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miércoles, 7 de agosto de 2013

SANTA MARÍA LA REAL DE OUBONA: EL ENIGMA DE ADELGASTER, LAS BUENAS AGUAS DEL PADRE FEIJOO Y EL LABERINTO EN EL QUE CABÍA EL MUNDO (TINEO/TINÉU , ASTURIAS)

Antiguo monasterio de Santa María la Real de Oubona

Aunque suponga una muy pequeña desviación del Camino de Santiago, que desde La Venta Piedratecha baja al valle del río Deina en dirección a Villaluz, bien merece la pena acercarse a conocer el viejo monasterio tinentese de Santa María la Real de Oubona, cuya iglesia románica pasó a ser la parroquial de San Antolín tras la desamortización de 1835 y la consiguiente exclaustración de los monjes, mientras que sus demás dependencias, barrocas, como la sala de audiencias y casa del abad, son hoy en día y pese a las tímidas restauraciones efectuadas en la última década del siglo XX, un conjunto de venerables ruinas origen de numerosas leyendas, por donde se pasa a su inacabado claustro


Y es que en 1658 el antiguo claustro románico fue derribado para hacer el actual, siguiendo las directrices del arte barroco imperante, con sus arcadas y edificios, a cargo de los arquitectos Melchor de Velasco Agüero y Andrés Pérez, obras suspendidas treinta años después por falta de presupuesto y que jamás volvieron a reanudarse, quedando este trabajo incompleto hasta la desamortización


 A mediados del siglo XIX, ya desamortizado, se habilitó una escuela nacional en una de sus estancias


Actualmente el arruinado claustro nunca terminado es uno de los parajes más sorprendentes que podamos encontrar. La decadencia y el misterio de las viejas piedras que se cubren de musgo y hiedra le confieren, no obstante, un atractivo especial, diferente incluso al de otros monasterios abandonados


Pero el mítico monasterio de Santa María la Real, símbolo del Camino y puerta de la historia, se sume en un misterio que va más allá de sus piedras barrocas y románicas, pues se le atribuye una legendaria fundación altomedieval en el año 780, es decir, aún en los albores del Asturorum Regnum, con un no menos misterioso fundador, un tal Adelgaster, que figura como hijo de unos reyes que, oficialmente y según las crónicas asturianas, no tuvieron descendencia: Silo y  Adosinda, ella nieta de Don Pelayo, que tuvieron su capital en Pravia


Nada más una enigmática inscripción, que veremos en el interior del santuario, sobre una tumba, le menciona como hijo del monarca. Puede tratarse de un usurpador, un hijo ilegítimo o simplemente una falsificación, pero cierto es que en 1903 se abrió la tumba y aparecieron dos restos humanos, uno de un hombre y otro de una mujer. Dicha inscripción se basaría en un texto original que desapareció supuestamente en el siglo XVII, a causa de un incendio, y de la que sería pues, pretendidamente, una copia, eso si no se trata directamente de una falsificación, cosa muy común en la época para adecuarla a los intereses monacales, como otros textos, tradiciones y leyendas de los que daremos cuenta. En ella se menciona también a Brunilda o Brunilde, mujer de Adelgaster


Existe sin embargo una coincidencia muy a tener en cuenta: el primer abad del que tenemos noticia, del año 1022, se llamaba Silo, igual que el pretendido padre de Adelgaster, el rey Silo de Asturias, solo que entre uno y otro hay nada menos que unos dos siglos y medio de diferencia. Independientemente de ello, del edificio monacal nada parece haber llegado a nuestros días, al menos a la vista, anterior a la obra románica de los siglos XII y XIII

El rey Don Silo en pintura de Eduardo Cano de la Peña. Museo El Prado

El escritor Xuan Bello en su libro Historia Universal de Paniceiros recoge la tradición popular por la que Silo, cazando osos por estas tierras, tuvo amores con una tal Doña Leo, de Villatriz de Francos, un pueblo cerca de aquí, quien oficiaría algo de bruxa, pues se dice mezclaba en tres vasos de Salomón las pócimas de tres clases de amor, ardiente, paciente e irremediable, bebiendo así de los tres Don Silo en la Fuente de La Dueña y naciendo Adelgaster, a quien no reconoció pero al que nombró Conde de Gijón 


Adelgaster, representado idealizadamente en una pintura barroca conservada en la iglesia, fundaría con Brunilda, siempre según la legendaria narración, este monasterio junto al río Ardeyna o Ardaña, el 17 de enero del 780. Los tres vasos y las doce cucharas de plata figuraban en el acta de fundación y, por los dos esposos y la salvación de sus almas, rezaban misas los frailes hasta la extinción del monasterio con las desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX

La Fonte del Matoxu

El origen del convento se sume pues en la noche de los tiempos, no sería extraño que el paraje fuese un nemeton o lugar sagrado precristiano, pues en la cercana Fonte del Matoxu, aprovechada por los antiguos frailes para suministro del cenobio con un sistema de canalización, conservado en parte, se habla de apariciones de xanas o ninfas de la mitología asturiana, algunas realmente cercanas en el tiempo, fenómenos naturales de niebla y luz a las que el acervo popular imagina y da formas humanas. Sea como fuese el paraje es mágico desde tiempo inmemorial


El mismo topónimo Obona/Oubona se dice viene del latín Aqua Bona, 'agua buena', referido a las cualidades de esa fuente situada en el lugar llamado El Convento, un poco más arriba del monasterio, junto a las primeras casas del pueblo


En este sentido hemos de tener presente monasterio se encuentra en el valle formado por El Regueiru Oubona, también llamado río Deva, Deyna, Ardeyna o Ardaña, hidrónimo, tal vez derivación de divina, vinculado muy posiblemente con un lugar sagrado desde la más remota noche de los tiempos y relacionado con alguna deva o divinidad de las aguas, deidades femeninas cristianizadas muchas veces en la advocación a la Virgen María, como podría ser este el caso


