Eres el Peregrino Número

Buscador de Temas del Camino de Santiago

viernes, 22 de agosto de 2014

EN LA TIERRA DEL MÚSICO FLORENCIO DA FONTANEIRA (BALEIRA, GALICIA) LA CASA DO HOSPITAL Y LA IGLESIA DE SANTIAGO: LOS SAQUEOS DEL MARISCAL SOULT Y EL HÓRREO DE 'TEITO DE PALLA', SÍMBOLO DEL PUEBLO

Llegando a A Fontaneira. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Bajando del alto de su mismo nombre, los peregrinos llegan a A Fontaneira, 'la fuente del Neira', en el concello de Baleira y a 35 kilómetros de la ciudad de Lugo, viendo al este el Alto de Carballín (907 m) por donde subiremos al Campo da Matanza, antesala de O Cádavo, capital del concello, a unos cinco kilómetros de aquí, donde gustan terminar su etapa andarina muchos peregrinos, que suelen comenzarla en A Fonsagrada o en O Piñeiral, dado que hay albergues, público y privados, y otros alojamientos tipo pensión y hotel

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Otros aún la prolongarán bastante más, hasta Castroverde, unos nueve kilómetros más allá de O Cádavo, para lo que habrán de subir al Alto da Vacacariza, Baqueriza o Vaqueriza, que con sus aproximadamente 840 metros de altura habrá de ser el puerto más alto que vamos a encontrar no solamente ya hasta la ciudad de Lugo, sino hasta A Serra do Careón, paso a la coruñesa Terra de Melide

A Fontaneira bajando del alto que lleva su nombre. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Hemos dejado atrás los renombrados puertos asturianos y del oriente lucense que tanta fama dan al Camino Primitivo, tanto por su belleza como por su dureza, lo que no quiere decir que no se hayan terminado las cuestas, incluso cuando llegados a Castroverde ganemos la chaira de Lugo, 'no tan llana cuando se hace caminando', como suele decirse


El tramo desde el Alto da Fontaneira (936 m) hasta A Fontaneira se hace por la carretera de Lugo (LU-530) que, inaugurada en diciembre de 1894, se superpuso en este tramo al viejo Camino. Ensanchada y mejorada entre los años 2005 y 2009, esta es una foto de hace unos años, cuando se caminaba por el arcén


Entre 2022 y 2026 se realizaron diversas actuaciones de mejora tendentes a una mayor seguridad para el paso de los peregrinos y se hizo esta vereda peatonal, separada de la calzada de la carretera por unos tramos guardarraíl y del espeso boscaje que crece a la izquierda por una barandilla de madera


Entre los árboles vemos algunas casas, como la antigua escuela. Más atrás y al oeste es el mencionado Alto de Carballín con A Serra da Vacariza a lo lejos


El suelo es de zahorra salvo en este trecho antes del límite de velocidad, que se levanta sobre tablas. En la carretera vemos varios badenes colocados a la vez que se hizo la senda peatonal


Un letrero a la derecha anuncia que entramos en el pueblo. La LU-530 hace un poco de bajada desde el Alto da Fontaneira


Como es lo habitual, el pueblo se extiende linealmente a lo largo de la carretera, que en parte como hemos dicho seguiría aquí el trazado del antiguo Camino d'Ovedo, como se le mencionaba en documento de 1265, también llamado Camino Francés (como se denominaba a TODOS los procedentes de allende los Pirineos) y con otras denominaciones


A Fontaneira se encuentra en lo alto de una loma cuya cresta hace de pasillo natural entre la cabecera del valle del río Neira, a la izquierda y al sur, y al norte y a la derecha el del Rego das Cabazas, que es afluente del Rego do Vao y este a su vez del Rego de Cubilledo, en la cuenca fluvial del Eo


El río Neira, afluente del Miño, forma este valle que se extiende de norte a sur a partir de su nacimiento 


Nacimiento en el Alto das Penas da Serra (992 m), al sur del Pico da Fontaneira, donde en la actualidad hay fuente y área recreativa, accesible desde el Alto da Fontaneira por la carretera LU-P-0407, que va hacia O Vilar dos Adrios


Un poco más al sur se encuentra la Cova dos Mouros, donde en 2017 se localizaron numerosas inscripciones prehistóricas que fueron posteriormente sometidas a estudio, según informa El Progreso del 22-3-2018:
"La Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria ha iniciado este jueves los trabajos de campo en la Cova dos Mouros, en el municipio lucense de Baleira, para tratar de obtener la mayor información posible sobre el yacimiento arqueológico e intentar ponerles fecha a las pinturas rupestres halladas en el lugar. 
El delegado territorial de la Xunta de Galicia, José Manuel Balseiro, acompañado por técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio ha visitado Baleira para conocer cómo se están desarrollando esos trabajos por parte del equipo de arqueólogos encargado, el Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste, Arqueoloxía, Antigüedade e Territorio (GEPN-AAT), de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). 
Las investigaciones están siendo dirigidas por el catedrático de Prehistoria Ramón Fábregas Valcarce, aunque las excavaciones están siendo coordinadas por Carlos Rodríguez Rellán, con un equipo de asesores de la USC, de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) y de la Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia (Pontevedra). 
La Cova dos Mouros está situada en A Fontaneira, en la cima del Monte das Penas, a unos 867 metros de altura, y tiene 20 metros de profundidad. 
En su interior fueron localizados el pasado año once paneles pictóricos de gran interés, fechados entre los años 5.000 y 1.000 a.C, entre el Neolítico y la Edad de Bronce, según un estudio preliminar encargado por Patrimonio. 
Ese estudio concluyó que entre los paneles puede hallarse un "ejemplar único de la historiografía, denominado pintura esquemática".

Hermosas praderías salpicadas de árboles que caen hacia el valle, cerrado al oeste por A Serra das Penas


El hábitat de A Fontaneira es, además de lineal, bastante concentrado. Al oeste vemos bien ahora la loma del Monte da Mermella con el Alto da Legúa (921 m), a la derecha del Alto de Carballín. A partir de aquí el suelo de madera pasa a ser de zahorra


Vemos a la derecha el arbolado campo de la iglesia de Santiago da Fontaneira, advocación jacobita vinculada a un antiguo hospital de peregrinos que hubo enfrente, en la actual Casa do Bortelón, que según la tradición estaba regentado por varias monjas, por lo que también era llamada Casa do Hospital


Otra tradición asegura que vivían en la casa un cura ciego y dos monjas cuyos restos aparecieron en unas obras de reforma efectuadas en 1980 en la iglesia. Hasta hace años hubo bar


La espadaña, al igual que la mayor parte de la iglesia, responden a las reforma total del santuario en el siglo XVIII en base a la que fue la pequeña capilla del hospital, dedicada a Santiago, advocación que continuó la parroquial


La sombra del peregrino se proyecta sobre el Camino al sol de la mañana, seguimos bajando suavemente cuando llegamos a la altura de la primera casa


A la izquierda y más allá de las casas es el monte As Penas, por cuya ladera norte sigue el Camino de Santiago rumbo a O Cádavo, apartado ya de la carretera pero a poca distancia de ella, entre los pinares


Una fraga de árboles autóctonos crece cuesta abajo al pie de las casas, después y más abajo empiezan los prados


Los piñeirales se extienden hacia Penalonga, toda esa serranía es conocida como A Serra das Penas


Un poco más al sur y en la misma sierra está la Pena da Escandada (881 m), encima de Barbeito Novo


Y aquí tenemos una encantadora vista del valle del Neira en su comienzo, entre A Serra das Penas al oeste (derecha) y el Monte da Pasada (961 m) al este, sobre A Lameira


Una foto desde este mismo lugar al sol del mediodía, sin tantas sombras y a una hora a la que suelen pasar los peregrinos que han salido de A Fonsagrada


Entre los árboles y cuesta abajo vemos un caserío, un poco apartado del cogollo del pueblo. Al fondo es Pena Forcada (853 m), extremo meridional de A Serra das Penas

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Aquí vemos la casa y sus dependencias con los árboles menos crecidos. Las sierras de Portelo, Fontoira y Calamouco señalan la frontera, al sur, con el concello de Becerreá. Ahí destaca el Alto da Serra (1.045 m)

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Vemos allía abajo algunas casas de Pandelo, en la ladera de A Serra das Penas. Poco más allá es el Alto do Pandelo (785 m), seguido de A Pena Moura (807 m), el Monteiro antes citado y en la distancia A Serra de Vilares con el Pico do Lago (1.044 m). La vista llega a la Serra do Rañadoiro con el Pico Murallón (1.473 m). El llamado Camino Francés de Santiago pasa a sus pies. También divisamos la Pena da Verdade (1.333 m), A Area (1.394 m) y otros que pueden divisarse en días claros


Se acaba la vereda separada de la carretera por guardarraíl pero tenemos buen espacio para caminar apartados del paso de vehículos


A nuestra izquierda, un gran panel con mapas del concello de Baleira


Este en concreto es el de la Ruta das Igrexas, que recorre iglesias del concello, llegando aquí, como nosotros, a la de Santiago da Fontaneira


En el campo de la iglesia de Santiago da Fontaneira crecen cuatro tejos. Se encuentra a un nivel más alto que la carretera y rodeado por un muro de piedra

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Una franja de acera recorre el lado de la carretera, y desde él puede accederse al campo de la iglesia por una portilla. Enfrente está la Casa do Bortelón o Casa do Hospital, que como hemos dicho tuvo bar y era un lugar muy visitado por vecinos y peregrinos. Era conocido como Casa Bortelón o Mesón Bortelón


Los tejos tienen una especial vinculación con los lugares sagrados por su simbolismo ancestral de la vida, siempre verdes y de hoja perenne, de la muerte por la toxicidad de sus partes, especialmente la semilla, dentro de su fruto rojo, y la eternidad, por su longevidad de varios siglos. En la cercana aldea de A Pasada está uno de los más antiguos de Galicia


La concha y la flecha señala que hemos de seguir carretera adelante. Aprovechando que estamos en una zona de bastante visibilidad, hemos cruzado para ver la iglesia


En campo de la iglesia es un rellano que fue enlosado en su momento. El templo y su entorno fueron restaurados en el año 2001, siendo alcalde Francisco Acal Eiros y párroco Jesús Antonio Trigo López

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

La iglesia se construyó en el siglo XVIII en gusto barroco sobre la capilla medieval del hospital de peregrinos, la cual ocupaba la actual cabecera. A ella se le añadió la actual nave y esta sacristía, más pequeña, además de la espadaña del campanario. En 1802 se hizo una reconstrucción a la que se le deberían la estructura y aspecto actual general del templo, con sus reformas pertinentes, como la citada rehabilitación del año 2001


Iglesia y presbiterio son de planta rectangular y sus muros están hechos de piedra granítica de mampostería en la pared propiamente dicha y de sillería en los vanos. Varias ventanas proporcionan luz natural al interior y esta es su puerta lateral, que mira al sur


El campanario presenta dos vanos para sendas campanas. En la web badaladas podemos ver fotografías de las mismas de cerca, así como vídeos de diferentes toques efectuados por el campaneiro Julio Fernández Pin, vecino de A Fontaneira y dueño que fue del bar de Casa Bortelón hasta su jubilación


Un poco más adelante, la carretera LU-530 hace una curva bastante cerrada a partir del cruce de la Casa do Bortelón. Entre O Cádavo y A Fonsagrada la carretera se hizo pasando por los mismos pueblos que el antiguo camino real, por lo que no solo no quedaron relegados, sino que se vieron favorecidos por el paso de la nueva vía de comunicación, al menos hasta el gran éxodo rural acontecido sobre todo pasada la posguerra


Además del hospital de peregrinos "Posteriormente fue habilitada también la Casa do Mesón para atención de arrieros maragatos ambulantes y viajeros en general", explican los historiadores Luz Durán y Ricardo Polín en Baleira no Camiño Primitivo de Santiago, estudio publicado por la asociación Amigos do Camiño Primitivo y la Librería Paradela de Castroverde cara al Xacobeo'93, que representó la recuperación de esta y otras rutas jacobeas


El mismo Ricardo Polín, en otro de sus trabajos, O Camiño Primitivo de Santiago, publicado en la Revista Lvcensia nº 6, también en 1996, dice que "justo al lado de la capilla medieval (hoy iglesia de Santiago da Fontaneira), se encontraba el hospital de peregrinos -blasonado y regentado por monjas hasta fechas recientes-. frente al Mesón", mientras que la Xacopedia explica que "al lado de la iglesia había un hospital para la atención y cobijo de los peregrinos, situada donde en la actualidad se encuentra la casa de O Bortelón".


