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viernes, 25 de noviembre de 2016

SANTA MARÍA DEL TEJO Y LA ORDEN DE SAN JUAN DE ACRE: ATALAYA ENTRE EL MAR Y LOS PICOS DE EUROPA (VALDÁLIGA CANTABRIA)

Iglesia de Santa María. El Teju (Valdáliga). Al fondo La Punta Lumbreras
Sube el Camino, recién entrado en el municipio cántabro de Valdáliga, a la iglesia parroquial de Santa María, puerta del pueblo de El Teju, subida que viene desde la cercana costa, una vez pasado el puente sobre la Ría de La Rabia, ante la Playa de Oyambre. El paisaje es muy verde, de suaves colinas, campos de siega, bosquetes y entorno rural, con el horizonte marino siempre a la vista


Esta pequeña pero importantísima iglesia de Santa María pudo bien ser el origen del poblamiento de la zona, pues fue un monasterio en el sentido general del término, esto es, no solo un lugar de retiro y oración sino de colonización y administración del territorio que dominaba, con aldeas y vecinos que acudían a establecerse y labrar la tierra, apacentar el ganado, etc.


Quedan del monasterio primitivo varios elementos medievales, una ventana románica, algunos canecillos y el ábside gótico. También en el interior hay una Virgen del siglo XV


Estaba vinculado este monasterio a la Orden de Canónigos Premostratenses, fundada en el año 1120 por Norberto de Xanten, seguidor de la Regla de San Agustín. En concreto fueron los monjes premostratenses del convento burgalense de Santa María de Villamedianilla en Castrojeriz quienes, avanzando el siglo XII fundaron un pequeño monasterio en este lugar llamado entonces Valle de Allega (actual Valdáliga, nombre de este municipio), dirigido por el abad Domingo.


Es entonces cuando, corriendo el año 1179, el rey Alfonso VIII les concede diversas heredades para su sustento y mantenimiento. Pasaría en el siglo XIII este monasterio al priorato origen de fundación, el de Villamedianilla en Burgos, por lo que vemos que su independencia duró poco.


En 1210 el mismo rey concede a San Vicente de la Barquera el Fuero de San Sebastián, declarándolo villa libre del poder señorial, y en el documento fija las concesiones territoriales que le otorga, entre las que incluye El Tejo y sus barrios, límite oriental de las tierras aforadas, por lo que el monasterio perdería lo que el propio monarca le había dado tres décadas atrás. Luego estos mismos barrios serían citados en el Libro Becerro de las Behetrías de Castilla de 1352 vinculados a la Orden de San Juan de Acre, dedicada a la protección de los caminos de peregrinación, no solo en Tierra Santa durante las cruzadas, sino extendiendo con el tiempo esta función por todas las sendas de la cristiandad


La pérdida de poder de los monarcas avanzada la Edad Media fue haciendo caer al menguado monasterio bajo el influjo señorial de los Guevara, condes de Escalante, ya en 1436, cuando Beltrán de Guevara consigue permiso de los monjes de Villamedianilla para disfrutar y administrar los bienes de este monacato de Santa María del Tejo.


Esa abadía madre de Villamedianilla sufrirá más tarde, a mediados del siglo XVI, una crisis económica en la que pedirán ayuda a este linaje de los Guevara, previo visto bueno a su vez de la Abadía de Santa María la Real de Aguilar de Campoo de quien dependían.


Esta ayuda conllevará un cambio en las normas de administración del lugar. El entonces conde de Escalante, Juan de Guevara, entregaría 2.000 maravedís anuales con los que los frailes harán frente a las necesidades más acuciantes, como reparar la iglesia y las capillas de San Juan y de San Roque pero, a cambio, Juan de Guevara poseerá plenamente todo lo que fue del priorato e incluso, una vez falleciese el entonces prior, Diego de la Madrid, será él quien nombre clérigo para regir los asuntos del santuario, dar misa y administrar los sacramentos. Con el tiempo los de Villamedianilla reclamarán ciertos atrasos a los Guevara, comprometiéndose estos a pagarlos. La dependencia señorial acabará en el año 1851


