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jueves, 17 de septiembre de 2015

BERDUCEDO: HOSPITALIDAD E HISTORIA. EL ESPÍRITU DEL TEJO Y LA JOYA CASTREÑA (ALLANDE, ASTURIAS)


Vista de Berducedo desde la subida hacia A Prida da Madera

Procedentes de Llago por los tupidos pinares de La Llanada, el Camino llega a Berducedo tras pasar las praderías de Pedras Rubias y los campos y huertas que hay antes de llegar a las primeras casas del pueblo, donde está la antigua escuela, actual  albergue de peregrinos, un buen lugar para descansar si bien hay en el mismo pueblo otros dos, además de pensión.


Pasamos pues ante el albergue.


Poco más abajo salimos aquí a la carretera que va a Samartín del Valledor (AS-34), la cual atraviesa esta parte del pueblo, con bloques de casas de planta alta extendidas en fila a cada lado y restauradas. Hay bares que ofrecen comidas, con terraza, así como tienda (el Camino viene a la izquierda)


Ahí tenemos por ejemplo Casa Marqués que ofrece pensión.


Al lado está  Casa Gago. Por aquel paso de peatones sigue el Camino

Casa Gago y Casa Marqués. Donde están los coches aparcados viene el Camino desde el albergue público de las escuelas. Más allá no obstante hay otro establecimiento importante.


Es el bar-autoservicio El Cafetín. Más allá está el centro de salud, en el cruce con la carretera AS-14

Como hemos dicho, por aquel paso de peatones en la carretera AS-34 seguimos ruta.


Por allí van las peregrinas.


Abajo está la carretera AS-14, que se dirige al Salto de Salime. Ahí está el albergue Camino Primitivo.Un poco a la izquierda está la iglesia: por allí iremos ahora.


Hay desde aquí buenas vistas de este hermoso pueblo.


Por allí se sube al Cordal de Bereducedo, siguiente ascensión de nuestro recorrido.


Buenas ganaderías en el pequeño valle que forma El Regueiro del Canedo.


 Justo al llegar a la carretera AS-14 nos desviamos a la izquierda.


Y es que las señales nos orientan en esa dirección pasando frente a las huertas y jardines de Casa Simón.


En esta parcela unas piedras en forma de ventana, puestas en medio de un jardín, es lo que queda del histórico Hospital de Peregrinos de Berducedo fundado por el señorío de Neira de Xusá en el siglo XIII y reedificándose en 1.785, siendo su patrono entonces José Álvarez Lozano, tal y como estaba escrito en el viejo dintel de la puerta.


El hospital recogió también al parecer malatos o leprosos (existe en Berducedo La Rigueira dos Melatos que rememora aquellos episodios). Bastantes hospitales de peregrinos pasaron en muchos casos a ser los antecesores de instituciones benéficas de caridad, para pobres y enfermos. Los cuidados básicos eran algo de comida y reposo mas el baño en alguna fuente o río, como este de Berducedo, con aguas que se tenía como saludables o medicinales. Esto puede deberse a varias causas, pues llegó un momento en que peregrinos, vagabundos, falsos peregrinos, pobres, pícaros, enfermos y demás personajes que pululaban pidiendo limosnas o misericordia, constituyeron un estamento social a veces tratado en su conjunto, por lo difícil que era en la práctica diferenciar claramente unos de otros. Los últimos restos del Hospital de Berducedo desaparecieron en 1.980, aunque pudieron conservarse estas piezas.


Desde estos jardines tomamos ahora el camino que se dirige a la iglesia...


Seguimos de frente junto a estos rosales viendo al fondo el barrio de El Campón, pero nosotros nos vamos allí pues inmediatamente, en el siguiente cruce, justo después de esa caseta, iremos a la derecha.


Desvío a la derecha.


Camino de la iglesia parrroquial.


Justo antes de llegar a la iglesia encontramos a la izquierda el antiguo lavadero, donde la gente acudía a hacer la colada antaño, cuando no se disponía de agua corriente en las casas.


Ahora a veces se cobijan los peregrinos, atechándose en caso de lluvia

Y ya llegamos a la iglesia.


La iglesia de Santa María de Berducedo fue construida en el siglo XIV,  aunque sin duda es posterior su oscuro aunque acogedor cabildo.


Cabildo sostenido sobre columnas y tejado de pizarra negra o llousa. A su lado, el tejo o teixo  es el árbol totémico bajo el que se reunía la xunta vecinal o conceyo aberto, árbol sagrado de la cultura céltica, símbolo de la vida, la muerte y la eternidad. La vida por su hoja perenne, la muerte por la toxicidad de algunos de sus componentes (venenos y posiblemente medicinas y alucinógenos), y la eternidad por su longevidad.


A su lado, el tejo o teixo  es el árbol totémico bajo el que se reunía la xunta vecinal o conceyo aberto, árbol sagrado de la cultura céltica, símbolo de la vida, la muerte y la eternidad. La vida por su hoja perenne, la muerte por la toxicidad de algunos de sus componentes (venenos y posiblemente medicinas y alucinógenos), y la eternidad por su longevidad.


En el interior, de bóveda de cañón, se conserva un arco gótico contemporáneo a la fundación del santuario, el cual tuvo tuvo pinturas al fresco datadas en ese mismo siglo XIV, las cuales desaparecieron en las reformas de 1910.