Estamos pues ante uno de tantos casos en los que la capilla de un hospital de acogida se reutiliza como santuario local, en este caso nada menos que parroquial, tras la extinción del hospital de peregrinos, o incluso antes aún. A esa época corresponderían las obras de ampliación dieciochesca y la reconstrucción de 1802


La iglesia conserva la disposición este-oeste de los santuarios medievales, con la cabecera mirando al amanecer y la portada principal, la occidental, al atardecer. Sin duda tuvo que ser de lo edificios saqueados e incendiados durante el asalto francés que arrasó A Fontaneira en 1809, cuando las tropas napoleónicas del mariscal Soult perseguían a las del británico Sir John Moore en su huida hacia A Coruña, castigando la resistencia local que tuvieron en el Alto da Fontaneira, por lo que hubo de ser reconstruida otra vez


Un gran banco de piedra en el campo de la iglesia nos ofrece un buen lugar para sentarse y descansar. Lo normal es que la encontremos cerrada, pero si tenemos la oportunidad de ver el interior descubriremos un retablo barroco, hecho entre los años 1768 y 1779, con imágenes del patrón Santiago a caballo, de San Roque, Santo Antonio y otras. Hay también dos cálices del siglo XVIII, copón de plata y un arcón


Los teixos tienen toda la pinta de haber sido podados varias veces. Por aquí sigue el muro que circunda la iglesia y su campo


La acera bordea también el muro del santuario. Aquí tenemos señales y paneles explicativos de más rutas que por aquí pasan


Una de ellas, el sendero de pequeño recorrido PR G-244 Ruta da Fontaneira. Baleira abre dos rutas de senderismo en el entorno del Camino Primitivo es el titular de la noticia que publica El Progreso el 22-10-2020:
"El municipio de Baleira cuenta con dos nuevas rutas de senderismo en el entorno del Camino Primitivo y que atraviesan lugares de importancia patrimonial o paisajística como A Cova dos Mouros –un enclave de arte rupestre– o senderos relacionados con prácticas y oficios tradicionales. Así lo indicaron ayer el alcalde de Baleira, Ángel Enrique Martínez-Puga, y el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Javier Arias, en representación de la Adminitración autonómica, que destinó un total de 65.000 euros a esta iniciativa. 
La ruta de A Fontaneira, de 12 kilómetros de recorrido, parte del alto del mismo nombre. "Trátase dun lugar ao que vén moita xente para ir visitar a cova", indicó Julio Fernández Pin, gerente de la Casa Bortelón. De ese modo, y tal como añadió el técnico encargado de diseñar el proyecto, Iván Pereira, "as familias poden chegar co coche a este punto e facer unha ruta circular, asequible", añadió. 
Esta ruta atraviesa otros lugares de interés etnográfico, como los molinos de Penas y Estornín. El delegado también explicó que las actuaciones incluyeron la mejora de la accesibilidad de A Cova dos Mouros, "de maneira respectuosa coa contorna", matizó Pereira. 
La otra ruta, de 15 kilómetros de longitud y también circular con el punto de inicio en O Cádavo, recibe el nombre de As Loras, en referencia al aro doblado que se sitúa en el centro del yugo y que sirve para sujetarlo al arado o al propio carro. 
Cuenta Pereira que los caminos de As Loras eran utilizados por los vecinos para acceder a la zona de O Carballal, "onde recollían as canas dos carballos, que despois cocían para facelas flexibles e fabricar esas pezas". De allí salían "loras" con fama, que vendían sobre todo en la feria de San Froilán en Lugo, pero también en Castroverde y en otros mercados de la zona. 
Las dos rutas se encuentran en un punto, para dar opción a aquellas personas más entrenadas en sumar 27 kilómetros por esos caminos que rozan los 1.000 metros de altitud. "Son lugares de gran valor paisaxístico, moi atractivos", añadió el alcalde".

Las escaleras de acceso al campo de la iglesia por este lado, situado como hemos dicho a una cierta altura respecto a la carretera. Fijémonos en el pequeño óculo de esta fachada occidental, que deja el paso de luz natural a la nave y el altar


En el muro, una placa de bronce rememora el trabajo de restauración realizado en el año 2001 antes mencionado

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Según datos de Badaladas, una de las campanas tiene la inscripción: JHS MARIA Y JOSE SOI D SANTIAGO D FUNTANERA AÑO D 1831, por la que sabemos el año de fundición y conocemos la un tanto extraña castellanización del topónimo del pueblo en Funtanera. En la otra se lee:
JHS MARIA Y JOSE  1888
Juan Mª dela Sota me hizo
LUGO

Nos hemos encontrado ya en A Degolada y en A Lastra con campanas fundidas por este taller lucense. En Badaladas y basándose en el historiador Estanislao Fernández de La Cigoña nos informan así:

"Juan María de la Sota fue un fundidor de campanas de Lugo. Las campanas que aparecen en este trabajo van desde el año 1880 a 1917. Hay constancia de un contrato firmado por Juan María de la Sota donde dice: “Yo, el fundidor de campanas Juan María de la Sota, vecino de Lugo, fundí una campana nueva para Santa María de Fijós, de peso de 107 libras castellanas, tomando en cuenta otra vieja de igual peso… y, para que así conste, firmo la presente en San Juan del Campo a 18 de abril de 1882”.

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Y esta es una foto de Casa Bortelón, donde estuvo el hospital de peregrinos, vista desde la iglesia y cuando aún había bar, el cual se agradecía en un trayecto que desde A Fonsagrada, no tiene muchos lugares donde para a comer, tomar algo o comprar vituallas


Casa Bortelón, Casa do Bortelón, Casa do Hospital o Mesón Bortelón era como se conocía la casa secularmente, la cual, evidentemente, fue remozada varias veces desde sus tiempos de hospedaje piadoso para acogida de romeiros

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Y esta es Casa Bortelón en sus años de esplendor, con las terrazas afuera, toldo y sombrillas, añorada parada antes de acometer el trecho final que nos queda para llegar a O Cádavo

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Los peregrinos, que solían cruzar aprovechando la visibilidad a la altura de la iglesia. Pocos sucumbían, por mucha prisa que llevasen, a la tentación de un merecido tentempié y descanso

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Unos llegaban y otros se iban, así transcurría la mañana y buena parte de la tarde. En Tabernas en perigo de extinción (tabernas en peligro de extinción), Pilar Cheda repasa para el periódico El Progreso este y otros casos de cierre de bares y tascas veteranos, sobre todo en el rural gallego. Compartimos sus consideraciones generales y el caso concreto de Casa Bortelón de A Fontaneira (para quienes entienden el gallego recomendamos la edición original, sin traducir):
"La cultura de tabernas de Galicia es única, y los gallegos se enorgullecen de saber apoyarse en la barra mejor que nadie, pero esto podría estar cambiando. El número de bares disminuye y corremos el riesgo de perder una seña de identidad: la taberna rural. 
Desde 2010, España ha perdido el 17 % de sus bares, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), que registró 168.065 establecimientos en 2023 frente a los 202.720 de 2010. El descenso en Galicia superó la media nacional en términos porcentuales, con 3.876 bares menos, lo que supone una caída del 23,5 % del total. En cuanto a los cierres, la región gallega solo se ve superada por Madrid (26,3 %) y Castilla y León (24 %). 

Entre los negocios que han echado el cierre, la devastación ha sido especialmente llamativa en los pueblos, donde las tabernas tradicionales —esos lugares donde se podía pedir desde una copa de vino hasta un paquete de arroz— han ido cerrando sus puertas una tras otra. No hay relevo generacional, ni entre los taberneros ni entre la clientela, y estos establecimientos que tanto animan la vida de los pueblos corren ahora peligro de extinción. 
Los que sobreviven no lo hacen por beneficio económico, sino por el amor de sus dueños al oficio; son muy conscientes de que cerrar la taberna del pueblo supone eliminar un punto de encuentro vecinal, un estadio donde ver el fútbol, ​​una tribuna de debate para arreglar el mundo, un centro de salud para el alma o un espacio de relax para desconectar tras la jornada laboral. (...) 
Los vecinos de A Fontaneira, en Baleira, comparten el mismo sentimiento desde que Julio Fernández Pin cerró Casa Bortelón. Él explica que se jubiló por invalidez, y con gran pesar. "Me costó mucho cerrar, pero no podía seguir trabajando en el bar. Los vecinos lo echan de menos porque ya no quedan otros, y también los peregrinos, que solían parar a tomar una tortilla o un bocadillo y ahora tienen que caminar otros cinco kilómetros para llegar al establecimiento más cercano, en O Cádavo". 
Durante 20 años, Casa Bortelón fue un "punto de encuentro. Siempre había mucha actividad; no cerré por falta de clientes: venía gente no solo de A Fontaneira, sino de muchos otros lugares", recuerda el propietario. 
Hubo una época en la que era un punto de encuentro para jugar a las cartas. «Más tarde, esa costumbre fue desapareciendo a medida que los jugadores fallecían. La gente adquirió el hábito de pasarse los fines de semana a tomar un vino o comer algo. No era nada sofisticado, pero a la gente le gustaba, y el cierre no sentó nada bien porque no se lo esperaban», explica. 
Julio Fernández también echa de menos ese contacto diario con los vecinos, aunque no se aburre. «Ahora me dedico a la música. Siempre había querido aprender y estoy aprovechando que tengo tiempo. Empecé a tocar el acordeón hace un año, luego la flauta, y estoy encantado. Ya veremos si consigo tocar la gaita. Lo disfruto y me resulta muy relajante», comenta".


Este es el aspecto de Casa Bortelón en la actualidad tras la jubilación, sin sucesos al frente del negocio, de Julio Fernández Pin, quien además era el campanero de la iglesia, como hemos dicho


Casa Bortelón, vacía y sin terrazas al sol de la mañana, cuando estaban a punto de llegar los peregrinos más madrugadores. Recuerdos de toda una época, o épocas, no solamente la del bar, sino la del Hospital de Santiago da Fontaneira. Leemos de Manuel Barrero en su artículo La mitad del Camino, publicado en La Voz de Galicia el 31-1-2016:
"Según la tradición, en el hospital residían un cura ciego, que escuchaba la misa desde una ventana de la Casa del Hospital, y dos monjas que fueron enterrados delante del altar mayor y cuyos restos aparecieron en la reforma que en 1980 se llevó a cabo en la iglesia".

