| Antiguo monasterio de Santa María la Real de Oubona |
Aunque suponga una muy pequeña desviación del Camino de Santiago, que desde La Venta Piedratecha baja al valle del río Deina en dirección a Villaluz, bien merece la pena acercarse a conocer el viejo monasterio tinentese de Santa María la Real de Oubona, cuya iglesia románica pasó a ser la parroquial de San Antolín tras la desamortización de 1835 y la consiguiente exclaustración de los monjes, mientras que sus demás dependencias, barrocas, como la sala de audiencias y casa del abad, son hoy en día y pese a las tímidas restauraciones efectuadas en la última década del siglo XX, un conjunto de venerables ruinas origen de numerosas leyendas, por donde se pasa a su inacabado claustro
Actualmente el arruinado claustro nunca terminado es uno de los parajes más sorprendentes que podamos encontrar. La decadencia y el misterio de las viejas piedras que se cubren de musgo y hiedra le confieren, no obstante, un atractivo especial, diferente incluso al de otros monasterios abandonados
AQUÍ ESTÁN LOS HUESOSDEL PRÍNCIPE ADELGASTERHIJO DEL REY SILO DE LEÓNY DE DOÑA BRUNILDA SU MUGERLOS QUALES FUNDARON ESTACASA AÑO DE 781 Y SE TRAS-LADARON A ESTE PUESTODEL MEDIO DE ESTA CAPILLAMAYOR EN 8 DE ABRILDE 1656
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| El rey Don Silo en pintura de Eduardo Cano de la Peña. Museo El Prado |
El escritor tinetense Xuan Bello recoge en su libro Historia Universal de Paniceiros la tradición popular por la que Silo, cazando osos por estas tierras, tuvo amores con una tal Doña Leo, de Villatriz de Francos, un pueblo cerca de aquí, quien oficiaría algo de bruxa, pues se dice mezclaba en tres vasos de Salomón (vasos de oro) las pócimas de tres clases de amor, ardiente, paciente e irremediable, bebiendo así de los tres Don Silo en la Fuente de La Dueña y naciendo Adelgaster, a quien no reconoció pero al que nombró Conde de Gijón
| La Fonte del Matoxu |
El origen del convento se sume pues en la noche de los tiempos, no sería extraño que el paraje fuese un nemeton o lugar sagrado precristiano, pues en la cercana Fonte del Matoxu, aprovechada por los antiguos frailes para suministro del cenobio con un sistema de canalización, conservado en parte, se habla de apariciones de xanas o ninfas de la mitología asturiana, algunas realmente cercanas en el tiempo, fenómenos naturales de niebla y luz a las que el acervo popular imagina y da formas humanas. Sea como fuese el paraje es mágico desde tiempo inmemorial y así lo destaca también Xuan Bello:
"De tres maneras la gente de Tineo pronuncia Obona: Oubona, Aubona, Ubona. Las tres formas tienen la misma raíz etimológica, Eau Bonne, si hacemos caso a la tradición que dice que los primeros monjes que allí pusieron monasterio, de origen francés, llamaron de esta manera al lugar por la fama que tenía de agua buena y fresca. Esa fama llegó hasta el Siglo de las Luces: el padre Feijoo, desentrañador de supersticiones, solo bebía de esta agua y especialmente de la de un manantial llamado Matoxu. El reverendo padre mandaba para Oviedo esta agua en un pollino cargado con dos cántaros cerrados con doble llave, no fuese a ser que por el camino -dos días largos- al arriero le diese por aligerar la carga"
"Concedo Deo et monasterio santae Mariae de Obona, quod caminus qui vadit de Sancto Salvatore ad Sanctus Iacobum, vadat por populationem meam de Tineo deinde per predictum monasterium de Obona. Et mando quod nullus ait ausus deuiare peregrinos per alium caminum, hoc facio ob remedium animae meae et propter peregrinationem quem ego facio, quod ipsum sit in servitium Beatae Mariae."La frase precisa podría resumirse y traducirse en:
"amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de mi pola de Tineo y Obona"
"Magnífico monasterio cuya fundación -siglo VIII- se atribuye a un supuesto hijo del rey Silo llamado Adelgaster que, junto con su mujer Brunilda ceden, en un discutido documento fundacional fechado el 17 de enero del año 780, heredades y siervos a la comunidad.El documento, perdido el original en el siglo XVII y del que se realizaron varias copias, ha sido de autenticidad muy discutida. Según las crónicas del reino Silo no tuvo descendencia, al menos legítima, y hace pensar en una falsificación realizada posteriormente por los monjes para fundamentar derechos históricos.Si el diploma fuera auténtico estaríamos ante la más antigua referencia a la sidra asturiana: los siervos deberían recibir, entre otras compensaciones por su trabajo, "sicere si potest esse" (sidra si fuera posible)"
No dudaríamos en recomendar incluso que se tuviera en cuesta este recorrido hasta el monasterio a la hora de planificar un poco nuestra jornada andarina, pensando en pernoctar en alguno de los albergues situados no muy lejos de aquí, para luego acometer la subida a Fonfaraón quienes hagan la famosa Ruta de los Hospitales, o también para quien prefiera seguir al pie de dicha sierra para dirigirse a La Puela/Pola de Allande por San Blismo, La Mortera, Colinas, Porciles, Chavadoira.
Monte arriba reconocemos, en lo más alto del pueblo, La Casa Nueva, por donde baja el llamado Camino de Obona, un atajo no oficial que sale del Camino de Santiago oficial en Los Praos de la Sierra y Fuentes Caberas, pasando cerca del Picu'l Cuernu (872 m). La segunda casa a la izquierda de la espadaña, semioculta por unas ramas, reconocemos parcialmente la parte posterior de Casa Bernardín, sobre unos cobertizos. Es allí donde tienen las llaves de la iglesia, recordamos
A los castaños y carbayos se suman fresnos y avellanos, incluso algunos pinos, especie introducida a partir de las primeras repoblaciones forestales emprendidas en la posguerra
Como ha ocurrido desde la bajada de Piedratecha a partir de La Cuesta, se forma un verdadero túnel vegetal. En este momento, sin darnos cuenta, estamos pasando sobre el río Deina o Regueiru Oubona, que aquí discurre bajo el Camino para salir a la izquierda, oculto por la fronda
Acaso oiremos su murmullo, pero es posible que casi ni lo veamos, entre el ramaje, a nuestra derecha
Una zona siempre acuosa, con charcos y barro lo delata, pues además llega aquí el antiguo canal hecho por los frailes desde La Fonte del Matoxu para suministro del monasterio, incluida la fuerza motriz para su antiguo molino, que enseguida vamos a ver
Aquí parece además que el río se desbordase un poco y formase un arroyuelo. El Camino hace seguidamente un poco de subida a la derecha y, nada más bajar, empieza a subir
Salimos del bosque, aunque en la subida dos densas filas de árboles separan el Camino de las fincas colindantes. En lo alto vemos algunas de las últimas casas del pueblo yendo en dirección a Bárcena del Monasterio y Navelgas
Vista del valle del río Deina con La Sierra Villaluz a lo lejos, por donde seguirá el Camino. No todos los peregrinos iban por allí, sino que otros se dirigían desde Obona/Oubona más al norte, al valle del río Bárcena, del que es afluente el Deina, donde existía otro importante monasterio, el de San Miguel de Bárcena (Bárzana'l Monesteriu). Una vez en él podían decidirse entre regresar a esta ruta interior, retomándola en La Mortera, al pie de Fonfaraón, o seguir hacia la costa vía Navelgas, Naraval y Aristébano
"Todo el término parroquial de Obona queda incluido en la demarcación del primitivo territorio asignado en la escritura fundacional del monasterio. Se trata de unas tierras donde la fertilidad natural, el persistente cultivo y la suavidad del clima, han favorecido el fomento de una gran riqueza, agrícola y pecuaria, que hoy se sitúa entre las primeras de las 44 parroquias de Tineo. Su extensión superficial es de 15 km2, y la población inferior a los 500 habitantes, dedicados casi en su totalidad al sector primario. En el monte de Peñas Puntidas y Sierra de Guardia existe un criadero natural de corzos. Las principales producciones de la parroquia son las derivadas de su ganadería (carne de ternera, leche y mantequillas), teniendo también renombre las judías de Obona, las peras de invierno y las manzanas "del paraíso".
