, seguirá la falda de A Serra da Lastra y volverá a la carretera de Lugo, pero solamente para cruzarla y bajar a A Calzada, último núcleo habitado de la parroquia antes de entrar en el concello de Baleira por A Degolada

En A Calzada, topónimo reveladoramente caminero, vemos Casa Germán y, a lo lejos, el monte de A Fontaneira (1.003 m). El Camino, subiendo desde A Lastra, pasará un poco más abajo y a su derecha por Penedo Apretado hacia el alto del mismo nombre, llegando al pueblo de A Fontaneira, donde en tiempos hubo un hospital de peregrinos

Sobre la construcción de la carretera de Lugo, que se demoró muchísimo, como era lo más habitual, escribe el erudito investigador y divulgador José García en Amigos de Fonsagrada el 27-7-2023, empezando por su fase de proyecto:

"En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada 
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada. 
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá".

En la fachada de esta casa, se conservan dos argollas de pared para atar las caballerías. Cuando se hizo la carretera, que permitió el paso de carros grandes y de carruajes, estableciéndose las primeras líneas regulares de pasajeros efectivas, el sistema era el de 'tracción sangre', por lo que todo se transportaba a lomos de caballos, mulos, bueyes, vacas, animales de tiro en general

Quienes no iban andando seguían usando además las caballerías, pues como nos dice José García, "el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo hasta bien entrado el siglo XX se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo)". Y, si bien los vehículos de transporte público y mercancías a motor aparecen en la segunda década del siglo XX su uso general por parte de la población, el tener coche propio, no se produciría hasta finales de la década de 1960

A la izquierda de A Calzada, en términos de A Degolada y concello de Baleira, el Monte Castro (747 m) revela en su nombre un yacimiento castrexo de los antiguos pobladores de la zona antes ya de la dominación romana, sin duda controlando el paso caminero aquí existente desde la Prehistoria

Aquí abajo nace, entre la densa fronda, el Rego do Muíño, así denominado por ser donde se bajaba el grano a moler al molino allí existente, el cual funcionaba con el agua embalsada como fuerza motriz


Al fondo, más allá de estas naves ganaderas y otras casas del entorno del núcleo principal de Paradavella, la nueva carretera de Lugo hace un gran rodeo bordeando A Serra do Hospital por el Alto de Cerredo. Sobre su construcción y demoras seguimos contando con José García y su amena descripción:
"Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880) 
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885: 
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcción 
La reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria. 
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden".

El antiguo 'camino vecinal de tercer orden' sería el antiguo camino real más o menos mejorado, el cual formaba parte del que comunicaba Galicia con Asturias y cuyo trazado, en parte coincidente con aquel y en parte no, se recoge en documentos de mediados del siglo XIX:

"Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada. 
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos. 
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.)".


La carretera de Lugo no se inauguró hasta 1894, lo que provocó ciertos cambios viarios en la capital del concello y la posterior puesta en marcha de la nueva carretera a Asturias:
"A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa).

Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895".

La primera línea regular de viajeros fue la de la Casa Arrieta de Lugo con sus carruajes a caballo "con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6", añade José García. Luego, y según recoge Vanesa Bran para el periódico El Progreso del 28-6-2018, a principios de 1912 el semanario El Eco de Burón anunciaba la llegada, para el mes de junio del servicio de automóviles de Balbino Fernández Boado, con el que se podría ir a la capital lucense y volver en el día, una gran novedad, pues en el carruaje de caballos se tardaban tres:

"Va a ser un hecho, al fin. La salida de esta villa será a las seis de la mañana, para llegar a Lugo a las nueve. Y saldrá de Lugo a las tres de la tarde, en viaje de regreso (...). Ahora se podrá hacer el viaje en un día, con bastante tiempo para despachar cualquier negocio. Lo cual, como fácilmente se comprenderá, no es poco, ahorrando tiempo y gastos"

No llegamos a ver, oculto por la espesura, el Rego do Muíño, aunque sí reconocemos su curso entre los pliegues de estas montañas y colinas en el camino de Eiros, parroquia de A Degolada y concello de Baleira


Más a lo lejos, reconocemos A Serra de Foncuberta y A Serra da Escamellada con la aldea de Sudros, que pertenece a la parroquia fonsagradina de San Pedro de Río. Recordemos que A Fonsagrada es, en extensión, el concello más grande de Galicia

Pasamos al lado de la antigua escuela, la cual debió servir en tiempos como improvisado refugio para peregrinos, pues existió  el proyecto de hacer de ella un albergue público, como se recoge en esta noticia del 17-8-2006 en La Voz de Galicia:

"Como ya se apuntaba al principio, la ampliación del número de albergues se centrará en el Camino Norte y en el Primitivo. Éste tiene como uno de sus principales lugares de paso A Fonsagrada y será en una de las parroquias de este municipio, concretamente en Paradavella, donde se inicie próximamente el acondicionamiento de un nuevo albergue. Además, la Sociedade Anónima de Xestión do Plan Xacobeo está estudiando la construcción de otro entre los ayuntamientos de Lugo y Guntín. En el caso de Paradavella, está prevista la recuperación de la vieja escuela, no solamente para poder destinarla a local en el que puedan pernoctar los peregrinos, sino que será transformada en un centro multiusos, en el que se celebrarán actos relacionados con la ruta jacobea. Además, el edificio podrá seguir siendo utilizado por vecinos y asociaciones para sus reuniones. A Fonsagrada es el más claro ejemplo de que la promoción que el Xacobeo está haciendo del Camino Primitivo empieza a dar sus frutos, puesto que a esta comarca están llegando este año cientos de peregrinos, tantos que hasta las autoridades locales se muestran sorprendidas. Eso sí, según aseguran, por el momento nunca les ha faltado atención. En este municipio, a las 24 plazas con que cuenta el albergue de Padrón hay que añadir otras seis, que son las existentes en las instalaciones de Protección Civil, que siempre que son necesarias las pone a disposición de los caminantes. Además, el Concello recibió recientemente un centenar de colchonetas, por si fueran necesarias para alojar gente en el pabellón".


Nada parece haber fructificado respecto a eso pese al tiempo transcurrido. La escuela es un edificio de mediados del siglo XX con aula debajo y casa de maestros arriba. Los cursos iban mezclados y, según el sistema imperante de enseñanza, los alumnos mayores ayudaban a los más pequeños. La concentración escolar acometida en la década de 1970 llevó a los escolares a A Fonsagrada. Sin duda hubo de existir una escuela más antigua, en la iglesia posiblemente o en sus inmediaciones, como era costumbre, a la que se sube por este camio de la derecha

El Camino de Santiago señalizado, no obstante, sigue por la acera y al lado de la carretera, que hace una curva muy cerrada a la derecha

Gracias a esta acera podemos caminar bastante seguros y sin necesidad de pisar la calzada para nada. No es una carretera normalmente de demasiado tráfico pero este siempre suele pasar muy veloz

Empezamos a ver las casas del núcleo principal de Paradavella, situadas en la siguiente curva de la 'S' que hace aquí la carretera. Un poco más adelante, en el prado que hay sobre ella y al pie de la montaña (en medio de la foto), vemos el Camino, jalonado por una pequeña fila de árboles, que sube por allí hacia los bosques de la falda de la sierra tras dejar la LU-530 en un desvío a la salida del pueblo

Las casas de concentran entre la carretera y el camino de la iglesia de San Xoán de Paradavella, cuya espadaña del campanario vemos más allá de este jardín. Su advocación delata su vinculación con los sanjuanistas u Orden de Malta

Un cobertizo de madera tapa buena parte de su estructura pero del campanario, dieciochesco, vemos su vano único para una sola campana, sus pináculos rematados en bola muy del gusto de la época, y la cruz de piedra. Leemos en Campaners de la catedral de Valencia su descripción y ficha completa:

