| A Fontaneira bajando del alto que lleva su nombre. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
El tramo desde el Alto da Fontaneira (936 m) hasta A Fontaneira se hace por la carretera de Lugo (LU-530) que, inaugurada en diciembre de 1894, se superpuso en este tramo al viejo Camino. Ensanchada y mejorada entre los años 2005 y 2009, esta es una foto de hace unos años, cuando se caminaba por el arcén
"La Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria ha iniciado este jueves los trabajos de campo en la Cova dos Mouros, en el municipio lucense de Baleira, para tratar de obtener la mayor información posible sobre el yacimiento arqueológico e intentar ponerles fecha a las pinturas rupestres halladas en el lugar.
El delegado territorial de la Xunta de Galicia, José Manuel Balseiro, acompañado por técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio ha visitado Baleira para conocer cómo se están desarrollando esos trabajos por parte del equipo de arqueólogos encargado, el Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste, Arqueoloxía, Antigüedade e Territorio (GEPN-AAT), de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).
Las investigaciones están siendo dirigidas por el catedrático de Prehistoria Ramón Fábregas Valcarce, aunque las excavaciones están siendo coordinadas por Carlos Rodríguez Rellán, con un equipo de asesores de la USC, de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) y de la Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia (Pontevedra).
La Cova dos Mouros está situada en A Fontaneira, en la cima del Monte das Penas, a unos 867 metros de altura, y tiene 20 metros de profundidad.
En su interior fueron localizados el pasado año once paneles pictóricos de gran interés, fechados entre los años 5.000 y 1.000 a.C, entre el Neolítico y la Edad de Bronce, según un estudio preliminar encargado por Patrimonio.
Ese estudio concluyó que entre los paneles puede hallarse un "ejemplar único de la historiografía, denominado pintura esquemática".
La espadaña, al igual que la mayor parte de la iglesia, responden a las reforma total del santuario en el siglo XVIII en base a la que fue la pequeña capilla del hospital, dedicada a Santiago, advocación que continuó la parroquial
Y aquí tenemos una encantadora vista del valle del Neira en su comienzo, entre A Serra das Penas al oeste (derecha) y el Monte da Pasada (961 m) al este, sobre A Lameira
Entre los árboles y cuesta abajo vemos un caserío, un poco apartado del cogollo del pueblo. Al fondo es Pena Forcada (853 m), extremo meridional de A Serra das Penas
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Aquí vemos la casa y sus dependencias con los árboles menos crecidos. Las sierras de Portelo, Fontoira y Calamouco señalan la frontera, al sur, con el concello de Becerreá. Ahí destaca el Alto da Serra (1.045 m)
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Se acaba la vereda separada de la carretera por guardarraíl pero tenemos buen espacio para caminar apartados del paso de vehículos
La iglesia conserva la disposición este-oeste de los santuarios medievales, con la cabecera mirando al amanecer y la portada principal, la occidental, al atardecer. Sin duda tuvo que ser de lo edificios saqueados e incendiados durante el asalto francés que arrasó A Fontaneira en 1809, cuando las tropas napoleónicas del mariscal Soult perseguían a las del británico Sir John Moore en su huida hacia A Coruña, castigando la resistencia local que tuvieron en el Alto da Fontaneira, por lo que hubo de ser reconstruida otra vez
"El municipio de Baleira cuenta con dos nuevas rutas de senderismo en el entorno del Camino Primitivo y que atraviesan lugares de importancia patrimonial o paisajística como A Cova dos Mouros –un enclave de arte rupestre– o senderos relacionados con prácticas y oficios tradicionales. Así lo indicaron ayer el alcalde de Baleira, Ángel Enrique Martínez-Puga, y el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Javier Arias, en representación de la Adminitración autonómica, que destinó un total de 65.000 euros a esta iniciativa.
La ruta de A Fontaneira, de 12 kilómetros de recorrido, parte del alto del mismo nombre. "Trátase dun lugar ao que vén moita xente para ir visitar a cova", indicó Julio Fernández Pin, gerente de la Casa Bortelón. De ese modo, y tal como añadió el técnico encargado de diseñar el proyecto, Iván Pereira, "as familias poden chegar co coche a este punto e facer unha ruta circular, asequible", añadió.
Esta ruta atraviesa otros lugares de interés etnográfico, como los molinos de Penas y Estornín. El delegado también explicó que las actuaciones incluyeron la mejora de la accesibilidad de A Cova dos Mouros, "de maneira respectuosa coa contorna", matizó Pereira.
La otra ruta, de 15 kilómetros de longitud y también circular con el punto de inicio en O Cádavo, recibe el nombre de As Loras, en referencia al aro doblado que se sitúa en el centro del yugo y que sirve para sujetarlo al arado o al propio carro.
Cuenta Pereira que los caminos de As Loras eran utilizados por los vecinos para acceder a la zona de O Carballal, "onde recollían as canas dos carballos, que despois cocían para facelas flexibles e fabricar esas pezas". De allí salían "loras" con fama, que vendían sobre todo en la feria de San Froilán en Lugo, pero también en Castroverde y en otros mercados de la zona.
Las dos rutas se encuentran en un punto, para dar opción a aquellas personas más entrenadas en sumar 27 kilómetros por esos caminos que rozan los 1.000 metros de altitud. "Son lugares de gran valor paisaxístico, moi atractivos", añadió el alcalde".
JHS MARIA Y JOSE 1888Juan Mª dela Sota me hizoLUGO
"Juan María de la Sota fue un fundidor de campanas de Lugo. Las campanas que aparecen en este trabajo van desde el año 1880 a 1917. Hay constancia de un contrato firmado por Juan María de la Sota donde dice: “Yo, el fundidor de campanas Juan María de la Sota, vecino de Lugo, fundí una campana nueva para Santa María de Fijós, de peso de 107 libras castellanas, tomando en cuenta otra vieja de igual peso… y, para que así conste, firmo la presente en San Juan del Campo a 18 de abril de 1882”.
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
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Los peregrinos, que solían cruzar aprovechando la visibilidad a la altura de la iglesia. Pocos sucumbían, por mucha prisa que llevasen, a la tentación de un merecido tentempié y descanso
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Unos llegaban y otros se iban, así transcurría la mañana y buena parte de la tarde. En Tabernas en perigo de extinción (tabernas en peligro de extinción), Pilar Cheda repasa para el periódico El Progreso este y otros casos de cierre de bares y tascas veteranos, sobre todo en el rural gallego. Compartimos sus consideraciones generales y el caso concreto de Casa Bortelón de A Fontaneira (para quienes entienden el gallego recomendamos la edición original, sin traducir):
"La cultura de tabernas de Galicia es única, y los gallegos se enorgullecen de saber apoyarse en la barra mejor que nadie, pero esto podría estar cambiando. El número de bares disminuye y corremos el riesgo de perder una seña de identidad: la taberna rural.
Desde 2010, España ha perdido el 17 % de sus bares, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), que registró 168.065 establecimientos en 2023 frente a los 202.720 de 2010. El descenso en Galicia superó la media nacional en términos porcentuales, con 3.876 bares menos, lo que supone una caída del 23,5 % del total. En cuanto a los cierres, la región gallega solo se ve superada por Madrid (26,3 %) y Castilla y León (24 %).
Entre los negocios que han echado el cierre, la devastación ha sido especialmente llamativa en los pueblos, donde las tabernas tradicionales —esos lugares donde se podía pedir desde una copa de vino hasta un paquete de arroz— han ido cerrando sus puertas una tras otra. No hay relevo generacional, ni entre los taberneros ni entre la clientela, y estos establecimientos que tanto animan la vida de los pueblos corren ahora peligro de extinción.