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"El antiguo río Deyna es el actualmente denominado río Obona, el cual tiene su nacimiento en el paraje de las Canteironas, de la sierra de Obona; cerca de las fontes Caveras, discurre a los pies del monasterio medieval del mismo nombre y se adentra en el llamado Barranco de Obona, que se conforma entre las laderas de Villaluz y El Rondo, bordea varias parroquias, alimenta viejos molinos y desemboca en el río Bárcena en las proximidades de Orderias, tras un recorrido de más de 8 km"
El río en invierno, bravo e impetuoso y con más caudal a causa de las lluvias y, en ocasiones, los deshielos, aunque ya no nieva tanto como antes en estas serranías
Pasado el río y como hemos dicho, empezamos una ya corta cuesta hasta el monasterio, también parcialmente encharcada muchas veces, consecuencia del desbordamiento del agua procedente de La Fonte del Matoxo, hasta aquí canalizada tras pasar por el monasterio y su molino
"El padre Feijoo fue buen conocedor de estas aguas, y de otras que afirma no son remedio universal y que administradas en cantidad crecida solo deben hacerlo médicos cautos y reflexivos observando los efectos hora a hora (Cartas eruditas, tº 5º, carta 21). Pero al trascurrir de repetidas vacaciones estivales en este monasterio, en garrafas precintadas, hasta su celda de Oviedo"
Llamativamente, el agua desbordada del canal primigenio, al borde del muro de la caja del Camino, ha formado otro canal paralelo de forma natural en este tramo. La existencia de esta fuente habría de ser, como la del río, determinante para que aquí se fundase el monasterio, explica el cronista tinetense:
"Dejó escritas el Padre Feijoo en su Teatro crítico universal, muchas cosas admirables, mostrando una sabiduría por encima de la que era más común entre las gentes de su generación. Refiriéndose a las maravillas de la naturaleza que nos rodea, dice que los más de los hombres "Nada hallan admirable en lo que diariamente miran, porque su rudeza no pasa de la superficie de lo que ven. Es esencia común, que la admiración es hija de la ignorancia; y yo, sin contradecirla absolutamente, afirmo que, infinitas veces, el no admirar procede de la estupidez (Tomo 6º, discurso 6º, I) porque en la madre Naturaleza "no hay vulgo y todas sus obras tienen mucho de sublime" de conformidad con la sentencia de Aristóteles: Cum nulla res fit Nature, in qua non mirandum aliquid inditum videatur.Cabe aplicar lo anterior cuando se refiere a las aguas que en el fondo del valle de Obona brotan con generosa e ininterrumpida presencia y cuyas propiedades medicinales conocieron los romanos y, anteriormente, los druidas y que fueron determinantes, como factor importante, para que los fundadores, los príncipes Adelgaster y doña Brunilde eligiesen el lugar como emplazamiento del nuevo monasterio. Mientras la plebe, ignorante y acarnerada, solo veía dos palmos ante sus narices, los príncipes, la nobleza y los teólogos, supieron captar todo el misterio de este enclave, captar las virtudes de sus aguas prodigiosas, y aplicarlas como remedio curativo a múltiples dolencias y enfermedades"
Y esta es, o era, cayendo camino abajo hacia el río, el "agua exquisita que el Padre Feijoo hacía llegar a Oviedo, cuando descubrió sus frescas cualidades", según explica Rafael Lorenzo
Y también espesas sebes o setos silvestres flanquean ambos lados de la senda en este el último repecho antes de llegar al monasterio
Y en plena cuesta llegamos al claro en el que se asienta el monasterio, que encontraremos ahora a nuestra derecha
Aquí llega también la pista que comunica con la carretera frente a Casa Santiago. En el cruce con el Camino hay un mojón jacobita y, un poco más a la derecha, a la entrada del cenobio, unos paneles informativos
Y aquí se acaba la cuesta, frente a dicho mojón, el cual nos indica que, cuando retomemos el Camino, hemos de volver por donde vinimos
"Al poniente de la sierra de Tineo y enlazando con ella se alzan, de norte a sur, una serie de montes que forman la sierra de Obona, la cual se extiende desde las inmediaciones de Piedratecha hasta la parroquia de Tablado, con alturas tan importantes como la de Peñamayor (791 m), Penas Pontidas (841 m), Penas Forcas (868 m) y pico del Cuerno, donde se conservan interesantes restos de túmulos funerarios prehistóricos."
"Su superficie, de 13,62 km2, queda englobada en la demarcación del primitivo coto asignado en la escritura fundacional del monasterio, constituyendo unas tierras donde se conjuntan la fertilidad natural, la suavidad del clima y el persistente cultivo, logrando la creación de una gran riqueza ganadera y agrícola, teniendo reconocida fama las judías de la granja, las castañas, las frutas (peras y manzanas especialmente) y criaderos de caza, con abundancia de corzos"
Un gran campo de maíz, plantado actualmente más como planta forrajera que como cereal panificable, se extiende desde la carretera hasta la orilla del río, donde empieza al bosque de La Sierra Villaluz, por donde discurre el Camino, oculto por los árboles, a media ladera y en línea recta:
"En la parroquia se conserva la memoria de algunos remedios tradicionales que los frailes aplicaron en sus tiempos, como los usos medicinales del muérdago, la formación y poda de frutales, la conservación de la nieve para su empleo en verano y la utilización de plantas medicinales"
Fijémonos a la izquierda en el canal que, de La Fonte del Matoxu, llega al antiguo molino monacal (a la izquierda), y viene a este cruce, pasando en él bajo el Camino para luego seguir por su vereda abajo hasta el río Deina, como acabamos de ver
"Fue casa de benedictinos desde casi su fundación, aunque hay citas documentales que señala como moradores hasta el siglo XI a monjes y monjas conjuntamente y de seguro que no eran de esta Orden religiosa porque no existía tal costumbre de compartir habitáculo religiosos y religiosas, entre los benedictinos"
En el siglo XVI visita el monasterio el prestigioso erudito Ambrosio de Morales, quien no encontró más documentación pretendidamente antigua que "un documento que ha dado pie a una de las más movidas controversias suscitadas por la documentación asturiana. Tal fue un diploma fechado el 17 de enero del año 780 por el cual Adelgaster, hijo del rey Silo, funda el monasterio de Santa María la Real de Obona, dotándole de jurisdicción, de propiedades y de enseres eclesiásticos y domésticos", explica la Gran Enciclopedia Asturiana", que explica así las conclusiones de este historiador:
"El documento que vio Morales, al cual calificó de original, le pareció intitulado Ego Adelgaster, filius regis Ginionis, lo cual le llevó a la conjetura de que el monasterio fue fundado en tiempos del rey Silo (pues así es como se expresa el regnante) no por un hijo de este monarca, sino de Fáfila o de Aurelio, dando además por descontado que los primeros reyes de la Reconquista llevaron el título de "Reyes de Gijón"
"La aparición del documento del 17 de agosto del año 780 tuvo, lógicamente, sus consecuencias. Las paredes del convento se llenaron durante el siglo XVII de lápidas conmemorativas exaltando su fundación y la gloria de Adelgaster y su esposa Brunilda como egregios fundadores. Se escribió en la pared del lado del evangelio un epitafio con el fin de señalar el lugar exacto de su definitivo enterramiento y para que nada faltase incluso se pintó al óleo un "retrato" del supuesto príncipe, cuya sola contemplación basta para tomar a broma su existencia, pues se le presenta "vestido de capa y golilla -dice Quadrado- que pudiera confundirse con el retrato de un alguacil sin el toisón de oro que brilla en su pecho con risible anacronismo". Hoy la falsedad del documento se da como segura. Está plagado de neologismos, nombra anacrónicamente instituciones inexistentes, alude a la Orden de San Benito y tiene errores lingüísticos insalvables."
Los últimos que se manifestaron partidarios de la veracidad del documento habrían sido el epigrafista Ciriaco Miguel Vigil, el investigador y escritor Octavio Bellmunt y el erudito rector y cronista Fermín Canella; posteriormente tanto el historiador hispanista Louis Barrau-Dihigo como los arqueólogos Manuel Gómez Moreno y Antonio Cristino Floriano y Cumbreño y el historiador benedictino Fray Justo Pérez de Urbel confirmaron su falsedad, si bien este último, y al margen del documento, apunta la posibilidad remota de que tal vez se fundara el monasterio en la época señalada por el desaparecido escrito, el siglo VIII. Volviendo a Ambrosio de Morales, su 'descubridor' y quien creía en su veracidad, este apunta en su obra Las antigüedades de las ciudades de España a un incendio y saqueo la inexistencia de mayor documentación:
"Monasterio de Benitos, a seis leguas de Cornellana. Es fundación Real antiquísima, porque es del infante Adelgaster, hijo del Rey de Gijón y de su muger la Infanta Brunilda, Así aparece por escritura de la fundación, su data a los diez y ocho de enero año setecientos y ochenta. Añade que se hizo reynando el Rey Don Silo, con su muger la Reyna Adosinda. Estos fundadores están enterrados en el capítulo en tumbas lisas sin títulos. No mandaron hacer sufragio ninguno. Mas en el Monasterio se les dice Misa cantada cada Lunes, y Responso cantado cada Domingo después de la Misa mayor. La casa ha sido quemada y saqueada y así no hay más libros, escrituras ni reliquias, sino unas menudas, que están encerradas en un arca de plata"
"Parece ser que en principio fue dúplice, "teniendo cabida en el monjes y monjas, y era regido por un abad y una abadesa, pero con la fundación del monasterio de Corias, que recibe un tercio de los derechos sobre Obona pasa a convertirse en monasterio exclusivamente masculino, hablamos de mediados del s. XI"."Entre los siglos X y XII recibió el monasterio numerosas donaciones de gente muy principal. Siendo los que mayor ascendiente tenían «la familia de los Tructinos, que poseía dos tercios del monasterio», siendo «el tercio restante, como ya se ha dicho, de los monjes de Corias» (en lo que entonces se llamaba Cangas de la Sierra y hoy Cangas del Narcea)".Cuando los monjes se acogen a la regla benedictina en el s. XII el monasterio se gana su independencia".
