| Entrando en el concello de Baleira en A Degolada. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
El Camino de Santiago sale del concello de A Fonsagrada en A Calzada, antigua Via Calciata, nombre de evidentes resonancias camineras, en la parroquia de Paradavella, para entrar en el concello de Baleira por la parroquia de A Degolada, antigua Parata Decollata en la documentación medieval (año 1276), que revela la existencia de algún lugar de parada en el Camino, pues además el investigador Manuel Muriel revela la existencia en 1750, basándose en datos del Catastro de Ensenada, de una casa de venta de mercancías, vinculada a los arrieros maragatos, en el caserío de A Calzada que acabamos de dejar atrás
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
A Degolada es un topónimo bastante frecuente en sí mismo y en sus variantes, pues en Asturias hemos encontrado la forma Degollada. Pese a alguna que otra leyenda, nada tiene que ver con ninguna mujer degollada sino con el latín collatam 'collada, colina, paso entre cerros, depresión entre montañas', "precedida de la preposición de, con sentido negativo: angostura pequeña", explica el filólogo Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana. En el siglo XVII, el erudito Luis Alfonso de Carballo lo empleaba con el significado de 'puerto de montaña'
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Nos encontramos en la ladera occidental de A Serra da Lastra, por donde el Camino nos llevará al pueblo de este nombre, A Lastra, también de este concello de Baleira en el que acabamos de entrar, a través de bosques y campiña, una etapa en la que las cuestas nos recuerdan que, aunque ya adentrándonos en Galicia, aún no se han terminado las 'etapas montañeras' tan características del Camino Primitivo, las que lo caracterizan por su dureza pero también por su agreste e inolvidable belleza
Estamos en la cabecera del pequeño valle del Rego da Degolada, que nace de fuentes en lo alto de la sierra y da sus aguas, poco más abajo, en el Rego do Muíño, que nace al pie de Paradavella. Desde estas primeras casas al rego, esta vertiente es de prados y huertas, mientras que enfrente, por donde sigue el Camino, predomina el bosque autóctono, de carballos y castiñeiros principalmente
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Estamos frente al Monte Castro (747 m) solar del Castro da Degolada, yacimiento castrexo del que nos dicen en Patrimonio Galego que "se alza sobre una colina. Su recinto central se sitúa en un afloramiento rocoso, protegido por una muralla y un foso. En el yacimiento se han hallado fragmentos de cerámica. Su estructura ha sido alterada por actividades agrícolas y forestales; además, actualmente se encuentra cubierto por una densa vegetación de matorral". Testimonio de los pobladores galaicos del lugar en la Edad del Hierro y desde antes de la conquista romana
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
El viejo camino real fue aquí transformado en su tiempo en vía pecuaria y de comunicación local, enlazando la carretera de Lugo (LU-530) construida a finales del siglo XIX y que pasa un poco más arriba, con las diferentes aldeas de esta parroquia
El viejo camino fue, por tanto, ensanchado respecto a su traza original, pues son evidentes los desmontes realizados en la ladera, a la derecha, aplanado y asfaltado para permitir el paso de vehículos a las casas y a las fincas. Es no obstante muy llano y cómodo de caminar en una de las 'treguas' que nos ofrece la montaña en nuestro trayecto hacia O Cádavo, la capital del concejo, a unos nueve kilómetros de aquí, donde los peregrinos suelen terminar su jornada de Camino, aunque otros lo hacen en Castroverde, otros nueve kilómetros más allá
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
En estos pueblos se conservan importantes elementos del patrimonio histórico y etnográfico, como este cabanón o cobertizo que vemos en una casa al pie del Camino. Se empleaba como almacén de cosechas, de aperos, de alimentos refugio temporal o cuadra para animales como ovejas y vacas y menesteres similares
Ahí se apilan ingentes cantidades de leña para todo el invierno. También es un buen lugar para solazarse a la buena sombra, o a refugio de la lluvia, según cuadre
Esta es una foto del mismo cabanón unos años después de la anterior, con sus cubiertas de pizarra rehabilitadas. La del cabanón es de cuatro aguas y un solo pico o moño, como los hórreos. La de su tendejón adyacente, también de louxas pizarrosas, presenta una cumbrera en las que estas encajan unas en otras sucesivamente, una de las soluciones arquitectónicas habituales en esta zona
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Estamos en un hermoso mirador natural sobre el valle, cerrado al sur por el Monte Castro y esta boscosa falda de A Serra da Lastra
Más en la lejanía y al este vemos un poco de las inmediaciones del Alto de Cerredo, en A Serra do Hospital, que nosotros hemo subido algo más al norte, en Montouto, por donde subimos a la capilla y hospital de Santiago de Montouto, histórica parada de peregrinos
Aquí enlazamos con el camino de acceso a la primera casa de A Degolada y seguimos de frente bajo la falda oriental, muy frondosa de Os Penedos Oscuros (1.055 m), una de las cimas de A Serra da Lastra