"La iglesia parroquial de San Xoán de Paradavella, una pequeña aldea en el trazado del Camino Primitivo a Santiago, cuenta sobre su fachada con una sencilla espadaña. Es una construcción de aires populares, cuidadosamente construida en piedra de sillería extraída del entorno, que antaño debió restar oculta bajo un mortero blanquecino. La espadaña está rematada por dos bolas, que flanquean una clase de frontón triangular, rematado con una cruz pétrea. La fábrica de la espadaña se abre en una sola ventana, que aloja una interesante campana fechada en 1772". 
"Descricion Nos encontramos ante una interesante campana fundida en 1772 por un fundidor itinerante de identidad incierta. En su obra, aquel artesano siguió las convenciones que había instaladas entre la mayoría de los fundidores de su tiempo. En el tercio de la campana inscribió una invocación a la Sagrada Familia omnipresente en los campanarios castellanos, que reza: "IHS MARIA Y JOSEPH", oración a la que todavía añadió el año de fundición del bronce. En la cara exterior, el fundidor incluyó una gran cruz de calvario, a la que anexionó los tres clavos de los que Cristo había colgado del madero, expresando así –conscientemente o por el impulso de una tradición anterior– la presencia simbólica de la divinidad en aquella imagen. 
Terzo (T) (Dos cordones) 
"IHS ▲ MARIA ▲ Y ▲ JOSEPH ▲ AÑODE ▲ I ▲ 7 ▲ 7 ▲ 2 ▲" 
(Dos cordones) 
Medio (M) (00) (Cruz de calvario con los tres clavos) 
(Tres cordones) 
Medio pé (MP) (Tres cordones) 
Toques tradicionais de campás Como es costumbre en estas tierras, el vecindario de Paradavella solamente balanceaba la campana, tirando de la cadena que colgaba del extremo de su palanca, desde la puerta de la iglesia. Así, dependiendo de la fuerza ejercida sobre ella, la campana podía balancear libremente o bien, solamente dar algunos badajazos controlados, con que podían producirse otro tipo de señales (toques de difuntos, alarma, etc.). 
Toques actuais de campás Conserva sus usos tradicionales. 
Cepo Yugo de madera histórico, con un bellísimo perfil. 
Estado actual El valor material de una campana traspasa los límites de la antigüedad del vaso. Los accesorios que se le instalaron a la campana tras ser fundida son parte integrante –e importante– de la misma. De hecho, mucho más que el vaso de bronce, la instalación de la campana nos habla de los usos que se le confiaron y, por lo tanto, de las formas de comunicación que el vecindario de Villaluz se dio. Pues bien, esta campana conserva buena parte de la instalación que le fue dada tras su fundición en 1772. La campana conserva su antiguo yugo de madera y el badajo original, pieza de forja, como el resto de elementos metálicos del conjunto. 
En lo respectivo a la conservación actual, la campana se encuentra en un estado aceptable, pese a las profundas mellas que en ella han dejado las inclemencias del uso y la intemperie. Especialmente reseñable es el caso del yugo, cuya madera muestra síntomas palpables de degradación, habiéndose rajado en el entorno de la palanca, como consecuencia de la fuerza ejercida sobre ella. La palanca metálica parece tener, asimismo, algunos problemas de sujeción, derivados de su uso permanente. Daños de un cierto calado, que cabría revertir con una restauración como la más abajo propuesta. 
Mecanismos de toque Desde la palanca de la campana continúa descendiendo una larga cadena, con que la campana es balanceada por el vecindario de la aldea. Para facilitar el toque, en el extremo de la cadena hay un agarradero. 
Propostas La campana precisaría de una cuidada restauración. Cualquier intervención sobre la campana habría de contemplar una restauración integral del yugo, que incluya el saneamiento tanto de la madera, como de las partes metálicas. Sería recomendable, también, restaurar el badajo y limpiar, aún superficialmente, el vaso de bronce. Por otro lado, cabría recuperar el uso cotidiano de la campana, preferiblemente por métodos tradicionales. Ahora bien, si el toque manual no garantiza el uso continuado del instrumento, no cabe descartar la posibilidad de instalar a la campana un motorcillo de impulsos, que se limitara a balancearla, como lo hizo antaño. 
Instalación La instalación es tradicional y debe ser conservada para proteger la sonoridad y otros valores culturales. Cualquier mecanización deberá conservar estas cualidades, reproducir los toques tradicionales y permitir los toques manuales. 
Autors da documentación 
SARRIÓ ANDRÉS, Pau M. (08-08-2021)".


De frente tenemos Casa Villar y, más al fondo, Casa García, donde estuvieron los otros bares-tienda que hubo en Paradavella

Casa Villar tenía la entrada al bar mirando a la carretera, por la acera. Esta puerta es la de la vivienda

Un callejón llega hasta el camino de la iglesia, cuya traza actual dieciochesca debió hacerse, aún siendo esta parroquia posesión sanjuanista, sobre un santuario anterior medieval

Es de estilo popular y fue construida con los materiales habituales en la zona, con gran cabecera para albergar el altar mayor

No tiene más elementos arquitectónicos de especial relevancia y es difícil encontrarla abierta, pero si deseamos acercarnos a ella podemos hacerlo subiendo por este callejón, que acaba en un portón con tejadillo, el cual sí suele estar abierto

Conservaría de la iglesia antigua únicamente su posición este-oeste de las iglesias medievales, con la cabecera orientada al amanecer y la portada occidental, la principal, al atardecer

El Camino pasa pues frente al antiguo bar y restaurante de Casa Villar, tristemente cerrado tras el fallecimiento de su alma mater, querida vecina y extraordinaria maestra de la gastronomía gallega, Obdulia Fernández Arias en 2019. De su historia y de su familia, así como de la de la casa en general, nos contaba Benigno Lázare en La Voz de Galicia con el artículo titulado Del ultramarinos de aldea al cocido interautonómico, publicado el 10-4-2011:

"La Casa Villar, de Paradavella (A Fonsagrada) está en la cuarta generación y cumple 75 años. Comenzó siendo una tienda de ultramarinos que abastecía a varias parroquias y ahora es un actualizado restaurante de comida tradicional y casera que también hace guiños a otros platos. No es el Bulli, pero quien quiera comer un cocido en fin de semana y en la prolongada temporada alta tendrá que esperar hasta el próximo año. 
Los autores del éxito son Pepe, Obdulia y su hijo José Manuel, que entre finales de noviembre y finales de abril sirven en su establecimiento centenares de cachuchas y lacones, junto con los demás adornos de un cocido reglamentario y completo, a una clientela que abarca desde Lérida a Vigo. «Ademáis de presentar todo enteiro, tamén poñemos cinco tipos de tartas e postres diferentes, igualmente completos, como é a norma da casa, e a xente está no comedor tranquila ata que se quere levantar, moitas veces despois das sete da tarde», dice José Manuel. La madre es la cocinera; el hijo, el repostero y el padre ayuda en todo lo que sea necesario. Si es preciso, esporádicamente también echa una mano la abuela, Emérita, jubilada hace años. 
A mediados de los 30 del pasado siglo Manuel Villar arrendó en Paradavella una casa de la familia Rois y abrió una tienda de ultramarinos, que también era taberna. Durante décadas abasteció a los numerosos residentes de la zona. Los coches de línea realizaban allí una parada más larga de lo normal y los viajeros aprovechaban para desayunar o tomar un café. Cuando Emérita heredó el negocio mantuvo la misma línea. En el año 92 la familia compró la casa y seis años más tarde, coincidiendo con la construcción de un parque eólico próximo y la mejora de la carretera, reformaron el establecimiento y habilitaron un comedor de 42 plazas, dándole al establecimiento una orientación de restaurante. Sin embargo, todavía en la actualidad mantienen unas estanterías dedicadas a alimentación, «por tradición e porque no lo pide algunha xente, pero véndese moi pouco», matiza José Manuel. 
Al más joven de la familia le gusta la hostelería e hizo el ciclo superior del Instituto Sanxillao, que finalizó en el 2008. Al año siguiente se dedicó de lleno al negocio familiar incorporando importantes novedades. 
Tradición, actualidad y café 
Lo indiscutible de la carta sigue siendo el cocido durante los cinco meses de la temporada, y todo el año ofrece platos tradicionales como pollo campero, cabrito o caza. Pero con su llegada también incorporaron otros platos y, sobre todo, la amplitud de postres caseros que colaboran a dar fama del lugar. 
La Casa Villar ofrece igualmente una carta de café inusual incluso en cafeterías importantes de ciudades. El motivo es que José Manuel se especializó en su etapa de estudiante y el propio instituto lo mandó al primer concurso de ámbito gallego para centros, que ganó. Desde entonces se presentó a otros cinco campeonatos, que cuenta por trofeos, entre los que figura el segundo premio del campeonato de España del 2010. Próximamente participará de nuevo en el campeonato español, en Andalucía, que abre la puerta para el mundial en Colombia. 
Pero, como ocurre con la carta, lo tradicional y lo actual no están reñidos y la Casa Villar no descartó el café de pucheiro. La última de las especializaciones de José Manuel es la ginebra con tónica, con 38 referencias en sus estanterías, combinadas con variedad de frutas. 
José Manuel Portela González y Obdulia Fernández Arias 
José Manuel Portela Fernández 
El padre tiene 56 años; Obdulia, 53 y José Manuel, 27 

Hosteleros".

Encontramos también esta extraordinaria referencia a este establecimiento en la web del escritor periodista Manuel Gago en O Cocidazo de Casa Villar, na Fonsagrada, de fecha 8-5-2012 (entremos para ver las fotos y ver el texto original, que hemos puesto candorosamente en manos del traductor automático):

"Veamos: como dije el otro día, existen muchos cocidos (esos guisos tradicionales de carne y verdura). Algunos son buenos. Muy pocos son espectaculares, aunque cada uno tiene sus favoritos. 
Para mí, el cocido que prepara la señora Obdulia en Casa Villar —una taberna sencilla en A Parada Vella (A Fonsagrada)— es el mejor que he probado jamás. Así de simple. Nos llevaron allí unos amigos de A Mariña, que organizan cada año un banquete de cocido espectacular en ese lugar. Y por muchas razones. En primer lugar, el delicioso trayecto hasta A Fonsagrada, serpenteando entre colinas y robledales, por supuesto. En segundo lugar, la impresionante calidad de los ingredientes. En tercer lugar, la elaboración: impecable y servida sin prisas. En cuarto lugar, los postres, a los que Obdulia concede tanta importancia (o incluso más) que al propio guiso. Y en quinto lugar: la magnífica labor de su hijo, José Manuel Portela, como barista. Pero vayamos paso a paso. ¡Y qué pasos! 
En A Fonsagrada, el cocido no admite medias tintas. Aquí es exclusivamente de cerdo: nada de gallina, ni ternera, ni pollo, ni nada más. Unos cerdos locales magníficos —que me hacen sonreír ante toda esa moda del «kilómetro cero»—. En Galicia, muchos restaurantes no funcionan a escala de kilómetros, sino de metros. Debería haber restaurantes de «50 metros» o de «100 metros». Algunos podrían ser incluso restaurantes de «cinco metros». Los amigos que nos invitaron a esta celebración de la vida hacen una excepción: al parecer, la tradición en A Fonsagrada no incluye servir la sopa del cocido antes del guiso principal; sin embargo, ellos piden el caldo de todos modos. Y es un caldo de berzas glorioso y delicioso que invita a repetir, si no fuera por el temor a lo que viene después... 
Carnes deliciosas, las verduras —tiernas, salteadas y bien calientes—, el chorizo ​​y la chanfaina (que en A Fonsagrada solía elaborarse con cortes secundarios y piel, a diferencia de otras zonas de Lugo donde se añadían vísceras como los pulmones), el botelo, la excelente cacheira (cabeza de cerdo), el lacón... 
«Come la parte oscura», indica Toño, señalando el interior de la cacheira, justo donde se concentra lo mejor del sabor del cerdo. 
Estas largas y pausadas comidas de cocido van ganando intensidad sonora a medida que el vapor, el vino y el espíritu reconfortante y contundente del cerdo hacen efecto. Poco a poco surge una sensación de liberación colectiva y algunos —con mayor o menor discreción— se escabullen del comedor hacia el secreto que guarda Casa Villar. Los demás no; nos quedamos para lo que viene a continuación, que no es poca cosa: el arsenal de dulces de la señora Obdulia. Ella entra y sale del comedor igual que todas esas grandes mujeres de la gastronomía lucense: mujeres de gran personalidad, cariñosas, que abrazan a todo el mundo. Y aquí llega:

