Eres el Peregrino Número

jueves, 8 de diciembre de 2016

EL CAMINO NORTE PASA DE EUSKADI A CANTABRIA(1): DE KOBARÓN A ONTÓN POR LA VÍA VERDE DE EL PIQUILLO (MUNICIPIOS DE MUSKIZ Y CASTRO-URDIALES)

Ontón, municipio de Castro Urdiales, Cantabria, desde el camino de la Vía Verde de El Piquillo
El Camino Norte en la zona oriental de Cantabria. Véanse a la derecha los tres caminos que van a Ontón desde Euskadi
Entra el Camino Norte o de la Costa en Cantabria procedente de Euskadi y lo hace por dos lugares, los dos viniendo por el municipia vizcaíno de Muskiz, en el Gran Bilbao, uno, el más empleado en la actualidad, sigue por El Hoyo la vía verde del antiguo ferrocarril minero que transportaba el mineral de hierro que se explotaba en esta zona fronteriza hacia el cargadero de El Piquillo, situado en la ensenada de Ontón, ya en Cantabria, municipio de Castro-Urdiales, otro es la carretera N-634 pasando de La Rigada (Muskiz) a El Haya (Castro-Urdiales), tal vez menos pintoresco y que discurre al lado de la Autovía del Cantábrico, si bien, gracias a ello precisamente, la inmensa mayoría del tráfico rodado, principalmente el pesado, va ahora por esa autovía, haciendo más llevadero el caminar por el arcén asfaltado de la carretera nacional, sin el agobio de la circulación continua de vehículos. No sabemos a ciencia cierta cual sería el trazado histórico del camino antiguo, tal vez la N-634 lo siga en buena parte aprovechando el paso directo y natural sobre el que luego se trazaría la autovía, o tal vez alguna empedrada senda por las colinas costeras de las inmediaciones, pero lo que sí sabemos es que su mismo origen es muy anterior incluso al culto de Santiago, el itinerario se basa en gran medida en la calzada romana Brigantia-Ossaron (A Coruña-Oyarzun/Oiartzun -o Irún-) que comunicaba toda la cornisa cantábrica y que, a su vez, inisitimos, seguiría pasos naturales muy anteriores, como lo demuestran los castros o fortificaciones de la Edad del Hierro existentes o, mismamente, los aún más antiguos campos de túmulos megalíticos del Neolítico y la Edad del Bronce que hallamos en todo su recorrido. Con el tiempo, la ancestral calzada pasó a ser Camino Real, esto es, "camino del rey o del reino", camino público (más o menos teoricamente, pues también había peajes, llamados entonces "portazgos"). La toponimia ha plasmado en estos trechos su impronta caminera. Ya desde su más remota memoria el milenario camino costero tuvo ramales, desvíos y variantes, buena parte de ellos señalizados


