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viernes, 3 de enero de 2014

PIEDRATECHA, (TINEO/TINÉU, ASTURIAS): "CAMINO DE OUBONA HUBO UNA VENTA..."

Piedratecha. Bajando desde La Sierra
El peregrino que subió desde la villa de Tineo/Tinéu a La Sierra, el Alto Guardia y Las Canteironas, tiene ahora una corta pero buena bajada hasta otro de los hitos del Camino Primitivo de Santiago en Asturias: Piedratecha, en el camino de Oubona, viendo al fondo las sierras de El Palo y El Valledor, en Allande, formidable muralla natural que habremos de subir próximamente por esos puertos de montaña.


Allí bajamos, salimos a la carretera local que antes cruzábamos en Las Canteironas, e inmediatamente salimos a la de Navelgas (AS-218).


Y desde esta bajada reconocemos las casas de Piedratecha o Paratecha (piedra atechada o parada atechada), actualmente una antigua casería o casa de labor, enfrente de otra casa más nueva, que fue bar y ahora peluquería, enclave solitario en medio de praderías llanas próximas a bosquetes de pinos repoblados y en un cruce de caminos.


Marcaba esta venta el límite territorial del monasterio de Santa María la Real de Oubona y se trataba de una donación fundacional de este convento, pues hasta los abades recibían el título de condes de Piedratecha.


La Venta Piedratecha ya existía en el siglo XVIII pero el origen debe ser muy anterior.


Cruzamos la carretera y nos dirigimos a la derecha.


El Camino no pasa tampoco exactamente al lado mismo de la histórica venta, sino que, a pocos metros de ella, pues continúa en paralelo un trecho por la carretera de Navelgas (AS-218), lo que no obstante nos permite tener unas muy buenas vistas de tan representativo lugar.
 

 No es extraño que en el año 1222 el monarca Alfonso IX, fundador de La Puebla de Tineo, "obligase" prácticamente en sus disposiciones pasar por aquí... "sin que nadie pretendiese separarles de esta ruta ni hacerles ir por otra distinta".


Realmente para ir a Oubona se hace un rodeo, no demasiado acusado pero rodeo y cierto es que existieron rutas más directas hacia occidente, perfectamente documentadas, estudiadas por el erudito Rafael Lorenzo: el Camino de Mirallo y la Senda Ribereña del Narcea, triunfando no obstante esta, pues Oubona fue un gran polo de atracción peregrina a lo largo de los siglos.


Contemplamos como va quedando atrás La Venta Piedratecha desde el Camino, al lado de la AS-218.


Aquí caminamos por la vereda izquierda en ligero descenso.


Verdísimos pastos de Piedratecha, en la bajada a Oubona...


Esa es La Sierra de Cortina, con sus bosques, por donde va la carretera de Piedratecha a Campiello.


No falta mucho para que nos desviemos del lado de la carretera y tomemos el viejo camino entre la arboleda...


Estamios en La Cuesta.


Aún en días de intenso sol impera la umbría...


Carbayos, castaños y alisos son los árboles más abundantes...


No hace mayormente falta explicar el topónimo La Cuesta, es una larga cuesta abajo la que nos aguarda por este bosque hacia Obona u Oubona.


No hay en principio demasiada ocasión de pérdida, quitando en algún cruce, pero las flechas amarillas confirman siempre que vamos en buena dirección. Señales de confirmación especialmente últiles y necesarias en estos parajes boscosos.


La bajada no es muy fuerte pero sí larga y prolongada...


Sólo suele oirse el murmullo del viento, a veces, cuando lo hay, en la enramada...


El trinar de los pájaros es la música ambiente la mayor parte de las veces...


En invierno el bosque es más silencioso, pero a cambio cuando hace sol este entra directo, ya sin el filtro de las hojas, al estar desnudos todos estos árboles.


Los clásicos muretes de piedras o murias.


Pisamos básicamente piedra y tierra pero sobre todo hojas, aunque sea verano, del otoño-invierno anterior...


Parada para la foto y descansar un poco...


En ruta...


Vista atrás...


Y vista adelante...


Esta parte se la conoce como El Munticiel.lu.


Fatiga, tras subir a Las Canteironas y seguidamente bajar a Piedratecha y Oubona esta es una de las clásicas etapas estilo "montaña rusa" que nos esperan a lo largo de varias etapas sucesivas.


Una tupida enramada...


Impresionante frondosidad...


Quietud y reposo...


Más abajo es El Monte'l Cierru.


Otra vista atrás y otro respiro...



Flechas y mojones...


Bajar, bajar y más bajar...


Mayestático porte de los altos y espigados troncos.


Pisando hojarasca con su monótono sonido al pasar...


Descenso recto y directo.


Más flechas amarillas. Hay algunos cruces pero hemos de ir siempre cuesta abajo.


Las hay tanto orientativas como de confirmación.


La pista viene bajando hasta este cruce de caminos.


De frente (a la izquierda del cruce), se va a Villaluz, pero a la derecha, bajando otro poco, se podrá ir a Oubona a visitar el viejo monasterio. Son unos pocos metros y salvo que estemos muy fatigados y muy mal de tiempo, recomendamos la visita, sin duda será un recuerdo imborrable.


Bajamos pues a Oubona, aunque mejor dicho habría que bajar para después subir. Justo enfrente tenemos el monasterio.


En invierno, cuando han caído las hojas de los árboles, o a principios de la primaveram cuando aún no han prendido, puede verse el antiguo convento desde el cruce. En otras épocas podemos pasar de largo sin verlo.


Llegamos a lo llano, ante el monasterio.


Desde el sendero, ya en el valle, vemos en lo alto el pueblo de Oubona.


Cruzamos el río Deina o de Oubona...


Deina, quizás divina, el monasterio de Obona/Oubona se fundó en las cercanías de La Fonte'l Matoxu, donde desde siempre corrieron leyendas de apariciones de xanas o ninfas, muy posiblemente un lugar sagrado desde la más remota noche de los tiempos y relacionado con alguna deva o divinidad de las aguas, deidades femeninas cristianizadas muchas veces en la advocación a la Virgen María, como podría ser este el caso. Sea como fuere el topónimo del lugar viene de Aqua Bona, agua buena, referido a las cualidades de esa fuente.


 Este era el sistema de canalización del agua de los monjes del monasterio, que aún se conserva, agua de la recién mencionada Fonte'l Matoxu, un poco más arriba del santuario.


Subimos junto al canal.


Unos pocos metros más hacia arriba y ya llegamos al que fue el monasterio de Santa María la Real de Oubona, símbolo del Camino y emblema de la historia.