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lunes, 28 de noviembre de 2016

SAN VICENTE DE LA BARQUERA (CANTABRIA) EL PUEBLO Y LA PUEBLA VIEJA: LOS HOSPITALES DE PEREGRINOS, EL CASTILLO Y LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES

San Vicente de la Barquera desde el Puente de la Maza: la iglesia a la izquierda y El Castillo del Rey a la derecha
Puente de la Maza
Contemplamos el Puente de la Maza, por donde acabamos de pasar la Ría de San Vicente para entrar en San Vicente de la Barquera, importante villa caminera y marinera cuya historia y avatares repasábamos mientras la admirábamos, cruzando el puente


Desde el puente contemplábamos el bello panorama de San Vicente, con El Pueblo o zona centro, La Puebla Vieja y El Castillo o antigua zona amurallada (derecha de la foto)


Allí está el Castillo del Rey, sobre un gran peñasco, erigido a partir de la concesión del fuero a la población por parte del rey Alfonso VIII en el año 1210, construido a su vez sobre una más antigua fortaleza del siglo VIII, cuando Alfonso I empezaba desde Asturias a ganar terreno a los musulmanes y que, a su vez también, esto formase parte del Portus Vereasueca fundado por los romanos tras la conquista de este territorio a los cántabros orgenomescos


Más a la izquierda otro de los enclaves que domina la población es la iglesia de Santa María de los Ángeles, también levantada desde el aforamiento de la ciudad y cuyas obras se prolongaron durante todo el siglo XIV con serias reformas en el XV, razón por la que es templo de estilo eminentemente gótico si bien con portadas románicas y algunos añadidos posteriores. Entre ellos el fundamental es el de la torre de las campanas, de finales del siglo XIX. En el lugar y sus alrededores hubo varios hospitales de peregrinos


Uno de ellos estaba en La Barquera, donde se encuentra el puerto de pescadores, de grandísima importancia durante siglos pues fue uno de los puertos más vitales del reino castellano, no solo por las pesquerías, sino por su estratégica posición y su interés en aquel entonces para la armada


Más allá también veíamos la boca del estuario, ocupado este en buena parte por marismas, estas arenosas, las de San Vicente, enfrente de la villa


Y al sur las marismas de Rubín, zona de fangos y de gran interés faunístico, donde desemboca el río del Escudo, que nace en la sierra del mismo nombre, El Escudo de Cabuérniga.
 

 Desde el Puente de la Maza también asistimos al mágico prodigio natual de ver reflejarse en las aguas la gran muralla natural de piedra caliza gris, muchas veces nevada, de los míticos Picos de Europa


Al otro lado del puente, en aquella boscosa finca, se esconden los restos del que fuese monasterio franciscano de San Luis (siglos XV-XV), donde  se hospedó una noche Carlos I de España recién desembarcado de Flandes para hacerse por herencia con el trono castellano


Y es aquí ahora una vez cruzado el puente, en la Ronda de la Encrucijada, cuando se nos presenta una disyuntiva: podemos seguir de frente, subiendo junto a las tapias de la quinta monacal hacia Las Calzadas y salir de San Vicente de la Barquera sin apenas pisar ni ver la población, pero esto solo lo recomendaríamos a peregrinos que, por alguna razón, tuviesen mucha prisa. No visitar San Vicente sería traicionar un poco los ideales del Camino, pues fue y es villa marinera y caminera fundamentales para la historia de las peregrinaciones y de todo el Cantábrico, tuvo hospitales y puertas de peregrinos así como un casco histórico y paisaje urbano con un patrimonio digno de conocer. Nos atreveríamos incluso a recomendarlo como final de etapa para tener tiempo sobrado a visitar esta localidad de supremo interés en el Camino Norte de Santiago, aquí también coincidente con el Camino Lebaniego


Por esta razón recomendamos, en itinerario también señalizado, tomar a la derecha la Avenida Miramar, con el Castillo del Rey al fondo


Podemos seguir de frente todo recto hacia la Plaza Mayor o bien cruzar a la derecha a la altura de la estación de autobuses para disfrutar del paseo de la ría,


Atrás queda el Puente de la Maza


Puente de 28 arcos u ojos que llegaron a ser 32. Se empezó a construir por mandato de los Reyes Católicos en el siglo XV sobre otro anterior, de madera, del siglo VI. Las obras finales no terminaron hasta el siglo XVIII reinando Carlos III


Al otro lado, La Maza, por donde viene bajando el Camino, desde La Revilla


Buena parte de la ría está ocupada por las marismas, esta es la de San Vicente, enfrente de la villa, mayormente arenosa


Al fondo está el barrio de La Barquera, zona de expansión urbanística, donde está propiamente el puerto. El topónimo hace referencia a la barquera que había antiguamente para pasar de la Puebla Vieja allá, pues otro brazo de ría separa ambos barrios, el Brazo Mayor, desembocadura del río Gandarilla, hasta que, también bajo el reinado de Carlos III se construyó otro puente, el Puente Nuevo, este de nueve arcos. Allí estuvo uno de las fundaciones hospitalarias para los romeros y, el Hospital de Transeúntes y Penitentes de Nuestra Señora de la Barquera


El puerto de pescadores


Puerto deportivo


A la derecha, la boca de la ría


Peña Mayor...