No suele haber más tráfico que el de los propios residentes, pero eso incluye tractores, maquinaria agrícola, camiones de leche, de ganado, etc., pero el paso de vehículos suele ser bastante ocasional
Llega ahora otra curva cerrada a la derecha; tengamos en cuenta que, en caso de que venga algún vehículo, muy probablemente oiremos el motor antes de que lo veamos
A Escrita es una de las cotas meridionales de A Serra da Lastra; una lastra es una piedra grande y plana, que también ha dado lugar a numerosos topónimos, como el pueblo y parroquia a la que nos dirigimos
Según empezamos a subir, pasaremos entre la iglesia y el cobertizo de la única casa del lugar. El Camino seguirá asfaltado durante unos metros más antes de volver a meterse en el bosque
Antes de seguir camino vamos a entrar en el recinto exterior delantero de la iglesia, al que se accedemos por este portón
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Fijémonos en la estructura de la cubierta tanto del pórtico como del tejadillo del portón, de louxas de pizarra cuyas cumbreras se cubren de teja árabe, otra solución habitual en todo tipo de construcciones de la comarca. Justo encima un óculo con una cruz dentro de su círculo, ahora cegado, también proporcionaría luz natural al interior del santuario
JHS MARIA Y JOSE AÑO 1913Juan Mª de la SotaLUGO
Al pórtico, de paredes cerrada y lisas, se accede por este arco de medio punto liso
Y ahí tenemos la portada occidental de la iglesia, que conserva también de la medieval su orientación este-oeste, con la cabecera mirando al amanecer y la entrada principal (y en este caso única) al oeste. Si tuviéramos la oportunidad de visitarla al encontrarla abierta (no es nuestro caso), veríamos en su interior un retablo estilo barroco rural
Unos viejos bancos de madera siguen cumpliendo su función. Algún peregrino se ha cobijado aquí hasta que amainase la tormenta o la granizada que le sorprendió en el Camino
¿Alguien sabe lo que puede ser o significar?, ¿una hornacina circular para colocar una imagen pegada al fondo?
Visitada la iglesia, al menos su pórtico, volvemos al exterior y retomamos el Camino
Volviendo a la campana, decir que su fabricante, Juan María de la Sota, fue un fundidor de campanas de Lugo que trabajó entre 1880 y 1917 principalmente, según consta también en la muy recomendable web Badaladas, en la que, citando al erudito investigador Estanislao Fernández de la Cigoña, recogen un documento del fundidor que dice:
“Yo, el fundidor de campanas Juan María de la Sota, vecino de Lugo, fundí una campana nueva para Santa María de Fijós, de peso de 107 libras castellanas, tomando en cuenta otra vieja de igual peso… y, para que así conste, firmo la presente en San Juan del Campo a 18 de abril de 1882”.

Y esta es la Casa de Pepas, la única existente en este campo de la iglesia de San Lourenzo, junto a la que seguimos subiendo
Esta casa tiene a la derecha y al otro lado del Camino otro cabanón digno de ver
Esta estructura circular nos recuerda a las antiguas cabañas castrexas, si bien son construcciones que han pervivido y evolucionado durante bastantes siglos para llegar a nuestros días, al menos algunos ejemplares
Arquitectónicamente, las formas curvas reparten el peso de manera uniforme, lo que previene grietas y aporta gran estabilidad frente a vientos fuertes o seísmos. Además, al tener menos superficie expuesta al exterior en relación con su volumen interior, necesitan menos energía para calentar o enfriar el hogar. Las paredes curvas suavizan las ondas sonoras y reducen tanto el eco interior como el ruido proveniente del exterior y requerían menos cantidad de recursos perimetrales para cercar un espacio determinado en comparación con los ángulos rectos
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Vista atrás hacia la iglesia de San Lourenzo da Degolada, nombre de la parroquia y del lugar, que últimamente figuraba como deshabitado. Curiosamente en algún documento figura como que está en el lugar de O Couto, unos pocos kilómetros más al sur y por cuya zona alta pasaremos enseguida haciendo camino
El asfalto llega hasta la misma puerta de la casa, después la pista está hormigonada
En el buzón, el nombre de la casa. No sabemos si es el de siempre o se le ha puesto más recientemente
Mirando atrás, vemos la puerta principal. La foto es de hace unos años, cuando Casa Pepas estaba habitada
Fijémonos en las dos chimeneas de la vivienda. Abajo en la pared sobresale el antiguo forno para cocer el pan
Aquí este ala del tejado de louxas de pizarra se apoya en el mismo Camino, donde la vegetación crece por doquier en las veredas
La casa por su parte posterior y, al lado, un espléndido, A lo lejos es el Ato de Cerredo (960 m), por donde va la carretera LU-530 entre Lugo y A Fonsagrada. En lo alto vemos el Parque Eólico da Carba en las estribaciones meridionales de A Serra do Hospital
A Pena Escrita nos sirve como referencia para sabe donde está A Lastra, aparentemente muy cerca, teóricamente a algo más de dos kilómetros, pero esa apariencia sobre el papel pronto se vendrá abajo cuando subamos la 'temida' costa do Sapo. Tal vez nos parezca al menos el doble...