"Obona fue centro económico y cultural de primera importancia. Los monjes perfeccionaron las técnicas agrícolas y ganaderas y en sus aulas se impartieron clases de latín, filosofía y teología. Además fue centro jacobeo, recibiendo Alfonso IX cuando visitó, peregrinando el, el monasterio, el privilegio de que el Camino entre San Salvador y Santiago pasase por "populationem mean de Tineo y Obona", quitando la principalidad al que iba de La Espina a Luarca por Trevías.Obona proporcionaba, además, alojamiento y comida a todo peregrino que lo solicitase y, como centro sanitario y de investigación científica, debió fortalecer y curar muchos cuerpos caminantes debilitados y atacados por la enfermedad. En los últimos años del XVIII, el lego Fray Valentín Calviño, médico y cirujano, alcanzó gran nombradía profesional."
"Más que un hospital propiamente dicho sería una de tantas hospederías monasteriales. El monasterio de Obona se halló en uno de los principales itinerarios de peregrinación de Oviedo a Santiago, especialmente desde que Alfonso IX de León, en 1222, le confirió el privilegio de ser, con Tineo, paso obligado de peregrinos. Todavía durante el siglo XVIII y principios del XIX actuó en este monasterio, con fama de excelente médico y cirujano, un caritativo lego llamado fray Valentín Calviño, siendo de suponer que éste no haya sido el primer fraile que en Obona ejerciese tales actividades"
A nuestra derecha, unas casas al pie del pueblo, también en un rellano, forman parte del barrio o lugar de El Convento, que visitaremos posteriormente pues allí, entre los árboles, se encuentra La Fonte del Matoxu, de la que el cronista oficial tinetense antes citado, Julio Antonio Fernández Lamuño, dice que era famosa, además de por sus aguas medicinales, por ser "refugio de genios tutelares y propicio a la parición de xanas que, con figuras de jóvenes encantadas, se dejaban de ver de vez en cuando entre las borrinas mañaneras", asegurando que, sesenta años atrás (Lamuño escribía en 2004, por lo que sería antes de la Guerra Civil), un vecino del pueblo, Eladio Benito Flórez, se encontró con una de ellas...
"Siendo yo joven, de unos 25 años. -nos dijo con alarde de buena memoria- bajé casi al amanecer a segar una carga de verde en un prado cercano a la fuente del Matojo. Era en abril y persistía una ligera niebla mañanera, más espesa sobre el regato que en la fuente nace, a modo de dorondón que los primeros rayos del sol empezaban a disipar. Al mirar hacia el Este quedé sorprendido viendo una figura femenina que caminaba como flotando a ras de suelo, a escasos metros de distancia, en medio de los celajes neblinosos, y con formas vaporosas y de gran movilidad. Vestía una túnica blanca, tenía muy larga cabellera, rubia y abundante, que la llegaba a la cintura, los ojos azules, la tez sonrosada, el rostro risueño y en las manos solo le faltaran unas castañuelas para alegrar la imagen; no se veían los pies, que se confundían con las vendijas de la calima. Creo que me miraba como invitándome a acercarme, pero y permanecí quieto, apoyado en el estil de la guadaña, absorbido por lo mágico de la visión, hasta que esta poco a poco quedó difuminada entre las cortinas del cejo desdibujadas por las vaharina movible y sutil, terminando como contemplación, tan efímera como grata.
Cuando de regreso a su casa, contó a los familiares lo que había visto, le replicaron que eran imaginaciones nacidas de los reflejos de los rayos solares sobre las masas neblinosas, que a otros vecinos también le hacían ver (o creyesen veía) figuras de xanas de las fuentes y sus cejos, y hasta animalillos del bosque como corzos y lobeznos... Pero Eladio siempre estuvo convencido que aquella mañana había visto una auténtica xana a su lado, muy cercana, la cual debe de seguir viviendo en la actualidad en estos mágicos parajes. Daba fe de la verdad de su visión, percibida estando más que despierto, descansado y en plenitud de juicio. La existencia de xanas en las fuentes de Obona no tenía para él, duda alguna. Y según me dijeron, opinaban y creían lo mismo otros ancianos de la aldea.
Y hoy, que lo recuerdo con estas líneas, han pasado más de ciento veinte años del suceso, pero ¿quién podrá negar la verdad de la aparición de estos seres encantados y misteriosos en un lugar tan fabuloso y sorprendente como es Obona?.
Es que todo cuanto se refiere a Obona, a su ambiente y a sus aguas, conserva el halo de un encanto sutil y misterioso que acreditan personas tan conocedoras y practicantes del camino jacobeo como es don Manuel Otero Menéndez y muchos de sus amigos y compañeros de caminatas."
La aparición se seres femeninos, xanas en este caso, en el entorno de fuentes y ríos, como El Matoxo y el Deina en este caso, hacen pensar en una popularización de deidades de la naturaleza tipo Deva, cristianizadas en advocaciones marianas como esta de Santa María la Real donde, si bien el documento fundacional de Adelgaster parece totalmente falso, sí revele un muy temprano lugar de cultos cristianizados en una fundación monástica...
No nos olvidemos de ver, a este lado de la plazoleta y casi al borde del muro sobre el Camino, el altarín, altarina o expositor del Corpus Christi para colocar la custodia durante la procesión. Posiblemente sea de la época de la fundación del monasterio y su lugar original sería el altar mayor
Es, efectivamente, un pequeño altar de piedra y, sobre él, una hornacina en forma de arco de medio punto que pudo estar acaso rematada en una cruz. Presenta una decoración de lo que parecen espigas del trigo labradas y, en el fondo de la hornacina, de una custodia con el Santísimo, motivos eucarísticos del Corpus
Todo el conjunto de iglesia y monasterio fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional en 1982, pero las restauraciones efectuadas en 1988 "hicieron desaparecer -por ignorancia de su significado- la torre del tesoro o caja fuerte del archivo, donde se guardaron a prueba de incendios y depredaciones, documentos valiosos como la copia de la escritura fundacional y la Bula de Benedicto XIII", informa el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos, papeles que ya estarían perdidos por entonces:
"Actualmente son visitables los locales donde estaban las cocinas, caballerizas, el refectorio, la sala abacial, las celdas de los monjes y los restos del claustro; en una esquina de éste manan las aguas de la fuente del Matoxo (que hasta allí llegan canalizadas), cuyas excelentes cualidades ponderó el Pl Feijoo. El claustro, inacabado, es obra de los arquitectos Melchor de Velasco y Agüero y Andrés Vélez, que aquí trabajaron en el siglo XVIII."
"La economía de medios que supone el rechazo de los programas ornamentales y el carácter funcional de una arquitectura interesada fundamentalmente por los aspectos técnicos, son factores que contribuyen a la difusión de la estética cisterciense. Así ésta se adapta a todo tipo de condiciones, desde las más modestas de los tiempos rurales hasta las ya más pretenciosas de los grandes monasterios benedictinos que renuevan sus templos en la decimotercera centuria, optando por el purismo de las estructuras.Ejemplos de la tendencia a desornamentación del románico rural tardío (...). Pero es preciso destacar aquí las construcciones monásticas benedictinas en las que la supresión o simplificación del relieve integrado ha de responder antes a un acto voluntario que a una imperiosa necesidad de abaratar los costos, puesto que en estos casos se trata de importantes señoríos monásticos que, a través del desarrollo estructural de sus templos y del aparejo de cantería de una parte considerable de la fábrica, dan cuenta de los medios disponibles para hacer frente a la obra. Este es el caso de Santa María de Obona y San Antolín de Bedón, que pertenecen a monasterios ya existentes, pero renuevan sus fábricas en el siglo XIII conforme a la estética del Cister, a pesar de no pertenecer a dicha orden"
"Encabezando el acceso al claustro desde el exterior, y pareja a la entrada del templo por su lado derecho, se alza la fachada de la casa abacial, también barroca, con una sencilla portada de dos arcos rebajados, en el piso bajo, y dos grandes ventanas, separadas mediante escudo, en el piso superior".