Documentalmente se sabe que ya en el año 1000 habitaba Obona u Oubona una comunidad de monjas y frailes, pues en el 1022 el monarca Alfonso V confirmaba los límites del coto monástico. Luego las monjas se fueron a otras abadías en Babia y en Avilés. Los monjes se quedaron y llegaron los benedictinos, siendo entonces cuando Oubona se independiza del dominio que sobre él ejercía el monasterio de Courias, el más poderoso del occidente astur, cercano a Cangas del Narcea


De ese periodo es la iglesia monacal, románica de finales del siglo XII o principios del XIII (a excepción de las espadañas). Momento en el que el monarca Alfonso IX mandaba, por disposición escrita durante su estancia aquí en el año 1222, que los que vayan "de romería a Santiago en Galicia" lo hagan por su villa de Tineo (con reciente fuero real) y por este monasterio, sin que nadie ose desviarlos por otra ruta:
"Concedo Deo et monasterio santae Mariae de Obona, quod caminus qui vadit de Sancto Salvatore ad Sanctus Iacobum, vadat por populationem meam de Tineo deinde per predictum monasterium de Obona. Et mando quod nullus ait ausus deuiare peregrinos per alium caminum, hoc facio ob remedium animae meae et propter peregrinationem quem ego facio, quod ipsum sit in servitium Beatae Mariae."
La frase precisa podría resumirse y traducirse en:
"amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de mi pola de Tineo y Obona"

Y es que existieron realmente otra más directas un poco más al sur, a las que el historiador tinetense Rafael Lorenzo llama el Camino de Mirallo y la Senda Rierana de la Barca en su libro Tineo en la senda compostelana. El monarca parece acudía a resolver el pleito suscitado por el caballero García Garcíez de Tineo, quien reclamaba la posesión del cenobio y la de sus tierras. Pocos años antes, en 1216, había venido a confirmar qué tierras eran de realengo como parte de la Puebla de Tinegio por él fundada un par de años antes, la primera de las pueblas o polas asturianas, aforadas por la Corona


El Camino de Santiago baja al valle del río Deina desde Piedratecha o Paratecha por La Cuesta, El Monticiel.lu y El Monte`l Cierru, en una suave pero prolongada cuesta por un bosque en el que predominan robles y castaños (al fondo en esta foto)


La cuesta abajo llega este rellano en medio del bosque, donde un mojón, puesto de espalda, nos indica ir a la derecha si queremos ir al monasterio, continuando la bajada un poco más, como hacen los dos peregrinos que van de frente; o a la izquierda para continuar a Villaluz, como hace el peregrino que pasa delante del hito jacobeo


Una vez visitado el monasterio hemos de regresar aquí para retomar el Camino según nos dice este monolito, poniendo rumbo a Villaluz


Aquí tenemos el anverso del hito jacobita, con sendas conchas y las correspondientes flechas señalizado ambas direcciones, aunque esta posición ciertamente hemos comprobado que puede llevar a confusión...


En nuestra opinión, la visita al monasterio va a ser un acontecimiento inolvidable en nuestra peregrinación, tanto si somos amantes de la historia, el arte y la idiosincrasia de los lugares por los que pasamos, como si no tenemos tan patentes estas inquietudes. Es un enclave que suele siempre impresionar, o al menos tocar la sensibilidad de todo el que se se acerca...


Aunque lo tenemos justamente enfrente, cuesta reconocerlo entre la espesura, al igual que el pueblo, sito más poco más arriba. En invierno, con los árboles sin hojas, se reconoce bastante mejor. Aquí tenemos la iglesia y otros edificios, vistos estos de espaldas. Del lugar nos cuenta así el también historiador Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"Magnífico monasterio cuya fundación -siglo VIII- se atribuye a un supuesto hijo del rey Silo llamado Adelgaster que, junto con su mujer Brunilda ceden, en un discutido documento fundacional fechado el 17 de enero del año 780, heredades y siervos a la comunidad.

El documento, perdido el original en el siglo XVII y del que se realizaron varias copias, ha sido de autenticidad muy discutida. Según las crónicas del reino Silo no tuvo descendencia, al menos legítima, y hace pensar en una falsificación realizada posteriormente por los monjes para fundamentar derechos históricos.

Si el diploma fuera auténtico estaríamos ante la más antigua referencia a la sidra asturiana: los siervos deberían recibir, entre otras compensaciones por su trabajo, "sicere si potest esse" (sidra si fuera posible)"

Menos de trescientos metros nos separan de la portada de la iglesia del monasterio y actual parroquial, cuya llave podremos pedir arriba en el pueblo, en Casa Bernardín, tienda-bar situada en la carretera, si bien es verdad que subir allí, bajar, volver a subir para devolver la llave y volver de nuevo a bajar para seguir camino sí que va a requerir más tiempo y redoblar esfuerzos


El Camino, ancho y por el que muy ocasionalmente pasa algún tractor, es un cómodo paseo cuesta abajo, pero luego habrá un pequeño recuesto hasta el monasterio desde el río


La senda, de tierra bien pisada y allanada, baja recta entre los árboles por esta falda septentrional del Monte'l Cierru


Bien sabemos que el peregrino no tiene tiempo siempre, ni energías, para verlo todo y conocerlo todo, y menos aún si tiene que hacer un desvío para ello, aunque sea relativamente corto como este; sin embargo nos dirigimos a un lugar que marca verdadera impronta en el Camino. No sería el primer peregrino que, pasando de largo en su peregrinación, ha vuelto expresamente para conocerlo, repitiendo incluso el Camino, pues el Primitivo es uno de esos itinerarios jacobitas que invita siempre a volver


No dudaríamos en recomendar incluso que se tuviera en cuesta este recorrido hasta el monasterio a la hora de planificar un poco nuestra jornada andarina, pensando en pernoctar en alguno de los albergues situados no muy lejos de aquí, para luego acometer la subida a Fonfaraón quienes hagan la famosa Ruta de los Hospitales, o también para quien prefiera seguir al pie de dicha sierra para dirigirse a La Puela/Pola de Allande por San Blismo, La Mortera, Colinas, Porciles, Chavadoira.


