Eres el Peregrino Número

jueves, 20 de octubre de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LATAS: LOS PEREGRINOS SE ENCOMIENDAN AL CRUZAR LA BAHÍA DE SANTANDER EN SOMO (RIBAMONTÁN AL MAR, CANTABRIA)


Nuestra Señora de Latas desde el Cruce de Rumor
El Camino Norte a su paso por Cantabria se acerca a la ciudad de Santander, capital de esta comunidad autónóma, recorriendo el municipio de Ribamontán al Mar, comarca de Trasmiera. De esta manera llegábamos a Galizano, uno de los pueblos de este municipio, donde podemos continuar ruta escogiendo entre varias opciones, una larga por senda costera y otra más monótona pero más directa, por la acera de la carretera CA-141, admirando estas verdes vegas del río Castanedo en cuyo entorno, actualmente netamente turístico y residencial, tanto se ha construido últimamente. Así llegaríamos al Cruce de Rumor, viendo a nuestra derecha el santuario de Nuestra Señora de Latas, de gran tradición romera, sito en un altozano que domina la llanura de la rasa costera y hacia el que nos dirigimos para ir a Somo, a la orilla de la Bahía de Santander, puerto de embarque


En el cruce de Rumor hay una rotonda, Nosotros la bordearíamos por la derecha siguiendo esta senda peatonal y ciclista. Últimamente se ha señalizado también con placas oficiales continuar todo recto directo hacia Somo por la CA-141 pero las flechas amarillas nos indican seguir a la derecha, siguiendo la ruta al santuario de Latas, como manda la tradición, apartándonos a la vez un poco del tráfico
  
 
Y así seguiremos a la derecha por la CA-440 hacia Loredo


Nos dirigimos así al barrio del Espadañal, topónimo relacionado con la planta de la espadaña


Aquí se acaba la acera


Y cruzamos al otro lado...


La senda peatonal continúa así a la izquierda


Pasamos así junto al bar Olas


Y seguimos todo recto


Predominan las viviendas unifamiliares con parcela. A la derecha el camping El Arbolado


En el cruce seguiremos de frente


 Cruzamos el paso de peatones...


Caminamos unos metros más por esta vereda


Y en el siguiente cruce iremos a la izquierda


Al otro lado hay más senda peatonal


Y por aquí seguimos hacia la iglesia


Volviendo a ver la señalización oficial del Camino Norte en Cantabria


A los pocos metros, antes de llegar a Loredo y a la altura del bar allí existente, nos fijamos en la señalización, propia de Cantabria, de la concha y flecha amarillas puestas en una placa de hormigón en el suelo, y nos desviamos a la izquierda para subir a la iglesia


En esta foto vemos al fondo el cruce de Rumar y el camino, que viene por la vereda de la carretera y la señalización en el desvío


La señalización instalada por el Gobierno de Cantabria nos ayuda en todo momento.


Zona de fincas y chalets. Volvemos a tener senda peatonal


Hermoso paseo...


Aquí empezamos una pequeña y corta cuesta.


Estamos en el campo de la iglesia de Nuestra Señora de Latas.


Al principio, semioculto entre los árboles, no podemos apercibirnos bien de los detalles artísticos y arquitectónicos del santuario, si bien ya destaca su alta y picuda torre del campanario.


El Camino es aquí un delicioso paseo al lado del campo de la iglesia, con una bella pradería y algún banco para sentarse, descansar, posar la mochila unos instantes y tomar el bocadillo...


Es precisamente desde este banco desde donde comenzamos a ver elementos que han de llamarnos poderosamente la atención.


Para empezar este robusto ábside presenta unos contrafuertes netamente góticos. El santuario no en vano es de base constructiva gótica aunque las grandes reformas y ampliaciones de los siglos XVII y XVIII le confieren su aspecto actual.


Se trata de un ábside poligonal que sabemos se hizo de la mano del maestro de cantería Francisco de la Puente Velasco y Juan de la Ribera.


Las primeras referencias de un templo en el lugar son del siglo VIII, cuando aquí hubo un monasterio. Luego en el siglo XV una fuente sagrada y milagrosa incentivó el culto mariano preexistente, tal vez cristianizando creencias precristianas ancestrales a divinidades femeninas de las aguas


Sea como fuese lo cierto es que la iglesia es de las de mayor devoción de Trasmiera, a ella se encomendaban marineros y peregrinos antes de surcar en aquellas antaño endebles embarcaciones la bahía de Santander, especialmente peligrosa en los bajos de Los Quebrantos, topónimo que sin duda hace referencia a las desgracias allí acontecidas en la antigüedad a causa de las rocas que allí afloran del agua...


