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martes, 13 de diciembre de 2016

ISLARES: LAS RUINAS DEL HOSPITAL DE LA VERA CRUZ, EL PUERTO DE ARENILLAS Y LA RÍA DE ORIÑÓN (CASTRO-URDIALES, CANTABRIA)

El Camino en Islares pasa junto al antiguo Hospital de Peregrinos de la Vera Cruz
El Camino entra en Islares
Llega el peregrino a Islares, pueblo al occidente del municipio de Castro-Urdiales en la ruta a Liendo y Laredo, extendido en la estrecha franja de tierra entre las montañas de la Sierra de Hoz y la costa, camino que, paralelo a la N-634, nos trae desde el casco urbano de la capital municipal viniendo de las aldeas de Allendelagua y Cérdigo


Islares o, en cántabro, Llares, extiende sus casas a lo largo de la actual N-634. El Camino pasa unos metros más al norte. Tal vez fuese el recorrido antiguo o tal vez el antiguo Camino Real de la Costa fuese aprovechado por el trazado carretero a finales del siglo XIX. Sea como fuere las laderas de Pedro Solar, La Huerta y El Riego caen sobre esta estrecha llanada entre ellas y el mar


Al norte el Mar Cántábrico. Más allá no hay más tierra hasta Bretaña, Inglaterra e Irlanda...


Islares. El topónimo se refiere a las pequeñas islas, peñascos en la práctica, situados en la cercana costa


Campiña costanera de Islares...


Y esta es la iglesia parroquial de San Martín de Tours de Islares, junto a la que pasa el Camino, construida a principios del siglo XVI en estilo gótico tardío pero con sucesivas reformas más que evidentes, con vivienda a manera de rectoral y capas de cal


Justo detrás, Calle de la Barreruca, hay un cruce de caminos. La ruta xacobea sigue frente a esta fachada sur rumbo oeste pero a la derecha podemos ir a tomar sitio en el albergue de peregrinos


Albergue de peregrinos de Islares, pequeño y tranquilo



Albergue cercanísimo al pueblo pero a la vez un tanto apartado y tranquilo. Una maravillas para el sentido del Camino de tantos y tantos peregrinos


Descansemos o pernoctemos en el albergue o pasemos de largo, hemos de caminar junto a la fachada sur de la iglesia de San Martín de Tours


Esbelta torre y portada de arco de medio punto
 

Cruz en la clave sobre el dintel


Juegos de niños en el Camino...


La iglesia va quedando atrás


Caminando entre rosaledas...


Nos cruzamos con un pescador del pueblo...



Y continuamos entre las callejuelas. Nos llaman la atención aquellos altos, Arriba del Riego, que miran al mar...



Pasamos junto a un grupo de casas


Cruce a la derecha...


Y luego a la izquierda. Larga recta. todo de frente


Al fondo iremos hacia el camping


Impresionante montaña caliza: Candina, de 489 metros de altura, paraíso del buitre leonado


Chalets: el turismo playero y la cercanía al Gran Bilbao han hecho de estos pueblos auténticos barrios-dormitorio y urbanizaciones vacacionistas


Al fondo, la entrada al camping


Nos desviamos a la izquierda para salir directamente al antiguo Hospital de Peregrinos de la Vera Cruz, del que quedan aún algunas paredes en un estado lamentable


Se supone que su origen debió ser bajomedieval, si bien estas fundaciones hospitalarias podían tener un origen anterior


Lo que ha llegado a nuestros días arquitectónicamente obedece a parámetros del siglo XVI , si bien con reformas posteriores. Parte de sus dependencias, las principales, tenían dos plantas y cortafuegos


La puerta principal es de arco de medio punto y sin decoración alguna


Muy cerca se encuentra la capilla de San Roque...


Recordemos con honor aquí a los muchos peregrinos que nos precedieron en este camino milenario...


Aquí, en verano, llegan los peregrinos actuales, en romería a Santiago o a las cercanas playas, es el camping


El camping, a nuestra derecha


De frente, nueva línea de chalets


Y así salimos a la Playa de Arenillas, en la boca de la Ría de Oriñón


 Aquí vemos que el topónimo islares hace referencia a estos islotes, peñas de la mar. El más importante al fondo es La Ballena de Sonabia, llamada así por su forma, o Cabo Cebollero. Se forma también una isla en altamar o mar llena. Más cerca es la Isla Cercada, llamada así por lo abrupto de sus pequeños acantilados que la hacen casi innacesible


La Playa de Arenillas aparece y desaparece según las pleamares. No es extraño que en tran estratégico enclave se decidiese en 1594 hacer un muelle en esta ribera de la boca de la Ría de Oriñón, comunicado con una calzada que llevase al Camino de Guriezo: el Puerto de Arenillas


Así Castro-Urdiales, cuyo territorio abarca ambas orillas de la desembocadura, ejercía su control directo sobre los tráficos del estuario, donde había un molino de mareas y barquería para pasar de un lado a otro, no siendo menos importante el tráfico del mineral de hierro que, procedente de Somorrostro, se llevaba a la herrerías de Guriezo, que funcionaban con la fuerza motriz del río Agüera que aquí desemboca, antecendente industrial de la comarca


No era un muelle con pretensiones pero sí absolutamente válido el que diseñó el maestro cantero Nicolás de Hazas, más relacionado con el noble oficio que ejercía que con la ingeniería de puertos ya en boga en aquel momento. Para hacerlo se contrató por 148 euros y medio al vecino de Suesa Juan de Hontañón, interviniendo también el maestro de cantería Miguel de Cagigal que ya había acabado el puente de Brazomar en Castro-Urdiales.


