Eres el Peregrino Número

martes, 22 de noviembre de 2016

CAMINANDO AL SON DE LA DANZA DE LAS LANZAS DE RUILOBA: DE CÓBRECES A COMILLAS POR TRAMALÓN, LA IGLESIA, PANDO, CONCHA, CASASOLA Y LA ANTIGUA MINA DE LA VEGA (CANTABRIA)

La Venta del Tramalón
Iglesia de San Pedro Ad Vincula en Cóbreces
Al llegar a la iglesia de San Pedro Ad Vincula, en Cóbreces, municipio de Alfoz de Lloredo, el Camino se divide en dos: una opción es bajar por el barrio de Los Corrales y la Abadía de Santa María de Viaceli hacia la Playa de Luaña y otro es atajar desde aquí, tomando un ramal a la izquierda, al lado de la iglesia, para seguir el viejo camino hacia la Venta del Tramalón


Así dejamos el Monumento al Peregrino, con su figura de un romero contemporáneo en acero cortén, obra de M.A. Pérez Cubero y salimos de la Plaza de la Iglesia para seguir ruta...


Pasamos a continuación bajo los balcones, los corredores y cortafuegos de esta preciosa fila de casas...


Puede irse por delante o por detrás de ellas, ambos ramales confluyen justo al pasar esta hilera


Pero nosotros preferimos andar por delante, admirando la belleza de la arquitectura popular de Cantabria


Vista atrás...


Y vista adelante. Por aquí iremos saliendo de Cóbreces hacia el valle del río Conchunga, donde pasaremos al municipio de Ruiloba


Subiendo desde el valle llegamos a Tramalón, cerca del barrio de Sierra, donde la capilla de Santiago rememora la secular tradición xacobea de estos parajes. Una de las muchas capillas camineras de estas antiguas sendas y sus variantes


Y esta es La Venta de Tramalón, histórica venta también caminera, parada y fonda de viajeros porque, hoy como ayer, ofrece las mejores excelencias de la gastronomía cántabra


Aquí salimos a la carretera CA-131


Y por ella seguimos unos metros hasta desviarnos enseguida a mano izquierda para dirigirnos al valle del arroyo de La Mina y el monte El Helguero, dando vista al suroeste a la formidable mole de piedra caliza gris de Los Picos de Europa. Aquí, más cercá es Ándara, el macizo oriental, en el medio Los Urrieles o macizo central y al oeste El Cornón o macizo occidental. Allí, en aquellos picachos que sobresalen de los 2.000 metros abundantemente, Cantabria, Asturias y León se dan la mano


 Y aquí llegamos a La Iglesia, capital del municipio de Ruiloba, saliendo a esta plaza, El Corro de la Cigoña, en torno a la cual hay bares, casas de comidas y alojamientos diversos, incluendo el Albergue Juvenil Gargantía


Y este es el Ayuntamiento de Ruiloba. Allá por 1860 una compañía minera francesa que tenía explotaciones de calamina en Ruiloba dió, en contraprestación por sus actividades y derecho a agua para sus mulas y servidumbres de paso, 20.000 reales para hacer la Casa Consistorial y las escuelas públicas. Entre este y la iglesia de la Asunción pasa el Camino


Calle Fidel Gutierrez. Camino empedrado y bien señalizado


La iglesia de la Asunción es del año 1635 pero a finales del siglo XIX tuvo una gran reforma por la que del estilo barroco original se pasó al eclecticismo de la mano del arquitecto ruilobano Casimiro Pérez de la Riva


Las obras se efectuaron en el año 1883


Deja atrás el camino la iglesia parroquial y pasa junto al portón de una quinta


Y bajo la soleada y luminosa galería de esta casa...


La Castañera


El Camino sale así de La Iglesia y sube al barrio de Pando


Un primer tramo de subida acaba en el campo de la capilla de San Roque


La advocación a San Roque, normalmente representado con el perro que le lame las heridas, está muy vinculada al paso de peregrinos. Aquí le vemos monstrando sus llagas y con la concha del peregrino


Podemos acceder al interior


Allí veremos diversa iconografía en el restaurado santuario


Y una hermosa vidriera


San Roque es santo patrón de numerosísimas localidades de todo el orbe cristiano, protector contra la peste y las epidemias. Su veneración se extendió por esta razón y por ser protector también de los peregrinos, los enfermeros, cirujanos y perros. Cada vez que una población era azotaba por una enfermedad y esta cesaba se construía bajo su advocación algún santuario, o se adoraba como nuevo patrón en otro preexistente


Otra imagen es la de San Sebastián


Y la de la Dolorosa, junto a la Santa Cruz


Llama la atención la gran concha de la pila del agua bendita, que nos recuerda a la que hemos visto en Novales (Alfoz de Lloredo)


Volvemos al exterior.