La selección de postres culmina con un broche de oro espectacular: la tarta de Fonsagrada. Es una de esas joyas de nuestra gastronomía que sigue siendo poco conocida. Se trata de una tarta —digamos— decididamente calórica, elaborada con mantequilla y almendras. Miranda me cuenta que probablemente se originó en Suiza, destino de muchos emigrantes de Fonsagrada a lo largo del siglo XX. Esta «bomba» dulce —que resulta absolutamente deliciosa— procede muy posiblemente de algún cantón alpino; sin embargo, tengo la clara impresión de que se adaptó extraordinariamente bien al contexto específico de la montaña lucense.  
Abrumados y profundamente conmovidos, damos las gracias a Obdulia —esa matriarca de la montaña con un aire inequívocamente gallego— por esta celebración de la vida. Como ocurre con cualquier comida verdaderamente bien elaborada, la sensación es de abundancia y, a la vez, de mesura: los platos están preparados con tal maestría que, dos horas después, el descomunal banquete se ha asentado, pero el recuerdo perdura para siempre. Sin embargo, lo mejor está aún por llegar.  
José Manuel Portela, hijo de Obdulia, es el campeón gallego de baristas. Cuentan que, cuando ganó el título, alguien comentó que podría ser contratado fácilmente por algunos de los mejores establecimientos de hostelería de Galicia.  
«Ya tengo una taberna en un pueblo de A Fonsagrada», respondió con una lógica impecable. 
Entre semana, Portela trabaja para Cafés Candelas; recorre España y Portugal enseñando a los dueños de bares a preparar un café excelente con los productos de la marca y asegurándose de que no empañen su reputación. Los fines de semana regresa a Parada Vella para atender a lugareños, cazadores, agricultores, médicos rurales, peregrinos tiritando de frío, vendedores ambulantes de ropa interior y ganaderos, ofreciéndoles cafés selectos y delicados, difíciles de encontrar incluso en las ciudades más grandes de Galicia. Viaja a México para conseguir mezclas especiales y gestiona una impresionante carta de 40 o 50 variedades de ginebra para preparar gin-tónics de categoría mundial. Estos son los rasgos que realmente distinguen al establecimiento de otros locales de la zona, donde la oferta de bebidas suele adolecer de múltiples carencias".


Cuántos recuerdos traerá a tantos y tantos peregrinos este lugar, donde parábamos a tomar algo, muchas veces en su terraza, antes de continuar el aún largo camino hacia O Cádavo. En la tienda también había posibilidad de avituallarse. Para los con menos prisa, el premio era sentarse a la mesa a disfrutar de los manjares del "cocido interautonómico" y demás exquisiteces culinarias preparadas por Obdulia, cuyo fallecimiento supuso una verdadera conmoción. Leemos del periódico El Progreso del 14-8-2019:
"A veces había que esperar varios meses para tener mesa, como si se tratara de El Bulli. Y buena parte de la culpa la tenía Obdulia Fernández Arias, que con su habilidad en los fogones y su empatía con los clientes logró convertir Casa Villar, en Paradavella (A Fonsagrada), en lugar de peregrinación para los amantes del cocido. Nacida en Baleira, concretamente en O Trabeiro (A Fontaneira), acaba de fallecer a los 61 años víctima de una enfermedad que en su caso resultó irreversible. 
Obdulia Fernández llevaba cerca de cuatro décadas residiendo en Paradavella, donde se había afincado tras su matrimonio con José Manuel Portela González. Juntos lograron convertir lo que no era más que una taberna con tienda de ultramarinos fundada hacia 1936 en uno los restaurantes de referencia en la provincia de Lugo a la hora de degustar el butelo, su producto estrella, siempre acompañado de generosas raciones de cachucha, chorizos, lacón, patatas, grelos y garbanzos. No menos abundantes eran sus variados y originales postres, de hasta cuatro o cinco tipos, que formaban parte de un calórico y exquisito menú.

 La calidad del producto y del servicio, unida a la simpatía de los propietarios y al buen hacer de Obdulia, tanto como cocinera como en su faceta de repostera, hicieron de Casa Villar un lugar de encuentro para comensales llegados desde distintos puntos de Galicia e incluso de otras comunidades autónomas que debían formalizar su reserva con la debida antelación ante la elevada demanda existente. Para que nada faltase, el único hijo del matrimonio, José Manuel Portela Fernández, aportaba en su condición de galardonado barista gran pericia en la elaboración de cafés y gin-tonics. 

Tan pronto se tuvo noticia del fallecimiento de esta hostelera se sucedieron las muestras de condolencia hacia su familia por tan irreparable pérdida, dado que además de ser una persona muy conocida era también muy querida por su afabilidad, cercanía y una perenne sonrisa en su rostro".

Otro miembro de esta familia, Fernando Fernández López, ha llevado el nombre de Paradavella en su restaurante en el pueblo costero coruñés de Perillo en el concello de Oleiros, donde, además del marisco y pescado del litoral, prepara las suculentas especialidades del interior gallego, que lleva a es otra 'Paradavella costera'. Le entrevista para La Voz de Galicia Pablo Portabales el 1-2-2026: 
"Dirige uno de los negocios de hostelería más prósperos de la comarca. «Estoy muy contento, el restaurante está en pleno auge. Ya casi no podemos reservar mesas grandes y para el cocido ya tenemos completo el mes de febrero. La apuesta por la comida casera y el trato cercano es algo que valora mucho la gente», destaca Fernando Fernández López, propietario del Paradavella de Perillo, al lado de la parada de taxis. «De hecho, mucha gente se piensa que el nombre viene de eso, pero en realidad hace referencia a la aldea de A Fonsagrada de la que soy. Todos los jueves llega una furgoneta desde allí cargada con la materia prima para el cocido», asegura este hostelero y empresario de 61 años que ve en el horizonte, todavía algo lejano, cómo empieza a asomar la ilusión de la jubilación. Atrás queda una vida de mucho esfuerzo desde que era un niño. «A los 13 años fregaba platos subido a una caja de refrescos porque no llegaba al fregadero. Soy de una familia humilde y mi madre murió cuando yo tenía 8 años. Tuve que empezar a trabajar de pequeño», explica. Charlamos en una mesa alta de su local, que abre de lunes a sábado desde las siete de la mañana hasta después de las cenas. Está cerca del puente de A Pasaxe y enfrente del bar-restaurante La Terraza, donde inició su carrera profesional. 
«Mi familia los conocía porque son de A Fonsagrada. Me pagaban 5.000 pesetas (30 euros) y 3.000 (18) se los mandaba a mi padre. Dormía allí», rememora. Los lunes, el plato estrella es el pollo de corral; los martes, el jarrete; miércoles, fabada: jueves, cocido, y viernes, cabrito y callos, que también hay los sábados. Y además, la carta. Somos ocho personas trabajando, y ahora con los cocidos es una locura», destaca. Su propuesta es un poco diferente a la de otros locales. «Llevamos las carnes en una carrito a las mesas y vamos cortando para que siempre esté caliente. Mi cocido no lleva ni ternera ni pollo, solo cerdo», asegura Fernando, que empieza a recitar todo lo que cuece en sus cocinas. «Lacón, cachola, solana, que es el espinazo entero con carne, panceta, botelo y tres clases de chorizo, el normal, el cebollero y el tipo chanfaina, que es tradicional. Además la sopa, grelos, patatas y, de postre, filloas, rosquillas y orejas», relata mientras da un sorbo a un té. Suena el teléfono del local y unos segundos después se acerca la camarera con el libro de reservas para ver si hay un hueco para 14 para el sábado [por ayer]. Le tienen que decir que no a la persona que llama. 
El 13 de abril del 2013 abrió el Paradavella después de media vida en varios locales. A los 16 años ya estaba en el Kirs. «Era trabajar en la élite, fue una gran escuela. En aquel momento solo tenía entrada por la Marina y se hizo la reforma para acceder desde la cale Real», recuerda. Fue camarero, cocinero y encargado de locales como el Cava Real, que estaba en María Pita, donde hoy está La Penela. «Después estuve en el mesón La Forja de la avenida de Santa Cristina durante 18 años, hasta que decidí montar este negocio. Prefiero estar en la sala porque me gusta hablar con los clientes e incluso hacer alguna broma con los que tengo más confianza. Quiero que se sientan como en casa», relata. Ahora tiene 61 años y una única tía que vive en A Fonsagrada. Su mujer trabaja en una empresa de informática y cuenta los meses para jubilarse. Los domingos es su único día libre y aprovechan para hacer alguna excursión y no falta la comida en algún restaurante. «Menos la lamprea, que no es muy de mi agrado, me gusta todo. Soy fan del cocido, lo tomo en otros lugares y veo cómo lo hacen. Aquí no lo saco de carta hasta Semana Santa», avanza Fernando. El poco tiempo de ocio lo dedica al cine, a ver sitios y a cuidar el jardín. «Solo tengo césped y frutales, pero algún día espero tener una huerta», afirma".

