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jueves, 9 de marzo de 2017

CONTRUECES: EL ALBERGUE DEL PALACIO DE SAN ANDRÉS DE CORNELLANA Y LA HISTORIA DEL SANTUARIO (GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS)


Palacio de San Andrés de Cornellana
La ciudad de Gijón/Xixón, la más poblada de Asturias, estudia desde hace tiempo inaugurar un albergue público en el casco urbano, en el mismo Camino o su entorno más inmediato, pero esta es hasta el momento una asignatura pendiente. Desde hace años se habla para ello de la Casa Paquet, enfrente del antiguo muelle y hoy puerto deportivo, en el mismo centro y en pleno casco antiguo o barrio alto de Cimavilla, a escasos metros del la Plaza del Ayuntamiento, al lado de la Plaza del Marqués, y en una zona de bares y hostelería, muy turística, el corazón de la villa de Jovellanos. Mientras tanto y ciertamente la ciudad y su entorno sí dispone de variada oferta de hoteles, pensiones, alojamientos, etc. algunos especialmente dedicados a acoger peregrinos, además de otros viajeros. Por ejemplo en el Camping Municipal de Deva, entrando en el concejo hay bungalows a ellos dedicados, hay también albergue con bar y merendero privado en La Guía, actualmente barrio urbano a la entrada de la ciudad, luego tenemos la Residencia Universitaria, en el barrio de Cimavilla y, saliendo casi ya de Gijón, en Puao, ladera del Monte Areo, un particular volcado con el Camino ofrece cama y posada a los romeros. Durante bastante tiempo, el único albergue público, no ya específicamente de peregrinos, sino del estilo albergue juvenil, aunque abierto a todos, es el del Palacio de San Andrés de Cornellana, sito en un lugar privilegiado al sur de la ciudad, barrio de Contrueces, aunque sensiblemente apartado del Camino, a unos tres o cuatro kilómetros, si bien el servicio de autobuses municipales te deja muy cerca (línea 20 de Emtusa). Puede irse andando también desde el centro siguiendo la Avenida de El Llano y Carretera del Obispo


En este palacio, en un entorno verde y tranquilo, estamos en un lugar de gran importancia histórica que estimamos muy oportuno reseñas pues es un aliciente más para realizar, si aquí nos hospedásemos, una hermoso paseo por aquí y por las inmediaciones


Ya en la documentación medieval se ve como auspiciador de la construcción de un primer palacio y santuario en Contrueces al monarca Alfonso III El Magno. Aquellos primigenios edificios podrían a su vez aprovechar más antiguas estructuras pues se han localizado señales de la existencia de una más que posible villa romana en el lugar, como muros, materiales constructivos y monedas. Aquel primer palacio vería sin duda ampliaciones y transformaciones hasta su destrucción a finales del siglo XIV durante las guerras trastamaristas que asolaron Gijón/Xixón. Poco después y coincidiendo con la reconstrucción de la ciudad, el palacio sería vuelto a construir a principios de la siguente centuria por iniciativa de los Menéndez Valdés, señores de Cornellana


El Palacio de San Andrés de Cornellana también tendrá reformas, pues su traza actual es del año 1702 y su capilla dedicada a San Fernando de 1759


Impresiona su grandioso escudo con las marmas de los señores de Cornellana, La Espriella, Valdés, Bernaldo de Quirós y Jove


En 1978 el palacio fue adquirido por el Ayuntamiento y en 1992 y tras su completa rehabilitación pasó a albergue juvenil en el que se hospedan numerosos peregrinos


Ante el palacio se extiende una quinta con césped, bancos y mesas y buena arboleda, cerca hay bares y comercios


Saliendo de la quinta del palacio atrevesamos el parque que hay enfrente para ir a conocer, a escasos metros, un conjunto excpecional


La iglesia de Nuestra Señora de Contrueces


Y su antigua Casa de Novenas, ,entrada al conjunto por la Carretera del Obispo


Se atribuye como hemos dicho al rey de Asturias Alfonso III El Magno  la construcción de un primer templo y palacio en Contrueces de los que nada se conserva, pues lo que pudiese quedar de su primitiva estructura tras sucesivas reformas y reconstrucciones desapareció al levantarse el edificio actual en el s.XVII. Únicamente una talla en madera de Santa Apolonia, patrona de los dentistas, y la de un Cristo, de entre los siglos XIV-XV, son las imágenes que se conservan de un templo bajomedieval que sería la continuidad de la fundación de Alfonso III.


