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domingo, 12 de octubre de 2014

EN LA CAPITAL ALLANDESA (ASTURIAS) EL CANTO Y LA AVENIDA DE AMÉRICA, VILLA ROSARIO Y LAS 'CASAS DE LOS AMERICANOS', LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS Y LA ANTIGUA CALLE MAYOR: BAJO EL PALACIO DE CIENFUEGOS Y LA CAPILLA DE LA VIRGEN DEL AVELLANO

La Puela/Pola de Allande (Asturias), Al fondo El Palo, a la derecha Fonfaraón a la izquierda el Panchón

En el valle del río Nisón, La Puela/Pola de Allande, capital del concejo allandés, extiende su caserío en el estrecho margen ribereño de Las Veigas, confluencia de ríos, extendiendo su caserío entre La Sierra Fonfaraón, a la derecha de la foto y al norte; La Sierra del Palo al oeste (al fondo en la foto) y el monte Las Chanas (796 m) al sur, con la vista del Picu Panchón (1.411 m -arriba a la izquierda de la foto-) en lontananza entre El Palo y La Sierra los Llagos. El Camino de Santiago llega a la villa, bajando de La Campa Chavadoira, donde entró en el concejo, por el barrio de El Canto (abajo a la derecha de la foto) tras pasar por el pueblo de Ferróy, en la ladera del monte El Buñu

Desde Ferróy se sigue bajando hasta el pequeño valle del Regueiru Caleyo (que se une ahí al Mouras), el cual cruza para salir a la carretera AS-217 a la altura de una nave de material de construcción (abajo a la derecha) de la foto, dejándola unos 90 metros después para tomar un camino a la derecha que sube suavemente al pie de los bloques de viviendas de El Canto (abajo), entrando ahí en el casco urbano

Luego baja suavemente desde El Canto a la Avenida de América frente al chalet indiano de Villa Rosario (el de los grandes árboles de aquí abajo), cruzando allí en ligera bajada a la calle Alcalde Manuel Ramos (abajo a la izquierda), donde seguiremos encontrando más casas indianas de épocas posteriores, así como altos bloques de pisos


Esa calle sería el trazado del antiguo camino, el cual llega a la iglesia parroquial de San Andrés (en el grupo de casas de abajo a la izquierda), reconocible por su color blanco, cubiertas de pizarra y rosada torre del campanario


Desde la iglesia se sigue por la Plaza de Abajo a la calle Mayor, saliendo a la Plaza Diz Tirado para luego, por la Avenida de Galicia y al pie de la torre o Palacio de Cienfuegos, salir del casco urbano por la carretera AS-219 hacia El Mazu, saliendo así del casco urbano

Un poco más allá se dejará la carretera a la izquierda y, siguiendo las riberas del Nisón por Penaseita a La Reigada (ocultos ambos en la foto) se subirá a El Palo, enlazando allí con la otra ruta oficial, el Camino de los Hospitales, así llamado por haber existido varios hospitales de peregrinos en esa serranía, y del que nos hemos separado en las inmediaciones del tinetense pueblo de Samblismo para continuar por Colinas y Porciles

Pero La Puela/Pola de Allande también tuvo su hospital de peregrinos, el de Cimadevilla, ladera arriba y en lo que pudo ser el origen de la población, la lado de la antigua fortaleza, acaso construida sobre un fuerte romano o un castro astur, la cual consiguió su carta puebla fundacional en algún momento entre los años 1262 y 1268

La antigua torre o fortaleza fue ampliada y reformada como palacio (en medio de la foto) y casa fuerte desde las que las poderosas estirpes dominaron férreamente la puebla y su territorio cuando este no tardó en volver a caer en la órbita señorial de la nobleza feudal, guerrera y terrateniente. Un dominio del que no se desembarazó, pese a numerosos pleitos vecinales para recuperar su libertad como puebla y concejo, hasta las Cortes de Cádiz de 1812, no confirmada plenamente hasta el fin definitivo del Antiguo Régimen, el final de los señoríos y el absolutismo, años después

Unos metros más abajo se encuentra el santuario de la Virgen del Avellano, de gran historia, devoción y tradición romera, justo encima del Camino a su paso por la Plaza Diz Tirado y Avenida de Galicia, una advocación que parece proceder del allandés pueblo de Is. Celebra gran romería el 8 de septiembre, fiesta mayor allandesa

De todo esto y mucho más nos habla en este vídeo Armando Barredo Suárez, Cronista Oficial de Allande, quien nos acompañó haciendo el trazado del Camino de Santiago atravesando de parte a parte el casco urbano, tal y como hacemos nosotros en esta entrada de blog

La Puela/Pola de Allande, constituye una parada y fonda imprescindible para poner fin a una etapa caminera, aprovechando la existencia de varios albergues de peregrinos, pensiones y hoteles, tiendas, bares y comercios, casas de comidas de muy reputada gastronomía y otros servicios y establecimientos de villa y capital de concejo: consultorio médico, farmacia, oficina de turismo, etc.

Un lugar ideal pues para acometer al día siguiente la subida a El Palo del que os dejamos también, como buena forma de ponernos en situación, este artículo, En el límite, de ya hace un tiempo, el cual formaba para de la serie que, durante los primeros años de la segunda década del siglo XXI, publico el periódico La Nueva España con el título Asturias. Viejas y nuevas polas. Lo firman Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, de. Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial (CeCodet) 

"Pola de Allande es el centro urbano de un extenso y montañoso concejo, poco poblado, que se encabalga sobre dos vertientes, la del Narcea y sus afluentes y la del Navia. Rodeada de montañas viejas, de cumbres alomadas que la rodean como fondo de una hermosa postal. Dos mundos separados por las altas sierras de Fonfaraón, el Palo y Los Lagos, que establecen una dorsal norte-sur que las comunicaciones salvan a través del puerto del Palo. Mundos cargados de historia y con presente demasiado escaso para lo que hubo. Culturas tradicionales que envejecen a la par que sus habitantes, luchando contra el olvido de una región adormecida que no sabe bien hacia dónde mira. Aunque para horizontes amplios los que se divisan desde el alto del Palo. Hasta donde la vista se pierde, las sucesivas sierras parecen trenes de olas de la misma altura, un mar sin barcos, una tierra áspera y arrugada donde los pequeños pueblos son minúsculas lanchas perdidas en el seno de una naturaleza espectacular. La tierra de Finisterre. Aunque la sensación de estar navegando un mar de ola larga y alta el viajero la tiene al remontar el alto de La Marta (1.120 metros) altitud que mantiene unos cuantos kilómetros durante el trayecto por la alta plataforma de vegetación casi esteparia. Al comenzar el descenso en dirección a Villayón y tras un recodo emerge el Campel del Rebollu, una braña antaño bien equipada y hoy muria abandonada, donde la amenidad de su paisaje contrasta con la dureza dejada más arriba y con las torres de los aerogeneradores que siluetean las cumbres de sierras y cordales. Los 35 kilómetros de carretera por Bustantigo hasta Villayón son una de las más espectaculares carreteras de montaña de Europa. Ahora están ensanchando sus curvas para permitir el paso de las góndolas que transportan fustes y turbinas. Cuando acaben de pasar, una manera de compensar y buscar el desarrollo de las capacidades de este singular y aislado territorio podrá ser mejorar las condiciones de la carretera como un poderoso atractivo. No hace falta mucho, mejorar el piso, señalizar y permitir, con el paso quedo, la contemplación de las fanas romanas. 
Pola de Allande se localiza en la parte del Palo p'acá, la que mira al Este, a la cuenca del Narcea y al centro de Asturias. Se asienta en un pequeño valle, bajo la mole cuarcita de aspecto colosal del Panchón (1.411 metros), desde ahí el núcleo urbano organiza y presta servicios a un extenso territorio rural en declive demográfico desde hace ya demasiado tiempo. Es el valle del río Nisón, que baja las aguas de la sierra hacia el Arganza y el Narcea y que tiene en Cangas del Narcea su referencia más próxima. 
La modesta carretera que lleva a Oviedo y a Cangas, por el puente del Infierno, algo mejorada hace un par de décadas, es el eje que organiza la villa moderna, que aúna pequeños barrios y agrupaciones tradicionales: El Toural, Los Solares, El Avellano, Las Veigas, El Mazu, Cimadevilla, Peñablanca. Es por ello villa caminera, relacionada con los ramales del más antiguo Camino de Santiago para atender a los peregrinos antes de afrontar los pasos difíciles de la montaña. Desde Campiello, en Tineo, topónimos sonoros jalonan los caminos históricos, Samblismo, la campa de Lavadoira, la Pola, Fonfaraón, el alto del Palo. La carretera hace tiempo que no cumple su función de eje regional secundario y ya sólo parece aspirar a la comunicación local de los numerosos pueblos del concejo. 
La Pola se angosta en su pequeño valle entre montañas que superan los mil metros, con sus cumbres nevadas en el invierno, que aumentan la sensación de lejanía, aislamiento, quietud y olvido. Sin embargo, es una localidad hermosa, atractiva y bastante desconocida para las poblaciones urbanas del centro. A quienes parece que si no les ponen una autopista no se desplazan, con lo que se pierden la magnífica carretera-parque, la AS-217, que sobrevolando la meseta de Tineo nos lleva por un mundo de árboles centenarios y mágicos (el Carbayón de Valentín, la difunta Fayona de Eiros) al mundo mágico de Allande, en el que coexisten dioses tóxicos como los tejos de Lago y Santa Coloma y pacíficos alcornoques como los de Boxo. En cualquier caso se echa en falta la modernización del eje interior entre Oviedo y Lugo a través de Pola de Allande y Grandas de Salime. A falta de él, la pola sufre una situación de fondo de saco, recostada contra la sierra, como final de viaje. Mala situación para una villa que ha sido camino y cruce y nodo de organización local de un territorio amplio y arrugado. Olvido y supervivencia son términos que explican la situación actual de una pequeña localidad que organiza un territorio extenso y fundamental para la vertebración del occidente interior asturiano, ese territorio desfavorecido y de creciente marginalidad en nuestro sistema territorial regional. 
Y es una pola de importante historia, que ha dejado su huella en un notable patrimonio, como en el resto del concejo. Destacan, en el paisaje urbano, la imponente silueta del palacio de Cienfuegos y las edificaciones de los indianos. La huella indiana de nuevo marca el paisaje y la memoria urbana, dándole su característico sabor. Numerosos ejemplos de esta arquitectura se diseminan por el casco urbano: la casa Las Veigas, villa Rosario, el palacete de Ramos Ron, la casona de los Olalla-Valledor. Porque la pola ha sido villa de emigración, de lo que da fe, también, el monumento al emigrante, en el parque del Toural. Emigrantes a Santo Domingo, Puerto Rico, Cuba. También a Argentina y otros países. Emigración a Europa y al centro de Asturias. Mucha emigración, que ha dejado la población de la pola en menos de 500 residentes y la del concejo en 2.100. Poca y menguante población, a causa del envejecimiento que da un mayor número de defunciones que de nacimientos, nada nuevo en Asturias, que conoce esta situación desde mediados de la década de 1980. La pola ha pasado en la última década de 536 a 465 habitantes empadronados (747 en la parroquia). 
A pesar de su escasa población, mantiene su empaque de villa, su paisaje urbano, sus comercios, restaurantes y hoteles, su vida tradicional, con algún nuevo impulso en la economía ligada al sector servicios. Es también pola de ferias y mercados, como el concurso-exposición de ganado de San Antonio, el 13 de junio, y las fiestas de Nuestra Señora del Avellano, en septiembre. Comercio y servicios definen a las villas, aunque sean de tan pequeño tamaño. 
Pola de Allande necesita un impulso, desde dentro y desde fuera, para salir del declive y atisbar nuevas oportunidades de actividad, de vida. Necesita asentarse en el mapa regional y recibir el apoyo sostenido de una política de ordenación y desarrollo del territorio con la que se reconoce el papel de estos núcleos estructurantes del espacio rural asturiano; en particular en el occidente interior asturiano, que está sufriendo un acelerado proceso de debilitamiento demográfico y económico. 

Bajo El Panchón 

Resguardada por los 1.400 metros del Panchón, Pola de Allande compone un hermoso paisaje urbano en un anfiteatro de montañas, surcadas con dificultad por viejos caminos, entre las cuencas del Narcea y Navia. Lugar histórico de paso y centro urbano de un extenso y montañoso concejo, resiste contra el descenso de residentes, las malas comunicaciones, el agotamiento rural y el olvido. Tierra de emigración que ha dejado, con fuerza, su impronta indiana en la pola, necesita del impulso de todos (presentes y ausentes, locales y regionales) para poder vislumbrar un futuro mejor, que pasa por el refuerzo de las funciones urbanas de la pequeña villa."

El Canto, entrando en el casco urbano

Empezamos ya nuestro itinerario urbano empezando como hemos dicho en el barrio de El Canto, donde dejaremos la AS-17 para tomar  un camino a su derecha, al pie de los bloques de viviendas allí situados

Este camino evita una recta, peligrosa y sin arcén a la entrada de la villa por esta carretera, la Tineo-Pola de Allande, una de las que se construyeron finalizando el siglo XIX para comunicar varias capitales de concejos del occidente asturiano y que relegaron a las antiguas sendas a vías pecuarias o de comunicación local

Este camino, bellamente enlosado, sube suavemente unos metros una vez hemos cruzado la carretera hacia él. Tiene a la derecha un murete de contención, también de piedra y, a la izquierda, separándonos del desnivel, una baranda de madera. Nunca nos apoyemos en estas estructuras, tan abundantes en lugares como este y en otro como las pasarelas de los ríos pues, andado el tiempo, suelen fallar


Seguidamente, unos arbustos forman un arco vegetal


Seguidamente pasamos bajo uno de los bloques de El Canto, uno de los que forman parte de la expansión urbanística del entramado urbano, como leemos en la web del Ayuntamiento de Allande:
"Originalmente formado por viviendas rurales, no es hasta la segunda mitad del siglo XX que la villa sufre un gran crecimiento urbano con la colonización de la margen izquierda del Nisón en la salida a Tineo. Se construyen las viviendas del barrio del Avellano y las del barrio del Canto ya a finales de siglo XX. Se van derribando antiguas casas sustituyéndolas por edificios de mayor densidad." 

Seguidamente, otro grupo de árboles y arbustos forma otro túnel natural de ramas y hojas


Y ya llegamos al final de la cuesta y de este ramal caminero que con tan buen criterio se hizo para esquivar la carretera


"Además de ‘piedra’ la palabra asturiana cantu significa ‘arista’, ‘cima, o arista elevada común a las dos laderas de la misma elevación del terreno, que convergen pero pertenecen a distinto valle", explica el erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, respecto al topónimo de este barrio en el que terminando la subida, da vista ya a la bajada a Las Veigas en el valle del río Nisón


Aquí acaba el suelo de losas de piedra y empieza el asfalto en el Camín de Solarriba pero, antes de empezar a bajar, veamos el hermoso detalle que tenemos a la derecha


Aquí al pie de las casas hay una fuente en el artístico murete de piedra del camino, que aquí termina, formando un ángulo


El agua mana de un caño colocado en un pingón de piedra, la cual cae en un sumidero instalado en una estructura circular que se asemeja al tronco cortado de un árbol rematado en una rueda de molino. En la pared de la izquierda hay una concha señalizadora, con su correspondiente flecha amarilla señalizadora 


Y encima de la pared de la fuente hay una pequeña escultura en piedra de Santiago con el hábito peregrino


Ahí lo tenemos con su bordón y calabaza, el sombrero con la concha jacobea, como la la de la esclavina. También lleva un zurrón y, en la mano, su libro


Es, sin duda, una hermosa forma de darle la bienvenida al peregrino a la capital allandesa


El Camín de Solarriba viene de Cimadevilla, el barrio alto y antiguo, por Penalba, otro de los enclaves de la parte alta de la población. Enlazando con él empezamos a bajar


Según bajamos, tenemos enfrente el monte de Las Chanas Chanas ya citado, que cierra el valle del Nisón por el sur y, en esa su ladera septentrional, vemos el cementerio, encima de Las Veigas que, como su nombre indica, son las vegas en las que recibe las aguas del Regueiru Caleyu


Estas casas de El Canto ya son todas unifamiliares, si bien de diferentes épocas y estilos. Este tramo de calle está dedicado a José Lombardía, vecino que descubrió el famoso castro de San Chuis, cerca de aquí, el yacimiento castreño más importante de Allande y de los más grandes de Asturias


Detrás de las últimas de la calle a la izquierda asoma la torre del chalet indiano de Villa Rosario o de Cadierno, muy importante y que ya hemos mencionado, el cual veremos al llegar a la Avenida de América, llamada así en homenaje a los emigrantes allandeses a ultramar. Leemos al respecto también en la web del Ayuntamiento:
"El desarrollo de la capital, a partir de mediados del S.XX, coincide con la llegada del capital indiano. El fenómeno indiano en Allande es más tardío que en el norte de Asturias en buena medida por la dificultad de las comunicaciones y la lejanía a los puertos de donde partían los barcos con destino ultramar. La arquitectura indiana conforma buena parte del paisaje urbano del núcleo de Pola pues se edifican suntuosas viviendas unifamiliares con cuidados jardines y se van reformando muchas de las existentes. El primer ejemplo es la construcción del Chalet de Cadierno (1924)."


El chalet y la avenida están pues intrínsecamente relacionados con la memoria a la emigración allandesa. Por eso Marcos Palicio es quien firma otro de los capítulos de la serie Asturias. Viejas y nuevas polas, al que titula Allande, aquí y Allende, referida especialmente a una historia personal de la emigración:
«Siempre me fui triste». La memoria de Enrique Fierres González no consigue desprenderse del pueblo que sus ojos dejaron de percibir a diario hace más de medio siglo y confirma que desde San Juan de Puerto Rico se sigue viendo Pola de Allande, «mi casa» en la terminología permanente del emigrante. Él es uno de tantos que se fueron de aquí «en busca de las oportunidades que no ofrecía España» y ejemplo de los muchos que las encontraron de verdad al otro lado de la mar. Fierres, empresario nacido casi por casualidad en otra Pola, la de Lena, en 1939, criado desde muy niño en ésta de Allande y emigrante en ultramar desde sus 19 años, preside ahora la junta de síndicos del Hospital de Auxilio Mutuo, el más importante de su país de adopción y el centro sanitario español más grande en el extranjero. La institución, que lleva en el nombre su vocación humanitaria, nació en 1883 animada por la solidaridad de los expatriados y por su pretensión colectiva de responder a las necesidades médicas de la comunidad española en ultramar. 
El autorretrato dice que fue «emigrante allandés desde el vientre de mi madre, a la que las circunstancias obligaron a parirme en Pola de Lena», pero también que nunca se ha sentido de otro sitio más que de aquí y que «llevo esta tierra pegada a mí hondamente». Y eso que después del nacimiento fortuito aún debería emigrar varias veces, «primero interno al Colegio Santo Domingo de Oviedo a estudiar el Bachillerato y con 19 años a Puerto Rico, a la Universidad y en busca de aquel futuro vedado en la España oscura de entonces. A Fierres le tocó ser «de Allande afuera», y así se retrató a sí mismo al recoger el galardón de hijo adoptivo del municipio -el 13 de septiembre de 2010-, pero de Allande siempre, matiza. Se sigue sintiendo parte, a su manera, de aquella Pola que abandonó «deseoso de oportunidades», pero también de ésta a la que ahora regresa a menudo de visita para descubrir que está «más cuidada» que la que recuerda, pero a la vez «menos habitada y más triste». 
La primera imagen que el recuerdo adosa de inmediato a la villa tiene vida. Están «mis padres, mi familia y su gente», «don Luis, mi maestro, o el sacerdote don Ramón y mis amigos» y por detrás de ellos se van sucediendo los escenarios. En aquella Pola igual que en ésta el río Nisón está casi en todas partes, pero también van apareciendo poco a poco «los campos, el parque de El Toral, el Casino, la iglesia, la Santina y las fiestas del Avellano», las que Fierres disfrutó de niño y pregonó de adulto, en septiembre de 2009. 
Como tantos otros allandeses, eslabones esenciales en la extensa cadena de la emigración asturiana, un tío suyo tiró de él hacia América y allí estudió y triunfó en el sector textil sin descoser nunca un hilo invisible que atravesaba el Atlántico hasta Pola de Allande y Asturias. Él se fue a Puerto Rico, pero el rastro del éxodo se bifurca en el océano y permite descubrir el éxito de allandeses ilustres también en la República Dominicana, Cuba, Argentina o Venezuela, y sin salir del pueblo encuentra huellas de su apego a la tierra en casas y monumentos visibles en todo el casco urbano de La Puela. Cuando debe responder por las razones de tanto y tan fructífero viaje ultramarino desde un concejo extenso pero poco poblado, el empresario allandés asegura que todos los que abandonaron estas orillas del Nisón «se fueron deseosos de oportunidades», que «se esforzaron, estudiaron, trabajaron y triunfaron tanto que hubo un tiempo en que algunas de las grandes industrias de Puerto Rico estaban controladas por allandeses». 
Llegaron a la meta sin perder de vista el punto de partida. «En cada éxito logrado», confirmó Enrique Fierres al oficializarse su condición de hijo adoptivo del municipio, «enarbolo la verde y amarilla bandera de Allande, con su escudo alunado, y beso la medalla de la Virgen del Avellano». En Puerto Rico fue director y vicepresidente de la Casa de España, vicepresidente del Centro Asturiano y del Instituto Puertorriqueño de Cultura Hispánica y desde mayo de 1992 presidente de la Sociedad Española de Auxilio Mutuo. Manda en una institución que levantó un hospital por iniciativa de emigrantes allandeses y que presidió antes que Fierres al menos otro hijo de esta tierra, el ex alcalde de Allande Segundo Cadierno. Allí, entre otros, mandaron ellos y Severo Ochoa Pérez, el padre del Nobel de Medicina. 
Con su labor de casi dos décadas al frente del centro hospitalario donde falleció el músico Pau Casals y se curaron, entre otros, los poetas Pedro Salinas y Juan Ramón Jiménez, Fierres acepta que ha encontrado un modo de devolver en parte la ayuda que los emigrantes españoles recibieron en América, «pero además siento que cumplo mi misión humanitaria». Esa tarea mereció el año pasado la encomienda de la Orden al Mérito Civil, concedida por el Rey, pero Enrique Fierres no duda en afirmar que es el hijo adoptivo de Allande «el premio más entrañable que he recibido. Sentí el cariño de los míos».

