Eres el Peregrino Número

sábado, 23 de julio de 2016

OTUR/OUTUR: DEL CONCEJO DE VALDÉS AL CONCEJO DE NAVIA (ASTURIAS)

Outur, concejo de Valdés
Marina valdesana.
Al oeste del concejo de Valdés, una vez dejada atrás Luarca/L.luarca, su capital, el Camino atraviesa la parroquia de Santiago emprendiendo el camino a Navia. Así, cruzamos la carretera N-634 y, con ella abajo a nuestra derecha, divisamos al norte las casas de Cabornas y La Periquita, cerca de la Quinta El Paraíso.


Así llegamos a términos de la valdesana parroquia de Otur/Outur, por las aldeas de Las Cabornas y Carral, bajo las faldas del Picu Bustrilde, viendo en todo momento la N-634, que es donde se concentran los núcleos más poblados.


Más al oeste reconocemos el Monte Faro, a cuya izquierda pasaremos enseguida para bajar al concejo de Navia por Barayo y Villapedre.


El Camino es bastante llano.


Llegamos al barrio de Carral. Las casas, graneros y establos de piedra con tejados de pizarra son la característica predominante en la arquitectura rural de estos pueblos valdesanos.


Casa y panera con bodega debajo.


Silos y naves industriales.


La iglesia destaca, cercana al camino, santuario que presenta alta torre campanario y fue reedificada en el siglo XX con aportaciones de los indianos, quienes también construyeron alguna de sus mansiones en el lugar.


De traza indiana es Villa Rosita, que vemos abajo en la carretera, construida para el indiano Ángel García Fernández, quien nació en esta parroquia en 1.877. Su padre había muerto en la emigración cubana y su madre quedó sola con muchos hijos, razón por la que alguno de ellos también emigró. Este fue el caso de Ángel, que siguió a otro, Ramón, a buscar fortuna a tierras argentinas en 1891 cuando tenía trece años, encontrando empleo en la tienda de un emigrante andaluz. Tiempo después él y su hermano se instalaron por su cuenta fundando la sociedad García Hermanos y Cía en 1912. Fue gran benefactor de su pueblo, pues donó la escuela, la iglesia y el hospital además de sufragar un camino a la costa. Fue galardonado, entre otros nombramientos, con la Real Orden de Isabel la Católica por parte de Alfonos XIII, Hermano Mayor de la Archicofradía de Santiago Apóstol y la Medalla al Mérito en el trabajo. La quinta lleva este nombre en honor a su queridísima y también benefactora esposa Doña Rosa.


Una cuadra o establo.


Magnífico caserón rural visto desde el Camino.


Al fondo a la izquierda vemos las antiguas escuelas, donación de los indianos.


Más ejemplos de buena arquitectura popular soberbiamente restaurados.



Seguimos de frente.


Concha en la fachada de una casa.


Pasamos sobre un arroyuelo.


Barrio o lugar de El Palaciu y flecha indicadora.


El Palaciu.


Barrios de Otur/Outur.


Abajo a la izquierda Casa Consuelo, afamada casa de comidas..


El Monte Faro en la distancia.


El topónimo hace referencia a antiguos "faros" que en origen apenas eran más que una fogata para señalar la línea de costa a los navegantes.


A la izquierda vemos la profunda tajada de la autovía.


Seguimos rumbo, con los túneles de la A-8 al fondo.


Caserías y quintanas.


Extensas y verdes camperas.


Viejos hórreos que se caen.


Bellos jardines.


Más en la lejanía nos agradaría descubrir las playas, tal y como vemos el mar, pero nos las oculta la rasa marina en la distancia. Existen numerosos alojamientos y afamados locales hosteleros, como Casa Consuelo entre otros, pero el pueblo ya fue lugar de parada para los viajeros de la antiguedad, pues es reseñado por Antonio de Lalaing en su crónica de la peregrinación de Felipe El Hermoso, pus fue donde durmieron el 28 de febrero de 1502. Anteriormente fueron estos términos villa medieval perteneciente al poderoso monasterio de Courias, en Cangas del Narcea, por lo que hasta el siglo XVIII hubo un priorato benedictino.


