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miércoles, 7 de agosto de 2013

SANTA MARÍA LA REAL DE OUBONA: EL ENIGMA DE ADELGASTER, LAS BUENAS AGUAS DEL PADRE FEIJOO Y GLOSADAS POR XUAN BELLO, EL 'SANSÓN' PULIATOS, LAS XANA DEL MATOXU Y EL LABERINTO EN EL QUE CABÍA EL MUNDO (TINEO/TINÉU , ASTURIAS) EL FANTASMA DE PER DE OMAÑA Y EL MALIGNO 'ZAMPLARRAMPLA'

Antiguo monasterio de Santa María la Real de Oubona

Aunque suponga una muy pequeña desviación del Camino de Santiago, que desde La Venta Piedratecha baja al valle del río Deina en dirección a Villaluz, bien merece la pena acercarse a conocer el viejo monasterio tinentese de Santa María la Real de Oubona, cuya iglesia románica pasó a ser la parroquial de San Antolín tras la desamortización de 1835 y la consiguiente exclaustración de los monjes, mientras que sus demás dependencias, barrocas, como la sala de audiencias y casa del abad, son hoy en día y pese a las tímidas restauraciones efectuadas en la última década del siglo XX, un conjunto de venerables ruinas origen de numerosas leyendas, por donde se pasa a su inacabado claustro


Y es que en 1658 el antiguo claustro románico fue derribado para hacer el actual, siguiendo las directrices del arte barroco imperante, con sus arcadas y edificios, a cargo de los arquitectos Melchor de Velasco Agüero y Andrés Pérez, obras suspendidas treinta años después por falta de presupuesto y que jamás volvieron a reanudarse, quedando este trabajo incompleto hasta la desamortización


A mediados del siglo XIX, ya desamortizado, se habilitó una escuela nacional en una de sus estancias, aquí a la izquierda, en el ala, crujía o panda occidental del mismo


Actualmente el arruinado claustro nunca terminado es uno de los parajes más sorprendentes que podamos encontrar. La decadencia y el misterio de las viejas piedras que se cubren de musgo y hiedra le confieren, no obstante, un atractivo especial, diferente incluso al de otros monasterios abandonados


Pero el mítico monasterio de Santa María la Real, símbolo del Camino y puerta de la historia, se sume en un misterio que va más allá de sus piedras barrocas y románicas, pues se le atribuye una legendaria fundación altomedieval en el año 780, es decir, aún en los albores del Asturorum Regnum, con un no menos misterioso fundador, un tal Adelgaster, que figura como hijo de unos reyes que, oficialmente y según las crónicas asturianas, no tuvieron descendencia: Silo y  Adosinda, ella nieta de Don Pelayo, que tuvieron su capital en Pravia


Una enigmática inscripción, que veremos en el interior del santuario, sobre las supuestas tumbas de los fundadores, le menciona como hijo del monarca. Puede tratarse de un usurpador, un hijo ilegítimo o simplemente una falsificación, pero cierto es que en 1903 se abrió el sepulcro y aparecieron dos restos humanos, uno de un hombre y otro de una mujer


Esta inscripción se hizo basándose en el texto de un pretendido documento fundacional hallado en el siglo XVI en el archivo monástico, perdido en la centuria siguiente y que diversos autores tradujeron avalando a Adelgaster como hijo de Silo y fundador del cenobio junto con su mujer Brunilda o Brunilde. Prontamente diversos investigadores comprobaron que se trataría de una falsificación, cosa muy común en la época para adecuarla a los intereses monacales, como otros textos, tradiciones y leyendas de los que daremos cuenta


Los tenidos por restos de los fundadores habrían sido trasladados a la capilla mayor en 1591 y, sesenta y cinco años después, a esta capilla mayor, coincidiendo seguramente con el proyecto de las obras del claustro barroco, sería entonces cuando se colocó esta lápida en la que se lee:
AQUÍ ESTÁN LOS HUESOS
DEL PRÍNCIPE ADELGASTER
HIJO DEL REY SILO DE LEÓN
Y DE DOÑA BRUNILDA SU MUGER
LOS QUALES FUNDARON ESTA
CASA AÑO DE 781 Y SE TRAS-
LADARON A ESTE PUESTO
DEL MEDIO DE ESTA CAPILLA
MAYOR EN 8 DE ABRIL
DE 1656

Existe sin embargo una coincidencia muy a tener en cuenta: el primer abad del que tenemos noticia, del año 1022, se llamaba Silo, igual que el pretendido padre de Adelgaster, el rey Silo de Asturias, solo que entre uno y otro hay nada menos que unos dos siglos y medio de diferencia. Independientemente de ello, del edificio monacal nada parece haber llegado a nuestros días, al menos a la vista, anterior a la obra románica de los siglos XII y XIII

El rey Don Silo en pintura de Eduardo Cano de la Peña. Museo El Prado

El escritor tinetense Xuan Bello recoge en su libro Historia Universal de Paniceiros la tradición popular por la que Silo, cazando osos por estas tierras, tuvo amores con una tal Doña Leo, de Villatriz de Francos, un pueblo cerca de aquí, quien oficiaría algo de bruxa, pues se dice mezclaba en tres vasos de Salomón (vasos de oro) las pócimas de tres clases de amor, ardiente, paciente e irremediable, bebiendo así de los tres Don Silo en la Fuente de La Dueña y naciendo Adelgaster, a quien no reconoció pero al que nombró Conde de Gijón 


Adelgaster, representado idealizada y anacrónicamente en una pintura barroca conservada al lado de la tumba, fundaría con Brunilda, siempre según la legendaria narración, este monasterio junto al río Ardeyna o Ardaña, el 17 de enero del 781. Los tres vasos y las doce cucharas de plata figuraban en el acta de fundación y, por los dos esposos y la salvación de sus almas, rezaban misas los frailes hasta la extinción del monasterio con las desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX

La Fonte del Matoxu

El origen del convento se sume pues en la noche de los tiempos, no sería extraño que el paraje fuese un nemeton o lugar sagrado precristiano, pues en la cercana Fonte del Matoxu, aprovechada por los antiguos frailes para suministro del cenobio con un sistema de canalización, conservado en parte, se habla de apariciones de xanas o ninfas de la mitología asturiana, algunas realmente cercanas en el tiempo, fenómenos naturales de niebla y luz a las que el acervo popular imagina y da formas humanas. Sea como fuese el paraje es mágico desde tiempo inmemorial y así lo destaca también Xuan Bello:
"De tres maneras la gente de Tineo pronuncia Obona: Oubona, Aubona, Ubona. Las tres formas tienen la misma raíz etimológica, Eau Bonne, si hacemos caso a la tradición que dice que los primeros monjes que allí pusieron monasterio, de origen francés, llamaron de esta manera al lugar por la fama que tenía de agua buena y fresca. Esa fama llegó hasta el Siglo de las Luces: el padre Feijoo, desentrañador de supersticiones, solo bebía de esta agua y especialmente de la de un manantial llamado Matoxu. El reverendo padre mandaba para Oviedo esta agua en un pollino cargado con dos cántaros cerrados con doble llave, no fuese a ser que por el camino -dos días largos- al arriero le diese por aligerar la carga"

El mismo topónimo Obona/Oubona se dice viene del latín Aqua Bona, 'agua buena', referido a las cualidades de esa fuente situada en el lugar llamado El Convento, un poco más arriba del monasterio, junto a las primeras casas del pueblo


En este sentido hemos de tener presente monasterio se encuentra en el valle formado por El Regueiru Oubona, también llamado río Deva, Deyna, Ardeyna o Ardaña, hidrónimo, tal vez relacionado con divina, diosa, vinculado muy posiblemente con un lugar sagrado desde la más remota noche de los tiempos y relacionado con alguna deidad Deva o divinidad de las aguas, deidades femeninas cristianizadas muchas veces en la advocación a la Virgen María, como podría ser este el caso


Documentalmente se sabe que ya en el año 1000 habitaba Obona u Oubona una comunidad de monjas y frailes, pues en el 1022 el monarca Alfonso V confirmaba los límites del coto monástico. Luego las monjas se fueron a otras abadías en Babia y en Avilés. Los monjes se quedaron y llegaron los benedictinos, siendo entonces cuando Oubona se independiza del dominio que sobre él ejercía el monasterio de Courias, el más poderoso del occidente astur, cercano a Cangas del Narcea


De ese periodo es la iglesia monacal, románica de finales del siglo XII o principios del XIII (a excepción de las espadañas). Momento en el que el monarca Alfonso IX mandaba, por disposición escrita durante su estancia aquí en el año 1222, que los que vayan "de romería a Santiago en Galicia" lo hagan por su villa de Tineo (con reciente fuero real) y por este monasterio, sin que nadie ose desviarlos por otra ruta:
"Concedo Deo et monasterio santae Mariae de Obona, quod caminus qui vadit de Sancto Salvatore ad Sanctus Iacobum, vadat por populationem meam de Tineo deinde per predictum monasterium de Obona. Et mando quod nullus ait ausus deuiare peregrinos per alium caminum, hoc facio ob remedium animae meae et propter peregrinationem quem ego facio, quod ipsum sit in servitium Beatae Mariae."
La frase precisa podría resumirse y traducirse en:
"amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de mi pola de Tineo y Obona"

Y es que existieron realmente otra más directas un poco más al sur, a las que el historiador tinetense Rafael Lorenzo llama el Camino de Mirallo y la Senda Rierana de la Barca en su libro Tineo en la senda compostelana. El monarca parece acudía a resolver el pleito suscitado por el caballero García Garcíez de Tineo, quien reclamaba la posesión del cenobio y la de sus tierras. Pocos años antes, en 1216, había venido a confirmar qué tierras eran de realengo como parte de la Puebla de Tinegio por él fundada un par de años antes, la primera de las pueblas o polas asturianas, aforadas por la Corona


El Camino de Santiago baja al valle del río Deina desde Piedratecha o Paratecha por La Cuesta, El Monticiel.lu y El Monte`l Cierru, en una suave pero prolongada cuesta por un bosque en el que predominan robles y castaños (al fondo en esta foto)


La cuesta abajo llega este rellano en medio del bosque, donde un mojón, puesto de espalda, nos indica ir a la derecha si queremos ir al monasterio, continuando la bajada un poco más, como hacen los dos peregrinos que van de frente; o a la izquierda para continuar a Villaluz, como hace el peregrino que pasa delante del hito jacobeo


Una vez visitado el monasterio hemos de regresar aquí para retomar el Camino según nos dice este monolito, poniendo rumbo a Villaluz


Aquí tenemos el anverso del hito jacobita, con sendas conchas y las correspondientes flechas señalizado ambas direcciones, aunque esta posición ciertamente hemos comprobado que puede llevar a confusión...


En nuestra opinión, la visita al monasterio va a ser un acontecimiento inolvidable en nuestra peregrinación, tanto si somos amantes de la historia, el arte y la idiosincrasia de los lugares por los que pasamos, como si no tenemos tan patentes estas inquietudes. Es un enclave que suele siempre impresionar, o al menos tocar la sensibilidad de todo el que se se acerca...


Aunque lo tenemos justamente enfrente, cuesta reconocerlo entre la espesura, al igual que el pueblo, sito más poco más arriba. En invierno, con los árboles sin hojas, se reconoce bastante mejor. Aquí tenemos la iglesia y otros edificios, vistos estos de espaldas. Del lugar nos cuenta así el también historiador Luis Antonio Alías en su libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"Magnífico monasterio cuya fundación -siglo VIII- se atribuye a un supuesto hijo del rey Silo llamado Adelgaster que, junto con su mujer Brunilda ceden, en un discutido documento fundacional fechado el 17 de enero del año 780, heredades y siervos a la comunidad.

El documento, perdido el original en el siglo XVII y del que se realizaron varias copias, ha sido de autenticidad muy discutida. Según las crónicas del reino Silo no tuvo descendencia, al menos legítima, y hace pensar en una falsificación realizada posteriormente por los monjes para fundamentar derechos históricos.

Si el diploma fuera auténtico estaríamos ante la más antigua referencia a la sidra asturiana: los siervos deberían recibir, entre otras compensaciones por su trabajo, "sicere si potest esse" (sidra si fuera posible)"

Menos de trescientos metros nos separan de la portada de la iglesia del monasterio y actual parroquial, cuya llave podremos pedir arriba en el pueblo, en Casa Bernardín, tienda-bar situada en la carretera, si bien es verdad que subir allí, bajar, volver a subir para devolver la llave y volver de nuevo a bajar para seguir camino sí que va a requerir más tiempo y redoblar esfuerzos


El Camino, ancho y por el que muy ocasionalmente pasa algún tractor, es un cómodo paseo cuesta abajo, pero luego habrá un pequeño recuesto hasta el monasterio desde el río


La senda, de tierra bien pisada y allanada, baja recta entre los árboles por esta falda septentrional del Monte'l Cierru


Bien sabemos que el peregrino no tiene tiempo siempre, ni energías, para verlo todo y conocerlo todo, y menos aún si tiene que hacer un desvío para ello, aunque sea relativamente corto como este; sin embargo nos dirigimos a un lugar que marca verdadera impronta en el Camino. No sería el primer peregrino que, pasando de largo en su peregrinación, ha vuelto expresamente para conocerlo, repitiendo incluso el Camino, pues el Primitivo es uno de esos itinerarios jacobitas que invita siempre a volver


No dudaríamos en recomendar incluso que se tuviera en cuesta este recorrido hasta el monasterio a la hora de planificar un poco nuestra jornada andarina, pensando en pernoctar en alguno de los albergues situados no muy lejos de aquí, para luego acometer la subida a Fonfaraón quienes hagan la famosa Ruta de los Hospitales, o también para quien prefiera seguir al pie de dicha sierra para dirigirse a La Puela/Pola de Allande por San Blismo, La Mortera, Colinas, Porciles, Chavadoira.


Y es que para disfrutar plenamente de los momentos lo mejor es no ir con prisas y presos de los tiempos, los horarios y el reloj, algo muy difícil de conseguir en la vida cotidiana pero que quizás tengamos oportunidad de lograr, al menos alguna vez, haciendo el Camino... nos lo merecemos


El halo de misterio se extiende por estos bosques aledaños; según la web Aquerasturias una lechuza o curuxa, blanca, "ronda por los alrededores, sin duda una Guaxa ansiosa de sorber la sangre a los más incautos",  esto es, una especie de vampiro asturiano. "Una xana ha sido vista varias veces en el cercano arroyo", cual ninfa local, y además "diversos espíritus fantasmagóricos parecen rondar alrededor del monasterio. Nunca entran, eso sí, en terreno sagrado".