Y es que para disfrutar plenamente de los momentos lo mejor es no ir con prisas y presos de los tiempos, los horarios y el reloj, algo muy difícil de conseguir en la vida cotidiana pero que quizás tengamos oportunidad de lograr, al menos alguna vez, haciendo el Camino... nos lo merecemos


El halo de misterio se extiende por estos bosques aledaños; según la web Aquerasturias una lechuza o curuxa, blanca, "ronda por los alrededores, sin duda una Guaxa ansiosa de sorber la sangre a los más incautos",  esto es, una especie de vampiro asturiano. "Una xana ha sido vista varias veces en el cercano arroyo", cual ninfa local, y además "diversos espíritus fantasmagóricos parecen rondar alrededor del monasterio. Nunca entran, eso sí, en terreno sagrado".


Según bajamos van perfilándose las formas de los arruinados edificios del cenobio. "No fue desde luego el monasterio más importante de Asturias, no el más famoso, ni el más bello. Tampoco fue el más grande, ni el que más monjes tuvo. Pero posiblemente el monasterio de Obona sea el más misterioso que existió en la región", continúan explicando en Aquerasturias


Aquella parte, con dos grandes ventanas, debió ser la que se habilitó como escuela en 1842, pocos años después de la desamortización. La veremos también por su interior pasando hacia el claustro pues el viejo monasterio, excepción hecha de la iglesia, está abierto y puede darse una vuelta completa a su alrededor


Acabando la bajada y siempre entre los árboles, veremos cómo se van perfilando otras partes del cenobio, popularmente llamado como El Convento, nombre que ha pasado a ser topónimo del lugar


Ahí está la iglesia con su espadaña, fruto esta de las reformas del siglo XVII y, poco más arriba, algunas de las casas del pueblo, en la carretera AS-350 que, enlazando con la AS-219 un poco más al norte, comunica con la costa dirigiéndose a la capital del concejo de Valdés, Luarca/L.luarca, paso del Camino Norte, 'hermano gemelo' del Primitivo


Vemos un poco mejor esa parte habilitada como escuela en su tiempo y hoy también arruinada pese a que aún se notan las restauraciones efectuadas en los años 90 del siglo XX y hasta el momento no retomadas desgraciadamente. También reconocemos los tejados de la iglesia y su pared sur con cinco ventanas tipo aspillera o saetera que dan luz natural al interior


Monte arriba reconocemos, en lo más alto del pueblo, La Casa Nueva, por donde baja el llamado Camino de Obona, un atajo no oficial que sale del Camino de Santiago oficial en Los Praos de la Sierra y Fuentes Caberas, pasando cerca del Picu'l Cuernu (872 m). La segunda casa a la izquierda de la espadaña, semioculta por unas ramas, reconocemos parcialmente la parte posterior de Casa Bernardín, sobre unos cobertizos. Es allí donde tienen las llaves de la iglesia, recordamos


La caja caminera es profunda y, además, la espesa vegetación de árboles, arbustos, helechos, hierbas y zarzales forma sendas barreras naturales a ambos lados


A los castaños y carbayos se suman fresnos y avellanos, incluso algunos pinos, especie introducida a partir de las primeras repoblaciones forestales emprendidas en la posguerra


Como ha ocurrido desde la bajada de Piedratecha a partir de La Cuesta, se forma un verdadero túnel vegetal. En este momento, sin darnos cuenta, estamos pasando sobre el río Deina o Regueiru Oubona, que aquí discurre bajo el Camino para salir a la izquierda, oculto por la fronda


Acaso oiremos su murmullo, pero es posible que casi ni lo veamos, entre el ramaje, a nuestra derecha


Una zona siempre acuosa, con charcos y barro lo delata, pues además llega aquí el antiguo canal hecho por los frailes desde La Fonte del Matoxu para suministro del monasterio, incluida la fuerza motriz para su antiguo molino, que enseguida vamos a ver


Aquí parece además que el río se desbordase un poco y formase un arroyuelo. El Camino hace seguidamente un poco de subida a la derecha y, nada más bajar, empieza a subir


Salimos del bosque, aunque en la subida dos densas filas de árboles separan el Camino de las fincas colindantes. En lo alto vemos algunas de las últimas casas del pueblo yendo en dirección a Bárcena del Monasterio y Navelgas


La primera de la derecha es la de la antigua escuela, inaugurada en 1970 para sustituir a la que se había hecho en el desamortizado monasterio; está un poco más arriba de la carretera, donde asoma un poco de Casa Santiago, el otro bar del pueblo, ahí llega el Camino de Obona antes reseñado. La casa de la izquierda está un poco más abajo de la AS-350 y por ella baja al monasterio el ramal que lo comunica con dicha carretera. Por ahí subiríamos si quisiéramos pedir las llaves de la iglesia