Pero vamos dirigirnos primero a la parte más antigua, la románica, esto es, la iglesia, de planta basilical de tres naves, esto es, una más grande, tanto a lo alto como a lo ancho, en medio, y una más pequeña a cada lado, las cuales se corresponden a una cabecera tripartita, como veremos cuando entremos adentro, formada por tres capillas, la mayor, correspondiente a la nave mayor, y las laterales. Seguimos atendiendo a la explicación de Románico digital:
"El monasterio de Santa María la Real de Obona fue un complejo monumental que respondía a una sobria estética cisterciense, pese a que la comunidad que lo poblaba acataba la regla benedictina. Su fundación, como ya hemos señalado, se realizó en el siglo XI pero el templo actual es del siglo XIII. Del conjunto monástico medieval únicamente se conserva el templo. Su esquema en planta es el de tres naves, con mayor desarrollo de la central."
El acceso al interior de hace a través de esta portada de cuatro arcos de medio punto rematados por un guardapolvo exterior que se sostiene sobre cuatro columnas a cada lado de la puerta, las dos interiores más gruesas que las demás. Mª Soledad Álvarez Martínez la describe pormenorizadamente:
"En el exterior destacan, por la buena factura y regularidad de su aparejo, la triple cabecera y la portada occidental (...). La portada occidental ofrece aún mayor riqueza arquitectónica y destaca, fundamentalmente por la bella proporción y composición armónica de sus elementos. Se abre a un arimez cubierto por tejaroz de canecillos lisos y se desarrolla en cuatro arquivoltas semicirculares, envueltas por guardapolvo y apoyadas en columnas acodilladas con capiteles de austera cesta."
"La arquitectura purista y desornamentada impuesta por la orden del Císter se pone de manifiesto en la portada, de cuatro arquivoltas planas, semicirculares, que descansan en columnas de capiteles lisos: es sobresaliente, cobijada por tejaroz con canecillos, y se trabaja en buen sillar"
"Entre los siglos X y XII recibió el monasterio numerosas donaciones de gente muy principal. Siendo los que mayor ascendiente tenían la familia de los Tructinos, que poseía dos tercios del monasterio, siendo el tercio restante, como ya se ha dicho, de los monjes de Corias (en lo que entonces se llamaba Cangas de la Sierra y hoy Cangas del Narcea). Cuando los monjes se acogen a la regla benedictina en el s.XII el monasterio se gana su independencia.
La sobriedad de la iglesia, construida en el s.XIII es un fiel reflejo de los ideales estrictos benedictinos. Pero esta sobriedad tan propia de los benedictinos no les impedía exprimir a los campesinos a la hora de recaudar tributos, los monjes eran tenidos por especialmente despiadados a la hora de recaudar impuestos y muy voraces cuando se trataba de reclamar más tierras. (...)
Los monjes se ganaron el favor real, como ya hemos visto respecto a la obligatoriedad de paso. Y gracias a ello consolidan su dominio sobre el coto de Obona, cediéndoles el rey su dominio. Los monjes, en concreto el abad, recogen todos los derechos y obligaciones vinculados a la jurisdicción real, puesto que los funcionarios del rey ya no podrán entrar en las tierras del monasterio. Incluso los jueces del coto eran nombrados por el abad.
Puede ser por este poder tan considerable que el recuerdo de los monjes en tierras de Tineo no es particularmente bueno. Los monjes recaudaban impuesto y ejecutaban las penas asociadas a los delitos que se cometían, parece ser que con bastante dureza. Como no podía ser de otra manera mantuvieron sus pleitos con la cercana Pola de Tineo, que también gozaba de favor real. Y es que los intereses ganaderos de Obona chocaban con los intereses mercantiles y artesanos de Tineo. Una situación que se repetirá en Asturias a medida que las polas empiezan a sustituir a los monasterios como puntos de administración del territorio. (...)"
"Santa María de Obona (Tineo) tiene un origen altomedieval no demasiado claro que la tradición remonta al siglo VIII y relaciona con Adelgaster, pretendido hijo del rey Silo (...). En el siglo XI, cuando se funda San Juan Bautista de Corias, pasa a depender de él, aunque como Bárcena, funcionó con gran autonomía. En sus orígenes parece haber sido un monasterio dúplice hasta que en el siglo XII se convirtió en cenobio masculino y acató la regla de San Benito. En el siglo XIII, tras la estancia en el monasterio de Alfonso IX, se vio beneficiado por el privilegio que le otorgó el monarca de paso obligado para los peregrinos que se dirigían a Compostela.Aunque el monasterio se mantuvo fiel a la regla benedictina sin acatar ninguna reforma, la fábrica de su templo responde a los presupuestos característicos del Císter de valoración de las estructuras y espacios en detrimento de la ornamentación. Su construcción, no documentada, pudo iniciarse en el primer cuarto del siglo XIII, después de que la orden realizara las fundaciones asturianas, difundiendo desde ellas sus afanes de sobriedad y pobreza arquitectónicas. En relación con el influjo, especialmente de los monasterios de Belmonte y de Villanueva de Oscos, el templo de Obona presenta estructuras de cierta complejidad y monumentalidad, y renuncia a toda ornamentación. Únicamente cabe hacer la salvedad del friso de baquetones que corres bajo la bóveda del ábside principal, de los esquemáticos capiteles vegetales del arco de triunfo y de los de lacerías que, junto con las bolas, decoran la cornisa de la capilla mayor..."
"Somonte, Villamil, Omazos" y un "Faustino" que parece pintado
"Estos arcos formeros constituyen el único constructivo algo innovador por su forma apuntada que se repite en las dos roscas; con el fin de enlazar con ellas, los pilares forman una T, pues hacia las naves laterales la rosca es única, resultando innecesario un nuevo quebramiento del pilar en ese lado"
"La perfecta continuidad establecida entre arcos y soportes permite rechazar la hipótesis de un proyecto que contemplase una cubierta abovedada de cañón con fajones para la nave, puesto que la morfología del pilar no establece ningún tipo de articulación en el muro superior que pudiera enlazar con los elementos de refuerzo de la bóveda"
A diferencia de las naves, veremos que los ábsides o capillas lo hacen con bóveda de cañón y cuarto de esfera, como empezamos ya a ver en la capilla mayor y comprobaremos asimismo enseguida en las laterales
"En los primeros días de la Guerra Civil, fueron quemadas las imágenes albergadas en la iglesia, salvándose solamente el magnífico Crucificado. En él sorprende la expresión de dulzura y la corrección de sus facciones. Su cabeza recostada sobre el hombro derecho y los ojos cerrados insinúan la muerte.
El profesor Ramallo supone que la talla corresponde al tercer cuarto del siglo XII porque “las barbas y los cabellos guardan ese rigor simétrico típico de los productos del mejor románico”. Se ha reemplazado la corona real, que llevaría, por una de espinas y se ha simulado sangre, que en un principio no debería tener. El “perizonium”, o paño de pureza, tiene el cinturón y el nudo a la altura de la cadera, marca la forma de los muslos en su cara frontal y desciende hasta las rodillas ligeramente flexionadas. La figura de Cristo se adapta perfectamente a los dos ejes marcados por los troncos de la cruz a los que se fija mediante cuatro clavos manteniendo los pies separados. Su expresión serena y sin sufrimiento representa a Jesús Triunfante sobre la muerte.
En su libro “El románico en Asturias”, Soledad Álvarez compara este Cristo con el de Corias:
“Sin perder la referencia del Rey coronado y adaptado a la Cruz con cuatro clavos, supone un paso adelante (respecto al Cristo de Corias) en la conquista del naturismo. Su cabeza ladeada y los ojos cerrados sugieren ya la muerte, aunque la expresión sigue siendo totalmente plácida. Su cuerpo ofrece un tratamiento más verista que el de Corias. Los paños del perizoma, más sobrios también de plegadas establecen una relación con las formas de las piernas, que se evidencian bajo ellos. El Cristo muerto, no doliente, de Obona, pudiera ser considerado posterior al de Corias por sus tímidos logros en naturalismo y humanización, responde a un tipo ya difundido en el arte cristiano del siglo XI.”
Una de las más valiosas piezas que desapareció en el aciago año de 1936 era un ara de mármol blanco con chapas de plata y unos relieves muy parecidos al Arca Santa de las Santas Reliquias que vimos al empezar el Camino en la Cámara Santa de la Sancta Ovetensis, la catedral ovetense de San Salvador. En ella se veía a la figura del Salvador en el centro del anverso y los símbolos de los cuatro evangelistas en los ángulos en los ángulos, mientras que en el reverso una inscripción decía:
AHONORE SANTE MARIE. SUA(RIUS ME FECITHEC SUNT RELIQUIE SANTAEMARIE, DE LACTE EIUS, DE SANC-(TO PAULO, DE SANCTI VICENTI,ET ALIE SUNT RELIQUIE
("En honor a Santa María me ha hecho Suario, estas son las reliquias de Santa María, de su leche, de San Pablo, de San Vicente y otras reliquias")
Si bien las imágenes son posteriores a la Guerra Civil los retablos parecen ser barrocos o neoclásicos: a este lado del evangelio tenemos dos...