El devotísimo santuario dependía directamente en el siglo XVII de los frailes Jerónimos del Monte Corbán, hasta que la Desamortización de Mendizábal acabó con aquella vinculación monacal en el siglo XIX


El edificio tiene planta de cruz latina y capillas anexas, destaca por sus proporciones y se ven bien como se fueron superponiendo elementos a lolargo del tiempo. No obstante y como hemos dicho destaca la gran torre del campanario.


Blasón en la capilla lateral que mira al sur, al Camino...


 Pasamos al lado de la iglesia...


En el esbelto y poligonal campanario también veremos un blasón.



Hermosa entrada con puerta y ventanas con columnas, a manera de pórtico o cabildo.


En las ventanas de los lados hay cruces grabadas.



Una gran cruz al otro lado del Camino, junto a la carretera de Somo y las casas del lugar.


El Camino, la cruz y la iglesia.


En el interior hay un retablo barroco y una imagen gótica de la Virgen María


Hoy, como los peregrinos y viajeros de antaño, podemos encomendarnos a Santa María antes de dirigirnos, por aquí, al embarcadero de Somo, prestos a surcar las aguas hasta la ciudad de Santander, si bien el periplo marino es ahora un gran deleite, totalmente seguro, y uno de los grandes atractivos de esta ruta y bahía.
 

A nuestra derecha vemos el mar, asomando abajo la Playa de los Tranquilos, parte del grandioso arenal de Somo


Allí, está la Isla de Santa Marina, llamada así por una capilla allí situada consagrada en la Edad Media en la que hasta entonces era Isla de Don Ponce (nombre de algún señor de la zona). Ya en 1407 se funda en la isla un monasterio de frailes jerónimos dependiente de la iglesia de Santa María de Latas, a iniciativa del canónigo de la entonces colegiata (más tarde catedral) de Santander, Pedro Gutiérrez de Hoznayo, quien ocuparía el cargo de arciprieste del nuevo convento, que durante unos años sería cabeza de un priorato


No tuvo mucha suerte el cenobio, bien por la insalubridad de la vida isleña (o "peninsular" pues hay quien dice que entonces estaba comunicada por tierra) afectada por las galernas, o bien por la escasez de medios y rentas, los monjes se trasladan a una nueva fundación en Monte Corbán, en términos de su jurisdicción. Pero Pedro Hoznayo, su promotor, se negó a trasladarse, vivió en la isla, tal vez con un pequeño grupo, hasta que falleció y fue enterrado en esta isla. Tiempo después, con el viejo monasterio arruinado y deshabitado, sus restos fueron trasladados a Corbán. La isla pasaría en el siglo XVII a ser propiedad de la familia de los Jorganes pero aún se conservan cimientos de sus abandonadas dependencias


Las olas del cercano arenal y su formidable extensión de cuatro kilómetros, incluyendo las playas de El Puntal, Somo, Loredo, Las Quebrantas, que son toda una continuidad, hacen de él un paraíso del surf, encontrando nosotros en este trayecto diversos establecimientos especializados en los deporte náuticos


Subimos pues por esta acera ligeramente...


Atrás queda la iglesia...


Primeramente pasamos junto al área recreativa del Pinar de Arna y junto al camping.



Allí tenemos información de las dunas de estos arenales cántabros y de la red de espacios protegidos



Llegamos a una de las casas antiguas del lugar, reformada en la actualidad


En nuestros días es una escuela de surf donde se ofrece alojamiento a los muchos aficionados a este deporte que vienen a estas playas


 Enfrente, por una ancha acera, sigue la cuesta en el camino de Somo


Aceras hay a ambos lados, si bien la de la derecha es más espaciosa


Es un verdadero bulevar, con árboles


A nuestra derecha el hotel Torres de Somo


Urbanizaciones de chalets. Por aquí se acaba la subida y se camina ya en llano


Barrio del Pinar de Arna


 A la derecha está la reserva protegida del Pinar de Arna, la cual es parte del Proyecto Anillo Verde de la Bahía de Santader, con el objetivo de preservar espacios naturales en esta zona, gestionado por acuerdo de la Junta Vecinal de Somo y la Fundación Naturaleza y Hombre


