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jueves, 27 de febrero de 2014

A DEGOLADA: ENTRADA EN EL CONCELLO DE BALEIRA (GALICIA) EL BOSQUE DEL REGO DA PASADIÑA, EL CASERÍO DE O COUTO Y LA 'TEMIDA' COSTA DO SAPO

Entrando en el concello de Baleira en A Degolada. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

El Camino de Santiago sale del concello de A Fonsagrada en A Calzada, antigua Via Calciata, nombre de evidentes resonancias camineras, en la parroquia de Paradavella, para entrar en el concello de Baleira por la parroquia de A Degolada, antigua Parata Decollata  en la documentación medieval (año 1276), que revela la existencia de algún lugar de parada en el Camino, pues además el investigador Manuel Muriel revela la existencia en 1750, basándose en datos del Catastro de Ensenada, de una casa de venta de mercancías, vinculada a los arrieros maragatos, en el caserío de A Calzada que acabamos de dejar atrás

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

A Degolada es un topónimo bastante frecuente en sí mismo y en sus variantes, pues en Asturias hemos encontrado la forma Degollada. Pese a alguna que otra leyenda, nada tiene que ver con ninguna mujer degollada sino con el latín collatam 'collada, colina, paso entre cerros, depresión entre montañas', "precedida de la preposición de, con sentido negativo: angostura pequeña", explica el filólogo Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana. En el siglo XVII, el erudito Luis Alfonso de Carballo lo empleaba con el significado de 'puerto de montaña'

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Nos encontramos en la ladera occidental de A Serra da Lastra, por donde el Camino nos llevará al pueblo de este nombre, A Lastra, también de este concello de Baleira en el que acabamos de entrar, a través de bosques y campiña, una etapa en la que las cuestas nos recuerdan que, aunque ya adentrándonos en Galicia, aún no se han terminado las 'etapas montañeras' tan características del Camino Primitivo, las que lo caracterizan por su dureza pero también por su agreste e inolvidable belleza


Estamos en la cabecera del pequeño valle del Rego da Degolada, que nace de fuentes en lo alto de la sierra y da sus aguas, poco más abajo, en el Rego do Muíño, que nace al pie de Paradavella. Desde estas primeras casas al rego, esta vertiente es de prados y huertas, mientras que enfrente, por donde sigue el Camino, predomina el bosque autóctono, de carballos y castiñeiros principalmente

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Estamos frente al Monte Castro (747 m) solar del Castro da Degolada, yacimiento castrexo del que nos dicen en Patrimonio Galego que "se alza sobre una colina. Su recinto central se sitúa en un afloramiento rocoso, protegido por una muralla y un foso. En el yacimiento se han hallado fragmentos de cerámica. Su estructura ha sido alterada por actividades agrícolas y forestales; además, actualmente se encuentra cubierto por una densa vegetación de matorral". Testimonio de los pobladores galaicos del lugar en la Edad del Hierro y desde antes de la conquista romana

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El viejo camino real fue aquí transformado en su tiempo en vía pecuaria y de comunicación local, enlazando la carretera de Lugo (LU-530) construida a finales del siglo XIX y que pasa un poco más arriba, con las diferentes aldeas de esta parroquia



El viejo camino fue, por tanto, ensanchado respecto a su traza original, pues son evidentes los desmontes realizados en la ladera, a la derecha, aplanado y asfaltado para permitir el paso de vehículos a las casas y a las fincas. Es no obstante muy llano y cómodo de caminar en una de las 'treguas' que nos ofrece la montaña en nuestro trayecto hacia O Cádavo, la capital del concejo, a unos nueve kilómetros de aquí, donde los peregrinos suelen terminar su jornada de Camino, aunque otros lo hacen en Castroverde, otros nueve kilómetros más allá

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

En estos pueblos se conservan importantes elementos del patrimonio histórico y etnográfico, como este cabanón o cobertizo que vemos en una casa al pie del Camino. Se empleaba como almacén de cosechas, de aperos, de alimentos refugio temporal o cuadra para animales como ovejas y vacas y menesteres similares


Ahí se apilan ingentes cantidades de leña para todo el invierno. También es un buen lugar para solazarse a la buena sombra, o a refugio de la lluvia, según cuadre


Esta es una foto del mismo cabanón unos años después de la anterior, con sus cubiertas de pizarra rehabilitadas. La del cabanón es de cuatro aguas y un solo pico o moño, como los hórreos. La de su tendejón adyacente, también de louxas pizarrosas, presenta una cumbrera en las que estas encajan unas en otras sucesivamente, una de las soluciones arquitectónicas habituales en esta zona

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Estamos en un hermoso mirador natural sobre el valle, cerrado al sur por el Monte Castro y esta boscosa falda de A Serra da Lastra


Más en la lejanía y al este vemos un poco de las inmediaciones del Alto de Cerredo, en A Serra do Hospital, que nosotros hemo subido algo más al norte, en Montouto, por donde subimos a la capilla y hospital de Santiago de Montouto, histórica parada de peregrinos


Aquí enlazamos con el camino de acceso a la primera casa de A Degolada y seguimos de frente bajo la falda oriental, muy frondosa de Os Penedos Oscuros (1.055 m), una de las cimas de A Serra da Lastra


El hábitat es muy disperso, pues de momento ya no vemos más casas, no las encontraremos hasta un buen trecho más adelante, saliendo del bosque, al lado de la iglesia


El Camino, aquí vía local asfaltada, como hemos dicho, hace una curva cerrada a la izquierda, en forma de ángulo recto


No suele haber más tráfico que el de los propios residentes, pero eso incluye tractores, maquinaria agrícola, camiones de leche, de ganado, etc., pero el paso de vehículos suele ser bastante ocasional


Empezamos a subir suavemente; sin darnos cuenta hemos pasado sobre el Rego da Degolada, que baja oculto entre la selvática vegetación


Sendas frondas muy densas forman barreras vegetales a ambos lados de esta carretera local, que sigue subiendo, bastante livianamente, camino de la iglesia


Llega ahora otra curva cerrada a la derecha; tengamos en cuenta que, en caso de que venga algún vehículo, muy probablemente oiremos el motor antes de que lo veamos


Seguimos viendo a la derecha el resultado de los trabajos de desmonte realizados en su momento para ensanchar la calzada


Acabando este primer tramo de cuesta, y al empezar una curva, vemos la iglesia de San Lourenzo da Degolada, cuyo cementerio se extiende al lado de su pared norte y de la este, detrás de la cabecera


Estemos muy atentos porque al acabarse esta cuesta al pasar esta curva nos desviaremos a la derecha, pasando al otro lado de la iglesia