Los trazados que llegaron a nuestros días no siempre seguirán necesariamente el más antiguo en todos sus tramos, porque además en la costa había ciertos inconvenientes, uno de ellos las desembocaduras de los ríos: ahora existen puentes pero hasta el siglo XIX las numerosas rías que forman los cursos fluviales en su desembocadura había que pasarlas en lancha que no siempre reunía todas las garantías de seguridad. Resultaba entonces además que no siempre había embarcaciones ni barqueros que cruzasen viajeros a la otra orilla, o si los había, el precio del pasaje era causa de protestas, tal y como reseñan las crónicas, con un precio no siempre asumible mismamente para un viajero, arriero o mercader, no contemos para un peregrino que, las más de las veces, había de caminar con "lo puesto", mendigando o soliticitando auxilio y limosna en las numerosas instituciones hospitalarias fundadas a lo largo del trayecto, bien porque era pobre de por sí o bien porque entonces no era seguro (tampoco ahora), ir con más dinero de la cuenta por estos indómitos caminos en los que, a lo largo de la mayor parte de la historia, hubo pícaros, ladrones y salteadores. Estas razones obligaban a muchos, peregrinos y transeúntes en general, a tomar desvíos alternativos para remontar las rías hasta algún puente o vado existente en el interior del país. A veces incluso dejaban la costa y se dirigían a los valles y cordilleras de tierra adentro, aprovechando todo tipo de sendas y pasos. La búsqueda de posadas, alberguerías y hospitales de peregrinos era otro motivo para dispersarse en la red de caminos existente en el litoral, si bien había uno principal, aunque no siempre necesariamente el mismo, pues dependía de muchos factores cual era el más escogido en cada época y momento. En nuestros días se tiende a presentar unos caminos como oficiales y otros alternativos, observando a nuestro entender disparidad de criterios. Normalmente se busca el itinerario histórico, si bien como decimos puede haber varios, otras veces el más corto, otras el más bello paisajísticamente... si una carretera ha afectado a la senda original se le buscan alternativas que, en el Camino Norte, son muchas veces vías verdes y sendas costeras, abiertas recientemente y a veces más largas pero que evitan asfalto, coches y camiones. En todas las comunidades por las que pasa el Camino abunda esta variedad de opciones si bien en Cantabria hemos de decir que muy especialmente, si bien cada cierto tiempo se revisan y actualizan criterios y hay cambios. Aquí intentaremos presentar todas las opciones o las más empleadas y mejor señalizadas al menos, explicando en cada caso sus características para que podamos escoger. Dicho esto y simplificando vamos a lo práctico, a explicar las vías de paso del Camino Norte de Euskadi a Cantabria, que son dos, si bien al llegar a Ontón se harán tres, pasamos a explicar el porqué, relatando el trayecto por estas diferentes opciones. En este caso lo haremos con el más empleado, la Vía Verde de El Piquillo:

El Camino en El Hoyo, al sur de Kombarón
Esta vía verde viene de Pobeña por la playa de La Arena y sigue el trazado ferroviario del antiguo tren minero que recorría este litoral rico en minas de hierro que se explotaron, documentalmente que se sepa, desde la Edad Media, pero que en el siglo XIX tuvieron un gran impulso al ser explotadas por grandes compañías, es el Paseo Itsas-Iur, que aprovecha la caja de la vía férrea que se empleó hasta 1963. En esta bifurcación iremos a la derecha. Al fondo está Kobarón, municipio vasco de Muskiz, donde hay bar y, algo más arriba, la N-634, bajo los montes de El Haya (306 m.). A nuestra derecha está la ladera oriental de El Cueto (213 m.), pertenenciente a Euskadi


Esta es la señalización del Donejakue Bidea o Camino de Santiago en el País Vasco. Aquí la Vía Verde de Itsaslur enlazará con la Vía Verde de El Piquillo, denominación actual del antiguo paso ferroviario y minero


La senda, hormigonada, enlaza aquí, siguendo esta curva a la derecha, con la pista asfaltada que viene de Kobarón. A lo lejos son las casas de El Hoyo


Senda y carretera local


La pista ha sido acondicionada


A la derecha desemboca en el Mar Cantábrico el arroyo de La Sequilla. Más allá está La Juncosa


Restos de las explotaciones mineras con El Cueto al fondo. Durante siglos los vecinos tenían derecho a sacar mineral y comerciar con él, en pequeñas explotaciones que iban abriéndose acá y allá y cerrándose cuando surgían dificultades. Los avances técnicos del siglo XIX además de los vaivenes políticos hacen que las minas comunales pasen a grandes compañías extranjeras y así en 1859 se abre la primera mina propiamente dicha, a la que seguirían cuatro más en 1868. La proximidad al mar, en primera línea de costa, favoreció que se construyesen cargaderos para el mineral, si bien constituyó un desafío para el ferrocarril minero, abierto en los mismos acantilados


En esta bifurcación seguimos de frente


Letrero de El Hoyo y flechas amarillas de la ruta xacobea


Durante más de un siglo fue esto un gran hervidero de actividad minera, viniendo gente de muchos lugares a trabajar en estas minas. Se conservan incluso restos de los antiguos hornos de calcinación


A nuestra izquierda las casas de El Hoyo


A lo lejos más instalaciones mineras


Zona de descanso, con fuente


Antiguos almacenes


Y cargaderos del mineral al tren de estas antiguas minas de Amalia Vizcaína, propiedad de la Compañía Joseph Mac Lennan


