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domingo, 19 de octubre de 2025

BAJO EL MONTE EL VISO: EL SANTUARIO DE LA PATRONA DE SALAS (ASTURIAS), LA ANTIGUA IGLESIA DE SAN MARTÍN Y LA CAPILLA DE SANTA ANA

Llegando a Salas con el monte El Viso en la distancia

Siguiendo el valle del Nonaya, hemos pasado bajo la Autovía A-63 Oviedo-La Espina y cruzado la N-634 viniendo de Zorrina o Casazorrina por La Devesa, en la parroquia de Villamar, dando vista siempre al monte El Viso (675 m), situado sobre la villa de Salas, capital de este concejo, de su mismo nombre, villa de la que nos separan apenas dos kilómetros de su centro urbano y casco histórico, representados por La Colegiata y la Torre de Salas, entre otros edificios y lugares singulares que muy pronto vamos a conocer

Prados abajo a nuestra derecha, entre los árboles, viene de su nacimiento en Brañamiana, en la parroquia Salense de Cornellana y más al occidente de El Viso, el río Nonaya, que atraviesa de este a oeste este concejo de Salas y forma este gran pasillo natural por el que discurre el Camín Real de Galicia o Camín Francés, el actual Camino Primitivo de Santiago


Flechas, conchas y mojones indican la ruta a seguir. Al fondo a la izquierda La Sierra Bodenaya, cuya cota máxima es El Rebollín (816 m), que cierra la cabecera del valle del Nonaya, hacia donde nos dirigimos nosotros, por el sur

Esta parte del valle formó parte del alfoz o territorio de la Puebla de Salas, fundada por disposición de Alfonso X El Sabio en sobre un enclave preexistente, un castillo, el de la Torre de Salas de Nonaya, la Torre de Salas antes referida, que la reina Urraca I de León otorgó al poderoso noble Suero Bermúdez, dueño de gran parte de las antiguas Asturias de Tineo, el occidente astur, hasta el Eo, además de extensos territorios del noroeste leonés

La carta puebla fue su documento fundacional y esta villa y su territorio tendrían unos fueros propios para sus habitantes, que se regirían por su propio conceyu o ayuntamiento, con sus propios cargos, sin injerencias de la nobleza feudal ni de los monasterios, dueños casi absolutos de la tierra por entonces, pues dependerían directamente de la Corona. De todas maneras, Salas participaría tempranamente en las primeras juntas de concejos asturianos, haciendo frente a la permanente amenaza nobiliaria en momentos en la que la fortaleza de la corona, que se basaba en sus cambiantes fidelidades, decaía en guerras y disputas al trono

Este territorio del alfoz sería el germen del concejo de Salas, pero sus límites actuales no fueron siempre los mismos. Al este por ejemplo, el coto de Cornellana, dependiente del monasterio de San Salvador, no se integraría hasta la supresión de los cotos señoriales en 1827. Dicho coto llegaba, en la Edad Media, a la parroquia de Villazón, aproximadamente a partir del monte Fumarrosa (434 m), que vemos al este, pero iría disminuyendo de extensión a causa de diversos pleitos con los nobles a los que los abades solían encargar su administración de tributos

Hasta llegar a Maecín o Mallecín, pequeña aldea en la antesala de Salas, el Camino de Santiago discurre a la fresca sombra de un bosque lineal de castaños, fresnos y carbayos

A muestra derecha el prado cae suavemente hacia la boscosa orilla del Nonaya, en la que crece profusamente la vegetación, formando otro bosque lineal que recorre la ribera, sobre el que asoma El Viso, casi completamente plantado de pinos y ocalitos, si bien en su amesetada cima, poco más arriba del santuario, existe un gran claro, en el que existe un campo de tiro. En su momento se planteó incluso hacer un gran campo de golf en esas alturas, pero no fue factible por razones que expone Ignacio Pulido para el periódico La Nueva España del 11-9-2010:

"El golf no prosperó en Salas por «falta de riego». Al menos eso se deduce de las palabras del alcalde de Salas, José Manuel Menéndez, el cual confiesa de que «el proyecto de crear un campo de golf en lo alto de El Viso no llegó a cuajar como consecuencia de la ausencia de agua». Lo que hace unos once años nació como un plan «visionario» para acercar a los salenses la práctica de este deporte es hoy un sueño roto que se manifiesta en unas instalaciones abandonadas y, en el mejor de los casos, convertidas en una suerte de área recreativa.

La cima de El Viso es una atalaya con unas vistas privilegiadas sita a escasos cinco kilómetros de la capital salense. Éste podría ser el lugar idóneo para ubicar un campo de golf de no ser por dos detalles: el primero, según el alcalde, la ausencia de agua; el segundo, que su altitud impide la práctica de este deporte durante la mayor parte del año. A pesar de todo, el consistorio de Salas optó por embarcarse en este proyecto que abrió sus puertas allá por el verano de 2001 de la mano de unos cursos para neófitos impartidos por monitores de La Llorea. 

La idea de crear un campo municipal de golf en El Viso se remonta a 1999, año en el que se iniciaron las labores para recuperar catorce hectáreas de monte improductivo, tarea cuyo presupuesto se elevó a 108.000 euros, subvencionados por el Principado y por los fondos Leader. Tras dos años de trabajos, el nuevo espacio público, que contaba con nueve hoyos, un lago artificial y 640 árboles autóctonos, fue inaugurado con motivo de unas clases que fueron impartidas en agosto de 2001. 

Apenas ocho meses después, en abril de 2002, todo parecía ir viento en popa. En esas fechas fue creado un club que, en primera instancia, contó con cien socios. Este ente nació con el objeto de gestionar el campo municipal, dar vida a las instalaciones y organizar torneos. Por su parte, la labor del Ayuntamiento se restringía al abono del terreno, el corte de la hierba y el mantenimiento. Asimismo, a las infraestructuras del campo se sumaba un espacio destinado a la práctica y cuyas obras le costaron 34.560 euros a las arcas municipales. 

La señalización del campo o la construcción de una cafetería y unos vestuarios eran aún una tarea pendiente a principios de 2003, cuando el Ayuntamiento anunció la construcción de un inmueble de ciento cincuenta metros cuadrados y que contaba con un plazo de ejecución de seis meses. Sin embargo, las obras de este edificio, dotadas con un presupuesto de 63.000 euros, nunca fueron finalizadas, tal y como se puede comprobar sobre el terreno. 

Y es que, tras la fiebre inicial, el campo de golf de El Viso cayó en el olvido. El interior del edificio de la cafetería, almacén y vestuarios nunca fueron rematados y hoy en día son presa para vándalos. No en vano, varias de sus ventanas han sido rotas y se puede acceder a su interior con total impunidad. La suerte que han corrido el resto de instalaciones es similar. El estado del campo impide la práctica deportiva y tan sólo es utilizado como área recreativa".

Los topónimos Viso, Visu y similares tienen cierta presencia en los montes asturianos y tiene para el filólogo Xosé Lluis García Arias dos posibles explicaciones etimológicas, ambas además relacionadas, y así nos los explica en su obra Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:

"Es difícil, sin conocer previamente el terreno, emitir un juicio acerca del origen etimológico de los topónimos del tipo El Visu (...), dado que, fonéticamente, pueden prove nir tanto del término formado sobre el participio de videre ‘ver’, esto es, V¯ISUM ‘acción de ver’ como de ABYSSUM ‘abis mo’ (REW s.v. *abismus). La dificultad se agranda más dado que en muchas ocasiones un abismo puede coincidir con una gran elevación que sirve de ata laya o punto de observación".

Otro filólogo, Xulio Concepción Suárez, nos explica en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana que "un visu es 'un alto divisorio' de vistas y parajes: un mirador sobre laderas divergentes", siendo su etimología el latín "visum, 'vista, visión, espectáculo', aplicado a lomas, altos, puntos divisorios en vaguadas, desde donde se contemplan espléndidos parajes en las dos direcciones de la cima". El monte nos sirve de buena referencia, pues sabemos que al pie de esta su ladera sur se encuentra la villa de Salas, alguno de cuyos arrabales vemos desde aquí


Aquí tenemos la aldea de San Martín o Samartín, advocación de la que fue la antigua iglesia parroquial de Salas, la cual se encuentra en el comienzo de la subida a El Viso. Fue parroquial hasta el año 1896 cuando los cultos se trasladaron a La Colegiata, que pronto visitaremos, quedando a partir de entonces como capilla del cementerio, que vemos a la derecha. Fue en origen un monasterio fechado ya en el siglo IX cuyos más importantes elementos, del Arte Asturiano prerrománico, se encuentran el el museo habilitado en la antigua capilla de la casa de los Valdés-Salas, que también veremos


La iglesia medieval fue totalmente rehecha en el siglo XV con la impronta gótica imperante, acometiéndose importantes reformas en el XVIII, en las que se añadieron elementos como la espadaña. Frente a ella y en el camposanto hay dos texos o tejos, árboles propios de espacios sagrados. El situado frente a su portada oeste, a la izquierda de la foto, se dice es milenario y ha sido declarado monumento natural


Justo encima de la iglesia de San Martín de Salas se encuentra, solitaria en un rellano cerca de la cumbre, el santuario del Viso. Sus primeras noticias escritas aparecen en el año 1604 gracias al Libro de la Cofradía en el que se manifiesta no obstante que el culto mariano en el lugar viene"desde tiempos inmemoriales", estando localizada una Fonte del Ermitaño lo que da pie a sospechar en la ancestral presencia de eremitas en parajes neméticos desde muy antiguo. Hubo obras en ese siglo XVII y una reconstrucción completa del templo en 1708. Padeció incendio en 1945 y volvió a abrir al culto en 1954

Según el crecimiento del arbolado circundante y sus periódicas talas, la veremos mejor o peor. Aquí por ejemplo reconocemos su calvario de las tres cruces, a la entrada de su campo desde la carretera local. Compartimos su historia de Wikipedia:

"El Santuario de la Virgen del Viso es la patrona del concejo de Salas y un referente de los fervores marianos de, al menos, la zona central de Asturias. Frente al templo hay una gran explanada, rodeada de árboles y un enorme paredón junto a varios robles centenarios. También es una zona de atracción turística tanto para andarines como para cicloturistas de montaña, ya que en bicicleta de carretera no es posible el acceso al santuario. La ruta a recorrer, con inicio en la propia villa de Salas, tiene como designación «PR AS-131» con un recorrido de nueve km —ida y vuelta— y un ascenso de 435 metros. Para descanso, juego y diversión familiar hay el «área recreativa del Viso» cerca del santuario, muy bien dotada y mantenida.​ En el Libro de la Cofradía de Nuestra Señora del Viso de 1707 se hace referencia a otro anterior, de 1604, en el que cita que la devoción y el culto en este santuario se remonta a «tiempos inmemoriales» (...) 
Como en muchos lugares de gran antigüedad, siempre hay una parte de leyenda referente a las raíces del lugar, y posteriormente empiezan a surgir documentos que concretan y referencian los hechos. Así ocurre también en el caso de este santuario. Además, la leyenda es muy similar a la de otros santuarios y ermitas. 
Leyenda áurea 
Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció a un pastor y le expresó el deseo de que se le construyera un templo en su honor en el mismo lugar de la aparición. Como el lugar estaba bastante distante de la villa y a una altura considerable, los vecinos decidieron construirlo algo más abajo, en la zona llamada «La Folguerúa», por razones de mayor proximidad y comodidad. Una vez tomada la decisión, los materiales para la construcción que se reunían cada día en el lugar elegido aparecían al día siguiente junto a la peña donde se apareció la Virgen. 
Historia real 
El templo, muy sencillo, pequeño pero de dimensiones muy bien proporcionadas sufrió una vez más, en 1945, un gran deterioro debido a un incendio, pero gracias a la devoción a la Virgen del Viso y las aportaciones de los habitantes del concejo de Salas y de sus emigrantes a otros lugares de España y América pudo reconstruirse nuevamente. Pero este edificio no fue el definitivo, sino que se edificó otro, obra de los arquitectos Somolinos de Oviedo, que se inauguró el uno de julio de 1954. 
Gracias a la reja existente en la puerta, los peregrinos pueden ver a la Virgen en cualquier momento sin necesidad de pedir las llaves del santuario.​ 
De la imagen de la Virgen se tiene la siguiente cita del historiador Iglesias Rodríguez: 
Parece ser que la primitiva imagen era de barro o piedra y de pequeño tamaño, por lo que más tarde fue sustituida por otra talla mayor de madera, habiendo sucedido a través de los tiempos y por diversas causas a cuatro imágenes por lo menos, incluida la actual. Una de ellas fue profanada durante la Guerra Civil de 1936 y la siguiente fue pasto de las llamas con motivo del incendio del santuario en 1945. La imagen actual es obra del prestigioso escultor don Manuel García Martínez, natural de Santa Eufemia, en este concejo. 
El edificio interior, que contiene la parte más sagrada y reverencial, tiene una forma singular, ya que se ajusta a la geometría de la roca y su planta es hemioctogonal, siendo la parte más alta del santuario. El pórtico que lo rodea tiene forma hemidodecagonal en el que en cada lado hay un arco de medio punto, unos abiertos hasta el suelo para servir de accesos y otros, alternados, cerrados a media altura para hacer de ventana. El conjunto tiene una disposición ascensional desde el exterior al interior con una espadaña terminada con una cruz. El santuario tiene tres tramos de escaleras para acceder a una zona desde donde se puede contemplar a la Virgen desde varios ángulos. El planteamiento arquitectónico se inspira en las iglesias que tienen gran cantidad de reliquias y permite que numerosos fieles puedan visitarlas y venerarlas como ocurre en los templos del románico tardío. La centralidad que tiene hacia lo más sagrado no es absoluta, ya que se trata de medio dodecágono, pues el templo se amolda a la forma de la roca que circunda la otra mitad. 
En el interior se encuentra la imagen de la Nuestra Señora del Viso en un retablo moderno con abundante simbología rupestre. Además están mencionadas todos las parroquias del concejo de Salas, ya que la Virgen es patrona del concejo".


Muy posiblemente estos castaños sean descendientes-supervivientes de los que antaño tanto se gustaba plantar en los caminos para proporcionar buena sombra y, también, cierta protección contra vientos y lluvias, además de proporcionar alimento dado que los frutos caídos al Camino se consideran 'públicos' y pueden recogerse por quien pase, calmando hambres, especialmente en tiempos de penuria, aunque antes, primero de la llegada de maíz y patatas de América, constituía una de las principales bases alimenticias del campesinado, pues hasta el pote era de castañas y muchas veces incluso el pan


El Camino, de tierra y piedra, es mayormente llano y está bien trillado, avanzando recto hacia la villa de Salas, siempre de frente, sin riesgo a duda ni extravío


Tramos de sol alternan con los de la sombra que proporciona el castañar, este itinerario es sumamente bello y constituye un hermoso tramo final antes de llegar a la villa, si bien muchas veces los peregrinos, que no siempre pueden desprenderse de 'su dueño, el reloj', al llegar aquí, presos de las prisas, avanzan con ganas de llegar a Salas, donde prácticamente todos hacen un alto, bien ya para pernoctar, o bien para seguir con la subida a La Espina


Aquellos que hagan parada y fonda en Salas acaso puedan visitar el santuario de El Viso, si bien subir andando a él constituye un esfuerzo considerable, aunque se deje la mochila en el albergue, para los caminantes que ya llevan unos cuántos kilómetros encima y, sobre todo, para los muchos que aún les aguardan, para empezar, los duros repechos del paraje conocido, paradójicamente, como El Llanón, así como los anteriores y posteriores antes de ganar en Porciles la llanura de La Espina, pasando primeramente por Bodenaya


Mochila sí que la debió de subir a El Viso el vecino característicamente apodado José El Mochilas, emigrante a Cuba que, en su viaje de regreso cruzando el Atlántico en barco, "se desató una tormenta tal que nadie pensaba salir vivo de aquella situación. Entonces José «El Mochilas» se arrodilló y se encomendó a la Virgen del Viso prometiéndole que cuando llegase a Salas subiría a visitarla al santuario antes de ir a ver a su madre. El temporal se calmó, José «El Mochilas» llegó a Salas a las dos de la madrugada y se dirigió al santuario tal y como había prometido para agradecer a la Virgen el que lo hubiera salvado", leemos también en Wikipedia. 


Otros dos sucesos milagrosos se registran en los primeros años del siglo XVIII, así por ejemplo, "En el año 1706 hubo una gran sequía que duraba ya varios meses y ante tal situación se bajó en procesión, haciendo rogativas, la imagen de la Virgen del Viso desde su santuario hasta la Colegiata de Salas y antes de que la procesión llegase a esta, empezó a llover asegurándose así las cosechas de la vecindad. Al año siguiente, un militar salense, "el coronel Francisco de Malleza Prado se encomendó a la Virgen del Viso durante una batalla para la conquista de la ciudad de Tortosa en la Guerra de Sucesión Española y salió salvo mientras morían todos los soldados y jefes que le acompañaban."


Abajo, en el valle, reconocemos entre los árboles la antigua fabrica de Danone en Salas, inaugurada en 1981 y que es actualmente y desde 2023 de la quesera neerlandesa Royal A-Ware, quien la compró tras el traumático cierre de la sede salense en 2022, pues era toda una institución en el concejo. La fábrica, que reanudó su actividad en 2025, viene a señalar la entrada en el casco urbano. Yago González daba así la noticia de su reapertura en La Nueva España del 16-12-2025:
"La empresa láctea holandesa Royal A-Ware, que hace dos años adquirió la antigua factoría de Danone en Salas, prevé comenzar a fabricar mozzarella en la planta en agosto de 2025, según ha anunciado este lunes la compañía en la visita institucional encabezada por el presidente del Principado, Adrián Barbón. 
Royal A-Ware invertirá un total de 100 millones de euros en la factoría de aquí a 2026, ha anunciado el director financiero de la empresa, Antonio Rodríguez. El grueso de dicha inversión, unos 85 millones, se ejecutará este año 2024 y el que viene. 
La factoría contará con un centenar de trabajadores que se incorporarán paulatinamente a partir de enero para ir preparando el inicio de la producción. La mayoría del personal son empleados ya afincados en Asturias (algunos de la misma Salas, procedentes de la fábrica de Danone), o asturianos que retornan a la región para ingresar en el proyecto. Actualmente ya hay 17 trabajadores contratados."

Un par de años antes la noticia del cierre de Danone causaba un gran impacto en Salas y en Asturias entera, de esta manera lo anunciaba José L. González Paloma Lamadrid en el diario El Comercio del 7-5-2022:
"La decisión de Danone de «cesar» su actividad en la planta con la que cuenta en Salas cayó ayer como un jarro de agua fría en Asturias. La compañía del sector alimentario comunicó a los trabajadores su intención de abrir un «proceso de diálogo» que gire en torno a su propuesta de «intención» de poner fin a la actividad, lo que se interpreta en diferentes ámbitos como un cierre de las instalaciones. 
La planta de Salas cuenta en la actualidad, según fuentes de la propia compañía, con 79 trabajadores directos (además de otros 30 indirectos), cuyo futuro queda ahora en el aire. Dedicada a la elaboración de postres lácteos y queso fresco, la fábrica ha visto cómo en los últimos años sus cifras anuales de producción iban mermando. La empresa pone el argumento de la demanda encima de la mesa para justificar la decisión anunciada ayer a los trabajadores, un proceso de «racionalización» que llega ante la «necesidad» de adaptarse a las «tendencias actuales y futuras del consumidor». Fuentes de la compañía reconocen que los productos que se elaboran en Salas hace tiempo que no tienen la misma salida en el mercado que una década atrás y ponen el foco en los quesos para justificar la decisión.



El anuncio cogía por sorpresa a los trabajadores. El secretario del comité de empresa, Juan Carlos García, explicó que aún no se ha abierto el periodo oficial de consultas del expediente de regulación de empleo (ERE) y que por ahora compañía y sindicatos están en las conversaciones previas. La plantilla sabía que la situación de la planta «no era clara» desde mucho tiempo atrás. De hecho, «en los últimos 10 o 15 años hemos pasado de producir 30.000 toneladas a las 11.000 actuales», apuntó García. No obstante, no esperaban que Danone adoptara esta decisión de manera tan repentina..."