Vista del valle del río Deina con La Sierra Villaluz a lo lejos, por donde seguirá el Camino. No todos los peregrinos iban por allí, sino que otros se dirigían desde Obona/Oubona más al norte, al valle del río Bárcena, del que es afluente el Deina, donde existía otro importante monasterio, el de San Miguel de Bárcena (Bárzana'l Monesteriu). Una vez en él podían decidirse entre regresar a esta ruta interior, retomándola en La Mortera, al pie de Fonfaraón, o seguir hacia la costa vía Navelgas, Naraval y Aristébano


El Camino por la boscosa ladera de La Sierra Villaluz pasa por los parajes de Los Carriles y Los Cazotares, llegando a Villaluz por las inmediaciones de su antigua capilla del Cristo tras una no muy pronunciada cuesta luego de un trecho bastante llano


Estas extensas fincas que caen hacia el río son resultado, nos dicen, de las concentraciones parcelarias realizadas en la parroquia. De su fertilidad nos dicen así en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Todo el término parroquial de Obona queda incluido en la demarcación del primitivo territorio asignado en la escritura fundacional del monasterio. Se trata de unas tierras donde la fertilidad natural, el persistente cultivo y la suavidad del clima, han favorecido el fomento de una gran riqueza, agrícola y pecuaria, que hoy se sitúa entre las primeras de las 44 parroquias de Tineo. Su extensión superficial es de 15 km2, y la población inferior a los 500 habitantes, dedicados casi en su totalidad al sector primario. En el monte de Peñas Puntidas y Sierra de Guardia existe un criadero natural de corzos. Las principales producciones de la parroquia son las derivadas de su ganadería (carne de ternera, leche y mantequillas), teniendo también renombre las judías de Obona, las peras de invierno y las manzanas "del paraíso".

El antiguo coto de Obona "se definía (a mediados del siglo XVIII) como de legua y media de oriente a poniente, dos leguas de norte a sur, y su circunferencia podría medir unas cuatro leguas y recorrerse en diez horas. La extensión se calculaba en 20.000 días de bueyes, de los cuales 18.000 serían de tierra inculta por naturaleza, árida y peñascosa", según datos del Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos


Este coto no se integraría en el concejo hasta la abolición del sistema de señoríos en 1827, ocho años antes de la desamortización y extinción del convento. Esta sería su descripción y reseña de límites, según el pretendido documento de Adelgaster y tal y como nos lo proporciona la Gran Enciclopedia Asturiana


En este recodo antes de subir, sí veremos, mirando a nuestra derecha, el río, descrito de esta manera en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
 "El antiguo río Deyna es el actualmente denominado río Obona, el cual tiene su nacimiento en el paraje de las Canteironas, de la sierra de Obona; cerca de las fontes Caveras, discurre a los pies del monasterio medieval del mismo nombre y se adentra en el llamado Barranco de Obona, que se conforma entre las laderas de Villaluz y El Rondo, bordea varias parroquias, alimenta viejos molinos y desemboca en el río Bárcena en las proximidades de Orderias, tras un recorrido de más de 8 km"


El río, que cae haciendo pequeños saltos, forma aquí un pequeño remanso en la boscosa ribera


El río en invierno, bravo e impetuoso y con más caudal a causa de las lluvias y, en ocasiones, los deshielos, aunque ya no nieva tanto como antes en estas serranías


El río a nuestra izquierda, tras fluir al otro lado del Camino, regando la pradería ribereña y la boscosa orilla izquierda...


Pasado el río y como hemos dicho, empezamos una ya corta cuesta hasta el monasterio, también parcialmente encharcada muchas veces, consecuencia del desbordamiento del agua procedente de La Fonte del Matoxo, hasta aquí canalizada tras pasar por el monasterio y su molino


Dicho canal discurre por la umbría de la vereda de la izquierda, por eso suele ser la más 'inundada'. De todas maneras y salvo cuando llueve torrencialmente esto no ha de ofrecer mayor problema que el de tener cuidado con algún resbalón si no miramos bien donde pisamos. Cuidado


La maltrecha acequia, llena de tierra, piedras y vegetación ya no canaliza el agua como antes y este es el resultado, el encharcamiento, llueva o no llueva...


Buena pena sin duda le daría verlo al erudito ilustrado Fray Benito Jerónimo Feijoo, el Padre Feijoo, quien las apreciaba grandemente en sus visitas a la abadía, como bien explica Julio Antonio Fernández Lamuño, Cronista Oficial de Tineo en Las aguas buenas de Obona, artículo para la revista Un alto en el Camino, boletín de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, nº 17, julio 2004:
"El padre Feijoo fue buen conocedor de estas aguas, y de otras que afirma no son remedio universal y que administradas en cantidad crecida solo deben hacerlo médicos cautos y reflexivos observando los efectos hora a hora (Cartas eruditas, tº 5º, carta 21). Pero al trascurrir  de repetidas vacaciones estivales en este monasterio, en garrafas precintadas, hasta su celda de Oviedo"

Por tramos, el agua se desborda más y ocupa todo el Camino, como pasa ahora...


En otros, va más por la vereda, formando un riachuelo. Escribe Lamuño que el Padre Feijoo llegó a apreciarla tanto "que, con el simple contacto de sus manos -según el mismo nos dice- distinguía, estando en Oviedo, la procedente de Obona"... y ahora, por los suelos


Buen estudioso, como buen ilustrado que era, de los elementos de la naturaleza y de sus propiedades, en el tomo VIII de sus Cartas eruditas y curisas, capítulo X, explica que "el agua es disolvente universal de todos los géneros de sales y, siendo disolvente universal de las sales, siempre que de ellos provenga alguna dolencia, convendrá beberla muy largamente", como decía él, eso sí, "advierte seguidamente que han de ser elegidas las aguas buenas y desechadas las malas, dando al efecto algunas de las muchas señas que distintos autores proponen para distinguirlas", continúa Lamuño