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Y forma, tal que aquí al adentrarse en el bosque, un hermoso túnel vegetal, de eso que tanto nos deleitan
![]() |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
El Camino llanea ahora. Dado el continuo paso de peregrinos y que periódicamente se desbroza el paso se mantiene expedito
Allá por los años 1990 y primeros del 2000 para meterse por algunos tramos era preciso abrirse paso dando palos a la vegetación. No pocos escogían la carretera, por entonces aún sin reparar, que era poco más que un camino vecinal irregularmente asfaltado
Un cartel advierte a los ciclistas bicigrinos de un tramo complicado por estos vericuetos selváticos
Hay bastante piedra y roca y, aunque para el caminante no presenta demasiada complicación, tal vez para el ciclista sí lo sea, por lo que es posible que tenga que echar pie tierra y andar algunos trechos
Cruzamos un cortafuegos, lo que nos permite ver, monte arriba, la gran hendidura de la carretera LU-530 en la falda de la montaña por la zona bajo el Penedo Eiros
En esta foto, con otra luz, se aprecia mejor la gran tajada provocada por el desmonte cuando se ensanchó la carretera entre 2005 y 2009. El Camino pasa más abajo, siempre entre el arbolado hasta O Couto, antes de iniciar la larga recuesta de A Costa do Sapo para salir a A Lastra
Allá por los años 1990 y primeros del 2000 para meterse por algunos tramos era preciso abrirse paso dando palos a la vegetación. No pocos escogían la carretera, por entonces aún sin reparar, que era poco más que un camino vecinal irregularmente asfaltado
Hay bastante piedra y roca y, aunque para el caminante no presenta demasiada complicación, tal vez para el ciclista sí lo sea, por lo que es posible que tenga que echar pie tierra y andar algunos trechos
Cruzamos un cortafuegos, lo que nos permite ver, monte arriba, la gran hendidura de la carretera LU-530 en la falda de la montaña por la zona bajo el Penedo Eiros
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
En esta foto, con otra luz, se aprecia mejor la gran tajada provocada por el desmonte cuando se ensanchó la carretera entre 2005 y 2009. El Camino pasa más abajo, siempre entre el arbolado hasta O Couto, antes de iniciar la larga recuesta de A Costa do Sapo para salir a A Lastra
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
El trayecto es bastante llano y lleno de frescor, humedad y umbría que se agradece muy espeialmente en verano
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
La senda se hace ancha y la hoja suelta, descomponiéndose, se transforma en barro. No tengamos miedo de mancharnos un poco las botas
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Este suelo mullido es de agradecer tras tantos tramos del viejo Camino que se han hormigonado hace años sin necesidad
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Impresionante frondosidad en este trecho recto que dibuja una perfecta línea de fuga. En inverno, cuando estos árboles, mayoritariamente de hoja caduca, quedan desnudos, el sol entra en todos los recovecos
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
La tierra, arcillosa, adquiere llamativos tonos rojizos más o menos acusados, siempre según la humedad y sequedad existentes. Aquí hay un poco de bajada
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
El Camino hace una curva muy cerrada para seguir la orografía formada por el surco del Rego da Pasadiña, en nace monte arriba en el lugar de A Fonte Sagrada, topónimo que nos recuerda al de A Fonsagrada y que nos lleva a antiquísimos cultos naturalistas
El Rego da Pasadiña surge de la foresta, cruza el camino y vuelve a sumirse en la fronda, visto y no visto. Estos arroyuelos, cuando llega el invierno con sus lluvias y deshielos, suelen bajar furiosos en torrente dado el desnivel por el que discurren
Tras cruzar el regato subimos de nuevo, suavemente y en recto. Respiremos hondo y llenemos los pulmones del mejor aire puro que mitigará nuestro esfuerzo
Unos parajes realmente mágico y encantador, al menos para nuestros ojos, porque tal vez para los peregrinos de antaño, tan temerosos de acechanzas no lo era tanto. No nos olvidemos que en la segunda mitad del siglo XVIII el propio Real Hospital de Santiago de Montouto "recibe acusaciones de acoger a ladrones, bandidos y todo tipo de indeseables".