Los que sobreviven no lo hacen por beneficio económico, sino por el amor de sus dueños al oficio; son muy conscientes de que cerrar la taberna del pueblo supone eliminar un punto de encuentro vecinal, un estadio donde ver el fútbol, una tribuna de debate para arreglar el mundo, un centro de salud para el alma o un espacio de relax para desconectar tras la jornada laboral. (...)
Los vecinos de A Fontaneira, en Baleira, comparten el mismo sentimiento desde que Julio Fernández Pin cerró Casa Bortelón. Él explica que se jubiló por invalidez, y con gran pesar. "Me costó mucho cerrar, pero no podía seguir trabajando en el bar. Los vecinos lo echan de menos porque ya no quedan otros, y también los peregrinos, que solían parar a tomar una tortilla o un bocadillo y ahora tienen que caminar otros cinco kilómetros para llegar al establecimiento más cercano, en O Cádavo".
Durante 20 años, Casa Bortelón fue un "punto de encuentro. Siempre había mucha actividad; no cerré por falta de clientes: venía gente no solo de A Fontaneira, sino de muchos otros lugares", recuerda el propietario.
Hubo una época en la que era un punto de encuentro para jugar a las cartas. «Más tarde, esa costumbre fue desapareciendo a medida que los jugadores fallecían. La gente adquirió el hábito de pasarse los fines de semana a tomar un vino o comer algo. No era nada sofisticado, pero a la gente le gustaba, y el cierre no sentó nada bien porque no se lo esperaban», explica.
Julio Fernández también echa de menos ese contacto diario con los vecinos, aunque no se aburre. «Ahora me dedico a la música. Siempre había querido aprender y estoy aprovechando que tengo tiempo. Empecé a tocar el acordeón hace un año, luego la flauta, y estoy encantado. Ya veremos si consigo tocar la gaita. Lo disfruto y me resulta muy relajante», comenta".
"Según la tradición, en el hospital residían un cura ciego, que escuchaba la misa desde una ventana de la Casa del Hospital, y dos monjas que fueron enterrados delante del altar mayor y cuyos restos aparecieron en la reforma que en 1980 se llevó a cabo en la iglesia".
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Aquí en la vereda izquierda la acera se hace un poco más ancha y presenta dos franjas, otra las de las louxas de pizarra cuadradas y otra las losetas de piedra granítica. Siguen los pilares con macetas jalonando el murete que separa la acera del rellano delante de las casas
Presenta adosado el forno donde antaño se cocía el pan cuando este se hacía en casa tras moler el grano en alguno de los cercanos molinos de los regos que aquí nacen, a un lado los de los valles del Neira y sus afluentes y al otro los del Eo y los suyos
Posiblemente la personalidad más relevante de A Fontaneira, aunque no nacida aquí, sea Florencio López Fernández, famoso músico popular, nacido en Pin, aldea de la parroquia fonsagradina de Bruicedo, de la que hablábamos, al tenerla a la vista, bajando a Paradavella por Os Oteiros desde el Real Hospital de Santiago de Montouto
"Florencio Lopez Fernández, el ciego de los Vilares, nació en el lugar de Pin, concello de A Fonsagrada el 12 de abril de 1914, era el quinto de ocho hermanos de una familia de labradores y ebanistas, él comienza una tradición de músico que no ha tenido continuidad en su familia.
La causa de la ceguera de Florencio fue la viruela que sufrió siendo niño, enfermedad que hizo estragos en la población infantil en épocas pasadas y que fue erradicada en España en los años 60. Como siempre sucede con las personas invidentes, sorprendia la capacidad de orientación que tenia para seguir los caminos y para ir solo a muchos sitios.
Después de sufrir la enfermedad, su padre lo envió a aprender a cantar y a tocar con otro ciego, ya que de aquella, un “lisiado” como Florencio tenia pocas oportunidades de conseguir ingresos si no era cantando o vendiendo coplas, Florencio fue aprendiendo a tocar el violin y a cantar, consiguiendo una gran habilidad, otra de sus capacidades era el buen oído que tenia, era capaz de aprenderse una melodía de oído e interpretarla.
Vive en A Fontaneira hasta los 14 años, cuando se marcha para Os Vilares de Cubilledo, de ahí el nombre de Cego dos Vilares, allí vivirá hasta los 56 años cuando regresa de nuevo A Fontaneira, es en Cubilledo donde aprende a tocar el violín, siendo su maestro Xoan Santamarta, músico ciego de Riotorto que es quien le enseña también las escalas.
O cego dos Vilares, también conocido como o cego da Fontaneira o Florencio da Fontaneira, fue una persona muy querida por sus convecinos y ha sido muy recordado desde que murió en 1986.
Iba por las aldeas donde lo llamaban, cantando romances e historias legendarias
Florencio es el último violinista del gremio de los ciegos cantores de coplas, que recorrieron las ferias de Galicia y comarcas limítrofes, solía ir acompañado por su hermano Pascasio, que era el copleiro, es decir, quien vendían las coplas.
La fama a un nivel más amplio le vino por sus grabaciones incluidas en el disco Recolleita Vol. I, en este disco compartía protagonismo con Eva Castiñeira, panderetera y cantadora de Muxía (A Coruña), en él interpretaba tocatas y cántigas magistrales de mucho valor musicológico.
Los lugares donde era mas conocido y estimado Florencio, eran A Fonsagrada, Baleira y Ribeira de Piquín, porque era la zona que mas frecuentaba, en esas zonas conocía casi todas las casas de casi todos los lugares, porque acudía muchas veces como visita o como amigo, cuando no como invitado especial.
Las coplas y romances que cantaba Florencio, estaban muchas veces basadas en sucesos reales, como el tema titulado tres casamientos en un día, que narra el caso, al parecer cierto y muy famoso a principios de siglo, de una abuela, su hija y su nieta que se casaron el mismo día y en la misma iglesia, este uso de la realidad, también se producía en el caso de los acontecimientos delictivos reales. Otro de los estilos de Florencio era el humor, en coplas como A danza, se guardan unas letras donde la ironía siempre está presente:
"As rapazas da Coruña, non é unha que son todas, votan dous pares de medias, para facelas pernas gordasCarmiña ten un tinteiro, cheo de tinta marela, déixame mollar a pluma, no teu tinteiro Carmela"
(Las chicas de Coruña, no es una, que son todas, se ponen dos pares de medias, para hacer las piernas gordas
Carmiña tiene un tintero, lleno de tinta amarilla, dejame mojar la pluma, en tu tintero Carmela)
"La Asociación de Funcionarios pola Normalización Lingüística, con la colaboración del colectivo Egeria, el diario El Progreso, la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Baleira, está detrás del homenaje que este miércoles se le rendirá en ese municipio lucense a "Florencio, o cego dos Vilares, Florencio dos Vilares, gran cantor popular y, quizás, el último ciego cantor de Galicia".
Los promotores de esta iniciativa tomaron la decisión de homenajear a Florencio da Fontaneira cuando se cumplen 109 años de su nacimiento y en la víspera del 37 aniversario de su fallecimiento.
El homenaje se celebrará en el día en el que se cumplen los 109 años de su nacimiento, en A Fontaneira, precisamente en el cementerio en el que reposan sus restos mortales. En el exterior del camposanto será colocada una placa con el mensaje: "Na memoria de todos os que xacen aquí, porque grazas a eles e elas, Galicia segue a ter cultura e lingua de seu".
En el nicho en el que reposa Florencio López Fernández será descubierta otra placa, que recordará que "Florencio dos Vilares, o Cego da Fontaneira, foi transmisor oral da nosa cultura e lingua, nos escenarios naturais das feiras e romaxes. Xograr popular de memoria imperecedeira".
El homenaje ha sido coordinado por Xulio Xiz, del colectivo Egeria, y está prevista la participación del director del diario El Progreso, Alfonso Riveiro; y Julio Fernández Pin, porque ambos conocieron a Florencio. También estará el presidente de la Asociación de Funcionarios para a Normalización Lingüística, Xosé González; y el secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García".
