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martes, 20 de diciembre de 2016

LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL PUERTO Y EL HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN EN SANTOÑA (CANTABRIA)

Santa María del Puerto
La iglesia parroquial de Santoña, Santa María del Puerto, es un templo que fudalmentalmente responde a las trazas arquitectónicas del románico tardío, siglo XIII, con las pertinenentes reformas de siglos posteriores, pero está tan sumamente enraizado en la historia santoñesa que su historia, realmente, comienza muchísimo antes de la construcción del templo actual, pues literalmente hunde sus cimientos en la tierra.


Tras la conquista del territorio por las legiones de Augusto los romanos establecieron en Santoña, costa de la gens de los sámanos, uno de sus grandes puertos cantábricos, si bien no se sabe a ciencia cierta y con total seguridad si era el de Portus Vereasueca, Portus Blendium o Portus Victoriae, pero lo que sí es seguro que a aquel asentamiento se le dio el nombre de Portus, Puerto, como se conoció al lugar hasta que en el siglo XVIII empezó a emplearse oficialmente Puerto de Santoña, que luego quedaría en Santoña, nombre derivado de los pobladores sámanos y que también se empleaba, si bien documentalmente referido al Monte Buciero, la gran montaña del litoral sita justo detrás de la iglesia, también conocida como Monte Santoña. Los restos de aquel Portus romano han sido localizados en varias prospecciones arqueológicas en el campo de este santuario



Todo comenzó cuando en 1986 durante unas obras para la traída de aguas se hallaron unos restos que resultaron ser romanos, justo donde estaba el pórtico y, casi a la vez, donde están las campanas que fueron de la desaparecida torre añadida que tuvo el edificio, la famosa cerámica de terra sigillata, incluso con el nombre del artesano inscrito, iulius. Las excavaciones estuvieron al cargo del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola y el patrocinio municipal



Más a la derecha apareció un nivel romano intacto, con más cerámica, mosaicos y vidrios, joyas y demás objetos entre los que destacan los dedicados a la pesca, los cuales demostraron la existencia de un temprano asentamiento de Roma a mediados del siglo I que, a tenor de lo encontrado, debio tener gran prosperidad los siglo II y III. Luego, tras la decadencia del Imperio, aparece una capa de arena que da a entender que el establecimiento fue abandonado coincidiendo con las invasiones bárbaras


En el siglo VIII y coincidiendo con los albores de la Reconquista, la política repobladora del rey Alfonso I fijó población en torno a monasterios, que además de pequeños centros de retiro y oración, eran organizadores y administradores del territorio circundante, labrando tierras y protegiéndolas en la medida de lo posible. Este podría ser el origen más plausible de la primera iglesia aquí ubicada, relacionada con aquel cenobio que muy posible ya estuviese dedicado a Santa Maria, no olvidando que la palabra monasterio en aquellos momentos no implicaba para nada un gran edificio necesariamente, a veces una pequeñísima comunidad de frailes, se dice que en Santoña benedictinos, con algunos colonos o incluso una familia acogida a algún voto religioso Con gran seguridad implicaría la cristianización de algún espacio sagrado o socialmente relevante de la antiüedad, siendo imposible saber, como pasa en otros puertos cantábricos, ya hubisese pequeños núcleos cristianos en época tardorromana o posterior, pues tampoco es seguro que el abandono fuese absoluto, sino que quizás la vida urbana dio paso en los llamados siglos oscuros a otro tipo de poblamiento en la zona, como la vuelta a protectores castros o a pequeñísimas aldeas diseminadas. A veces se ha postulado si en tiempos del Ducado de Cantabria, en tiempos de los visigodos, ya habría aquí templo cristiano pero es imposible saberlo. Solo la leyenda fabulosa de la más que improbable llegada del Apóstol Santiago a Santoña fundando una primer iglesia podría ser la tradición piadosa que explicaría una originaria cristianización de la zona antes de la llegada de los musulmanes. Los primeros documentos que parecen guardar cierta relacón veraz de la existencia segura de esta fundación proceden del monasterio de San Salvador de Oña, en La Bureba (Burgos), bajo cuya órbita entraría el de Santoña, y señalan la fecha del año 836