La factoría de Royal A-Ware se encuentra en lo que fue la antigua N-634 y más antiguamente carretera Oviedo-Villalba, como se la conocía oficialmente, y también carretera de Galicia y de Occidente, la cual, oculta por el arbolado del Nonaya, sustituyó al Camín Real de Galicia como arteria principal de las comunicaciones asturianas con tierras gallegas 


En este tramo que entra en Salas la vía, urbana y local, recibe el nombre del valenciano Ricardo Fuster, presidente de Danone en España que auspició la construcción en Salas de la factoría láctea. Allí, tras los árboles, se distingue el tejado de una de las naves de maquinaria del Ayuntamiento


Un poco más arriba seguimos viendo la antigua iglesia de San Martín con el cementerio, así como la aldea de su nombre, cuyas casas se extienden en parte a lo largo de la carretera local que sube a El Viso, de renombrada romería el 15 de agosto y grandiosa fiesta en Salas


Alternativo a la carretera, también existe un camino que sube recto y directo al santuario, el PR AS-131, que sigue posteriormente hasta la cumbre y cuya descripción compartimos de la web del Ayuntamiento:
"Dentro del núcleo de Salas bajamos la calle del Puente, en la casa de Miranda giramos a la derecha, hacia la Plaza de la Vega del Rey, donde podemos aparcar nuestro coche. En la plaza nos dirigimos hacia la montaña del Viso por el paseo de San Martín. Al fondo, en le cruce, se encuentra el panel de inicio, aquí comienza (hacía la derecha) nuestra Ruta. 
Recorrido: Comenzamos la subida por la carretera hasta la iglesia de San Martín, donde podemos detenernos a contemplar la iglesia las espléndidas réplicas de la s piezas prerrománicas del siglo X, así como los centenarios tejos, uno de los cuales fue declarado Monumento Natural. 
A unos 120 metros abandonamos el terreno asfaltado y cogemos el camino de la derecha, que nos lleva al Área Recreativa ¿El Viso¿. En este recorrido encontramos algunas cabañas de piedra, reflejo de la importancia que tuvo la ganadería de la zona. La abundante vegetación de castaños y robles proporciona una generosa sombra al senderista. Tras caminar durante unos veinticinco minutos desde la iglesia, llegamos al robledal del viso, cruzamos la carretera para subir hasta el Área Recreativa, donde podemos hacer un alto para reponer fuerzas. Continuando la ruta en la parte superior del área por la senda marcada por las cruces blancas, que representan estaciones de Vía crucis, se alcanza un diez minuto la ermita del Viso. 
Una vez llegado a la Ermita, desde donde contemplamos una hermosa vista de Salas, a la izquierda un camino de tierra nos conduce al Campo de tiro y área deportiva; aquí comenzamos, con un ligero ascenso, la circunvalación al Campo de golf. En este tramo nos ofrece desde el Pico El Viso, punto más elevado de nuestra senda con 675m, la posibilidad de disfrutar de la panorámica de montañas, valles y pueblos de buena parte del concejo (Pico Aguijón, Pico Monxagre, Las Centiniegas, Ardesaldo, Priero, Daner..) 
Alternativa: Desde la zona alta del Área Recreativa del Viso puede optarse por alargar el paseo, tomando a la derecha una pista que rodea la Sierra por el norte y alcanza en una hora de camino el Campo de Golf, encontrándose con la ruta principal".

Hasta 1936, la novena de Nuestra Señora de El Viso, que empezaba ocho días antes del 15 de agosto, pasó a celebrarse en la parroquial de Salas (La Colegiata de Santa María la Mayor), bajando la imagen a la villa, con lo que aumentaron considerablemente los asistentes. Acabando la novena la Virgen es devuelta al santuario en multitudinaria procesión, celebrándose misa solemne y continuando con romería popular. Marcos Francos Segurola lo relata para La Nueva España del 17-8-2025:
"La Virgen del Viso regresó ayer, viernes, a la ermita. Centenares de salenses y acompañantes subieron con la patrona de la villa bajo un sol de justicia. Cargada en hombros, la Virgen llegó a las 12.30, justo a tiempo para el comienzo de la misa que anualmente tiene lugar en el exterior de su ermita. a cinco kilómetros de la vilal salense y a 600 metros de altura. 
Carmen de Aspe, hermana mayory presidenta de la Cofradía de Nuestra Señora de Viso, explicó que esta misa es el encuentro de familias que están fuera y que vienen una vez al año a Salas. Para De Aspe, como para muchos otros asistentes, es esta cita una ocasión "muy emotiva, como todo lo que sucedió en estos nueve días". La Virgen permanecerá en la ermita hasta el último sábado de enero, día en el que volverá a bajar para la Misa de Cofrades Fallecidos. 
Tras la ceremonia tocaba desmantelar toallas, mesas, sillas y todo tipo de pinchoteo para disfrutar en compañía de uno de los días más especiales del concejo. Las charangas tocaron al compás de los casi 40 grados que marcaron ayer, el día más caluroso del verano en Asturias. Ni siquiera ello colmó los ánimos de los presentes. 
Es el caso de María Begoña Rodríguez y de ‘Monchu’ Fernández, de Grado, quienes llegaban con un "postre estrella" reservado, unos cubiletes de Carajitos El Profesor. Normalmente suben a la ermita, pero este año, ante las temperaturas, rezaron el rosario el día anterior y así ir directos a la romería campestre. "Un día como hoy es tremendo, y más hace años cuando uno era joven", contó Fernández entre risas. 
"Aquí se juntan tres generaciones distintas", indicó Sonsoles Revaque y Dolores Salas, oriundas de Salas y "viseras de toda la vida". Sus madres eran salenses y hoy acuden a la fiesta con sus hijas y nietas, para quienes han pedido en la ermita "salud, dinero y amor". 
La generación más joven tiene una potente representación "hasta que apaguen las luces", como señalaron Catalina Suárez, Ana Fernández y Lucía Domenech, quien subrayó que este ha sido el Viso "más caluroso". Salenses de toda la vida, acudían equipadas con suficiente sidra y tinto «para pasar todo el día». Los presentes lo tienen claro. El Viso "es familia" y tiene mucho de la cultura autóctona. La alemana Katrin Beilharz acudió con su marido Hugo Gutiérrez, de familia salense. "Es muy especial porque se siente libre, no es un evento organizado", subrayó Beilharz, quien expresaba que en su país no hay este tipo de festividades".

Continuamos pues haciendo camino por este tan agradable y acogedor sendero entre árboles que, a la vez, delimitan las fincas existentes a ambos lados


El Camino, si bien sin asfalto, ha sido acondicionado en algún punto, allanándolo y echándole alguna capa de piedras. Por suerte no fue asfaltado ni hormigonado


Cuando quien esto escribe pasó por primera vez por aquí en 1993 había algunos pasos algo complicados y con bastante vegetación. También una poza de barro que, no fácil de ver, te podías hundir en ella hasta la rodilla, incluso en pleno mes de agosto


En la actualidad, aquellos problemas se han solventado y, además de las periódicas tareas de desbroce, el paso continuado de peregrinos a lo largo de estas décadas han hecho de este un camino bien pisado y fácil de caminar y seguir


Y El Viso siempre ante nosotros, solar de la patrona de Salas, según quedó estipulado por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos de la Santa Sede el 1 de junio de 1965 y que se hizo pública solemnemente el 15 de agosto siguiente, día de la romería:
"La Sagrada Congregación de Ritos, en virtud de las especiales facultades que le han sido concedidas,...en atención a lo expuesto y a los ruegos del Excelentísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Oviedo, ha concedido benignamente la gracia solicitada y constituido,declarado y confirmado a la Bienaventurada Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Viso Patrona Principal ante Dios de todo el municipio, con todos los derechos y privilegios que la rúbricas señalan a los patronos principales del lugar."

La devoción es, recordamos, muy anterior, documentadamente aparece en 1604 pero ya se señala entonces que es mucho más antigua. Seguimos compartiendo de Wikipedia:
"No se conoce con exactitud la fecha en que se instituyó la «Cofradía de Nuestra Señora del Viso». Sin embargo, es posible situarla con cierta proximidad, ya que el papa Clemente VIII otorgó una Bula pontificia el 12 de enero de 1604, petición hecha por Fernando de Arango, colegial de Salamanca y natural de San Martín. Esto hace suponer con bastante verosimilitud que la Cofradía ya existía en épocas anteriores, si bien no estaba instituida canónicamente. Mediante este documento, que se guarda en el arca de la Cofradía, se concedía indulgencia plenaria a los cofrades en las fiestas más importantes de la Santísima Virgen sujeta a ciertas condiciones como la de visitar el santuario o poseer la Bula de la Santa Cruzada. El papa Pio IX renovó y amplió estas gracias en 1877 mediante otra Bula y que se extendía a personas no cofrades, devotas de la Virgen del Viso. También el obispo de Oviedo don Gregorio C. de la Fuente concedió el 10 de agosto de 1604 cuarenta días de indulgencia a los que rezasen devotamente una Salve a la Virgen del Viso".

En cuanto a la iglesia de San Martín, el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos, recoge que su fundación "se remonta a fines del siglo IX por Gonzalo, hijo de Alfonso III. Fue refundada en el 951 como monasterio, y de este siglo se conservaba un total de once lápidas, de fundación y consagración, algunas con la cruz de la Victoria, símbolo de la casa real asturiana", las cuales fueron desmontadas y se exponen en el citado museo de la Fundación Valdés-Salas en la capilla de la antigua casa familiar de Fernando Valdés-Salas, Inquisidor General y fundador de la Universidad de Oviedo (antes estuvieron en la Torre de Salas)


La epigrafía y elementos prerrománicos nos permiten vislumbrar su espléndido pasado altomedieval, sin embargo, otros documentos de la época, incluidos en el Liber Testamentorum del ovetense obispo Pelayo, pueden ser interpolaciones hechas por él unos dos siglos y pico después, como la supuesta donación de la iglesia de San Martín "in territorio Cornellana" en 896, o una nueva donación datada en 1006 por la que se volverían a dar iglesia y monasterio al obispado, lo que contradice a otro de 1020 "en el que el monasterio de San Martín se encuentra libre de cualquier dependencia respecto a la Iglesia ovetense", leemos en el Gran Atlas del Principado de Asturias


La lápida de reconstrucción del templo en 951 menciona a un Afonsus Confessus que, en opinión del historiador Diego Santos sería hijo de Fruela II, quien llegaría al monasterio aquí ya existente ciego e indultado por Ramiro II a causa de sus rebeliones. Otra lápida, que veremos en el museo, fechada en 969, formaría parte de la sepultura de esta persona. Consultamos la ficha de este monumento en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Asturias (IPAA), que dice así:
"Figura esta iglesia en una donación realizada por el Archidiácono Gundisalvo (Gonzalo) hijo de Alfonso III el 26 de junio del año 896 (Liber Testamentorum). En el año 951 dieron comienzo una serie de reconstrucciones, según una inscripción conservada en una lápida. Vuelve a ser mencionada el 29 de agosto del 1006 en la donación realizada por la reina Velasquita esposa de Bermudo II de León. (Monge Calleja, tomo I, p. 421 (ficha 221). Figura igualmente entre las iglesias del municipio en la nómina del Obispo D. Gutierre de Toledo, realizada entre los años 1385 – 86 (Fernández-Conde). Fue la parroquia del núcleo urbano de Salas hasta el traslado de la feligresía a la Colegiata de Santa María la Mayor en 1896. De su fábrica medieval quedan algunos elementos dispersos en los muros del edificio (actualmente en el museo del prerrománico de San Martín ubicado en la torre del castillo de Salas) aunque fue totalmente reconstruida a finales del s. XV". 