Avanzamos por el paseo de la ría en dirección al centro urbano. Las lanchas quedan varadas en la bajamar


El Castillo del Rey domina la bahía de San Vicente, tiene una torre cuadrada en su parte derecha y a la izquierda vemos la torre del homenaje, todo ello perfectamente adaptado sobre la gran roca en la que se asientan


Del castillo partían las murallas, que iban hasta la iglesia y de la que aún se conservan importantes porciones, como casi toda la fachada norte y alguna de sus puertas


Al ser territorio realengo, durante los primeros siglos eran los reyes de la corona castellana quienes designaban su alcaide, pero en 1453 Juan II cedió la tenencia a la vecindad en la figura de su Procurador General


Más avanzado el siglo XV los Reyes Católicos ordenan su reconstrucción y en el siglo XVI sus usos defensivos son abandonados cuando, tras venirse abajo la bóveda de cañón de su cuerpo central, y ante el temor popular de quedar a expensas de ataques enemigos, Felipe II manda en 1584 que se emplace una batería artillera de costa en la boca del puerto, en Santa Cruz de Suaz. Las nuevas consideraciones estratégicas surgidas al generalizarse el empleo de pólvora y armas de fuego hicieron que esto sucediese con este y otros muchos viejos castillos del litoral. En la actualidad y tras una profunda rehabilitación realizada en 1990 es un importante centro cultural, con todo tipo de actividades y una exposición permanente dedicada a la historia y patrimonio de San Vicente de la Barquera


El Pueblo y La Barquera...




Zona de bares y terrazas


A mano izquierda, vamos dirigiéndonos al centro histórico pasando junto a esta fuente monumental y ornamental en el medio de este parque que se extiende a lo largo del paseo, con la Avenida Miramar al fondo


Parque de jardines y palmeras...


Allí nos dirigimos a la Plaza Mayor


Plaza Mayor del fuero, aquí es donde se dice que se corrieron toros durante los festejos celebrados en la estancia de Carlos I en la villa, llegado de Flandes por mar y por tierra desde Asturias


Orientémonos con la señalización y crucemos el paso de peatones


Pasamos al otro lado...


Y atravesamos la plaza


En medio, el escudo de San Vicente de la Barquera: mar, barco y peces...


En torno a la Plaza Mayor del Fuero, edificios porticados con tiendas, bares, comercios, pensiones
 

 Y numerosas balconadas y corredores


Justo en esta esquina, nos dirigimos hacia el pasadizo del fondo, entre los dos edificios


 Por allí nos metemos a la Puebla Vieja


 Escaleras de la Puebla Vieja, subiendo al Castillo


Antes de seguir escaleras arriba podemos situarnos en estos mapas


 Y... mirando al suelo, siguen las conchas y flechas del Camino


Aquí ya tenemos casas más antiguas, como de ciudadela mediaval, arcos de medio punto y fachadas de piedra


Y seguimos subiendo escaleras arriba


Hay también aquí algunos comercios


Macetas y flores


Vista atrás...


Comercios y bares


Viviendas con una pequeña parcela


Tejados arriba, sobre las copas de los árboles, el reloj de la torre, ya en lo que se da en llamar El Castillo, todo lo que abarcaba el recinto amurallado



Por aquí venimos subiendo nosotros


Nueva vista del Castillo del Rey. Aquí es cuando nos damos cuenta que la torre oeste o del homenaje tiene planta de pentágono irregular


 Pasamos junto al colegio de la Hijas de Cristo Rey, fundado en 1921


 En este cruce, frente a este edificio, nos desviamos a la derecha


Y subimos ante la fachada y patio del Colegio Cristo Rey


Subimos por empedrada rúa a la Torre del Preboste, una de las torres de la muralla, que defiende una de sus puertas, la de La Barrera.


Su nombre viene dado porque era la sede del preboste o recaudador de impuestos. Luego pasó a ser cárcel y en nuestros días sede cultural y sala de exposiciones


La Puerta de la Barrera o de Santander era, como hacemos nosotros, bajo la que pasaban quienes iban o venían en esa dirección, Santander.


Era por lo tanto paso obligado de los romeros a Santiago,  junto con la de salida, la Puerta de Asturias o del Peregino


La muralla tenía un tercer acceso, la Puerta del Mar, reconstruida recientemente


Y bajo esta almenada puerta de arco ojival entramos en La Puebla Vieja al recinto de El Castillo, que es como se conoce, reiteramos, no solamente al Castillo del Rey sino a toda la villa intramuros. Al fondo, acabada la cuesta, hay un cruce en el que iremos a la izquierda


Allí hay un muy notabale edificio: el Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera


Era este antaño el Palacio de la familia de los Corro, construido en piedra de sillería por mandato del inquisidor Antonio del Corro en el siglo XVI para albergar el la Casa-Hospital de la Misericordia, otro de los que existieron en esta villa para pobres y peregrinos


