Eres el Peregrino Número

martes, 27 de diciembre de 2016

GALIZANO: EL HOSPITAL DE SAN ANDRÉS Y LA DANZA DE LOS ARCOS FLORIDOS (CANTABRIA)

Llegando a Galizano
Ha entrado el Camino Norte de Santiago en el municipio de Ribamontán al Mar viniendo de Güemes, dando vista a una de sus poblaciones, Galizano, en los llanos campos de la rasa costera cántabra


 Al oeste, en la distancia y con grandísima emoción, vemos la ciudad de Santander...


Santander y su bahía, que podremos pasar en lancha desde Somo o rodear dirigiéndonos a El Astillero. Las dos eran rutas empleadas por los peregrinos de antaño, si bien la singladura marítima es un placer, alejado de las peligrosas sensaciones de antaño en lo que fueron endebles y a veces caras embarcaciones de pasaje expuestas a las corrientes


Antes de Santander, Loredo, ruta al embarcadero de Somo. Por allí se dirige la ruta directa desde Galizano, carretera adelante (CA-141) por la Granja Villenueve y Trinidad


Reconocemos en Santander el Hotel Real y alguna playa de la boca de la bahía


Otra ruta secular, poco empleada actualmente, esquivaba todas las rías de la bahía internándose muy tierra adentro hacia Villaverde de Pontones, lo que supone un gran rodeo de dos jornadas de camino andando


Actualmente la mayoría de los peregrinos optan por dirigirse a Santander vía Somo, en las lanchas de Los Reginas, popularmente Las Pedreñeras, pues hacen escala en Pedreña


Por Pedreña va actualmente la ruta terrestre alternativa más empleada actualmente, rumbo a Elechas y Pontejos para ir a El Astillero, Maliaño, Muriedas y Peñacastillo, puerta de la ciudad de Santander en el Camino Norte


En medio de la llanura de esta rasa costera está Carriazo, capital de este municipio de Ribamontán al Mar


Mucho más a lo lejos la Sierra del Escudo


El Escudo, grandiosa cordillera que se extiende en paralelo a la costa, de este a oeste, entre La Hermida y Puente Viesgo, separando La Marina de La Montaña


Algunas de sus alturas superan los 1.200 metros


Y más en la distancia Los Picos de Europa


Principalmente distinguimos Ándara, el macizo oriental, y Los Urrieles o macizo central


Más allá es El Cornión o macizo occidental. En Los Picos se unen Cantabria, Asturias y León


Santander, nos atrae como un imán la capital cántabra



Desde la baja Edad Media se sabe de un servicio regular de lanchas o embarcaciones que realizan la travesía por mar desde aquí a Santander, ahorrándose un larguísimo trecho de Camino


 Antaño, el paso de rías y estuarios, máxime este, el mayor del norte de España, causaba pavor a los viajeros. Eran endebles embarcaciones atestadas muchas veces de gentes, ganado y caballerías que expuestas a las fuertes corrientes, más de una vez naufragaban. Para más inri era gravoso en la mayor parte de los casos el pago del pasaje por lo que era común que, para evitarlo, se diesen grandes rodeos hasta hallar un paso franco y por tierra firme hacia el destino de la otra orilla, tal y como aquí acontecía, pues desde Somo puede irse al vecino pueblo de Pedreña (también con embarcadero) y de allí a Pontejos, El Astillero y Maliaño, junto al puerto y al aeropuerto de Santander, entrando así en la ciudad luego de rodear toda la bahía por Peñacastillo, o bien continuar ruta hacia Bezana y Mompía


Loredo y Santander. Esta opción terrestre también está señalizada, si bien es una etapa más larga, pues han de recorrerse para ello casi 28 kilómetros de trayecto con un tiempo estimado entre siete y ocho horas de andadura. El paso en lancha es de unos 20 minutos


El origen de Santander se sume en la noche de los tiempos. Es muy posible que existiesen poblamientos muy antiguos, prehistóricos mismamente, en este lugar. la ladera norte de la colina de Somorrostro y la antigua Ría de Becedo (hoy rellenada, por donde pasa el Camino, al pie de la catedral) debieron ser parajes ya apetecidos para los más pretéritos asentamientos humanos antecesores de la ciudad


