Eres el Peregrino Número

domingo, 22 de octubre de 2017

ELECHAS: LA ISLA DE LOS RATONES Y LA ISLA DE LA HIERBA. EL CAMINO POR LA BAHÍA DE SANTANDER (2)

El Camino y la Punta del Urro o de Elechas
En La Junquera, dejando atrás Pedreña y la Playa del Rostro, los peregrinos que han elegido ir de Somo a Santander bordeando toda la bahía llegan por senda costera a la Punta del Urro o de Elechas, nombre de este pueblo del municipio de Marina de Cudeyo al que vamos a llegar enseguida


El trayecto está enlosado y, aunque no sigue en principio un trazado histórico de las peregrinaciones, al menos nos aparta del tráfico de la carretera. A la derecha se extienden las marismas, parte de ellas fue ron desecadas a partir de los siglox XVIII y XIX para aprovechamiento ganadero (a la izquierda)


Estas fincas ganadas a la marsima son ahora el campo de golf municipal de La Junquera. La fundación del Real Club de Golf de Pedreña en 1928, muy cerca de aquí, fomentó este deporte, naciendo grandes campeones como Severiano Ballesterios o Ramón Sota


Al sur contemplaos una magnífica vista de esa parte de la Bahía de Santander


El primer plano vemos El Pantalán, que desde la Punta del Urro se adentra en la bahía


Se trata del Pantalán de Dynasol con sus tuberías, inaugurado en 1966 para llevar materia prima, gases licuados, a la factoría de esta empresa, del grupo Repsol, en Gajano, a 5 kilómetros de distancia, contando los 1,8 que mide este pantalán


Más allá veremos el Aeropuerto Seve Ballesteros-Santander, los polígonos y dársenas de Raos y Maliaño y Peñacastillo, donde se halla el castro prerromano, luego fortaleza medieval, que pudo ser el antecedente poblacional directo de la actual ciudad de Santander. A la izquierda vemos la iglesia a cuyos pies se unirán este y el camino que desde Somo pasa a Santander en lancha para cruzar la ciudad


Toda esa parte de la bahía fue aprovechada desde hace tiempo como zona de expansión portuaria e industrial de Santander


Mirador de avifauna sobre la marisma, de gran riqueza marisquera


A nuestra izquierda un arroyuelo


Lo pasamos sobre esta pasarela


Tramo de tablas con barandilla


Y al otro lado suelo enlosado


Comenzamos a subir


Y al oeste vemos enfrente, en la otra ribera de la bahía, Santander, capital de Cantabria. Es muy posible que existiesen poblamientos muy antiguos, prehistóricos mismamente, en este lugar. la ladera norte de la colina de Somorrostro y la antigua ría de Becedo debieron ser parajes ya apetecidos para los más pretéritos asentamientos humanos antecesores de la ciudad. Es muy posible que existiesen poblamientos muy antiguos, prehistóricos mismamente, en este lugar. la ladera norte de la colina de Somorrostro y la antigua ría de Becedo debieron ser parajes ya apetecidos para los más pretéritos asentamientos humanos antecesores de la ciudad


Pero no es hasta época romana donde hallamos los primeros testimonios incontestables de la fundación de la primera ciudad, el Portus Victoriae Iuliobrigensium, que, independientemente que estuviese aquí o en otro lugar, son evidentes señales de un puerto y civitas o villae romana cuyos restos han aparecido en toda esta ribera, desde el subsuelo de la catedral hasta La Magdalena. Pasada la época romana sufrió el primigenio asentamiento los ataques de pueblos bárbaros y en tiempos del rey Alfonso II El Casto se funda aquí la Abadía de los Cuerpos Santos sobre un santuario anterior ubicado en Somorrostro en el que se hallaba el relicario de los santos San Emeterio y San Celedonio, los cuales habrían sido decapitados en Calahorra en el siglo III y cuyos cuerpos, unos siglos después, habrían llegado a Santander en una barca de piedra, creencia similar a la llegada del cuerpo decapitado de Santiago a Galicia, escapando de la invasión musulmana