Luego de la capilla hay un cruce, en el que subiremos a la derecha


Y cruzaremos la carretera que entra en el barrio de Santa Ana, empleando la senda peatonal


El Camino viene, pasa al lado de esta ganadería


Vemos los pastizales


Allí, antes de las casas, tomaremos un desvío a la derecha


Dejamos atrás la explotación ganadera


Y nos acercamos al centro de Santa Ana


Más allá de las casas admiramos la inmensa mole de piedra caliza gris de Los Picos de Europa, allí donde se unen Cantabria, Asturias y León y esceneario de algunos de los episodios más determinantes de la historia de estos parajes como la numantina resistencia contra las legiones romanas en tiempos de Augusto y las guerras del Bellum Cantabricum et Asturicum


A la izquierda es el macizo oriental o Ándara, sus cumbres más altas son la Morra Lechugales (2444 mts), la Silla del Caballo Cimero (2436 mts), La Pica del Jierru  (2424 mts), Picu Cortés (2373 mts), El Grajal (2439), Silla del Caballo Bajero (2339 mts), Prau Cortés (2288), La Rasa la Inagotable (2284), El Cuetu la Junciana (2267) y Valdomingueru (2265)


A su derecha está el macizo central o de Los Urrieles, del que sus máximas altitudes son Torrecerredo con 1.650 metros, la máxima altitud de Los Picos, Torre del Llambrión (2642 metros), Torre del Tiru Tirsu (2.641 mts), Torre Casiano del Prado (2.622 mts), Torre Llastria (2.621 mts), Torre Blanca (2619 mts), Torre Vieja (2.719 mts), Torre de la Palanca (2614 mts) y Torre Bermeja (2.606).


Pero sin duda la cima más conocida y destacada, símbolo de Los Picos, es El Picu Urriellu, mal llamado Naranjo de Bulnes, con 2.519 metros y que vemos sobresalir, picudo y un tanto solitario entre Peña Castil  (2.444 mts) a su izquierda con La Torre del Carnizosu (2.432 mts) y a su derecha  La Torre La Párdida (2.596 mts), El Neverón de Urriellu (2.548) y El Neverón del Albu (2.445 mts) junto al Cuetu Albu (2.414 metros).


La primera vez que El Picu, El Urriellu o El Picu Urriellu, como lo llaman los lugareños, es denominado Naranjo de Bulnes es en el año 1855 cuando el ingeniro y geólogo alemán Guillermo Schulz publica el primer mapa topgráfico y geológico de Asturias. Extrañamente en los bocetos conservados del mapa y publicados por el cronsita Patricio Adúriz en la revista Torrecerredo en 1973 Schulz empezó poniendo Urriellu, luego tachando lu y dejándolo en Urriel, luego Los Urrieles (nombre del macizo) y al final y sin que se sepa motivo Naranjo de Bulnes pues ni está en Bulnes ni el topónimo del frutal tiene razón aparente de ser salvo por alguna moda de rebautizar accidentes geográficos que a veces existe en todas las épocas. El tono aranjado al sol de la piedra caliza al amanecer y al atardecer es lo único que le podría haber dado motivo para ello.


Sea como sea nos hallamos ante un verdadero santuario de los dioses de piedra, proezas de la historia, la naturaleza  y mito y esencia del alpinismo


A la derecha apenas asoma El Cornión o macizo occidental del que quizás adivinemos algunas de sus cumbres más prominentes como Peña Santa (2.596 mts) o Peña Santa de Enol (2.586 mts). Más adelante hay otras serranías, como el Escudo de Cabuérniga


Y así, absortos ante tan fantástico paisaje, llegamos al centro del barrio, una hermosa aldea con sus casas concentradas en torno a una plazoleta con bolera


Y esta es la capilla de Santa Ana. El Camino sigue de frente a la derecha, pero nosotros vamos a verla de frente y a su entorno


Tiene una sencilla puerta de arco de medio punto, un ventanuco y pequeña espadaña del campanario


