| Monolito en los Montes de Amarelle, entrando en el concello de Santiago |
Un monolito de piedra labrado con una concha y un bordón con su calabaza, símbolos del hábito de los peregrinos de antaño, señala nuestra entrada en el concello de Santiago por la parroquia de Sabugueira o San Paio de Sabugueira, en concreto por los Montes de Amarelle, a donde llegamos tras subir por los altos de Cima Barreira desde O Amenal, en el concello de O Pino, viniendo de Arca (O Pedrouzo), en la considerada en las guías como última etapa hasta el Kilómetro Cero de la peregrinación, sito en la Praza do Obradoiro, frente a la fachada occidental de la catedral de Santiago, a unos catorce kilómetros aún de aquí, razón por la que muchos peregrinos la adaptan a sus gustos, fuerzas y necesidades, haciendo parada y fonda en alguno de los muchos alojamientos existentes en todo este tramo
Es un momento que se vive con gran emoción por parte de muchos romeiros que se se detienen y hacen fotos aquí. Otros pasan de largo, pero ver el monolito y sus símbolos, con las letras de SANTIAGO en mayúsculas, parece que las energías se renuevan, así como los ánimos en nuestra larga andadura, viviéndose incluso a veces momentos de euforia
Después de mucho caminar, sobre todo aquellos que vienen de muy lejos, este enclave es uno de los grandes símbolos del Camino de Santiago, la alegría por llegar y culminar la ruta jacobea, si bien también la tristeza, de alguna manera, por que se acaba tan magnífica aventura
Cierto es, no obstante, que con las grandes comodidades de hoy en día llegar a Santiago ya no es la odisea de siglos pasados cuando por lo común era una renuncia total a lo cotidiano, un cambio total de vida que, sin saberse si se volvería ni cómo ni cuando, significaba exponerse a un sinfín de peligros y a romper con la existencia anterior, fuera del hogar y sin comunicación posible
Hoy en día, con la gran cantidad de alojamientos que han abierto, la tecnología, las facilidades del transporte y otras comodidades han hecho que se perciba el Camino de otra manera, ni mejor ni peor necesariamente, simplemente diferente. Ya no es una odisea, peripecia, epopeya personal, prueba física y espiritual, incluso penitencia, de siglos pasados, sino en buena medida una excursión más o menos larga, incluso para aquellos que prescinden de los cada más empleados servicios de mochilas, maletas, vehículos de apoyo, etc. que, sobre todo estas etapas finales, pero también en otras de cada vez más caminos, abundan cada vez más
Lo bueno, que no es poco, la seguridad de los caminos, nunca completa pero sí muy alta, el estar en contacto con casa, la asistencia sanitaria, el disponer de alojamientos de varios tipos, no reventar físicamente si no se quiere, el regreso desde Santiago a casa en tren, autobús, avión, etc.
Lo 'malo', que la 'comodidad', salvo que hagamos un esfuerzo mental de desconexión personal, no nos permita saborear las pequeñas grandes cosas, sencillas pero trascendentales, que tiene el Camino, aparte de creencias e ideologías, y que para algunos les parezca, o incluso lo planteen, como una ruta senderista o incluso un viaje turístico. Independientemente de todo ello, el momento es sumamente importante, la llegada al límite municipal del concello de Santiago, un gran hito del Camino
Cierto es de todas formas que este tramo NO es el histórico del Camino, la construcción en la posguerra del Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro (con precedente en un aeródromo existente desde 1932, empleado militarmente en la Guerra Civil y con líneas regulares desde 1937 -aún en plena contienda-), hizo que las pistas ocupasen un buen tramo de su trazado histórico en unos tiempos en los que prácticamente habían cesado las peregrinaciones a pie (aunque alguna había) y que tampoco existía mayor preocupación por el patrimonio caminero
Por ello, al recuperarse y señalizarse el Camino hacia las décadas de 1980-1990, hubo aquí que realizar un muy importante rodeo bordeándolas por el este hacia el norte y oeste, retomando luego el trayecto original yendo hacia el pueblo de San Paio, a un kilómetro de aquí, también en esta parroquia compostelana de Sabugueira, tierra de sabugueiros 'saúcos', aunque lo que cada vez más impera son las plantaciones de eucaliptos, como estos que crecen a la izquierda, haciendo de barrera vegetal con el extremo septentrional del aeropuerto
Además, a la derecha, la Autovía (A-54) Santiago-Lugo, que en este tramo se superpuso a la N-634, le confiere al lugar un aspecto no excesivamente propicio para deleitarse serenamente con la placidez del sendero, con ruidos y tráfico, si bien se han acometido diferentes intervenciones encaminadas a subsanarlo en la medida de lo posible
Es este además un trecho más bien corto, de un medio kilómetro o poco más, antes de de volver a los paisajes de frondas y praderías del agro gallego. En lontananza, las suaves colinas al norte y noroeste de la ciudad, por entre las que discurren el río Tambre y sus afluentes, formando sus diversos valles
A la derecha y al otro lado de la autovía, más plantaciones de eucaliptos en estos Montes de Amarelle, entre la aldea de este nombre y la de Requesende, otra aldea de Sabugueira, por donde discurre el arroyo del Rego do Covo, afluente del Rego da Sonlla, que baña esta parroquia, la cual tiene en esta zona del aeropuerto su cota más alta, en torno a los 360 m de altura
Entre las medidas destinadas a paliar el impacto de las infraestructuras en el Camino se acometió la plantación de arboledas que, al crecer, han formado un hermoso bosquete en el que nos vamos a adentrar ahora
Esta senda de servicio que orillea las pistas del aeropuerto sirvió para recuperar el Camino en base a su oportuno trazado. Su anchura permite un paso cómodo y holgado de peregrinos cuando las grandes afluencias de romeros de la temporada alta, cada vez más tempranera, llenan de gente esta vía, sobre todo durante las mañanas
Así, el Camino discurre amenamente en esta estrecha pero muy hermosa franja arbolada entre el aeropuerto y la autovía, siendo mayormente llano, algo que se agradece especialmente luego de la pasada cuesta de O Amenal
Caminamos así "teniendo a un lado la autovía y al otro el aeropuerto de Lavacolla (ahora denominado Rosalía de Castro), lo que significa que ya estamos en la Galicia que vive a alta velocidad. Nada que ver con el ritmo sosegado que percibimos al recorrer la Galicia rural durante las 7 jornadas anteriores.", leemos en la web Más rutas y menos rutinas, que describe las últimas siete etapas del Camino Francés, "Sin embargo, el entorno arbolado nos aísla moderadamente de la vorágine y nos proporciona cierto recogimiento que permite abstraer nuestros pensamientos."