Dos días después, es Silvia Iglesia en el mismo periódico quien publica la emotiva crónica A memoria do cego resoa na Fontaneira, que también compartimos íntegramente y, como siempre, recomendamos que los conocedores del gallego lean en su versión original:
"Florencio López Fernández no nació cantante, sino que llegó a serlo gracias a otro ciego —como él mismo— que le enseñó el arte del violín, las baladas y las canciones populares. Nació en Pin, en A Fonsagrada, el 12 de abril de 1914; con motivo del 109.º aniversario de su nacimiento, resurgieron los recuerdos de quienes lo conocieron, así como la admiración de aquellos que saben de él a través de los relatos de otros.
El miércoles estuvo acompañado por quienes aprovecharon la ocasión para rendirle homenaje en un acto concebido para «reparar» y «devolver la dignidad». En el cementerio de A Fontaneira, donde reposan sus restos desde 1986, ya luce una placa que identifica el nicho de Florencio, honrando así al hombre que trascendió las foliadas de Baleira y A Fonsagrada con una música siempre impregnada de sabiduría y de un ingenio agudo y socarrón.
La iniciativa surgió de la Asociación de Funcionarios para la Normalización Lingüística y contó con la colaboración del colectivo Egeria, la Secretaría General de Política Lingüística, el Ayuntamiento de Baleira y El Progreso. Fue precisamente el director del periódico, Alfonso Riveiro, quien inauguró las presentaciones que sacaron de nuevo a la luz las historias del Cego dos Vilares.
Alfonso recordaba a Florencio —«el señor Florencio»— y cómo solía hacerle de guía siempre que el músico visitaba la casa de los padrinos de Riveiro (quien entonces era un niño) para atender algún encargo: «Salía a recibirlo cuando llegaba a la carretera; no había mucho tráfico, pero era peligroso y, aunque él se desenvolvía bien, temíamos que lo atropellaran», relataba el natural de Baleira, describiendo la rutina del camino de vuelta a la casa de Cribeiro, donde Florencio le decía: «Fonsiño, date la vuelta; de aquí en adelante ya conozco el camino».
También recordaba una de las pocas ocasiones en que Florencio mostró mal genio: aquella vez en que un conductor de autobús arrancó antes de que él hubiera logrado sentarse. Entonces sentenció: «A ese conductor le quedaría igual de bien una albarda a la espalda que el volante entre las manos».
Julio Fernández Pin —también de A Fontaneira— recordó anécdotas sobre el hombre; solía acompañar al músico ciego a bailes y fiestas, y relató cómo, «una noche, al regresar de A Lastra, agarró un arbusto de tojo y le prendió fuego para ahuyentar a los lobos que habían aparecido en el camino». Siempre llevaba consigo algo para encender fuego, recuerda Julio, pues era fumador, pero lo que más disfrutaba era contar historias, «entretenernos, tocar el violín y estar rodeado de niños».
Valentín García, secretario general de Política Lingüística, también se dirigió a los alumnos de la escuela de O Cádavo que visitaron el cementerio el miércoles, encomendándoles la tarea de mantener vivo el legado del Cego dos Vilares —«una figura de renombre en toda Galicia que representa a todos aquellos que preservaron y difundieron nuestra historia oral»—. Xosé González Martínez, presidente del grupo organizador, abogó por el uso del gallego en lápidas y esquelas, y planteó otra petición: que se utilice un código QR para compartir la historia de la vida y la voz de Florencio. El alcalde, Ángel Martínez Puga, aceptó el encargo. «Al hablar con la gente de Baleira, me di cuenta de que era profundamente querido; una persona verdaderamente única», dijo sobre un hombre que no nació cantante, pero que llegó a serlo para —en palabras de Xulio Xiz— «servir de transmisor oral de nuestra cultura y nuestra lengua».
Mero Iglesias y Miro Casabella fueron los encargados de revivir una de las actuaciones de Florencio dos Vilares, cantando el romance de juglar ciego Parrafeo de Rosiña do Estanqueiro".
De la construcción de esta carretera, que se demoró tantísimo en el tiempo, su camino antecesor y su prolongación con la carretera a Asturias nos cuenta amenamente el historiador y erudito investigador José García en Amigos de A Fonsagrada:
"El trayecto Lugo – Fonsagrada: cuando era un “camino vecinal de primer orden”
Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada.
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos.
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.)
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada.
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880)
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885:
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcciónLa reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria.
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden.
Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo)
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6
Fin de la obra: A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa).
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895"
"Los mouros o moros son personajes de las mitologías gallega, asturiana, leonesa y portuguesa.
Mitología gallega
La voz latina maurus (de donde el gal. mouro), para el filólogo Isodoro Millán González-Pardo procede del celta mrvos afín al término indoeuropeo mr-tuos, que nos conduce al latín mortuus. De ahí que muchos autores sostengan que los mouros eran razas ya desaparecidas, muertos. Para otros su nombre está relacionado con el gallego ouro. Y es que los mouros eran criaturas que vivían en el subsuelo en guaridas y túneles bajo la tierra, donde —dependiendo de la zona— se dedicaban a la extracción del oro (de ahí el porqué de su nombre). Eran presentados como «no bautizados» y paganos (hay que recordar que Galicia estaba muy influenciada por la Iglesia en esos momentos). Los mouros trabajaban en la orfebrería y en algunos casos eran oscuros de piel, como si fuesen gente ajena a la tierra gallega, mientras que las mouras tenían fama de hechiceras y eran pelirrojas ("rubio" es usado en gallego para referirse al color rojo, no al amarillo como comúnmente se piensa) de tez blanca. Son iguales a los humanos excepto en que viven bajo tierra, son ricos, tienen poderes mágicos o viven bajo algún encantamiento; se suelen aparecer a personas en solitario proponiéndoles pruebas de valor, o bien realizan negocios o intercambios con los humanos de los cuales éstos son pagados con oro, excepto si cuentan a los demás el origen de su riqueza (el negocio con el mouro) en que el oro se convierte en piedras o carbón. También poseían fama de guardianes de fabulosos tesoros, que constituyen el origen de la riqueza de varias familias.
Los mouros también son la forma que tenía la gente siglos antes de explicar el origen de los castros, las mámoas (túmulos) y otras estructuras de origen antiguo y desconocido para los campesinos. También se decía que los mouros habían vivido en tiempos pasados en Galicia y que luchaban constantemente contra diferentes pueblos como romanos, visigodos, franceses, etc. Hasta que los expulsaron de esta tierra, a la gran mayoría. Esta leyenda trata de explicar el aspecto de fortaleza militar de los castros galaicos.
Es habitual que en la mentalidad de los campesinos, a pesar de que los mouros eran poderosos y paganos, vivían de una forma muy similar a la del pueblo gallego campesino dado que este pueblo no conocía otra forma de vida; los mouros daban sepulturas a sus muertos y los honraban, escuchaban misas de su culto y tenían sus propios sacerdotes mouros. Además, les gustaba comer carne, beber vino y danzar por las noches, además de ser muy dados (las mouras especialmente) a intentar seducir a los campesinos. También solían hacer tratos con los aldeanos mediante los cuales el cristiano debe entregar periódicamente algo al mouro (normalmente leche, vino o algún bien de los que el mouro no disponía) y este le paga un alto precio, mas el mouro exige total discreción respecto del pacto. De no poder aguantarse el campesino sin contarlo, el mouro era implacable a la hora de cortar este trato.
Aparte de en las leyendas populares, los mouros aparecen en varios topónimos gallegos, normalmente señalando la presencia de castros, túmulos funerarios, minas romanas o cualquier tipo de antiguas ruinas.
