| Vistalegre desde la presa del Salto de Salime |
Sobre las aguas del embalse del Salto de Salime en el río Navia vemos las casas del poblado de Vistalegre, uno de los que se construyeron en el entorno de la presa durante la década aproximada que duraron sus obras, entre los años 1946 a 1955. Se le considera que fue el más equipado y mejor ubicado de ellos, dado que, según el esquema laboral de la época, estaba destinado a trabajadores cualificados, ingenieros, jefes de obra, personal administrativo, etc., por lo que tenía escuela, garajes, almacenes, cine-teatro, oficina-residencia, capilla y bolera, pues los bolos en sus modalidades autóctonas era aún un deporte ampliamente practicado y extendido por Asturias entonces, como la rana y la llave, cuyas canchas de juegos también estaban aquí presentes
Constaba de cuatro edificios de pisos con alojamientos para empleados, así como cinco viviendas unifamiliares para ingenieros 'casados' y una residencia para ingenieros 'solteros' (así se nos explicó la diferencia) que hacía las veces de oficina de la comunidad. A diferencia de los otros poblados, este no fue abandonado tras la terminación de las obras sino que hasta 1978 vivieron algunos empleados de mantenimiento del embalse. En las casas abandonadas pasaron a residir varios vecinos con sus familias y, en los últimos años figuran en los censos dos o tres residentes
La antigua residencia de ingenieros fue readaptada para hotel, formó parte del club de calidad Casonas Asturianas, de turismo rural y, en 2007 fue adquirido por el famoso empresario hostelero fonsagradino José Lombardía (Bolaño, del Restaurante Cantábrico), siendo en la actualidad el Hotel Las Grandas, que cuenta con albergue, además de bar y restaurante con terraza de hermosas vistas al embalse, por lo que es un lugar de parada ideal antes de afrontar los últimos kilómetros antes de llegar a la villa de Grandas, la capital del concejo
"Entre las ruinas que uno encuentra a cada paso en el alto Navia no pasan desapercibidos los bloques de viviendas abandonadas a su suerte que cuelgan en la ladera exterior del embalse de Salime. Llaman la atención, desde la carretera que lleva a Oviedo, por su aspecto exterior, no dando la sensación de la ruina que pesa sobre ellas. A pesar de que las casas están abandonadas, aparentemente se mantienen en un estado bastante estimable y se calcula que los arreglos principales van a estar centrados en retecharlas. Por otra parte, reúnen el enorme atractivo de su situación privilegiada, ya que, colocadas fuera de la carretera y al comienzo de la ladera del monte, gozan de una vista espléndida sobre el embalse.
Las viviendas, propiedad de la empresa hidroeléctrica Saltos del Navia, fueron ocupadas mientras duraron las obras del embalse por empleados cualificados de Agromán, siendo habitadas después, una vez terminada la construcción, por personal del salto. Incluso, una vez que fueron abandonadas, algunos vecinos se trasladaron a vivir a ellas, aunque sin autorización de la empresa, que no veía con buenos ojos esta ocupación de las casas, ante el temor de que pudiera ocurrir algo ajeno a su responsabilidad. Prueba de ello es que las personas que se metieron a vivir en ellas nunca tuvieron luz, teniendo que valerse de velas, linternas o candiles para poder defenderse en esas circunstancias.
Los escasos ocupantes de las casas han tenido que arreglárselas en otras partes, ya que la falta de luz era un contrasentido, pues la empresa no estaba dispuesta a transigir porque no quería que fuesen ocupadas.
Responsables del salto señalaban que las viviendas estaban inservibles y que habían sido dadas de baja hacía muchos años, al decidirse que había sólo dos soluciones: tirarlas o dejarlas. Quedaron ahí y fueron deteriorándose con el tiempo.
El alcalde de Grandas, Eustaquio Revilla, señalaba hace unos meses que se estaba terminando la redacción del plan director de la zona y que, seguramente, permitiría alguna actuación en esa zona, algo que no existía actualmente. Entiende Eustaquio Revilla que algunas de esas viviendas podrían ser recuperadas, si bien, añade, es una lástima que se las haya dejado envejecer de esa manera".
De la misma manera que desapareció la antigua carretera a Grandas, que discurría unos kilómetros más al sur, también lo hizo el antiguo pueblo de Salime que dio nombre al embalse y, con él, el tramo correspondiente del Camín Real de Galicia, que cruzaba el río también algo más al sur por un antiguo puente de piedra construido en 1548, anegado todo ello por las aguas. Por eso, cuando se quiso recuperar en la década del 1990 el que empezó llamándose Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior y luego Camino Primitivo, hubo de buscarse una ruta alternativa que, haciendo un importante rodeo bajando desde Buspol (donde como en Salime hubo hospital de peregrinos en siglos pasados), saliese a la carretera AS-14, la cual pasa sobre la presa y se dirige a Vistalegre
Pasada la presa y cruzado el Navia por El Salto de Salime, la carretera AS-14 empieza a subir a las casas de Vistalegre. No hay normalmente mucho tráfico pero el paso de automóviles es bastante continuo por lo que, careciendo de arcén, hemos de ir muy atentos y bien arrimados al quitamiedos, sito sobre el borde mismo de la caída a las aguas del embalse
Un par de kilómetros aguas arriba, al sur, estaba el pueblo de Salime, con su puente de piedra y el camín real o Camín Antiguo, el cual cayó en desuso como vía principal al abrirse a finales del siglo XIX y principios del XX la nueva carretera a Grandas de Salime, capital del concejo homónimo, a partir de Berducedo por El Valledor (al sur de Allande), la cual salvaba el Navia por el puente de Salcedo, al otro lado de las montañas que vemos al fondo
Para evitar un mayor aislamiento de los pueblos de la ribera occidental se estableció un servicio de barquerías que, desde Vilarpedre, cruza en singladura el embalse hacia A Casía y Pénjamo, desde donde puede subirse a Grandas por la vieja carretera (actual GS-1). Un par de kilómetros antes de la villa se une a esta, la AS-14, dejando un poco más allá nosotros el asfalto para entrar en Grandas por el barrio de El Ferreiro tras caminar por los pinares del monte de El Coto Grandas (al fondo a la derecha)
El Camino antiguo, pues, bajaba directo de Buspol a Salime y, tras cruzar su puente de piedra, subía zigzagueando a Grandas de Salime. No es de extrañar, dada la fragosidad de esta ruta que, pese a su aparente corta distancia, cada uno de estos núcleos tuviese su propia alberguería de peregrinos
Al ser todo inundado por las aguas se decidió señalizar la ruta jacobea oficial por la ladera de Os Rozóis, en la vertiente occidental de A Serra de Buspol o Serra da Costa, siguiendo el antiguo camino a Murias, para desviarse de él, bajar a la AS-14, cruzar por ella El Muro del embalse, del que vemos su lado sur, el de las compuertas, y seguir a Vistalegre
En esta etapa en la que, saliendo de Berducedo contaríamos un total de 19 kilómetros y desde A Mesa 15 (localidades ambas con albergues actualmente), la sensación de esta aparente cortedad se distorsiona con las continuas subidas y bajadas, especialmente estas dos últimas, descenso al Salto de Salime y ascensión a Grandas, y el kilometraje parece multiplicarse y, con él, nuestro tiempo empleado y nuestro esfuerzo
De ahí que, de la misma manera que en Buspol y Salime había hospitales de peregrinos, en la actualidad y antes de la villa de Grandas de Salime el albergue y hotel de La Porta de Grandas se revelan como una parada necesaria, bien para comer o tomar algo, descansando y reponiendo fuerzas, o bien para pernoctar, pudiendo al día siguiente realizar una etapa 'extra-corta' hacia la villa Grandalesa, con objeto por ejemplo de tener tiempo sobrado para realizar la inexcusable visita al Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe el Ferreiro", acercarnos a la iglesia parroquial de San Salvador, antigua colegiata, asistiendo a la misa del peregrino y, entre otros alicientes, disfrutar de la capital grandalesa y sus excelencias, entre ellas su gastronomía
Ahí entre los pinares detrás de Las Grandas la carretera AS-14 hace una de sus grandes curvas ganando altura hacia Grandas. Otra posibilidad, dentro de la 'etapa corta', es pernoctar en el albergue de Castro, unos cinco kilómetros y medio más allá de la villa, donde acaso sea posible también realizar una visita al recinto castreño que le dio nombre, el Chao Samartín
Y ya estamos caminando al pie de alguna de las 'casas colgantes' de Vistalegre, topónimo que hace referencia al amplio paisaje que desde aquí se observa, el cual sería mucho mayor antiguamente, el de las estrechas pero fértiles vegas de las riberas del Navia, cuya pérdida fue mucho tiempo lamentada
Al importante despegue laboral y poblacional experimentado cuando empezaron y avanzaron las obras del embalse siguió un éxodo sin precedente, no solamente de los trabajadores, sino de mucha gente de los pueblos de estos concejos, sobre todo los que desaparecieron o quedaron sumamente aislados o apartados. Si bien la emigración, sobre todo a las América, ya era usual desde al menos mediados del siglo XIX, la acontecida entonces no tuvo parangón, esta sobre todo a las crecientes ciudades asturianas del centro, pero también a otras de España y de Europa
Por eso, cuando el Camino de Santiago se señalizó y promocionó en 1993 se empezó a ver en él, confirmándose que su éxito no era flor de un día sino que tenía continuidad, un polo de atracción de gentes, no solamente de paso, sino para crear y/o trabajar en negocios con él relacionados o readaptando otros anteriores, como fue el de la antigua casa de ingenieros de Vistalegre, luego casona de turismo rural y ahora hotel, albergue, bar y restaurante. Pero ello no se hizo de la noche a la mañana, la afluencia de peregrinos, aunque continua, no se hizo cuantitativamente permanente y al alza hasta la primera y segunda décadas del siglo XXI
No pocas de aquellas cosas y objetos procedían de los mismos pueblos que sumergió el embalse cual nueva Atlántida fluvial, aprovechando alguna bajada del nivel de las aguas, para trabajos de mantenimiento por ejemplo, para rescatarlos del olvido
Así, por ejemplo con las vigas del puente de Salime, reconstruido en 1938 tras un derrumbe fortuito dos años atrás (la Guerra Civil retrasó las obras), se hizo la techumbre de la capilla del museo, cuyo retablo procede además de la que hubo en dicho pueblo, pero hay otras más, como podemos leer en la entrada de la web del etnográfico titulada Recuperación de piezas del embalse de Salime:
"Desde el inicio del Museo, su fundador, José María Naveiras, “Pepe el Ferreiro”, planteó como uno de los objetivos del centro las intervenciones patrimoniales en el territorio que permitieran profundizar en su conocimiento y recuperar elementos arquitectónicos que hoy pueden verse en el Museo.
En 1986 las tareas de mantenimiento del embalse de Salime permitieron aflorar el caserío de los pueblos y aldeas anegados bajo sus aguas. El Museo, instalado en los bajos del Ayuntamiento, era ya una realidad desde 1984 y estaba en proceso su traslado a la antigua Casa Rectoral de la villa.
“Pepe el Ferreiro”, al visitar las emergidas ruinas de Salime, expresó: La sillería de pizarra con la que estaban construidas las casas era una tentación para rehabilitar el edificio de la rectoral que albergaría el Museo. Por lo tanto, había que intentar recuperar alguna de aquellas piedras, no sólo por su valor arquitectónico, sino también por el valor intrínseco, histórico y sentimental que toda pieza aporta al Museo.
Fueron varias las piezas que se rescataron y a las que se dio una segunda vida integrándolas en el Museo. El proceso requirió colaboración vecinal y mucho ingenio, ideando “Pepe el Ferreiro” un sistema de plataformas de flotación a las que se fijaron las piezas seleccionadas. De este modo, al finalizar las tareas de mantenimiento y subir de nuevo el nivel de agua del embalse, las plataformas también ascendieron, permitiendo acercar las piezas al embarcadero para ser transportadas.
Entre las piezas que se recuperaron se encuentra el arco del Cabanón, un magnífico ejemplo de construcción tradicional con mampostería de pizarra que hoy podemos disfrutar en el Museo Etnográfico de Grandas de Salime “Pepe el Ferreiro”.
Las casas más cercanas al lugar en el que se hizo la presa eran las del desaparecido caserío de Susalime o Subsalime, un poco al norte de Salime, del que en el blog de José María, vecino de esta zona, nos cuenta en su blog Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua, esta emotiva anécdota que describe lo aquí acontecido:
"Subsalime era una pequeñita aldea que quedó sumergida por el embalse y que se encontraba a unos 700 metros río arriba del lugar donde se encuentra el dique, y a unos 1200 metros río abajo del pueblo de Salime.