Arquitectónicamente es descrito como renacentista, de inspiración clasicista y decoración plateresca,
presentando admirable fachada por puerta adintelada por frontón rematado en triángulo


Arriba hay tres espléndidos balcones adintelados de manera bastante similar a la de puerta y entre ellos los blasones de la estirpe, de la que Antonio del Corro fue su miembro más destacado. Este antiguo hospital, en su acepción tradicional de hospedaje para necesitados más que como centro puramente sanitario, es fruto de su testamento, fechado el 1 de agosto de 1533, en el que señalaba que era su voluntad construir esta fundación de acogida, así como una capilla para panteón familiar en la iglesia de Santa María de los Ángeles, de la que hablaremos prontamente


Entre el ayuntamiento y la casa de al lado se costruyó otro edificio, también blasonado, con dos grandes arcos sostenido por columnas en la terraza de la parte superior

Mirando al ayuntamiento, la entrada a la Torre del Preboste


Desde aquí vemos la ría, con la marisma de San Vicente, así como a la izquiera la Torre del Reloj


Más allá asoman las almenas de la torre del homenaje del Castillo del Rey


Pero nosotros no vamos al castillo, seguimos camino por la calle Alta desde el ayuntamiento, donde unas flechas nos indican desviarnos, pero están realmente puestas en sentido inverso y no es por casualidad, están puestas así para que las veamos de regreso de nuestra visita a la iglesia de Santa María de los Ángeles


Para ir a la iglesia seguimos de frente por la calle alta


Pero antes, a nuestra derecha, veremos otro sector de la Ría de San Vicente


Es el denominado Brazo Mayor, desembocadura del río Gandarilla donde se sitúa además la Marisma de Pombo, de fangos y lodos, especialmente visible en bajamares


Por allí, ladera del Monte Boria, pasa la carretera N-634, actualmente con menos tráfico tras la inauguración de la Autovía del Cantábrico, que pasa unos kilómetros más al sur de aquí


En esa falda que cae al estuario han construido varias colonias de chalets


Ahí está la iglesia de Santa María de los Ángeles, construida a partir de la concesión del fuero a San Vicente de la Barquera por Alfonso VIII en el año 1210, dejándola libre del poder señorial y con gran autonomía para sus habitantes, que gozarían de notables derechos en relación al mundo feudal que imperaba, algo que favorecería económicamente a sus moradores y que se sabía iba a incrementar notabilísimamente su población. Allí está el Centro de Formación Profesional Corazón de María cuyo barco de metal expuesto en la fachada  ha dado nombre al albergue de peregrinos El Galeón, cuya entrada vemos abajo a la derecha


Y justo al lado del albergue una de las puertas o portezuelas menores de la vieja muralla que aquí, en su lienzo norte, es donde está mejor conservada


Allí veremos de nuevo La Barquera, con su puente


El Puente de la Barquera y el puerto de pescadores, así como la entrada de la ría y al otro lado la Playa del Rosal, sector occidental de la extensa Playa de Merón


  Caminando ya junto al centro de formación profesional nos aproximamos a la iglesia


 Ahora a nuestra izquierda tenemos otro monumento excepcional, las ruinas de lo que fue el importantísimo Hospital de la Concepción, otra más de las fundaciones hospitalarias de la villa barquereña


Esta es la fachada mejor conservada, la que mira a la calle Alta. De sus detalles artísticos y arquitectónicos se entresaca que fue construido en el siglo XIV pero que hasta el s.XVI tuvo reformas en intervenciones


La portada dearco de medio punto con una sencilla cenefa parece delatar partede la construción más antigua


La parte alta o piso superior podría ser una de las ampliaciones anteriores.


Allí entre los ventanales aparece esculpida la figura de un ángel con un escudo que presenta la Cruz de Malta


El interior está vacío y puede verse la población. A lo lejos distinguimos Las Calzadas, por donde sale el Camino rumbo a Serdio, Pesués y Unquera, paso a Asturias


Al otro lado, la rectoral, de frente, la iglesia. Arriba, la torre de las campanas,superpuesta a la torre gótica, es un añadido de las obras que se efectuaron finalizando el siglo XIX


 Hermoso cortafuegos y corredor


Miramos a lo alto, absortos ante la majestuosa serenidad del santuario, muy posiblemente construido sobre otro anterior, mucho más sencillo y modesto


Los contrafuertes góticos delatan que, comenzada a partir de 1210, su obra se prolongó durante el siglo XIV,  tuvo reformas en el XV y ampliaciones en el XVI. En concreto se sabe por la documentación de esa fecha, el rey solicitó a su secreatario Miguel que mirase por la construcción de este templo y su mantenimiento


La impresionante pero sobria torre gótica presenta, a nuestra altura, algunas cruces cinceladas y otros detalles



 Texto explicativo de la historia del templo y su relación con la villa


Vamos a dar la vuelta completa a tan robusto edificio, yendo dela torre a la derecha, caminando por esta explanada entre sus muros y los de la muralla


 Allí vemos, detrás de la casa rectoral, unos paneles explicativos del Camino Norte de Santiago en Cantabria y del Camino Lebaniego, los dos coincidentes en este itinerario


