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sábado, 17 de diciembre de 2016

LAREDO: EN LA PUERTA DE BILBAO Y EL ARRABAL. EL HOSPITAL DE PEREGRINOS DE LA VILLA O SANCTI SPIRITUS (CANTABRIA)

Puerta de Bilbao o de San Loenzo. Laredo
Llegando a Laredo, con Santoña al fondo
Tres (al menos) son los caminos señalizados que entran en Laredo porcedentes de Liendo, dos de ellos, el que viene directamente por Tarrueza y el que viene de la Sierra de la Vida por las Cárcobas, han confluido ya aquí, al pie de La Torre, para llegar al casco urbano de la villa pejina (de pejes, peces) por una de las puertas de la antigua muralla: la Puerta de Bilbao, que encontraremos cuesta abajo


Aquí empezamos a bajar las escaleras para dirigirnos a la dicha Puerta de Bilbao, que ya vemos desde aquí y, algo más arriba, la iglesia de Santa María de la Asunción, en la Puebla Vieja, por donde viene el tercer camino, el que, bajando también por la Sierra de la Vida se desvía para, por Valverde y La Tahona, bajar y entrar en Laredo por la iglesia de San Martín y la Puerta de la Virgen Blanca


La iglesia de Santa Maria de la Asunción es el símbolo del Laredo que comienza su apogeo al recibir el Fuero que ampara sus libertades en el año 1200 y han de acometerse obras para el drástico aumento de población que tal oportunidad brindaría a mucas gentes que vendrían aquí a asentarse. Sobre ella y sobre la villa está La Atalaya, vigía permanente del mar, fuente de recursos pesqueros y comerciales y también vía de invasiones, pues por eso allí se emplazó la batería del Fuerte del Rastrillar


La concha de Laredo y Santoña, con la Ría de Treto, es un litoral poblado desde la más antigua Prehistoria, si bien el antecedente inmediato a las actuales poblaciones son los castros cántabros de los clanes coniscos que poblaron estas riberas del río Asón y su desembocadura en el estuario. No está claro el origen del topónimo, si bien mayoritariamente se supone debe ser latino, quizás una evolución de glaretum (arenal), larida (gaviota) o lauretus (laurel)


Fuese como fuese lo cierto es que esta impresionante concha de más de cuatro kilómetros, brazo de arenal inmenso que es La Salvé, junto con la Ría de Treto que casi cierra, es en sí misma un puerto natural y vía de comunicación importantísima que debió aprovecharse desde tiempo inmemorial. La conquista romana aprovechó estas rutas fluviales y marítimas y estableció en la vecina Santoña un histórico puerto aunque se duda cual exactamente de los citados por las fuentes clásicas en la costa cántabra podría ser: Portus Vereasueca, Portus Blendium o Portus Victoriae


Es en relación con Santoña cuando Laredo aparece por primera vez llamado como tal, se trata de una donación hecha por unas gentes de unas heredades que tenían en la iglesia laredana de San Martín al monasterio santoñés de Santa María del Puerto en el año 1068, si bien 100 años antes hay una referencia en las  Antigüedades de España, del abad Fracisco de Berganza señalando que ya había aquí un antiguo puerto de pescadores. En ese sentido el Cabildo de Mareantes de San Martín de Laredo, fundado hacia el año 1000, es el más antiguo de España


Iglesia de San Martín y de Santa Catalina, que también vemos desde aquí, asomando entre los edificios de la urbe, por donde entra en Laredo, al otro lado, el camino que baja de Las Cárcobas, Valverde y La Tahona para entrar en la Puerta de la Virgen Blanca.


Pero el gran impulso de Laredo vino dado por el rey castellano Alfonso VIII que, dentro de la política de afianzamiento de la corona frente a los señoríos laicos y eclesiásticos, buscando además una efectiva de Castilla al mar, concede a la población el Fuero de Laredo, con toda una serie de ventajas tributarias y libertades individuales y económicas que supusieron una afluencia tan importante de gentes que para ellos se edificó una muralla que los amparase y una nueva iglesia, mayor, esta de Santa María de la Asunción. Laredo también sería beneficiado con la construcción de un puerto en ese determinante siglo XIII. Es en este contexto cuando aparece la figura del mítico clérigo Pelegrín, religioso de Santa María del Puerto en Santoña, quien destinó sus bienes y esfuerzos en favor de la nueva puebla, siendo recompensado por el monarca


