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sábado, 6 de diciembre de 2014

PENAFONTE (GRANDAS DE SALIME, ASTURIAS): CAMPANAS DE MONDOÑEDO Y PAISAJES DEL ALTO NAVIA EN LA RUTA AL ALTO DO ACEVO

Vistas de Penafonte viniendo desde Xestoselo

Penafonte es un pueblo, cabeza de la parroquia homónima, situado al oeste del concejo de Grandas de Salime, en la ladera del Monte do Zarro, serranías profanadas por la abusiva abundancia de parques eólicos, muy cerca ya del Alto do Acevo y del paso a Galicia. Hasta aquí llegamos viniendo de la villa de Grandas de Salime por A Farrapa, Cereixeira y Malneira, pasando luego a Castro y caminando este último tramo hasta aquí por carretera desde Xestoselo, cuyo gran maestro artesano torneiro José María Muiña aprendió el oficio del torneiro gallego Pedro de Vivero cuando lo vio trabajar aquí en Penafonte, teniendo José María 13 años.


 Al llegar a Penafonte nos desviamos de la AS-28, cruzando a la derecha para entrar en el pueblo.


Aquí el Camino pasa al lado y exactamente detrás del llamativo ábside hexagonal de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, documentada desde el año 1605 pero sin duda santuario de origen muy anterior a esta fecha.



En 1895 se acometieron importantes obras de restauración tras haber sido afectada por un fuerte temporal, trasladándose un tiempo los cultos a una aldea de esta misma parroquia, Soane, un poco más al este, al otro lado de la carretera.


Arriba en la espadaña del campanario las campanas de bronce presentan sendas inscripciones:  en la de la izquierda "Mondoñedo / Blanco Palacio me hizo / Año 1838" y en la de la derecha: "Dedicada a San Antonio. Año 1858" .La advocación a la Magdalena se vincula, como la de San Lázaro, con el patronazgo religioso de malaterías y leprosos, lo que nos hacer recordar la leprosería de San Lázaro de Padraira por donde hemos venido justo antes de Xestoselo. En Penafonte o sus inmediaciones también hubo alberguería, la de Cuiña, de la que fue patrono el Conde de Altamira, última existente antes de llegar al Alto do Acevo.


Si visitamos el interior, un retablo barroco con la imagen de Santa María Magdalena y otras tallas de mucho interés (año 1769) despertarán nuestra atención, tanto en el altar como en la capilla denominada del meirazo.


En el campo de la iglesia se ha habilitado un espacio de recreo, con bancos y explanada, hermoso balcón sobre las tierras del alto Navia. así como una antigua inscripción por la que sabemos la fecha de construcción del actual templo.


En el campo de la iglesia se ha habilitado un espacio de recreo, con bancos y explanada, hermoso balcón sobre las tierras del alto Navia. Al fondo la Casa da Pena, junto a la peña que da nombre a Penafonte.

El paisaje abarca hasta las montañas de Buspol y su increíble bajada hasta El Salto de Salime que nunca se nos olvidará. El Camino pasa justo detrás del santuario, poco más abajo de este campo-mirador.


Enfrente del santuario hay una fuente con lavadero cubierto, otro de los elementos que sin duda dieron origen al topónimo Penafonte. Los peregrinos suelen pararse aquí a descansar y llenar las cantimploras...


Un lugar apacible que invita al descanso, o al menos a hacer un pequeño alto en el Camino...

El agua es fresca pero siempre recomendamos precación con el agua de las fuentes.

Frescura natural de la piedra del lugar.


Sobre el lavadero la boscosa ladera este del Monte do Zarro.


Desde el lavadero, unas ocas, símbolo y emblema del Camino de Santiago, pues se dice que el Juego de la Oca se basó en él aunque sin duda sobre orígenes mucho más remotos, nos llevarán hacia la Casa da Pena, hermosa casería rural al pie de la peña de Penafonte.



Casa da Pena, A Pena o Pedrón Pena, origen del topónimo Penafonte, la peña de la fuente.

Las ocas y A Casa da Pena.

Tanto es el sosiego placidez que se respiran en el lugar que más de un peregrino echó una cabezada y acabó pasando la noche en tan acogedor pórtico...


Buena sombra y resguardo.


Algunos peregrinos madrufadores tienen la suerte de disfrutar del gran mar de nubes que muchas mañanas cubre totalmente el profundo valle del Navia.


El sol de la alborada.


Majestuosidad de los paisajes.


La serenidad de las cumbres.

Extasiándonos ante la obra de la naturaleza...

Campanas de Penafonte




Con niebla o sin niebla hay que volver al Camino. Nos acicalamos un poco en la fuente y...


A seguir ruta.


El Camino desde el campo de la iglesia.


Atravesamos Penafonte cuesta arriba.


Abajo la carretera y al este la niebla sobre el valle, con las sierras al fondo, revela parecerse a un gran lago blanco de espuma o algodón...


Admiración...


Más altos que las nubes.


En este cruce subimos a la drecha. Fijémonos siempre en las flechas amarillas, como las que hay al lado del portón, en la parte de sombra.


Un viejo tractor aparcado.


Dejamos atrás las últimas casas y ascendemos por un fuerte repecho en el que vamos ganando altura, por la ladera del Monte do Zarro.


Atrás queda Penafonte y más allá aún la niebla matutina.


Éxtasis de la naturaleza.


La vista alcanza hasta El Palo y El Valledor.


Buena subida. Atrás ha quedado también la carretera AS-28 que viene de Xestoselo.


Estribaciones de Pedras Apañadas, 1.204 metros de altura, más alla es Galicia, por los concellos de A Fonsagrada, del que nada más nos restan "metros" y el de Negueira de Muñiz. Abajo es Penafurada, aldea perteneciente a esta parroquia grandalesa de Penafonte, su nombre delata la vinculación de la zona con la minería romana del oro, pues un túnel llevaba agua a las minas de Valabelleiro. Buenas historias en la que ocupar nuestra mente mientras continúa la subida. El topónimo Pedras Apañadas parece hacer referencia a las piedras depositadas por los peregrinos siguiendo una tradición ancestral.


Sigue la subida por el Monte do Zarro arriba.


A Curiscada y las lomas que dan paso al Alto do Acevo Al otro lado empieza Galicia.


La pista va más llana.


Y ya vemos Bustelo del Camín, última aldea de Asturias antes de entrar en tierras gallegas, subiendo ya hacia el Monte da Curiscada cerca del Pico Cuia (1.108 mts.). El camino continúa justo por encima del pueblo, hasta la línea de eólicos...