Unas fotos ahora del bosque en primavera, cuando predomina el intenso verdor y aún no ha crecido toda la hoja, por lo que hay algo menos de penumbra
Según la placa pertinente, estamos a ciento treinta y ocho kilómetros con 94 metros del Kilómetro Cero del Camino en la Praza do Obradoiro frente a la catedral de Santiago de Compostela
El Camino sigue cuesta arriba recta y directa. Abajo a nuestra izquierda, aunque camuflado por el bosque y el sotobosque, hay un imponente precipicio en una muy abrupta ladera
La subida no es demasiado pendiente ni acusada pero sí prolongada. Así nos preparamos para acometer la tan famosa Costa do Sapo
La vista juega con nosotros y nuestras percepciones: cuando parece que vamos a llegar al final de la subida, imaginándonos un rellano, esta sigue
La arboleda pierde densidad y empezamos a ver las montañas aledañas
La luminosidad aumenta y esto es señal de que salimos a otro claro, otro cortafuegos que discurren por esta montaña ladera abajo
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Antes de entrar de nuevo en la tupida fronda tenemos oportunidad de contemplar un gran paisaje, un poco 'agostado' en esta foto
Más verde en esta: en primer término son los montes de O Castrón (672 m) y Escamelada (752 m), por donde discurre la frontera con la parroquia de Freixo, que pertenece a A Fonsagrada. O Castrón, aumentativo de 'castro', delata la existencia de otro yacimiento castrexo
Aquí en estas honduras está el paraje de Entrerríos, entre O Castro y O Couto (parroquia de Degolada, Baleira), donde el Rego da Pasadiña recibe las aguas del Rego das Veigas, que nace al pie del pueblo de A Laastra, y del Rego do Muíño, que nace bajo el pueblo de Paradanova
Por ahí está el Miradoiro de San Mamede, impresionante atalaya natural en las cercanías del pueblo del mismo nombre, en la parroquia de Vieiro, al sur del Alto de Cerredo
En primer término volvemos a ver el Monte Castro y, al fondo, el Alto de Cerredo con las estribaciones meridionales de A Serra do Hospital
![]() |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Si llegados aquí miramos atrás veremos los prados de A Degolada, así como el bosque del que acabamos de salir
![]() |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Ahí tenemos la iglesia de San Lourenzo da Degolada, casi totalmente tapada por el cobertizo de Casa de Pepas, esta a su izquierda
![]() |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Una foto también de pleno verano, con el prado recién segado y tostándose al sol, formando un gran tobogán en el que, de no ser por la 'temida Costa do Sapo' apetecería a bailar o dejarse rodar como un niño
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Abajo, entre los árboles, nos parece ver alguna casa del pueblo de O Couto, otro de los que pertenecen a esta parroquia de A Degolada. Nosotros no vamos a bajar hasta allí sino que iremos por las de su barrio más alto, al otro lado del bosque al que vamos a meternos ya
El mismo lugar a mediados del mes de mayo, en pleno esplendor del verdor más primaveral
Es en estos lugares donde, como escribe el peregrino y entusiasta botánico José Ramón López Valdés, "el bosque deja de ser un conjunto de árboles para revelarse como una sociedad compleja, un sistema nervioso extendido bajo tierra y sobre el viento. Cada hoja, cada raíz, cada hongo y cada bacteria son nodos de una red viva, pulsante, que sostiene la vida en el planeta", y así lo plasma en su obra "Camino" en el Camino de Santiago (Castrillón)
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Otra imagen en otra estación diferente, hacia el final del verano, anunciando ya el otoño. Continuamos con tan amena lectura, tan relacionada con este maravilloso entorno:
"El Camino de Santiago, ese sendero milenario que tantas almas han hollado, es también un bosque de enseñanzas. Cada piedra guarda memorias, cada sombra ofrece descanso, cada árbol es un maestro que no exige obediencia. (...) una ofrenda para quienes han caminado, caminan o sueñan con caminar. Pero también para quienes, sin moverse del sitio, han comprendido que las raíces también viajan".
Volvemos a fotos algo más verdes del mes de mayo, con los juegos de luces y sombras de los rayos de sol filtrándose entre las hojas y las ramas...
Percibimos en esta senda boscosa "un susurro antiguo que ha brotado del cruce entre lo humano y lo vegetal, entre la piedra del Camino de Santiago y la fragilidad de una flor silvestre que crece al borde del sendero". Es una llamada también a desprenderse de las prisas y agobios...
"Vivimos en un mundo que glorifica la velocidad. Que premia la acción visible, el logro inmediato, la productividad sin pausa. Pero las raíces no entienden de eso. Su sabiduría es lenta. Su lenguaje es el del tiempo profundo. El de las estaciones, el de la espera fértil".
