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martes, 13 de diciembre de 2016

CASTRO-URDIALES: EL CANTO DE SANTA ANA, EL CASTILLO-FARO Y LA IGLESIA DE SANTA MARÍA, RUMBO A LA PLAYA DE OSTENDE (CANTABRIA)

De derecha a izquierda: ermita de Santa Ana, puente gótico, castillo-faro e iglesia de Santa María
Tras recorrer el paseo marítimo de Castro-Urdiales, desde la Playa de Brazomar a la Plaza del Ayuntamiento, nuestra visita a esta importante localidad cántabra tan próxima y relacionada de siempre con la vecina Vizcaya, ha de completarse con la visita a su puerto, sobre el que se alzan varios monumentos sumamente representativos de su identidad y de su historia: son estos la ermita de Santa Ana, sobre el canto o roca de este nómbre, el puente gótico sobre el Castillo de Santa Ana, transformado en faro en el siglo XIX, y la iglesia gótica de Santa María de la Asunción, sucesora de un más antiguo santuario dedicado a San Pedro


Canto Santa Ana y ermita, sobre el puerto, santuario construido sobre un roquedo en el que se han hallado señales de poblamiento antiquísimas, nada menos del Solutrense, en torno a 20.000 años atrás


Durante las excavaciones efectuadas en el lugar se han localizado nada menos que doce fases constructivas en lo que es propiamente el templo, desde los tiempos de Roma, cuando esto fue la mítica Flaviobriga construida sobre el más antiguo Portus Amanum o Puerto de los Amanos, hasta nuestros días. La primitiva edificación romana parece fue derribada para construir lo que debió ser un primer santuario crisitano, lo que delata que se trata de un ejemplo de cristianización de un lugar venerado y especial desde la más remota antigüedad


Lo que es la capilla obedece a las obras del año 1941 por lo que es reciente, aunque como vemos la historia de la construcción es larga y la del lugar literalmente se sume en la noche de los tiempos. Está hecha en estilo regionalista montañés sobre otra reedificación anterior, de 1926, destruida por una galerna


Pasamos a los pies de Santa Ana


Pues es una buena oportunidad para visitar el Dique de Abrigo, gran espolón de más de 500 metros que se adentra en el mar. El Puerto de Castro-Urdiales recuperó parte de su antiguo esplendor cuando en el siglo XIX empezaron a explotarse intensamente las minas de hierro de la zona, llegó el ferrocarril y el turismo empezó a ponerse de moda, primero entre las clases pudientes, siendo una verdadera ciudad-balneario para la pujante burguesía vasca que acudía desde el Gran Bilbao...


Precisamente al fondo vemos la montañosa costa donde hasta los años 60-70 del siglo XX se extraía abundante mineral de hierro de las explotaciones a cielo abierto. Justo allá enfrente es la divisoria de Euskadi y Cantabria en la Punta del Fraile, cerca de Ontón, cuya fábrica de flúor vemos a la derecha de la foto. Por allí viene la que es la ruta más empleada en la actualidad para pasar los peregrinos del País Vasco, la que desde Pobeña y Kobarón sigue las vías verdes de las antiguas cajas de los ferrocarriles mineros que comunicaban las minas y los cargaderos del litoral, en este caso la Vía Verde de El Piquillo. Arriba a la derecha está Las Mieres, por donde sube un ramal desde esta vía verde que evita la zona de desprendimientos a partir del túnel de La Galerna


Más a la izquierda se extienden las montañas que constituían el famoso Cinturón de Hierro de Bilbao, malograda línea defensiva durante la guerra civil. La primera a la izquierda es el Lucero (309 m.), donde hay trincheras y búnkeres. A sus pies está la Punta Lucero, donde arranca el espigón de este nombre, en el Abra Exterior del Puerto de Bilbao



El Espigón de la Punta Lucero y su parque eólico. Más al oeste, al otro lado de la boca de la Ría del Nervión, es la Punta Galea


Más a lo lejos es el Cabo Billao o Billao Itasmuturra


La vista alcanza en días claros al Cabo Matxitxako


Paisajes marítimos desde el rompeolas


Y ante nosotros el Puerto de Castro-Urdiales, ciudad nacida en la orilla del mar. Al fondo la Peña de Santullán, solar de un castro prerromano, uno de los existentes en la zona, al igual que su vecina Peña de Sámano


Sobre la villa, en la distancia, está el monumento al Sagrado Corazón


Regresamos atrás...