En este lugar, el Camino hace un poco de curva a la izquierda y empezamos a apartarnos de la autovía, caminando en dirección sur hacia el límite occidental del aeropuerto
Al fondo, vemos el vallado que cierra la zona de la pista de aterrizaje. Su origen está en el año 1932, cuando unos aficionados a la aviación construye un aeroclub en términos del antiguo concello de Enfesta, al que pertenecía Sabugueira, municipio independiente que fue anexionado por el de Santiago treinta años después. La primera junta directiva se nombró el 28 de diciembre de ese año y es en 1934 cuando se seleccionan estos terrenos en un lugar que aparece designado oficialmente en los mapas como Crucero Bonito, ¿acaso una castellanización de Cruceiro Vello 'viejo' interpretado como 'bello'?
Cuatro pasadelas o pasarelas formadas por bloques de piedra hacen de puente sobre un rego que se sume entre la vegetación
Las obras empezaron a principios de 1935 y, en sus comienzos, el aeropuerto tenía tres zonas de aterrizaje formando un triángulo de pistas de 1.100 x 200 nm 950 x 150 m y 600 x 125 m respectivamente. Al año siguiente estalló la Guerra Civil y fue inmediatamente utilizado por el bando nacional, que se hizo con el control de Galicia entera en los primeros días de la sublevación
La seguridad que ofrecía su gran lejanía del frente de combate hizo que, a pesar de su carácter militar, se estableciesen vuelos comerciales regulares, inaugurados el 27 de septiembre de 1937 con la línea aérea Santiago-Salamanca-Valladolid-Zaragoza, si bien en condiciones muy precarias. Luego, ya en la posguerra, se acomete la explanación de la pista norte-sur y zona centra del "aeródromo de Lavacolla", como se le denominaba, tarea asignada a batallones de trabajadores compuestos por prisioneros de guerra republicanos y por vecinos también condenados a trabajos forzados. Leemos en Wikipedia:
"Después de la Guerra, presos políticos (que malvivían en el campo de concentración de Lavacolla) realizaron trabajos forzados de mejora y ampliación del aeródromo. El campo, con capacidad para dos mil prisioneros, operó al menos desde marzo hasta noviembre de 1939, reconvirtiéndose desde entonces en sede del Batallón de Trabajadores número 90, a los que posteriormente se añadirían otros batallones disciplinarios de Soldados Trabajadores y Prisioneros como los números 28 y 31. Las condiciones higiénicas de las instalaciones eran, según un informe oficial de 1942, «francamente deficientes», añadiendo que «muchos van totalmente descalzos, teniendo que trasladarse así a los tajos de trabajo que se hallan distantes unos tres kilómetros del acuartelamiento»
La apertura provisional al tráfico civil, nacional e internacional, se efectúa el 30 de junio de 1947, aunque nada más que un barracón de madera era lo que podían emplear los pasajeros para cobijarse. La pista, que se extiende al otro lado de la espesa vegetación que vemos más allá de las vallas, no empieza a asfaltarse hasta 1948 y en 1953 se construyen la pista de rodadura y el estacionamiento, no siendo hasta la década de 1960 cuando se construyen la terminal de pasajeros, una nueva torre de control y un parque contra incendios, así como un centro de emisiones y un radiofaro omnidireccional
Pasamos ahora muy cerca de uno de los sistemas antiniebla ILS Cat II/III, instalados en 1993, que permitieron operar a los aviones en circunstancias de baja visibilidad, reduciendo las numerosas cancelaciones y desvíos de vuelos. Ya antes, en la década de 1980, se había hecho una terminal de carga, la cual hubo de ampliarse prontamente
"El 4 de mayo de 2007 AENA presentó el proyecto de la nueva terminal de pasajeros del aeropuerto. El edificio, proyectado por la empresa INITEC INFRAESTRUCTURAS (grupo TÉCNICAS REUNIDAS), en UTE con Alberto Noguerol y Pilar Díez, fue construido por ISOLUX CORSÁN, en UTE con COPCISA, y entró en funcionamiento el 13 de octubre de 2011. Las nuevas instalaciones ocupan un total de 74.230 m² (tres veces la antigua terminal) articulados en dos cuerpos principales: el edificio procesador y el edificio dique, en forma de Y. Tiene capacidad operativa para atender a 4 millones de pasajeros anuales o 2500 pasajeros/hora. Asimismo la terminal cuenta con 32 mostradores de facturación, 3 hipódromos de recogida de equipajes, otro para equipajes facturados fuera de la UE más uno de recogida de equipajes especiales, 15 puertas de embarque (6 mediante pasarela) y 2500 plazas de aparcamiento.
Desde el 12 de marzo de 2020 se denomina oficialmente Aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro (publicado en el B.O.E el 2/4/2020)".
Al mismo tiempo, una vía asfaltada de circunvalación pasa al otro lado del vallado. Entre abril y mayo de 2026 el aeropuerto fue cerrado para renovar por completo su pista, buscando paliar la pérdida de pasajeros y atrayendo nuevas líneas internacionales
Como curiosidad decir que en 2015 se proyecto un ramal caminero jacobita que sale de la terminal de pasajeros del aeropuerto que enlaza con el Camino Francés en San Paio
Y aquí, frente a un portón de acceso, enlaza a nuestra derecha un ramal del Camino Norte de Santiago, el que viene de Boimorto por A Mota, Gonzar y Santiso, empleado como alternativa al que de Boimorto llega al Camino Francés en Arzúa. Suelen emplearlo quienes desean evitar lo más posible el tramo más masificado de la ruta y a él le dedicamos también la pertinente entrada de blog
Es común en este tramo, naturalmente, ver aterrizar y despegar a los aviones, así como, por supuesto, oír sus motores y maniobras. Sin embargo pronto nos apartaremos también de las inmediaciones y volveremos a la 'paz del sendero', al menos si no coincidimos con los grandes grupos de peregrinos, a veces verdaderas avalanchas de gente, que pasan continuamente entre mayo a septiembre u octubre
Este es el lugar donde se unen ambos caminos, el del Norte que viene de Boimorto por A Mota y este, el Camino Francés. Un hito jacobita confirma que hemos de seguir todo de frente entre los árboles
En su placa de bronce la distancia que figura a la Praza do Obradoiro es de 13, 280 km. La etapa desde O Pedrouzo es de 20 km, por lo que suele hacerse 'del tirón', pero muchos de los que han empezado antes, pueden gustar de pernoctar en alguno de los numerosos albergues, hoteles o pensiones que encontraremos en este último trecho hacia la ciudad del Apóstol
Carballos jóvenes conforman una hermosa fraga o bosque autóctono, mancha forestal lineal que le proporciona belleza al Camino en lo que sería su último trayecto rural, o rural-residencial de baja densidad, antes de entrar en el casco urbano de Santiago por San Lázaro, a unos diez kilómetros de aquí
El Camino, de zahorra y bien trillado, no ofrece mayor riesgo de pérdida. Tampoco hay cruces complicados que puedan inducirnos a error. Vayamos siempre no obstante pendientes de flechas y mojones
El Camino no fue en este trecho siempre así, sino que fue sensiblemente mejorado para el creciente paso de peregrinos entre los años 2016 y 2017, siendo la plantación de estos árboles autóctonos parte del proyecto, constituyendo un notable embellecimiento del itinerario jacobita
"Ante la carencia de grandes atractivos, la jornada desde O Pedrouzo se convierte en una galopada hacia la meta", escribe el gran peregrino y pionero divulgador e investigador de los caminos jacobitas Antón Pombo en su guía El Camino de Santiago. Camino Francés. Una "trepidante carrera hacia la meta", como también dice, en la que, no obstante, "algunos peregrinos prefieren dormir en el legendario Monte do Gozo, o Monxoi, así denominado en gallego por contagio del francés Montjoie, antes de llegar a Santiago. De este modo, al día siguiente, cubren el corto tramo hasta la ciudad y hacen su entrada a hora temprana, obtienen su Compostela y acuden, a las 12 en la catedral, a la misma del peregrino", en la que asisten al emotivo y espectacular ritual del botafumeiro
Incluso en los meses de mayor afluencia, puede producirse el caso que, tras un trecho en el que coincidamos con decenas de peregrinos, caminemos por otros más vacíos o tranquilos, sobre todo, insistimos, según va avanzando la mañana y, por supuesto, por la tarde
"Operado por Aena, el aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro es el más importante de los tres aeropuertos gallegos en número de conexiones y pasajeros. Según datos del propio Rosalía de Castro, cerca de 5.000 toneladas de mercancías y más de 3.600.000 pasajeros pasaron por él en 2024.