El Camino Lebaniego, ruta a Santo Toribio de Liébana. Luego pude seguirse hasta Santiago enlazando con el Camino Francés en Mansilla de las Mulas (León) a través del Camino Vadiniense


Texto explicativo del Camino Lebaniego


El Camino del Norte en Cantabria


La entrada desde el País Vasco por Castro Urdiales


El paso de Laredo a Santoña, bien por la ría o bien bordeándola y luego la variante por Castillo o por Noja


La bahía de Santander y su paso o... su circunvalación


Ruta a Santillana del Mar y Comillas


Y a San Vicente de la Barquera, muy cerca ya de Asturias


Desde aquí, además de los mapas y paneles, admiraremos la iglesia,uno de los máximos exponentes del arte gótico cántabro, junto con las de Santander, Castro Urdiales y Laredo, otras dos de las villas aforadas por la corona castellana, necesitada de salida al mar, pesquera, comercial y bélica, y que con estos fueros quería hacerlas leales y beneficiadas del reino, la famosa Hermandad de las Cuatro Villas, germen de la actual Cantabria


Si bien la iglesia estaba báiscamente concluida en el siglo XIV pero en el XV comenzaron las primeras reformas serias, con capillas laterales adosadas


Luego, a partir de 1530 se comenzarán a añadir crucero, ábside y torre, así como la capilla de los Corro que, como hemos dicho, quisieron tener aquí su panteón por deseo testamentario del inquisidor Antonio del Corro


La cripta, la sacristía y el coro alto son otros de esos elementos añadidos por aquel entonces


Allí está la portada norte, la más pequeña, gótica y muy sencilla


Viejas gárgolas por las que cae el agua de lluvia canalizada hacia ellas


Se trata de un templo de tres espaciosas naves, la central más grande que las otras


En medio de esta explanada ha sido plantado un tejo, árbol sagrado antes aún del cristianismo pero presente de antiguo en los santuarios. Representadas sus ramas en las ancestrales estelas cántabras.


 Símbolo de la vida por su hoja perenne y siempre verde, de la muerte por la alta toxicidad de sus frutos, de los que se extraían venenos y alucinógenos, y símbolo de la eternidad por su longevidad, de varios siglos, superando algunos ejemplares el milenio. Si bien este es joven, y contratasta su verdor con la solemne severidad de la piedra de la iglesia, el suelo y la muralla


Recorriendo la muralla llegamos a la cabecera de la iglesia, formada por tres ábsides rectangulares. Allí se conserva una portada de inspiración románica, muy importante, pues mira a la Puerta de Asturias o Puerta del Peregrino, al oeste, así llamada porque era por donde salían los peregrinos rumbo a Asturias y a Santiago en Galicia


Entre la cabecera y la Puerta de Asturias se extiende la Plaza de los Peregrinos. La parte de la muralla en la que vemos esta puerta es de las que mejor se han conservado y recuperado, con sus puertas, mirador de vigilancia y almenas


Estas murallas, además de su función defensiva, amparaban los fueros y libertades de la población, que no rendía tirbuto nada más que directamente a la corona, sin más vasallajes de feudales apetencias señoriales


La Puerta de Asturias o del Peregrino, sugerente lugar, con las montañas a lo lejos


La salida bajaba a la derecha. Nosotros vamos a recorrer esta gran explanada. El recorrido por las murallas se le conoce como la ronda


El Brazo Mayor y la Marisma de Pombo


Inmenso lodazal en bajamar. Al fondo son las casas de Sel del Rey y Entrambosríos, luego va la Peña Mayordoma y más allá aún las sierras de Urgabes, Nodrina y Cuera, dominando la escena los formidables Picos de Europa



Vamos a asomarnos ahora al sur de la muralla, a la derecha de la  foto


Al sur Las Calzadas, cueto arriba, por donde sigue el Camino


Y de allí a Casa Nueva, Casa Barrera y Casa de la Torre para ir a La Acebosa, Serdio, Pesués y Unquera, paso a Asturias


Puerta de Asturias, Puerta del Peregrino, imponente cerca amurallada, almenada y con torreones.


Vigilante de piedra sobre el territorio



Volvemos a entrar dentro de las murallas


Y nos introducimos en este torreón


Bóveda de piedra


Portezuela de vigilancia...


Más vistas de la Ría de San Vicente



Pero volvamos al templo, a ver esta portada románica, que tal vez formaba parte de la estructura más tempranamente levantada.





Portada románica de cuatro arquivoltas con otras tantas columnas a cada lado con bases, fustes y capiteles



 Sobre los arcos de medio punto unos canecillos labrados sostienen una cornisa
 

La decoración es toda una alegoría del arte medieval. Hay representaciones de animales felinos, de personas y adornos geométricos y vegetales allí esculpidos


Dos felinos, a manera de leones, muy usuales en el románico. Entre los canecillos hay cincelada una hilera de flores de cuatro pétalos


Parejas humanas en actitud amorosa. Estos motivos cariñosos y en algunos casos eróticos, son bastante corrientes en el románico, especialmente en Cantabria.
 

