Eres el Peregrino Número

martes, 2 de agosto de 2016

VARIANTE DE TAPIA (3) SERANTES: POR LAS PLAYAS DEL HOME MARÍN (TAPIA DE CASARIEGO, ASTURIAS)

Penarronda, concejo de Castropol, paso del Camino de Tapia hacia A Ponte dos Santos y Ribadeo
Puente sobre el río Anguleiro y subida del Camino hacia A Reburdia y Represas (Tapia de Casariego)

Sale el Camino de Tapia de Casariego y en la Playa de Anguleiro y sobre el río del mismo nombre una pasarela peatonal nos lleva a la otra orilla, donde el Camino realiza una corta subida.


El Camino sube por A Reburdia, un lugar intensamente urbanizado con el Plan Entreplayas del año 1969. Aquí al pasar el río entramos en la tapiega parroquia de Serantes.


Abajo nos ha quedado el río, la playa y campo de fútbol en A Xungueira, del Real tapia Club de Fútbol, fundado por los vecinos en 1947.


Ya subimos a las urbanizaciones de Entreplayas en A Reburdia, que nada más llegar a ellas dejamos para coger el desvío de la izquierda que, a la sombra del pinar, sale luego a los campos abiertos de la costa.


A la sombra de los pinares.


Se acaba la cuesta y el Camino discurre por terrenos llanos.


Al fondo, el camping.


Extensísimas y llanísimas campiñas de la rasa costera.


Al sur El Pico Polvoreiro, de 490 metros, El Pereiro, A Bouzaveya, A Pena del Augua...


El Camino se aproxima a primera línea de costa. En el horizonte se divisa perfectamente el litoral de Galicia hasta Burela y aún más allá.


Pista ancha y llana.


No es mala idea si estamos bien de tiempo y energía tomar un desvío unos metros para conocer La Playa Esteiro, conocida también como de La Paloma o A Palomba, formando un esteiro o pequeño estuario entre rocas, pero con atractivo arenal en zona verde y rural.


Enfrente está el islote de A Picuda.


 A Picuda.


Y en el saliente de su izquierda, el Castelo del Tolo, se localiza un ancestral castro que hace milenios guardaba este puerto natural y estos legendarios caminos por los que ahora vamos nosotros.



Nos encanta esta playa.


 Atrás ha quedado A Reburdia y Entreplayas.


El Camino es llano en la rasa costanera.


Más cerca asoman las casas y tejados de Ventanova, A Lama y Rapalcuarto.


Es una pradería extensísima y llanísima, pues muy lejos se ven las serranías costeras en el horizonte.


La costa gallega al oeste, de Foz a Burela y aún más allá.


El Monte Mondigo, ya en el cercano concello lucense de Mondoñedo.


Es una Belleza de Camino.


Caseríos en lontanaza.


Buenas fincas.





En aquel cruce nos desviaremos a la derecha.


Camino del occidente.


Amplias vistas al oeste en Calambre


Vacas lecheras.


Camino del occidente hacia Calambre.


 Tras pasar por el puente del río Fernada. Cabazos y quintanas, como Casa Xanón.






Este es el desvío para el citado castro del Esteiro, el cual dejamos atrás a la derecha.


Es una larga recta asfaltada entre tierras de labor que en verano se tornan en altos maizales.


Pintadas bienintencionadas pero pintadas.


Siempre de frente, aparecen las señales que anuncian la proximidad de la Playa de Serantes y el camping.


A lo lejos Villamil.


Y su centro ocupacional.


Aquí vemos el Camino que sigue hacia Villamil y a la derecha el ramal por si queremos ir en un momento a la plácida playa de Serantes.


Playa de Serantes y de A Mixota que también podemos ver, enorme arenal donde desemboca el río de Tol, también con salvamentos y chiringuitos playeros en verano.


Se divide realmente entre Playa de Sareyo al este y del Recosto al oeste (luego es la de A Mixota). Destaca también su gran duna fósil, elemento natural de gran interés.


Son estas de Tapia las playas del Home Marín, mito común a muchos lugares de la costa cantábrica, el hombre-pez o humano-anfibio de los océanos, presentado siempre de forma monstruosa, habitante de las cuevas de los acantilados y los arenales, sátiro y malicioso, con el que antaño se metia miedo a los niños para que no se acercasen al arenal cuando subía la marea.


Máximo exponente de esta saga es  Francisco de la Vega Casar, vecino de Liérganes en Cantabria, cuyas andanzas natatorias protagonizaron diversas crónicas del siglo XVII. No obstante a esta base antropológica y etnográfica diversos autores sostienen que el mito fue recreado notablemente por los escritores románticos del siglo XIX.


Sea como sea, esta sugerente costa, con sus castros y pedrales es notoriamente dada a todas estas sagas mitológicas.




Volviendo al Camino desde la playa, pasaremos bajo las casas de As Nogueiras, estando justo al sur Serantes, cabeza de la parroquia, solares de quintanas y palacios, así como del antiguo Hospital de Peregrinos de Santiago, que tantos viandantes debió acoger en la antiguedad.