Para subir al faro y a la iglesia


Faro instalado en 1853 sobre el viejo castillo


Y la iglesia con sus impresionantes contrafuertes góticos


El puente, también gótico, comunica el Canto de Santa Ana con este, el Cerro de Santa María. Hubo de ser reparado varias veces a consecuencia de los temporales y fue reformado en 1617


Por allí subiremos ahora...


Escaleras arriba...


Con nuevas vistas del puerto, según subimos...


Al pie de la fortaleza...


Testigo de la historia


Buena vista también de Santa Ana y el dique...


Se supone que el castillo es una obra relacionada con la concesión de fueros a la villa en la Edad Media, por lo que las obras empezarían en el siglo XII pero es muy fácil que antes de esta ya hubieses una fortificación más modesta. El faro fue emplazado en el lugar en el que estuvo la capilla de la fortificación


Se trata de un muy bien conservado castillo de planta pentagonal y con cinco torres cilíndricas. No tiene ventanas, troneras, saeteras nin otros huecos. La defensa se efectuaba desde lo alto. El Castillo de Santa Ana formaba parte de las defensas de Castro-Urdiales junto con una muralla que desde él cercaba la Puebla Vieja y de la que se conserva solo una pequeña parte


A partir del siglo XVI y con la extensión del uso de la pólvora este sistema defensivo quedó obsoleto y fue abandonándose en favor de las baterías de costa. Aún así aún en 1813 sirvió como refugio de la población ante el ataque del ejército francés, huyendo posteriormente en navíos ingleses. En 1853 fue reaprovechado para instalar un faro que se encendió por primera vez coincidiendo con la visita de Isabel II (19 de noviembre). Era en principio iluminado con una lámpara de aceite y unas lentes, tiempo después fue con luz eléctrica. A partir de 1953 se instaló una sirena para la niebla. El castillo fue restaurado y declarado junto con la Puebla Vieja de Castro-Urdiales conjunto histórico-Artístico



Placa explicativa en la muralla


Croquis de la planta del castillo


 Accedemos al interior...


Aquí se expone el famoso Miliario de Nerón, miliario romano localizado por Antonio de Otañes en la ermita de la Trinidad en Otañes. Formaba parte de la antigua calzada Pisoraca-Flaviobriga (Herrera de Pisuerga-Castro Urdiales). esta fechada en el año 61 y su texto latino viene a decir

 "Nero Claudio, hijo del divino Claudio, César, Augusto, Germánico, Pontífice máximo, con el poder tribunicio por octava vez, el imperio por noveno y el consulado por cuarta. Desde Pisoraca ciento ochenta millas".


Los caminos de la antigüedad





Entre el Castillo de Santa Ana y la iglesia de Santa María de la Asunción quedan algunos muros de la que fue la antigua iglesia de San Pedro, de estilo románico y anterior a la de Santa María, siendo el único templo románico que se conserva (en parte) al oriente de Cantabria. Fue cedido en 1178 al monasterio de San Juan de Burgos por Alfonso VIII y hubo en el lugar un hospital de peregrinos dedicado a Santa María que acogía a los romeros que acudían a venerar las reliquias de los Santos Inocentes. Aún en el siglo XVI celebraba aquí sus reuniones el Concejo de la villa.


Aunque murallas, castillo e iglesia nueva de Santa María son obras realizadas tras la concesión de los fueros de 1163 por el monarca Alfonso VIII, todo delata que suceden a construcciones anteriores más pequeñas. El aumento de la población que acudía a las pueblas aforadas hacía imprescindible acometer estas obras, murallas para defenderse de ataques exteriores y de la codicia de señores locales y nuevos y grandes templos para acoger al creciente número de fieles, pues eran estas villas polo de atracción de muchas gentes para establecerse en ellas


Se revela que sus obras se iniciaron a principios del siglo XIII para sustituir a una iglesia anterior dedicada a San Pedro y estas se prolongaron hasta el siglo XV, coincidiendo con una gran expansión económica castreña favorecida por el comercio con los principales puertos de Europa