En un inicio, fue construido para permitir el transporte aéreo dentro de la comunidad o con otras ciudades españolas, pero este ha pasado de ser una pequeña instalación a convertirse en un punto de conexión internacional clave.
Lo que muchos no saben es que detrás de sus enormes pistas de aterrizaje y entre los asientos de su terminal se esconde una trágica historia. Alrededor de 2.000 presos políticos y otros tantos vecinos de Lavacolla trabajaron forzosamente durante una década para hacer de este lugar lo que es hoy.
Desde el golpe militar franquista hasta finales de los años 60, once fueron los campos de concentración que se abrieron en Galicia. El de Lavacolla fue el que facilitó mano de obra para estas labores de construcción. Gran parte de las obras llevadas a cabo en la posguerra fueron hechas con presos políticos. De muchas se desconoce la autoría. Esta es una de ellas.
Los inicios del aeropuerto
En octubre de 1932 un grupo de aficionados a la aeronáutica decidieron construir en Santiago un aeroclub. En diciembre de ese mismo año nombraron a la primera junta directiva, que dos años más tarde se encargó de elegir los terrenos para la construcción de un aeródromo en el municipio de Lavacolla.
La obras empezaron a principios de 1935. En ellas se construyen tres zonas de aterrizaje formando un triángulos de pistas. El 28 de julio de ese mismo año se inauguró, aunque de aeropuerto tenía más bien poco, pues seguía siendo un pequeño aeródromo
Aunque todo se debió a una iniciativa promovida por aficionados, lo cierto es que la creación de este aeropuerto ya estaba prevista. El Real Decreto Ley con fecha del 19 de julio de 1927 apuntaba a la creación de ocho aeropuertos. Todos, excepto el de Santiago, tenían ubicación: Barcelona, Sevilla, Valencia, Málaga, Santander, Cádiz y Granada.
De aeródromo a aeropuerto internacional
Con el inicio de la Guerra Civil el aeródromo empieza a utilizarse para asuntos militares, pero un Patronato del Aeropuerto creado en 1937 lucha por el establecimiento de líneas comerciales. Así, en septiembre de ese año empieza a funcionar de manera regular la línea Santiago-Salamanca-Valladolid-Zaragoza. Por aquel entonces el aeropuerto tan solo contaba con un simple barracón de madera para albergar a los pasajeros.
En 1939 Lavacolla fue cerrado por las autoridades franquistas. Sin embargo, Francisco Franco y los suyos veían en el aeródromo potencial para instalar una academia de aviación y un aeropuerto que operara más allá de las fronteras españolas.
Para ampliar la capacidad del aeropuerto el régimen franquista utilizó a los presos políticos del campo de concentración de Lavacolla como mano de obra. Todos los participantes fueron reconvertidos en miembros de un Batallón de Trabajadores. Pero no solo los prisioneros trabajaron, muchos hombres de Santiago fueron obligados a trabajar también.
En 1945 el campo de concentración cerró, pero sus prisioneros tuvieron que quedarse trabajando forzosamente hasta 1950, cuando se acabó de construir la nueva pista de aterrizaje. Esta cumplía ya con los requisitos que se le exigían a un aeropuerto internacional.
La actualidad del aeropuerto
En los últimos 45 años el aeropuerto de Santiago no ha dejado de crecer. En los 80 se construyó la terminal de carga, que posteriormente fue ampliada debido a la enorme demanda de mercancías de Santiago por aire.
Y en mayo de 2007 Aena presentó el proyecto de la nueva terminal de pasajeros, que entró en funcionamiento en octubre de 2011 y que tiene capacidad para atender a cuatro millones de pasajeros anuales. Con esta ampliación el aeropuerto pasó de 20 mostradores de facturación a 28, de 10 puertas de embarque a 15 y de tres cintas de recogida de equipajes a cinco. El edificio de la antigua terminal permanece cerrado.
Aunque uno de los cambios más especiales tuvo lugar en 2020, cuando el BOE publicó el cambio de nombre del aeropuerto, que pasó a llamarse Santiago-Rosalía de Castro. Esto fue un homenaje a la escritora gallega, ya que se entonces cumplía el 180 aniversario de su nacimiento.
En Lavacolla, muy cerca del aeropuerto, se encuentra un monolito de piedra en memoria de todos esos presos que fueron tratados como esclavos, siendo obligados a levantar un aeropuerto con sus propias manos. Gracias a ellos, Santiago es hoy puerta de entrada para turistas de distintas nacionalidades".
El Camino se estrecha un poco en este tramo pero su anchura sigue siendo más que de sobra para permitir el paso holgado de peregrinos. Llano y con buena sombra hace del caminar un agradable paseo por el bosque, bellamente ameno incluso para los que van más cansados
Troncos y ramas se comban sobre el Camino y forman este túnel vegetal iluminado con la luz natural filtrada como una celosía
Aquí hay una especie de puente, pasando sobre el Rego de Covo
El río pasa canalizado y subterráneo en la zona del aeropuerto pero hay lugares, como este, en el que queda al descubierto, formando una bella estampa ribereña
Destaca su color rojizo, de la arcillosa tierra de Santiago
El arroyo se sume y se mete por un tubo justo aquí debajo
Empieza ahora un poco de cuesta, siempre en recto y a la sombra...
