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martes, 3 de marzo de 2015

CARAJITOS DEL PROFESOR. SALAS (ASTURIAS). LOS RICOS DULCES DE AVELLANA MOLIDA

Carajitos del Pofesor.
La Colegiata de Salas. A la derecha viene el Camino, a la izquierda es la Avenida de Galicia.
 El peregrino que llega a Salas ha de saber, que no muy lejos de La Colegiata, en la Avenida de Galicia 21 se encuentra la Confitería de los Carajitos del Profesor, la riquísima pasta de avellana que es uno e los símbolos de esta villa y de Asturias entera.


En el año 1918, justo al finalizar la I Guerra Mundial , Pepín Fernández, Pepín el Profesor profesor de Música y director de la Banda de Música de Salas, funda en esta villa del occidente asturiano el popular establecimiento de Casa del Profesor, un renombrado café-bar que estaría abierto hasta 1976. En él se elaboraban y servían estos dulces hechos a base de pasta de avellana bien molida, azúcar y clara de huevo cuya receta exacta es guardada con celo pero de la que numerosos reposteros han escrito en sus libros.


No existía un nombre concreto para pedirlos hasta que un día un indiano del pueblo de Malleza, emigrante vuelto de las américas con fortuna, empezó a decir... "deme un carajo de esos o como se llamen", pues la palabra era de gran empleo en sudamérica, qudedando así bautizada. La riquísima pasta de avellana estaba resultando todo un éxito y el café, que también era restaurante y lugar de animadas tertulias, lograba gran popularidad al igual que sus pasteles. Tanto es así que los hijos del Profesor, Falín y Carmina Fernández, continuaron con el negocio.


Al principio los Carajitos del Profesor se elaboraban a mano, machando las avellanas una a una y haciendo por lo tanto pequeñas cantidades. Se dice que Falín no pudo registrar el nombre pues resultaba indecoroso para las autoridades del ramo y hubo de esperarse mucho tiempo para consegurilo. Ahora "carajitos" a secas pueden encontrarse de diversas marcas y también elaborados en muchas confiterías, pero los únicos y auténticos Carajitos del Profesor son estos, junto con otras especialidades de la casa.


 

En 1977 fallecía Falín y su sobrina Marichu Llavona toma las riendas del negocio y cierra el bar, abriendo un establecimiento, Casa del Profesor, especializado en repostería y como no en estos sabrosos carajitos.


Es entonces cuando se logra por fin registrar la marca y da un impulso definitivo a aquella gran y dulce idea. Ilustres personalidades y miles de viajeros anónimos visitarán el local y hablarán y escribirán de los carajitos. No obstante, nunca faltará el recuerdo vivo de sus antecesores... Falín, Carmina, Pepín El Profesor... nunca faltarán por lo tanto los sones de la música del armonio, memoria viva de aquellos "padres fundadores".


Naturalmente entre los visitantes abundan los peregrinos, unas veces enterándose casi sobre la marcha y otras atraídos ya por su fama y relieve, se acercan a la Casa del Profesor pues, además de satisfacer sus paladares, encontrarán un verdadero rincón de la historia del Camino Primitivo, pues los carajitos, junto con la tarta de Santiago o los melindres de Melide, son tan historia y tan presente de la ruta xacobea como las mismas piedras del Camino. Y no dicho de manera baladí, no pocos son los peregrinos y bicigrinos que alaban su sabor y sus cualidades energéticas, pesan poco, abultan menos y son un aporte de vitamina y energía que mucho bien nos ha de hacer antes de emprender la subida a La Espina y, posteriormente a El Palo, justo como muchos han escrito en sus experiencias...



Y en un rincón destacado de la confitería, el armonio con el que tantas veladas musicales deleitaba a amigos y visitantes Marichu Llavona, la continuadora de tan destacada saga...


Ahora, con los carajitos en la mochila... o en el estómago, ya podemos seguir camino, desde La Colegiata a la Torre de Salas.