Siempre me da un poco de 'bajón' pasar por aquí y ver la acera sin las mesas que, aunque no se supiese que hay un bar, era señal de que lo había y te animabas a parar, incluso si lo habías hecho en la antigua Casa Mesón


Para compensarlo, comparto esta foto con la pequeña pero a la vez alegre terraza que aquí había, y el can a la puerta del bar. Mi recuerdo personal de Obdulia es el de una mañana de agosto consolando a un joven peregrino que acaba de tener lo que pensaba era una rotura de tobillo y esperaba un taxi hacia el hospital de Lugo. Más que de dolor, que también, se desesperaba por tener que abandonar el Camino, todo el follón de la operación, escayola, regreso a casa, bajas, papeleos, etc. etc. etc. Obdulia lo animaba diciendo que eran cosas del Camino, bastante frecuentes por cierto, pero como en la vida misma también

El Camino no solamente es correr y correr, presos siempre de nuestra vorágine diaria, de la misma manera no solamente su patrimonio lo constituyen monumentos pétreos y naturales, que también y mucho, sino también memorias y vivencias de lugares, vecinos y peregrinos que, por suerte conocimos, más aún descubrimos, y siempre es agradable dar a conocer, haciendo camino, Camino de Santiago y Camino de la vida 

Una señal nos advierte a los conductores, y de paso a nosotros, que nos acercamos a otro cruce de carreteras, el que va a O Retiro, aldea antes mencionada. Dicho cruce está al final de la última casa a la derecha, la del antiguo bar Casa García. Justo después de él será donde dejemos la LU-530 para tomar la senda que sube por la ladera de la sierra, entre los árboles del fondo (a la izquierda de la foto)

A la izquierda de la carretera, un destacado exponente de la arquitectura tradicional de la comarca: Casa Carballido, con su cabaña de planta circular (cabanón) que, por su estructura y tamaño, suele llamar la atención de todo el que pasa

Y, al lado,  un hermoso teixo 'tejo', al lado, árbol totémico y emblemático, "¡Ser viviente, creció tan lento que morir no puede!", exclamaba de esta especie el poeta inglés William Wordsworth, pionero de la literatura romántica inglesa en su libro Yew trees (Los Tejos)

Estamos en el kilómetro 42 de la carretera LU-530, como nos advierte esta señal, contados, tengámoslo en cuenta, desde su comienzo al este de la ciudad de Lugo. Es la carretera de las 360 curvas, título del documental que narra la gran revuelta fonsagradina de los año 1991 y 1992 contra la marginación de esta comarca y del que nos cuenta así Maitane L. Formadela en el periódico digital Aquí Terra Chá - Montaña del 29-1-2026:

"Son 360 curvas las que separan A Fonsagrada de Lugo. Durante décadas, ese trayecto largo y peligroso fue mucho más que una carretera de montaña: era el único camino hacia el hospital de referencia. Muchos vecinos nacieron en coches, en pleno viaje entre curvas. Otros, sin embargo, no llegaron a tiempo. Esa distancia física simboliza también la lejanía administrativa que ha marcado la historia reciente de este municipio del interior lucense. 
Esa realidad es el eje de 360 curvas, el documental dirigido por Alejandro Gándara y Ariadna Silva Fernández que recupera una de las mayores movilizaciones sociales de la Galicia rural: As movidas, las protestas que estallaron a principios de los años 90 tras la pérdida de la condición de cabecera de comarca. 
En aquella época, A Fonsagrada fue apartada progresivamente de servicios esenciales. La Oficina de Extensión Agraria pasó a depender de Becerreá; otros recursos se trasladaron a Meira. La comarca quedaba así subordinada a municipios vecinos, aumentando el aislamiento y dificultando el acceso a atención administrativa, sanitaria y forestal. 
La decisión encendió la indignación vecinal. Cientos de personas se organizaron y ocuparon el Ayuntamiento, interrumpiendo la actividad municipal durante casi dos meses. Aunque en un primer momento el entonces alcalde, Mario Arias Mon, participó en las protestas, acabó desmarcándose y solicitando el desalojo de los manifestantes, llegando incluso a presentar denuncias por sedición. Ese giro provocó una revuelta sin precedentes en la historia democrática de la comarca. 
A la tensión se sumó un elemento muy propio de la zona: la retranca fonsagradina. Las protestas no solo fueron combativas, sino también creativas. Surgieron comparsas de carnaval reivindicativas, canciones satíricas, pintadas y hasta multas simbólicas con faltas de ortografía, como burla al abandono institucional. 
Durante algunos días, A Fonsagrada se paralizó por completo. Los vecinos tomaron las calles y el único servicio que permaneció abierto fue la farmacia de guardia. Incluso en Nochebuena de 1991, más de 500 personas se concentraron durante horas en el entorno del Concello. Vehículos con megafonía recorrían los más de 450 kilómetros cuadrados del municipio informando a las aldeas de cada avance de la protesta. En aquel momento, el municipio contaba con más de 6.500 habitantes. Hoy apenas supera los 3.000. 
Las administraciones acabaron diciendo basta. En enero de 1992, antidisturbios procedentes de León fueron desplegados en A Fonsagrada. Cargaron contra los vecinos, derribaron la puerta del Ayuntamiento y convirtieron la villa en un auténtico campo de batalla. Hubo disparos al aire, pelotas de goma, heridos y numerosos detenidos. Las autoridades pretendieron imputar a varios manifestantes por sedición, lo que habría supuesto la primera vez que se aplicaba ese delito en un conflicto social en el Estado español. La respuesta popular fue contundente: gran parte del pueblo se autoinculpó de forma colectiva. Ante la imposibilidad de procesar a cientos de personas, las causas acabaron diluyéndose. 
En abril de 1992, ante la inacción de las administraciones, los propios vecinos se organizaron para eliminar algunas de las curvas más próximas a la localidad, trabajando de forma comunitaria en la carretera que simbolizaba su aislamiento. Aquella lucha no logró recuperar la cabecera de comarca —que sigue en Becerreá—, pero marcó para siempre la identidad colectiva de A Fonsagrada y dejó una huella de resistencia que aún late en la memoria del pueblo. 
360 curvas articula su relato entre aquel tiempo de movilización y un presente en el que la despoblación continúa avanzando y los servicios públicos siguen disminuyendo. A través de imágenes actuales, material de archivo y testimonios directos, el filme construye un viaje coral que conecta aquellas protestas con las demandas actuales del rural gallego. 
La producción corre a cargo de Rebordelos y la distribución de La Machina. Dirigido por Ariadna Silva Fernández y Alejandro Gándara, el documental cuenta con la participación de Adrián Méndez como director de producción y uno de los protagonistas, Manuel Lucas en la dirección de fotografía, y Xacio Baño y Tamara Canosa en la producción. 
El documental evita la dramatización y apuesta por la observación y la palabra de quienes viven en el territorio, mostrando la dureza del abandono institucional, pero también el arraigo y la dignidad de una comunidad que se resiste a desaparecer".

Y esta es pues una de esas '360 curvas', la que atraviesa Paradavella, pueblo del que recogemos esta información de Xenealoxía.org que expone aspectos de este pueblo y parroquia según datos del famoso Catastro de Ensenada de mediados del siglo XVIII, donde se plasman tanto dominios y propiedades del conde de Altamira, señor de la Terra de Burón, como de la Orden de Malta, que regía la parroquia, así como sus habitantes, su condición social, y la existencia de taberna y estanco, entre otras curiosidades:

"Puebla de Burón, 8 de Marzo de 1753 
D. Joseph Díaz de Freixo y Yebra, Alcalde ordinario de la Puebla de Burón y Juez Ordinario en San Juan de Paradavella. 
Domingo López, perito nombrado por el común. 
Testigos de interrogatorio: Joseph Antonio González (firma), Cayetano Fernández (firma) y Pedro Pérez (posible hijo de Bernarda Pérez), vecinos de esta villa.
Publicación a 14 de Mayo de 1753 junto a la Iglesia, con D. Juan de Rois y Pedro Fernández, vecinos de esta feligresía, y Joseph Antonio González vecino de la Puebla de Burón.

Dominio del Conde de Altamira. 
73 individuos. 11 vecinos y una viuda. 
17 casas habitables. Ninguna inhabitable ni arruinada. 13 Hórreos. 
2 Molinos Harineros. Uno en el sitio del Retiro, muele con una rueda todo el año, propiedad de D. Antonio de las Riberas. Otro al sitio de Rigueiro, de Jacobo de Rois y Lago. 6 meses al año. 
1 Taberna, que rige como Sisero Antonio Fernández, vecino de la Feligresía de Sta. María de Piñeira, en virtud del arriendo del vecindario, y como tabernero de vino. 
1 Estanquillo de tabaco al menor, que rige Antonio Fernández.

Presbítero. 
D. Juan de Rois. 36 años.
La mitad del Diezmo se paga a D. Froylan Jacinto Pardo Pimentel, párroco de San Juan de Paradavella, anexo a Sta. María de Piñeira, y la otra mitad a la Encomienda de Portomarín.

