Eres el Peregrino Número

domingo, 20 de mayo de 2018

DE LA CASA TIBIGRACIAS Y EL MAYÉU L'ESTUDIANTE A PAYARES Y SAMIGUEL DEL RÍO (ASTURIAS): CAMINO DE SAN SALVADOR (13)

Payares desde el Camino
Cruce de La Mayá del Estudiante: a la izquierda a Samiguel del Río, de frente a Payares
Son los primeros metros del Camino de San Salvador en Asturias, el cual viene bajando directo desde el Alto la Gobia, al lado del Puerto de Pajares o Alto Payares, La Raya, cruza la carretera N-630 y sigue en fuerte descenso por la Casa Tibigracias, solar de un antiguo refugio para peregrinos y viajeros de los monjes de Arbas, hacia El Mayéu l'Estudiante donde, en una curva a la izquierda tenemos que tomar una decisión: si queremos ir al pueblo de Payares, donde hay albergue de peregrinos y pensión, podemos atajar siguiendo de frente por un sendero de cabras oportunamente señalizado. La otra opción es seguir el Camino bajando a la izquierda para ir directamente a Samiguel del Río. En este caso haríamos una etapa larga y bastante montañosa pues a día de hoy no hallaríamos hospedaje hasta el albergue de Bendueños o las pensiones de Campumanes. Aquellos que vayan en bicicleta, o hagan el camino a caballo, es mejor que sigan hacia la izquierda guiados por los mojones, pues más abajo hay otro cruce desde el que podemos desviarnos de la ruta a Samiguel del río para ir a Payares por pista más ancha, siendo el trayecto que aparece en la mayor parte de las guías pero que amplía el itinerario nada menos que 5 kilómetros, bordeando toda la ladera de la montaña


En este caso nosotros vamos a ir a Payares por este sendero directo, que supone un gran atajo respecto al camino oficial, 5 kilómetros nada menos, por lo que reiteramos que, a no ser que queramos hacer una etapa larga hasta Bendueños o Campumanes, o vayamos en bicicleta o a caballo, o haya mucha niebla es la mejor opción


Así dejamos a la izquierda el mojón de la otra opción y caminamos de frente, unos metros en llano, por esta pradería


Es un espolón rocoso que se alza sobre el valle del río Payares y mira de frente a las montañas que lo cierran al oeste, el Cordal del Pando. La senda está marcada, además de por flechas amarillas pintadas, por las señales metálicas también amarillas, con forma de concha o de flecha, puestas por el gran entusiasta del Camino de San Salvador José Antonio Cuñarro, Ender, autor de una completa guía del mismo


Y al noroeste divisamos la continuidad de la gran muralla natural en el Cordal de Chanos de Somerón. Abajo vemos el ferrocarril con el Túnel de La Calera, bajo esta majada del Mayéu l`Estudiante, cuyo nombre se dice procede de un estudiante de la Colegiata de Arbas que se perdió en estas brañas. Es fácil que se tratase de un monje que cuidaba aquí rebaños de la abadía. El ferrocarril fue una portentosa obra de ingeniería que sería inaugurada en 1884 tras muchísimos pesares, maniobras políticas, especulación y burocracia. Fue el diputado de origen asturiano Rafael María de Labra quien le dio el espaldarazo definitivo con un escrito de protesta presentado en las Cortes y suscrito por siete periódicos asturianos (Revista de Asturias, La Opinión, La Luz de Avilés, El Carbayón, El Comercio, El Boletín de la Liga y El Naranco), ante la pretensión de la compañía ferroviaria de cambiar al proyecto por uno peor. Rafael dejaría escritas sus impresiones en su obra De Madrid a Oviedo de sus viajes y andanzas por estas montañas


A lo lejos Santa Marina, encima del valle. Allí sube nuestra ruta tras unirse abajo, en Samiguel del Río, este y el otro camino


La senda irá luego por el bosque, en ladera, hacia Chanos de Somerón, el pueblu los arbeyos (guisantes), bajando posteriormente a Fierros o Puente los Fierros para subir a Fresneo y, por montaña, llegar a Eros, luego a Erías (donde pueden recogernos para ir al albergue de Bendueños, a kilómetro y medio de la ruta), y bajar a Campumanes a seguir todo el valle hacia La Pola, capital del concejo de Lena/L.lena


Según la tradición, el pueblo estaba antes más arriba, en Cimavil.la o Cimavicha, lugar de Las Pedrosas, pero una valancha de nieve se lo llevó por delante, por lo que al reedificarse las casas se hicieron más abajo. Lo cierto es que hay indicios de ese poblamiento así como de restos de una villae, tégula y ladrillos. Es fácil que hubiese en época romana un asentamiento en esta histórica y ancestral vía de comunicación


Siguiendo pues las flechas empezamos a bajar por esta campera


Ante nosotros vemos el otro camino, por la cresta boscosa de La Mortera Payares que del Cantu o Quentu la Capillona, va hacia El Quentu los Muertos, topónimos verdaderamente llamativos pues hasta allí se dice llegaban los frailes de Arbas a recibir  a los difuntos cuando esa zona estaba bajo su dominio directo. Más allá es el gran Monte de Valgrande, un impresionante hayedo que es un verdadero monumento natural. Sobre él, a la izquierda, las nevadas cumbres de la Sierra del Cuitu Nigru y, a lo lejos, de frente, las cumbres de los puertos de La Val.lota o Ballota, puerta de Asturias con Luna y Babia, otra entrada natural sobre el valle del Huerna o Güerna


Más allá del Cantu la Capillona, en medio de la foto, está El Picu Castiil.lu (pronunciar castiitsu o castiichu), también Peña del Castillo (1.236 m), sobre El Val.le cimiru. A la derecha el Alto del Pando (1.356 m)


Bordeamos esta loma atentos siempre a la señalética


Más allá del Pando reconocemos entre las nubes una gran crestería caliza. Son las estribaciones orientales del macizo de Peña Ubiña o Penubina, cuya cota más alta llega a los 2.417 metros de altitud, oculta normalmente por las nubes ya que está más arriba que estas


Abajo a la izquierda hay una especie de desfiladero, La Travesona, sobre ella sigue el largo espolón natural hacia El Cantu los Muertos, por donde va el otro camino


La abundancia de madera hizo que los habitantes de los pueblos del valle se especializasen en trabajos de carpintería, siendo especialmente famosos los madreñeros de La Malvea. En el Libro de la Montería de Alfonso XI se lee su riqueza cinegética y se describe su extensión

"Valgrande es muy real monte de oso en verano, et es uno de los grandes montes que ha en nuestro Señorío. Et son las vocerías desde el río de Salas fasta Estada del Rey, fasta el soto de Caballos et desde el soto de Caballos fasta la collada de La Rubia, et desde la collada de La Rubia fasta la collada de Blaneda; et desde la collada de la Blaneda fasta Tira la Cornal, et desde Tira la Cornal fasta el Palo de la Bovia, et de la Bovia á la casa de Tibigracias fasta el río de Salas. Es son las armadas, la una en la collada del Rey et la otra en la collada de Población"


