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martes, 4 de febrero de 2014

HOSPITAL DE PEREGRINOS DE SANTIAGO DE MONTOUTO, FUNDADO POR UN REY CRUEL Y REFORMADO POR UN MONARCA HECHIZADO

Entrada al histórico Real Hospital de Peregrinos de Santiago de Montouto
Subiendo a la Serra do Hospital desde el pueblo de Montouto.
Al oeste del concello de A Fonsagrada el Camino sale de la aldea de Montouto e inicia la subida final a lo alto de A Serra do Hospital, llamada de esta manera por ser el enclave en el que se fundó el Hospital de Peregrinos de Santiago de Montouto, del que aún se conservan sus restos en lo alto del collado, un paraje de gran trascendencia histórica y afectiva y elemento fundamental del patrimonio y acervo cultural y paisajístico del Camino Primitivo.


El Camino, aquí buena pista de tierra y grijo, sigue la sinuosidad de las laderas de la sierra. Hay algunos pastizales pero en buena parte imperan arbustos y brezales, toxos y monte bajo propio de los puertos de montaña.


En la subida desde Montouto admiramos, al este, A Fonsagrada, la capital del concello y cabeza de comarca, con su "copa del agua" o depósito. Aún más allá seguimos viendo, como siempre que en este tramo subimos a alguna montaña, el parque eólico del Monte da Curiscada, paso de Galicia a Asturias por el Alto do Acevo. Aún más allá son las cordilleras de El Palo, con El Panchón, en Allande (Asturias), puerto por el que también hubimos de pasar.  A la izquierda es la zona de La Freita, La Marta y Fonfaraón, por donde discurre la Ruta de los Hospitales.


A Fonsagrada y el Camino. Estos paisajes de las montañas asturgalaicas pronto irán cambiando pues nos adentraremos en el corazón de Galicia.


El Camino viene subiendo en sus últimos metros de ascenso.


La pista caminera nos lleva cuesta arriba bajo las alturas prominentes del Pico Muradal, de 1.099 metros de altitud, en la Serra do Hospital. A finales del siglo XX fue trasladada la estación de vigilancia anti-incendios del Pico Muradal al de Lagoa Seca o Lagoseca, y llevó a la confusión de ambos topónimos pues la estación no cambió de denominación. Tanto al norte como al sur la sierra ha sido "plantada" de parques eólicos.


Eólicos en Os Oteiros y A Carba, a la izquierda del Camino, ya en el alto.


Al otro lado, un santuario y una cruz.


Encontramos a nuestra derecha la capilla de Santiago de Montouto, restaurada y centro de buena romería popular el 25 de julio, Día de Santiago y Día de Galicia.


Capilla de Santiago de Montouto, atalaya del Camino y puerta de la Historia, testigo del paso de innumerables peregrinos a lo largo de los siglos, ante la cual se unen este y el Camino de A Proba de Burón, que se separó del que va hacia A Fonsagrada en Paradavellay vuelve a unirse aquí


Por eso nos dirigimos a las también recuperadas ruinas  del histórico Hospital de Santiago de Montouto, que como la capilla da vista a las dos vertientes del monte. Por aquí viene el dicho Camino de A Proba de Burón, luego de subir desde allí por la Casa da Bastida y Xestoso de Riba a la Serra do Hospital


Al oeste las serranías: Serra da Lastra y Serra da Canda. Abajo se abre el profundo valle del Rego da Boucisca y sus numerosos afluentes que nacen en estas quebradas...


Esta es la magnífica entrada, empedrada, al viejo hospital de peregrinos que llevó el apelativo de Real pues fue fundado y patrocinado por la realeza.


La capilla y la entrada a la histórica fundación hospitalaria.