Según bajamos van perfilándose las formas de los arruinados edificios del cenobio. "No fue desde luego el monasterio más importante de Asturias, no el más famoso, ni el más bello. Tampoco fue el más grande, ni el que más monjes tuvo. Pero posiblemente el monasterio de Obona sea el más misterioso que existió en la región", continúan explicando en Aquerasturias


Aquella parte, con dos grandes ventanas, debió ser la que se habilitó como escuela en 1842, pocos años después de la desamortización. La veremos también por su interior pasando hacia el claustro pues el viejo monasterio, excepción hecha de la iglesia, está abierto y puede darse una vuelta completa a su alrededor


Acabando la bajada y siempre entre los árboles, veremos cómo se van perfilando otras partes del cenobio, popularmente llamado como El Convento, nombre que ha pasado a ser topónimo del lugar


Ahí está la iglesia con su espadaña, fruto esta de las reformas del siglo XVII y, poco más arriba, algunas de las casas del pueblo, en la carretera AS-350 que, enlazando con la AS-219 un poco más al norte, comunica con la costa dirigiéndose a la capital del concejo de Valdés, Luarca/L.luarca, paso del Camino Norte, 'hermano gemelo' del Primitivo


Vemos un poco mejor esa parte habilitada como escuela en su tiempo y hoy también arruinada pese a que aún se notan las restauraciones efectuadas a finales de los años 1980 del siglo XX y hasta el momento no retomadas desgraciadamente. También reconocemos los tejados de la iglesia y su pared sur con cinco ventanas tipo aspillera o saetera que dan luz natural al interior


Monte arriba reconocemos, en lo más alto del pueblo, La Casa Nueva, por donde baja el llamado Camino de Obona, un atajo no oficial que sale del Camino de Santiago oficial en Los Praos de la Sierra y Fuentes Caberas, pasando cerca del Picu'l Cuernu (872 m). La segunda casa a la izquierda de la espadaña, semioculta por unas ramas, reconocemos parcialmente la parte posterior de Casa Bernardín, sobre unos cobertizos. Es allí donde tienen las llaves de la iglesia, recordamos


La caja caminera es profunda y, además, la espesa vegetación de árboles, arbustos, helechos, hierbas y zarzales forma sendas barreras naturales a ambos lados


A los castaños y carbayos se suman fresnos y avellanos, incluso algunos pinos, especie introducida a partir de las primeras repoblaciones forestales emprendidas en la posguerra


Como ha ocurrido desde la bajada de Piedratecha a partir de La Cuesta, se forma un verdadero túnel vegetal. En este momento, sin darnos cuenta, estamos pasando sobre el río Deina o Regueiru Oubona, que aquí discurre bajo el Camino para salir a la izquierda, oculto por la fronda


Acaso oiremos su murmullo, pero es posible que casi ni lo veamos, entre el ramaje, a nuestra derecha


Una zona siempre acuosa, con charcos y barro lo delata, pues además llega aquí el antiguo canal hecho por los frailes desde La Fonte del Matoxu para suministro del monasterio, incluida la fuerza motriz para su antiguo molino, que enseguida vamos a ver


Aquí parece además que el río se desbordase un poco y formase un arroyuelo. El Camino hace seguidamente un poco de subida a la derecha y, nada más bajar, empieza a subir


Salimos del bosque, aunque en la subida dos densas filas de árboles separan el Camino de las fincas colindantes. En lo alto vemos algunas de las últimas casas del pueblo yendo en dirección a Bárcena del Monasterio y Navelgas


La primera de la derecha es la de la antigua escuela, inaugurada en 1970 para sustituir a la que se había hecho en el desamortizado monasterio; está un poco más arriba de la carretera, donde asoma un poco de Casa Santiago, el otro bar del pueblo, ahí llega el Camino de Obona antes reseñado. La casa de la izquierda está un poco más abajo de la AS-350 y por ella baja al monasterio el ramal que lo comunica con dicha carretera. Por ahí subiríamos si quisiéramos pedir las llaves de la iglesia


Vista del valle del río Deina con La Sierra Villaluz a lo lejos, por donde seguirá el Camino. No todos los peregrinos iban por allí, sino que otros se dirigían desde Obona/Oubona más al norte, al valle del río Bárcena, del que es afluente el Deina, donde existía otro importante monasterio, el de San Miguel de Bárcena (Bárzana'l Monesteriu). Una vez en él podían decidirse entre regresar a esta ruta interior, retomándola en La Mortera, al pie de Fonfaraón, o seguir hacia la costa vía Navelgas, Naraval y Aristébano


El Camino por la boscosa ladera de La Sierra Villaluz pasa por los parajes de Los Carriles y Los Cazotares, llegando a Villaluz por las inmediaciones de su antigua capilla del Cristo tras una no muy pronunciada cuesta luego de un trecho bastante llano


Estas extensas fincas que caen hacia el río son resultado, nos dicen, de las concentraciones parcelarias realizadas en la parroquia. De su fertilidad nos dicen así en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Todo el término parroquial de Obona queda incluido en la demarcación del primitivo territorio asignado en la escritura fundacional del monasterio. Se trata de unas tierras donde la fertilidad natural, el persistente cultivo y la suavidad del clima, han favorecido el fomento de una gran riqueza, agrícola y pecuaria, que hoy se sitúa entre las primeras de las 44 parroquias de Tineo. Su extensión superficial es de 15 km2, y la población inferior a los 500 habitantes, dedicados casi en su totalidad al sector primario. En el monte de Peñas Puntidas y Sierra de Guardia existe un criadero natural de corzos. Las principales producciones de la parroquia son las derivadas de su ganadería (carne de ternera, leche y mantequillas), teniendo también renombre las judías de Obona, las peras de invierno y las manzanas "del paraíso".

El antiguo coto de Obona "se definía (a mediados del siglo XVIII) como de legua y media de oriente a poniente, dos leguas de norte a sur, y su circunferencia podría medir unas cuatro leguas y recorrerse en diez horas. La extensión se calculaba en 20.000 días de bueyes, de los cuales 18.000 serían de tierra inculta por naturaleza, árida y peñascosa", según datos del Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. Esta sería su descripción y reseña de límites, según el pretendido documento fundacional de Adelgaster y Brunilda, tal y como lo transcribe la historiadora María Josefa Sanz Fuentes:



Este coto no se integraría en el concejo hasta la abolición del sistema de señoríos en 1827, ocho años antes de la desamortización y extinción del convento. Si bien el documento resultaría ser una falsificación de época, los límites en él plasmados asentaron la extensión del mismo


En este recodo antes de subir, sí veremos, mirando a nuestra derecha, el río, descrito de esta manera en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
 "El antiguo río Deyna es el actualmente denominado río Obona, el cual tiene su nacimiento en el paraje de las Canteironas, de la sierra de Obona; cerca de las fontes Caveras, discurre a los pies del monasterio medieval del mismo nombre y se adentra en el llamado Barranco de Obona, que se conforma entre las laderas de Villaluz y El Rondo, bordea varias parroquias, alimenta viejos molinos y desemboca en el río Bárcena en las proximidades de Orderias, tras un recorrido de más de 8 km"


El río, que cae haciendo pequeños saltos, forma aquí un pequeño remanso en la boscosa ribera


El río en invierno, bravo e impetuoso y con más caudal a causa de las lluvias y, en ocasiones, los deshielos, aunque ya no nieva tanto como antes en estas serranías


El río a nuestra izquierda, tras fluir al otro lado del Camino, regando la pradería ribereña y la boscosa orilla izquierda...


Pasado el río y como hemos dicho, empezamos una ya corta cuesta hasta el monasterio, también parcialmente encharcada muchas veces, consecuencia del desbordamiento del agua procedente de La Fonte del Matoxo, hasta aquí canalizada tras pasar por el monasterio y su molino


Dicho canal discurre por la umbría de la vereda de la izquierda, por eso suele ser la más 'inundada'. De todas maneras y salvo cuando llueve torrencialmente esto no ha de ofrecer mayor problema que el de tener cuidado con algún resbalón si no miramos bien donde pisamos. Cuidado


La maltrecha acequia, llena de tierra, piedras y vegetación ya no canaliza el agua como antes y este es el resultado, el encharcamiento, llueva o no llueva...


Pues incluso en el estío el lugar rezuma humedad en este rincón, siempre umbrío, al lado del río y donde arranca la cuesta


Buena pena sin duda le daría verlo al erudito ilustrado Fray Benito Jerónimo Feijoo, el Padre Feijoo, quien las apreciaba grandemente en sus visitas a la abadía, como bien explica Julio Antonio Fernández Lamuño, Cronista Oficial de Tineo en Las aguas buenas de Obona, artículo para la revista Un alto en el Camino, boletín de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, nº 17, julio 2004:
"El padre Feijoo fue buen conocedor de estas aguas, y de otras que afirma no son remedio universal y que administradas en cantidad crecida solo deben hacerlo médicos cautos y reflexivos observando los efectos hora a hora (Cartas eruditas, tº 5º, carta 21). Pero al trascurrir  de repetidas vacaciones estivales en este monasterio, en garrafas precintadas, hasta su celda de Oviedo"

Por tramos, el agua se desborda más y ocupa todo el Camino, como pasa ahora...


En otros, va más por la vereda, formando un riachuelo. Escribe Lamuño que el Padre Feijoo llegó a apreciarla tanto "que, con el simple contacto de sus manos -según el mismo nos dice- distinguía, estando en Oviedo, la procedente de Obona"... y ahora, por los suelos


Buen estudioso, como buen ilustrado que era, de los elementos de la naturaleza y de sus propiedades, en el tomo VIII de sus Cartas eruditas y curisas, capítulo X, explica que "el agua es disolvente universal de todos los géneros de sales y, siendo disolvente universal de las sales, siempre que de ellos provenga alguna dolencia, convendrá beberla muy largamente", como decía él, eso sí, "advierte seguidamente que han de ser elegidas las aguas buenas y desechadas las malas, dando al efecto algunas de las muchas señas que distintos autores proponen para distinguirlas", continúa Lamuño


Llamativamente, el agua desbordada del canal primigenio, al borde del muro de la caja del Camino, ha formado otro canal paralelo de forma natural en este tramo. La existencia de esta fuente habría de ser, como la del río, determinante para que aquí se fundase el monasterio, explica el cronista tinetense:
"Dejó escritas el Padre Feijoo en su Teatro crítico universal, muchas cosas admirables, mostrando una sabiduría por encima de la que era más común entre las gentes de su generación. Refiriéndose a las maravillas de la naturaleza que nos rodea, dice que los más de los hombres "Nada hallan admirable en lo que diariamente miran, porque su rudeza no pasa de la superficie de lo que ven. Es esencia común, que la admiración es hija de la ignorancia; y yo, sin contradecirla absolutamente, afirmo que, infinitas veces, el no admirar procede de la estupidez (Tomo 6º, discurso 6º, I) porque en la madre Naturaleza "no hay vulgo y todas sus obras tienen mucho de sublime" de conformidad con la sentencia de Aristóteles: Cum nulla res fit Nature, in qua non mirandum aliquid inditum videatur.

Cabe aplicar lo anterior cuando se refiere a las aguas que en el fondo del valle de Obona brotan con generosa e ininterrumpida presencia y cuyas propiedades medicinales conocieron los romanos y, anteriormente, los druidas y que fueron determinantes, como factor importante, para que los fundadores, los príncipes Adelgaster y doña Brunilde eligiesen el lugar como emplazamiento del nuevo monasterio. Mientras la plebe, ignorante y acarnerada, solo veía dos palmos ante sus narices, los príncipes, la nobleza y los teólogos, supieron captar todo el misterio de este enclave, captar las virtudes de sus aguas prodigiosas, y aplicarlas como remedio curativo a múltiples dolencias y enfermedades"

Y esta es, o era, cayendo camino abajo hacia el río, el "agua exquisita que el Padre Feijoo hacía llegar a Oviedo, cuando descubrió sus frescas cualidades", según explica Rafael Lorenzo


"El emplazamiento del monasterio, en el fondo de un fértil y abrigado valle fue, sin duda, un acierto evidente. El "agua buena" que siempre manó de la llamada hoy "fuente del Matoxo" y que, canalizada, llega al claustro conventual, fue apreciada por los frailes y, entre ellos, el sabio padre Feijoo que aquí pasó parte de su vida", explica por su parte la Gran Enciclopedia Asturiana


A la derecha, una muria separa el Camino de las fincas al pie del monasterio


Y también espesas sebes o setos silvestres flanquean ambos lados de la senda en este el último repecho antes de llegar al monasterio


Nos metemos ahora entre unos árboles...


Y en plena cuesta llegamos al claro en el que se asienta el monasterio, que encontraremos ahora a nuestra derecha


El monasterio se construyó aprovechando un rellano natural en esta ladera, el cual fue aún más explanado frente a la iglesia, a cuyo lado se encuentra la llamada Casa de Audiencias, que incluiría la residencia del abad, que era además "Regidor y Administrador del Coto de Obona que en el siglo XVIII percibía rentas de 78 aldeas, pueblos, villas y brañas que rentaban un total de 7.963 reales y 11,5 maravedíes". Nos cuenta Rafael Lorenzo. "Fue abandonado por los benedictinos tras las exclaustraciones de 1835, pasando a ser propiedad del Estado que a su vez lo puso en venta y fue subastado el 24 de mayo de 1844, no siendo adjudicado a ningún postor"


Esos edificios anexos a la iglesia forman parte de las profundas reformas barrocas del siglo XVII, dirigiéndonos a ellos podríamos pasar al inconcluso claustro. En la fachada de la Casa de Audiencias podemos reconocer, entre las ventanas de la planta alta, el escudo de la orden benedictina y una talla en piedra de su fundador, San Benito de Nursia, en una hornacina


Pero, siguiendo un cierto orden cronológico, vamos a subir un poco más para acercarnos a la iglesia románica, la parte más antigua, subiendo un poco más hacia la entrada principal


Aquí llega también la pista que comunica con la carretera frente a Casa Santiago. En el cruce con el Camino hay un mojón jacobita y, un poco más a la derecha, a la entrada del cenobio, unos paneles informativos


De frente a nosotros tenemos los prados de La Fonte Reguera, entre el pueblo y el antiguo monasterio



Y aquí se acaba la cuesta, frente a dicho mojón, el cual nos indica que, cuando retomemos el Camino, hemos de volver por donde vinimos


Desde aquí tenemos una espléndida vista del monasterio con la llamada Sierra de Oubona y sus bosques justo detrás, por donde pasa la carretera AS-350 que viene de Piedratecha y, poco más arriba, nace el río Deina. De ella nos cuenta así la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Al poniente de la sierra de Tineo y enlazando con ella se alzan, de norte a sur, una serie de montes que forman la sierra de Obona, la cual se extiende desde las inmediaciones de Piedratecha hasta la parroquia de Tablado, con alturas tan importantes como la de Peñamayor (791 m), Penas Pontidas (841 m), Penas Forcas (868 m) y pico del Cuerno, donde se conservan interesantes restos de túmulos funerarios prehistóricos."

Aquí, a la buena sombra, una mesa y unos bancos de madera nos ofrecen un precioso lugar para sentarnos a descansar, comer el bocadillo y contemplar el panorama, con el monasterio enfrente...


Y al otro el valle, "regado por multitud de manantiales y el arroyo de Obona, en cuyo cauce funcionan varios molinos hidráulicos (de los que se conservan sus restos)", como informa el Diccionario geográfico de Asturias, en su entrada dedicada a esta parroquia:
"Su superficie, de 13,62 km2, queda englobada en la demarcación del primitivo coto asignado en la escritura fundacional del monasterio, constituyendo unas tierras donde se conjuntan la fertilidad natural, la suavidad del clima y el persistente cultivo, logrando la creación de una gran riqueza ganadera y agrícola, teniendo reconocida fama las judías de la granja, las castañas, las frutas (peras y manzanas especialmente) y criaderos de caza, con abundancia de corzos"

Un gran campo de maíz, plantado actualmente más como planta forrajera que como cereal panificable, se extiende desde la carretera hasta la orilla del río, donde empieza al bosque de La Sierra Villaluz, por donde discurre el Camino, oculto por los árboles, a media ladera y en línea recta:
"En la parroquia se conserva la memoria de algunos remedios tradicionales que los frailes aplicaron en sus tiempos, como los usos medicinales del muérdago, la formación y poda de frutales, la conservación de la nieve para su empleo en verano y la utilización de plantas medicinales"

Fijémonos a la izquierda en el canal que, de La Fonte del Matoxu, llega al antiguo molino monacal (a la izquierda), y viene a este cruce, pasando en él bajo el Camino  para luego seguir por su vereda abajo hasta el río Deina, como acabamos de ver


El molino se encuentra justo a la entrada del antiguo monasterio, a cuya derecha comienza el muro del campo de la iglesia con su gran explanada. Allí hay un banco de madera y sendos paneles con información de este edificio, o edificios: la iglesia románica (siglos XII-XIII) y el claustro y demás dependencias barrocas (siglo XVII). Nada más antiguo parece haberse conservado de lo que podría haber sido en el siglo XI un convento dúplice, es decir, de monjas y monjes, que se desdobló por un Breve del papa Pascual II, "pasando las monjas primero a un convento de Babia y luego a otro de Avilés, permaneciendo los monjes en el de Obona donde estaban positivamente en el siglo XIV", como señala la Gran Enciclopedia Asturiana y apunta Rafael Lorenzo:
"Fue casa de benedictinos desde casi su fundación, aunque hay citas documentales que señala como moradores hasta el siglo XI a monjes y monjas conjuntamente y de seguro que no eran de esta Orden religiosa porque no existía tal costumbre de compartir habitáculo religiosos y religiosas, entre los benedictinos"

En el siglo XVI visita el monasterio el prestigioso erudito Ambrosio de Morales, quien no encontró más documentación pretendidamente antigua que "un documento que ha dado pie a una de las más movidas controversias suscitadas por la documentación asturiana. Tal fue un diploma fechado el 17 de enero del año 780 por el cual Adelgaster, hijo del rey Silo, funda el monasterio de Santa María la Real de Obona, dotándole de jurisdicción, de propiedades y de enseres eclesiásticos y domésticos", explica la Gran Enciclopedia Asturiana", que explica así las conclusiones de este historiador:
"El documento que vio Morales, al cual calificó de original, le pareció intitulado Ego Adelgaster, filius regis Ginionis, lo cual le llevó a la conjetura de que el monasterio fue fundado en tiempos del rey Silo (pues así es como se expresa el regnante) no por un hijo de este monarca, sino de Fáfila o de Aurelio, dando además por descontado que los primeros reyes de la Reconquista llevaron el título de "Reyes de Gijón"

Otro religioso historiador y cronista, Antonio de Yepes, visitó el convento, estudió el documento e interpretó su primera frase como "Ego Adelgaster, filius Silonis Regis", es decir "Yo Adelgaster, hijo del rey Silo", que es lo que ha venido manteniéndose hasta ahora, pues en esa misma centuria del siglo XVI el clérigo y cronista real Prudencio de Sandoval sería el último estudioso que lo vio, llegando a su misma conclusión y es que en el siglo XVII "fue remitido a la Audiencia de Oviedo, habiéndose perdido el rastro de su existencia. Únicamente se conservó en el archivo de Obona un resguardo del mencionado envío, que por otra parte también ha desaparecido". Así la Gran Enciclopedia Asturiana señala que "Rara es la publicación que no aparece acompañada de una nota crítica relativa a su ingenuidad. Yepes y Sandoval le dan la categoría de auténtico aunque en las expresiones de este último no se dan suficientes razonamientos científicos que avalen semejante afirmación". 