En 1615 hubieron de hacerse ciertas obras de mantenimiento, obra de Juan Gutiérrez de Sonavia, así como en 1659 los vecinos de Islares y Pedro Gutiérrez ayudado de  tres oficiales de cantería y carpintería. Y en 1667 cobraba Simón Martínez 19.686 maravedís por un muro hecho en el camino. No fue suficiente, en 1673 quedó inutilizado por las galernas y hubo de ser reconstruido por Diego de Mioño. eN 1697 se pidio al vecindario que arreglasen la calzada, tan deteriorada que estaba perjudicando notoriamente a la villa
 

Aquí se arrendaban pinazas para la pesca costera o para llevar carbón a las herrerías río arriba, así como también para llevar hierro desde ellas a Bilbao. Aún se conserva el topónimo Las Escorias



Estos puertos de bajísimo calado irían desapareciendo pero, con la extensión de la industria del ocio y del turismu empezarían a revitalizarse en este sentido avanzando el siglo XX. Abrirían fondas, bares y casas de comidas, se trazaría la nueva carretera general, llegaría el camping y otros servicios y, en este caso, se revitalizaría el secular Camino de Santiago, basado a su vez en pasos naturales que fueron caminos prehistóricos, con todas sus variantes enlaces y ramales, transformados en vías y calzadas romanas y caminos reales medievales. Sobre buena parte de sus tramos se trazarían buena parte de las actuales vías de comunicación


Aquí, por ejemplo, salimos a la N-634 que coincide en este trazado con el viejo camino...


Y ahí tenemos la impresionante peña caliza de Candina, de 489 metros de altura. Es el hábitat de buitres leonados más cercano al mar que se conoce en Europa. La parte que cae sobre la ría pertenece al municipio de Castro Urdiales, la otra a Liendo. El monte fue escenario de una cruenta batalla durante la francesada o Guerra de la Independencia, cuando el 2º Batallón de Cantabria mandado por Juan López Campillo interviene en 1813 en las operaciones en torno a Castro-Urdiales, contando con la ayuda de guerrilleros locales como uno llamado Chamarrón


Allí bajo Candina y ante el mar, sobre los acantilados, está el pueblo de Sonabia, también intensamente urbanizado. Cerca, en la mina de Tueros (términos del municipio de Liendo), explotada en 1913, se extraía mineral de hierro se se cargaba, luego de salir de un túnel de la montaña, a través de un tren aéreo sobre la playa de Valdearenas en El Cargue de Sonabia, uno de aquellos numerosos cargaderos en voladizo que tanto abundaron en estas costas


Y una vez más La Ballena de Sonabia o Cabo Cebollero...


Llamada por los senderistas Nuestra Diosa...


Y esta es la Playa de Oriñón, al otro lado del estuario también, de finas arenas doradas...


Antaño existió un servicio de barquerías desde ambas orillas que, al hacerse el puente primero y luego, con la generalización del automóvil, desapareció. El trayecto en aquellas chalupas variaba según el estado de las mareas y las corrientes, si bien muchos recordarán a Tolo el barquero, el útimo que hubo allí: Otro anterior, hasta 1949, fue Plácido Cartesana, Placi. Un famoso viajero que dejó plasmadas, sobriamente eso sí, sus impresiones sobre el paso de la ría y en tránsito por el lugar fue el ilustrado asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos  quien a finales del siglo XVIII escribía así: "Cruelísima cuesta Candina, de piedra muy dura y quebrada. Barca de Oriñón. Sigue el mal camino"


Oriñón, en el valle del río Agüera y ante la playa, también ahora población turística al extremo oeste del municipio de Castro-Urdiales


Antes, la instalación del que se tiene por primer alto horno de España en Guriezo, aguas arriba, en 1833, dio cierta prosperidad industrial, dentro de las precariedades de la época, a estas riberas del Agüera, pues gabarras y barcazas iban con el mineral en bruto y luego lo sacaban en forma de hierro


Las barquerías hace mucho que han dejado de funcionar, lo que nos obligará a realizar un importante rodeo


Dejamos atrás Ondina y pasamos al lado de las marismas, un quebranto también para los vecinos, viajeros y peregrinos de antaño


Al otro lado están los campos ganados al estuario de Casa Tablas, La Marina y El Remolino


Aquí, justo antes de pasar bajo el viaducto de la Autovía del Cantábrico, dejamos el municipio de Castro-Urdiales para entrar en el de Guriezo, donde iremos valle arriba...