El camino sigue, desde el cruce a la derecha.


En este campo se celebra el día 16 de agosto la romería de San Roque, con procesión y danzas cántabras


Desde la capilla de San Roque en Pando subimos a El Ríu


Y al este vemos una bella panorámica de La Iglesia, la capital de Ruiloba, por donde acabamos de pasar


Fue Ruiloba, el antiguo Río de loba de los documentos medievales (en su escudo aparece este animal), parte del medieval Alfoz de Lloredo, parte de las Asturias de Santillana.


Dependiente de la Abadía de Santillana pasó luego a propiedad del Obispado de Burgos y de la nobleza laica hasta que, con el Pleito de los Nueve Valles, la comarca dejó de ser señorial para obedecer directamente a la corte y lograr ciertos fueros para sus habitantes, aunque Trasierra y Santa María, dos de sus actuales barrios, siguieron perteneciendo un tiempo a Santillana.


Formando parte del Alfoz de Lloredo pasó a ser también parte constituyente de la Provincia de los Nueve Valles y después de la Provincia de Cantabria en el siglo XVIII


Durante el Trienio Liberal (1820-23) Ruiloba fue municipio con dos concejos: Ruiloba y Cóbreces, pero este pasó en 1833 al de Alfoz de Lloredo, el municipio que conservó el nombre de la antigua jurisdicción de estos valles


Vemos ahora, al norte, una pequeña ermita en un boscoso picacho...


Nos acercamos al  Monasterio de San José, de la Orden de las Carmelitas Descalzas, lugar de retiro y oración así como de célebre artesanía hecha por las monjas: porcelana, pulsera, restauración de imágenes, pintura de iconos...


Mediado el siglo XIX el sacerdote Don José Ruiz Pomar, nacido en Ruiloba, emplea su fortuna personal en erigir este santuario que no verá hecho en vida pues fallecerá siete años antes de su consagración, realizada gracias a su hermano y al Obispo, nombrados por él herederos fiduciarios. Se inauguró el 20 de noviembre del año 1877.


 Atravesamos así el barrio de Pando


Fueron Ruiloba y su comarca zona de sidra pero una enfermedad la dejó prácticamente sin manzanos, una tradición sidrera que paulatianmente se quiere recuperar, lo mismo que en otros lugares de Cantabria, sobre todo según nos acercamos a Asturias, tierra sidrera por excelencia


El Camino llega al final de Pando...


Cortafuegos, corredor y portal en muchas casas


Al norte, divisamos sobre los costeros bosques de La Marina, los mares de Fonfría y Lastras, la ermita de la Virgen de los Remedios, construida en el siglo XIX por el arquitecto Casmiro Pérez de la Riva, con romería el 2 de julio y antaño con tres días de feria. La procesión llega hasta La Iglesia, la capital del concejo, en un recorrido de unos dos kilómetros. 


En los festejos se ejecuta la solemne Danza de las Lanzas, una danza tal vez de origen guerrero y que la tradición quiere ver en una promesa hecha con un antiguo veterano de los Tercios de Flandes, Velarde, que sobrevivió con una veintena de compañeros a una epidemia de peste tras ofrecerse a la Virgen del Remedio y regresó a su pueblo cumpliendo su promesa de celebrar sonadas romerías en su honor, durante las que se empezó a practicar esta Danza de las Lanzas de Ruiloba. Algunos estudiosos afirman en cambio que la danza pudo ser importada de Italia en el siglo XVI


Otros eruditos afirman que, aparte de la leyenda, la danza pudo ser importada de Italia en el siglo XVI Es asimismo santuario veneradísimo de romerías y ofrecimiento en todos los pueblos de la zona. Hay una leyenda más que afirma que un capitán irlandés y su esposa sobrevieron aquí, náufragos de la tempestad, gracias a una talla que este tenía en su camarote dedicada a la Virgen de los Remedios, a la que pudieron asirse en el mar y les trajo hasta aquí, consruyendo con sus propias manos un oratorio hecho con las mismas piedras del lugar, el cual sería el antecesor del actual, pues la devoción del milagro pronto calaría en las gentes de estos lugares


Y hablando de pueblos, llegamos a Concha, el pueblo más occidental de Ruiloba en el Camino Norte, muy cerca ya de Comillas


Seguimos caminando por firme asfaltado, en dirección norte


A mano izquierda dejamos la calle del Río


Pero por ella no vamos, seguimos de frente


Pasando junto al muro de esta quinta


Pero, justo antes de llegar a la altura de la mansión...


Nos desviamos a la izquierda...


