Eres el Peregrino Número

lunes, 30 de marzo de 2015

LA FONCALADA: MÁS QUE UNA FUENTE (OVIEDO/UVIÉU, ASTURIAS)


La Foncalada: el Camino pasa por la calle de atrás
En nuestro periplo por la capital asturiana, poco más allá de la calle Gascona y tomando la ruta de los peregrinos que regresan a la costa, rumbo a Llanera, Corvera y Avilés, llegaremos a La Foncalada, monumental fuente de piedra y cubierta a dos aguas atribuida al reinado de Alfonso III El Magno, en el siglo IX, aunque nuevas investigaciones no niegan la existencia de una construcción anterior, ya en tiempos de Alfonso II El Casto... sino antes, más o menos reformada o reconstruida


Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se trata de un verdadero edificio grande y abovedado, todo él de piedra con cubierta a dos vertientes,  el cual aprovecha el agua potable del manantial que brota en las inmediaciones


Conserva varias inscripciones, coronado todo ello por la Cruz de la Victoria labrada en lo alto, que dicen en latín:

  "Este Signo protege al piadoso, con este signo vencerás al enemigo", "Señor, pon el signo de la salvación en esta fuente para que no permitas entrar al ángel golpeador"






Además del edificio de la fuente propiamente dicha el conjunto dispone de un canal que lleva el agua del manantial y de un gran estanque de pétreo enlosado destinado por  aquel entonces a baños por inmersión.
 

Se relaciona con el aprovechamiento de las propiedades salutíferas de las aguas y se halla al lado de una antiquísima vía de comunicación que fue calzada romana hacia Lucus Asturum (actual Llugo de Llanera, antigua capital o centro administrativo en tiempos de Roma del área central asturiana), vía ahora "camuflada" por las calles de la ciudad y que se dirige a Santuyano y su iglesia.


No se descarta por lo tanto que se trate de una refundación de elementos anteriores cristianizando un lugar de culto al líquido elemento y sus benefactoras deidades, el cual formaría parte de un complejo bastante más grande


Desde la fuente, escaleras arriba, volvemos al Camino


Dejamos la calle La Gascona y salimos a la calle La Foncalada, que sigue el antiguo camino a la costa cuando esto eran, antiguamente, los arrabales de la población. Su nombre viene del de una histórica e importantísima fuente, la de La Foncalada, del tiempo del rey Alfonso III El Magno sino anterior, donde se iba antaño a por agua y donde bebían transeúntes, viajeros y peregrinos


En La Foncalada se acabó el adoquinado peatonal de La Gascona y seguimos por esta acera derecha


La vía ya aparece mencionada en un documento de donación de Alfonso VI en el año 1096 y en 1543 hay un contrato entre Iglesia y Ciudad cerrando la calleja que pasa junto a la fuente. A principios del siglo XIX, con el crecimiento de la población, el Ayuntamiento la estaba pavimentando, ofreciendo para ello el obispo Llano Ponte con fondos agradeciendo las rogativas públicas impulsadas por el consistorio cuando padecía enfermedad


Y llegamos a la intersección con la calle General Elorza


Esta calla empezó a hacerse en el año 1885 para comunicar la Fábrica de Armas de la Vega con la Estación del Norte tras petición del Ayuntamiento en el pleno del 6 de junio de 1885. El 28 de mayo de 1887 se acuerda llamarla General Elorza en honor de Francisco Antonio Elorza y Aguirre, militar liberal e ingeniero que fuese director de la fábrica entre 1845 y 1807


Aquí cruzamos la calle


Y así pasaremos a la no menos transitada y comercial Avenida de Pumarín, donde ya acaba la bajada y andaremos por las amplias aceras del delicioso y cómodo paseo atravesando este barrio ovetense, Pumarín, un topónimo relacionado con el pumar, el manzano, memoria de cuando esto fueron campos y tierras de labor, hace tiempo.


Anchas aceras y arbolado.


Flecha amarilla en la base de una farola.


No tardaremos en atisbar las estribaciones del Monte Naranco entre los pisos y hacia allí nos dirigimos por la Avenida de Pando.


De Pumarín a Pando...


Pumarín y el Monte Naranco, con la aldea de Fitoria en sus estribaciones, arriba.


Pasaremos bajo el puente de la Avenida del Cantábrico, con el Instituto de Villar Pando a nuestra derecha.

Al fondo vemos las casas de Villamexil.



Paso a paso regresaremos al agro astur...


Flechas amarillas.


Sigue el paseo con farolas y ahora nos encaminamos bajo el puente de la Autovía, donde unas casitas de planta baja parecen anunciar la transición de lo urbano a lo rural.


Las aceras se estrechan.


Empezamos a subir levemente. Alli pasaremos bajo otro puente más, el del ferrocarril.


Desvío a la derecha... y subimos a las laderas del Monte Naranco.