Según avanzamos bordeamos la ladera y se amplía el campo visual al oeste


Llegando a ver mejor, más allá del Cordal del Pando, las nevadas estribaciones de Ubiña


Abajo, a la izquierda de El Pando, asoma un tramo de la Autopista del Huerna, Autopista de la Plata (AP-66) o Autovía Concesionaria Astur-Leonesa, que empezó a construirse en 1975, abriendo en agosto de 1983 su primera fase y en 1997 rematándose totalmente con el desdoblamiento del Túnel del Negrón


Es el Túnel del Pando, sobre Valdelaespina y bajo los montes de La Vega Viescas, a la derecha de El Picu'l Castiil.lu. Gran parte del tráfico pasa por allí pero la carestía del peaje hace que mucho tráfico, incluyendo camiones, prefiera seguir empleando el paso de Pajares/Payares por la N-630


Sobre El Picu'l Castiil.lu los picachos que cierran el Huerna por el oeste y guardan los puertos de La Vachota. La Cruz del Ciegu (1.846 m) con El Val.le la Mucherona, Cirbanal (2.077 m), La Silla (1.809 m), La Pica (1.867 m), El Fasgar, (1.867 m). La Tesa (1.905 m), La Mesa (1.922 m), La Magrera (1.946 m.) y tantos otros


Diversos autores consideran que este sector de la Cordillera Cantábrica pudo ser el Monte Vindio (monte blanco) donde las legiones romanas lucharon contra los ástures entre los años 29-19 a. C.


Ciertamente estas entradas naturales vieron el paso de gentes, ganados y mercancías desde la remota prehistoria, desde que los glaciares dejaron paso a este paisaje que ellos configuraron, con el peso de miles de toneladas de hielo


El Negrón (1.905 m) es otra cumbre mítica, bajo ella y por sus entrañas discurre el largo túnel de este nombre en la autopista, por lo que "pasar el Negrón" es una frase célebre en Asturias. Cambio de tierras, clima y paisajes


Los puertos de Vachota, La Val.lota o Bachota, más allá de Valgrande, pastos y majadas en los collados entre las peñas calizas. Por ahí también pasaban pastores y arrieros desde muy antiguo, pues es otra puerta natural en la cordillera


No hay un cambio de estación al unísono. Las hayas verdes son el símbolo de la primavera, que "sube" literalmente a las alturas, donde los árboles desnudos indican la mayor altura, donde el invierno se resiste a marchar hasta casi llegar el verano


Un paisaje verdaderamente espectacular


Procuremos ir mejor siempre por lo más pisado


Algunas señales están casi cubiertas por la vegetación. Abundan las piornales, pues del piorno se hacía la cubierta vegetal de muchas cabañas, así como de paja, de ahí payares


En primer término El Cantu la Capillona hacia El Cantu los Muertos. Al otro lado, encima del valle, está la bifuración por la que, desde el otro camino, puede seguirse a Samiguel del Río o venir hacia Payares, pero rodeando en este caso toda esa larga cuña de la montaña, por el bosque, por lo que realiza en ese caso un largo rodeo, si bien es más seguro, insistimos, en caso de niebla y nieve, así como para los ciclistas


Al bajar, durante algunos instantes reconocemos las cimas de Peña Ubiña, paraíso de los montañeros


Paso estrecho al borde del despeñadero, con El Cantu la Capillona y El Cantu los Muertos a la izquierda


Estamos en la cara oeste de este largo cueto


Ahora vamos a bajar


Aún no podemos ver el fondo del estrecho y profundo valle de Payares


Pero sí Chanos de Somerón, que en línea recta parece tan próximo pero del que aún nos separa una "larga tirada" de bajadas y subidas


A veces el sendero "se pierde" entre los brezos


Las señales confirman el trayecto a seguir


Ubiña magnífica


Es, absortos ante esta magnífica panorámica, cuando recordaremos la obra de Rafael María de Labra narrando su viaje de 1870 en De Madrid a Oviedo (1881):


"Pero ya estamos en el puerto, en el famoso puertó de Pajares -como si dijéramos, en el Mont Blanc de España- objeto de terror para tantos viajeros, materia de alabanza sin cuento para la generalidad de los asturianos, para todos asunto digno de atención particularísima detenido conocimiento.

Principiaré por advertir que en Astúrias se llama puerto, ora a uno de esos desfiladeros que la mano del hombre ó la solicitud de la naturaleza tallaron en la extensísima y abrupta cordillera cantábrica para hacer accesible á leoneses y santanderinos los valles y las costas del Principado, ora aquellas serranías de grandes alturas, que suben de 1.000 á 2.500 metros sobre el nivel del mar, donde el ganado permanece desde Mayo á Octubre, y cuyas últimas cumbres rara vez se ven libres totalmente de la nieve

Los puertos de esta última clase son naturalmente la pasión del ganadero, profesión que en Astúrias tiene verdadera importancia (áun cuando no la absorbente que debiera), mediante el sistema de la comuña, en cuya virtud el capitalista entrega la res -vacuna por lo general- al parcero, el cual se encarga de su guarda alimentación, á reserva de partir con el dueño los frutos ganancias...

Mas para el viajero el puerto no es eso. Para él es tan sólo la angostura que franquea la terrible y altísima muralla cantábrica, que se extiende por todo el Sur de Astúrias en una línea tal vez de más de 3.000 kilómetros (contando las ondulaciones), no ya todps los pasos de la montaña, sinó precisamente los abiertos en las cumbres y los que llegan á tener cierta extension...

Y Pajares, por tanto, es el puerto por antonomasia. A considerar sólo la facilidad del acceso y del tránsito hubiéranle disputado otros la preeminencia... Pajares está en el centro de la provincia y ocupa verdaderamente el término medio entre las ventajas las desventajas de los otros. No sé si por esto se habrá llevado la preferencia; pero ello es que la tiene y que cuando en Astúrias se dice el puerto, ya se sabe que es el de la Perruca, esto es, el centro de aquellos históricos montes Nervaseos donde, segun el Cronicon de Idacio, trabaron furiosa batalla los suevos de Hermerico con los vándalos de Gunderico, que en aquellas asperezas los habian estrechado hácia el año 419

La particularidad de Pajares el secreto de la honda impresión que produce, están, ora en la disposicion singularisima de la entrada de la vertiente asturiana (que es lo que se apellida de ordinario el puerto-)ora en la violencia de la pendiente que se inicia en la misma entrada, ora, en fin, en la manera de presentarse al viajero la vista -por otra parte bellísima- del abismo cerrado á lo léjos por una série de inextricables montañas que llegan á perderse en el cielo. En este concepto, Pajares es algo notabilísimo, y puede cautivar á personas muy hechas á la contemplacion de los Pirineos de los Alpes suizos.