 
Llegados al siglo XVII, el filólogo y cronista real José Pellicer diría que se trata de una falsificación, esgrimiendo para ello que según una de las crónicas asturianas, la Crónica Abeldense, afirma que Silo no tuvo descendencia, "concluyendo que el Adelgaster que se cita acaso sea el abuelo de Gudigena, Alexiana, Brunilda y Mastara, que en el año 1052 donaron a Obona la villa de Peñera que habían heredado de su precitado abuelo". En la centuria siguiente, sin embargo, el Padre Flórez aseguraría en sus conclusiones que Adelgaster era hijo bastardo de Silo, aunque sin ninguna solidez:
"La aparición del documento del 17 de agosto del año 780 tuvo, lógicamente, sus consecuencias. Las paredes del convento se llenaron durante el siglo XVII de lápidas conmemorativas exaltando su fundación y la gloria de Adelgaster y su esposa Brunilda como egregios fundadores. Se escribió en la pared del lado del evangelio un epitafio con el fin de señalar el lugar exacto de su definitivo enterramiento y para que nada faltase incluso se pintó al óleo un "retrato" del supuesto príncipe, cuya sola contemplación basta para tomar a broma su existencia, pues se le presenta "vestido de capa y golilla -dice Quadrado- que pudiera confundirse con el retrato de un alguacil sin el toisón de oro que brilla en su pecho con risible anacronismo". Hoy la falsedad del documento se da como segura. Está plagado de neologismos, nombra anacrónicamente instituciones inexistentes, alude a la Orden de San Benito y tiene errores lingüísticos insalvables."

Los últimos que se manifestaron partidarios de la veracidad del documento habrían sido el epigrafista Ciriaco Miguel Vigil, el investigador y escritor Octavio Bellmunt y el erudito rector y cronista Fermín Canella; posteriormente tanto el historiador hispanista Louis Barrau-Dihigo como los arqueólogos Manuel Gómez Moreno y Antonio Cristino Floriano y Cumbreño y el historiador benedictino Fray Justo Pérez de Urbel confirmaron su falsedad, si bien este último, y al margen del documento, apunta la posibilidad remota de que tal vez se fundara el monasterio en la época señalada por el desaparecido escrito, el siglo VIII. Volviendo a Ambrosio de Morales, su 'descubridor' y quien creía en su veracidad, este apunta en su obra Las antigüedades de las ciudades de España a un incendio y saqueo la inexistencia de mayor documentación:
"Monasterio de Benitos, a seis leguas de Cornellana. Es fundación Real antiquísima, porque es del infante Adelgaster, hijo del Rey de Gijón y de su muger la Infanta Brunilda, Así aparece por escritura de la fundación, su data a los diez y ocho de enero año setecientos y ochenta. Añade que se hizo reynando el Rey Don Silo, con su muger la Reyna Adosinda. Estos fundadores están enterrados en el capítulo en tumbas lisas sin títulos. No mandaron hacer sufragio ninguno. Mas en el Monasterio se les dice Misa cantada cada Lunes, y Responso cantado cada Domingo después de la Misa mayor. La casa ha sido quemada y saqueada y así no hay más libros, escrituras ni reliquias, sino unas menudas, que están encerradas en un arca de plata"

Y este es el panel con el plano de la planta del monasterio que llegó a nuestros días, del que es autor Alejandro García Álvarez-Busto


En él comprobamos la cronología de sus partes: la iglesia de los siglos XII-XIII, el claustro hecho entre el XVI y el XVII (inacabado, recordamos), diversas dependencias que, a partir de la Casa de Audiencias, cierran la plazoleta de entrada por el sur, de los siglos XVII y XVIII y, por último, las escuelas, habilitadas a partir de 1842 en un extremo del claustro y que funcionaron hasta su traslado en 1970 a un nuevo edificio del que antes hablamos


Respecto al incendio del monasterio, se dice de uno acontecido en el siglo XVII que propiciaría acometer la obra barroca del claustro y otras estancias, pero quema y saqueo también debió haber a mediados del siglo XV,  cuando fue escenario de una batalla para dirimir el poder feudal de dos linajes locales en disputa: Aquí se refugiaron Arias González y su esposa Sancha, de la familia de los Miranda, con sus partidarios, perseguidos por las huestes de los Cuervo, contra uno de cuyos miembros, Álvaro Cuervo, los Miranda  habían "ejercido la violencia". El edificio fue asediado y asaltado tras sangrienta lucha. Por entonces el monasterio implanta la figura del 'abad comendatario', un noble laico con rango de abad cuya función era defender el monasterio por las armas con sus hombres


Es posible que la memoria popular haya transmitido estas historias del asedio, asalto, quema y saqueo de la abadía (aunque retrasándola a una época muy posterior) en la leyenda de Puliatos Fernández, una especie de Sansón "de gran fortaleza y habitante de la zona, y que algunos autores lo sitúan poco antes de la Guerra de la Independencia. Los monjes intentaron engañarle portando una carta con su propia sentencia de muerte hacia la Catedral de San Salvador de Oviedo. Pero durante el camino se tropezó con otro aldeano que pudo leerle la carta, dado que Puliatos era analfabeto. Su venganza fue terrible, prendiendo fuego al monasterio con los monjes dentro", leemos en el blog Noche de Mitos 


Pasando junto al viejo molino entramos en la gran plazoleta rectangular que constituye el campo de la actual iglesia parroquial de San Antolín, antiguo templo conventual, de cuyos primeros tiempos, basándose en diversos autores, nos cuentan en El Blog de Acebedo lo siguiente:
"Parece ser que en principio fue dúplice, "teniendo cabida en el monjes y monjas, y era regido por un abad y una abadesa, pero con la fundación del monasterio de Corias, que recibe un tercio de los derechos sobre Obona pasa a convertirse en monasterio exclusivamente masculino, hablamos de mediados del s. XI". 
"Entre los siglos X y XII recibió el monasterio numerosas donaciones de gente muy principal. Siendo los que mayor ascendiente tenían «la familia de los Tructinos, que poseía dos tercios del monasterio»siendo «el tercio restante, como ya se ha dicho, de los monjes de Corias» (en lo que entonces se llamaba Cangas de la Sierra y hoy Cangas del Narcea)". 

Cuando los monjes se acogen a la regla benedictina en el s. XII el monasterio se gana su independencia".


Desde este valle "se regentaba un amplio territorio constituido en Coto desde el inicio de la Edad Media y que era administrado por la propia abadía. Comprendía tierras de sus aledaños, y otras del ancho "Tinegio" y otras muchas fuera de él", explica Rafael Lorenzo. "Allí se vivía vida monacal, dedicada al laboreo agrario, la enseñanza y la función propia de la clerecía" a lo que Luis Antonio Alías añade:
"Obona fue centro económico y cultural de primera importancia. Los monjes perfeccionaron las técnicas agrícolas y ganaderas y en sus aulas se impartieron clases de latín, filosofía y teología. Además fue centro jacobeo, recibiendo Alfonso IX cuando visitó, peregrinando el, el monasterio, el privilegio de que el Camino entre San Salvador y Santiago pasase por "populationem mean de Tineo y Obona", quitando la principalidad al que iba de La Espina a Luarca por Trevías.

Obona proporcionaba, además, alojamiento y comida a todo peregrino que lo solicitase y, como centro sanitario y de investigación científica, debió fortalecer y curar muchos cuerpos caminantes debilitados y atacados por la enfermedad. En los últimos años del XVIII, el lego Fray Valentín Calviño, médico y cirujano, alcanzó gran nombradía profesional."

En este aspecto, es la Gran Enciclopedia Asturiana la que informa que en consonancia con la función hospitalaria de la orden de San Benito, "el ala oeste del monasterio corresponde a la hospedería monástica; a ella acudirían los romeros en busca de un techo donde cobijarse y algo de comida. Asociado a este tránsito peregrinatorio y viajero en general se encuentra, además, la venta caminera que aún se localizada en Piedratecha, establecimiento caminero dependiente del monasterio oboniense" desde donde hemos bajado para venir aquí, a lo que sería el hospital monacal propiamente dicho:
"Más que un hospital propiamente dicho sería una de tantas hospederías monasteriales. El monasterio de Obona se halló en uno de los principales itinerarios de peregrinación de Oviedo a Santiago, especialmente desde que Alfonso IX de León, en 1222, le confirió el privilegio de ser, con Tineo, paso obligado de peregrinos. Todavía durante el siglo XVIII y principios del XIX actuó en este monasterio, con fama de excelente médico y cirujano, un caritativo lego llamado fray Valentín Calviño, siendo de suponer que éste no haya sido el primer fraile que en Obona ejerciese tales actividades"

A nuestra derecha, unas casas al pie del pueblo, también en un rellano, forman parte del barrio o lugar de El Convento, que visitaremos posteriormente pues allí, entre los árboles, se encuentra La Fonte del Matoxu, de la que el cronista oficial tinetense antes citado, Julio Antonio Fernández Lamuño, dice que era famosa, además de por sus aguas medicinales, por ser "refugio de genios tutelares y propicio a la parición de xanas que, con figuras de jóvenes encantadas, se dejaban de ver de vez en cuando entre las borrinas mañaneras", asegurando que, sesenta años atrás (Lamuño escribía en 2004, por lo que sería antes de la Guerra Civil), un vecino del pueblo, Eladio Benito Flórez, se encontró con una de ellas...
"Siendo yo joven, de unos 25 años. -nos dijo con alarde de buena memoria- bajé casi al amanecer a segar una carga de verde en un prado cercano a la fuente del Matojo. Era en abril y persistía una ligera niebla mañanera, más espesa sobre el regato que en la fuente nace, a modo de dorondón que los primeros rayos del sol empezaban a disipar. Al mirar hacia el Este quedé sorprendido viendo una figura femenina que caminaba como flotando a ras de suelo, a escasos metros de distancia, en medio de los celajes neblinosos, y con formas vaporosas y de gran movilidad. Vestía una túnica blanca, tenía muy larga cabellera, rubia y abundante, que la llegaba a la cintura, los ojos azules, la tez sonrosada, el rostro risueño y en las manos solo le faltaran unas castañuelas para alegrar la imagen; no se veían los pies, que se confundían con las vendijas de la calima. Creo que me miraba como invitándome a acercarme, pero y permanecí quieto, apoyado en el estil de la guadaña, absorbido por lo mágico de la visión, hasta que esta poco a poco quedó difuminada entre las cortinas del cejo desdibujadas por las vaharina movible y sutil, terminando como contemplación, tan efímera como grata.

Cuando de regreso a su casa, contó a los familiares lo que había visto, le replicaron que eran imaginaciones nacidas de los reflejos de los rayos solares sobre las masas neblinosas, que a otros vecinos también le hacían ver (o creyesen veía) figuras de xanas de las fuentes y sus cejos, y hasta animalillos del bosque como corzos y lobeznos... Pero Eladio siempre estuvo convencido que aquella mañana había visto una auténtica xana a su lado, muy cercana, la cual debe de seguir viviendo en la actualidad en estos mágicos parajes. Daba fe de la verdad de su visión, percibida estando más que despierto, descansado y en plenitud de juicio. La existencia de xanas en las fuentes de Obona no tenía para él, duda alguna. Y según me dijeron, opinaban y creían lo mismo otros ancianos de la aldea.

Y hoy, que lo recuerdo con estas líneas, han pasado más de ciento veinte años del suceso, pero ¿quién podrá negar la verdad de la aparición de estos seres encantados y misteriosos en un lugar tan fabuloso y sorprendente como es Obona?.

Es que todo cuanto se refiere a Obona, a su ambiente y a sus aguas, conserva el halo de un encanto sutil y misterioso que acreditan personas tan conocedoras y practicantes del camino jacobeo como es don Manuel Otero Menéndez y muchos de sus amigos y compañeros de caminatas." 

La aparición se seres femeninos, xanas en este caso, en el entorno de fuentes y ríos, como El Matoxo y el Deina en este caso, hacen pensar en una popularización de deidades de la naturaleza tipo Deva, cristianizadas en advocaciones marianas como esta de Santa María la Real donde, si bien el documento fundacional de Adelgaster parece totalmente falso, sí revele un muy temprano lugar de cultos cristianizados en una fundación monástica...

No nos olvidemos de ver, a este lado de la plazoleta y casi al borde del muro sobre el Camino, el altarínaltarina o expositor del Corpus Christi para colocar la custodia durante la procesión. Posiblemente sea de la época de la fundación del monasterio y su lugar original sería el altar mayor

Es, efectivamente, un pequeño altar de piedra y, sobre él, una hornacina en forma de arco de medio punto que pudo estar acaso rematada en una cruz. Presenta una decoración de lo que parecen espigas del trigo labradas y, en el fondo de la hornacina, de una custodia con el Santísimo, motivos eucarísticos del Corpus

Todo el conjunto de iglesia y monasterio fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional en 1982, pero las restauraciones efectuadas en 1988 "hicieron desaparecer -por ignorancia de su significado- la torre del tesoro o caja fuerte del archivo, donde se guardaron a prueba de incendios y depredaciones, documentos valiosos como la copia de la escritura fundacional y la Bula de Benedicto XIII", informa el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos, papeles que ya estarían perdidos por entonces:

"Actualmente son visitables los locales donde estaban las cocinas, caballerizas, el refectorio, la sala abacial, las celdas de los monjes y los restos del claustro; en una esquina de éste manan las aguas de la fuente del Matoxo (que hasta allí llegan canalizadas), cuyas excelentes cualidades ponderó el Pl Feijoo. El claustro, inacabado, es obra de los arquitectos Melchor de Velasco y Agüero y Andrés Vélez, que aquí trabajaron en el siglo XVIII."


En la iglesia románica las espadañas forman parte de las reformas barrocas y no son elementos originales, así como dos ventanas rectangulares en vertical sobre la portada, esta sí románica y de arcos de medio punto. Se celebran las fiestas de San Roque el último fin de semana de septiembre y las de San Antolín, el patrón de la parroquia

A la derecha de la iglesia se habilitó, en su lado norte como era costumbre, el cementerio parroquial. Acaso hecho tras la desamortización posiblemente sobre otro anterior, separado del templo por un estrecho pasillo. Se aplicaban así las disposiciones higiénico-sanitarias del siglo XVIII, que no obstante tardaron tiempo en aplicarse, de evitar los enterramientos dentro de los templos y sus dependencias, así como en el inmediato camposanto


La traza arquitectónica de la iglesia románica es impresionante si bien la artística es muy sobria, muy propio de los cistercienses, reformadores de la Orden de San Benito, aunque que no eran los célebres 'frailes blancos del Císter' los que se establecieron ni se hicieron cargo del monasterio, aunque indudablemente inspiraron sus ideales, al menos los estéticos. De ahí que la historiadora del Arte Mª Soledad Álvarez Martínez en su libro El románico en Asturias los incluya dentro del apartado Los templos benedictinos de estética cisterciense:
"La economía de medios que supone el rechazo de los programas ornamentales y el carácter funcional de una arquitectura interesada fundamentalmente por los aspectos técnicos, son factores que contribuyen a la difusión de la estética cisterciense. Así ésta se adapta a todo tipo de condiciones, desde las más modestas de los tiempos rurales hasta las ya más pretenciosas de los grandes monasterios benedictinos que renuevan sus templos en la decimotercera centuria, optando por el purismo de las estructuras.