Nosotros continuamos de frente, por la acera


Es la calle Arna, que por aquí empieza a bajar, suavemente


Es un gran complejo urbanístico residencial, casi todo segunda residencia para turismo y veraneo


 Quedan solares sin edificar, de cuando todo eran prados de hierba y pasto


Si nos fijamos en el horizonte podremos ver las colinas en torno a la Bahía de Santander



Bahía que empezamos a ver desde aquí, reconociendo las grúas del Puerto de Santander


Y muy a lo lejos en días claros divisamos la gran muralla caliza de los Picos de Europa, míticas cumbres donde se unen Cantabria, Asturias y León


La parte más cercana y que mejor se ve es Ándara o macizo oriental
 

En medio están Los Urrieles o macizo central, donde se sitúan las mayores alturas, que pasan abundantemente de los dos mil metros


Y ya más alejado el macizo occidental o El Cornión, con sus picachos


Al sur, otras serranías de la Cordillera Cantábrica, las montañas pasiegas, las que guardan los valles del Pas y dan paso al otro lado a Las Merindades de Burgos, al sur. Ahí están Los Collados del Asón, con su parque natural, los picos de Colina (1.441 m), El Cuvio de la Ubiza (1.338 m), Horneo (1.244 m), el Alto de Pipiones (1.339 m), La Muela (1.016 m) y tantos otros formidables puertos y picachos. A la izquierda la Sierra del Hornijo


Llega a verse el famoso puerto de Las Estacas de Tuerba (1,158 m), bajo el Pico del Torbo (1.236 m), paso de Vega de Pas a Espinosa de los Monteros. Más a la izquierda es La Capía (1.596 m) y La Cubada Grande (1.605 m), en los Montes de Valnera. A su derecha Las Motas del Pardo (1.415 m). Más cerca las serranías que guardan el valle del Miera


Valles, colinas y cumbres hasta allí donde alcanza la vista...


En el cruce seguimos de frente hacia abajo


A nuestra derecha la Posada Casa Aurelio, antigua casa de labranza de 1850 acondicionada para usos turísticos en 1996, testimonio del pasado rural de Somo y su adaptación a los nuevos tiempos respetando su fisonomía tradicional


Durante unos metros caminamos casi en llano


Pero enseguida empezamos de nuevo a bajar


Siempre en recto, sin desviarnos de la calle


Desde Arna, barrio del este de Somo, vemos ante nosotros el centro de la población y, con gran alegría,  una vista más amplia de la Bahía de Santander, con la ciudad al fondo, a la derecha


También vemos la extensísima Playa de Somo, En concreto El Puntal, el largo brazo de arenales que cierran la bahía al norte, a lo lejos son las ensenadas de Raos y Maliaño, el Puerto de Santander, bajo las alturas de La Peña, Peñacastillo (140 m). A lo lejos en la distancia la Sierra de Liencres, cuya máxima altura es La Picota (239 m). Entre Peñacastillo y la Sierra, por Santa Cruz de Bezana, sale el Camino de Santander hacia Mompía, Piélagos y la Ría de Mogro, desembocadura del Pas


Peñacastillo es una población  del mismo municipio en cuyo peñasco hubo un castillo, hecho a la vez sobre un castro o recinto fortificado cántabro que, según diversos autores, pudo ser el precedente de la actual ciudad, fundada tras la conquista romana en las guerras astur-cántabras (29-19 a.C.)


La Sierra de Liencres es también un estratégico mirador sobre la rasa costera solar de castillos y hasta de búnkeres de la Guerra Civil. El Puerto de Santander fue trasladándose un poco más al sur de la ciudad a lo que fue una zona de marismas rellenada bajo Peñacastillo, la Dársena de Maliaño y los muelles de Raos, de los que el primero fue inaugurado en 1985. Todo ese sector desde la ciudad a Maliaño, Muriedas y El Astillero, desembocadura del Miera, es una gran área industrial y urbana, donde está también el Aeropuerto de Santander-Seve Ballesteros, inaugurado en 1953


Al fondo, a la izquierda de la foto vemos el embarcadero de Pedreña, ya en el municipio de Marina de Cudeyo, escala náutica, al ir y volver de Somo a Santander en lanchas, las Lanchas Reginas, popularmente llamadas las pedreñeras, cuyo servicio emplearemos si decidimos optar por pasar a Santander cruzando la bahía en embarcación de pasajes