Sería esta pues la cabeza de la parroquia de A Degolada, recordemos que en Galicia, como en Asturias, la parroquia rural es, además de una división eclesiástica, una agrupación administrativa civil inframunicipal, con sus barrios, lugares y caseríos, asociaciones vecinales y otras entidades


No se ven de momento más casas, aunque la única que hay la encontraremos al tomar el camino de la derecha. La carretera vecinal comunica con el barrio de O Castro y otras aldeas de la parroquia


Pero nosotros, repetimos, la dejamos aquí: estemos atentos al mojón


De frente es A Pena Escrita (877 m), topónimo relativamente abundante que puede hacer referencia a antiguas inscripciones, acaso petroglifos prehistóricos como los hallados en el Alto de Cerredo, o posteriores, o que sin ser inscripciones se las interprete como tales. También pueden ser símbolos de separación territorial, del latín scriptam 'señal tallada en piedra'


A Escrita es una de las cotas meridionales de A Serra da Lastra; una lastra es una piedra grande y plana, que también ha dado lugar a numerosos topónimos, como el pueblo y parroquia a la que nos dirigimos 


Según empezamos a subir, pasaremos entre la iglesia y el cobertizo de la única casa del lugar. El Camino seguirá asfaltado durante unos metros más antes de volver a meterse en el bosque


San Lourenzo da Degolada fue rehecha totalmente en el siglo XIX sobre un templo medieval anterior del que se conservan algunos restos


Llaman la atención las ventanas del lado sur, siempre recibiendo luz del sol, que proporcionan iluminación natural al interior. Seguidamente hay un pequeño pórtico


Antes de seguir camino vamos a entrar en el recinto exterior delantero de la iglesia, al que se accedemos por este portón

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Fijémonos en la estructura de la cubierta tanto del pórtico como del tejadillo del portón, de louxas de pizarra cuyas cumbreras se cubren de teja árabe, otra solución habitual en todo tipo de construcciones de la comarca. Justo encima un óculo con una cruz dentro de su círculo, ahora cegado, también proporcionaría luz natural al interior del santuario


El portón da entrada a un pequeño espacio que, cerrado por muros, hace las veces de acceso hacia el cementerio parroquial, situado al fondo. La espadaña del campanario, rematada en cruz y con pináculos acabados en esferas como elemento decorativo, es de un solo vano para una sola campana, en cuya inscripción leemos, gracias a la web Badaladas:
JHS MARIA Y JOSE  AÑO 1913

Juan Mª de la Sota

LUGO

Al pórtico, de paredes cerrada y lisas, se accede por este arco de medio punto liso


Y ahí tenemos la portada occidental de la iglesia, que conserva también de la medieval su orientación este-oeste, con la cabecera mirando al amanecer y la entrada principal (y en este caso única) al oeste. Si tuviéramos la oportunidad de visitarla al encontrarla abierta (no es nuestro caso), veríamos en su interior un retablo estilo barroco rural


Unos viejos bancos de madera siguen cumpliendo su función. Algún peregrino se ha cobijado aquí hasta que amainase la tormenta o la granizada que le sorprendió en el Camino


Al volver al exterior fijémonos en una pieza empotrada en el muro de enfrente


Se trata de un elemento procedente de la antigua iglesia


¿Alguien sabe lo que puede ser o significar?, ¿una hornacina circular para colocar una imagen pegada al fondo?


Visitada la iglesia, al menos su pórtico, volvemos al exterior y retomamos el Camino


Volviendo a la campana, decir que su fabricante, Juan María de la Sota, fue un fundidor de campanas de Lugo que trabajó entre 1880 y 1917 principalmente, según consta también en la muy recomendable web Badaladas, en la que, citando al erudito investigador Estanislao Fernández de la Cigoña, recogen un documento del fundidor que dice:
“Yo, el fundidor de campanas Juan María de la Sota, vecino de Lugo, fundí una campana nueva para Santa María de Fijós, de peso de 107 libras castellanas, tomando en cuenta otra vieja de igual peso… y, para que así conste, firmo la presente en San Juan del Campo a 18 de abril de 1882”.


Y esta es la Casa de Pepas, la única existente en este campo de la iglesia de San Lourenzo, junto a la que seguimos subiendo

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Esta casa tiene a la derecha y al otro lado del Camino otro cabanón digno de ver


Esta estructura circular nos recuerda a las antiguas cabañas castrexas, si bien son construcciones que han pervivido y evolucionado durante bastantes siglos para llegar a nuestros días, al menos algunos ejemplares


Arquitectónicamente, las formas curvas reparten el peso de manera uniforme, lo que previene grietas y aporta gran estabilidad frente a vientos fuertes o seísmos. Además, al tener menos superficie expuesta al exterior en relación con su volumen interior, necesitan menos energía para calentar o enfriar el hogar.  Las paredes curvas suavizan las ondas sonoras y reducen tanto el eco interior como el ruido proveniente del exterior y requerían menos cantidad de recursos perimetrales para cercar un espacio determinado en comparación con los ángulos rectos

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Vista atrás hacia la iglesia de San Lourenzo da Degolada, nombre de la parroquia y del lugar, que últimamente figuraba como deshabitado. Curiosamente en algún documento figura como que está en el lugar de O Couto, unos pocos kilómetros más al sur y por cuya zona alta pasaremos enseguida haciendo camino


El asfalto llega hasta la misma puerta de la casa, después la pista está hormigonada


En el buzón, el nombre de la casa. No sabemos si es el de siempre o se le ha puesto más recientemente


El cabanón, tal y como estaba las últimas veces que hemos pasado por A Degolada


Mirando atrás, vemos la puerta principal. La foto es de hace unos años, cuando Casa Pepas estaba habitada


Brezos y retamas crecen hasta formar una densa espesura. El Camino sube entre ellos y la casa


Fijémonos en las dos chimeneas de la vivienda. Abajo en la pared sobresale el antiguo forno para cocer el pan


Aquí este ala del tejado de louxas de pizarra se apoya en el mismo Camino, donde la vegetación crece por doquier en las veredas


Así estaba el lugar tiempo atrás, todo un testimonio del éxodo rural 


La colada puesta al sol en el tendedero prado abajo y de frente Pena Escrita. A su derecha, en el collado, está el pueblo de A Lastra, que aún no podemos ver desde aquí. Abajo en el valle se ve alguna casa de O Couto. A lo lejos es A Serra de Louxas


La casa por su parte posterior y, al lado, un espléndido, A lo lejos es el Ato de Cerredo (960 m), por donde va la carretera LU-530 entre Lugo y A Fonsagrada. En lo alto vemos el Parque Eólico da Carba en las estribaciones meridionales de A Serra do Hospital

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A Pena Escrita nos sirve como referencia para sabe donde está A Lastra, aparentemente muy cerca, teóricamente a algo más de dos kilómetros, pero esa apariencia sobre el papel pronto se vendrá abajo cuando subamos la 'temida' costa do Sapo. Tal vez nos parezca al menos el doble...