Muy cerca de aquí apareció la Arracada de Berducedo, joya castreña compuesta por dos láminas de oro de 22 kilates, en forma de creciente lunar con filigranas. Se trata de un pendiente de unos seis gramos hallado en el castro de Castello, elemento importantísimo de la orfebrería autóctona anterior a la conquista romana.


Al otro lado del Camino hay una buena explanda con bancos para sentarse.


El Camino sigue, pasando al lado del altarín de las procesiones.


De frente tenemos otro albergue de peregrinos, este privado: Camín Antiguo, hacia donde va el trecho desde la iglesia...


Pasan los tractores.


Desde el Camín antiguo comienza una suave cuesta rampa arriba, desde la que pasamos junto a algunas casas mientras contemplamos buenas perspectivas del pueblo de Berducedo.


Vista de Berducedo desde el Camino. Las escuelas a la izquierda, en el medio la "zona de bares" y a la derecha el desvío desde la AS-14 a la Casa del Médico.


Empezamos una cuesta (ramal de la izquierda) para subir al Cordal de Berducedo. Desde Llago no habíamos tenido ninguna subida importante.


Al principio el suelo es de asfalto.


Más vistas de Berducedo.


Casa de planta cuadrada en la primera curva.


El Campón, la zona sur del pueblo.


Tractores aparcados.


Nos acercamos a una nave ganadera...


Y más arriba una casería.


Mojones camineros señalizadores, amigos del peregrino.


Sigue la subida a lo alto del cordal.


Vacas lecheras, vacas frisonas. Arriba se ve el final de la cuesta.


Hacia allá raudos y directos vamos nosotros.


El Camino ya ha perdido el asfalto.


El el cruce subiremos a la izuierda.


Pista ancha, rocosa y pedregosa.


En esta ascensión las praderías de pasto componen un paisaje hermoso, con la aldea de tejados de pizarra abajo a nuestras espaldas.


Más a lo lejos vemos La Marta, La Freita y El Palo (izqueierda de la foto), y La Sierra del Valledor.


Pedras Rubias y los pinares de La Llanada, por donde vinimos a Berducedo desde Llago.


Los parques eólicos en la línea de cumbres.


Campos de Os Campazois, El Rebocín, Cruz de Ribón y Campo Salgueiro, al sur de Berducedo. Al fondo en La Sierra del Valledor son los altos de Fontefría (1.170 mts.), La Ventana (1.138 mts) y El Coto (1.185 mts.).  Más al sur, en la distancia, tal vez vislumbremos El Cordal d'Ouría, continuidad de este frente montañoso hacia la comarca de El Valledor "el valle del oro" de las milenarias explotaciones auríferas astur-romanas.


Nos vamos alejando de Berducedo según vamos subiendo.


Aquí, en este duro repecho, la senda está labrada y pisada sobre la misma roca madre.


Paisaje formidable.


Acometemos la ascensión avanzando por A Prida da Madera (testimonio de la senda empleada para acarrear madera del bosque) y A Campona.


Pasamos junto a estos campos recién segados.


Son estas las tierras llamadas tradicionalmente del Palo p'alló: el paso natural por el que hemos venido hasta Montefurao, Llago y Berducedo, bajo las alturas de El Musqueiru (1.397 mts.) El Panchón (1.411 mts.) y a la izquierda L'Estreitín (1.204 mts.), formando todo ello una gradiosa muralla natural de indómita belleza.


Antes de proseguir volvemos a echar la vista atrás y admirar de nuevo Berducedo, ante la suave linea de colinas de prados y bosquetes de Pedrarrubias y El Campo Salgueiro, por donde baja El Regueiro das Cabanas. Más atrás aún está la loma de El Pico A Soma, Os Chagozos y L'Alto da Fonte Fría.


Un último esfuerzo...


Coronamos la cima en A Prida da Madera.


De esta manera, siguiendo esta senda, que ahora va a tornarse en pista forestal, bien pronto la cuesta arriba se hace llana unos metros.


Llana pero solo para prontamente bajar a la otra vertiente del cordal, a otro valle, el que forma El Regueiro dos Crabios, que divisamos en un tramo largo, en el que los árboles quedarán a nuestra izquierda, permitiéndonos contemplar el paisaje de la derecha, con el pueblo de La Figuerina/A Figueiría en las laderas del monte de enfrente, bajo El Penedo dos Coriscos y El Pico Vallongo, de 1.084 metros de altura, otra larga loma de sierra montañosa que forma un elevado y alto pando de norte a sur.


La Figuerina/A Figueiría desde el Camino...

Allí está la capilla de la Virgen de la Caridad.


Pinares a la izquierda brezalesa la derecha.


Eñ Camino hace una bajada.


Unas vistas totalmente idílicas.


Por allí arriba vemos el Camino, subiendo a los altos de Buspol desde A Mesa. Al pasar al otro lado se comenzará a bajar el impresionante descenso al Salto de Salime.


Alturas también ocupadas por los omnipresentes parques eólicos.


Larga bajada.


Pista de barro.


Y así, dando vista al valle del Carbayín salimos a la carretera local que, en dirección sur, nos conducirá hacia el pueblo de A Mesa, entrando así en el concejo de Grandas de Salime.