A decir verdad, Subsalime mas que una aldea era realmente un solo caserío, o sea una sola propiedad, por tanto se llamaba Caserío Subsalime.
Se me viene a la imaginación una anécdota ocurrida hace unos años en mis continuas correrías en verano por este valle,.... Saliendo de Grandas hacia la presa, gire a la derecha por la carretera cortada que en su día pasaba por el puente Salcedo y en la curva cerrada que se encuentra frente al pueblo de Salime decidí parar y hacer unas fotografías pues el sitio es precioso y el embalse estaba casi vacío.
Al poco, paró otro coche con dos jóvenes y un señor bastante mayor y delicado de salud que incluso le ayudaron los jóvenes a salir del vehículo.
Hablando con él supe que era de Riodeporto y que antes de hacerse el embalse de muy joven se fue a Buenos Aires con otro joven de Salime y un tercero de Subsalime que al final parece ser que decidió no acompañarles a emigrar. De muy mayor regreso de Argentina a España y al enterarse que los pueblos del embalse se veían por la falta de agua, convenció a dos sobrinos para que lo llevaran a verlo pues temía que su final estaba próximo. (según decía)
De este señor me impacto una frase que no se me olvida y que decía: Mi amigo y yo, marchamos a Buenos Aires y nos fuimos de este valle de noche, para no ver lo que dejábamos atrás, y ojala ahora hubiese vuelto de noche para no ver lo que me encuentro...(dejó caseríos y vegas fértiles y lo que se encontraba eran las ruinas de las casas emergiendo del agua)".
Vemos, más allá del embalse, la línea de la carretera AS-14, a la cual bajamos y salimos cerca del mirador llamado de la Boca de la Ballena, uno de los trabajos del arquitecto, pintor y escultor Joaquín Vaquero Turcios, colaborador aquí con su padre, Joaquín Vaquero Palacios, el gran artífice de la presa, en muchos de los elementos artísticos y arquitectónicos que hicieron del Salto de Salime una de las obras más destacadas de ingeniería fluvial e hidroeléctrica en Europa
Caminando bajo las 'casas colgantes' del Navia en Vistalegre. Volvemos a pensar en que, si bien era considerado el mejor de los poblados en cuanto a arquitectura, disposición y servicios, se vivía prácticamente en una pared
La siguiente casa de Vistalegre, en la siguiente curva a la derecha, es otro pabellón de viviendas, de características mucho mejores que las de los barracones de los otros poblados pero que plasma en su fábrica el desnivel en el que fue construida, con dos plantas en el lado de la carretera y tres en el que mira al embalse
Situado por entonces en un lugar apartado del Camino y de la antigua carretera, el lugar en el que se decidió hacer el embalse de Salime era muy inaccesible, por lo que, los primeros trabajos que hubieron de realizarse fueron los de sus accesos. No obstante la nueva carretera, la imposibilidad de disponer de un número suficiente de camiones en la posguerra española y europea, hicieron más factible transportar los materiales por un teleférico de unos 36 kilómetros desde un pantalán que se hizo enfrente de Navia, en la desembocadura del río en la ría de su nombre, el muelle del Espín, concejo de Coaña (y paso del Camino de Santiago del Norte además)
La mayor parte de las fotografías y películas del embalse que se conservan pertenecen a un momento muy avanzado del mismo casi todas, con los trabajos ya bastante mecanizados y los poblados hechos y habitados, pero las condiciones y métodos de trabajo anteriores hubieron de ser una verdadera epopeya
Las curvas son sinuosas y hemos de estar muy atentos al tráfico, que no por escaso puede decirse que sea inexistente ni mucho menos, incluso y a pesar de estas vueltas y revueltas puede llegar a ser veloz. Vamos a pasar ahora al pie de unas viviendas unifamiliares deshabitadas
Hay cultivos de parras y frutales; aunque en las casas no se viva se mantienen estos y algunas huertas. En el censo, a partir del siglo XXI, suelen aparecer entre dos y tres habitantes
Estos petriles y su alto muro sobre la empinada ladera son de los tiempos de construcción de la carretera, cuyo eje viario transformó las comunicaciones de la comarca
Al otro lado del embalse, la comarca del Valledor, por ejemplo, quedó alejadísima respecto a la nueva carretera y, al privárseles del acceso directo a Grandas y A Fonsagrada, donde los campesinos vendían sus productos, provocó que muchos pueblos se abandonasen pues también otros caminos secundarios hacia Galicia, que emplearon asimismo algunos peregrinos, quedaron sumergidos bajo las aguas
Las noticias sobre la existencia de un desaparecido puente, el de Leirado, unos cinco kilómetros al sur de de la actual presa, hace pensar en que hubiese un camino más antiguo aún que el de Salime, el cual acaso fuese uno de los cercanos al trazado de la carretera antigua (actual S-G1) que quedó inundada por el embalse. También, la existencia unos 3 kilómetros más al norte del topónimo A Barca revela la existencia de un camino secundario que cruzaba el río con algún servicio de barquerías. Que en la zona haya un pueblo tan importante como San Emiliano/Santo Miyao, declarado ya en 1971 Conjunto Histórico Artístico y Pintoresco con su casona de los Cienfuegos, señores de Allande, es un dato muy a tener en cuenta
Además de caminar pendientes del tráfico yendo arrimados a la vereda, hemos de no asomarnos demasiado al petril y el alto muro que salva el desnivel respecto al terreno. Todo, casas y gentes, han de buscar el equilibrio perfecto en estas cuestas y revueltas de Vistalegre. Sin darnos cuenta, porque no lo vemos, pasamos sobre El Rigueiro Maricubas, arroyo afluente del Navia que nace en lo alto de A Lomba
Las parras aluden a la riqueza vitivinícola secular del occidente asturiano. Muchos viñedos fueron anegados por el embalse, que se llevó las mejores tierras de labor, sin embargo sigue produciéndose vino en Grandas de Salime, dentro de la Denominación de Origen Portegida Cangas
Arriba a nuestra derecha, las casas cayéndose a pedazos y, poco más arriba, los pinares de las repoblaciones forestales
A la izquierda, El Muro, la presa del embalse, con sus compuertas. A la izquierda y perforada en la roca de la montaña está la entrada a la Central Hidroeléctrica de Salime, situada más abajo, al otro lado
Al fondo es el Alto de Vallongo (1.082 m), el pico más septentrional de A Serra da Costa, que cierra esta parte del cañón del Navia por el este. Por ahí va, más arriba de la carretera, el viejo camino a Murias, aprovechado en parte como alternativa al desaparecido trazado caminero de Salime
A nuestra izquierda, los garajes constituyen otro de los elementos que diferencian a Vistalegre de los demás poblados. Paso a paso nos acercamos a la antigua casa de los ingenieros que es ahora el Hotel las Grandas
Buenas casas unifamiliares para la época con su terreno, pero para salir a por el coche o volver a ella tras dejarlo en el garaje obligaba a andar subiendo y bajando empinadas escaleras, pues poco más allá de la vivienda y su pequeño terreno circundante todo eran cuestas y rampas
Estos rellanos nos permiten durante unos instantes separarnos un poco de la carretera, que zigzaguea en dirección a el hotel, ahora al menos con buena visibilidad de frente, cuando pasa sobre el curso del Rigueiro Penelas, que no vemos sumido en la vegetación, otro de los que da sus aguas al Navia
Detrás de las casas y encima de El Zreixalón se yergue la cima del monte As Campas (691 m). Detrás de él la AS-14 se une a la GS-1, la carretera antigua, en el tramo final antes de la villa de Grandas. De nuevo decimos que las distancias aparentemente son cortas pero a la hora de la verdad parece que sus metros se multiplican en tiempo y en esfuerzo
"Uno de los edificios más emblemáticos del concejo de Grandas de Salime, el hotel Las Grandas, volverá en unos meses a abrir sus puertas tras varios años cerrado, tiempo en que la Consejería de Economía y Administraciones públicas ha sacado a subasta el edificio en tres ocasiones.
El hostelero y restaurador gallego, José Lombardía Perería y su esposa, Eva Pérez, propietarios del famoso restaurante Cantábrico de A Fonsagrada, se han embarcado en el proyecto más importante de su vida: la restauración y puesta en marcha del nuevo complejo turístico de Las Grandas, un establecimiento que contará con restaurante y hotel y que pondrá en valor un edifico histórico en el concejo que fue posada y albergue de los trabajadores que levantaron la presa de Grandas de Salime entre los años 1948 y 1953.
El hotel Las Grandas supuso en aquellos tiempos un hervidero de movimiento para la villa, ya que fueron cientos los trabajadores que pasaron por el hotel, donde además se degustaban deliciosos platos tradicionales que muchos aún recuerdan. El cocido de garbanzos y el cabrito eran delicias que muchos degustaron y que con el final de la obra de la presa se perdieron en el tiempo. Era en aquel entonces Jesusa Rodríguez quien se encargaba de dar de comer a los operarios e ingenieros de la presa, un testigo que ahora toma con fuerza y experiencia Eva Pérez que lleva toda la vida entre fogones.
El hotel Las Grandas es además de un edifico singular por la historia que guarda entre sus paredes uno de los lugares más curiosos de la zona ya que se encuentra ubicado en la zona alta de la presa y desde este lugar se puede divisar la belleza y el encajonamiento del Navia serpenteando en el valle además de la grandeza de la presa, una de las de mayor capacidad de España.
Explica el nuevo dueño del hotel Las Grandas que el complejo contará con un restaurante de comida típica y tradicional donde se trabajará con productos de la zona de Asturias y Galicia. «Queremos fomentar las carnes y los cocidos de la zona y vamos a apostar también por la setas», relató José Lombardía Pérez.
De momento las obras ya han empezado. Ahora los nuevos propietarios trabajan en la puesta a punto de la instalación eléctrica y sanitaria y en el acondicionamiento del hotel como un completo turístico rural. «Nuestra intención es abrir la próxima Semana Santa pero nos están poniendo muchas trabas», explica Lombardía. Además del restaurante, Las Grandas, contará con un total de quince habitaciones desde las que se podrá divisar la majestuosidad de la presa de Salime y la belleza del alto valle del Navia.
La puesta en marcha del hotel a supuesto un desembolso inicial para los dueños de 238.000 euros, a lo que hay que sumar la inversión de las obras de acondicionamiento. «Son los ahorros de nuestra vida y algo más pero estamos seguros de que va a funcionar. Tenemos un buen equipo y en cuanto se pueda empezamos a funcionar con toda nuestra ilusión» remata José Lombardía Pereira.
Si se pregunta a los vecinos de la localidad grandalesa por este proyecto la reapertura de este establecimiento, que ya estuvo en funcionamiento en dos ocasiones hasta su cierre definitivo hace casi cinco años, la noticia crea mucha ilusión. Explica el alcalde de la localidad, Eustaquio Revilla que «para la villa de Grandas supondrá un nuevo equipamiento que servirá para dar a conocer el concejo y la comarca y además supone la recuperación de un edificio muy singular».
Pepe «el Ferreiro» recuerda con cariño los tiempos en que el hotel Las Grandas daba cobijo a los trabajadores del Salto de Salime: «Por allí pasaron cientos de personas, Román Jesús era el que llevaba el que gestionaba el negocio y después ya como hotel pasó por varias manos hasta que finalmente se cerró».
Con la compra de este edificio Grandas de Salime vuelve a poner la esperanza en un nuevo proyecto turístico vinculado a uno de sus enclaves más enigmáticos, la presa de Salime, un embalse que fue durante su etapa de construcción la presa con mayor capacidad de España y que supuso para el concejo su época más gloriosa con un censo de población que multiplicaba al actual y que mantuvo al concejo más vivo que nunca durante su construcción".
A la derecha, donde hay un coche aparcado, es la entrada. A su izquierda, una gran cristalera deja ver las literas del albergue. A continuación vemos la gran terraza, con hermosas vistas al Navia. Detrás son las ventanas del comedor y en la planta alta se encuentran las habitaciones
Como otra de tantas ironías de la historia de este embalse hecho para garantizar el suministro eléctrico, fue que los problemas para instalarlo retrasaron su inauguración, como nos cuenta en el mismo periódico Nuria M. Reyero el 24-3-2009:
"Las Grandas, uno de los hoteles de mayor referencia turística en el municipio de Grandas de Salime, reabrirá sus puertas a principios del verano, una vez finalicen las obras de acondicionamiento del establecimiento. Sus nuevos propietarios, José Lombardía y Eva Pérez, que actualmente dirigen otro restaurante en Galicia, ultiman ya los trabajos de restauración del edificio, tradicionalmente conocido por ser la residencia de los ingenieros de la presa de Grandas de Salime en la década de los cincuenta. Es precisamente esta condición la que le ha llevado a convertirse en uno de los edificios más emblemáticos del concejo y, con ello, en uno de los más visitados por vecinos y turistas.
