Eres el Peregrino Número

lunes, 12 de agosto de 2013

VALLINADOSA: ALTERNATIVA CASI DESCONOCIDA EN LA RUTA DE LOS HOSPITALES (ALLANDE, ASTURIAS)


Arriba a la derecha baja el camino desde La Marta. Vallinadosa está abajo a la izquierda entre los árboles
Cruce de la carretera en el Alto la Marta. A la iquierda es el camino que sube a La Freita y El Palo, a la derecha el que baja a Vallinadosa y la Cova de Xan Rata
Muy poco conocida actualmente pese a que fue de las primeras en ser señalizada, esta opción de la llamada Ruta de los Hospitales en el conceyu de Allande (Asturias), es también realmente bella: en el Alto La Marta, dejando atrás ya los emplazamientos de los hospitales de Fonfaraón y Valparaíso, al cruzar la carretera local, a la derecha del recorrido oficial, un sendero nos ofrece la opción de, en cuenta de subir a La Freita y El Palo, bajar hacia Vallinadosa y de allí ascender poco a poco hacia A Cova de Xan Rata y Montefurao, donde nos uniremos al Camino que baja del Puerto del Palo. Pero  si es la primera vez que se hace el Camino Primitivo recomendaríamos en nuestra modesta y humilde opinión emplear la ruta a El Palo por La Freita, más y mejor señalizada y conocida. Esta puede ser una buena opción para quien, ya familiarizado con la senda y su entorno, quiere conocer otras variantes...

A la izquierda del mojón indicador es el itinerario a La Freita y El Palo, pero aquí comienza el ramal altrnativo a Vallinadosa. Vemos como el primero va hacia arriba por la falda derecha del Pico la Casilla, mientras el camino a Vallinadosa va algo más abajo y desciende poco a poco.

Unas flechas amarillas pintadas en un quitamiendos de la carretera ALL-4, más pequeñas para no confundirlas con las otras, señalaban el camino que baja a Vallinadosa. No obstante últimamente no las vemos. O se han borrado o se ha cambiado el quitamiedos y no se han repuesto
El Camino a Vallinadosa discurre un poco más abajo que el de La Freita y El Palo
Luego de cruzar la carretera optamos en este caso por el camino que, señalizado con pequeñas flechas amarillas a la derecha del que sube a La Freita y El Palo, baja como decimos ligeramente montaña abajo...


El Camino a El Palo se separa de este montaña arriba, nosotros vamos ladera abajo..


Estamos bajando leve pero seguidamente por este agreste pero encantador paisaje en la ladera norte-noreste del Cordal del Palo.


Abajo es el valle del Regueiru La Corva y sus afluentes, arroyuelos que nacen en estas montaña. Más allá es El Llombo Colladiella Y El Pico Negro con 945 metros de altura. Al fondo hay una línea de cumbres en Las Penas Curiscadas: Doce Penas (1.115 mets.), La Pena la Cabra (1.123 mts.), El Pico Queimado (1.151) y El Pico Llaguniella (1.128 mts.). A la drecha es el Collao Santiellos, de 981 mts. de altitud.


Nosotros seguimos bajando poco a poco. La pista por la que andamos está claramente perfilada en la falda de la montaña.


Aunque no tan bien señalizado como la ruta oficial a El Palo hay varias flechas amarillas acá y allá. No obstante repetimos: si no estamos familiarizados con las sendas montañeras o si las condiciones de visibilidad, orientación, etc. no son buenas, mejor seguir el otro camino, más transitado y conocido.


En este trayecto el sendero está bien pisado y no ofrece en principio riesgo de pérdida, con unos paisajes maravillosos, similares a los que vemos al llegar a El Palo. Al fondo de frente son los altos y picos de A Cruz, A Garganta, Penasllonga, La Serrantina... sobre El Regueiru Rollón.


Más allá, los cordales de Berducedo y A Mesa.


Algunos pinos y arbustos.


El valle del Regueiru la Corva. Al norte las montañas de Villayón.


Hay bastante piedra suelta, resultado de los trabajos auríferos de la época romana que literalmente "demolieron" estas sierras en busca de las vetas de oro.


Más flechas amarillas.


El Camino aquí no tiene mayormente pérdida.


Seguimos ruta por la marcada senda.