Y un tercer artículo dedicado a esta villa y concejo para la misma serie y obra también de Palicio tiene el muy significativo encabezamiento de El pan americano. De él compartiremos parte de su contenido, empezando ahora por el emotivo final:
«Me siento de aquí». Hace más de cuarenta años que José y José Luis García, padre e hijo, viven en Santo Domingo sin dejar de ser de Pola de Allande. Se fueron en los años sesenta, cuando «era muy común aquí» que «unos tiraran por otros» hacia el otro lado del Atlántico y se forjaba la ligazón indisoluble que hoy existe entre la capital allandesa y las de América Latina. Ellos son un ejemplo, ni mucho menos caso único en esta orilla del río Nisón. «Era otra época» cuando José trasladó a la República Dominicana el taller de ebanistería que tenía en Pola y después, con doce años, a la familia y a José Luis, que regenta allí desde los 18 «negocios en el ramo ferretero». Casi todo le ha pasado en América y ya no puede renunciar a la vida de allí, pero tampoco al retorno varias veces al año. Éstas de ahora son sus vacaciones, el momento de volver a comprobar que aquella inercia de la falta de oportunidades, la que empujó a ambos al océano en los sesenta, tiene una secuela parecida en el siglo XXI. Hoy, como entonces, «la juventud tiene que abrirse paso y las fuentes de trabajo tampoco abundan en Allande», afirma José Luis García, en rebelión contra la disolución del vínculo con la tierra que se observa en algunas generaciones que vienen detrás de aquellos emigrantes. «Hay quien se casó allí y apenas vuelve. Yo tengo tres hijos que vienen desde que nacieron y son muy asturianos. Depende de las circunstancias y de lo que siembres».

No es de extrañar pues, que aquí se celebre el Día del Emigrante el último fin de semana del mes de julio, pues el fenómeno de la emigración, que comenzó con intensidad a mediados del siglo XIX, revivió inusitadamente pasada la posguerra al acabarse las obras del célebre embalse del Salto de Salime (paso del Camino de Santiago), como nos explica el Gran Atlas del Principado de Asturias (según el contexto de su publicación, a finales del siglo XX):
"... muchos allandeses emigran a ultramar, primero a Argentina y Cuba, principalmente, y, en una segunda fase, a puerto rico y la república dominicana. En 1914 llega a constituirse en Cuba un club allandés resultado de esta intensa emigración. (...)

El descenso demográfico, motivado por la emigración transoceánica, continuó desde finales del siglo XIX, se detuvo momentáneamente coincidiendo con la construcción del salto de agua de Salime. Sin embargo la recuperación fue solo un espejismo y su principal alentador acabó resultando contraproducente, en la medida en que el embalse, cerrando sus tradicionales canales de comunicación, convirtió todo el Valledor en un fondo de saco, y provocó el abandono de pueblos enteros. según explican A. Graña García y J. López Álvarez.

A partir de 1960 se reactiva la emigración allandesa, cambiando de orientación. Sus pobladores se dirigen ahora a Europa y al centro industrial de la región. En la actualidad, el despoblamiento ha remitido un tanto, más por la falta de oportunidades en los centros de destino que por el incremento de la oferta de empleo en Allande, que, como en buena parte de su dilatada historia, sigue manteniendo ciertas dependencias terciarias respecto a Cangas del Narcea y Tineo"

En la actualidad, uno de los alicientes económicos del concejo, al menos para las poblaciones de su trazado, es el paso del Camino de Santiago que, al llegar a la Avenida de América, sigue a la derecha, pasando primeramente junto a la placa de la calle José Lombardía, de la que no quisiéramos salir no sin antes compartir este obituario que, con motivo de su fallecimiento, el ex-alcalde allandés Manuel García Linares escribía a manera de glosa y homenaje en su honor:




Y, antes de seguir a la derecha, no dejaremos de admirar a la izquierda el palacete indiano de Villa Rosario, construido en 1924 en estilo montañés para los hermanos Cadierno: Manuel y Segundo, emigrantes retornados de Puerto Rico, que no dejaron descendencia, por lo que la casa fue comprada posteriormente por otro indiano memorable, Donato Fernández, quien, siguiendo una costumbre muy extendida, le pondría el nombre de su mujer, por el que lo conocemos ahora. En el muy recomendado blog Casonas de indianos nos explican pormenorizadamente su historia:
"Los hermanos Segundo (1.872-1.951) y Manuel (1.880-1.945) Cadierno Rodríguez-Argüelles naturales de Cereceda (Allande) emigraron muy jóvenes a Puerto Rico donde se dedicaron al comercio, tras duros años de trabajo y perseverancia fundaron en 1.902 la Sociedad Cadierno López y Cía., que luego dio paso a la importante casa mercantil Cadierno Hermanos. Tras su éxito en América y enriquecidos regresaron a su tierra natal donde Segundo, casado con Carlota Géigel y también sin hijos, fue alcalde de Pola y Manuel diputado provincial. Su afán fue mejorar la situación de bienestar del concejo y entre otras cosas financiaron la construcción de escuelas rurales y caminos vecinales siendo también los promotores de la creación de la Asociación Agrícola Allandesa. D. Segundo no construyó casa en Pola ya que residió en la casa familiar de Cereceda.

En 1.930 escribieron el libro “El concejo de Allande y los hermanos Segundo y Manuel Cadierno Rodríguez-Argüelles” que es un informe de la gestión municipal de ambos y del que reproduzco la primera página por su interés.
“Allá por los años 1885 y 1894, a la edad de 13 y de 14 años respectivamente, emprendimos viaje a Puerto Rico, por espontanea iniciativa, sin otra preparación que la del silabario y el catón mal deletreados, (eran tantas y de tanto aliciente las escuelas, que brillaban por su ausencia) y sin otros recursos que un anticipo de un compatriota amigo y de generosos sentimientos.

Dejábamos en nuestra humilde choza los autores de nuestros días, sin otros medios de vida que los de su trabajo, arduo y penoso; con escasez de tierras de cultivo, sin ganado y sin praderías con qué sostenerlo.

Íbamos pues, con el alma abatida por el cuadro que dejábamos y a ciegas, con lo que nos tendría deparado el destino, pero con la fe en Dios y con la esperanza de ser útiles algún día a nuestros idolatrados padres, a nuestra familia en general y al rinconín que nos vio nacer.

Pasamos muchas vicisitudes, muchas amarguras, pues la separación del hogar paterno a tan corta edad, es muy dolorosa, pero nuestro afán de mejorar las condiciones de vida de los nuestros nos confortaba y estimulaba, comunicándonos con ellos frecuentemente, mostrándonos optimistas y confiados en el porvenir.

Al fin, y después de duras pruebas y de tesonera perseverancia en el trabajo, nuevos y lisonjeros horizontes se abrieron a nuestro paso, llegando a la cima de nuestras aspiraciones fundando una casa comercio bajo nuestro apellido, que goza de crédito, popularidad y prestigio, dentro y fuera de Puerto Rico, con amplias y bien cimentadas relaciones comerciales y sociales en las principales plazas europeas.

Triunfantes en nuestros empeños en mejorar las condiciones de vida de los nuestros, pensamos en la necesidad de laborar también por el engrandecimiento de nuestro querido concejo y por el bienestar e instrucción de nuestros queridos conterráneos, que sufridos y esclavos viven distanciados de la moderna civilización por culpas propias más acaso que por las ajenas, con ser éstas muchas….”
Posteriormente, en los años setenta, la casa la compró y restauró  D. Donato Fernández. Éste, como D. Manuel, emigró también a Puerto Rico a trabajar en las tiendas de su tío Telesforo Fernández (La Esquina Famosa) y años después se independizó fundando su primera tienda Donato en Río Piedras. Actualmente Tiendas Donato está presidida por su nieto Donato Fernández III y cuenta con 40 establecimientos. D. Donato se casó con Dña. Rosario Molero Noa y de ahí le viene el nombre actual a la casa. Aquí en Pola adquirió muchos terrenos para la explotación ganadera, siendo además muy generoso con el Concejo por lo que en agradecimiento el municipio puso su nombre a una calle, precisamente donde se encuentra la casa consistorial."

Villa Rosario es una hermosa mansión con columnas, buhardillas, dos plantas de altura mirando a la calle y tres a su parcela, situada esta a un nivel más bajo en el prado que baja a Las Veigas. Esta es su ficha en Asturies, Camín al andar:
"Chalet de inspiración montañesa promovida por los hermanos Cadierno Rodríguez Argüelles, indianos enriquecidos en Puerto Rico que a su regreso a Allande promovieron la construcción de una escuela y diversas obras públicas, así como la Asociación Agrícola Allandesa. 

Es una construcción de planta cuadrada que en un extremo presenta una estructura en forma de torre de tres pisos, rematada en un saliente alero sobre el que se levanta la cubierta piramidal, rematada en una veleta de hierro. El resto de la construcción cuenta con dos niveles, destacando en la fachada que mira hacia el Camino de Santiago un corredor en la planta superior, entre muros que imitan cortafuegos, alternándose en el resto de fachadas los huecos adintelados con los que medio punto, de diferentes dimensiones. Dispone de un escudo esquinero de grandes dimensiones."

"Es la precursora de una interesante colonia de casas de indianos que se formaría en los años cuarenta y cincuenta con los capitales de los emigrantes retornados de Puerto Rico", leemos en el muy admirado blog Asturias por descubrir del fotógrafo Alejandro Braña. Dos altos árboles ornamentales campean a su lado en la finca ajardinada. Cuando se construyó ya llevaba abierta esta carretera tres o cuatro décadas

Sobre sus segundos propietarios, Donato Fernández y su mujer Rosario Moledo Noa y con motivo escribe en La Nueva España del 22-11 de 1985 el corresponsal Evelio G. Palacio el artículo titulado Lisonjas de don Donato y doña Rosario, unos meses del fallecimiento de ella, ya viuda:

"Los indianos, que tan honda huella económica y cultural dejaron en la Asturias de hace 150 años, aún siguen existiendo. De aquel amor al terruño terruño que les hacía ser dadivosos y benefactores con los convecinos de la tierra que les vio nacer siguen existiendo ejemplos en el Principado. Don Donato y doña Rosario, un matrimonio cuya pérdida lloran en estos días los habitantes de Pola de Allande, son un ejemplo de ello. Sólo ahora que sus restos descansan en la tierra donde hicieron fortuna, Puerto Rico, comienzan a divulgarse sus inmensas colaboraciones económicas con el concejo.

Aquel indiano de bastón y sombrero calado que volvía lleno cuartos y construía escuelas y hospitales en su pueblo natal es fiel reflejo de lo que fueron para Allande sus «americanos», o en particular la figura de Donato Fernández. Los indianos contribuyeron decisivamente al desarrollo económico de Asturias, de tal manera que la historia reciente de la región no sería posible entenderla sin su papel. En un concejo considerado como deprimido, como el occidental de Allande, esa colaboración tiene que notarse aún más. Y los indianos de Pola de Allande fueron agradecidos con tierra. Cuando el resto de municipios de la comarca, en la década de los sesenta, reclamaba una mejor asistencia sanitaria, Allande ya contaba con ambulancia municipal y un centro de higiene con un aparato de rayos X y otro de cardiología. El dinero de don Donato estaba detrás de todo ello. Este indiano generoso fallecía 1980, pero su mujer, doña Rosario, que aunque portorriqueña se sentía allandesa por adopción, continuaría la labor benefactora. Hasta ahora, sus dádivas permanecieron en secreto, por su expreso deseo.

5.000 dólares para el Ayuntamiento 

Resultaba difícil comprender por ejemplo cómo la corporación allandesa, que tiene un déficit real de 30 millones de pesetas, pudo acometer hace poco tiempo la reforma del salón de sesiones. La mano de doña Rosario estaba detrás de todo ello: donó 5.000 dólares, unas 850.000 pesetas, para que se acometiese la obra y se dejase un digno salón que la Corporación compartía antes con la biblioteca. 

No es de extrañar que la Corporación allandesa en el telegrama de pésame enviado a la familia portorriqueña por el reciente fallecimiento de doña Rosario, hiciese costar que el matrimonio era «el último benefactor del concejo». El alcalde de Allande, Antonio García Linares, precisa que «aunque el resto de indianos de este municipio son generosos con su tierra, ninguno igualaba el esplendor y actitud desprendida de don Donato y doña Rosario». 

La historia de Donato Fernández, al que se le dedicó una de las calles principales de Pola de Allande. es la de tantos jóvenes asturianos que salieron, sin más bagaje que lo que llevaban puesto, a encontrar la fortuna. Don Donato partió de Pradiella, un pueblo de la parroquia de Villalegre, con tan sólo 15 años. De familia de labradores, logró labrarse en Puerto Rico un emporio de tiendas de ropa que llevan su nombre. La emigración allandesa, por tradición, solía dedicarse a los negocios textiles. Don Donato empezó su ascensión en una camisería de unos tíos. Pronto demostró sus actitudes y levantó vuelo. «Tiendas Donato» es hoy una red de establecimientos con presencia en cada distrito de Puerto Rico que controla un hijo del indiano. 

Donato casó con Rosario Moledo Noa, una portorriqueña con la que tuvo dos hijos. Uno de ellos desgraciadamente fue asesinado durante un atraco a una de las tiendas de la cadena. El matrimonio, en estos últimos años, pasaba en la isla sólo el invierno. Siete meses al año estaban en Pola de Allande, en el chalet que ahora llamaban Villa Rosario pero que siempre fue la casa de los Cadierno, los primeros emigrantes del concejo. Y aquí este generoso indiano siguió manteniendo sus inquietudes con lo que de verdad le gustaba: la ganadería.

El regreso a Allande

Algunos vecinos de Allande no entendían que don Donato fuese a trabajar todos los días con sus jornaleros, «pero era lo que le gustaba y se sentía muy bien haciéndolo», comenta un familiar de la villa allandesa. Cuando falleció, contaba 68 años. Desde que se dedicó de lleno a Pola de Allande, compró numerosas fincas a la entrada y salida del pueblo, lo que según un familiar «contribuyó a revalorizar el terreno en la zona. Construyó, además, una ganadería donde otro pariente, tío Bonifacio, tenía vacas holandesas. Don Donato prefería el ganado autóctono y se dedicó a la asturiana de los valles. Aún en la sierra hay corros de caballos suyos». Don Donato sufrió varias expropiaciones para obras públicas por las que no cobró ni un duro. Donó al pueblo la báscula del nuevo mercado de ganado. En las ferias de San Antonio, el trofeo más valioso, cada año, es una copa de plata valorada en 70.000 pesetas que dona la familia de indianos. «Ellos casi han revitalizado esta feria», dice un familiar. Doña Rosario pagó un millón de pesetas para reparar la iglesia de Allande, una tercera parte de lo que costó la obra. Y aún podrían seguirse enumerando dádivas. 

La viuda del indiano falleció con 62 años, meses atrás. El  Ayuntamiento de Allande, a comienzos de esta semana, le dedicó un funeral. En el salón de sesiones de la Casa Consistorial cuelga un retrato hecho en Madrid por encargo de otro potentado emigrante, aunque no asturiano. Se llama Carbajal e hizo recientemente donación de una fundación a un pueblo andaluz.

«Esto no es digno de don Donato» 

Carbajal llegó un día por el salón de sesiones de Pola de Allande y vio colgada en la pared una fotografía de Donato Fernández. 

«Esto no es digno de don Donato», comentó con su acento andaluz. Y llevó la fotografía para que un afamado pintor madrileño sacase un retrato. 

El alcalde de Allande se siente «orgulloso» de la actitud de estos indianos hacia el concejo. Un pequeño trozo del duro sacrificio de la emigración, de los emigrantes, ha quedado en el municipio, aunque los hijos de éste hayan dado lo mejor que tenían fuera de su tierra. La familia de don Donato y doña Rosario, aún después de su fallecimiento, pueden colaborar en una iniciativa de gran interés para el concejo, pero que todos quieren mantener en secreto por el momento. 

Con la desaparición de don Donato y doña Rosario se cierra un capítulo de la historia de Allande. Su figura es el símbolo de la de otros muchos indianos que hace siglo y medio trajeron a Asturias lo mejor que conocían. Su espíritu emprendedor y su generosidad ayudó a suplir muchas carencias de una región que salía del subdesarrollo. Asturias aún sigue contando con sus indianos."

La torre en esquina, con su tejado a cuatro aguas y sus salientes alerones del tejado son posiblemente las características más claras del llamado estilo regionalista o regionalista montañés en el que fue construida


Y en esquina está también el escudo familiar. Fijémonos en las numerosas esquinas de la estructura de la casa, los balcones de hierro forjado con pasamanos de madera, las franjas o bandas que la recorren, alguna gran ventana balconada, otras más pequeñas con columnas provistas de capiteles y basas tallados...


El poeta gijonés Alfonso Camín fue amigo de los Cadierno pero, andado el tiempo, parece ser, no tuvo con ellos la mejor relación, llamado a esta casa El panteón de vanidades, como nos dice el cronista Armando Barredo en el libro que hemos compartido, si bien a la villa le dedicó varios poemas, uno a la Virgen del Avellano y otro titulado Seguro abrigo, pues estuvo aquí refugiado un tiempo en la Guerra Civil


En aquella época se daba en llamar a estas construcciones chalet, algo que hoy en día puede resultar extraño, pero así resultó la evolución del concepto en base a la palabra, que en su origen denominaba a casas de madera en los cantones francófonos suizo, la cual se extendió a estas casas, que hoy llamaríamos más bien villa o palecete, propios de las clases pudientes, nobleza y burguesía industrial principalmente, de las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX

No solían no obstante los indianos ceñirse plenamente a un estilo sino que en base a sus gustos y preferencias, a sus posibilidades y a las premisas del arquitecto del proyecto, aglutinaban otras inspiraciones como, por ejemplo, las tan llamativas cabezas modernistas, tal que la que hay sobre esta ventana, en medio de una hornacina saliente, de arco de medio punto y con filigranas geométrico-vegetales a los lados


Fijémonos encima y en el piso alto de la torre en esta ventana trífora con dos columnillas intermedias


Y en la magnífica entrada con portón y verjas de hierro forjado entre columnas rematadas en grupos de cuatro bolas. En las de los lados del portón, más altas, vemos escritas las iniciales D. F. de Demetrio Fernández a la izquierda y Villa Rosario en la de la derecha dentro de sendas placas ovales...

No se sabe con seguridad absoluta quien fue el autor del proyecto el chalet o palacete, atribuyéndose a Ricardo Casielles, quien era delineante de Obras Públicas, además de escritor y poeta su autoría

Las demás columnas que componen el cierre de la quinta indiana son de una sola bola


Frente a una de ellas, la más cercana al Camino, se ha colocado este cartel informativo con la descripción e historia de la casa


De todas maneras, acercarse a esa columna (a la izquierda de la foto) hemos de decir que implica su riesgo, pues esa banda de la Avenida de América carece de acera, siendo lo mejor para los peregrinos, una vez salen a ella desde la calle José Lombardía (a la derecha), continuar unos metros por la acera de la derecha


El nombre de Avenida de América se le puso en los años de la década de 1960 a este tramo de la carretera actualmente conocida como oficialmente como AS-217 Tineo-Pola de Allande y, popularmente aquí, como Carretera de Tineo, que era la que, siempre según nos cuenta el cronista Armando Barredo, más empleaban los americanos o indianos para entrar en la villa cuando la visitaban, llegando con sus coches desde el centro de Asturias tras aterrizar en el aeropuerto


Este es el barrio con el significativo nombre de El Pasar 'lugar de paso', pues era la comunicación más directa con el centro de Asturias por entonces. Fijémonos al fondo a lo lejos en El Picu Panchón antes mencionado, que nos sirve de buena referencia visual para saber donde está El Palo, en su ladera descendente a la derecha. Poco más abajo de El Panchón tenemos El Picu los Campos (1.198 m) y El Monte las Turrias (823 m)


A la derecha carretera adelante está el cuartel de la Guardia Civil, en lo que fue la antigua escuela, edificio de 1962 construido a su vez encima de otra más vieja, la llamada Escuela de El Pasar, hecha por iniciativa de los hermanos Cadierno, constructores del chalet de época que acabamos de ver, y donde empezaron a darse clases en 1930, para niñas y niños, llamada Escuela nº 2, porque los más pequeños seguían recibiendo clases en el edificio del Ayuntamiento


Detrás, está el actual albergue público de peregrinos, en un módulo construido hacia 1970 en el patio de la antigua escuela de 1930 y donde se daban clases de tercero y cuarto de la antigua Educación General Básica (EGB)


Justo pasado el edificio del actual cuartel está la entrada a dicho albergue público, inaugurado en 2007


El Camino sigue aquí a la derecha, en la zona conocida como El Ensanche, pues se proyectó allá por la década de 1920 un ensanche urbanístico, propiciado también por los hermanos Cadierno que, al final, no se llevó a cabo


En los años 1950 se abrió una nueva vía a la que se llamó la calle Nueva y, posteriormente, en la década de 1970, Alcalde Ramos, dedicada a quien fuera alcalde durante la mayor parte de aquellas obras, Manuel Ramos Flórez, que es como se sigue conociendo en la actualidad



Tenemos ahora una pequeña bajada, continuando a nuestra izquierda la gran propiedad de Villa Rosario, cerrada con un muro ya menos ostentoso que el que cierra el terreno de la mansión propiamente dicha


Un poco más abajo está la calle Las Veigas, antiguo camino, ahora asfaltado, hacia las vegas del Nisón, que no vemos, oculto por la espesura ribereña, pero sí la senda fluvial que recorre su orilla. Al otro lado y al pie del Alto de Chanas vemos el cementerio, sobre la antigua carretera de Cangas, como se la sigue conociendo popularmente, actualmente AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno que, en su tramo urbano allandés, es la calle Donato Fernández, el indiano benefactor, comprador de Villa Rosario


Las Veigas, la calle, la senda fluvial y los prados, donde pastan las vacas roxas. Más allá la carretera de Cangas con la casa de El Hortilde y todo el valle del río Nisón, que nace en las estribaciones de El Palo y se une al Arganza más al sur, formando parte de la cuenca fluvial del Narcea