Ejemplos de la tendencia a desornamentación del románico rural tardío (...). Pero es preciso destacar aquí las construcciones monásticas benedictinas en las que la supresión o simplificación del relieve integrado ha de responder antes a un acto voluntario que a una imperiosa necesidad de abaratar los costos, puesto que en estos casos se trata de importantes señoríos monásticos que, a través del desarrollo estructural de sus templos y del aparejo de cantería de una parte considerable de la fábrica, dan cuenta de los medios disponibles para hacer frente a la obra. Este es el caso de Santa María de Obona y San Antolín de Bedón, que pertenecen a monasterios ya existentes, pero renuevan sus fábricas en el siglo XIII conforme a la estética del Cister, a pesar de no pertenecer a dicha orden"

Dicha sobriedad continuaría en la parte barroca, como vemos en la Casa de Audiencias, calificado por la Gran Enciclopedia Asturiana como "sobrio y pobre edificio monástico", como el claustro "tampoco terminado" y "que se abre al exterior, en la portería, con dos arcos sobre pilares". Mientras, en Románico digital lo describen de esta manera:
"Encabezando el acceso al claustro desde el exterior, y pareja a la entrada del templo por su lado derecho, se alza la fachada de la casa abacial, también barroca, con una sencilla portada de dos arcos rebajados, en el piso bajo, y dos grandes ventanas, separadas mediante escudo, en el piso superior".

Únicamente encima, entre las ventanas, "aparece el escudo real y una imagen de San Benito", como era habitual en los monasterios de la orden benedictina


Pero vamos dirigirnos primero a la parte más antigua, la románica, esto es, la iglesia, de planta basilical de tres naves, esto es, una más grande, tanto a lo alto como a lo ancho, en medio, y una más pequeña a cada lado, las cuales se corresponden a una cabecera tripartita, como veremos cuando entremos adentro, formada por tres capillas, la mayor, correspondiente a la nave mayor, y las laterales. Seguimos atendiendo a la explicación de Románico digital:
"El monasterio de Santa María la Real de Obona fue un complejo monumental que respondía a una sobria estética cisterciense, pese a que la comunidad que lo poblaba acataba la regla benedictina. Su fundación, como ya hemos señalado, se realizó en el siglo XI pero el templo actual es del siglo XIII. Del conjunto monástico medieval únicamente se conserva el templo. Su esquema en planta es el de tres naves, con mayor desarrollo de la central."

El acceso al interior de hace a través de esta portada de cuatro arcos de medio punto rematados por un guardapolvo exterior que se sostiene sobre cuatro columnas a cada lado de la puerta, las dos interiores más gruesas que las demás. Mª Soledad Álvarez Martínez la describe pormenorizadamente:
"En el exterior destacan, por la buena factura y regularidad de su aparejo, la triple cabecera y la portada occidental (...). La portada occidental ofrece aún mayor riqueza arquitectónica y destaca, fundamentalmente por la bella proporción y composición armónica de sus elementos. Se abre a un arimez cubierto por tejaroz de canecillos lisos y se desarrolla en cuatro arquivoltas semicirculares, envueltas por guardapolvo y apoyadas en columnas acodilladas con capiteles de austera cesta."

Detalle de las columnas de la derecha con sus capiteles y basas: es únicamente en esa donde se concede una mínima concesión a un ornamento básico en su forma, con collar liso y salientes en forma de uña


Columnas de la izquierda, más deterioradas


Algunos de los  capiteles, los dos más cercanos a la puerta y, sobre todo el derecho, también presentan rotos


La estética cisterciense que influenció a buena parte de los benedictinos buscaba ideales de pobreza que manifestaba en la simplificación ornamental máxima, buscando de paso que ninguna figura ni trazo distrajese a monjes y fieles de la oración y la meditación


Más arriba hay una cornisa o tejaroz sostenida por canecillos, sin decoración, como todo el conjunto. En el Gran Atlas del Principado de Asturias describen así esta portada:
"La arquitectura purista y desornamentada impuesta por la orden del Císter se pone de manifiesto en la portada, de cuatro arquivoltas planas, semicirculares, que descansan en columnas de capiteles lisos: es sobresaliente, cobijada por tejaroz con canecillos, y se trabaja en buen sillar"

La pobreza de los frailes se quedaba propiamente en la estética ornamental, pues la memoria popular los hace duros y codiciosos en exceso, cobrándoles grandes tributos a los campesinos colonos, y ejerciendo justicia implacable en un territorio que iba ampliándose con sucesivas donaciones y el favor del poder real que les iba dejando hacer a su antojo. La memoria vecinal resume aquellos aconteceres en la leyenda de la reclamación hecha por los monjes de las tierras de Bustuburniegu, alejadas de la jurisdicción monacal, por lo que acudieron a reclamarlas en el correspondiente pleito


Los monjes llegaron manifestando bajo juramento que aquella tierra que pisaban era suya, y así se levantaban acta y escritura pertinentes. Ante el poder de los frailes y dado que se les suponía incapaces de jurar los libros sagrados en falso, la vecindad hubo de ceder pero, nada más quedar todo firmado ante la Biblia y para sorpresa de todos, los monjes se descalzaron las madreñas... ¡y echaron fuera la tierra que habían metido dentro, procedente de su coto monástico y jurisdicción, que era realmente la que estaban pisando y no la del suelo de Bustuburniegu!, por lo que con esa artimaña, literalmente no juraron en falso y pudieron quedarse con un término que no les correspondía. De esta manera, los abades se nombraron 'condes de Piedratecha', por la venta caminera de su jurisdicción, y 'barones de Bustuburniego' al entrar a formar parte ese lugar de las posesiones monásticas


Naturalmente las leyendas no son realidad histórica, pero transmiten, como en otros conventos, la remembranza de truculentas historias basadas en el poder de los mismos. "Dicen las malas lenguas que los monjes parecían ejercer una suerte de derecho de pernada sobre las recién casadas, que debían permanecer una semana justo después de la ceremonia entre sus muros, tiempo durante el cual pasaban por las manos de todos los monjes y si quedaban entonces en cinta se consideraba al recién nacido hijo del monasterio, siendo en el futuro bienvenido a engrosar las filas de los benedictinos", pasamos de nuevo a leer en Aquerasturias, que también nos ofrece la versión más acorde con la historia:
"Entre los siglos X y XII recibió el monasterio numerosas donaciones de gente muy principal. Siendo los que mayor ascendiente tenían la familia de los Tructinos, que poseía dos tercios del monasterio, siendo el tercio restante, como ya se ha dicho, de los monjes de Corias (en lo que entonces se llamaba Cangas de la Sierra y hoy Cangas del Narcea). Cuando los monjes se acogen a la regla benedictina en el s.XII el monasterio se gana su independencia.  
La sobriedad de la iglesia, construida en el s.XIII es un fiel reflejo de los ideales estrictos benedictinos. Pero esta sobriedad tan propia de los benedictinos no les impedía exprimir a los campesinos a la hora de recaudar tributos, los monjes eran tenidos por especialmente despiadados a la hora de recaudar impuestos y muy voraces cuando se trataba de reclamar más tierras. (...) 
Los monjes se ganaron el favor real, como ya hemos visto respecto a la obligatoriedad de paso. Y gracias a ello consolidan su dominio sobre el coto de Obona, cediéndoles el rey su dominio. Los monjes, en concreto el abad, recogen todos los derechos y obligaciones vinculados a la jurisdicción real, puesto que los funcionarios del rey ya no podrán entrar en las tierras del monasterio. Incluso los jueces del coto eran nombrados por el abad. 
Puede ser por este poder tan considerable que el recuerdo de los monjes en tierras de Tineo no es particularmente bueno. Los monjes recaudaban impuesto y ejecutaban las penas asociadas a los delitos que se cometían, parece ser que con bastante dureza. Como no podía ser de otra manera mantuvieron sus pleitos con la cercana Pola de Tineo, que también gozaba de favor real. Y es que los intereses ganaderos de Obona chocaban con los intereses mercantiles y artesanos de Tineo. Una situación que se repetirá en Asturias a medida que las polas empiezan a sustituir a los monasterios como puntos de administración del territorio. (...)"

Las espadañas, añadidas a la fábrica medieval, la central de tres huecos y la de la nave del sur  de uno, conforman una magnífica cúspide. Fijémonos también en las saeteras en la fachadas correspondiente a las naves laterales, que deben ser originales de la obra románica, así explicada por Mª Soledad Álvarez:
"Santa María de Obona (Tineo) tiene un origen altomedieval no demasiado claro que la tradición remonta al siglo VIII y relaciona con Adelgaster, pretendido hijo del rey Silo (...). En el siglo XI, cuando se funda San Juan Bautista de Corias, pasa a depender de él, aunque como Bárcena, funcionó con gran autonomía. En sus orígenes parece haber sido un monasterio dúplice hasta que en el siglo XII se convirtió en cenobio masculino y acató la regla de San Benito. En el siglo XIII, tras la estancia en el monasterio de Alfonso IX, se vio beneficiado por el privilegio que le otorgó el monarca de paso obligado para los peregrinos que se dirigían a Compostela.

Aunque el monasterio se mantuvo fiel a la regla benedictina sin acatar ninguna  reforma, la fábrica de su templo responde a los presupuestos característicos del Císter de valoración de las estructuras y espacios en detrimento de la ornamentación. Su construcción, no documentada, pudo iniciarse en el primer cuarto del siglo XIII, después de que la orden realizara las fundaciones asturianas, difundiendo desde ellas sus afanes de sobriedad y pobreza arquitectónicas. En relación con el influjo, especialmente de los monasterios de Belmonte y de Villanueva de Oscos, el templo de Obona presenta estructuras de cierta complejidad y monumentalidad, y renuncia a toda ornamentación. Únicamente cabe hacer la salvedad del friso de baquetones que corres bajo la bóveda del ábside principal, de los esquemáticos capiteles vegetales del arco de triunfo y de los de lacerías que, junto con las bolas, decoran la cornisa de la capilla mayor..."

"Buena muestra de los afanes puristas es la portada occidental, mucho más sobria que las restantes cistercienses, pues, en lo referente a las soluciones técnicas, el templo de Obona se manifiesta más conservador )(...) debido quizá al influjo ejercido en toda la zona suroccidental por San Juan de Corias, del que es filial", continúa explicándonos esta erudita en El románico en Asturias


Y ahora, abrimos la puerta con las llaves que nos han dejado en Casa Bernardín y entramos en esta "iglesia grande y sobria" como dice Luis Antonio Alías, que se "construyó al comenzar el siglo XIII siguiendo las severas concepciones estéticas del císter", para seguir conociendo todas estas maravillas


Y ahí tenemos el grandioso interior de la iglesia basilical con sus tres naves, separadas una de otra "mediante arcos formeros apuntados que apoyan en unos pilares quebrados en su cara interna para recoger una segunda rosca", informan en Románico digital. Se trata de una estructura especialmente hecha para encauzar la vista de los fieles hacia el altar mayor


Pero antes vamos a fijarnos, pasando bajo el coro, en detalles que no hemos visto de momento en las guías


Son inscripciones hechas en la madera de las estancias laterales por vecinos y visitantes, algunas muy artísticas y antiguas. Aquí hay varios nombres y letras, los más legibles "GALAN" y "MONTES"


Esta, firmada por un tal "Eduardo" (no leemos bien el apellido) está fechada en 1890


Varios nombres y la fecha de ¿1891?


"Eusebio Alfonso" ¿1891?


Se lee claramente "Cortina"


Pasamos a esta otra puerta


Manuel Pérez ¿1907?


Otro Manuel y otros. Algunos pueden ser ¿acrónimos?


"Marrón estudiante" y más


"Somonte, Villamil, Omazos" y un "Faustino" que parece pintado


Aprovechamos para observar el anclaje de la puerta...


Otro grabado más 'reciente': "8-9-2013 EGO"


"TRONO" y más abajo alguna letra suelta


Sobre nosotros, el coro con su suelo de madera y, ante nosotros, soberbia y hermosamente estructuradas, las tres naves con la capilla mayor al fondo de esta su correspondiente nave mayor


La nave del evangelio, la septentrional, a nuestra izquierda


El primero de los arcos de cada lado quedó oculto cuando se instaló el coro, que no estaba en la iglesia original. Los dos siguientes solo parciamente por una de sus alas o extensiones laterales puesto que tiene forma de 'U'. Este es el segundo del lado del evangelio a partir de la puerta


Y este es el primero, tapado por la escalera que sube al coro y por las estructuras de madera que vimos a la entrada. Detrás de ella tenemos una pieza que sí es original y sumamente importante


En un rincón entre las paredes norte y oeste, iluminada con luz natural de una ventana y una saetera, tenemos la pila bautismal, uno de los elementos medievales del templo. Fijémonos en los restos de policromía en las paredes, en forma de sillares


La pila bautismal medieval de Obona tiene forma de copa, semiesférica sobre pequeña columna cilíndrica. Es de piedra caliza y su único ornamento es una fina moldura que recorre todo su diámetro alrededor de la boca


Seguimos avanzando por la nave central en dirección a la cabecera. "El templo es de proporciones considerables y alcanza un desarrollo y una complejidad estructural bastante mayor que los restantes templos románicos del entorno, incluido el de San Miguel de Bárcena. Se construyó con aparejo de cantería, bien trabajado en sus ábsides y arquería interna, y se cubrió, salvo la cabecera, con armadura de madera", explican en Románico digital


Según caminamos por la nave central pasaremos también a ver las laterales, ahora la del lado de la epístola, la meridional, empezando por el segundo de los arcos, sobre el que está otra de las alas del coro. El primero recordamos está también oculto


Una pila rectangular de agua bendita con una cruz, posiblemente barroca


En la pared, dos ventanas; la grande parece resultado de las reformas barrocas acometidas a partir del siglo XVII y la pequeña, abocinada, en forma de saetera y rematada en arco de medio punto, revela ser medieval


Y allí está la saetera del muro occidental que antes veíamos desde el exterior


Las capillas de la cabecera están perfectamente alineadas con sus correspondientes naves, notablemente largas


Sus cuatro tramos de arquerías "carecen de unidad en las proporciones", destaca Mª Soledad Álvarez Martínez, pero presentan una importante característica, sus arcos no son de medio punto o semicirculares, sino apuntados u ojivales, lo que revela ser un románico tardío que anuncia soluciones del gótico:
"Estos arcos formeros constituyen el único constructivo algo innovador por su forma apuntada que se repite en las dos roscas; con el fin de enlazar con ellas, los pilares forman una T, pues hacia las naves laterales la rosca es única, resultando innecesario un nuevo quebramiento del pilar en ese lado"

El arco triunfal o arco toral, en el altar es, como los de las capillas laterales que pronto veremos de arco de medio punto, románico pleno


Varias ventanas tipo aspillera iluminan con luz natural el interior de la nave mayor, lo que resulta insuficiente, por lo que se han instalado lámparas eléctricas que sustituirían a otras más antiguas, de velas


Observemos asimismo la cubierta plana y de madera de esta nave, que en la Gran Enciclopedia Asturiana afirman que "originariamente se cerraban con bóvedas". Sin embargo, para Mª Soledad Álvarez esta estructura fue pensada exactamente para un resultado así y no para una bóveda de medio cañón, que para ella nunca habría existido:
"La perfecta continuidad establecida entre arcos y soportes permite rechazar la hipótesis de un proyecto que contemplase una cubierta abovedada de cañón con fajones para la nave, puesto que la morfología del pilar no establece ningún tipo de articulación en el muro superior que pudiera enlazar con los elementos de refuerzo de la bóveda"

En similares términos a Mª Soledad se expresan en Románico digital, apuntando que esta planta en tres naves, con mayor desarrollo de la central, estructura el espacio entre ellas separándolo "mediante arcos formeros apuntados que apoyan en unos pilares quebrados en su cara interna para recoger una segunda rosca. Cada nave se cubre con armadura de madera y desemboca de un modo escalonado en su correspondiente ábside semicircular"


"De las dependencias que formaron el monasterio medieval se conserva la iglesia, un gran edificio románico cisterciense construido a principios del siglo XIII que está declarado Monumento Histórico Artistico", leemos en el Gran Atlas del Principado de Asturias. "Es de tres naves -la central más ancha-, separadas por arcadas apuntadas sobre pilares que desembocan en tres ábsides semicirculares"


A diferencia de las naves, veremos que los ábsides o capillas lo hacen con bóveda de cañón y cuarto de esfera, como empezamos ya a ver en la capilla mayor y comprobaremos asimismo enseguida en las laterales


La visita del año 1222 del rey Alfonso IX disponiendo el paso obligado de peregrinos por aquí frente a otras rutas hubo de ser determinante para el gran despegue económico del monasterio y su máximo esplendor, lo que motivaría hacer un nuevo gran templo con todas las innovaciones del momento, que eran las cistercienses, aprovechándose de numerosas donaciones que le harían tener un gran dominio territorial y jurisdiccional y, por lo tanto, poder económico para acometer estas obras