Como he dicho, desde Busdongo comienza la subida del Puerto, pero nadie se apercibe de ello. Hasta parece que el valle se abre, y el viajero descuidado llega á un punto (á poco de dejado el mojon divisorio de las provincias de Leon Astúrias) en el cual, de repente como al revolver de una esquina, se hunde el terreno á dos varas escasas de las ruedas de la diligencia, la mirada baja espantada cientos de metros en busca de reposo de seguridad.

La sorpresa es indecible: levántanse los ojos se dirigen á la derecha. Una inmensa y descarnada montaña, cortada á pico perpendicularmente, y cuya cúspide envuelven las nubes, quita toda esperanza por este lado. Y criando el ánimo en vano trata de serenarse, la diligencia, asegurada por el torno y por las planchas, comienza á rodar rápida, furiosamente, casi vencida por el desnivel, describiendo unas curvas fuera de todo lo acostumbrado en las car­ reteras al uso.
Yo me explico perfectamente que en tal momento muchos viajeros crean que la diligencia se desempeña... ¡Y, sin embargo, no hay memoria de una sola desgracia! Pero el hecho es que el cabello se eriza, los ojos se agrandan, se recoge el aliento y las conversaciones se suspenden por algunos minutos

A la cuarta vuelta, la diligencia marcha con mucha ménos rapidez, y el viajero ya tranquilo -hasta cierto punto- puede contemplar el paisaje.
¡Qué magnifico!

Las montañas forman inmenso anfiteatro; pero aquello no son montañas. Es un mar de gigantescos montes que unos sobre otros se precipitan se atropellan, se abruman, y se enlazan ensortijan: un mar hirviente, hinchado, que azota al cielo descubre el abismo; pero mar congelado, petrificado repentinamente á virtud de no sé; que palabra prestigiosa que del primitivo oleaje sólo ha tolerado la ámplia repleta curva las aterradoras promi­ nencias de la inmensa mole.

A no verlo no se imaginaría la irregularidad el concierto con que la segunda, la tercera, la quinta hasta la décima fila de montañas se suceden, se apresuran, se presentan, destacándose montes , que unos sobre otros se apoyan como para echar un vistazo al fondo del valle, que ora por su varia y opuesta vegetacion, ora por la manera distinta de recibir la luz, ofrecen todos los tonos, desde el verde subido del primer término hasta la azulada confusa vaguedad del último, perdido entre las nieblas constantes del puerto.

En el fondo, el valle, que á simple vista no se distingue con facilidad, pero que al primer golpe semeja un bordado de realce. Angosto, accidentado, corriendo entre los montes de Valgrande, y el Cordal de los Llanos -dominados á su vez por la izquierda por la Tesa, Almagrera, la sierra de Telledo las grandes oscuras alturas de Agüeria, á la derecha por las soberbias lomas de Compañones el largo Cordal de Carrocedo -presenta un escenario de unos diez kilómetros de largo por cuatro de ancho...

Cuarenta ó cincuenta casitas sembradas aquí allá, como al voleo, destacan sus rojizos tejados (á la vista, no más altos de tres ó cuatro pulgadas) del prado verde, cual nadie lo pintó, cruzado en todas direcciones por reverberantes arroyuelos, hilos de vivísimo azogue que cuadriculan el terreno hasta lo infinito, como no es dable al más pacienzudo agrimensor.

Y enredándose con ellos, trepando, hundiéndose, correteando, trazando las líneas más disparatadas... el millar de blancos senderos, inmensas patas de una colosal araña, cuyo cuerpo se oculta tal vez en el macizo de anchos castaños, corpulentos robles y hayas seculares que de vez en cuando confisca la vagarosa mirada, á en los grupillos de tejas encarnadas, que las gentes de la comarca llaman las parroquias de San Miguel Someron, que, con la de Pajares en lo alto de la montaña, constituyen los núcleos de poblacion de aquel país, sepultado entre la nieve más de cuatro meses al año.

Lo único que falta al paisaje es el hombre. La distancia á que se contempla es tanta de tal suerte, que no es posible percibir al paisano de la comarca, amenazado en otro tiempo por el oso, hoy expuesto tan sólo (y no es poco) al hambre de los lobos que en manadas bajan de las nieves casi perpétuas de Agüeria y Rueda. De vez en cuando se advierte algo que se mueve en el fondo del abismo: es una vaca que pace libremente. La naturaleza, pues, se exhibe á sus anchas.

Pues bien, todo esto se contempla desde la carretera absolutamente lo mismo que desde un balcon. Y esto constituye una verdadera particularidad del puerto de Pajares. La diligencia rueda por espacio de dos horas, dando cien vueltas en un zig-zag permanente, ante el cual es una insignificancia el conocido de Reinosa.

Pues en todo este trayecto el viajero constantemente lleva á la derecha y á dos á tres varas de distancia el Cordal de Compañones, cortado á pico para hacer la caja de la carretera, y á la izquierda el pretil de ésta, de cuyo pié arranca la inmensa caida que vá al valle. Es, pues, un extensisimo balcon que el viajero no abandona un solo momento.

El puerto concluye en realidad en Puente de los Fierros, legua y media de bajada, en pendiente tan rápida, como que el desnivel entre lo alto del puerto y este último punto viene á ser de mil metros, que la diligencia recorre á galope y trote largo, magistralmente dirigida por el mayoral y sin más detencion que una cortísima (no sé para qué) en Pajares, pueblo que se atraviesa como á la mitad de la bajada y del cual toma nombre la comarca".


Más descenso. Abajo es el bosque de Polación, enclave citado en el Libro de la Montería


Peña Ubiña la Grande (2.417 m) sigue ocultando su cima


Las nieblas, densas y frías, vienen y van subiendo y bajando por el Huerna


Nuevas vistas de La Vachota o Val.lota (La Ballota) y su entorno


Valgrande y El Negrón con El Col.léu del Barraal. Más allá L'Alto'l Fasgar


A nuestra izquierda, sobre Valgrande, El Cuitu Nigru (1.853 m.) y La Carbazosa (1.865 m). Por aquí nacen los arroyos o que formarán el río Payares, regueros de Valgrande, El Puertu, Coleo, El Branil.lín, Las Rubias...