El hotel, que permaneció cerrado durante varios años, pasará a convertirse ahora en un gran complejo turístico. Y es que, junto al servicio de alojamiento, el nuevo establecimiento contará también con un restaurante, una cafetería y una sala de reuniones. Además, el número de habitaciones se verá ampliado a un total de quince, de las cuales trece serán dobles y dos individuales. La ubicación del edificio es otra de las particularidades que le caracterizan, ya que desde él se puede divisar todo el embalse y el valle del Navia.
Esta iniciativa supone así una de las inversiones más importantes para el hostelero José Lombardía que, pese a la crisis, decidió apostar por la puesta en marcha del proyecto, el cual le supuso un desembolso inicial de 238.000 euros. Natural de Asturias, afirma que en su restaurante defenderá la comida típica y tradicional tanto de la región asturiana como de Galicia, donde actualmente trabaja. «Nuestros platos serán los típicos de la zona, como el pulpo, la parrilla y las fabas, adaptándonos siempre a la temporada en la que estemos», señala.
En la actualidad, él y su esposa, Eva Pérez, realizan las últimas negociaciones para poner en marcha la instalación de la luz eléctrica del hotel, una de las actuaciones que más problemas les ha ocasionado. De hecho, es la falta de suministro eléctrico la que les impide la apertura del establecimiento en Semana Santa, fecha en la que los dos propietarios pretendían abrir en un principio.
No obstante, y pese a las numerosas trabas con las que se han encontrado para desarrollar el proyecto, los nuevos dueños de Las Grandas confían en que pronto alcanzarán gran éxito. La puesta en marcha de la iniciativa no sólo supondrá la llegada de más turistas a la zona, sino que permitirá la recuperación de uno de los edificios más singulares del municipio, que históricamente sirvió también de posada para los trabajadores que construyeron la presa".
En la actualidad es una de las grandes referencias del Camino Primitivo en el que la dureza de esta etapa se compensa con estas extraordinarias vistas del embalse y su desfiladero que nos acompañarán hasta la unión con la carretera GS-1 y aún más allá
A nuestra derecha, llamativa construcción en la escalera que comunicaba las casas con la carretera y los garajes
Las casas se hicieron al borde mismo da la pared rocosa resultante de abrir la carretera, aprovechando el espacio al máximo
A la izquierda, imponentes paredones verticales pizarrosos caen sobre el embalse: al fondo es A Costa de Salime, por donde baja el antiguo Camino hacia el desaparecido pueblo. Allí empieza el enorme rodeo que hay que dar actualmente para pasar el Navia a pie, tomando el viejo camino a Murias del que ya hemos hablado, el cual hace la gran curva de A Valía Longa y, bajo Os Rozóis, continúa por encima de estos enormes acantilados fluviales
Más arriba y más atrás está El Penedo del Rayo (1.096 m) y a la derecha el comienzo de la bajada desde Buspol, que en realidad empieza más arriba, en el collado de Os Coriscos
Curva a la izquierda sobre el despeñadero. Antes incluso de ser construida la presa el paisaje abrupto parecía estremecer algunos corazones. Así nació la leyenda que relata cómo el diablo se acercó a Salime y se dedicó a entretenerse efectuando sus maldades, saltando de risco en risco sobre los despeñaderos encima del río, con tan mala fortuna que en un mal brinco se cayó al agua y se vio arrastrado por la fuerza de la corriente. Nos la cuenta Miguel Barrero en La Voz de Asturias el 27-1-2017 cuando en una bajada de las aguas del embalse el pueblo emergió momentáneamente:
"Se han evaporado las aguas del embalse y han salido a la luz, como emergen de cuando en cuando los secretos sumergidos, las ruinas de las casas del viejo pueblo de Salime. Asomado a la balconada de la presa, puede uno intuir los caminos y recodos que una vez transitaron los vecinos del lugar. Me contó Adolfo Rodríguez Asensio en una calurosísima tarde de verano, mientras comíamos en una taberna de Boal, que una vieja leyenda asegura que estos parajes fueron bautizados por el mismísimo diablo, quien en el tiempo que vio nacer a los primeros hombres sobre la tierra andaba saltando de risco en risco cuando un traspiés inoportuno dio con su cuerpo y con sus cuernos en las aguas del río. Se vio arrastrado por la corriente y, tras mucho forcejear y aprovechando un leve estancamiento del curso a la vuelta de un remanso, fue capaz de alcanzar la orilla, pero le pudo su indiscreción. El alborozado demonio comenzó a celebrar su gesta con grandes gritos proferidos a los cuatro vientos. «¡Salime! ¡Salime!», alardeaba hasta que unos cuantos lugareños, alertados por el estruendo, se acercaron hasta allá y al comprobar que el demonio en persona estaba haciendo escala en sus dominios le cogieron en volandas para arrojarlo de nuevo al caudal. Otra vez se vio el pobre Satán luchando por no ahogarse, y cuando por segunda vez consiguió escabullirse de las corrientes fluviales volvió a presumir, fuera de sí: «¡Subsalime ¡Subsalime!». Luego desapareció entre los bosques. Tiempo después, cuando las tribus fueron abandonando el nomadeo y comenzaron a instalar asentamientos fijos allí donde entendían que las condiciones eran propicias para la supervivencia, alguien recordó esa anécdota, que había corrido de boca en boca, de padres a hijos y de abuelos a nietos, y la utilizó para poner nombre a las aldeas que iban levantando para aposentar sus rutinas e instalar los cimientos de un incierto porvenir. Salime y Subsalime fueron, así, los primeros poblados que se fundaron en ese trecho del curso del Navia. Les siguieron otros como Salcedo, San Feliz, Doade, Saborín, Riodeporco, A Quintana, Barqueiría, Veiga Grande, San Pedro de Ernes, Vilagudín y Barcela. Todos ellos desaparecieron bajo el peso del progreso y de las aguas".
Es una leyenda divertida pero imaginaria, pues el topónimo tiene en realidad más que ver con todos los derivados de Salia, hidrónimo indoeuropeo que, refiriéndose a corrientes de agua en general, da nombre también a ríos como el Sella y el Saja, lagos como los de Saliencia, poblaciones como Sayambre, Saja, Xalón, etc. El historiador Luis Antonio Alías nos da la versión por él transmitida en su famoso libro El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios:
"El nombre de Salime proviene, según cuentan los ancianos, de una vez que el diablo se entretuvo en hacer equilibrios al borde de los rocosos tajos del río. Como calzaba madreñas y tampoco es demasiado hábil, terminó cayéndose de cabeza al agua. Arrastrado por la corriente logró, tras muchos esfuerzos, agarrarse a unas matas de hierba y saltar a tierra. Su primera exclamación fue ¡Salime!... y de ahí quedó".
Otra hermosa vista hacia El Muro del embalse. A la izquierda vemos el edificio de los garajes junto el que acabamos de pasar y a la derecha, el Camino en la ladera de Os Rozóis de A Serra de Buspol. Al fondo, el Alto de Vallongo, que fue una de nuestras referencias visuales ya desde que bajábamos por el mítico puerto de El Palo
Las compuertas del embalse, a alguno de cuyos miradores nos asomábamos, al igual que a los balcones de los contrafuertes del aliviadero, al otro lado. También se reconoce bien el trazado de la carretera, que baja desde Berducedo. Un poco más arriba, en unos prados cuestos, está la aldea allandesa de Murias
Aquí está, justo antes del hotel y antigua casa de ingenieros, otro de los antiguos garajes de Vistalegre. De nuevo mucha atención en esta curva cerrada muy especialmente por el trasiego de vehículos, aquí para mucha gente, no solo peregrinos
Las literas del albergue, que antes veíamos desde lejos, al lado de la gran cristalera del mirador
Y estas son las vistas, El Salto de Salime con su presa, zona de obras del Segundo Plano, silos y estación del teleférico. Y el Alto de Vallongo en lontananza. José María nos cuenta en su citado blog Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua, el contexto social y laboral de la posguerra en esta zona, para entender porqué tanta gente vino a trabajar a este embalse. Muchos eran andaluces, acaso de ahí venga el nombre del poblado de Eritaña, popular venta sevillana:
"España era un país de escasa riqueza y la poca que había estaba mal repartida.
Diré que una persona a la que conozco y trabajó en esa obra faraónica ganaba unas 20 pesetas diarias (como persona no cualificada) pero esto dependía de la categoría profesional de cada trabajador, y también comentaré que esa cantidad se consideraba entonces un "dineral" pues este trabajador que cito, anteriormente trabajaba en la obra que tenia lugar cuando construyeron la carretera que va de El Acebo a Negueira y allí cobraba unas 15 pesetas diarias y dejó este trabajo y se fue al embalse pues el sueldo era mas elevado".
Desde el último bar, el del Albergue Miguelín en A Mesa, hemos caminado doce kilómetros, una distancia que sobre el papel no parece demasiada, pero que tranquilamente habremos de multiplicarla al menos por dos en tiempo y esfuerzo, por lo que se agradece esta parada, pernoctemos o no, antes de culminar la distancia a la teóricamente muy cercana villa de Grandas
Como vemos, la antigua casa de los ingenieros fue hecha también sobre una cuesta de la montaña. En esta explanada, además de aparcamientos, para el microbús de línea regular. Más allá vemos los tupidos pinales de A Costa de Grandas, ladera septentrional del monte As Campas
Fijémonos en la casa como se adapta al desnivel, por eso en esta parte la escalera tiene diez escalones...
Y a la derecha solamente seis...
En la entrada, hay un porche con dos columnas a los lados de la entrada, en la de la derecha, encontramos una de las placas conmemorativas del Camino de los Derechos Humanos, de las que hemos visto varias en algunas poblaciones de la ruta. Son en total unas treinta placas de bronce, diseño del artista español dEmo (Eladio de la Mora) a lo largo de diferentes etapas de varios de los caminos de Santiago, dedicadas a cada uno de los treinta artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, patrocinadas por personas particulares, organizaciones privadas y estamentos públicos de todo el mundo
En el Camino Primitivo se colocaron siete de ellas en el año 2016 por parte de la Fundación ISHR con la empresa Where is Asturias. Además, la artista Giannina Coppiano Dwin, embajadora de la fundación, realizó la exposición Infinitum en la sede de la Fundación Valdés-Salas, en Salas, al paso del Camino. En 2017 se colocaron otras tres placas. Esta está dedicada al Artículo 12, el Derecho a la Privacidad
En la pared, un cuadro representa a José Lombardía, Bolaño, dueño del hotel. De su biografía (con la razón de su apodo) y de la de su mujer Eva Pérez escribe para La Voz de Galicia del 20-6-2010 el corresponsal Benigno Lázare:
"Es necesario comenzar aclarando, para muchos, que José Lombardía es el nombre que le tocó en suerte y el apellido que heredó uno de los fonsagradinos más conocidos, pero en realidad el personaje se llama Bolaño. Cierto, es el propietario del Restaurante Cantábrico, que desde el pasado lunes también lo es del Hotel Las Grandas en el embalse de Grandas de Salime, pero del lado asturiano.
Este nuevo negocio viene a reforzar el sino de Eva Pérez, la otra mitad del matrimonio. Natural de A Trapa, una parroquia que comparten A Fonsagrada y Asturias en la que la frontera parte en dos varias casas. Eva nació en una de esas y, como su madre era asturiana, en su carné figura que vino al mundo en Santa Eulalia de Oscos. Con 16 años empezó a trabajar en la Navia de Asturias y posteriormente en A Fonsagrada, donde se le metió el gusanillo de la cocina en el cuerpo. Desde el pasado lunes no solo tiene el corazón a caballo entre Asturias y Galicia, sino que también reparte su jornada laboral. Ahora en ambos establecimientos todavía podrá dar más rienda suelta a su gran pasión por la cocina.
El marido nació en Sanmamede pero a los tres años quedó huérfano y lo llevaron a la villa. Como había muchos pepes , los otros niños le llamaron como a la casa en la que vivía, y Bolaño le quedó. Trabajó como cobrador de autocares y en varias empresas de montajes metálicos.