Y aquí salimos ahora a la carretera vieja de Lugo, por la que como hemos dicho circula normalmente muy escaso tráfico
Aquí volvemos a llanear; durante unos metros caminamos en paralelo a la calzada por la zona de A Trigueira, topónimo que delata las antiguas plantaciones de trigo del pueblo de San Paio
Hay unas pasadelas a las que sigue un tramo adoquinado sobre el asfalto de la calzada
Si bien no es una gran distancia, para los peregrinos que ya llevan muchos kilómetros a sus espaldas todo esfuerzo se cobra su tributo, de ahí que, al igual que algunos ansían llegar en el día, incluso a comer, en la meta, otros prefieren llegar frescos a la ciudad de Santiago y por eso harán un alto finalizando la jornada en alguno de los numerosos alojamientos, albergues sobre todo, que iremos encontrando de aquí al Monte do Gozo, San Marcos o incluso a San Lázaro, arrabal ya de la ciudad este último
Tramo al sol y de nuevo a la sombra bajo otra larga fila de árboles...
La carretera y el aeropuerto siguen a nuestra izquierda; pronto nos separaremos de ellos
A nuestra derecha, el Campo da Festa de San Paio, alguna de cuyas casas seguimos viendo desde aquí
En concreto vemos la parte posterior del restaurante Casa Porta de Santiago, delante del que pasaremos enseguida. Toda esta zona de la parroquia de Sabugueira, como el aeropuerto, suelen ser denominadas dentro de A Lavacolla
Antes de llegar a San Paio de Sabugueira o de Lavacolla aún tenemos unos metros más de pista de la que bordea el aeropuerto que cortó el Camino histórico
Bella estampa de San Paio con su capilla y casas al final de esta pequeña llanura que da paso a los bosques al este de A Sionlla, otro de los núcleos de la parroquia
El Camiño Vello original pasaba un poco más adelante, enlazamos con él ahora
Por aquí, donde se ha construido una gran plataforma de hormigón en forma de triángulo en la que descansan a veces al sol los peregrinos, iremos a la derecha, en dirección a las casas de San Paio
No obstante, si cruzásemos al otro lado, donde hay una marquesina de madera y tejas a la buena sombra, veríamos al lado del mojón un importante cartel informativo
En él hay un mapa pormenorizado del itinerario a seguir hasta la Praza do Obradoiro, así como un plano del centro histórico de la ciudad en torno a su catedral
Trazado en amarillo vemos el Camino desde su entrada en el concello de Santiago, bordea las pistas del aeropuerto por su lado norte y llega a Sampaio (señalado con flecha, también amarilla). Luego vemos A Lavacolla, desde donde subiremos a Vilamaior y de allí continuaremos a San Marcos y el Monte do Gozo (izquierda)
De color rosa suave vemos la extensión de los núcleos poblados. A la izquierda se pasa del Monte do Gozo a San Lázaro, ya casco urbano compostelano
Y este es el recorrido caminero urbano hacia la catedral. Dentro de un círculo es el centro histórico
Y este es el casco histórico con el trayecto jacobita desde la rúa de San Pedro y la Porta do Camiño, entrado al antiguo Santiago intramuros de sus desaparecidas murallas hacia la catedral, O Obradoiro y otros edificios y lugares de interés
O Camiño Vello de Santiago, transformado, es aquí el acceso a la aldea de San Paio. Empezamos a bajar por él suavemente
Prados y fragas conforman el paisaje inmediato de nuestro entorno más cercano
Explanada del campo de la romería. El que el nombre de San Paio (del santo San Pelayo) coincida con la advocación de la iglesia parroquial de Sabugueira (San Paio de Sabugueira), sita en el pueblo de A Lavacolla, a dos kilómetros más allá, ha llevado a pensar, como afirman tradiciones y leyendas, que el centro primigenio de la parroquia hubiese estado aquí, en San Paio, donde podría haber existido un monasterio
Esta fértil llanura, ahora de prados de siega y pasto, además de fragas, eucaliptales y algún piñeiro, hubo de ser proclive a algún asentamiento agrícola desde tiempo inmemorial y a la presencia de alguna comunidad monacal que diera nombre al lugar, en lo que hubo de ser un muy antiguo camino hacia la mítica Assegonia del célebre Itinerario de Antonino (s. III) precedente poblacional romano, en torno a una mansio o parada caminera, de la actual ciudad de Santiago de Compostela
Recordemos que en la Edad Media, máxime en el alto medievo, un monasterio no había de ser necesariamente un gran cenobio, sino que podía constituirse en una muy pequeña comunidad de monjes, a veces dependiente de una comunidad mayor, e incluso una familia acogida a algún voto monacal
Además de componentes piadosos y espirituales eran estructuras de explotación agropecuaria y de administración y control del territorio, con siervos, colonos, etc., además de una figura tendente a ni dividir la propiedad entre herederos. Diversos estudios plantean la sucesión y continuidad de castros a villae y monasterios
Como ya hemos dicho, popularmente se tiende a llamar Lavacolla a los pueblos, barrios y lugares de la parroquia de Sabugueira, incluyendo al mismo aeropuerto, términos que fueron hasta 1962 del concello o municipio de Enfesta, un episodio no del todo claro en el que ahonda Marga Mosteiro en La Voz de Galicia del 8-12-2012 al cumplirse los 50 años de aquella anexión, citando al historiador Juan Lema:
"El 7 de diciembre de 1962 Santiago duplicó su territorio al oficializarse la adhesión del Ayuntamiento de Enfesta aprobada en una polémica sesión plenaria celebrada el 24 de junio del año anterior. Con el trámite de la aprobación por parte del Consejo de Ministros se ponía fin a una historia que había comenzado el 31 de diciembre de 1960, cuando el alcalde de Enfesta, Manuel Balado Hermida, leía en el pleno una carta de su homólogo de Santiago, Ángel Porto Anido, en la que le exponía que había recibido «nos últimos meses numerosas suxestións e peticións persoais de veciños deste municipio no sentido que se solicitase a anexión deste termo ao da súa presidencia». Juan Lema, autor de Historia do Concello de Enfesta, aseguró que durante los dos años de investigaciones para escribir su libro no encontró ninguna prueba escrita de las peticiones de las que hablaba el alcalde de Santiago, «así que o eran de palabra o nunca existieron». Reales o no, aquel 31 de diciembre comenzó el proceso que culminó con la ratificación por parte del máximo órgano político del momento.
La anexión se aprobó en una polémica sesión plenaria en la que el alcalde intentó evitar la votación que ponía fin a la historia independiente del municipio. Tras el debate, Manuel Balado se levantó y manifestó que no podía seguir presidiendo la sesión. Según se recoge en el acta de aquel pleno, al ser preguntado por lo que le ocurría, el alcalde respondió: «Non me atopo ben, estou doente». Su indisposición no sirvió de nada, ya que inmediatamente fue sustituido por el primer teniente alcalde, José Rodeiro Pombo, que sometió a votación la anexión y fue aprobada con los votos de nueve concejales y con el único voto desfavorable de Manuel Balado Mallo. Desde aquel día, Manuel Balado Hermida (último alcalde de Enfesta) no volvió por el Ayuntamiento, pero fue uno de los siete vecinos de Enfesta que capitanearon la oposición a la anexión. Aquellos vecinos fueron: Andrés Cruz Seijo, Miguel Otero Sánchez y Carlos Barreiro de A Sionlla; por Lavacolla, David Iribarnegaray Barreiro; y por Sigüeiro, Manuel Balado Hermida, José María Balado Mallo y Julio Barreiro Castro.