Aquí recibe las aguas del Mouras y, n muy lejos, en "la Ponte Llinares hubo un famoso balneario, el de Fontoria, a orillas del río, cerrado en los años treinta" del siglo XX, nos dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Calle de las Veigas adelante, junto a un bloque de pisos, están las actuales escuelas, el Centro Público de Educación Básica de Pola de Allande, seguido del Polideportivo Municipal, donde se albergaban antaño los peregrinos, en tantos equipamientos similares, y, enfrente y junto al río, área recreativa y piscina municipal


Mirando atrás, reconocemos la fachada occidental de Villa Rosario, aquí bien iluminada al sol de la tarde, con los tres pisos en la parte que da a su finca, llamando la atención sus numerosos vanos de no pocos tamaños y formas, varios de ellos ventanas de arco de medio punto. Un poco más abajo, donde hay un pequeño hórreo, se encuentra, oculto por el arbolado ornamental, el chalet Las Veigas, en la calle de este nombre, construido en la década de 1950 para el indiano José Rodríguez Ramos, según planos del arquitecto Ignacio Álvarez Castelao


Más atrás es el monte El Buñu, por donde viene la carretera AS-217 y, antes que ella, dos viejos caminos que no son actualmente rutas oficiales a Santiago pero que sí vieron el paso de peregrinos: el Camino de Mirallo y la Senda Rierana de la Barca, como los denomina el escritor tinetense Rafael Lorenzo en su libro Tineo en la senda compostelana


Esta calle de El Ensanche es de bastante menos tráfico que la de la Avenida de América, que es además donde tienen sus portales los edificios de la derecha. A la derecha veremos varias casas indianas, no tan palaciales como Villa Rosario y de una época bastante posterior, pero también emblemáticas, símbolo de la emigración allandesa


Al final de la calle vemos ya la iglesia parroquial de San Andrés, con su altísima y picuda torre del campanario, y su nave orientada al oeste, al Picu Panchón. Seguidamente a ella están los edificios de la Plaza de Abajo por donde seguiremos a la calle Mayor

 
A nuestra derecha, en el paredón que salva el desnivel entre esta calle y la Avenida de América, tenemos un gran mural del Camino de Santiago


Se basa sin duda en una de las famosas estampas existentes desde la Carballeira de Santa Susana desde las que se ven las torres barrocas de la catedral desde el oeste, con el Pazo de Raxói a sus pies


Hay una pequeña franja de acera pero, como decimos, el tráfico por aquí suele ser muy escaso. La calle es además es muy recta, de sentido único (hacia aquí) y con buena visibilidad


A la izquierda, varios chalets indianos de la década 1950-1960. A diferencia de otras partes de Asturias, que se desarrolla entre finales del siglo XIX y principios del XX, la arquitectura indiana es aquí extraordinariamente tardía por las vicisitudes anteriormente comentadas. Con excepciones como la de Villa Rosario, surgen en la capital allandesa pasando la posguerra o ya superada totalmente esta, con ejemplos que llegan hasta los años 1970, como veremos al salir de la villa hacia El Mazu


"Relacionado con el regreso de algunos emigrantes allandeses que, en el XIX y principios del XX, habían salido hacia Argentina y Cuba, primero, y Puerto Rico y República Dominicana, más tarde, destacan las casas de indianos, construidas en la villa", explica el Diccionario Geográfico de Asturias, Ciudades, Villas y Pueblos. A nuestra izquierda tenemos por ejemplo, Casa Amadeo, al comienzo de la calle Las Veigas


En Casonas de indianos: nos cuentan que fue "construida por Amadeo Fernández que emigró a Cuba y después a Puerto Rico. Se casó con Carmen Rodríguez Valledor, prima de la de la casa del profesor con quien compartió el nombre y los apellidos. El matrimonio tuvo tres hijos Mario, Pepín y Antolín".


Seguidamente y también a la izquierda, Casa de Nin, que "fue construida por Manuel Rodríguez “Nin” que emigró a Santo Domingo y se casó con Sara Mata que era maestra de profesión". Por aquella época el casco urbano vio realizado su ensanche, o al menos parte de él en este lugar, con varias actuaciones inmobiliarias de capital de indianos o, como acaso más se prefiere llamarlos aquí, americanos


Frente a Casa de Nin termina nuestra bajada y empezamos a caminar en llano admirando estos "chalets, a veces mansiones por su tamaño, levantados con el dinero de las américas -Puerto Rico, República Dominicana- y la fuerza de la añoranza", escribe evocadoramente el historiador Luis Antonio Alías de esta villa en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios.


A la derecha, como hemos dicho, son bloques de pisos que tienen su entrada por la Avenida de América, donde hay más chalets indianos de la misma época que los de esta calle



A la izquierda, y también con su terreno, la Casa del Profesor. Más abajo la senda fluvial y, enfrente, una casa de la carretera de Cangas, bajo el bosque de La Cuesta, en el monte del Alto las Chanas


Casa de Nin, con un seto y jardín rodeándola, el prado, la senda, la frondosa ribera del Nisón y el cementerio en Las Veigas. La capilla del cementerio fue construida en 1883 y a ella fue llevado el famoso retablo de Doña Juana que estaba en una de las capillas la iglesia, que no volvió a ella hasta 2025 por vicisitudes que contaremos enseguida, cuando visitemos dicha parroquial de San Andrés


Jardín también en la Casa del Profesor y en él asomado a la calle, un teixo, 'tejo'


Se reconoce la mano del arquitecto José Gómez del Collado, arquitecto vanguardista de Cangas del Narcea que realizó varios trabajos en su concejo y también en Allande, participando asimismo en la restauración de la iglesia. También aquí contamos con Casonas asturianas y la excelente información de su blog:
"José González Ramos (1.900-2.000) con 17 años emigró a Puerto Rico donde permaneció siete años, de allí pasó a Santo Domingo (Republica Dominicana) siendo propietario de una tienda de telas hasta su jubilación. Se casó con Carmen Rodríguez Valledor que era maestra de profesión, ésta era prima de Pilar Valledor la de Villa Rosario, con la que tuvo cuatro hijos. La casa es obra del arquitecto de Cangas de Narcea José Gómez del Collado, estando situada en la calle Alcalde Ramos. El padre de D. José daba clases de piano por lo que le llamaban el profesor y de ahí le viene el nombre a la casa." 

"El tiempo ha acostumbrado a esta villa a despedir a sus hijos a centenares desde hace siglos, en esa cadena de la búsqueda de fortuna en la que el ejemplo triunfador de unos arrastra a otros y muchos se van, cruzan el océano y ya sólo vuelven de visita. Ahora sigue pasando, pero de otra manera", escribe Marcos Palicio en El pan americano


A la derecha, el edificio que hace el nº 50 de la Avenida de América tiene, con sus jardines y su tejado a dos aguas, cierto aire de chalet de los años 60 del siglo XX


A la derecha, un chalet ya no 'americano' sino de un estilo posterior; la pervivencia de la impronta de los emigrantes se mantuvo especialmente patente hasta la década de 1980, nos relata Armando Barredo Suárez


Sí sería 'casa de americanos' Casa Papi, la cual tiene las dos únicas palmeras que existen en La Puela, una de las cuales vemos en el jardín, un poco más allá


Llaman la atención sus soportales y, arriba todas sus ventanas, recorriendo toda la planta alta salvo las esquinas


Edificio nº 48 de la Avenida de América. Estos bloques, si bien con su portal y numeración al otro lado, tienen sus garajes aquí


Si bien las palmeras son símbolo indiano o 'americano' por excelencia, es llamativo que estén aquí las dos únicas de esta villa, otra de las diferencias respecto a otros lugares de Asturias


A la derecha también tenemos una 'casa de americanos' muy a destacar y mui diferente a las que hemos visto en el margen derecho de la calle


El chalet de José Álvarez, construido a finales de la década de 1950 con diseño del mencionado arquitecto José Gómez del Collado "para José Álvarez Fernández natural de Figueras, casado con Carmen (Carmita) Pérez Garrido con la que tuvo dos hijos Miguel Ángel y Gustavo. José emigró a Buenos Aires (Argentina) donde fue propietario de confiterías y restaurantes. Falleció en Pola en 1.992. En el chalet, construido en estilo alpino, llama la atención la diferencia de altura entre la fachada que da a la avenida de América y la que da a la calle alcalde Ramos", tal y como informan en el blog Casonas de indianos


Al otro lado, los balcones, frente al jardín. Su estructura recuerda más a un edificio de pisos que a un chalet unifamiliar


A la izquierda, la carretera de Cangas, unida a las de Tineo y Luarca por El Puente Nuevo sobre el Nisón fue un hito muy importante, pues propició el crecimiento de la villa en esa dirección, donde se construyó además el Ayuntamiento


"Tradicional y moderna, medieval e indiana, la pizarra y la teja motean de color rojinegro los techados de los principales edificios", dice también Luis Antonio Alías. En lo alto, la cima de El Panchón sigue a la vista por encima de dichos tejados, formidable barrera natural y geográfica que configuró dos zonas dentro del concejo y de la zona más occidental de Asturias:
"El nombre del concejo y de la puebla capital remite al carácter limítrofe de su situación geográfica. Los romanos debieron denominarlo "ad limiten" -de ahí viene Allande- porque el espinazo de la sierra del Palo separaba las tribus astures de las galaicas. Aún hoy se mantiene el carácter fronterizo en lengua y costumbres."

Además de jardines, vemos también algunas huertas familiares, de autoconsumo fundamentalmente. Más allá, encima de las casas de la carretera de Cangas o AS-14, está el lugar de Los Solares, con excelentes vistas sobre la villa


Hermoso paisaje de Las Veigas y, arriba, Las Chanas. Estamos en un verdadero pasillo natural que configuró las comunicaciones del lejano oeste asturiano, si bien también había más caminos hacia el occidente, uno el de los Hospitales ya citado, por La Sierra de Fonfaraón, que es también Camino de Santiago oficial, y otro más al sur, no oficial, donde algunos peregrinos se albergarían "en las hospederías monásticas de Celón y Villaverde bajo el cuidado de los monjes benitos", leemos en la Gran Enciclopedia Asturiana


En el bajo del edificio de la derecha está la Oficina de Correos, uno de los servicios con los que puede contar el peregrino


Y llegamos a la iglesia parroquial de San Andrés por su cabecera, orientada al este, donde una 'X', la cruz de San Andrés, es el símbolo del santo, templo parece ser fue construido a finales del siglo XV o principios del XVI por iniciativa de los nuevos señores de esta tierra, los Cienfuegos, en concreto de Rodrigo González de la Rúa y Cienfuegos, contador mayor de los Reyes Católicos y luego de Carlos I, poderoso noble y alto funcionario de la Hacienda Real, quien, quien compró las posesiones de Allande a otros nobles que las poseyeron con anterioridad, los Quiñones, estirpe leonesa en cuya órbita señorial había acabado el territorio en 1369 por cesión del rey Enrique II de Trastámara pero que, en plena decadencia, vende en 1515 Francisco Fernández de Quiñones


El Doctor en Historia del Arte Germán Ramallo Asensio apunta a que sería el citado Cienfuegos quien auspiciaría la construcción de una nueva iglesia parroquial en este lugar. Se supuso que sobre otra iglesia más antigua pero, como nos cuenta Armando Barredo, las prospecciones arqueológicas no encontraron absolutamente nada, por lo que se sospecha que pudo ser trasladada aquí desde un antiguo emplazamiento en la parte alta, origen de la población, acaso en el solar de la ermita de la Virgen del Avellano, al pie del Palacio de Cienfuegos, que también fue de este linaje


Los Cienfuegos, que luego serían condes de Peñalba, querrían demostrar su poder con nueva construcción palacial, esa sí erigida sobre un baluarte anterior y, además, con el de una nueva iglesia parroquial que, trayendo el arte gótico e imitando a las castellanas como la de San Juan de los Reyes, obra del prestigioso arquitecto bretón Juan Guas, auspiciaría el crecimiento de la población por el valle, cerca de la zona inundable de Las Veigas, al pie de su casa-fuerte, desde donde ejercerían durante largos siglos su "despótico poder", como leemos en el Gran Atlas del Principado de Asturias, que nos ofrece además esta descripción arquitectónica:
"La planta es muy sencilla: nave única de cuatro tramos -dos de ellos, los más próximos al presbiterio, cubiertos con bóveda estrellada-, capillas laterales proyectadas como parte del transepto, y cabecera ochavada"

La iglesia fue muy reformada a principios hacia 1900-1901, cuando se le colocó una alta y poderosa torre que sustituyó a la antigua espadaña del campanario y, con ella, se añadieron nuevos elementos que veremos al llegar a la entrada y portada occidental. Esta es la descripción que da de ella Luis Antonio Alías, quien apunta que en ella pudieron trabajar algunos de los maestros que, por aquel entonces trabajaban en el remate de catedral ovetense de San Salvador, la Sancta Ovetensis de la que partimos para comenzar el Camino Primitivo:
"Promovida por el señor del palacio Rodrigo González de la Rúa y Cienfuegos, contador de los Reyes Católicos y comprador de las rentas y jurisdicción de Allande, comienza su construcción en los últimos años del siglo XV y sigue estructuralmente modelos entonces de moda en Castilla -presbiterio semioctogonal, capillas y estancias laterales, dos últimos tramos de la única nave cubiertos con bóvedas estrelladas- tal vez proyectados por alguno de los importantes arquitectos que, por aquellas fechas, ultimaban las obras de la catedral. El posiblemente elaborado y valioso proyecto lo llevaron a cabo maestros locales y el resultado -octogonal ábside, dos capillas y estancias laterales, hermosas estrellas en las bóvedas de crucería- posee originalidad."

Las bóvedas descritas, así como el interior de la nave, de la cabecera del altar mayor y capillas laterales, al igual que los retablos, los veremos cuando visitemos ahora el interior de este templo que se construye en un momento en el que, pese a la teórica finalización del medievo y crisis del feudalismo, tal parece que en Allande se afianza y prolonga demasiado tiempo 


La población habría sido fundada con la preciada Carta Puebla, de ahí La Puela, en algún momento entre los años 1262 y 1269 pero no por un rey, que era lo habitual, sino por el obispo Don Pedro II pues, dado que la mitra ovetense de San Salvador tenía posesiones en la zona, parece que el reinante Alfonso X El Sabio, fundador de buena parte de las pueblas o polas asturianas, prefirió dejar a la iniciativa eclesiástica esta fundación, si bien de acuerdo con la Corona y tras solicitud de sus representantes y de los mismos vecinos del concejo


Por eso en el documento fundacional se expresa que esta se hace para "fazer serviçio a nuestro sennor el rey e conplir rogo de don Gutier Suárez, su adelantado en regno de León", que en "muchas vezes e mucho afincadamente" se lo había solicitado. Leemos en el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"Refleja, por tanto, el caso de la pola de Allande una situación intermedia -única en Asturias- entre la repoblación de iniciativa regia y la de tipo señorial, por cuanto se trataba de un concejo de realengo en el que la Mitra ovetense acumulaba posesiones de tanta importancia que la fundación la ejercía el obispo. En 1341 la Mitra ya se enfrentaba a problemas para cobrar la renta para las heredades cedidas para el asiento de la pola de Allande, creada ex novo. El caserío no alcanzó un gran desarrollo en los primeros siglos de su existencia, y no superó las condiciones propias de un enclave aldeano -quizá por la competencia que ejercían las vecinas pueblas de Tineo y Cangas-, a pesar de hallarse engarzado en la principal ruta de peregrinación asturiana."

Además de los señoríos feudales y eclesiásticos siempre hubo en Allande enclaves de realengo pertenecientes directamente a la Corona "y los hombres libres y los siervos que son liberados, se van apiñando en municipio, principalmente a partir del momento en que el obispo Don Pedro otorga a los hombres del Concello de Alliande, por medio de sus procuradores, cuanto la iglesia de San Salvador "haya en todas sus heredades" con el objeto de que puedan "fazer pobla" para apaciguar la tierra a servicio de Dios y del Rey, bajo la condición de que le abonasen cien morabentinos al año", es decir, los nuevos habitantes podrían pasar a residir en una nueva población aforada a cambio del pago de dicha cantidad, como explica la Gran Enciclopedia Asturiana


En 1277 Allande participará en la primera hermandad de concejos asturianos celebrada en La Espina, junto a Avilés y otros del occidente astur. Pero todo se complicará cuando los reyes que sucedieron a Alfonso X se vieron inmersos en luchas dinásticas y hubieron de pagar las cambiantes fidelidades de la nobleza más poderosa y guerrera, entregándoles estos territorios aforados, que pasaron a una nueva jurisdicción señorial


Así, durante la minoría de Edad de Fernando IV, la reina madre María de Molina entrega Allande al magnate Rodrigo Álvarez de las Asturias, que luego heredaría su ahijado y bastardo de Alfonso XI, Enrique de Trastámara quien, en 1334 y una vez coronado como Enrique II de Castilla, lo entregará, por idénticas razones, a sus aliados los Quiñones, en manos de quienes permanecerá hasta su venta a los Cienfuegos


Llegamos al pie de la torre de la iglesia, la parte construida empezando el siglo XX. La piedra rosácea empleada en ella se dice que es igual que la de la basílica de Covadonga, por lo que puede proceder de la misma cantera


Enfrente de la iglesia está la Plaza Hermanos Cadierno (de nuevo una referencia a los fundadores de Villa Rosario) y, al fondo, la Plaza de Abajo, paso a la calle Mayor


Y aquí tenemos la portada, también de piedra rosácea, de arco de medio punto y cierta inspiración basada en el arte románico


Y es que esta fachada es plenamente historicista, "prolongada en torre campanario de ocho vanos y cúpula con cupulín neogótico", explica Alías. "A comienzos del XX la fachada se cubrió con arcuaciones lombardas, óculos y gabletes historicistas, y la torre-campanario se cubrió en cubierta francesa con mansardas y graciosa linterna goticista", dicen por su parte en el Gran Atlas del Principado de Asturias, mientras que en la Gran Enciclopedia Asturiana cuentan así: 
"Su tipología arquitectónica reproduce el modelo de las iglesias construidas en tiempos de los Reyes Católicos (...). Esta circunstancia ha llevado a pensar a algunos historiadores del arte que su erección se debería a Rodrigo González de la Rúa y Cienfuegos, primer señor de la casa de Cienfuegos y contador mayor de los RR. CC."

Una antigua referencia documental fechada en 912, menciona al "monasterium de Sancti Andre", pero parece en realidad dos siglos posterior como parte del Libro de los Testamentos del obispo Pelayo. No obstante nos permite saber que en el siglo XII habría un monasterio (que podría ser una pequeña comunidad) en algún lugar donde en la siguiente centuria se fundaría la puebla, en cuyo término parroquial sí tenían posesiones varios cenobios


 "En 1092, Pantín (un paraje del actual pueblo de Ferróy) y Valbona, eran  propiedades del monasterio de Celón; y en 1112, Sancia Enalso dona a Corias illam villam de Ferroi et totam Casamaiore en cambio por la villa de Sexorio", según noticia que nos ofrece la Gran Enciclopedia Asturiana sobre dichas posesiones monacales. En el Libro Becerro del obispo Gutierre de Toledo, escrito entre 1385-1386, registro parroquial de la diócesis, ya figura "Santo Andrés de la Puebla de Allande", por lo que esta advocación ya aparece, en un documento de plena verosimilitud, referido a una iglesia anterior a esta, estuviese donde estuviese dentro de la antigua puebla y en un momento que ya estaría en poder de los Quiñones


"Tiene una sola nave de cuatro tramos -los dos últimos con bóvedas estrelladas-, capillas laterales y cabecera octogonal", reafirman en el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos, prosiguiendo con la relación de las transformaciones y elementos añadidos: "A principios del siglo XX se le añaden a la fachada nuevos elementos decorativos y se prolonga de un campanario abierto en ocho vanos, con cúpula y copulín"


Como nota curiosa, Andrés Barredo nos cuenta que en el óculo de la torre se colocó una vidriera en 2025 sustituyendo a un simple cristal, pues el proyecto de construcción de la misma planteaba que ese hueco fuese para un reloj que nunca se llegó a poner


Pasamos ahora al interior, no sin antes admirar el portón de rejería con sus cruces doradas y otras filigranas


Accediendo al nártex o pequeño pórtico bajo la torre, el paso a la nave es también de arco de medio punto. Observemos los motivos en zigzag del suelo, de los que tanto gustaba asimismo el arte románico


Ya desde aquí admiramos la estructura de la iglesia en su interior, ya descrito como nave única de cuatro tramos y capillas laterales, así como la cabecera que alberga el altar mayor con su retablo


Al acceder a la nave, primeramente y como es lo habitual, pasamos bajo el coro, en lo que es el primero de sus cuatro tramos en los que está dividida



Y seguidamente, llegando al segundo, admiramos las dos bóvedas estrelladas del tercero y del cuarto


Al fondo, el retablo mayor es de mediados del siglo XVI, esto es, sería encargado tras hacerse la iglesia y entrado unas décadas después. Es de estilo manierista, propio del arte renacentista en su periodo medio y final. No dejando de llamar la atención como en el edificio impera el gótico, ya tardío pero en estos elemento aparece el gusto renacentista pleno


En este segundo tramo de bóveda hay una antigua puerta, oculta en las obras de 1900-1901, que apareció durante unas obras de restauración en el año 2015, la cual daba acceso al antiguo cabildo y fue dejada a la vista, pero cegada, habilitándose en ella un pequeño oratorio en el que se ha colocado una imagen del Nazareno. Estos trabajos comprendieron la sustitución del suelo del templo, retirando el colocado a mediados del siglo XX cuando el mencionado arquitecto de las casas 'americanas' José Gómez Collado realizó una intervención en el edificio. Compartimos de AIUarquitectura:
La iglesia parroquial de Pola de Allande es el resultado de varias transformaciones efectuadas sobre un edificio original del siglo XVI, alterado sustancialmente a finales del siglo XIX (con la  ampliación de una nueva cabecera poligonal, eliminación del cabildo y construcción de una nueva torre-campanario a los pies) y a mediados del siglo XX (con una controvertida intervención interior bajo las órdenes del arquitecto José Gómez del Collado). 
El pavimento de terrazo continuo instalado en esa última intervención presentaba abombamientos importantes y manchas de humedad que ascendían por los zócalos de gresite, lo que motivó la sustitución de estos dos elementos, incorporando una solera ventilada para evacuar el exceso de humedad del terreno. 
Los nuevos pavimentos de mármol varían en despieces y colores diferenciando ámbitos dentro de la iglesia, atendiendo a su jerarquía y a facilitar la interpretación del proceso constructivo del edificio. 
Aprovechando esta intervención se ha recuperado parcialmente la antigua puerta que daba acceso al cabildo por el sur, reordenando también instalaciones y mobiliario para conseguir una mayor accesibilidad en el edificio."