Verdaderamente y con el cierre de Casa Bortelón, salvo que queramos acercarnos a ver la iglesia, no hace falta para nada cruzar la carretera sino que podemos avanzar con seguridad por la izquierda, ya caminando en llano, pues empieza otro tramo de acera a la altura de la primera casa de esta banda


Son casas labregas restauradas en las que predominan ya los usos residenciales. Las cuadras se han incorporado a la vivienda y los huertos, o buena parte de ellos, son césped y jardín, este con hermosa rosaleda


La acera es de losetas de pizarra y recorre toda esta franja delante de las casas, cuya entrada se engalana con macetas colocadas en estos pilares en el muro que separa el Camino del espacio delantero de las primeras viviendas


Como Casa Bortelón, algunas son las casas-bloque de planta cuadrada, dos pisos y gran tejado a cuatro aguas de louxas de pizarra y estructura piramidal, una de las soluciones arquitectónicas habituales en la tradición constructiva de estos pueblos. Otras son casas unifamiliares de otros estilos, tal y como estamos viendo


Cobertizo de planta rectangular y cubierta de louxas que encajan unas en otras sucesivamente en la cumbrera, una de las soluciones para los tejados 


En la fachada, la concha y la flecha confirman que hemos de seguir en esta dirección, carretera adelante

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Esta es una foto de hace unos años, cuando Casa Bortelón estaba abierta y, tras parar y tomar algo los peregrinos reemprendían la marcha hacia O Cádavo por la acera derecha


Aquí en la vereda izquierda la acera se hace un poco más ancha y presenta dos franjas, otra las de las louxas de pizarra cuadradas y otra las losetas de piedra granítica. Siguen los pilares con macetas jalonando el murete que separa la acera del rellano delante de las casas


Vivienda terrena, de planta rectangular, la de las longhouses 'casas largas' que, de muy diferentes épocas y tipos, han existido en Europa desde tiempos remotos, adosada a una casa-bloque de planta cuadrada y dos plantas


Presenta adosado el forno donde antaño se cocía el pan cuando este se hacía en casa tras moler el grano en alguno de los cercanos molinos de los regos que aquí nacen, a un lado los de los valles del Neira y sus afluentes y al otro los del Eo y los suyos


Posiblemente la personalidad más relevante de A Fontaneira, aunque no nacida aquí, sea Florencio López Fernández, famoso músico popular, nacido en Pin, aldea de la parroquia fonsagradina de Bruicedo, de la que hablábamos, al tenerla a la vista, bajando a Paradavella por Os Oteiros desde el Real Hospital de Santiago de Montouto


Más conocido como Florencio da Fontaneira y O Cego dos Vilares, por ser los lugares donde más residió, su biografía es una verdadera epopeya vital, pues se quedó ciego siendo niño como consecuencia de una viruela, desarrollando entonces otras facultades portentosamente, como el sentido de la orientación, asombrando a las gentes por su capacidad para recorrer los caminos sin equivocarse, sabiendo ir y volver a todas partes pese a su ceguera


Para ganarse la vida en aquellos tiempos, los ciegos solían aprender a tocar algún instrumento y a cantar, y a ello le envió su padre, una vez superada la viruela, enseñándole otro invidente, Xoán Santamarta, de Riotorto, las primeras artes musicales, el cante y el violín, en Os Vilares de Cubilledo (Baleira), a donde se desplaza y fija su residencia tras salir de A Fontaneira, donde vivía con su familia, a los catorce años.


Como numerosos músicos ciegos, Florencio disponía de una gran capacidad para aprender melodías de oído y posteriormente interpretarlas. Se ganó así la vida, de pueblo en pueblo y de casa en casa cantando romances y coplas populares, muchas veces alusivas a sucesos reales, acompañado por su hermano Pascasio, que era copleiro o vendedor de coplas. Llegó a ser una auténtica institución es toda esta comarca de A Fonsagrada, Baleira y Ribeira de Piquín. Cuando tenía 54 años regresó a A Fontaneira (Baleira), donde falleció en 1986


Se recopilaron varias grabaciones originales de su música, llegando a conseguir notoria fama al participar, por ejemplo, en el programa Raíces de Radio Televisión Española (RTVE) y al incluirse composiciones suyas en el disco Recolleita, compartiendo espacio con otros músicos gallegos. Compartimos su biografía del blog de Millares, Baleira, Lugo:
"Florencio Lopez Fernández, el ciego de los Vilares, nació en el lugar de Pin, concello de A Fonsagrada el 12 de abril de 1914, era el quinto de ocho hermanos de una familia de labradores y ebanistas, él comienza una tradición de músico que no ha tenido continuidad en su familia. 
La causa de la ceguera de Florencio fue la viruela que sufrió siendo niño, enfermedad que hizo estragos en la población infantil en épocas pasadas y que fue erradicada en España en los años 60. Como siempre sucede con las personas invidentes, sorprendia la capacidad de orientación que tenia para seguir los caminos y para ir solo a muchos sitios. 
Después de sufrir la enfermedad, su padre lo envió a aprender a cantar y a tocar con otro ciego, ya que de aquella, un “lisiado” como Florencio tenia pocas oportunidades de conseguir ingresos si no era cantando o vendiendo coplas, Florencio fue aprendiendo a tocar el violin y a cantar, consiguiendo una gran habilidad, otra de sus capacidades era el buen oído que tenia, era capaz de aprenderse una melodía de oído e interpretarla. 
Vive en A Fontaneira hasta los 14 años, cuando se marcha para Os Vilares de Cubilledo, de ahí el nombre de Cego dos Vilares, allí vivirá hasta los 56 años cuando regresa de nuevo A Fontaneira, es en Cubilledo donde aprende a tocar el violín, siendo su maestro Xoan Santamarta, músico ciego de Riotorto que es quien le enseña también las escalas.

 O cego dos Vilares, también conocido como o cego da Fontaneira o Florencio da Fontaneira, fue una persona muy querida por sus convecinos y ha sido muy recordado desde que murió en 1986.

Iba por las aldeas donde lo llamaban, cantando romances e historias legendarias 

Florencio es el último violinista del gremio de los ciegos cantores de coplas, que recorrieron las ferias de Galicia y comarcas limítrofes, solía ir acompañado por su hermano Pascasio, que era el copleiro, es decir, quien vendían las coplas.

La fama a un nivel más amplio le vino por sus grabaciones incluidas en el disco Recolleita Vol. I, en este disco compartía protagonismo con Eva Castiñeira, panderetera y cantadora de Muxía (A Coruña), en él interpretaba tocatas y cántigas magistrales de mucho valor musicológico.

Los lugares donde era mas conocido y estimado Florencio, eran  A Fonsagrada, Baleira y Ribeira de Piquín, porque era la zona que mas frecuentaba, en esas zonas conocía casi todas las casas de casi todos los lugares, porque acudía muchas veces como visita o como amigo, cuando no como invitado especial. 
Las coplas y romances que cantaba Florencio, estaban muchas veces basadas en sucesos reales, como el tema titulado tres casamientos en un día, que narra el caso, al parecer cierto y muy famoso a principios de siglo, de una abuela, su hija y su nieta que se casaron el mismo día y en la misma iglesia, este uso de la realidad, también se producía en el caso de los acontecimientos delictivos reales. Otro de los estilos de Florencio era el humor, en coplas como A danza, se guardan unas letras donde la ironía siempre está presente: 
"As rapazas da Coruña, non é unha que son todas, votan dous pares de medias, para facelas pernas gordas 
Carmiña ten un tinteiro, cheo de tinta marela, déixame mollar a pluma, no teu tinteiro Carmela"
(Las chicas de Coruña, no es una, que son todas, se ponen dos pares de medias, para hacer las piernas gordas 
Carmiña tiene un tintero, lleno de tinta amarilla, dejame mojar la pluma, en tu tintero Carmela)

En abril de 2023 se celebró un homenaje organizado por varios colectivos en instituciones. Compartimos la noticia que lo anunciaba en el periódico El Progreso, uno de los participantes, el día 11 de dicho mes:
"La Asociación de Funcionarios pola Normalización Lingüística, con la colaboración del colectivo Egeria, el diario El Progreso, la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Baleira, está detrás del homenaje que este miércoles se le rendirá en ese municipio lucense a "Florencio, o cego dos Vilares, Florencio dos Vilares, gran cantor popular y, quizás, el último ciego cantor de Galicia". 
Los promotores de esta iniciativa tomaron la decisión de homenajear a Florencio da Fontaneira cuando se cumplen 109 años de su nacimiento y en la víspera del 37 aniversario de su fallecimiento. 
El homenaje se celebrará en el día en el que se cumplen los 109 años de su nacimiento, en A Fontaneira, precisamente en el cementerio en el que reposan sus restos mortales. En el exterior del camposanto será colocada una placa con el mensaje: "Na memoria de todos os que xacen aquí, porque grazas a eles e elas, Galicia segue a ter cultura e lingua de seu". 
En el nicho en el que reposa Florencio López Fernández será descubierta otra placa, que recordará que "Florencio dos Vilares, o Cego da Fontaneira, foi transmisor oral da nosa cultura e lingua, nos escenarios naturais das feiras e romaxes. Xograr popular de memoria imperecedeira". 
El homenaje ha sido coordinado por Xulio Xiz, del colectivo Egeria, y está prevista la participación del director del diario El Progreso, Alfonso Riveiro; y Julio Fernández Pin, porque ambos conocieron a Florencio. También estará el presidente de la Asociación de Funcionarios para a Normalización Lingüística, Xosé González; y el secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García".

Dos días después, es Silvia Iglesia en el mismo periódico quien publica la emotiva crónica A memoria do cego resoa na Fontaneira, que también compartimos íntegramente y, como siempre, recomendamos que los conocedores del gallego lean en su versión original:
"Florencio López Fernández no nació cantante, sino que llegó a serlo gracias a otro ciego —como él mismo— que le enseñó el arte del violín, las baladas y las canciones populares. Nació en Pin, en A Fonsagrada, el 12 de abril de 1914; con motivo del 109.º aniversario de su nacimiento, resurgieron los recuerdos de quienes lo conocieron, así como la admiración de aquellos que saben de él a través de los relatos de otros. 
El miércoles estuvo acompañado por quienes aprovecharon la ocasión para rendirle homenaje en un acto concebido para «reparar» y «devolver la dignidad». En el cementerio de A Fontaneira, donde reposan sus restos desde 1986, ya luce una placa que identifica el nicho de Florencio, honrando así al hombre que trascendió las foliadas de Baleira y A Fonsagrada con una música siempre impregnada de sabiduría y de un ingenio agudo y socarrón. 
La iniciativa surgió de la Asociación de Funcionarios para la Normalización Lingüística y contó con la colaboración del colectivo Egeria, la Secretaría General de Política Lingüística, el Ayuntamiento de Baleira y El Progreso. Fue precisamente el director del periódico, Alfonso Riveiro, quien inauguró las presentaciones que sacaron de nuevo a la luz las historias del Cego dos Vilares.