La riquísima iconografía de este arte estaba pensada como manera de transmitir doctrinas y enseñanzas a una población que, en su gran mayoría, no sabía leer. De esta manera se explicaban las ideas a la población de aquel entonces y estas figuras, a su vez, nos han transmitido gran parte del mundo medieval de aquel entonces, desde lo físico, ropas, y bailes, hasta los pensamientos y actitud ante la vida de la sociedad de los siglos XII y XIII


Así aquí se muestran todo tipo de alegorías: amor y guerra, vicios, pecados, virtudes y castigos, escenas bíblicas, ideas religiosas... a veces de manera bastante evidente y otras más esquemática, simbólica o figurativa, incluso con varios significados superpuestos, dependiendo de la interpretación de los receptores que vean esta imaginería y simbolismo


León rugiente


Otro con las fauces abiertas mostrando los dientes


Representación geométrica


Figura humana que parece portar un libro. Tal vez la representación de un evangelista


Otra cabeza humana, muy gastada


Vamos a ver ahora los arcos, donde hay otro motivo excepcional


Labrados con diversos temas sobresalenm en el segundo arco empezando por arriba las famosas "cabezas de pico" que reproducen los rostros de pájaros monstruosos o de animales mitológicos con grandes y largos picos que muerden una de las arquivoltas de la portada.


Aunque en principio pudieron tener un sentido simbólico maligno y demoníaco quedaron únicamente con una función ornamental. Este motivo de las cabezas de pico es realmente importante, abundan en el románico inglés, en normando (de Normandía, en Francia) y en el asturiano, aunque de vez en cuando aparecen en otros lugares más o menos próximos, como es este el caso.


Parecen ser las últimas reminiscencias de los mascarones de proa de los barcos vikingos, cuando estos pueblos se cristanizaron y se transformaron en comerciantes y mercaderes integrados en los demás reinos de Europa, desarrollando el comercio interatlántico después de pasada su época dorada de la piratería, avanzando la baja Edad Media. Entonces, las cabezas de sus embarcaciones de combate o "drakkar", representando dragones o seres amenazantes y que tanto espanton causaron en las costas europeas, fueron pasando a ser un aprovechable detalle decorativo que asumió otro simbolismo.


Se trata por lo tanto de un recurso artístico de influencia atlántica llegado con el comercio marítimo de poblaciones aforadas, nacientes poblaciones libres con fueros o Carta Puebla, al volver a abrirse las milenarias rutas marítimas antes asoladas, como las tierras costeras, por los pueblos invasores... o por los propios señoríos terratenientes del lugar


Pasamos ahora a los capiteles sobre los fustes de las columnas en las que descansan estos arcos, en concreto los del lado derecho, profusamente labrados con varias escenas. Esta verdadera obsesión de los artistas del románico por querer representar tantas y tantas cosas puede deberse a una imperiosa necesidad: la inmensa mayoría de la población no sabía leer ni escribir, en realidad la mentalidad mayoritaria en aquel tiempo no lo consideraba útil, porque ni la nobleza ni buena parte de los monarcas, salvo importantes excepciones, lo consideraba siquiera "útil" sino más bien "un oficio de curas y eclesiásticos". Necesariamente entonces para enseñar la doctrina usaban y hasta abusaban de un revoltijo de imágenes en las que plasmaban todos los ideales religiosos, sociales y culturales de aquel mundo.


Así de nuevo vemos, a la derecha de estos capiteles, la flor de cuatro pétalos, flor abierta símbolo de orden de la Naturaleza y el Universo


Una persona que parece estar cogiendo algo con las manos, tal manzanas, símbolo de la tentación


Un músico, este no cabe duda, tocando una especie de violín. Tal vez figuración del equilibrio cósmico representado en la música. Como hemos dicho estos capiteles nos muestran, además de ideas y doctrinas, una buena representación de gentes, objetos, tradiciones, gustos y costumbres del medievo


Este es un águila, de espaldas, con sus alas plegadas y en señal de estar comiendo, picoteando o... atacando, representación del poder de la Naturaleza y tal vez también del divino del de la realeza. La protección y la lucha contra el mal  


A su izquierda, el más pegado a la puerta del lado derecho, vemos una escena ecuestre


Un caballero a caballo y un castillo, tal vez una recreación del rey protector que aforó a San Vicente, con su castillo. De todas maneras se parece mucho a la escena de la despedida (o regreso) del caballero bastante repetida en el románico, donde se muestra a un guerrero galopando, a veces con un ave de presa en la mano aunque aquí no vemos otro elemento fundamental de ser ese el caso, la esposa o amada que lo despide o recibe...


Solo vemos el castillo...


Y el caballero con su montura


Vamos apasar ahora a los capiteles de la izquierda de esta maravillosa portada occidental de Santa María de los Ángeles


Aquí en el capitel interior está el cuélebre devorador, la serpiente alada que ataca a una persona. La clara diferenciación entre el Bien y el Mal era una obsesión para los artistas del románico


Del cuélebre se contaba que este moraba en los acantilados de las cercanías, devorando a los desaprensivos que merodeaban en torno a sus guaridas, pues no en vano las leyendas los hacen guardianes de tesoros y doncellas encantadas. En lo religioso puede hacer alusión al castigo del pecado o a la pasión destruictiva de la lujuria, representada por los ofidios


Parecen dos aves picoteando algo. Una posible idealización de las almas de los justos alimentándose de la Gracia


A su izquierda hay una palma o rama, que recuerda al tejo


Una cabeza humana y un caparazón ¿una tortuga, símbolo de la pereza?