Este, de traza más barroca, es el de San Roque, como se lee en el mantel y como también se revela por la iconografía del santo
Siguiendo nuestro deambular por la nave del evangelio llegaremos al siguiente retablo, este justo antes de la capilla lateral norte y su absidiolo. Observemos arriba las ventanas-saeteras que dan luz natura a esta nave
Dos columnas estriadas con su capitel, de orden corintio, sosteniendo un frontón parecen delatar el estilo neoclásico de este retablo, que sería plenamente dieciochesco, ya del último periodo pues de existencia del monasterio
"La decoración en todo el edificio es mínima y se concentra en el ábside central, tanto en el exterior como en el interior. El arco triunfal centra en el interior todo el esfuerzo decorativo en los capiteles y en las basas de las columnas. Las basas adoptan en ambos casos motivos vegetales muy esquemáticos en las esquinas del plinto. El capitel derecho recubre todo su cuerpo con baquetones que esquematizan tallos vegetales. El capitel izquierdo recurre a una decoración de arcos de medio punto con bolas inscritas en su interior."
"Cristo románico (quizás del siglo XII), triunfante ante la muerte, cuyo rostro no indica sufrimiento, a pesar de la corona de espinas que se adivina por su lado derecho. Como tantos otros Cristos de esa etapa, dicen los entendidos que sigue la fórmula siria al ser representado con barba (cuya estructura se forma en pequeños mechones terminados en rizo), presentar cabello largo tras las orejas, bien distribuido sobre los hombros, y al cubrirse con el perizonium ( paño de pureza o subligaculum) que se ata con un nudo en la cadera y cuyo largo llega hasta un poco más arriba de las rodillas. Nuestro Cristo se fija a los troncos de la cruz mediante 4 clavos, reposando más que colgando, con los pies separados y sin subpedaneum donde apoyarse. De tamaño similar al humano, presenta su cabeza ladeada hacia la derecha, con los ojos cerrados, y una expresión de placidez como no he visto en ningún otro Cristo románico, de manera que, más que muerto, parece… dormido, tal es la dulzura que emana de su rostro."
"De sus imágenes de culto originales conserva una de Cristo crucificado que es uno de los mejores ejemplos de esa iconografía del románico asturiano. Presenta, como el del monasterio de Corias (Cangas del Narcea), unas características formales e iconográficas propias del siglo XII. Según explica Soledad Álvarez, ambas obras reproducen el prototipo del Cristo redentor que triunfa sobre la muerte, tocado con la corona (símbolo de realeza), y sin indicios de sufrimiento en la expresión de su rostro. Frente al esquema de representación griego de un Cristo joven e imberbe, éste sigue las pautas representativas y tipológicas sirias, y se representa con barba y cubierto de un paño de pureza fijado mediante un nudo a la altura de la cadera. Paño éste que cae hasta las rodillas con ligeros plegados que apenas se realzan sobre el volumen corporal. La figura se adapta a los dos ejes que forman los troncos de la cruz, que se relacionan con el concepto de árbol de la vida, mediante cuatro clavos y con los pies separados. El cuerpo acentúa el verticalismo del soporte, sólo alterado ligeramente por la leve flexión de las rodillas. En la composición no se incluye un “supedaneum” para el apoyo de los pies.La obra se talla en varias piezas de madera posteriormente unidas, y tiene una escala humana que contrasta con la monumental de su coetáneo coriense. El Cristo aparece muerto pero sin dolor, con la cabeza levemente ladeada sobre el hombro derecho. Su cuerpo no se desploma, sino que guarda una rigidez con la que el maestro escultor intenta reflejar de un modo muy elemental el perfil anatómico de los músculos en tensión. Esta talla supera el reduccionismo geométrico empleado para el paño de pureza. Con carácter más geometrizante se encuentra la representación de los huesos bajo la piel, destacados en la caja torácica y en contraposición al suave tratamiento del modelado del torso. En virtud de este blando modelado, el Cristo de Obona ofrece una imagen más verista de la representación humana que la que se da en el Cristo del monasterio de Corias, indicándonos esto que se ha avanzado en la búsqueda del naturalismo. La obra mantiene su policromía original, basada en colores terrosos y claros para las carnaciones, el blanco puro para el paño y el marrón oscuro para cabello, barba y demás detalles. Tanto este Crucificado como el que se encuentra en Corias no se corresponden con modelos paralelos en la región, pero sí mantienen afinidades con ejemplos procedentes de la Meseta, como el Crucificado de Santa Clara de Palencia, que actualmente se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York. El Cristo de Obona presenta un estado de conservación relativamente aceptable, aunque debería ser objeto de cuidados de conservación específicos."
El capitel de la izquierda, que "recurre a una decoración de arcos de medio punto con bolas inscritas en su interior", dicen en Románico digital
Capitel de la derecha, que "recubre todo su cuerpo con baquetones que esquematizan tallos vegetales."
AQUÍ ESTÁN LOS HUESOSDEL PRÍNCIPE ADELGASTERHIJO DEL REY SILO DE LEÓNY DE DOÑA BRUNILDA SU MUGERLOS QUALES FUNDARON ESTACASA AÑO DE 781 Y SE TRAS-LADARON A ESTE PUESTODEL MEDIO DE ESTA CAPILLAMAYOR EN 8 DE ABRILDE 1656
"Adelgaster es el nombre con el que se conoce a un supuesto hijo natural del rey asturiano Silo. Su nombre aparece mencionado en un documento del 17 de enero de 780 del que se duda su autenticidad.
Entre sus actos más notables, destaca la creación del monasterio de Santa María La Real de Obona, en Tineo (Asturias).
La existencia de este personaje está puesta en entredicho, ya que no se conserva ningún documento ni crónica que lo mencione y es poco probable que no intentara acceder al trono a la muerte de su supuesto padre. Se cree más bien que el citado documento en que se le menciona es una falsificación para dotar al monasterio de un origen más noble. Su donación registrada de una serie de brañas, en el 780 AD, al Monasterio de Santa María de Obona supone el primer testimonio escrito de las brañas astures."
"¿Por qué se duda de la historia de Adelgaster? Porque se sabe muy poco también de la vida del rey Silo (que sucedió a Aurelio, el que sirvió para poner nombre al concejo de San Martín en la cuenca). Apenas que vivió en relativa paz con los musulmanes, quizá porque tuvo un matrimonio de compromiso con ellos o porque su esposa estuvo como rehén en Córdoba. Fue uno de los últimos monarcas astures elegidos por el sistema visigodo, es decir a elección de la nobleza si la línea directa de herederos varones se rompía. Y se hace extraño que si tuviera un hijo, aunque fuera bastardo, no hubiera pujado por el trono también."
"Este Aldegaster era hijo natural del rey, que nunca le reconoció, y estaba casado con una tal Doña Brunildi, de la que se sabe solo que está enterrada en el monasterio junto a su esposo. Al parecer Don Silo cortejó a una tal Doña Leo, de Villatriz de Francos, pueblo que vuela junto a Obona, y nada cuesta imaginar los dulces amores bajo los avellanos floridos que dieron fruto a Adelgaster. Doña Leo (de la que queda recuerdo, quizás, en una fuente llamada de la Dueña) era de cuerpo menudo y de ojos claros, tenía tres trajes hermosos y tres vasos salomoniegos donde mezclaba licores propios para la tres clases de amor, a saber: el ardiente, el paciente y el irremediable. De estas tres copas, en la fuente de la Dueña, bebió el rey Don Silo, que andaba por Tineo a la caza del oso, y de los amores consecuentes nació Adelgaster, al que no reconoció pero que fue, según está escrito, príncipe de Gijón.
Por cierto, que los tres vasos salomoniegos aparecen citados en el acta fundacional del monasterio junto a doce cucharas de plata. Para lo que querían Aldegaster y Brunildo los vasos, y las cucharas, es cosa que cuadra muy bien con la vida retirada y palaciega. Hasta 1850, fecha de la execrable desamortización que vació el monasterio, todos los viernes rezaban los monjes una misa por el alma de Brunildi y Aldegaster. Buena falta les haría"
"... está formado por un importante monolito plano de piedra que apoya en cuatro columnillas exentas, dispuestas en las correspondientes esquinas, y en un pilar-relicario central, que en este caso no es el original ni está horadado. Las columnas siguen un esquema sencillo de basa, fuste y capitel, y sólo presentan decoración en tres de ellas. Las basas se decoran con cuatro puntas que coinciden con las esquinas del plinto y que se agarran al toro mediante pequeños tirantes. La decoración de los capiteles se resuelve mediante formas vegetales. Los pertenecientes a las dos columnillas delanteras tienen el mismo motivo de finos tallos que se enroscan sobre sí mismos hacia el exterior agarrando una bola. El capitel posterior izquierdo se deja liso, y el posterior derecho se decora con finos tallos rematados en dos tipos distintos de hojas, alternándose las de forma oval con las de forma lanceolada."