Desde antiguo esta atestiguado el paso de peregrinos en lancha surcando la bahía, otros en cambio la evitaban rodeándola. Ambos caminos están señalizados. Uno ya la rodea desde Galizano hacia Villaverde de Pontones y Solares, es el más largo pero también el más original, cuando la bahía era más extensa y no había puentes que salvasen las diferentes rías que la componen


Otro, desde el embarcadero de Somo, pasa a Pedreña por un puente sobre la Ría de Cubas y luego, hacia Elechas, Gajano pasa por el de Pontejos hacia El Astillero, Muriedas, Maliaño y Santander


Cruce de calles: siempre de frente adelante


Somo es el principal enclave turístico del municipio de Ribamontán al Mar y uno de los más grandes de Cantabria. Son numerosos los hoteles, urbanizaciones y todo tipo de apartamentos y alojamientos turísticos. Es localidad muy afamada entre los practicantes del surf y los deportes náuticos, por ello en verano recibe gran afluencia de gente, muchos residiendo o alojándose aquí, y otros acudiendo a pasar una jornada de playa. El resto del año es por lo general población muy tranquila, si bien con bastante hostelería y servicios. Se dice que antiguamente nada más había una venta, empleada por los viajeros que se disponían a cruzar a Santander en lancha, y que eso fue el origen de la población


Aquí la bajada se hace más pronunciada


Desde aquí ya vemos un poco mejor Santander, su extensa fachada marítima que mira a la bahía


Por allí está el Alto de Miranda, en el barrio del mismo nombre, origen de las famosas fiestas de Santiago de Santander. Antiguamente en Miranda se unían los caminos que enlazaban las defensas de Santander, desde el Castillo de San Salvador de Hano, en La Magdalena, hasta Liencres, hechos con la idea de trasladar rápìdamente soldados y pertrechos de un lado a otro en caso de ataques por mar. Perdida su estrategia defensiva Miranda fue una importante encrucijada sobre la ciudad donde se unían los caminos entre ella, El Sardinero, La Magdalena y otros lugares. Dada su buena situación en 1845 el Cabildo de Mareantes de San Martín pidió subir allí la ermita de la Purísima Concepción y de los Santos Mártires que desde la Edad Media estuvo junto a la muralla de la población en La Puntida, la cual ya estaba demoliéndose. A partir de entonces, al subir los pescadores y sus familias al nuevo solar del santuario en romería, se unían a las gentes del lugar, sobre todo el día de Santiago, naciendo así las fiestas. En 1875 Miranda empezó a urbanizarse y a integrarse en el casco urbano y la ermita de los Santos Mártires pasó a los Redentoristas, que inauguraron su colegio e iglesia en 1928. Abrieron fondas para los castellanos que venían a los baños de ola en El Sardinero y el barrio fue comunicado por tranvía en 1897


Más a la izquierda veremos el Paseo de Pereda, en los terrenos ganados al mar donde estuvo la Dársena Vieja, los viejos muelles frente a la desaparecida Ría de Becedo, que constituyó el puerto natural santanderino en la antigüedad. A la izquierda asoma el llamativo edificio del Centro Botín y detrás los Jardines de Pereda. Fijándonos bien a la derecha del Centro Botín está la Grúa de Piedra, testimonio del puerto que aquí estuvo hasta bien entrado en siglo XX, allí establecido tras rellenarse la vieja dársena, donde ahora atrancan y llegan desde Somo y Pedreña las lanchas pedreñeras de los Reginas, sucesoras de las antiguas corconeras. Justo encima del Centro Botín está el Cerro de Somorrostro, asentamiento primigenio de Santander tras la conquista romana, sobre el que se construiría la Abadía de los Cuerpos Santos (antecesora de la actual catedral, de la que vemos el cimborrio y la torre) para guardar las reliquias de los mártires cristianos San Emeterio y San Celedonio, junto con otros, aquí llegadas según piadosa tradición, así como el Castillo del Rey, sobre un anterior fuerte romano, siendo ello La Puebla Vieja, mientras al otro lado de Becedo era La Puebla Nueva