Además del castro de Peñacastillo y su fortaleza no es hasta época romana donde hallamos los primeros testimonios incontestables de la fundación de la primera ciudad, el Portus Victoriae Iuliobrigensium, que, independientemente que estuviese aquí o en otro lugar, son evidentes señales de un puerto y civitas o villae romana cuyos restos han aparecido en toda esta ribera, desde el subsuelo de la catedral hasta La Magdalena



Pasada la era romana sufrió el primigenio asentamiento los ataques de pueblos bárbaros y en tiempos del rey Alfonso II El Casto se funda aquí la Abadía de los Cuerpos Santos sobre un santuario anterior ubicado en Somorrostro en el que se hallaba el relicario de los santos San Emeterio y San Celedonio, los cuales habrían sido decapitados en Calahorra en el siglo III y cuyos cuerpos, unos siglos después, habrían llegado a Santander en una barca de piedra, creencia similar a la llegada del cuerpo decapitado de Santiago a Galicia, escapando de la invasión musulmana


Dice la creencia piadosa que la barca dio la vuelta a esta península y chocó atravesando lo que hoy es la Isla de la Horadada, en la boca del estuario, guardándose a partir de entonces estas reliquias en una cueva situada en el Cerro de San Pedro y, cristianizando sin lugar a dudas un lugar sagrado pagano, se fundó un primer templo al que le sucederá posteriormente este monasterio donde se veneran los restos de San Emeterio, San Celedonio y otros mártires desconocidos



Aparte de la existencia de un antiguo culto a San Andrés en Peñacastillo que pudiese ser el origen del topónimo actual, hasta ahora era mayoritariamente aceptado que el topónimo Santander venía de Portus Sanctorum Emeterii et Celedonii, y en concreto de San Emeterio por evolución fonética de Sancti Emetherii-Sancti Emderii-Sanct Endere-San Andero-Santendere-Santanderio-Santander). Si bien en los mapas antiguos aparece cuando como San Emeterio y Sant Ander, versión esta última que ha dado pie a la posibilidad que estuviese vinculado a San Andrés. En este orden de cosas en la vecina Asturias su romance llama a San Emeterio Santo Medero y Santo Medé, una evolución linguística muy a señalar pues puede ser comparable a la aquí acontecida con el nombre latino


En 1816 y con el apoyo de la burguesía industrial nacida de la prosperidad comercial y portuaria se crea la capital marítima, fundándose numerosas empresas y astilleros y en 1851 llegaría el ferrocarril. Esta burguesía industrial favorecería la ampliación de la ciudad con el Ensanche de Santander, expansión urbana más allá de la vieja puebla medieval


Ya desde mediados del siglo XIX el triunfo en Europa del turismo de ocio y salud para las clases pudientes abarcó a Santander pues esta promocionó sus playas para los salutíferos y recetados baños de ola, creándose la ciudad-balneario de El Sardinero. Esta iniciativa haría como hemos dicho que la propia familia real española hiciese de la ciudad su centro vacacional en tiempos de Alfonso XIII. Culturalmente la Universidad Internacional Menéndez Pelayo consolidó Santander como gran ciudad cultural. Su proyección se vería favorecida a nivel internacional con el aeropuerto, inaugurado en 1953 sucediendo al más antiguo de La Albericia y con las líneas marítimas del ferri con Plymouth y Portsmouth en Inglaterra


Santander tuvo otros dos grandes quebrantos en su historia más reciente, uno fue la explosión en 1893  de un barco, el Cabo Machicaco, que transportaba dinamita y ácido sulfúrico sin guardar, como casi nadie hacía, las preceptivas medidas de seguridad. Todo empezó por un incendio que atrajo a que otros barcos viniesen a ayudar, así como equipos de extinción, autoridades y numerosos curiosos, estallando entonces la carga y provocando 590 muertos y 525 heridos pues además destruyó algunas viviendas