Alfonso recordaba a Florencio —«el señor Florencio»— y cómo solía hacerle de guía siempre que el músico visitaba la casa de los padrinos de Riveiro (quien entonces era un niño) para atender algún encargo: «Salía a recibirlo cuando llegaba a la carretera; no había mucho tráfico, pero era peligroso y, aunque él se desenvolvía bien, temíamos que lo atropellaran», relataba el natural de Baleira, describiendo la rutina del camino de vuelta a la casa de Cribeiro, donde Florencio le decía: «Fonsiño, date la vuelta; de aquí en adelante ya conozco el camino». 
También recordaba una de las pocas ocasiones en que Florencio mostró mal genio: aquella vez en que un conductor de autobús arrancó antes de que él hubiera logrado sentarse. Entonces sentenció: «A ese conductor le quedaría igual de bien una albarda a la espalda que el volante entre las manos». 
Julio Fernández Pin —también de A Fontaneira— recordó anécdotas sobre el hombre; solía acompañar al músico ciego a bailes y fiestas, y relató cómo, «una noche, al regresar de A Lastra, agarró un arbusto de tojo y le prendió fuego para ahuyentar a los lobos que habían aparecido en el camino». Siempre llevaba consigo algo para encender fuego, recuerda Julio, pues era fumador, pero lo que más disfrutaba era contar historias, «entretenernos, tocar el violín y estar rodeado de niños». 
Valentín García, secretario general de Política Lingüística, también se dirigió a los alumnos de la escuela de O Cádavo que visitaron el cementerio el miércoles, encomendándoles la tarea de mantener vivo el legado del Cego dos Vilares —«una figura de renombre en toda Galicia que representa a todos aquellos que preservaron y difundieron nuestra historia oral»—. Xosé González Martínez, presidente del grupo organizador, abogó por el uso del gallego en lápidas y esquelas, y planteó otra petición: que se utilice un código QR para compartir la historia de la vida y la voz de Florencio. El alcalde, Ángel Martínez Puga, aceptó el encargo. «Al hablar con la gente de Baleira, me di cuenta de que era profundamente querido; una persona verdaderamente única», dijo sobre un hombre que no nació cantante, pero que llegó a serlo para —en palabras de Xulio Xiz— «servir de transmisor oral de nuestra cultura y nuestra lengua». 
Mero Iglesias y Miro Casabella fueron los encargados de revivir una de las actuaciones de Florencio dos Vilares, cantando el romance de juglar ciego Parrafeo de Rosiña do Estanqueiro".


Seguimos caminando por la acera, todo recto y al lado de la carretera de Lugo (LU-530), admirando todas estas casas con fachadas a piedra vista, sin revoques


De la construcción de esta carretera, que se demoró tantísimo en el tiempo, su camino antecesor y su prolongación con la carretera a Asturias nos cuenta amenamente el historiador y erudito investigador José García en Amigos de A Fonsagrada:

"El trayecto Lugo – Fonsagrada: cuando era un “camino vecinal de primer orden” 
Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada. 
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos. 
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.) 
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden 
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada 
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada. 
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá 
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada 
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880) 
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885: 
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcción 
La reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria. 
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden. 
Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo) 
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6 
Fin de la obra: A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa). 
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895"

A la izquierda, vistosas hortensias y una vieja casa campesina de planta rectangular. A lo lejos otra vista del Alto das Penas da Serra, solar de la Cova dos Mouros, nombre este, mouros, referido a los antiguos pobladores prehistóricos, de los que nos cuenta así la Wikipedia:
"Los mouros o moros son personajes de las mitologías gallega, asturiana, leonesa y portuguesa. 
Mitología gallega 
La voz latina maurus (de donde el gal. mouro), para el filólogo Isodoro Millán González-Pardo procede del celta mrvos afín al término indoeuropeo mr-tuos, que nos conduce al latín mortuus. De ahí que muchos autores sostengan que los mouros eran razas ya desaparecidas, muertos. Para otros su nombre está relacionado con el gallego ouro. Y es que los mouros eran criaturas que vivían en el subsuelo en guaridas y túneles bajo la tierra, donde —dependiendo de la zona— se dedicaban a la extracción del oro (de ahí el porqué de su nombre). Eran presentados como «no bautizados» y paganos (hay que recordar que Galicia estaba muy influenciada por la Iglesia en esos momentos). Los mouros trabajaban en la orfebrería y en algunos casos eran oscuros de piel, como si fuesen gente ajena a la tierra gallega, mientras que las mouras tenían fama de hechiceras y eran pelirrojas ("rubio" es usado en gallego para referirse al color rojo, no al amarillo como comúnmente se piensa) de tez blanca. Son iguales a los humanos excepto en que viven bajo tierra, son ricos, tienen poderes mágicos o viven bajo algún encantamiento; se suelen aparecer a personas en solitario proponiéndoles pruebas de valor, o bien realizan negocios o intercambios con los humanos de los cuales éstos son pagados con oro, excepto si cuentan a los demás el origen de su riqueza (el negocio con el mouro) en que el oro se convierte en piedras o carbón. También poseían fama de guardianes de fabulosos tesoros, que constituyen el origen de la riqueza de varias familias. 
Los mouros también son la forma que tenía la gente siglos antes de explicar el origen de los castros, las mámoas (túmulos) y otras estructuras de origen antiguo y desconocido para los campesinos. También se decía que los mouros habían vivido en tiempos pasados en Galicia y que luchaban constantemente contra diferentes pueblos como romanos, visigodos, franceses, etc. Hasta que los expulsaron de esta tierra, a la gran mayoría. Esta leyenda trata de explicar el aspecto de fortaleza militar de los castros galaicos. 
Es habitual que en la mentalidad de los campesinos, a pesar de que los mouros eran poderosos y paganos, vivían de una forma muy similar a la del pueblo gallego campesino dado que este pueblo no conocía otra forma de vida; los mouros daban sepulturas a sus muertos y los honraban, escuchaban misas de su culto y tenían sus propios sacerdotes mouros. Además, les gustaba comer carne, beber vino y danzar por las noches, además de ser muy dados (las mouras especialmente) a intentar seducir a los campesinos. También solían hacer tratos con los aldeanos mediante los cuales el cristiano debe entregar periódicamente algo al mouro (normalmente leche, vino o algún bien de los que el mouro no disponía) y este le paga un alto precio, mas el mouro exige total discreción respecto del pacto. De no poder aguantarse el campesino sin contarlo, el mouro era implacable a la hora de cortar este trato. 
Aparte de en las leyendas populares, los mouros aparecen en varios topónimos gallegos, normalmente señalando la presencia de castros, túmulos funerarios, minas romanas o cualquier tipo de antiguas ruinas. 
Mitología asturiana 
Los mouros o moros son una raza de seres mágicos que vivían en Asturias desde el principio de los tiempos, por una razón desconocida se vieron obligados a vivir debajo de la tierra, ejerciendo el oficio de la minería, la metalurgia o la orfebrería. Son los constructores de los dólmenes y de los castros, debido a su forma de vida tienen grandes tesoros que son protegidos por cuélebres o por hechizos. Rara vez salen al exterior a no ser para recoger comida, y solo salen al anochecer o por la noche o en días muy señalados como la noche de San Juan. No se suelen mezclar con los humanos, a no ser en encuentros casuales".

La piedra vista impera en las casas de A Fontaneira, observemos esta de la izquierda, toda de mampostería salvo esquinas y vanos, que son de sillería. La acera da paso ahora a un rellano de hormigón


A nuestra derecha, al otro lado de la carretera y en lo más frondoso de una fraga en la que se han plantado piñeiros, nace el Rego das Cabazas, de la cuenca fluvial del Eo. Al sur vemos el Alto de Penas (918 m), en el monte de este nombre y, abajo a la izquierda, el pueblo homónimo, perteneciente a la parroquia de Librán, de este mismo concello de Baleira


A lo lejos divisamos el parque Eólico de Puñago, en A Serra do Miradoiro que, como continuidad hacia el norte de la de Vacariza, separa los concellos de Baleira y Castroverde. Destacan en ella los 1.029 m del monte Padrairo


Seguimos caminando en llano por A Fontaneira, siempre al lado de la carretera pero sin necesidad ninguna de pisar el asfalto de la calzada ni exponernos al tráfico en ningún momento


Otro hermoso y grande caserón ante nosotros. A su derecha vuelve a haber un tramo de acera


Un bloque de piedra hace las veces de banco y un par de azulejos en la pared de la casa, con una flecha y una concha indican, que sigamos de frente


Casa y cuadra a la derecha, con otra vista del monte y pueblo de Penas al norte, cerrando el valle del Rego de Cubilledo, que recibe a sus pies las aguas del Rego de Lavadoiro y del Rego do Vao


El topónimo Penas es harto frecuente y nada tiene que ver con tristeza sino con peñas, como las del penedo que hay en su cima. La ladera encima del pueblo está plantada de eucaliptos


