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martes, 27 de diciembre de 2016

GALIZANO: EL HOSPITAL DE SAN ANDRÉS Y LA DANZA DE LOS ARCOS FLORIDOS (CANTABRIA)

Llegando a Galizano
Ha entrado el Camino Norte de Santiago en el municipio de Ribamontán al Mar viniendo de Güemes, dando vista a una de sus poblaciones, Galizano, en los llanos campos de la rasa constera cántabra


 Al oeste, en la distancia y con grandísima emoción, vemos la ciudad de Santander...


Santander y su bahía, que podremos pasar en lancha desde Somo o rodear dirigiéndonos a Eñ Astillero. Las dos eran rutas empleadas por los peregrinos de antaño, si bien la singladura marítima es un placer, alejado de las peligrosas sensaciones de antaño en lo que fueron endebles y a veces caras embarcaciones de pasaje expuestas a las corrientes


Mucho más a lo lejos la Sierra del Escudo


Y más en la distancia Los Picos de Europa


Principalmente distinguimos Ándara, el macizo oriental, y Los Urrieles o macizo central. Más allá es El Cornión o macizo occidental. En Los Picos se unen Cantabria, Asturias y León...


Estamos en el barrio de Linderrío, campos y pastizales...


Con tan emocionantes referencias vamos bajando a Galizano, el centro del pueblo, lugar habitado desde el Paleolítico a tenor de los hallazgos arqueológicos aquí descubiertos. Caza, pesca y recolección deberían ser las tareas de aquellos primeros y demostrados asentos humanos, según se desprende del material lítico localizado. Nómadas o sedentarios, estas comunidades fueron evolucionando y en el Neolítico seguimos encontrando su memoria en los mismos acantilados de esta brava costa cántabra


Durante la Edad del Hierro se producen diversos aportes poblaciones indoeuropeos, algunos célticos, y de su fusión con la población anterior megalítica surgen los cántabros y Cantabria, espacio social y geográfico siempre sujeto, todos los de aquel tiempo, a las intgerpretaciones de las fuentes antiguas, los autores clásicos, cuando los romanos llegan a estas tierras, antes conocidas por navegaciones comerciales de otros pueblos, como los griegos. Así tras la conquista imperial se establece aquí una comunidad romana o romanizada, tal vez la villa agrícola de un tal Gallitus, sin duda favorecido por la proximidad a la Via Agrippa, vía romana que, aprovechando sendas anteriores, recorre la cornisa cantábrica. Los restos de aquella villae pueden ser el antecedente poblacional más inmediatamente anterior al Galizano que actualmente conocemos


Los visigodos fueron, tras el periodo de decadencia romana y las invasiones bárbaras, los sucesores del poder imperial de manera más efectiva en el territorio. Si bien se sabe de guerras entre ellos con estos pueblos norteños, en su momento, tal y como hizo Roma, se buscaron alianzas, muy posiblemente con matrimonios mixtos entre los dirigentes locales y los nuevos (y casi siempre tambaleantes), amos de Hispania. Es entonces cuando aparece el Ducado de Cantabria y sus duques o dux, representantes de la autoridad toledana, o al menos de alguna de ellas


En este contexto es cuando aparece Favila, dux de Cantabria y padre de Pelayo, quien participó en la siempre convulsa política visigoda, falleciendo muy posiblemente por esas rivalidades, la cuales no mucho después llevarían a la ocupación de sus dominios por los árabes del Califato Omeya de Damasco, quienes, ayudados por otros pueblos de oriente medio y norte de África, junto con facciones visigodas, extenderían su dominio hasta el corazón del vecino territorio de los francos, si bien su autoridad en la zona, no demasiado fuerte, fue breve.


Independientemente de lo sucedido en esos primeros momentos del declive del poder musulmán en la zona norte, lo cierto es que de manera documentada y efectiva sabemos que en tiempos del rey Alfonso I de Asturias, quien era también hijo de Pedro dux de Cantabria, se repobló el territorio. Lo que puede querer decir bien que había quedado despoblado, bien que era lugar de asentamiento de cristianos del sur, como fue usual en buena parte de Cantabria, o bien que, sin excluirse necesariamente lo anterior, hubiese una reorganización administrativa basada en pequeños monasterios que regulaban la vida física y espiritual de los habitantes del lugar


De todas maneras las referencias escritas más antiguas referentes a estos parajes son deel año 927, cuando se nombra a Carriazo (capital del municipio, a kilómetro y medio de Galizano) con motivo de un juicio presidido por el Conde Munnio Muñoz. Galizano aparece en el Libro Becerro de las Behetrías (behetría: territorio en el que la vecindad elige a su señor) de 1352, cuando hacía tiempo ya que eran las tierras cántabras en su mayoría zonas integrantes del condado primero y reino después de Castilla.  Galizano formaba parte de la Junta de Ribamontán junto con Anero, Carriazo, Castanedo, Cubas, Langre, Las Pilas, Liermo, Latas (Somo y Loredo), Omoño, Pontones, Suesa, Valle de Hoz y Villaverde, y a su vez estaba incluido en la Merindad de Trasmiera, gobernada por un merino o representante del rey castellano que, durante la reorganización de los Reyes Católicos, pasa a integrarse en el Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar
 

La familia de los Velasco fue comprando bienes en Galizano y allí ejerció en base a ello su poder señorial, que debió durar hasta mediados del siglo XVII, época de grandes maestros canteros, como en toda la Trasmiera.