Otro fue el famoso Incendio de Santander, en 1941, que comenzó en la calle Cádiz la noche del 15 al 16 de febrero avivado por un fuerte viento sur que incendió durante dos jornadas el casco histórico de callejuelas y viviendas parcialmente construidas de madera. La única víctima mortal fue un bombero madrileño, Don Julián Sánchez García, que participaba en las labores de extinción. Pero el centro quedó arrasado y la ciudad asolada, con numerosísimas familias sin hogar y la vieja puebla medieval destruida. Esto dio lugar a tener que buscarles rápido acomodo y a la construcción rápida de varios barrios funcionales, transformado la organización urbana de la ciudad


Campos que serán testigos de nuestras andanzas en el periplo a Santander


Con tan emocionantes referencias vamos bajando a Galizano, el centro del pueblo, lugar habitado desde el Paleolítico a tenor de los hallazgos arqueológicos aquí descubiertos


Caza, pesca y recolección deberían ser las tareas de aquellos primeros y demostrados asentos humanos, según se desprende del material lítico localizado. Nómadas o sedentarios, estas comunidades fueron evolucionando y en el Neolítico seguimos encontrando su memoria en los mismos acantilados de esta brava costa cántabra


Durante la Edad del Hierro se producen diversos aportes poblaciones indoeuropeos, algunos célticos, y de su fusión con la población anterior megalítica surgen los cántabros y Cantabria, espacio social y geográfico siempre sujeto, todos los de aquel tiempo, a las intgerpretaciones de las fuentes antiguas, los autores clásicos, cuando los romanos llegan a estas tierras, antes conocidas por navegaciones comerciales de otros pueblos, como los griegos. Así tras la conquista imperial se establece aquí una comunidad romana o romanizada, tal vez la villa agrícola de un tal Gallitus, sin duda favorecido por la proximidad a la Via Agrippa, vía romana que, aprovechando sendas anteriores, recorre la cornisa cantábrica. Los restos de aquella villae pueden ser el antecedente poblacional más inmediatamente anterior al Galizano que actualmente conocemos


Los visigodos fueron, tras el periodo de decadencia romana y las invasiones bárbaras, los sucesores del poder imperial de manera más efectiva en el territorio. Si bien se sabe de guerras entre ellos con estos pueblos norteños, en su momento, tal y como hizo Roma, se buscaron alianzas, muy posiblemente con matrimonios mixtos entre los dirigentes locales y los nuevos (y casi siempre tambaleantes), amos de Hispania. Es entonces cuando aparece el Ducado de Cantabria y sus duques o dux, representantes de la autoridad toledana, o al menos de alguna de ellas


En este contexto es cuando aparece Favila, dux de Cantabria y padre de Pelayo, quien participó en la siempre convulsa política visigoda, falleciendo muy posiblemente por esas rivalidades, la cuales no mucho después llevarían a la ocupación de sus dominios por los árabes del Califato Omeya de Damasco, quienes, ayudados por otros pueblos de oriente medio y norte de África, junto con facciones visigodas, extenderían su dominio hasta el corazón del vecino territorio de los francos, si bien su autoridad en la zona, no demasiado fuerte, fue breve.


Independientemente de lo sucedido en esos primeros momentos del declive del poder musulmán en la zona norte, lo cierto es que de manera documentada y efectiva sabemos que en tiempos del rey Alfonso I de Asturias, quien era también hijo de Pedro dux de Cantabria, se repobló el territorio. Lo que puede querer decir bien que había quedado despoblado, bien que era lugar de asentamiento de cristianos del sur, como fue usual en buena parte de Cantabria, o bien que, sin excluirse necesariamente lo anterior, hubiese una reorganización administrativa basada en pequeños monasterios que regulaban la vida física y espiritual de los habitantes del lugar


De todas maneras las referencias escritas más antiguas referentes a estos parajes son deel año 927, cuando se nombra a Carriazo (capital del municipio, a kilómetro y medio de Galizano) con motivo de un juicio presidido por el Conde Munnio Muñoz. Galizano aparece en el Libro Becerro de las Behetrías (behetría: territorio en el que la vecindad elige a su señor) de 1352, cuando hacía tiempo ya que eran las tierras cántabras en su mayoría zonas integrantes del condado primero y reino después de Castilla.  Galizano formaba parte de la Junta de Ribamontán junto con Anero, Carriazo, Castanedo, Cubas, Langre, Las Pilas, Liermo, Latas (Somo y Loredo), Omoño, Pontones, Suesa, Valle de Hoz y Villaverde, y a su vez estaba incluido en la Merindad de Trasmiera, gobernada por un merino o representante del rey castellano que, durante la reorganización de los Reyes Católicos, pasa a integrarse en el Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar
 

La familia de los Velasco fue comprando bienes en Galizano y allí ejerció en base a ello su poder señorial, que debió durar hasta mediados del siglo XVII, época de grandes maestros canteros, como en toda la Trasmiera.