Dice la creencia piadosa que la barca dio la vuelta a esta península y chocó atravesando lo que hoy es la Isla de la Horadada, en la boca del estuario, guardándose a partir de entonces estas reliquias en una cueva situada en el Cerro de San Pedro y, cristianizando sin lugar a dudas un lugar sagrado pagano, se fundó un primer templo al que le sucederá posteriormente este monasterio donde se veneran los restos de San Emeterio, San Celedonio y otros mártires desconocidos. Aparte de la existencia de un antiguo culto a San Andrés en Peñacastillo que pudiese ser el origen del topónimo actual, hasta ahora era mayoritariamente aceptado que el topónimo Santander venía de Portus Sanctorum Emeterii et Celedonii, y en concreto de San Emeterio por evolución fonética de Sancti Emetherii-Sancti Emderii-Sanct Endere-San Andero-Santendere-Santanderio-Santander). Si bien en los mapas antiguos aparece cuando como San Emeterio y Sant Ander, versión esta última que ha dado pie a la posibilidad que estuviese vinculado a San Andrés


En aquel alto sobre la Playa de los Peligros, vemos el Hotel Real, ideado por Alfonso XIII para alojar a su séquito durante sus estancias veraniegas en Santander. Bajo sus auspicios se empezó a construir en 1916. Diez años antes la familia real ya venía a tomar los baños de ola y se asentarían en el cercano Palacio de la Magdalena


El Hotel real fue solemnemente inauguradi el 12 de julio de 1917 y, décadas después y acabada la monarquía, albergó numerosas iniciativas entre las que destacan los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Festival Internacional de Música de Santander, razón por la que en el hotel se alojaron directores como Rostropovich o Zubin Metha o que en su gran terraza Jorge Sepúlveda escribió la letra de la canción: "Mirando al mar soñé, que estabas junto a mi". El Hotel Real se desestazionalizó en 1972, cuando empezó a abrir todo el año y en el 2003 de reformaron la cocheras para el nuevo centro de talasoterapia


Divisamos al norte a la derecha Pedreña, embarcadero de las lanchas de Los Reginas, popularmente Las Pedreñeras, donde atrancan al ir y volver de Somo a Santander, singladura que emplean muchos peregrinos y asentada desde la Edad Media. Otros romeros y viajeros no deseaban exponerse a las corrientes de la bahía, peligrosas para las frágiles embarcaciones de antaño, y realizaban este periplo de rodear la bahía, pese a que les supusiese una jornada más de esfuerzos, ahorrándose también el precio del pasaje. En Medio están la Isla Mouro y la Península de La Magdalena


Península de La Magdalena, donde se han localizado restos romanos de a partir del siglo I de nuesta era, justo tras la conquista del territorio por parte del Imperio de Augusto en las guerras asturcántabras contra Roma. Dada su privilegiada situación sobre la ciudad y la desembocadura fue desde siempre un enclave fortificado en el que se libraron algunas batallas durante la Guerra de la Independencia


A primeros del siglo XX fue regalado al rey Alfonso XIII y allí se construyó entre 1909 y 1911 el palacio real, razón por la que también se conoce al lugar como Real Sitio de la Magadalena. Se esperaba, como así fue, que la presencia del monarca con su familia y séquito promocionase Santander a todos los niveles, especialmente por parte de las clases más pudientes, que estableciesen aquí sus quintas de recreo, residencias, negocios y espacios de ocio, principalmente la vela. Alfonso XIII utilizó el lugar como mansión de veraneo entre 1912 y 1929. Es de entonces cuando, por iniciativa real, se planta en la península el bosquete de pinos. Luego pasó a ser sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, hasta la actualidad


Una lengua de arena de adentra desde Somo hacia el interior de la boca de la bahía, casi cerrándola en la Punta Rabiosa, es El Puntal, prolongación del Arenal de Somo. Allí, a la izquierda de Pedreña, barrio de La Barquería, donde están muelle y embarcadero, tenemos la Isla de Mogro, que por un error de transcripción pasó a ser conocida como Isla de Mouro. Fuen en el siglo XVIII por errata cartográfica de Vicente Tofiño de San Miguel. En ella abundaba el hinojo marino, planta muy apreciada para condimentar comida, de la cual se proveían marineros flamencos, ingleses y franceses en el siglo XVI durante sus viajes comerciales