Más o menos hacia la mitad de la nave mayor encontramos esta especie de bancos corridos de piedra, uno a cada lado del pasillo. Es posible, como ocurre en otras iglesias, que separasen a las gentes del monasterio del resto de los vecinos en la celebración de misas y liturgias; este es el de la derecha



Y este es el de la izquierda; recuerdan a las vigas puestas en otros templos del occidente asturiano para diferenciar diversos estamentos sociales, como los vaqueiros de las brañas próximas, del resto de los vecinos, pero también había otras divisiones categoriales


Aunque luego hablaremos más de él, hemos de mencionar ya al gran Cristo románico que preside el templo sobre el acceso al altar mayor, el cual llama bien la atención ya desde la misma entrada


Justo detrás llama también poderosamente la atención el retablo mayor, barroco y fechado en 1622, si bien su imaginería es posterior, pues las imágenes, a excepción de este Cristo, fueron quemadas al comienzo de la Guerra Civil


Es un Cristo de cuatro clavos y está fechado en el siglo XII, por lo que sin duda o formaría parte del monasterio que habría aquí antes de la construcción del monasterio románico de estética cisterciense a principios del XIII, o eso nos dicen, basándose en los profesores Germán Ramallo Asensio y la recitada Mª Soledad Álvarez, en la web Cristo en el arte asturiano:
"En los primeros días de la Guerra Civil, fueron quemadas las imágenes albergadas en la iglesia, salvándose solamente el magnífico Crucificado. En él sorprende la expresión de dulzura y la corrección de sus facciones. Su cabeza recostada sobre el hombro derecho y los ojos cerrados insinúan la muerte. 
El profesor Ramallo supone que la talla corresponde al tercer cuarto del siglo XII porque “las barbas y los cabellos guardan ese rigor simétrico típico de los productos del mejor románico”. Se ha reemplazado la corona real, que llevaría, por una de espinas y se ha simulado sangre, que en un principio no debería tener. El “perizonium”, o paño de pureza, tiene el cinturón y el nudo a la altura de la cadera, marca la forma de los muslos en su cara frontal y desciende hasta las rodillas ligeramente flexionadas. La figura de Cristo se adapta perfectamente a los dos ejes marcados por los troncos de la cruz a los que se fija mediante cuatro clavos manteniendo los pies separados. Su expresión serena y sin sufrimiento representa a Jesús Triunfante sobre la muerte. 
En su libro “El románico en Asturias”, Soledad Álvarez compara este Cristo con el de Corias: 
“Sin perder la referencia del Rey coronado y adaptado a la Cruz con cuatro clavos, supone un paso adelante (respecto al Cristo de Corias) en la conquista del naturismo. Su cabeza ladeada y los ojos cerrados sugieren ya la muerte, aunque la expresión sigue siendo totalmente plácida. Su cuerpo ofrece un tratamiento más verista que el de Corias. Los paños del perizoma, más sobrios también de plegadas establecen una relación con las formas de las piernas, que se evidencian bajo ellos. El Cristo muerto, no doliente, de Obona, pudiera ser considerado posterior al de Corias por sus tímidos logros en naturalismo y humanización, responde a un tipo ya difundido en el arte cristiano del siglo XI.”

Una de las más valiosas piezas que desapareció en el aciago año de 1936 era un ara de mármol blanco con chapas de plata y unos relieves muy parecidos al Arca Santa de las Santas Reliquias que vimos al empezar el Camino en la Cámara Santa de la Sancta Ovetensis, la catedral ovetense de San Salvador. En ella se veía a la figura del Salvador en el centro del anverso y los símbolos de los cuatro evangelistas en los ángulos en los ángulos, mientras que en el reverso una inscripción decía:
A
HONORE SANTE MARIE. SUA
(RIUS ME FECIT
HEC SUNT RELIQUIE SANTAE
MARIE, DE LACTE EIUS, DE SANC-
(TO PAULO, DE SANCTI VICENTI,
ET ALIE SUNT RELIQUIE

("En honor a Santa María me ha hecho Suario, estas son las reliquias de Santa María, de su leche, de San Pablo, de San Vicente y otras reliquias")


Si bien las imágenes son posteriores a la Guerra Civil los retablos parecen ser barrocos o neoclásicos: a este lado del evangelio tenemos dos...


Este, de traza más barroca, es el de San Roque, como se lee en el mantel y como también se revela por la iconografía del santo


Santo peregrino, pues fue romero a Roma, muestra las llagas de la enfermedad enseñando su piedra afectada, pues se contagió de peste al detenerse en su peregrinación para cuidar a los enfermos. A su lado su famoso perro, quien le llevaba al santo a su refugio una hogaza de pan que salía de su casa


Su devoción se extendió con las peregrinaciones, procedente de Francia, en concreto de Occitania, pues nació en Montpellier (que por entonces pertenecía a la Corona de Aragón), pero también con las pestes, pues era santo protector de peregrinos y enfermos, que solían compartir los hospitales de acogida para ambos en estos caminos, no pocos puestos bajo su advocación. Remata el retablo el escudo de los benedictinos


Siguiendo nuestro deambular por la nave del evangelio llegaremos al siguiente retablo, este justo antes de la capilla lateral norte y su absidiolo. Observemos arriba las ventanas-saeteras que dan luz natura a esta nave


Dos columnas estriadas con su capitel, de orden corintio, sosteniendo un frontón parecen delatar el estilo neoclásico de este retablo, que sería plenamente dieciochesco, ya del último periodo pues de existencia del monasterio


Frontón abierto, también muy del gusto de la época, vivamente colorista además


Las figura parecen representar al joven Jesús con el Ángel de la Guarda


Y así llegamos a la triple cabecera de tres ábside,s el mayor el central y los laterales a modo de pequeños absidiolos, correspondientes a las tres naves de la iglesia. Triple cabecera en la que "adquiere protagonismo el ábside central, según era habitual", remarca Mª Soledad Álvarez Martínez


Pero antes nos acercamos al absidiolo lateral norte o del lado del evangelio, con su arco de medio punto liso sostenido por columnas con fustes, basas y capiteles también lisos y sin ornamente cincelado alguno


Tras el arco, presenta un tramo recto con bóveda de cañón y luego otro semicircular, con bóveda de cuarto de esfera


Este ábside, como el mayor y el de la epístola están un poco más altos respecto al suelo de la nave: un peldaño


Arco interior que marca el paso del tramo recto al semicircular


Al fondo, la ventana saetera abocinada, es decir, en forma de bocina, más ancha por un lado, el interior, que se estrecha hacia el exterior


Detalle de la bóveda de cuarto de esfera con su dibujo en forma de sillares, el cual conserva su arranque en la de cañón


Capitel de la derecha, con su cesta o tambor sin filigranas cinceladas, como tampoco arriba su cimacio y ábaco y abajo su collar o astrágalo


El de la izquierda, aquí con collar sogueado


Y pasamos ahora a la capilla mayor, la del gran ábside central, dos peldaños más alto que el suelo de la nave


"El ábside central gana en tamaño a sus compañeros laterales, va precedido de un profundo tramo recto, cubierto por una bóveda de cañón, y remata en un semicírculo que se cierra con bóveda de cuarto de esfera", es la explicación arquitectónica que del mismo nos ofrece Románico digital


Y arriba el arco toral o triunfal, grande, de medio punto y liso, aunque en los capiteles si existe una concesión artística al cincelado de temas naturalistas, pues presenta "esbeltas columnas de capitel vegetal", describe el Gran Atlas del Principado de Asturias. Las basas o bases de las columnas también muestran ornamentos. Esta es la explicación que nos ofrece Románico digital:
"La decoración en todo el edificio es mínima y se concentra en el ábside central, tanto en el exterior como en el interior. El arco triunfal centra en el interior todo el esfuerzo decorativo en los capiteles y en las basas de las columnas. Las basas adoptan en ambos casos motivos vegetales muy esquemáticos en las esquinas del plinto. El capitel derecho recubre todo su cuerpo con baquetones que esquematizan tallos vegetales. El capitel izquierdo recurre a una decoración de arcos de medio punto con bolas inscritas en su interior."

El arco de triunfo, el Cristo románico, la bóveda de cañón en el arranque recto del ábside y luego el de cuarto de esfera cubriendo la parte semicircular del mismo


Este Cristo es bellamente glosado en La guía del arte románico de Antonio García Omedes:
"Cristo románico (quizás del siglo XII), triunfante ante la muerte, cuyo rostro no indica sufrimiento, a pesar de la corona de espinas que se adivina por su lado derecho. Como tantos otros Cristos de esa etapa, dicen los entendidos que sigue la fórmula siria al ser representado con barba (cuya estructura se forma en pequeños mechones terminados en rizo), presentar cabello largo tras las orejas, bien distribuido sobre los hombros, y al cubrirse con el perizonium ( paño de pureza o subligaculum) que se ata con un nudo en la cadera y cuyo largo llega hasta un poco más arriba de las rodillas. Nuestro Cristo se fija a los troncos de la cruz mediante 4 clavos, reposando más que colgando, con los pies separados y sin subpedaneum donde apoyarse. De tamaño similar al humano, presenta su cabeza ladeada hacia la derecha, con los ojos cerrados, y una expresión de placidez como no he visto en ningún otro Cristo románico, de manera que, más que muerto, parece… dormido, tal es la dulzura que emana de su rostro."

Y este es el muy completo texto que leemos en Románico digital:
"De sus imágenes de culto originales conserva una de Cristo crucificado que es uno de los mejores ejemplos de esa iconografía del románico asturiano. Presenta, como el del monasterio de Corias (Cangas del Narcea), unas características formales e iconográficas propias del siglo XII. Según explica Soledad Álvarez, ambas obras reproducen el prototipo del Cristo redentor que triunfa sobre la muerte, tocado con la corona (símbolo de realeza), y sin indicios de sufrimiento en la expresión de su rostro. Frente al esquema de representación griego de un Cristo joven e imberbe, éste sigue las pautas representativas y tipológicas sirias, y se representa con barba y cubierto de un paño de pureza fijado mediante un nudo a la altura de la cadera. Paño éste que cae hasta las rodillas con ligeros plegados que apenas se realzan sobre el volumen corporal. La figura se adapta a los dos ejes que forman los troncos de la cruz, que se relacionan con el concepto de árbol de la vida, mediante cuatro clavos y con los pies separados. El cuerpo acentúa el verticalismo del soporte, sólo alterado ligeramente por la leve flexión de las rodillas. En la composición no se incluye un “supedaneum” para el apoyo de los pies.

La obra se talla en varias piezas de madera posteriormente unidas, y tiene una escala humana que contrasta con la monumental de su coetáneo coriense. El Cristo aparece muerto pero sin dolor, con la cabeza levemente ladeada sobre el hombro derecho. Su cuerpo no se desploma, sino que guarda una rigidez con la que el maestro escultor intenta reflejar de un modo muy elemental el perfil anatómico de los músculos en tensión. Esta talla supera el reduccionismo geométrico empleado para el paño de pureza. Con carácter más geometrizante se encuentra la representación de los huesos bajo la piel, destacados en la caja torácica y en contraposición al suave tratamiento del modelado del torso. En virtud de este blando modelado, el Cristo de Obona ofrece una imagen más verista de la representación humana que la que se da en el Cristo del monasterio de Corias, indicándonos esto que se ha avanzado en la búsqueda del naturalismo. La obra mantiene su policromía original, basada en colores terrosos y claros para las carnaciones, el blanco puro para el paño y el marrón oscuro para cabello, barba y demás detalles. Tanto este Crucificado como el que se encuentra en Corias no se corresponden con modelos paralelos en la región, pero sí mantienen afinidades con ejemplos procedentes de la Meseta, como el Crucificado de Santa Clara de Palencia, que actualmente se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York. El Cristo de Obona presenta un estado de conservación relativamente aceptable, aunque debería ser objeto de cuidados de conservación específicos."

El capitel de la izquierda, que "recurre a una decoración de arcos de medio punto con bolas inscritas en su interior", dicen en Románico digital


Capitel de la derecha, que "recubre todo su cuerpo con baquetones que esquematizan tallos vegetales." 


En el tramo recto del ábside y a la izquierda se halla el supuesto mausoleo de Adelgaster y Brunilda, los también legendarios fundadores del cenobio, labrado en piedra en 1656 para los que se tiene, o se tenía, como los restos de ambos, los cuales habían sido trasladados aquí en 1591


Este sepulcro presenta arcosolio semicircular flanqueado por columnas estriadas que sostienen un entablamento con friso o banda decorativa horizontal también de estrías y cornisa moldurada


Y aquí tenemos el texto, uno de los que rendían homenaje a aquello míticos fundadores y que transcribíamos al principio de esta entrada de blog. Volvemos a hacerlo aquí:
AQUÍ ESTÁN LOS HUESOS
DEL PRÍNCIPE ADELGASTER
HIJO DEL REY SILO DE LEÓN
Y DE DOÑA BRUNILDA SU MUGER
LOS QUALES FUNDARON ESTA
CASA AÑO DE 781 Y SE TRAS-
LADARON A ESTE PUESTO
DEL MEDIO DE ESTA CAPILLA
MAYOR EN 8 DE ABRIL
DE 1656

"Oficialmente este sepulcro fue abierto en 1903 y efectivamente se encontraron restos de dos personas, una de mayor tamaño que la otra, por ello probablemente pertenecientes a un hombre y una mujer", nos da noticia Rafael Lorenzo mencionando al ilustre etnógrafo Aurelio de Llano


Entre el mausoleo y el altar es donde encontramos el 'retrato' figurado de Adelgaster vestido con ropajes barrocos del siglo XVII, impropios del siglo VIII en el que hipotéticamente vivió. Wikipedia nos ofrece esta entrada a él dedicada:
"Adelgaster es el nombre con el que se conoce a un supuesto hijo natural del rey asturiano Silo. Su nombre aparece mencionado en un documento del 17 de enero de 780 del que se duda su autenticidad. 
Entre sus actos más notables, destaca la creación del monasterio de Santa María La Real de Obona, en Tineo (Asturias). 
La existencia de este personaje está puesta en entredicho, ya que no se conserva ningún documento ni crónica que lo mencione y es poco probable que no intentara acceder al trono a la muerte de su supuesto padre. Se cree más bien que el citado documento en que se le menciona es una falsificación para dotar al monasterio de un origen más noble. Su donación registrada de una serie de brañas, en el 780 AD, al Monasterio de Santa María de Obona supone el primer testimonio escrito de las brañas astures."

En el texto, vuelve a manifestarse su condición de hijo del rey Silo y de "fundador de esta casa". En Un príncipe bastardo y un monasterio en la encrucijada, F. Somonte se pregunta, en La Voz de Asturias del 18-11-2021 lo siguiente:
"¿Por qué se duda de la historia de Adelgaster? Porque se sabe muy poco también de la vida del rey Silo (que sucedió a Aurelio, el que sirvió para poner nombre al concejo de San Martín en la cuenca). Apenas que vivió en relativa paz con los musulmanes, quizá porque tuvo un matrimonio de compromiso con ellos o porque su esposa estuvo como rehén en Córdoba. Fue uno de los últimos monarcas astures elegidos por el sistema visigodo, es decir a elección de la nobleza si la línea directa de herederos varones se rompía. Y se hace extraño que si tuviera un hijo, aunque fuera bastardo, no hubiera pujado por el trono también." 

Y volviendo al escritor Xuan Bello y a su Historia Universal de Paniceiros, vemos como este recoge la leyenda popular y la desarrolla hermosamente con su buen hacer literario:
"Este Aldegaster era hijo natural del rey, que nunca le reconoció, y estaba casado con una tal Doña Brunildi, de la que se sabe solo que está enterrada en el monasterio junto a su esposo. Al parecer Don Silo cortejó a una tal Doña Leo, de Villatriz de Francos, pueblo que vuela junto a Obona, y nada cuesta imaginar los dulces amores bajo los avellanos floridos que dieron fruto a Adelgaster. Doña Leo (de la que queda recuerdo, quizás, en una fuente llamada de la Dueña) era de cuerpo menudo y de ojos claros, tenía tres trajes hermosos y tres vasos salomoniegos donde mezclaba licores propios para la tres clases de amor, a saber: el ardiente, el paciente y el irremediable. De estas tres copas, en la fuente de la Dueña, bebió el rey Don Silo, que andaba por Tineo a la caza del oso, y de los amores consecuentes nació Adelgaster, al que no reconoció pero que fue, según está escrito, príncipe de Gijón.