Pero miremos donde pisamos, de frente hacia abajo, pongamos bien el pie en este escabroso sendero de montaña


Un poco de campera


Y más vistas del valle, hacia Santa Marina y Chanos de Somerón


El pueblo de Payares, hacia donde nos dirigimos, no lo vemos, oculto por la ladera, pero sí el camino, un poco a la derecha de aquella cabaña, que baja de Payares a Samiguel del Río, que tampoco vemos


También vemos la subida, pista asfaltada, de Samiguel del Río a Santa Marina, asfalto que acabar a la izquierda, junto a la capilla, donde tomaremos una senda luego de atravesar unos prados


El boscoso itinerario de Chanos de Somerón


Pueblos de montaña, con muchos prados y cabañas para el ganado y, en este caso, huertas de arbeyos


Atención a la siguiente flecha


Vayamos a la derecha. Ojo pues a veces el ganado o la nieve las mueven un poco


Y sigue el descenso por el brezal


Curva a la derecha, ante El Cantu la Capillona


Curva a la izquierda, bajando en zig-zag


Curva ahora a la derecha. Cuidado con tropezones y resbalones


Llegamos a una pradería


Un pequeño claro en un bosque de robles y hayas


Caminamos hacia los árboles de la derecha


Si nos fijamos veremos a esa mano derecha una flecha metálica en la arboleda


Hacia allí nos dirigimos


También hay unas pequeñas flechas amarillas pintadas en estas pequeñas piedras


La flecha nos indica adentrarnos en el bosque


Y por allí vamos


Andando por el hayedo


Una gran celosía natural filtradora de la luz solar


Hojarasca


El camino es relativamente llano


Pasamos por aquí un pequeño arroyuelo


Atentos a la flecha


El camino como tal baja a la izquierda, paralelo al río pero es un barrizal, por lo que mejor subimos un poco hacia arriba


Con el arroyo abajo a nuestra izquierda


Y encima empezamos a bajar


Es un bosque relativamente "abierto", con poca vegetación entre los troncos, esto hace que en ocasiones el camino "se diluya un poco"


Vamos hacia la derecha, donde señala el bastón


Volvemos a encontrar las flechas


Y el camino bien pisado


Llegamos así a otro riachuelo: El Reguiru la Mortera


Pasamos al otro lado, donde hay otra majada, con alambrada


Aquí perdemos de nuevo las flechas y el Camino apenas se distingue en la hierba verde, pero en medio un pequeño hito de piedras apañadas por algún peregrino nos sirve de referencia


Son de gran utilidad, si está en nuestra mano, dejemos otra piedra a manera de señal


Desde el hito empezamos a bajar prado adelante


Volvemos a ver las flechas pintadas, ahora en las rocas que afloran


Este campo es como un gran paso entre los bosques de Payares


En la roca de la derecha hay otro hito de piedras


Si nos ayudan tanto con plena visibilidad imaginémonos la alegría que da encontrar esto cuando hay niebla


Buen Camino, nos dirían si pudiesen hablar estas piedras


Seguimos el largo descenso


Y seguimos sin ver aún el fondo del valle


Pasamos junto a estas rocas


Es como un gran tobogán. Veamos el sendero que más allá vuelve a reconocerse en medio del pastizal


Cabañas de La L.linariega y al fondo Chanos de Somerón


Saltamos otro riachuelo y tomamos el sendero


Vamos hacia aquel matorral


Pasaremos a su izquierda


He aquí la flecha


El tobogán no da tregua



Pero en la distancia vemos una flecha ladeada en una roca indicándonos ir a la derecha, así como un poste de gaseoducto al fondo



Pronto descubrimos ya la pista que va a Payares, la que podemos emplear en caso de mucha niebla o de ir en bici, pues enlaza con el otro camino, el que baja directo a Samiguel del Río y del que nos separamos en La Mayá del Estudiante


Con emoción, viendo el final de esta primera parte de bajada, nos dirigimos a la pista


Atendiendo a la señal que veíamos desde arriba


Aún quedando otro empinado descenso



El Cantu los Muertos. A su derecha viene ese camino, entre el bosque. A lo lejos a la derecha el Alto del Pando (1.375 m) con El Curul.ly y Los Bucarones y a la derecha Los Corol.los (1.375 m)


Ahora, más allá del Alto del Pando, vemos La Tesa (1.905 m), que tapa un poco La Mesa (1.922 m) y La Magrera (1.946 m), tres peñás diferentes pero "hermanas", en línea, sobre La Val.lota y L'Alto'l Palo


A lo lejos son los bosques de El Pando, bajo el cordal de este nombre, así como  los de La Cueva, La Canal, Monte Cota, Centenal...


Nos acercamos al Camino, que coincide allí con el sendero de pequeño recorrido PR AS-93


Arriba, a la derecha de Los Corol.los vemos las alturas del Cuitu Artos (1.331 m), Las Estacas (1.288 m), L'Alto'l Carril (1.377 m) y El Monte L.linares (1.375 m) ya en el Cordal de Chanos de Somerón


Y así por fin se acaba la bajada cuando salimos al camino, yendo hacia la derecha


Todo en recto y llano


Ante las sierras de La Candanosa y Los Pasos de Arbas


Campos de La L.linariega, donde antes se plantaba lino para hacer ropa. Más allá Las Cotibinas y Marandandanosa, todo ello, del puerto acá, en términos de la parroquia de Payares, concejo de Lena/L,lena


En Asturias, como en Galicia y otros lugares, la parroquia rural es una entidad administrativa civil además de eclesiástica que aparece plenamente en la Edad Media con el Parroquial Suevo pero que se basaría en la organización romana del territorio y esta a su vez muy posiblemente provenga de agrupaciones sociales anteriores de gens y gentilidades


Recorremos en llano la sinuosa ladera que baja de la sierra siguiendo el camino cerca de La Llana del Oso


Curva a la izquierda


Abajo a la izquierda, al otro lado del valle vemos unas casas


La Malvea, aldea de los célebres madreñeros, como Xamín El Madreñiru, parroquia de Samiguel del Río


Espléndida campera verde. A la izquierda vemos El Ruchu, antesala del pueblo de Payares



El Camino pasa un poco por debajo de la carretera N-630, donde está el bar del lugar (junto a la antena), si bien para llegar a él habríamos de desviarnos un poco de la ruta


La Carretera de Castilla, sustituyendo a los antiguos caminos reales, comenzó a hacerse en 1771 pero no se hizo realidad en toda su extensión hasta 1.833. Medio siglo más tarde llegaría el ferrocarril, en otra gran epopeya arquitectónica, política y social por las numerosas trabas, avatares, especulaciones, propuestas y protestas que hubo antes de que se hiciese realidad


La vecindad de Payares siempre ayudó a los viajeros y peregrinos desde tiempo inmemorial, hubo un hospital de romeros cuyo sucesor viene a ser el actual albergue de peregrinos, al que pronto llegaremos. También hay alguna pensión. Los caminantes, viajeros, pastores y arrieros hallaban auxilio en las duras peripecias del invierno. Más tarde las diligencias y hasta en nuestros días automovilistas y camioneros precisaron no pocas veces de la ayuda de los payariegos en la dura peripecia de subir y bajar del puerto