En 1986 el matrimonio se hizo cargo del Restaurante Alameda, que funcionó muy bien. Pero a los cinco años, tras acabarse el arriendo, cambiaron de gremio y se hicieron cargo de la gasolinera de Baleira. Bolaño dice que económicamente tampoco les fue mal, pero a Eva le seguía tirando la hostelería y en 1996 traspasaron el Restaurante Cantábrico, en el que ella había estado de soltera. El trabajo se les multiplicó, sobre todo a Eva, pero el resultado está a la vista. Dos años más tarde abrieron un mesón y bar en la planta baja del edificio y ahora comienzan una nueva fase con el hotel y restaurante del embalse de Grandas. Está en la antigua casa de los ingenieros de la presa, con terrazas y unas excelentes vistas sobre el embalse, y pegado a unas montañas cuyas cumbres más altas están un kilómetro por encima.
Adrián, el hijo mayor, hizo hostelería en Lugo y trabaja con ellos. Marcelo todavía está estudiando, pero cuando no tiene clase también echa una mano. Tienen 11 empleados".
Y este es el segundo plato, el postre no nos dio tiempo de fotografiarlo porque 'voló'
Suculento primer plano...
Salimos a la terraza, donde hacen un alto los peregrinos mientras contemplan este paisaje que es un anfiteatro natural con vistas al embalse y las montañas que lo circundan
"¡Subir para bajar y volver a ascender, como en una etapa reina del Tour de Francia! El peregrino del Camino Primitivo ya debe estar habituado a esta vertiginosa montaña rusa, que no va a concluir hasta llegar a la meseta lucense. Y si ayer comentábamos que el Palo era un puerto al que le iba bastante bien el nombre, muchos se acordarán de lo que en principio estimaron fácil: la bajada. Después de un aperitivo mañanero, pues la cuesta arriba prosigue entre A Mesa y Buspol con duras rampas, la ruta, en su mayor parte sobre pistas forestales, parece precipitarse al vacío rocoso, agreste y encajado, del valle del Navia, embalsado por la presa de Salime y a solo 230 m de altura sobre el nivel del mar, lo que provoca un repentino aumento de la temperatura en más de 5º. En este tobogán conviene prestar atención para no despistarse en los cruces, pues a nadie agrada volver hacia atrás en cuesta arriba. Este gran rodeo tiene su razón de ser en el embalse, que se tragó el pueblo de Salime y el puente que nos permitiría proseguir en línea recta hacia Grandas, visible al otro lado del valle desde Buspol".
Se estima en unos 10 kilómetros en total el rodeo que hay que hacer para desviarse del Camino histórico encima de Salime, tomar la senda sobre los despeñaderos de la sierra hacia Murias para, antes del pueblo y una vez pasar encima de la presa, bajar a ella desde unos metros más allá por un gran castañar, llegar primeramente a la carretera AS-14, seguir bajando por ella para luego cruzarla y, nada más pasar al otro lado, comenzar la cuesta hacia la capital del concejo:
"Cuando alcancemos la presa, tendremos la sensación de que ya hemos llegado a Grandas de Salime, pero a diferencia de La Pola, esta localidad no tiene asiento en el valle, sino en la ladera del monte, por lo que nos quedarán 6 km, ¡de continuo ascenso! para alcanzarla. Según comentamos en la anterior etapa, en bicicleta resulta impracticable la bajada de Buspol al embalse, por lo que la AS 14 se presenta como la única alternativa. La cortedad del trayecto nos permitirá, en cualquier caso, llegar pronto a Grandas para poder conocer su museo etnográfico: ¡vale la pena!"
Y aquí tenemos una vista general de las casas del poblado de Vistalegre. Como hemos dicho, una vez acabadas las obras, si bien la mayor parte de sus inquilinos se marcharon, aún vivió en Vistalegre un grupo de empleados del mantenimiento de la presa, siendo las casas abandonadas ocupadas por nuevos vecinos, surgiendo los famosos problemas de abastecimiento eléctrico al lado mismo de una de las más importantes centrales hidroeléctricas de España y en un poblado construido a expensas de su construcción, pero que carecía de luz a las puertas del siglo XXI
Dada su trascendencia, pensamos muy interesante compartir este artículo de Jorge Jardón del 17-4-1990 en La Nueva España dedicado a Vistalegre y sus avatares en aquella época. Lo transcribimos para su mejor lectura:
"Vistalegre, un pueblo en las tinieblasAl lado del embalse de Grandas, donde se producen miles de kilovatios, no tiene luz«Nos gustaría tener luz para poder estudiar como las demás compañeras de la clase», exclamaban a un tiempo Cristina y Mónica Abad, dos hermanas de 9 y 8 años que han nacido bajo las tinieblas. No saben lo que es tener luz en sus casas de Vistalegre, y la linterna y la vela se han convertido para ellas en el único medio de defensa frente a la oscuridad.Las condiciones en la que viven no permiten a las dos hermanas no ya ver la televisión o tomar un alimento frío, sino simplemente estudiar en las mismas condiciones que los demás humanos. Aprovechan la luz del día hasta donde pueden, pero a partir de un determinado momento tienen que valerse de una vela para terminar los deberes. Lo malo es que a sólo cien metros se encuentra la solución. Al otro lado de la carretera, la casa que habita el vecino cuenta con luz.Diez vecinosCristina y Mónica son las principales afectadas por una situación que se prolonga durante muchos años. Forman parte de una pequeña comunidad de diez vecinos que un buen día, obligados por las circunstancias, decidieron ocupar unas viviendas abandonadas que no eran suyas. El salto de Grandas ya estaba concluido, el personal dejó de habitar aquellas viviendas y la empresa se desentendió de ellas, porque no eran necesarias.Eran un total de cuarenta y dos viviendas repartidas en varios bloques, las cuales todavía pueden contemplarse con nostalgia sobre la presa del salto. Mientras que aproximadamente treinta y tres de ellas, a pesar de su buen aspecto exterior, están totalmente arruinadas en su interior y desvencijadas por falta de uso, otras nueve, sin embargo. que se encuentran en las inmediaciones, han podido ser salvadas de la ruina total gracias a la irrupción en ellas de estos intrépidos vecinos que no tenían dónde meterse a vivir.Las casas, una especie de balconadas superpuestas sobre el embalse, presentan unas condiciones de habitabilidad envidiables, y por su amplitud casi son un lujo para estos tiempos. Todas ellas disponen de cocina, baño, tres habitaciones, salita y una pequeña galería. El único fallo es la falta de luz, contra cuya carencia los vecinos parecen haber dado en algo impenetrable.Según explicaba uno de ellos, «nos hemos desplazado hasta Oviedo para tratar de arreglar este problema, pero nadie acierta a darnos una solución, ya que en Hacienda estas casas deben de estar dadas de baja y catalogadas como barracones, y tampoco en Vivienda existe constancia de que existan para nada». En cambio, señala Luis Abad, «en el Ayuntamiento de Grandas nos dijeron que si las viviendas fueran del Principado o de ellos, tendríamos luz en todas las casas».La familia más numerosa de las que se encuentran asentadas en este poblado, que recibe el nombre de Vistalegre, es la formada por Luis Abad y su mujer, María del Carmen Argul, un matrimonio joven de 33 y 30 años, respectivamente, y padres de las dos niñas a las que nos referíamos al principio. Al margen de la falta de luz, la situación familiar no tiene nada de halagüeña.Caminar 14 kilómetrosLuis se encuentra en el paro y tiene un problema de columna, una úlcera sangrante, y padeció de pequeño una tuberculosis grave que se le está empezando a reactivar. Su mujer tiene que caminar todos los días 14 kilómetros para trabajar en una casa de Grandas, y una de las hijas, Mónica, la pequeña, ha sufrido una parálisis que le ha afectado en la vista, lo cual pone una nota mayor de dramatismo al hecho de tener que estudiar bajo la luz de una vela. De todas formas, a ninguna de las dos hermanas parece ponerlas triste el estudiar en unas condiciones como esas, ni no poder presenciar un programa de televisión, ni tampoco tener que acostarse y levantarse de la cama sin otra ayuda que una modestísima linterna que las acompaña a todas partes.Lo que realmente las apena es escuchar en casa que a sus padres les han denegado una vivienda social que tenían solicitada, pese a sus escasos ingresos.«Lo primero, una nevera»«Si algún día tengo luz», exclamaba Luis Abad, «lo primero que hago es comprar una nevera, ya que de esta forma evitaría tener que andar los 14 kilómetros que me lleva ir todos los días a hacer las compras. Al carecer de frigorífico, no podemos conservar alimentos en casa y tenemos que ir todos los días al mercado». Según los interesados, tanto Luis como su madre, Gloria Herías, que habita otra de las casas del poblado, todos están dispuestos a pagar la traída de la luz a sus casas, pero necesitan saber a quién tienen que recurrir para buscar la fórmula. La solución no parece demasiado complicada, porque a muy pocos metros, con sólo atravesar la carretera, una de las viviendas del poblado tiene luz. Según explican, en esta casa vive un antiguo empleado de la empresa del salto al que autorizaron a quedarse allí cuando un incendio quemó la suya.La empresa, entonces, mantuvo la instalación eléctrica en esta casa y desenganchó los cables de todas las demás. Aún recuerda Gloria Herías que cuando ella llegó a esa casa deshabitada se encontró con que los cables aún estaban en la puerta de casa, y por reparo no se atrevió a enganchar la luz. En estos momentos esto ya no es posible, porque la empresa vendió toda la instalación, incluido el transformador, a un chatarrero.Aunque esta situación del poblado afecta a algunas personas más, son sin embargo los miembros de la familia de Gloria Herías los que, por decirlo de alguna forma, ejercen el dominio de esta pequeña comunidad. Gloria, la madre, después de estar durante 34 años atravesando el río en una lancha de remos, decidió instalarse en una de esas casas con una especie de autorización del entonces alcalde de Grandas. A la sombra de ella fueron ocupando casa sus otros hijos, Luis y Manuel, y también empezaron a llegar otros más, como el caso de Celso, o de José Freijó, un hombre de 84 años que, con los ahorros de la pensión, viaja cada poco tiempo a Cuba para bailar «la rumba».En el poblado existe otro buen número de construcciones que se están perdiendo. Aún permanecen en pie los garajes, el hospitalillo, la capilla y lo que en otro tiempo fue «la casa de los jefes». Pese a estar desvencijada y en pleno abandono, es apetecida por la Dirección Regional de Turismo para hacer un parador de carretera".
Arriba en lo alto del monte otro poblado era el de A Paicega, el más grande y que prácticamente no llegamos a ver desde aquí, pero del que hablamos ampliamente en la entrada de blog correspondiente a la bajada desde Buspol, ayudados por el artículo Los colonos del kilovatio, también de Jorge Jardón, donde se nos dice que hubo hasta una cárcel para una colonia penitenciaria e incluso un burdel. No todo eran 'cosas bonitas' en los poblados...