Las ganas de llegar a un destino sin percibirse del Camino, la necesidad perentoria de llegar a la meta cuanto antes, los resultados inmediatos que se exigen, te exigen o autoexiges trasladados a nuestro tiempo de vacación, descanso o asueto, la imposibilidad de desconectar de la vorágine del ajetreo cotidiano, hacen que pasemos muchas veces, por la senda de la vida, rápido y de largo siempre...
"Cada paso que das en el Camino -o en tu vida- puede ser una oración si estás presente. Cada piedra puede ser un maestro. Cada encuentro un espejo. Pero para eso necesitas estar. Estar de verdad. Con el cuerpo, con la atención, con el alma".
Así, los días más que contados, los horarios vitales que no podemos cambiar, el querer llegar cuanto antes y un sinfín de razones contrastan con que "El Camino enseña que no hay otro tiempo que este. Que cada día puede traer sol o tormenta, pero siempre será irrepetible. Y en esta irrepetibilidad, todo cobra sentido. Por eso caminar es un acto de atención. Cada paso puede ser sagrado si estás despierto".
"El Camino, con su honestidad implacable, te obliga a revisar el peso que llevas", advierte José Ramón López Valdés, "Y no sólo el físico", agrega, aligerar la carga de nuestros temores, que es lo deseable, otra cosa es que se pueda más o menos:
"A veces creemos que lo que más pesa es lo evidente: una botella de agua, una toalla, una linterna. Pero el verdadero peso suele ser invisible.Ese recuerdo que nos duele y que no sabemos cómo dejar atrás. Esa culpa que llevamos por años. Esa expectativa que otros pusieron sobre nosotros. Eses miedo a no llegar, a no ser suficiente.Las mochilas susurran esos nombres en casa paso. Y si aprendemos a escucharas, se convierten en maestras.Hay peregrinos que, tras varios días de camino, se dan cuenta de que pueden caminar con la mitad de lo que llevan. Que lo esencial cabe en muy poco espacio. Que cuanto más ligero el cuerpo, más libre el alma.Y hay momentos en los que uno se sienta al borde del sendero, abre la mochila, y comienza a dejar cosas. A regalar, a soltar, a confiar. Como si dijera: "Ya no necesito esto para seguir siendo yo".Y entonces comienza la verdadera peregrinación".
En nuestros días los bosques nos llevan a estos pensamientos y meditaciones profundos, antaño, los peregrinos y demás viajeros los llevaban a otras sensaciones. La inestimable Xacopedia nos hace este compendio, repasando la historia del Camino de Santiago y su relación con los bosques:
"Es uno de los elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra.
Quizá por esto el Codex Calixtinus (s. XII) no le presta especial atención. Sólo en el libro V alude de pasada a si alguna zona está más o menos arbolada. Le confiere, sin embargo, ciertas connotaciones divinas. Así sucede cuando, en las inmediaciones de Sahagún, recuerda a los árboles nacidos de las lanzas de los guerreros cristianos del emperador Carlomagno o cuando un peregrino en extrema necesidad acaba rendido y dormido al cobijo de un árbol y en ese escenario se le aparece el Apóstol. Al despertar encuentra como almohada un pan cocido.
En relatos posteriores no se les concede una especial relevancia a los árboles del Camino, quizá porque la convivencia con ellos era lo habitual. Estaban en el Camino y cumplían su misión. Aportaban sombra para el descanso en verano y cobijo contra la lluvia en invierno y días de lluvia. Como mucho se podían echar en falta en algunos tramos desarbolados. Pero también, llegada la ocasión, representaban una amenaza latente -robos, asaltos, misterios, espíritus desconocidos- en las zonas excesivamente boscosas prolongadas en un interminable y sombrío corredor hasta el reencuentro de nuevo de los espacios abiertos, casi siempre más seguros y menos dados a exacerbar la imaginación.
Los árboles actuales del Camino, como en el pasado, definen etapas, establecen lugares de descanso, reparan con su solitaria sombra los prolongados descampados del Camino -también necesarios e igualmente reveladores- y animan el espíritu. En muchos casos, permanecen en la memoria, aunque no todos los caminantes perciban y sientan su presencia. (...)
Durante los procesos recientes de recuperación y mejora de los itinerarios jacobeos se han plantado gran número de árboles en el Camino, desde especies frutales a árboles destinados en exclusiva a ofrecer sombra. Alguna voz se ha escuchado en este sentido: no es tan importante plantar árboles, como garantizar la supervivencia normalizada de los existentes y dejar que el Camino genere sus propias necesidades".
