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jueves, 30 de mayo de 2019

EN EL VALLE DE CILLORIGO: LA TORRE DE OTERO, LA CASA DE LUIS DE LAS CUEVAS Y EL PUENTE DE TAMA (CAMINO LEBANIEGO)


Valle de Cillorigo. Al fondo en medio Tama, capital municipal
Luego de duras etapas montañosas, el Camino Lebaniego llega gran Valle de Cillorigo, formado por el río Deva, nacido en Fuente Dé, bajo los Picos de Europa, que corre a adentrarse en el desfiladero de La Hermida. Así, tanto si hemos venido desde Lebeña por el Camino de la Concha la Cova, como bajando desde Pendes sobre Castro, tras subir a Allende y Cabañes, el valle nos ofrece paso franco, llano y cómodo hacia Potes, cabeza de La Liébana, muy cerca ya del monasterio de Santo Toribio, del que nos quedan muy escasos kilómetros de distancia

Paso del río la Sorda
 Así, bajo los montes de la Sierra de Colio, que vieron el paso de los famosos Húsares de Cantabria en la Guerra de la Independencia, llegamos al río la Sorda, afluente del Deva, célebre por sus antiguos diablillos, seres mitológicos que hacían espantosos ruidos, los cuales no eran sino piedras acumuladas despeñándose y rebotando por las paredes el desfiladero del Cacharral de Hormas, en el barrio de La Parte, aguas arriba


De esta manera, poco después de pasada la ermita de San Francisco, donde se unieron los caminos procedentes de Pendes y de la Concha la Coba, cruzamos el río por esta pasarela


Quien sabe, quizás algunas de estas piedras sean algunas de las lanzadas por los diablillos de Colio arrastradas aquí por la corriente


Pasado el puente de talas llegamos a una bifurcación, en la que iremos a la izquierda, tal y como señala un mojón


La Sierra de Colio ante nosotros, que en estas cotas llega a los 563 metros de altitud


A un lado el hito y la flecha


Y al otro las distancias kilométricas, Tama a poco más de kilómetro y medio, Potes cinco, Santo Toribio de Liébana ocho...


A nuestra izquierda, la línea de álamos y demás arbolado ribereño señala el curso del Deva rumbo hacia el norte, al desfiladero de La Hermida, para luego desembocar en el Mar Cantábrico haciendo frontera entre Asturias y Galicia en la Ría de Tina Mayor, entre Unquera y Bustio, paso del Camino Norte de Santiago


El medio del valle una parcela con varias casetas y edificios


Es la depuradora comarcal Edar de Castro, que limpia las aguas del valle


En esta columna vemos las señales del G.R. y del Camino Lebaniego


El anagrama del Lignum Crucis...


A partir de aquí el camino es carretera asfaltada


Pasamos frente al portón de entrada


Y vamos arrimados al quitamiedos...


Una pequeña cuesta...


Y luego una bajada...


Ignoramos cualquier desvío, seguimos siempre por el asfalto


Vuelve así a abrirse ante nosotros el valle, con Tama al fondo


Más arriba la Cuesta de Tama, el Pico Cornejas (903 m) y el Pico Corrales (887 m). En esas altas laderas esta la ermita de San Tirso, de sonadas romerías a las que acude la vecindad de todo el Valle de Cillorigo


Y sobre Tama está Aliezo, en la Riega de la Fragua


Estamos en una gran vega, con las estribaciones de la Sierra Cobeña a la izquierda, al otro lado del río. Por allí se extendían antaño los viñedos de Luis de las Cuevas y de las Cuevas


Más atrás, también a nuestra izquierda, vemos el Monte Lusia (401 m) y a lo lejos la gran mole de Peña Ventosa (1.434 m)


Caminamos por la llanura...