Durante aquellos siglos se sabe documentalmente de la existencia de un hospital de peregrinos en Galizano, dedicado a San Andrés, con lechos para cinco internos, patio anexo y capilla. Aún prestaba servicios a mediados del siglo XVIII pues es mencionado en el Catastro de Ensenada como "que en este lugar hay un hospital que sólo sirve de refugio a los pobres transeúntes y al que no tiene renta alguna"


Es en ese siglo XVIII cuando la Junta de Ribamontán se divide en dos municipios, Ribamontán al Mar y Anero, luego llamado Ribamontán al Monte. Esa centuria es muy importante para Galizano pues se fundan manufacturas de loza "a la cortesana", iniciativa de Fernández de Isla, industria activa hasta el siglo XIX junto con la de los grandes maestrso canteros que fueron Francisco del Pontón Incera, Francisco del Pontón Setién, Juan del Pontón Toraya, Pedro Vélez de la Huerta, Juan Vélez de la Huerta y Pantaleón del Pontón Setién


En 1822 se crea el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar, dentro del partido judicial de Lierganes, de Entrambasaguas en 1835, de Santoña en 1885, de Santander en 1965 y nuevamente en Santoña en 1992

Bajada a Galizano


Allí está la Punta de Galizano con sus acantilados que cierran por el oeste la Playa de Langre. Junto a ellos pasa la variante costera a Loredo y Somo


Seguimos bajando por Linderrío


Bajamos al pie de El Cueto



Prados de pasto


Seguimos bajando por Linderrío


Llegando al siguiente grupo de casas


No hay arcén. Arrimémonos bien a la izquierda


Casa de labranza con cortafuegos


A la derecha, una con arcos porticados y blasón


Escudo flanqueado por dos leones


Y galerías hacia el Camino


Valle del Río Niego


Lábaro cántabro labrado en piedra


Vista de Galizano


La bajada se suaviza


Nos acercamos a un cruce


Junto a más quintanas campesinas


Tomaremos la ruta a Somo y Santander


Y llegamos al cruce con la carretera CA-141 que viene de Ajo y Arnuero


Allí vamos a la izquierda


Mucho cuidado siempre con el tráfico. Metámonos bien en el arcén


Siguiendo la flecha amarilla


Cuando tengamos visibilidad podremos cruzar al otro lado


En El Grillo


Ahora sí disponemos de buen arcén


Andando por él


Saliendo del barrio de Linderrío, donde nos sorprende esta casa


Con un pequeño blasón, muy borrado, apenas legibles las inscripciones


Por aquí continúa el Camino


Entrando en Galizano


Teniendo a la derecha la vega donde se unen los ríos Herrera y Niego


Estamos en el barrio de San Andrés


Viendo al fondo la iglesia, hacia donde nos dirigimos


Atentos a la rotonda para ir a la derecha, a Galizano


Pasamos primero junto a los muros de una quinta


Y la verja


Casa de corredor


Aquí nos desviamos a la derecha


Aquí dejamos esta carretera para tomar la CA-440 a la derecha para entrar en el centro de Galizano


Atentos a la señalización


Por la carretera CA-440


Caminando junto a estos muros


Y llegando a este cruce


Un segundo cruce donde el camino se bifurca: a la derecha (de frente) podremos visitar la iglesia y seguir hacia Somo (paso de la bahía en lancha a Santander) por la senda costera, más larga pero de indudable belleza paisajística, recorriendo las playas de Galizano, Langre, Los Tranquilos Loredo y Somo. A la izquierda nos dirigimos a Somo pasando antes por otro histórico santuario, el de Nuestra Señora de Latas, Otra opción sería la de desviarnos, nada más pasar Galizano, para tomar el camino a Villaverde de Pontones, muy poco empleado en la actualidad y parcialmente señalizado. Era empleado antiguamente para bordear todas las rías que dan a la Bahía de Santander, por lo que se realiza un gran rodeo que habría de realizarse en dos etapas


En este caso vamos a desviarnos a la izquierda, pasando frente a estas fincas...