A la izquierda y en el acceso a una estancia, dos imágenes sobre pedestal de pared. Maiestas Domini o Jesús en majestad y la Dolorosa, Fijémonos al lado en el retrato de Juan Pablo II


Y en la estancia descubrimos un altar con la Inmaculada Concepción y, al lado, un Niño Jesús


Continuamos avanzando en dirección al altar mayor y ya llegamos al transepto o nave transversal que le da al templo su planta de cruz latina. Al lado hay sendos retablos de los siglos XVI-XVII


Mirando arriba, admiramos la bóveda estrellada de este tercer tramo de la nave


Pare ver los retablos de estas capillas, podemos empezar por el de la capilla septentrional, el lado del evangelio


Este lo preside San Roque, la imagen más grande del retablo y en una situación prominente. A su izquierda está San José con el Niño y a la derecha San Juan Bautista. No identificamos la imagen que está arriba


Arriba, la bóveda de crucería, otro tipo de bóveda nervada tan usual en el arte gótico, que gusta de los arcos apuntados y ojivales


Observemos las vidrieras, trabajo del taller de Soberado Atelier de Panes, encargo de la familia Rodríguez Valledor


Imágenes en la pared frente al retablo: San José con el Niño, la Virgen del Carmen y San Antonio


Desde aquí, vemos el arco ojival por el que se pasa del primer tramo, bajo el coro y con la puerta y nártex al fondo, al segundo


Los dos, tramos sin bóveda estrellada. Ahí volvemos a ver el oratorio del Nazareno


Y aquí, la capilla del lado meridional o de la epístola, con su bóveda de crucería y hacia la que nos dirigimos ahora, pues hay una joya en él de especial relevancia: el retablo de Doña Juana, al que nos hemos referido antes, vinculado, como toda la iglesia, a los Cienfuegos, si bien, este con una historia muy especial y bien documentada, pues fue trasladado desde esta su ubicación a la capilla del cementerio con motivo de las obras aquí emprendidas al comenzar el siglo XX, tardando muchísimo más tiempo de lo esperado en volver, tal y como nos cuenta Luis Miguel Álvarez Menéndez, Licenciado en Historia del Arte en su artículo El Retablo de Doña Juana vuelve a la Parroquial de San Andrés 125 años después, de fecha 28-9-2025:
"En su origen fue encargado por la Casa de Cienfuegos para presidir la llamada "Capilla de Doña Juana", destinada a panteón familiar de la Familia de Cienfuegos, "Señores de Allande" desde inicios del siglo XVI. El nombre de "Doña Juana" referido al espacio funerario de la Capilla del lado del Evangelio tiene dos explicaciones: 
1- En Honor a Juana I de Castilla ("La Loca"), al ser Gutierre González de Cienfuegos miembro destacado en su reinado. 
2- En referencia a Juana, una de las mujeres de la Casa de Cienfuegos. 
Según documentación existente, "sólo los Señores de Cienfuegos podían tener estrado y regalía en el templo funerario de San Andrés", así como derecho a enterramiento en dicha capilla y en el presbíterio. De ese periodo se conservan dos magníficos bancos tallados con la heráldica de los Cienfuegos en su respaldo. (Se adjunta fotografía). 
A finales del siglo XIX, la Parroquial sufre una gran reforma con la construcción de la fachada occidental y la construcción de la torre revivalista, por lo que los cultos, mientras duran las obras, se trasladan a la Capilla del Cementerio, que al carecer de ornato, el párroco decide trasladar el retablo a dicha Capilla mientras durasen las obras. 
La torre se finaliza pero el Retablo nunca volvió a la Capilla para la que fue creado.  
Allí permaneció a lo largo de todo el siglo XX, llegando en la última década del mismo a presentar un estado de abandono, deterioro, humedad y carcoma a todas luces denigrante para una obra que es joya del Barroco Allandés. 
Con motivo de unas obras de mejora del Cementerio Municipal en la década de los 90 del pasado siglo, bajo la Alcaldía de Don Jesús Jardón (DEP), a propuesta de Luis Miguel Álvarez, Concejal del Ayuntamiento, acepta y decide salvar de la destrucción dicho conjunto. Se me pide elaborar una memoria y él, logra que la Consejería de Cultura se haga cargo de su restauración, con la fortuna que ese proceso fue obra del gran restaurador asturiano D. Jesús Puras. 
Finalizada la restauración, volver a la Capilla era volver a "condenarlo" al olvido y la humedad, por lo que se decide ubicarlo en la antesala de la Alcaldía por su idoneidad para su conservación, pero a todas luces un lugar inadecuado desde el punto de vista visual y su función religiosa. 
Pasados los años y ante la finalización de las obras de restauración del templo parroquial de San Andrés de la villa, joya del Gótico Flamígero asturiano, en cuyo interior se conservan importantes ejemplos de retablística Manierista (Retablo Mayor) y Barroca (retablos menores y esculturas exentas), para completar ese largo proceso de restauración del templo, la Corporación Municipal junto con el Arzobispado de Oviedo, previo paso por sesión Plenaria e informes favorables de los organismos oportunos, el pasado 9 de septiembre de 2025, se firmó el acuerdo por el que el Ayuntamiento de Allande cede a la Iglesia el retorno del llamado Retablo de Doña Juana, bajo Presidencia del Arzobispo de Oviedo, Reverendísimo Don Jesús Sanz y el Párroco Reverendo Don César César Gustavo Acuña Dos Santos y la Alcaldesa de Allande, cuyo proceso de desmontaje y reensamblado del mismo en la Parroquial, corre a cargo del Arzobispado con la presencia en dicho proceso de un restaurador. 
Desde el pasado viernes, el Retablo de Doña Juana, volvió, 125 años después al lugar para el que fue diseñado y creado. 
De este modo el templo recupera todo el esplendor con el que la Casa de Cienfuegos mandó levantar el Templo de San Andrés, sobre el románico anterior. 
Allí recupera todo su sentido, no sólo religioso, pues como obra de arte que es, está al alcance de todos los visitantes, peregrinos y amantes del arte al margen de su credo, pues la iglesia está abierta a todo aquel que quiera conocerla. 

Luismi Álvarez nos ofrece asimismo una biografía del autor, Pedro Sánchez de Agrela, quien trabajará especialmente en los templos del suroccidente asturiano. Junto con ello nos da una pormenorizada explicación de cada talla:
EL AUTOR: PEDRO SÁNCHEZ DE AGRELA.  
El Retablo es una joya del Barroco Asturiano, encargado a uno de los grandes de la arquitectura retablística y escultor del siglo XVII, obra de PEDRO SÁNCHEZ DE AGRELA. El mismo, parece que tiene su origen en Lugo, aparece por vez primera en Asturias en 1640 cuándo viene para la construcción del impresionante Retablo Mayor de la Basílica de Sta. María Magdalena de Cangas del Narcea, donde además del retablo, realiza las esculturas funerarias de los Fundadores así como la escultura de la fachada exterior de la Magdalena.  
Según Germán Ramallo Asensio, es el creador del llamado Taller de Corias y las obras de Agrela se distribuyen por diferentes templos del suroccidente, Cangas, Allande y otros. 
En 1645 entra en contacto con el gran escultor ovetense Fernández de la Vega y Alonso Carreño. 
Realiza la arquitectura del Retablo Mayor de Sta. María de Carrasconte en León. 
En 1650 los retablos colaterales de las Agustinas de Medina de Rioseco (Valladolid). 
Gana el concurso de las Benedictinas de la Vega. 
En 1656 realiza el retablo mayor de Santo Domingo en Oviedo. 
En 1660 el Retablo Mayor de San Pedro de Cudillero hoy desaparecido. 
Y entre grandes obras, realiza esculturas menores de bulto redondo, en el caso de Allande, además de este retablo, está la bellísima y delicada Presentación de María en el templo (San Juan de Villaverde) y otras que si no fueron obra directa de sus manos, sí de su Taller como el San Juan Bautista, San José con el Niño y el Crucificado en la Parroquial de San Andrés, (que vuelve a presidir el ático del Retablo de Doña Juana y que "curiosamente" se quedó en la Iglesia cuando se llevó al cementerio el conjunto). 
Así mismo el San Antonio de Fresneo presenta un estilo que lo vincula con el taller de Agrela. 
Pedro Sánchez de Agrela, era un magnífico arquitecto de retablos, es decir, sus "armarios", permítaseme esta licencia, son magníficas estructuras, cuidadas y talladas con precisión y delicadeza tanto en sus sillerías, calles, entablamentos, áticos, cuerpos de gloria, uso de columnas salomónicas majestuosas como el Retablo Mayor de Cangas. Delicada talla de motivos geométricos, florales, volutas, pináculo, chapiteles... El movimiento de los mismos es delicado, no exagerado como en este ejemplo de Allande en el que las calles no se separan por columnas que soporten el arquitrabe y entablamento, sino que descansa sobre bellisimos y delicado roleos y volutas espirales que recuerdan pergaminos enrollados. 
Como escultor, no era tan grande, pues siempre le costaba mucho plasmar la naturalidad de los movimientos (véase en las fotos los pies caminantes del Niño Jesús), o la proporción de las manos... Este "fallo" lo supo corregir de un modo muy pícaro, lo que hacía era dar gran volumetría a los ropajes, abundantes en pliegues ricamente dorados y policromados, de modo que disimulaba esa torpeza en los movimientos de las figuras. Si nos fijamos bien, podríamos escuchar el "frufrú" de las sedas al caminar. 
RETABLO DE DOÑA JUANA: Distribución del conjunto e iconografía. 
El retablo se configura con un piso y ático, dándose la transición del piso al ático por delicadas volutas y pináculos en las esquinas, que se repiten a menor escala en la base de la separación de calles, marcando asi una idea ascensional. 
El piso se distribuye en tres calles, separadas no por columnas como venía siendo tradicional, sino por "pilastras" que rematan en volutas en espiral de diferente tamaño. (...)
Entre el magnífico dorado y policromado del conjunto, podemos ver que dominan los tonos tierra: 
Ocres, rojos, grises...  (...)
Destacar que toda la policromía y el dorado del conjunto es el original del siglo XVII. Pese al abandono de 100 años, la humedad y los xilófagos, Jesús Puras realizó una magnífica y cuidada restauración. 
Podemos admirar este bellísimo retablo en su lugar, la Iglesia Parroquial de San Andrés de Pola de Allande, un templo que tras muchos esfuerzos y años, ha vuelto a tener su esplendor original gracias a la colaboración de todos y que a mí me gusta denominar cariñosamente como "La Catedralina". 
Un pueblo que cuida su Patrimonio es un pueblo sabio y vivo. Y al margen de su función principal, la del culto católico, es un Museo abierto a todo aquel que ame y disfrute del Arte. 
Patrimonio de todos en una de las etapas más bellas del Camino Primitivo, Patrimonio de la Humanidad. 
Gracias a D. Jesús Jardón (Dep) Alcalde de Allande por salvar esta joya. Gracias a todas las personas que de un modo u otro hemos puesto nuestro granito de arena para que esto se haya hecho realidad.  
Gracias al Ayuntamiento de Allande y al Arzobispado de Oviedo, a la Consejería de Cultura. 
125 años después... vuelve a "casa" el Retablo de Doña Juana. 
Permitidme un recuerdo especial para Don Antonio García Linares (DEP) el que fue Alcalde y Cronista Oficial de Allande y gran estudioso y protector del Patrimonio de Allande. Sé que hoy estaría feliz."

En el piso de abajo preside el retablo una imagen de la Sagrada Familia, con San Antonio Abad (San Antón) a la derecha y San Antonio de Padua a la izquierda:
"El mayor despliegue decorativo se da en los ropajes de la Sagrada Familia, dónde abundan delicados estofados y presencia de abundante pan de oro, así como en los elementos arquitectónicos del conjunto". 

Detalle de la Sagrada Familia. Continuamos la descripción de Luismi Álvarez:
El cuerpo de Gloria (calle central) lo preside un bellísimo relieve de la Sagrada Familia en la que sobre un fondo "mágico" de flores, aparecen María y José con el niño Jesús en medio de la mano de sus padres en una escena de paseo familiar, alejada de toda idea divina, el Niño vuelve la mirada pícara a su madre que lo mira dulcemente. Él lleva un orbe en la mano derecha, que recuerda más a una pelota. San José camina ajeno a su hijo y María, apoyado en su bastón y curiosamente no aparece barbado sino con un fino mostacho y leve perilla. Ninguno de ellos lleva corona o halo de divinidad. Pero esta, queda remarcada por la presencia en la zona alta con un Dios Padre barbado y bonachón entre nebulosa y una graciosa representación del Espíritu Santo en forma de paloma con una pose muy naíf. 
Fijémonos en lo comentado de la torpeza de los pies en los movimientos y el "truco" de Agrela, de ampliar los ropajes y sus grandes volumetrías
Como dato curioso, deciros que la representación de la Virgen, una virgen muy niña, frente a un maduro (calvete) San José, recuerda muchísimo a la escultura exenta de la Presentación de María de la Parroquia de San Juan de Villaverde."

En la calle izquierda del retablo, derecha para nosotros al verlo de frente, San Antón o San Antonio Abad "acompañado de un cerdo muy "gracioso" con pintas negras y en su mano derecha la campanilla." 


En la calle derecha, San Antonio de Padua"advocación muy extendida en Asturias en el que os pido cuando lo veáis, os fijéis en las proporciones de sus manos, así como en la figura del Niño Jesús en su regazo, nuevamente "exageradas" para la escala que utiliza". Pero hay más curiosidades que no se nos deben escapar:
"Y otro detalle, fijaos en el cabello ensortijado de San Antonio, y en el del Niño. (También lo vereis en el Niño de la calle central, en San José y el Crucificado del ático). Tiene un trabajo de trépano maravilloso, creando unos cabellos rizados muy marcados y que son una de las señas de identidad de las esculturas de Sánchez de Agrela. (En la iglesia podéis adivinarlo en el San José del altar lateral, en el San Juan Bautista del baptisterio, similar al de Corias pero a escala menor, o si vais a Fresneo en el San Antonio de la capilla, cuya pose es prácticamente idéntica a este relieve)." 

Arriba, en el ático, Jesús crucificado en el Gólgota o monte Calvario


Detrás, un cuadro representa a Jerusalén con sus edificios y murallas:
El Ático del retablo, enmarcado por volutas laterales y rematado por frontón partido y una pequeña cruz anicónica, vuelve a tener (al Cementerio no había ido) el Crucificado. Un magnífico Crucificado "muerto", con una expresividad brutal en su rostro y un tratamiento anatómico cuidado y que muestra cómo tuvo que ser ese martirio. Caja torácica tensionada, marcadas las costilla, la tensión de brazos y piernas bajo la gravedad... puro dolor y tortura. Este crucificado quedó en la Iglesia y apareció oculto entre los plementos de las bóvedas del templo. Se restauró y se usa en la actualidad en los cultos de los Oficios del Viernes Santo... Hoy, vuelve a lucir en el ático para el que fue tallado."

Fuera ya del retablo, esta imagen parece una representación de San Francisco, aquí con sus llagas, el primer santo estigmatizado de la Iglesia


Al fondo, parece la Virgen del Rosario que, a diferencia de las otras, es una imagen de vestir


Vistos este retablo y capilla nos dirigimos a la capilla mayor y su grandioso retablo manierista


Al hacerlo, pasamos al cuarto tramo de la nave, donde vemos, en la pared, las estaciones del Vía Crucis y, arriba, su bóveda estrellada


Dice Luis Antonio Alías que este magnífico retablo es de la escuela del maestro Alonso de Berruguete y, afirmando que "merece un detenido disfrute visual, lo describe así:
"tres calles de dos pisos y ático separados por columnas jónicas -"putis" y cartelas en el tercio inferior-, cenefas vegetales y ángeles, niños atlantes sosteniendo pulseras, bustos de Adán y Eva, Virgen con Niño conocida como la Candelaria y San Andrés, patrón parroquial; Crucificado en el ático y notables relieves con gran sentido de movimiento -Adoración de los Reyes, Bautismo de Cristo..."

Remata el ático una representación de la Cruz con dos ángeles. Justo debajo es Cristo Crucificado y, en el segundo piso, está la Virgen María, con San Andrés, el patrón, reconocible de nuevo por su cruz en aspas a la izquierda y San Roque a la derecha. En el primer piso vemos la Adoración de los Magos a la izquierda, el sagrario con una escena de la Resurrección de Jesús y, a la derecha, la escena de su bautismo por San Juan, todo ello enmarcado en columnas y donde aparecen los atlantes, Adán y Eva, los putis o angelotes. 


La Gran Enciclopedia Asturiana dice que es el Cristo del Amparo, de autor anónimo, aunque tal vez sea el mismo que el del famoso Cristo de Velarde que vimos recorriendo la nave de la epístola en la Sancta Ovetensis antes de empezar el Camino Primitivo; "impresiona por el realismo con que se representan los detalles anatómicos y las huellas de dolor"


"En el retablo de la iglesia de San Andrés, que es renacentista y pagado por un Cienfuegos, se puede ver una cruz y dos ángeles que no se sabe muy bien qué es lo que hacen. Pues lo que hacían era sujetar los escudos de los Cienfuegos y lo primero que hicieron los allandeses al alcanzar su independencia en 1812 y votar a su alcalde jurisdiccional, fue quitar los escudos y cambiar la cruz", explica quien fuera cronista del concejo, el ya reseñado Antonio García Linares en el periódico La Nueva España del 12-11-2011


Sobre la Virgen del retablo la Gran Enciclopedia Asturiana se encuentra lo siguiente:
"En la iglesia parroquial de San Andrés destaca su retablo renacentista, del principios del s. XVI, y en él, una imagen de La Candelaria, de estimado valor, pese a los retoques sufridos."


"En esta parroquia hay un retablo renacentista, de principios del siglo XVI, el Cristo del Amparo de autor anónimo, si bien parece ser el mismo que talló el famoso Cristo de Velarde que se encuentra en la catedral de Oviedo", leemos en Wikipedia en la entrada dedicada a la Virgen del Avellano, cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre, fecha a la que corresponde esta foto, y de la cual vemos a la derecha en dos representaciones, una la de vestir, que sale en procesión y, arriba, más pequeña y sobre pedestal talla en madera del siglo XIV


La Virgen del Avellano es un culto que puede haber venido de uno de los pueblos del concejo, Is, al fundarse Edad Media esta puebla allandesa. Armando Barredo nos comentaba que su capilla, próxima al palacio de Cienfuegos como hemos dicho, aunque de estructura moderna, está en el solar de una más antigua donde podría haber estado la parroquial primigenia. Seguimos leyendo en Wikipedia
"En este marco apareció la devoción a esta advocación mariana que puede remontarse al siglo XIII y es que el avellano ablano en asturiano es un árbol secular tanto en Allande como en el resto de Asturias; no en vano los celtas ya lo consideraban como árbol sagrado, pues a sus varas, cimbreantes y finas, se les otorgaba un gran poder para ahuyentar y matar culebras y demás reptiles. Asimismo se creía en el poder de sus varas para curar las mordeduras de víboras haciendo presión con la vara sobre la mordedura. Otras cualidades que se le otorgaban eran las de poder descubrir tesoros y hacer la función de apoyo a los zahorís para buscar manantiales de agua. (...)

Hay fundadas afirmaciones acerca de que el primitivo culto a esta advocación de la Virgen del Avellano hubiese comenzado en el pueblo de Is del mismo concejo, puesto que en ese pueblo existe una ermita románica dedicada a la Virgen del Ablano o Virgen del Avellano (ablano significa avellano en bable), cuyo culto se remonta a la época románica en la zona, aproximadamente el siglo IX o X. Para más seguridad de la afirmación, en el interior de esta ermita se encuentra un retablillo que contiene una imagen románica, hecha en madera, de la Virgen del Avellano.

La leyenda, más o menos próxima a la realidad, cuenta que unos pastores encontraron una imagen de la Virgen María entre las ramas de un avellano, lo cual comunicaron al párroco, y colocaron la imagen en la iglesia. Al día siguiente comprobaron con estupor que la imagen de la Virgen había desaparecido y salieron en su busca, encontrándola en el mismo avellano y procedieron a llevarla otra vez a la iglesia. Al día siguiente se repitió de nuevo la misma historia: la imagen desaparecida estaba en el mismo avellano de siempre. A la vista de estos sucesos, los dueños del palacio decidieron levantar en ese lugar una capilla-santuario. Pocas noticias más hay escritas acerca de esta capilla. Sí se sabe que en el siglo XVII la capilla se encontraba en muy malas condiciones, por lo que «El Visitador» ordena el 3 de octubre de 1681 que la «ermita del Ablano» se repare a costa de la parroquia. Un par de años después Baltasar González de Cienfuegos, que fue el padre del ministro de la Guerra en el Trienio Liberal José Cienfuegos Jovellanos, afirma que debe una Misa para que se diga de forma perpetua todos los sábados en la «ermita de Nuestra Señora del Ablano», datos que fueron recogidos en los «Libros de aniversarios y de fábrica» de la parroquia de San Andrés de Pola de Allande.
Lo citado concuerda con lo que el administrador de la casa de «Cienfuegos», Marcos Suárez del Otero, escribe en el año 1853 y que anota como «cargo» en las cuentas de los dueños en los siguientes términos: «Cargo... lo son sesenta y cinco reales de cera, voladores, pitanza y demás gastos ocasionados en el día de pasquiella y en el día de la festividad de la Virgen del Avellano en esta capilla de la Casa, incluso también en los dichos gastos treinta y ocho reales que sacó de limosna, son... 65 reales»

Y, sobre esta talla del siglo XIV, gótica, cabe decir que estaba antes en la capilla de su advocación en lo alto de la villa, la cual fue ampliamente reformada, como esta misma imagen:
"La capilla de la Virgen ha sufrido múltiples modificaciones a lo largo de los siglos.Inicialmente tenía un retablo barroco de muy buena calidad, compuesto por tres hornacinas. La hornacina central la ocupaba una talla de la «Virgen del Ablano», de unos cincuenta centímetros de altura, de madera policromada y en posición sedente. Hacia el siglo XVII reformaron la imagen que la hicieron «de vestir» tal y como era costumbre de esa época, le quitaron la corona de madera y la sustituyeron por una metálica. Como la subieron a una pequeña peana, la imagen mide ahora unos 70 centímetros. La reforma más importante es la que se llevó a cabo en 1996 gracias a las aportaciones de emigrantes de la zona a Santo Domingo y Puerto Rico, ya que es lugar de emigración hacia América Central y cuya iniciativa lideró Marcelino González Ramos. En la actualidad la imagen tiene los brazos articulados y al Niño lo han dejado exento. 
Una de las hornacinas laterales tenía la estatua de San Ramón Nonato y la otra de la Virgen, que tradicionalmente se consideraba como la imagen auténtica de la «Virgen del Ablano» o «Virgen del Avellano» y que en la actualidad está recogida en la iglesia parroquial de Pola de Allande. Esta talla es de estilo gótico, data del siglo XIV y es de madera policromada. Tiene una altura de unos cincuenta centímetros, sostiene al Niño Jesús con el brazo izquierdo mientras que con la mano recoge de forma elegante el manto. Con la mano derecha le ofrece al Niño la fruta del avellano. El Niño, que no está coronado, tiene la cara vuelta hacia su madre y bendice a la humanidad con dos dedos de la mano derecha. En la talla original tenía un libro sobre su brazo izquierdo que actualmente le falta."