Una década de asentamiento vikingo poco antes del año 1000 (expedición de Gunderedo en el 968), produciría un antes y un después en aquella primitiva repoblación que por vicisitudes varias del Reino de Asturias pasó al de León y de este al Condado de Castilla, Luego el conde castellano Sancho García lo repoblaría con comerciantes y pescadores de ballenas y llamaría al lugar peñate de Sancta Onia cambiando el nombre para asentar su dependencia a los abades del Monasterio de San Salvador de Oña en La Bureba burgalesa. Dentro de la política de pactos y alizanzas, la primogénita del conde castellano, Muniadona, se casaría con Sancho Garcés III de Navarra, uniendo ambos reinos al llegar al trono. Luego, al final de su reinado, Sancho Garcés III (o Sancho el Mayor) los reparte entre sus hijos, inmediatamente enfrentados, en el año 1035, uno de ellos, García Sánchez III, principal beneficiado territorialmente con el reparto, crea el Obispado de Nájera, donde su padre había establecido la capital, incluyendo en él parte de Castilla, con bastantes territorios costeros que incluirían el Puerto, actual Santoña



Es en ese momento, año 1038, cuando surge la figura del abad Paterno como autor del resurgimiento del enclave de Puerto y su monasterio de Santa María, reedificando el convento, afianzando la recuperación del lugar tras el ataque y asentamiento vikingo de 70 años atrás y, tal vez continuando un tímido resurgir iniciado con el conde castellano Sancho García. El caso es que Paterno regula la actividad religiosa y administrativa, trayendo nuevos colonos que revitalizarían el puerto y los trabajos agríocolas en este recuperado enclave que sería beneficiado en el año 1074 con el Privilegio Viejo de Santoña, un fuero especial en el que Santa María del Puerto quedaría asentado como un señorío con abad, mercado, puerto de refugio y concesiones comerciales así como jurisdicción territorial. Por todo ello se considera a Paterno como el auténtico fundador de Santoña. Con el tiempo la iglesia sería ampliada y reformada y esta sería la que llegó a nosotros, la del siglo XIII, de tres naves, siendo la central más grande que las otras


En esa centuria el románico va a ir dando paso al gótico y la iglesia de Santa María del Puerto obedece a un estilo que se da en llamar cuando tardorrománico, cuando protogótico



Esto resulta totalmente evidente en la fachada oeste, la principal, de arquería ojival, anunció de dicha transición de románico a gótivo. También ojivales y con columnas de basas, fustes y capiteles son las ventanas de los lados


Esta portada occidental está profusamente decorada y cincelada con gran maestría. Se atribuye la fábrica del templo a maestros canteros de la escuela burgalesa


Los arcos muestran motivos vegetales y gométricos. El tan empleado zig-zag le confiere sensación de movimiento


En el tímpano está la imagen de Santa María con el Niño, la patrona


Una cierta humanización de los rasgos del rostro de las figuras, sobre todo la de la Virgen, manifiestan esa transición al gótico apartándose de la mayestática o hierática postura del románico más clásico


Estos son los capiteles del lado izquierdo


Piñas y palmas, símbolos vegetales. Eternidad y Paraíso


Peces, como buen puerto pesquero, símbolo de Piscis y de Cristo, aunque en el románico los siginifcados de cada detalle están sujetos a diferentes interpretaciones, no necesariamente incompatibles


Escultura y pintura era una forma de plasmar mensajes, doctrina y conocimentos a una población que mayoritariamente no sabía leer o, incluso si sabía, necesitaba, tanto como lo necesitamos hoy, un "soporte gráfico" que sustente toda idea y pensamiento, ayudando a su compresión


Estas tienen garras parecen aves. Lo dicho, todo está en entredicho, valga la redundancia


Inequívocamente lo que son aves son las de los capiteles de la derecha


Para muchos, las almas de los justos alimentándose de la Gracia


Pájaros afrontados...