En 1570 se proyecto fortificarla pero la fortaleza al final se construyó en la Península de la Magdalena, el Castillo de San Salvador de Hano. En aquella época se sabe que los santanderinos venían a esta isla a proveerse de huevos y palomas, llegando a tener que regularse esta actividad para evitar su desaparición. En 1812 los ingleses ocuparon la isla y establecieron una batería que intercambiaba cañonazos con las del castillo de La Magdalena, defendidas por tropas napoleónicas. Ello favoració el desembarco de los españoles en El Sardinero, recuperando la población. El faro se inauguró en febrero de 1860, estando allí dos fareros que solían quedar aislados durante los temporales


Arenal de El Puntal, que nos tapa a la vista la boca de la Bahía de Santander en La Magdalena


En un estremo de La Magdalena veremos el Faro de la Punta de la Cerda, donde estuvo la batería de cañones de la Punta de la Cerda, lugar cercano al antiguo amarre en forma de argolla donde atracaban los barcos con problemas para llegar a puerto, por lo que fue llamado también Faro de la Argolla. Antes que se construyese el Palacio de la Magdalena y dada su lejanía de la población era este el lugar estipulado para descargar pólvora y dinamita. Actualmente atracan solo embarcaciones de recreo. El Faro se inauguró en el año 1870 y hoy es el Aula del Mar dependiente del Puerto de Santander


En este tramo cuestudo hallaremos algún banco de piedra para sentarnos, viendo al fondo a la derecha Peñacastillo, donde existen restos de un castro y poblamiento que pudo ser en origen el antecedente directo de la actual ciudad, antes incluso de la llegada de los romanos. A sus pies se extienden la Darsena Norte, la Dársena de Maliaño y la Dársena Sur de Raos, así como el fondeadero de los Mártires. Instalaciones portuarias del Puerto de Santander. A su derecha son los Muelles de Maliaño, el Muelle del Almirante...


Se ha localizado la existencia de una antigua fortaleza o castro, recinto fortificado prerromano en la que se quiere ver el más primitivo origen prerromano de Santander, donde hubo un castillo, muy posiblemente sucesor del ancestral castro cántabro, que fue abandonado al pasar el lugar plenamente a la jurisdicción santanderina en el siglo XVI. Allí se encuentra la Cueva de San Andrés, de viejas leyendas de tesoros escondidos, razón para algunos eruditos encuentren aquí la razón del topónimo Santander, de San Andrés más que del San Emeterio, mártir cuyas reliquias y las de otros santos como San Celedonio se veneraban en el santuario anterior a la actual catedral. La cueva, independientemente de las leyendas, sí parece responder a un poblamiento paleolítico muy anterior incluso al castro y al castillo


El Pantalán casi llega también al otro lado de la bahía


Al Fondeadero de los Mártires y Dársena de Raos, una de las rías que conforman esta gran bahía, la mayor del norte de España


Nueva vista de Santander desde la Punta del Urro


Atrás dejamos El Rostro, Pedreña, El Puntal, Somo, La Magdalena...


Caminamos por la senda costera


Con sus formidables vistas, ya desde un poco más alto


La Barquería, Pedreña


Arenal de Somo, El Puntal y la Isla Mouro o de Mogro


Península de la Magdalena


Playa de los Bikinis, arenal de La Magdalena. Empezó a llamarse de Los Bikinis cuando las estudiantes extranjeras que iban a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo ponían esta prenda cuando acudían a ella, causando sensación en la pudorosa sociedad de los años 60


Subimos un poco más


Y comenzamos a bajar, viendo a la izquierda el puerto deportivo de Raos, junto al Aeropuerto de Parayas, denominación popular del Aeropuerto de Seve Ballesteros-Santander. Al fondo todo aquel extenso núcleo urbano son las poblaciones de Maliaño Bajo y Muriedas, municipio de Camargo. Por allí irá nuestra ruta, rumbo a unirse con el camino que sale de Santander en Peñacastillo, a la derecha de la foto


