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jueves, 24 de noviembre de 2016

COMILLAS (CANTABRIA): PUERTO Y PLAYA

Monumento a las pescaderas de Comillas. El Camino entra en la población bajo La Coteruca, al fondo
Entra el Camino en Comillas viniendo de Concha y Casasola, en el municipio de Ruiloba, por el Puente del Portillo, sobre el río Gandaria y en la misma costa, dando vista al puerto y playa de Comillas pero no entrando en ellos. No obstante, si tenemos tiempo y energía, máxime si nos hospedamos en el albergue de peregrinos sito en la antigua cárcel o en cualquier otro alojamiento, algo absolutamente recomendable, sería óptimo reservar unas horas para conocer alguno de estos lugares que hacen de Comillas una villa monumental, Bien de Interés Cultural desde el año 1985

Playa de Comillas desde el puerto
Uno de esos lugares imprescindibles de Comillas habría de ser la playa y puerto, puerto que como tal no empezó a construirse hasta 1603 pues hasta entonces las embarcaciones, de vela y remo, eran varadas en la misma playa, eso cuando no hubieron de ir a atracar al Puerto Calderón, en Oreña, municipio de Alfoz de Lloredo, mientras duró el pleito con San Vicente de la Barquera sobre el monopolio pesquero y comercial de este sector de costa y que se falló en favor de Comillas en el año 1500 con fallo firmado por los propios Reyes Católicos


La importancia de Comillas como puerto vino dada durante siglos por la caza de la ballena, llegándo a considerársele la capital ballenera de las villas cantábricas pese a ser el puerto ballenero más pequeño de todos ellos. Hasta pescadores vascos se asentaban en el pueblo durante el invierno para tener derecho a participar en las capturas. Vigilantes o atalayeros oteaban la costa desde los promontorios y avisaban con señales acústicas o fogatas de la presencia de los cetáceos, a cuya caza iban las lanchas de remeros y arponeros que, con titánica lucha daban muerte al animal en toda una epopeya de valor y esfuerzo. Luego era llevado al arenal donde se le despiezaba en la Piedra de la Ballena, roca que aflora en la playa, se dividían la carne entre marinería, Iglesia y Cosistorio y luego se extraía aceite y sanín en la Casa de la Ballenam, sita donde ahora está el cuartel de la Guardia Civil (a la derecha de la foto)


La actividad ballenera supuso la práctica extinción de los cetáceos de estas costas en el siglo XVII, aún así Comillas fue puerto ballenero hasta 1720, el último del Cantábrico, especizalizándose luego en la pesca de la sardina.
 

A diferencia de otros no fue a la vez puerto comercial, salvo en un periodo a caballo entre los siglo XIX y XX cuando por aquí salía la producción de las llamadas Minas de Comillas, minas de blenda y calamina sitas a muy escasos metros de aquí, en la divisoria municipal, exactamente en La Venta de la Vega, al lado de la costa y en el otro extremo de la bahía, próximas a los acantilados del Miradoiro, topónimo que hace referencia al trabajo de los antiguos atalayeros


El puerto fue costeado por los propios vecinos de la villa y se construyeron dos garitas y fortines para su vigilancia, emplazadándose baterías de costa. Antes aún había en Comillas murallas medievales de las que tal vez aún podamos ver pequeñas porciones cerca de la playa, pues ese lienzo fue derribado para hacer la carretera, sirviendo durante tiempo como cerramiento de unas fincas que había al lado de la capilla de Santa Lucía, muy venerada también por los marineros y en cuyo mirador se ponían también antaño los atalayeros


En nuestros días el puerto ha menguado mucho su actividad, disminuyendo notablemente el número de pescadores, asociados en cofradía y dedicados principalmente a la pesca de anzuelo


Una compuerta con vigas de madera cierra el muelle en caso de temporales, las temidas galernas, protegiendo las embarcaciones


Sí hallaremos algunos establecimientos, como en todo Comillas, especializados en los productos del mar:  sopas y platos de pescado y marisco (lubina, cabracho, bocarte o salmonete, angula, buey de mar, langosta, bogavante, centollo, nécoras, mejillones, y muergos o navajas y erizos de mar). Destaca quizás el famoso sorropotún, marmita de bonito, hecho a base de bonito con patatas, cebolla, pimiento y tomate. Son famosas también las jornadas y fiestas gastronómicas de la caballa y del erizo de mar


Aquí está el Faro de Comillas


Y el Monumento a las Pescaderas de Comillas, instalado en el año 2008 y del que es autor José Antonio Barquín


Una placa les dedica unos versos de Jesús Cancio, poeta de la mar y de esta villa que le hiz Hijo Predilecto:

"... con la falda regazada y a la cintura sujeta, 
con andar corto y ligero
descalzas de pie y de pierna..."


El barrio de El Muelle desde la playa, un arenal frecuentado únicamente hasta que, mediado el siglo XIX, los avances médicos y sanitarios dieron en recomendar encarecidamente los baños de ola, acudiendo primeramente a estas playas los estamientos pudientes, para quienes era más accesible el tiempo de ocio y viajes, pero tras ellos, con el tiempo, irían viniendo las clases más modestas al avanzarse también en derechos sociales como las vacaciones.


Las visitas de la casa real española en los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII atraídos por los agasajos del Marqués de Comillas, sirvieron de imán para toda una pléyade de industriales, burgueses y aristócratas que erigieron en la sus palacetes y quintas de recreo, haciendo de Comillas un verdadero museo del Modernismo. Iniciativas culturales que proseguirían con la Universidad Pontificia y otras iniciativas


Con el tiempo fueron edificándose pisos para veraneantes y se construyó un bello paseo marítimo en estos 900 metros de arenal



Al este, La Vega y el Miradoiro, donde hay también cavernas prehistóricas



Desde aquí divisamos, en el barrio de La Peña el Parque Güell y Martos, conocido en Comillas como Parque de la Estatua, por el monumento al primer Marqués de Comillas Antonio López y López, construido tras su fallecimiento en 1883, agradeciéndole sus servicios al pueblo. Para ello un amigo del marqués, Ángel Bernardo Pérez, cedió el prado en el que se instalaría el monumento. El proyecto estuvo de la mano, como otras obras de Comillas, del arquitecto catalán Lluís Doménech i Montaner y dirigido por Cristóbal Cascante. Se inauguró en 1890. A la izquierda de la foto vemos El Palacio del Duque, en el Prado de San José y muy cerca del albergue de peregrinos en el barrio de La Peña, antigua cárcel. Es de estilo ecléctico inglés, en sonado contraste con el modernismo catalán imperante en Comillas con los edificios de la época, pues fue consturido entre 1899 y 1902 por el arquitecto Francisco Hernández Rubio para el Duque de Almodóvar del Río. Es escenario de bodas, celebraciones y películas de cine


En  medio del parque está la estatua del Marqués de Comillas Antonio López y López, sobre pedestal que imita la proa de un barco, adornada con temas marinos. Durante la guerra civil la necesidad de metales en el Frente Norte hizo que se fundiesen unas estatuas de bronce alusivas a los viajes del marqués a las Filipinas y las Antillas, obra de Venanci Valmitjana i Barbany con piezas de este metal de algunos barcos de la Compañía Trasatántica Española creada por el Marqués de Comillas y fundidas en el taller barcelonés de Pere Mir


Una inolvidable visita al muelle y playa de Comillas que queremos sugerir antes de regresar al casco histórico y reemprender camino...