La documentación existente nos permite saber que este hospital, digno de ver pues sus muros y paredes han sido consolidados, fue fundado en 1357 por el rey de Castilla Pedro I El Cruel para los peregrinos que viniesen desde Asturias por el Camino Francisco (francés), como también se denominaba al Primitivo antes de que, por cuestiones de identificación, este término pasase a usarse oficial y únicamente para el que atraviesa la meseta por La Rioja, Burgos, León...etc. En realidad todos ellos constituían pasos de peregrinos francos (actual Francia y otros países europeos)


 

De todas formas parace ser que la fundación se basa en algún edificio anterior, pues en 1232 existen referencias a  las "Tiendas de Montouto". Con este dato podría afirmarse que aquella iniciativa consolidaba lo que era un lugar de parada en uno de aquellos caminos ancestrales que, desde tiempos inmemoriables, eran seguidos, como paso natural seguro, por pastores y rebaños, y tras ellos todo tipo de peregrinos, viajeros, arrieros... e incluso invasores.


 Pedro I  de Castilla, para sus enemigos El Cruel y para sus partidarios El Justiciero, tuvo como tantos otros monarcas del medievo, una vida plagada de vicisitudes para ganar el trono y conservarlo. Sus fundaciones y ofrendas, a templos, iglesias y hospitales, le permitían afianzarse y crear alianzas o mantener amistades, un frente menos sangriento que los campos de batalla pero no siempre menos duro. Murió en combate personal con su hermanastro Enrique de Trastámara, disputándose precisamente el derecho a reinar, pues coincidieron en una verdadera "encerrona", buscada en el transcurso de aquellas endémicas guerras internas al trono castellano, cerca del Castillo de la Estrella, en Montiel. Pedro se arrojó encima de su hermanastro y lo tiró al suelo, pero Enrique tuvo la ventura de ser socorrido en aquel apuro mortal por su ayudante Bertrand du Guesclín, quien cogió a a Pedro I por el pie, diciendo aquella célebre frase..."ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor", le dió la vuelta y Enrique lo apuñaló.

 
El Hospital de Montouto, que él fundó, le sobrevivió ampliamente, estuvo bajo la jurisdicción de la casa de Altamira y siglos después, bajo el reinado de Carlos II El Hechizado (como su nombre indica, una vida víctima de la superstición y los exorcismos), este hospital de Santiago de Montouto iba a ser seriamente reformado, trasladado a su emplazamiento actual, y contando con enfermería, capilla, dormitorios, corredores, pórtico, murallas, huerta y hasta escudo blasonado.

 
El nuevo hospital se construyó en 1698, con cuatro edificios de techos de paja y pizarra, de los que se haría cargo en 1771 la parroquia de A Fonsagrada, al denunciarse mala gestión del mismo y problemas de inseguridad.


Con las modernas carreteras fue cayendo en desuso hasta recuperarse su estructura en nuestros días gracias a la reactivación de las peregrinaciones.


Los cambios políticos y sociales decimonónicos fueron acabando también con las estruturas amparadas por el Antiguo Régimen, las cuales fueron bien transformándose o bien decayendo.


Recorremos el paraje. Está enclavado en un collado de gran belleza pero, como puerto de montaña que es, inhóspito y expuesto a los vientos. Nos imaginamos la sensación de alivio cuando aquellos sufridos peregrinos hallamaban refugio, comida y amparo recogidos en sus muros.


Vista al oeste de las serranías gallegas desde los campos del hospital, cuyo emplazamiento era definido como el "más áspero, montañoso y desabrigado, sin casas ni siquiera un árbol ni otro amparo"


Las cabañas son testigo mudo de un antiguo esplendor que duró centurias...


Este es el interior de la cabaña que se conserva "entera".


En la actualidad, normalmente la puerta se encuentra cerrada.


Al otro lado encontramos esta piscina-estanque, aprovechada por el antiguo hospital, que tenía canalización acuífera


Con su sugerente forma de pentágono.

 
En sus inmediaciones existe un campo de túmulos o mámoas, enterramientos megalíticos, uno de ellos verdaderamente llamativo pues tiene a la vista su estructura interior pétrea o dolmen: el cercano de Pedras Dereitas, con sus losas de piedra dispuestas en vertical hincadas en el suelo, cámara funeraria que como verdadera "máquina del tiempo" ha transmitido durante cuatro o cinco milenios la memoria de los primitivos pobladores neolíticos, indudablemente pastoriles, que poblaron estas tierras y ya hollaron estos senderos mucho antes del culto a Santiago.