Como hemos dicho, el pueblo fue incendiado en 1809 por las tropas francesas del mariscal Soult persiguiendo a las inglesas de Sir John Moore, al que darán muerte en A Coruña (batalla de Elviña), siendo honrado por sus propios enemigos, que lo enterraron con honores en el Jardín de San Carlos. Sin embargo, la campaña francesa acabó en desastre, como explica el periodista y escritor Eduardo Rolland en Los gallegos acabarán por matar al ejército más fuerte, publicado en La Voz de Galicia del 31-5-2017 :
"Jean de Dieu Soult, duque de Dalmacia, fue uno de los más brillantes mariscales de Napoleón. A su genio estratégico se atribuye la victoria francesa en Austerlitz. Pero su suerte cambió en 1809 cuando pisó Galicia. Venció en enero en la batalla de Elviña, en A Coruña, en la que murió el general inglés Moore. Pero a partir de ahí solo conocería la desdicha. Tras tomar Vigo y dejar en O Castro los carros con la caja de pagos de su ejército, pasó a Portugal, donde fue rechazado por los lusos con la ayuda inglesa. Y cuando, a finales de mayo de 1809, regresa a Galicia, se encuentra un país en armas, que su colega el mariscal Ney no ha logrado en absoluto pacificar pese a sus terroríficas expediciones de castigo sobre villas y ciudades. 
Es entonces cuando Soult reconoce un problema que unos meses antes el propio Napoleón había despreciado. En una carta fechada el 24 de septiembre de 1808, Bonaparte minimiza el peligro de las guerrillas, aunque su ejército «sea inquietado por perros, miqueletes, paisanos insurrectos, por eso que se denomina guerra de partisanos… eso no es nada». 
Después de combatir en Galicia, Soult no compartía esa idea. Y, en una carta a José I Bonaparte, ya reinando en Madrid, escribe desalentado: «Los gallegos acabarán por aniquilar al ejército más fuerte». Aquella frase no fue un comentario: fue una profecía. 
En mayo, con Galicia entera en armas, los dos mariscales franceses celebran una cumbre en Lugo. Ambos se acusan mutuamente del fracaso de su misión y terminan desenvainando sus sables para batirse. Sus ayudantes lograrán separarlos. 
Ney ha perdido Vigo a finales de marzo, con la Reconquista. Y, posteriormente, Tui y Santiago. Soult llega aplastado por el duque de Wellington en Portugal. Ha regresado a Galicia por las sierras de Ourense, bajo un temporal con un ejército de pordioseros, hambrientos y harapientos que saquean las aldeas a su paso. Una situación muy dura para el soberbio duque de Dalmacia. 
Por su parte, Ney regresa desde Asturias al conocer el desastre general de sus tropas en Galicia. Así que en la entrevista, celebrada el 29 de mayo de 1809, ambos mariscales trazan un plan para ocupar de nuevo el país. El plan consistía en un avance combinado, en forma de pinza. Ney marcharía desde Lugo sobre A Coruña, para ir bajando por la costa y tomando, sucesivamente, Santiago, Pontevedra, Vigo y Tui. Por su parte, Soult debía mandar a su ejército desde Lugo hasta Ourense, por Monforte, avanzando luego paralelo al Miño hasta cerrar la tenaza sobre Tui y Vigo. 
Sobre el papel, el sistema de tenaza debió haber funcionado a los mariscales de Napoleón, quien dividía a sus ejércitos en dos facciones: una destinada a tomar las ciudades y mantener el orden y otra encargada del avance sobre el terreno y de presentar batalla. El historiador francés Louis Madelin explica así la distribución de roles entre Soul y Ney: «El emperador constituye, pues, dos ejércitos: Un ejército de ocupación, distribuido en gobiernos militares, encargado de la pacificación, y un ejército de operaciones, libre de tal preocupación, constituido por las más sólidas tropas, cuya misión es la de ir contra el cuerpo de batalla enemigo. El problema es que ni Ney supo pacificar Galicia, ni Soult tuvo éxito batallando en Portugal. Y gran parte de la responsabilidad está en las revueltas populares, con las que no contaban. 
Además, ahora el plan tampoco saldrá bien. En buena parte, porque el mariscal Soult no está dispuesto a cumplir su parte. Así que, en lugar de dominar la Galicia interior, se larga hacia la Meseta. Mientras Ney marcha sobre Santiago con el objetivo final de tomar Vigo, después de mandar hacia Madrid, por inservibles para el combate, a una columna de más de mil soldados enfermos y heridos, los llamados «descabalgados», que van caminando y desarmados. 
Ney llega a Santiago con ocho mil soldados, 1.200 jinetes, once cañones y dos obuses, lo que constituía una fuerza descomunal. En la capital de Galicia, el mariscal arenga a sus tropas, les habla de sus pasadas victorias en Europa, y afirma que el gran objetivo es aplastar Vigo y, por ende, toda la provincia de Tui. «La existencia de los habitantes de esta turbulenta provincia es incompatible con las miras del gran Emperador y con la tranquilidad de España, y que el ejemplar castigo a que se han hecho acreedores contendrá en su justo deber a las demás provincias de la península española». 
No se puede formular una amenaza más temible y es seguro que, de haber vencido en Ponte Sampaio, Ney hubiera sometido a Vigo a una completa destrucción. 
Pero, tras la Reconquista de Vigo, a finales de marzo de 1809, los combatientes gallegos están mucho más organizados. Ahora imperan la disciplina y la logística, están mejor armados, tienen mandos experimentados y existe un plan general de defensa. La ayuda británica, como la que prestaron en Vigo las fragatas Lively y Venus ayuda a los rebeldes. Así que todo se prepara para la gran batalla final. 
El ejército gallego, formado por unos ocho mil paisanos, marcha sobre Ponte Sampaio. Allí llegará también el ejército del mariscal Ney, que será derrotado a comienzos de junio de 1809. Esa batalla, que pronto estará de aniversario, marcará la expulsión definitiva de las tropas napoleónicas de Galicia. Así demostrarán que el mariscal Soult tenía razón: : «Los gallegos acabarán por aniquilar al ejército más fuerte».

Posteriormente al incendio y saqueo de A Fontaneira los franceses fueron derrotados en Pradeda por un ejército improvisado de paisanos de estos pueblos, dirigidos por Xosé Páramo y Montesino, dando nombre al Camiño dos Franceses

Mariscal Soult, pintado por Louis-Henri de Rudder

En cuanto al mariscal Soult, tuvo una vida fructífera posteriormente, tanto en el escenario militar como en el político pues, a diferencia de su compañero el también mariscal Ney, supo navegar, exilio mediante, en las convulsiones bélicas y políticas de la Francia de su tiempo, como nos cuenta la Wikipedia:
"A mediados de 1809, el emperador le nombró comandante general de las fuerzas francesas en España, y poco después obtuvo una importante victoria en la batalla de Ocaña. 
Durante 1810 fue general en jefe del ejército de Andalucía. A principios del año siguiente invadió Extremadura y ocupó Badajoz, pero fue derrotado en el enfrentamiento de La Albuera por las tropas aliadas anglo-españolas. Durante este periodo fue el responsable del asesinato del anciano obispo de Coria Juan Álvarez de Castro. 
En 1812 tuvo serios enfrentamientos con José I, por lo que Napoleón lo cambió de frente, y durante unos meses luchó en el Rin. En 1813, cuando las fuerzas imperiales empezaron a flaquear en España, fue puesto nuevamente al frente de las tropas en la península, fracasando en su intento de recuperar las plazas de Pamplona y San Sebastián. Al año siguiente fue derrotado de nuevo por las fuerzas de Wellington en Orthez y logró mantener Toulouse, cuando intentaba que el ejército británico no entrara en territorio francés. 
Durante la primera Restauración francesa, en la que Luis XVIII ocupó por primera vez el trono francés (1814-1815), Soult fue nombrado ministro de la guerra. No obstante, aceptó ser el jefe de Estado Mayor de Napoleón durante el tiempo que transcurrió desde la huida de este de la isla de Elba hasta su derrota definitiva en la batalla de Waterloo en 1815. Por este episodio fue desterrado de Francia desde 1816 hasta 1819, año en que fue llamado por Luis XVIII, que le devolvió el grado de mariscal al año siguiente. 
Fue uno de los primeros militares franceses que dieron su apoyo a Luis Felipe I de Francia. Desempeñó diversos cargos políticos durante este reinado (ministro de la guerra de 1830 a 1834 y de 1840 a 1844), mientras que ocupó la cartera de Asuntos Exteriores entre 1839 y 1840. 
Se retiró de la política en 1847, cerca ya de los 80 años, y falleció en el castillo de Soultberg, en 1851".

Su biografía se vio empañada por sus acciones de saqueo, por lo que lo que ocurrió en A Fontaneira sería un proceder bastante frecuente, al igual que lo que hizo su compañero Ney en Grado/Grau (Asturias) tras la batalla de Peñaflor, como tuvimos ocasión de conocer cuando pasamos por allí


Los mayores saqueos de Soult acontecieron posteriormente, en la campaña andaluza, y fueron de tal relevancia que a ellos se debe la gran cantidad de pinturas de maestros españoles que hay repartidas por el mundo, por lo que lo acontecido en A Fontaneira sería un prolegómeno de su proceder posterior. Nos lo cuenta también la Wikipedia:
"Su paso por la península ibérica supuso el saqueo artístico realizado en Sevilla por órdenes de José I Bonaparte. La ciudad de Sevilla, que había capitulado sin oponer resistencia, según los cánones de la época debía ser objeto de respeto a su integridad. Soult llegó a almacenar más de mil obras en el alcázar de la ciudad procedentes en gran parte de edificios religiosos. De entre todas ellas se apropió de las más selectas que trasladó a su residencia en París.En este proceder está la razón por la cual el Museo del Louvre exhibe gran número de cuadros de pintura española.

Fue durante esta época cuando reunió una valiosa colección de cuadros españoles, robados a sus legítimos propietarios durante las campañas militares, de autores como Alonso Cano, Murillo y Zurbarán, entre ellos La Inmaculada «de Soult» de Murillo (Museo del Prado). Tras su muerte fue vendida al Louvre en 1852 por 615 000 francos, precio récord en la época, si bien terminó retornando a España en 1941, gracias a un acuerdo de canje entre los gobiernos español y francés.

Importantes museos franceses, ingleses y americanos, además de coleccionistas privados, poseen actualmente una enorme cantidad de obras españolas cumbre del arte cuyo origen está en el expolio sistemático que Soult realizó en iglesias y conventos españoles, principalmente en Andalucía y Sevilla".

Atención en este lugar se acaba la acera y dejamos de caminar al lado de la carretera para tomar este camino hormigonado a la izquierda


Se han pintado unas flechas amarillas en el suelo pues los azulejos de la concha y la flecha, colocados en un poste un poco más adelante, es fácil que puedan pasarnos desapercibidos


Ahí tenemos el poste, de hormigón, que forma parte del cierre y portilla de acceso a una parcela anexa a las siguientes casas


Vamos primeramente en dirección a la antigua escuela, construida hacia el año 1950 sustituyendo a la clase que daban maestros nacionales en Casa de Riveiro. Más atrás, no había escuela y se contrataban maestros que daba clase rotando por las casas. Uno de ellos llamado Ferrado, porque cobraba un ferrado (medida gallega de capacidad) de centeno cada año por cada alumno


En 1929 se contrató al maestro nacional Arximiro Rico Trabada por parte del gobierno de Miguel Primo de Rivera, que fue quien empezó a dar clases en la Casa de Riveiro en el curso 1929-1930. De entonces data la reivindicación de construir este centro escolar, según recuerda el vecino Gervasio López Portela


La escuela era mixta y, siguiendo el sistema imperante, iban juntos escolares de todos los cursos, ayudando los mayores a los más pequeños. La concentración escolar aplicada a partir de la década de 1970 dejó a los pueblos sin estas escuelas y los niños y niñas habían de desplazarse a los colegios de las villas, en esta caso las de O Cádavo, la capital del concello. La escuela pasó a ser vivienda


Dado que este camino pasa entre las casas de esta parte del pueblo entendemos que forma parte del histórico Camín Vello, el Camino que ven d'Ovedo medieval, el ahora llamado Camino Primitivo


El Camino se hace pues aquí calle, una rúa hormigonada. Unos metros más adelante vemos el mojón jacobita señalizador


Y aquí, a nuestra derecha, un puesto de venta de artesanía, especialmente orientado a los peregrinos


Objetos hechos a mano por el artista Roberto López. A la derecha tenemos las piezas, a la izquierda el cesto para nuestro pago


Llaveros, collares, pins, etc. con formas de cruces, trisqueles, flechas amarillas...