A la derecha de Samartín y un poco más cerca, justo encima de la Avenida Ricardo Fuster, es la casería de Llazán, en la carretera AS-369, que comunica Salas con Pravia. De aquí son las Fabas de Llazán y, más arriba, son las camperas de Las Cogollas


Discurre plácidamente el Camino flanqueado por sebes o setos silvestres con zarzas, ortigas, árboles y arbustos que separan en sendero de las fincas colindantes


Bucólica senda arbolada que nos acerca a Salas, pasando primeramente por Mallecín o Maecín, en términos que pertenecen a la parroquia de Salas, en la que entramos ahora


Esta gran nave, cerca de La Rondiella, así como Llazán y Samartín, al otro lado del río y al pie de El Viso, son también de la parroquia de Salas, villa capital del concejo. Más a la derecha es La Minesa, sierra y lugar de la parroquia salense de Villamar, donde se encuentra, en la Avenida Ricardo Fuster, el Llagar El Buche, al que se puede acceder desde aquí por el camino que comunica esta nave con dicha avenida


Continúa este plácido paseo acercándonos paso a paso hacia la villa de Salas por términos de Mallecín o Maecín recorriendo este maravilloso bosque lineal que es aquí el Camino, paralelo al río Nonaya


Un montón de piedras en la vereda formaría parte de alguna antigua muria o acaso incluso de algún antiguo empedrado en uno de los tramos que más tiende a formarse algo de barrizal


Y es que aquí tenemos un pequeño canal o acequia que parece hecho para canalizar las aguas sobrantes de las lluvias hacia los prados, evitando que estas encharquen el Camino


Los árboles extienden sus ramas sobre la senda, la cual rezuma frescor incluso en pleno verano


Una vieja muria de piedra a nuestra derecha se cubre de vegetación; el Camino de Santiago se encaja entre fincas y arbolado pero siempre está expedito y es suficientemente ancho para pasar a buen paso y sin problemas


Y aquí, caminamos a la sombra de algunos carbayos, aunque es el castaño sin duda el árbol predominante, una experiencia maravillosa por la belleza y colorido que nos ofrece este paisaje arbóreo, intensamente verde en primavera, muy umbrío en verano, y que pasa a pardos, amarillos y naranjas en otoño, cuando el suelo se cubre de hojas caídas. En invierno, con los árboles desnudos, el sol entra en todos los recovecos que el resto del año permanecen en sombra parte del día o durante toda la jornada


Muchas veces tenemos la sensación que, cuanto más nos acercamos a un objetivo, en este caso la villa de Salas, más parece dilatarse nuestra llegada a él, pese a su proximidad e inmediatez, como se nos antoja es también este el caso. Sin embargo, este encantador paseo por la fronda hace este recorrido sumamente agradable de caminar


Vivimos en toda su intensidad el significado literal de la palabra peregrino, del latín per ager, es decir, quien va 'por el campo', como bien dice Xacopedia:
"La palabra peregrinación está formada por la preposición latina per [a través de] y del término ager [campo]. La preposición forma parte también de palabras como peligro [periculum], ‘perito’, ‘experto’ o ‘experiencia’".

De ahí vendría la palabra peregrinus, también latina, con la que se describía a quien viajaba a un país extraño, que más tarde tendría una acepción marcadamente devocional, explicándose entonces que "el peregrino es la persona que realiza un camino que se dirige hacia una meta situada en un lugar considerado santo, por el hecho de que allí nació, vivió, murió o está enterrado alguien que tenga tal consideración", dice también la Xacopedia


Llegamos así ahora a la altura de esta nave en medio del ager, del campo, que mira hacia el río y por donde va el camino a la Avenida Ricardo Fuster en La Minesa


Allí está la 'casa de la luz', en la entrada desde la avenida a las instalaciones de Ferrallas Los Llanos, otra de las empresas instaladas en 'La Recta', como conocen muchos a la avenida


Unos metros más adelante está la bifurcación con el camino que va a la carretera. Si quisiésemos comer en El Buche confirmemos antes que está abierto para no hacer el desvío en vano, pues así era glosado por José García en La villa de Salas y las cosas del comer en La Nueva España del 14-5-2025:
“El Buche”, propiedad de nuestra también muy estimada amiga Loli, viuda del recordado Jose, q.e.p.d., y de sus dos hijos, copropietarios de “Ferrallas Los Llanos”. Reunía y reúne “El Buche” todos los ingredientes para triunfar en el difícil mundo hostelero, a saber: gran aparcamiento al lado de la carretera general, modernas instalaciones bien dotadas de completo equipamiento profesional, amplios locales para comedores, con salón de gran capacidad de comensales que permite incluso hacer bailes tras los banquetes, etc. 
Sorprende un tanto que, desde su cierre, cercanos ya los tres años, no haya habido emprendedores que apuesten por retomar la actividad, pues con profesionales cualificados al frente volvería a instalarse en la senda del éxito, máxime si como es previsible, a más tardar en el próximo año, reabrirá la empresa de origen holandés Royal A-ware, la que fue factoría de Danone, con unos ochenta puestos de trabajo directos estimados, más los inducidos. Dicha fábrica está ubicada a escasos metros de “El Buche”.

En medio, un mojón indica a los caminantes seguir todo de frente, salvo que deseen desviarse a comer en dicho restaurante, que tuve el placer de visitar grabando uno de los capítulos del programa Guía Chigrín de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RPA), emitido el jueves 1 de septiembre de 2016 y que podéis ver aquí: https://www.rtpa.es/video:Guia-Chigrin.-Capitulo-21_551472769872.html (a partir del minuto 35:57)


En estos lugares sombriegos es donde a veces señales y mojones pueden pasarnos más desapercibidos pese a pasar justo delante de ellos, 'camuflados' en la umbría


Pese a no existir mayor problema para seguir el Camino, la existencia de un hito, flecha o indicación jacobita pertinente cada ciertos metros nos asegura que no nos hemos despistado ni dejado ningún desvío atrás


Y así discurre nuestro itinerario de aproximación a la villa de Salas, muy muy cercana ya pero que no veremos en su extensión hasta pasar las primeras casas de Mallecín o Maecín


Venerable arbolado se yergue ante nosotros extendiendo su ramaje sobre el Camino, que en otoño se cubre de hojarasca, la cual termina amontonándose en las veredas...


Entre los árboles, el valle con El Viso, Samartín y Llazán, acaso la villa de Flaccius o Lacius, antiguo posesor en tiempos de Roma o en la alta Edad Media


Y aquí está La Minesa con las naves de Ferrallas Los Llanos y, encima, en una colina, la capilla de Santa Ana, perteneciente a Casazorrina o Zorrina, parroquia por tanto de Villamar. Se dice fue la antigua iglesia parroquial, consagrada por Adolfo, primer obispo de Oviedo/Uviéu, aunque la traza actual del santuario es posterior a aquel legendario episodio. Es renombrada la fiesta del Cristo de Santa Ana a finales de Agosto y en el interior se guardan tres imágenes románicas. Adjuntamos parte de su ficha en el IPAA:
"Situada en un promontorio, alejada del núcleo de población, entre Casazorrina y Villademar se levanta este edificio de origen medieval que desempeñó las funciones de iglesia parroquial hasta el año 1749 en que se trasladó la parroquia al templo actual situado en Villamar (Madoz dice recoge la noticia de que esta ermita fue iglesia parroquial). Figura ya citada en el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo en la donación realizada por Fruela hijo de Alfonso III, realizada el 24 de octubre del año 912, en una donación realizada en marzo del año 1122 al Monasterio de Cornellana y posteriormente aparece incluida en el listado de parroquias realizadas por el obispo Gutierre de Toledo en 1385 (ver ficha anterior). 

Situado en un terreno rocoso de acusada desnivel el edificio que se conserva actualmente con la denominación de capilla del Cristo y Santa Ana, es de nave única con cabecera recta, retranqueada en planta y de menor altura, siguiendo modelos de tipología popular románica. 

La nave sin vanos de iluminación, tiene un pórtico lateral ciego en el lado norte, probablemente realizado con posterioridad y cubierto a una sola agua por la prolongación del faldón de la cubierta que protege una puerta adintelada. En el imafronte también se abre con una sencilla puerta adintelada, descentrada del eje de la fachada y en su extremo noroeste se eleva adosado un rústico machón coronado por una espadaña con un solo vano de tipología muy popular sin duda añadido posteriormente. En el interior de la nave hay un arco de triunfo de medio punto con una sola rosca, desornamentado que se apoya sobre impostas lisas. En el muro sur se abre la única ventana original (actualmente iluminado por claraboyas en el tejado) y al exterior hay canecillos prismáticos lisos. Hay imaginería popular de tradición tardomedieval". 

Dados sus orígenes medievales, Románico digital le dedica una buena entrada, que deseamos compartir también aquí:
"El origen del topónimo Villamar podría estar en relación con un antropónimo de origen latino; en efecto, numerosas localidades deben su actual denominación a un antiguo nombre de persona, por ejemplo, el propietario de una explotación agrícola, cuyo nombre perdura una vez se ha desarrollado en torno a ésta un núcleo de población, al que pasa a identificar en su totalidad. Teniendo esto en cuenta, es probable que el origen de esta localidad fuese una villa propiedad de un hombre llamado Mario (villa marii), de donde habría derivado el nombre actual.

Las primeras y no demasiado abundantes referencias a un templo en Villamar lo citan bajo la advocación de San Félix. Ubicado en el lugar en que hoy se levanta la capilla de Santa Ana, en el barrio de Casazorrina, fue uno de los primeros edificados en el concejo de Salas. Según recoge L. Iglesias, una inscripción en piedra, actualmente desaparecida, dejaba constancia de su consagración por parte del primer obispo de Oviedo. 

Aunque fruto de las interpolaciones pelagianas, en el Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo existe una temprana referencia documental al templo de San Félix de Villamar, que estaba incluido entre las donaciones efectuadas por el rey Fruela en el año 912 a la catedral de San Salvador de Oviedo. 

Una nueva referencia, menos concreta, a Villamar aparecía en un documento fechado el 7 de marzo de 1124 en el que el conde Suario y su esposa Enderquina vinculaban el cercano monasterio de San Salvador de Cornellana, fundatum in asturis territorio salas, a la importante abadía francesa de Cluny. El vínculo se acompañaba de la correspondiente donación de bienes de diverso tipo, entre los que se encontraban in terra de Salas [...] alia hereditate de uilla mar et linares.

Aunque muy alterado su aspecto original, en la actual iglesia parroquial de San Félix de Villamar se conserva una talla románica de la Virgen con el Niño. Se trata de una imagen de pequeño tamaño, apenas 30 cm de altura, que representa a ambos personajes según el modelo más habitual, esto es, la Virgen actuando como trono o sedes sapientae del Niño, quien, portando el Libro y bendiciendo, se sienta en este caso sobre una de las rodillas de su madre y no sobre ambas. La factura popular de esta talla la pone en relación, como veremos más adelante, con las imágenes conservadas en la antigua parroquia de Villamar. 

La hoy capilla de Santa Ana de Villamar fue edificada sobre un terreno irregular, rocoso y de fuerte desnivel, especialmente apreciable en la zona de los pies del edificio. Este templo sigue en grandes líneas la tipología constructiva habitual entre las edificaciones de carácter religioso en el ámbito rural de Asturias, tanto en lo que respecta a su planimetría como a sus elementos constructivos básicos. Los condicionantes externos, geográficos y económicos principalmente, configuraron una serie básica de características arquitectónicas y escultóricas muy concretas en sus construcciones románicas, de aspecto popular en muchas ocasiones, características que además se mantendrán durante un prolongado período de tiempo, configurando un conjunto muy específico que posteriormente recibiría el sobrenombre de tardorrománico. 