Y esta es la Virgen del Avellano en figura de vestir que se encuentra en la capilla actualmente y viene, en procesión, a la iglesia el día de la fiesta, para ser devuelta a la ermita posteriormente, siendo entonces cuando se realiza la gran descarga de voladores (cohetes), uno de los momentos culminantes de la romería:
"Al finalizar la procesión y en honor a la Virgen, tiene lugar el chupinazo tradicional y a continuación una espectacular descarga pirotécnica de palenques en el paseo fluvial llamada Descarga del Avellano, costumbre que se remonta al siglo XVII. Inicialmente se llevaba a cabo en el patio de armas del palacio citado más arriba y consistía en un espectáculo pirotécnico más o menos sencillo que se ofrecía por los anfitriones a sus invitados. Pasados los años empezó a celebrarse fuera del palacio y tomó un auge enorme, ya que participaban los vecinos y forasteros llegados de los pueblos cercanos, transformándose en una expresión de amor filial de los allandeses a su patrona, la Virgen del Avellano, a causa del fervor que le profesaban en toda la zona. 
En un principio el encendido de las mechas de los palenques se hacía a mano, y la primera que se llevó a cabo utilizando medios mecánicos, más o menos rudimentarios, fue en 1930 gracias al entusiasmo y afecto por la Virgen de Celestino Valledor y Bonifacio Cerame que, además de organizar todo lo relativo al festejo, subvencionaron las quinientas pesetas que costó el evento pirotécnico.[Con el avance tecnológico habido en este aspecto, así como la mayor disposición de medios económicos, en el año 2011 ya se lanzaron más de 1 500 artefactos pirotécnicos y unos 820 kg de pólvora en la llamada Gran descarga del Avellano, que no dura más allá de ocho minutos. El año siguiente, 2012, disparó por primera vez una descarga una peña femenina, la «Peña Asgaya», desde el hospital. La «gran descarga» la organizó la «Sociedad de Festejos» y la «Peña El Trueno»

Esta imagen la Virgen aparece coronada con corona metálica, el Niño, en actitud de bendecir, se representa también coronado. Para fomentar su culto se estableció un turno rotatorio para la Ofrenda del Avellano entre todas las parroquias allandesas:
"Para fomentar el fervor mariano entre las diecisiete parroquias del concejo de esta advocación local de la Virgen del Avellano, el Ayuntamiento y la parroquia de Pola de Allande acordaron en el verano de 1971 que cada una de estas diecisiete parroquias del concejo tomaran el protagonismo acudiendo a testimoniar cada año, de manera solemne y oficial, los sentimientos y fervores de los allandeses el día de la fiesta. Para ello se estableció, mediante una lista ordenada alfabéticamente de las parroquias, un turno rotatorio para que hicieran una ofrenda simbólica de los frutos característicos de cada una de ellas. 
Por lo que respecta al culto propiamente dicho, la Santa Misa la celebra el párroco de la parroquia que hace la ofrenda y, además, predica la homilía que debe ser contestada por el párroco de San Andrés, titular de la parroquia de Pola de Allande. Este sistema de turnarse los pueblos en poner de manifiesto su fervor a la «Virgen del Avellano» se llevó a cabo el 8 de septiembre de 1971. 
El historiador, estudioso de este tema, cronista oficial y alcalde de Pola de Allande, Antonio García Linares, escribe acerca del nacimiento de la «Descarga»: 
... nació con esta idea (la expresión de cariño filial de los allandeses a su Patrona) y con estos propósitos de cariño y veneración hacia la Santísima Virgen. Propósitos de los más entrañables y que son consustaciales con el arte, la manera de hacer y pensar de todos los habitantes de nuestra tierra... Los cohetes y las oraciones, los bermejos o los voladores, como queramos llamarlos, los disparan todos los allandeses esparcidos por todo el mundo: los pastores de Australia y los panaderos de Buenos Aires, los comerciantes de la calle Conde, de Santo Domingo, y los albañiles de Suiza, los cafeteros de Méjico y los «barmen» de Madrid, los fabricantes de Puerto Rico y los productores de Avilés."

Visitado el interior, regresamos al exterior, donde aún nos quedan cosas importantes por ver de la iglesia y su entorno


Aquí, como se ha dicho, había un antiguo pórtico o cabildo y, en la actualidad, existe una explanada, la Plaza de los Hermanos Cadierno, en la que vemos dos monolitos conmemorativos


Este primero, el más cercano a la puerta, muestra una placa que rememora la histórica Xunta Xeneral de los vecinos celebrada en 1569 durante uno de los pleitos contra los llamados Señores de Allande, los Cienfuegos y condes de Peñalba, en la que se aprobaron unas ordenanzas municipales


Había pasado poco más de medio siglo desde que Francisco Fernández de Quiñones, muy perjudicado por la actuación de los corregidores de la Corona, ya en el reinado de los Reyes Católicos, quienes intentaban quitar poder a la vieja nobleza terrateniente, vende esta plaza a uno de esos representantes funcionarios de los monarcas, el contador mayor de los reyes Rodrigo de la Rúa y Cienfuegos, convirtiéndose este en el nuevo amo, estirpe que ostentará el título de condes de Peñalba, Peñalva o Marcel de Peñalba


En 1658 se promueven nuevos pleitos fundamentándose en que toda Asturias es patrimonio del heredero de la corona y no de ningún señorío local, años después se llega a denunciar al conde ante el Consejo de Hacienda pero este es absuelto en 1742. En 1774 se condena al concejo al "perpetuo silencio" y se reconoce el dominio de los Cienfuegos. Esta penosa situación no se verá erradicada hasta la Constitución de Cádiz de 1812, la cual pone fin a cualquier dependencia señorial en Allande. Este es el resumen de la larga saga antiseñorial allandesa en el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"... la circunstancia que caracteriza, sin duda la evolución histórica de Allande en la edad moderna es la dilatada y constante resistencia antiseñorial protagonizada por sus vecinos, la más destacada de todo el período en Asturias. Según datos tomados de A. García Linares, en 1570 éstos litigaban con Juan de Campomanes, poseedor de Allande en aquellas fechas, y aprueban las más tempranas ordenanzas municipales. En 1658 promueven una primera demanda de tanteo que después abandonan, El famoso visitador de rey, A. J. de Cepeda, se ocupará de sus protestas, que se fundamentan en la pertenencia de toda Asturias al heredero de la Corona. Siendo objeto de denuncia a través del Consejo de Hacienda, el conde es absuelto en 1742. Los continuos recursos provocarán que, finalmente, el concejo sea castigado con el "perpetuo silencio". En 114 se dictan unas ordenanzas en las que se reconoce el señorío de la casa de Cienfuegos.

Pero con el siglo XIX soplarán nuevos vientos en la organización concejil allandesa. La guerra de la Independencia afectará al término, al ser cruzado éste en la tercera invasión francesa por las tropas de Gauthier, autoras, según A. García Linares, del incendio del archivo municipal. Más importantes son las consecuencias derivadas del ordenamiento legislativo introducido por la Constitución de Cádiz, que reportarán la autonomía concejil para Allande, liberado de cualquier interferencia señorial. El tantas veces combatido conde de Peñalba se erige entonces en un acérrimo defensor del absolutismo."

El primer alcalde constitucional fue D. Nicolás García del Caleyo, si bien durante el Trienio Liberal (1820-1823) Allande se dividió en dos al crearse el ayuntamiento de Corondeño (Berducedo), con las parroquias situadas al otro lado de El Palo, de efímera existencia. La resistencia a nuevas apetencias señoriales hizo que por lo general los allandeses se mostrasen más partidarios de Isabel II que a los carlistas, si bien entre ellos el concejo tuvo a Dionisio Lombán, del pueblo de Buslabín. Entre los liberales estaba nada menos que el guerrillero Francisco Collar, del pueblo de La Reigada (donde empezaremos a subir a El Palo), quien era además hospitalero en el Hospital de Valparaíso (cercano al de Fonfaraón, en la Ruta de los Hospitales). De todo el proceso señorial anterior deseamos compartir lo siguiente de la Gran Enciclopedia Asturiana, donde se ve hasta qué punto dominaron los Cienfuegos la vida local:
"A fines del siglo XIII la reina madre Doña María, durante la minoría de Fernando IV, cede la Puebla de Allande a don Rodrigo Álvarez de las Asturias y después se titularon señores de ella los Ponces, con quienes toman parte en repetidas ocasiones en las guerras de Andalucía; singularmente asisten, en mesnada, a la célebre batalla del Saldado (30-X-1340), ganando en esa efemérides la bordura de sus armas y el título de lealtad, que conserva el Ayuntamiento.

Fieles a la monarquía legítima de Pedro I el Cruel, éste tiene en Asturias a uno de sus más acérrimos defensores en Alonso Álvarez del Valledor, y Enrique II, olvidando privilegios y fueros, hace merced den encomienda, en 1369, de los lugares de Allande al adelantado de Asturias y León, Pedro Suárez de Quiñones y Arias Pérez de Quiñones, su hermano, reservándose D. Juan I, en la confirmación, las minas de oro, plata y azogue. Sin embargo, no pudiendo tomar pacíficamente los Quiñones estos territorios, la merced fue ratificada y Enrique III restituye a la Corona los tres concejos, Allande, Cangas y Tineo, que habían sido del real patrimonio. A la célebre junta de Oviedo, de 1378, convocada por los concejos y tierras realengas, en defensa de sus libertades, asiste Lope Núñez de Llaneces, caballero de pendón y caldera y tronco de los "hidalgos del Valledor".

Téngase en cuenta que estos condes y ricos hombres, eran amovibles a voluntad del rey, continuando Allande bajo la directa dependencia de la Corona hasta que Juan II, el 15 de mayo de 1435, expide un Real Privilegio de donación remuneratoria "en favor de Suero de Quiñones, su Doncel y Vasallo, hijo de Diego Fernández de Quiñones, Merino Mayor de Asturias, en atención a los buenos servicios que éste había hecho al Rey Don Enrique su padre, y a los que ambos hicieron y hacían cada día al Señor Rey Don Juan, con las rentas pertenecientes al Señorío de este Concejo, por juro de heredad, y con la facultad de que le pudiese vender, empeñar y cambiar como cosa propia y teniendo su magestad los  tribunales reales, apelaciones, mayoría de la justicia y todas las demás rentas que pertenecen al Señorío Real".

Trató Suero de Quiñones de tomar posesión del nuevo concejo, pero algunos vecinos celosos de sus libertades no le quieren acatar, por lo que es necesario se expida sobrecarta el 10 de mayo de 1436 para que los allandeses admitiesen  como Señor al célebre defensor del "Passo Honroso" de Órbigo. Las revueltas de aquellos tiempos pusieron a Suero enfrente del condestable, Don Álvaro de Luna, especialmente en la batalla de Olmedo, y en 1444 D. Juan II deja el gobierno de Asturias a su primogénito como heredero de la Corona.

En las capitulaciones entre el Príncipe D. Enrique y su padre D. Juan II, se acuerda que el príncipe entregue los concejos de Tineo, Allande y Somiedo a los Quiñones, "si se hallare cierto y notorio". No debió haber grandes dudas sobre el particular, y con fecha 8 de diciembre de 1446, se despacha célula para que los vecinos de Allande le recibiesen por su señor y le acudiesen con sus rentas, como antes lo hacían, tomando posesión, en su nombre, el 10 de enero de 1447, Lope Rodríguez de Allande.

El 26 de febrero de 1462, D. Enrioque IV concedió a D. Diego Fernández Vigil de Quiñones, Señor de Luna y Allande, VI Merino Mayor de Asturias y León, el título de Conde de Luna. Fue también el Conde de Luna el que hizo reducir a Oviedo y Principado a la obediencia de los Reyes Católicos.  

Perseveró en los Condes de Luna el Señorío de Allande hasta que D. Fancisco  Fernández de Quiñones obtuvo licencia en 19 de febrero de 1515 para vender su jurisdicción y rentas a don Rodrigo de la Rúa, Teniente de Contador Mayor de los Reyes Católicos y de Carlos I, al parecer en un "quento", es decir, un millón de maravedís. Hijo y heredero de don Rodrigo fue D.  Gutierre González de Cienfuegos, Corregidor en Medina, Salamanca y Granada. En 1570 lo poseía Juan de Campomanes, con quien litigan los vecinos. Años después recaen en la Casa de Cienfuegos los títulos de Vizcondes de San Pedro Mártir de la Vega del Rey y Condes de Marcel de Peñalba. Compran los vecinos las Reales Alcabalas en noviembre de 1615, en 14.000 ducados, y en 1658 promueven la primera demanda de tanteo, sobre la propiedad del señorío, que luego abandonaron , y proseguido pleito en el Consejo de Hacienda, obtuvo el Conde la absolución por sentencia de 1742, siendo revocada por la revista del citado Consejo de Hacienda dos años después. Realizado nuevo recurso, con fecha 16 de diciembre de 1749 se les impone al concejo y vecinos de Allande "perpetuo silencio". También en 1690 habían solicitado la total incorporación a la Corona, que no consiguieron, y de nuevo el 23 de diciembre de 1749 se juntan unos cuarenta vecinos cerca del hospital de Montefurado, para poner pleito de tanteo circunscrito a la venta hecha por el conde de Luna a Rodrigo de la Rúa, que de nuevo es denegado. Desde 1615 a 1627, el partido de Cangas, Tineo, Allande y Navia, se eximen del gobierno del Principado y en cuanto a los millones, estaban incluidos en la tesorería de León.

Las Ordenanzas Municipales de Allande datan de 1744, habiendo sido revisadas en 1873. Las primitivas dan normas de convivencia y de policía rural (...)

Le correspondía a la Casa de Cienfuegos "la jurisdicción alta y baja, mero, mixto imperio y señorío de todas sus villas y lugares" por el que pagaban, en concepto de simple vasallaje, un maravedí de cada vecino del estado noble y dos del estado llano. Designaba un Merino y Justicia Mayor, el cual podía nombrar a su Teniente, que ejercía la jurisdicción ordinaria y mayor como Alcalde de apelaciones, en los autos de juez ordinario. Tenían además la regalía de nombrar los cuatro escribanos numerarios del concejo y les pertenecían las providencias de policía, buen gobierno, pesas y medidas. Tomaba residencia cada cuatro años a los que ejercían empleos de justicia y tenía el dominio y propiedad de montazgos, roncos y mostrencos, penas de cámara, del marco y derecho de efusión de sangre, Ejercía el derecho de adras en el partido de "Tras la Sierra", por el que pagaban los vecinos del estado llano dos reales y media cuarta de trigo, y sus derechos alcanzaban también a toda la caza, pesca, ríos y su prohibición. Eran patronos de varios hospitales de peregrinos, a quienes incumbía la designación de hospitaleros y forma de hospedería, de la capilla mayor de San Andrés de La Pola, San Antonio de Fresnedo y San Lorenzo del Fresno, en la parroquia de Villavaser..." 


El segundo monolito está dedicado a los emigrantes allandeses y muestra una placa en una de sus caras, así como, arriba, unas bandas metálicas simbolizando la bola del mundo y, por lo tanto, la emigración por el orbe


Fue colocado en 1970, coincidiendo, más o menos o menos con los siete siglos de la fundación de la Puebla de Allande que, como hemos dicho, que "se puede centrar en el 24 de octubre de un año comprendido entre 1262 y 1269", dice la Gran Enciclopedia Asturiana. La piedra del monolito fue traída con piedras traídas de todos los montes del concejo. En la placa se lee:
ALLANDE
A SUS 
EMIGRANTES
MCMLXX
Veinte años más tarde, el 7 de septiembre de 1990, se inauguró el Monumento al Emigrante en el Parque El Toral, por lo que en la población a dos monumentos a ellos dedicados. En algunas guías y publicaciones existe cierta confusión entre ambos, pese a ser muy diferentes, como pronto vamos a ver


En otra de las caras del mismo monolito tenemos el escudo de Allande, donde se representa, los símbolos de la victoria sobre los musulmanes en la batalla de El Salado en 1340, en la que participaron los Ponces, señores por entonces del territorio allandés. Así nos lo explica Wikipedia:
"El escudo de Allande fue otorgado por el rey Alfonso XI al pueblo allandés por la ayuda prestada en la batalla del Salado contra los musulmanes el 30 de octubre de 1340. (...) 
 Rodeándolo hay una bordura de gules con 8 lunas menguantes en oro con las puntas hacia abajo. En la heráldica cristiana este símbolo se usa para representar una victoria sobre los musulmanes. Sobre todo esto, una corona real abierta remata el escudo."

Este enlosado corresponde al suelo del antiguo pórtico, un elemento añadido a la iglesia original que, en su momento de se decidió retirar. Al fondo, en la pared de la capilla sur hay una placa


En ella leemos:
SAN ANDRÉS 
DE LA POLA
YGLESIA DE ASILO
AÑO DE 1.733
Por ella sabemos que era uno de los templos donde podían pedir amparo los perseguidos por la justicia, solicitando la intercesión del párroco


Se trata de la capilla que alberga en su interior el retablo de Doña Juana


Y aquí tenemos la antigua puerta, dejada al descubierto per tapiada, que comunicaba el claustro con la nave de la iglesia y que antes veíamos por el interior, donde se encuentra la imagen del Nazareno


Conserva un interesante arco, liso, que tiende por su forma a ser de los del estilo carpanel


Y aquí es donde se celebró pues la famosa Xunta Xeneral de 1569, pues los conceyos abiertos o juntas vecinales se celebraban al lado de la iglesias, muchas veces tras la misa dominical. Por esta razón se porticaron en sus tiempos estos espacios. Consultamos de nuevo la Gran Enciclopedia Asturiana:
"El Consistorio se reunía, a campana tañida, cuando las circunstancias lo requerían y a él acudían, en régimen patriarcal, uno o dos apoderados por cada parroquia, siempre los "amos de la casa", varones y casados, teniendo el mismo valor el sufragio de las parroquias "chicas como las grandes", a pesar de que había algunas que sólo tenían seis vecinos y otras pasaban de cien."

Pero, por supuesto, el dominio de los Señores de Allande era supremo, pues el conde de Peñalba tenía la última palabra:
"La Justicia y Regimiento -igual al actual alcalde y Ayuntamiento- estaba formada por un Juez y Procurador, por el estado noble, elegido por los Regidores Perpetuos, por una Junta de Electores Capitulares, vinculada a las Casas de Allande, Valledor y Arganzúa, y en caso de discordia la dirimía el conde, como presidente. Los dos Diputados y Personero del Común eran elegidos por los compromisarios nombrados por cada una de las dieciséis parroquias. Igual sistema se señala para el nombramiento del Juez y Procurador del estado llano, electos por los vecinos del estado general. Había también otro procurador de Alcabalas."