Hidalgo 
1. D. Antonio Gabriel de las Riveras, 39 años. Casado. Vive en compañía de sus padres mayores, un hermano mayor de 18, tres hermanas y dos criados mayores de 18, otro menor, y tres criadas. 
• 2 CASAS en EL RETIRO. Una con Alto de 12x12 varas, y otra Terrena de 10x10 varas. 
• 2 Hórreos en EL RETIRO, de 4x4 varas cada uno
Paga 27 misas a la Parroquial de Paradavella.

Labradores 
1. Antonio López. PARADAVELLA. 40 años. Casado. Dos hijos menores de 18 años y dos hijas. Foro de D. Antonio de las Riveras. 
2. Antonio Fernández de Pin. PARADAVELLA. 67 años. Casado. 2 hijos mayores de 18 años y dos hijas. Rige la TABERNA. Su mujer Ignes Díaz de Trexo (54), tejedora. Paga a la Encomienda de San Juan de Portomarín, por posesión antigua. 
3. Antonio Méndez. PARADAVELLA. 50 años. Casado. 2 hijos menores de 18. Aparcero de Mª de las Riveras vecina de Paradavella. 
4. Jacobo de Rois y Lago. PARADAVELLA. 30 años. Soltero. Con su madre, una hermana, un criado mayor de 18 y una criada. ARRIERO de vino. 2 CASAS en Paradavella + 1 Hórreo. Paga a la Encomienda de Portomarin por posesión antigua. 
5. Domingo Ramos, PARADAVELLA. 50 años. Casado. 3 Hijas.Tiene propiedad en el Sitio de Gulpilleiras (Sta. María de Piñeira). Paga a la Encomienda de Portomarin, por posesión antigua, y a D. Antonio de las Riberas. 
6. Domingo López, PARADAVELLA. 60 años. Viudo. 2 Hijas, un hijo menor de 18 años, un nieto menor y tres nietas. 2 CASAS en Paradavella. Paga a la Encomienda de Portomarin por posesión antigua y a D. Antonio de las Riberas. 
7. Domingo Andrés Alvarez Carballido. PARADAVELLA. 40 años. Casado (posiblemente María Fernández según pleito de hidalguía de su hijo). 2 hijas (hijos?), 1 hermano mayor de 18 años y una criada. 1 CASA terrena y 1 Hórreo. Paga todo por Foro y Dominio a D. Antonio de las Riberas 
8. Domingo López Gegunde. PARADAVELLA. 30 años. Casado con Mariana de Ron, tejedora .Todo es Foro y Dominio de D. Antonio de las Riberas 
9. Juan Fernández, PARADAVELLA. 31 años. Casado. Un hijo menor de 18, una hija, a su padre mayor de 60 y un hermano mayor de 18. Paga a Isabel López, vecina de Sta. María de Lamas de Moreira por posesión antigua, a la Encomienda de Portomarin por posesión antigua, y a D. Antonio de las Riberas. 
10. Phelipe Rodil. CALZADA. 32 años. Casado. Un hijo menor de 18 años, una hija, a su madre y una hermana. 
11. Bernarda Pérez. PARADAVELLA. Viuda. Un hijo mayor de 18, uno menor, y una hija. Paga a la Encomienda de Portomarín, por posesión antigua y a D. Antonio de las Riberas.

Además, Francisco Alvarez San Martino, vecino de NAVIA DE SUARNA, tiene un ferrado en esta feligresía.

Cruzando datos, con propiedades en Santiago de Martin se recoge a D. Santiago de Rois Villamarín como vecino de San Juan de Paradavella, aunque no aparece en este Censo.

Según caminamos dejamos atrás el campo de la iglesia sanjuanista de San Xoán, a la que si deseásemos ir también podríamos acercarnos por esta rúa que sale de la acera


Detrás del templo parroquial hay al menos otro par de espléndidos teixos y, aquí a la derecha y camino del santuario, está el Celeiro da Casa do Tío Pedro, granero de planta circular


Así estaba cuando lo conocí en 1993, cuando conservaba su "cuberta de palla". Tiene unos seis metros de diámetro, explican en Fonsaweb


Por entonces había un poco más allá otra interesante construcción, de la que, también en Fonsaweb, nos dicen así:
"Palloza da Casa do Celeiro e Dos Riberas: Palloza de planta elíptica o circular que cuenta con estructuras traseras adosadas, compuestas por cobertizos y un horno de pan con forma de media hogaza. La estructura consta de muros de mampostería de esquisto que sostienen el armazón de madera de la cubierta. El tejado es mixto: de paja en la sección más antigua y de pizarra en las estructuras adosadas. Presenta un pequeño porche en la entrada orientada al este y está construida sobre un afloramiento rocoso natural. Actualmente, el tejado de paja está cubierto con láminas de plástico. Se trata de una construcción de mampostería de pizarra con un tejado cónico de paja. Este tipo de edificación es típico de las zonas montañosas de las provincias del interior de Galicia: Lugo y Ourense".

Y ahora pasamos delante del soberbio caserón que constituye la vivienda principal de Casa Carballido


Portón con cubierta de pizarra y cumbrera de teja árabe que da acceso al curral 'corral' y a la casa. A la izquierda es la entrada al cabanón desde este patio cerrado interior


Otro gran portón con cubierta de pizarra a dos aguas es este de la derecha, que vemos también avanzando hacia Casa García


Una gran viga sobre dos porciones de tronco talado hace las veces aquí de asiento, donde podemos apoyar la espalda en la pared de piedra


Al fondo, a escasos metros delante de la furgoneta aparcada en el cruce, vemos el camino por el que dejaremos la LU-530 para subir hacia los bosques de esta falda occidental de A Serra da Degolada, continuando rumbo a A Calzada y A Degolada


Como hemos dicho, no es en absoluto necesario que en ningún momento ni crucemos ni siquiera pisemos la calzada asfaltada de la carretera de Lugo. Sigamos siempre por esta acera derecha frente a Casa García


Una hermosa galería acristalada es la de Casa de Chaín, apellido originario del topónimo de uno de los barrios de la parroquia, relativamente alejado de Partadavella pero que veremos desde los bosques, en la distancia


Casa Carbillo con si monumental tejado y, adosado a esta pared, el forno donde antaño se cocía el pan cuando este se hacía en casa tras moler el grano en el molino del Rego do Muíño, unos metros más abajo


Y vista del cabanón desde enfrente con el tejo detrás. A lo lejos son Os Penedos Oscuros. Por la parte inferior de su falda cruzará el Camino la carretera para bajar hacia A Calzada


Atención ahora a un detalle en este portón de la derecha yendo a Casa García


Un artístico embellecedor del cierre de las puertas de dicho portón debe ser obra de alguno de los ferreiros que existieron antiguamente en Paradavella que, en el Diccionario de Madoz, de mediados del siglo XIX era descrita así (rellenamos ciertas abreviaturas) y plasmamos los topónimos castellanizados tal y como aparecen en dicho documento, pues es chocante tanto el resultado Parada Bella (en realidad sería 'Parada Vieja' y el tan extraño de 'Fuensagrada':

"PARADA BELLA (SAN JUAN DE): feligresía en la prov y diócesis de Lugo (6 leguas), partido judicial, y ayuntamiento de Fuensagrada. SITUACIÓN. en medio de dos cerros; CLIMA frío pero sano: comprende los l. y cas. de Calzada, Paradabella y Retiro, que reunen 7 CASAS, una escuela temporal y 6 fuentes de buen agua. La iglesia parroquial (San Juan), servida por un curato de entrada, tiene cementerio en mediano estado. El TÉRMINO confina por N. con los de Bruicedo y Piñeira; al E. Chain y Degolada; al S. con este último, y por O. el lugar de Sollio de la feligresía de Lastra. El TERRENO es de mala calidad: sus montes crian tojo, retama y pasto. El CAMINO de Fuensagrada a Lugo es bueno: en esta c. se recibe el CORREO por baligero los mártes y viernes, PROD.: centeno, patatas y algunas castañas; cria ganado de todas especies prefiriendo el vacuno, y se cazan perdices. IND : la agrícola. POBLACIÓN: 17 vecinos, 100 almas. CONTRIBUCIÓN; con su ayuntamiento".

Y aquí, en esta fachada, más antiguas argollas conservan la memoria de los tiempos en los que se empleaban caballerías y animales de tiro


Estos lugares eran muy frecuentados por vecinos yendo y viniendo de las villas, ferias y mercados. Del de A Fonsagrada nos cuenta también Manuel Curiel
"En A Fonsagrada es alrededor de 1750 cuando se inician los mercados todos los sábados de mes, en los que se comerciaba con centeno, trigo, habas, manteca, castañas, sal,  pescado y paños de Castilla. Además cada año hay la feria de Nuestra Señora de Septiembre, que dura cuatro o cinco días (el día 7, primer día feriado, era conocido como el día de las mantas, con compradores y vendedores de Castilla y Asturias, con diversos géneros y telas, caballos, mulas y otros tipo de ganados, así como plateros de la ciudad de Mondoñedo). También se celebran ferias el 20 de enero (San Sebastián), el 25 de marzo, el 25 de abril (San Marcos), el 16 de mayo (la Ascensión), el 4 de junio (Corpus y Santa Sabela), el 15 de agosto, el 21 de septiembre (San Mateo) y el 8 de noviembre. Eran también famosas las ferias que se celebraban en el contorno: En Padrón (la feria de San Mateo) y San Cibrán da Trapa, el 14 de septiembre, y en Lamas de Moreira también llegaron a celebrarse ferias el día 1 de cada mes. En el año 1845 era famosa una fábrica de manteca en Pobra de Burón y varios telares".