En 1638 se inició la construcción del edificio que vemos en nuestros días, labor acabada en 1660, obras dirigidas por Gonzalo de Güemes Bracamonte y luego tras su muerte por Fernando de la Huerta, con piedra de las canteras de Roces y La Coría, contando con el patrocinio y ayuda del Ayuntamiento o Casa de la Villa, el linaje de los Menéndez Valdés, dueños del cercano palacio de San Andrés de Cornellana y de los propios vecinos de Ciares (la divisoria entre Ciares y Roces por la parte de Contrueces se situaba justo detrás de la Casa de Novenas y de allí al Palacio de San Andrés), pero el más destacado patrocinador de la nueva fundación es sin duda Fernando de Valdés, hijo de Pedro de Valdés, vecino de Roces Fernando tenía grandes propiedades y negocios de pan, vino y hierro, y es  llamado en los documentos de la época "gobernador y capitán general del Reino de León y regidor y depositario de la ciudad de Oviedo", gozando de importante posición y grandísima influencia, con casona solariega en El Campo Valdés, actual Colegio Santo Ángel, cerca de la iglesia de San Pedro. El último remate, el del cabildo, fue realizado por Juan Chamorro, vecino de Caldones, que también había hecho el enlosado del cuerpo del edificio. Sabemos que en las obras del nuevo santuario de Contrueces trabajaron canteros montañeses de Trasmiera. El 24 de junio de 1660, festividad de San Juan, la obra ya estaba acabada, Fernando de Valdés había muerto y firma la escritura Felipe Rato Argüelles



Existió la creencia que en Contrueces había tesoros escondidos, no en vano en la antiguedad fueron halladas monedas romanas, en concreto del emperador Nerón, sospechándose que hubo una villa o poblamiento en torno a un santuario pagano sobre el que se edificó una capilla cristiana. También se hablaba, como en todos estos lugares legendarios, de misteriosos túneles y galerías subterráneas, algunos incluso se dice que salieron a la luz al trazarse la actual carretera del Obispo, a mediados de la centuria del 1.700. La existencia de un enclave de gran trascendencia tuvo que ser poderosa razón para que allí mandase edificar su palacio un rey como Alfonso III, que extendía sus dominios desde Navarra hasta más allá del Duero y del Atlántico, pero aún más para que marcase una impronta fundamental en la historia de Gijón/Xixón, sabemos que las reuniones o conceyos  municipales de la Casa de la Villa o Ayuntamiento se celebraron varias veces en este lugar, al amparo de la antigua capilla, fácilmente en el cabildo, según era costumbre, como en el año de la peste de 1566, buscando apartarse de la epidemia que asolaba a la población. Luego, a los pocos años de acabado el nuevo santuario, en los años de sequía de 1666, 67 y 68 se celebran procesiones a manera de rogativas por la lluvia entre Gijón/Xixón y Contrueces. Las procesiones debieron de repetirse en numerosas ocasiones porque sabemos que en la celebrada en 1723 se disputó la cuestión sobre si la preferencia de las mismas era para la parroquia de Gijón/Xixón o para la de Ciares. Las diferencias sobre este y otros asuntos administrativos ocasionaron varios pleitos entre las dos parroquias y también con el obispo, por el nombramiento de mayordomos o encargados de la administración de los bienes muebles e inmuebles del templo.


Otro importante quebranto vino por la fundación de un seminario diocesano en la Casa de Novenas, destinada a los peregrinos que realizan las novenas, ejercicio de devoción que se practica durante nueve días para lograr la gracia o intercesión de un santo, en este caso la Virgen de Contrueces, durante las nueve jornadas que esta permanecía en Cimavilla con motivo de aquellas procesiones. El edificio empezó a ser frecuentado por los obispos de la diócesis desde el obispado de Juan García-Avello y Castrillón entre 1730 y 1744, pues al ser dueña la Iglesia de estos terrenos, se veían con derechos sobre todas aquellas dependencias y por ello a los pocos años se fundó dicho seminario diocesano, allá por 1742, iniciándose unas reformas que no agradaron al Ayuntamiento. La antigua Casa de Novenas pasaría a llamarse Palacio Episcopal y la taberna allí existente para servicio de los romeros cerró sus puertas. La parte civil no tenía posibilidad alguna de oponerse legalmente por carecer de escritos y papeles, ya que tanto santuario como casa se edificaron por devoción sobre terrenos de propiedad eclesiástica. Tanto fue así que uno de aquellos obispos que pasaban sus descansos en Contrueces, Juan Francisco Manrique de Lara, llegó a intentar prohibir los bailes de la juventud en la romería, pues le incomodaban, pero tal y como relata este suceso el mismo Jovellanos en su octava carta a Ponz, mozos y mozas se apartaron, pero solo unos metros, para recitar una alegre canción que decía:

                                                         "El Señor Obispo manda
                                                          que s'acaben los cantares
                                                          primero s'han d'acabar
                                                          obispos y capellanes"