 Soberbias casas de piedra. Hay supermercado


Y aquí vemos la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, que comenzó a construirse en el año 1580, estilo gótico, pero de las que sus obras se prolongaron hasta el siglo XVII, cuando era llamada de Nuestra Señora de La Velilla, advocación que pasó a la Asunción en el siglo XVII


Se aprecian bien sus contrafuertes góticos. Es de una sola nave de tres tramos con cubierta de crucería, soberbia torre y ábside poligonal. Dos capìllas a cada lado y grandiosa torre-campanario


Podemos acercarnos a visitarla, si bien enlazaríamos con la ruta que va a la Senda Costera


En el campo de la iglesia...


Vamos al pórtico, cerrado al exterior salvo por esta portada de arco de medio punto


Sobre él la Virgen con el Niño, la Asunción


Escudos de las antiguas estirpes que aquí hicieron sus capillas...



La portada es de estilo clásico, renacentista, en un hermoso frontón


Entre otras figuraciones llaman la atención las cabezas de vacas. El el interior hay importantes retablos


 Destacan en las fiestas que aquí se celebran la famosa Danzas de los Arco Florido, celebrando el final de las cosechas y muy común en Trasmiera, y bailadas por el Grupo de Danzas de Galizano


Luego, si no queremos seguir por la senda costera podemos tomar este desvío desde enfrente de la iglesia por La Llamosa


Es un delicioso paseo con buena y ancha acera


Atrás queda el centro de Galizano


Adelante sigue la ruta


Zona residencial y arbolado


Llegamos a una rotonda y continuamos de frente, recto


Placa de la calle


Cruzamos


Y al otro lado nos encontramos con este mapa


Mapa con el trayecto del carril-bici para ciclistas y acera para viandantes a lo largo de la CA-141, a la que pronto regresaremos...


Seguimos andando por esta zona de urbanizaciones


Por donde se prolonga el paseo


Bancos para sentarse jalonan el recorrido


Y así vamos dejando las urbanizaciones de Galizano


A la derecha La Pedrosa


Por La Pedrosa, barrio  que conserva alguna casa típicamente montañesa, va otro de los caminos que salen de la iglesia


La Llamosa es un topónimo que tiene que ver con lodo, barro, zona acuosa. Y aún pueden verse alguna de las charcas que se forman en esta tierra llana


Y aquí en este cruce se unen este y el otro camino, que viene de La Pedrosa por la derecha


Nosotros seguimos a la izquierda


He aquí la señal


Llegamos al carril bici


Y avanzamos por la llanura


Barrio de Baceña


Cuadra de caballos


Y empalizada


Figura de un caballo en el portón


Villa Reyes


La extensa pradera de la rasa costera, regada por el arroyo de Aguas Rondas


A lo lejos vemos Langre, donde el topónimo La Venta delata la existencia antaño de una venta caminera, por lo que es fácil que el camino original fuese por allí. Lo que sí pasa, más allá de las casas y al borde de los espectaculares acantilados, es la senda costera, más larga que este camino pero indudablmente más agreste y natural


Aquí salimos a la carretera general cerca de Los Cantiles


Ojo a las señales


Carretera CA-141


Zona de descanso, con fuente y bancos


Seguimos a la derecha, en dirección oeste


Distancia a Somo, cinco kilómetros y medio. Y a Santander, 33 andando y 11 empleando el servicio de lanchas de Los Reginas o pedreñeras


Flecha amarilla en el pivote



Nos aguarda una larga recta


El tráfico en esta recta puede ser intenso y veloz, si bien disponemos de buen paso para viandantes y bicicletas en la margen derecha


Galizano, el centro urbano, va quedando atrás...


La iglesia...