Mitología asturiana
Los mouros o moros son una raza de seres mágicos que vivían en Asturias desde el principio de los tiempos, por una razón desconocida se vieron obligados a vivir debajo de la tierra, ejerciendo el oficio de la minería, la metalurgia o la orfebrería. Son los constructores de los dólmenes y de los castros, debido a su forma de vida tienen grandes tesoros que son protegidos por cuélebres o por hechizos. Rara vez salen al exterior a no ser para recoger comida, y solo salen al anochecer o por la noche o en días muy señalados como la noche de San Juan. No se suelen mezclar con los humanos, a no ser en encuentros casuales".
La piedra vista impera en las casas de A Fontaneira, observemos esta de la izquierda, toda de mampostería salvo esquinas y vanos, que son de sillería. La acera da paso ahora a un rellano de hormigón
A lo lejos divisamos el parque Eólico de Puñago, en A Serra do Miradoiro que, como continuidad hacia el norte de la de Vacariza, separa los concellos de Baleira y Castroverde. Destacan en ella los 1.029 m del monte Padrairo
Un bloque de piedra hace las veces de banco y un par de azulejos en la pared de la casa, con una flecha y una concha indican, que sigamos de frente
Casa y cuadra a la derecha, con otra vista del monte y pueblo de Penas al norte, cerrando el valle del Rego de Cubilledo, que recibe a sus pies las aguas del Rego de Lavadoiro y del Rego do Vao
Como hemos dicho, el pueblo fue incendiado en 1809 por las tropas francesas del mariscal Soult persiguiendo a las inglesas de Sir John Moore, al que darán muerte en A Coruña (batalla de Elviña), siendo honrado por sus propios enemigos, que lo enterraron con honores en el Jardín de San Carlos. Sin embargo, la campaña francesa acabó en desastre, como explica el periodista y escritor Eduardo Rolland en Los gallegos acabarán por matar al ejército más fuerte, publicado en La Voz de Galicia del 31-5-2017 :
"Jean de Dieu Soult, duque de Dalmacia, fue uno de los más brillantes mariscales de Napoleón. A su genio estratégico se atribuye la victoria francesa en Austerlitz. Pero su suerte cambió en 1809 cuando pisó Galicia. Venció en enero en la batalla de Elviña, en A Coruña, en la que murió el general inglés Moore. Pero a partir de ahí solo conocería la desdicha. Tras tomar Vigo y dejar en O Castro los carros con la caja de pagos de su ejército, pasó a Portugal, donde fue rechazado por los lusos con la ayuda inglesa. Y cuando, a finales de mayo de 1809, regresa a Galicia, se encuentra un país en armas, que su colega el mariscal Ney no ha logrado en absoluto pacificar pese a sus terroríficas expediciones de castigo sobre villas y ciudades.
Es entonces cuando Soult reconoce un problema que unos meses antes el propio Napoleón había despreciado. En una carta fechada el 24 de septiembre de 1808, Bonaparte minimiza el peligro de las guerrillas, aunque su ejército «sea inquietado por perros, miqueletes, paisanos insurrectos, por eso que se denomina guerra de partisanos… eso no es nada».
Después de combatir en Galicia, Soult no compartía esa idea. Y, en una carta a José I Bonaparte, ya reinando en Madrid, escribe desalentado: «Los gallegos acabarán por aniquilar al ejército más fuerte». Aquella frase no fue un comentario: fue una profecía.
En mayo, con Galicia entera en armas, los dos mariscales franceses celebran una cumbre en Lugo. Ambos se acusan mutuamente del fracaso de su misión y terminan desenvainando sus sables para batirse. Sus ayudantes lograrán separarlos.
Ney ha perdido Vigo a finales de marzo, con la Reconquista. Y, posteriormente, Tui y Santiago. Soult llega aplastado por el duque de Wellington en Portugal. Ha regresado a Galicia por las sierras de Ourense, bajo un temporal con un ejército de pordioseros, hambrientos y harapientos que saquean las aldeas a su paso. Una situación muy dura para el soberbio duque de Dalmacia.
Por su parte, Ney regresa desde Asturias al conocer el desastre general de sus tropas en Galicia. Así que en la entrevista, celebrada el 29 de mayo de 1809, ambos mariscales trazan un plan para ocupar de nuevo el país. El plan consistía en un avance combinado, en forma de pinza. Ney marcharía desde Lugo sobre A Coruña, para ir bajando por la costa y tomando, sucesivamente, Santiago, Pontevedra, Vigo y Tui. Por su parte, Soult debía mandar a su ejército desde Lugo hasta Ourense, por Monforte, avanzando luego paralelo al Miño hasta cerrar la tenaza sobre Tui y Vigo.
Sobre el papel, el sistema de tenaza debió haber funcionado a los mariscales de Napoleón, quien dividía a sus ejércitos en dos facciones: una destinada a tomar las ciudades y mantener el orden y otra encargada del avance sobre el terreno y de presentar batalla. El historiador francés Louis Madelin explica así la distribución de roles entre Soul y Ney: «El emperador constituye, pues, dos ejércitos: Un ejército de ocupación, distribuido en gobiernos militares, encargado de la pacificación, y un ejército de operaciones, libre de tal preocupación, constituido por las más sólidas tropas, cuya misión es la de ir contra el cuerpo de batalla enemigo. El problema es que ni Ney supo pacificar Galicia, ni Soult tuvo éxito batallando en Portugal. Y gran parte de la responsabilidad está en las revueltas populares, con las que no contaban.
Además, ahora el plan tampoco saldrá bien. En buena parte, porque el mariscal Soult no está dispuesto a cumplir su parte. Así que, en lugar de dominar la Galicia interior, se larga hacia la Meseta. Mientras Ney marcha sobre Santiago con el objetivo final de tomar Vigo, después de mandar hacia Madrid, por inservibles para el combate, a una columna de más de mil soldados enfermos y heridos, los llamados «descabalgados», que van caminando y desarmados.
Ney llega a Santiago con ocho mil soldados, 1.200 jinetes, once cañones y dos obuses, lo que constituía una fuerza descomunal. En la capital de Galicia, el mariscal arenga a sus tropas, les habla de sus pasadas victorias en Europa, y afirma que el gran objetivo es aplastar Vigo y, por ende, toda la provincia de Tui. «La existencia de los habitantes de esta turbulenta provincia es incompatible con las miras del gran Emperador y con la tranquilidad de España, y que el ejemplar castigo a que se han hecho acreedores contendrá en su justo deber a las demás provincias de la península española».
No se puede formular una amenaza más temible y es seguro que, de haber vencido en Ponte Sampaio, Ney hubiera sometido a Vigo a una completa destrucción.
Pero, tras la Reconquista de Vigo, a finales de marzo de 1809, los combatientes gallegos están mucho más organizados. Ahora imperan la disciplina y la logística, están mejor armados, tienen mandos experimentados y existe un plan general de defensa. La ayuda británica, como la que prestaron en Vigo las fragatas Lively y Venus ayuda a los rebeldes. Así que todo se prepara para la gran batalla final.
El ejército gallego, formado por unos ocho mil paisanos, marcha sobre Ponte Sampaio. Allí llegará también el ejército del mariscal Ney, que será derrotado a comienzos de junio de 1809. Esa batalla, que pronto estará de aniversario, marcará la expulsión definitiva de las tropas napoleónicas de Galicia. Así demostrarán que el mariscal Soult tenía razón: : «Los gallegos acabarán por aniquilar al ejército más fuerte».
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| Mariscal Soult, pintado por Louis-Henri de Rudder |
"A mediados de 1809, el emperador le nombró comandante general de las fuerzas francesas en España, y poco después obtuvo una importante victoria en la batalla de Ocaña.
Durante 1810 fue general en jefe del ejército de Andalucía. A principios del año siguiente invadió Extremadura y ocupó Badajoz, pero fue derrotado en el enfrentamiento de La Albuera por las tropas aliadas anglo-españolas. Durante este periodo fue el responsable del asesinato del anciano obispo de Coria Juan Álvarez de Castro.