Aquí vemos ahora muy bien desde lo alto El Pantalán con sus tuberías para los gases licuados


Y a su izquierda, mirando a Peñacastillo, la Isla de los Ratones, llamada también de Marnay, de la Garza y de las Ánimas, una de las existentes en la Bahía de Santander. Antiguamente hubo allí un polvorín. Algunos artículos la suelen confundir con la Isla de la Torre, que no se halla aquí sino delante de la Playa de los Bikinis


Quedan restos del edificio del viejo polvorín


Ante nosotros, al sur de la Bahía de Santander, la Ensenada de San Bartolomé


Y vista de El Astillero, municipio independiente desde 1793. Su origen está en el astillero allí existente desde el siglo XVI, en tiempos de Felipe II, El Real Astillero de Guarnizo, allí donde se unen las rías de Boo, de Solía y de San Salvador, si bien ya había asentamientos cántabros y romanos aproevechando estos estuarios y la cercanía a las minas de hierro de Peña Cabarga


En El Astillero el Camino se dividirá en dos, uno por el interior, atravesando el casco urbano, y otro siguiendo más la línea de costa, no muy lejos. Ambos volverán a unirse cuatro kilñometros más allá, en Maliaño


Allí vemos también el Embarcadero del Carmen y Punta de las Palomas


Punta de Maliaño y embarcadero de Peña Hermosa. Allí está Maliaño Alto, la parte más rural de esta localidad del municipio de Camargo, a cuyos habitantes llamaban cachoneros, pues pescaban cachones o sibias en estas costas. Es la Sierra de Parayas, de escasa altitud pero la suficiente para dominar esta parte de la bahía


Allí está el pùerto deportivo de Raos, Marina del Cantábrico y Marina de Santander


Más allá es el Aeropuerto Seve Ballesteros-Santander, popularmente de Parayas, inaugurado en 1953 sustituyendo al antaño existente en La Albericia, al otro lado de la ciudad


Al fondo el Polígono Industrial de Raos y la Ciudad del Transportista. A la izquierda es Muriedas, capital de Camargo


El histórico Real Valle de Camargo, mítico asentamiento cántabro de Cambaricum, al que el geógrafo Ptolomeo llamaba Cambarica, Cambracum en el Anónimo de Rávena, derivado del celta kambo (curvo), similar raíz que el topónimo galaico Cambetum y los británicos Cambo-dunum, Cambo-glanna y Cambo-ritum, actual Cambridge, en la Edad Media escrito Cantabriga del original Cantebrigge, de briga (monte o fortaleza más que el bridge inglés -puente-), que tambié guarda similitud con el nombre de Cantabria 
 

Al sur Peña Cabarga, con el Pico Llen a la izquierda (570 mts.), en medio Peña Mora (456 mts.) y a la derecha el Alto Castril Negro (465 mts.), la Sierra de Villanueva con El Cristo (347 mts.) y Sierra de Villacimera con Coto Mayor (309 mts.) y el Alto la Cabaña (239 mts.)


Placa informativa de la Bahía de Santander


Historia de la bahía, por la que sabemos que mantuvo su forma original hasta el siglo XVIII cuando se le ganaron muchos terrenos, perdiendo la vieja línea de costa y gran parte de su superficie. Ayudaron a ello las arcillas vertidas de las minas de hierro de Peña Cabarga, el hacer pastizales en las marismas, el crecimiento de las poblaciones, del puerto y de las áreas industriales


En esta mapa vemos la antigua linea de costa en comparación con la actual. En los útimos tiempos se han recuperado en la medida de lo posible algunos hábitar marismeños, como los de Alday en Maliaño o las marismas blancas y negras de El Astillero


Caminando hacia la Ensenada de San Bartolomé, bajo Peña Cabarga, en ruta a Pontejos