Antiguamente exisitió gran tradición de llevar al santuario ofrendas y ex-votos en ruego o en acción de gracias por algún don pedido y/o recibido, desde cuadros saliendo ilesa la víctima de un accidente hasta maquetas de barcos de pescadores y objetos marineros. En la invasión napoleónica o francesada fue utilizado como polvorín de los pertrechos de guerra enviados por Inglaterra para el Exército Asturiano (así se le menciona), llamado a las armas por la Junta General de Principado, al ser la primera en declarar la guerra a Napoleón


 En el interior hay un impresionante retablo barroco con la imagen de la Virgen María, la Asunción, y otras imágenes, algunas de las cuales se atribuyen al gran escultor gijonés Luis Fernández de la Vega. Arriba hay una representación de Santiago en su versión bélica, con su caballo blanco


Dado el simbolismo y gran veneración de la Virgen de Contrueces para muchos es la verdadera patrona de Xixón, asunto que llegó a causar una cierta polémica hace todavía unos pocos años, porque si bien el patrón religioso es San Padro, muchas personas  veneran como tal patrona a la Virgen de Begoña, totalmente relacionada con esta de Contrueces, pues celebran ambos santuarios la llamada Virgen de Agosto o Asunción de María (la Asunción es Nuestra Señora de Contrueces), no obstante al estar el de Begoña más cerca de la ciudad se decide que la gran fiesta de Xixón se celebre ese día del 15 de agosto en esta iglesia del actual paseo, al estar más próxima y en pleno casco urbano de la ciudad (y pese a  que Nuestra Señora de Begoña es realmente el 11 de octubre). Esta es la razón por la que se dispone que la de Contrueces se haga siempre al domingo siguiente del 15 de agosto, festividad de Begoña en Xixón. Además en Contrueces, ya desde antiguo, se organizaban ferias ganaderas por San Fernando y San Miguel, que en aquel momento estaban decayendo, siendo entonces el historiador Juan Junquera Huergo (autor entre otras cosas de la pimer gramática del asturiano) quien propusiese en 1849 al Jefe del Distrito Civil de Xixón que se trasladase una de ellas, la de san Fernando, al casco urbano, coincidiendo con las fiestas de Begoña, pero dedicándola más a objetos de lujo y recreo, aprovechando la afluencia de forasteros que acudían a tomar los baños veraniegos.


El templo fue respetado durante la guerra civil, incluso su retablo barroco obra del maestro tallista Luis Fernández de la Vega. Se cuenta que cuando un grupo de personas llegaron al santuario para quemarlo una vecina les convenció para que no lo hiciesen, pues ella aprovecharía aquel gran retablo para hacer leña todo el invierno, que se avecinaba duro. No sabemos si es totalmente verosímil pero es la versión que nos fue dicha hace años por gentes de Contrueces



Por su parte, la Casa de Novenas, enfrente del santuario, también tuvo su historia de entonces acá: con el tiempo nuevos obispos empezaron a cambiar de gustos, pues prefirieron disfrutar los veranos en una nueva quinta de Somió (Quinta del Obispo), y el Palacio Episcopal pasó a particulares. Fue entonces, siendo propiedad de José Ruiz Gómez y su hijo Servando, residencia de una reina, María Cristina, durante unas históricas jornadas de 1852: su visita oficial para inaugurar el ferrocarril de Llangréu, acompañada de su segundo marido el duque de Riansares y de numeroso séquito. Desde entonces se le da el título al lugar de Real Sitio de Contrueces (al igual y por idéntico motivo que al Real Sitio de Covadonga)


En 1947 el conjunto de Palacio Episcopal o Casa de Novenas y santuario pasa al Corazón de María, impulsandose nuevamente las fiestas, por lo que a lo largo de unas décadas la romería aquí celebrada se hace multitudinaria, para luego volver a decaer posteriormente. Elprau de la fiesta es actualmente terreno deportivo, pero un grupo de personas entusiastas celebran siempre, el domingo después de Begoña, una típica y emotiva conmemoración, recuperando incluso para los creyentes la tradición de las novenas, y festejando a pesar de los pesares, e incluso de lo que digan a veces obispos y capellanes, la que para muchos es y siempre será la verdadera patrona de Xixón, cuya talla, al igual que numerosos elementos artísticos y arquitectónicos, fue restaurada en el año 2001




A pocos metros y en la misma carretera del Obispo hay otro lugar importante, aunque por otros motivos, el histórico Llagar de Contrueces, fundado en 1928 por Manuel Rubiera Cifuentes, de buena sidra y que puede visitarse confirmando horarios, llagar glosado por la canción asturiana de José González El Presi


Desde el llagar regresaremos al albergue para continuar luego una jornada más del Camino volviendo al centro de Gijón/Xixón