Se trata de una iglesia de nave única y cabecera sobresaliente en planta, rematada en testero recto. La cornisa aparece recorrida por una serie de sencillos canecillos de volumen prismático y sin decoración de ninguna clase. Un amplio pórtico cuya techumbre se apoya directamente sobre el muro, con bancos corridos, protege la entrada principal, en el costado norte. Existe otro acceso, un sencillo vano adintelado y ligeramente desplazado a la derecha, en lo que se correspondería con la fachada oeste. La principal fuente de iluminación procede actualmente de unos vanos abiertos en el tejado, recientemente arreglado. Por su parte, el ábside cuenta con una pequeña ventana cuadrangular abierta en el lado sur

Las características del románico rural son apreciables también en los materiales constructivos; el paramento de Santa Ana de Villamar, por ejemplo, y como era habitual en este tipo de edificaciones, se levantó con mampostería, reservando los bloques de sillares, en este caso no todo lo bien trabajados que cabría esperar, para reforzar las partes estructuralmente más importantes del edificio, como las esquinas, el arco triunfal, los aleros o los marcos de los vanos. Los muros de la nave están sobreelevados con respecto a los originales, ya que los sillares situados en las esquinas del edificio no llegan, en todos los casos, a alcanzar la altura de la techumbre. A mediados del siglo XX se llevaron a cabo unas importantes obras de restauración y consolidación, ya que el tejado se encontraba muy deteriorado y había graves problemas de humedad y goteras en el interior; durante estas obras se realizaron algunas excavaciones en el pavimento que sacaron a la luz restos humanos de antiguas tumbas. La cubierta, tanto de la nave como del ábside, es a dos aguas, a teja vana en el interior. 

Lo más destacado del exterior quizá sea el campanario. Se trata de una construcción adosada en el punto de unión de los paramentos norte y oeste, pero con un claro carácter individualizado; es un campanario de volumen cilíndrico, la base más ancha, rematado en una espadaña de un único ojo. Su relativa altura y su situación, en el mayor desnivel del terreno, hacen que sea lo suficientemente destacada como para dominar la visión que se tiene de la iglesia a medida que nos acercamos a ella, al tiempo que rompe la monotonía de la línea horizontal creada por el cuerpo del edificio. 

El interior de Santa Ana de Villamar es de gran diafanidad. La separación entre el cuerpo de la nave y el espacio consagrado del altar se efectúa a través de un arco triunfal de medio punto y una única arquivolta, completamente desornamentada pero de buen despiece. La rosca del arco descansa sobre las jambas, sin columnas adosadas, y coronadas por capiteles imposta, sencillamente moldurados. 

Un banco de piedra sirve de soporte para el retablo de madera barroco, con columnas salomónicas y viva policromía, donde la imagen principal es un Cristo crucificado, conocido como Cristo de Santa Ana, que sobrepasa la cronología y el marco estilístico del románico, lo mismo que las restantes imágenes dedicadas a San Pedro en su cátedra y al grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, deudor en su formulación de la iconografía de la Theotocos. 

Podríamos hablar, en general, de estas tallas de la iglesia de Santa Ana de Villamar como prototipos de las imágenes de devoción popular, ejecutadas toscamente por artesanos locales o santeros, que conseguían con ellas cubrir, de forma suficientemente digna, las necesidades de las pequeñas iglesias y ermitas rurales. Por regla general, este tipo de imaginería, de aspecto compacto, mantiene, durante un dilatado período de tiempo, el esquema compositivo románico, manifiesto en la rigidez e inexpresividad de las figuras, a pesar de los intentos, mejor o peor conseguidos, de dotar de volumen y movimiento a los plegados de los ropajes.

En el caso de Villamar, las tallas han sufrido graves alteraciones debido a desafortunados y sucesivos repintes, efectuados además con productos poco adecuados, por lo que sería aconsejable un proceso de limpieza y restauración".

En esta foto vemos mejor la carretera con el restaurante El Buche. En el blog Asturgeografic tenemos un buen reportaje fotográfico de la capilla y su interior, imágenes románicas incluidas. En él se nos dice que por ahí pasa un viejo camino entre Villamar, la cabeza de la parroquia, y Zorrina. El 24 de agosto de 2025 T. Cascudo nos ofrece en La Nueva España este artículo dedicado a la fiesta que aquí se celebra:
"En la pequeña localidad salense de Zorrina se enclava la capilla de Santa Ana, donde se celebra la fiesta en honor al Cristo de Santa Ana cada penúltimo domingo de agosto. Así que hoy, domingo 24 de agosto, como manda la tradición, el templo abrirá sus puertas para recibir a los vecinos y celebrar juntos "Santana", como se conoce popularmente. 
El historiador salense David Azpiazu corre a cargo de la organización de la cita desde los 16 años. Cogió el testigo de Mino de Ca García, la vecina encargada del festejo durante años para que no cayera en el olvido esta tradición. "No soy de Zorrina, soy de La Rodriga, pero quise continuar", señala. Además de preservar la celebración, se encarga de mimar esta capilla, que forma parte del Inventario de Patrimonio Arquitectónico de Asturias. 
"Hemos ido haciendo pequeñas cosas para mejorarla y ahora estamos con un proyecto de restauración porque presenta una grieta importante", apunta Azpiazu, vecino de Casa Gaspar, de La Rodriga. De su familia fue también la idea de encargar una vidriera para sustituir una antigua ventana en mal estado. Se colocó esta semana y este domingo se inaugurará formalmente..."

Flecha amarilla, casi borrada ya, pintada en la corteza de un árbol...


A partir de aquí el Camino tenderá a hacer un poco de cuesta, ascendiendo muy suavemente...


Preciosa fila de carbayos, el roble es para el escritor Ignacio Abella 'el árbol real' y en su libro La magia de los árboles lo plasma como tal. A su vez, la poetisa inglesa Ann Hawkshaw le dedica estos bellos versos, ideales para este Camino...
El roble es un árbol noble,
El monarca del bosque;
A través de las tormentas de invierno de mil años,
Su robusto tronco se ha mantenido en pie.

No es majestuoso , como el haya ;
El olmo más alto puede ser;
Y más graciosa la hermosa lima;
Aún así , es un árbol noble .

Una bellota, dejada caer por una ardilla
En medio de un mechón de hierba,
Puede ser un roble, en el que miramos
Con asombro al pasar .

Pero luego deben pasar años, largos años, para que crezcan,
Y esto puede enseñarlo a todos,
¡Qué cosas poderosas habrá en los tiempos venideros !
Puede que provenga de medios ahora pequeños.

¡ Qué poco pensaron quienes vieron !
Un retoño de roble verde en primavera
En algún viejo bosque hace mucho tiempo,
¡ Que flotase un rey !

Quizás vino algún antiguo druida.
Para arrancar de ella una rama;
Ahora es un barco valiente , pero él ,
¿Dónde está ese druida ahora?

Quizás una bellota de ese árbol
Arrojado sobre su tumba sin nombre ,
Y sobre ella ahora, en verde verano .
Las ramas oscuras y enredadas se agitan.

¡Qué hermosas las hojas tiernas del roble ,
En los brillantes días de primavera;
O, cuando un tinte más rico tiñe los cielos
De principios de otoño traen:

Y todo sobre el suelo cubierto de rocío
Se colocan las copas de bellota ,
Son como cucharas ricamente cinceladas ,
Para banquetes de hadas .

Así pues, monarca de todos los árboles del bosque ,
En cada llanura inglesa ;
Todavía te coronamos , ¡ oh valiente y viejo roble!
¡Y largo, largo sea tu reinado!

Árboles y bosques constituyen "uno de los elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra", explica también la Xacopedia, pero sin embargo "el Codex Calixtinus (s. XII) no le presta especial atención. Sólo en el libro V alude de pasada a si alguna zona está más o menos arbolada. Le confiere, sin embargo, ciertas connotaciones divinas". 


Dicha enciclopedia, compendio del saber peregrino que espera por su ampliación y actualización, habla también del camino y los caminos en estos términos...
"Según el Diccionario de la lengua española, este término viene del celtolatino camminus, derivado del celtíbero camanon, que tiene las siguientes acepciones: “Tierra hollada por donde se transita habitualmente. Vía que se construye para transitar. Jornada de un lugar a otro. Dirección que ha de seguirse para llegar a algún lugar. Modo de comportamiento moral. Adecuación al fin que se persigue. Medio o arbitrio para hacer o conseguir algo. Cada uno de los viajes que hacía el aguador o el conductor de otras cosas”. 
La utilización de la palabra ‘camino’ como metáfora de la vida es muy antigua y también fue empleada como vía para obtener la salvación del alma, desde el punto de vista religioso. En el éxodo del pueblo de Israel, Moisés conduce a su pueblo hacia la Tierra Prometida; el camino es duro, pero cuentan con la ayuda de Dios si cumplen los mandamientos escritos en las Tablas de la Ley y la meta merece la pena. También fue utilizada la metáfora por el propio Jesucristo cuando dijo que Él era “el camino, la verdad y la vida” [Juan 14, 6] para alcanzar la salvación..." 

Y, en el apartado titulado Hacia un destino, se hace hincapié en que, en un contexto religioso, "toda criatura es un peregrino que recorre un camino que tiene como meta el encuentro con Dios, pero también la vida es un camino que el ser humano recorre hacia sí mismo. La idea de camino como ruta que se ha de seguir para alcanzar la salvación está presente en muchas religiones, que vieron la peregrinación como una metáfora de la existencia humana, que hace que nos preguntemos de dónde venimos y hacia dónde vamos, qué camino seguimos para llegar a la meta que deseamos".


Y volviendo a los bosques, se dice que, aparte de referencias concretas, en la literatura odepórica, la de los antiguos peregrinos, "no se les concede una especial relevancia a los árboles del Camino, quizá porque la convivencia con ellos era lo habitual. Estaban en el Camino y cumplían su misión. Aportaban sombra para el descanso en verano y cobijo contra la lluvia en invierno y días de lluvia. Como mucho se podían echar en falta en algunos tramos desarbolados. Pero también, llegada la ocasión, representaban una amenaza latente -robos, asaltos, misterios, espíritus desconocidos- en las zonas excesivamente boscosas prolongadas en un interminable y sombrío corredor hasta el reencuentro de nuevo de los espacios abiertos, casi siempre más seguros y menos dados a exacerbar la imaginación".