Más cabazos.



Señalización de la variante de Tapia.


Villamil, con su centro ocupacional.


Un palomar en la campiña.



Molino, fuente y lavadero.


Seguimos camino.


En el cruce de A Penela, ante camperas de suaves colinas, hemos de dirigirnos ahora en ligera subida al pueblo de Villamil.


Ruinas del Palacio de Lindoy, del siglo XVII.


Entrando en Villamil.


Casa a la izquierda del Camino.


Centro Ocupacional, grandioso edificio que llevábamos admirando desde un buen tramo acá.


Un poco de cuesta arriba.


Fachadas de piedra.


Fin de la cuesta.


Quintanas de Villamil. La subida se acaba pero el pueblo se alarga linealmente al borde izquierdo del Camino (al derecho los prados y el mar), buenas quintanas de piedra, cabazos y otras viviendas de traza reciente



Bellísima arquitectura tradicional.


Tapia de Casariego, la capital del concejo, atrás, en la distancia...


Inmensos maizales...



El Camino en Villamil.




Al norte el mar.


Llegamos al final del pueblo.


Un pozo de agua.


Hay acera.



Concha peregrina caminera y señalizadora.


Hortensias.


Buena casería y arquitectura popular.



Al sur, campos adelante a lo lejos, son los pueblos de Vale, Casalagranda y Lamelas, ya en el concejo de Castropol.



Al oeste Barres, en Castropol y más allá, a la izquierda de la foto, los edificios de Ribadeo, ya en Galicia. En medio a lo lejos el Monte Mondigo.


Al fondo, la capilla de San Lorenzo.


Llegamos a Santagadía o Santa Gadea, otro núcleo de hermosas quintanas, algunas muy bien restauradas, y naves ganaderas.


Tras de ellas hay una playa, A Ribeira, y unos islotes, As Pantorgas.



Un poco de cuesta abajo.


Muy buena arquitectural tradicional.



Cabazo en Casa Mosqueiro.



Y seguimos haciendo camino...



Señalización efectiva.


Guardián del caserío.


Así llegamos al campo de la capilla de San Lorenzo, anteriomente de Santa Águeda, hasta que se halló a la orilla del mar la imagen del santo y se cambió la advocación.


Es de origen medieval y fue parroquial debido a su señalada posición frente al mar.


Desde ella se admira un buen paisaje de la parte norte de los concejos de Tapia y Castropol.


Abarca incluso la vista hasta los edificios de la parte alta de Ribadeo y, como no, A Mariña gallega, con sus montes costeros, sobresaliendo el Monte do Mondigo, donde está el repetidor, y que también nos sirve de referencia en nuestro viaje pues sabemos allí está ya A Terra Galega.

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Pero sin duda este amplio campo del santuario lo que domina soberbiamente es la Playa Penarronda, gran arenal en el que desemboca el río Aparicia o Penarronda, frontera con Castropol. Sus dunas conservan especie protegidas y es sumamente visitado en verano.


El topónimo Penarronda sin duda se refiere al gran peñón situado en medio, de 15 metros de altura, El Castelón, perforado de lado a lado por una gruta natural.


Por su parte los 650 metros de arenal se extienden desde los acantilados de As Meninas al oeste a los de A Robaleira al este.


El Camino, subiendo junto al bar al otro lado de la playa, ya muy cerca de A Ponte dos Santos.


Otro de los bares de la playa.


Unas pasarelas de madera, hacia las que bajaremos por el camino de la capilla, permiten el paso de transeúntes sin estropear los dunares.




Vista de la bajada a la playa.


El Camino...


El arenal.


El Castelón.


Llegando a la playa.


El Camino pierde el asfalto y comienza el paseo de tablas sobre las dunas.


Buena oportunidad para tomar el sol y darse un chapuzón.


El Castelón y su pena furada, horadada por la acción erosiva del mar.



La playa y sus acantilados.


Las dunas y el mar...


El Castelón.



Así, caminando por el firme de tablas pasaremos el primer puente sobre el río, nos desviamos a la derecha y luego pasamos otros dos, pues hay meandros con vegetación dunar.


La playa es Monumento Natural.


Buena pradería.


Otro puente.


El río de Penarronda.


A veces el curso fluvial no llega a desembocar, embalsado por las arenas, y forma una laguna de agua dulce en medio de la playa.



Definitivamente hemos entrado en el concejo de Castropol donde, al llegar al otro extremo de la playa, lugar en el que en verano se ponen los chiringuitos, subiremos por una pista al borde de los acantilados.



El Camino sube junto a un bar, llegando a As Meninas y As Fontías, un lugar encantador para disfrutar de la costa


Admiramos así Penarronda nuevamente a nuestros pies pero ahora vista desde la parte castropolense. De esta manera continuamos ruta hacia Villadún y A Ponte dos Santos