Roberto López en su taller de trabajo


Detalles de su maña y buen hacer. Una buena oportunidad para adquirir una pieza única de un artesano del Camino


Siguiendo camino, nos fijamos en esta construcción de cabecera achaflanada, una antigua cuadra o cobertizo


La cubierta es de pizarra y se remata en un pináculo de piedra


Fijémonos también en el mojón y recordemos que en la plaquita debajo de la flecha aparece la distancia que nos queda hasta Santiago de Compostela


Son 133 kilómetros con 461 metros los que nos aguardan hasta el famoso Kilómetro Cero del Camino en la Praza do Obradoiro frente a la catedral


La calle es ancha y forma un gran rellano al llegar a una bifurcación frente a la siguiente casa


Es Casa García, que tiene el nº 2 de las casas del pueblo. Al fondo, en la carretera, es el nº 1


Estamos por tanto saliendo del pueblo; el Camino sigue a la derecha, que sigue siendo una gran explanada alicatada


Casa García es otro tipo de construcción tradicional labrega soberbiamente restaurada. Este tipo de tejado asimétrico suele responder a una ampliación de la casa en esta dirección, el faldón largo protegía de los vientos y temporales del norte. Se considera una evolución de la casa rectangular


Pasamos junto a la portilla y el portón de la finca y avanzamos todo recto, pasando debajo de este pino, de nuevo a la vista de la carretera


Seguimos todo de frente arrimados a la izquierda, pues no saldremos de nuevo a la LU-530 hasta unos metros más adelante


En este corto trecho había un hermoso sendero de hierba que, aparentemente sin mayor necesidad pues las casas disponen de su acceso asfaltado u hormigonado, fue alicatado, como gran parte del Camino en Galicia


De esta campaña de hormigonado de los caminos jacobitas nos contaba así el gran cronista de los caminos de Santiago, peregrino escritor y periodista, autor de numerosas guías, Antón Pombo, en la web de Guía Gronze con el reportaje titulado El hormigonado del Camino de Santiago en Galicia, publicado el 16-11-2018:
"Una noticia reciente ha alarmado a los amigos del Camino, a nivel internacional, tras haberse publicado en los medios, y difundido por las redes sociales, las crudas imágenes del Camino de Santiago cementado a la brava en dos tramos diferentes: por una parte en el sacrosanto Camino Francés, municipio de Paradela, nada menos que en la primera etapa, Sarria-Portomarín, para la mayoría de senderistas que ahora frecuentan la ruta; por otra en el Camino Primitivo, municipio de A Fonsagrada, en plena montaña lucense, un espacio declarado Reserva de la Biosfera. 
En ambos casos se actúa, directa o indirectamente por parte de la Axencia de Turismo de Galicia, para supuestamente adecuar los caminos, o sea, repararlos para que no se encharquen, y para que los peregrinos puedan transitar cómodamente por ellos sin mayores contratiempos. Loable deseo que, sin embargo, no parece cuadrar con las obras que hemos podido ver. 
Pasamos a analizar los dos casos y las reacciones que ha suscitado esta intervención: 
Camino Primitivo 
A principios de octubre el Foro del Camino Primitivo, que agrupa a una treintena de entidades y asociaciones culturales, ecológicas o de defensa del Camino de Santiago, denuncia a la prensa, y traslada su informe a Icomos (Comité Internacional de los Monumentos y los Sitios, encargado de velar por la protección de los bienes declarados Patrimonio Mundial por la Unesco), el grave atentado que, en su opinión, se ha ejecutado en varios tramos del Camino Primitivo, entre Vilardongo y Pedrafitelas, a su paso por el concello de A Fonsagrada (primera etapa en Galicia). 
Se alude a la “destrucción de la identidad”, y a la grave alteración de su valor patrimonial por el uso de maquinaria pesada y cemento en las obras de reparación. Argumentan que la intervención ha sido sumamente agresiva, pues en realidad lo que se ha hecho es urbanizar y sepultar la antigua vía con cemento, grava y zahorra, nivelar su rasante, uniformizar toda la traza, cimentar los sumideros e instalar perfilados. En resumen, crear un camino nuevo con las técnicas habituales de construcción de las pistas forestales o agrarias, lo que implica perder el hilo conductor con el pasado y generar una artificialidad frente a la autenticidad. 
La denuncia se suma a la de 2016, presentada por las obras que afectaron a otros tramos del Camino Primitivo en el concello de Castroverde. En su memoria también aluden a la indignación de los propietarios de fincas colindantes con el Camino, que se han visto perjudicados por la actuación, y hacen un llamamiento a los municipios para que sean más prudentes a la hora de otorgar licencias de obra a la Axencia de Turismo. 

Camino Francés 

Dos semanas después y por el mismo motivo, la Fraternidad Internacional de Amigos del Camino de Santiago (FICS), que viene destacando por su lucha en defensa del patrimonio jacobeo, recientemente también con motivo del proyecto de gran explotación minera a cielo abierto en Touro, denuncia a los medios los excesos en la obra de “adecuación del Camino” ejecutada entre As Rozas y Ferreiros. En este caso el proyecto fue elaborado por la Axencia de Turismo para la Mancomunidade de Municipios Galegos do Camiño Francés, y licitado por el concello de Paradela. 
Las imágenes resultan demoledoras al contemplar el Camino prácticamente hormigonado por el exceso de cemento utilizado en la mezcla, a todas luces superior al que figuraba en la memoria del proyecto, que al llover formó grumos y dejó el suelo duro, como una plataforma de hormigón lavado. En su nota la FICS considera que estamos ante una grave infracción contra la Ley 5/2016 del Patrimonio Cultural de Galicia, y por lo tanto “incompatible con la legislación vigente”. Por otra parte, la guía de buenas prácticas para la rehabilitación edificatoria en el Camino de Santiago señala con nitidez que las actuaciones “deberán ser compatibles con la conservación y protección de sus valores propios, y garantizar las características principales del territorio afectado”. 
Desde su archivo fotográfico establecen una comparativa histórica, cotejando la situación de los mismos tramos en los años 90 y la actualidad. De este modo se entiende perfectamente que la transformación del Camino ha sido radical, y que la estructura de las vías tradicionales, sean calzadas, veredas o corredoiras, ha sido destruida o enmascarada. Ahí están la calzada de Biville, completamente aterrada, o los escairos o poldras de Peruscallo que sorteaban el agua, prácticamente desaparecidos bajo la nueva capa. 
Reacciones 
A raíz del debate suscitado en las redes sociales, donde la mayoría de los opinantes condena la actuación, sintiendo dolor e indignación por el daño causado a un patrimonio común, no ha faltado quien crea que este tipo de intervención es similar a la que hacían los romanos para mantener sus vías, aunque aquellas, no lo olvidemos, estaban concebidas para el paso de carros y cabalgaduras con carga, no solo de peatones. En efecto, la visión y puesta en valor de las calzadas descarnadas, caso de que existieran los enlosados, es algo más propio del Romanticismo en adelante, y la capa de rodadura sobre las piedras estaba formada por lo que más tarde se ha denominado macadán. Pero este sistema constructivo no incluía cemento Portland, ni áridos artificiales, sino naturales de diferente grosor. 
Hemos contactado con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Lugo y su presidente, Ángel Trabada, aun reconociendo que puede haber habido algún exceso, y cuestiones opinables en las soluciones adoptadas, considera “que lo prioritario es la seguridad del peregrino, sacarlo de la carretera, aunque sea por caminos alquitranados”. Además, recuerda que el Camino de Santiago también es una vía de servicio para los vecinos, que tienen en él casas y propiedades, y que “aunque a algunos les guste el barro, los caminos hay que repararlos”. 
También recabamos la opinión de Manuel Barán, presidente de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago, y además sarriano, por lo que vive en proximidad lo que ha ocurrido en el Camino Francés. 
A propósito del caso de A Fonsagrada, dado que la AGACS forma parte del Foro del Camino Primitivo, condena totalmente lo que se ha realizado. Al trasladarnos al Camino Francés, nos desvía hacia la denuncia judicial que han interpuesto a raíz del corte del Camino en Sarria, por el desmontado de la Ponte Ribeira, un asunto que ya trae cola. Al regresar al foco que nos ocupa, reconoce que aunque acaban de hacer junto con la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (APECSA), que tampoco ha dicho ni mu sobre esta cuestión, una marcha entre Sarria y Portomarín para conmemorar el XXV Aniversario del Xacobeo, discutible celebración por cierto, por el momento no han presentado ninguna protesta en firme. No obstante, al entrar en el Facebook de la asociación, algunos socios sí que han criticado el uso de cemento para “reparar” el Camino Portugués; ¡otro frente abierto! 
La respuesta de la Axencia de Turismo, muy en la línea política, ha consistido en echar balones fuera, indicando que ellos respetan escrupulosamente lo que les ordena la Dirección Xeral de Patrimonio, que es quien autoriza y supervisa la obra, añadiendo que los peregrinos demandan estas mejoras, y están encantados de que el Camino no esté hecho un barrizal (o blanco, o negro, al parecer no hay término medio). 
Icomos, que precisamente acaba de emitir un informe demoledor sobre el impacto de la mina de Touro sobre el Camino Francés, llegando a indicar que el Camino podría perder su condición de Patrimonio Mundial si la Unesco considera esta valoración, ahora tiene aún más argumentos para reafirmar esta postura, aunque tendremos que esperar su resolución ante la denuncia trasladada por el Foro del Camino Primitivo. 
Intentamos también, sin éxito, contactar con el Xerente del Xacobeo. 
En cuanto a la Dirección Xeral de Patrimonio, a través del Subdirector Xeral de Conservación e Restauración de Bens Culturais, Manuel Chain Pérez, nos transmite que por el momento “no tienen una visión oficial”, ya que ni se ha abierto un expediente informativo, ni han recibido denuncia alguna en tiempo y forma, ni existen, por lo tanto, actas de inspección. Las obras efectivamente están autorizadas por la DXP, con el aval del Consello Asesor dos Camiños de Santiago, y se entiende que se han realizado conforme al proyecto técnico en su día autorizado. Y en virtud de este permiso “no debería haberse utilizado hormigón en la pavimentación, como parecen dar a entender las redes sociales, ni debería haberse dañado valor cultural alguno presente en el Camino”. Además, han recibido de la Axencia de Turismo un informe de ejecución en el que las obras parecen ajustarse al proyecto autorizado. 
Nuestra conclusión 
Aquí lo que subyace, ya desde hace unos años, exactamente desde que la Axencia de Turismo de Galicia arrebató al Xacobeo, ahora además integrado en su área, la batuta en lo que se refiere al mantenimiento de los caminos jacobeos de Galicia, es un cambio de modelo. Con anterioridad se intentaba, en consonancia con lo que se venía haciendo desde los años 90, aplicar técnicas tradicionales para la recuperación del Camino, cuya traza coincide con diversas tipologías viarias, y con tramos que mantienen características históricas (calzadas) o etnográficas peculiares (anchos, firme, disposición de muretes laterales, marcas de rodada, tramos empedrados, sistemas de poldras para superar tramos anegados, pasos de invierno, etc). 
Sin embargo, desde que la Axencia aplica su propia metodología (ya resulta chocante que una agencia de turismo se encargue de obras que afectan directamente al patrimonio cultural), se ha optado por convertir el Camino, para evitar gastos de mantenimiento, en una homogénea pista forestal, con mezcla de cemento y mucha zahorra artificial, utilizando también en ocasiones tuberías y otras piezas de hormigón prefabricado para canalizar las aguas. En ciertos tramos en pendiente, y en todos los pasos próximos a viviendas, la solución adoptada ha sido el hormigón lavado, ya presente en muchos lugares. Antes se intentaba mantener un firme terroso, con lechos de grava para favorecer el drenaje, y se intervenía poco cuando el Camino discurría sobre un fondo de roca, con sus marcas de rodada, y respetando las calzadas. Para las canalizaciones, y en ciertos pasos con problemas de agua, se utilizaban lajas de piedra pizarrosa o adoquín granítico, en función de las tipologías de cada comarca. Si bien el adoquín no es un elemento tradicional, y tiene una impronta urbana, al menos se integraba sin grandes estridencias. 
En todo este proceder subyace una realidad, que no es otra que la creación de un neocamino, alejado de su realidad y concepción tradicional, en el que se busca satisfacer una necesidad imperiosa a la que se tienen que supeditar todas las actuaciones: dar respuesta al turismo de masas. Esta nueva filosofía de la Xunta, en ocasiones envuelta en el ropaje de favorecer la accesibilidad, es la que está propiciando una absoluta transformación en la facies histórica de los caminos jacobeos de Galicia, que ya no responden al concepto de itinerarios para peregrinos, ni siquiera para senderistas, sino para turistas que caminan con botines de paseo o sandalias en vez de botas. Si realmente esto es lo que deseamos, podríamos tirar por la calle de en medio y, directamente, convertir el Camino de Santiago en una pista de tartán (mejor no damos ideas). Lo peor es que a este paso, los peregrinos que pretendan pisar vías tradicionales, buscando la “autenticidad”, acabarán marchándose a Asturias, a la Vía de la Plata, a los caminos mozárabes o a Francia, país en el que, desde luego, a nadie se le ocurriría echar cemento sobre un GR. 
Al final el culpable de los excesos, como ocurrió con el célebre maquinista del accidente ferroviario de Angrois, va a acabar siendo el palista, al que sin duda se le fue la mano con el cemento. Será un buen modo de sacudirse responsabilidades, porque las evidencias son mayúsculas, al estilo de Arabia Saudí".