A partir de la iglesia y Plaza Hermanos Cadierno podemos decir que entramos en el núcleo 'histórico' si bien, insistimos una vez más, el origen de La Puela está más arriba, en Cimadevilla o Cimavicha, en el entorno del Palacio de Cienfuegos y actual ermita del Avellano


Estos edificios ya tienen su entrada y portal mirando a la plaza y al Camino, a caballo entre los siglos XIX y XX, hermosamente restaurados con sus balcones salientes de hierro forjado y de preciosas galerías acristaladas: "son viviendas plurifamiliares construidas en las postrimerías del siglo XIX en las que no faltan galerías, corredores, vanos adintelados o buhardillas", continúa diciendo Luis Antonio Alías de la arquitectura imperante en la población


Más antiguamente habría por aquí campos, huertas y casas campesinas



Recorremos esta Plaza de la Iglesia o de los hermanos Cadierno en dirección a la Plaza de Abajo, unos metros más adelante


A la izquierda la panadería La Iglesia, que cerró por jubilación en 2024 y sigue esperando por alguien que pueda continuar con este obrador tradicional de horno de leña. La regentaba Fernando Gómez, quien ya heredó el negocio de su padre. Disponía de varias furgonetas que llevaban el pan a los pueblos del concejo y de sus vecinos cangueses y tinetenses


A la derecha una casa de corredor, sostenido entre cortafuegos, que es posible hubiese tenido otro más antiguamente en el segundo piso


"El regreso, definitivo o temporal, de muchos allandeses emigrados supuso un nuevo esparcimiento de la villa, pues se edificaron nuevas construcciones, bien casas plurifamiliares o bien chalés, en el casco urbano o en sus afueras, y nuevos establecimientos comerciales y de hostelería", cuentan en el Diccionario Geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos


Según llegamos a la altura de la panadería la calle forma un pasillo entre las plazas. El adoquinado frente a la iglesia da paso al asfalto. A los lados hay dos estrechas aceras


Luego hay, a derecha e izquierda, sendos edificios de entre finales del siglo XX y principios del XXI con bajos comerciales. A la izquierda y especialmente relacionado con los peregrinos, pues así se publicita, es el Fisiosport Isaac, en cuya página podréis encontrar también algunos vídeos tutoriales referidos al Camino


A la derecha, el hermoso corredor de la casa de los cortafuegos


Detrás, una bella estampa de la iglesia de San Andrés con los edificios de balcones y galerías que tiene enfrente de la portada y la torre


Al fondo a la derecha, pasada la plaza, las primeras casas de la calle Mayor


A nuestra derecha El Chigre que, siguiendo el trazado del Camino de Santiago, es el primer bar que nos encontramos al entrar en el casco urbano. Un poco más allá un vallado cierra el solar de la tristemente derribada ruina de la que fue la Casa del Fraile o, como indica Armando Barredo, el cronista oficial, del Flaire, gran caserón de finales del siglo XVIII dolosamente desaparecido, cuyo dueño, José Fernández, fue llamado El Flaire posiblemente porque hizo fortuna con las desamortizaciones eclesiásticas, de hecho, el allandés parque de El Toral o Toural, como apunta Barredo, se hizo en terreno comprado a Palmira Galiana, su viuda


Cuando Sheila López le preguntaba al antiguo cronista, Antonio García Linares "¿Cree que el patrimonio del concejo está olvidado?", en el referido artículo de La Nueva España donde este hablaba de los ángeles 'sin escudo' del retablo mayor de la iglesia, el erudito le contestó refiriéndose a esta ya inexistente casa:
"-Por supuesto. El ejemplo más importante fue La Casa del Fraile, tal vez la primera casa plurifamiliar de la Pola de final del siglo XVIII y principios del XIX. Se destruyó porque el ayuntamiento obligó a derribarla pero ¿dónde están las piezas y el mobiliario que había dentro? Es una pena, porque se trata de un edificio que podría estar catalogado."
Foto: El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios de Luis Antonio Alías

En esta foto del recitado libro de Luis Antonio Alías El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios se ve cómo estaba la casa a principios de la década de 1990, ya deshabitada pero que conservaba su estructura. Compartimos lo que de ella describe el autor:
"Posiblemente construida en las postrimerías del siglo XVIII y de grandes dimensiones resume, recia y vetusta, la estética popular y tradicional de los primeros edificios plurifamiliares: tres pisos y buhardilla, vanos de cantería, balcones con antepechos de hierro, doble galería de madera... Las balaustradas,, columnas de madera y palomares son -volutas, canecillos, barandillas- de tallada carpintería. Rodeada de río y de plaza, compone un rincón profundamente evocador"
Foto: Polavilla en Allande

En esta foto fechada en 1963 podemos ver dicha casa (a la izquierda) cuando estaba aún habitada. Ambas fotos están tomadas desde el otro lado del río Nisón. Aquí vemos la Plaza de Abajo a la derecha de la casa. No deja de ser curioso que, pese a los bastantes años ya transcurridos desde su desaparición siga figurando en no pocas guías como visitable


El Camino sigue de frente por la calle Mayor, dejando a la izquierda el vallado de la parcela que cierra el lugar en el que se ubicaba la Casa del Fraile o del Flaire, antepasado común de muchas familias allandesas, quien llegó a ser el dueño de prácticamente toda la ribera del Nisón que configura en nuestros días el casco urbano de la villa. A la izquierda y al otro lado del río vemos la parte posterior de los edificios de la calle Donato Fernández, tramo urbano de la AS-14 o carretera de Cangas


No quisiéramos avanzar por dicha Calle Mayor sin antes mencionar otras referencias muy importantes que tenemos a nuestra izquierda. En primer lugar el edificio de la ferretería Casa Magadán y, seguido y pegado a él, el del Albergue Polagrino, privado y abierto en 2020


Luego están el llamado Puente de Hierro y, en la carretera, La Fuente los Burros, construida en 1925 en la carretera de Cangas, que era en realidad hasta el llamado Puente del Infierno en una primera fase y, hasta Berducedo, del Palo allá, como suele decirse, en la segunda. Se prolongó en la posguerra para las obras del embalse del Salto de Salime y es actualmente la AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno. Tras la construcción del Corredor del Narcea en la década de 1990 es la comunicación principal con el centro de Asturias por un lado, y con Galicia por el otro


La fuente fue llamada de los burros porque, al no ser de agua potable, en ella paraban a beber las caballerías, siendo las más numerosas las recuas de burros de los arrieros, los grandes transportistas de antaño, antes de que se generalizase el uso de vehículos a motor. A escasos metros se encuentra la Fuente de los Dos Caños, hecha en 1883 y contemporánea de la carretera, de la que hablaremos en otra entrada de blog


La calle Mayor dice Armando Barredo que es la más antigua de la población y la única hasta la construcción de las carreteras que supusieron la creación de nuevas avenidas urbanas. Existen documentos de época en la que se dice que este era un "pueblo que solo tiene una calle"


En documentos decimonónicos aparece como calle de la Iglesia, pasando a ser calle Segundo Cadierno (el hermano de Manuel Cadierno, el del chalet luego conocido como Villa Rosario), calle Libertad durante la II República y calle José Antonio posteriormente. En la década de 1980 se le puso calle Mayor en honor de haber sido tal posiblemente ya desde que la población bajo a la ribera del Nisón desde su emplazamiento antiguo en Cimadevilla o Cimavicha


La calle está adoquinada y es semipeatonal, por lo que el tráfico es muy escaso; sube en suave rampa y no es muy larga, pues ya desde este su comienzo vemos perfectamente cercano su final, en la Plaza Diz Tirado y Avenida de América


Aquí, al principio de la calle para nosotros, pues numéricamente empieza al fondo, por la parte más cercana al Ayuntamiento, hay un viejo portón de puertas de madera y tejadillo a dos aguas sobre él que tiempo debe de hacer que no se abre, pues se ha colocado un cómodo banco a disposición de vecinos y peregrinos. En la pared, a la derecha, conchas y flecha jacobea y, a la izquierda, tablón de anuncios, donde nunca falta información de alojamientos que captan la atención del caminante


Aquí, una hermosa casa de época, con balcón saliente y galería en la tercera planta, ha sido dejada en piedra vista siguiendo la moda imperante. Grandes macetas de vistosas flores engalanan la calle jalonando todo su recorrido a ambos lados de la misma...



La Calle Mayor está formada por dos abigarradas hileras de edificios, casi todos ellos de vecindad o plurifamiliares, de diferentes épocas y estilos, desde los más funcionales de finales del siglo XX a la arquitectura de entresiglos XIX y XX, pasando por un interesante ejemplo del estilo Moderno, obra de nuevo del arquitecto José Gómez del Collado, de la que hablaremos prontamente


En la relativa 'lejanía' que más bien habría que llamar proximidad sino inmediatez, la cumbre del Picu Panchón nos anuncia que nos acercamos a la mítica ascensión al puerto o alto de El Palo, el paso de la cuenca del Narcea a la cuenca del Navia, de las antiguas Asturias de Tineo a La Honor de Grandas, del territorio de los astures pésicos al de los galaicos albiones. "Difícil divisoria de 1.146 m de altura entre el Allande de los coritos o curitos (Palo p'acá), herederos de los pésicos y falantes del bable occidental, y el de los gatsegos o farracos (Palo p'allá), herederos de los galaicos luceses y falantes del bable gallego", según nos explica Luis Antonio Alías


La Calle Mayor es pues, pese a su nombre, relativamente tranquila en nuestros días, en comparación al menos con la Avenida de América, su paralela a la derecha, comunicación con Tineo/Tinéu; y con la calle Donato Fernández por su izquierda: la carretera a Cangas del Narcea por el Puente del Infierno y a Grandas de Salime (y a Galicia) por El Palo. Si bien el peregrino que llegue en verano, sobre todo en fines de semana, fiestas, etc., puede llevarse una impresión de movimiento y actividad que el resto del año cambia, como en tantas villas y pueblos fuera de las grandes ciudades del centro de Asturias


"Pola de Allande es una agradable expresión urbana en el fondo de un valle muy verde. La cruza el río Nisón y es un importante cruce de caminos: al Norte, hacia la marina de Luarca; al Este, hacia Cangas del Narcea y Tineo, y al Oeste, hacia Grandas de Salime por el puerto del Palo", explica el escritor José Ignacio Gracia Noriega en Pola de Allande, posada mayor, ubicando la villa en esta importante encrucijada entre los caminos del occidente entre la costa, el interior y la ruta a Galicia para La Nueva España del 8-8-2010


Es una calle semipeatonal pero no precisamente comercial en comparación con sus aledañas, pero algún escaparate puede recabar nuestra atención, tal que este, en el que admiramos una muestra de artesanía asturiana, sobre todo de la zona occidental


Empezamos por una variada muestra de madreñas, el 'calzado de madera', propio verdaderamente de toda Asturias y con 'parientes' en toda Europa. Si visitamos el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, por ejemplo, nos percataremos bien de ello


Navajas y cuchillos de Taramundi, artesanía del hierro propia de uno de los concejos asturianos limítrofes con Galicia. Ambas artesanías, la de la madera de los madreñeiros y la del hierro de las fraguas de los ferreiros, existieron ampliamente en tiempos también aquí en Allande, tal y como nos cuentan en el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"Los madreñeros, cesteros y los telares familiares, que tuvieron notable importancia, han desaparecido, al igual que la artesanía relojera.

La industrial del hierro tuvo gran relevancia desde el siglo XVIII, cuando existían varios martinetes o mazos en Villarín y Gorballón, a orillas del Orúa, y algunas fraguas, base de una pujante actividad que producía todo tipo de aperos de labranza, útiles de uso doméstico y adornos. A mediados del siglo XIX esta labor se desarrolló considerablemente con la instalación de tres ferrerías en el concejo allandés, aunque, al no poder competir con los altos hornos, cerraron sus puertas..."

Por eso, es la artesanía cuchillera de Taramundi la aquí presente, por lo que deseamos compartir la descripción de la misma que nos ofrece la web de su Ayuntamiento:
"Si alguna seña de identidad distingue inequívocamente a Taramundi es el arte de la cuchillería, son sus navajas y cuchillos. El origen de esta actividad se encuentra en los propios condicionantes geofísicos del territorio, con yacimientos de hierro, abundancia de agua y riqueza forestal, lo que propició la instalación de mazos y fraguas y el desarrollo de la artesanía del hierro. 
Así pues la producción de navajas y cuchillos en Taramundi se desarrolló sobre todo a partir de los siglos XVIII y XIX, época de gran esplendor. A principios del siglo XX, en el concejo había unos cien talleres de artesanía. En los años posteriores estuvo a punto de perderse esta actividad pero hoy, y entre otras causas debido al desarrollo del turismo rural, la fabricación de cuchillos y navajas se mantiene como una de las actividades económicas importantes en el municipio..."

Que ningún peregrino diga que no puede hacerse un bocadillo por falta de navaja o cuchillo...


Entre diversos objetos se nos ofrece una estupenda muestra de alfarería tradicional, en concreto de la célebre cerámica negra de L.lamas del Mouro, en el vecino concejo de Cangas del Narcea. Aquí compartimos de Asturnatura:
"La tradición alfarera de este pequeño pueblo asturiano, que tuvo su periodo de esplendor en los años 30, es un legado de sabiduría que se ha ido transmitiendo de padres a hijos, en el mismo estado en que la recibieron, enriqueciéndola con el talento y la frescura de cada nueva generación. Llamas del Mouro es el único lugar occidente de Asturias donde se sigue elaborando la cerámica negra.
Hoy en día, los descendientes de Jesús Rodríguez Garrido, fallecido en 1992, son los únicos artesanos de Llamas del Mouro que mantienen viva la tradición de la Alfarería Negra. Esta singular cerámica asturiana es apreciada no sólo por la belleza de su exclusiva talla y su articular color, sino también por sus extraordinarias cualidades de resistencia y conservación de alimentos. El secreto de su elaboración consiste en una gran minuciosidad y destreza para la buena selección de los materiales; paciencia en cada espera del proceso y, sobre todo, llevar en la sangre el oficio de la familia Rodríguez, que pone el alma entera en el trabajo de cada pieza. La correcta elección del barro es fundamental. Se utilizan dos tipos de barro, el claro, que se deja reposar en agua, y el «colorao», que es necesario triturar con esmero antes de la mezcla. Una vez amasados, se configuran las pellas, bolas de barro de un tamaño adecuado para su posterior trabajo en el torno.

En el torno de pie se da forma a las piezas: las de siempre y las que propone el mercado actual. El modelo tradicional más apreciado es el cántaro o xarro del agua, que requiere de una mayor elaboración, por las cuatro veces que se debe trabajar en el torno. Otras de las muchas piezas que se realizan son la olla, la fedidera, recipiente para hacer mantequilla, el porrón, la escudiella, cuenco que se usaba para comer, el vedriu, barriles, queseras, caveros o jarra para el vino, pucheros, aceiteras...

Ceniceros, juegos de café, palmatorias... son ahora objeto de esta artesanía que recoge sus orígenes. 
Una vez moldeadas y ligeramente endurecidas al sol, se bruñen las piezas con una «piedra de mar», con la que también se dibujan los sencillos motivos decorativos característicos, a base de líneas paralelas o círculos. En ocasiones, se realizan incisiones con el punzón, para obtener los típicos punteados o rasgados. Una vez metidas las piezas en el horno, apiladas casi hasta la altura del único agujero central de la chimenea, se cubren con trozos de vasijas. Encima de ellas para integrarse en las nuevas tendencias de la alfarería se colocan los «tapines», trozos de tierra con hierba, con la hierba hacia afuera. A medida que se realiza la cocción, hay que tabasar, reponer los tapines que se van consumiendo. Se debe atizar el fuego con maestría, de forma que las llamas salgan por la única abertura del horno. La mezcla de las leñas también es muy importante. Se utilizan uces, raíces de piorno y otras leñas naturales de la zona, que, en general aporten muchas calorías como cepas secas de brezo o roble.

El admirado color negro final, de brillo espectacular, se consigue tapando el único agujero que queda en el horno, después de cerrarlo bien para que «no respire» y quede el fuego atrapado con las piezas, consiguiendo una atmósfera reductora. El humo ahogado en el horno, penetra por todos los poros del barro y se vuelve negro."
 
A la derecha, una tabla tallada con un clásico motivo propio del llamado 'estilo Allande' en hórreos y paneras. Plasmamos ahora de Asturgeografic:
"Este estilo decorativo se extiende por los concejos de Tineo, Allande y Cangas de Narcea, así como otros limítrofes, vinculado a la construcción de paneras de grandes dimensiones a partir del siglo XVIII. 
Los motivos tallados se desarrollan en base a un gran círculo en el que se inscriben diferentes figuras geométricas: rosetas hexapétalas, tetrasqueles, radiales, caras, relojes, etc., utilizando para ello, básicamente, la escuadra y el compás. Los maestros carpinteros tallaban la figura en bisel, siendo frecuente que también figurara la fecha de construcción y el nombre del artesano. 
Sin embargo, con la aparición del corredor rodeando toda la estructura de la panera, los dibujos de las colondras dejan de ser visibles desde fuera, por lo que se empezó a ornamentar el corredor con torneados y calados en la madera."

Recordemos que, estando la oficina de Correos tan cerca, no será difícil enviar un regalo a casa...


Más madreñas. Aunque cueste creerlo, no sería la primera vez que un peregrino hace el Camino de Santiago con ellas...


"La Pola, o La Puela, como también se la denomina", nos dice el escritor y peregrino Víctor Guerra en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo, "reúne en su estructura urbana casonas antiguas y rincones curiosos", afirma, por lo que, "aparte del comer y beber, el conglomerado allandés, fundado entre 1262 y 1268, se ha ido vertebrando a lo largo del Camino Real a Galicia que alberga a su vez el Camino de Santiago. Y nos ofrece alguna que otra sorpresa, por lo que bien merece un paseo por su centro urbano y sus paseos fluviales". 


Y una de esas sorpresas la tenemos aquí mismo, la casa de Marcelo González, edificio para vivienda, de estilo moderno y proyecto, una vez más, del arquitecto José Gómez del Collado, construida en 1956. Armando Barredo nos dice que posiblemente su fachada, o fachadas, pues al otro lado se repite un esquema similar en la Avenida de América, sea la más peculiar de la villa 


Si quisiéramos ver dicha fachada unas escaleras, aquí, comunican con la Avenida de América. En la placa informativa colocada a sus pies se nos cuentan sus características:
"Obra muy llamativa y poco convencional dentro del caserío de Pola de Allande, del año 1956, del arquitecto cangués José Gómez del Collado en donde se aprecia la influencia de las vanguardias plásticas, en concreto la manera de componer del pintor inglés Ben Nicholson (1894-1982). La superposición de elementos geométricos, la formas utilizadas, así como el uso del color, componen con gran habilidad las fachadas principales del edificio y resuelven el problema funcional de los huecos de iluminación. Una singular cubierta con ecos de la obra realizada en India por el arquitecto suizo Le Corbusier corona la edificación.

Utilizando un plano blanco como base, acabado con un mortero con una textura rugosa, emergen o se hunden volúmenes y formas de distintos colores. Tanto en la fachada de la Calle Mayor como en la de la Avenida de América se puede distinguir cómo el plano blanco ha quedado recortado y conforme una figura una figura en "Z" que separa dos planos color, donde se disponen las ventanas. Las formas geométricas blancas dividen las fachadas en dos partes diferenciadas, ordenándose en torno a ellas los huecos de iluminación, de una manera similar a como el arquitecto holandés J.J. Pieter Oud había resuelto la fachada del Café De Unie de Rotterdam (1925)".

La fachada, tal y como la vemos al pasar al pie de la casa


El llamativo círculo policromado


En la placa vemos además un dibujo de esta fachada y de la que mira a la Avenida de América, con una planta menos, así como la pared de las escaleras


Seguimos subiendo suavemente cuesta arriba cuando llegamos a la Casa de los Blanco Olalla, a la izquierda, el cual fue cedido por esta familia al Ayuntamiento, con la idea de trasladar aquí el albergue público, del que antes hemos hablado. Así daba la noticia el diario La Nueva España, firmada por Demelsa Álvarez, el 5-7-2024:
"La cesión del edificio de la familia Blanco Olalla de Pola de Allande al Ayuntamiento se ha materializado este jueves con la firma ante notario. Luscinda Blanco Olalla, heredera junto a su hermano Elías, del edificio firmó el documento junto a la alcaldesa, Mariví López, que hace que el edifico ya pase a ser oficialmente un bien municipal, cuyo destino será el de convertirse en el nuevo albergue público. 
El edificio, de tres plantas, está situado en la calle Mayor de la capital allandesa y tiene su exterior totalmente restaurado. La familia quería reformarlo para crear tres viviendas, pero finalmente la intervención en el interior de la casa no llegó a realizarse. 
Para los hermanos Blanco Olalla, la construcción es muy importante por el significado que tenía para su madre. "Allí nació mi abuelo materno y aunque mi mami ya nació en Santo Domingo, siempre tuvo mucho apego a Pola y veníamos a pasar aquí los veranos, para ella la casa era muy importante, así que fue comprando las partes a sus primos hasta que se quedó con ella", explica Luscinda Blanco Olalla. 
Ese amor por la casa donde nació su padre, que Luscinda Olalla Cabral transmitió a sus hijos, ha hecho que ellos decidieran buscarle un futuro para asegurar su conservación y pensaron en la donación a la administración local: "Lo que queremos es que se pueda mantener la estructura y si sirve para algo para el pueblo, nosotros encantados". 
Una donación que realizan en memoria de su madre y que, por ello, el futuro albergue municipal se bautizará con su nombre. 
El proceso llega a su fin después de un año de trámites. Ahora el Ayuntamiento de Allande espera recibir la subvención que ha pedido a la convocatoria de ayudas para la Transición Justa para convertir el edificio en un albergue de unas 25 plazas, accesible y con múltiples servicios para la comodidad de los peregrinos."

Atrás vemos asomar su preciosa galería mirando al río Nisón. Es conocida como la Casa de la Culebra debido a la que aparece, esculpida, en el dintel del vano intermedio en la planta baja. Del excelente trabajo de restauración de las fachadas dan buena cuenta en la página AIU Arquitectura:
"La Casa de la Culebra fue levantada en la segunda mitad del siglo XIX y ampliada a principios del  XX con un importante cuerpo de galerías de madera y vidrio por su fachada sur, hacia el río Nisón.

Es un edificio de buena traza y proporciones que, como estaba ocurriendo a finales del siglo XIX en la Pola, se va alejando de los lenguajes de la arquitectura rural para introducir otros de carácter más urbano. En este aspecto, las galerías constituyen la  aportación de mayor relevancia, ofreciendo estancias de gran amplitud y luminosidad, con la función adicional de caldear todo el edificio aprovechando la energía del sol.

La intervención, enfocada hacia la recuperación del edificio para albergar tres viviendas, se ha centrado en un primer momento en la rehabilitación exterior del mismo renovando la cubierta y su estructura; protegiendo los muros con mortero de cal y pintura mineral; y consolidando el cuerpo de las galerías en las que han sido renovados los cerramientos de madera una vez nivelada y reforzada su estructura.

Los espacios exteriores de la parcela se han cualificado eliminando cuerpos añadidos preexistentes, mejorando los accesos y visuales hacia la Calle Mayor y hacia el paseo del río, y construyendo una nueva escalera exterior aprovechando las piedras existentes en la parcela."

Y aquí tenemos la culebra que da nombre a la casa, de la que se desconoce la razón de su representación aquí. Armando Barredo nos cuenta en el vídeo que podría tratarse de un elemento reaprovechado de otra construcción y de que podría tener un carácter protector. Indagando, encontramos esta entrevista, titulada "En los llamadores de las casas, la serpiente era un elemento protector", en base a una frase del investigador Manuel Villaescusa en el periódico La Verdad del 21-10-2011 con la firma del periodista Manuel Herrero:
-¿Por qué se utilizan las serpientes? 
Es un símbolo protector y de fertilidad venerado en la vieja Europa; representaba la prudencia, vigilancia, sabiduría, vitalidad y la regeneración y persuasión de la salud. 
-¿Dónde se ponían las serpientes? 
-En las puertas de las viviendas, en los llamadores de las casas, para proteger el hogar. Se creía que cuando las serpientes mudaban la piel volvían a nacer de nuevo y no morían. Cuando tenían muchos años se convertían en dragones que les estaba prohibido vivir en la tierra por lo que les salían alas y volaban al fondo del mar para cuidar allí bienes y tesoros depositados desde tiempos remotos."