Antes de que se arreglase esta carretera a partir de 2005 aún tuvimos oportunidad de ver pasar por ella, como en esta foto del 24-8-1993, en A Fontaneira, alguna yunta de vacas, si bien para desplazamientos muy cortos y para trabajar en las tierras


Según avanzamos por la acera adelante pasamos delante de Casa Chaín. Las galerías acristaladas se extendieron, como las grandes ventanas y balcones, a raíz de la expansión de la industria del vidrio a partir sobre todo de las dos últimas décadas del siglo XIX


Esto motivó su introducción tanto en casas de nuevo cuño como acometiendo grandes reformas en las antiguas, muchas veces por iniciativa de antiguos emigrantes que habían hecho las Américas


También aquí nos fijamos en el portón de acceso al curral con el tejadillo a dos aguas hecho de louxas de pizarra


Esta solución, con cumbreras de teja árabe pintadas en negro, es muy común (otra es la cumbrera de tejas encajadas una a continuación de otra)


Al fondo, un hórreo. "Construcción de planta cuadrada de 5 x 5 m, sin pasillo, que presenta una armazón y muros de tablones de madera dispuestos verticalmente, así como una cubierta a cuatro aguas de tejas de pizarra comercial. Los postes verticales de madera se apoyan sobre muretes de piedra, situándose uno de ellos sobre un bloque de hormigón. La escalera es de obra de fábrica. Cuenta con elementos de madera que sostienen los aleros, sirviendo probablemente como espacio para almacenar productos agrícolas, paja y similares", nos explican también en Fonsaweb



Parte del patio interior está asfaltado para evitar la formación de barro y otra ha sido ajardinado hace tiempo, como admiramos en esta foto más avanzado el verano. Antaño, con la sociedad campesina activa, era zona de trabajo agropecuario


Saliendo de Paradavella la curva de la carretera se hace aún más cerrada y forma un ángulo recto a la izquierda bordeando A Serra da Lastra


Aquí la acera se ensancha y forma un buen rellano entre Casa García y la calzada. Salimos del cogollo de Paradavella


Cruzamos la carretera LU-P-1903 y, sin necesidad de pasar a la LU-530 para nada seguimos de frente


Seguimos por el arcén, no nos confundamos con este primer camino de tierra pues es la entrada a unas huertas


El arcén son unos pocos metros y ya tenemos aquí el sendero que deja el asfalto y sube a la derecha


Atentos al mojón, pues no es en absoluto recomendable seguir por el arcén. Antaño, con la carretera antigua, muchos la empleaban para ir directos a A Lastra sin tener que bajar a A Degolada pues, además de estar de aquella peor señalizado, evitaban la posterior subida de A Costa do Sapo, tan famosa como temida


Hace poco, se colocó una cruz metálica en este lugar


Llamativamente, tiene un revólver pintado en medio


Tenemos curiosidad por saber la distancia que nos aguarda hasta Santiago de Compostela puesta en los hitos camineros jacobitas gallegos


Ciento cuarenta kilómetros con ochocientos veinticinco metros. El Camino paso a paso...


Pasamos bajo una torre eléctrica y empezamos una pequeña cuesta


Un castañar nos ofrece una buena sombra en esta corta pero un tanto fuerte subida. Ya casi nos habíamos 'olvidado' de ellas tras la subida a la Serra do Hospital y posterior bajada por Os Oteiros a Paradavella


El Camino, hasta hace unos años de piedra, fue de los que se alicataron hacia 2019 con fuerte polémica, pues desaparecieron, como referíamos antes, numerosos elementos históricos y arqueológicos


Se trata de una congostra o camino angosto, encajado en entre muros, en esta caso de su profunda caja caminera, pero suficientes para el paso de un carro, como se estipulaba muchas veces antaño


Una parede de piedras, que cubre la hiedra, separa el Camino de la finca a la izquierda, el cual la bordea por arriba antes de meterse en el bosque


El Camino sigue entre los árboles, unos metros más arriba de la LU-530


Y aquí tenemos una muy hermosa vista del valle del Rego do Muíño que, cuesta abajo, bajo el Monte do Castro, dará sus aguas al Rego da Pasadiña. A la izquierda es A Lomba da Curiscada, estribaciones bajo el Alto de Cerredo


Esta portilla de madera nos ofrece buenas vistas del entorno hacia el sur, pero tendremos mejor panorama desde un poco más arriba, acabando lo más cuesto de esta subida

 
Los árboles forman un arco vegetal según va acabando el repecho más fuerte de la subida


A la derecha, otra parede de piedras hace las veces de muro de contención para evitar que la ladera se desmorone, sobre todo con las lluvias y al reblandecerse la piedra, afectando al paso


Vamos también saliendo de esta pequeña fraga de árboles autóctonos, donde hay también algunos carballos, y el Camino gira hacia la izquierda


A nuestra derecha, otro prado, que llega a los piñeirales que vemos más arriba, los cuales cubren buena parte de la sierra


Aquí se acaba el primer repecho fuerte desde la carretera


Seguimos subiendo por esta congostra aunque la subida tiende a suavizarse bastante


El murete de piedras se cubre de hiedra, helechos, hierbas y demás plantas silvestres, incluyendo algún arbusto


Es desde aquí, caminando casi en llano, cuando tenemos un buen paisaje si miramos atrás y a nuestra izquierda


Una muy bella estampa de Paradavella con la bajada de A Serra do Hospital por Os Oteiros y toda la gran media luna que forma aquí la carretera


El intenso color púrpura de las dedaleras o flores de campanilla (Digitalis purpúrea), destacan sobre el predominante verde de los prados y las veredas, el cual se irá tornando pardo o amarillo según avance el verano, para reverdecer en otoño


Aquí acaba el murete de piedras y el Camino hace otro ángulo bastante cerrado a la izquierda


Una de las canaletas que cruzan la senda para llevar las aguas de manantiales cercanos, lluvias o deshielos prado abajo y que no encharquen ni destrocen el Camino


Otra muy preciosa vista de Paradavella, esta entre Casa Villar y Vasa García. Más arriba la bajada entre fragas, prados y piñeirales de Os Oteiros, A Serra do Hospital, el collado de As Pedras Dereitas, solar del Real Hospital de Santiago de Montouto y algunas estribaciones de A Lagoa Seca


Crecen, bien altos, los helechos mientras seguimos subiendo, aunque bastante livianamente, por este bosquete


Aquí el Camino ya no parece alicatado y hay bastante tierra y piedra. Se sube cómodamente a esta fresca sombra, pese al inevitable esfuerzo


Tramo recto en cuesta, un buen entrenamiento ya para afrontar la 'temida' Costa do Sapo y la posterior subida al Alto da Fontaneira en nuestro trayecto hacia O Cádavo, final de etapa más empleado, anque también Castroverde, por la mayoría de los peregrinos


Aunque atravesando la fronda, se abren entre los árboles algunas 'ventanas' acá y allá que nos permiten contemplar el paisaje. Aquí tenemos un panorama algo más completo de Paradavella, desde las casas de la zona alta carretera arriba subiendo al Alto de Cerredo hasta el grupo de Casa Carballido, Casa Chaín y Casa García


Aunque la perspectiva habrá cambiado, se hicieron varias casas nuevas y otras se reformaron, esta sería la visión que de Paradavella tendrían los peregrinos, arrieros y demás viajeros y viandantes al salir del pueblo o, en dirección inversa al entrar


Los que salían reparaban en la buena cuesta que han dejado atrás y los que llegaban la que les aguardaba. Entre los 690 metros de altura media que tiene Paradavella y los 1.025 del collado de As Pedras Dereitas hay un buen desnivel que hay que hacer, subiendo o bajando, en unos 4-5 kilómetros


Ahí podemos ver, detrás de Casa Villar, de nuevo la iglesia parroquia de San Xoán con su gran cabecera cuadrada y, tras ella y adosada, la sacristía. A la izquierda está la sacristía y, justo detrás, la arruinada Casa do Celeiro. Un poco más arriba y entre los árboles oculta está La Taberna, antigua Casa Mesón


Atención aquí, el Camino, bien reconocible por su ancha caja caminera, sigue de frente al lado de los árboles de la izquierda, pero los peregrinos han preferido tomar la senda que sube justo encima a su derecha


Puede esto deberse a que el Camino propiamente dicho, que pasa un tramo algo umbrío, forme barro y charcos con las lluvias y los deshielos


Ciertamente, aunque nieva menos que antes, estamos a unos mil metros de altura sobre el nivel del mar y lo suficientemente al interior para que aún caiga alguna nevada invernal y cuaje al menos un día o dos


El sendero es más estrecho que el Camino pero se pasa bien y sin problemas. Al pasar por un tramo más soleado y en cuesta, está más libre de humedades, pues el agua que no arroya hacia abajo se seca más rápidamente


Esa era la función de los surcos que se hacían cruzando el Camino y que, 'modernizados', hemos visto más abajo, echar las aguas sobrantes fuera. Veámoslo ahora bajo los árboles a nuestra izquierda


Las dos vías siguen siempre paralelas y a la vista. Volverán a encontrarse unos metros más allá, enseguida


Identificamos a los árboles por las hojas, aquí un castiñeiro o castaño. Observemos además cómo crecen los helechos en las orillas de la senda


Y aquí, hojas de carballo. Ahí tenemos abajo uno de los mojones jacobitas que señalizan la ruta


No llegamos a ver los números del kilometraje de su placa desde aquí, Detrás de él crecen algunas dedaleras


Al pie de un poste telefónico aflora la roca madre. Nos acercamos a la confluencia de ambos trayectos


Aquí se unen Camino y sendero, dando vista a A Calzada, caserío que viene a ser el último lugar de la parroquia de Paradavella y del concello de A Fonsagrada antes de entrar en el de Baleira, capital O Cádavo


En A Calzada es donde localiza Manuel Curiel una de las casas de venta de mercancía vinculada a los arrieros maragatos que recorrían la comarca entre Astorga y la costa cantábrica que había en la parroquia. La otra estaba en Paradavella


Tras él se extiende el ya mencionado Monte Castro, solar del Castro da Degolada, del que nos dicen en Patrimonio Galego que "se alza sobre una colina. Su recinto central se sitúa en un afloramiento rocoso, protegido por una muralla y un foso. En el yacimiento se han hallado fragmentos de cerámica. Su estructura ha sido alterada por actividades agrícolas y forestales; además, actualmente se encuentra cubierto por una densa vegetación de matorral".