Joseph Mac Lennan era un ingeniero de minas, nacido en 1845, hijo de un escocés de Inverness residente en Santander que trabajó como contratista de la línea férrea entre esa ciudad y Alar del Rey (Palencia). La actividad de su padre le familiariza con la situación industrial del norte de España y en la década de 1870 participa en la minería de hierro en esta comarca entre Cantabria y Euskadi, consiguiendo diversas concesiones y creando un emporio industrial que icluía siderúrgia y navieras


Al este, más allá de La Juncosa, vemos el mítico Monte Lucero o Luzuero (309 mts.), con sus farallones rocosos, parte de la red defensiva del famoso Cinturón de Hierro de Bilbao durante la Guerra Civil Española. existiendo búnkeres y trincheras. A sus pies está la Punta Lucero y su espigón, en el Abra Exterior del Puerto de Bilbao, en la boca de la Ría del Nervión


En su origen el puerto estaba al lado de la villa de Bilbo/Bilbao, capital de Bizcaia/Vizcaya, y era incluso anterior a su fundación como villa con la concesión de la Carta Puebla en el año 1300, si bien desde finales del siglo XIX se fue extendiendo hasta la desembocadura del estuario. Así en 1877 se emprende la canalización del río y las primeras obras del Puerto Exterior y en 1877 la del Muelle de Hierro de Portugalete. El Puerto Exterior nacería en 1902 entre el Dique de Santurce y el Contramuelle de Algorta, acabándose en 1904. En 1985 comienza a hacerse el Superpuerto con este gran dique de Punta Lucero y el de Punta Galea. En el 2011 está en pleno servicio esta gran y nueva dársena, extendiéndose el puerto por los los municipios ribereños de Santurce, Ciérvana, Guecho, Portugalete y Abanto y Ciérvana


Ante nosotros, las ruinas de los cargaderos de las minas de Kombarón


Más áreas de descanso, con paneles explicativos


Tramo recto


Seguimos de frente por la vía verde asfaltada


Buena vista del litoral, con Peñacercada en primer término, a la derecha las casas de La Cavila, Rompeolas y Mozocuadra y, a lo lejos, otra vista de El Lucero


El Espigón de Punta Lucero con su parque eólico a la izquierda y la subestación eléctrica a la derecha


Al otro lado de la ría están la Punta Calea, la Punta Txitxarro y el Cabo Billao o Billao Itsasmuturra


Así vamos despidiéndonos de esta costa vasca, ya citada por el historiador Plinio con su "monte de hierro" en tiempos de Roma, costa de los Autrigones que se extendían del Asón al Nervión por la que discurrían milenarias sendas costeras y entre el litoral y el interior, repoblada luego por Alfonso I tras los siglos oscuros altomedievales y luego parte del histórico Señorío de Vizcaya, siendo siempre disputada por sus puertos y estratética situación, librándose varias batallas durante las Guerras Carlistas por la posesión de Bilbao, así como durante la Guerra Civil


Así vemos los acantilados de La Juncosa, El Aspra y La Barra y luego la Punta del Castillo Viejo, que cierra la ensenada de Muskiz por el oeste mientras la Punta Lucero lo hace por el este, ensenada donde se sitúa la Playa de la Arena, que no vemos desde aquí, así como la desembocadura del Barbadúa y Pobeña, donde había más minas y cargaderos de mineral de hierro


Y ahora, mirando al oeste, contemplamos ya la costa de Cantabria


Es Castro-Urdiales, la capital del primer municipio cántabro del Camino Norte, con la Punta de la Atalaya a la derecha y más al fondo aún la Punta de la Pepina y la del Rabanal, una gran cuña que se adentra en el mar, donde estuvo el Portus Amanum o Puerto de los Ámanos y el Castro de los Várdulos (de ahí Castro-Urdiales) pertenecientes a los autrigones. Aquí fundaría en el años 74 el emperador romano Tito Flavio una de sus colonias o civitas, Flaviobriga