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La vegetación crece profusamente en los castiñeiros, el precioso y tupido castañar gallego

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Y forma, tal que aquí al adentrarse en el bosque, un hermoso túnel vegetal, de eso que tanto nos deleitan

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El Camino llanea ahora. Dado el continuo paso de peregrinos y que periódicamente se desbroza el paso se mantiene expedito


Allá por los años 1990 y primeros del 2000 para meterse por algunos tramos era preciso abrirse paso dando palos a la vegetación. No pocos escogían la carretera, por entonces aún sin reparar, que era poco más que un camino vecinal irregularmente asfaltado


Un cartel advierte a los ciclistas bicigrinos de un tramo complicado por estos vericuetos selváticos


Hay bastante piedra y roca y, aunque para el caminante no presenta demasiada complicación, tal vez para el ciclista sí lo sea, por lo que es posible que tenga que echar pie tierra y andar algunos trechos


Cruzamos un cortafuegos, lo que nos permite ver, monte arriba, la gran hendidura de la carretera LU-530 en la falda de la montaña por la zona bajo el Penedo Eiros

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

En esta foto, con otra luz, se aprecia mejor la gran tajada provocada por el desmonte cuando se ensanchó la carretera entre 2005 y 2009. El Camino pasa más abajo, siempre entre el arbolado hasta O Couto, antes de iniciar la larga recuesta de A Costa do Sapo para salir a A Lastra


Un par de pasos más adelante volvemos a ver un instante A Pena Escrita

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Y nos adentramos de nuevo en la magia de este tupido bosque autóctono de teixos, carballos, castiñeiros, helechos...

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Las encantadoras fragas de las arboledas gallegas dominan la escena, como en un cuento de meigas

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El trayecto es bastante llano y lleno de frescor, humedad y umbría que se agradece muy espeialmente en verano

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La senda se hace ancha y la hoja suelta, descomponiéndose, se transforma en barro. No tengamos miedo de mancharnos un poco las botas

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Este suelo mullido es de agradecer tras tantos tramos del viejo Camino que se han hormigonado hace años sin necesidad 

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Impresionante frondosidad en este trecho recto que dibuja una perfecta línea de fuga. En inverno, cuando estos árboles, mayoritariamente de hoja caduca, quedan desnudos, el sol entra en todos los recovecos

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La tierra, arcillosa, adquiere llamativos tonos rojizos más o menos acusados, siempre según la humedad y sequedad existentes. Aquí hay un poco de bajada

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

El Camino hace una curva muy cerrada para seguir la orografía formada por el surco del Rego da Pasadiña, en nace monte arriba en el lugar de A Fonte Sagrada, topónimo que nos recuerda al de A Fonsagrada y que nos lleva a antiquísimos cultos naturalistas

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El Rego da Pasadiña surge de la foresta, cruza el camino y vuelve a sumirse en la fronda, visto y no visto. Estos arroyuelos, cuando llega el invierno con sus lluvias y deshielos, suelen bajar furiosos en torrente dado el desnivel por el que discurren



Aquí lo vemos un poco mejor, en esta foto primaveral

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Tras cruzar el regato subimos de nuevo, suavemente y en recto. Respiremos hondo y llenemos los pulmones del mejor aire puro que mitigará nuestro esfuerzo


Unos parajes realmente mágico y encantador, al menos para nuestros ojos, porque tal vez para los peregrinos de antaño, tan temerosos de acechanzas no lo era tanto. No nos olvidemos que en la segunda mitad del siglo XVIII el propio Real Hospital de Santiago de Montouto "recibe acusaciones de acoger a ladrones, bandidos y todo tipo de indeseables".


Unas fotos ahora del bosque en primavera, cuando predomina el intenso verdor y aún no ha crecido toda la hoja, por lo que hay algo menos de penumbra


Aunque la senda se ve bien pisada y sin encrucijadas que nos puedan llevar a despiste o error, la aparición de un mojón jacobita garantiza que no nos hemos dejado ninguna bifurcación mal tomada atrás


Según la placa pertinente, estamos a ciento treinta y ocho kilómetros con 94 metros del Kilómetro Cero del Camino en la Praza do Obradoiro frente a la catedral de Santiago de Compostela


El Camino sigue cuesta arriba recta y directa. Abajo a nuestra izquierda, aunque camuflado por el bosque y el sotobosque, hay un imponente precipicio en una muy abrupta ladera


La subida no es demasiado pendiente ni acusada pero sí prolongada. Así nos preparamos para acometer la tan famosa Costa do Sapo


Afloramientos de roca madre en este tramo de caja caminera


La vista juega con nosotros y nuestras percepciones: cuando parece que vamos a llegar al final de la subida, imaginándonos un rellano, esta sigue


Y sigue y sigue, hasta perderse entre los árboles


La arboleda pierde densidad y empezamos a ver las montañas aledañas


La luminosidad aumenta y esto es señal de que salimos a otro claro, otro cortafuegos que discurren por esta montaña ladera abajo


Al fondo, al sur, asoman las boscosas alturas de A Serra de Foncuberta

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Antes de entrar de nuevo en la tupida fronda tenemos oportunidad de contemplar un gran paisaje, un poco 'agostado' en esta foto


Más verde en esta: en primer término son los montes de O Castrón (672 m) y Escamelada (752 m), por donde discurre la frontera con la parroquia de Freixo, que pertenece a A Fonsagrada. O Castrón, aumentativo de 'castro', delata la existencia de otro yacimiento castrexo 


Más atrás y al sur son los Altos de Foncuberta (774 m) y, a lo lejos, el Alto de Sudros (772 m)


Aquí en estas honduras está el paraje de Entrerríos, entre O Castro y O Couto (parroquia de Degolada, Baleira), donde el Rego da Pasadiña recibe las aguas del Rego das Veigas, que nace al pie del pueblo de A Laastra, y del Rego do Muíño, que nace bajo el pueblo de Paradanova


Más al este está A Lomba da Curiscada y a lo lejos el Monte das Penas de Ferreira (895 m)


Por ahí está el Miradoiro de San Mamede, impresionante atalaya natural en las cercanías del pueblo del mismo nombre, en la parroquia de Vieiro, al sur del Alto de Cerredo