Bajo nosotros vemos las instalaciones de la nave de ganado y, poco más abajo, el tejado de pizarra de Casa Gerardo, mirando al valle del Rego do Muíño. A la izquierda es el Monte Chaín y cuestas abajo del Alto de Cerredo. Más al sur están A Lomba de Curiscada y As Penas de Ferreira (895 m) y A Serra de Louxas en la distancia, al sur


Son estribaciones de A Serra de Foncuberta, al sur del Alto de Cerredo y de A Serra do Hospital, puerto en el que se han localizado varios petroglifos o inscripciones prehistóricas, que nos detalla La Voz de Galicia al dar la noticia de su descubrimiento el 16-11-2016:
"Los integrantes del Colectivo Patrimonio dos Ancares acaban de marcar un nuevo hito en la arqueología de la prehistoria lucense al documentar el pasado domingo los primeros petroglifos que se conocen hasta el momento en el municipio da Fonsagrada. El hallazgo, explica el historiador Xabier Moure, fue en el alto de Cerredo, parroquia de Vieiro, en un gran afloramiento de pizarra situado a 930 metros de altitud. En total, localizaron cuatro rocas, tres con una grabadura en cada una. 
Señalan que el motivo más interesante lo hallaron en una piedra ligeramente inclinada y casi pegada al suelo. «Trátase dun grupo de tres cazoletas de sección semiesférica, de clara factura artificial, cunhas medidas aproximadas de cinco centímetros de diámetro e unha profundidade de entre 1,5 e 2 centímetros, unidas entre si por uns sucos. Así, vense dúas coviñas que por medio dunhas estreitas canles comunican cunha terceira lixeiramente máis grande», explicó Moure. 
El historiador señala que aunque como el resto de los petroglifos gallegos, poco se sabe sobre la función que cumplían (receptáculos para ofrendas, representaciones de constelaciones, símbolos de carácter sexual femenino, mapas terrestres, señalización de lugares sagrados, etc.), «no presente caso creo que poderiamos estar diante dun espazo ritual no que se utilizaría algún tipo de líquido (quizais auga ou sangue) que se depositaría nas coviñas situadas a maior altura e que a través dos sucos desembocaría na que está na parte baixa», relata Xabier Moure, aunque reconoce que se trata de una hipótesis. «Na mesma pena hai unha pequena cruz pouco marcada de factura moito máis moderna polo que cremos que se realizou para cristianizar un lugar ‘pagan’». 
Moure señaló que según le contaron los vecinos de la zona, donde levantaron una torreta de alta tensión, situada a pocos metros das grabaduras que localizaron, «había máis coviñas que desapareceron ao arrasar o afloramento».  
Sobre su datación, Moure explica que si se toma como referencia otros grabados gallegos del mismo tipo, los del alto de Cerredo podrían adscribirse a la Edad de Bronce, hace unos 4.000 anos. 
«Estes son os primeiros petróglifos documentados, non só no municipio, senón en toda a comarca da Fonsagrada. Da mesma época, os únicos vestixios eran uns machados de bronce atopados en Mazaeda (parroquia de San Pedro de Neiro) que están expostos no Museo Comarcal da Fonsagrada», apunta Moure. 
El Colectivo Patrimonio dos Ancares ya informó del hallazgo tanto al Concello da Fonsagrada como al Servizo do Patrimonio Cultural da Xunta de Galicia".

El sendero casi llanea en este lugar cuando, haciendo un poco de curva a la derecha para seguir la forma de la falda de la montaña, pasa entre estos árboles


Estos bosquetes son poco tupidos y por eso aquí y allá se abren claros que nos permiten contemplar estos paisajes


Frente a nosotros una de las cimas de A Serra da Lastra, la de Os Penedos Oscuros (1.055 m), divisoria de los concellos de A Fonsagrada y Baleira


La parte inferior de la montaña, del Camino hacia la carretera, está densamente arbolada de fragas autóctonas. Del Camino arriba predominan las coníferas de las plantaciones


Enlazamos con una pista que comunica con la carretera y seguimos todo recto y totalmente en llano


El Camino va a hacer aquí una gran revuelta siguiendo la sinuosidad de esta serranía, la cual conforma una estampa de bosque y montaña sumamente bella


Alternan tramos de paisaje 'introspectivo', entre los árboles, donde vemos lo que tenemos delante y a los lados


Y, a la vez, el paisaje más extrospectivo hacia el estrecho y muy frondoso valle en el que se unen el Rego do Muíño y el Rego da Pasadiña, con el Monte Castro a la derecha y a la izquierda el Monte Chaín con Foncuberta a lo lejos


Caminamos entre un pequeño grupo de pinos y avanzamos alegremente por esta senda de baja montaña


A la derecha hay un rellano, donde unos bloques de piedra, alguno de ellos cincelado, por lo que procedería de alguna construcción, que se han colocado a manera de asientos


Es pues uno de esos lugares en lo que puede apetecer hacer una pequeña parada para recuperar fuerzas, reajustar la mochila, las botas, sacar el bocadillo de la mochila, beber agua de la cantimplora... descansar pura y simplemente


Ahora, mucha atención: se han colocado unas cintas para evitar que nos aproximemos mucho al borde izquierdo


Aunque no se ve muy bien, semioculto por la vegetación, hay un peligroso despeñadero producto del desmonte que se hizo al ensanchar la carretera, que vemos allí abajo


Ahí vemos además que un corrimiento de tierras ha afectado al Camino, el cual ha sido asegurado por una franja de cemento en el margen del precipicio


Ahí abajo, en un rellano a la derecha de una curva de la LU-530, hay un silo y un estanque-depósito de agua. Por ahí baja, en cascada, un arroyo que, luego de pasar bajo la carretera, desagua en el Rego do Muíño tantas veces ya citado


Llega ahora un tramo bastante recto. Aunque las cintas hayan desaparecido no nos arrimemos demasiado a la izquierda, aunque un piñeiral nos ofrezca cierta protección y haga parecer que el barranco ya ha quedado atrás


Un poco más adelante hay incluso una pasarela de madera, como vamos a ver


Esta pasarela separa al Camino de la caída vertical que hay hacia la carretera. NUNCA nos apoyemos en estas estructuras pues, a no tardar mucho, suelen ceder fácilmente


Nos acercamos al vértice del ángulo que hace aquí el Camino siguiendo el contorno de la ladera, donde hay una curva cerrada a la izquierda


Pasamos primeramente encima de una canaleta de aguas sobrantes hechas con bloques de piedra


Y seguidamente pasamos sobre una pasarela sobre el arroyo, cuyo nombre nunca hemos llegado a saber, hecha con grandes tablones


Hay aquí un depósito cilíndrico separado de la orilla y el Camino por dos pequeños muretes


El Camino sigue a su izquierda, apartándose del precipicio un poco


Desaparece la barandilla y empezamos a subir muy poco a poco


Aquí el bosque tiende a ser algo más tupido. Las raíces de algunos árboles asoman en el suelo de tierra, cuidado no tropecemos con alguna que sobresalga especialmente


Lo cierto es que tampoco nos hemos separado tanto del 'abismo', cuyo derrumbadero empieza en este mismo matorral a nuestra izquierda. Fijémonos abajo en el silo


Proseguimos así nuestra subida, bastante llevadera dentro de lo que cabe, ladera arriba


Subiendo nos encontramos con otro piñeiral. La cuesta de momento no cesa


Alguien ha hecho aquí unos escalones con una azada para facilitar la subida por este recuesto, aunque ya llevan unos años dando servicio y han quedado bastante gastados


Ahí van quedando atrás Paradavella y A Serra do Hospital con A Lagoa Seca y Os Oteiros


Aquellas son las casas situadas en las afueras del pueblo yendo hacia A Fonsagrada. Un poco más abajo, al otro lado de una nave, enlaza con la carretera el camino del cementerio


El Camino en un sendero un tanto estrecho aunque se pasa de sobra bien, yendo de uno en uno siempre y en fila india


Según subimos iremos ampliando perspectivas y nuevos paisajes se ofrecerán a nuestros ojos


No nos cansamos de ver Paradavella, o lo que pueda verse de ella, desde este recodo del Camino, con los montes de A Lagoa Seca, estribaciones septentrionales de A Serra do Hospital, sobre el valle del Rego de Rieiro. Más al norte el el Pico do Muradal (1.108 m)


En Paradavella vemos, bajando en este grupo de casas a la izquierda, el Camino tras dejar detrás La Taberna o Casa Mesón. No tardaremos mucho hasta llegar a A Lastra, aunque también hay que reconocer que, por A Costa do Sapo, no será un rápido y fácil paseo precisamente