En el ático Cristo crucificado. Este ático se remata en frontón triangular donde se muestra la talla de Dios Padre en actitud de bendecir y con la bola del mundo en la mano
Bóveda de cuarto de esfera, comprendida entre un friso acanalado abajo y un arco fajón que la separa de la bóveda de cañón
Las columnas salomónicas presentan uvas y parras, presentando más motivos vegetales en su frontón semicircular, rematado en una banda de filigranas y en el que vemos dos ángeles
Visto el interior de la iglesia, íbamos de regreso al exterior cuando reparamos de nuevo en el coro de madera, allí en lo alto encima de la entrada. Cuando se colocó allí, pues en el templo original no estaba, se ocultaron parcialmente dos de los ocho arcos de separación de las naves, los más próximos a la puerta
Y allí está el órgano, del que únicamente queda el armazón de madera, al haber desaparecido todos sus tubos y demás componentes metálicos
Los edificios están a un nivel inferior, al que bajaremos por unas escaleras que tenemos aquí enfrente
Nos acercamos a él antes de seguir hacia el claustro
Como hemos dicho, el monasterio se reconstruyó a partir de la iglesia en este su costado sur en el siglo XVII, tras sufrir el primitivo un incendio, obra que siguió las directrices del arquitecto cántabro Melchor de Velasco comenzada en 1658 pero interrumpida para siempre 30 años más tarde
Este conjunto de edificios hacen aquí una forma de 'L', para pasar al claustro podemos ir tanto por el de la derecha como por el que tenemos enfrente, el principal, casa abacial o Casa de Audiencias, paralela a la iglesia y algo adelantada respecto a ella. Está formada por dos pisos, el inferior abierto en dos grandes arcos rebajados, que es por donde podemos dirigirnos a dicho claustro
San Benito de Nursia está representado dentro de una hornacina que tiene detrás la forma de una concha y entre dos columnas, bajo frontón semicircular rematado en una cruz y dos bolas
ADELGASTER HIJO DEL REY SILOME FUNDÓ. AÑO DE 781REEDIFIQUÉ ELDE 1659
Para tener una visión de conjunto y dado que por cualquiera de los dos tránsitos hacia el claustro habrá algo interesante que ver, vamos a conocer los dos, empezando por el que se dirige a él a través de estos arcos, en lo que pudo acaso haber sido antaño la portería
"El pueblo de Obona, en el concejo de Tineo (Asturias), apenas tiene 50 habitantes. Está dispuesto siguiendo una línea recta y al desviarse en uno de los extremos se llega al Monasterio de Santa María la Real, posiblemente el más antiguo de Asturias. El turista que quiera visitarlo tendrá que pedir las llaves en el bar que regenta Santiago, que las entrega previo registro de DNI. Entre los visitantes hay muchos peregrinos a Santiago de Compostela, ya que el monasterio es una de las paradas del camino del norte.
La primera sorpresa del visitante es el acceso gratuito, pero después la impresión viene por el estado en que se encuentra el monasterio. La profesora Pilar García Cuetos, del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, califica el estado del edificio de “preocupante”. Esta experta denuncia el abandono al que está sometido el Cristo románico de la iglesia. También se queja de que entra agua por todas las partes.
Entre los vecinos de Obona reina cierta resignación. Mantienen la iglesia como lugar de culto pero esto no garantiza la conservación del cenobio al completo. Los más mayores del pueblo recuerdan que en su juventud el monasterio de Obona aún estaba equipado “con muchas más figuras y más libros”.
Algunos especulan con que un expolio consecuencia de la Guerra Civil haya servido para vender las tallas e imágenes. Estas quejas han dado como fruto el nacimiento de la plataforma reivindicativa ‘Salvemos Obona’ que con sus perfiles en redes sociales como Facebook o Twitter pretende arrancar algún compromiso a las administraciones para mejorar la situación del monasterio.
Desde el Ayuntamiento de Tineo reconocen que “alguna restauración puntual se hace”. Hace quince años, por ejemplo, se arregló la parte superior. Para solucionar el problema de los excrementos de las palomas recientemente se cerraron las ventanas abiertas del cenobio.
Se cree que la escritura de fundación del monasterio de Obona data del 17 de enero del año 781, levantado por el príncipe Adelgaster y su mujer Brunilda. Es el segundo monasterio más antiguo de los que se conservan de la Edad Media. En el acta fundacional se daba amplia libertad a los monjes y al abad para administrar justicia en la zona, de acuerdo con las costumbres de la época. Además, recibieron una dote considerable al instalarse en él: 20 vacas, 5 yugos de bueyes, 30 ovejas, tres cálices, dos campanas de hierro, tres mantos, doce cucharas de plata y un largo etcétera.
La riqueza y el poderío acompañó por tanto a este monasterio durante muchos años de su historia y por eso fueron muchas las obras de arte albergadas entre sus paredes. Actualmente solo se conserva un Cristo románico de tamaño natural que cuelga del techo en la nave central de la iglesia y un sepulcro con los huesos del príncipe Adelgaster a un lado del altar, con un epitafio grabado en la piedra que describe el traslado de la tumba a ese lugar en 1656. A sus pies hay una tabla con el retrato del fundador del monasterio.
"La consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo, Berta Piñán, trasladó al ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, la necesidad de dar un impulso a la elaboración de un plan director para el monasterio de Santa María la Real de Obona, en el concejo ede Tineo. Una planificación que permitiría dar respuesta a una demanda histórica del concejo, que clama por su conservación.
El alcalde, José Ramón Feito, destacó la importancia de que el Ministerio de Cultura «se muestre receptivo» a dar respuesta a esta demanda, tal y como se reflejó en los Presupuestos Generales del Estado, donde el cenobio tinetense se suma a la partida destinada a las actuaciones en diferentes monasterios. «Se van dando pasos. Se trata de no dejar morir al monasterio de Obona, que es una de la joyas del patrimonio del concejo», destacó Feito.
Por el momento, el regidor tinetense afirmó ignorar los plazos que barajan desde la administración regional y estatal para poner en marcha la redacción de este plan director. «Entiendo que deberán sacarlo a licitación», apuntó el regidor, que confía en que a este primer paso siga la rehabilitación del cenobio con el objetivo de dotarlo de un uso que permita garantizar su conservación.
«Tendrán que estudiarlo y analizar qué salidas tendría una vez rehabilitado», indicó Feito, que defendió la posibilidad de instalar en el monasterio un albergue de peregrinos. «No tendría sentido rehabilitarlo sin más. Lo suyo sería darle un uso», subrayó el regidor. No en vano, el monasterio se encuentra en pleno Camino Primitivo y el rey Alfonso IX, tras visitarlo, le otorgó el privilegio de paso obligatorio de los peregrinos hacia Santiago, un hecho que revalorizó su papel en la economía y la cultura de la zona."
"En un entorno natural, poblado de flora y fauna, se ubica el monasterio de Santa María la Real o de Obona (Tineo), uno de los protagonistas del segundo número de la colección "Monasterios de Asturias" de LA NUEVA ESPAÑA. Más de mil años de historia han pasado por él y la construcción religiosa sigue en pie, aunque quienes la conocen bien afirman que "poco le queda ya". Se quedan con la boca abierta y llevan las manos a la cabeza al pensar en la pérdida de una edificación tan antigua y bella, especialmente cuando se trata de "un mal al que fácilmente se puede poner remedio", opina Manuel García Linares, artista de renombre, también conocido como el pintor de Navelgas, e impulsor de la asociación Amigos del Monasterio de Obona.
De la opinión de que existe una solución viable es también Manuel Fernández de la Cera, filósofo, catedrático de instituto y de universidades laborales en filosofía, consejero de Educación y Cultura entre 1983 y 1991, y diputado de la Junta General del Principado de Asturias, desde 1991 hasta 1999. "Una pieza tan importante del patrimonio asturiano como el Monasterio de Obona debería restaurarse y salvaguardarse", afirma Fernández de la Cera.
Sin embargo, para que las obras de reparación surtiesen algún efecto ambos conocedores y amantes del cenobio tinetense concuerdan en que "debería dársele algún uso práctico". Entre las propuestas que tanto Fernández de la Cera como García Linares perciben más viables se postula "emplazar un alojamiento o albergue para peregrinos" puesto que por allí transcurre una parte del Camino de Santiago en su paso por el Principado y lamentan el poco uso que tendría hacer "una biblioteca o edificio público" debido a la poca población de que dispone la localidad.