Pero fijñemonos también que las basas, el apoyo de los fustes de las columnas, también están esculpidas


Parece una concha de peregrino


Una cabeza humana


Basas de la izquierda


Basas de la derecha


Temas vegetales


Vamos ahora a la portada sur. Conviene señalar que algunos restos conservados de la vieja cabecera son del siglo XII, plenamente románicos, lo que serían parte de una obra anterior que desapareció durante una reforma en el año 1534


Aquí un contrafuerte ya trae la inspiración del arte gótico


Ventanucos de arcos ojivales


Presentan una cabeza humana entre dos piñas



Esta portada es en cambio de arquería semicircular, de medio punto, totalmente románica


Los arcos son lisos y carecen de decoración


Pero los capiteles están profusamente esculpidos. Estos son los del lado derecho


Seres monstruosos y animales mitológicos pueblan esta variada iconografía


Los vicios y las virtudes, la Eternidad, los pecados y los castigos, el Cielo y el infierno son los principales argumentos que muestran estas escenas


Una figura humana y lo que parece un animal de carga...


Además de la transmisión doctrinal estas imágenes nos aportan buena parte del acervo mental del medievo


Capiteles del lado izquierdo


Algunos muy gastados


De nuevo los pájaros afrontados


Otros elementos y detalles


La anfisbena o dragón de dos cabezas


Los elementos góticos más evidente son las cubiertas de crucería. Existen en el interior importantes pinturas flamencas como el retablo de San Bartolomé, del siglo XVI y obra del artista de Brujas Petrus Nicolai o Pieter de Moor. De esa centuria hay un retablo mayor, y del siglo XVII otro dedicado a San Pedro


Pasamos frente a la iglesia, por el lado norte


Nos fijamos en los canecillos, relativamente pequeños y sobre un alero tampoco muy saliente. En ellos vemos representados diversos bajorrelieves, principalmente cabezas, humanas o de animales


Fuente con piedra en forma de concha


Busto del Padre Gerardo Villota y Urroz, santoñés religioso y misionero a quien se le dedicó este busto en 1969


Volvemos a las campanas, que como dijimos pertenecieron a una torre que se le añadió a la iglesia para campanario, quitada en 1976. Se trata de campanas que se hicieron pasada la guerra civil, sustituyendo a las anteriores que, ante la necesidad de metales para la industria bélica en el Frente Norte, fueron utilizadas para tal fin. Son obra del maestro campanero trasmerano José Ruiz y fundidas en Meruelo, pueblo dela Trasmiera por el que pronto pasaremos



En el camino de la ilgesia hay una serie de imágenes, obra del santoñés Víctor de los Ríos, que conmemoran el cincuenternario de la canonización de Santa María del Puerto en 1999. Esta es la Dolorosa


Jesucristo


Jesús Divino Obrero



San Francisco de Asís...


En este orden de cosas, relacionado con la iglesia y las peregrinaciones estuvo largo tiempo ubicado en Santoña el Hospital de Nuestra Señora de la Consolación, para la acogida de peregrinos que acudían tanto por tierra como por mar. Sus primeras noticias son del año 1614 y parece ser extinguido en 1786. Se sabe estaba en el barrio entonces llamado La Pieza y se fundó por testamento del capiscol o chantre Juan de Isla, beneficiado de esta iglesia de Santa María de Puerto, quien donó casa para hospedería de pobres y peregrinos. Disponía de huertas con frutales (naranjos) que ayudaban a su mantenimiento y de capilla propia. Recibía cada cierto tiempo la llegada de los visitadores, inspeccionando su estado, rentas y buen hacer hospitalario a pobres y peregrinos,primero del Arzobispado de Burgos y luego, al crearse, de la Dócesis de Santander. Donaciones de otros particulares sufragaron los gastos de esta obra pía que antaño abría sus puertas a los romeros que pasaban por Santoña




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