Asimismo, el mencionado Ricardo Polín, gran defensor del Camino Primitivo y su patrimonio, se lamentaba amargamente de esta situación en A calzada e o Camiño Primitivo, artículo publicado en La Voz de Galicia del 28-5-2016:
¿Quién diseña la "mejora" del Camino de Santiago —Patrimonio de la Humanidad— con total impunidad? Manuel de Paradavella, un sabio nonagenario, me enseñó que el antiguo sendero había sido perfectamente "acondicionado" por nuestros antepasados; ellos resolvían los desafíos topográficos y logísticos con sentido común, dejando constancia de esa experiencia en símbolos materiales e inmateriales plasmados en hermosas palabras para la posteridad. Ahora, la misma Administración encargada de salvaguardar esta red de caminos envía excavadoras a la senda, la cubre de grava, borra el pasado y entierra o allana la memoria inscrita en esos viejos trazados. A medida que la máquina avanza, sepulta todo rastro del pasado, mutila el trazado arqueológico y crea una nueva ruta sin vida: despojada de historia, despojada de palabras. Mi madre lo llamaría "trabajo de vagos". Yo lo llamaría —como el profesor Alonso Montero— obra de "incompetentes que, encima, cobran por ello". 
Nuestros abuelos contaban con camineros dedicados a estas tareas. Desbrozaban la maleza a mano, cavaban canales para drenar las aguas de crecida, recolocaban las piedras de los muros, podaban los árboles y construían pasos sobre las acequias... Y el camino seguía siendo rústico, antiguo, auténtico y rebosante de vida. Lejos de restaurar la ruta histórica allí donde ha sido invadida, la administración pública gasta dinero puliendo estos viejos caminos hasta hacerlos irreconocibles incluso para sus propios creadores.  

Nos enorgullece haber logrado que la UNESCO pusiera el Camiño Primitivo en el foco de atención mundial. Ahora, los ojos están puestos sobre nosotros. Dejad el Camino con su carácter tradicional intacto. Devolved su gestión a la Consejería de Patrimonio Cultural —retiradlo inmediatamente del departamento de Turismo— y destituid sin demora al equipo técnico que está provocando este desastre. Quieren hacernos creer que el trazado de la ruta es meramente funcional, irrelevante; un simple sendero recreado. Eso es mentira. Ese es el precio, no el valor. La vía en sí misma es la esencia del itinerario cultural y del paisaje histórico; es el factor clave que permitió obtener este prestigioso reconocimiento de la UNESCO. La ley es clara al respecto: se trata de un bien público de carácter cultural, clasificado como territorio histórico (inalienable, imprescriptible e inembargable). Además, el informe de ICOMOS-España de 2007 advertía que "las autoridades deben esforzarse con el máximo cuidado por preservar su trazado físico y los demás bienes muebles e inmuebles que lo integran". 
Amigos de A Fonsagrada: están alterando el rostro de lo que los asturianos llaman el "viejo camino real a Galicia", la ruta jacobea más antigua del mundo. No permitamos que la ambición nos ciegue. La codicia conduce a la ruina. El padre del escritor César Antonio Molina —natural de A Coruña y gran amigo de las rutas jacobeas— solía decir: "Caminemos; todo se resuelve al caminar". Su hijo destaca que "caminar es la mejor forma de pensar, de meditar, de escribir, de componer poemas...". Sin embargo, el efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual, no el frío metal de una excavadora ni la obra de burócratas con corazón de hierro. A medida que la máquina avanza, sepulta las huellas del pasado y crea una nueva ruta despojada de historia. 
Nuestros abuelos abrían el camino a mano, cavaban canales de drenaje, recolocaban piedras, podaban árboles... 
El efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual".

Un poco más adelante veremos un curioso detalle en un elemento destacado del patrimonio etnográfico


Observemos cómo se ha tenido a bien respetar el espacio debajo de este hórreo de cubierta vegetal, de los poquísimos que quedan así en nuestros días


Hórreo de teito de palla, como suelen denominarse, con pés o pegollos de madera, cuya cubierta requiere arreglos periódicos frecuentes: es la labor de teitar

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

No siempre queda exactamente igual, lo que tiene su especial atractivo y singularidad, este era su aspecto hace ya unos años, cuando aún no se había alicatado su entorno


Hórreo de planta cuadrada cuya cubierta tiende a ser circular. Debajo se acostumbra a almacenar enseres y aperos


Un detalle del pico o moño; detrás asoma la copa de un espléndido teixo


Es uno de los elementos más fotografiados del Camino de Santiago a su paso por Baleira. En La Voz de Galicia del 9-12-2021 encontraremos un excelente artículo sobre la restauración emprendida por sus propietarios. Compartimos el texto más o menos bien traducido (recalcamos, los conocedores de gallego lean el texto original):
"En la montaña lucensem una zona especialmente salpicada de hórreos —construcciones tradicionales cada vez más escasas, a pesar de que solo en A Fonsagrada se conservan más de cuatrocientos— destaca el conocido como el «símbolo da Fontaneira». Se trata de un hórreo situado en esta parroquia de Baleira, en la carretera hacia A Fonsagrada, que ha sido restaurado recientemente.
Este hórreo —que durante años sirvió como despensa familiar, almacenando alimentos para afrontar los largos y rigurosos inviernos de montaña— vuelve a lucir tan bien como en su época de esplendor. La estructura se encontraba en un estado de deterioro lamentable, pero los propietarios decidieron restaurarla respetando los materiales y métodos constructivos tradicionales, empleando paja y madera. Una combinación de arduo trabajo, tiempo, determinación e inversión dio como resultado la restauración de un hórreo de montaña tradicional, para el disfrute no solo de los propietarios, sino de todos los que por aquí pasan".

Dados los gastos que ocasiona su mantenimiento se ha colocado una hucha para depositar donativos que los sufraguen


Detalle de la estructura de tablas de la pared del hórreo


Debajo y a cubierto, ruedas de un pequeño carro do país, restos de arados, haces de varas, etc.


La subidoria o escalera de piedra. El hórreo era la despensa que garantizaba la supervivencia de las comunidades campesinas, albergando fundamentalmente el grano panificable, para lo que se necesitaba un lugar elevado al que no pudiesen subir los roedores al granero, ni tampoco resultar afectado por la humedad, que echaría a perder lo guardado


Pero sin duda lo que más ha de llamar la atención es su cubierta vegetal. Esta es otra foto anterior a su restauración, con el suelo recién hormigonado


Este sistema de cubierta era propio además de las cabañas de los castros, por lo que es muy antiguo. En la actualidad quedan además muy pocos teitadores que arreglen estos elementos en grave peligro de desaparición. Uno de ellos es Manuel Monteserín Santín, entrevistado en La Voz de Galicia el 30-8-2026 (ver su vídeo). Otro es Juan González Abella, a quien entrevista Marina Regueira en El Progreso del 5-10-2025 con motivo de un curso de aprendizaje de este oficio. De él compartimos el reportaje que le dedica el Diario de León del 3-8-2020, encabezado con su frase "El teitador de pallozas y hórreos se muere si no le ponen remedio":
"Juan González Abella es uno de los últimos teitadores de pallozas del Bierzo. Un profesional de un sector que languidece y que se salva gracias al empeño de particulares y administraciones, que se niegan a dejar perder un legado ancestral. Juan es de Burbia, dirige una empresa que se llama Construpiedra y estos días de verano trabaja duro en varios proyectos de restauración de estas milenarias construcciones. A pesar de las dificultades para la continuidad de estas enseñanzas, Juan tiene un discípulo, Santos Neira, que trabaja con él en estas lides de saber techar pallozas con paja de centeno.  
—¿Cuántos años lleva trabajando con las pallozas?
—Llevo 25 años.  
—¿Y supongo que los encargos no sólo serán sólo del Bierzo, porque sería la ruina empresarial, claro?
—Sí, de fuera, de todos lados.     
—Trabajáis mucho para las administraciones.
—Mucho para la Xunta de Galicia. Llevamos por ejemplo el mantenimiento de la zona del Cebreiro, que es donde más trabajamos. Estamos especializados en restauraciones.    
—Lo último en Campo del Agua, donde hay mucha labor por hacer.
—Sí, en la palloza en la que estamos ahora trabajando empezamos por limpiar el suelo, ya que estaba todo a monte y levantamos los muros caídos de dos metros de alto. Vamos restaurando lo que está mal; y lo que está en pie, rejuntamos la piedra.  
—Lo difícil de todo esto es que hay que conseguir el centeno...
—Sí, la paja del centeno, que es lo más difícil. Este año se supone que habrá buena cosecha de centeno. El año pasado no sirvió, y al no existir centeno, por eso este año estamos más en lo que es la restauración de muros. De no ser así, hoy tendríamos que estar haciendo hórreos. 
—¿Y porqué no sirve ese centeno? 
—Porque era muy pequeño y débil. El año pasado no servía. Quedó pequeño y malo por falta de agua. Pero este año, según el que lo cosecha va bien. 
—¿Tenéis que plantar centeno cada año? 
—Nosotros no nos dedicamos a eso, a plantar. Se dedica otra gente, se lo encargamos y ya nos lo dan preparado para el teito. Sólo repasarlo un poco y ya está. 
—¿Y eso dónde lo compráis, en tierra de campos, en León, en Castilla? 
—Eso, en Vega Magaz, en la zona leonesa de La Cepeda. Lo hacen allí unos chavales que llevan toda la vida con eso. Su padre se lo dejó a ellos y ellos siguen. 
—Entonces, esto es también como una especie de economía circular. Dependéis unos de otros en el tema de las pallozas. 
—Sí. Este año hicimos también dos obras del centeno que cosecharon ellos mismos. En la zona de León quedó mala la cosecha, pero por Galicia aún servía. Y entonces hicimos obra en Fonfría y Piornedo, donde cosecharon allí la propia paja. 
—En esa zona de Galicia están recuperando mucho y bien las pallozas y se preocupan por estos temas. 
—Sí, Piornedo es de los pocos pueblos que quedan pallozas y esta bastante bien cuidado.ç 
— ¿Y en el Bierzo hay mucho campo? 
—En el Bierzo está Balouta, a donde iremos a finales del verano a darle un repaso a las cumbres de las pallozas. Está Pereda y también un poco las de Carracedelo. También los castros de Chano y tampoco hay mucho más. Y en Campo del Agua, donde hace 15 años hicieron la última y ahora, a ver si ayudan a teitar esta que estamos con los muros y esperamos el tejado. 
—Sí, porque un teito de palloza, ¿cuánto cuesta? 
—Sí cuesta, calcúlale 200 euros el metro cuadrado. Es muy laborioso, es todo a mano. La paja de centeno ya te sale el metro cuadrado a unos 70 euros. Luego está la madera, la mano de obra, que hay que hacer las cuerdas, porque va todo atado. 
—Las enseñanzas que ahora domina ¿quién se las pasó? 
—Me enseñó a teitar un señor de Chan de Villar, Manolín. Se jubiló a los 57 años por problemas de la profesión, se le dormían las piernas. Y luego ya quedé yo y Santos Neira está ahora con nosotros, ya que fue el único que salió del curso que dio el Consejo Comarcal. 
— ¿En el Bierzo estáis sólo vosotros? 
—Sí, hay uno en la zona de Puente de Domingo Flórez que no conozco aunque ví en un video por La Cabrera, y también Chis hace un poco. En Piornedo hay otro par de ellos. De Burbia nosotros, en la empresa estamos seis y esto lo hacemos dos. 
—¿Cómo ve el futuro, hay posibilidades en este campo? 
—Esto se muere (risas) si no se pone remedio. Sí, porque es muy caro y perenne. 
—¿Cuánto dura un teito? 
—En zonas difíciles de temperatura y otros está por los veinte años. Es una inversión cara. 
—Y claro, ¡lo de innovar en este campo, rompería la esencia de la tradición! 
—Sí, lo auténtico es lo que es. Hay quien me pide poner chapa en la palloza, pero por orgullo, por la tradición, yo al menos me niego en rotundo. 
—¿Habrá relevo generacional en esta profesión ya en dificultades? 
—Sí habría seguimiento si hubiera trabajo. Si se siguen restaurando siempre habrá quien las haga. Abogamos por mantener estas tradiciones. El año pasado tuvimos con nosotros un becario todo el verano, aprendiendo 
—¿Qué proyectos tiene en cartera? 
—Tenemos mucho trabajo en hórreos, porque los están subvencionando en la zona de Galicia. Les dan hasta 12.000 euros de subvención. 
—Es clave la ayuda pública. 
—Sí, lo es. Es muy importante, porque de lo contrario sería imposible mantener esto. En privado es más difícil que se gasten 200 euros el metro cuadrado en un tejado. Hay un hórreo en la zona de Campo del Agua que estamos mirando para restaurar y sí es verdad que es una pena que se pierda, porque es único  
—Una obra suele traer pareja otra obra cercana, es como que se contagia la necesidad de restaurar ... 
—Sí. Nosotros hacemos un trabajo único y es verdad que sale el trabajo cuando nos ven haciendo una obra. El que necesita hacer una obra de estas nos busca".