En primer término volvemos a ver el Monte Castro y, al fondo, el Alto de Cerredo con las estribaciones meridionales de A Serra do Hospital


La comarca de A Fonsagrada, a la que pertenecen los concellos de A Fonsagrada, Baleira y Negueira de Muñiz está dominada por la montaña, con una altura media de 800 metros y con cotas que superan los 1.200 metros. Según avancemos hacia occidente el relieve se irá suavizando


Por ahí abajo desciende al valle entre la vegetación ribereña el Rego da Pasadiña que acabamos de dejar atrás


No se llegan a ver los ríos pero los pliegues y faldas de las montañas revelan su curso por la zona del redundante topónimo de Rego del Río

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Si llegados aquí miramos atrás veremos los prados de A Degolada, así como el bosque del que acabamos de salir

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Ahí tenemos la iglesia de San Lourenzo da Degolada, casi totalmente tapada por el cobertizo de Casa de Pepas, esta a su izquierda

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Una foto también de pleno verano, con el prado recién segado y tostándose al sol, formando un gran tobogán en el que, de no ser por la 'temida Costa do Sapo' apetecería a bailar o dejarse rodar como un niño

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Abajo, entre los árboles, nos parece ver alguna casa del pueblo de O Couto, otro de los que pertenecen a esta parroquia de A Degolada. Nosotros no vamos a bajar hasta allí sino que iremos por las de su barrio más alto, al otro lado del bosque al que vamos a meternos ya


El mismo lugar a mediados del mes de mayo, en pleno esplendor del verdor más primaveral


Es en estos lugares donde, como escribe el peregrino y entusiasta botánico José Ramón López Valdés, "el bosque deja de ser un conjunto de árboles para revelarse como una sociedad compleja, un sistema nervioso extendido bajo tierra y sobre el viento. Cada hoja, cada raíz, cada hongo y cada bacteria son nodos de una red viva, pulsante, que sostiene la vida en el planeta", y así lo plasma en su obra "Camino" en el Camino de Santiago (Castrillón)


"A lo largo del Camino de Santiago", sigue escribiendo López Valdés, "verás conchas, flechas amarillas, cruces, mojones. Pero también verás árboles milenarios, arbustos que abrazan el sendero, flores solitarias que nacen entre piedras. Observa sus raíces. Algunas se aferran a las rocas. Otras se abren paso entre grietas imposibles. Todas saben hacia dónde crecer. Tú también puedes ser así. Este primer paso no lo das con los pies. Lo das con el alma. Y en ese gesto silencioso, ya estás caminando. Ya eres raíz en movimiento. Ya eres parte del bosque". Una verdadera alegoría a la naturaleza vegetal en el Camino de Santiago

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Otra imagen en otra estación diferente, hacia el final del verano, anunciando ya el otoño. Continuamos con tan amena lectura, tan relacionada con este maravilloso entorno:
"El Camino de Santiago, ese sendero milenario que tantas almas han hollado, es también un bosque de enseñanzas. Cada piedra guarda memorias, cada sombra ofrece descanso, cada árbol es un maestro que no exige obediencia. (...) una ofrenda para quienes han caminado, caminan o sueñan con caminar. Pero también para quienes, sin moverse del sitio, han comprendido que las raíces también viajan".

Volvemos a fotos algo más verdes del mes de mayo, con los juegos de luces y sombras de los rayos de sol filtrándose entre las hojas y las ramas...


Percibimos en esta senda boscosa "un susurro antiguo que ha brotado del cruce entre lo humano y lo vegetal, entre la piedra del Camino de Santiago y la fragilidad de una flor silvestre que crece al borde del sendero". Es una llamada también a desprenderse de las prisas y agobios...
"Vivimos en un mundo que glorifica la velocidad. Que premia la acción visible, el logro inmediato, la productividad sin pausa. Pero las raíces no entienden de eso. Su sabiduría es lenta. Su lenguaje es el del tiempo profundo. El de las estaciones, el de la espera fértil".

Meditando entre árboles venerables no dejamos de pensar en las palabras del libro de José Ramón cuando dice que "Aprender a caminar con raíces es aprender a ir despacio, a saborear cada paso. A detenerse sin culpa. A escuchar los sonidos del suelo. A leer los mensajes de las hojas. A respirar con el ritmo de lo vivo".


Las ganas de llegar a un destino sin percibirse del Camino, la necesidad perentoria de llegar a la meta cuanto antes, los resultados inmediatos que se exigen, te exigen o autoexiges trasladados a nuestro tiempo de vacación, descanso o asueto, la imposibilidad de desconectar de la vorágine del ajetreo cotidiano, hacen que pasemos muchas veces, por la senda de la vida, rápido y de largo siempre...
"Cada paso que das en el Camino -o en tu vida- puede ser una oración si estás presente. Cada piedra puede ser un maestro. Cada encuentro un espejo. Pero para eso necesitas estar. Estar de verdad. Con el cuerpo, con la atención, con el alma".

Así, los días más que contados, los horarios vitales que no podemos cambiar, el querer llegar cuanto antes y un sinfín de razones contrastan con que "El Camino enseña que no hay otro tiempo que este. Que cada día puede traer sol o tormenta, pero siempre será irrepetible. Y en esta irrepetibilidad, todo cobra sentido. Por eso caminar es un acto de atención. Cada paso puede ser sagrado si estás despierto".

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

"El Camino, con su honestidad implacable, te obliga a revisar el peso que llevas", advierte José Ramón López Valdés, "Y no sólo el físico", agrega, aligerar la carga de nuestros temores, que es lo deseable, otra cosa es que se pueda más o menos:
"A veces creemos que lo que más pesa es lo evidente: una botella de agua, una toalla, una linterna. Pero el verdadero peso suele ser invisible.

Ese recuerdo que nos duele y que no sabemos cómo dejar atrás. Esa culpa que llevamos por años. Esa expectativa que otros pusieron sobre nosotros. Eses miedo a no llegar, a no ser suficiente.

Las mochilas susurran esos nombres en casa paso. Y si aprendemos a escucharas, se convierten en maestras.

Hay peregrinos que, tras varios días de camino, se dan cuenta de que pueden caminar con la mitad de lo que llevan. Que lo esencial cabe en muy poco espacio. Que cuanto más ligero el cuerpo, más libre el alma.

Y hay momentos en los que uno se sienta al borde del sendero, abre la mochila, y comienza a dejar cosas. A regalar, a soltar, a confiar. Como si dijera: "Ya no necesito esto para seguir siendo yo".

Y entonces comienza la verdadera peregrinación".