Hermosísimo camino enlosado que sube poco a poco por esta colina de El Urro


Vista atrás del Puerto de Santander


Al sur Maliaño


Y esta es la Isla de la Hierba, debajo de nosotros, frente a las tuberías que van del Pantalán a la factoría de Gajano. Hubo ahí un laboratorio-criadero de almejas, que fue abandonado al encallar un barco en 1934, el Almenara, destruyendo las instalaciones


Está comunicada con la costa por unos espigones, puede pasarse en las bajamares. Delante de ella y a nuestros pies las tuberías entre El Pantalón y la planta de Dynasol en Gajano. Volvemos a ver al fondo, ahora incluso mejor, el aeropuerto, más allá del puerto deportivo


Vista al sur de la hermosísima Ensenada de San Bartolomé, cerrada al este por los altos de Górgolo, donde hay canteras. Más en la distancia seguimos viendo la Sierra de Peña Cabarga


Y ahí está la Isla de Pedrosa, enfrente de Potejos y viendo a lo lejos El Astillero, la cual es un verdadero jardín arbolado unido a tierra firme por un puente. Aquí empezó a funcionar en 1869 un sanatorio para albergar en cuarentena a los tripulantes de barcos con enfermedades tropicales. Luego pasó a ser sanatorio marítimo a partir de 1909, tratándose a afectados por la tuberculosis y pacientes de huesos, viniendo pacientes de Cantabria, Asturias, Palencia, Valladolid, Ávila, Segovia, Madrid, Burgos, Soria, La Rioja, Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya​


Luego pasó a conocérsele con el nombre de uno de sus médicos, Sanatorio Víctor Meana. En 1989 cesó como hospital y, habiendo pasado su gestión al gobierno autonómico, pasó a ser centro de rehabilitación de toxicómanos


Al lado está Pontejos, por donde sigue el Camino


Diques de Peña Rabiosa, Otero y las Islas de San Juan, donde destaca la de La Campanuca, donde hubo una capilla que le dio nombre, una necrópolis medieval y antiguas canteras


Canteras relacionadas con las de Górgolo, que vemos desde aquí. A lo lejos, en lo alto del Pico Llen, se distingue El Pirulí, el Monumento al Indiano y a la Marina de Castilla, grandioso mirador sobre gran parte del centro de Cantabria


Subimos cueto arriba


Y en este alto iremos a la derecha


Así lo marcan las señales


Siempre sando vista a la ensenada y su legendaria costa


Nueva vista de la Isla de Pedrosa, ante la Ría de Astillero, donde se unen los estuarios de San Salvador, Solía y de Boo


Caminamos ahora en dirección oeste, por la parte norte de la ensenada


Extensas praderías


Donde pastan los rebaños


Dando vista a Santander


Idílica estampa...


Campo y ciudad


Vemos un poco mejor, desde más altos, la entrada de la Bahía de Santander


La Magdalena, con su palacio real, faro y playa. Ante la península las dunas de El Puntal, el gran brazo de arena que se extiende desde Somo al oeste


Isla de Mouro o de Mogro


La Barquería y El Rostro, Pedreña


Siguiendo camino un pico nos llama la atención al este de Peña Cabarga


Es el Pico El Castillo (263 mts.), donde hay señales de un poblamiento altomedieval, tal vez sucesor de un más antiguo castro cántabro. Más adelante vemos la fábrica de productos químicos de Gajano, la factoría de Dynasol, la comunicada por el Pantalán con la línea de tuberías


Vemos ahora las naves industriales al lado de las canteras de Górgolos en la Ensenada de San Bartolomé. Pasaremos al lado de ellas enseguida


Al norte vemos ahora mucho mejor Pedreña


Desde La Barquería a La Iglesia


Iglesia de San Pedro de Pedreña


Fue construida a primeros de los años 50 del siglo XX para sustituir a la antigua, destruida en la guerra civil, junto con sus retablos. Imita la arquitectura de los templos de la zona. En su interior hay un gran fresco pintado por el artista Fernando Calderón, quien trabajó en obras similares tanto en Cantabria (Santander y Argoños), como en otros lugares de Europa y Estados Unidos