Por cierto, que los tres vasos salomoniegos aparecen citados en el acta fundacional del monasterio junto a doce cucharas de plata. Para lo que querían Aldegaster y Brunildo los vasos, y las cucharas, es cosa que cuadra muy bien con la vida retirada y palaciega. Hasta 1850, fecha de la execrable desamortización que vació el monasterio, todos los viernes rezaban los monjes una misa por el alma de Brunildi y Aldegaster. Buena falta les haría"

Pasamos al retablo pero antes, 'camuflado' por un mantel, tenemos el altar, otro de los elementos románicos de esta iglesia y antiguo monasterio que han llegado a nuestros días


Subimos el mantel y admiramos su estructura de columnas y capiteles, compartiendo lo que de él nos cuenta Románico digital:
"... está formado por un importante monolito plano de piedra que apoya en cuatro columnillas exentas, dispuestas en las correspondientes esquinas, y en un pilar-relicario central, que en este caso no es el original ni está horadado. Las columnas siguen un esquema sencillo de basa, fuste y capitel, y sólo presentan decoración en tres de ellas. Las basas se decoran con cuatro puntas que coinciden con las esquinas del plinto y que se agarran al toro mediante pequeños tirantes. La decoración de los capiteles se resuelve mediante formas vegetales. Los pertenecientes a las dos columnillas delanteras tienen el mismo motivo de finos tallos que se enroscan sobre sí mismos hacia el exterior agarrando una bola. El capitel posterior izquierdo se deja liso, y el posterior derecho se decora con finos tallos rematados en dos tipos distintos de hojas, alternándose las de forma oval con las de forma lanceolada." 

El retablo mayor es "barroco, de líneas clásicas y equilibradas", explican en el Gran Atlas del Principado de Asturias, estructurado en dos pisos o cuerpos con columnas de estrías helicoidales en el primero y corintias en el segundo, así como con frisos de triglifos o acanaladuras en ambos


En el banco o base vemos los relieves de los cuatro evangelistas, estos los dos de la izquierda


Y estos los dos de la derecha


Las imágenes, recordamos, son posteriores a la Guerra Civil. Estas son las del primer piso, donde la más grande, en su hornacina de arco de medio punto, representa a Santa María, la patrona. Santa María la Real, el nombre del antiguo convento, se debe a la antigua protección del rey Alfonso IX. La imagen de la Virgen está además coronada


En el piso o cuerpo superior en vez de imaginería hay cuadros, así como en el ático, enmarcados en vertical y rematados en arco de medio punto


El de la izquierda está casi completamente borrado; en medio es el Sagrado Corazón de Jesús y a la derecha parece San Benito, el fundador de la orden


En el ático Cristo crucificado. Este ático se remata en frontón triangular donde se muestra la talla de Dios Padre en actitud de bendecir y con la bola del mundo en la mano


Bóveda de cuarto de esfera, comprendida entre un friso acanalado abajo y un arco fajón que la separa de la bóveda de cañón


Desde aquí miramos hacia la nave mayor en dirección a la entrada y el coro, admirando desde este otro extremo la equilibrada composición de las tres naves


Alzamos la vista y vemos el reverso del Cristo románico y, más arriba, la cubierta de madera y plana, que diversos autores dicen sustituye a una antigua bóveda de cañón, aunque Mª Soledad Álvarez Martínez, como vimos, afirma que nunca la tuvo: "Las naves, también siguiendo el procedimiento más frecuente en el románico regional, tuvieron siempre cubierta de madera". Fijémonos también en las cuatro ventanas-saeteras a cada lado en los muros laterales


Hay que mirar también al suelo, a las basas de las columnas del arco triunfal, donde un detalle en forma de cuña o uña, cual lengüeta picuda reposa sobre dos espirales. Otra concesión a un mínimo ornamento. "Las basas adoptan en ambos casos motivos vegetales muy esquemáticos en las esquinas del plinto", explican en Románico digital. Esta es la de la izquierda según salimos de la capilla mayor, la del lado de la epístola


Y esta la de la derecha o del lado del evangelio, ambas presentan una hendidura, practicada porque en algún momento se estipuló que en la liturgia se separase, con alguna rejería, el espacio de los oficiantes del de los fieles 


Junto a la columna del lado de la epístola hay otra pila de agua bendita, en el tránsito hacia el altar y su capilla mayor desde la nave


Podríamos figurarnos que era empleada, por su posición, por los monjes que accedían desde el claustro, procedentes de sus celdas u otras estancias monásticas en torno a él, empleando esta puerta hacia el mismo en el lado de la epístola


Y he aquí la capilla de este lado de la epístola, la que nos quedaba por ver, con sus arcos y columnas de fustes, basas y capiteles lisos y sin filigrana alguna esculpida


En esta capilla hay un retablo. Cuando vayamos a ver esta cabecera por el exterior veremos que por fuera ha desaparecido su exterior semicircular, presentando una pared plana


El retablo de cerca, de columnas salomónicas, con su característico fuste de forma helicoidal o 'retorcida'. Arriba en el remate del ático su frontón triangular ha perdido su vértice superior. A los lados los escudos reales, uno a cada lado de la hornacina en la que vemos la imagen de un santo que, como los demás, fueron traídos tras las destrucciones de la contienda civil


Y en la pared otro soberbio retablo de columnas rococó, con la Virgen de Fátima en su única y gran hornacina


Las columnas salomónicas presentan uvas y parras, presentando más motivos  vegetales en su frontón semicircular, rematado en una banda de filigranas y en el que vemos dos ángeles


La nave del evangelio y sus retablos vistos desde esta de la epístola..


Visto el interior de la iglesia, íbamos de regreso al exterior cuando reparamos de nuevo en el coro de madera, allí en lo alto encima de la entrada. Cuando se colocó allí, pues en el templo original no estaba, se ocultaron parcialmente dos de los ocho arcos de separación de las naves, los más próximos a la puerta


Y allí está el órgano, del que únicamente queda el armazón de madera, al haber desaparecido todos sus tubos y demás componentes metálicos


Antes de salir, decidimos subir un momento por la escalera...


Pasamos bajo el primer arco y contemplamos el amplio rellano del coro. Está muy deteriorado y le faltan algunas tablas. Un cartel tirado en el suelo advertía de que no se pasase por riesgo de que todo se venga abajo



Vemos el siguiente arco del lado del evangelio y a la derecha los dos primeros del lado de la epístola, el primero parcialmente tapado por el órgano, o lo que queda de él


Este, el primero a partir de la portada, fue cegado en su momento...


Bajamos las escaleras y salimos afuera...


Ahora seguimos de la portada a la izquierda, para ver la parte barroca del cenobio, la inacabada


A través de estos primeros edificios a la izquierda accederemos al claustro y, a través de él, iremos al exterior de la cabecera del santuario, la parte de afuera del antiguo triple ábside románico


Tanto la antigua Casa de Audiencias o abacial como el edificio anexo a su derecha están abiertos por abajo para dirigirnos a dicho claustro


Los edificios están a un nivel inferior, al que bajaremos por unas escaleras que tenemos aquí enfrente


Este primer edificio a la derecha parecen haber sido las caballerizas del monasterio. Como los demás presenta muros de mampostería revocados, aunque este ha perdido parte del revoco, y vanos de sillería


Al bajar por las escaleras nos fijamos en un detalle en la parte revocada, precisamente



Nos acercamos a él antes de seguir hacia el claustro


Sobre una puerta cegada, aparece el escudo real


Es el emblema de Castilla y León, rematado por la corona del reino


Como hemos dicho, el monasterio se reconstruyó a partir de la iglesia en este su costado sur en el siglo XVII, tras sufrir el primitivo un incendio, obra que siguió las directrices del arquitecto cántabro Melchor de Velasco comenzada en 1658 pero interrumpida para siempre 30 años más tarde


Este conjunto de edificios hacen aquí una forma de 'L', para pasar al claustro podemos ir tanto por el de la derecha como por el que tenemos enfrente, el principal, casa abacial o Casa de Audiencias, paralela a la iglesia y algo adelantada respecto a ella. Está formada por dos pisos, el inferior abierto en dos grandes arcos rebajados, que es por donde podemos dirigirnos a dicho claustro


Los dos arcos se corresponden en piso superior con dos ventanas cerradas con rejería de hierro forjado y, entre ellas el escudo real y, arriba, la imagen en piedra de San Benito de Nursia


San Benito de Nursia está representado dentro de una hornacina que tiene detrás la forma de una concha y entre dos columnas, bajo frontón semicircular rematado en una cruz y dos bolas


 Justo debajo del escudo otra inscripción más proclama a Adelgaster como fundador:
ADELGASTER HIJO DEL REY SILO
ME FUNDÓ. AÑO DE 781
REEDIFIQUÉ EL
DE 1659

Para tener una visión de conjunto y dado que por cualquiera de los dos tránsitos hacia el claustro habrá algo interesante que ver, vamos a conocer los dos, empezando por el que se dirige a él a través de estos arcos, en lo que pudo acaso haber sido antaño la portería


El aspecto del interior es desolador; como pasó con la construcción del claustro, las obras de restauración de los años 1987-1989 no tuvieron continuidad y, a pesar de que existieron movimientos ciudadanos, como Salvemos Obona, para reclamarlas, de momento se sigue esperando. Compartimos al respecto este escrito en la web Pabloparticipa titulado Luchando por salvar del olvido al monasterio de Obona en el que, además de plantear su urgente restauración, resume algo de su historia y leyendas, fechado el 25-8-2012:
"El pueblo de Obona, en el concejo de Tineo (Asturias), apenas tiene 50 habitantes. Está dispuesto siguiendo una línea recta y al desviarse en uno de los extremos se llega al Monasterio de Santa María la Real, posiblemente el más antiguo de Asturias. El turista que quiera visitarlo tendrá que pedir las llaves en el bar que regenta Santiago, que las entrega previo registro de DNI. Entre los visitantes hay muchos peregrinos a Santiago de Compostela, ya que el monasterio es una de las paradas del camino del norte. 
La primera sorpresa del visitante es el acceso gratuito, pero después la impresión viene por el estado en que se encuentra el monasterio. La profesora Pilar García Cuetos, del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, califica el estado del edificio de “preocupante”. Esta experta denuncia el abandono al que está sometido el Cristo románico de la iglesia. También se queja de que entra agua por todas las partes. 
Entre los vecinos de Obona reina cierta resignación. Mantienen la iglesia como lugar de culto pero esto no garantiza la conservación del cenobio al completo. Los más mayores del pueblo recuerdan que en su juventud el monasterio de Obona aún estaba equipado “con muchas más figuras y más libros”. 
Algunos especulan con que un expolio consecuencia de la Guerra Civil haya servido para vender las tallas e imágenes. Estas quejas han dado como fruto el nacimiento de la plataforma reivindicativa ‘Salvemos Obona’ que con sus perfiles en redes sociales como Facebook o Twitter pretende arrancar algún compromiso a las administraciones para mejorar la situación del monasterio. 
Desde el Ayuntamiento de Tineo reconocen que “alguna restauración puntual se hace”. Hace quince años, por ejemplo, se arregló la parte superior. Para solucionar el problema de los excrementos de las palomas recientemente se cerraron las ventanas abiertas del cenobio. 
Se cree que la escritura de fundación del monasterio de Obona data del 17 de enero del año 781, levantado por el príncipe Adelgaster y su mujer Brunilda. Es el segundo monasterio más antiguo de los que se conservan de la Edad Media. En el acta fundacional se daba amplia libertad a los monjes y al abad para administrar justicia en la zona, de acuerdo con las costumbres de la época. Además, recibieron una dote considerable al instalarse en él: 20 vacas, 5 yugos de bueyes, 30 ovejas, tres cálices, dos campanas de hierro, tres mantos, doce cucharas de plata y un largo etcétera. 
La riqueza y el poderío acompañó por tanto a este monasterio durante muchos años de su historia y por eso fueron muchas las obras de arte albergadas entre sus paredes. Actualmente solo se conserva un Cristo románico de tamaño natural que cuelga del techo en la nave central de la iglesia y un sepulcro con los huesos del príncipe Adelgaster a un lado del altar, con un epitafio grabado en la piedra que describe el traslado de la tumba a ese lugar en 1656. A sus pies hay una tabla con el retrato del fundador del monasterio.

A la izquierda, desde un arco al nivel del suelo de la iglesia, se controlaba la portada del templo y su entrada. Un poco más allá vemos la del cementerio


De frente hay otra puerta, por la que pasamos a la siguiente estancia. La claridad que vemos al fondo revela la salida al claustro


 Aquí en la planta baja habría almacenes o celleros, cocina, refectorio o comedor de los monjes, aposentos de los sirvientes, etc., mientras que arriba estarían las celdas de los monjes


La parcialmente rehabilitada techumbre. Dado que este conjunto del claustro y sus dependencias no fueron concluidas, hay salas y habitaciones que, pese a ser comunes a los monasterios benedictinos nunca existieron. Antes de seguir nos asomamos a esta puerta de la derecha...


Aquí el suelo del piso alto ha desaparecido, observemos las humedades. Aún penden los cables del sistema eléctrico instalado para aquellas ya lejanas restauraciones de finales del siglo XX



Los proyectos de restauración y recuperación integrales del conjunto, paralizados desde hace tiempo, se han quedado hasta el momento en simples frases sobre el papel, incluso el de la construcción aquí de un albergue. Compartimos al respecto esta noticia titulada Cultura elabora un plan para rehabilitar el monasterio de Santa María de Obona, firmada por Belén G. Hidalgo para el periódico El Comercio del 12-2-2021:
"La consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo, Berta Piñán, trasladó al ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, la necesidad de dar un impulso a la elaboración de un plan director para el monasterio de Santa María la Real de Obona, en el concejo ede Tineo. Una planificación que permitiría dar respuesta a una demanda histórica del concejo, que clama por su conservación. 
El alcalde, José Ramón Feito, destacó la importancia de que el Ministerio de Cultura «se muestre receptivo» a dar respuesta a esta demanda, tal y como se reflejó en los Presupuestos Generales del Estado, donde el cenobio tinetense se suma a la partida destinada a las actuaciones en diferentes monasterios. «Se van dando pasos. Se trata de no dejar morir al monasterio de Obona, que es una de la joyas del patrimonio del concejo», destacó Feito.
Por el momento, el regidor tinetense afirmó ignorar los plazos que barajan desde la administración regional y estatal para poner en marcha la redacción de este plan director. «Entiendo que deberán sacarlo a licitación», apuntó el regidor, que confía en que a este primer paso siga la rehabilitación del cenobio con el objetivo de dotarlo de un uso que permita garantizar su conservación. 
«Tendrán que estudiarlo y analizar qué salidas tendría una vez rehabilitado», indicó Feito, que defendió la posibilidad de instalar en el monasterio un albergue de peregrinos. «No tendría sentido rehabilitarlo sin más. Lo suyo sería darle un uso», subrayó el regidor. No en vano, el monasterio se encuentra en pleno Camino Primitivo y el rey Alfonso IX, tras visitarlo, le otorgó el privilegio de paso obligatorio de los peregrinos hacia Santiago, un hecho que revalorizó su papel en la economía y la cultura de la zona."