Este es el artículo, el cual transcribimos también íntegramente, pues aporta datos que no suelen encontrarse en las guías turísticas y artículos de rutas y viajes:
"La Paicega, los colonos del kilovatioLas cabras son las únicas moradoras de La Paicega. un poblado que, en otro tiempo, despertó la admiración y la envidia de toda la comarca de la zona montañosa del occidente asturiano. Por los años 40 y hasta mediados los 50, La Paicega gozó de un dinamismo económico y social cuyos ecos aún no se han apagado en la comarca. El poblado y las aldeas vecinas vivieron la fiebre del kilovatio. El pueblo fue creado para albergar a miles de trabajadores que construyeron el salto de Salime.El salto de Salime convirtió este lugar de Pesoz en poblado de la conquista del OesteEsta invasión en torno al pequeño pueblo, creado artificialmente para estos últimos menesteres, hizo de todo aquello un lugar con ritmos semejantes al de la conquista del Oeste. Había iglesia y cura, cuartel de la Guardia Civil, agente de tráfico, hospital con médico y practicantes, cine, barrenderos, carnicería, panadería, economato, bares y casas de comida, sastres, peluqueras, modistas y, para colmo de la frivolidad y del delirio, había incluso chicas de alterne para las noches doradas en el «Rancho Chico».No faltaban tampoco los delincuentes y los malhechores, los matones, los bebedores, y las reyertas, los navajazos y, a veces los martillazos, andaban a la orden del día. Naturalmente que también había señores, gentes de bien y hombres educados y de buenas maneras. Pero por encima de toda esta fauna humana estaba el factor dinero. Había trabajo para todos y el dinero corría a raudales.Ni una sola de esas «casas de ensueño», que rememoraba Rogelia la de Pesoz, con jardín y galerías con flores, permanece en pie. Los dos únicos edificios que mantienen una mejor prestancia y que mantienen sus estructuras, la iglesia y el transformador, sirven de vivienda a las cabras de Amador, un vecino de Sanzo que ha encontrado en los despojos de La Paicega un buen redil para sus rebaños.La iglesia se ha convertido en cuadra de cabrasViven en el interior de la iglesia unas ciento cincuenta cabras. Uno de los hijos de Amador Marcelino Pereiras, que hace el número ocho de quince hermanos, nos llevó a través de las escalinatas semidestruidas que se entrecruzan entre los edificios. Marcelino va mostrando con todo lujo de detalles todo cuanto ha oído contar acerca del pueblo. «Aquí, señala él con el dedo, había un hórreo que era un bar. Aquí, un pozo. Aquél era el cuartel de la Guardia Civil. Lo que está frente a él era el hospital. Por este otro lado, subía lo que se llamaba “la mesilla”, una especie de vagoneta en la que se bajaba y subía a la gente desde el embalse hasta el pueblo». Todo el mundo recuerda aquel día de Carnaval en que se rompieron los cables de «la mesilla» y se fue a estrellar contra el muro. Murieron en el acto seis personas.Pesoz, que en la actualidad cuenta con 384 habitantes, cuando allí había 2.500, tenía casi siete veces más que ahora. Incluso fue necesario dotarlo de una cárcel que, según Rogelia, «no estuvo ni un día sola, ya que, además de los líos que se producían, esto se llenó de requisitorias de todas partes, porque llegaron a trabajar infinidad de delincuentes».Antonio López, residente hoy en Avilés, entabló amistad, siendo niño, a través de los barrotes con un preso de la cárcel de Pesoz. El detenido lo engatusó con que iba a hacerle un carretillo, pero para ello habría de traerle a escondidas ciertos materiales para poder hacer el trabajo. Entre otras cosas, le llevó una sierra y los efectos no se hicieron esperar. Aserró los barrotes y huyó.Nadie quiere hablar de las chicas del alterne, y cuando uno pregunta cuánto costaba el pecado en las proximidades de La Paicega todos quedan mudos. Sólo cuentan que se trataba de chicas gallegas que trabajaban en las casas y que por la noche alegraban a la tropa en una especie de galpón de madera al que bautizaron con el nombre de «Rancho Chico». Y si de esta prostitución nadie quiere aportar detalles, sin embargo todos hablan con fervor del talento del cura, Manuel Gutiérrez, quien al dejar el lugar pasó a ser rector del Seminario de Oviedo. Así como del médico del hospital que ya operaba a la gente de apendicitis.Pesoz un lugar cargado de situaciones insólitas. En el verano visitaba el pueblo un hombre que vive en Granada para tratar de localizar la tumba de su madre, muerta de parto al nacer él y enterrada en Pesoz. Estos días llegó al registro civil una certificación de matrimonio celebrado en Hong-Kong por alguien que había nacido en Pesoz como consecuencia de aquel salto que una vez se construyó en Salime.La quimera de la invasión, los bares, el jaleo y la muertePara darse cuenta de lo que fue todo aquello basta preguntar en los pueblos de los alrededores, que vivieron los efectos de esta especie de quimera de la invasión.En Sanzo, a dos kilómetros del poblado, que apenas cuenta con cien vecinos, rebasó los quinientos en aquellos años. Hoy sólo cuenta con un bar, el de Cabanelo.Hace cincuenta años tenía nueve, ya que en cada casa se abrió uno para atender toda la demanda. Decía una mujer del pueblo, Jesusa Alvarez, una veterana de 76 años a quien le tocaron aquellos tiempos, «hasta en las cuadras había gente. En la corte de Quintana había una vivienda y otra debajo del hórreo de Coto».Todos recuerdan las peleas y los escándalos. «A pesar de que la Guardia Civil daba palo a mansalva». Uno de los aspectos que más hondo caló en la gente fue el de gran número de muertos en las obras del embalse. Cuentan que había un tal Ricardo, a quien le pagaban cinco duros por cada obrero que reclutara, lo que explica que todo aquello se llenara de andaluces, gallegos y portugueses. En la zona se cree que ninguno volvió a su casa y quedaron enterrados entre los cementos del embalse. Solamente en el cementerio de Pesoz fueron enterradas ciento once personas".
Esta es una foto de Vistalegre desde esta terraza de hace unos años, cuando las casas, menos una, conservaban sus tejados, aunque ya cayéndose
Vistalegre al sol de la tarde; volvemos a pensar que, si bien tenía comodidades y servicios, el escasísimo espacio llano para desplazarse o simplemente dar un agradable paseo debía de resultar todo un inconveniente. Luego, al rehabitarse tras darse de baja como viviendas, la carestía de luz eléctrica motivó su definitivo abandono
La belleza del paisaje contrasta con el trauma que supuso para muchos vecinos ver desaparecer sus pueblos y sus tierras, las más feraces, sobre todo los más mayores. Otros, aunque no quedaron inundados, padecieron un insufrible aislamiento. Lo sucedido fue especialmente dramático para los más mayores, pues los jóvenes aún tenían posibilidades de emigrar y de partir de cero. Además, la gente que llegó a trabajar al embalse se marchó nada más acabar las obras, con lo que la prosperidad anunciada en forma de aumento de habitantes duró lo que duró hacerlo, después volvió 'el silencio', o incluso se hizo este más acusado con el éxodo rural masivo
El impacto fue tan considerable que un embalse proyectado después que este por las mismas empresas que participaron en su construcción, el cual iba a estar en Riodeporcos (Ibias), Navia arriba, nunca llegó a realizarse entre otras cosas por la fortísima oposición vecinal. Sí se hizo posteriormente uno más aguas abajo, el de Arbón, en 1967, pero mucho más pequeño, por lo que no afectó al entorno de manera tan brusca. Realmente este de Salime era el segundo del Navia, el primero estaba aguas abajo de este, en Doiras, unos kilómetros más al norte e inaugurado en 1934
En esta foto al caer la tarde sí reconocemos bien el pueblo allandés de Murias por alguna de sus casas blancas, como blanca es su ermita de la Virgen del Carmen, del siglo XVI aunque con partes que se remontan al románico tardío. No sabemos si acaso podría estar Murias también relacionado con el antiguo puente de Leirado que se dice fue antecesor del de Salime
Precioso paisaje del Alto de Vallongo y de la Serra da Costa o de Buspol, donde predominan el bosque bajo y algunos pinares de repoblación
A Costa de Salime en lo que era la bajada a este desaparecido pueblo. A la derecha, A Costa de Grandas. Estos topónimos de costas, que nada tienen que ver con las del mar, sino que son 'cuestas', abundan extraordinariamente en la zona por motivos más que evidentes...
Más que evidentes para nuestra vista y para nuestro cuerpo, al que aún le vamos a pedir un esfuerzo más cuesta arriba por El Zreixalón, saliendo del hotel carretera arriba, bajo A Lomba de Santa María, nombre del pueblo sito en lo alto, que tampoco vemos desde aquí) y nacimiento del Rigueiro Santa María, que baja por esta espesura a nuestra derecha
Ese mirador ya lo veíamos bajando desde Buspol, caserío este que está tan alto que no lo vemos tampoco aún desde aquí. Desde él hasta el embalse hay una diferencia de nivel muy acusada que constituye un verdadero rompedero de piernas. Fijémonos en las espléndidas huertas que hay al pie del hotel
A la derecha, un pétreo paredón se alza sobre la calzada y a la izquierda una línea de viejos petriles la separa del precipicio, lleno de árboles, arbustos y sotobosque
En aquellos tramos donde los petriles han desaparecido han sido sustituidos por guardarraíles o quitamiedos, metálicos
Estamos en el kilómetro 5 de la AS-14, lo que representaría 4 kilómetros aproximadamente en el Camino hasta el barrio de El Ferreiro a la entrada de Grandas. Insistimos, aún a riesgo de parecer pesados, que en esta tapa no nos fiemos demasiado del famoso binomio 'espacio-tiempo', dimensiones que se distorsionan en la 'relatividad' tanto como en la teoría del sabio Einstein
Esta oposición, junto con la generada con los artesanos, del hierro principalmente, los ferreiros, y otras disputas, envidias y animadversiones le llevarían a ser linchado cruelmente y con saña, acusado de afrancesado, en su pazo de Ribadeo (actual Casa do Concello) el 2 de febrero de 1809. Su industria en Sargadelos siguió funcionando hasta 1875 y fue subastada en 1878, siendo recuperada en 1970 sobre las antiguas ruinas
Y aquí, otro poquito de senda hecha a base de pisar los peregrinos en este estrecho margen de hierba al lado de la carretera. Fijémonos en los petriles, cubiertos de musgo
La carretera serpentea en el pinar que antes veíamos desde abajo, y continúa ganando altura paso a paso y metro a metro
Ahora, una buena mata de helechos crece en la vereda izquierda, ayudada por la umbría que proporciona la sombra de los pinos
El hotel, con sus huertas al pie de la casa y del muro de contención de la AS-14, aprovechando un rellano sobre el rocoso despeñadero. A la derecha, un promontorio artificial con árboles y plataformas de hormigón es un viejo mirador de los tiempos de la residencia de ingenieros. Uno de los escasos lugares llanos de Vistalegre
Las cuestas por las carreteras generales suelen ser más suaves que las de los caminos antiguos pero obligan a un continuo y prolongado ascenso. Es muy posible que sintamos la necesidad en algún momento de recuperar el aliento, sobre todo, por ejemplo, si andamos a paso forzado por necesidad de llegar a una hora determinada o, sobre todo, si nos toca un día, muy frecuente en verano, de intenso calor
En ese caso, aquí puede resultar peligroso detenerse pues no hay espacio para ello, pero un poco después de la siguiente curva, muy cerrada y por eso se recomienda a los vehículos no pasar de los 40 km/h, hay un lugar ideal para ello, el siguiente mirador
Volvemos a ver las aguas del embalse, ahora a nuestros pies, pues cada vez nos alejamos más de ellas en altura
El Muro con alguna de las compuertas, la zona de obras del Segundo Plano con los silos y, poco más a la izquierda y junto a la carretera, el paredón de piedra, parecido a una torre-castillo, en el que está el túnel de acceso a la central eléctrica, la cual se encuentra al otro lado, a pie de presa, como tuvimos ocasión de ver al pasar por allí
Este es un paisaje que tendremos ocasión de apreciar, mucho mejor, en el ya muy cercano mirador, pero lo cierto es que cada paso es todo un espectáculo
Vistalegre y sus casas, escalonadas, todas ellas blancas menos la del hotel. Veamos al cantidad de coches que suben ahora
Las hojas secas de los pinos forman una estrecha franja en las veredas de la curva. Al final de esta mata de árboles está el mirador
El lugar, un rellano resultado de las obras de la carretera, nos ofrece como hemos dicho excelentes vistas hacia el embalse y A Serra de Buspol, que cierra el cañón del Navia por el este
En El Mirador, se hizo una cerrada de planta rectangular, elevada, cerrada por muretes a excepción de su único acceso, una escalera de siete peldaños
Unos grandes bloques de hormigón evita que los coches que aquí aparcan (o los que se salgan un poco de la curva) no se pasen y acaben cayendo barranco abajo
No es tan artístico, famoso y totémico como el de la Boca de la Ballena, hecho al otro lado del embalse y que tuvimos ocasión de conocer y visitar tras salir a la AS-14, pero cumple su función, la de ofrecernos excelentes paisajes de este lado del pantano ahora que nos alejamos de la presa
No está demasiado cuidado y se encuentra algo deteriorado, con la vegetación cubriendo algunas partes por fuera y por dentro, pero al menos suele estar limpio y eso es de agradecer, a no ser alguna que otra pintada
Ya lo habíamos dicho, las vistas son mucho mejores desde aquí: El Salto de Salime en todo su esplendor en la zona más cercana a la presa y con las casas de Vistalegre sobre su acantilado, encaramadas en la falda oriental de A Lomba
Las compuertas y las casetas que albergan su mecanismo de apertura. Poco más allá y bajo los silos, lo que parece un barracón de viviendas es en realidad el antiguo laboratorio, donde buscaban las fórmulas para mejor dureza del cemento y el hormigón que, recordemos, se fabricaba aquí mismo abaratando los costes, si bien el clínker para la mezcla con los áridos sacados de la cercana cantera sí había de traerse por el teleférico
Otra zona de obras era la que quedó aquí abajo sumergida bajo las aguas. El que las casas de los ingenieros y capataces estuviesen aquí no es por casualidad, ya que veían directamente elementos tan esenciales como el túnel que desvío las aguas del río para poder proceder a la erección del gran muro, de 128 metros de altura según unas fuentes y de 132 otras. Cuando dicho túnel fue taponado en 1954 fue cuando el agua comenzó a llenar la presa
Hubo de ser un espectáculo tan alegre por un lado, como se viviría aquí al ver que todo marchaba correctamente, como sobrecogedoramente dramático por otro por la gente, sobre todo más mayor, que veía el final de su sustento agroganadero tradicional al ver desaparecer sus tierras y las de sus antepasados
El que la alternativa a los que se quedaron sin casería fuese la repoblación forestal masiva de pinos para la industria maderera fue a todas luces insatisfactorio y el éxodo rural masivo, acaecido sobre todo a partir de 1960, el cual fue inmediatamente superior al de los trabajadores del embalse, que eran de los poblados y muchos más, dándose cifras de hasta 4.000 personas (acaso 3.500 al menos de manera permanente la década de duración de los trabajos), provocó que de 3.752 residentes en 1952 se pasase a los 767 en 2025
Solamente en 1960, un lustro después de acabadas las obras y de que se fuesen los trabajadores del embalse, emigraron más de 1.000 habitantes. Antes de la construcción del embalse había 3.590. Este gráfico extraído de Wikipedia: nos muestra la evolución de la población desde 1842 hasta 2021, cuando aún había 789. A partir de la construcción de la presa el número de vecinos ha disminuido drásticamente y continúa haciéndolo:
"Fue un concejo con una población muy estable hasta 1960, alrededor de 3500 habitantes, su punto máximo lo alcanza en 1952 con 3785 personas. La falta de emigración en esta época fue debido a la construcción de la presa de Salime que sirvió para fijar a la población, pero esto solo logró fijarla por algún tiempo. Hubo una segunda parte que fue al anegar las tierras fértiles de cultivo, provocando un despoblamiento de la zona y una aceleración de la emigración.