Lo desgastado de algunos motivos hace que en muchos casos no podamos plantear más que elucubraciones o teorías sobre qué es lo que nos enseñan


Magna obra del románico


Abajo, en las bases de los fustes de las columnas vemos tambien, a ambos lados, diversos temas labrados en la piedra, como el zig-zag, símbolo que recrea el movimiento



Texto explicativo que llama a esta la Puerta del Poder al estar patentes en ella sus símbolos...


 La Puerta del Poder


Y la Puerta y Plaza del Peregrino...


Puerta de Asturias, de las Asturias de Santillana a las Asturias de Oviedo. Más allá aún nos aguardarán las Asturias de Tineo, ancestral división que, aparte de la demostrada documentación medieval, tiene visos de ser la sucesora de las ancestrales gens de los cántabros vadinienses y orgenomescos y la de los astures luggoni y pésicos: el oriente, centro y occidente de los últimos pueblos que conquistó Roma en la península


Seguimos recorriendo la muralla


Y ya salimos a su muro sur

Vemoa abajo nuevamente la villa, en el itsmo que comunica con tierra este saliente rocoso


Y la marisma de Pombo


Lanchas en el lodo, esperando por que vuelva a subir la marea


Construcción abandonada


Y así, entre contrafuertes y capillas, nos acercamos a la portada sur, la portada principal, un aportada netamente románica con sus arcos de medio punto pero que parece más tardía que la portada oeste que acabamos de ver

Es de unas dimensiones monumentales, con cinco arquivoltas de arco de medio punto, tardorrománicas. Solo la arquivolta exterior presenta los clásicos cincelados en zig-zag y apomados que le confieren estabilidad estética a la par que sensación de movimiento


Allí, bajo el arco, en el tímpano, una cruz muestra a un lado el blasón del reino castellano-leonés y al otro el escudo de San Vicente de la Barquera. se trata de una obra bastante posterior al arco en sí, del siglo XVII


Los capiteles son los que muestran a las claras una inspiración gótica, al decir de los estudiosos. El propio templo, en su etapa más inicial, pertenece a ese período de transición entre dos mundos, medievales ambos, pero muy diferentes... o muy parecidos. No hay una transición exacta de un estilo a otro ni en cuanto a cronología ni en cuanto a zonas y lugares. Una de estas construcciones, por ejemplo, duraban en obras durante cien años o más en su etapa inicial por lo que ambos modelos se entrecruzaban. es más, más que estilo absolutos habríamos de hablar de tendencias, por lo que sus caracterícticas se difuminan y, además todo supeditado a quien paga y/o a quien dirige e inspira la obra. Básicamente se dice que el románico aún busca el recogimiento mientras el gótico aporta luz y humanización de lo divino, pero todo es absolutamente contestable y cuestionable


Empezamos por los capiteles de lado derecho. Realmente en apariencia no parece haber un cambio de actitud ni de costumbres tan drástico, en esta etapa inicial al menos, entre románico y gótico. Aquí vemos nuevamente la escena del águila en posición de picotear o comer, culminando un ataque


Tema vegetal del equilibrio natural


Músicos tocando instrumentos, trovadores o escena juglaresca típicamente bajomedieval


Un ángel desnudo


Más ornamentos vegetales


Pasamos ahora a los capiteles del lado izquierdo


Los pájaros afrontados tan usuales en el románico aparecen aquí en su versión gotizante. Más detalladas quizás, las aves o almas de los justos alimentándose de la gracia o venciendo al pecado parecen picotear aqui peces, como los que abundarían en el mar o en el estuario


Los cuernos del carnero, otra sensación de movimiento y emblema de la divinidad, el cordero de Dios, y de la Eternidad, la espiral del infinito


Querubines, uno de los nueve coros angélicos. Ciertamente la humanización de rasgos y trazos rompe la hierática y estática majestad del románico al ir pasando al gótico


De nuevo, el ángel desnudo


 La piña, aquí, en el capitel izquierdo exterior, es otro de esos elementos de la simbología precristiana asumidos por el cristianismo. El fruto que es nueva esperanza de vida, al que rodean un ser humano, que parece tomarlo, un grifo o águila mitológica y un cuélebre con sus escamas. Cada elemento sigue estando sujeto a la interpretación o esquema de valores de cada observador y tanto como lo que son como lo que representan son cuestiones totalmente discutibles


En el arco más saliente, además del zig-zag de ancestrales orígenes artísticos, aparecen símbolos y figuraciones en los que se quiere ver la presencia de los constructores del santuario


 La humanización del arte


El ser humano, la persona, el yo, pasa a formar parte de la alegoría física y espiritual del mundo


Quien sabe...


 Símbolos de la humanidad, lo trascendente y lo intrascendente, finito e infinito, religión y mente...


