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viernes, 18 de septiembre de 2015

POR COLINAS Y PORCILES: EN EL REGUEIRU VIL.LAVERDE HACIA LA CAMPA CHAVADOIRA (TINEO/TINÉU, ASTURIAS). RUTA A LA PUELA/POLA DE ALLANDE Y EL PALO (3)


Entrando en Colinas por Casa Pedro
Viniendo de La Mortera el Camino, en su ruta hacia la capital del concejo de Allande, llega, atravesando el oeste del concejo de Tineo/Tinéu, a la aldea de Colinas, topónimo de fácil adscripción, pues no hace falta decir que se extiende a lo largo de unas colinas que separan dos valles al pie de La Sierra de Fonfaraón.


El Camino sale a la carretera AS-219 y deja a la izquierda Colinas de Baxo.


Pues nosotros cruzamos dicha carreter y, siguiendo un tramo de antigua calzada, entramos en Colinas de Riba por Casa Pedro.


Estamos exactamente en la falda este del Picu Caborno, cuya cima no vemos desde aquí, más arriba de los pinares y pistas de El Penedón y Los L.lanos, por donde va el otro camino, la Ruta de los Hospitales, que sube por esa serranía: La Sierra de Fonfaraón.


Un teixo en el Camino, árbol sagrado.


Señales en la ruta.


Cruzamos nuevamente la carretera y ante Trescantu y La Prida, por Tierras Grandes, bajamos a la cabecera del pequeño valle del río Vil.laverde, otro de los que nace en las estribaciones de Fonfaraón.


Independientemente de que ya existiese anteriormente como opción para evitar pasar por todas las alturas de la sierra en invierno, esta vía empezaría sin duda a ser más usada a partir de la fundación de La Puela entre 1.262-68 por iniciativa del obispo Don Pedro, dentro del afán repoblador-urbano de los reyes y magnates del momento, otorgándoles "facer pobla pa facer servicio al rey y cumplir con don Gutierre Suárez" (Adelantado o representante del monarca en este territorio).



Habremos en esta opción de caminar un día más, pero este ramal pasa por más zonas pobladas, con sus albergues, servicios, asistencia, hospederías, bares y casas de comidas, centro de salud, etc. y es absolutamente recomendable para todos los que no deseen aventurase por las soledades, bellas pero soledades, de la legendaria montaña que da paso de las tierras tinetenses a las allandesas por el occidente astur.


Tanto por cuestiones climáticas como físicas es la opción acertada si no estamos en condiciones, o no deseamos, subir a la montaña. No faltarán tampoco subidas y bajadas, suaves pero continuas, así como paisajes de una belleza sin parangón, al igual que establecimientos que son todo un símbolo emblema del Camino de Santiago en Asturias. Además, si ha hecho la variante de los hospitales, recomendamos vuelva a hacer el Camino Pritimitivo para conocer esta, sin duda alguna.


Seguimos la bajada.


Suelo de tierra.


Y algo de piedra.


Hacia lo más profundo del valle.


Ya vemos el final de la cuesta y la pasarela sobre el río.


Senda de tierra y piedra que nos llevará a cruzar el río Vil.laverde por una pasarela de madera...


A cuyo comienzo se ha colocado una piedra con la inscripción "José Pérez Saturno 2010" y el anagrama de la concha del Camino de Santiago.


Abajo hay un trisquel o motivo solar céltico de tres brazos.


Antes no había este puentecillo y había que mojarse los pies.


Luego de bajar tocará subir...


Por el bosque...


Colinas atrás, en la distancia.


Hojas de acevo.


El Camino sobre el valle.


Conchas xacobeas, las amigas del peregrino.


Mojones xacobeos. Hitos del Camino y piedras depositadas sobre ellos por los peregrinos.Costumbre ascentral.


Más vistas de Colinas y el valle.


Cierres de fincas: estamos llegando al Alto de Porciles o Alto de San Roque.


En el último recuesto vamos a llegar después a una pista asfaltada, y de allí vuelta a pisar la carretera para llegar a Porciles, entrando por el alto del mismo nombre, junto al cementerio y El Cruce Porciles, con parada en el bar de Casa San Roque, fundando en 1944.


Una de las características que diferencian esta ruta de la de los hospitales de es encotrar lugares como estos, donde sentarse a gusto, disfrutando de la grata conversación, intercambiando impresiones y disfrutando de un rincón tan gratamente acogedor. Algo para beber, algo para comer, confirmar ruta y distancias o solucionar sobre la marcha cualquier pequeña contingencia. Estamos en zonas pobladas, de pocos vecinos pero comunicadas por carretera y habitadas.