En nuestros días los bosques nos llevan a estos pensamientos y meditaciones profundos, antaño, los peregrinos y demás viajeros los llevaban a otras sensaciones. La inestimable Xacopedia nos hace este compendio, repasando la historia del Camino de Santiago y su relación con los bosques:
"Es uno de los elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra. 
Quizá por esto el Codex Calixtinus (s. XII) no le presta especial atención. Sólo en el libro V alude de pasada a si alguna zona está más o menos arbolada. Le confiere, sin embargo, ciertas connotaciones divinas. Así sucede cuando, en las inmediaciones de Sahagún, recuerda a los árboles nacidos de las lanzas de los guerreros cristianos del emperador Carlomagno o cuando un peregrino en extrema necesidad acaba rendido y dormido al cobijo de un árbol y en ese escenario se le aparece el Apóstol. Al despertar encuentra como almohada un pan cocido. 
En relatos posteriores no se les concede una especial relevancia a los árboles del Camino, quizá porque la convivencia con ellos era lo habitual. Estaban en el Camino y cumplían su misión. Aportaban sombra para el descanso en verano y cobijo contra la lluvia en invierno y días de lluvia. Como mucho se podían echar en falta en algunos tramos desarbolados. Pero también, llegada la ocasión, representaban una amenaza latente -robos, asaltos, misterios, espíritus desconocidos- en las zonas excesivamente boscosas prolongadas en un interminable y sombrío corredor hasta el reencuentro de nuevo de los espacios abiertos, casi siempre más seguros y menos dados a exacerbar la imaginación. 
Los árboles actuales del Camino, como en el pasado, definen etapas, establecen lugares de descanso, reparan con su solitaria sombra los prolongados descampados del Camino -también necesarios e igualmente reveladores- y animan el espíritu. En muchos casos, permanecen en la memoria, aunque no todos los caminantes perciban y sientan su presencia. (...) 
Durante los procesos recientes de recuperación y mejora de los itinerarios jacobeos se han plantado gran número de árboles en el Camino, desde especies frutales a árboles destinados en exclusiva a ofrecer sombra. Alguna voz se ha escuchado en este sentido: no es tan importante plantar árboles, como garantizar la supervivencia normalizada de los existentes y dejar que el Camino genere sus propias necesidades".

En este lugar, enlazamos con otro camino, menos pisado y trillado que este, y seguimos de frente sin pérdida


Un poco más adelante un mojón bajo los árboles así nos lo señala

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Empezamos la bajada a Os Coutos, la claridad tras las ramas que vemos enfrente revela que volveremos a salir del bosque, momentáneamente


El Camino, bastante ancho, se encaja entre altas paredes de piedra y roca que podrían revelar su antigüedad


La senda hace un poco de curva a la izquierda y pierde ahora altura rápidamente


En las paredes crece el musgo pero en otra el muro pétreo se hace más visible


Parece que el Camino hubiese sido tallado en la misma roca viva. Una buena mata de helechos crece en esta vereda


Saliendo del bosque el Camino sigue bajando, ahora en recto


Hemos llegado a O Couto, otro de los barrios de esta parroquia de A Degolada. Su topónimo procede del latín cautum 'lugar cercado', esto es 'coto', que puede referirse, por ejemplo, a alguna antigua dependencia señorial o monástica


No olvidemos que, al igual que los condes de Altamira ejercieron su señorío en la antigua Terra de Burón (actuales concellos de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz), los de Amarante lo hicieron en Baleira



El título de Conde de Amarante (parroquia del concello lucense de Antas de Ulla) le fue concedido el 31 de agosto de 1648 por el rey Enrique IV a favor de Juan López de Lemos de Sarmiento y Acuña. En realidad era para su padre, Alonso López de Lemos Sarmiento y Acuña, pero este falleció en batalla antes de que se se expidiera el título. La distinción fue concedida "en consideración de lo que me sirvió don Alonso de Lemos y de la calidad de su casa"


Los Sarmiento se establecen en Galicia, procedentes de Castilla, con Pedro Ruiz Sarmiento, de ascendencia regia y de los ricoshombres (antiguo título nobiliario principal) de Vilamayor y de los condes de Burueva. Tomando partido por Enrique II de Trastámara en su guerra al trono, este le nombra Adelantado Mayor de Galicia por su contribución en la batalla de Baiona


Los Lemos por su parte estaban ligados en origen a los mismos Trastámara por lo que, como hemos visto pasaba también en Asturias con los Quiñones, se trataba de familias que prosperaron al tomar partido por el bando ganador en las guerras trastamaristas


El Camino, como bien indica el mojón, sigue a la derecha, pero hay a la izquierda un muy interesante conjunto etnográfico que queremos ver, ya que este rellano, a la sombra de un tejo, es un buen lugar además para efectuar una parada ahora que nos acercamos a la Costa do Sapo


De frente tenemos el pequeño valle del Rego do Couto, otro de los que da sus aguas al Rego da Pasadiña abajo en Enterríos. Más allá son los bosques de As Travesas de Freixo, en la falda de A Pena Escrita, por donde va la frontera de Baleira con A Fonsagrada


Sobre un poste, un plano y algunos textos nos proporcionan información sobre el trazado del Camino de Santiago en el concello de Baleira


En amarillo, el trazado del Camino, que atraviesa el concello del noreste al suroeste. Nosotros estamos arriba a la derecha


En O Couto, en medio de la parroquia de A Degolada, que forma una especie de cuña que se adentra hacia territorio de A Fonsagrada. Un poco más abajo vemos A Lastra, siguiente población caminera


Caminando en dirección suroeste llegaremos a A Fontaneira y luego, pasando al norte de Trabeiro y siguiendo por el Monte da Matanza, bajamos a O Cádavo, capital de este concello de Baleira


Dado que hay albergues, público y privados, hoteles y pensiones, bares y restaurantes, tiendas y comercios, farmacia, etc., buena parte de los peregrinos gustan de pernoctar allí aunque otros gustan de avanzar hasta Castroverde, como hemos dicho


Desde O Cádavo se sube por Pradeda al Alto da Vacariza. Allí y al poco de entrar en el concello de Castoverde, el Camino se bifurca: una ruta (línea de puntos) va por Vilabade, pasando por la capilla del Carmen y la llamada 'catedral de Castroverde', llegando posteriormente a la capital del concello, donde se une con el otro camino (en amarillo), que pasa por Vilalle. Las dos son rutas históricas y cada persona puede elegir según sus preferencias, de lo que hablaremos en su momento


Las casas de la izquierda (por ahí no va el Camino) un muy interesante conjunto de arquitectura tradicional, con un hórreo