Salimos pues a la carretera LU-530 de nuevo, tal y como indica el siguiente mojón, yendo bien arrimados a esta vereda izquierda


Hay bastante visibilidad en un tramo recto y solamente caminaremos unos metros por el arcén. Fijémonos en las profundas cunetas a ambos lados y en los trabajos de ensanche efectuados a ambos márgenes la calzada


Hay también algunos badenes, los cuales fueron reformados ante las quejas vecinales. Las señales anuncian la salida de A Fontaneira


Dejamos la carretera aquí, tomando el ramal que sale a la izquierda


Es el camino que comunica con el pueblo de Pandelo siguiendo toda la cresta de A  Serra das Penas en dirección sur


Hay una pequeña cuesta y al fondo vemos el cementerio, donde está enterrado Florencio da Fontaneira, fallecido en 1986, como nos recuerda La Voz de Galicia del 27-1-2019, ofreciéndonos estos datos con motivo de una nueva recopilación de su repertorio:
"El año 2014 marcó el centenario del nacimiento de Florencio dos Vilares, fallecido en 1986. Su lugar de nacimiento pertenece —en términos eclesiásticos— a la parroquia de Piñeira, en A Fonsagrada, aunque se encuentra dentro del municipio de Baleira. 
En esa aldea vivían sus padres, que trabajaban como aparceros. Florencio emprendió su propio camino a una edad muy temprana y terminó siendo acogido por una familia de A Fontaneira —también en Baleira—, con la que convivió durante al menos veinte años. Allí falleció y allí está enterrado, en el panteón de dicha familia. 

Central Folque ha publicado un libro-disco que incluye grabaciones realizadas por Antón Santamarina y Dorothé Schubarth entre 1979 y 1981. La obra, presentada en A Fonsagrada, reúne una amplia selección del repertorio de este hombre extraordinario".


Atentos a la concha y la flecha que tenemos enfrente, colocados en una piedra sobre la pared terrosa que delimita el Camino


Antes de llegar al cementerio, donde fue homenajeado Florencio López Fernández el 11-4-2023, al cumplirse 109 años del nacimiento de este "juglar popular de memoria imperecedera", dejaremos el asfalto para seguir este sendero que sale a la derecha


He aquí el mojón que nos lo señala. Hay un tramo de hierba y luego sigue el suelo de tierra, paralelo a la carretera pero a cierta distancia de ella que, pasando a la derecha del camposanto, sigue por el Monte das Cruces, topónimo que puede referirse a sus encrucijadas camineras o a la existencia de cruceiros o de un antiguo viacrucis, como era habitual en estos lugares


El Camino sigue siendo llano y pasa junto a la explanada de aparcamientos del cementerio


Más allá de la carretera volvemos a ver el Alto de Carballín, cerca de cuya cima pasaremos siguiendo ruta hacia O Cádavo, la capital del concello de Baleira


 Más al norte, otra vista del Monte de Penas, con el pueblo de este nombre


El caserío de Penas se extiende linealmente a lo largo del camino que lo comunica con O Cádavo y con la parroquia de Cubilledo


Y ya pasamos junto al cementerio, que queda a nuestra izquierda, donde reposan los restos de Florencio da Fontaneira, del que también queremos compartir la ficha biográfica que hallamos en la web Fonsixgrada del Instituto Fontem Albei de A Fonsagrada:
"Nombre: Florencio López Fernández (Florencio dos Vilares)

Fecha de nacimiento: 13 de abril de 1914

Natural de: Pin, parroquia de Bruicedo (A Fonsagrada)

Las primeras contradicciones sobre su biografía surgen en torno a la naturaleza de su ceguera: algunos afirman que nació ciego, mientras que otros la atribuyen a un episodio de viruela sufrido durante la infancia. En sus primeros años, también padeció una parálisis que le acompañó toda la vida, obligándole a valerse de bastones para desplazarse.

Vivió con sus padres y hermanos en su aldea natal hasta finales de 1927. Por aquel entonces, la familia se trasladó a Os Vilares de Piñeira, en la parroquia de Cubilledo (municipio vecino de Baleira). Cuando Florencio tenía 14 años, sus padres lo enviaron a estudiar con Xosé Santamaría —conocido como O Cego de Baleira — para que aprendiera a cantar y a tocar el violín, asegurándose así un medio de vida. Hay quienes sostienen que Santamaría fue un gran maestro para él, mientras que otros afirman que la relación no prosperó y que Florencio optó por una formación autodidacta.

Tras la muerte de su hermano Pascasio, fue acogido por Lucita y Manuel —un matrimonio de agricultores de A Fontaneira (Baleira)—, con quienes convivió durante los últimos dieciséis años de su vida; hecho que hizo que muchos lo conocieran como O Cego da Fontaneira

Falleció en 1986, a los setenta y dos años de edad. El matrimonio conservó su violín hasta que este acabó en el lugar donde se custodia hoy en día: el Museo Etnográfico Comarcal de A Fonsagrada".

Un pastor eléctrico separa el Camino de los prados de pasto, donde las vacas observan apaciblemente el paso de los peregrinos

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Es un muy agradable paseo por la campiña, a punto ya de meternos en el piñeiral


Es el Camino al Monte do Trabeiro que sigue llaneando hasta que, al principio imperceptiblemente, empieza a bajar


Cuando vinimos, se acababa de echar en este tramo una pista de zahorra


La actual pista hace un poco de curva a la derecha...


Aquí se ve además que se acababan de ensanchar los márgenes y hacer cuneta a la izquierda, 'domesticando' la vieja senda que pasaba por Os Carreiriños

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

El Camino unos años más atrás en este mismo lugar


Aquí, entrando en el pinar, se nota más la bajada, suave pero prolongada, toda recta


Dejamos la zona poblada y nos adentramos en el piñeiral


No hay mayor riesgo de pérdida pero siempre bien que un mojón confirme que estamos en el camino correcto


Vista a la izquierda del profundo, estrecho y boscoso valle del Rego do Trabeiro, cerrado al este, a nuestra izquierda, por A Serra das Penas. Al sur vemos el Pico Redondo (771 m) y el pueblo de Xestoso, que pertenece a esta parroquia de A Fontaneira


Sigue la bajada toda recta entre los pinos, perdiendo altura rápidamente

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Grupos de peregrinos coinciden en estos últimos kilómetros hasta llegar a O Cádavo, donde la mayoría suelen pernoctar. Otros, aunque continúen hasta Castroverde, muy posiblemente harán un alto


De frente, asoman las estribaciones de A Pena Ferrolla (924 m), al oeste del valle del Rego do Trabeiro


Seguimos cuesta abajo y en recto por la senda principal sin hacer caso a ramales secundarios que salen a izquierda y derecha


Se ven rodadas de tractores de servicio a las fincas y vehículos forestales o de mantenimiento del Camino


Un poco más abajo, enlazando con otra pista, se irá acabando el descenso. Un mojón nos indicará ir a la derecha por el Monte do Trabeiro


Vemos ahora, a la derecha de A Pena Ferrolla, A Pena de Parada (922 m). A su derecha el Camino, que coincidirá otro tramo con la carretera, la dejará para dirigirse hacia O Cádavo por el Monte da Matanza


En este lugar, podemos detenernos un instante para contemplar el paisaje al sur

Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán

Contemplamos otra hermosa vista del valle del Rego do Trabeiro, que se abre al valle del Neira, O Val do Neira, con A Serra de Fontoira y A Serra de Calamouco en lontananza


En primer término, Xestoso. Más allá son los bosques de A Pandela y O Navarego. Los ríos no se ve pero se reconoce su curso en la confluencia de las laderas de las montañas


Nos acercamos al collado entre A Pena de Parada y el Alto de Carballín, al que llegaremos por una vereda peatonal paralela a la carretera, que cruzaremos al llegar arriba, dirigiéndonos al Campo da Matanza, topónimo que la historia o la leyenda han asentado en el lugar en el que se cuenta de una cruenta batalla en torno a los años del descubrimiento del sepulcro de Santiago, en la antesala de O Cádavo, la capital del concello de Baleira, a una hora de camino desde aquí, poco más o menos




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu visita y contribuir con tu comentario... Únete a la Página Oficial en Facebook para descubrir nuevos contenidos....Ultreia!