Llamativamente, el agua desbordada del canal primigenio, al borde del muro de la caja del Camino, ha formado otro canal paralelo de forma natural en este tramo. La existencia de esta fuente habría de ser, como la del río, determinante para que aquí se fundase el monasterio, explica el cronista tinetense:
"Dejó escritas el Padre Feijoo en su Teatro crítico universal, muchas cosas admirables, mostrando una sabiduría por encima de la que era más común entre las gentes de su generación. R

















Llegamos a los muros del monasterio


Es el campo de la actual iglesia de San Antolín, que antes fuese de Santa María la Real, cuyos campanarios vemos al fondo


A la derecha las demás dependencias monacales, entre ellas la Casa de Audiencias, por donde entraremos al claustro enseguida


Subimos un par de metros más y en el cruce, de frente al pueblo, seguimos a la derecha


Y así, pasando junto al arruinado molino nos dirigimos a conocer este importante monumento


Monasterio rodeado de bosques y praderías en un rellano bajo un circo natural del colinas, al lo lejos baja el Camino, por donde hemos venido desde La Sierra por Las Canteironas


El molín a un lado, más arriba el pueblo de Oubona, por donde va la carretera de Navelgas


Al otro la altarina de las procesiones


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Verdaderamente la estética arquitectónica de la parte medieval, fundamentalmente la iglesia, es muy sobria, con escasísima decoración labrada en piedra, muy propio de los cistercienses, reformadores de la Orden de San Benito, pero que no parece ser se estableciesen o se hiciesen cargo del conjunto monacal, aunque indudablemente inspiraron sus ideales, al menos los arquitectónicos


En la portada ni sus cuatro arcos con sus bases, fustes y capiteles presentan motivos esculpidos, ni los canecillos de la cornisa que sobre ella


La pobreza de los frailes se quedaba propiamente en la estética, pues la memoria popular los hace duros y codiciosos en exceso, cobrándoles grandes tributos a los campesinos colonos, y ejerciendo justicia implacable en un territorio que iba ampliándose con sucesivas donaciones y el favor del poder real que les iba dejando hacer a su antojo. La leyenda vecinal resume aquellos aconteceres en la leyenda de la reclamación hecha por los monjes de las tierras de Bustuburniegu, alejadas de la jurisdicción monacal

 Los monjes se plantaron allí jurando con total convencimiento que aquella tierra que pisaban era suya y levantaban acta y escritura. Ante el poder de los frailes y que se les suponía incapaces de jurar los libros sagrados en falso, la vecindad hubo de ceder pero, nada más quedar todo firmado ante la Biblia y asentado, los monjes se descalzaron las madreñas tirando fuera la tierra de Oubona (su jurisdicción) que habían metido dentro, que era realmente la que estaban pisando y no la del suelo de Bustuburniegu


Arriba las espadañas de los campanarios son un añadido muy posterior a la obra románica

 

A la izquierda hay un estrecho paso entre la nave de la iglesia y el camposanto que nos permite acercarnos a ver los ábsides




Ábsides románicos, en origen fueron tres pero se conservan, al exterior, únicamente dos, el del altar mayor y uno de los laterales



Recorremos su contorno fijándonos en cada detalle


Este es el ábside central, el del altar mayor, el más grande


Uno de los pocos símbolos aquí cincelados lo vemos también en una base de una de las columnas de este ábside mayor


Unas cabezas de carnero con sus cuernos extraordinariamente retorcidos, a manera de símbolo de  aries, simbología faunística muy extendida en el arte románico


Arriba, otros detalles


Filigrana geométrico-vegetal en el capitel de la columna, y cenefa o franja de bolas o apomados, bajo el ala del tejado. Los motivos repetidos, además de elemento decorativo, pueden dan sensaciones de continuidad, movimiento, equilibrio, representando nociones de infinito o eternidad


Los canecillos son lisos. Se supone que los cistercienses, como otras corrientes religiosas, no gustaban de ornamentos que, además de aparentar una cierta pretensión, despistasen o entretuviesen de la meditación y la oración, la reflexión personal


El ábside pequeño lateral, sin ninguna filigrana labrada a la vista


La ventana, como una saetera


Y así realizamos nuestra visita a los ábsides...


Volviendo de ver la parte posterior del templo volvemos al campo de la iglesia, a la derecha del templo del monasterio se va al claustro, pasando por la puerta cuadrada a la derecha de la foto



Según leemos el el Blog de Acebedo el monasterio, que vivió graves pleitos con la aforada Pola de Tineo, padeció asalto en el siglo XV al tomar partido en las guerras feudales que asolaron el territorio, al acoger a Arias González de Miranda y a su esposa Sancha tras "ejercer violencia" contra Álvaro Cuervo, cuyos partidarios atacaron el cenobio. Tal vez ese suceso pasó a la leyenda en la forma de Puliatos, un vecino de Francos, especie de Sansón, cuando se enteró que los monjes pretendían provocar su ejecución al negarse a pagarles impuestos, también narrada por el escritor tinetense Xuan Bello en su libro Historia Universal de Paniceiros


Bajamos por la vieja escalera de piedra para ir pues al claustro e ir conociendo más páginas de esta historia



Estos edificios corresponden, como el claustro que ahora veremos, a las profundas reformas barrocas iniciadas siglos después de la fundación del convento y nunca plenamente terminadas


Aquí está en esta fachada el escudo con la imagen del patrón de la Orden, San Benito, situada sobre el blasón


Es fácil que aquí estuviese la casa de audiencias o dependencias principales como la morada del abad. A la derecha, la puerta cuadrada por donde seguiremos nuestra visita



Podemos ir al claustro por cualquiera de las dos portadas, la del pórtico de la Casa de Audiencias o Casa del Abad, o la de la derecha, que es la que vamos a emplear nosotros



