Eres el Peregrino Número

viernes, 23 de diciembre de 2016

CASTILLO SIETE VILLAS: LA PATRIA DEL ARQUITECTO DE PORTUGAL (ARNUERO, CANTABRIA)

Camino de San Pantaleón, barrio de Castillo Siete Villas
El Camino deja atrás Noja y los paisajes de playa y mar dan paso al de los valles y colinas del litoral cántabro cuando entramos en el muncipio de Arnuero, en dirección al barrio de San Pantaleón, uno de los que conforman el pueblo de Castillo Siete Villas, perteneciente a este municipio


Pasamos bajo aquel puente...


Y seguimos ruta


Por las inmediaciones de Abajas...





Llegamos a un pequeño parque...



Y nos desviamos a la derecha...


Pasando junto a una vaquería...


Leña cortada, para el invierno...


Casa de labranza en Las Encinas. Al fondo la Sierra del Molino de Viento, paso al valle de Meruelo


 Seguimos ruta por estas urbanizaciones...


 Llegamos a un cruce en el que iremos a la izquierda


Atención pues a la flecha amarilla


Así llegaremos al cruce con la carretera CA-141: ahí iremos a la derecha, enfrente del bar


Estamos a 504 kilómetros de Santiago


Pasamos frente a esta quinta


Y cruzamos con cuidado la carretera para seguir de frente


En dirección a la capilla de San Pantaleón que da nombre al barrio


 La capilla está en medio de un hermoso campo...


A lado del Camino...


Con un llamativo ábside


Y una placa conmemorativa...


La venerada capilla guarda la historia de estos parajes. Castillo Siete Villas (popularmente Castillo) debe su nombre a que fue, desde las repoblaciones altomedievales, parte de la llamada Junta de las Siete Villas , una de las entidades que formaban parte de la Merindad de Trasmiera, gobernada por un merino o representante del rey de Castilla. En 1822 durante el Trienio Liberal formó ayuntamiento propio pero en 1835, con nuevas reformas administrativas, perdió Noja y se fusionó con el municipio de Quejo, formando el actual de Arnuero


El campo del santuario es un hermoso lugar, con pradería y arbolado, para descansar unos instantes...


Al lado del Camino...


Seguimos andando junto a estas urbanizaciones


 Fila de casas tradicionales...


Por allí sigue el Camino...


En este cruce vamos a la derecha...


Y ya vemos la iglesia


Muy cerca de aquí está la Cueva de la Ojáncana, habitada en el Paleolítico. La ojáncana por su parte es un ser mitológico cántabro, a manera de cíclope de un solo ojo...


Buenas vaquerías...


Zona rural y residencial...


En este cruce de caminos vamos a la derecha en La Pedrosa


Pasamos junto a esta casa...


Y seguimos haciendo ruta


Y ya llegamos al barrio de San Pedro, donde está la iglesia de este nombre


Iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo de Castillo. En sus inmediaciones hubo un hospital de peregrinos en la Edad Media


Llama la atención su voluminosidad y su alta torre


Nos guía en el Camino...


Hacia ella vamos nosotros


 El Camino sigue a la derecha, detrás del ábside y las capillas, pero antes vamos a reconocer la iglesia


El ábside del altar mayor es extraordinariamente alto, con numerosos contrafuertes. Es de estilo renacentista


Vemos las capillas laterales. Sus contrafuertes son góticos


Los canecillos nos recuerdan el arte románico y el gótico


La iglesia en sí misma está considerada como gótica aunque con ábside renacentista


Entramos al campo de la iglesia


Lápida en homenaje al párroco Don Emlio de Alvear y Pedraja


Fachada sur...


Hermosa torre y contrafuertes


Volvemos a fijarnos en los canecillos


Figuras geométricas y esquemáticas...


Cabezas de animales...


Apomados


Vamos al pórtico


Aquí admiramos la espléndida portada estilo gótico flamigero.


Hay algunas inscripciones


Una deddicad al arquitecto Juan de Castillo, aquí nacido en 1470 y uno de los mejores arquitectos de Europa, reconocido en Portugal, donde alcanzó la plenitud de su obra y las más altas distinciones. Seguía Juan la larga y meritoria tradición de los canteros trasmeranos cuando ya de joven trabajó en las reformas de la Catedral de Burgos y seguidamente en la de Sevilla, siendo aquí donde sabe de él el Arzobispo de Braga Don Diogo de Sousa, quien lo llama en 1507 para trabajar en las obras de la Capilla mayor de la catedral bracarense, trabajando luego y por encargo del mismo prelado en la iglesia de Vila do Conde. En 1515 dirige las obras del Convento do Cristo de Tomar y un año más tarde lo hace con las obras del Monasterio de los Jerónimoa de Belém, su gran obras, sucediendo a Diego Boitaca


En 1519 está en el Monasterio de Alcobaça y en 1528 está en el de Batalha por encargo del rey portugués. No solo interviene en arquitectur areligios sino también en las defensas del Mazagäo en El Jadida, actual Marruecos. Dirigía a la vez muchos de sus trabajos a un tiempo. En 1552 fallecería en Tomar en el cumplimento de sus labores en el Convento de Cristo. Estas obras han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue el primer español ganador de la más alta condecoración portuguesa: Caballero de la Orden de Cristo, orden heredera de los templarios portugueses


Recordando al gran Arquitecto de Portugal aquí nacido y bnautizado pasamos bajo la torre del campanario de la iglesia


Dos puertas en la portada oeste


Venimos al otro lado...


La fachada norte


Más canecillos labrados...


Figuras muy gastadas


Aún se reconoce una cabeza humana en uno de ellos cincelada


Un animal parecido a un cerdo y otros elementos...


Apomados y cenefa


Canecillos lisos


Otra cabeza


 Y seguimos camino...
 

Dejando atrás el templo parroquial pronto tomamos este desvío


Y caminamos en dirección oeste, bajo la Sierra del Molino de Viento


El mar atrás...


Al este Bárcena, solar de la Torre de Venero, antigua foritificación señorial de los siglo XIII y XIV mandada construir por Martín Sánchez del Castillo. Desde ella se ejercía dominio feudal sobre el territorio


La campiña, adelante. El Valle de Meruelo nos aguarda...