Más allá la ciudad en su expansión al este, tanto sobre los altos como ganado terrenos en la orilla, allí están los muelles de los ferris y el puerto de pescadores. Los altos edificios de primera línea de costa tapan la estación de ferrocarril y, poco más arriba, el Cabildo de Arriba, uno de los primeros barrios que salieron fuera de las murallas. Más en la distancia son los altos edificios de Cazoña, edificado a partir de 1973 e histórica ubicación del Cementerio de los Ingleses, uno de los pocos de estética protestante en España y que muestra la palpable relación de la ciudad con Inglaterra desde tiempos inmemoriales: navegantes, marineros, comerciantes, soldados e industriales, que tiene uno de sus máximos exponentes en la actualidad con las líneas del ferri


Y volvemos a ver, más allá del Muelle de Pedreña, las intalaciones portuarias, ante Muriedas, por donde pasan los caminos que, bordeando la bahía, llegan también a Santander por Peñacastillo: uno cercano a la orilla y otros por las aldeas del interior, que vemos a lo lejos. Hay también un tercer camino señalizado, pero que no pasa por Santander, el que desde el Alto de la Venta de la Morcilla se dirige directo al oeste para cruzar el Pas por Puente Arce


Entramos así en el centro urbano de Somo. Hace no muchos años se vivió una intensa polémica local cuando el historiador argentino Abel Basti escribió en su libro El Exilio de Hitler que el Fhürer no había muerto en el bunker de Berlín en 1945 sino que se había escapado con su mujer Eva Braun y un círculo de colaboradores, llegando a España en submarino y haciendo escala en Somo, donde pasó unos días en la hostería Las Quebrantas (existe un bar de este nombre) antes de su exilio definitivo en Argentina. Posiblemente se trate en todo caso de algunos nazis fugados que posteriormente se quiso personificar en el dictador y su séquito, pues sí existen datos de un submarino alemán y militares aquí alojados y refugiados momentáneamente tras la derrota del Reich


Se conoce además es que la organización de espionaje alemán Abwher tuvo en Santander una red de agentes conocida a nivel oficial y de la que existen muchos testimonios documentales y de memorias de gentes que los conocieron. Al finalizar la guerra al menos dos aún vivían en Cantabria, Kurt Bormann y Reinhard Spitzy, los cuales aparecían en una lista de 104 nazis que los aliados entregaron a España para reclamarlos, lista confirmada en el interrogatorio realizado al agente alemán Walther Giere en octubre de 1945. El primero había estado en la Legión Cóndor de apoyo a Franco en la Guerra Civil, y según la acusación de los aliados era "Miembro de la Gestapo y del partido nazi. Utilizó su empresa como tapadera para actividades del espionaje y participó activamente en el suministro de pasaportes falso a alemanes perseguidos". Sin embargo su hija Ruth, residente en Santander,  afirmaba que "no escondo que mi padre era simpatizante nazi, pero no creo que fuera un espía. Siempre queda la duda, pero nunca vi nada raro en casa ni, con el paso del tiempo, me lo contó", según información publicada por Gonzalo Sellers para El Diario Montañés el 23 de mayo de 2010

Antes de la guerra Kurt Bormman trabajaba en su empresa de artes gráficas en Santander, donde vivía desde 1932 con su esposa Carmen y sus hijos. La familia decidió em 1936 ir a los Juegos Olímpicos de Berlín en la línea marítima que por entonces comunicaba Santander con Hamburgo, empezaban los juegos el 1 de agosto y ellos deciden salir poco más de una semana antes. Embarcados en el Orinoco y ya a mitad de singladura el capitán del barco les informa el 18 de julio que había estallado la guerra en España y que no iban a poder regresar, por ello al llegar a Alemania tuvieron que buscarse la vida y vivir en casas de familiares y amigos mientras Kurt buscaba un nuevo empleo. Un día en la prensa vio un anuncio en el que se solicitaban traductores de español y fue a la entrevista de trabajo, donde advirtieron a los aspirantes que era para la Legión Cóndor y que quien quisiera podía irse. Nadie se echó atrás y Kurt se fue a la guerra, regresando el 6 de junio de 1939 para participar en el desfile de bienvenida celebrado en la Puerta de Brandemburgo