En 1960 se produce su primera oleada emigratoria que trae consigo una pérdida de población de 1085 habitantes, las siguientes oleadas fueron más pequeñas alrededor de 600 personas y la siguiente de 200 personas. Esta emigración fue de mayoría joven, que trajo como consecuencia la caída de la natalidad y un aumento del envejecimiento, ya que casi el 55% de la población se halla por encima de los 40 años".
Los inmensos penedos de A Serra da Costa nos vuelven a hacernos recordar la leyenda del diablo cuando se cayó de los riscos al entonces aún no embalsado Navia, pero de fuertes corrientes
Más allá de A Pena da Armadela tenemos el profundo pliegue de la ladera en A Valía Longa ('vallina larga'), donde el Camino, que tras dejar el antiguo ramal que baja a Salime atrás, inicia un par de kilómetros relativamente 'llano' hasta más allá de la presa, cuando baja a la carretera
Buspol está a unos 960 m de altitud sobre el nivel del mar, pero el collado de Os Coriscos, donde realmente se empieza a bajar, pasa de los 1.000 m. El lugar donde dejamos el camino a Salime a unos 450 m y la coronación de la presa del Salto de Salime, por donde va la AS-14 y hemos pasado a 226 m. Añadamos los 560 m en el centro de la villa de Grandas y hagamos las cuentas de este impresionante sube y baja
No siempre hallaremos los días despejados aunque las previsiones los den radiantes. En verano, el calor acumulado en el gran cañón del Navia produce la evaporación de ingentes cantidades de agua que, al atardecer y cayendo la noche, se condensan y forman espesas nieblas que se acumulan en las zonas bajas. Al llegar la mañana y salir el sol, el paisaje puede ser un fantástico mar de nubes desde los sitios altos, mientras que abajo persisten las nieblas
Las nieblas se mueven según avanza el día y con él el calor, subiendo del valle a las cimas. Suelen disiparse según avanza la mañana pero no siempre. Si amanece nublado es posible que las nieblas persistan mucho más o acaso toda la jornada
El fenómeno cierto es que ya existía de antes, como en muchos valles con ríos mínimamente caudalosos y más si son profundo, pero a raíz de la construcción de los embalses del Navia, sobre todo de este, se ha generalizado al máximo. Los variados microclimas de los angostos valles norteños alcanzan aquí pues su máxima expresión
Este es solamente uno de los muchos condicionantes meteorológicos que hace que las condiciones climáticas en Asturias, como en gran parte del norte no sean tan estables y previsibles como en otros parajes. Hay meses, por ejemplo, como mayo, en lo que los peregrinos del Camino Primitivo pueden pasar, en unos cuatro días escasos, de aguantar nevadas y termómetros bajo cero a achicharrarse a 35 grados
Memoria del antiguo desfiladero de El Carpio cuyo puente de Salime se dijo era también obra del diablo, escarmentado tal vez por su caída al río, o quien sabe si apostando las almas de quienes por él pasaban. Ahora, sumergido, solamente las aguas
Nos alejamos de la presa, El Muro, donde se nos dice que antaño se iba a pescar furtivamente. Fue el Navia río salmonero por excelencia pero ahora los salmones no pasan de la primera presa, la de Arbón, que les corta el paso aunque sí los embalses están poblados por otras especies como la trucha, si bien no abunda como antaño. Leemos de este embalse en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"El mayor embalse de Asturias fue construido por Electra de Viesgo e Hidroeléctrica del Cantábrico durante los años 50 en el río Navia. La pared posee una altura de 132 m y dio un embalse cuya longitud supera los 36 km; genera una producción eléctrica de 126.000 kw anuales. Esta magna obra ocasionó grandes cambios en los concejos asturianos de Grandas y Allande y el lucense de Fonsagrada. Aisló completamente dos parroquias (Grandas de Salime y Villarpedre) y cubrió completamente los pueblos de Subasalime, Salime, Albeira, Salcedo, San Feliz, Doade, Veiga Grande, Sabornín, A Quintá, Ríodeporto, Vilagudín, A Barqueiría, San Pedro de Ernes y Barcela, con el éxodo de todos sus habitantes. El camino de Santiago (camiño antiguo) antaño cruzaba el Navia por el desaparecido puente de Salime, al que hoy sustituye la carretera que corona la pared del embalse, la AS-14. Existe paso en barca desde Villarpedre hasta A Casía, donde termina la GS-1. La construcción del embalse ha legado un importante patrimonio industrial, representado en el llamado poblado del embalse, que jalona la pared derecha del mismo desde Villalegre hasta la Paicega (Pesoz). En la sala de máquinas se conserva un magnífico mural de 60 m de longitud que cuenta la construcción del mismo y es fruto del genio de Joaquín Vaquero Palacios y de su hijo Joaquín Vaquero Turcios. Además de su aprovechamiento energético no es desdeñable su importancia como observatorio de aves acuáticas, su importancia pesquera y el reciente interés turístico de sus orillas, donde se han instalado un hotel y alojamientos rurales tanto en el lado asturiano como en el gallego".
Aquí desde lo alto vemos perfectamente la carretera AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno, por la que pasa el Camino. Se hizo para sustituir a la antigua que, construida a finales del siglo XIX, comunicaba Allande con Grandas de Salime por El Valledor, Vilarpedre y el puente de Salcedo, que quedó anegado por el embalse. Esta carretera a su vez sustituía al Camín Antiguo de Salime que cruzaba el Navia por su puente de piedra -también sumergido, insistimos- y, acaso, este a su vez podría sustituir a otro aún más antiguo que había algo más al sur, en Leirado, como nos explica la Wikipedia:
"Se desconoce en qué punto cruzaba hace dos milenios el valle del Navia la vía romana que comunicaba Lucus Augusti (la actual Lugo) con Lucus Asturum, en el centro de la actual Asturias, pero se supone que el camino medieval considerado como Camino de Santiago Primitivo seguía el mismo trazado, que en cuanto al cruce del Navia ha sido situado por las investigaciones de Pisa Menéndez en el lugar de Leirado, unos tres kilómetros aguas arriba de Salime, en donde existió un primitivo puente que según noticias del siglo XVIII se arruinó a finales de la Edad Media, con lo que al comenzar la Edad Moderna no existía ningún puente utilizable para el cruce.
En el año 1548, reinando Felipe II y siendo Regente Maximiliano II de Habsburgo, se construyó en las inmediaciones de Salime y en una cota ligeramente inferior a la del pueblo un puente que salvaba, a más de cuarenta metros sobre el cauce del río, el desfiladero de El Carpio. Su construcción implicó que se abandonara el antiguo camino por Leirado, de forma que desde Berducedo se contorneaba por el Sur la cima de Buspol y luego se tomaba un vertiginoso descenso hasta Salime, y una vez cruzado el puente se emprendía una extenuante subida, conocida como ‘’la cuesta de Grandas’’, hasta esta población.
Durante más de trescientos años, hasta la construcción en los últimos años del siglo XIX del puente de Salcedo, referido más adelante, y la del de Navia-Coaña, en la carretera nacional de Oviedo a La Coruña por la costa (actual N-634), el puente de Salime fue pues crucial en las comunicaciones entre Asturias y Galicia. A partir de entonces su importancia fue sólo comarcal, aunque esencial para los vecinos de Salime..."
Cuando la Enciclopedia del paisaje de Asturias ve la luz corre el año 2003, siendo el paso de peregrinos ya habitual desde una década atrás, pero no en la cantidad en que se vería a partir de pocos años después. En el Camino Primitivo no había albergues privados y públicos muchos menos que ahora (Los de Pola de Allande/La Puela, Beducedo y A Mesa son de 2007, por ejemplo. Existía el de Grandas pero más pequeño en los bajos del Ayuntamiento -antes primera sede del museo etnográfico), por lo que el fenómeno jacobita aún era incipiente. Baste pensar que los negocios privados de alojamientos que abrían se basaban en el turismo rural no especialmente pensado para los peregrinos, aunque no tardarían en llegar
Se suele considerar, al menos en el trazado asturiano del Camino Primitivo, la apertura del albergue de Bodenaya en Salas en 2007 por Alex Camino como el pistoletazo de salida de los alojamientos privados, en sus múltiples formas (donativo, turístico, etc.); a su vez ese mismo año se incrementó el de albergues públicos, como acabamos de ver
Aquí parecía que volvíamos a salir al asfalto, pero los peregrinos se las han ingeniado para seguir a la izquierda del guardarraíl y poder continuar caminando con mayor seguridad, marcando esta senda paralela por la que avanzamos nosotros
No nos arrimemos demasiado, eso sí, a esta parte del quitamiedos, pues sabido es que tienen aristas cortantes. Los helechos crecen hasta nuestra cintura y más arriba aún
En nuestra opinión, estos senderos hechos espontáneamente por los romeiros son pura vida y todo lo que sea librarnos de asfalto y, sobre todo y ante todo, del tráfico, bienvenido sea siempre
Pero ello nos obliga a tener muy especial cuidado, aquí no tenemos más remedio que arrimarnos al guardarraíl pues a la izquierda hay una hondonada o pozo: atentos pues sus soportes metálicos son punzantes y pueden dar lugar a una herida más o menos dolorosa. Fijémonos en ellos pues pueden taparlos los helechos
Para colmo se acaba el sendero: mucho cuidado dónde ponemos el pie al llegar a este lugar, así como con el guardarraíl y sus soportes
Y al salir a la carretera no tenemos espacio entre el guardarraíl y el petril, por lo que tendremos que abrir mucho las piernas 'reblagar', para salir a la AS-14
Atención a la señal, es para los coches, pero vale también para nosotros, llegamos a una zona de curvas cerradas
Las señales de prohibición de adelantar y la de la velocidad aconsejada nos sirven también a nosotros para percatarnos de lo cerrado de este tramo de curvas
Por suerte, mientras estemos en este borde fuera de la calzada y separados de ella por el quitamiedos eso no habría de afectarnos mayormente. Fijémonos a la izquierda en la pendiente del terreno donde crecen estos árboles
No nos cansamos de comentar los lugares en los que hay que prestar especial atención, como aquí, que pasamos sobre un desagüe. Miremos al pisar pues el espacio se estrecha al pasar sobre una losa
Seguidamente continuamos avanzando sin más complicación al acercarnos a la siguiente curva, cerrada y a la derecha
Lo cierto es que, por mucho que hayamos madrugado (nos reafirmamos en advertir de no caminar nunca de noche en el Camino Primitivo y menos aún en etapas como esta), bien si hemos pernoctado en A Mesa o más todavía en Berducedo, cuando lleguemos aquí haya pasado bien del mediodía o incluso nos haya llegado la tarde, incluso avanzada
Y es que el larguísimo descenso desde Os Coriscos y Buspol, seguido del trayecto hasta la presa, se ha cobrado su tributo. El Camín Antiguo bajaba directo a Salime por aquellas laderas y, aunque de las profundidades del desfiladero de El Carpio subía zigzagueante a Grandas en una gran remontada, era rápido y directo
Allí, en esa zona del embalse se encuentra, bajo metros y metros de agua, el pueblo de Salime. Al fondo está el monte de A Corula (538 m) y, más alto, El Pico Rondel (603 m) y As Penas de Liria (894 m), estas últimas ya en términos que concello gallego de Negueira de Muñiz, cuyos límites forman una cuña que se adentra al otro lado del Navia
Los actuales albergues que jalonan el recorrido hoy en día vienen a ser sus sucesores. Aunque el hospital de Salime desapareció con el pueblo el albergue de Las Grandas sería su equivalente en el tiempo en el tramo anterior a Grandas
Con el guardarraíl a un lado y el boscoso despeñadero a la izquierda, el sendero conforma un estrecho aunque suficiente margen para caminar separado convenientemente del asfalto y del trasiego de vehículos
Pero estas sendas hechas a base de pisar los peregrinos empiezan y acaban de pronto: este tramo toca a su fin en esta curva
Durante unos pocos metros más tenemos un poco de senda entre el asfalto y el petril...