Juan Lema recuerda que en 1962 el Concello de Enfesta pasó a ser de Santiago «sin deudas» y con el compromiso de mantener en la antigua casa consistorial una oficina municipal. Este compromiso se convirtió en papel mojado durante los años siguientes. La casa consistorial (situada en A Sionlla) fue escuela de primaria hasta la construcción del grupo escolar. Se cumplió, sin embargo, el acuerdo de asumir como suyos a todos los funcionarios de Enfesta, incluido el secretario, José Pumar Caneiro, que ocupó el puesto de jefe de protocolo durante años en Santiago.
Las auténticas razones de la anexión voluntaria eran exclusivamente económicas. El aeropuerto suponía una interesante fuente de ingresos para Santiago incluso antes de que fuera elevado a la categoría de internacional (en 1965). Además, todo el entorno de Sabugueira era una potencia agroganadera, que reportaba fuertes ingresos para el Concello de Enfesta. También se disponía de dos fábricas de curtidos y pieles, una de ellas propiedad de la familia Iribarnegaray. La otra familia foránea, Leiceaga, de procedencia navarra, se asentó con la construcción de la carretera de Lugo".
La zona de terrazas se extiende también por toda su delantera. Arriba en el piso alto hay balcón-corredor, ventanas y galerías. En Los sellos del Camino nos dicen así de este establecimiento:
"El Mesón Porta de Santiago de Lavacolla, ubicado en la ruta del Camino de Santiago, es un lugar acogedor y lleno de historia. Con su arquitectura tradicional y su ambiente tranquilo, este mesón se convierte en un refugio para los peregrinos que buscan descanso y reponer fuerzas. Su cocina local ofrece platos auténticos y sabrosos, que deleitan el paladar de los caminantes. Además, su personal amable y atento brinda un trato cercano y familiar, creando una experiencia inolvidable en el viaje del Camino de Santiago".
Y aquí está la entrada, las terrazas se extienden a lo largo de toda la fachada de esta casa que viene a ser la primera del pueblo yendo por el Camino, pueblo del que nos cuenta así la Xacopedia:
"Pueblo de 27 habitantes (335 m) en el Camino Francés, municipio de Santiago de Compostela, provincia de A Coruña, Galicia. A 9 km de Santiago. Es una pequeña población de arquitectura tradicional que se agrupa en torno a la capilla de San Paio [San Pelayo, en castellano], la primera que se encuentra en la ruta francesa dedicada a este mártir. La disposición de las casas alrededor del centro de culto, bastante común en la Europa Occidental, pone de manifiesto la implicación de la institución eclesiástica en el desarrollo de este núcleo de población.
En Galicia existe gran devoción a San Paio, un niño martirizado en Córdoba en el siglo X durante el califato de Abderramán III. Posteriormente fue canonizado por la Iglesia católica, como ejemplo de la virtud de la castidad juvenil frente a la homosexualidad. La tradición cristiana asegura que fue hecho prisionero por parte de las fuerzas del emirato cordobés tras la batalla de Valdejunquera, en las proximidades de Pamplona. Durante su cautiverio Abderramán III le habría requerido contactos sexuales y desmembrado con tenazas de hierro por haberse negado".
Independientemente de ello, ya en el siglo IX habría de ser común el nombre de Paio, pues es como se le llama al ermitaño que habría visto las luminarias del monte Libredón, las cuales anunciaban el lugar en el que se descubriría la que se tiene por tumba de Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio, si bien hemos de tener en cuenta que la primera noticia del hecho y su narración no aparece hasta la Concordia de Antealtares, documento fechado en 1077, casi dos siglos y medio después de los acontecimientos descritos
Sin embargo, el templo actual fue construido en el siglo XIX y es de estilo clasicista, construida en piedra granítica de sillarejo, es de planta cuadrada con espadaña para el campanario y tejado a dos aguas. Según una antigua inscripción, se veneran las reliquias de Santa Lucía, San Pedro Mártir y San Vicente Mártir, entre otros
La capilla de Santa Lucía se eleva sobre un campo a un nivel más alto que el Camino y circundado por un murete circular de piedra en lo que pudo ser un promontorio que nos recordaría a un túmulo o mámoa
El Camino sigue a su izquierda, viendo enfrente Casa Quián y la pensión Last 12 K Premium Guest House, casa de huéspedes, como su nombre indica, en los últimos doce kilómetros de Camino
La espadaña de la capilla de Santa Lucía tiene tres vanos para otras tantas campanas, dos grandes paralelos y un tercero mucho más pequeño encima. En la actualidad solamente tiene una campana. Además de la pequeña cruz metálica rematándolo tiene otra en la cabecera, al extremo de la cumbrera del tejado Varias ventanas tipo saetera proporcionan luz natural al interior. Sendeiros de Compostela nos dice así de este santuario:
"Situada en la aldea de Lavacolla, dentro de la parroquia de San Paio, esta capilla de granito fue construida en el siglo XIX y está íntimamente ligada al recorrido del Camino Francés, sirviendo como uno de los últimos puntos de descanso para los peregrinos que se aproximan a la Catedral de Santiago.
Con un diseño clasicista, su planta es rectangular y cuenta con una pequeña sacristía adosada. Rodeada por un entorno natural y tradicional —con fuente, crucero, molino y puente— forma un pintoresco conjunto patrimonial que aporta serenidad y belleza al lugar.
La festividad de Santa Lucía se celebra el 13 de diciembre, relacionada con la luz y el solsticio de invierno. Además, en mayo los vecinos organizan otra fiesta con misa, procesión, música tradicional y verbena popular, reforzando el papel social y espiritual de la capilla en la comunidad de Lavacolla".
Unas escaleras de piedra nos llevan a su campo. Un cartel anuncia que podremos sellar nuestras credenciales
Al subir, fijémonos en un detalle en esta pared meridional, a la derecha
Una concha, el símbolo peregrino por excelencia...
La entrada mira al oeste, como las iglesias medievales, hacia allí nos dirigimos acto seguido
Vista de la fachada occidental, donde está uno de los voluntarios que abren la capilla. Fijémonos en las mochilas y bastones apoyados en la pared
Tras cumplimentar el sellado nos acercamos al altar
Según avanzamos, a la derecha hay una gran imagen de la patrona, Santa Lucía
Y, en la pared, una de Cristo crucificado
Santa Lucía está en un gran retablo lateral con arco semicircular que nos recuerda a los de las iglesias románicas, con sus capiteles
Acceso a la sacristía...
Al salir, nos fijamos en el coro y en la bóveda de cañón de la cubierta...