Hacia Castro-Urdiales nos encaminamos, pero antes aún nos aguarda un buen recorrido y varias alternativas. No es obviamente como ya hemos dicho esta vía verde del antiguo ferrocarril minero el paso histórico de los peregrinos. El Camino Norte sigue en buena medida las viejas calzadas y/o vías romanas, que a su vez tomaban ancestrales sendas y pasos naturales existentes desde remotos tiempos. Esos milenarios caminos fueron, con sus variantes, cruces y cambios, la base de las comunicaciones hasta la puesta en marcha de las actuales carreteras en los siglos XVII y XVIII, carreteras que, en no pocos casos, máxime en estos en los que el espacio entre las montañas y el mar es tan fragoso, se han construido en ciertos tramos valiéndose también del trazado de ciertas partes de esos caminos. Más modernamente, las autovías o autopìstas también han afectado a estos seculares itinerarios. Es por ello que, en ocasiones, las asociaciones de amigos del Camino promueven la señalización por sendas alternativas que, pese a no ser aquellos mismos caminos de romería, aparten al peregrino del tráfico, buscando, como es este el caso, un recorrido más seguro y agradable


A nuestra derecha la Punta del Fraile. Estamos a escasos metros del paso de Euskadi a Cantabria


Aunque la actividad portuaria y minera terminó años ha el paisaje sigue siendo marítimo e industrial. Justo aquí, vemos la fábrica química de Derivados del Flúor, sobre la Punta de la Garita o de Ontón, que cierra por el oeste la Rada de Berrón, donde estaba el viejo cargadero de El Piquillo. A la derecha son los formidables acantilados de Saltacaballos, sobre los que discurre la Autovía del Cantábrico y, más arriba, la carretera N-634, cuyo trazado entre Ontón y Castro-Urdiales, abierto en la segunda mitad del siglo XIX, en pleno auge minero, constituyó un atajo importante respecto al camino antiguo por Baltezana, por donde va el itineario oficial del Camino Norte. Actualmente la N-634, sin tráfico, constituye un trayecto que eligen muchos peregrinos, no tan histórico pero sí mucho más corto, alternativo al que va por Baltezana rumbo a Otañes, Santullán y Sámano. Arriba a la izquierda son los montes de Pico Haro (383 m.), donde hubo minas de montaña cuyas cicatrices aún son visibles. A sus pies y al lado de la rotonda de enlace entre carretera y autovía reconocemos algunas de las primeras casas de Ontón


Los acantilados de Saltacaballo o Saltacaballos, detrás de la Punta de la Garita, constituyen un impresionante paredón vertical donde también hubo trazado ferroviario para otro cargadero de mineral que llegó a ser bombardeado por los aliados en la II Guerra Mundial al cargar mineral barcos alemanes en un muy desconocido episodio histórico. Más a lo lejos la Sierra de Hoz, con el Alto de Cerredo (644 m.)


Seguimos admirando Castro-Urdiales con las luces del alba. La población se sabe fue reconstruida por los cántabros en el año 585 según testimonio de Hauberto Hispaliense, tras haber sido atacada y devastada por los hérulos o los visigodos. Tras las repoblaciones de la Reconquista queda integrada en el año 1023 como parte del Reino de Pamplona, siendo nombrada como Castrum Ordiales en documento del año 1102 narrando la visita del obispo de Burgos. Luego en el 1163 Alfonso III de Castilla le concede fuero de villa, a instancia del antiguo Señor de Vizcaya Lópe Díaz de Haro, tenente de Castro-Urdiales y de las Merindades de Castilla la Vieja, buscando buena comunicación marítima con Inglaterra y Francia y haciendo de ella la primera villa marítima del Reino de Castilla


Caminamos por la ladera norte de El Cueto


Y llegamos junto a una casa solitaria, con parcela cerrada por un seto


Pasamos al ladodel portón de entrada


Y es por aquí donde dejamos Euskadi


Para entrar en Cantabria


Municipio de Castro-Urdiales


Mucha antención ahora a este cruce


La Vía Verde de El Piquillo sigue de frente, si bien pronto llegará al túnel de La Galerna y a los acantilados de la Ensenada de Ontón, donde en ocasiones se corta el paso a consecuencia de los desprendimientos, no aconsejándose caminar por allí cuando hay viento o temporales. Para ese caso se ha señalizado un camino alternativo a la izquierda, que sube a Las Mieres (pinchar aquí), pero nosotros en este caso vamos a seguir de frente


Sin separarnos de la vía verde, la antigua caja ferroviaria, caminando en llano. Aquí estuvo antaño una de las minas de la zona, la Mina Josefa