Aquí el Camino está cubierto de hierba.


Flecha amarilla en un tronco.


En la piedra.


Estos pedregales son ocasionados por las cicatrices del procedimiento extractivo de ruina montium muy extendido en todo el Imperio y que hacía derrumbarse montañas enteras...


Por allí arriba, va el ramal que desde La Marta va a El Palo.


Aquí, en estos pastizales acaba la primer cuesta en descenso, empezando un tramo llano.


Nos acercamos hacia aquel collado.


El trayecto es aquí bastante llano.


Al fondo hay pradería y por lo tanto ganado. Son las cercanías de la majada o braña de Cabral.


Las praderías de pastos se hallan en torno a esta laguna artificial de embalsamiento de agua de las fuentes de las montañas para luego arrojarla con fuerza, a través de canales o antiguas hacia las perforaciones practicadas en la sierra para ocasionar su derrumbe luego de prender en su interior inmensas hogueras. Práctica romana de extracción del oro de las entrañas de la cordillera. Ahora es un abrevadero del ganado.


Por aquí va el Camino.


Más allá de la laguna, dividida en dos, pasando por el medio la senda, empezamos a ver La Fana la Freita, en grandísimo tajo formado por las explotaciones mineras romanas hace dos milenios. Arriba, ruta de La Marta a El Palo, estuvo El Hospitalín de la Freita, el primer hospital de peregrinos que cerró en la llamada Ruta de los Hospitales, allá por el siglo XVIII, al estar "expuesto a los cuatro vientos". Esta ruta hacia Vallinadosa evita El Palo pero también presenta subidas y bajadas y se alarga al seguir la sinuosidad de las laderas que bajan por estas estribaciones.


A partir de la laguna empezamos a bajar por El Cueto. Sin duda este puede ser un momento crítico si no hay visibilidad, pues el camino se pierde en varios ramales de senderos pisados por vacas y caballos entre zarzas y tojos. Si hay visibilidad vemos abajo la pista a la que habremos de salir y a lo lejos el pueblo de Montefurao, a donde bajan tanto la carretera como el camino que vienen de El Palo, y con el que coincidiremos, lo cual es una óptima referencia.


El pueblo de Montefurao, donde este camino (pista de la foto) se unirá al que baja de El Palo.


Montefurao y la carretera. El Camino que viene bajando El Palo junto a la torre de alta tensión de la izquierda.


Al principio hay alguna mancha amarilla señalizadora, pero el sendero pisado tiende a perderse, como decimos.


Es una larga y buena bajada, hasta la pista, originariamente otro canal o antigua, por la que saldremos a la Cova de Xan Rata y a Montefurao. Aquí el trayecto se pierde un poco entre los tojos hacia las camperas y la pista de abajo.


Con buena visibilidad y viendo bien el panorama la bajada, aunque larga y directa, se hace llevadera...


Allí entre los árboles está la braña de Vallinadosa, en el valle del Regueiro Rollón y El Chagozo. Por la pista que sube a Montefurao (izquierda de la foto) se pasa al lado de la Cova de Xan Rata.


La bajada a Vallinadosa son senderos de cabras.


Ya vamos pasando bajo la enorme y gigantesca tajada ocasionada por el desprendimiento provocado en la montaña de La Fana la Freita. Más marcas de la minería del oro. El camino a El Palo discurre justo encima de ella, por aquellas crestas de lo alto, donde como también hemos dicho estuvo El Hospitalín de la Freita, del que no quedan señales ni cimientos.

La impresionante Fana la Freita.

Aún hay que seguir bajando. No hay mayormente en principio un sendero sino varios lugares más o menos trillados y pisados...


Entre helechos y monte bajo...


Bajamos por las cuestas de El Cueto. La Fana la Freita siempre formidable sobre nuestras cabezas.


Hay algunos árboles en este paisaje por el que caía la montaña desmenuzada hasta sus entrañas, formándose un profundo valle artificial por el que discurre, a veces, cuando llueve, El Regueiru Rollón


Parajes muy montesinos.


Ya caemos a la pista terrera donde coincidimos con otras sendas montañeras...

Aquí llegamos a la pista que veíamos desde lo alto. Una formidable bajada.
Al llegar abajo, paneles indicando las rutas a las minas de oro
Coincidimos en este trecho con sendas montañeras más o menos señalizadas.