En 1812 tuvo serios enfrentamientos con José I, por lo que Napoleón lo cambió de frente, y durante unos meses luchó en el Rin. En 1813, cuando las fuerzas imperiales empezaron a flaquear en España, fue puesto nuevamente al frente de las tropas en la península, fracasando en su intento de recuperar las plazas de Pamplona y San Sebastián. Al año siguiente fue derrotado de nuevo por las fuerzas de Wellington en Orthez y logró mantener Toulouse, cuando intentaba que el ejército británico no entrara en territorio francés.
Durante la primera Restauración francesa, en la que Luis XVIII ocupó por primera vez el trono francés (1814-1815), Soult fue nombrado ministro de la guerra. No obstante, aceptó ser el jefe de Estado Mayor de Napoleón durante el tiempo que transcurrió desde la huida de este de la isla de Elba hasta su derrota definitiva en la batalla de Waterloo en 1815. Por este episodio fue desterrado de Francia desde 1816 hasta 1819, año en que fue llamado por Luis XVIII, que le devolvió el grado de mariscal al año siguiente.
Fue uno de los primeros militares franceses que dieron su apoyo a Luis Felipe I de Francia. Desempeñó diversos cargos políticos durante este reinado (ministro de la guerra de 1830 a 1834 y de 1840 a 1844), mientras que ocupó la cartera de Asuntos Exteriores entre 1839 y 1840.
Se retiró de la política en 1847, cerca ya de los 80 años, y falleció en el castillo de Soultberg, en 1851".
Su biografía se vio empañada por sus acciones de saqueo, por lo que lo que ocurrió en A Fontaneira sería un proceder bastante frecuente, al igual que lo que hizo su compañero Ney en Grado/Grau (Asturias) tras la batalla de Peñaflor, como tuvimos ocasión de conocer cuando pasamos por allí
Los mayores saqueos de Soult acontecieron posteriormente, en la campaña andaluza, y fueron de tal relevancia que a ellos se debe la gran cantidad de pinturas de maestros españoles que hay repartidas por el mundo, por lo que lo acontecido en A Fontaneira sería un prolegómeno de su proceder posterior. Nos lo cuenta también la Wikipedia:
"Su paso por la península ibérica supuso el saqueo artístico realizado en Sevilla por órdenes de José I Bonaparte. La ciudad de Sevilla, que había capitulado sin oponer resistencia, según los cánones de la época debía ser objeto de respeto a su integridad. Soult llegó a almacenar más de mil obras en el alcázar de la ciudad procedentes en gran parte de edificios religiosos. De entre todas ellas se apropió de las más selectas que trasladó a su residencia en París.En este proceder está la razón por la cual el Museo del Louvre exhibe gran número de cuadros de pintura española.Fue durante esta época cuando reunió una valiosa colección de cuadros españoles, robados a sus legítimos propietarios durante las campañas militares, de autores como Alonso Cano, Murillo y Zurbarán, entre ellos La Inmaculada «de Soult» de Murillo (Museo del Prado). Tras su muerte fue vendida al Louvre en 1852 por 615 000 francos, precio récord en la época, si bien terminó retornando a España en 1941, gracias a un acuerdo de canje entre los gobiernos español y francés.Importantes museos franceses, ingleses y americanos, además de coleccionistas privados, poseen actualmente una enorme cantidad de obras españolas cumbre del arte cuyo origen está en el expolio sistemático que Soult realizó en iglesias y conventos españoles, principalmente en Andalucía y Sevilla".
Vamos primeramente en dirección a la antigua escuela, construida hacia el año 1950 sustituyendo a la clase que daban maestros nacionales en Casa de Riveiro. Más atrás, no había escuela y se contrataban maestros que daba clase rotando por las casas. Uno de ellos llamado Ferrado, porque cobraba un ferrado (medida gallega de capacidad) de centeno cada año por cada alumno
La escuela era mixta y, siguiendo el sistema imperante, iban juntos escolares de todos los cursos, ayudando los mayores a los más pequeños. La concentración escolar aplicada a partir de la década de 1970 dejó a los pueblos sin estas escuelas y los niños y niñas habían de desplazarse a los colegios de las villas, en esta caso las de O Cádavo, la capital del concello. La escuela pasó a ser vivienda
Dado que este camino pasa entre las casas de esta parte del pueblo entendemos que forma parte del histórico Camín Vello, el Camino que ven d'Ovedo medieval, el ahora llamado Camino Primitivo
Y aquí, a nuestra derecha, un puesto de venta de artesanía, especialmente orientado a los peregrinos
Detalles de su maña y buen hacer. Una buena oportunidad para adquirir una pieza única de un artesano del Camino
La cubierta es de pizarra y se remata en un pináculo de piedra
Es Casa García, que tiene el nº 2 de las casas del pueblo. Al fondo, en la carretera, es el nº 1
Casa García es otro tipo de construcción tradicional labrega soberbiamente restaurada. Este tipo de tejado asimétrico suele responder a una ampliación de la casa en esta dirección, el faldón largo protegía de los vientos y temporales del norte. Se considera una evolución de la casa rectangular
Pasamos junto a la portilla y el portón de la finca y avanzamos todo recto, pasando debajo de este pino, de nuevo a la vista de la carretera
"Una noticia reciente ha alarmado a los amigos del Camino, a nivel internacional, tras haberse publicado en los medios, y difundido por las redes sociales, las crudas imágenes del Camino de Santiago cementado a la brava en dos tramos diferentes: por una parte en el sacrosanto Camino Francés, municipio de Paradela, nada menos que en la primera etapa, Sarria-Portomarín, para la mayoría de senderistas que ahora frecuentan la ruta; por otra en el Camino Primitivo, municipio de A Fonsagrada, en plena montaña lucense, un espacio declarado Reserva de la Biosfera.
En ambos casos se actúa, directa o indirectamente por parte de la Axencia de Turismo de Galicia, para supuestamente adecuar los caminos, o sea, repararlos para que no se encharquen, y para que los peregrinos puedan transitar cómodamente por ellos sin mayores contratiempos. Loable deseo que, sin embargo, no parece cuadrar con las obras que hemos podido ver.
Pasamos a analizar los dos casos y las reacciones que ha suscitado esta intervención:
Camino Primitivo
A principios de octubre el Foro del Camino Primitivo, que agrupa a una treintena de entidades y asociaciones culturales, ecológicas o de defensa del Camino de Santiago, denuncia a la prensa, y traslada su informe a Icomos (Comité Internacional de los Monumentos y los Sitios, encargado de velar por la protección de los bienes declarados Patrimonio Mundial por la Unesco), el grave atentado que, en su opinión, se ha ejecutado en varios tramos del Camino Primitivo, entre Vilardongo y Pedrafitelas, a su paso por el concello de A Fonsagrada (primera etapa en Galicia).
Se alude a la “destrucción de la identidad”, y a la grave alteración de su valor patrimonial por el uso de maquinaria pesada y cemento en las obras de reparación. Argumentan que la intervención ha sido sumamente agresiva, pues en realidad lo que se ha hecho es urbanizar y sepultar la antigua vía con cemento, grava y zahorra, nivelar su rasante, uniformizar toda la traza, cimentar los sumideros e instalar perfilados. En resumen, crear un camino nuevo con las técnicas habituales de construcción de las pistas forestales o agrarias, lo que implica perder el hilo conductor con el pasado y generar una artificialidad frente a la autenticidad.
La denuncia se suma a la de 2016, presentada por las obras que afectaron a otros tramos del Camino Primitivo en el concello de Castroverde. En su memoria también aluden a la indignación de los propietarios de fincas colindantes con el Camino, que se han visto perjudicados por la actuación, y hacen un llamamiento a los municipios para que sean más prudentes a la hora de otorgar licencias de obra a la Axencia de Turismo.