EN ESTA CAPILLA SE VENERANRELIQUIAS DE SANTA LUCIA, STA.ROSALIA, STA. VICTORIA, SN. PEDROMARTIR, SN. VICENTE MARTIR, SN.TEODORO, SN. ELIODORO, STA. YGNESSTA. ANASTASIA Y OTRAS
EL ESCMO. SR. D. MIGUEL GARCIA CU-ESTA, ARZOBISPO DE ESTA DIÓCESIS,CONCEDIÓ 80 DIAS DE INDULGENCIA AL QUEREZARE UN PADRENUESTRO O UN CREDO DE-LANTE DE LAS SANTAS RELIQUIAS DE STA. LU-CIA Y OTRAS Y LO MISMO A LAS IMAGENES DESN. PELAYO, SN. ANTONIO, SN. ROQUEN Y SN. JUAN Y-UNA AVEMARÍA O SALVE A NUESTRASSEÑORAS DE LA GRACIA Y DE LA COMPCECCION
Volviendo al exterior, podemos salir de frente a la portada occidental y tomar algo en el bar The Patio, al lado de la pensión
Otra estupenda e irresistible terraza al sol
Seguidamente, volvemos al Camino pasando junto al portón de Casa Quián donde, al lado del nombre, aparece la fecha de 1922 en el dintel. Observemos la cruz de piedra en el tejadillo
En esta zona, en ocasiones, hay un cierto trasiego de vehículos de apoyo y de viajes organizados. El Camino sigue asfaltado y llano durante unos metros
Un pequeño rego canalizado forma un pequeño salto de agua a la izquierda; fijémonos en el antiguo abrevadero
En la primera bifurcación seguiremos a la derecha por la carretera asfaltada y al lado del muro de Casa Quián
Mucha atención a la próxima bifurcación, que ya tenemos aquí mismo
San Paio ya ha quedado atrás, a nuestra espalda...
El frondoso bosque gallego, en todo su mágico esplendor, nos acoge en este trecho...
Bifurcación y de frente... de momento
No hay que subir mucho para llegar al siguiente mojón y desvío... aquí vamos dejando el asfalto de la carretera local
Dejamos el asfalto pero no dejamos de subir, tomando esta senda de tierra que sigue paralela a la carretera y a su derecha
A los lados, la vegetación forma una barrera espesa, intrincada e infranqueable
Cruzamos otra carretera local y pasamos bajo el puente de la autovía SC-21, que da acceso al aeropuerto desde la A-54 al norte de As Quenllas
Muchos son los peregrinos que vienen a coincidir aquí, cuando ya se han unido prácticamente todas las rutas jacobitas que confluyen en el Camino Francés
Uno de aquellos intrépidos romeiros jacobitas fuer el obispo armenio Martiros de Arzendjan, quien plasmó su experiencia, acontecida precisamente en aquellos años del descubrimiento de América, por escrito en un apasionante relato en el que narra incluso su encuentro con el vakner, terrible monstruo mitológico:
"Recibí la bendición de Santiago, me puse en Camino y llegué a la extremidad del mundo, a la playa de la Santa Virgen, donde hay un edificio construido por su propia mano por el Apóstol San Pablo y que los francos llaman Sancta Marie de Finibusterrae. Padecí muchos trabajos y fatigas en ese viaje, en el cual me encontré con gran cantidad de bestias bravas y muy peligrosas. Y me encontré con el vakner, animal salvaje, grande y muy dañino ¿Cómo, me decían, pudiste salvarte, cuando grupos de veinte personas no pueden pasar? Pasé enseguida al país de Holani cuyos habitantes se alimentan también de pescado y cuya lengua yo no comprendía. Me trataron con la mayor consideración, llevándome de casa en casa y admirándose de que hubiera escapado del vakner".
Estamos, como dice Antón Pombo, en pleno "reino del eucalipto", según destaca al describir estas etapas:
"Por un terreno más suave que en la etapa precedente, y con el Camino definitivamente transformado en una homogénea pista agraria o forestal (...) Los pastizales y huertos alternan con unas plantaciones de eucalipto que, enseñoreadas del occidente galaico, como mejor virtud nos permiten respirar hondo".
Nos sumergimos de nuevo en el encanto de la foresta, con sus juegos de luces y sombra y su celosía natural que filtra la luz solar a través de ramas y hojas
Las hojas lanceoladas y en forma de hoz de los eucaliptos cubren el suelo, de tierra, muy llano y agradable de caminar, constituyendo un verdadero paseo
Seguidamente atravesamos otra muy hermosa fraga de árboles autóctonos
En gran parte son carballos jóvenes, hay tenemos una buena plantación, que crece a la vera del Camino...
Tras el paso de un tropel de gente, en otros tramos caminamos solitarios o casi, siendo esta una constante muy característica de esta etapa final
Salimos a un cortafuegos, cuya pradería forma un claro, y continuamos admirando esta belleza boscosa que tan buena sombra nos proporciona
Espléndidos carballos forman un maravilloso 'bosque de meigas' que nos deleita la vista en estos últimos kilómetros del trayecto hacia la ciudad del Apóstol
Aunque en principio el mojón se ve bien en este cruce de caminos, si vamos despistados o si las sombras lo camuflan puede pasarnos desapercibido: nos indica ir a la izquierda
La ruta sigue todo llano y en recto entre una fraga a la derecha y un eucaliptal a la izquierda
Llegamos así a la primera casa de A Esquipa, núcleo de población de la parroquia de Sabugueira que precede al pueblo de Lavacolla, cabeza de la parroquia y nombre con la que se la suele identificar, recordamos una vez más
En este primer tramo caminero por A Esquipa las casas están a la izquierda y a la derecha sigue extendiéndose, linealmente, una tupida carballeira
Campos del Agra de Mateos; al otro lado de aquel bosquete pasa la vía local que comunica A Esquipa y Noval, a la que vamos a salir prontamente
A partir de la siguiente bifurcación, el suelo empieza a estar asfaltado, siendo posible que nos encontremos con el paso de vehículos, bastante ocasional, de los residentes en la zona
El Camino sigue de frente, pero un cartel al lado del mojón nos indica nuestra cercanía al supermercado de la Frutería Luz, uno de los comercios en los que podremos avituallarnos en esta zona
No estamos aún zona netamente urbana pero sí residencial que, al paso del Camino, ha visto surgir muchos negocios relacionados con los peregrinos y con un creciente número de vecinos. Estamos además muy cerca de la carretera N-634, que pasa a solamente 250 metros más al sur, aunque no la llegamos a ver
Vamos a encontrar además numerosos alojamientos de todo tipo, algunos al paso mismo del Camino y otros señalizados hacia la muy cercana carretera
Y un poco más adelante ya nos vamos a encontrar con el Camino que viene de Noval: las señales jacobitas nos avisan ya de que al llegar a él hay que seguir a la derecha
A la izquierda, arranca un tramo de senda peatonal paralela a la carretera. Al principio, el hábitat será bastante disperso, pero irá concentrándose paulatinamente según avancemos Camino adelante...
Al empezar la senda, un mojón nos informa que estamos a poco más de once kilómetros de la Praza do Obradoiro...