La culebra se enrosca formando una O mientras avanza. En la web Arte provocador encontramos estos dos datos que pueden explicar la presencia, precisamente aquí, de este símbolo:
"Serpientes, leones, perros o gallos presiden muchas casas señoriales, palacetes e iglesias. Sus significados son mágicos y remiten a un auténtico bestiario que pone en sobreaviso al visitante"

"Las serpientes o lagartos servían para ahuyentar a las malas personas y sus acciones al entrar en la casa. Sin embargo, la serpiente es un símbolo polivalente asociado a las fuerzas de la naturaleza,  la vida, el agua, lo oculto o la inmortalidad, la fecundidad."


Y esta es La Cuesta del Arranque, llamada así porque era donde se arrancaban los coches antiguos, aquellos que funcionaban con manivela, aprovechando la bajada desde el fondo de la calle. De esta manera el auto se embalaba y arrancaba, como nos explica también Armando Barredo


A la derecha Casa Cotarelo, otro hermoso edificio de época de tres plantas


Como hermosas son estas escaleras flanqueadas por macetas de vistosas flores que forman una especie de patio de vecindad


De la misma manera que las casas de la derecha tienen otra fachada mirando a la Avenida de América, todas las de la izquierda la tienen mirando hacia el río, donde hay un hermoso paseo fluvial


También hay algunas parcelas intermedias, como la cerrada por este viejo muro de piedra. Más arriba, en la pared de madera de un desván, se ve un antiguo anuncio de televisores


A la izquierda, placa de Casa Cotarelo. Fijémonos en la estrechez de las aceras y en la flecha amarilla pintada en la papelera de la derecha, confirmando por dónde tenemos que ir


A la izquierda, portón de la cochera de otra vivienda unifamiliar en La Cuesta del Arranque


A la derecha, casa de vecindad o edificio plurifamiliar


A la izquierda Casa la Chiquita, del año 1870, testimonio de cuando era esta aún la 'única calle de La Puela'


Vivienda unifamiliar también, de planta baja y alta más ático


Placa con el nombre de la casa y fecha de construcción


Un bolardo cierra el acceso a vehículos desde la Avenida de América a la Calle Mayor en La Cuesta del Arranque. A la derecha, en el nº 2 de dicha avenida y haciendo esquina, está la Farmacia de Ana Mª Rodríguez-Peláez Peña


A la izquierda, otro edificio de época con bajo comercial. Fijémonos en las franjas geométricas y florales, así como otros elementos ornamentales, en los pisos primero y segundo así como en los canecillos que sostienen el alero del tejado


Al fondo, en la Avenida de América, está El Molonitón, gran mojón jacobeo instalado al comienzo del barrio La Pena, que nada tiene que ver con penas ni tristezas sino con 'peña'


El 'super-mojón' indica ir a la izquierda, siguiendo la Avenida de América


El Monolitón señala el kilómetro 100 del Camino Primitivo y fue instalado en ese mismo año 2021. A su izquierda está el edificio de El Redondo, comercio fundado en 1845 y situado en sus bajos que puede ser el negocio más veterano de La Puela que ha llegado a nuestros días. En 2020 la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) daba la noticia de su 175 aniversario desglosando la historia de esta emblemática tienda de ropa:
"Cinco generaciones de una misma familia han estado a su cargo en este tiempo, el último de ellos Manuel Ramos, que pasó 50 años tras sus mostradores, junto a sus hermanas Julia y Flora. 
Comercio El Redondo nació en 1845 de la mano de su tatarabuelo, Antonio Ramos. Empezó siendo una sastrería y lugar de venta de telas e hilos, en un edificio al lado de la iglesia parroquial. Poco tiene que ver lo que era entonces el negocio con la actualidad. 
Con Román Ramos Argüelles a la cabeza, en 1860, la tienda se trasladó a la entrada Pola de Allande y se amplió el negocio hacia los comestibles. Fue en 1907 cuando pasó al emplazamiento actual, con la construcción de un nuevo edificio, en el centro de la villa, con un diseño ya pensado para tienda. 
Manteniendo el espíritu inicial, el negocio fue cambiando con el tiempo y supo ir adaptándose a las transformaciones de la sociedad. 
La falta de relevo hizo que tras su jubilación, el negocio pasase a manos ajenas a la familia. Reconoce Manuel Ramos que fue difícil, pero la mayor satisfacción es que la tienda siga adelante. 
Honestidad y confianza, asegura, son las claves para mantener un negocio centenario.  
Tras su jubilación y desde hace tres años, Manuel Ramos preside la Asociación de Mayores Fonfaraón, que agrupa a unos 300 miembros y se encarga de dinamizar la vida del concejo con actividades como la semana cultural o el torneo de billar a tres bandas, creado en homenaje a su paisano, el campeón del mundo, Avelino Rico."

Arriba en lo alto de La Pena está el albergue turístico La Casita de Aba, fundado en 2021 y aunque no exclusivo sí muy orientado a los peregrinos. Otro de los alojamientos a nuestra disposición en esta población


En invierno y teniendo como referencia El Monolitón, podremos ver desde aquí, si bien muy parcialmente, con los árboles desnudos', algo de la fachada de El Palacio, que es como se conoce en allande al Palacio de los Cienfuegos, desde el siglo XVIII condes de Marcel de Peñalba, situado monte arriba y que más que ver, en realidad casi diríamos que 'adivinamos'


Desde aquí fue desde donde los Señores de Allande aplicaron su implacable gobierno sobre sus vasallos, un lugar desde el que se controlaba ampliamente la villa, tanto su barrio alto de Cimavicha o Cimadevilla, solar del antiguo hospital de peregrinos como, sobre todo, este barrio bajo hacia el que se fue trasladando la población, precisamente bajo su potestad


Si bien sin una demostrada base arqueológica, se elucubra que en ese promontorio de Penablanca o Peñablanca (de ahí Peña Alba y Peñalba) pudo existir un castro astur o fortaleza romana controlando los caminos en esta vital comarca aurífera, tanto este del valle como el de la montaña (Fonfaraón-Ruta de los Hospitales), y su confluencia en El Palo, bien visible también desde sus alturas. El profesor y eminente investigador Narciso Santos Yanguas relaciona este camino que estamos siguiendo con las antiguas explotaciones mineras auríferas de la zona y en su trabajo La vía de Pola de Allande a Grandas de Salime (vía romana del Puerto del Palo) lo vincula además al castro que se supone existía en este lugar, donde se harían luego torre, palacio y nacería el barrio de Cimadevilla o Cimavicha, en Penablanca, origen de La Puela/Pola de Allande:
"Ya en el concejo allandés, y a una altura próxima a los 700 ms., transitaría por un recorrido que enlazaba con el de la actual carretera LuarcaPola de Allande, en concreto por un lugar relativamente cercano a la población de Ferroy, significativo topónimo que tal vez debido a su denominación tengamos que relacionar con extracciones de hierro ya desde esa época romana más antigua.

De esta manera, tras discurrir por el suelo cercano a Penablanca, continuaría descendiendo hasta desembocar en el territorio correspondiente a la actual capital del concejo, dejando a su derecha el poblado castreño ubicado en la zona de Cimadevilla, a una altura aproximada de 560 ms. 

En este punto sin duda entroncaría con la vía procedente del valle del Arganza, que ya hemos descrito en un trabajo anterior y que gravitaría en torno a San Chuis como núcleo de población más importante, desde el que se controlarían todos los productos mineros extraídos en las explotaciones auríferas de su entorno (entre otras las de Abanieila-lboyo, El Bachicón de Fresnedo, Cárcoas de Cereceda, Villavaser, Figueras...). 

En el ámbito territorial del castro de Cimadevilla se enmarca la explotación minera romana conocida como El Bachicón, en suelo de Fresnedo: enclavada en la margen derecha del arroyo homónimo, afluente del Nisón (tributario del Arganza), se identifica con un yacimiento primario sobre roca (tipo filón stock-werk) a una altura aproximada de 800 ms., correspondiéndose su sistema de explotación con una corta a cielo abierto. 

Las labores extractivas se desarrollarían sobre pizarras, cuarcitas, micas y areniscas; de acuerdo con la amplitud del frente de corta de la explotación se removerían varios millones de metros cúbicos de terreno mineralizable. Como testimonio de dichas actividades de tiempos romanos se conservan todavía restos de canales y embalses de agua, sobresaliendo en especial por su significado el hallazgo de un mortero. (...)

En la margen izquierda del arroyo de Fresnedo existe una gran acumulación de tierra, en especial muy cerca ya de la Pola, proveniente sin duda de las arenas auríferas de la base de explotación de El Bachicón, cuyos restos y estériles menores (correspondientes a la fase final del proceso de explotación) serían trasladados hasta allí. 

Por su parte la mano de obra de dicha explotación aurífera podía proceder, al menos en parte, del poblado de Cimadevilla y/o del recinto castreño de El Mazo (conocido con el nombre de El Castiecho), dada la proximidad existente entre ambos enclaves.

El recinto de población antiguo de Cimadevilla, ubicado en la margen izquierda del río Nisón, concretamente en un montículo que domina la capital del concejo y sobre el que se halla emplazado en la actualidad el palacio de los Cienfuegos, presenta las características naturales propias de un asentamiento poblacional castreño, a pesar de que a simple vista no es posible apreciar la presencia de un sistema defensivo notable (se observa una hondonada, correspondiente sin duda al foso, pero no elementos amurallados).

La denominación actual de dicho enclave (el topónimo «Cimadevilla») se corresponde con un territorio emplazado por encima de la villa, lo que nos esta indicando posiblemente su ohgen romano, así como el de la actual capital del concejo.

En ese contexto temporal correspondiente a las etapas finales del mundo antiguo contamos, a escasa distancia de la Pola, con el topónimo actual de Villafrontú (con anterioridad conocido igualmente como Villafortún), término que parece proceder claramente de villa Fortun(i) o villa Fortun(ati), indicio de la implantación y arraigo de la nueva forma socio-económica de hábitat en el entorno de Allande inmediatamente después de la ruina de los asentamientos cástrenos. 

De esta manera el marco territorial del recinto fortificado de Cimadevilla, además de estar encuadrado en el camino proveniente de la cuenca del Arganza, constituiría el punto de confluencia de otras dos vías de comunicación: la que se desplazaba hasta la región minera de Santiago de Cerredo (concejo de Tineo) y la que, por la margen izquierda del río Nisón, ascendía en dirección a la Sierra del Palo" 

Realmente, para verlo bien, o subimos a él o hemos de ubicarnos a cierta distancia para, el menos, reconocer su fisonomía. Sobre una antigua torre o casa-fuerte anterior, los Cienfuegos, tras comprársela como parte esencial del territorio de Allande a los Quiñones, la reformaron e hicieron su palacio. Compartimos aquí la descripción que nos ofrece Wikipedia:
"Sobre la base de un primitivo edificio del siglo XIV, fue reedificado hacia 1520 por Rodrigo González de Cienfuegos, señor de Allande, sufriendo después diversas remodelaciones por lo que sólo se conserva de época gótica la parte baja. Fue muy reformado en el siglo XVIII por Baltasar González de Cienfuegos, su propietario, V conde de Marcel de Peñalba
De marcado carácter defensivo, el palacio tiene planta en forma de L y está reforzado por tres sólidas torres, que le imprimen una gran monumentalidad. Estas torres, cubiertas a cuatro aguas, debieron de ser almenadas en origen y desmochadas al principio de la Edad Moderna. Las dos más antiguas son de planta cuadrada. La del extremo, de planta rectangular, manifiesta haber sido ampliada en época moderna para albergar las dependencias nobles. Y en el siglo XIX se le añadió una galería de estilo popular, elemento tradicional en las casas asturianas. 
La sobriedad de líneas del conjunto y casi total desornamentación apenas se atenúan en el patio posterior, que conserva diversos elementos decorativos de carácter renacentista. Este patio rectangular está rodeado a la altura del primer piso por una galería corrida de madera, que descansa sobre gruesas y toscas columnas de mampostería. 
En los últimos años se han realizando arreglos parciales para evitar su deterioro, habiéndose finalizado en 2008 la rehabilitación y la recuperación de las formas y colores originales de la galería adosada a la torre principal, que data de en torno a 1888. 
Se encuentra en la Lista roja de patrimonio en peligro de Hispania Nostra"

El robusto caserón sigue levantando a los cuatro vientos su silueta dominante, aunque ya no amenazante, como símbolo que fue de aquellas estirpes que desde él ejercieron, por todos los medios, su mando y prebendas sobre sus forzosos y sufridos vasallos. Desde aquí hace patente su dominio, hoy solamente visual, sobre el valle, en la ruta hacia el puerto de El Palo, cuyas estribaciones, en concreto el Panchón (1.411 m), vemos a lo lejos en esta foto. Luis Antonio Alías le dedica esta completa ficha en la que plasma las cosas que podemos ver a distancia y las que no, incluyendo el intererior:
"Enorme caserón entre torreones que domina la villa sobre el alto trono de una colina castreña. Desde él, los señores de Allande intentaron gobernar, por la ley o por la fuerza, sobre las vidas y haciendas de una población poco dispuesta a dejarse oprimir.

La subida hacia el alto emplazamiento del palacio irá haciendo patente el aspecto de noble y robusta fortaleza -tres torres de planta cuadrada y 17 m. de altura unidas por cuerpos centrales que forman un bloque en forma de "L", muros de sillarejo de 2 m. de grosor en la base, pequeños vanos adintelados, dovelado arco de medio punto en el lado E. -cuya severa sobriedad disminuye en el interior del patio de armas, renovado en el siglo XVI por Rodrigo González de la Rúa. Sugestivo patio de armas con bolas en el tejaroz de los balcones, ventanas enmarcadas por alfices, escudo de armas, -ángeles, cruz y llamas de los Cienfuegos- y puertas de arco de medio punto con grandes y labradas dovelas. En la fachada E. el arco es trilobulado. Curiosamente, una de las dovelas del ángulo lobular aparece colocada (¡y se sostiene!) en sentido contrario al resto. Una galería apoyada en un "pegollu" así como otra acristalada que, añadida a la torre S., mira hacia el pueblo, intentan potenciar las condiciones "hogareñas" del caserón.

El interior -las dependencias inferiores están dedicadas a establos, pajares y almacenes agrícolas- guarda una buena parte del remoto y legendario pasado feudal. En el primer piso, además del salón, la cocina y diversas dependencias privadas, complementadas con muebles antiguos de muy buen gusto, se encuentra el dormitorio real, con dos bancos de piedra -parladorio- a cada lado de la ventana desde la que se presenciaban los ajusticiamientos. Las mondas blancas en las que se apoyaba la horca (piedra de la forca) siguen visibles sobre un próximo alto. Tétricos son asimismo las mazmorras y pasadizos subterráneos, según parece de gran longitud; o, en una de las torres, las argollas que sujetaban a los prisioneros y el doble muro hueco de 17 cm. de fondo donde, se dijo y se dice, eran emparedados los enemigos del terrible y poderoso Hernán Lobo y sometidos, mediante un depósito superior, al suplicio de la gota de agua.

El horno de pan, la piedra de lavar, el "tsar" y algunos otros elementos de pretéritas vidas domésticas -tercera planta de la torre NE.- son un contrapunto, casi sentimental, a las anteriores reliquias de horrores y tiranías."

Imposible es discernir realidad de leyenda en estos casos, pero cierto es que la historia allandesa fue un continuo batallar para deshacerse del control del señorío de los Cienfuegos condes de Peñalba quienes, al tener potestad no solo de gobernar sus posesiones con gran autonomía, sino de aplicar en ella justicia, podían, es cierto, aplicar duros castigos y escarnios tanto a delincuentes comunes como a levantiscos en general. Aún así, el vecindario pudo emprender varios litigios, si bien quedaron en nada, condenados incluso al 'perpetuo silencio' como hemos visto, hasta la promulgación de las Cortes de Cádiz en 1812. La Gran Enciclopedia Asturiana describe así su historia, estructura y dependencias:
"... característica construcción civil asturiana del siglo XIV, casa principal de los Cienfuegos y anteriormente castillo de los condes de Luna y Ponce, que fue construido sobre un castro de carácter militar, por lo que se buscó, para su emplazamiento, una altura de difícil acceso; más tarde se convirtió en fortaleza con fines más bien defensivos que residenciales, y ya en el siglo XVIII en auténtica morada de gente principal, se componía de "oratorio, sala, antesala, salón, dos corredores, veintitrés cuartos de dormida, cocina, cuatro chimenea, caballeriza, cinco establos... circundado de muralla". En la actualidad, dominando la villa sobre un alcor, eleva su severa estructura, que ocupa una superficie de 570 metros cuadrados, con tres torres de 17 m. de altura y un espesor de muros, en la parte inferior, de 2 m., desafiando el ímpetu de los temporales y los siglos. Sus extensas dependencias, como son el Cuarto de los Reyes, la Sala de los Emparedados, Torre de las Paloma, Parladoiro de la Condesa, los Calabozos, etc., están plagadas de leyendas, que se tejieron con los siglos, y en las que se habla de Hernán Lobo -hombre feroz y sanguinario-, la Peña de la Horca, las rivalidades de los vecinos con los señores, los pasadizos secretos y los romances de amor".

Sí es cierto que su galería es un ejemplo de cómo fueron cambiando los tiempos y, que de un aspecto castrense de castillo y torre pasó al de, al menos en esta parte más visible desde la villa, palacio familiar. En 1994 fue declarado Bien de Interés Cultural. Fijémonos en esta foto, al pie de dicha galería, en la espadaña del campanario de la ermita de la capilla del Avellano, vinculada en origen a El Palacio y donde se sospecha pudo estar la primera iglesia parroquial. La tradición del avellano es parte del artículo de La Nueva España del 12-3-1972 titulado Una tierra rica y de gran tradición:
"Allande es tierra de avellanos. Nuestra Señora del Avellano preside, desde su medieval ermita, la vida y progreso de la villa de Pola de Allande. Y el avellano es y fue, para el allandés, símbolo de sabiduría, señal de seguridad, indicio de vigorosa salud. 

Cualquier mediano brujo, cualquier mal zahorí de nuestros días, o cualquier rústico pedagogo o habitual gañán utilizará, sin duda, la vara de avellano. La vara del avellano, hecha de un tallo virgen, terso y sin inserciones de ramas secundarias, es remedio contra culebras, castigo de malos estudiantes, y acicate de bestias de carga. 

Se han visto xanas que, en Allande a la vera de rumorosas fuentes, tejieron vestidos de oro y diamantes tan sutiles, que fueron entregados a sus favorecidos, encerradas en una cascara de avellana. Las avellanas se encuentran en antigua s tumbas de Alemania como buen agüero de inmortalidad y regeneración. Por las fiestas del Avellano, en Pola, las más lindas señoritas allandesas ofrecen a los romeros montoncitos de avellanas, omo prenda de hospitalidad y bienvenida a estas tierras. 

Una vara de avellano "sirve" para descubrir los tesoros ocultos, lo mismo en Rusia que en España. La madera del avellano es la materia de la sabiduría, por ser el avellano el árbol adivinatorio. 

Arrear las vacas o novillas con varetas de avellano es el mejor remedio para que las brujas que han echado el mal del ojo a los animales y plantas, tengan que devolverles la fecundidad y la salud que con sus sortilegios les arrebataron. Este arbolillo que alcanza hasta los cuatro metros, muestra sus numerosos amentos en pleno invierno y son, colgando de las desnudas ramillas, una gloria de la foresta allandesa, cuando aún las hojillas de los tiernos brotes están lejos de aparecer, por los fríos que hasta después de febrero en los montes y valles allandeses reina por doquier. La corteza de su raíz es usada, a veces, como febrífuga. y los frutos, las sabrosas a v e 11 a n a s, en esos mil dulces y confites que, en las fiestas locales, ponen a buena prueba las habilidades reporteriles de las señoras allandesas.

Los ríos y aírroyuelos de Pola de Allande están festoneados de abundantes matas de avellanos que producen, todos tos años, muchos miles de kilogramos del rico fruto que, de tan diversas formas utilizado, es fuente de riqueza y de divisas; y comer avellanas en Pola de Allande, es como alimentarse con la flor y nata de la mejor esencia allandesa. Porque ninguna clase de avellana, ni española ni extranjera, ha llegado a igualar en finura, el exquisito aroma y la excelente calidad de la que se cosecha en las márgenes de tos arroyos de Castañedo y Arbeyales, y algunos otros del concejo allandés. Que no en balde están, nuestros avellanos, bajo la directa protección y amparo de Nuestra Señora del Cielo"

Esta es parte de su ficha en la citada Lista Roja de Patrimonio de Hispania Nostra:
"Historia
Situado sobre una colina próxima a Pola de Allande, fue edificado sobre un antiguo castro. Perteneció al linaje de los Ponce, después a los condes de Luna y, desde 1515 hasta el siglo pasado, a los Cienfuegos. Fue reedificado hacia 1520 por Rodrigo González de Cienfuegos, señor de Allande, sobre la base de un primitivo edificio del siglo XIV. Después sufrió diversas remodelaciones, por lo que sólo se conserva de época la parte baja. En el siglo XVIII fue reformado para adaptarlo a residencia palaciega del conde de Peñalba. 
Enorme caserón con apariencia de castillo cuya parte más antigua se remonta al siglo XIV. Reedificado en el s. XVI, con un aspecto exterior muy sobrio por su carácter defensivo. Nuevamente reformado en el siglo XVIII por el conde de Peñalba, el aspecto desornamentado sólo se atenúa en el patio rectangular y sin pórticos, en cuyos ángulos se adosa al primer piso una galería corrida de madera, apoyada en gruesa y tosca columna de mampostería. 
Descripción 
El palacio tiene planta en forma de L y está jalonado por tres sólidas torres no almenadas que imprimen monumentalidad al edificio. De las tres torres las dos más antiguas son de planta cuadrada, siendo la más moderna de planta rectangular. A esta última torre por ser la más adecuada a vivienda se le añadió una galería en el S. XIX. Se componía de oratorio, sala, antesala, salón, dos corredores, veintitrés dormitorios, cocina, cuatro chimeneas, caballeriza, cinco establos y una muralla circundante. 
Grado de protección legal 
BIC 
Intervenciones 
Actualmente está en proceso de redacción un nuevo proyecto para rematar la actuación con la reparación de los dos lienzos restantes, la cubierta y un añadido del siglo XIX que le da acceso desde el patio. 
En 2015 se reparó una escalera (s. XIX) fuera del edificio que da acceso peatonal al conjunto desde el camino que baja a la villa de La Puela. El acceso a través de ella era prácticamente imposible por la vegetación y había sufrido un derrumbe parcial. 
En 2011 se llevó a cabo la reparación y consolidación de todo el lienzo meridional de la torre mayor y se renovó completamente la cubierta de la galería decimonónica que se sostiene en él. 
En 2008 finalizó la rehabilitación y recuperación de las formas y colores originales de la galería adosada a la torre principal. 
En 2006 se realizaron obras para solucionar los problemas estructurales del lienzo meridional y occidental de la torre. 
Estado de conservación 
Mediante las recientes intervenciones el edificio ha mejorado parcialmente y se ha frenado el deterioro".