Hemos llegado a La Casona.


La Casona, otro caserón caminero.


Esplendor en la hierba.


La iglesia y los silos han quedado atrás.


Maizales y al fondo más silos junto a la carretera.



Allá está la Playa de Vil.lar o de Otur, que no llegamos a ver desde aquí.



Otro barrio de la parroquia: El Rel.lón.


Hórreo y caserón de corredor.



Casas en la ladera de El Penón.

Buenas fincas

Aquí llegamos al barrio de Los Romedios.


En Los Romedios subimos una pequeña cuesta.


Y así pasamos junto a la capilla de Los Remedios, que da nombre al lugar.


Nos dirigimos al Col.láu Sangunientu.


Subimos hasta aquella quintana del fondo.


El Camino pierde aquí el asfalto.


Y vamos despidiéndonos de la costa valdesana...



Subimos un poco más por pista pedregosa.


Outur a nuestras espaldas.


Zona de praderías y vaquerías.


Atención a los cruces.


La pista ahora deja atrás la zona poblada y llega a lo llano por prados y pinares al Col.láu Sangunientu, pasando al lado de la Autovía, bajando a la vaguada del Regueiru L.lameirón o Ríu Mayor y volviendo a subir, para cruzar la carretera local y entrar en la aldea de Hervedosas, más conocida por La Barraca por ser solar de una vieja venta.


Cruzamos la carretera local.


Y subimos entre las casas de La Barraca.


Un poco de cuesta.


Y a los pocos metros llegamos a lo llano, ante el Monte Faro.


Tras La Barraca una ancha pista pasa el collado entre el Monte Faro a la derecha y El Picu L'Infernón a la izquierda, estando la autovía bajo nosotros.


La pista es ancha y cómoda de caminar.


Alegoría caminera.


La Autovía del Cantábrico pasa al pie del Camino.


De pronto, en una curva del camino divisamos una importante población costera: Puerto de Vega, Veiga, ya en el concejo de Navia, donde falleció el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos en 1811 y cuna de linajudas estirpes, siendo uno de los más bellos y pintorescos puertos de pescadores asturianos, no en el mismo Camino pero sí relativamente cercano a él y que sin duda merecería una visita, máxime si vamos a pernoctar en las inmediaciones y tenemos tiempo y fuerzas. Especialmente factible para los bicigrinos.


Ya vemos, al oeste la gran rasa costera del concejo de Navia, teniendo a nuestros pies el pueblo de Villapedre, hacia el que nos dirigimos.


Pista anchísima y gran descenso.


Poco más abajo asomará la desembocadura del río Barayu, en la playa de este nombre, reserva natural y divisoria entre los concejos de Navia y Valdés. Es un monumento natural de gran belleza al que también podemos acercarnos en el caso que nos sea factible.


Más vistas de Puerto de Vega.


Y al lado asoma un poco la aldea de Vigo.


Puerto de Vega, desde la bajada.


Deleitándonos con el paisaje...


Y seguimos bajando...



La pista se torna en senda pedregosa que viene bajando desde arriba.


Los pinares y eucaliptales, siempre presentes, abundan más en los metros finales del descenso.


Flecha caminera hecha con piedras.


Concha xacobea.


Atención a los cruces.


Sigue la cuesta abajo entre helechales, pinos y arbustos.




Y salimos a la N-634. El tráfico no es tan intenso como antes desde la mayoría circula por la Autovía del Cantábrico pero caminemos con sumo cuidado pues apenas hay arcenes.


Así cruzamos el río Barayo, apenas visible en la foresta pero cuyas aguas quizás oigamos cayendo en torrentera.


Así entramos en el concejo de Navia, en El Bao (de vadum, precisamente paso del río). Antes hubo un puente medieval, sustituido por el actual de la carretera, así como una histórica malatería u hospital de leprosos, donde iniciamos nuestros primeros metros de Camino por el concejo naviego.