El 1 de agosto de 2024 es Elena San Emeterio y para el diario La Nueva España quien publica La última esperanza de Obona:
"En un entorno natural, poblado de flora y fauna, se ubica el monasterio de Santa María la Real o de Obona (Tineo), uno de los protagonistas del segundo número de la colección "Monasterios de Asturias" de LA NUEVA ESPAÑA. Más de mil años de historia han pasado por él y la construcción religiosa sigue en pie, aunque quienes la conocen bien afirman que "poco le queda ya". Se quedan con la boca abierta y llevan las manos a la cabeza al pensar en la pérdida de una edificación tan antigua y bella, especialmente cuando se trata de "un mal al que fácilmente se puede poner remedio", opina Manuel García Linares, artista de renombre, también conocido como el pintor de Navelgas, e impulsor de la asociación Amigos del Monasterio de Obona. 
De la opinión de que existe una solución viable es también Manuel Fernández de la Cera, filósofo, catedrático de instituto y de universidades laborales en filosofía, consejero de Educación y Cultura entre 1983 y 1991, y diputado de la Junta General del Principado de Asturias, desde 1991 hasta 1999. "Una pieza tan importante del patrimonio asturiano como el Monasterio de Obona debería restaurarse y salvaguardarse", afirma Fernández de la Cera. 
Sin embargo, para que las obras de reparación surtiesen algún efecto ambos conocedores y amantes del cenobio tinetense concuerdan en que "debería dársele algún uso práctico". Entre las propuestas que tanto Fernández de la Cera como García Linares perciben más viables se postula "emplazar un alojamiento o albergue para peregrinos" puesto que por allí transcurre una parte del Camino de Santiago en su paso por el Principado y lamentan el poco uso que tendría hacer "una biblioteca o edificio público" debido a la poca población de que dispone la localidad. 
Y es que atribuyen el estado de abandono en el que actualmente se encuentra el monasterio de Obona también al hábito migratorio que se da desde hace años del campo a las grandes urbes asturianas. "Si no hay gente en los pueblos, tampoco hay quien se preocupe por su patrimonio", apuntó García Linares. Y prosiguió: "ahora la mayor parte de la gente vive en la ciudad y solo van a los pueblos en las vacaciones, así es difícil generar implicación y espíritu de lucha, por que estas cosas hay que pelearlas, cuestan tiempo y dinero y sin esfuerzo constante no se consiguen". 
Por su parte Fernández de la Cera, oriundo de Villatresmil (Tineo), una localidad ubicada a escasos veinte kilómetros del monasterio, ve en la construcción milenaria y de origen religioso una "oportunidad para revitalizar la localidad", aunque advierte del riego que supone "depender en exceso del turismo". Una opción que funciona a la perfección en el caso de su hermano mayor, el monasterio de San Juan Bautista o de Corias, emplazado a otros escasos treinta kilómetros y ya en el concejo de Cangas del Narcea, a día de hoy reconvertido en estancias hoteleras que forman parte de la red de paradores españoles. 
Uno de los numerosos elementos que hacen único el cenobio tinetense, y quizá el más impresionante, es el Cristo colgante dispuesto en su capilla. "Es de los pocos elementos que quedan en el monasterio, que fue completamente saqueado", expone García Linares. Y con saqueado se refiere a "la venta masiva de las obras de arte que decoraban y formaban parte de la edificación", puntualiza el artista de Navelgas, que fueron expendidas y ya no pueden disfrutarse por el público general. 
De la venta se libró precisamente el Cristo crucificado que pende del techo "por casualidad", valora Fernández de la Cera. La historia, según cuentan las gentes del pueblo es la que sigue: "una vez reunidos los cuadros y las obras de arte se llamó a un transportista para que se lo llevase. Al conductor le entraron remordimientos tras subirlo al camión y cuando llevaba apenas unos metros recorridos con el Cristo a cuestas decidió dar la vuelta y devolverlo". Una coincidencia, destino o fe, que tanto Fernández de la Cera como García Linares celebran porque "ha permitido que un elemento tan distintivo e importante se quede en el monasterio". 
Es tal el abandono en que se encuentra el cenobio tinetense que no hay guía o persona oficial que enseñe el interior, donde se encuentra la figura, a curiosos y visitantes. No obstante, a modo de combatir la falta de medios, los regentes de un bar y un comercio de Obona tienen una llave del mismo y se prestan a enseñarlo a todo aquel que quiera. 
Y es que vecinos de la localidad y amantes del templo benedictino llevan años luchando para que este pequeño gran retazo de la historia asturiana, y de España en general, siga pudiendo disfrutarse dentro de otros diez, cien e incluso mil años. Para ello crearon la asociación Amigos del Monasterio de Obona, que a través de distintas iniciativas trata de recaudar dinero para "poco a poco arreglar todo aquello que se está cayendo", matiza García Linares."

Y en Obona, una ruina de mil años el corresponsal de La Voz del Trubia Rafa Balbuena denuncia también esta lamentable situación:
"Es un punto capital del Camino Primitivo de Santiago, y durante mucho tiempo constituyó un centro religioso y económico que se codeaba con los cenobios de Cornellana o Corias, pero ahora atraviesa un estado de decadencia que roza la ruina. El Monasterio de Obona y su iglesia de Santa María La Real, a menos de 10 kilómetros de Tineo, es una joya del románico rural asturiano, y aunque luzca en su exterior un aspecto aceptable, una visita a su interior deja la impresión, sin paliativos, de hallarnos ante un desastre en términos de abandono, olvido e incluso vandalismo. 
La historia de Obona tiene un paralelismo notorio con la de la vida de gran parte del suroccidente asturiano durante los últimos dos siglos. Fundado originalmente en el siglo XI, bajo la orden cisterciense, el monumento actual data del siglo XIII, no tardando en adquirir una gran relevancia como centro económico, cultural y religioso en este área de la región. Siguieron centurias de bonanza, aunque a finales del XVIII aquel esplendor monacal ya era solo una sombra. Con la desamortización de Mendizábal, Santa María La Real pasó de ser monasterio a parroquia. Y el progresivo éxodo rural, con sus efectos de despoblación, fueron reduciendo a recuerdos lo que un día fue prosperidad y poder. 
Así es que hoy, cuando uno entra en el complejo, no tiene que pedir permiso ni llave. La puerta de la rectoral es solo un marco vacío, a través del cual se accede sin problema al claustro, comido por la maleza y las hierbas que crecen a sus anchas. Es un túnel oscuro que, al llegar a la claridad, deslumbra en el menos agraciado de los sentidos. En los laterales, las dependencias del monasterio son un amasijo de escombros, en los que las basuras y los cascotes se agolpan junto con los “recuerdos” que algún gracioso dejó garabateados en sus paredes. Hay incluso sillas escolares rotas, seguramente restos de la reforma que acometió el Principado en 2008, organizando unas jornadas culturales en vistas a dar contenido y actividad al edificio románico. Pero aquello no tuvo continuidad, y el tiempo, de nuevo, volvió a pasar su factura. Las escaleras que dan al piso superior, cerradas con cadena y candado, tienen aspecto de no haber sido transitadas en meses. Y la fuente que mana de un lateral del claustro, con su inscripción tallada en el sillar, permanece torpemente apuntalada con un tablón, sin que se pueda saber si de allí mana agua o si está tan seca como el verano asturiano de este 2025. 
Tras media hora de desazón, salimos por donde hemos entrado, con los rayos de sol colándose por los vanos del techo, en medio de un silencio triste. Tomamos la carretera de regreso a Oviedo, en donde buscamos un sitio donde comer. Demasiados carteles de “Se alquila” en los restaurantes y bares que antes eran el medidor de actividad del concejo y del suroccidente entero. Alguno queda, pero también en silencio, con pocos parroquianos. Un curioso -y triste- correlato con Obona, un lugar que tanto fue y, quizá, ahora podría ser mucho más de lo que queda en pie".

Salimos ahora al claustro por este pasillo que constituye su crujía o lado norte, donde sí se aprecia la restauración de los pisos superiores. Esta zona fue la única que quedó completada en las obras del siglo XVII. Leemos en el Diccionario Geográfico de Asturias...
"Actualmente son visitables los locales donde estaban las cocinas, caballerizas, el refectorio, la sala abacial, la sala de los monjes y los restos del claustro; en una esquina de éste manan las aguas de la fuente del Matoxo, cuyas excelentes cualidades ponderó el P. Feijoo. El claustro, inacabado, es obra de los arquitectos Manuel de Velasco y Agüero y Andrés Vélez..."

A la izquierda uno de los accesos a alguna de esas dependencias monásticas, de arco de medio punto y cerrado por puerta de rejería fabricada en las restauraciones de finales de la década de 1980. El suelo del piso bajo está tres peldaños por encima del firme del claustro


"De las muy cuantiosas rentas de las que disponía este monasterio en la Edad Moderna, en comparación con otros poderosos centros benedictinos asturianos, caso de San Juan de Corias, por ejemplo, nos dan fiel testimonio, en primer lugar, los restos del claustro, inconcluso, que se empieza a levantar en la segunda mitad del siglo XVII...", nos dicen en la Gran Enciclopedia Asturiana, mientras que el escritor, guía y peregrino Víctor Guerra nos informa en su libro de Los caminos a la catedral de Oviedo que en la centuria siguiente "aún recogía rentas de 70 entidades poblacionales que debían obediencia al monasterio"


La crujía occidental, a la derecha, también quedó terminada, como leemos en Románico digital:
"Unido a la nave meridional del templo se conserva, en estado ruinoso, el claustro del monasterio, que sustituyó en época barroca al original claustro románico. Sólo se llegaron a construir dos de las crujías, que presentan, por sus trazas, cierta relación con los claustros monásticos barrocos construidos en la vecina Galicia."

Aquí el pasillo de dicha crujía quedó interrumpido por lo que acaso fue la hospedería u hospital de peregrinos del monasterio


En esa zona fue donde se habilitó en 1842 la escuela nacional, tras la desamortización de 1835 por la que pasó al Estado. Posteriormente, en 1844, se subasta infructuosamente del conjunto


Piedras apiladas contra el muro, de los antiguos sillares de las partes inconclusas del claustro


Al fondo, partes de una tercera crujía solo comenzada, la oriental, cuyos restos se cubren de hiedra


Algunos de sus muros se confunden con el arbolado que separa el cenobio de las fincas de Los Valles, que caen hacia el río Deina. A su derecha, nada hay en el lugar en el que hubo de estar la nunca construida crujía sur


Ya a la izquierda y pegada a la pared de la crujía norte hay un arco y parte de otro, que algunos vecinos nos han contado que conocieron entero


Por allí manaba el agua canalizada de La Fonte del Matoxo, canalizada hasta el claustro y surgiendo en la llamada Fonte los Flaires, de ahí que en la canción Oubona dedicada a este monasterio por el grupo Boides en su disco Asturies Camín de Compostela, donde entre otros grandes músicos participaba el gaitero José Ángel Hevia, se diga así:
Al monesteriu d'Oubona
lleguen polvorientos pies
ena Fonte del Matoxu
Augua qu'apaga la sed.

Adelgaster lu fundara
n'alcurdanza del Señor
ta camín de Compostela
viniendo del Salvador

Se trata realmente del único álbum del grupo y fue publicado para el Año Santo Compostelano de 1993, el famoso Xacobeo'93 que supuso la revitalización con implicación institucional para con un arduo trabajo llevado hasta entonces por particulares a quienes se hacía más bien poco caso, de los caminos de Santiago. Fue reeditado unos años después


Estos son los temas del disco y aquí su explicación en Wikipedia:
"Boides fue un grupo de música folk de Asturias activo a principios de los años 90. 
Su único disco publicado es "Asturies: Camín de Compostela", (FA.CD.8738), coincidiendo con el año jacobeo de 1992, un recorrido musical por la geografía del Camino de Santiago en Asturias por sus dos rutas: la costera, y la que desde León se dirigía a San Salvador de Oviedo. Sus 16 temas musicales estaban basados en temas tradicionales, si bien cabían los temas nuevos, como "el Pasu del Eo", creación del teclista de la banda Joaquín Díaz Méndez, tema que posteriormente se incluyó en el recopilatorio "Naciones Celtas", editado por Fonomusic en 1997, cuando ya el grupo se había disuelto. 
Entre sus miembros cabe destacar al violinista Javier Rojo, que había formado parte del grupo Beleño, primordial dentro del panorama folk de Asturias en los años 80, al gaitero José Ángel Hevia, que posteriormente seguiría una exitosa carrera en solitario, o el acordeonista Xuan Nel Expósito, que formaría después parte del grupo Felpeyu."

Enlace a YouTube. La canción Oubona es a partir del minuto 21:40


Parte exterior de la crujía norte, de estilo barroco clasicista, hecho de sillares y con dos pisos, "recorridos por pilastras gigantes y separados por impostas. El bajo tiene arcos de medio punto y el superior ventanas con enmarque de placa lisa", según la descripción arquitectónica del Gran Atlas del Principado de Asturias


Una bella estampa desde uno de los arcos de la crujía occidental


Desde aquí ya podríamos seguir hasta el otro extremo de esta crujía septentrional


Pero antes vamos a volver sobre nuestros pasos para, como hemos dicho, conocer el otro de los accesos al claustro desde estos edificios barrocos


Dejamos pues aquí el claustro momentáneamente, volviendo a entrar por la misma puerta por la que llegamos


Impresiona el tamaño de algunos edificios, y más aún al verlos en este estado desde hace ya demasiado tiempo...


Pasamos los arcos de la parte inferior de la casa del abad, saliendo de frente otra vez al pasillo al que bajamos por las escaleras de piedra


Y ahora tomamos a la izquierda este portón en el bajo del edificio situado entre la casa abacial y las caballerizas


Volvemos a pasar también bajo el escudo real y hornacina de San Benito de la casa abacial


Mantener en funcionamiento el monasterio, con su comunidad de monjes y sirvientes, era tarea ardua y costosa. Por eso, además de pagar las rentas y aún en el siglo XVIII, los colonos de sus propiedades estaban obligados a "segar, curar y recoger su hierba, majar (moler) el pan de los diezmos (...) y recoger la nieve en su nevera en el tiempo competente, sin darles mayor jornal que la comida de los días que ocupasen", llegando a trabajar gratis para el abad "dos días cada uno al año"


De allí vendrían las leyendas de los supuestos tesoros escondidos por los frailes pues, tal era la cantidad de sus riquezas fruto de sus rentas, tributos y otras obligaciones, donaciones, cesiones, etc., que no se veía dónde podrían guardarlo pese a lo grande que era el monasterio. Nacía así la leyenda que lo tenían bajo tierra, en las inmensas cámaras y pasillos de un 'laberinto más grande que el mundo', como narra Xuan Bello en Historia Universal de Paniceiros:
"... debajo del monasterio hay un laberinto, y esto ya está demostrado por la imaginación popular. Por esos valles de Tineo el edificio más grande que se veía eran las ruinas que hoy son del monasterio. ¿Que cómo se llegó a pensar que dentro de las paredes negras cabía el mundo? Hoy creo saber por que: desde el año 912, año que Fruela II concede en herencia a San Salvador de Oviedo todas las posesiones de Obona y Bárzana del Monasterio, hasta 1850, año final de la desamortización, la Iglesia fue señora casi absoluta de los cuatro cuartos del concejo. La gente, pobre como toda la gente, pagaba muchos impuestos y redimía "foros" a la Iglesia. Tanto pedían los clérigos que aquellas paredes, por fuerza, tenían que guardar un espacio mucho más grande que el mundo. Los monjes del monasterio, que impartieron hasta el siglo pasado clases de latín, filosofía y teología, también ayudaron a propagar la leyenda. A mí me contaron, de pequeño, la historia de una Adriadna campesina, tan ocurrente como la que murió desesperada en la playa de Naxoe en Gracia, que entraba por las puertas del monasterio amarrando al quicio un hilo del que tiraba para no perderse por los amplios pasillos"

Más restos desparramados por doquier y desperdigados; uno incluso parece la losa de una tumba de los antiguos enterramientos que se hacían en el claustro e interior de la iglesia


También se acumulan basuras, aparecen de vez en cuando incluso señales de algún fuego y vivac


Otros dos arcos de medio punto, ligeramente rebajado el de la izquierda y salimos a un campo intermedio entre estos edificios


Y salimos de frente a la parte occidental y exterior correspondiente a la crujía oeste, la zona que fue habilitada como escuela y presenta señales de dicha reforma


En 1842 el Ayuntamiento solicitó la concesión de esta parte del desamortizado convento para hacer una escuela de primeras letras. Llegados a 1856 el consistorio sufragaba con 50 pesetas para conservar el monasterio y retejar la cubierta de estas aulas


En 1970 se realizó al traslado a un nuevo edificio de dos aulas, el cercano a la carretera encima de Casa Santiago, con dos viviendas además para los maestros. Más tarde las aulas pasaron a una sola, mixta


Miramos atrás, al edificio de los arcos bajo el que acabamos de pasar. En él pudo restaurarse una de sus galerías, en el pasillo de comunicación del piso superior


Al fondo, ya vemos el paso a la gran explanada del claustro, hacia donde nos encaminamos ya


Recorremos el pasillo pero antes de salir nos asomamos a la puerta de la derecha


Acceso a la desolada aula


Vigas, tablas, piedras y ladrillos rotos por el suelo. Al fondo otras estancias


La techumbre, que también fue rehabilitada en este lugar, evitando así que entrase agua y todo se desmoronase irremisiblemente


Proseguimos hacia el claustro...


Una pena que esta buena labor del tejado no tuviese su bien merecida continuidad, extendiéndola a la recuperación de todo el monasterio


Y ya estamos nuevamente ante los arcos de la crujía oeste, viendo el prado de lo que iba a ser el gran patio central del claustro


Las viejas ruinas también tienen su encanto, por lo que, antes de continuar, nos dirigimos a aquella puerta


Encontramos más sillares apilados contra la pared, aquí hecha de piedra y ladrillo


Suelo de tierra, lleno de piedrecillas y trozos de ladrillo. El revoco de las paredes se va cayendo y despareciendo


Un gran ventanal hacia el claustro...


