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jueves, 20 de octubre de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LATAS: LOS PEREGRINOS SE ENCOMIENDAN AL CRUZAR LA BAHÍA DE SANTANDER EN SOMO (RIBAMONTÁN AL MAR, CANTABRIA)

Nuestra Señora de Latas, desde el Camino
El Camino sale de Galizano
El Camino Norte a su paso por Cantabria se acerca a la ciudad de Santander, capital de esta comunidad autónóma, recorriendo el municipio de Ribamontán al Mar, comarca de Trasmiera. De esta manera llegamos a Galizano, uno de los pueblos de este municipio y, por la acera de la carretera CA-141, recordemos estas verdes vegas del río Castanedo en cuyo entorno, actualmente netamente turístico y residencial, tanto se ha construido últimamente.
 

La larga recta con arcén, acera y carril-bici sigue de frente por los campos de Trinidad y Zuñeda
 
 
Y llegados al Cruce de Rumar nos desviaremos a la derecha por la CA-440 en dirección a Loredo


A los pocos metros, antes de llegar a Loredo y a la altura del bar allí existente, nos fijamos en la señalización, propia de Cantabria, de la concha y flecha amarillas puestas en una placa de hormigón en el suelo, y nos desviamos a la izquierda.



En esta foto vemos al fondo el cruce de Rumar y el camino, que viene por la vereda de la carretera y la señalización en el desvío


La señalización instalada por el Gobierno de Cantabria nos ayuda en todo momento.


Zona de fincas y chalets. Volvemos a tener senda peatonal


Hermoso paseo...


Aquí empezamos una pequeña y corta cuesta.


Estamos en el campo de la iglesia de Nuestra Señora de Latas.


Al principio, semioculto entre los árboles, no podemos apercibirnos bien de los detalles artísticos y arquitectónicos del santuario, si bien ya destaca su alta y picuda torre del campanario.


Es un delicioso paseo con una bella pradería y algún banco para sentarse, descansar, posar la mochila unos instantes y tomar el bocadillo...


Es precisamente desde este banco desde donde comenzamos a ver elementos que han de llamarnos poderosamente la atención.


Para empezar este robusto ábside presenta unos contrafuertes netamente góticos. El santuario no en vano es de base constructiva gótica aunque las grandes reformas y ampliaciones de los siglos XVII y XVIII le confieren su aspecto actual.


Es un ábside poligonal que sabemos se hizo de la mano del maestro de cantería Francisco de la Puente Velasco y Juan de la Ribera.


Las primeras referencias de un templo en el lugar son del siglo VIII, cuando aquí hubo un monasterio. Luego en el siglo XV una fuente sagrada y milagrosa incentivó el culto mariano preexistente, tal vez cristianizando creencias precristianas ancestrales a divinidades femeninas de las aguas.


Sea como fuese lo cierto es que la iglesia es de las de mayor devoción de Trasmiera, a ella se encomendaban marineros y peregrinos antes de surcar en aquellas antaño endebles embarcaciones la bahía de Santander, especialmente peligrosa en los bajos de Los Quebrantos, topónimo que sin duda hace referencia a las desgracias allí acontecidas en la antigüedad a causa de las rocas que allí afloran del agua...


El devotísimo santuario dependía directamente en el siglo XVII de los frailes Jerónimos del Monte Corbán, hasta que la Desamortización de Mendizábal acabó con aquella vinculación monacal en el siglo XIX.


El edificio tiene planta de cruz latina y capillas anexas, destaca por sus proporciones y se ven bien como se fueron superponiendo elementos a lolargo del tiempo. No obstante y como hemos dicho destaca la gran torre del campanario.


Blasón en la capilla lateral que mira al sur, al Camino...


 Pasamos al lado de la iglesia...


En el esbelto y poligonal campanario también veremos un blasón.



Hermosa entrada con puerta y ventanas con columnas, a manera de pórtico o cabildo.