Un poco más adelante un mojón bajo los árboles así nos lo señala
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Empezamos la bajada a Os Coutos, la claridad tras las ramas que vemos enfrente revela que volveremos a salir del bosque, momentáneamente
El Camino, bastante ancho, se encaja entre altas paredes de piedra y roca que podrían revelar su antigüedad
La senda hace un poco de curva a la izquierda y pierde ahora altura rápidamente
En las paredes crece el musgo pero en otra el muro pétreo se hace más visible
Parece que el Camino hubiese sido tallado en la misma roca viva. Una buena mata de helechos crece en esta vereda
Saliendo del bosque el Camino sigue bajando, ahora en recto
Hemos llegado a O Couto, otro de los barrios de esta parroquia de A Degolada. Su topónimo procede del latín cautum 'lugar cercado', esto es 'coto', que puede referirse, por ejemplo, a alguna antigua dependencia señorial o monástica
No olvidemos que, al igual que los condes de Altamira ejercieron su señorío en la antigua Terra de Burón (actuales concellos de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz), los de Amarante lo hicieron en Baleira
Los Sarmiento se establecen en Galicia, procedentes de Castilla, con Pedro Ruiz Sarmiento, de ascendencia regia y de los ricoshombres (antiguo título nobiliario principal) de Vilamayor y de los condes de Burueva. Tomando partido por Enrique II de Trastámara en su guerra al trono, este le nombra Adelantado Mayor de Galicia por su contribución en la batalla de Baiona
Los Lemos por su parte estaban ligados en origen a los mismos Trastámara por lo que, como hemos visto pasaba también en Asturias con los Quiñones, se trataba de familias que prosperaron al tomar partido por el bando ganador en las guerras trastamaristas
El Camino, como bien indica el mojón, sigue a la derecha, pero hay a la izquierda un muy interesante conjunto etnográfico que queremos ver, ya que este rellano, a la sombra de un tejo, es un buen lugar además para efectuar una parada ahora que nos acercamos a la Costa do Sapo
De frente tenemos el pequeño valle del Rego do Couto, otro de los que da sus aguas al Rego da Pasadiña abajo en Enterríos. Más allá son los bosques de As Travesas de Freixo, en la falda de A Pena Escrita, por donde va la frontera de Baleira con A Fonsagrada
En amarillo, el trazado del Camino, que atraviesa el concello del noreste al suroeste. Nosotros estamos arriba a la derecha
Dado que hay albergues, público y privados, hoteles y pensiones, bares y restaurantes, tiendas y comercios, farmacia, etc., buena parte de los peregrinos gustan de pernoctar allí aunque otros gustan de avanzar hasta Castroverde, como hemos dicho
Las casas de la izquierda (por ahí no va el Camino) un muy interesante conjunto de arquitectura tradicional, con un hórreo
Esta es una foto de hace algunos años. Como vemos, la diferencia es considerable respecto a la foto anterior
Una construcción circular en forma de forno, pero exenta de la casona que hay después. Al lado un poste de teléfonos, de los de hormigón, ha adquirido un tono llamativamente rojizo
Grande y bello caserón tipo casa-bloque con cubierta de pizarra a cuatro aguas. Vivienda en la planta alta y cuadras en la baja
Por aquí, a su izquierda, sigue el Camino. Según pasamos admiramos la casona, toda ella de piedra de mampostería y que, como otras, parece que nunca haya sido revocada. El dintel de la puerta de la cuadra es una gran viga de madera
El valle, casi completamente cubierto de árboles, una gran fraga de carballos y castaños principalmente, aunque parece haber también avellanos, fresnos, servales y acaso acebos. Al fondo asoman unas coníferas, sin duda pino pinaster de las repoblaciones, pues el autóctono se considera aquí extinguido
En las cercanías de las casas hay frutales cultivados, pues aquí debía de darse muy bien la fruta, dada la orientación del valle, bien protegido de los fríos del norte
Ya no hay más casas, el Camino hace un poco de curva a la izquierda
Magnífica vista hacia Entrerríos, el verde impera en primavera de manera absoluta
Preciosa vista de O Couto, con el teixo en medio, la casona a la izquierda y, a la derecha, el conjunto de casas que completan este núcleo alto del pueblo
Poco más arriba de la casona hay un depósito de agua; el Camino ha pasado debajo de él, al otro lado, entre los árboles
Las casas de abajo, donde resulta que hay no uno sino dos hórreo. Al fondo, A Lomba da Cursicada, el Alto de Cerredo, A Serra do Hospital y As Penas de Ferreira
Detrás de los hórreos, otro tejo
Una foto de hace un tiempo, con un grupo de peregrinos en el cruce, descansando a la sombra del tejo
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Praderas de O Couto en agosto, bien amarillas al sol y dando vista a Enterríos y O Castrón
Más casas de O Couto cuesta abajo, por ahí pasa la carretera vecinal que dejamos junto a la iglesia de San Lourenzo da Degolada