Durante aquellos siglos se sabe documentalmente de la existencia de un hospital de peregrinos en Galizano, dedicado a San Andrés, con lechos para cinco internos, patio anexo y capilla. Aún prestaba servicios a mediados del siglo XVIII pues es mencionado en el Catastro de Ensenada como "que en este lugar hay un hospital que sólo sirve de refugio a los pobres transeúntes y al que no tiene renta alguna"


Es en ese siglo XVIII cuando la Junta de Ribamontán se divide en dos municipios, Ribamontán al Mar y Anero, luego llamado Ribamontán al Monte. Esa centuria es muy importante para Galizano pues se fundan manufacturas de loza "a la cortesana", iniciativa de Fernández de Isla, industria activa hasta el siglo XIX junto con la de los grandes maestrso canteros que fueron Francisco del Pontón Incera, Francisco del Pontón Setién, Juan del Pontón Toraya, Pedro Vélez de la Huerta, Juan Vélez de la Huerta y Pantaleón del Pontón Setién


En 1822 se crea el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar, dentro del partido judicial de Lierganes, de Entrambasaguas en 1835, de Santoña en 1885, de Santander en 1965 y nuevamente en Santoña en 1992


Seguimos bajando por Linderrío


Y llegamos al cruce con la carretera CA-141 que viene de Ajo y Arnuero. Allí vamos a la izquierda


Y luego de unos metros dejamos esta carretera para tomar la CA-440 a la derecha para entrar en el centro de Galizano.


Inmediatamente hay un segundo cruce donde el camino se bifurca: a la derecha (de frente) podremos visitar la iglesia y seguir hacia Somo (paso de la bahía en lancha a Santander) por la senda costera, más larga pero de indudable belleza paisajística, recorriendo las playas de Galizano, Langre, Los Tranquilos Loredo y Somo. A la izquierda nos dirigimos a Somo pasando antes por otro histórico santuario, el de Nuestra Señora de Latas, o bien dirigirnos a Carriazo y Castanedo para ir tomando la dirección sur para comenzar a rodear la bahía santanderina


En este caso vamos a desviarnos a la izquierda, pasando frente a estas fincas...


 Soberbias casas de piedra...


Y aquí vemos la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, que comenzó a construirse en el año 1580, estilo gótico, pero de las que sus obras se prolongaron hasta el siglo XVII, cuando era llamada de Nuestra Señora de La Velilla, advocación que pasó a la Asunción en el siglo XVII


Se aprecian bien sus contrafuertes góticos. Es de una sola nave de tres tramos con cubierta de crucería, soberbia torre y ábside poligonal. Dos capìllas a cada lado y grandiosa torre-campanario


Podemos acercarnos a visitarla, si bien enlazaríamos con la ruta que va a la Senda Costera


En el campo de la iglesia...


Vamos al pórtico, cerrado al exterior salvo por esta portada de arco de medio punto


Sobre él la Virgen con el Niño, la Asunción


Escudos de las antiguas estirpes que aquí hicieron sus capillas...



La portada es de estilo clásico, renacentista, en un hermoso frontón


Entre otras figuraciones llaman la atención las cabezas de vacas. El el interior hay importantes retablos


 Destacan en las fiestas que aquí se celebran la famosa Danzas de los Arco Florido, celebrando el final de las cosechas y muy común en Trasmiera, y bailadas por el Grupo de Danzas de Galizano


Luego, si no queremos seguir por la senda costera podemos tomar este desvío desde enfrente de la iglesia...


Vemos el mapa con el trayecto del carril-bici para ciclistas y acera para viandantes a lo largo de la CA-141, a la que pronto regresaremos...


Seguimos unos metros en La Pedrosa


Y salimos a la carretera en Cantiles


Galizano va quedando atrás...


La iglesia...

 
Por aquí vamos caminando, en larga recta...


Cantiles...


Al norte Langre. Por allá va la senda costera...


Nueva vista atrás de Galizano


Casas de labranza en los campos llanos de la rasa...


Grandes fincas. Prados del arroyo de Aguas Rondas, que desemboca en la Playa de Galizano


Langre


Granja Villenueve...

Casa de Baceña...


Campo Mero...


Castanedo, donde hubo una ermita de La Magdalena y un Campo de Santiago, testimonio sin duda del paso de peregrinos que por allí se desviaban ya para rodear la Bahía de Santander


Nosotros seguimos frente Casa de Baceña


Sigue la larga recta junto a Campo Mouro y Trinidad


Al fondo el Cruce de Rumor, donde nos desviaremos a la derecha...


Hitos kilométricos. A la izquierda es Zuñeda, donde está la ermita de Santa Apolonia


Urbanizaciones y chalets a la derecha


Es Loredo, campos regados por el arroyo de los Atrancos


Pasamos junto al camping


Y ya estamos en la rotonda del Cruce de Rumor...


Nos dirigimos a la derecha, rumbo al santuario de Nuestra Señora de Latas, en ruta a Somo...