La portada del templo parroquial de San Vicente de la Barquera quiere conseguir lo que perseguían los ideales sociales y religiosos del momento, lograr que los fieles se percatasen al momento que estaban entrando e la "Casa de Dios" por la "Porta Coeli" o "Puertas del Cielo", un pequeño pedazo de cielo, morada de la divinidad,  en la tierra. Los estudiosos no han dejado de elucubrar sobre la sensación de los arcos, la idea de entrar en el famoso túnel de transición entre lo divino y lo humano, el mismo que se ve o percibe en trances o episodios próximos al fallecimiento: el tránsito ya representado desde la alborada de la Humanidad. Realmente, aunque las percepciones son en muchos casos personales, esta portada representa lo espiritual y lo físico en la construcción y existencia de este santuario

Un texto explicativo muestra estas ideas...


 Pasamos ahora al interior: al fondo en el altar los retablos barrocos. Aquí las capillas laterales


Es adentro donde se incrementa aún más la sensación de majestad, de gradiosidad, de poder divino y humano. Allí tenemos el órgano


El santuario parece pretender elevarse hacia el cielo, la Casa de Dios en la Tierra. Columnas y nervaduras góticas incrementan esa sensación de ser un espacio que tiende a estar casi flotando en el aire... pero con pétreos y consistentes pilares que lo unen y lo sustentan sobre el mundo físico. Independientemente de las creencias o ideologías de cada episodio de la historia, buena parte de las sensaciones arquitectónicas del poder tienden a magnificar, para bien o para mal, el status quo del momento y hacerlo perenne y eterno. Allí están los formidables retablos barrocos


El ángel nos sorprende, en el tránsito entre las tres naves: extasiados con la arquería gótica. Sensación de equilibrio y protección en la bóveda, equilibrio del Cielo en la Tierra. Bóveda celeste


Las capillas laterales, que con el tiempo fueron añadiéndose a la estructura primigenia del santuario



La existencia de una antigua biblioteca aparece reflejada en los paneles explicativos que veremos también en este recinto interior. El conocimiento fue transmitido a lo largo de muchos siglos en estos santuarios y, ya entonces, se enzarzaban discusiones sobre la naturaleza de las cosas


Pila bautismal


La contemplamos desde otra de las capillas, con sus arcos y nervios góticos


Interior de la portada oeste, la que mira a la Puerta de Asturias o del Peregrino


Las bóvedas y su equilibrio arquitectónico, numeral y cósmico


Más capillas laterales, al otro lado


Explicación de la evolución arquitectónica del templo con estas capillas que ampliaron el ámbito físico interior del santuario


Son como pequeños templos dentro de uno mayor...


El gótico como esencia arquitectónica predomina totalmente


El templo y sus tres inmensas naves


Suprema belleza pétrea


Pila del agua bendita


Éxtasis divino y humano...


Las capillas



Excavaciones arqueológicas en el subsuelo


En los altares, los tres retablos barrocos, el mayor y los laterales, con toda su imaginería


Capillas del costado izquierdo, según entramos


Oratorios de Fé. Creer o descreer, en todo, en nada o en parte


 Cristo yacente del siglo XVII , taller castellano de los discípulos o seguidores de la saga de Gregorio Fernández, gran tallista escultor de aquellos tiempos en los que, como parte de la Contrarreforma, la veneración por los iconos religiosos alcanzaba magnitudes de gran realismo en el arte


Es ahora un momento clave, nos acercamos a  la capilla de la familia de los Corro, con su vistoso arco angrelado, esto es, arco con ondulaciones que al unirse forman picos. Maravilla del buen hacer de aquellos sufridos maestros tallistas y canteros


Tanto la capilla como el altar lateral lucen espléndidos retablos barrocos


Esta es la capilla que ya veíamos desde el exterior y de la que ya hablábamos al tratar del viejo Hospital de la Misericordia, construidos ambos por la voluntad testamentaria del inquisidor Antonio del Corro en 1533, natural de esta villa y quien había obtenido el alto nombramiento de canónigo de Sevilla en 1531, desde donde postuló este testamento, si bien esta capilla podría haberse hecho, o iniciado al menos, tiempo atrás, pues se descubre en ella la fecha del año 1521, coincidente con diversas reformas en esta iglesia. Ahí está el sarcófago de genovés mármol del inquisidor, a la deerecha de la foto y al pie del altar


A pesar de su aparentemente temible oficio como inquisidor, Antonio del Corro, nacido en San Vicente de la Barquera en 1472, vivió por motivos de sus cargos en diferentes países de Europa a lo largo de su vida, tales como Francia, Países Bajos o Inglaterra, lo que de dio un talante local, preocupado por las cosas de su tierra, pero a la vez unirversal, tolerante y abierto. Incluso uno pariente cercano, llamado como él, fue un significativo predicador protestante, Antonio del Corro, muerto en exilio londinense


Esta capilla, panteón familiar, muestra el sepulcro con Antonio del Corro con su figura esculpida con un detalle y vivacidad que nos dejarán asombrados, leyendo con suma atención pero a la vez con actitud totalmente desenfadada, uno de sus libros. Pocas veces puede reflejarse la actitud ante la vida de una persona única y singular, humanista, documentada, erudita y a la par mundana, siempre por supuesto, dentro de los avatares políticos, sociales y religiosos de su época