El éxito fue tal que un siglo y pico después de su fundación la Puebla de Laredo hubo de erigir nuevas murallas que cerrasen los barrios que se extendían más allá de las defensas primigenias, El Arrabal, duplicándose la extensión de la villa. Es entonces cuando se hace en la nueva muralla la Puerta de San Lorenzo, luego llamada de Bilbao, esa a la que nos dirigimos escaleras abajo, por ser entrada y salida de gentes y mercancías en dirección a la capital vizcaína. El fuero se extendió a otras tres villas de la costa cántabra, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera que, junto con algunas vascas, se unirían en la Hermandad de las Villas de la Marina de Castilla con Vitoria o Hermandad de las Marismas, afianciamiento del poder naval castellano, tanto en lo comercial, con rutas con todo el orbe atlántico europeo y haciendo valer sus intereses frente a la poderosa Liga Hanseática, como en los intereses portuarios de las grandes rutas de las pesquerías y, como no, en los militares, participando en las batallas navales de la conquista de las plazas andaluzas, participando en la Guerra de los Cien Años y, alguna vez, protegiendo la exportación de la lana castellana a Inglaterra y Flandes y la importación de manufacturas, incluyendo en ese tráfico la salida de productos mineros e infinidad de mercaderías, tal y como reflejan los antiguos documentos... "vino, sidra, naranjas, quintales de pescado çeçial y una pipa de sardinas"


Cuando las reformas administrativas de los Reyes Católicos extinguen la Hermandad de las Marismas es creada en 1496 la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa del Mar, la de las cuatro villas cántabras con fueros reales (Laredo, Castro-Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera, que abarcarcarían una extensión de poder directo mayor incluso que la actual Cantabria. Laredo sería la capital y a lo largo de aquellos siglos de oro, del XV al XVI sería en ocasiones poco menos que una sede regia, pues recibiría continuas visitas y estancias de monarcas y sus familias, Isabel de Castilla, su hija Juana, Catalina de Aragón, Carlos I, siempre despachando asuntos de estado o participando en la política de alianzas con otras potencias europeas. En ese ámbito, el descubrimiento de América hizo de Laredo el único puerto cantábrico efectivo para participar en las expediciones al Nuevo Mundo. En esa época se abrirían nuevos espacios urbanos públicos, ayuntamiento, plazas, conventos, casonas, calles...


De todas maneras, las nuevas rutas americanas favorecerían más a otros puertos que a Laredo y sería una de las causas de un periodo de decadencia, junto con las guerras endémicas de España con Francia, Holanda e Inglaterra que destruirían las mejores vías atlánticas, e incluso supondrían ataques directos contra Laredo como el saqueo de 1639 a manos de las tropas del Arzobispo de Burdeos. También el consumo y comercialización de pescado se vería seriamente afectado por esta situación de crisis. Se erigirían nuevas defensas, como el Fuerte de Rastrillar en La Atalaya y El Castillo del Pedregal (La Torre de Laredo) en La Arenosa. Por si fuera poco las rivalidades entre las familias más poderosas, Escalante, La Obra, Cachupín y Villota del Hoyo, incrementaron la tensión a nivel interno. Todo ello causó un bajón demográfico, pero había también cosas positivas que mantendrían y consolidarían la recuperación de Laredo, asentado su capitalidad del Corregimiento de las Cuatro Villas al ser su sede en 1629.


En 1762 sucede un acontecimiento de máxima trascendencia, las reformas borbónicas conceden que la población sea sede Regimiento de Milicias, al cargo de un corregidor que representando al rey ostentaría su bastón de mando, el célebre Bastón de Laredo, que en la práctica supone la capitalidad de Laredo en todo el territorio entre Vizcaya y las Asturias de Oviedo. Pero una villa pujante, Santander, le iría ganado la partida, favorecida por ser su puerto la salida comercial de las Harinas de Castilla, sede catedralicia en 1754 y ciudad un año después, Consulado de Mar y Tierra en 1785, pasó a ser residencia del corregidor en 1802. Laredo se constituyó en ayuntamiento constitucional en 1822 y pasó a ser cabeza de partido judicial pero en 1833 la nueva provincia creada para englobar todas las entidades cántabras pasó a llamarse de Santander (desde 1982 Cantabria) y tres años más tarde Laredo perdía el Bastón y todo atisbo de capitalidad. La actividad comercial portuaria de los grandes barcos que traería la navegación a vapor se centraría mayoritariamente en el Puerto de Santander, la nueva capital


No obstante Laredo mantendría una vez más su posición puntera en otros ámbitos gracias a la industria conservera que favoreció notabilísimamente la pesca, lo que daría ocasión a un nuevo aumento poblacional que sería la razón del Ensanche o ganancia de nuevos espacios urbanos a partir de 1881 y, tras no pocas vicisitudes, construir un nuevo y gran puerto pesquero pues el viejo muelle medieval, además de insuficiente, formaba parte de aquel ensanche.