En las ventanas de los lados hay cruces grabadas.



Una gran cruz al otro lado del Camino, junto a la carretera de Somo y las casas del lugar.


El Camino, la cruz y la iglesia.


En el interior hay un retablo barroco y una imagen gótica de la Virgen María.


Hoy, como los peregrinos y viajeros de antaño, podemos encomendarnos a Santa María antes de dirigirnos, por aquí, al embarcadero de Somo, prestos a surcar las aguas hasta la ciudad de Santander, si bien el periplo marino es ahora un gran deleite, totalmente seguro, y uno de los grandes atractivos de esta ruta y bahía.
 

A nuestra derecha vemos el mar, asomando abajo la Playa de los Tranquilos, parte del grandioso arenal de Somo


Allí, está la Isla de Santa Marina, llamada así por una capilla allí situada consagrada en la Edad Media en la que hasta entonces era Isla de Don Ponce (nombre de algún señor de la zona). Ya en 1407 se funda en la isla un monasterio de frailes jerónimos dependiente de la iglesia de Santa María de Latas, a iniciativa del canónigo de la entonces colegiata (más tarde catedral) de Santander, Pedro Gutiérrez de Hoznayo, quien ocuparía el cargo de arciprieste del nuevo convento, que durante unos años sería cabeza de un priorato


No tuvo mucha suerte el cenobio, bien por la insalubridad de la vida isleña (o "peninsular" pues hay quien dice que entonces estaba comunicada por tierra) afectada por las galernas, o bien por la escasez de medios y rentas, los monjes se trasladan a una nueva fundación en Monte Corbán, en términos de su jurisdicción. Pero Pedro Hoznayo, su promotor, se negó a trasladarse, vivió en la isla, tal vez con un pequeño grupo, hasta que falleció y fue enterrado en esta isla. Tiempo después, con el viejo monasterio arruinado y deshabitado, sus restos fueron trasladados a Corbán. La isla pasaría en el siglo XVII a ser propiedad de la familia de los Jorganes pero aún se conservan cimientos de sus abandonadas dependencias


Las olas del cercano arenal y su formidable extensión de cuatro kilómetros, incluyendo las playas de El Puntal, Somo, Loredo, Las Quebrantas, que son toda una continuidad, hacen de él un paraíso del surf, encontrando nosotros en este trayecto diversos establecimientos especializados en los deporte náuticos


Subimos pues por esta acera ligeramente...


Atrás queda la iglesia...


Primeramente pasamos junto al área recreativa del Pinar de Arna y junto al camping.



Allí tenemos información de las dunas de estos arenales cántabros y de la red de espacios protegidos



 Hay camping y más negocios de deportes náuticos


Zona residencial con chalets. mansiones y hoteles


Por aquí pasamos nosotros.


Tramo llano y anchas aceras. A la derecha está la reserva protegida del Pinar de Arna, la cual es parte del Proyecto Anillo Verde de la Bahía de Santader, con el objetivo de preservar espacios naturales en esta zona, gestionado por acuertdo de la Junta Vecinal de Somo y la Fundación Naturaleza y Hombre. 


Entramos pues en las urbanizaciones de Arna, admirando ya al fondo la boca de la Bahía de Santander


Y muy a lo lejos la gran muralla caliza de los Picos de Europa, míticas cumbres donde se unen Cantabria, Asturias y León


La parte más cercana y que mejor se ve es Ándara o macizo oriental
 

En medio están Los Urrieles o macizo central, donde se sitúan las mayores alturas, que pasan abundantemente de los dos mil metros de altitud


Y ya más alejado el macizo occidental o El Cornión, con sus picachos


Y allí está la Bahía de Santander, que vemos desde El Astillero a Maliaño, Raos y por supuesto la ciudad, capital de Cantabria 


Al sur, otras serranías de la Cordillera Cantábrica: Sierra del Escudo, Montes de Samo, Montes de Valnera, Collado del Ansón...