Camino Francés
Dos semanas después y por el mismo motivo, la Fraternidad Internacional de Amigos del Camino de Santiago (FICS), que viene destacando por su lucha en defensa del patrimonio jacobeo, recientemente también con motivo del proyecto de gran explotación minera a cielo abierto en Touro, denuncia a los medios los excesos en la obra de “adecuación del Camino” ejecutada entre As Rozas y Ferreiros. En este caso el proyecto fue elaborado por la Axencia de Turismo para la Mancomunidade de Municipios Galegos do Camiño Francés, y licitado por el concello de Paradela.
Las imágenes resultan demoledoras al contemplar el Camino prácticamente hormigonado por el exceso de cemento utilizado en la mezcla, a todas luces superior al que figuraba en la memoria del proyecto, que al llover formó grumos y dejó el suelo duro, como una plataforma de hormigón lavado. En su nota la FICS considera que estamos ante una grave infracción contra la Ley 5/2016 del Patrimonio Cultural de Galicia, y por lo tanto “incompatible con la legislación vigente”. Por otra parte, la guía de buenas prácticas para la rehabilitación edificatoria en el Camino de Santiago señala con nitidez que las actuaciones “deberán ser compatibles con la conservación y protección de sus valores propios, y garantizar las características principales del territorio afectado”.
Desde su archivo fotográfico establecen una comparativa histórica, cotejando la situación de los mismos tramos en los años 90 y la actualidad. De este modo se entiende perfectamente que la transformación del Camino ha sido radical, y que la estructura de las vías tradicionales, sean calzadas, veredas o corredoiras, ha sido destruida o enmascarada. Ahí están la calzada de Biville, completamente aterrada, o los escairos o poldras de Peruscallo que sorteaban el agua, prácticamente desaparecidos bajo la nueva capa.
Reacciones
A raíz del debate suscitado en las redes sociales, donde la mayoría de los opinantes condena la actuación, sintiendo dolor e indignación por el daño causado a un patrimonio común, no ha faltado quien crea que este tipo de intervención es similar a la que hacían los romanos para mantener sus vías, aunque aquellas, no lo olvidemos, estaban concebidas para el paso de carros y cabalgaduras con carga, no solo de peatones. En efecto, la visión y puesta en valor de las calzadas descarnadas, caso de que existieran los enlosados, es algo más propio del Romanticismo en adelante, y la capa de rodadura sobre las piedras estaba formada por lo que más tarde se ha denominado macadán. Pero este sistema constructivo no incluía cemento Portland, ni áridos artificiales, sino naturales de diferente grosor.
Hemos contactado con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Lugo y su presidente, Ángel Trabada, aun reconociendo que puede haber habido algún exceso, y cuestiones opinables en las soluciones adoptadas, considera “que lo prioritario es la seguridad del peregrino, sacarlo de la carretera, aunque sea por caminos alquitranados”. Además, recuerda que el Camino de Santiago también es una vía de servicio para los vecinos, que tienen en él casas y propiedades, y que “aunque a algunos les guste el barro, los caminos hay que repararlos”.
También recabamos la opinión de Manuel Barán, presidente de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago, y además sarriano, por lo que vive en proximidad lo que ha ocurrido en el Camino Francés.
A propósito del caso de A Fonsagrada, dado que la AGACS forma parte del Foro del Camino Primitivo, condena totalmente lo que se ha realizado. Al trasladarnos al Camino Francés, nos desvía hacia la denuncia judicial que han interpuesto a raíz del corte del Camino en Sarria, por el desmontado de la Ponte Ribeira, un asunto que ya trae cola. Al regresar al foco que nos ocupa, reconoce que aunque acaban de hacer junto con la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (APECSA), que tampoco ha dicho ni mu sobre esta cuestión, una marcha entre Sarria y Portomarín para conmemorar el XXV Aniversario del Xacobeo, discutible celebración por cierto, por el momento no han presentado ninguna protesta en firme. No obstante, al entrar en el Facebook de la asociación, algunos socios sí que han criticado el uso de cemento para “reparar” el Camino Portugués; ¡otro frente abierto!
La respuesta de la Axencia de Turismo, muy en la línea política, ha consistido en echar balones fuera, indicando que ellos respetan escrupulosamente lo que les ordena la Dirección Xeral de Patrimonio, que es quien autoriza y supervisa la obra, añadiendo que los peregrinos demandan estas mejoras, y están encantados de que el Camino no esté hecho un barrizal (o blanco, o negro, al parecer no hay término medio).
Icomos, que precisamente acaba de emitir un informe demoledor sobre el impacto de la mina de Touro sobre el Camino Francés, llegando a indicar que el Camino podría perder su condición de Patrimonio Mundial si la Unesco considera esta valoración, ahora tiene aún más argumentos para reafirmar esta postura, aunque tendremos que esperar su resolución ante la denuncia trasladada por el Foro del Camino Primitivo.
Intentamos también, sin éxito, contactar con el Xerente del Xacobeo.
En cuanto a la Dirección Xeral de Patrimonio, a través del Subdirector Xeral de Conservación e Restauración de Bens Culturais, Manuel Chain Pérez, nos transmite que por el momento “no tienen una visión oficial”, ya que ni se ha abierto un expediente informativo, ni han recibido denuncia alguna en tiempo y forma, ni existen, por lo tanto, actas de inspección. Las obras efectivamente están autorizadas por la DXP, con el aval del Consello Asesor dos Camiños de Santiago, y se entiende que se han realizado conforme al proyecto técnico en su día autorizado. Y en virtud de este permiso “no debería haberse utilizado hormigón en la pavimentación, como parecen dar a entender las redes sociales, ni debería haberse dañado valor cultural alguno presente en el Camino”. Además, han recibido de la Axencia de Turismo un informe de ejecución en el que las obras parecen ajustarse al proyecto autorizado.
Nuestra conclusión
Aquí lo que subyace, ya desde hace unos años, exactamente desde que la Axencia de Turismo de Galicia arrebató al Xacobeo, ahora además integrado en su área, la batuta en lo que se refiere al mantenimiento de los caminos jacobeos de Galicia, es un cambio de modelo. Con anterioridad se intentaba, en consonancia con lo que se venía haciendo desde los años 90, aplicar técnicas tradicionales para la recuperación del Camino, cuya traza coincide con diversas tipologías viarias, y con tramos que mantienen características históricas (calzadas) o etnográficas peculiares (anchos, firme, disposición de muretes laterales, marcas de rodada, tramos empedrados, sistemas de poldras para superar tramos anegados, pasos de invierno, etc).
Sin embargo, desde que la Axencia aplica su propia metodología (ya resulta chocante que una agencia de turismo se encargue de obras que afectan directamente al patrimonio cultural), se ha optado por convertir el Camino, para evitar gastos de mantenimiento, en una homogénea pista forestal, con mezcla de cemento y mucha zahorra artificial, utilizando también en ocasiones tuberías y otras piezas de hormigón prefabricado para canalizar las aguas. En ciertos tramos en pendiente, y en todos los pasos próximos a viviendas, la solución adoptada ha sido el hormigón lavado, ya presente en muchos lugares. Antes se intentaba mantener un firme terroso, con lechos de grava para favorecer el drenaje, y se intervenía poco cuando el Camino discurría sobre un fondo de roca, con sus marcas de rodada, y respetando las calzadas. Para las canalizaciones, y en ciertos pasos con problemas de agua, se utilizaban lajas de piedra pizarrosa o adoquín granítico, en función de las tipologías de cada comarca. Si bien el adoquín no es un elemento tradicional, y tiene una impronta urbana, al menos se integraba sin grandes estridencias.