El 1 de septiembre Alemania invade Polonia y comienza la II Guerra Mundial, pero la familia Bormann regresa a Santander en diciembre haciendo una vida aparentemente normal, si bien Kurt mantenía estrecha relación con otros alemanes residentes y miembros del partido, como su lider Rohe, Diersen, propietario de una especie de acuario, el Vivarium, en El Sardinero, y Beseler. Tras la guerra y sabiéndose buscado Kurt se escondió en los Picos de Europa, donde hasta entonces veraneaba con su familia durante aquellos años. Más tarde se fue de allí, ocultándose en un camión para ir a Madrid donde alguien le hizo unos pasaportes falsos lituanos. Con ellos él y su familia embarcaron de Barcelona a Canarias y de allí a Venezuela, de donde regresarían en 1954, cuando la Guerra Fría hacía tiempo que había hecho caer en el olvido muchas cuentas pendientes entre antiguos enemigos. Otro famoso agente alemán en Cantabria fue Spitzy El Pasiego, del que tocará hablar cuando lleguemos a Santillana del Mar


Cruce de caminos: iremos a la izquierda por la calle La Fuente


Llaneamos por las aceras


A la izquierda una casa de piedra, tal vez la más antigua de Somo


 De frente un pequeño parque: caminamos a su derecha



En él hay una placa por la que el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar agradece en 1999 a Doña Marina Monet Campo la cesión de este espacio público



Casi a cada paso que damos vemos hoteles, bares y terrazas...


Salimos así a la Avenida Trasmiera, donde atendemos a estos indicadores


Nos muestran diferentes lugares de interés y entre ellos el Camino de Santiago


La avenida principal de Somo es una verdadera arteria comercial con mucha hostelería. Aquí hace un poco de curva. A la izquierda un pequeño bulevar comercial


En medio de esta finca arbolada tenemos otra de las construcciones antiguas de Somo


Parece lo que fue una escuela. Actualmente es dependencia municipal


Seguimos por la acera


Y luego de este restaurante iremos a la derecha


Aquí tomamos la calle Peñas Blancas ,que nos lleva todo recto hacia el embarcadero


Pasamos entre estos edificios, también con comercios y hostelería


Hay señales por doquier


Pasamos al lado de la capilla de Santa María de Jesús de Somo. Esta es una vista de frente para admirar su tan peculiar forma constructiva. El Camino viene a la derecha


Estas son sus señales


Avanzamos por la acera


Urbanización circular


Cruzamos la calle Ría de Cubas frente a Los Tamarindos


Y ya llegamos al paseo marítimo


Vamos a la izquierda, ante las dunas y arenales de El Puntal


Paseo arbolado


Arenal de Somo, El Puntal. Aquí se encuentra el topónimo Las Ventas, que tiene que ver con una antigua venta caminera citada ya en el Diccionario de Madoz de 1845, venta en la que se hospedaban muchos de quienes pasaban de un extremo a otro de la bahía y donde se recibía la correspondencia de Santander. A lo lejos está el puente sobre la Ría de Cubas, una de las que forman la bahía, bajo la colina de El Contrajón (52 m), paso a Pedreña


Por allí,  por la Ensenada de La Barquería, vemos llegar la lancha que hace el trayecto con la capital cántabra, que viene al Muelle de Somo, ante El Puntal, luego de hacer una primera parada en Pedreña


Viéndola llegar, apuramos el paso para ir al final del paseo, donde vemos la pequeña caseta del muelle y barquería


Aquí hemos de tomar, como tantas veces pasa en el Camino... y en la propia vida, una decisión ante dos alternativas


Un poste con indicaciones nos señala las dos alternativas que aquí tenemos


No es extraño que la gente se pare, lo estudie e incluso se hagan fotografías


Entretanto llega la lancha y hemos de decidirnos entre subirnos a ella y seguir por par o continuar caminando y seguir por tierra


A la derecha la señal indica dirigirnos a la pedreñera, en ella cruzaremos la Bahía de Santander, la más grande del norte de España.  Ya desde la baja Edad Media existió un servicio regular de embarcaciones entre Somo y Santander que podremos emplear actualmente sin el pavor que causaba a los peregrinos de antaño, pues las antiguas chalanas, a veces atestadas, eran endebles y zozobrantes, convirtiendo el viaje en una odisea. Pero, tenemos otra posibilidad, la de ir a la izquierda y continuar por tierra bordeando toda la bahía, aunque ello nos suponga una etapa más, que tal vez se nos vea compensado en lo mucho y bueno que ver y conocer, ruta también bien trillada y marcada, que de Somo se dirige a Pedreña por el mencionado puente de la Ría de Cubas, para luego siguiendo la ribera proseguir por Elechas y Pontejos, pasando El Astillero, Maliaño y Muriedas,  para llegar a Santander por Peñacastillo. La decisión es nuestra






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