Pese a que no era el paso más fácil entre Asturias y la meseta diversos avatares hicieron que se construyese por aquí la carretera, al ser ruta directa al centro de Asturias, lo más poblado y donde se advertía un mayor futuro industrial y mercantil, cuenca minera, Oviedo/Uviéu la capital y los puertos de Avilés y sobre todo Gijón/Xixón, cuya gran bahía cerrada contra los temporales era una apuesta segura para hacer allí el que sería el gran puerto de Asturias, El Musel


Precisamente por allí arriba están los túneles ferroviarios del Canto del Estillero y Loma del Asno, así como El Puente Rodregario en la carretera


Aquí, donde el Camino hace esta curva, pasamos encima del Reguiru L'Argayu. que baja por el bosquete de la derecha


Es un lugar muy fresco, donde un tubo a la derecha nos permite beber agua de fuente de alta montaña, si bien siempre recomendamos preferir agua con total garantía sanitaria


Esa tubería es el conducto por el que el arroyo pasa bajo el Camino para seguir su bajada al valle, donde desembocará en el río Payares


La ruta no tiene pérdida en este tramo


Un paisaje verdaderamente alpino


Llegamos a un cierre para el ganado


Pasaremos sin problema y continuaremos todo de frente hacia El Ruchu por Las L.linariegas


Poco más arriba de esta cabaña está la carretera


Flecha amarilla en el muro


Yegua y potro. Los caballos siguen siendo imprescindibles en estos terrenos montaraces


Campos de Las L.linariegas. El gran investigador Xulio Concepción informa que por aquí está El Prau l'Hospital, identificándolo con el antiguo hospital de peregrinos, si bien este parace haber sido localizado más en el centro del pueblo, en La Casona, más allá de la iglesia, que aún no vemos desde aquí


Pasamos junto a otra cabaña


Y todo recto en El Ruchu, con el bar arriba a la derecha, junto a la antena


Este trayecto es un verdadero mirador sobre valles y montañas


Más abajo de El Ruchu estuvo La Fábrica, vieja y artesanal central eléctrica vecinal. Hoy son unas fincas


En la lejanía El Huerna


La autopista y sus túneles: El Pando, Vegaviesga y El Negrón, el más mítico


Bordeamos la ladera


La carretera justo enfrente


Mucha atención ahora: el Camino se desvía de la pista a la izquierda, entre el bosque. Si quisiésemos ir al bar habríamos de seguir hasta la N-630 y cruzar hacia él. Luego recomendamos volver por aquí para llegar al pueblo cabeza de la parroquia y al albergue, pues la carretera es muy peligrosa para viandantes


El mojón con la concha nos indica la senda


Hay un poco de bajada


Pasamos junto a esta estaquera


Camino de herradura, bien trillado y pedregoso


Mucha atención: en este cruce hay que ir a la derecha


El sendero se torna más llano


En la foresta parece estrecharse pero se pasa bien, sin problema


Ruta florida y hermosa


Un lugar mágico, lleno de naturaleza


Del bosque a los prados


Cierres de fincas


Sinuoso trayecto, pero cómodo de caminar


Monte de Valgrande y picos de la cordillera


Más arbolado


Llegamos a una cabaña abandonada


Pasamos delante de su puerta y seguimos todo de frente. Cuántas historias de pastores y vaqueros habrán presenciado estas piedras, como las de aquella célebre canción popular de la que nos hace partícipes Xulio Concepción en sus escritos y que dice...

"Al pasar por el puertu,
puertu Payares,
m'alcontré con un vieyu
llindando vaques.
Como yera tan vieyu
y-pregunté:
-Si quier dormir la siesta,
yo llindaré.
Y el vieyu muy ufanu
me contestó:
-Les vaques de mio casa
llíndoles yo"




Nos acercamos a más pastos


El bosque queda atrás. Fijémonos a lo lejos en el clásico valle glaciar el forma de "v"


Hay castaños. Las castañas fueron base de la alimentación en muchos lugares hasta la llegada del maíz y de las patatas de América, en incluso después, pues mitigaron hambres y hambrunas. Aún se cocina, si bien ya poco y sobre todo para alguna fiesta, el famoso Pote de Castañas. Los abundantes castañeos plantados a lo largo de los caminos proporcionaban nutriente a los viajeros, pues los frutos que caían en él se consideraban "públicos", según el Derecho de Poznera recogido en el Derecho Constudinario Asturiano


Muria de piedras


El Camino se ensancha un poco entre las fincas


Pasamos junto a otra cabaña


Esta está en uso, guardando heno y ganados


Caminamos al lado de la portilla


Y seguimos todo en recto


Entre más fincas


Altos de L.landelaGal.lina, a la izquierda, Cordal de Chanos de Somerón. Abajo a la izquierda si nos fijamos vemos el camino que baja de Payares a Samiguel del Río


El otro camino viene por el fondo del valle, al lado del río Payares


 Suave descenso


 Y encrucijada: seguiremos a la derecha


Así lo dice el mojón


Más arbolado


Los impresionantes bosques de Payares


Payares: ya vemos entre hojas y ramas las casas del pueblo y sus barrios


Y la carretera justo encima. Antiguamente el camino principal, el Camín o Calle Real, por donde caminaremos nosotros, iba un poco más abajo, hacia la iglesia


Arriba la Sierra de los Pasos de Arbas. con las cimas de Bezmui (1.999 m), El Portezuelo (1.854 m) y La Pedrera (1.868 m) ocultas por las nubes. Xulio Concepción nos informa que aún se recuerda La Nevaona del 88, una gran nevada que arrasó parte del pueblo a causa de una valancha en 1888, donde sobrevivió un niño que fue llamado El Nenu del Milagru y vivió hasta nonagenario


En medio de Payares, que se extiende linealmente a lo largo de la carretera y el Camín Real, son los barrios de La Ilesia, El Convento y El L.lugar. A veces es llamado Payares del Puertu


El topónimo está indudablemente vinculado a la paja y los pajares, sin duda por que antiguamente los tejados eran de paja de escanda, el trigo de montaña, techumbre vegetal, junto con la de escoba (más finos que el piorno) y helechos, ya existente desde época castreña sino antes. Las antigua teyeras o fábricas de tejas y ladrillos fueron proporcionando nuevos elementos para la construcción. Ernesto Burgos es el autor de un artículo de investigación en el que narra las aventuras por estos lugares del naturalista Hans Friedrich Gadow y su esposa Clara Maud Paget, procedentes de la lejana prusia que, hospedándose aquí en 1896, aún observaron tejados de esta cubierta en una majada sobre el pueblo:..
"Zona abierta de pastos ubicada en un alto, en donde en verano se reúne al ganado. Por la noche los animales no están cercados, son vigilados por los pastores, quienes se refugian en pequeñas chozas, similares a colmenas, con paredes curvas hechas de maderas verticales con ramas trenzadas entre sí y cubiertas por una gruesa capa de helechos y escoba. La zona de alrededor de las chozas resulta verdaderamente desagradable por la suciedad que se ha ido acumulando, pero no por eso deja de ser utilizada año tras año"