Y seguimos rumbo este todo recto por esta gran campiña


San Bartuelo al sur


Y abajo el gasoducto


Algo de subida


Nave ganadera con silo a la derecha


Seguimos de frente, rectos


Llegamos de nuevo a lo llano


Siempre de frente hacia las casas del fondo, barrio de Urro en Elechas


Al oeste seguimos contemplando la larga fila de edificios de Santander


Al sureste Peña Cabarga y el Pico El Castillo, sobre los valles de Heras y Solares, famosos por sus manantiales acuíferos, el popular Agua de Solares, del manantial de Fuencaliente, cuyas propiedades salutíferas eran conocidas desde la baja Edad Media, mencianadas en el Catastro de la Ensenadas en 1753 y declaradas de utilidad pública en 1828, un año después de construirse la primer casa de baños y en 1902 un gran hotel-balneario


Por su parte El Castillo fue ya catalogado por el investigador Fermín Sojo y Lomba en 1931 como castillo altomedieval y por Jesús Carballo en 1952 como recinto castreño, relacionándolo con el Cutellium Castrum (castro del cuchillo, por su forma puntiaguda) mencionado en los documentos del monasterio de Santa María la Real de Nájera en el siglo XI


Más tarde Miguel Ángel García de Guinea y Ramón Bohigas comprobaron que el castillo medieval sucedió al castro cántabro, donde se hallaron cerámica estilo celtibérico. Una cantera estuvo a punto de acabar con él, pese a que se trata de un enclave de grandísimo valor arqueológico. El castillo presenta una planta iregular de 16 x 19 mts. para adaptarse a su emplazamiento y se le atribuye una cronología de los siglos VIII y IX, siendo una de las construcciones defensivas medievales mejor conservadas de Cantabria gracias a su muralla de sillares y mapostería unidos con argamasa de cal. Algunos de sus hallazagos se muestran en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Santander


 Más vistas de Peña Cabarga y de la fábrica de Gajano


Casas de El Urro


En el año 1861 Pascual Madoz publica en su diccionario que la proximidad del estuario hacía de los habitantes de Elechas grandes pescadores de anguilas, doradas, lubinas y mariscos


En aquel cruce iremos a la izquierda


El empedrado ha dado paso al asfalto


Nuestras amigas las flechas amarillas y las conchas


Más vaquerías ante Santander, viendo a la derecha el Hotel Real, ideado por Alfonso XIII para alojar a su séquito durante sus estancias veraniegas en Santander. Bajo sus auspicios se empezó a construir en 1916. Diez años antes la familia real ya venía a tomar los baños de ola y se asentarían en el cercano Palacio de la Magdalena


Se inauguró por todo lo alto el 12 de julio de 1917 y, décadas después y acabada la monarquía, el Hotel Real albergó numerosas iniciativas entre las que destacan los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Festival Internacional de Música de Santander, razón por la que en el hotel se alojaron directores como Rostropovich o Zubin Metha o que en su gran terraza Jorge Sepúlveda escribió la letra de la canción: "Mirando al mar soñé, que estabas junto a mi". El Hotel Real se desestazionalizó en 1972, cuando empezó a abrir todo el año y en el 2003 de reformaron la cocheras para el nuevo centro de talasoterapia


Llegamos ahora al barrio de La Maza



A la izquierda los altos muros de una gran quinta arruinada


A la derecha las casas


Antiguo establo o almacén


Fila de casas originalmente tradicionales, con corredores y cortafuegos, si bien muy reformadas


Cruce y a la derecha


Hitos camineros característicos de Cantabria


Vamos hasta el siguiente grupo de casas. Algo más al este, en el barrio de San Lázaro, estuvo el Hospital de San Lázaro del Prado,  del que se sabe tenían posada peregrinos, viandantes y enfermos, estando a cargo de un hospitalero