Estamos ante un templo gótico de grandiosas naves y altas bóvedas, con impresionantes contrafuertes. Es de planta basilical con tres naves. La cabecera muestra un tramo recto y otro hemidecagonal con una girola de cinco tramos trapezoidales. Hay tres capillas en esta cabecera, poligonales y con un tramo recto entre ellas. En uno de esos tramos se añadió una capilla más en el siglo XVII (a la izquierda de la foto), la de los Carasa, de traza atribuida a Pedro de Rasines y construida por Lope García de Arredondo


Hermosas ventanas góticas


Impresionantes gárgolas





Se le considera el monumento gótico más importante de Cantabria y tiene aspecto de catedral. No en vano Castro-Urdiales fue capital marítima medieval de los puertos castellanos. Hay quien afirma que guarda relación artística y arquitectónica con catedrales como las de Burgos, Bayeux y Saint Pierre de Bourges


La fecha que aportan algunos estudiosos como del comienzo de las obras es el año 1208, cuando se empieza con la planta del santuario, construyéndose medio siglo después esta majestuosa cabecera que precisó no obstante en el XVI de ser apuntalada a causa de cierto desfase constructivo entre una parte y otra


Realmente las obras habían acabado en el siglo XIV en lo concerniente a su estructura gótica pero, ya en el XV, se construyen estas capillas, dedicadas a ser panteón de familias de prósperos comerciantes


En el interior de las capillas, así como en el altar y naves del templo, se conserva un insteresantísimo conjunto de retablos e imaginería


Aves afrontadas y cabezas humanas son algunas de las filigranas esculpidas en estos capiteles...


Grandiosa obra de arte e ingeniería



Majestuosidad gótica...


En 1893 se construye la capilla neogótica de San José, al cargo del arquitecto castreño Eladio Laredo, quien había restaurado la iglesia, estudiándola concienzudamente


Damos la vuelta al santuario, pasando bajo la torre mientras quedamos absortos ante este imponente contrafuerte


Y así llegamos a pa portada principal, que mira al oeste como es usual. Si nos fijamos en el gran contrafuerte de la derecha veremos una imagen de la patrona


Santa María de la Asunción


La portada oeste es por lo tanto también la principal, con sus cuatro arquivotas sin apenas decoración. Es ojival y netamente gótica


Hermosos rosetones...


Sí hay decoración en los capiteles, caras y fuguras humanas y animales o seres fantásticos muy afectados por el mal de la piedra




Más filigranas en los muros...


Ventanuco...


Es cuando miramos para arriba cuando nos maravillaremos ante la multitud de figuras esculpidas en las cornisas


Más figuras humanas y monstruosas...


Gestos y caras



Humanos, cuadrúpedos y aves...


Cabezas sonrientes...


Impresionante conjunto


Alegoría del arte medieval...


La magia del gótico




En el interior grandes arcos y nervaduras góticas en las naves y el altar


Santa María de la Asunción con el Niño Jesús. Imagen de la patrona del siglo XIV que conserva su policromía


Grandiosa torre y fachada que recuerda el estilo normando. Pegado a esta iglesia debió de estar el Hospital de Santa María, del que se sabe, por el libro de fábrica de esta iglesia, que en 1596 los oficiales que hacían una nueva plaza empedrada delante del santuario hicieron también el arco y pared de la huerta del hospital de este templo, tal y como informa la investigadora Escudero Sánchez, así como que aún permanecía en 1813, tras los ataques napoleónicos


Vamos ahora hacia el flanco sur. Aquí vemos la capilla de Santa Catalina

 
Es del siglo XV y planta octogonal


La vivienda, a manera de rectoral, es uno de los añadidos más posteriores. El pórtico es del año 1713


Admiramos pues la no menos impresionante fachada sur

 
Esta es la portada sur o Puerta de los Hombres, estilo barroco del siglo XVII


Impresionante frontón con columnas, también con una imagen de la Virgen en la hornacina de la parte superior


 Hemos dado lsa vuelta completa al santuario


 Atrás el castillo-faro...