Y es que atribuyen el estado de abandono en el que actualmente se encuentra el monasterio de Obona también al hábito migratorio que se da desde hace años del campo a las grandes urbes asturianas. "Si no hay gente en los pueblos, tampoco hay quien se preocupe por su patrimonio", apuntó García Linares. Y prosiguió: "ahora la mayor parte de la gente vive en la ciudad y solo van a los pueblos en las vacaciones, así es difícil generar implicación y espíritu de lucha, por que estas cosas hay que pelearlas, cuestan tiempo y dinero y sin esfuerzo constante no se consiguen".
Por su parte Fernández de la Cera, oriundo de Villatresmil (Tineo), una localidad ubicada a escasos veinte kilómetros del monasterio, ve en la construcción milenaria y de origen religioso una "oportunidad para revitalizar la localidad", aunque advierte del riego que supone "depender en exceso del turismo". Una opción que funciona a la perfección en el caso de su hermano mayor, el monasterio de San Juan Bautista o de Corias, emplazado a otros escasos treinta kilómetros y ya en el concejo de Cangas del Narcea, a día de hoy reconvertido en estancias hoteleras que forman parte de la red de paradores españoles.
Uno de los numerosos elementos que hacen único el cenobio tinetense, y quizá el más impresionante, es el Cristo colgante dispuesto en su capilla. "Es de los pocos elementos que quedan en el monasterio, que fue completamente saqueado", expone García Linares. Y con saqueado se refiere a "la venta masiva de las obras de arte que decoraban y formaban parte de la edificación", puntualiza el artista de Navelgas, que fueron expendidas y ya no pueden disfrutarse por el público general.
De la venta se libró precisamente el Cristo crucificado que pende del techo "por casualidad", valora Fernández de la Cera. La historia, según cuentan las gentes del pueblo es la que sigue: "una vez reunidos los cuadros y las obras de arte se llamó a un transportista para que se lo llevase. Al conductor le entraron remordimientos tras subirlo al camión y cuando llevaba apenas unos metros recorridos con el Cristo a cuestas decidió dar la vuelta y devolverlo". Una coincidencia, destino o fe, que tanto Fernández de la Cera como García Linares celebran porque "ha permitido que un elemento tan distintivo e importante se quede en el monasterio".
Es tal el abandono en que se encuentra el cenobio tinetense que no hay guía o persona oficial que enseñe el interior, donde se encuentra la figura, a curiosos y visitantes. No obstante, a modo de combatir la falta de medios, los regentes de un bar y un comercio de Obona tienen una llave del mismo y se prestan a enseñarlo a todo aquel que quiera.
Y es que vecinos de la localidad y amantes del templo benedictino llevan años luchando para que este pequeño gran retazo de la historia asturiana, y de España en general, siga pudiendo disfrutarse dentro de otros diez, cien e incluso mil años. Para ello crearon la asociación Amigos del Monasterio de Obona, que a través de distintas iniciativas trata de recaudar dinero para "poco a poco arreglar todo aquello que se está cayendo", matiza García Linares."
Y en Obona, una ruina de mil años el corresponsal de La Voz del Trubia Rafa Balbuena denuncia también esta lamentable situación:
"Es un punto capital del Camino Primitivo de Santiago, y durante mucho tiempo constituyó un centro religioso y económico que se codeaba con los cenobios de Cornellana o Corias, pero ahora atraviesa un estado de decadencia que roza la ruina. El Monasterio de Obona y su iglesia de Santa María La Real, a menos de 10 kilómetros de Tineo, es una joya del románico rural asturiano, y aunque luzca en su exterior un aspecto aceptable, una visita a su interior deja la impresión, sin paliativos, de hallarnos ante un desastre en términos de abandono, olvido e incluso vandalismo.
La historia de Obona tiene un paralelismo notorio con la de la vida de gran parte del suroccidente asturiano durante los últimos dos siglos. Fundado originalmente en el siglo XI, bajo la orden cisterciense, el monumento actual data del siglo XIII, no tardando en adquirir una gran relevancia como centro económico, cultural y religioso en este área de la región. Siguieron centurias de bonanza, aunque a finales del XVIII aquel esplendor monacal ya era solo una sombra. Con la desamortización de Mendizábal, Santa María La Real pasó de ser monasterio a parroquia. Y el progresivo éxodo rural, con sus efectos de despoblación, fueron reduciendo a recuerdos lo que un día fue prosperidad y poder.
Así es que hoy, cuando uno entra en el complejo, no tiene que pedir permiso ni llave. La puerta de la rectoral es solo un marco vacío, a través del cual se accede sin problema al claustro, comido por la maleza y las hierbas que crecen a sus anchas. Es un túnel oscuro que, al llegar a la claridad, deslumbra en el menos agraciado de los sentidos. En los laterales, las dependencias del monasterio son un amasijo de escombros, en los que las basuras y los cascotes se agolpan junto con los “recuerdos” que algún gracioso dejó garabateados en sus paredes. Hay incluso sillas escolares rotas, seguramente restos de la reforma que acometió el Principado en 2008, organizando unas jornadas culturales en vistas a dar contenido y actividad al edificio románico. Pero aquello no tuvo continuidad, y el tiempo, de nuevo, volvió a pasar su factura. Las escaleras que dan al piso superior, cerradas con cadena y candado, tienen aspecto de no haber sido transitadas en meses. Y la fuente que mana de un lateral del claustro, con su inscripción tallada en el sillar, permanece torpemente apuntalada con un tablón, sin que se pueda saber si de allí mana agua o si está tan seca como el verano asturiano de este 2025.
Tras media hora de desazón, salimos por donde hemos entrado, con los rayos de sol colándose por los vanos del techo, en medio de un silencio triste. Tomamos la carretera de regreso a Oviedo, en donde buscamos un sitio donde comer. Demasiados carteles de “Se alquila” en los restaurantes y bares que antes eran el medidor de actividad del concejo y del suroccidente entero. Alguno queda, pero también en silencio, con pocos parroquianos. Un curioso -y triste- correlato con Obona, un lugar que tanto fue y, quizá, ahora podría ser mucho más de lo que queda en pie".
"Actualmente son visitables los locales donde estaban las cocinas, caballerizas, el refectorio, la sala abacial, la sala de los monjes y los restos del claustro; en una esquina de éste manan las aguas de la fuente del Matoxo, cuyas excelentes cualidades ponderó el P. Feijoo. El claustro, inacabado, es obra de los arquitectos Manuel de Velasco y Agüero y Andrés Vélez..."
"De las muy cuantiosas rentas de las que disponía este monasterio en la Edad Moderna, en comparación con otros poderosos centros benedictinos asturianos, caso de San Juan de Corias, por ejemplo, nos dan fiel testimonio, en primer lugar, los restos del claustro, inconcluso, que se empieza a levantar en la segunda mitad del siglo XVII...", nos dicen en la Gran Enciclopedia Asturiana, mientras que el escritor, guía y peregrino Víctor Guerra nos informa en su libro de Los caminos a la catedral de Oviedo que en la centuria siguiente "aún recogía rentas de 70 entidades poblacionales que debían obediencia al monasterio"
"Unido a la nave meridional del templo se conserva, en estado ruinoso, el claustro del monasterio, que sustituyó en época barroca al original claustro románico. Sólo se llegaron a construir dos de las crujías, que presentan, por sus trazas, cierta relación con los claustros monásticos barrocos construidos en la vecina Galicia."
Ya a la izquierda y pegada a la pared de la crujía norte hay un arco y parte de otro, que algunos vecinos nos han contado que conocieron entero
Al monesteriu d'Oubonalleguen polvorientos piesena Fonte del MatoxuAugua qu'apaga la sed.Adelgaster lu fundaran'alcurdanza del Señorta camín de Compostelaviniendo del Salvador
"Boides fue un grupo de música folk de Asturias activo a principios de los años 90.
Su único disco publicado es "Asturies: Camín de Compostela", (FA.CD.8738), coincidiendo con el año jacobeo de 1992, un recorrido musical por la geografía del Camino de Santiago en Asturias por sus dos rutas: la costera, y la que desde León se dirigía a San Salvador de Oviedo. Sus 16 temas musicales estaban basados en temas tradicionales, si bien cabían los temas nuevos, como "el Pasu del Eo", creación del teclista de la banda Joaquín Díaz Méndez, tema que posteriormente se incluyó en el recopilatorio "Naciones Celtas", editado por Fonomusic en 1997, cuando ya el grupo se había disuelto.