Al norte la Ría de Cubas


Allí desemboca el río Miera, de los más importantes que desembocan en la bahía y de los que más historia transmiten, pues dio a nombre a toda una gran comarca, la de Trasmiera, entre este río y el Asón, esto es, entre esta bahía y la de Santoña, repoblada por el rey Alfonso I en los albores de la Reconquista, tierra de grandes canteros y tallistas, de merindades y monasterios, que dió origen a un apellido, comarca por la que discurre el Camino Norte para llegar hasta aquí


Prados y viviendas


Cruce y de frente


Entorno rural que va haciéndose residencial


Farolas y aceras


Otro barrio de Elechas, población que ya aparece citada, junto con Agüero, en el año 1351 como propiedad de Pedro González de Aguero "El Bueno"


Cardiro


Murete de piedras y casa de labranza


Más casas y fincas


Chalets


Parcelas y campos de siega


Paisajes de Elechas. A la izquierda vemos la torre del campanario de la iglesia de San Bartolomé, en La Torre, templo construido para sustituir al antiguo, hoy desaparecido, de San Bartolomé de Bedia


A la derecha otra casa campesina, soberbiamente restaurada


Con su corredor y establo


Vamos ahora cuesta abajo


A la izquierda hay un pequeño parque


Pero nosotros vamos a la derecha


Entrado en el barrio de Hontañón, solar de casonas y estirpes


Por aquí nos dirige la flecha


Andando al pie de esta casa


 Y dejando estas a la izquierda


Seguimos bajando, ahora en dirección sur


Nos dirigimos nuevamente, en descenso, de nuevo a la orilla del agua


Nave agrícola, a lo lejos Maliaño y Muriedas


Fincas de ganado


Llegamos a este cruce


Y nosotros cruzamos y seguimos de frente hacia el cementerio, bajo los tubos que realizan aquí una curiosa forma para "dejarnos pasar". Es una vez más la tubería del pantalán de Dynasol, de la que ya hemos hablado, que va de la bahía a Gajano


Del camposanto iremos a la derecha


Pasamos al lado de la tubería


Señal en el muro del cementerio


Volvemos a lo que es propiamente senda costera


Otra señal al borde del Camino


Marismas de La Raba, otro de los barrios de Elechas


Ante la Ensenada de Bartolomé. Nos dirigimos hacia aquellas naves, que veíamos hace un momento desde la Punta del Urro


Encantos de la naturaleza marina


También aquí parte de la marisma fue desecada en su momento con fines agrícolas y ganaderos


Agradable paseo entre las fincas


A la izquierda La Raba y Hontañón


Prados y marisma


Arbustos

Pasarela sobre un arroyo


Que desemboca aquí en esta ensenada. A lo lejos la Punta del Urro, por donde hemos venido hasta aquí


Y así seguimos ruta


Zona de gran riqueza ecológica


Cisnes


Hermosa avifauna


Bucólico sendero


Pasamos una ruinas en La Raba


Y al fondo llegaremos a un tramo de carretera local


Estos diques tal vez sean de los que se hicieron con la idea de desecar estos terrenos, cosa que al final no se hizo


Llegamos al asfalto de la carretera, pasando junto a unas naves


Esta señal indicadora nos guía en la diurección y en la distancia hacia El Astillero, cinco kilómetros y poco más de una hora


Pasamos delante de esta nave maderera


Y volvemos a la senda abierta...


Pasando al lado de esta fuente


En esta bifurcacuón es indistinto ir por la derecha o por la izquierda pues los dos ramales vuelven a unirse poco más allá. Podemos tomar el de la drecha, algo más corto


Pasando junto a este mirador


Luego los dos caminos vuelven a unirse


La ruta sigue la sinuosidad de la línea costera


Ahora vien un trecho largo y recto


A lo lejos vemos otra escollera


Su función también era la de cerrarla para desecar otro trozo de la bahía, pero no se llevó a cabo


Otro mirador, junto a las canteras de Górgolo


Más allá de la escollera se ven unas islas


Son las Islas de San Juan


Aquí llegados dejaríamos la orilla para ir a la izquierda, pero no sería de recibo acercarnos a estas islas, con notable historia, antes de seguir hacia Pontejos y El Astillero