Más vigas y materiales por el suelo; aquí hubo acaso más aulas u otras dependencias relacionadas con la escuela antigua o, tal vez también, con la hospedería monacal anterior


Y vamos ya de vuelta al pasillo de esta crujía occidental, en la parte que mira hacia el este


Y ahora sí que salimos a la gran explanada del claustro, un lugar que a nadie deja indiferente, como también proclama el cronista oficial Julio Fernández Lamuño:
"El solar donde se asienta el monasterio de Obona tiene una vibración electromagnética que movió a los antiguos a elegirlo para allí edificar y dar culto a las deidades protectoras. Los celtas nos dejaron el recuerdo de su estancia, y los romanos consolidaron esta herencia, hasta nuestros días. El Padre Benito Jerónimo Feijóo tuvo su celda en el monasterio de San Vicente de Oviedo, pero durante las vacaciones veraniegas prefería las aguas y montes de Obona a cualesquier otro rincón asturiano. Actualmente, cuando allí se acercan los peregrinos, hay muchos que por ser sensitivos, perciben la caricia del flujo eléctrico del suelo, y el magnetismo de un ambiente que muy bien declaran sentir gentes como nuestro amigo Manolo Otero. Es que en Obona confluyen las fuerzas y encantos de una naturaleza que supieron aprovechar muy bien los fundadores del cenobio, y que el Padre Feijóo materializó, también, en las garrafas de agua que de allí llevaban a su celda ovetense"

Y cruzándola, nos dirigimos al extremo oriental de la crujía norte con idea de pasar al ábside románico


Nada a la derecha, donde como hemos dicho estaba planeada la crujía sur


También a la derecha, pero ya dejándola atrás, la crujía oeste, de la que acabamos de salir


La crujía está realmente inacabada, pues faltaría esta parte del piso alto


Una hermosa vista, desde el medio del prado, de las crujías oeste y norte. Nos preguntamos qué sentirían los monjes al ver su claustro nunca terminado durante tanto tiempo, pues desde que pararon sus obras hacia 1688 hasta la desamortización de 1835 pasó casi siglo y medio


Asoma la parte alta de la iglesia, con las espadañas y las cuatro ventanas saeteras de lo alto de su pared meridional


Y aquí tenemos el arco superviviente de lo poco que se hizo de la crujía del este


Junto a él volveremos a entrar en la crujía norte por sus últimas arquerías, a la izquierda


Al fondo, reconocemos la salida de este claustro que, también tiene, efectivamente, su propio fantasma, como Per de Omaña, del que se dicen escuchar sus lamentos, atrapado en el laberinto subterráneo existente bajo el monasterio, aquel "tan grande como el mundo" según la narración popular, y donde se dice se guarda la preciada biblioteca, así como infinidad de maravillas. Naturalmente es una leyenda más pero no deja de llamarnos la atención la presencia en ella del laberinto que se repite en la cultura occidental durante milenios


La leyenda de Don Per de Omaña, contada desde siempre y narrada en sus obras por Xuan Bello, es también a la vez un relato contra la avaricia, de riquezas y sabiduría, pues, aunque más que rico, ansiaba aún más, pues le aquejaba una extraña desazón, afirmaba que tenía dentro de él a un ser, Zamplarrampla, pero que no sabía quien o qué era realmente


Con el tiempo nada de lo mucho que tenía, poder, riqueza y mujeres, le satisfacía, y decidió recorrer mundo, llegando una noche a este lugar, llamando a la puerta y saliendo a recibirlo un monje con hábito negro portando una vela que le invitó a pasar luego de oír a qué venía Don Per. Adentro llegó el abad, diciéndole que podía descansar pues había encontrado lo que andaba buscando puesto que bajo el monasterio existía un laberinto tan grande como el mundo que contenía todo lo que pudiese ansiar, fama, oro, gloria, mujeres, sabiduría en valiosos libros, riquezas sin fin, pero que... ¡también estaba Zamparrampla! 


Don Per de Omaña se asustó al escuchar el nombre que tanto le había atormentado y preguntó quien era, contestándole el prior que era su destino y su muerte, por lo que tal vez le matase nada más entrar, o que aguardase 20 años o toda la eternidad, pero que le mataría al final en espantosa y dolorosa muerte, si bien, entretanto, podría disfrutar de todo cuanto hallase en el laberinto


Don Per eligió entrar, pero una vez adentro resultó nunca pudo realmente disfrutar de las maravillas y gozos allí existentes, pues el recuerdo permanente de que sería asesinado con gran dolor en cualquier momento le impedía gozar de ese paraíso de placeres y abundancia, lamentándose una vez y para siempre de su decisión, pues una vez dentro nunca más saldrá. Y ahí abajo está, quejándose con una voz lastimera esperando el fatal desenlace que, aunque no sabe cuándo sucederá, le atormenta enormemente, afirman, a veces, con mucho silencio, puede oírse, como bien nos relatan en Aquerasturias:
"Don Per venció sus miedo y entró en el laberinto. Y se dice que en las quietud de la noche se pueden oir sus gritos de angustia mientras espera que Zamplarrampla de con él para matarle.  
Laberintos y túneles aparte tiene el laberinto una torre que dicen los que han entrado posee una gran biblioteca, con tomos muy curiosos y misteriosos, incluyendo un documento muy valioso. Pero viendo la fama que han cogido los monjes en los alrededores, uno se pregunta que será en realidad lo que ponen esos libros.  
Otros dicen que la biblioteca no está en la torre, sino en el laberinto, y otros más dicen que no es biblioteca sino bolera con bolos de oro..."

La leyenda del "laberinto tan grande como el mundo" se vincula a la gran cantidad de recaudaciones, donaciones, rentas y todo tipo de diezmos e impuestos que cobraban los frailes, tanto en especie como en todo tipo de riquezas y donativos lo que, en la imaginación popular, solo cabría en un grandísimo espacio oculto, qué mejor que bajo tierra 


Saliendo de la crujía llegamos al gran muro oriental del cenobio, de piedra que va cubriéndose de hiedra a la vez que desmoronándose poco a poco


Aquí está el hueco de una vieja puerta, a un cierto nivel más alto que el suelo, a la que subimos por esta improvisada escalerita de piedra procedente tal vez de alguna parte del antiguo convento


Saltamos a un camino que recorre este muro por el exterior y seguimos a la derecha


Al salir admiramos este hermoso paisaje de Los Valles, en la cabecera del río Deina, bajo los montes y laderas de su nacimiento en Las Canteironas, con la ladera del Picu las Pinanquinas a la derecha y más allá Puliares, por donde el Camino de Santiago baja a Piedratecha desde el Alto Guardia


Más a la izquierda están Fontes Caberas, Los Praos de la Sierra y El Picu'l Cuernu, viendo a media ladera la casería de La Casa Nueva, por donde baja el Camino de Obona, atajo no oficial para venir algo más directamente al pueblo y al monasterio


Más a la izquierda Casa Conrado y los barrios de La Calea Riba y La Calea Baxu en los que se divide el pueblo, atravesado por la carretera


Un poco más allá habría estado el absidiolo de la nave de la epístola de la antigua triple cabecera tripartita del monasterio, el cual desapareció durante una reforma


Por lo que nos encontramos con el gran ábside central directamente, el del exterior de la capilla mayor, reforzado con dos columnas adosadas a su muro semicircular, las cuales se alzan sobre altos plintos o bases


Arriba, sus capiteles muestran motivos de cintas entrelazadas, a manera de lacerías. La cornisa es recorrida por una línea de bolas sobre canecillos lisos


Este es el capitel de la columna de la izquierda, la primero que nos encontramos. También se interpretan estos dibujos como tallos y frutos 


Y aquel el de la derecha, con hojas de acanto, como leemos en Románico digital:
"Al exterior, en el ábside central aparecen dos columnillas entregas con sus correspondientes basas y capiteles decorados. Los canecillos existentes son lisos y las cornisas de los ábsides se decoran con una hilera de pequeñas bolas. Los capiteles se decoran con tallos vegetales entrelazados, que en el capitel del lado izquierdo se combinan con frutos y en del lado derecho con hojas de acanto."

Estas dos columnas dividen el muro en tres paños, en los que se encuentran las ventanas. Las dos laterales las vimos a los lados del altar mayor por el interior, pero la central, más grande, está tapada por adentro por dicho retablo


En las basas de estas columnas, sobre el plinto, descubrimos otro de los escasos elementos ornamentales del edificio: filigranas espirales. "Las basas recogen unos motivos vegetales enroscados a la altura de la esquina del plinto". Seguidamente pasamos al absidiolo del lado del evangelio, este sí bien conservado


Este no tiene ningún elemento ornamental labrado ni en los canecillos ni en la cornisa


Ni en la ventana tampoco, muy abocinada de adentro hacia afuera


Una hermosa vista de ambos ábsides desde el prado colindante, un poco más atrás


Después, y aunque parece que el paso se cierra, podemos continuar adelante sin necesidad de dar vuelta atrás...



Y es que hay un muy estrecho pasillo entre el muro norte del templo y el muro sur del cementerio que nos permite proseguir


De esta manera vamos a poder salir directamente al campo de la iglesia y su plazoleta de entrada al templo sin necesidad de regresar al claustro


Eso sí, en este contrafuerte el pasillo se estrecha aún más por lo que, si vamos por ejemplo con nuestra mochila a la espalda, nos la vamos a tener que quitar seguramente para pasar


Luego el pasaje vuelve a ensancharse un poco, aunque otra dificultad añadida es que aquí suele crecer la maleza, aunque se desbroza periódicamente



Arriba una ventana-saetera de las del lado norte


Más arriba más canecillos, todos lisos


Hay un par de contrafuertes más, estos altos desde el suelo a la cornisa pero más estrechos que el anterior, por los que pasaremos con menos dificultad, a no ser a causa del zarzal que crece a la derecha


El suelo es de cemento, pero hay piedras y trozos de ladrillo sueltos, por lo que miremos también hacia abajo


¡Atención!, una tapa de registro abierta, máxima precaución en todo momento cuando nos metemos en sitios así. Esperemos que cuando vengáis este problema se haya subsanado


El segundo contrafuerte; este lugar es húmedo y de mucha umbría, hay musgo y humedades en el suelo y las paredes


Y aquí salimos ya al campo de la iglesia, por donde llegábamos al viejo monasterio de Santa María la Real


A nuestra izquierda queda ahora la portada occidental


La pared septentrional de la casa del abad o de las audiencias


Las escaleras hacia la misma, las caballerizas y otras antiguas dependencias por las que entrábamos al claustro...


Y por el mismo lugar por el que hemos venido salimos del antiguo monasterio de Santa María la Real


A la derecha, el antiguo molino del convento


Y a la izquierda el expositor del Corpus Christi


Volvemos al cruce entre el Camino y la pista que baja de la carretera, con La Sierra Villaluz ante nosotros, por la zona de Los Carriles


Para retomar el Camino iríamos pues a la izquierda, por donde hemos venido, pero si hemos ido al pueblo a recoger las llaves para ver la iglesia no nos olvidemos de devolverlas


Nos sentamos nuevamente a contemplar el panorama, esta ruta suponía "dejar de lado otros caminos tan importantes como el de Gera y Mirallo hasta Celón, que a buen seguir daban menos réditos al señor abad", explica Víctor Guerra

A la izquierda el camino a La Fonte del Matoxo

Pero siempre que venimos aquí tenemos una espina clavada, estimamos muy oportuno hacer una visita al que parece ser el origen de todo, La Fonte del Matoxo, para lo que tomaríamos el camino que sube un poco más arriba del monasterio


Tiene un poco de cuesta, pero muy liviana, por lo que llegaremos a ella prontamente y sin demasiado esfuerzo


El pueblo a nuestra izquierda, prado arriba


Casa Manuel y otras de la carretera


A la derecha Casa Santiago y detrás la escuela; a la izquierda la bajada del camino de la iglesia


Lugar de El Convento, la fuente se encuentra un poco más allá de la arboleda y de la casa que tenemos a nuestra izquierda


Vista del monasterio desde el camino que, aparte de la férrea tutela benedictina sobre su territorio, fue centro económico y cultural de la zona, e incluso sanitario, pues se aplicaban remedios medicinales de los monjes para muchas dolencias, bastantes basados en el muérdago, los cuales aliviaron a vecinos y peregrinos en unos tiempos en los que los médicos solo los había en la corte. Uno se hizo especialmente famoso, fray Valentín Calviño, médico y cirujano de Oubona


En 1533, cuando el concejo se reincorpora plenamente a la Corona tras luchas feudales y cambios de señores, Oubona es uno de los escasos cotos señoriales que mantendrán su estatus jurídico fuera de la jurisdicción municipal hasta el siglo XIX


La vida monacal fue languideciendo pues los tiempos cambiaban y los concejos reforzaban sus litigios contra los cotos señoriales que iban quedando en su territorio. Así en 1827 Oubona se incorpora a Tineo/Tinéu y en 1835, con la Desamortización de Bienes Eclesiásticos (La Desamortización de Mendizábal), marcharon los últimos frailes, pasando el monasterio a poder del Estado, que lo subastó sin éxito en 1844 tasándolo en 35.000 reales. La iglesia cambió entonces de advocación y pasó a ser de San Antolín, dejando de prestar servicio al extinguido convento y pasando a ser la parroquial del pueblo


El camino ahora sube recto: atentos pues no hay ninguna indicación para ir a la fuente


Es aquí, al llegar a estos árboles, donde encontraremos el desvío


Justamente aquí, a la izquierda


Volvemos a ver el canal que lleva sus aguas al monasterio, que luego pasa bajo el camino


Subimos un poco más entre estos prados


Y llegamos a un par de casas, donde hay un rellano


Este hermoso caserón de piedra nos servirá de referencia ahora


Justo a la derecha de la explanada al pie de la casa se sube a la fuente, pero a partir de aquí, en sus últimos metros, el camino se complica enormemente, a no ser que se le ponga remedio


Está muy abandonado, el barro arroya cuesta abajo, seca y crece la hierba; el suelo es muy irregular


La última vez que vinimos el panorama estaba así, casi infranqueable


El arroyo de la fuente inunda la senda, en la que crecen selváticas ortigas, helechos, zarzas y algunas plantas acuáticas. Valga esto también para reclamar la atención pertinente a un lugar de tanta trascendencia histórica y estrechamente vinculado al monasterio y a su fundación


Y ahí mismo está la fuente, aunque no la vemos, hace tiempo que nadie sube a verla y hemos de abrirnos paso apartando la vegetación a golpe de bastón


La Fonte'l Matoxu surge de aquí, ahora formada por un chorro que cae directamente de lo alto de una mura de piedra, agua curativa cuya mitología de xanas y encantos pudo ser un precedente precristiano de veneración del lugar, aprovechada por los frailes y canalizada, tal y como vimos al llegar. Volvemos a pensar en el Padre Feijoo y lo que diría de ver así su fuente


Un tanto descorazonados, todo hay que decirlo, ante la situación del lugar  salimos de la Fonte'l Matoxo aprovechando el sendero que hemos abierto sobre la marcha para llegar a ella, volviendo atrás


Salimos otra vez al cruce y emprendemos la vuelta a Santa María la Real retomando allí el sendero jacobita tras esta inolvidable visita a todo un símbolo


El viejo monasterio espera por mejores tiempos y que sus muros acojan, como los de otros antiguos monasterios asturianos, buenas iniciativas y servicios para vecinos, peregrinos y visitantes, salvaguardando nuestro patrimonio en beneficio de todos y sirviendo de positivo activo para pueblo y concejo... pero de momento toca aguardar. ¿Hasta cuando?. Así lo proclamaba Rafael Lorenzo en el ya lejano año 1993, cuando acababa de ser restaurado 'a medias' y se esperaba una segura y pronta rehabilitación integral que no se produjo:
"Por su ubicación, su estado actual tras ser restaurado y los valores artísticos que en él se guardan y conserva, como dos escudos reales uno del siglo XIII y otro del XVII, construido este último tras una gran reforma que se hizo después de un aparatoso incendio que destruyó todo lo que pudo ser pasto de las llamas, incluido el valioso archivo que viera el Padre Yepes, y la idea de que pueda en este convento instaurarse una alberguería para peregrinos, hacen del Monasterio de Santa María la Real de Obona, el centro de atención del pasaje compostelano en nuestro concejo de Tineo."

Nos despedimos del cenobio y, como bien manda el mojón, bajamos al río Deina para retornar al cruce con el camino de Villaluz, otro de los pueblos de esta parroquia, en la ruta a Campiello, donde tantos caminantes hacen parada y fonda...










 


















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