Pedras Dereitas y el As Penas do Muradal, al norte, Por allí viene el Camino procedente de A Proba de Burón


Pedras Dereitas y la capilla de Santiago de Montouto, al sur. Por allí llega el Camino que seguimos desde A Fonsagrada por O Padrón, Vilardongo, Pedrafitelas y Montouto


Pedras Dereitas, un testimonio más que delata que desde muchos milenios atrás la gente caminaba por estos mismos caminos, entradas naturales de un valle a otro por los pasos de las montañas.


Un espacio mágico, verdadera cámara del tiempo en la que aquellas civilizaciones pastoriles megalíticas nos transmitieron el legado de su memoria en estos monumentos funerarios 4.000 ó 5.000 años después.



Tras él, el Camino de A Proba...


El dólmen y su entorno: los dos caminos, la capilla y el hospital

Paisaje e historia, cuatro o cinco veces milenaria...


Peñas y piedras...


Volvemos a traspasar el umbral del viejo hospital y salimos afuera, de regreso al Camino.


En las mañanas de sol, de niebla, durante las tardes o al anochecer, en invierno o en verano, el primavera o en otoño, el lugar ofrece paisajes únicos, tanto del mismo solar de capilla y hospital como en todo su entorno, dado que muestra un amplio campo visual en todas direcciones desde estas alturas.



Y así dejamos, solitario, al viejo Real Hospital de Peregrinos de Santiago de Montouto. Una maravilla del pasado que hallamos en esta hermosa campera de pastos de montaña, a unos 1.025 metros de altitud


Por aquí se sigue camino, rumbo oeste, a Paradavella...


Pronto se comienza a bajar.


Pista de tierra y piedra.


Es la bajada a Paradavella, admirando desde aquí las próximas hazañas camineras, los altos de A Lastra y A Fontaneira.


Ante nosotros el Monte da Xeoara. Pronto nos internaremos en los pinares...


Pero aún tendremos oportunidad de ver las profunidades del valle del Rego de Rieiro y sus afluentes, bajo los 939 metros del Pico do Formigueiro. Abajno están las aldeas de Pastoriza, Rieiro, Bruicedo, Pín, Padornelo y O Retiro.


Ya estamos en os piñeiros.

Es una larga bajada a la sombra de los pinos y por pista de tierra.

Gotas de niebla condensadas en la hierba

Pero sumamente bella.


Pinos y helechos...


Las ramas parecen inclinarse a nuestro paso, como haciéndonos un institucional saludo...


Rodadas de tractores.


La bajada no es pronunciada pero sí continua.


Cruzamos esta carretera local y seguimos de frente, bajando.


Los pinos vuelven a dejarnos ver este profundo y largo valle que se abre hacia el norte, con la aldea de Pastoriza en medio. Más allá Bruicedo, Escourido, Souto y Teixeira, bajo Pena Tallada.


Pastoriza y A Lomba Os Oteiros, Monte da Valiña Doiga, Lomba dos Muiños y el picudo Monte das Veigas, encantos de la Serra do Muradal.


Poco después: Muy atentos con este desvío que baja a la derecha. más directo y entre arbustos, helechos y monte bajo. Monte da Xearoa.



Ya no hay pista es un bello sendero, aunque a veces se extrecha un poco.


Pisando roca...


La inmensidad de las boscosas sierras. Al oeste los Altos de Paradavella, estribaciones de la Serra da Lastra.


Continuamos el descenso.

Agreste paisaje de incomparable belleza natutal, monte bajo y sotobosque.


Final de la bajada. El Camino se ensancha y llega al bosque del valle.

Señales en la umbría. Desvío a la derecha.


Un poco más de suave caminar...


Y llegamos a Casa Mesón, entrada en la bella parada de Paradavella.