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Esta es una foto de hace algunos años. Como vemos, la diferencia es considerable respecto a la foto anterior


Y según nos indica el mojón, continuamos camino, de momento en llano, en dirección al teixo


Una construcción circular en forma de forno, pero exenta de la casona que hay después. Al lado un poste de teléfonos, de los de hormigón, ha adquirido un tono llamativamente rojizo

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Grande y bello caserón tipo casa-bloque con cubierta de pizarra a cuatro aguas. Vivienda en la planta alta y cuadras en la baja

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Por aquí, a su izquierda, sigue el Camino. Según pasamos admiramos la casona, toda ella de piedra de mampostería y que, como otras, parece que nunca haya sido revocada. El dintel de la puerta de la cuadra es una gran viga de madera


El Camino sigue llaneando al dirigirse al bosque, pasando junto a la gran pared sur de la casona



Aquí solamente hay dos ventanas en la planta superior, la destinada a vivienda


El valle, casi completamente cubierto de árboles, una gran fraga de carballos y castaños principalmente, aunque parece haber también avellanos, fresnos, servales y acaso acebos. Al fondo asoman unas coníferas, sin duda pino pinaster de las repoblaciones, pues el autóctono se considera aquí extinguido


En las cercanías de las casas hay frutales cultivados, pues aquí debía de darse muy bien la fruta, dada la orientación del valle, bien protegido de los fríos del norte


 Ya no hay más casas, el Camino hace un poco de curva a la izquierda


Y, una vez más, se introduce en un gran bosque, acercándonos a A Costa do Sapo


Magnífica vista hacia Entrerríos, el verde impera en primavera de manera absoluta


Al principio, el Camino empieza a subir muy lentamente, de manera casi imperceptible


Preciosa vista de O Couto, con el teixo en medio, la casona a la izquierda y, a la derecha, el conjunto de casas que completan este núcleo alto del pueblo


Poco más arriba de la casona hay un depósito de agua; el Camino ha pasado debajo de él, al otro lado, entre los árboles


Las casas de abajo, donde resulta que hay no uno sino dos hórreo. Al fondo, A Lomba da Cursicada, el Alto de Cerredo, A Serra do Hospital y As Penas de Ferreira


Detrás de los hórreos, otro tejo

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Una foto de hace un tiempo, con un grupo de peregrinos en el cruce, descansando a la sombra del tejo

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Praderas de O Couto en agosto, bien amarillas al sol y dando vista a Enterríos y O Castrón

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Más casas de O Couto cuesta abajo, por ahí pasa la carretera vecinal que dejamos junto a la iglesia de San Lourenzo da Degolada

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Los peregrinos siguen descansando ene el cruce. Al fondo el Monte Castro y, en la lejanía, el Parque Eólico da Carba y A Lagoa Seca (1.108 m) en A Serra do Hospital


Dos árboles crecen en vertical sobre una pared rocosa combándose totalmente sobre el Camino, delimitado a la izquierda por un murete de piedras


Empieza pues la Costa do Sapo, una subida que al principio puede parecer una más de tantas, pero pronto veremos que no. Su nombre no tiene que ver con costa litoral alguna, evidentemente, sino con 'cuesta'. Lo de sapo, aunque existen distintas teorías, pronto explicaremos el porqué 


De los aproximadamente 700 metros de altura a la que están las casas de O Couto que acabamos de dejar atrás a algo más de 800 metros en A Lastra, desnivel de cien metros y pico que ha de resolverse en una distancia de menos de ochocientos metros


En este mapa vemos cómo se aproximan las curvas de nivel en este 'corto' pero fuerte recuesto


Primeramente, al Camino hace una curva a la derecha y, siguiendo la sinuosidad de la falda de la montaña, gana altura rápidamente


Más allá de la pista que es ahora el Camino crece la infranqueable selva. No hay cruces ni bifurcaciones que puedan complicarnos el trayecto hasta la llegada a la carretera, a la entrada de A Lastra, donde se termina la subida


Pronto empiezan las largas rampas de gran 'verticalidad' que hacen de esta una de las subidas emblemáticas del Camino Primitivo, casi ya cuando pensábamos que, al pasar de Asturias a Galicia, las etapas 'montañeras' irían tocando a su fin


No, no es la cuesta de El Palo por ejemplo, aunque tampoco mucho tiene que envidiarle. Aquí se concentra una muy fuerte pendiente en una distancia relativamente corta


Aquí sí hay una bifurcación, aunque el camino de la izquierda ha quedado tomado por la vegetación. El nuestro sigue de frente subiendo a gran subir y sin tregua


Y qué mejor para confirmar nuestro buen camino que un mojón con la concha y la flecha


También aquí hay un despeñadero a la izquierda, pero es tal la profusión de arbolado que casi ni se ve


Se han tendido a lo largo de la pista una serie de bloques de piedra alineados sucesivamente uno detrás de otro formando un canal en el que se amontonan las hojas caídas


Es un canal de aguas sobrantes de las lluvias y los deshielos, el cual evita que el agua arroye, a veces formando torrentes, destroce el firme y haga intransitable el Camino


Si bien el acondicionamiento de la senda hasta convertirla prácticamente en una pista forestal ha quitado algún pedregal de mal paso y tránsito, el criterio uniformador y urbanizador ejecutado a alterado algunos posibles vestigios históricos y arqueológicos de suma importancia, lo cual lamentaba el historiador, filólogo y gran pionero en su recuperación y señalización, Ricardo Polín, en A calzada e o Camiño Primitivo artículo publicado en La Voz de Galicia del 28-5-2016:
"Hacia el año 2000, cuando el Sr. Manuel Chaín (que en paz descanse) me mostró el antiguo trazado del «Camino Francés» —el camino real que iba de Paradavella a Montouto (A Fonsagrada)—, me señaló tres elementos arqueológicos que aún son visibles a lo largo de la ruta: el profundo surco labrado en la roca madre por las carretas de bueyes de la zona —una hendidura en la piedra conocida en la microtoponimia local como A Cortada—; el tramo de camino conocido como A Retorta, donde la senda cambia de dirección para afrontar la pendiente y seguir la curva de nivel viniendo desde el este hacia el manantial de Fonte do Salgueiro, pasando por debajo de Pena da Pousa camino de Casa do Mesón; y, por último, As Penelas do Teixo, a lo largo de la Carreira do Castelo, lugar donde los ancianos de Burón cuentan la historia de un lobo —domesticado en la casa solariega de O Retiro— que escapó para unirse a sus congéneres salvajes, obligando a su dueño a trepar a un árbol, aunque el animal acabó regresando a casa".