Caseríos desparramados por la extensa pradera


Nueva vista haca Langre


Y los acantilados


Cabo Galizano


Al sur Carriazo


Y los montes y colinas de Los Hoyos, El Pico, La Garma y el Tirado


Pasamos el restaurante de la carretera en La Incera


Y continuamos por las inmediaciones del lugar de Los Cantiles

 
Por aquí vamos caminando, siempre en larga recta... 


Señalización del cruce a Villaverde de Pontones, ruta como también hemos dicho por quienes antaño preferían bordear toda la bahía santanderina y sus rías, pues no había puentes. Nosotros en este caso nos dirigimos a Latas y Somo 


Siempre por firme llano


Los edificios de Santander asoman sobre el gran tapiz verde de estos campos


 Tractores...


Todo de frente y seguido


Al norte Langre. Por allá va como hemos dicho la senda costera...


Nueva vista atrás de Galizano


Casas de labranza en los campos llanos de la rasa...


Grandes fincas. Prados del arroyo de Aguas Rondas, que desemboca en la Playa de Galizano


Langre


El centro de Galizano ya atrás en la distancia


Barrio de Baceña


Otro de los barrios de Galizano


La recta perfecta...


Finca el Francés


Gran explotación ganadera


Las vaquerías aprovechan estos llanísimos y verdes pastizales


Alambradas y silos


Por aquí avanzamos


Granja Villenueve...


Llegamos a Los Atrancos


Campo Mero...


Castanedo, donde hubo una ermita de La Magdalena y un Campo de Santiago, testimonio sin duda del paso de peregrinos que por allí se desviaban ya para rodear la Bahía de Santander


Seguimos ruta a Santander


Otra vista de la Granja Villenueve


Labores agropecuarias


Y en la distancia la urbe


Santander, capital de Cantabria


Alojamientros rurales


En este cruce seguiremos de frente


Cruzando junto a la marquesina del autobús


 Continuando trayecto


Otra zona de descanso, con sus bancos y su fuente


Llegamos así a otro barrio de otro de los pueblos de este municipio de Ribamontán al Mar: Loredo


Zuñeda


El Pico Llen, en la Sierra de Cabarga, al sur. Una referencia visual que veremos a menudo


Casas de Zuñeda


Placa con el nombre del barrio


Muy a lo lejos aún divisamos el centro urbano de Loredo


Y también, tras esa casa campesina, la torre del campanario de Nuestra Señora de Latas, por donde sigue el camino a Somo


Hitos kilométricos cerca de la ermita de Santa Apolonia


Sigue la larga recta junto a Campo Mouro y Trinidad


Al fondo el Cruce de Rumor, donde nos desviaremos a la derecha...


Pero aún nos aguarda trayecto antes de llegar allí


Caminando hacia la gasolinera y las casas de Trinidad


Casa de labranza


Silos


Puente sobre el río de Castanedo


Nuestra Señora de Latas, símbolo del Camino, a cuyo amparo rezaban los peregrinos de antaño antes de cruzar la Bahía de Santander, una epopeya entonces en frágiles embarcaciones, a veces gravosas de peaje


La recta nos permite un caminar directo y rápido hacia Somo, si bien algo monótono


Zuñeda


Langre


El Coterillo y La Valle, barrios de Loredo


Loredo y sus urbanizaciones


Gran mapa del Camino Norte en Cantabria


Nos detenemos a leer sus explicaciones


Tramo entre Castro-Urdiales y Noja


Nuestra ubicación y proximidad a Santander, con los gráficos de las diferentes alternativas para llegar a la ciudad, por mar vía Somo y Pedreña, o por tierra vía Elechas, Pontejos, El Astillero, Maliaño...


Tramo de Santander a Barreda, al norte de Torrelavega


Ruta a Santillana del Mar, Cóbreces y Comillas


De Comillas a San Vicente de la Barquera y Unquera, paso a Asturias


Área de descanso junto al gran mapa


La fuente y a lo lejos el cruce


Nos acercamos a él


Dejamos Zuñeda


Urbanizaciones y chalets a la derecha


Es Loredo, campos regados por el arroyo de los Atrancos


Pasamos junto al camping


Y ya estamos en la rotonda del Cruce de Rumor...


Nos dirigimos a la derecha, rumbo al santuario de Nuestra Señora de Latas, en ruta a Somo...