Es de destacar que Payares fue la capital de un concejo independiente, Concejo Episcopal o Arcipriestazgo, tierra de obispalía al ser cedida al prelado ovetense en la baja Edad Media, administrando justicia civil y criminal, lo que acarrearía diversos enfrentamientos con el concejo de Lena/L.lena. En 1582 Alonso del Camino, acreedor de la corona, se hace con el control del término con la idea de forzar la libertad vecinal acabando con la dependencia de la Iglesia, pero en 1583 Felipe II se lo sustrae y lo anexiona al concejo lenense pero consigue ser de nuevo independiente cuatro años más tarde, situación que durará hasta 1.829, tres años luego de la Real Orden que suprime los ayuntamientos particulares incorporándolos al más próximo, formando parte de la llamada antaño Lena de Suso, valles del Güerna y Payares


Es de nuevo Xulio Concepción quien nos rescata de la obra de Rafael María de Labra De Madrid a Oviedo (1.881) sus impresiones de ese viaje, realizado en 1870

"Hasta 1829 la parroquia de San Miguel de Pajares (que era la primera que se encontraba al llegar a Astúrias) formaba por sí sola el Concejo de Pajares; pero desde aquella fecha pertenece al de Lena, cuya capital dista del pueblo aludido como cuatro leguas en dirección á Oviedo. Hoy toda la parroquia tiene unos 193 vecinos...Pajares es un relativo oásis para los caminantes. En él hay muchos paradores y posadas donde se refugian arrieros y pastores cuando a resultas de una terrible tormenta se cierra herméticamente el puerto y es menester esperar ocho y diez y quince días á que á fuerza de pico se franquée el camino.

Antes también existía un hospital con bastantes rentas, abierto á pobres y peregrinos y que del lado de Astúrias desempeñaba el papel que Arbas del lado de Castilla; pero vendidos sus vienes hácia el año 30, de aquella hospedería sólo queda la memoria, que remonta por lo ménos al siglo XVII.

La piedad, pues, había prodigado su solicitud en la áspera y peligrosa travesía de la cordillera cantábrica, contribuyendo de esta suerte á dar importancia á la pintoresca y excepcional entrada del legendario Principado"


También Rafael M. de Labra narra la leyenda de Sancho de Navarra que tiene de escenarios estos mismos parajes y caminos


"El Rey Sancho..., al pasar por Pajares quiso la mala estrella del navarro que éste acordase dar muerte ferozmente á un hombre de aquellas montañas, tras lo que vino el asesinato del Rey, muerto por una saeta á muy corta distancia de Pajares, en Campomanes -pueblecillo que se halla actualmente sobre la carretera y como á media legua larga ántes de llegar á Lena.

¿Cuáles fueron los motivos de la fatal determinación del viajero navarro? ¿Quién fué su víctima en Pajares? ¿Qué mano disparó la saeta vengadora? Sobre todo esto calla la historia, y este silencio sirvió á maravilla para que la leyenda fabricase su trama.

Para unos el atormentado por Don Sancho el Mayor fué un simple peón, y la muerte de éste estuvo relacionada con no sé qué aventura galante de aquellos cultos tiempos del derecho de pernada. Una pasión brutal y una protesta del amor ultrajado ó una honra hollada; hé aquí la base del drama.

Para los otros la víctima fue un noble señor de las Astúrias, y por tanto los vengadores no gozaron de menor renombre, atribuyéndose el disparo de la saeta á la familia de los Valdeses. Un conflicto de jerarquía, el choque de la autoridad real con el poder señorial, ambos nacientes, tal es la clave de la misteriosa trajedia del siglo XI.
Pero sea esto ó aquello, lo cierto es que entónces quedó en el lenguaje ordinario del Principado el refrán que dice: Si la hiciste en Pajares, pagástela en Campomanes


Y así, con apasionantes historias y leyendas nos acercamos a las casas


Un banco para descansar un poco si lo deseamos, antes de llegar al albergue


Túnel vegetal


Las omnipresentes alturas y sus pronunciadas laderas: La Felguerona, El Fayéu, La Poza, Home de Piedra... que nos hacen recordar el estribillo popular que dice...

"Y en el Puertu de Payares 
baxen les nubes al suelu, 
por eso les payariegues, 
vivimos tan cerca del cielu.

Mocines de Payares 
comprai corales, 
que baxen los vaqueros 
del Puertu d' Arbes"



La primera mención escrita que se conoce del lugar es precisamente su donación al obispo ovetense por Fernando II en el año 1184, figurando en el inventario de parroquias del también obispo de la mitra capitalina Gutierre de Toledo en 1385-86


Ahí está el barrio La Ilesia, con la iglesia parroquial de San Miguel en medio


La iglesia actual es fruto de una reedificación completa de 1861 que le hizo perder crucero y capillas laterales. Actualmente es de una sola nave y la casa rectoral ocupa el lugar de las capillas


Enseguida pasaremos delante de ella


En el otro extremo del pueblo está el barrio de La Pría, que según Xulio Concepción pudo ser el origen del poblamiento del lugar por su situación más soleada


Allí, en las últimas casas, saldremos a la carretera y bajaremos por senda a Samiguel del Río

 Arriba vemos un poco la caja de la carretera que sube a la Estación de Pajares, del Ferrocarril León-Gijón



Más acá El Convento, tal vez la institución religiosa a cargo del antiguo hospital de peregrinos


Luego El L.lugar


Y abajo, el gran descenso a Samiguel del Río. Allí, en La Triema, quiere la tradición del lugar ver la existencia antaño de un poblado del que quedan restos, tal y como ha estudiado también Xulio Concepción


Caminamos junto a un corral


Y así vamos acercándonos a Payares


Curva a la derecha


Allí vemos La Campa, otro de los barrios de Payares, en la subida a El Ruchu


Más arriba de La Campa La Pedrosa


Seguimos ruta


Había en Payares dos "posadas muy cómodas en una de las cuales pernocta la diligencia" según el Diccionario de Madoz a mediados del siglo XIX


Carmen Prieto recoge la canción popular, existente en otros lugares de Asturias que dice:

"Soy de Payares,
nací en la Campa,
y en la Mortera,
tras la Collá,
cavo tapinos,
cueyo cebera,
gozo del mundo 
como'l que más.
Despierto al riscar el alba,
doy un seltu del xergón,
y voy po las berzas,
pa con las fabas y con llacón.
Y una, dos veces y tres,
baxo a la villa'l mercau,
todos me miran de llau
y dicen neña ¡qué guapa yes!"