Mientras, una nueva industria, el turismo, iba extendiéndose. Al principio, el veraneo en localidades marinas para realizar la salutífera y beneficiosa costumbre de los baños de ola, recomendado por la nueva medicina europea, apenas pasó de unas pocas familias de las clases más elevadas, pero luego, al extenderse a otros estamentos sociales y ganarse el derecho a vacaciones fue produciéndose un boom que, tras la posguerra europea atrajo a Laredo el turismo internacional, principalmente europeo y especialmente francés, desde 1960, ello conllevaría un gran despegue económico y que a partir de los años 70 del siglo XX el turismo nacional acudiese en masa a Laredo.


La villa creció y en buena parte es en la práctica una ciudad, si bien hubo no poca especulación urbanística y masificación, llegando a urbanizarse el gran brazo de dunas de La Salvé en su casi total extensión. Con todo, Laredo llegaría a ser declarada Capital de la Costa Esmeralda, aunque simbólicamente, la villa recobra una cierta capitalidad...


Y hoy, como hace 800 ó 1000 años, los peregrinos de todo el mundo vuelven a Laredo con la recuperación de las rutas xacobeas, entrando, tal y como hacemos nosotros, por la Puerta de Bilbao, donde estaban las murallas que daban acceso a la Puebla por El Arrabal, también llamada Puerta de San Lorenzo o Arco de la Calzada, la torre es del siglo XIV y la puerta abría y cerraba con un sistema de guillotina.


Nos llama la atención la hornacina en medio de su fachada, con una figura...


 La ampliación al sur de la muralla en el siglo XIV abarcó este barrio al que entramos, llamado de San Lorenzo el Viejo, pero también al artesanal de Los Cordoneros junto al río Bario y el de la Mar o la Taleta, junto al puerto y playa, espacio reaprovechado en el Ensanche decimonónico y actual Plaza de Capuchín


Pasando al otro lado tenemos un mapa de situación, un plano de Laredo


En él aparece Laredo, la Puebla Vieja, el Ensanche y los barrios extendidos por la Playa de Laredo o La Salvé. Aquí se ven las dos opciones que tenemos para proseguir camino: una es recorrer La Salvé hasta El Puntal, la punta donde un servicio de barquerías pasaba a viajeros y peregrinos a Santoña, servicio que, naturalmente evolucionado a los nuevos tiempos, sigue existiendo. La otra, también empleada por los romeros de antaño, es dirigirnos a Colindres para pasar el río Asón por el Puente de Treto y así rodear la ría por el sur a través de Adal, Cicero, Bárcena  y Gama para emprender dirección norte por Escalante y en Argoños enlazar con el camino de Santoña


Aquí vemos nuestro entorno más inmediato


Dejamos atrás la puerta y su torre


Seguimos bajando por las escaleras, justo al lado de la que Casa de los Alvarado, del siglo XV, donde nació uno de los capitanes de Pizarro en la conquista del Imperio Inca, Hernando de Alvarado. Al lado estaba el Convento de Santa Isabel


Y aquí pasamos a la capilla del Espíritu Santo, parte del antiguo hospital de peregrinos de esta denominación, o exactamente de Sancti Spiritus, sito al otro lado. El ábside tiene todos los visos de ser una construcción románica del siglo XIII, parte de tramo recto y parte semicircular, con canecillos hermosamente esculpidos. Otro cuerpo anexo a su izquierda fue mandando construir en 1492 por Don García de Escalante y su mujer Doña Catalina Fernández del Castillo, con el deseo de que fuese su panteón.


Los canecillos muestran cabezas de animales...






Al lado está el que fuese monasterio franciscano de Laredo, fundado a finales del siglo XVI cuando los franciscanos de Barrieta, eclesiásticamente Colindres, recibieron por fin permiso del Cabildo de la Iglesia de Santa María para establecerse en la villa en 1568, tras una epidemia de peste. Allí está la Residencia de la Casa de la Trinidad, fundación de las monjas trinitarias, establecidas en él desde el día 5 de enero de 1884, religiosas con una loable actividad y que acogen a los peregrinos, siendo para muchos una gratísima e inolvidable experiencia de convivencia. No lejos está el albergue El Buen Pastor pero abundan pensiones y hoteles. Laredo, consagrada desde hace muchas décadas al turismo, va prestando cada vez más atención a los peregrinos


Siguiendo ruta damos la vuelta al ábside de la capilla del Espíritu Santo


Y sus cabezas de animales




Y este fue el antigo Hospital de Peregrinos de la Villa, bajo la advocación de Sancti Spiritus, fundado en el siglo XV y que acogía a los peregrinos que venían por tierra... y por mar. Había 16 lechos y estaba a cargo de monjas. Fue remozado en el siglo XVIII y a esa época se debe su traza actual, si bien se sabe ya existía en el siglo XIII, por lo que sería contemporáneo de la obra románica de la capilla. Ejercía labor asistencial a peregrinos y benéfica para los pobres, pasó en todos esos siglos por diversas vicisitudes, en algunos casos incluso se temió por su desaparición, pues no siempre las rentas y donaciones satisfacían las necesidades.