Los peregrinos siguen descansando ene el cruce. Al fondo el Monte Castro y, en la lejanía, el Parque Eólico da Carba y A Lagoa Seca (1.108 m) en A Serra do Hospital
En este mapa vemos cómo se aproximan las curvas de nivel en este 'corto' pero fuerte recuesto
Más allá de la pista que es ahora el Camino crece la infranqueable selva. No hay cruces ni bifurcaciones que puedan complicarnos el trayecto hasta la llegada a la carretera, a la entrada de A Lastra, donde se termina la subida
Pronto empiezan las largas rampas de gran 'verticalidad' que hacen de esta una de las subidas emblemáticas del Camino Primitivo, casi ya cuando pensábamos que, al pasar de Asturias a Galicia, las etapas 'montañeras' irían tocando a su fin
No, no es la cuesta de El Palo por ejemplo, aunque tampoco mucho tiene que envidiarle. Aquí se concentra una muy fuerte pendiente en una distancia relativamente corta
Aquí sí hay una bifurcación, aunque el camino de la izquierda ha quedado tomado por la vegetación. El nuestro sigue de frente subiendo a gran subir y sin tregua
Y qué mejor para confirmar nuestro buen camino que un mojón con la concha y la flecha
También aquí hay un despeñadero a la izquierda, pero es tal la profusión de arbolado que casi ni se ve
Se han tendido a lo largo de la pista una serie de bloques de piedra alineados sucesivamente uno detrás de otro formando un canal en el que se amontonan las hojas caídas
Es un canal de aguas sobrantes de las lluvias y los deshielos, el cual evita que el agua arroye, a veces formando torrentes, destroce el firme y haga intransitable el Camino
Si bien el acondicionamiento de la senda hasta convertirla prácticamente en una pista forestal ha quitado algún pedregal de mal paso y tránsito, el criterio uniformador y urbanizador ejecutado a alterado algunos posibles vestigios históricos y arqueológicos de suma importancia, lo cual lamentaba el historiador, filólogo y gran pionero en su recuperación y señalización, Ricardo Polín, en A calzada e o Camiño Primitivo artículo publicado en La Voz de Galicia del 28-5-2016:
"Hacia el año 2000, cuando el Sr. Manuel Chaín (que en paz descanse) me mostró el antiguo trazado del «Camino Francés» —el camino real que iba de Paradavella a Montouto (A Fonsagrada)—, me señaló tres elementos arqueológicos que aún son visibles a lo largo de la ruta: el profundo surco labrado en la roca madre por las carretas de bueyes de la zona —una hendidura en la piedra conocida en la microtoponimia local como A Cortada—; el tramo de camino conocido como A Retorta, donde la senda cambia de dirección para afrontar la pendiente y seguir la curva de nivel viniendo desde el este hacia el manantial de Fonte do Salgueiro, pasando por debajo de Pena da Pousa camino de Casa do Mesón; y, por último, As Penelas do Teixo, a lo largo de la Carreira do Castelo, lugar donde los ancianos de Burón cuentan la historia de un lobo —domesticado en la casa solariega de O Retiro— que escapó para unirse a sus congéneres salvajes, obligando a su dueño a trepar a un árbol, aunque el animal acabó regresando a casa".
La pista, siempre ancha y flanqueada por árboles, en pleno repecho. Detengámonos cuando precisemos, solo sea unos instantes, para recuperar fuerza y aliento
Debió de venir en temporada de lluvias, pues escribe también que "Durante casi toda la mañana hemos atravesado regueras, arroyos y agua y más agua , que particularmente me llama mucho la atención, pues por nuestra tierra es difícil por no decir imposible encontrarse con un arroyo que corra el agua". Y es que salvo entonces el trayecto es bastante 'seco', no en cuanto al verdor y vegetación exuberante, sino en lo relacionado con arroyos y fuentes
Imagen más cercana al otoño, cuando el bosque rezuma humedad pero, si no llueve, no se ve apenas agua líquida ni en fuentes ni en regatos. Solamente en algún arroyuelo con el que nos hemos cruzado viniendo de A Degolada
Aquí está el curso de otro de esos arroyuelos pero seco, aunque eso sí, con todo preparado para cuando baje en torrente
Y esta es la canaleta, también de bloques de piedra, donde podemos vadear con un paso largo
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Pasado el pasal seguimos en fuerte cuesta. Fijémonos en el murete de piedras cubiertas por una buena capa de musgo que hay a la izquierda
La magia de los árboles, libro del escritor y naturalista Ignacio Abella, es otra gran alegoría de los árboles y del bosque que nos inspira en estos trayectos boscosos, sobre todo cuando dice:
"El árbol es la imagen perfecta del centro sagrado, del eje central; a partir de un punto crece hacia el infinito. De igual modo, la tierra, en puntos clave, irradia su poder. (...)El árbol reúne en sí todos los elementos, el agua que fluye por sus venas y el fuego que encierra su materia y que puede extraerse por frotamiento. La tierra en la que se sumerge y de la cual se nutre y el aires al que se dirige y respira".