A nuestra izquierda y al otro lado de este prado está la carretera N-634, donde se encuentran la Estación de Servicio da Lavacolla y el Hotel Garcas, con restaurante de cocina gallega. Hay parada de autobús que conecta el aeropuerto con el centro de Santiago. Entre sus especialidades destaca la "cocina tradicional conocida por su cordero asado en cazuela de barro, las parrilladas de carne, su variedad de pescados y marisco fresco, su caldo gallego, el pulpo, la empanada, el queso con membrillo o la tarta de Santiago". Al fondo al sur vemos los montes y colinas del Alto do Castelo (498 m), A Zanca do Cordón (426 m) y A Pena do Gato (411 m)
El Camino se hace así calle en A Esquipa y, al principio de la misma, admiramos este hórreo en el jardín de la primera casa a la izquierda, con sus paredes de listones de tablillas o doelas y sus adornos de piedra en forma de cruz y de pináculos
Lo contemplamos al pasar, se trata de elementos tradicionales de la arquitectura popular que siguen empleándose como símbolos que son de Galicia y sus caminos
El topónimo A Esquipa ha querido buscársele relación con el término esquipar, que es un tipo de galope de los caballos, antigua palabra galaico-portuguesa que podría tener relación con el ganado equino o el paso de caballos por el Camino, aunque también se dice guardaría relación con 'equipar', lo que haría pensar en una antigua parada de postas o similar de las que abundarían en estos antiguos caminos de las cercanías de Santiago
Llegamos a la zona de mayor concentración de casas de A Esquipa. A nuestra izquierda es la casa de O Fogar de Maru, albergue y apartamento turístico, posible buena parada para hacer un alto y descansar de nuestra larga caminata, reservándonos para el día siguiente nuestra llegada a la catedral de Santiago
Un poco más allá está el colegio C.E.I.P. Mestre Rodríguez Xixirei, 'O Colexio de Lavacolla', como bien se le conoce, dedicado al maestro Francisco Rodríguez Gigirey, figura destacada en la enseñanza gallega que fue además concejal y teniente de alcalde en el Concello (Ayuntamiento) de Santiago en la década de 1960 y de quien recuerda así el periodista Lois Caeiro en Recuerdo y lecciones de un jardín, artículo para El Diario de Pontevedra del 30-11-2020:
"Teníamos un maestro, Francisco Rodríguez Gigirey, que nos inculcó el amor por las plantas y que nos ponía durante algunas horas a trabajar en el jardín, sobre todo al llegar la primavera. (...). Nuestro maestro nos enseñaba a colocar las plantas por tamaños, por los colores de sus flores y por la época de floración".
Gigirey no dio no obstante clase aquí, pues este colegio abrió sus puertas el 24 de septiembre de 1971, un año y pocos días después de su fallecimiento, no obstante estos espléndidos jardines también parecen honrar su memoria como amante de las plantas y de cómo transmitió ese cariño a sus alumnos
Vemos el colegio por su parte posterior, que es la que mira al norte y la más umbría por tanto, por eso presenta esta su fachada septentrional las ventanas tan pequeñas. Este centro de enseñanza es noticia constante por sus novedosos, y exitosos, métodos de estudio. Llegó a tener hasta cuatrocientos alumnos en aquellos años de su fundación, los del famoso baby boom español, unos años posterior al gran baby boomer europeo
A nuestra izquierda, el patio del colegio, del que sus antiguos alumnos y alumnas celebran encuentros periódicamente, muestra de lo que marcó a varias generaciones de escolares de esta y de otras parroquias compostelanas colindantes que aquí acudían a las clases
Y en la tapia de cierre del patio, un mapa satélite confeccionado por profesores y alumnos nos localiza algunos lugares de interés existentes en esta parroquia: Raíces de Sabugueira
Estos son algunos de los que nos encontraremos al paso del Camino o en sus proximidades. El pueblo de Lavacolla, al lado de la carretera N-634, dispone de varios albergues y alojamientos y, si pernoctamos en esta zona, podremos visitarlos en un corto paseo si llegamos a buena hora y tras un merecido descanso
Nos acercamos a una bajada, fijémonos en los badenes en la calzada para evitar el paso de vehículos a velocidad. Si bien el paso de los de los residentes es ocasional, esta vía en ciertos momentos soporta cierto tráfico como acceso que es al colegio desde la N-634. También en temporada alta el paso de coches y furgonetas de apoyo a los caminantes de los viajes organizados, algunos especialmente voluminosos, ha de centrar nuestra atención según nos acercamos a la localidad de Lavacolla
Esta es la bajada al valle del río Sionlla o Lavacolla, muy importante en la tradición jacobea pues, tal y como nos informa la Xacopedia, en la Guía del peregrino del Codex Calixtinus, allá por el año 1125, su posible autor, Aymeric Picaud, escribe que en un río, al que llama Lauamentula, y sitúa, parece que erróneamente, a dos millas de la ciudad, "las gentes francesas que peregrinan a Santiago acostumbran a lavarse, por amor al Apóstol, no solo sus partes, sino también, quitando los vestidos, la suciedad de todo el cuerpo". La distancia
Dado el éxito del libro entre los peregrinos europeos y, por ende, en todo el orbe cristiano, se decía que el topónimo Lavacolla era debido a ser el lugar donde los romeiros se lavaban en dicho río el coleus, 'testículo o escroto', en gallego collóns. Al fondo vemos las casas de A Praza, solar de la capilla de San Roque, de honda tradición romera, el Pazo de Xan Xordo y, en la lejanía, el Monte da Viñeta, el Monte da Medorra y el Pico do Castro (407 m), actualmente plantados de eucaliptos pero que por sus topónimos revelan ser solar de necrópolis megalíticas y asentamientos castrexos
Para contrarrestar la versión más extendida de la razón del topónimo Lavacolla, en tiempos piadosos se divulgó la idea de que podría venir del gallego lava e colle 'lavar y coger la ropa para tenderla poniéndola a secar'. Pero algunos filólogos han echado por tierra ambas 'leyendas populares' y han querido ver en Lavacolla la raíz latina lava colea, 'río sobre gijarros', del prerromano lava (río) y el latino colea o coia 'canto rodado', en gallego coio
Otros eruditos e investigadores se decantan por un derivado de lava en el sentido de 'tierra de pasto' y colla en el de 'collado' o 'colina'. Sea como fuese la costumbre pervivió, no se sabe del todo exactamente cuánto tiempo, pero pero casi con toda seguridad sería en el río Sionlla, también llamado Lavacolla, que cruzaremos enseguida. Leemos nuevamente a Antón Pombo en su guía del Camino Francés:
"Dice el Calixtino que en el modesto regato de Lavamentula los peregrinos se daban un baño de cuerpo entero antes de entrar en la catedral; de ahí el topónimo gallego. Sin embargo, etimologías críticas creen que el nombre viene de lava colea, alusivo a un arroyo repleto de coios o cantos. En tiempos de tantas duchas de agua caliente, la costumbre se han extinguido".