Nos acercamos a otra casa, la primera de Cantabria en este camino


Admirando estas extensas praderías costeras que acaban en los agrestes acantilados


Cobertizos para el ganado


La pista es siempre ancha y llana, como corresponde al antiguo ferrocarril que fue


Entrada a la casa


Una larga barandilla de madera cierra el Camino a la derecha


Volvemos a ver la costa cántabra hasta Castro-Urdiales


Y la factoría de Derivados del Flúor


Castro-Urdiales, que desde tiempo inmemorial su puerto forma parte de las rutas marítimas europeas y sus pescadores y marinos se aventuran en el Atántico. Asimismo la marinería participa con la armada castellana en diversos episodios de la Reconquista y en 1296 se integra con otras villas del oriente cantábrico en la Hermandad de las Marismas para defender sus intereses comerciales y políticos, tanto frente a los señores locales como ante competidores externos como los ingleses, fomentando el comercio naval europeo. Castro-Urdiales fue parte del Señorío de Vizcaya entre los años 1394 y 1471, solicitando previamente en el primer caso su unión y en el segundo la separación. Es en esa época (1395) cuando se funda, por privilegio de Enrique III, la cofradía de navegantes, o más exactamente el Noble Cabildo de Navegantes y Mareantes del Señor Santo Andrés que Felipe II confirmaría en 1548


En 1494 entraría en el Corregimiento de las Cuatro Villas, sucesora de la Hermandad de las Marismas que se había extinguido cuatro años atrás. Formaban parte del Corregimiento Castro-Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera. Castro-Urdiales se especializaría en el comercio con América tras su descubrimiento, desdejando el europeo, pero la decadencia no tardaría en llegar como consecuencia de pestes y galernas. Participaría con naves y soldados en la empresa de la Armada Invencible contra Inglaterra e intentó infructuosamente, por el temor de Bilbao a su competencia, salir de la Hermandad de las Cuatro Villas pera reintegrarse en el Señorío de Vizcaya en 1676, cosa que no consiguió hasta 1738 previo pago de 140.000 escudos aunque tres años después regresaba al Corregimiento de las Cuatro Villas. Aún en 1776 se planteó institucionalmente el paso a
Vizcaya y en 1778 las villas del corregimiento formaron con otros territorios la naciente Provincia de Cantabria y entre 1799 y 1801 sería uno de los distritos de la Provincia Marítima de Santander


La ciudad quedaría destruida por las tropas napoleónicas del general Foix en 1813 pero recuperaría su perdido esplendor comercial con el auge de la minería del hierro a mediados del siglo XIX, así como la recuperación de la pesca con la actividad de la pujante industria conservera. Los ferrocarriles y las obras en el puerto serán sustanciales mejoras. En 1833 es parte de la Provincia de Santander que en 1982 pasaría a llamarse Cantabria


Esta es la Punta del Cobarón, A lo lejos seguimos viendo la boca de la Ría del Nervión y Puerto de Bilbao


Por su parte este trazado del ferrocarril tiene su origen cuando en 1898 fue fundada la empresa Compañía Minera Chávarri Hermanos para explotar estas minas entre Kovarón y Ontón, luego compradas por una firma de los Países Bajos y luego, tras la posguerra al industrial Vicente Elosúa de Castro Urdiales. Las minas eran a cielo abierto y este ferrocarril que las llevaba al mencionado cargadero de El Piquilllo recorría unos dos kilómetros y medio de trayecto


La senda llega a un túnel del ferrocarril minero. A veces están en obras, conviene enterarse de ello antes, por ejemplo los albergues donde hemos pernoctado con anterioridad o contactando con alguna asociación xacobea o con la oficina de turismo pertinente


A la entrada del túnel un cartel nos advierte


Es un trayecto en el que hay que tener ciertas precauciones


El túnel está apuntalado


El túnel de La Galerna, de unos 60 metros


Suele haber frecuentes reparaciones


Esta vía es muy frecuentada por la vecindad de estos pueblos entre Cantabria y el País Vasco, además naturalmente por peregrinos