Pero aún nos aguarda un buen trecho por asfalto, compensando el esfuerzo un extraordinario paisaje. Fijémonos al fondo a la izquierda en un detalle muy importante
Ese es el Camín Antiguo, el antiguo camino que, tras cruzar el puente de Salime en el desfiladero de El Carpio subía a Grandas. Justo encima se le superpuso la carretera antigua, la actual SG-1, que también vemos desde aquí, la que cruzaba el Navia por el también sumergido puente de Salcedo
Un poco más abajo yace también sumergido el pueblo de Salime con aquel histórico puente de piedra, del que se cuenta, si bien parece una leyenda por sus datos anacrónicos, de una famosa inscripción que había en él y que decía:
Pedro de Pedrede Castro naturalhizo el puente de Salimela iglesia y el hospitaly la catedral de Lugodonde se fue a enterrar
El puente de Salime que quedó sumergido como todo el pueblo (o casi) informa ampliamente la Wikipedia en una buena entrada:
"El puente de Salime sobre el río Navia estaba situado en las inmediaciones del pueblo de Salime (156 habitantes a mediados del siglo XIX y actualmente desaparecido), en el concejo de Grandas de Salime, (Asturias, España). Fue una obra muy célebre, por el impresionante paraje en que se situaba y por ser, durante más de tres siglos, el único puente que cruzaba el Navia en los últimos setenta kilómetros de su curso
El puente se construyó en la primera mitad del siglo XVI, se derrumbó en 1936, fue reconstruido en 1938 y finalmente desapareció en 1953 bajo las aguas del embalse del salto de Salime, que igualmente sumergieron a la citada localidad de Salime, con la excepción de una casa, aún en pie en el siglo XXI, situada unos metros por encima de la cota máxima del embalse.
Marco geográfico y viario
El río Navia fluye de sur a norte, y en su práctica totalidad su curso trascurre entre montañas, hasta el punto de que carece de vegas dignas de consideración. Ello hace que el cruce de su valle sea problemático para cualquier vía de comunicación.
Al atravesar el concejo de Grandas de Salime esa característica se acentuaba, fluyendo el río a una altitud entre 200 y 110 m s. n. m., encajonado entre las cumbres de Buspol (1 121 m), por el Este y Bornela (749 m) por el Oeste, en cuyas faldas se sitúan respectivamente Berducedo, a 900 m , y la propia Grandas, a 570 m. Es precisamente entre Berducedo y Grandas donde el lecho del Navia se estrechaba al máximo, encerrado entre las paredes del desfiladero conocido como El Carpio, sobre el cual estaba situado el pueblo de Salime".
En cuanto al Camín Antiguo, de la misma manera que se discute sobre el trazado de la mítica ruta Lucus Asturum-Lucus Augusti en el occidente asturiano, si por la costa o por el interior, también en caso de ir por el interior no está del todo claro por donde discurriría, pero se supone que en algún momento cruzaría el Navia:
"Se desconoce en qué punto cruzaba hace dos milenios el valle del Navia la vía romana que comunicaba Lucus Augusti (la actual Lugo) con Lucus Asturum, en el centro de la actual Asturias, pero se supone que el camino medieval considerado como Camino de Santiago Primitivo seguía el mismo trazado, que en cuanto al cruce del Navia ha sido situado por las investigaciones de Pisa Menéndez en el lugar de Leirado, unos tres kilómetros aguas arriba de Salime, en donde existió un primitivo puente que según noticias del siglo XVIII se arruinó a finales de la Edad Media, con lo que al comenzar la Edad Moderna no existía ningún puente utilizable para el cruce".
Si aquel puente de Leirado señalado por el erudito Pedro Pisa Menéndez "se arruinó a finales de la Edad Media" la noticia podría encajar con que la antigua campana de la capilla de Santa Marina de Buspol tuviera la fecha de 1327, la cual se sospecha que podría coincidir con la fundación del hospital de peregrinos allí situado, cuando tal vez se decidió emplear un camino algo más al sur y más directo hacia Grandas, lugar de acogida con su monasterio y hospital de romeros, pero solamente es una elucubración más
Si Salime en un principio no tenía puente, es fácil que hubiera uno de tantos servicios de paso en barca que solían existir en las aldeas ribereñas. Sería en el siglo XVI cuando tenemos noticias fidedignas de su construcción:
"En el año 1548, reinando Felipe II y siendo Regente Maximiliano II de Habsburgo, se construyó en las inmediaciones de Salime y en una cota ligeramente inferior a la del pueblo un puente que salvaba, a más de cuarenta metros sobre el cauce del río, el desfiladero de El Carpio. Su construcción implicó que se abandonara el antiguo camino por Leirado, de forma que desde Berducedo se contorneaba por el Sur la cima de Buspol y luego se tomaba un vertiginoso descenso hasta Salime, y una vez cruzado el puente se emprendía una extenuante subida, conocida como ‘’la cuesta de Grandas’’, hasta esta población.
Durante más de trescientos años, hasta la construcción en los últimos años del siglo XIX del puente de Salcedo, referido más adelante, y la del de Navia-Coaña, en la carretera nacional de Oviedo a La Coruña por la costa (actual N-634), el puente de Salime fue pues crucial en las comunicaciones entre Asturias y Galicia. A partir de entonces su importancia fue sólo comarcal, aunque esencial para los vecinos de Salime".
Y aquí es donde surge la leyenda de Pedro de Pedre en su supuesta inscripción pontonera, la cual se dice que ponía la fecha de 1173, con lo cual este puente de Salime sería bastante más antiguo, o acaso se tratase de uno anterior existente en el lugar, por lo que, de ser así, en 1548 se habría efectuado una reconstrucción, pero como hemos dicho tanto Pedro de Pedre como la placa fundacional están en entredicho en lo relativo a su veracidad
Lo cierto, de todas maneras, es que la fundación de la catedral de Lugo se realiza en el año 1129 (sobre un templo anterior), bajo el obispado de Pedro III 'Peregrino', lo que implicaría que tras toda leyenda hay un trasfondo de cierta realidad
José María Méndez Valledor y Guzmán, abogado y escritor, autor de la monografía de Grandas de Salime para la revista Asturias de Octavio Bellmunt y Fermín Canella, nos dice que la famosa inscripción "Pedro de Pedre de Castro natural hizo el puente del Salime la iglesia i el hospital i la catedral de Lugo á donde se fúe á enterrar Abril año de 1173" se dice estaba en la clave de dicho puente, pero que la buscó infructuosamente el erudito arqueólogo, historiador y epigrafista Ciriaco Miguel Vigil "quien, no obstante la noticia que se le facilitó en 1884 se haberla copiado un empleado del gobierno y de conservar su texto algunos particulares de Grandas, duda, con razón, a nuestro juicio, de su existencia, fundándose en la poca probabilidad de que fuera labrada para no ser vista y en la interpretación poco razonable que se le da", explica Valledor y Guzmán
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| Puente de Salime a finales del siglo XIX fotografiado por Octavio Bellmunt |
"El puente consistía en un solo arco de medio punto de piedra con dieciséis metros de luz, una altura de casi cincuenta metros sobre el río y la anchura de un camino carretero. Fue una obra muy notable que causaba la admiración de todos los viajeros.
En octubre de 1936 un deslizamiento de tierras en la margen derecha del río causó el derrumbamiento del puente y la muerte de dos personas que en aquel momento se encontraban sobre él. La situación de guerra civil en que se encontraba España retrasó dos años su reconstrucción, que se completó a finales de 1938.
El nuevo puente se basaba en cuatro semibóvedas de hormigón armado articuladas y armadas con hierros redondos y rótulas de plomo, con un peso de cada semibóveda de casi seis toneladas. Se lanzaron por medio de cables que se sujetaban en pórticos de madera colocados provisionalmente sobre los estribos laterales. Tenía una luz entre centros de rótulas de 20 m, flecha de 5 m y una anchura de tablero de 3,60 m con calzada de 2,50 m; y se mantuvo hasta que, como ha quedado dicho, en el año 1953 fue sumergido por las aguas del embalse.
Las obras del nuevo puente, que costaron 11.000 pesetas de la época, fueron ejecutadas por José María González del Valle, que además de ingeniero era el tercer Marqués de Vega de Anzo. En Grandas de Salime tuvo dedicada una calle hasta el año 1984".
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| Foto: Memoria digital de Asturias |
Y esta es una foto del año 1953 en el que se ve el pueblo de Salime a punto de ser inundado por las aguas, que cubren ya el desfiladero de El Carpio, donde aún vemos el puente, el cual ya no es el de la foto anterior sino el reconstruido en hormigón en 1938. Una de estas casas sería la del antiguo hospital de peregrinos fundado, como la iglesia, por el legendario Pedro de Pedre, que no en principio el hospital de Grandas de Salime ni su iglesia de San Salvador, sino la parroquial y alberguería de Salime, no la de Grandas
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| Foto: Buron 444. CC BY-SA 4.0 |
Y este es el pueblo de Salime cuando puede verse si las aguas bajan mucho. Miguel Barrero en Las tierras del fin del mundo, quien buscó en su periplo por el Camino Primitivo la estela de este misterioso fundador hasta la misma catedral de Lugo, como nos señala el también escritor Pablo Antón Marín Estrada en su artículo Grandas y el incierto Pedro de Pedre, publicado en el diario El Comercio el 5-9-2021:
"Si Oviedo puede presumir de contar con una calle, la del Carpio, que dio identidad a un personaje de leyenda como Bernardo, el vencedor de Carlomagno en Roncesvalles, otra villa del Camino, Grandas de Salime, tiene el honor de haberle dedicado una de sus rúas principales a un ser imaginario o al menos del que no hay más pistas que su nombre en una copla de la tradición oral: Pedro de Pedre.
El escritor Miguel Barrero recoge este misterio en las sabrosas páginas de 'Las tierras del fin del mundo', la crónica de su viaje a Compostela por la vía primitiva, y con fina malla hilvana esta historia suspensiva con la del diablo que explicaría, por etimología popular, el origen de los nombres de Salime y Subsalime, hoy lugares sepultados bajo las aguas del colosal embalse del Navia.
Los versos que lo recuerdan se contaba que estuvieron inscritos en el antiguo puente de piedra construido en tiempos de Felipe II y del que conocemos la imagen fotografiada a finales del XIX por Octavio Belmunt para su 'Asturias' con Fermín Canella.
Levantado en unos peñascos a una notable altura sobre el cauce escarpado del río, evoca inevitablemente a tantos de esos puentes de incierto origen cuyo alzado se atribuía al señor de los infiernos.
La famosa trova grandalesa asigna la autoría de su desaparecido puente y de otras obras no menos monumentales a ese tal Pedro de Pedre: «De Castro natural/ hizo el puente de Salime/ la iglesia i el hospital/ i la catedral de Lugo/ a donde se fue a enterrar».
En su peregrinación a Santiago, Barrero relata que, a su paso por Lugo, se entretuvo sin éxito en indagar por las paredes de la catedral en busca de alguna inscripción que diera visos de realidad, aunque fuesen muy remotos, a los dos últimos versos.
Tampoco se haya documentado por ninguna parte que este natural de Castro interviniese en la construcción de San Salvador de Grandas ni en su hospital de peregrinos. Bastaría fijarse en las diferentes fechas de edificación de las cuatro monumentos para desechar por imposible cualquier intervención de Pedro de Pedre, salvo que tuviera, además de una poderosa vocación de arquitecto e ingeniero, el don de la inmortalidad. O, la que nos parece más verosímil tratándose de un personaje imaginario, que fuese el mismo diablo en persona.