Los mojones xacobeos nos dan ánimos ahora que ha acabado la larga bajada...


Estamos en la zona de La Peral.


Ahora, sin pérdida hasta Montefurao, quizás sea un buen momento para un descanso bien merecido...


Más indicaciones.

Estamos sobre Vallinadosa, aunque las cabañas de esta braña o majada pastoril aún no se ven bien entre la arboleda.


La pista se alarga pues recorre la sinusidad de la falda de la montaña en prolongadas curvas y revueltas.

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Arriba son las cercanías del Alto del Palo, con más piedra suelta...


Toneladas de regodones...


Toca un tramo de subida, no muy pendiente pero sí muy continua.


Vista atrás hacia Vallinadosa y hacia el importante descenso que hemos superado por fin...


Al oeste el estrecho valle formado por El Regueiro Rollón y Penasllongas. Muy al occidente se divisan las alturas que caen al valle del Navia...


Abruptas y fragosas serranías.


Otra vez mirando atrás empezamos a ver las casas de Vallinadosa, recóndito y solitario paraje pero absolutamente hermoso a nuestros ojos...


Vallinadosa, con sus cabañas esparcidas por las praderías y semiocultas por los bosquetes.


Vallinadosa y su entorno.


Solo si el cartel sigue en pie nos daremos cuenta que hemos llegado a la Cova de Xan Rata...


Los helechos y vegetación diversa tapan la entrada a la cueva, siempre en penumbra...


Puede explorarse pero mucho ojo donde ponemos el pie... y la cabeza...


Cova de Xan Rata, milenaria galería y perforación minera romana, sita al lado de la misma pista, con sus leyendas de cuélebres devoradores.


Xan Rata fue un vecino, que dicen las leyendas mató al monstruo que habitaba una de esas galerías mineras: el cuélebre o serpiente alada, a modo de dragón de la mitología asturiana, que se comía el ganado y los cultivos de las huertas. Xan Rata engañó al cuélebre haciéndole creer que una gran piedra calentada al rojo como una brasa, arrojada por él al interior, era una fogazona de enorme pan, que el cuélebre tragó, retorciéndose de inmediato de dolor y retrocediendo velozmente para desaparecer en el fondo de la cueva y nunca más volvérsele a ver, quedándole desde entonces al lugar el nombre de A Cova de Xan Rata.


Se trata de una gelería excavada para los procedimientos de extracción del preciado metal dorado.


Antaño era mucho más larga pero un desprendimiento ha cerrado el acceso a los pocos metros...


Siempre llegamos a ver la entrada a la cueva. Las mochilas mejor dejarlas afuera.

 
Mucho cuidado si queremos entrar con resbalones y cabezazos, nada infrecuentes aquí.



Se ve claramente que es una galería minera abierta en la roca viva.


Salimos de la caverna...


La boca de la cueva está casi oculta entre las helechales.


Es hora de regresar a nuestra andadura...


Al oeste ahora tenemos el valle de Castanedo y al sur Montefurao, más cerca.


Montefurao desde A Cova de Xan Rata.


Montefurao, muy próximo.


El Camino fue originariamente una antigua o canal romano por el que iba el agua hacia las galerías que, como A Cova de Xan Rata, se habían perforado en la montañas. Esta es la razón de las ingentes cantidades de piedras sueltas, ingente muestra de las perforaciones y manejo de los extraordinarios procedimientos mineros de la antigüedad. Justo encima del Camino está la carretera y, otro poco más arriba, la bajada señalizada oficialmente de El Palo a Montefurao.


Piedras y más piedras.


Es una pista muy ancha, en este tramo incluso apta para vehículos todoterreno.


Castanedo en el valle del arroyo de este nombre, El Regueiro Castaedo.


Pasada la Sierra del Palo hay una isoglosa linguística y cultural. Del asturiano occidental se pasa al asurgalaico propio de la zona más occidental de Asturias.

Y llegamos a la carretera (AS-14). Aquí la cruzaremos y, al otro lado, pasaremos un cierre ganadero de alambradas enlazando con el Camino que viene bajando de El Palo, rumbo a Montefurao, al fondo de la foto.





Los dos caminos ya son uno y este llega a Montefurao.