Y Santa Ana... no deja de llamarnos la atención de estas advocaciones. Santa Ana es la madre de Santa María. Ahora vemo muy bien el Pico Haro (386 m.) como Campoezquerra, donde hubo, como en toda esta costa, minas de hierro. Abajo están las urbanizaciones de La Cruz y la Punta Cotolino, por donde viene el camino que desde Saltacaballos (a la izquierda de la ermita), viene de Ontón por la Playa de Dícido, al norte de Mioño


En el campo de la iglesia se ha erigido una estatua al fundador de la colonia romana de Flaviobriga Tito Flavio Vespasiano en el año 74 sobre los antiguos Portus Amanus y Castrum Vardulies




Vista de Castro-Urdiales desde este campo


Nos asomamos a los muros sobre el acantilado de la derecha. A lo lejos la Sierra de Hoz, bajo la que seguirá el Camino por Allendelagua hacia Cérdigo e Islares, en la ruta a Oriñón, Liendo y Laredo


Un brazo de mar separa el Cerro de Santa María de la Punta de la Atalaya. Justo allí estaba la Casa de Patita


Casas sobre el acantilado, en lo que antaño eran tierras de labor y por eso era conocidos como Los Huertos


Hacia allí iremos nosotros ahora, en dirección al Barrio de los Marineros


De frente a nosotros sube a la iglesia desde la Plaza del Ayuntamiento la calle de Santa María, por donde sube a la iglesia el Camino, oficialmente señalizado al pie de esas casas


Y ante la calle Santa María nosotros, siguiendo las señales, vamos a ir a la derecha, tomando la calle Arturo Dúo Vital


Rampa Abajo


Casas del barrio de Los Marineros


Viviendas populares


Bloques de pisos


Placa del callejero


Todo en recto


Cruce y de frente


Flechas y explanada


Fuente y bancos


Desde estas barandillas nos asomamos a una pequeña playa


Aquí está el Pedregal Seña Santiago, playa cerrada al mar y solo comunicada con esta subterráneamente, entrando las aguas al subir la marea


Aquí hay unas estatuas en bronce de unos chicos zambulléndose


Son los Raqueros, chicos pobres que se pasaban la vida en el agua, atentos a coger cualquier cosa que se cayese y recibir alguna pequeña recompensa. Son similares a las que veremos también en Puertochico, Santander, si cruzamos la bahía desde Somo en lancha, tal y como también hacían muchos peregrinos de antaño


Tanto estas estatuas de raqueros como las de Santander son obra de José de Cobo...




Playa de regodones que rugen al moverlos el oleaje


Continuamos ruta calle adelante


Un edificio con el nombre de la playa: El Pedregal


Con un mural paisajístico


Dejamos El Pedregal o El Pedregal Seña Santiago


Y seguimos por el barrio de Los Marineros


Todo de frente hacia el fondo


Por las aceras


Señalización xacobea


Paso de peatones


Y así llegamos a la Playa de Ostende, playa artificial de grava molida hecha a primeros de los años 90



Esta parte de la playa es conocida como Playa del Matadero por estar al lado del antiguo macelo, justo hasta el promontorio del fondo, la Punta de los Cuervos, llamada en ocasiones de Estebanot por una familia de origen catalan que tenía casa en las cercanías. Antes era un gran pedregal llamado la Ensenada de Urdiales



La playa forma otra bahía cerrada al oeste por la Punta de la Pepina, no lejos de la Punta del Rabanal, otro varias veces milenario hábitat castreño
 

Allí aún veremos el arco ferroviario del desaparecido tren minero que llevaba al también extinto cargadero de mineral de hierro en gabarras que existió allí desde 1896, los cargaderos de Urdiales


El tren traía el hierro de las montañas costeras por el ferrocarril de Traslaviña a Castro, vía verde que ahora emplean los peregrinos que hacen el recorrido histórico o largo del Camino,  desde Ontón hacia Baltezana, Otañes (donde se toma la vía verde) y Santullán


Lamentablemente y al estar sobre aguas poco profundas algún barco encallaba en la maniobra de carga, tal y como pasó en su misma inauguración en 1898


Desmantelado durante la retirada republicana de 1937, fue reconstruido gracias a todos los de la zona y estuvo en servicio hasta el declive de la minería a primeros de los años 60 del siglo XX


Aquí está el antiguo matadero, actualmente Centro Musical Ángel García Basoco, edificado en 1899 en estilo ecléctico neomudéjar y proyecto de Eladio Laredo




Aquí está el monumento dedicado al genial músico castreño Arturo Dúo Vital


En él se le muestra en actitud de escribir alguna letra o partitura...