Entre sus miembros cabe destacar al violinista Javier Rojo, que había formado parte del grupo Beleño, primordial dentro del panorama folk de Asturias en los años 80, al gaitero José Ángel Hevia, que posteriormente seguiría una exitosa carrera en solitario, o el acordeonista Xuan Nel Expósito, que formaría después parte del grupo Felpeyu."
Parte exterior de la crujía norte, de estilo barroco clasicista, hecho de sillares y con dos pisos, "recorridos por pilastras gigantes y separados por impostas. El bajo tiene arcos de medio punto y el superior ventanas con enmarque de placa lisa", según la descripción arquitectónica del Gran Atlas del Principado de Asturias
Pero antes vamos a volver sobre nuestros pasos para, como hemos dicho, conocer el otro de los accesos al claustro desde estos edificios barrocos
Dejamos pues aquí el claustro momentáneamente, volviendo a entrar por la misma puerta por la que llegamos
"... debajo del monasterio hay un laberinto, y esto ya está demostrado por la imaginación popular. Por esos valles de Tineo el edificio más grande que se veía eran las ruinas que hoy son del monasterio. ¿Que cómo se llegó a pensar que dentro de las paredes negras cabía el mundo? Hoy creo saber por que: desde el año 912, año que Fruela II concede en herencia a San Salvador de Oviedo todas las posesiones de Obona y Bárzana del Monasterio, hasta 1850, año final de la desamortización, la Iglesia fue señora casi absoluta de los cuatro cuartos del concejo. La gente, pobre como toda la gente, pagaba muchos impuestos y redimía "foros" a la Iglesia. Tanto pedían los clérigos que aquellas paredes, por fuerza, tenían que guardar un espacio mucho más grande que el mundo. Los monjes del monasterio, que impartieron hasta el siglo pasado clases de latín, filosofía y teología, también ayudaron a propagar la leyenda. A mí me contaron, de pequeño, la historia de una Adriadna campesina, tan ocurrente como la que murió desesperada en la playa de Naxoe en Gracia, que entraba por las puertas del monasterio amarrando al quicio un hilo del que tiraba para no perderse por los amplios pasillos"
También se acumulan basuras, aparecen de vez en cuando incluso señales de algún fuego y vivac
Y salimos de frente a la parte occidental y exterior correspondiente a la crujía oeste, la zona que fue habilitada como escuela y presenta señales de dicha reforma
En 1842 el Ayuntamiento solicitó la concesión de esta parte del desamortizado convento para hacer una escuela de primeras letras. Llegados a 1856 el consistorio sufragaba con 50 pesetas para conservar el monasterio y retejar la cubierta de estas aulas
Y ya estamos nuevamente ante los arcos de la crujía oeste, viendo el prado de lo que iba a ser el gran patio central del claustro
Suelo de tierra, lleno de piedrecillas y trozos de ladrillo. El revoco de las paredes se va cayendo y despareciendo
"El solar donde se asienta el monasterio de Obona tiene una vibración electromagnética que movió a los antiguos a elegirlo para allí edificar y dar culto a las deidades protectoras. Los celtas nos dejaron el recuerdo de su estancia, y los romanos consolidaron esta herencia, hasta nuestros días. El Padre Benito Jerónimo Feijóo tuvo su celda en el monasterio de San Vicente de Oviedo, pero durante las vacaciones veraniegas prefería las aguas y montes de Obona a cualesquier otro rincón asturiano. Actualmente, cuando allí se acercan los peregrinos, hay muchos que por ser sensitivos, perciben la caricia del flujo eléctrico del suelo, y el magnetismo de un ambiente que muy bien declaran sentir gentes como nuestro amigo Manolo Otero. Es que en Obona confluyen las fuerzas y encantos de una naturaleza que supieron aprovechar muy bien los fundadores del cenobio, y que el Padre Feijóo materializó, también, en las garrafas de agua que de allí llevaban a su celda ovetense"
"Don Per venció sus miedo y entró en el laberinto. Y se dice que en las quietud de la noche se pueden oir sus gritos de angustia mientras espera que Zamplarrampla de con él para matarle.
Laberintos y túneles aparte tiene el laberinto una torre que dicen los que han entrado posee una gran biblioteca, con tomos muy curiosos y misteriosos, incluyendo un documento muy valioso. Pero viendo la fama que han cogido los monjes en los alrededores, uno se pregunta que será en realidad lo que ponen esos libros.
Otros dicen que la biblioteca no está en la torre, sino en el laberinto, y otros más dicen que no es biblioteca sino bolera con bolos de oro..."
"Al exterior, en el ábside central aparecen dos columnillas entregas con sus correspondientes basas y capiteles decorados. Los canecillos existentes son lisos y las cornisas de los ábsides se decoran con una hilera de pequeñas bolas. Los capiteles se decoran con tallos vegetales entrelazados, que en el capitel del lado izquierdo se combinan con frutos y en del lado derecho con hojas de acanto."
Estas dos columnas dividen el muro en tres paños, en los que se encuentran las ventanas. Las dos laterales las vimos a los lados del altar mayor por el interior, pero la central, más grande, está tapada por adentro por dicho retablo
En las basas de estas columnas, sobre el plinto, descubrimos otro de los escasos elementos ornamentales del edificio: filigranas espirales. "Las basas recogen unos motivos vegetales enroscados a la altura de la esquina del plinto". Seguidamente pasamos al absidiolo del lado del evangelio, este sí bien conservado
Una hermosa vista de ambos ábsides desde el prado colindante, un poco más atrás
De esta manera vamos a poder salir directamente al campo de la iglesia y su plazoleta de entrada al templo sin necesidad de regresar al claustro
Luego el pasaje vuelve a ensancharse un poco, aunque otra dificultad añadida es que aquí suele crecer la maleza, aunque se desbroza periódicamente
Hay un par de contrafuertes más, estos altos desde el suelo a la cornisa pero más estrechos que el anterior, por los que pasaremos con menos dificultad, a no ser a causa del zarzal que crece a la derecha
El suelo es de cemento, pero hay piedras y trozos de ladrillo sueltos, por lo que miremos también hacia abajo
El segundo contrafuerte; este lugar es húmedo y de mucha umbría, hay musgo y humedades en el suelo y las paredes
Y aquí salimos ya al campo de la iglesia, por donde llegábamos al viejo monasterio de Santa María la Real
Tiene un poco de cuesta, pero muy liviana, por lo que llegaremos a ella prontamente y sin demasiado esfuerzo
Lugar de El Convento, la fuente se encuentra un poco más allá de la arboleda y de la casa que tenemos a nuestra izquierda
Vista del monasterio desde el camino que, aparte de la férrea tutela benedictina sobre su territorio, fue centro económico y cultural de la zona, e incluso sanitario, pues se aplicaban remedios medicinales de los monjes para muchas dolencias, bastantes basados en el muérdago, los cuales aliviaron a vecinos y peregrinos en unos tiempos en los que los médicos solo los había en la corte. Uno se hizo especialmente famoso, fray Valentín Calviño, médico y cirujano de Oubona
El camino ahora sube recto: atentos pues no hay ninguna indicación para ir a la fuente
El arroyo de la fuente inunda la senda, en la que crecen selváticas ortigas, helechos, zarzas y algunas plantas acuáticas. Valga esto también para reclamar la atención pertinente a un lugar de tanta trascendencia histórica y estrechamente vinculado al monasterio y a su fundación
Y ahí mismo está la fuente, aunque no la vemos, hace tiempo que nadie sube a verla y hemos de abrirnos paso apartando la vegetación a golpe de bastón
La Fonte'l Matoxu surge de aquí, ahora formada por un chorro que cae directamente de lo alto de una mura de piedra, agua curativa cuya mitología de xanas y encantos pudo ser un precedente precristiano de veneración del lugar, aprovechada por los frailes y canalizada, tal y como vimos al llegar. Volvemos a pensar en el Padre Feijoo y lo que diría de ver así su fuente
Un tanto descorazonados, todo hay que decirlo, ante la situación del lugar salimos de la Fonte'l Matoxo aprovechando el sendero que hemos abierto sobre la marcha para llegar a ella, volviendo atrás
"Por su ubicación, su estado actual tras ser restaurado y los valores artísticos que en él se guardan y conserva, como dos escudos reales uno del siglo XIII y otro del XVII, construido este último tras una gran reforma que se hizo después de un aparatoso incendio que destruyó todo lo que pudo ser pasto de las llamas, incluido el valioso archivo que viera el Padre Yepes, y la idea de que pueda en este convento instaurarse una alberguería para peregrinos, hacen del Monasterio de Santa María la Real de Obona, el centro de atención del pasaje compostelano en nuestro concejo de Tineo."
Nos despedimos del cenobio y, como bien manda el mojón, bajamos al río Deina para retornar al cruce con el camino de Villaluz, otro de los pueblos de esta parroquia, en la ruta a Campiello, donde tantos caminantes hacen parada y fonda...
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