Vemos ahora un poco a la izquierda, el barrio de Villa


A la izquierda y en la otra ribera está la carretera N-621, Carretera de la Hermida


Patizales en la vega


A nuestra derecha, prado arriba, el barrio de Otero


Allí está La Torre, casona con capilla, de historia singular


La casona se hizo en los siglos XVII y XVIII sobre una más antigua torre medieval que conserva aún dos de sus viejas saeteras


A su lado está la capilla anexa de Nuestra Señora de los Dolores, construida en 1822 por iniciativa de doña Manuela Enríquez, natural de esta casa y vecina de Sevilla, según una inscripción existente en su muro




Este es el paisaje del Valle de Cillorigo, extendido al norte de La Liébana, bajo la Sierra de Cobeña y antes de las estribaciones de La Hermida



El valle, como todos los de Liébana, tras siglos de dependencia señorial y monacal, se constituyó como municipio independiente con las reformas liberales de 1836, que pasó a llamarse de Castro-Cillorigo y, más recientemente, Cillorigo de Liébana a nivel oficial


Allí, junto a la carretera, veremos un edificio singular, el Centro de Visitantes del Parque Nacional de los Picos de Europa "Sotama", de los arquitectos José María Vallejo y Conrado capilla, inaugurado en 2005


Más arriba, en la falda de la Sierra Tama (586 m), hay un conjunto de cabañas o bungalows, es el Albergue Juvenil Picos de Europa


Pasamos ahora sobre otro afluente del Deva, el río Viñón, que nace en las proximidades del pueblo de ese nombre, situado más al oeste, al pie del Pico del Águila. El topónimo hace referencia a antiguas viñas


En la antigüedad, los pueblos altos de Liébana se especializaron en la ganadería mientras los de abajo lo hicieron con la agricultura, principalmente cereales y vides, cultivo vinícola que, si tal vez existía ya con los romanos, fue notablemente impulsado por la veintena larga de monasterios que hubo en la comarca en la baja Edad Media. Luego, los grandes cambios del siglo XIX y sobre todo del XX extendieron notablemente la ganadería para el suministro de los grandes núcleos urbanos


Salimos así a la carretera CA-883 y seguimos de frente


Ya a las puertas de Tama, a 4 kilómetros de Potes y a 7 de Santo Toribio de Liébana


Vamos primeramente todo recto


Luego hay unas pocas curvas


Y vamos acercándonos al río Deva


Al otro lado hay una pequeña zona industrial, y el Campo de Fútbol de Tama, donde disputan sus partidos los equipos de categorías menores y seniors de la comunidad de municipios lebaniegos


Caminando por las riberas...


Tronco arrastrado por la corriente en el deshielo de primavera


Tama, a un paso...


Pasamos junto a la nave del matadero El Lebaniego


Chalet en la campiña


Tama y Aliezo


Cruce de Armaño, donde vivió en su infancia la escritora y precursora del feminismo Concepción Arenal


La Sierra Tama y Villa


Villa, con sus casonas, caseríos y el molino, en la falda de la sierra y sobre la carretera y el río...


A nuestra izquierda el centro de la población. La apertura en 1863 de la Carretera de La Hermida, condicionó el eje central lebaniego, que pasó de los pueblos altos a los de abajo, los cuales extendieron su población principalmente a los lados de la nueva vía de comunicación. Los antiguos caminos de montañas y collados cayeron en desuso para viajeros y mercancías, pues además eran mayormente caminos de herradura, esto es, solo aptos para caballerías, no para carros


Un edificio notable vemos desde aquí, el del Ayuntamiento de Cillorigo de Liébana (a la izquierda de la foto), que fue antes la casa de la familia de las Cuevas, siendo su fundador Luis de las Cuevas y de las Cuevas, nacido en el cercano pueblo de Esanos en 1889, que emigró a México de muy joven, nada más salir de la escuela siguiendo los pasos de su tío Nicolás de las Cuevas. Regresa brevemente en 1910 y vuelve a América con su amigo de Potes Ángel Gutiérrez, fundando la tienda de ultramarinos La Sevillana, donde trabajaron muchos lebaniegos hasta que abrían su propio negocio