Una placa nos informa que estamos en la Plaza de Don Valeriano Covalles Celis


Un tejadillo protege la entrada de la lluvia


Al lado y pegada a la capilla está la antigua escuela. Ahora hay talleres


Y esta es la bolera. No lejos de aquí en Las Rozas, un bosque de roble suministraba madera para los barcos de la armada española, los reales bajeles


Un viejo arado de rejería, expuesto al lado de uno de los eucaliptos que san sombra a la bolera


Vamos ahora hacia el bar, pues justo a la izquierda sigue el Camino


Por aquí vamos saliendo. Se anuncian en el pueblo alojamientos de turismo rural


Caseríos de Santa Ana a la salida de la aldea


Admirando las montañas. A la izquierda asoman las casas del vecino barrio de Larteme


Y al sur, Sejo de Arriba, Sejo de Abajo, La Cotera y La Venta



 Al norte el mar...


Ensenada de la Rabia y Cabo de Oyambre. No vemos la playa pero sí el camping y el campo de golf, cerca de los lugares de Los Llaos y Gerra o Jerra


Pasamos bajo la copa del agua


Más allá Treceño


Y ante nosotros Cara, otro de los barrios de El Tejo o, haciendo caso a la pronunciación tradicional, El Teju, a su vez parte del municipio de Valdáliga


Poblado desde tiempos prehistóricos, la primera vez que este municipio de Valdáliga es mencionado,  como concilium de Afleca o de Allega, es en los documentos del siglo XI de la Abadía de Santillana, dueña entonces de estas tierras. El dominio de Santillana se extendería en el siglo XIII a más iglesias de este territorio, el cual pasaría a ser de behetría, esto es, sus habitantes tendrían señor pero podrían elegirlo a su conveniencia, como los del linaje de Ceballos, con posesiones en Caviedes y Treceño. Los Guevara, bajo cuya órbita caerían estos lugares de El Teju, se haría con todo el control del Val de Allega por matrimonio con Mencía de Ayala y Ceballos, quien heredó este mayorazgo en 1404 de sus padres  Fernán Pérez de Ayala y Elvira Álvarez de Ceballos, heredera a su vez del más famoso señor de la familia, Diego Gutiérrez de Ceballos, almirante mayor de Castilla muerto por el rey Pedro I El Cruel en Córdoba en 1359


 Durante siglo y medio los habitantes de Valdáliga pleitearon para librarse del poder señorial hasta que en 1702 la Real Chancillería de Valladolid falla en su favor, haciéndose tierra de realengo (del rey, del Estado) por lo que tiene derecho a representación, yendo sus diputados acudieron a las Juntas de Puente San Miguel de 1778, creación de la Provincia de Cantabria.En 1822 Valdáliga se dividió en dos municipios, este y el de Treceño, que en 1835 pasó a ser uno solo con capital en esta segunda capitalidad, luego llevada a Roiz, perteneciendo ya desde aquella al partido judicial de San Vicente de la Barquera.


Cara, como hemos dicho, parte de El Teju, vivió todos aquellos episodios, aquí con influencia señorial de los Guevara y, aún antes, monacal


Así llegamos a Cara, en un cruce, donde iremos a la derecha, hacia las casas


Así nos lo indican las flechas amarillas


Y por aquí vamos nosotros


Nos llaman la atención estas floridas fachadas


¡Qué belleza!


Calabazas y flores


Y a la puerta de las viviendas...


Atrás la copa del agua


Adelante: bifurcación y desvío a la izquierda


 Más felchas amarillas


Atrás va quedando Cara


El Camino pasa junto a esta casa con palmera


Saliendo de las últimas casas empezamos a bajar, poco a poco


Pista ancha y trillada entre prados


Aquí empezamos a bar más fuertemente


Es el campo de golf Santa ;Marina


Y aquí, en este puente sobre el río Capitán, uno de los que forman la Ría de Oyambre, dejaremos Valdáliga para entrar en el municipio de San Vicente de la Barquera por La Revilla