Cantabria Infinita...


Valles, colinas y cumbres hasta allí donde alcanza la vista...


Desde Arna, barrio del este de Somo vemos ante nosotros el centro de la población y, con gran alegría, la Bahía de Santander, con la ciudad al fondo, que pronto cruzaremos.


También vemos la extensísima Playa de Somo, El Puntal, que se alarga desde aquí al este, hasta Loredo


Y enfrente, al otro lado de la bahía y a la derecha de Santander, Peña Castillo, población  del mismo municipio en cuyo peñasco hubo un castillo, hecho a la vez sobre un castro o recinto fortificado cántabro que, según diversos autores, pudo ser el precedente de la actual ciudad, fundada tras la conquista romana en las guerras astur-cántabras (29-19 a.C.)


Somo es el principal enclave turístico del municipio de Ribamontán al Mar y uno de los más grandes de Cantabria. Aquí iniciamos una cuesta abajo cada vez más pronunciada.


Son numerosos los hoteles, urbanizaciones y todo tipo de apartamentos y alojamientos turísticos. Es localidad afamada por los practicantes del surf y los deportes náuticos. Hace no muchos años se vivió una intensa polémica local cuando el historiado argentino Abel Basti escribió en su libro El Exilio de Hitler que el Fhürer no había muerto en el bunker de Berlín en 1945 sino que se había escapado con su mujer Eva Braun y un círculo de colaboradores, llegando a España en submarino y haciendo escala en Somo, donde pasó unos días en la hostería Las Quebrantas (existe un bar de este nombre) antes de su exilio definitivo en Argentina. Posiblemente se trate en todo caso de algunos nazis fugados que posteriormente se quiso personificar en el dictador y su séquito, pues sí existen datos de un submarino alemán y militares aquí alojados y refugiados momentáneamente tras la derrota del Reich.


Al fondo, a la izquierda de la foto vemos el embarcadero de Pedreña, escala náutica, al ir y volver de Somo a Santander en lanchas, las Lanchas Reginas, popularmente llamadas las pedreñeras.


Sigue la bajada


Cruce de caminos: iremos a la izquierda, aunque ambas calles se dirigen al embarcadero.


Caminamos por este pequeño parque...


Donde una placa en homenaje a Doña Marina Monet Campo agradece la cesión de este espacio público.


Pasamos junto al monolito.


Y estamos ya en el centro urbano.


Edificio de uso público.


La avenida principal de Somo es una verdadera arteria comercial con mucha hostelería.


En esta bifurcación nos dirigimos, por la calle de la derecha, directamente al embarcadero de Somo.


Hacemos caso a las señales.


Rumbo al embarcadero.


Y esta es la capilla de Santa María de Jesús de Somo, que nos encontramos al venir hacia el embarcadero.


Arenal de Somo, El Puntal. Aquí se encuentra el topónimo Las Ventas, que tiene que ver con una antigua venta caminera citada ya en el Diccionario de Madoz de 1845, venta en la que se hospedaban muchos de quienes pasaban de un extremo a otro de la bahía y donde se recibía la correspondencia de Santander.


Y aquí, por la Ensenada de la Barquería, vemos llegar la lancha que hace el trayecto con la capital cántabra, luego de hacer primera parada en Pedreña.


En ella cruzaremos la Bahía de Santander. Ya desde la baja Edad Media existió un servicio regular de lanchas entre Somo y Santander que podremos emplear actualmente sin el pavor que causaba a los peregrinos de antaño, pues las antiguas chalanas, a veces atestadas, eran endebles y zozobrantes, convirtiendo el viaje en una odisea. Si lo deseamos también podremos continuar por tierra bordeando toda la bahía, pero ello nos supondrá una etapa más. No obstante esá señalizada y desde Somo se dirige a Pedreña para proseguir por Elechas y Pontejos, para luego avanzar hacia El Astillero, Maliaño y Muriedas para llegar a Santander por Peñacastillo