Cada cierto trecho, una canaleta a manera de surco cruza el Camino, también llevando aguas sobrantes hacia las arboledas de la derecha, por donde discurre, unos metros más abajo y metido en la espesura, el Rego das Veigas, que acaba de nacer al pie del pueblo de A Lastra


La pista, siempre ancha y flanqueada por árboles, en pleno repecho. Detengámonos cuando precisemos, solo sea unos instantes, para recuperar fuerza y aliento

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Una foto del mismo lugar en día nublado cercano al otoño en la que se aprecia bien la tremenda cuesta


"Llevamos ya casi quince kilómetros de etapa, y nos damos de bruces con una rampa, que seguramente es la mas fuerte hasta el momento, se trata de la  A Costa do Sapo, he llegado arriba casi sin respiración, menos mal que ya nos encontramos en Lastra", son las sensaciones que plasma en su crónica el peregrino Juan José Sánchez Manjavacas Ramos en su sección viajera Al vuelo en la web de Campo de Criptana


Debió de venir en temporada de lluvias, pues escribe también que "Durante casi toda la mañana hemos atravesado regueras, arroyos y agua y más agua , que particularmente me llama mucho la atención, pues por nuestra tierra es difícil por no decir imposible encontrarse con un arroyo que corra el agua". Y es que salvo entonces el trayecto es bastante 'seco', no en cuanto al verdor y vegetación exuberante, sino en lo relacionado con arroyos y fuentes

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Imagen más cercana al otoño, cuando el bosque rezuma humedad pero, si no llueve, no se ve apenas agua líquida ni en fuentes ni en regatos. Solamente en algún arroyuelo con el que nos hemos cruzado viniendo de A Degolada


Aquí está el curso de otro de esos arroyuelos pero seco, aunque eso sí, con todo preparado para cuando baje en torrente


Fijémonos que incluso se ha colocado una pasal, bloque de piedra a manera de pasarela, para pasar por encima. Tal puede ser el caudal y la fuerza que lleve


Y esta es la canaleta, también de bloques de piedra, donde podemos vadear con un paso largo

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Pasado el pasal seguimos en fuerte cuesta. Fijémonos en el murete de piedras cubiertas por una buena capa de musgo que hay a la izquierda



La magia de los árboles, libro del escritor y naturalista Ignacio Abella, es otra gran alegoría de los árboles y del bosque que nos inspira en estos trayectos boscosos, sobre todo cuando dice:
"El árbol es la imagen perfecta del centro sagrado, del eje central; a partir de un punto crece hacia el infinito. De igual modo, la tierra, en puntos clave, irradia su poder. (...)

El árbol reúne en sí todos los elementos, el agua que fluye por sus venas y el fuego que encierra su materia y que puede extraerse por frotamiento. La tierra en la que se sumerge y de la cual se nutre y el aires al que se dirige y respira".

Y así, "el árbol se yergue lleno de fuerza en el centro del mundo; y a él hemos de acudir cuando nuestro mundo cotidiano se debilita. A través del árbol pasan y se cruzan los senderos que nos permiten alcanzar infinitud de realidades y universos", una metáfora de lo que es, para muchos, el Camino, el de Santiago y el de la vida. "El camino es arduo y exige la pureza del hombre, la libertad de las trabas del miedo y de la ambición. Un sueño o revelación pueden conducirnos a su presencia, en el lugar donde rota la vida, la luz, la paz", es decir, el gran bosque


Otra vista del selvático a la vez que abrupto despeñadero de la izquierda, que parece formar una pared casi vertical disimulada por esta profusión de troncos y ramas


Otro canalillo cruza el Camino en plena ascensión, una de las muchas pruebas a las que nos somete el Camino físicas y mentales


S bien hay caminantes que suben con buenos bríos a otros nos cuesta más, sobre todo dependiendo del día y del estado de nuestras fuerzas, que en el Camino hemos de saber dosificar. El exceso de un día puede pasar factura al siguiente


La pista es ancha y la subida llega hasta donde alcanza la vista y el trazado se pierde entre los árboles

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Una vez llegados al lugar donde llegaba nuestra visión, comprobamos que la pendiente sigue y sigue

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

No pocos prefieren hacerla tirón a tirón, avanzar con cierta rapidez un tramo, pararse unos instantes, reanudar la marcha y volver a parar un repecho más allá. Dicen que esta forma de subir es la que le dio el nombre de A Costa do Sapo a esta ascensión, porque son como los saltos grandes que da un sapo, deteniéndose para volver a saltar. Otros cuentan que se debe a los grandes pasos y juego de piernas, como las flexibles patas de un sapo, que nos obliga a dar... más o menos lo mismo

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De todas maneras, cada persona tendrá su ritmo y, si se va en grupo y alguien se adelanta mucho, puede esperar hasta ver aparecer a sus compañeros, aprovechando para descansar y de esta forma, viendo que no han tenido ningún percance, reanudar la marcha para volver a esperarlos


Un mojón sigue garantizando que estamos en el trayecto correcto. Más que una continuidad de cuestas o repechos es solamente uno y continuo, sin intervalos con rellanos ni nada parecido, todo de frente arriba y en recto


"Llegamos a Paradavella, pasamos O Couto e iniciamos la durísima subida de A Lastra, que le llaman "A Costa do Sapo". Con la rabia, la subí a toda velocidad, llegué la primera al alto de A Fontaneira", es otro testimonio de cómo pueden afrontar los peregrinos esta dura pendiente, sacado de la obra 5 en el Camino con textos de Capicúa, ilustraciones de Lidia Nokonoko y coordinación de Belén Soguero Mambrilla. En dos frases el narrador ha subido no solo a A Lastra sino también el puerto que viene después, el Alto da Fontaneira


Sigue sin descanso en forma de explanada ni rellano la ascensión en línea recta por esta Costa do Sapo. Tampoco la cuesta se suaviza ni un momento. El Camino nos aplica una prueba de resistencia más en las montañas gallegas


Si bien hay verdaderos 'rambos' que suben del tirón o casi, otros van a ritmo más pausado y otros prefieren los 'saltos de sapo', acometiendo un trayecto a buen paso, descansando, reanudando la marcha, volviendo luego a parar y así, llegando a la carretera


Si en algún momento parece que no se puede más, tal vez lo conveniente sea pararse a la sombra, echarse a la larga y descansar unos minutos, refrescándonos, bebiendo agua y tal vez ingiriendo algún alimento. A no tardar mucho nos sentiremos reparados, con renovados ánimos, fuerzas e ímpetu, viéndolo todo de diferente manera


Y así, reanudamos la marcha para, paso a paso, acercarnos al pueblo de A Lastra, donde hay bar y tienda en el que podremos tomar algo, descansar en buena silla, pedir unos bocadillos...