Cruzamos por ella hacia los edificios del fondo



 Esa es la parte exterior del claustro, donde estarían las celdas de los monjes, siempre criticados en el acervo local, pues otra de las muchas leyendas dice que ejercían derecho de pernada sobre las recién casadas, ya que estas debían pasar una semana después de la boda aquí recluidas, pasando por todos los frailes y, si quedaban embarazadas, ese niño era considerado hijo del monasterio, pasando a formar parte de la comunidad benedictina



La leyenda puede tener la base real en las condiciones abusivas de tasas, impuestos, permisos a toda actividad concerniente a la vida y trabajo de las familias campesinas de su territorio


En los años 90 del siglo XX una escuela-taller trabajo en el lugar pero aquel trabajo no tuvo continuidad, quedando en espera de mejores momentos




Entramos aquí por la puerta de la izquierda


Al fondo pasaremos al claustro por desoladas estancias


Y allí está el también inacabado claustro


Celdas de los monjes y otras instalaciones fruto de aquellas malogradas reformas dieciochescas. En la década de los años 70 del siglo XX funcionó aquí la escuela nacional, que se decía entonces



Salimos al claustro, otra de las obras barrocas inacabadas



Un lugar que nos causará un impacto inolvidable


La vieja arquería


Restos desparramados.


Pasillos vacíos...




El inacabado claustro parece una ruina provocada por una guerra, pero simplemente se trata de dos cosas, no acabar una obra a tiempo dejando pasar su esplendor y luego, el paso de los siglos sin encontrar una alternativa de uso, beneficiosa para vecindario y visitantes, incluyendo en nuestro caso a los peregrinos.


El lugar tiene, efectivamente, sus propios fantasmas, como Per de Omaña, del que se dicen escuchar sus lamentos, atrapado en el laberinto subterráneo existente bajo el monasterio "tan grande como el mundo" según la narración popular, y donde se dice se guarda la preciada biblioteca, así como infinidad de maravillas. Naturalmente es una leyenda pero no deja de llamarnos la atención la presencia en ella del laberinto que se repite en la cultura occidental durante milenios


La leyenda de Don Per de Omaña, contada desde siempre y narrada en sus obras por el escritor tinetense Xuan Bello, es también tal vez un relato contra la avaricia, de riquezas y sabiduría, pues, aunque más que rico, ansiaba aún más. Le aquejaba una extraña desazón, afirmaba que tenía dentro de él a un ser, Zamplarrampla, pero que no sabía quien o qué era realmente. Con el tiempo nada de lo mucho que tenía, poder, riqueza y mujeres, le satisfacía, y decidió recorrer mundo, llegando una noche a este lugar, llamando a la puerta y saliendo a recibirlo un monje con hábito negro portando una vela que le invitó a pasar luego de oír a qué venía Don Per. Adentro llegó el abad, diciéndole que podía descansar pues había encontrado lo que andaba buscando puesto que bajo el monasterio existía un laberinto tan grande como el mundo que contenía todo lo que pudiese ansiar, fama, oro, gloria, mujeres, sabiduría en valiosos libros, riquezas sin fin, pero que... ¡también estaba Zamparrampla!


Don Per de Omaña se asustó al escuchar el nombre que tanto le había atormentado y preguntó quien era, contestándole el prior que su destino y su muerte, que tal vez le matase nada más entrar, que aguardase 20 años o toda la eternidad, pero que le mataría al final en espantosa y dolorosa muerte, si bien, entretanto, podría disfrutar de todo cuanto hallase en el laberinto. Don Per eligió entrar pero nunca pudo realmente disfrutar de lo allí existente pues el recuerdo que sería asesinado con gran dolor en cualquier momento, le impedía gozar de ese paraíso de placeres y abundancia, lamentándose una vez y para siempre pues una vez dentro nunca más saldrá... y ahí abajo está, quejándose con voz lastimera que, afirma la leyenda, a veces, con mucho silencio, puede oírse. La leyenda del "laberinto tan grande como el mundo" se vincula a la gran cantidad de recaudaciones, donaciones, rentas y todo tipo de diezmos e impuestos que cobraban los frailes, tanto en especie como en todo tipo de riquezas y concesiones lo que, en la imaginación popular, solo cabría en un grandísimo espacio oculto, qué mejor que bajo tierra


Claustro solitario, casi fantasmagórico, pero totalmente evocador, escenario de las voces del desgraciado Don Per de Omaña. Volviendo a la realidad constatada hemos de saber que en Oubona se impartían clases de Filosofía, Latín y Teología, ya que fue centro económico y cultural de la zona, e incluso sanitario, pues se aplicaban remedios medicinales de los monjes para muchas dolencias, bastantes basados en el muérdago, los cuales aliviaron a vecinos y peregrinos en unos tiempos en los que los médicos solo los había en la corte. Uno se hizo especialmente famoso, fray Valentín Calviño, médico y cirujano de Oubona. En 1533, cuando el concejo se reincorpora plenamente a la Corona tras luchas feudales y cambios de señores, Oubona es uno de los escasos cotos señoriales que mantendrán su estatus jurídico fuera de la jurisdicción municipal hasta el siglo XIX


La primer mención a la sidra asturiana sale también de la más antigua documentación de este cenobio, pues los monjes animaron a que se sirviese sidra a los trabajadores que hicieron labor en la construcción del monasterio que aquí hubo anterior a este (s.VIII)... "sicerta si potest ese" (sidra si fuera posible). La impronta de Oubona caló tan hondo que aún hoy en día son numerosas las leyendas populares que circulan sobre él en boca de la vecindad de la comarca


No es leyenda que, aún en el siglo XVIII, cuando todavía recibía las rentas de 78 aldeas, los colonos de sus propiedades estaban obligados a...