Ya salimos al otro lado


A los acantilados de la Ensenada de Ontón


Vemos ya el viaducto de la autovía, bajo el que pasaremos, y antes de él y sobre la senda la Casa del Práctico, que dirigía las maniobras de carga en el desaparecido embarcadero de El Piquillo, estructura metálica sobre el mar que descargaba el mineral en los buques de carga fondeados enfrente y que estuvo en funcionamiento hasta su destrucción por una galerna en los años sesenta del siblo XX


Se trataba de una larga viga metálica de 120 metros a la que se le añadió en 1954 una cinta transportadora. Su diseño original de 1894 era un proyecto del ingeniero Alberto Palacio que empezó a dar servicio dos años después


Esta es la base de piedra en la Punta del Rebombal sobre la que se asentaba el embarcadero


También hay una galería subterránea que comunicaba con las minas. Aquí estaba la mina de El Hoyo. El cargadero prestó servicio desde 1896 hasta los años 60 del siglo XX, cuando fue destruido por un temporal


La Casa del Práctico, la vía verde y la autovía


Paseo sobre los acantilados


Un mirador


Con zona de descanso


Excelentes vistas sobre la ensenada


Paso abierto entre la roca


Por lo alto de aquella colina, prado arriba donde hay una cabaña, viene de Las Mieres el trecho alternativo a este tramo de vía verde, utilizado en días de galerna o temporal y cuando los desprendimientos lo aconsejen


Portento de la naturaleza y titánica obra humana


Nos acercamos al tramo de acantildado que, junto con el puente, puede ser la parte más peligrosa del recorrido


Han sido puestas redes metálicas para evitar la caída de rocas


Pero donde no hay se ven restos de continuos desprendimientos


Barandillas caídas


Roca picuda


Aquí abundan los helechos y la pared del acantilado se halla cubierta de ellos y de más vegetación, siendo más estable y no tan pronunciada


Curva a la derecha


Bancos de piedra


Un eucalipto solitario ha crecido en el acantilado


Vista hacia el Puerto de Bilbao


Otro mirador


Que nos ofrece estos paisajes


Siguiendo ruta


Ya ante la Casa del Práctico


El Piquillo, donde hay restos de tres depósitos de mineral, el túnel de las tolvas y por supuesto la base del cargadero


Pasamos al lado de estas estructuras


Patrimonio industrial y natural


La explanada del embarcadero, ahora aparcamiento, donde acaba la vía verde


Derivados del Flúor y Punta de la Garita


La Casa del Práctico


Nos acercamos a ella


Viejos edificios mineros


La vegetación costera ha ocupado lo que fue un espacio industrial y minero hasta hace unas décadas


Pasamos bajo la Casa del Práctico


Y llegamos al aparcamiento y final de la Vía Verde de El Piquillo


Coincidente con  el Camino del Norte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco


Dejamos así este inolvidable sector constero entre el País Vasco y Cantabria


Y por la explanada nos dirigimos a Ontón, viendo a la izquierda los 298 metros de altura del pico La Gracera y a la derecha el ya mencionado Pico Haro


Caseta a la entrada de la Casa del Práctico. En ella hay una flecha amarilla


La Casa del Práctico con sus huertas




Y rebaños de ovejas. Por allí vemos bajar el camino de Las Mieres


Nos acercamos al viaducto de la Autovía del Cantábrico


Bajamos un poco, siguiendo siempre la señalización


Aquí se unen este y el camino procedente de Las Mieres


Bajamos un poco a la derecha


Y nos disponemos a pasar bajo el viaducto de la autovía


Pero justo antes miremos un momento a la derecha


Pues veremos la rada y Playa de Berrón


Playa de Berrón, desembocadura del río Sabiote, bajo la factoría de flúor y ante la Punta de la Garita o de Ontón


Una hermosa vega precede a la playa, formada principalmente por bolos o cantos rodados


Pasamos pues bajo el viaducto


Y admiramos Otón al otro lado


La vega forma parte del pequelo valle en el que se asienta Ontón, rodeado de montañas. Aquí nos desviamos a la derecha para tomar el atajo que baja directo hacia la población


Bajando a Ontón



Seguimos las señales


Aquí tenemos otro buen mirador


Una hermosa atalaya sobre este hermoso y cerrado valle entre las sierras costeras y el mar