Desde El Monolitón seguimos pues de frente pasando junto a El Redondo, del que también publicaba, allá por el ya lejano año 2014, lo siguiente la web de la RTPA cuando se jubiló Luis Redondo:
"En Pola de Allande es posible encontrar un negocio con casi 170 años de historia y siempre regentado por la misma familia, la de los Redondo. Ahora, este negocio de toda la vida se ha quedado sin heredero familiar, pero continuará su andadura tras traspasarlo a una emprendedora allandesa.  
En el edificio nació en 1845 el negocio de la familia Redondo. Uno de los comercios más antiguos de Asturias y regentado por cinco generaciones de la familia. Este establecimiento ha sabido adaptarse a los cambios y a las modas a lo largo de su más de siglo y medio de vida. 
Tras la reciente jubilación de Manuel, lejos de echar el cierre, este comercio de toda la vida comienza una nueva etapa. No será un Redondo quien esté detrás del mostrador, pero la esencia de este vetusto comercio permanecerá intacta. 
La variedad es sin duda uno de los puntos fuertes de este emblemático negocio. Aquí es posible encontrar unos cordones, un peine, un dedal y así hasta más de 5.000 artículos. De ahí que no es extraño que los vecinos celebren que esta tienda siga en activo. Los allandeses pueden estar tranquilos porque este comercio centenario tiene mucha vida."

El Redondo hace esquina con la Plaza Diz Tirado, dedicada a Pedro Diz Tirado, Ingeniero de Caminos que, siendo Jefe de Obras Públicas en el occidente de Asturias, contribuyó a la mejora de las infraestructuras viarias y, con ellas, al crecimiento de varias poblaciones, razón por la cual tenga, además de esta plaza, calles dedicadas en Cangas del Narcea y Grandas. Compartimos parte del artículo que le dedica el ya mencionado etnógrafo Juaco López Álvarez en la web Tous pa Tous:
"Diz Tirado era el ingeniero de caminos encargado de las carreteras de esta zona del occidente de Asturias y venía con frecuencia a Cangas del Narcea, como puede comprobarse por la prensa local que anuncia su llegada o salida de la villa. Eran años de mucha actividad en la mejora de la red viaria de esta parte de Asturias; estaban en marcha las carreteras de Grandas de Salime-Cangas del Narcea, La Florida-Cornellana, Ventanueva-Ibias y Ventanueva-Puente-Corbón.
Nuestro hombre había nacido en 1870 en Ponce, en la isla de Puerto Rico, todavía colonia de España. Su padre era Pedro Diz Romero, natural de Torrelavega (Cantabria), licenciado en Jurisprudencia por la Universidad de Valladolid en 1852 y alcalde mayor de Ponce desde 1862; el apellido Diz procedía de Santa Justa de Moraña (Pontevedra), de donde era su abuelo Manuel Diz Díaz, alcalde mayor de Torrelavega. Su madre era Isabel Tirado Hinsch, natural de Ponce e hija de venezolanos. Sus padres estaban los dos viudos cuando se casaron en 1865. 
Diz Tirado estudió en Madrid en la Escuela de Ingenieros de Caminos y al terminar la carrera entró en el Cuerpo Nacional de Ingenieros de Caminos, al que  perteneció hasta su jubilación en 1940. En su larga dedicación a la obra pública trabajó en carreteras, puertos, ferrocarriles, saneamiento, conducción de aguas, urbanismo, etc. Su primer destino, a fines del siglo XIX, fue León y Palencia. En León participó en 1897 en el proyecto para el ensanche de esta ciudad y redactó en 1900 el proyecto de conducción del agua y red de distribución. En 1900 pasó a la Diputación de Ávila como director de carreteras provinciales y el 1 de mayo de 1901 fue ascendido a ingeniero segundo del Cuerpo de Caminos. 
A finales de 1901 fue destinado a Oviedo. En aquel tiempo había en esta demarcación de Obas Públicas un ingeniero-jefe y ocho ingenieros de caminos, todos residente en Oviedo, que tenían a su cargo diferentes sectores de la provincia. Diz Tirado era el encargado de la zona occidental. Algunos de sus proyectos más importantes fueron el de un gran puente metálico sobre el río Navia en la carretera Grandas de Salime-Cangas del Narcea de 1907, y los proyectos de mejora y construcción de los puertos de San Esteban de Pravia de 1905 y de Luarca de 1907. En enero de 1909 asciende a oficial de administración de primera clase.

En 1915 es nombrado ingeniero director de la Junta de Obras del Puerto de Gijón, donde dio un gran impulso al puerto de El Musel, pasando tres años más tarde a Madrid a la Dirección General de Obras Públicas. En los años veinte trabajó como ingeniero asesor en la Zona del Protectorado Español en Marruecos y en los treinta fue ingeniero-jefe de la Tercera Jefatura de Estudios y Construcciones de Ferrocarriles (Cantábrico). Cesó en el servicio activo del Estado el 19 de noviembre de 1940, con setenta años de edad; su último puesto fue el de consejero inspector general del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. 
Era un hombre activo,  colaborador y preocupado con la divulgación de la ingeniería. Fue vicesecretario de la Cruz Roja en León en 1898; en 1902 y 1903 imparte cursos de Extensión Universitaria en el Centro Obrero de Oviedo sobre “Saneamiento urbano”; fue vocal de la primera junta del Real Automóvil Club de Asturias, y en 1913 es uno de los tres ingenieros de caminos españoles que asiste al III Congreso de Carreteras, celebrado en Londres, en representación del Ministerio de Fomento. Asimismo, colaboró en diferentes revistas (Madrid científicoRevista de obras públicasÁfrica. Revista de tropas coloniales, etc.) en las que publicó numerosos  artículos sobre sus proyectos y sobre cuestiones que consideraba de interés divulgar: electricidad popular, saneamiento urbano, obras publicas en Marruecos, comunicaciones radio-eléctricas con la Guinea española, etc. 
Por último, debió ser un funcionario eficaz y voluntarioso, al menos, en lo que respecta a su dedicación a las carreteras del occidente de Asturias en aquellos primeros años del siglo XX. Pero también debió ser una persona culta y de trato agradable, con mucho que contar dada su historia familiar y personal. No puede ser casualidad el hecho de que tres poblaciones de esta parte del país le dedicasen en esos años una vía urbana: Grandas de Salime, una avenida; Allande, una plaza, y Cangas del Narcea, una calle. Las razones aparecen expresadas con gran claridad en el acuerdo que, por unanimidad, tomó el Ayuntamiento de Allande, el 12 de septiembre de 1907, de poner el nombre de Pedro Diz Tirado a una plaza en la Pola: “por su actividad y celo en pro de las obras públicas de esta comarca”.

Y es que aquí se unen las carreteras de Tineo, que aquí es esta Avenida de América; la AS-14 o antigua carretera de Cangas como se la sigue llamando, a la izquierda, que en ese tramo se llama Travesía de Carlos Santos, la cual cruza El Puente Nuevo y se dirige de frente, por la Avenida de Galicia, a El Palo y Grandas y, a la derecha, la carretera AS-219 Luarca Pola de Allande, la que más tiempo se tardó en construir, pues con las obras paradas mucho tiempo no se dio por acabada hasta 1926 aproximadamente


La Travesía Carlos Santos, donde hace esquina el emblemático Café Centro, está dedicada al que fuera "gran alcalde de Allande, D. Carlos Santos, persona culta que desarrolló una gran labor social en lo sanitario y educativo en favor de los más humildes, a quien se debe la construcción del ayuntamiento y que recibió del Rey Alfonso XIII el título de Comendador con Placa de la Real Orden de Isabel la Católica", leemos en De acebo y jara, blog de R. Mera anunciando la publicación por parte del Ayuntamiento de un calendario de personalidades ilustres


La Plaza Diz Tirado fue el primer nombre oficial del callejero de La Puela cuando se le otorgó en 1907, aproximadamente cuando arrancaban las obras de la actual AS-219 Luarca-Pola de Allande


El Café Centro, nos cuenta Armando Barrero fue el antiguo Café de Celso y en él, el citado poeta gijonés Alfonso Camín 'quemó su capa', tal y como él mismo cuenta en sus escritos, en los tiempos de su estancia en la villa durante su amistad con los Cadierno. En nuestros días, manteniendo su ambiente de café de siempre, se anuncia en su toldo y carteles como Café Centro (Xuacón), con pastelería, bollería, hamburguesas, platos combinados y Pizzería Xuacón


Enfrente y al otro lado de la Travesía de Carlos Santos, pasamos al Café Vitoria o Casa Cundo, otro emblema allandés del que escribe también Gracia Noriega en Pola de Allande, posada mayor:
"Café Vitoria, haciendo esquina a dos calles, con sus mesas de cubiertas de mármol, radios antiguas como elementos decorativos y una importante cafetera, que al primer vistazo recuerda el no menos importante aparato que tenían en Lhardy para hacer caldos. En otro lugar del establecimiento hay otra cafetera de dimensiones más reducidas, también como adorno o como constatación de pasadas grandezas, y en el interior, una mesa de billar. Se nota que en Pola de Allande corrió el dinero; lo certifica su hostelería."

El Café Vitoria se encuentra en la Casa Cundo o Casa Puente, así conocida por estar justo encima del Puente Nuevo sobre el Nisón que se construyó hacia 1883, como esta carretera. En cuanto al café, decir que es la parte más antigua de esta larga casa, hecha hacia 1884-1886, es decir, justo después del puente y la carretera, por iniciativa del emigrante Segundo González Vitoria, Cundo, quien, con destilería en Puerto Rico, se vio muy afectado por la Ley Seca de Estados Unidos, por lo que decidió volver a sus orígenes y hacer esta casa y montar este negocio. El resto del edificio se construyó hacia 1927. Diez años mas tarde llegó a ser improvisado cuartel durante la Guerra Civil


Cuando vinimos, el Café Vitoria (Casa Cundo) llevaba un tiempo cerrado, aunque en agosto de 2025 fue reabierto momentáneamente al público por sus dueños, Segundo y Lidia, con motivo de la segunda muestra de Artesanos y Artistas de Allande. Luis Antonio Alías dice de este emblemático edificio "Casa sobre el río, construida en 1927, hace puente sobre el Nisón. Une elementos modernistas e historicistas con tradicionales galerías o solanas". Esta mezcla de estilos hace que la placa informativa colocada al pie se decante por integrarlo en el Eclecticismo, dando como fecha de construcción la de 1924 informándonos además que fue proyecto del ingeniero Francisco Durán Tover:
"Edificación residencial de promoción indiana construida para Segundo González Vitoria, quien en 1923 pide licencia municipal para ampliación de vivienda sobre el río Nisón. Es una de las edificaciones más singulares de Pola por su peculiar posición.

Se trata de un edificio de carácter ecléctico que incorpora una amalgama de elementos habituales en los edificios de aquella época en la villa, como galerías, organización de los huecos en triadas, balaustradas y pilastras, en incluso la aparición de arcos rebajados divididos por pilastras.

La ampliación respetó la edificación original y adosó la nueva construcción conformando un conjunto armonioso pero diferente en cuanto a las proporciones y la ornamentación.

Destaca la hermosa escalera de forja y madera de arte modernista.

El edificio combina estructura de vigas de hormigón para salvar el cauce del río y vigas de madera en las plantas superiores. Las vigas de madera resuelven el vano completo sin apoyos intermedios, alcanzando unas luces de casi 15 metros.

La planta semisótano acogía las cuadras, en la planta baja, diversos locales comerciales, de los que hoy  pervive el Café Vitoria, que aún conserva el encanto de un antiguo café. Las plantas superiores se dedicaron principalmente a viviendas"
Foto: Café Vitoria

 Estas y otras fotos de su interior podéis encontrarlas en su página web

Foto: Café Vitoria

Y esta es la histórica cafetera, glosada por José Ignacio Gracia Noriega

Foto: Café Vitoria

La barra y el mueble de las baldas de las botellas, con una radio antigua


Aquí enfrente y pasado el cruce empieza la Avenida de Galicia, donde está, a la derecha, la Cervecería Queipo; más al fondo el Hotel y Cafetería Restaurante Lozano, la tienda de Casa Pérez, el Café Bar El Recreo o el Bar Castillo, casi ya saliendo del casco urbano siguiendo el Camino de Santiago. Aparte de sitios para comer y tomar algo también tenemos alguna tienda y supermercado. Podemos cruzar indistintamente para seguir en Camino por el paso de peatones de la izquierda o por el de la derecha


Crucemos por un sitio o por otro, es necesario mencionar que a la derecha, en la Plaza Diz Tirado, justo donde arranca la carretera de Luarca/L.luarca, aquí calle de los Condes de Peñalba, que sube al santuario de la Virgen del Avellano. En este lugar estuvo el antiguo Ayuntamiento, que hubo de ser derribado al hacerse la carretera, por lo que fue menester acometer la construcción de uno nuevo. Un poco más atrás, donde estaba la Casa de Farrín, se encuentra actualmente el Monumento al Emigrante, que antes estuvo en el Parque El Toral o Toural, donde fue inaugurada el 7-9-1990, y allí permaneció hasta 2012, cuando fue traído aquí


La estatua del monumento es obra del catalán Antonio Prats Ventós y fue donada por Agnes Fuertes de Carvajal. En él se representa a un emigrante tal y como se iban muchos, sin siquiera pertenencias y detrás, en una pared en forma de semicírculo se pintó en 2015 un mural obra del artista local José Manuel Vega, diseñador gráfico, fallecido en 2020


En el mural se ve, a la izquierda, una representación del viejo San Juan, capital de Puerto Rico y, a la derecha el Ayuntamiento de Allande y otros edificios de su calle. Copias de este monumento las hay en dicha ciudad portorriqueña y en Santo Domingo, destinos ambos de muchísimos emigrantes allandeses


Al fondo vemos el mar, surcado por tantos vecinos del concejo buscando mejor vida y una nueva oportunidad. Existen réplicas de la misma en los lugares de especial relevancia de la emigración allandesa, como Santo Domingo de la República Dominicana y San Juan de Puerto Rico. Volvemos a Marcos Palicio y su artículo El pan americano para las Viejas y nuevas polas:
"Un hombre en mangas de camisa camina muy erguido y mirando al frente, sin equipaje. Es de bronce y mide tres metros. Grande, para que se vea bien, la escultura se recorta contra la pared posterior del nuevo Centro Rural de Apoyo Diurno de Pola de Allande, al fondo del parque del Toral, y no se entiende sin acercarse para leer en una placa sobre el pavimento que está aquí como homenaje «a todos los emigrantes asturianos que con su presencia y trabajo han contribuido a la formación del continente americano». Al «monigote» del saber popular allandés le dan la réplica en ultramar dos estatuas idénticas en Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico, erigidas allí a la inversa, con dedicatoria al «inmigrante», y sin salir de Pola otro monumento anterior que también reconoce lo mucho que esta villa y su concejo deben a los «americanos». Ellos, que en Allande son eso y no indianos, han dejado una huella perceptible por todo el paisaje urbano de La Puela y para rendirles tributo ya estaba aquí, antes del gran hombre de bronce del parque, una esfera de hierro simulando el globo terráqueo en la plaza de los Hermanos Cadierno. Por si no bastara, la capital allandesa se atraviesa por la avenida de América y en el resto de su callejero relucen otros muchos tributos a expatriados ilustres. El tiempo ha acostumbrado a esta villa a despedir a sus hijos a centenares desde hace siglos, en esa cadena de la búsqueda de fortuna en la que el ejemplo triunfador de unos arrastra a otros y muchos se van, cruzan el océano y ya sólo vuelven de visita. Ahora sigue pasando, pero de otra manera."

La estatua del emigrante es popularmente conocida como Antonón o El Homicón, y en torno a ella hay  unas grandes bolas de piedra con placas metálicas representando a la rosa de los vientos


En la web del Ayuntamiento de Allande encontramos esta noticia sobre el traslado del monumento a este lugar y sus características:
"La parcela de 240 metros cuadrados sobre la que se realizan las obras, denominada “El horreo”, nombre motivado por la existencia de un hórreo que fue traslado en el año 1933 al pueblo de Valbona.  
Está ubicada frente al Ayuntamiento y a los pies de la Capilla del Avellano y el Palacio de Cienfuegos y se encontraba en estado de abandono poblada de vegetación descontrolada que desmejoraba el aspecto de la villa. 
En el mes de enero fué adquirida por el Ayuntamiento de Allande, en el importe de 12.000 Euros, 7.000 de los cuales fueron donados por la Fundación Francisco Carvajal, de Puerto Rico. 
La parcela presenta una topografía accidentada por lo que se hace necesario actuar realizar movimientos de tierras y muros de contención. 
La planta de tendrá forma de arco de circunferencia, que actúe a modo de envolvente del monumento y contenga las tierras de cotas superiores, que será el que en su coronación se colocarán los mástiles de las banderas de los países de América. 
Los muros vistos que sirven como peana a la estatua y límites de parcela se realizarán en fábrica de piedra de taco de pizarra y el pavimento de la zona peatonal se realizará mediante un hormigón impreso tipo Artevia, simulando un albero. 
La obras culminarán con el traslado de la estatua con sus complementos originales y colocación del alumbrado. 
El monumento al emigrante asturiano de Pola de Allande, fue trasladado desde Puerto Rico, donde se fundieron tres réplicas, situándose las otras dos en la ciudad de San Juan de Puerto Rico, y en Santo Domingo. 
Los jardines del parque del Toral fueron su primera ubicación, siendo inaugurado el 7 de septiembre de 1990. Tras realizarse diversos trabajos de urbanización y reordenación del Parque se traslado a la nueva zona adoquinada, a la entrada de la antigua piscina municipal, retirándose parte de sus elementos decorativos, como la flecha con el escudo de Allande, los medallones con los puntos cardinales y las banderas de los países americanos. 
La estatua, que reproduce la imagen de un hombre con los brazos en reposo, recuerda a los emigrantes que partían sin equipaje alguno hacia el continente americano. Es obra del escultor catalán Prat Ventós y fue donada por Angés Fuertes de Carvajal,  y un grupo de allandeses residentes en Santo Domingo y Puerto Rico. 
El proyecto de urbanización fue elaborado por el arquitecto municipal Andrés Álvarez, siendo recientemente adjudicadas las obras a la empresa local Construcciones Asturvima en el importe de 64.734,45 Euros, con un plazo de ejecución de dos meses."

Un poco más arriba asoma entre las casas un poco de la fachada del santuario de la Virgen del Avellano, muy reformado a lo largo del tiempo y que, según la fuente consultada, hay quien le da un origen medieval, del siglo XIII, lo que podría coincidir con la fundación de la Puebla de Allande, y acaso con haber sido solar de la primera iglesia de la población, con advocación traída del pueblo de Is, donde existe una capilla de la Virgen del Avellano de origen románico


Y también otras fuentes le dan una fundación posterior, del siglo XVII, lo que no es necesariamente incompatible con lo anterior, pues podría tratarse de una de tantas refundaciones sobre templos antiguos. Luis Antonio Alías nos lo cuenta de esta manera:
"Dominando el valle y arquitectónicamente muy reformada y modernizada, es santuario mariano desde el siglo XIII cuando, cuenta la leyenda, unos pastores hallaron la imagen de una Virgen entre las ramas de un avellano y, trasladándola a la iglesia, reapareció nuevamente en el árbol, construyéndose allí el santuario. Recordando el acontecimiento, el 8 de septiembre, día de la fiesta grande, se traslada la imagen al templo parroquial y se regresa nuevamente tras el canto de la "salve" y una potente "descarga" coheteril. Aunque algo modificada, la talla es románica y se alberga en un retablo barroco con otras imágenes de interés."

La web Comarca vaqueira dice por otra parte que "fue construida en el siglo XVII como resultado de la devoción popular hacia la Virgen del Avellano", de lo que se entiende que esta ya existía y era anterior, así como que "refleja el carácter religioso de la época y la influencia de las órdenes monásticas". En cuanto a su estilo arquitectónico afirma que predomina el barroco si bien tuvo diversas reformas durante su existencia, una muy importante en el siglo XX "para preservar sus elementos originales"


Y esta es una imagen de la procesión de la Virgen del Avellano el 8 de septiembre, cuando la imagen baja de la capilla a la iglesia parroquial


La procesión viene por la carretera AS-219 o calle Condes de Peñalba...



Y llega a la Plaza Diz Tirado...



Y en este gran cruce de calles, como hemos dicho, el Camino de Santiago sigue todo de frente por la Avenida de Galicia, pero estimamos muy importante, sobre todo si pernoctamos en La Puela/Pola de Allande, dirigirnos a la izquierda, al Puente Nuevo y conocer algo de la población al otro lado del río Nisón, en el entorno del Ayuntamiento y del Parque del Toural, donde encontraremos lugares de mucho interés, entre ellos algunos de los paraísos de la gastronomía asturiana y un hermoso paseo fluvial. A todo ello le dedicamos la oportuna entrada de blog













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