Es obra de Lourdes Umerez, año 2001


El pintor y el mar: gran zona de expansión urbanística al este de la población


Isla de las Gaviotas


Desde el antiguo matadero la ruta señalizada sigue a la izquierda para, al llegar a la calle Silvestre Ochoa, seguir a la derecha a la plaza de toros. No obstante y, dado que no hay pérdida, recomendaríamos mejor seguir unos metros más a lo largo del arenal, yendo a la derecha. Merece la pena


Podemos caminar por la arena o por el paseo...


En medio la Punta de los Cuervos


Con su espléndido mirador sobre la ensenada


En torno a la playa han sido construidas numerosas urbanizaciones


Punta de los Cuervos con su mirador


Puente sobre el arroyo de Urdiales


Dando vista a la Punta de la Pepina...


Arte moderno...


Atrás va quedando el Barrio de los Marineros con el Cerro de Santa María, La Atalaya y Luchana


Seguimos de frente. Al fondo veremos el Polideportivo Municipal Peru Zaballa


Grato paseo en Urdiales...


Aquí acaba la Playa del Matadero propiamente dicha...


Ante el mirador de la Punta de los Cuervos


Aquí dejaremos la playa


Saldremos del paseo y nos desviaremos hacia el interior de la población


A la izquierda de este edificio de apartamentos tomamos el camino señalizado por la calle Silvestre Ochoa. Aquí enlazamos con el trayecto señalizado, al que se le ha unido también el itinerario interior que viene de Ontón por Baltezana, Otañes, Santullán y Sámano


La calle tiene un buen paseo arbolado a ambos lados a modo de bulervar


A la derecha el edificio de Villa Sol


Con su reloj de sol


La calle viene a ser el paso urbano de la N-634


Es una larga recta entre edificios y algunas zonas verdes


Con hostelería y comercios


En suave pero prolongada cuesta arriba


Urbanizaciones


Y alguna casa más antigua, de cuando esto era el extrarradio de la villa


Caminamos junto a la alta tapia de una quinta, con palmeras


Y una verja


Es la entrada al Santo Hospital Civil


Fue construido entre los años 1914 y 1916 en un periodo en el que había gran preocupación por parte de los ayuntamientos de dotar a la ciudadanía de servicios públicos


Es de estilo ecléctico regionalista neomontañés, proyectado por Eladio Laredo con hermosos jardines a su alrededor, dentro de los parámetros sanitarios de la época


Tras su construcción se derribó el antiguo Hospital de San Lázaro o de San Nicolás de Castro-Urdiales, situado junto a la ermita de San Nicolás en el camino de Vizcaya, según Ana Rubio Celemín y Jesús Ruiz Cobo en Los antiguos hospitales de Cantabria. Estaba fuera de las viejas murallas y es mencionado en 1415 al librarse una escaramuza, sabiéndose que en 1579 se unieron en él los otros hospitales existentes en Castro-Urdiales menos el de Santa María, el de la iglesia, al que nos hemos referido antes. En 1662 era su mayordomo D. Antonio de Aranguren y es citado en testamentos y donaciones. La demanda de un hospitalero en 1733 nos hace saber que aún funcionaba en aquella centuria


Torre cuadrada con remate de bolas inspirado en la tradición herreriana


Allí está la campana


Iniciales del Santo Hospital Civil en la verja del portón


Atención en el siguiente cruce


Pues iremos a la Plaza de Toros, donde está la parada de autobuses


Calle arriba a la izquierda llegaremos al albergue de peregrinos


Fijémonos en las señales


Concha xacobea



Ruta al albergue y... a Laredo



Aquí tenemos un mapa de situación


Con todo el trayecto a Laredo


En rojo la N-634, en amarillo el Camino, salvando la Ría de Oriñón


De Castro-Urdiales a Pomar bajo el Alto de Cerredo en la Sierra de Hoz


Ruta a La Magdalena y de allí al valle de Liendo por las montañas de la Peña de las Abejas y el Alto de Arza


La Plaza de Toros es otro edificio proyectado por Eladio Laredo, construido entre los añós 1911 y 1912 y restaurado un siglo después. Es de estilo ecléctico neomudéjar. Se dedica a festivales y conciertos. A su izquierda sigue el Camino


Es la Subida a Campijo. 37 kilómetros nos aguardan hasta Laredo si queremos hacer la etapa completa. Por aquí nos dirigimos ahora al albergue de peregrinos, situado justo detrás de la plaza. Un buen lugar para descansar para luego seguir por las aldeas de Allendelagua y Cérdigo, rumbo a Islares y Ría de Oriñón