Nunca nos confiemos ni pongamos el pie en falso, la vegetación y los pinos disimulan muy bien el despeñadero que cae hacia la LU-530. Aunque aquí ya no tan vertical y desnudo como en la zonas del pasamanos o barandilla y del borde encementado, sigue siendo peligroso


De repente, la subida, ya muy liviana, se acaba y empezamos a llanear de nuevo en este bello paraje


Aún tendremos alguna vista más de Paradavella antes de empezar a bajar, como aquí, donde divisamos la cota cimera de A Lagoa Seca o Laguaseca (1.107 m) y del Pico do Muradal: un traslado de la estación contra incendios ubicada en este se trasladó a Lagoa Seca pero no cambió de nombre, lo que provocó una cierta confusión con los topónimos, incluso en algunos artículos, libros, mapas y guías


En Paradavella reconocemos de nuevo el Camino, bajando de La Taberna hacia la carretera, así como, más a la izquierda, la vieja escuela. Aquí abajo es Casa Gerardo y, a lo lejos, divisamos el pueblo de Pastoriza, en la parroquia de Bruicedo, bajo A Lomba dos Oteiros


Caminando en dirección sur tenemos unas preciosas vistas del Alto de Cerredo, Monte das Penas de Ferreira y Lomba da Curiscada, topónimo este, de raíz prerromana kar 'roca, monte', que ya nos hemos encontrado más veces en el Camino Primitivo


Y, al lado del monte de su nombre, Chaín, aldea perteneciente a esta parroquia de Paradavella, donde se encuentra el santuario de San Bernabé, de gran tradición romeira en cuya festividad del 11 de junio se pide y ruega al santo por remedio para dolencias tanto de personas como de animales


Tal y como explica el historiador José Manuel Blanco Prado en Croa, Boletín de la Asociación del Museo del Castro de Viladonga nº 8, año 1998, las promesas y ofrendas más específicas y destacadas son las siguientes:
"1.º El día de la fiesta, se celebra una misa solemne por la tarde.

2.º Tras la misa solemne, la imagen de San Bernabé sale en procesión, portada en unas andas por los feligreses. Antiguamente, también se incluían vacas en la procesión.

3.º Un feligrés coloca la imagen del santo sobre las cabezas de los devotos mientras recita la siguiente oración: «Que Cristo viva, que Cristo reine, que Cristo te libre de todo mal. Amén».

4.º Ciertas misas celebradas por el sacerdote encargado del santuario a lo largo del año.

5.º Una ofrenda económica, que constituye el tipo de donación más habitual.

6.º Exvotos de cera que representan cuerpos humanos y animales".

Toca ahora otra corta cuesta, recta bajo el piñeiral. La senda es un encantador camino de tierra durante todo este trecho


Tramos de sombra y tramos de sol. Aprovechando los primeros puede hacerse un alto y un descanso, echados sobre la verde hierba, dormitando incluso un poco, acompasando el sueño tras sucesivos días de cuestas y fatigas


Brezos, retamas, toxos, helechos, componen el sotobosque o bosque bajo que crecen entre los árboles y a los lados de la ruta


Se avanza bastante bien, siempre según nuestras fuerzas, naturalmente, la subida prosigue muy suavemente


Cuando la vegetación nos deja, buscaremos referencias visuales en el paisaje


Ahí tenemos A Calzada, la última casa de A Fonsagrada en el Camino, y de la parroquia de Paradavella, como hemos dicho, topónimo que revela el paso del antiguo camino real entre Asturias y Galicia, el cual tuvo diversas denominaciones, locales y generales, como bien pudimos ver a lo largo del trayecto desde la Sancta Ovetensis y seguiremos viendo hasta Santiago de Compostela


Desde aquí no vemos prácticamente la casa sino algunos cobertizos, prados y huertas y, detrás, la croa, corona o cima del castro de A Degolada, en el Monte Castro


El Camino se encaja entre la vegetación, que forma sendas barreras a los lados, pero en ningún momento se tupe, como pasaba antaño, cuando pasaban muchos menos peregrinos


Un pequeño surco de tierra y piedras bien trillado nos lleva hacia otro bosquete, en el que empezaremos a bajar hasta A Calzada


Cuando salgamos del bosque, saldremos, allá abajo, a la carretera de Lugo para cruzarla hacia A Calzada, que seguimos viendo a la izquierda, casi oculta ya por otra fraga


Justo en esa recta y con una curva cerrada un poco más adelante será donde crucemos. Fijémonos en el gran desmonte realizado cuando se ensanchó la carretera. Hay algunas señales en el suelo y otra vertical advirtiendo a los conductores


Ni qué decir tiene que dado el evidente riesgo de ese cruce estaría mejor unas señales luminosas y un paso de cebra por el bien de todo. O mejor aún, como se ha hecho en A Fonte do Pastizal y como hemos visto: un paso subterráneo


El Camino primeramente va a llanear un poco al adentrarse en el arbolado


Aquí hay un regato con apenas un poco de humedad, que se pasa mejor pisando las piedras secas y evitando riesgo de algún resbalón inesperado


Ramas y hojas forman una celosía natural que filtra la luz del sol; sus sensaciones de placidez fueron imitadas por el arte 


Hay aquí un pequeño rellano a ambos lados del Camino que, seguidamente, ya empieza a descender directamente


Un mojón garantiza que estamos en el Camino correcto y que no nos hemos saltado ningún desvío


La hojarasca se va acumulando en las veredas, deshaciéndose y transformándose en tierra paulatinamente


Aquí, más afloramientos rocosos en la superficie, bien pisados y lisos, cuidado al pisar su hay humedad


Y ya estamos en la carretera, que hace solo un instante veíamos desde arriba


Primeramente, la señal de advertencia a los conductores del cruce de peregrinos. Insistimos en que entendemos debería de haber un paso de cebra y señales lumínicas, cuando no plantearse un paso subterráneo


Un par de pivotes a cada lado marcan el camino, que cruzamos 'en diagonal' hacia el otro lado


Y esta señal nos advierte la intersección del camino con la LU-530. Detrás, otra para los conductores, incide en la existencia de este cruce que, si bien no es recomendable para los vehículos, puede ser empleado por maquinaria agrícola, forestal o de mantenimiento de caminos


Un pequeño tramo enlosado antes de cruzar


Y aquí tenemos la curva cerrada sin visibilidad que nos encontramos de frente. Prestemos atención máxima, pues por lo general puede oírse antes el motor que ver el vehículo


Un alivio llegar al otro lado, donde un mojón indica seguir bajando por esta senda de zahorra que es, no lo olvidemos, acceso rodado de vehículos a A Calzada


Nos metemos en esta preciosa carballeira mientras el Camino sigue bajando mientras hace esta curva a la derecha


Un peregrino con el chaleco reflectante bien visible cubriendo la mochila


Una franja de helechos separa el Camino del prado de la izquierda, que llega a las huertas de Casa Germán, en A Calzada 


Un precioso cueto arbolado, el Monte da Calzada (743 m), se extiende justo detrás. En la lejanía el Alto de Cerredo, de 982 metros de altitud en la cima y 960 metros en la carretera


El hermoso caserón de A Calzada es de venerable antigüedad, en un rellano entre estas dos laderas, que forma un paso natural hacia A Degolada


A Degolada es un topónimo bastante frecuente en sí mismo y en sus variantes, pues en Asturias hemos encontrado la forma Degollada. Pese a alguna que otra leyenda, nada tiene que ver con ninguna mujer degollada sino con el latín collatam 'collada, colina, paso entre cerros, depresión entre montañas', "precedida de la preposición de, con sentido negativo: angostura pequeña", explica el filólogo Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana. En el siglo XVII, el erudito Luis Alfonso de Carballo lo empleaba con el significado de 'puerto de montaña'


Al este seguimos viendo A Loma da Curiscada y el Alto de Cerredo, percatándonos del gran rodeo que hace la carretera bordeando por el sur A Serra do Hospital. Cerredo puede ser una variante de 'cerro', aunque no se descarta que sea por la existencia de un tipo de hierba, los cerros, propia de hábitats rocosos, larga y resistente, que se empleaba antaño para amarrar manojos de plantas


Al llegar aquí ya nos despedimos de Paradanova y parroquia, así como del concello de A Fonsagrada, con el Pico do Muradal, topónimo vinculado a muros, posiblemente artificiales, divisoria de pastos y heredades, del latín murum 'pared', aunque puede también deberse a la orografía del pico, su sierra y las aledañas, que forman una larga dorsal que, extendida de norte a sur, separan las cuencas de los ríos Navia y Eo


Estas son las casas de Paradavella entre La Taberna o Casa Mesón y la iglesia de San Xoán, que volvemos a ver a la izquierda.


Un poco más abajo vemos el camino vecinal asfaltado que constituye el acceso rodado de A Calzada con la carretera, al que vamos a salir enseguida

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Una imagen de A Calzada con las huertas en todo su esplendor, avanzado el verano, tal y como se la encuentran muchos peregrinos

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Más allá los prados, segados, que llegan a la linde del bosque en este extremo occidental del Camino de Santiago en el concello de A Fonsagrada


Salimos pues al camino de entrada a Casa Germán y seguimos a la derecha


De frente, el profundo valle arbolado del Rego da Degolada, otro regato que entrega más abajo al Rego do Muíño


Tomamos la carretera local o camino vecinal asfaltado que, bajando de la carretera, comunica A Calzada con A Degolada


Hace una curva muy cerrada, con un giro completo de 360 grados: nosotros seguimos a la izquierda, como señala el mojón que hay llegando a las primeras casas de la parroquia de A Degolada y, por lo tanto, del concello de Baleira


Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

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