De ser así, el ritual tal vez hubiera que repetirlo más adelante, pues aún queda un buena distancia hasta la ciudad, no excesiva ni mucho menos, pero sí la suficiente, con cuestas en las subidas a Vilamaior, Neiro y el Monte do Gozo incluidas, para volver a sudar y mancharse y tener que realizar un nuevo lavado del cuerpo antes de pasar de manera aceptable las puertas de la ciudad y acceder a la catedral
Un hórreo de los del llamado 'estilo O Pino', de planta rectangular y más ancho que otros estilos de estas construcciones
Y aquí tenemos otro de esos estilos, de planta rectangular y sensiblemente más estrecha
Este en vez de doelas o listones tiene sus paredes de ladrillo con agujeros para que pase el aire al interior. Fijémonos en los adornos, de temática religiosa, que rematan el tejado a dos aguas
A nuestra derecha, en el siguiente cruce, tenemos otra construcción tradicional, de piedra, una antigua cuadra. El Camino sigue recto
A la izquierda, una de las antiguas casas labregas de A Esquipa, restaurada
Otro cruce y de frente. Al lado de las placas señalizadoras del Camino con la concha y la flecha unos carteles anuncian la cercanía del Hotel-Restaurante Ruta Jacobea, otro de los situados en la carretera
Caminamos todo llano viendo en lontananza los montes de A Roxedoira, por donde subiremos a Vilamaior tras cruzar el río cuando salgamos de A Lavacolla
A Esquipa viene a formar un todo con A Lavacolla, a donde llegaremos muy pronto. El entorno sigue siendo el 'residencial de baja densidad' de las viviendas unifamiliares con terreno característico de esta parte del Camino
Dejamos a la izquierda otro de los ramales que comunican el Camino con la N-634, donde están los hoteles y restaurantes, como hemos dicho. Nosotros la cruzaremos en A Lavacolla
Conchas y flechas confirman que sigamos siempre de frente. En la casa de la derecha está Sanín Percusión Tradicional, tienda de instrumentos tradicionales gallegos fundada en 1990 y con Xosé Manuel Salvado Sanín al frente. Obradoioro Sanín, un luthier en el Camino Francés es un artículo que nos habla de él y su negocio, publicado por ZeltiaG:
"Si vienen andando por el Camino francés, al pasar por Lavacolla, muy cerca ya de su meta: Santiago de Compostela, en el trayecto les llamará la atención una casa donde podrán ver gente trabajando con panderetas. Están justo delante del taller-obradoiro de instrumentos tradicionales de percusión “Sanín”.
José Manuel Salvado Sanín es el artesano y lutier de esta empresa líder en el sector. Su comienzo, siendo aún adolescente, empezó a incursionar en la música de Galicia. Primero aprendiendo gaita, percusión y baile tradicional. Luego con un gaitero, el arte de fabricar gaitas. Después se decantó por los de percusión. Uno de los motivos, era que casi no se encontraban artesanos que los fabricasen y desde luego a la hora de repararlos, era muy difícil hallar quién lo hiciera. Ese fue su objetivo. Hoy se ha convertido en uno de los fabricantes de mayor producción y ventas de Galicia. Su producto es muy apreciado en varias autonomías, incluso también fuera de España. Pero para conocerle mejor, no se corte y al pasar por Lavacolla, déjense llevar por la música y si les pica el bichito de la curiosidad, no hacen más que solicitar ver el taller y tanto José Sanín como cualquiera de los muchachos que trabajan allí, les explicarán gustosos su labor en ese terreno. Pero no solo de panderetas vive un gallego de tradición.
Por eso allí se realizan pandeiros, pandeiras, bombos, tambores, pitos, castañuelas, tarrañolas, zambombas... es decir, todo lo que el baile, la música o las tradiciones de Galicia requieren. En sus 20 años de trabajo y especialización, no se ha quedado en lo nativo.
También se fabrican instrumentos de otros lugares: panderetas y tambores asturianos, vascos, bodhran irlandés, etc. Cada uno con sus particularidades tradicionales".
Sanín fabrica los instrumentos para músicos y grupos tan sumamente famosos como Tanxugueiras. Publicamos asimismo esta noticia institucional de la Xunta de Galicia del 18-3-2022 titulada La Xunta destaca que el taller compostelano de percusión tradicional Sanín refleja el vínculo entre turismo, artesanía, tradición e innovación:
"El director general de Comercio y Consumo, Manuel Heredia, y la gerente de la Fundación Artesanía de Galicia, Elena Fabeiro, visitaron esta mañana el taller Sanín Percusión Tradicional, en Santiago de Compostela. Durante su visita, Heredia destacó la relevancia de los profesionales de la marca Artesanía de Galicia en el turismo de Galicia y en la proyección exterior de la cultura gallega.
Heredia destacó que el taller de percusión Sanín refleja la relación entre tradición e innovación y entre artesanía y turismo. Localizado al pie del Camino Francés, la principal vía de llegada de peregrinos a Santiago de Compostela, este taller artesanal aplica innovaciones en diseños y en materiales a un oficio tan tradicional como son las panderetas y la percusión tradicional.
Sanín Percusión Tradicional es un taller dedicado a la elaboración, a la investigación, al desarrollo y a la reparación de todo tipo de instrumentos de percusión tradicional de Galicia. Se fundó en el año 1990 y pertenece a la marca Artesanía de Galicia desde 2002.
El trabajo de este taller está reconocido especialmente por sus panderetas. En estos instrumentos, el taller deriva toda su creatividad y gracias a ellos está explorando nuevos caminos como la joyería – de la mano de la colaboración con el taller de joyería Maysil – o los complementos. Tradicional, de colores, estampada, tajada o con cristales de Swarovsky, sus creaciones marcan el ritmo de la innovación en la percusión, vendiendo sus productos en Euskadi, Cantabria, Cataluña, Estados Unidos, Japón o Australia".
Prácticamente cada casa tiene un jardín a cual más cuidado y bonito, haciendo del Camino un verdadero itinerario botánico
A nuestra derecha, la Pensión Xacobeo, donde se alojan numerosos peregrinos. El estar tanto en el Camino o en sus inmediaciones como a dos kilómetros del aeropuerto y a unos diez de la catedral de Santiago hace que en todos estos alojamientos coincidan peregrinos y todo tipo de viajeros
Justo antes del siguiente cruce una señal indica que hemos llegado al final de A Esquipa y, justo después y pasada esta casa, otro informa que entramos en A Lavacolla, por lo que esta casa que tenemos a la derecha estaría justamente en medio
El Camino sigue pues de frente pero hemos de decir que, a la izquierda, llegaríamos prontamente al Albergue Lavacolla, la Cafetería Bertiz y la Panadería Lavacolla, los tres en la N-634
Y entramos en A Lavacolla, el topónimo por el que más se conoce a todos estos pueblos y lugares de la parroquia de Sabugueira y que entra en la historia jacobea por el famoso ritual del lavado purificador integral que hacían los peregrinos en el río Lauamentula, así mencionado en el Códice Calixtino...

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