En 1915, dadas las convulsiones políticas mexicanas, Luis vuelve y construye su nueva casa en Esanos, al lado de la de su nacimiento, casándose un años después con la maestra de entonces, Gurmesinda Cantero González, no dejando de hacer viajes a México e invirtiendo en vides en un tiempo en que Liébana se recuperaba de la plaga de la filoxera que había más que diezmando la producción local. Para ello aprovechó los terrenos que tenía su padre en Lusía, extendiéndolos luego con nuevas adquisiciones a Sierramedio, La Prada y Tama, llegando a las 45 hectáreas y comenzando la plantación de las vides en 1920, nombrando capataz a Florencio Castelao


Luego de más viajes a México Luis y Gurmesinda se centran en esta empresa y así es como, cerca de sus viñedos, inician en 1925 la construcción de este palacete, rodeado de bodegas, caballerizas y almacén, llegando a comercializar un vino tostadillo con su nombre, Luis de las Cuevas, vendiéndolo en toda España y que sigue en el mercado, aunque con otro nombre


Luis, que contrataba a un enólogo para preparar y tratar el vino, sustituyó el negocio por una gran empresa agrícola que generó muchos empleos en Liébana, basada en frutales, si bien para ello llegó a arrancar las preciadas viñas. En 1958 fallece su esposa pero la empresa agrícola que sustituía a los viñedos no marcha bien, se hipoteca y, sin saberlo él, una cooperativa vecinal asume esa hipoteca, siendo asistido por las Hermanas Capuchinas hasta su fallecimiento en enero de 1969, sin saber siquiera que este chalet ya no era suyo


Más tarde la casa y la finca pasaron al Gobierno de Cantabria y aquí se instaló el Ayuntamiento. La carretera a su paso por Tama es la avenida que lleva su nombre. A su lado, donde se ubicaban bodegas y cuadras, está actualmente la Oficina de Turismo de Tama


El chalet es de un impecable estilo regionalista montañés, que triunfó en Cantabria y se extendió fuera de ella a principios del siglo XX, a impulso del arquitecto Leonardo Rucabado quien, basándose en las trazas de los palacios montañeses de los siglo XVII y XVIII sumó otras haciendo un notable estilo ecléctico con torres, portaladas, escudos, soportales y otros detalles, tal y como nos dice Karen Mazarrasa Mowinckel en su Catálogo Monumental de Liébana. El estilo lo plasmó Rucabado en su Proyecto de palacio para un noble en la Montaña, presentado en el Primer Salón de Arquitectura de Madrid de 1911


Una muestra de los cambios poblacionales a raíz de la construcción de la Carretera de La Hermida. incluso en los pueblos del valle: arriba Villa, el barrio más antiguo, en los caminos antiguos que bajan de la montaña, como el del Colláu Taruey


Y abajo en la carretera las casas construidas mayormente tras su apertura, donde se concentra la mayor parte de la población, el Ayuntamiento, hostelería, hospedajes, fondas y demás servicios


Antaño abajo, en la vega y orilla, solo había algunos molinos


La mayor parte de la población se concentraba algo más arriba, libres de las crecidas del río


Otra magnífica vista de Peña Ventosa, que domina Liébana desde el norte


Los antiguos molinos han caído en desuso


Pero podremos ver las antiguas muelas de piedra en otras utilidades, como mesas y elementos decorativos



Pasamos al lado de esta pomarada...


Árboles en flor, primavera en Liébana


La Sierra Tama y la Riega de Mojardín, con el Monte Bicobres y la Cuesta Tama


Caminamos unos metros más...


Y ya vemos el Puente de Tama, con otro de los molinos del Deva


Al otro lado asoma la torre del campanario de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de Tama, construida en 1930 para sustituir a una otra más antigua, donde había estado una ermita anterior también de de esta advocación


Vamos hacia el puente


A lo lejos las montañas del Puerto de San Glorio y sus serranías, ancestral paso a la meseta, tanto por la actual carretera N-621 como los los antiguos caminos de peregrinación y arriería


Dominando la escena y cerrando Liébana por el sur Peña Prieta (2.539 m)


Aquí, justo antes del puente, tenemos un dilema: cruzarlo para ir a Potes por Tama y Ojedo, recorriendo estas poblaciones y viendo sus barrios y lugares, o tomar el camino de la derecha que recorre toda la vega del Deva hasta llegar a Potes por el barrio de Santa Olaja y cruzar el río allí





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