Ahí está su sarcófago, escudos, blasones y leyendas. Antonio del Corro, el hombre y su tiempo. Esta obra, hecha en 1564, viene siendo considerada una de las mejores de la escultura renacentista en España. Su autor es el escultor castellano afincado en Sevilla Juan Bautista Vázquez El Viejo, discípulo de Pedro Berruguete, según proyecto de Hernán Ruiz El Joven, que ya había realizado una maqueta de barro para ello y por la que ganó 250 ducados


Si Antonio del Corro no se olvidaba de sus convecinos difícilmente podría hacerlo de sus padres, si bien hay una diferencia, su sepulcro es plenamente renacentista, mientras el de sus progenitores sigue los modelos del arte y el ideal gótico, totalmente aún medieval, el guerrero y su esposa yacentes, sito a su izquierda


Se trata de Juan González del Corro y María González Herrera y tiene todos los visos de ser una obra anterior, tal y como Antonio del Corro declaraba en su testamento, por lo que ello tal vez implicaría que esta capilla en su conjunto fuese una ampliación o mejora de algo ya existente


Transición del arte y de la historia, de las actitudes del ser humano ante la vida, la muerte y la eternidad, hechas en piedra, crisoles de toda una época, o varias...


Verdaderas cámaras del tiempo, que nos transmiten el saber y el conocimiento


Hornacinas de la capilla


Y una vez más, la impresionante influencia del gótico, más o menos evolucionado, que en sus nervaduras y bóvedas traspasa acontecimientos históricos, siempre omnipresente


Ahora vamos a los retablos barrocos


Retablo lateral izquierdo


San Roque lo preside


Texto explicativo de estas advocaciones


Y ahora vamos al Retablo Mayor, el central, el del Altar Mayor


En este retablo mayor barroco trabajó cinco años, entre 1675 y 1680, Pedro de la Puente Tolnado. Entre toda su magnífica tallística admiramos la excelente talla de la Virgen de los Ángeles, patrona del lugar


 Se atribuyen a su talla las influencias del gran escultor Gil de Siloé


Y ahora, a la derecha, otro retablo lateral. Las tres naves y sus capillas dan lugar a estos sublimes oratorios



Este texto nos explica el porqué de las capillas adyacentes: la constante presencia de la muerte y la creencia absoluta en una vida posterior favorecieron el aporte de recursos para todo tipo de obras pías, incluyendo esta iglesia parroquial. Aparte de los tributos periódicos de lo más de la población las familias más influeyentes garantizaban su posición con generosas sumas, consiguiendo las más poderosas a cambio, ser enterradas en el sacrosanto interior del templo, y esta es la razón de las cinco capillas existentes


Altar mayor y laterales


El órgano, al otro extremo. Románico, Renacimiento y Barroco son artes y simbologías con actitudes ante la vida y el mundo que se dan cita aquí. Creyentes o descreídos, merece la pena una apasionante visita


Excelsos momentos del Arte y de la Historia, también en el Camino


Maravillosa vista desde el altar


Los grandiosos retablos


Volvemos hacia la salida


Otra capilla lateral con admirable retablo


Ventanucas con luz al interior


La Cruz de Piedra


Las tres naves


La luz que entra por la puerta...


Confesionarios...


Pilas, columnas y nervaduras


El ángel que nos orienta para entrar nos orienta para salir...


Regresamos al exterior de la iglesia


A los pies de su generosa altivez sostenida por inmensos contrafuertes


Sonreída por alegres gárgolas


Cerrada por ruda rejería...


De su orgullosa torre y pináculos


Modestos pasos del arruinado hospital y casa rectoral


De vuelta a la calle Alta y centro de formación profesional


De vuelta al Camino


Reculando unos metros sobre nuestros pasos



Y así, justo antes del ayuntamiento, nos desviamos, ahora a la derecha


Para seguir ruta, calle abajo


Ruta bien señalizada


Y así bajamos por la calle de José María Pereda



Y así vamos calle abajo, por estos populares barrios de vecindad


Donde lo urbano, marinero y rural se dan la mano


Para proseguir


Ahora entre bloques de edificios


Siguiendo las flechas amarillas


Para salir de la civitas


Ahora a la izquierda


Así lo dice la flecha


Y ahora a la derecha


Subiendo a lo alto de la población


Volviendo a ver el Castillo del Rey o Castillo de San Vicente


Y la Torre del Reloj


La boca del estuario con sus barcas...


Puertos de leyenda


Con sus arenales y marismas


Aquí, nos desviamos, a la derecha, en Las Calzadas, donde enlazaríamos con el camino que sube directamente desde el Puente de la Maza, sin visitar la población


Nunca nos lo perdonaríamos de no haberlo hecho


Tanto ahora siguiendo el Camino Norte de Santiago como el Camino Lebaniego nos dirigimos a La Acebosa, de regreso a las verdes campiñas cántabras de las Asturias de Santillana