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Una vez llegados al lugar donde llegaba nuestra visión, comprobamos que la pendiente sigue y sigue
No pocos prefieren hacerla tirón a tirón, avanzar con cierta rapidez un tramo, pararse unos instantes, reanudar la marcha y volver a parar un repecho más allá. Dicen que esta forma de subir es la que le dio el nombre de A Costa do Sapo a esta ascensión, porque son como los saltos grandes que da un sapo, deteniéndose para volver a saltar. Otros cuentan que se debe a los grandes pasos y juego de piernas, como las flexibles patas de un sapo, que nos obliga a dar... más o menos lo mismo
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
De todas maneras, cada persona tendrá su ritmo y, si se va en grupo y alguien se adelanta mucho, puede esperar hasta ver aparecer a sus compañeros, aprovechando para descansar y de esta forma, viendo que no han tenido ningún percance, reanudar la marcha para volver a esperarlos
Un mojón sigue garantizando que estamos en el trayecto correcto. Más que una continuidad de cuestas o repechos es solamente uno y continuo, sin intervalos con rellanos ni nada parecido, todo de frente arriba y en recto
"Llegamos a Paradavella, pasamos O Couto e iniciamos la durísima subida de A Lastra, que le llaman "A Costa do Sapo". Con la rabia, la subí a toda velocidad, llegué la primera al alto de A Fontaneira", es otro testimonio de cómo pueden afrontar los peregrinos esta dura pendiente, sacado de la obra 5 en el Camino con textos de Capicúa, ilustraciones de Lidia Nokonoko y coordinación de Belén Soguero Mambrilla. En dos frases el narrador ha subido no solo a A Lastra sino también el puerto que viene después, el Alto da Fontaneira
Y así, reanudamos la marcha para, paso a paso, acercarnos al pueblo de A Lastra, donde hay bar y tienda en el que podremos tomar algo, descansar en buena silla, pedir unos bocadillos...
Salimos a un cortafuegos, flanqueado por helechal y matorrales
Estos bloques de piedra más que canalizar aguas parecen dispuestos para asentar el terreno en esta abrupta pendiente
Honda caja caminera y tramo de abundante piedra suelta, procuremos no pisar en estos morrillos por su inestabilidad
Aquí cruza otro 'regato de invierno' o de lluvias, que el resto del tiempo luce así de seco
Efectivamente, allí hay un pequeño claro desde el que tendremos alguna vista orientativa en la distancia
Entramos en otro túnel vegetal de carballos y castiñeiros y acometemos el ya tramo final de la Costa do Sapo, otra de las proezas físicas a las que nos somete el Camino
Si por la carretera de Lugo (LU-530) pasa algún vehículo, ya lo oiremos desde aquí, aunque aún no lo podamos ver, lo que suele animarnos porque sin duda en A Lastra habremos de hacer una parada en uno de los pocos bares, con algo de tienda si queremos avituallarnos, que tenemos en este recorrido
Este es un lugar en el que muchos peregrinos se detienen a esperar por sus compañeros que se hayan podido quedar atrás. Otros con más impaciencia los esperan en el bar
Evitando el riesgo de que el cada vez mayor número de peregrinos se exponga al tráfico en esta curva cerrada, con cruce incluido, que hay al entrar en A Lastra, de la que vemos al fondo la primera casa, se ha habilitado una pasarela en el margen izquierdo
Protegida de la carretera por un guardarraíl, también está separada del matorral que cubre el despeñadero a la izquierda por una barandilla de madera
El suelo es de tablas y sube un poco más, pero ya muy livianamente, hasta el cruce de la LU-530 con la LU-P-0408, que comunica con las aldeas de la vecina parroquia fonsagradina de Freixo
Aquella primera casa en medio del cruce es actualmente una 'isla entre carreteras', pues el trazado antiguo pasaba a su izquierda y el nuevo a su derecha. A este lado y al siguiente sendos ramales comunican con la carretera de Breixo y es además acceso al cementerio
Esta primera casa era el Bar A Lastra, que muchos peregrinos 'veteranos' recordarán pues cerró hace ya bastantes años y tenía una buena explanada a la izquierda. Era el primero de los tres que conocimos en el pueblo, pero antes había más, pues las crónicas cuentan que existieron varios mesones
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán
|






.png)



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu visita y contribuir con tu comentario... Únete a la Página Oficial en Facebook para descubrir nuevos contenidos....Ultreia!