"Los árboles actuales del Camino, como en el pasado, definen etapas, establecen lugares de descanso, reparan con su solitaria sombra los prolongados descampados del Camino -también necesarios e igualmente reveladores- y animan el espíritu. En muchos casos, permanecen en la memoria, aunque no todos los caminantes perciban y sientan su presencia", continúa explicando. Hemos de tener en cuenta que los sentimientos relacionados con la naturaleza y su belleza han cambiado a lo largo del tiempo


Para los peregrinos del medievo y épocas posteriores, las penalidades del medio natural en el que se desenvolvía su caminata, obligándoles a grandes esfuerzos de supervivencia, no ayudaban a que tuviesen las percepciones que tenemos actualmente. Por ejemplo, el entorno era bueno o malo en virtud de lo cómodo que fuera de recorrer y lo que ayudase o incomodase en su itinerario; así los espacios urbanos, entonces muchos menos y más pequeños, eran altamente valorados en función de que era relativamente encontrar fundaciones hospitalarias para su socorro, alojamiento y cuidados, curas, descanso y alimentación, además de calor y lecho


La peregrinación no era la 'excursión' más o menos larga que tenemos hoy en día. Abundaban las enfermedades de todo tipo, una simple mojadura podía llevar a la pulmonía y la muerte, el mismo cansancio y el comer poco y mal destrozaba la salud. Cualquier herida, torcedura, caída, etc., podía tener graves consecuencias, lo que, unido al escaso desarrollo de la medicina, sobre todo para las clases más populares, careciéndose casi de médicos, hacían que lo que para nosotros apenas sería un contratiempo pudiese ser en aquellos tiempos una sentencia


"Es fácil observar que los textos y testimonios históricos de la peregrinación apenas mencionan la naturaleza en sentido positivo y cuando lo hacen aparece de pasada y en relación con algún momento o lance de la ruta", nos explica igualmente la Xacopedia, lo que nos hace pensar en cómo ha cambiado la percepción de las cosas en la mente humana según han pasado los siglos 


Incluso en el siglo XVIII, cuando ya aparecen los peregrinos caminantes que se mueven más por la aventura en la que consiste un viaje, algunos de los que plasmaron por escrito sus impresiones siguen observando el Camino y su entorno según sus dificultades. Así, lo que para nosotros es un delicioso paseo por el bosque a ellos les causaba aún hondo temor; o una dura cuesta compensada por el paisaje la calificaban como 'montaña horrible' y similares


Pensemos pues en lo que era peregrinar entonces y lo que es ahora, así como el cambio de mentalidad operado en el transcurrir del tiempo. Imaginemos la mentalidad de un peregrino de antaño y a qué miedos se había de enfrentar antes aún de emprender el camino. En no pocos casos los relatos de romeros de entonces son todo un rosario de calamidades. Baste recordar que solían hacer testamento antes de marchar, como señala igualmente la Xacopedia:
"Históricamente, antes de partir, era frecuente que el peregrino dejase redactado el testamento. Los viajeros cubrían sus hombros con una gruesa capa, ancho sombrero de alón en la cabeza y en su mano un largo cayado o bordón. El acto de despedida se realizaba en su lugar natal y en su iglesia, en una ceremonia religiosa en la que recibía la bendición y solicitaba la protección divina para superar las dificultades del largo camino. 
Entre las oraciones y liturgias específicas, figuran las bendiciones de insignias y atributos de la peregrinación. En la Misa del Peregrino, el ritual consistía en que primero se confesaban aquellas personas que iban a emprender el viaje; después de rodillas y ante el altar, se producían los cánticos de la comunidad y del sacerdote; eran siete salmos penitenciales, una letanía, ocho oraciones y otros cuatro salmos. Más tarde, ya de pie, el obispo o el párroco imponía el morral y entregaba el báculo a los que partían, en una ceremonia que se denominaba benedictio perarum et baculorum [la bendición de los morrales y de los bordones]".

Ello llevaba a que los peregrinos se uniesen en grupos, autoprotegiéndose, a veces desde su misma salida y otras, más frecuentemente sin duda, según iban agrupándose por el Camino, sobre todo según nacionalidades y regiones. No pocas veces se unían a las recuas de los arrieros, los grandes transportistas de la antigüedad, cuyas rutas tanto coincidían con las de peregrinación por aquellos sufridos 'caminos de herradura'


Nos unimos a un sendero, que llega a nuestra izquierda y debe ser el acceso a alguna finca, y nosotros seguimos subiendo suavemente entre los altos setos del bocage


En este trecho en suave cuesta, algunos lugares conforman un llamativo túnel vegetal


La hiedra crece entre las piedras, lo mismo que el musgo...


Se ve una buena caja caminera que delata la antigüedad de este trayecto, el cual pasó a ser vía pecuaria cuando se hizo la carretera Oviedo-Villalba, cuyos tramos fueron abriéndose a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX


Si las piedras del Camino pudieran hablar cuántas cosas nos dirían...


Aunque no hay más que una línea de árboles y vegetación a cada lado, pues detrás son fincas, hay parajes con un aspecto hermosamente selvático


Sigue el túnel vegetal en esta moderada cuesta en Mallecín o Maecín, la antesala de Salas


De pronto se levanta a nuestra derecha, más alto que la sebe, un gran muro de piedra a la entrada de esta aldea, cuyo nombre deber ser también de origen antroponímico, de un tal Mallius que tendría aquí su villae


Es la parte posterior de La Casa Baxu, del siglo XVI, hecha en mampostería a excepción de vanos como la ventana de la planta alta, enmarcada en sillería


Y, también abajo, una pequeña puerta trasera que daba acceso a las huertas desde la casa


Caminando un poco más veremos, desde la entrada, su fachada principal, pues un gran seto guarda su corrada o delantera 


También a la izquierda una enorme sebe cierra otra finca. Fijémonos en esta palmera y otros árboles ornamentales de La Casa Baxu


Por aquí acaba la subida y el Camino empezará a llanear


Y salimos a un rellano en el que el Camino se ensancha


Aquí seguimos de frente pero no nos olvidemos de mirar atrás para ver la fachada principal de la casona


Ha sido muy reformada, variándose volúmenes, materiales y fábrica pero conserva algunos elementos originales. En origen era de dos volúmenes con forma de torres y dos plantas, unidos por un cuerpo central bajo, que luego fue recrecido. Su ficha en el IPAA dice así:
"Situada en una finca aislada en las inmediaciones del núcleo de población de Mallecín, barrio perteneciente a la parroquia de Salas, se localiza esta vivienda de planta rectangular alargada compuesta de tres volúmenes, cuya antigüedad se remonta al siglo XVI. En origen se componía de dos volúmenes turriformes de dos plantas, unidos por un cuerpo bajo alargado, que posteriormente ha sido recrecido. El volumen del extremo norte se abre en el piso inferior por medio de una puerta en arco de medio punto descentrada del eje, al igual que la pequeña ventana del piso superior. En el piso superior de este cuerpo se adelantan los muros laterales a modos de antas o cortafuegos, solución empleada habitualmente para las viviendas con corredor. 
El cuerpo central alargado presenta la parte original del muro sin revocar y calada por diversas ventanas de pequeño formato, entre las que se distingue alguna del tipo saetera y una puerta adintelada en el extremo norte sobre la que hay un pequeño vano de flecha alargada en forma de buzón. El cuerpo del extremo sur, también de planta baja y un piso, muestra una fachada austera con un solo vano en el piso bajo en forma de puerta adintelada y pequeña ventana el piso alto. La fachada lateral que da al camino muestra igualmente un miro abierto con escasos y pequeños muros. La fábrica de la obra emplea aparejo de mampostería vista trabada con mortero y sin revocar, empleando sillares bien trabajados en esquinas y recercos de vanos, la cubierta en los cuerpo de los extremos era a cuatro aguas y la del central a dos, empleando armazón de soporte de madera y teja de tipo de barro de tipo árabe. Actualmente la vivienda ha sufrido una desafortunada restauración que ha alterado materiales y volúmenes originales al haber recrecido el muro del cuerpo central e instalado ventanas. Igualmente las tejas de la cubierta han sido sustituidas por tejas planas de hormigón y se ha sustituido la carpintería original (puertas y ventanas)".

Aquí vemos el cuerpo mejor conservado en esta fachada, estilo casa-torre con cortafuegos, ventana adintelada y portada de arco de medio punto


Ya hemos salido definitivamente del 'bosque caminero' y el Camino, más ancho, empieza a estar pavimentado, siendo en este tramo completamente llano


Arriba y pese a la distancia, vamos viendo mejor el santuario de la patrona de Salas y su entorno, tan bien estudiado en Arqueología del Espacio simbólico en el concejo de Salas (Asturias). Dos montes sagrados: El Visu y el Picu Muxagre de Andrea M. Miranda Duque:




Una muria, a la que se superpone un vallado, cierra la finca, densamente arbolada, que hay a nuestra derecha. A la izquierda sigue la sebe, muy alta


Luego hay un muro de piedra, cubierto de hiedra, y llegamos a una quintana


Esta es la entrada a dicha quintana, una antigua casería que dejaremos a nuestra izquierda



Nosotros continuaremos todo recto, reconociendo de nuevo en lontananza La Sierra Bodenaya con su parque eólico y su cima de El Rebollín


Y esto viene a ser el centro de Mallecín o Maecín, casas y hórreos en torno a una explanada, a manera de plaza, que encontraremos un poco más adelante


Hórreos que, algunos al menos, han sido restaurado, como este que tenemos a la entrada, en el cual se ha dejado el llabiegu, el antiguo arado romano


Los pegollos, de madera: por aquí sigue el Camino


En la subidoria, de piedra, se ha pintado una flecha amarilla


A la derecha, hórreo sobre bodega, muy alto y cerrado con faldones


Y aquí es donde salimos al rellano en torno al que se disponen la mayor parte de las casas del pueblo. El Camino sigue de frente siempre y en recto


Un poco más adelante, pasados los árboles del fondo, empezaremos a ver la villa de Salas, de la que nos separan unos cientos de metros. Estamos en concreto a un kilómetro aproximadamente de La Colegiata y de La Torre, el centro histórico


Al pasar, veremos a nuestra izquierda, después del hórreo de corredor, Casa Pruneda, otro elemento del patrimonio salense incluido en el IPAA, donde nos informa que es "una construcción con planta en forma de L compuesta de bajo, un piso y espacio aprovechado bajo cubierta, rodeado de dependencias agropecuarias, (cuadra y gran panera sobre camaranchón)". 


Desde aquí lo que mejor vemos no obstante, son sus fachadas noreste y sureste, siendo esta segunda la principal, la cual "se adelanta en forma de amplia galería apoyada en un muro lateral, adelantado a modo de almanque, y jabalcones de madera, flanqueada por dos cuerpos con muros de fábrica. Combina elementos de tradición popular, como el muro de la fachada del bajo, levantado mampostería enlucida, abierto con portón adintelado y dos pequeños vanos con otros de tradición ecléctica llegados a nuestra región especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX como la amplia galería acristalada con buhardilla elevada sobre el eje del alero. Una imposta de madera que va de lado a lado de la fachada delimita la parte superior del primer piso elevándose el muro a media altura donde se abren pequeñas ventanas de iluminación del espacio bajo cubierta".


La fachada lateral norte "está abierta con una pequeña ventana en el piso bajo y dos en el piso superior, una de ellas recercada con sillares de piedra y otra abierta posteriormente. La parte trasera del edificio tiene un patio delimitado por una gran panera con pegollos cortos apoyados sobre caramanchón de mampostería vista".


El tejado es a cuatro aguas, "con apoyo sobre armazón de madera y alero de canes, empleando como protección exterior teja curva de tipo árabe dispuesta a canal y cobija. La fábrica de los muros emplea aparejo de mampostería trabada con mortero, enlucida y pintada, dejando a la vista los recercos de vanos y cadenas de esquina".