Sigue el trayecto llano


Llegamos al cementerio, El Camposanto


Pasando al lado de su capilla


Esta explanada es un excelente mirador, Algo más allá de la iglesia está el albergue


Estamos en La Campa


Más prados de siega y pasto


Cruce y de frente


Este es el mojón indicador, bajo la farola


En La Vecera se reunían los ganados comunales y se cuidaban por vez, de ahí el nombre


Arriba en el ferrocarril está el Túnel de la Payariega


Pasamos el puente sobre el río La Campa


Y estamos en La Vecera


El L.lugar, donde se concentran las más de las casas


Subimos ligeramente


Y avanzamos por la Calle Real, El Camín de Baxo


Todo de frente y seguido


Como dice Xulio...

"vía pecuaria (expresión de los vaqueros), camín de peregrinos, camín de carreteros, camín de los vaqueros, camín del puerto, camín de los gües, camín de la parexa..."


Y así vamos hacia el centro del pueblo, por donde pasaría el ilustrado Jovellanos en sus pesquisas sobre las obras de la Carretera de Castilla


Admiramos este prado de flores y a lo lejos, más lejos valga la redundancia, las moles calizas de las cotas más altas de la cordillera


Esta fue la calle principal antaño, antes de la carretera, como hemos dicho


Al fondo vemos ya la iglesia


Un precioso paseo


Casas restauradas


Soportales


Antigua escuela


Abrevadero


Y la iglesia parroquial de San Miguel, con su casa rectoral o del párroco en el lugar donde estuvieron hasta 1861 las desaparecidas capillas anexas


Puerta de la rectoral y portada de la iglesia


Nos asomamos al interior


Viendo la nave y el altar


Justo después de la iglesia está la Casa los Pidal, familia de investigadores, pintores y escritores, destacando Ramón Menéndez Pidal, filólogo, historiador, medievalista y folklorista, miembro de la Generación del 98, quien nació en 1868 en A Coruña, pues su padre era el magistrado, natural de esta casa, Juan Menéndez Fernández. Con poco más de un año la familia se traslada a Oviedo/Uviéu pues es destituido al no jurar la Constitución de 1869, y allí pasará a residir, pero con numerosas visitas y estancias en este pueblo de su familia paterna (su madre Ramona Pidal era de Villaviciosa. Sus hermanos, mayores que él, Juan (jurista, historiador y poeta)  y Luis sí nacieron aquí



A los siete años al ser su padre rehabilitado se van todos a Sevilla y luego a Albacete, donde estudia Segunda Enseñanza, luego en Burgos y acaba de nuevo en la capital asturiana. En 1883 va al Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, donde tal y como lo llamaba tuvo "castellanización" al ser objeto de burlas por sus palabras y acento asturiano. Fue discípulo de Marcelino Menéndez Pelayo  en la Universidad de Madrid y en 1899 obtuvo la cátedra de Filología Románica e ingresa en la Real Biblioteca. En 1900 se casa con María Goyri, la primera mujer que hizo estudios oficiales. En su viaje de novios descubrieron la transmisión oral del romancero español y se afanan en recopilarlo. En 1901 ingresa en la Real Academia Española y en 1904 es nombrado comisario e interviene en el arbitrio de límites entre Ecuador y Perú



Sigue estudiando el romancero tradicional y es nombrado en 1910 presidente del Comité Directivo de la recién creada Residencia de Estudiantes, siendo confirmado cinco años más tarde director del Centro de Estudios Históricos, que como tal ejercía desde su creación. En 1925 es elegido director de la Real Academia Española y en 1926 es vicepresidente primero de la Junta de Ampliación de Estudios



La guerra civil les sorprende en Segovia, sabiéndose vigilados por los sublevados logran pasar a la zona republicana y de Madrid son trasladados a Valencia, marchando luego a Burdeos, Cuba, Estados Unidos, donde inauguraría en 1937 en la Columbia University cursos sobre la historia de la lengua española, de la que había empezado a escribir en Burdeos. Tras la contienda regresaron a España si bien en 1939 cesó como director de la Real Academia Española protestando por la represión política de algunos de sus miembros, siendo no obstante reelegido en 1947, previa concesión de su deseo que los sillones de los académicos exiliados permaneciesen vacíos en su ausencia hasta su muertes. En 1950 es nombrado hijo adoptivo de Burgos. Su hija fue la pedagoga Jimena Menéndez-Pidal Goyri


Y así seguimos por el barrio El L.lugar


Allí una panera, tradicional almacén de grano y demás productos agrícolas, evolución en tamaño del hórreo


Abajo la leña


Aperos agrícolas en las colondras o tablas que componen la pared


Yugos o xugos, madreñas, arado o l.labiegu...



Más filas de casas


Durante la francesada o Guerra de la Independencia esta calle vio el paso de las tropas napoleónicas durante sus avances y retiradas del territorio asturiano, que ocuparon y evacuaron varias veces


La primera vez que entraron en Payares fue con motivo de su primera invasión de Asturias, en mayo de 1809, con 6.000 soldados mandados por Kellerman que avanzarían hacia La Pola, capital del concejo, donde confluirían con otra columna mandada por Ney desde Oviedo/Uviéu,quien acabada de derrotar al ejército de la Junta General del Principado en el Puente de Peñaflor, sobre el río Narcea, procedente de Galicia y luego de atravesar el occidente asturiano


En la Guerra Civil Payares estuvo dentro de la zona republicana hasta la caída completa del Frente Norte en octubre de 1937, tras avanzar los nacionales por la costa y desde León, donde el frente de mantenía al norte de La Robla, forzar las defensas de la cordillera


Algunas de estas casas, más  o menos reformadas, fueron testigo de aquellos episodios


Llama la atención este caserón de piedra de mampostería en sus paredes y de cantería en los dinteles de puertas y ventanas


Allí a la izquierda vemos ya el Albergue de Payares, albergue público, de donativo


Está en un lugar destacado, con buenas vistas del valle y las montañas. Pueden encargarse menús y cenas con antelación


Pasamos el albergue junto a su finca


Estas son las soberbias vistas que nos ofrece


Pasamos la torre de la luz


Y seguimos, en ruta de El L.lugar a El Convento


Ahora las casas están a la izquierda


Otro gran caserón de pìedra


Nos acercamos a La Pría, con la bajada a Samiguel del Río a la derecha y el Cordal de Chanos de Somerón enfrente


Abajo ya vemos por fin el fondo del valle, el que baja por El Cantu la Capillona hacia el río


Allí asoman unas casas


Samiguel del Río, donde se unen ambos caminos


De El Convento a La Pría


Antaño muchos vecinos eran arrieros, tal y como ocurría a ambos lados del cordal asturleonés. Conocedores de los pasos de montaña sus mulas y caballerías transportaban mercancías de lado a lado. Este secular oficio desapareció con las actuales carreteras y los vehículos de motor. También se trabajaba en las cercanas minas, luego llegaría el éxodo rural, marchando mucha población a las villas y ciudades, dentro y fuera de Asturias


Las huertas


La Fuente la Pría, restaurada en el año 2008


Llegamos ahora a otro lugar muy importante


Los Corralones y La Casona, donde estuvo el Hospital de San Miguel, que acogió peregrinos los siglo XVIII y XIX, sito en esta Calle Real y del que se conserva su Libro de Fábrica fechado entre 1721 y 1829, justo cuando desapareció el concejo independiente. Disponía de alberguería, hospitalero, hórreo, pajares , ganado...