Tengamos presente que, salvo que abran o reabran algunos de los que han cerrado en estos pueblos, en el trayecto de A Fonsagrada a O Cádavo hay muy pocos bares. En el momento de escribir estas líneas solamente había abiertos dos, el de La Taberna, antigua Casa Mesón, del que hablamos en Paradavella, y este de A Lastra, el Bar Xestoso


Aparte de saber de su existencia (por eso recomendamos leer las guías, que para eso se publicaron, y evitan muchas sorpresas) no está de más saber de sus horarios, vacaciones, días de descanso, etc. para evitar encontrárnoslos cerrados (lo digo por experiencia). Si siempre es imprescindible llegar algo de comer para evitar imprevistos, en etapas como esta aún más


El helecho crece profusamente en este soto bosque; el Camino hace una ligera curva a la derecha, pero siempre en implacable ascensión. Las ganas por llegar arriba hacen a muchos correr, aunque no siempre puede ser una buena solución


A pesar de estar en 'el norte' y de que casi todo el itinerario es por la sombra, cuidémonos de sobreesfuerzos y de golpes de calor. Las prisas no son buenas, y menos en el Camino, donde no pocos se angustian con horarios muy estrictos, los días muy contados u otras inquietudes, que a veces se transforman en verdaderos agobios


Aquí vemos un sendero paralelo a la pista, hecho por los peregrinos a la izquierda, en una franja ligeramente más alta. Ello se debe a que, con las lluvias es un trayecto más seco al estar a un nivel un poco más alto, evitando regueros de agua


Después ya desaparece enseguida el trayecto paralelo y el Camino es un solo en continuada cuesta siempre bastante empinada


Canaleta y surco en la vereda para esas aguas sobrantes. Aquí todo aparece seco


Salimos a un cortafuegos, flanqueado por helechal y matorrales


Estos bloques de piedra más que canalizar aguas parecen dispuestos para asentar el terreno en esta abrupta pendiente


Honda caja caminera y tramo de abundante piedra suelta, procuremos no pisar en estos morrillos por su inestabilidad


La percepción de que las distancias se alargan respecto a nuestras referencias visuales mapas o GPS son comunes en el Camino, pero en las cuestas aún más, sobre todo en esta, por supuesto


Aquí cruza otro 'regato de invierno' o de lluvias, que el resto del tiempo luce así de seco


A veces tenemos la sensación de que la cuesta tiende a suavizar, pero si lo hace es momentánea y brevemente. Lo que sí, es que llegando a una zona con más curvas estas anuncian nuestra cercanía a la carretera


Pero la subida no se interrumpe ni un palmo, siempre al borde del boscoso barranco


En este recodo con menos árboles podemos ver la pendiente del campo a nuestra izquierda, especialmente abrupta


Más bloques de contención del firme y acaso la impresión de que el arbolando circundante va perdiendo densidad


Efectivamente, allí hay un pequeño claro desde el que tendremos alguna vista orientativa en la distancia


El volver a ver, tan cerca, A Pena Escrita, nos advierte de que estamos llegando al pueblo de A Lastra, cabeza de la parroquia de igual nombre. También este poste telefónico, con los cables en ligera inclinación, revelan que estamos terminando la ascensión


Entramos en otro túnel vegetal de carballos y castiñeiros y acometemos el ya tramo final de la Costa do Sapo, otra de las proezas físicas a las que nos somete el Camino


Si por la carretera de Lugo (LU-530) pasa algún vehículo, ya lo oiremos desde aquí, aunque aún no lo podamos ver, lo que suele animarnos porque sin duda en A Lastra habremos de hacer una parada en uno de los pocos bares, con algo de tienda si queremos avituallarnos, que tenemos en este recorrido


Algún árbol se comba sobre el Camino, haciendo un precioso arco vegetal


A Costa do Sapo, tengámoslo en cuenta y no desfallezcamos, no da respiro alguno ni en su último metro. No pasa nada por detenernos, si lo necesitamos, en algún lugar tan apacible como este, donde sí hay un rellano diminuto a la derecha


Desde aquí, al fondo de aquella claridad, ya veríamos la circulación por la carretera. Pronto saldremos a pleno sol


Aquí sí vemos un poco de agua, de algún manantial que nace en el bosque sin duda


Ya vemos las señales de tráfico, ya llegamos a la carretera, la hasta aquí ancha pista se torna en estrecho y coqueto sendero


Y al llegar a la LU-530, un mojón nos indica seguir a la izquierda. Al fondo, el desmonte vertical de la ampliación de la calzada entre 2005 y 2009 se va cubriendo de vegetación


Este es un lugar en el que muchos peregrinos se detienen a esperar por sus compañeros que se hayan podido quedar atrás. Otros con más impaciencia los esperan en el bar


Evitando el riesgo de que el cada vez mayor número de peregrinos se exponga al tráfico en esta curva cerrada, con cruce incluido, que hay al entrar en A Lastra, de la que vemos al fondo la primera casa, se ha habilitado una pasarela en el margen izquierdo


Protegida de la carretera por un guardarraíl, también está separada del matorral que cubre el despeñadero a la izquierda por una barandilla de madera


El suelo es de tablas y sube un poco más, pero ya muy livianamente, hasta el cruce de la LU-530 con la LU-P-0408, que comunica con las aldeas de la vecina parroquia fonsagradina de Freixo


Aquella primera casa en medio del cruce es actualmente una 'isla entre carreteras', pues el trazado antiguo pasaba a su izquierda y el nuevo a su derecha. A este lado y al siguiente sendos ramales comunican con la carretera de Breixo y es además acceso al cementerio 


Esta primera casa era el Bar A Lastra, que muchos peregrinos 'veteranos' recordarán pues cerró hace ya bastantes años y tenía una buena explanada a la izquierda. Era el primero de los tres que conocimos en el pueblo, pero antes había más, pues las crónicas cuentan que existieron varios mesones


Al acabarse la pasarela y pasar al cruce de carreteras nosotros no iremos por el actual trazado de la carretera de Lugo, pues aunque más corto es más peligroso, sino que seguiremos el trayecto antiguo pasando a la izquierda del antigua bar, volviendo eso sí a la LU-530 tras hacer una gran curva en media luna y llegar a la casa que vemos al fondo, justo antes de, Bar Xestoso, parada caminera. Al fondo vemos ya la siguiente cuesta que nos espera, de A Lastra al Alto da Fontaneira, la montaña que no cesa...



Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán


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A Degolada desde la subida al Alto da Fontaneira. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

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