Al lado, un hermoso hórreo de corredor, restaurado, en el que se tiende la colada y bajo el que se apila la leña


Podemos contemplar estas casas prácticamente sin detenernos; el Camino sigue todo recto, recalcamos, a su derecha


Y a la derecha, otro hórreo sobre bodega, espacio cerrado que se empleaba como cuadra, almacén de aperos, gallinero, taller, y lo que se precisase en cada casería. Fijémonos en la flecha amarilla pintada en el poste telefónico


De un entorno boscoso pasamos a otro rural e, inmediatamente, a otro más residencial, propio de los alrededores de los cascos urbanos de las villas y ciudades


El abandono de las labores tradicionales de las caserías y el crecimiento urbano de las villas y ciudades propicia el paso de los usos campesinos a los residenciales en gran parte de estos arrabales


Son, en buena medida, casas unifamiliares, unas tipo chalet y otras en base a la rehabilitación de antiguas caserías u otras dependencias de las mismas, normalmente todas con su terreno y parcela


Ahora, en esta bifurcación, seguiremos de frente, viendo al fondo el casco urbano de la villa


Estamos pasando junto a uno de esos caserones restaurados, con un hermoso corredor orientado al este bajo el tejado a dos aguas


Un poco más arriba vemos el altísimo viaducto de El Regueirón, en la Autovía A-63 Oviedo-La Espina, junto a la ladera norte de La Sierra Bodenaya


Antes de bajar, o a la vez que bajamos, disfrutamos de estas excelentes vistas del valle y de la población, sita donde el río Nonaya se abre a una espaciosa veiga tras bajar encajado entre las sierras de Bodenaya ('fuente del Nonaya') y de El Viso


Desde la portilla reconocemos, en primer lugar y más allá de la casa en primer término, la zona de El Faces, con los módulos de la Escuela de Educación Infantil Pequenos; detrás el edificio de grandes ventanales del IES Fernando Valdés Salas y, a la izquierda, el Colegio Público Chamberí


Nosotros tomaremos la Avenida del Llaniello, pasando unos metros a la derecha del instituto, para entrar en el centro urbano por la Plaza de San Roque, advocación del antiguo hospital de peregrinos de Salas, del que se conserva su capilla, al paso mismo del Camino


Las dos torres, la del campanario de La Colegiata y la de La Torre de Salas, son los símbolos por antonomasia de la población. Por ellos pasaremos atravesándola en dirección a La Campa y la calle Ondinas, donde comenzaremos la ascensión a La Espina

 
Salas es un topónimo de origen germánico, gótico más en concreto, afirma García Arias, que hace referencia a 'establecimiento sedentario' y que también podría designar "algún tipo de posesión agrícola de índole, señorial", dice citando al erudito Ramón Prieto Bances, palabra "presente en amplias zonas peninsulares y europeas que, como Uppsala, en Suecia, dan a entender la amplísima área de expansión". La misma etimología de la palabra sala está vinculada a esta raíz lingüística


Bajamos así suavemente en dirección a las últimas casas de Mallecín/Maecín, haciendo el Camino un poco de curva al ir perdiendo altura entre estas fincas


Aunque para un viandante es ancho de sobra, el espacio para el paso de un vehículo por aquí es sumamente estrecho, dado que se trata de un acceso secundario que no suele emplear ningún automóvil nunca


El Camino serpentea ligeramente a la sombra de la higuera y va acabando la bajada al llegar a la muria de otra casería


A la izquierda sigue el vallado de la finca a cuya entrada contemplábamos la villa y el valle


Ahora pasamos bajo un castaño...


Y admiramos esta majestuosa panerona que se alza sobre la muria y el Camino, la cual tiene un llamativo corredor cerrado con tablas dispuestas en forma de 'X'


A la izquierda, algunas huertas y, ya en llano, llegaremos a un cruce, en el que iremos a la izquierda, hacia las casas del fondo


Fijémonos en las estribaciones de las sierras de Bodenaya y El Viso cómo cierran el valle al ir acercándonos a su cabecera y al nacimiento del río Nonaya


Aquí en el valle es la zona de Paneraveiga, donde se encuentra la industria láctea quesera de Royal A-Ware que fue de la empresa Danone


A la entrada de esta finca, donde hay algunos pumares, vemos uno mojón jacobita. Estamos en un hermoso mirador sobre esta parte del valle, con Llazán, Las  Cogollas, La Sierra la Minesa, Samartín y El Viso al norte


En su artículo titulado Danone, Royal A-Ware y el concejo de Salas, publicado en La Nueva España del 14-2-2024, el polifacético e ilustre vecino Paulino Lorences hace un repaso a lo que significó y significa la instalación de estas empresas:
"Allá por el año 1981, empezaba a producir “ petit suisse” la factoría Danone en la villa, aunque inicialmente el proyecto de instalación de la empresa era en el concejo de Grado, donde todo fueron dificultades, por suerte aquí todo fueron facilidades. Hasta tal punto que  tuvieron que esperar a 1996 la obtención de la licencia definitiva de apertura. La fusión entre empresa y sociedad civil fue tan intensa, que aquí nació uno de los grandes postres lácteos que todavía comercializa la multinacional, el “flan de queso”. Producto que elabora el restaurante Menéndez situado en la villa salense, en una comida de directivos en dicha fonda, descubrieron esta delicia dulce y sabrosa, decidiendo empezar a elaborarla industrialmente. Además de la creación de puestos de trabajo directo e indirecto, fueron más de 40 años de amor a primera vista entre la población y la empresa. La colaboración económica en la mayoría de las actividades culturales, deportivas y lúdicas de la empresa láctea fue de gran ayuda para su realización. Durante años, no hubo fiesta en el concejo que no repartiese productos lácteos con el bollo preñado. Módulos de publicidad en la mayoría de las publicaciones locales, apoyo a los hijos de los trabajadores fueron también actividades de la empresa. 
Hasta el último día, lo que ahora es una multinacional siguió creyendo en el bienestar del concejo. Cuando la coyuntura económica les obligó a cerrar, lo fácil como en la mayoría de las empresas, era vender a un fondo buitre a muy buen precio. El cual prometería el maná a todos, cobrando todas las subvenciones y ayudas darle a la factoría un lavado de imagen y a los dos años declararse en quiebra, vender toda la maquinaria y todo lo que se pudiese. Quedado el edificio como mucho para almacén de madera, como sucedió en la factoría Nestlé de Brieves sin ir más lejos. Danone, con la ayuda de las consejerías de Industria y de Medio Rural del Principado de Asturias buscó a una empresa que garantizase la creación de puestos de trabajo y el mantenimiento de las instalaciones. Además del precio deseado por la fábrica solo ponían como condición la no fabricación de su producto estrella, el “petit suisse”. 
Así llegó la multinacional neerlandesa Royal A-ware, principal productor mundial de queso Mozzarella con leche de vaca. En menos de un año se prevé el inicio de la producción, una nueva etapa se inicia para el municipio, se prevé unos 80 empleados directos al principio de la actividad, cifra similar a la plantilla de Danone en el momento del cese de actividad. Pero esta nueva elaboración que quesos va a necesitar 4 veces más leche, lo que significa más precio en el litro para los productores así como la necesidad de nuevos productores para poder abastecer la factoría. 
Todo esto no hubiese sido posible sin el trabajo silencioso del Principado de Asturias, principales por no decir únicos agentes responsables de dicha instalación en la villa de Salas".

Un amplio estudio sobre la implantación de Danone lo hallamos en el trabajo del profesor Juan Sevilla Álvarez, de la Universidad de Oviedo, La expansión territorial de Danone en España: la creación de la fábrica de Salas (Asturias), fábrica que hubo de ser remodelada tras su compra por Royal A-Ware pero que en esencia mantiene una estructura bastante similar


Prados arriba a la derecha la casería de Llazán y La Sierra la Minesa


De frente, montes y camperas de Las Cogollas, en las cuestas hacia Villamar y El Viso


Desde aquí apreciamos muy bien la cumbre llana de El Viso, una gran meseta que es un mirador en todas direcciones y que, en su gran claro, entre los árboles, se encuentra el campo de tiro. En 2025 se anunciaba además el proyecto de un circuito de autocross


Y allí esta Samartín con la antigua parroquial de San Martín, bien a la vista de nuevo y fácil de identificar pese a la relativa distancia. A partir del pueblo comienzan las plantaciones de ocalitos, que dan paso a las de pinos en las cotas más altas. Entre ellas, diseminados, hay algunos bosquetes autóctonos


"... la iglesia de San Martín, entre los nichos y tumbas de los salenses que en el mundo han sido, remonta su fundación al año 896 y, según reza una lápida, en 951 fue reconstruida por un monje llamado Alfonso. El arcediano don Gonzalo, hijo de Alfonso III El Magno, donó en templo a la iglesia de Oviedo y, ya como monasterio, volvió a ser donado por la reina Urraca en el 1006. Aunque los siglos posteriores, particularmente el XV, dejaron tras de sí nuevas reconstrucciones y añadidos, diversas piezas y lápidas prerrománicas -ventana de tres arcos con adornos florales en capiteles y ajimez, ventana mozárabe de doble arco con rosca de herradura, restos de ventanas con los huecos tapiados e inscripciones en el friso, epitafios-, sobrevivieron al tiempo..."

Sus numerosas inscripciones en piedra, de las que se han colocado réplicas pues las originales, insistimos, las veremos en el museo a ellas dedicado, ya llamaron en su época al ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos cuando visitó la aún parroquial el 3 de octubre de 1796, escribiendo así en sus Diarios:

"Por la tarde a la parroquia intitulada de San Martín, que está en un alto, casi del todo renovada, pero con la fortuna de haberse conservado sus inscripciones, que no bajan de diez. Copié bien la del entierro de su fundador Alfonso, que es de la era 1008, y está en la pared del lado del evangelio, hacia los pies de la iglesia, harto alta, en una piedra de poco más de tercia en cuadro. Se pondrá aquí. Ítem otra, que conserva la memoria de la fundación, casi del mismo tamaño, que está embebida en la pared, a la parte de fuera de la capilla mayor, junto a uno de los estribos. Hay otra a su lado y al extremo de dicha pared exterior, que no pude copiar, porque está boca abajo, pero se hará mañana, sacándola y volviéndola. Ítem, en esta pared hay dos ventanas de las antiguas, de arquitos y columnas, ambas tapadas y encaladas; pero se han conservado en ambas las inscripciones que tenían y conservan en lo alto de su dintel; copié una, y no las demás por no tener nota cronológica, pero sí la memoria del nombre de Alfonso y ciertas deprecaciones. Ítem, entre las dos dichas de la pared exterior hay otras dos, una grande encima y otra pequeña al pie de ella, ambas con la cruz de la Victoria y su alfa y omega: la grande tiene el lema del lábaro de Constantino: «Hoc signo tuetur pius, hoc signo vincitur inimicus». En la pequeña nada hay legible, y apenas queda la huella de alguna letra y de la cruz. Ítem, hay otra con la misma cruz a espaldas del altar mayor con el lema: «Pone, Domine, signum salutis in domo ista, ut non permitas introire angelum percutientem». Ítem, y por fin, hay otras dos en las ventanas tapiadas de la pared exterior, al lado del evangelio; la una empieza: «Larga tua pietas», como la de la iglesia vieja de Valdediós; la otra casi borrada. Estuvieron presentes el excusador ..., don José de Salas , y Peñalba y su mayodormo, don Juan Sánchez. A casa; juegos de manos"