Estos son Los Corralones, el gran espacio delantero de las casas, al que se accede por esta portada de arco de medio punto


Desde el antiguo hospital seguimos avanzando por La Pría


Vuelve a haber casas a ambos lados de la calle


Aquí hay una bifurcación


Subimos a la derecha, hacia la carretera N-630


Y llegamos a El Portalgo, antiguo portazgo o peaje de la primer carretera, donde se pagaba a cuenta de las mercancías que bajaban de León y Castilla y donde había una cadena para cerrar el paso a carros y carretas hasta que abonasen el oportuno peaje


Se conserva muy bien, destacando su porche con columnas


En la actualidad es vivienda


Arriba hay una inscripción


"Recaudación del Real Portazgo año de 1836" , fecha de una de sus últimas reformas


Al lado estuvo la Casa Postas (Casa Mero), parada y cambio de caballerías en estas rutas de los puertos


Desde La Pría bajamos unos metros por el arcén de la carretera


Las conchas nos guían


Arrimémonos bien al arcén. Suele haber bastante tráfico


Aquí están las últimas casas


Flechas amarillas en las farolas


Y ya salimos de Payares


Veamos la flecha amarilla que nos indica a la izquierda



Pintada en el muro lateral de la carretera


Y es que aquí habremos de desviarnos a la izquierda, justo cuando el arcén casi desaparece. Verdaderamente en muchas guías veremos que aquí se puede optar por el camino de verano, el que antaño más se empleaba, buscando el frescor del bosque, que es el que vamos a seguir nosotros, o el camino de invierno, más alto y soleado, que evitaba los lodazales que se formaban abajo en el valle. Hoy en día gran parte de este segundo está ocupado por la carretera, en concreto hasta más allá de Floracebos o Flor de Acebos, en la capilla de la Virgen de las Nieves, para ir a La Romía. Este trayecto es, insistimos, sumamente peligroso por el tráfico de turismos, autocares, camiones... al menos mientras no se habilite un paso seguro para peatones y oportunamente señalizado


Por ello vamos a bajar por aquí hacia Samiguel del Río


Regresamos así a la paz del sendero


Huertas y castañedos


Curva a la izquierda


El Camino pierde altura rápidamente


Es un prolongado descenso en fuerte bajada


Pasamos junto a una cabaña


Trechos con el antiguo empedrado


También aquí cuidado con los resbalones pues el descenso es muy fuerte y hay bastante piedra suelta


El valle del río Payares nos aguarda


Sigue el zig-zag para perder rápidamente altura


Allí están L.landelagal.lina (topónimo relacionado con los cantaderos de urogallos), Los Corol.los y Cuitu Artos


Aquí pega el sol con fuerza, la zona más soleyera...


Un can aprovecha la reconfortante sombra


Ni se mueve al vernos pasar... debe ser de los que cuidan algún rebaño


Flecha amarilla


Murias, zarzas y helechos


Setos silvestres


Fincas


Santa Marina y Chanos de Somerón al norte, más cerca


Por allí subiremos enseguida


Chanos o Llanos de Somerón con sus campos de Los Cabaos, Tras la Roza,  El Carril y Las Vegas


Paso a paso hacia el valle


Curva a la izquierda


Fincas


La Felguerona


A lo lejos La Campa y La Pedrosa, con el cementerio y el Camino


Curva a la derecha


Si nos fijamos ya podremos reconocer abajo el otro camino, por las riberas del río Payares


Cuesta localizarlo pues viene por la foresta, pero en algún punto asoma


Bajada directa


La Felguerona, prados y bosques


A la derecha arriba el Alto del Pando, a la izquierda al fondo El Negrón. Más cerca delante del valle El Picu'l Castiil.lu


Arboledas


Cabañas, pastos y peñascos. Los árboles crecen hasta en paredes calizas casi verticales


Más descenso continuado


En La Felguerona


Payares arriba


La bajada se suaviza aquí un poco en una pequeña tregua para nuestras piernas


Vacas y xatos (terneros)


Fincas de siga y pasto


Cierres de alambrada a ambos lados de la senda


Cobertizos para aperos


La cuesta abajo vuelve a acentuarse


Curva y otro duro descenso


Paralelos al río Fayéu o de La Campa, que baja a la izquierda


Pasamos junto a otro tendejón


Las flechas amarilla coinciden con las del sendero PR AS-94


Y ya volvemos a ver los tejados de Samiguel del Río, en las riberas del Valgrande, curso alto del río Payares, que es parroquia independiente, la cual perteneció en el siglo XVIII al concejo de la Abadía de Arbas del Puerto


Tal y como nos dice Xulio Concepción:

"Por San Miguel ascendía, tiempo atrás, el camino principal del Payares: el que venía de La Romía y Las Nieves por Pena Negra, Quentu Roficiu, Vitsar ..., y ascendía al Alto'l Puerto y tierras leonesas por Los Texales, La Cuandia, Polación, Los Cochaos, El Mayéu l'Estudiante, La Casa Tibigracias" 
Se trata del otro Camino, del que nos separamos en El Mayéu l'Estudiante y viene hacia aquí


Pasamos el depósito del agua


Y la llegamos a las primeras casas, en la zona de El Puiblu Riba


Pronto acabará el descenso


Rumbo al centro de la aldea


Vamos a parar aquí un momento


A la izquierda de aquella casa del fondo vienen el río y el camino alternativo del que nos separamos en El Mayéu l'Estuadiante


Por El Puiblu Riba iremos a El Puiblu Baxo


Seguimos la flecha


Bajamos a la izquierda


Luego a la izquierda otra vez


Y en esta fila de casas a la derecha


Flecha xacobea y marcas del PR AS-94


Pasamos esta fila de casas, alguna dedicada al turismo rural


Poste pintado


Ahora pasamos entre estas viviendas


Y al fondo iremos a la derecha


Estamos en Tres la Ilesia, esto es, detrás de la iglesia


Y es que llegamos a la iglesia parroquial de San Miguel, con su tejo enfrente. A la izquierda viene, pasando junto a la escuela, el otro camino, al que nos unimos para subir a Santa Marina y a Chanos de Somerón