Este texto de 1787 en su fachada rememora su reconstrucción


El hospital fue especializándose en el tratamiento de enfermedades más que como hospedería para pobres, transeúntes y peregrinos. Estaba naciendo hospital en su significado actual, el de centro sanitario.


Arcos de medio punto en las casas que miran al antiguo hospital


Hay una pequeña plaza o explanada


Nosotros seguimos la calle Espíritu Santo


En dirección al cruce con la calle Revellón


Pasamos al lado de la casa natal del pintor laredano Ángel Alonso



Aquí, nos unimos al camino que, bajando por la calle de Santa María, viene de la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción, justo en el cruce que delimita el emplazamiento original de la Puebla Vieja del siglo XIII. Aquí estuvo una de las puertas de la muralla primigenia antes de que esta se sustituyese por otra en el siglo XIV, abarcando el doble de terreno en los espacios que guardaba al sur de la villa


Por la calle Revellón nos dirigimos a la Plaza de la Constitución, en una verdadera artería comercial de la Puebla Vieja de Laredo



Plaza de la Constitución


Este es el Ayuntamiento Viejo, que estuvo en funcionamiento hasta el año 2007. Se trata de uno de los edificios que se construyeron en el siglo XVI y sigue el diseño de 1557 de Simón de Bueras. Fue inaugurado en 1562. Sus grandes arcos sostenidos sobre columnas hacen de él el más magnífico monumento renacentista de Cantabria


En la fachada, los blasones consistoriales...


Son representaciones, comunes en otras villas cantábricas que participaron en aquella empresa, de un buque de Laredo rompiendo las cadenas defensivas del río Guadalquivir ante la Torre del Oro durante la campaña de conquista de Sevilla en los años 1247 y 1248




Enfrente está la Casona-Palacio de la familia de La Mar


Construida en el siglo XVII, estaba en la orilla del río Bario, que era navegable y formaba parte del viejo puerto medieval, ahora canalizado subterráneamente. Destaca el enorme escudo familiar en lo alto de la fachada



Leones y sirenas con las armas de los Mar, Arce, Mantilla y Libarona


Damos la vuelta al Ayuntamiento Viejo para seguir camino, encontrando allí frente a los soportales de ese lado, un busto


El busto de Carlos I de España y V de Alemania en Laredo


Carlos I de España y V de Alemania que en 1556 desembarcaba en Laredo tras abdicar de sus tronos en Bruselas, dejando España e Indias a Felipe II, su hijo, y el Imperio a su hermano Fernando. Era su intención dirigirse a La Vera, en Extremadura, a curar su gota y alejarse del mundanal ruido, yendo luego a la casa-palacio que mandó construir junto al Monasterio de Yuste cuando estuvo acabada en 1557, donde ya se retiró definitivamente hasta su fallecimiento año y medio después. Es el famoso Último desembarco de Carlos V, muy celebrado en Laredo


Ante Carlos V se extienden los edificios del Ensanche, ganados al viejo muelle medieval y al mar a partir del proyecto de Pedro Cebredos de 1881. El Camino aquí se bifurca: quienes deseen ir a Santoña cruzando la Ría de Treto en el servicio de barquerías que antaño tomaban también muchos peregrinos, han de ir a la derecha por la calle López Seña y recorrer el Paseo Marítimo de la Playa de Laredo o La Salvé hasta El Puntal. Quienes quieran rodear el estuario han de dirigirse a la izquierda por la Avenida Duque de Ahumada en dirección a Colindres y el Puente de Treto. La primera opción es muchó más corta pese a que hemos de andar más de cuatro kilómetros hasta el embarcadero, que ya no adolece de aquellos inconvenientes que echaban atrás a muchos romeros del paso de rías. Además conoceremos otra villa marinera de raigambre e historia: Santoña. En el segundo caso haríamos una etapa de unos 17 kilómetros o poco más, pues desde el puente sobre el río Asón en Treto habría que hacer una más que considerable vuelta para en Argoños enlazar con el camino que viene del embarcadero de Santoña, aunque también nos permite conocer otras interesantes poblaciones y lugares. Como siempre decimos en estos casos: la elección es nuestra