En Románico digital hallaremos una espléndida explicación de la iglesia, su historia y arquitectura, y de  dichas lápidas, de las que hablaremos más pormenorizada en el Museo del Prerrománico de San Martín, así como de los graves daños sufridos en su traslado...
"La iglesia de San Martín se encuentra ubicada a un kilómetro de la villa de Salas, en un lugar próximo al río Nonaya. Cumpliría las funciones de parroquia hasta que en el mes de julio del año 1896 se acuerde trasladar la parroquialidad a la Colegiata de Santa María la Mayor de Salas, celebrándose desde entonces culto en la iglesia de San Martín solamente el “día de difuntos”. El 3 de junio del año 1931 es declarada por Real Decreto Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico. Como consecuencia de las sucesivas transformaciones constructivas experimentadas a lo largo del tiempo, la iglesia conservada hoy es un edificio de 28 m de longitud por 9 m de ancho y 9 de altura. Se encuentra dividida en tres espacios nítidamente diferenciados; el primero de ellos lo configura la nave única con acceso por la puerta occidental de traza gótica, tiene esta nave un dimensionado de 17 m de longitud y 9 de ancho con cubierta de madera a dos aguas. Le sigue de forma inmediata el espacio de planta cuadrada de 9 metros de lado que responde a la zona del presbiterio con el retablo mayor dedicado a San Martín de estilo rococó y actualmente en un precario estado de conservación; se cierra este espacio con una recién restaurada (año 1991) bóveda de crucería de buena factura. El último espacio cumple funciones de sacristía, tiene un acceso interior por una puerta abierta en el lado de la epístola, contigua al retablo. Al exterior los paramentos están conformados por mampostería unida por morteros de diversa calidad. Conserva cuatro contrafuertes integrados por buenos sillares ubicados en coincidencia interna con las esquinas del espacio cuadrangular que configura el presbiterio. 

La iglesia de San Martín se encuentra orientada 30º al noroeste respecto al eje este-oeste, y fue rehecha en su totalidad hacia finales del siglo XV. El acceso a su nave única se realiza por una puerta abierta en la fachada occidental; la puerta conserva arco ojival con tres arquivoltas lisas, sin decoración, que arrancan de una imposta conformada por decoración escultórica en forma de bolas. La puerta meridional es de factura moderna y la actual espadaña de tres huecos constituye una reforma del siglo XVIII ejecutada sobre trazas de la antigua realizada en el siglo XVII. En la actualidad, se conserva el retablo mayor si bien existieron con anterioridad otros tres retablos, entre los que se encontraba uno dedicado a San Antonio y otro a Nuestra Señora, situados ambos en el lado del evangelio. En sucesivos procesos reconstructivos se han reaprovechado varios fragmentos decorativos y epigráficos con una cronología fechable en el siglo X pertenecientes a la iglesia prerrománica que existía en el mismo lugar en que ahora se levanta la actual iglesia reconstruida en el siglo XV; estas piezas dispersas fueron empotradas de forma aleatoria en los paramentos de la iglesia. Por su parte, en la fachada meridional se encuentran abiertos dos huecos con unas dimensiones de 70 cm de ancho aproximadamente, por unos 70 cm de alto. Su apertura fue rematada con la instalación de sendas ventanas ajimezadas procedentes de la iglesia altomedieval del siglo X espléndidamente decoradas y con una inscripción grabada en el frontón. Conservan ambas un ornamentado alfiz y dos columnillas con capiteles finamente tallados. En la fachada septentrional no se procedería a la apertura de ventanas, si bien se conservan adosados dos dinteles procedentes del mismo taller que las ventanas ajimezadas del lienzo sur. Se conservan igualmente, y empotradas en los muros oriental y meridional, una ventana bífora, dos espléndidas lápidas con la representación de una cruz latina así como cinco lápidas epigráficas repartidas entre el muro occidental y meridional y en el interior de la iglesia. 

En el año 1980 las piezas sufren una de las agresiones más fuertes e insólitas que se hayan cometido al Patrimonio Artístico asturiano. A partir de un proyecto de restauración realizado por el arquitecto Eduardo González Mercadé y con presupuesto de la Dirección General del Patrimonio Histórico Artístico y según el apartado nº 6 de la Memoria del Proyecto elaborado por Mercadé “Se proyecta la retirada de los restos prerrománicos situados en el exterior de la iglesia y su digna colocación en el interior de la misma, a fin de que queden protegidos de las inclemencias del tiempo”. La realidad sería que el día 3 de junio de 1980 “las piezas fueron arrancadas sin vigilancia alguna, sin estar presente ninguna persona responsable de la Dirección General o de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico-Artístico por dos obreros de una empresa de construcción madrileña encargada de las obras de la iglesia, contando como única información con unas fotocopias de las piezas a arrancar. Con olímpica ignorancia sobre cualquier técnica moderna de restauración, se cajearon las piezas con un cortafríos y se embalaron en unos restos de cajas de cartón atados con alambres, pasando a depositarse en una pocilga salense en espera de que una furgoneta las trasladase a Madrid”. 

La magnitud de los hechos tuvo una fuerte conmoción popular, tanto en la propia villa de Salas como en el resto del Concejo. Ello contribuyó a que se procediera con gran celeridad a paralizar las obras previstas.

De esta forma, por mediación del Ayuntamiento de Salas, la Dirección General del Patrimonio Artístico Asturiano, el Director del Tabularium Artis Asturienses don Joaquín Manzanares y la Consejería de Cultura se paralizaron los trabajos proyectados y se procedió a proteger las piezas depositándolas en un lugar adecuado, que en un primer momento fue la Colegiata de Santa María la Mayor, a la espera de poder darles una ubicación definitiva en la quedase asegurada definitivamente tanto su protección como exposición pública. 

Estas piezas engastadas en los muros de la iglesia de San Martín, constituyen, en su conjunto una excelente muestra representativa de la perfección y riqueza decorativa de los talleres asturianos del siglo X. Las espléndidas piezas que iremos estudiando detalladamente, corroboran cómo la etapa final del llamado Arte Asturiano se encuentra abierta a nuevas influencias sin perder por ello sus tradiciones y tendencias artísticas innovadoras. 

Serán muchas las deducciones que iremos extrayendo del estudio de las lápidas epigráficas al igual que de las piezas ricamente ornamentadas, conservadas en los paramentos de la iglesia. Inicialmente la primitiva iglesia de estilo asturiano fue construida en una fecha indeterminada entre los siglos VIII y IX, y experimentaría un progresivo deterioro procediéndose a su reconstrucción en la fecha del 12 de octubre de 951, merced a la mediación de un presbítero que dice llamarse Adefonsus confessus, según consta en el texto de la lápida adosada a la fachada meridional..."

Monte arriba y tampoco difícil de ver, al menos en un día mínimamente despejado, la capilla de Nuestra Señora de El Viso domina estas míticas alturas de devoción, peregrinación y romería desde inmemoriales tiempos, como remarca también, en su edición de 1970, la Gran Enciclopedia Asturiana:
"VISO, Nuestra Señora del. Santuario dedicado a la Santísima Virgen bajo esta advocación y situado en la montaña del Viso, en términos de la parroquia de Salas y aproximadamente en el centro geográfico del concejo, en un lugar de gran belleza natural y con una perspectiva panorámica maravillosa. Se halla cerca de la cima del montes a unos 600 m. de altitud, dista 5 km. de la villa de Salas y tiene acceso, de momento, a través de una "pista" y de varios atajos. No se conoce ni siquiera aproximadamente la época de su fundación. "No hay memoria del principio de este santuario de Ntra. Sra. del Viso", dice el Libro de la Cofradía de Ntra. Sra. del Viso, que comienza en 1709 y recoge datos de otro anterior de 1604. La devoción a la Virgen del Viso data, por lo tanto, de tiempos inmemoriales, pudiendo afirmarse con plena seguridad que tiene más de cinco siglos de existencia. Según la leyenda, la Virgen se apareció a un pastor, manifestándole su deseo de que se edificase un templo en su honor en aquel lugar, como así se hizo por fin, después de haber intentado reiterada e inútilmente construirlo más abajo."

La GEA nos dice que parece ser que la imagen más antigua que se conserva de la Virgen estaba hecha de barro o de piedra, y era de pequeño tamaño, por lo que en algún momento se decidió sustituirla por otra más grande y de madera. Teniéndose noticia de una cuatro imágenes, incluida la actual, en el transcurrir del tiempo


Con unos prismáticos o teleobjetivo podríamos apreciar la estructura actual del santuario, tantas veces reedificado como hemos dicho, con gran pórtico de grandes arcos desde el que se puede contemplar la imagen de la Virgen, así como el calvario de las tres cruces, blancas como la fachada del templo. La explanada no es natural, sino que se hizo en 1627, como explica el citado libro de la cofradía: "Los vecinos de la feligresía de San Martín de Salas han allegado toda la piedra a cuestas así para el paredón como para llenar el hueco entre el otro paredón y éste y todos los que iban a trabajar llevaban la comida de sus propias casas", no cobraban jornal y acudieron a ayudar "todos los que tenían bueyes de las feligresías comarcanas y todo fue de limosna".


De esta manera, y con El Viso al norte, a nuestra derecha, por un lado...


Y por el otro, La Sierra Bodenaya, al oeste, continuamos camino valle arriba...


A la izquierda, las últimas casas de Mallecín o Maecín y, a la derecha, los prados, cuyos pastores eléctricos, para evitar que las vacas salgan al Camino, revelan el uso ganadero de estos pastos


Los prados se extienden hacia la carretera, formando franjas. Los pastores eléctricos delimitan también la zona de pasto y la de siega


Atrás van quedando La Minesa, solar de la capilla de Santa Ana, y el monte Fumarrosa


Llegados a esta bifurcación iremos a la derecha...


En este poste telefónico se ha colocado señalización 'artesanal', hay algunas conchas y se ponen anuncios


Incluso se ha instalado un pequeño altarín con la Virgen de Covadonga dentro de una madreña, simulando la Santa Cueva; algunos peregrinos dejan estampas


La senda es de tierra y piedra y, cuando llueve, se forman algunos charcos, pero no nos hundimos en el barro; no tengamos miedo de ensuciarnos las botas


Pasamos al lado de esta casa, con su gran portón, y seguimos en llano entre setos y más fincas


En la fachada, una concha confirma que vamos en buena dirección; luego pasaremos frente a aquel cobertizo en el que también se colocan anuncios de los albergues de la villa


Por aquí salimos a la carretera AS-370, cuya señalética ya vemos desde aquí; la cruzaremos y seguiremos de frente por la Avenida de Llaniello en dirección al centro de Salas por San Roque y La Colegiata...







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