Por aquí baja el Camino


Abajo en el valle vemos la casa-palacio de Ontón


Pronto caminaremos por allí


Podemos detenernos unos instantes antes de entrar en el pueblo y observar todos sus barrios y lugares. Los barrios de Burzaco y Allendelrío se encuentran entre la carretera nacional N-634, que atraviesa Ontón de este a oeste, y el mar


Pero para nuestro caso reviste especial interés en núcleo central, asentado entre el valle y la ladera norte del Pico de la Gracera. Y es allí el Camino se bifurcará: uno seguirá a la derecha, para ir a Castro-Urdiales por la carretera nacional, a unos 8 kilómetros de distancia. No es el trazado más histórico pero sí el más corto y ofrece buenas vistas del litoral aunque sin dejar la monotonía del caminar por asfalto. Sí nos permite visitar el vecino pueblo de Mioño, donde también hubo cargadero de mineral. El otro trayecto, el histórico, sube valle arriba hacia Baltezana y baja luego al valle de Otañes para proseguir por Santullán y Sámano hasta Castro-Urdiales, donde se unirá con el anterior. Es el doble de largo pero más agreste y que discurre por sendas y carreteras secundarias, más agradable para el caminante a pesar, eso sí, que duplica la duración del trayecto


Allí está la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción de Ontón, la lado de la carretera general, por donde viene, siguiendo la N-634, otra de las entradas señalizadas a Cantabria, la que entra por El Haya


Su origen es medieval y se han descubierto viejos sepulcros pero su estructura actual responde a las reformas posteriores, principalmente las de 1702 en las que se hicieron las bóvedas, trabajo efectuado por Pedro de la Llama, Juan Antonio de Higuera, canteros del taller de Ribamontán al Mar y Güemes y por Carlos de San Miguel y Francisco Solórzano, canteros de la Junta de Cesto. Frente a ella sube el ramal que se dirige a Castro-Urdiales por Mioño


Desciende el sendero al valle


Y en esta bifurcación al pie de los pilares del viaducto bajamos a la izquierda


Veamos la flecha


Senda estrecha y pedregosa pero de paso fácil


El Camino pierde rápidamente altura entre la espesura...


Pero enseguida salimos de los matorrales


Llegando al valle


Se termina la cuesta abajo


Y pasamos el puente sobre el río Sabiote


Siguiendo luego a la izquierda


Por aquí el río está canalizado para prevenir inundaciones en el camino que comunica pueblo y playa


Sauce llorón


Paseo de barandillas de madera, similar al de la vía verde


Matorral, seto silvestre, fincas y vegetación de ribera conforman en paisaje de nuestro más inmediato entorno


Y esta es la casa-palacio de Ontón que antes veíamos desde arriba


Lamentablemente en ruinas...


Seguimos por la orilla


Zona de huertos


Caminamos entre las huertas y el río


Una encrucijada antes de llegar al núcleo de casas


Seguimos adelante todo de frente


Con el Pico de la Gracera siempre en lontananza, al sur


Casas restauradas y fachadas de piedra


Nos separamos un poco del río


 La arquitectura popular es semejante a la de Vizcaya


 En esta bifurcación hemos de ir a la derecha


 Pasando delante de esta hilera de viviendas


Flechas indicadoras


Y azulejos xacobeos


Cruce y todo recto


Por aquí sigue la ruta


Pasamos frente a más viviendas unifamiliares


Y ahora mucha atención en este cruce


Hay flechas a izquierda y a derecha


A la izquierda se toma la ruta histórica a Baltezana y el valle de Otañes. Es el camino largo, si bien el más antiguo y original, con paisajes de bosques y valles, por el que recorremos unos unos 16 kilómetros hasta Castro-Urdiales



A la izquierda de estas casas que encontramos enfrente va la ruta a Baltezana, que es el camino oficial, pero a la derecha sigue otra, alternativa


Y es que por aquí a la derecha se sube a la iglesia y se sigue por la carretera N-634 directos a Castro-Urdiales por Saltacaballos y Mioño. Es el camino corto, de unos siete kilómetros, con gradiosas vistas sobre la costa y los impresionantes acantilados, si bien siguiendo el asfalto y tráficos de la carretera N-634. Hemos de elegir