  "segar, curar y recoger su hierba, majar (moler) el pan de los diezmos (...) y recoger la nieve en su nevera en el tiempo competente, sin darles mayor jornal que la comida de los días que ocupasen", llegando a trabajar gratis para el abad "dos días cada uno al año"


La vida monacal fue languideciendo pues los tiempos cambiaban y los concejos reforzaban sus litigios contra los cotos señoriales que iban quedando en su territorio. Así en 1827 Oubona se incorpora a Tineo/Tinéu y en 1835, con la Desamortización de Bienes Eclesiásticos (La Desamortización de Mendizábal), marcharon los últimos frailes, pasando el monasterio a poder del Estado, que lo subastó sin éxito en 1844 tasándolo en 35.000 reales. La iglesia cambió entonces de advocación y pasó a ser de San Antolín, dejando de prestar servicio al extinguido convento y pasando a ser la parroquial del pueblo.


La consolidación de las ruinas y el aprovechamiento con nuevos usos de las primitivas estancias podría redundar muy beneficiosamente en favor de todos. Además de la restauración del santuario parroquial


El claustro y sus rincones. Escribe Xuan Bello en Historia Universal de Paniceiros que...

"... debajo del monasterio hay un laberinto, y esto ya está demostrado por la imaginación popular. Por esos valles de Tineo el edificio más grande que se veía eran las ruinas que hoy son del monasterio. ¿Que cómo se llegó a pensar que dentro de las paredes negras cabía el mundo? Hoy creo saber por que: desde el año 912, año que Fruela II concede en herencia a San Salvador de Oviedo todas las posesiones de Obona y Bárzana del Monasterio, hasta 1850, año final de la desamortización, la Iglesia fue señora casi absoluta de los cuatro cuartos del concejo. La gente, pobre como toda la gente, pagaba muchos impuestos y redimía "foros" a la Iglesia. Tanto pedían los clérigos que aquellas paredes, por fuerza, tenían que guardar un espacio mucho más grande que el mundo. Los monjes del monasterio, que impartieron hasta el siglo pasado clases de latín, filosofía y teología, también ayudaron a propagar la leyenda. A mí me contaron, de pequeño, la historia de una Adriadna campesina, tan ocurrente como la que murió desesperada en la playa de Naxoe en Gracia, que entraba por las puertas del monasterio amarrando al quicio un hilo del que tiraba para no perderse por los amplios pasillos"


Por aquí, desde el claustro puede pasarse también a ver los ábsides.


El silencio de las ruinas. Allá por los años 90 hubo como dijimos, un primer trabajo de restauración, que quedó luego en poco o en nada. El conjunto continúa deteriorándose y amenaza la más completa ruina


Sendas en el claustro, pisadas de los visitantes que quedan impresionados con este enclave tan sugerente y lleno de misterio...


Más restos amontonados


Y cuartos llenos de escombro


Salimos entonces afuera por el pórtico bajo la Casa de Audiencias


Volvemos pues al campo de la iglesia.


Con la idea de visitar el interior.


Adentro apreciamos las tres naves del templo, siendo la central, la que va al altar mayor la más ancha y alta. están separadas por arcadas semicirculares que se dirigen a los tres ábsides del fondo.


Este el el triple ábside del fondo, el que por la parte de atrás solo asoman dos. Preside el conjunto el Cristo de Oubona, arriba en lo alto.


Cristo románico, seguramente contemporáneo de la fundación de esa época.


Este arco del altar mayor, arco triunfal o arco toral, sí presenta unos capiteles labrados, aunque someramente.


Capiteles de la izquierda.


Capiteles de la derecha.


El altar mayor está presidido por un retablo barroco del siglo XVII presidido por Santa María.



Aquí a un lado hay un sepulcro.


Sepulcro con una inscripción datada en el año 1656.


La polémica inscripción de los legendarios y supuestos fundadores del cenobio. Adelgaster hijo de Silo y su mujer Brunilda. Sus restos habrían sido trasladados aquí en aquella época de colocación de la lápida... "Adelgaster hijo del rey Silo me fundó. Año de 781. Reedifiqueme el de 1659".


La tumba se abrió en el año 1903 apareciendo dos restos humanos, uno mayor que otro, que se atribuyeron a un hombre y una mujer.


Xuan Bello, en la Historia Universal de Paniceiros, recoge la leyenda y la explica con su buen hacer literario, según la cual escribe que...

"Este Aldegaster era hijo natural del rey, que nunca le reconoció, y estaba casado con una tal Doña Brunildi, de la que se sabe solo que está enterrada en el monasterio junto a su esposo. Al parecer Don Silo cortejó a una tal Doña Leo, de Villatriz de Francos, pueblo que vuela junto a Obona, y nada cuesta imaginar los dulces amores bajo los avellanos floridos que dieron fruto a Adelgaster. Doña Leo (de la que queda recuerdo, quizás, en una fuente llamada de la Dueña) era de cuerpo menudo y de ojos claros, tenía tres trajes hermosos y tres vasos salomoniegos donde mezclaba licores propios para la tres clases de amor, a saber: el ardiente, el paciente y el irremediable. De estas tres copas, en la fuente de la Dueña, bebió el rey Don Silo, que andaba por Tineo a la caza del oso, y de los amores consecuentes nació Adelgaster, al que no reconoció pero que fue, según está escrito, príncipe de Gijón.