Y tomamos la calle Mayor

 
Preciosa calle en las que toda esta hilera derecha de casas asoman sus cortafuegos y corrdores a la rúa de suelo empedrado...


Ropa puesta a secar en el tendedero...


A mano izquierda, fachadas de piedra. Esas casas de ese otro lado también tienen corredores, pero mirando más al otro lado. Son las que vimos de frente a la calle del Río


Antiguas inscripciones en el montante de algunas puertas



Yedra en algunos muros


Un excepcional conjunto que no nos cansamos de admirar...



Al final de la calle Mayor las flechas y conchas amarillas nos indican ir a la derecha en La Solana


Pasamos bajo este reloj de sol


Al otro lado vemos la parte de atrás de las calles de la calle Mayor, la fachada que mira al norte


Y mirando a ellas la capilla del Carmen


 Al llegar a la calle del Carmen, la que viene de la capilla, vamos a la izquierda. Enfrente vemos Casasola, donde estuvieron las minas de calamina explotadas en el siglo XIX


Y en La Solana salimos de Concha por la calle del Carmen...


El Camino es durante un trecho pista entre árboles y arbustos


Atras va quedan Casasola, que ahora no es una casa sola ni mucho menos.


Han sido construidas varias urbanizaciones de chalets


Mirando a la Punta del Miradoiro y sus impresionantes acantilados. Allí estuvo la Mina de la Vega, una de las seis minas de zinc que se explotaron a mediados del siglo XIX entre Ruiloba y Comillas y la más importante de todas, cedida en 1890 por sus inversores franceses a la Royale Compagnie Asturiense des Mines que ya tenía algunas de ellas en el lugar. Aunque las había en ambos municipios eran generalmente conocidas como "minas de Comillas" por la cercanía a esta población y por cuyo puerto tenía su producción  salida comercial


En estos parajes de El Portillo y La Vega, entre los municipios de Ruiloba y Comillas, hay además cavernas prehistóricas, donde han sido hallados materiales del Musteriense, del Paleolítico Superior y concheros neolíticos


Antigua zona minera y marinera, como hemos dicho. Las últimas noticias del trabajo en estas minas es en los años 30 del siglo XX. No se sabe a ciencia cierta si alguna actividad se reanudó en ellas, brevemente, tras la guerra civil


De pronto, en el horizonte: Comillas, con la punta de La Guerra en lontananza


El puerto, en el que se embarcaban los minerales de blenda y calamina de las citadas minas...


Y la villa


Comillas, el que fue el último puerto de Cantabria, también con una apasionante historia


La pista realiza ahora una bajada en una curva


Vemos la Playa de Comillas y su puerto barrio pesquero: el barrio del Muelle


La Coteruca y su palacio en primer plano entre los árboles. Más atrás y arriba en lo alto destaca la antigua sede de la famosa Universidad Pontificia de Comillas, donde ahora el Gobierno de Cantabria, a quien pasaron sus enormes instalaciones, plantea nuevos usos, mayoritariamente culturales, tras el traslado a Madrid de la universidad en los años 70 del siglo XX


Sobre Comillas de ven, junto al cementerio, las ruinas de la iglesia antigua, abandonada por el pueblo, al decir de la tradición, tras ser excomulgados sus habitantes tras un percance con el administrador del Duque del Infantado, señor de estas tierras, por la cesión de unos asientos que eran todo un símbolo del abuso feudal de la nobleza. La vecindad se fue, disgustada contra administrador, cura y párroco, lo que acabó en un pleito y en escomulgar a las gentes de Comillas como castigo. Un año después y previo acuerdo entre las partes se levantaría esta pena y se construiría un nuevo santuario


Las visitas reales a la villa en tiempos de Alfonso XII y Alfonso XIII favorecieron la llegada de cortesanos y clases pudientes entre las que nacía el hábito del veraneo, lo que trajo a Comillas una nueva vitalidad como lugar de recreo y vacaciones hasta nuestros días, además de la construcción de quintas, mansiones y chalets para aquellos potentados y sus familas. Más tarde, al generalizarse la costumbre del turismo playero entre la población en general, se construyeron nuevos edificios y apartamentos especializados, hasta nuestros días


Puerto de Comillas...


Nosotros, aún en el municipio de Ruiloba, en El Portillo, bajamos junto a esta almenada tapia


Abajo, junto al mar, destaca un gran caserón blasonado con capilla. Es la antigua Venta de la Vega, vieja venta y posada caminera al lado de la que se explotó La Mina de la Vega


Llegamos así a la carretera. Allí, un paseo marítimo nos llevará a la villa y puerto


Caminamos hacia el Puente del Portillo, desembocadura del arroyo Gandaría, donde pasaremos del municipio de Ruiloba al de Comillas