En todo este proceder subyace una realidad, que no es otra que la creación de un neocamino, alejado de su realidad y concepción tradicional, en el que se busca satisfacer una necesidad imperiosa a la que se tienen que supeditar todas las actuaciones: dar respuesta al turismo de masas. Esta nueva filosofía de la Xunta, en ocasiones envuelta en el ropaje de favorecer la accesibilidad, es la que está propiciando una absoluta transformación en la facies histórica de los caminos jacobeos de Galicia, que ya no responden al concepto de itinerarios para peregrinos, ni siquiera para senderistas, sino para turistas que caminan con botines de paseo o sandalias en vez de botas. Si realmente esto es lo que deseamos, podríamos tirar por la calle de en medio y, directamente, convertir el Camino de Santiago en una pista de tartán (mejor no damos ideas). Lo peor es que a este paso, los peregrinos que pretendan pisar vías tradicionales, buscando la “autenticidad”, acabarán marchándose a Asturias, a la Vía de la Plata, a los caminos mozárabes o a Francia, país en el que, desde luego, a nadie se le ocurriría echar cemento sobre un GR.
Al final el culpable de los excesos, como ocurrió con el célebre maquinista del accidente ferroviario de Angrois, va a acabar siendo el palista, al que sin duda se le fue la mano con el cemento. Será un buen modo de sacudirse responsabilidades, porque las evidencias son mayúsculas, al estilo de Arabia Saudí".
¿Quién diseña la "mejora" del Camino de Santiago —Patrimonio de la Humanidad— con total impunidad? Manuel de Paradavella, un sabio nonagenario, me enseñó que el antiguo sendero había sido perfectamente "acondicionado" por nuestros antepasados; ellos resolvían los desafíos topográficos y logísticos con sentido común, dejando constancia de esa experiencia en símbolos materiales e inmateriales plasmados en hermosas palabras para la posteridad. Ahora, la misma Administración encargada de salvaguardar esta red de caminos envía excavadoras a la senda, la cubre de grava, borra el pasado y entierra o allana la memoria inscrita en esos viejos trazados. A medida que la máquina avanza, sepulta todo rastro del pasado, mutila el trazado arqueológico y crea una nueva ruta sin vida: despojada de historia, despojada de palabras. Mi madre lo llamaría "trabajo de vagos". Yo lo llamaría —como el profesor Alonso Montero— obra de "incompetentes que, encima, cobran por ello".
Nuestros abuelos contaban con camineros dedicados a estas tareas. Desbrozaban la maleza a mano, cavaban canales para drenar las aguas de crecida, recolocaban las piedras de los muros, podaban los árboles y construían pasos sobre las acequias... Y el camino seguía siendo rústico, antiguo, auténtico y rebosante de vida. Lejos de restaurar la ruta histórica allí donde ha sido invadida, la administración pública gasta dinero puliendo estos viejos caminos hasta hacerlos irreconocibles incluso para sus propios creadores.
Nos enorgullece haber logrado que la UNESCO pusiera el Camiño Primitivo en el foco de atención mundial. Ahora, los ojos están puestos sobre nosotros. Dejad el Camino con su carácter tradicional intacto. Devolved su gestión a la Consejería de Patrimonio Cultural —retiradlo inmediatamente del departamento de Turismo— y destituid sin demora al equipo técnico que está provocando este desastre. Quieren hacernos creer que el trazado de la ruta es meramente funcional, irrelevante; un simple sendero recreado. Eso es mentira. Ese es el precio, no el valor. La vía en sí misma es la esencia del itinerario cultural y del paisaje histórico; es el factor clave que permitió obtener este prestigioso reconocimiento de la UNESCO. La ley es clara al respecto: se trata de un bien público de carácter cultural, clasificado como territorio histórico (inalienable, imprescriptible e inembargable). Además, el informe de ICOMOS-España de 2007 advertía que "las autoridades deben esforzarse con el máximo cuidado por preservar su trazado físico y los demás bienes muebles e inmuebles que lo integran".
Amigos de A Fonsagrada: están alterando el rostro de lo que los asturianos llaman el "viejo camino real a Galicia", la ruta jacobea más antigua del mundo. No permitamos que la ambición nos ciegue. La codicia conduce a la ruina. El padre del escritor César Antonio Molina —natural de A Coruña y gran amigo de las rutas jacobeas— solía decir: "Caminemos; todo se resuelve al caminar". Su hijo destaca que "caminar es la mejor forma de pensar, de meditar, de escribir, de componer poemas...". Sin embargo, el efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual, no el frío metal de una excavadora ni la obra de burócratas con corazón de hierro. A medida que la máquina avanza, sepulta las huellas del pasado y crea una nueva ruta despojada de historia.
Nuestros abuelos abrían el camino a mano, cavaban canales de drenaje, recolocaban piedras, podaban árboles...
El efecto terapéutico de caminar requiere un sendero con valor espiritual".
Hórreo de teito de palla, como suelen denominarse, con pés o pegollos de madera, cuya cubierta requiere arreglos periódicos frecuentes: es la labor de teitar
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
No siempre queda exactamente igual, lo que tiene su especial atractivo y singularidad, este era su aspecto hace ya unos años, cuando aún no se había alicatado su entorno
"En la montaña lucensem una zona especialmente salpicada de hórreos —construcciones tradicionales cada vez más escasas, a pesar de que solo en A Fonsagrada se conservan más de cuatrocientos— destaca el conocido como el «símbolo da Fontaneira». Se trata de un hórreo situado en esta parroquia de Baleira, en la carretera hacia A Fonsagrada, que ha sido restaurado recientemente.
Este hórreo —que durante años sirvió como despensa familiar, almacenando alimentos para afrontar los largos y rigurosos inviernos de montaña— vuelve a lucir tan bien como en su época de esplendor. La estructura se encontraba en un estado de deterioro lamentable, pero los propietarios decidieron restaurarla respetando los materiales y métodos constructivos tradicionales, empleando paja y madera. Una combinación de arduo trabajo, tiempo, determinación e inversión dio como resultado la restauración de un hórreo de montaña tradicional, para el disfrute no solo de los propietarios, sino de todos los que por aquí pasan".
"Juan González Abella es uno de los últimos teitadores de pallozas del Bierzo. Un profesional de un sector que languidece y que se salva gracias al empeño de particulares y administraciones, que se niegan a dejar perder un legado ancestral. Juan es de Burbia, dirige una empresa que se llama Construpiedra y estos días de verano trabaja duro en varios proyectos de restauración de estas milenarias construcciones. A pesar de las dificultades para la continuidad de estas enseñanzas, Juan tiene un discípulo, Santos Neira, que trabaja con él en estas lides de saber techar pallozas con paja de centeno.
—¿Cuántos años lleva trabajando con las pallozas?
—Llevo 25 años.
—¿Y supongo que los encargos no sólo serán sólo del Bierzo, porque sería la ruina empresarial, claro?
—Sí, de fuera, de todos lados.
—Trabajáis mucho para las administraciones.
—Mucho para la Xunta de Galicia. Llevamos por ejemplo el mantenimiento de la zona del Cebreiro, que es donde más trabajamos. Estamos especializados en restauraciones.
—Lo último en Campo del Agua, donde hay mucha labor por hacer.
—Sí, en la palloza en la que estamos ahora trabajando empezamos por limpiar el suelo, ya que estaba todo a monte y levantamos los muros caídos de dos metros de alto. Vamos restaurando lo que está mal; y lo que está en pie, rejuntamos la piedra.
—Lo difícil de todo esto es que hay que conseguir el centeno...
—Sí, la paja del centeno, que es lo más difícil. Este año se supone que habrá buena cosecha de centeno. El año pasado no sirvió, y al no existir centeno, por eso este año estamos más en lo que es la restauración de muros. De no ser así, hoy tendríamos que estar haciendo hórreos.
—¿Y porqué no sirve ese centeno?
—Porque era muy pequeño y débil. El año pasado no servía. Quedó pequeño y malo por falta de agua. Pero este año, según el que lo cosecha va bien.
—¿Tenéis que plantar centeno cada año?