Por cierto, que los tres vasos salomoniegos aparecen citados en el acta fundacional del monasterio junto a doce cucharas de plata. Para lo que querían Aldegaster y Brunildo los vasos, y las cucharas, es cosa que cuadra muy bien con la vida retirada y palaciega. Hasta 1850, fecha de la execrable desamortización que vació el monasterio, todos los viernes rezaban los monjes una misa por el alma de Brunildi y Aldegaster. Buena falta les haría"


Pasamos a ver el ábside lateral izquierdo, con su pequeño altar.



Y ahora vemos el ábside derecho "cerrado" con uno de los retablos dieciochescos de la época.


Retablo del ábside derecho.



Realmente si atendemos a la estructura de alguno de los arcos de la nave, apuntan a ojivales, casi parecen de transición al gótico.


 Allá otro de los retablos del siglo XVIII.


 Y retablo de San Roque.


Otro de los santos peregrinos, como San Martín y el propio Santiago, cuyo culto se extendió con las romerías a Compostela.


Vista de las tres naves desde el altar.


Ahí está el órgano.


Del que han desaparecido sus partes metálicas.


Pila del agua bendita.


A las puertas, nueva vista de las tres naves y el altar mayor.


Volvemos a salir al exterior. Los hermosos proyectos de restauración y recuperación se han quedado hasta el momento en simples recuerdos sobre el papel, varias iniciativas ciudadanas claman contra esta situación y se organizan para solicitar atenciones para acabar con esta lamentable vergüenza de un elemento fundamental del patrimonio del primer Camino de Santiago de la historia. El monasterio tiene hasta una canción dedicada, relacionada con aquel primer año del gran impulso xacobeo del Año Santo Compostelano (1993), el tema Oubona del disco Asturies Camín de Compostela, donde entre otros grandes músicos participaba el gaitero José Ángel Hevia


Un poco más arriba está La Fonte del Matoxu, junto a las casas que hay a la izquierda


Para ir a ella salimos del campo de la iglesia. Arriba en el pueblo hay además dos bares, en uno pueden dejarnos las llaves


Vamos pues a ir ahora a por agua a la Fonte del Matoxu...


Salimos del campo de la iglesia y, desde el cruce con el camino por el que vinimos, seguimos de frente e inmediatamente tomamos el ramal que sube a la derecha


Y por allí seguimos


Con el pueblo arriba a la izquierda


Y el monasterio a la derecha


En el primer cruce iremos a la izquierda


Subiendo un poco


Desde las casas seguimos a la derecha


Subiendo entre hierbas y ortigales


Hay abundante maleza


La Fonte'l Matoxu. Ahora un chorro de agua sobre un muro de piedra entre helechos y zarzales, agua curativa cuya mitología de xanas y encantos pudo ser un precedente precristiano de veneración del lugar. Aprovechada por los frailes y canalizada, tal y como vimos al llegar. El propio erudito Fray Benito Jerónimo Feijoo vino a Oubona atraído por sus salutíferas propiedades, disponiendo de celda en el convento

Así también el cronista oficial de Tineo Julio Fernández Lamuño, escribe que:
"El solar donde se asienta el monasterio de Obona tiene una vibración electromagnética que movió a los antiguos a elegirlo para allí edificar y dar culto a las deidades protectoras. Los celtas nos dejaron el recuerdo de su estancia, y los romanos consolidaron esta herencia, hasta nuestros días. El Padre Benito Jerónimo Feijóo tuvo su celda en el monasterio de San Vicente de Oviedo, pero durante las vacaciones veraniegas prefería las aguas y montes de Obona a cualesquier otro rincón asturiano. Actualmente, cuando allí se acercan los peregrinos, hay muchos que por ser sensitivos, perciben la caricia del flujo eléctrico del suelo, y el magnetismo de un ambiente que muy bien declaran sentir gentes como nuestro amigo Manolo Otero. Es que en Obona confluyen las fuerzas y encantos de una naturaleza que supieron aprovechar muy bien los fundadores del cenobio, y que el Padre Feijóo materializó, también, en las garrafas de agua que de allí llevaban a su celda ovetense"




Volvemos pues a bajar desde la fuente tras conocer su solar y su honda historia... regresando por donde vinimos


Bajando de nuevo hacia el monasterio


Cruce y a la derecha. Recordamos aquí a Xuan Bello de nuevo, cuando en Historia Universal de Paniceiros escribe:
"De tres maneras la gente de Tineo pronuncia Obona: Oubona, Aubona, Ubona. Las tres formas tienen la misma raíz etimológica, Eau Bonne, si hacemos caso a la tradición que dice que los primeros monjes que allí pusieron monasterio, de origen francés, llamaron de esta manera al lugar por la fama que tenía de agua buena y fresca. Esa fama llegó hasta el Siglo de las Luces: el padre Feijoo, desentrañador de supersticiones, solo bebía de esta agua y especialmente de la de un manantial llamado Matoxu. El reverendo padre mandaba para Oviedo esta agua en un pollino cargado con dos cántaros cerrados con doble llave, no fuese a ser que por el camino -dos días largos- al arriero le diese por aligerar la carga"

A lo lejos La Sierra Villaluz (695 m), por donde seguirá el Camino


Venimos de la fuente...


Cruce y a la izquierda


Y ahora bajamos a la derecha, por donde vinimos


El viejo monasterio espera por mejores tiempos y que sus muros acogan, como los de otros antiguos monasterios asturianos, buenas iniciativas y servicios para peregrinos, vecinos, amigos y visitantes, salvaguardando nuestro patrimonio en beneficio de todos y sirviendo de positivo activo para pueblo y concejo... pero de momento toca aguardar. ¿Hasta cuando?


Bajamos de nuevo hacia el río


La espesura boscosa nos aguarda


Puentecillo sobre el Deyna


Pasamos el puente...


Y volvemos a subir


Llegando de frente al cruce y siguiendo adelante, recto a la derecha, a Villaluz...







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