El gato, entre la hierba verde recién segada.


 Desde el bar seguimos unos metros por la carretera, viendo al lado la iglesia parroquial de San Roque.


San Roque, el santo peregrino que parece también acompañar a los romeros en su viaje a Compostela


Tras de la iglesia, El Pico la Cuesta.


En el bar puede hacerse un alto a contemplar el valle del río Porciles, con los montes de La Campa L.lavadoira, Chavadoira o Lavadoira, por donde sigue la carretera y seguiremos nosotros.


Allá a la derecha de esa campa, puerta de Allande, suben los campos hacia El Picu Formiguera, serranías de Fonfaraón.


Y a la izquierda y sobre el valle del río Porciles están  El Picu Corona, El Picón, El Picu Ente los Cuernos y El Picu La Fontanica, muy frondosos.


Huertas en los campos.


Seguimos carretera abajo cerca de El Paseo.


Nos observan detenidamente.


Viendo El Picu Formiguera nos aproximamos a una de esas que decimos "paradas obligadas" en un lugar emblemático del Camino de Santiago, también llamado como el de La Mortera, Casa Boto


Casa Boto  es otro de los bares-tienda favoritos de muchos peregrinos, fundado en 1929 por Baldomero Boto y Generosa Menéndez, lugar estupendo para descansar y tomarse "el aperitivo" o hacer compras.


Un lugar ideal tanto para conocedores del Camino como para quienes desan conocerlo. José Manuel Boto nos atiende.


Salimos, andamos unos metros hasta la siguiente casa y, antes de llegar a ella a la izquierda sigue el Camino. Fijémonos en sus hitos xacobeos...


Antes de llegar a la siguiente casa un mojón nos indica desviarnos a la izquierda.


Y por aquí bajamos. Al fondo ya, nuestra siguiente referencia: La Campa Chavadoira o Lavadoira...


Bajamos al valle del río Porciles entre prados de siega...


Tractores en movimiento.


Los Tableiros y La Pena'l Formigueiru o Picu Formiguera. La Sierra de Fonfaraón. Más arriba a la derecha pasa la Ruta de los Hospitales. Pero enseguida dejamos de ver las montañas pues en pronunciado descenso nos adentramos en las fondosidades arbóreas del valle.


Otra buena bajada.


Fincas y arroyos.


Murias y camino de piedra y barro.


Pronunciada bajada.


Es un fuerte descenso hasta la pasarela de madera sobre el río Porciles, fotografía inmortalizada en sus cámaras por numerosos peregrinos, entre prados y fincas, haciendo de ella una de las escenas clásicas de esta etapa.


Pasamos la pasarela.


Y como es la tónica habitual empezamos a subir.


Atrás bajada...


Adelante subida.


Grandes cantidades de hojarasca.


Incluso se han hecho aunas "escaleras" en la parte más abrupta de esta subida, dura pero paradisíaca en estos parajes de ensueño...


Los escalones, encajados en la tierra pedregosa.


Unos cuantos más...


Se acaban las escaleras pero sigue el ascenso.


De repente, en medio del bosque, una finca con ganado...


Piedra suelta.


Un poco de barro.


La pista se torna más ancha.


Arriba saldremos nuevamente a la carretera y nos detendremos, absortos, a admirar tan encantador entorno natural y rural del valle del río Porciles.


Al fondo vemos una completa panorámica de Porciles, por donde acabamos de pasar, con Casa Boto en Medio.


Bosques del Picu Corona y El Monte del Buño, vistos desde la carretera que llega a La Campa Chavadoira.


La Campa Chavadoira, Lavadoira o L.lavadoira, que de todas las maneras puede verse escrito, apenas cuatro casas y hórreos en la falda de la montaña y frente a la calzada, en las que nos despedimos de Tineo/Tinéu.


 Su topónimo guarda relación con los milenarios lavaderos del mineral que tenían los romanos en estos montes y cordales, a donde vinieron a buscar el preciado "oro astur" con el que pagar la gloria del Imperio y a sus césares y augustos, siempre gastizos en guerras y ostentaciones.


No es ningún secreto asegurar que en estos territorios de montaña de los astures pésicos , los romanos lograron sacar, derribando cordilleras enteras por medio de la ruina montium, el preciado metal dorado que permitió la riqueza de Roma y su pervivencia a lo largo de tantos y tantos siglos de existencia, en tiempos tando de esplendor como de larga decadencia.


Luego de una parada para recuperar aliento y memoria de la historia, dejamos la carretera a la izquierda en el cruce del Campu la Veiga y por una pista de tierra comenzamos a bajar a la sombra del pinar, entrando así en tierras allandesas rumbo a Ferróy.