—Nosotros no nos dedicamos a eso, a plantar. Se dedica otra gente, se lo encargamos y ya nos lo dan preparado para el teito. Sólo repasarlo un poco y ya está.
—¿Y eso dónde lo compráis, en tierra de campos, en León, en Castilla?
—Eso, en Vega Magaz, en la zona leonesa de La Cepeda. Lo hacen allí unos chavales que llevan toda la vida con eso. Su padre se lo dejó a ellos y ellos siguen.
—Entonces, esto es también como una especie de economía circular. Dependéis unos de otros en el tema de las pallozas.
—Sí. Este año hicimos también dos obras del centeno que cosecharon ellos mismos. En la zona de León quedó mala la cosecha, pero por Galicia aún servía. Y entonces hicimos obra en Fonfría y Piornedo, donde cosecharon allí la propia paja.
—En esa zona de Galicia están recuperando mucho y bien las pallozas y se preocupan por estos temas.
—Sí, Piornedo es de los pocos pueblos que quedan pallozas y esta bastante bien cuidado.ç
— ¿Y en el Bierzo hay mucho campo?
—En el Bierzo está Balouta, a donde iremos a finales del verano a darle un repaso a las cumbres de las pallozas. Está Pereda y también un poco las de Carracedelo. También los castros de Chano y tampoco hay mucho más. Y en Campo del Agua, donde hace 15 años hicieron la última y ahora, a ver si ayudan a teitar esta que estamos con los muros y esperamos el tejado.
—Sí, porque un teito de palloza, ¿cuánto cuesta?
—Sí cuesta, calcúlale 200 euros el metro cuadrado. Es muy laborioso, es todo a mano. La paja de centeno ya te sale el metro cuadrado a unos 70 euros. Luego está la madera, la mano de obra, que hay que hacer las cuerdas, porque va todo atado.
—Las enseñanzas que ahora domina ¿quién se las pasó?
—Me enseñó a teitar un señor de Chan de Villar, Manolín. Se jubiló a los 57 años por problemas de la profesión, se le dormían las piernas. Y luego ya quedé yo y Santos Neira está ahora con nosotros, ya que fue el único que salió del curso que dio el Consejo Comarcal.
— ¿En el Bierzo estáis sólo vosotros?
—Sí, hay uno en la zona de Puente de Domingo Flórez que no conozco aunque ví en un video por La Cabrera, y también Chis hace un poco. En Piornedo hay otro par de ellos. De Burbia nosotros, en la empresa estamos seis y esto lo hacemos dos.
—¿Cómo ve el futuro, hay posibilidades en este campo?
—Esto se muere (risas) si no se pone remedio. Sí, porque es muy caro y perenne.
—¿Cuánto dura un teito?
—En zonas difíciles de temperatura y otros está por los veinte años. Es una inversión cara.
—Y claro, ¡lo de innovar en este campo, rompería la esencia de la tradición!
—Sí, lo auténtico es lo que es. Hay quien me pide poner chapa en la palloza, pero por orgullo, por la tradición, yo al menos me niego en rotundo.
—¿Habrá relevo generacional en esta profesión ya en dificultades?
—Sí habría seguimiento si hubiera trabajo. Si se siguen restaurando siempre habrá quien las haga. Abogamos por mantener estas tradiciones. El año pasado tuvimos con nosotros un becario todo el verano, aprendiendo
—¿Qué proyectos tiene en cartera?
—Tenemos mucho trabajo en hórreos, porque los están subvencionando en la zona de Galicia. Les dan hasta 12.000 euros de subvención.
—Es clave la ayuda pública.
—Sí, lo es. Es muy importante, porque de lo contrario sería imposible mantener esto. En privado es más difícil que se gasten 200 euros el metro cuadrado en un tejado. Hay un hórreo en la zona de Campo del Agua que estamos mirando para restaurar y sí es verdad que es una pena que se pierda, porque es único
—Una obra suele traer pareja otra obra cercana, es como que se contagia la necesidad de restaurar ...
—Sí. Nosotros hacemos un trabajo único y es verdad que sale el trabajo cuando nos ven haciendo una obra. El que necesita hacer una obra de estas nos busca".
Salimos pues a la carretera LU-530 de nuevo, tal y como indica el siguiente mojón, yendo bien arrimados a esta vereda izquierda
Hay una pequeña cuesta y al fondo vemos el cementerio, donde está enterrado Florencio da Fontaneira, fallecido en 1986, como nos recuerda La Voz de Galicia del 27-1-2019, ofreciéndonos estos datos con motivo de una nueva recopilación de su repertorio:
"El año 2014 marcó el centenario del nacimiento de Florencio dos Vilares, fallecido en 1986. Su lugar de nacimiento pertenece —en términos eclesiásticos— a la parroquia de Piñeira, en A Fonsagrada, aunque se encuentra dentro del municipio de Baleira.
En esa aldea vivían sus padres, que trabajaban como aparceros. Florencio emprendió su propio camino a una edad muy temprana y terminó siendo acogido por una familia de A Fontaneira —también en Baleira—, con la que convivió durante al menos veinte años. Allí falleció y allí está enterrado, en el panteón de dicha familia.
Central Folque ha publicado un libro-disco que incluye grabaciones realizadas por Antón Santamarina y Dorothé Schubarth entre 1979 y 1981. La obra, presentada en A Fonsagrada, reúne una amplia selección del repertorio de este hombre extraordinario".
Atentos a la concha y la flecha que tenemos enfrente, colocados en una piedra sobre la pared terrosa que delimita el Camino
Y ya pasamos junto al cementerio, que queda a nuestra izquierda, donde reposan los restos de Florencio da Fontaneira, del que también queremos compartir la ficha biográfica que hallamos en la web Fonsixgrada del Instituto Fontem Albei de A Fonsagrada:
"Nombre: Florencio López Fernández (Florencio dos Vilares)Fecha de nacimiento: 13 de abril de 1914Natural de: Pin, parroquia de Bruicedo (A Fonsagrada)Las primeras contradicciones sobre su biografía surgen en torno a la naturaleza de su ceguera: algunos afirman que nació ciego, mientras que otros la atribuyen a un episodio de viruela sufrido durante la infancia. En sus primeros años, también padeció una parálisis que le acompañó toda la vida, obligándole a valerse de bastones para desplazarse.Vivió con sus padres y hermanos en su aldea natal hasta finales de 1927. Por aquel entonces, la familia se trasladó a Os Vilares de Piñeira, en la parroquia de Cubilledo (municipio vecino de Baleira). Cuando Florencio tenía 14 años, sus padres lo enviaron a estudiar con Xosé Santamaría —conocido como O Cego de Baleira — para que aprendiera a cantar y a tocar el violín, asegurándose así un medio de vida. Hay quienes sostienen que Santamaría fue un gran maestro para él, mientras que otros afirman que la relación no prosperó y que Florencio optó por una formación autodidacta.Tras la muerte de su hermano Pascasio, fue acogido por Lucita y Manuel —un matrimonio de agricultores de A Fontaneira (Baleira)—, con quienes convivió durante los últimos dieciséis años de su vida; hecho que hizo que muchos lo conocieran como O Cego da FontaneiraFalleció en 1986, a los setenta y dos años de edad. El matrimonio conservó su violín hasta que este acabó en el lugar donde se custodia hoy en día: el Museo Etnográfico Comarcal de A Fonsagrada".
| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Es el Camino al Monte do Trabeiro que sigue llaneando hasta que, al principio imperceptiblemente, empieza a bajar
Cuando vinimos, se acababa de echar en este tramo una pista de zahorra
Dejamos la zona poblada y nos adentramos en el piñeiral
En primer término, Xestoso. Más allá son los bosques de A Pandela y O Navarego. Los ríos no se ve pero se reconoce su curso en la confluencia de las laderas de las montañas






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