El argumento más directo para echar abajo esta posibilidad sería el de plantear para qué iba a querer el diablo levantar en la ruta que seguían los peregrinos jacobeos un puente, una iglesia, un hospital y una catedral.
Solo podría rebatirlo una suposición aún más disparatada, aunque no insostenible: que el constructor hubiese llegado a Grandas de peregrino. El mismo Cunqueiro que tanto escribió de demonología no descartaba que tal vez más de un cofrade de Satán hubiese peregrinado a Santiago, mezclado con devotos de buena fe venidos de todos los pagos de Europa. Como los frailes, los había también de órdenes menores y mayores, incluso hermanos legos en luciferías.
Desde luego, el nombre Pedro de Pedre no desentonaría entre los que se conocen de tantos de estos diablicos de insignificante escalafón.
El mago de Mondoñedo, de haber sabido del grandalés, le habría inventado enseguida una historia. Que salió de Carcasona, confundido entre unos penitentes redimidos del verdugo a cambio de ir a buscar el perdón del Santo Apóstol en su sepulcro galaico y que lo hizo por no tener valor suficiente para robar el alma de una muchacha que vendía manzanas reinetas en el mercado de los lunes en Bastide Saint Louis.
Sabía que su Señor de las Tinieblas no le iba a perdonar por ello y buscaba el favor del único capaz de librarlo de su ira: el señor Santiago.
En su peregrinaje había sufrido hambre y sed, frío, aguaceros, el tórrido sol de los páramos, la soledad y la enfermedad.
Cerca ya del final del trayecto, tras visitar San Salvador en Oviedo, cruzó el Palo y llegó a Grandas de Salime. Era un día de mercado, apenas entrado el otoño, y en una esquina vio a una joven vendiendo manzanas y castañas. Tenía la misma sonrisa de la de Carcasona. Venía de Castro a sacar en la villa cuatro perronas con los frutos que daba la pumarada de casa. En esta ocasión, Pedro de Pedre -el nombre que con el que se le presentó- no pudo evitar querer robarle el alma a una mujer tan hermosa.
Si al final logró vencer la tentación, tal vez cogiese su bordón y su calabaza para continuar camino. A la salida de Grandas en dirección al Acebo, iría canturreando aquella tonada mortificadora de lo que pudo ser y no fue: «Pedro de Pedre/ de Castro natural/ hizo el puente de Salime/ la iglesia y el hospital...».
El Puente de Salime quedó relegado, como el viejo camín real, a comunicación local del pueblo cuando se hizo la nueva carretera un poco más al sur, construyéndose el también desaparecido puente de Salcedo, destruido en la Guerra Civil, reconstruido posteriormente y anegado en 1953, como también nos cuenta la Wikipedia:
"Al terminar el siglo XIX se emprendió la construcción de una carretera que enlazara Grandas de Salime con Pola de Allande, y con ello Lugo con Oviedo. El proyecto que se acometió abordaba el cruce del valle del río Navia mediante un continuo descenso desde Grandas en dirección sur, aguas arriba del Navia, hasta alcanzar el nivel del río en el lugar de Salcedo, o Sancedo, unos dos kilómetros aguas arriba de Salime. Allí se establecía un puente y la carretera continuaba un breve trecho en dirección sur por la margen derecha del Navia hasta encontrar la confluencia con éste del río del Oro, cuyo valle se remontaba hacia el Este en dirección a Berducedo.
El puente de Salcedo estaba constituido por dos estribos de fábrica y un tramo metálico de 36 metros de luz, y desde su construcción constituyó un punto crucial en la comunicación terrestre entre Asturias y Galicia.
A finales de julio de 1936, a los pocos días de estallar la Guerra Civil, el puente fue volado por los milicianos republicanos, en retirada hacia el centro de Asturias ante el avance de las columnas gallegas del ejército sublevado (por las mismas fechas también fue volado el puente Navia-Coaña de la carretera de la costa). Poco después se construyó una pasarela provisional que se mantuvo muy precariamente hasta después del final de la guerra.
Finalmente en 1940 se construyó un nuevo puente definitivo, consistente en un arco biarticulado de madera de 34 metros de luz con un tablero de 4 metros de anchura. Cada uno de los semiarcos consistía en una celosía a base de tablas claveteadas.
Al igual que el puente de Salime, el puente de Salcedo desapareció en 1953 bajo las aguas del embalse. Con ello se cortó la carretera construida al finalizar el siglo anterior, que fue reemplazada por un nuevo tramo de 33 kilómetros de Grandas a Berducedo que cruza el río Navia por la coronación de la presa del embalse, a una altitud de 225 metros, y posteriormente faldea Buspol por su ladera norte. La nueva carretera salva el paso sobre los aliviaderos mediante cuatro tramos-puente de hormigón de 12 metros de luz cada uno, con seis metros de anchura de calzada y dos metros de pasillos laterales.
Para paliar mínimamente el aislamiento respecto a su capital municipal al que se dejó sometidos a los pueblos del concejo de Grandas situados en la margen derecha de la cuenca del Navia, muy singularmente Villarpedre, la empresa explotadora del aprovechamiento hidroeléctrico quedó obligada a mantener un servicio de cruce del embalse en lancha entre los puntos en que la carretera antigua se sumergía en las aguas".
Existió en este sector un tercer puente sobre el desfiladero de El Carpio un poco más al norte de aquí y, por lo tanto, más próximo al lugar en el que se hizo la presa, en el lugar en el que, según la leyenda, el diablo cayó al río por segunda vez...
"La pequeña aldea de Susalime, o Subsalime, (7 vecinos a mediados del siglo XIX) estaba situada un kilómetro y medio aguas abajo de Salime, igualmente en la margen derecha del Navia y sobre la pared oriental del desfiladero de El Carpio. La senda que unía directamente ambas localidades era accidentada, e insegura debido a los corrimientos de tierras que solían ocurrir en ella. Por ello en la segunda mitad del siglo XIX se tendió un rústico puente de madera por encima de El Carpio desde Susalime hasta la orilla opuesta, de forma que se pudiera ir a Salime por la orilla izquierda del Navia, considerada más segura y más adecuada para un camino que permitiera el transporte de cargas.
Arruinado el [puente de madera] primero que se colocó, construyó el actual en 1845 el maestro Juanito auxiliado por operarios ferrolanos. Estrecho y desprovisto de barandilla, á 45 metros sobre el nivel de la corriente, presenta aspecto tan temible que es preciso recostarse en el pavimento para poder contemplar sin zozobra los recios empotramientos practicados en sus firmes estribos para represar el río; los altos, angosturas y oquedades en que rebraman las aguasJosé Mª Méndez-Valledor y Guzmán, Grandas de Salime
El puente de Susalime al igual que los puentes de Salime y Salcedo desapareció en el año 1953 bajo las aguas del embalse junto con la aldea a la que prestaba servicio".
Esta es la situación de los tres puentes reseñados, la antigua carretera de Berducedo a Grandas por El Valledor y la que se hizo tras la construcción del embalse, la actual AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno por la que estamos caminando
El parque eólico nos revela la cima del Pico Buspol (1.120 m), de la misma manera que una praderías nos señalan donde está el caserío del mismo nombre, aunque no lo llegamos ver, solar del antiguo hospital de peregrinos que había justo antes del de Salime. También vemos los grandes zigzags del Camino bajando por la ladera
De la misma manera, El Coto Grandas señala lo cerca que estamos de la capital del concejo, al menos aparentemente
Allí en aquel muro está A Curva del Marco, donde la AS-14 se une a la SG-1 y, un poco después, dejaremos la carretera para adentrarnos en el bosque por el que llegaremos al barrio grandalés de El Ferreiro, antiguo del Hospital
En su momento se propuso que se habilitase un embarcadero en Salime (las casas que quedan) para pasar al creciente número de peregrinos al otro lado, recuperando lo que fue el antiguo trazado caminero por el viejo puente, pero nunca se llevó a efecto. En La barca del lancheiro, interesante reseña publicada a fecha 26-3-2017 por José María Díaz López en el grupo Amigos de Negueira de Muñiz, de Facebook, se nos aportan estos datos:
"Cuando se construyó el Embalse de Salime, entre otros acuerdos, la empresa del Embalse se comprometió a tener un servicio de barca para que pudiesen cruzar el embalse aquellas personas o enseres que lo necesitasen.
El servicio se lleva a cabo, donde ambos extremos de la carretera se sumergen en el agua.
Por ello mas o menos podíamos decir, que este paso en barca, esta cerca de donde se encontraba El Puente de Salcedo.
Varias personas desde sus orígenes se han encargado de este servicio.
Moxardín (padre).
Moxardín (hijo)
Etc. Etc.
En la actualidad, al menos el veranos pasado Manolín de Villarpedre se ocupaba de este menester, al cual desde este medio le envío un saludo".
En principio y hasta que en algún momento se haga un servicio fiable de lanchas para el paso en Salime, lo mejor es no aventurarse y tomar el Camino oficial y señalizado, evitando pérdidas y sorpresas, aunque ello implique estos un tanto cansinos kilómetros de carretera sin arcén
Y al lado de profundos barrancos producto de la erosión de los ríos y arroyos en la blanda roca pizarrosa. No solamente el Navia tiene su 'gran cañón', sino que también alguno de sus afluentes, como El Rigueirón o río Grandas que por aquí abajo fluye...
La por muchos llamada 'etapa psicológica' lo es hasta su mismo final, las distancias son mucho más largas que lo que parece a simple vista, lo que, quien vaya al límite de fuerzas o demasiado prisionero del reloj, puede ser una experiencia un tanto desesperante, por eso hay que tomársela con calma y, si se puede, desprendernos de las prisas cotidiana porque, como alguien ha dicho "para correr tenemos otros once meses y medio al año"
En estos rellanos es donde los peregrinos suelen tomarse un descanso unos instantes, recuperar aliento admirando este sublime paisaje y luego retoman la marcha
Saliendo a la AS-14 volvemos a caminar, mejor siempre en fila india y prestando la máxima atención a los vehículos, hasta que la dejemos en la zona de El Marco
Imponentes vistas donde todo parece gigantesco, desde las montañas al embalse. Los pinos de repoblación dominan el boscaje, pero también hay carbayos, castaños, hayas y otras especies. También abundante sotobosque de tojos y piornos
Estamos en la ladera sur-sureste del monte As Campas, donde predomina el pinar. Grandes paredones rocosos son el resultado de abrir la carretera en la ladera. Las raíces de los árboles contribuyen a contener el terreno, pero no es inusual que caiga alguna piedra a la calzada
Frases y comentarios tomados de los peregrinos acá y allá, dice por ejemplo uno que salía de A Mesa: "Hoy el camino supuso ser una etapa tranquila, disfrutable, porque eran sólo 16 kms, pero resulta que ha sido tan disfrutable como exigente". Otro, que salió de Berducedo, se explaya más:
"La etapa parecía que iba a ser de descanso, casi toda era de descenso y una subida después de llegar al embalse de Salime, pero nunca más lejos de la realidad, la etapa fue dura, sí, solo 20 kilómetros, pero 20 kilómetros contundentes comenzando por un fuerte descenso en zigzag interminable y agotador para luego y una vez descansado en el hotel las Grandas un ascenso de varios kilómetros, gran parte de ellos por carretera, pero esta etapa era merecedora de admiración, sobre todo cuando comienzas a apreciar visualmente el embalse, no dejas de prestar atención al entorno, un auténtico capricho para los sentidos, esa combinación de bosques y agua hace que el cansancio y la lluvia intermitente pase a un segundo plano, localicé un mirador en la presa, un balcón al embalse con unas vistas privilegiadas, ahí hice una parada para poder recrearme y realizar alguna que otra fotografía..."
Otro, que ha hecho este itinerario en invierno, cuenta así su experiencia desde la bajada de Buspol hasta aquí:
"... una larga bajada: en un recorrido de unos 8 kilómetros se desciende desde los 1000 m de altitud hasta cerca los 200 m. No obstante, se puede caminar de manera bastante cómoda casi todo el tiempo y no hay demasiados tramos empinados.el resto de la etapa se hará bastante largo, siempre sobre asfalto que es más agresivo para los pies y las articulaciones. Además noto bastante el cansancio acumulado el día de ayer, como era lógico esperar. En muchas ocasiones en el Camino, los excesos de una etapa dura o larga se pagan al día siguiente, aunque sea mas corta y sencilla.Lo mejor sin duda es el paisaje ya que el trazado del puerto va permitiendo continuas vistas al embalse y también se pasa junto a algunas pequeñas cascadas que descienden de la ladera. Hay un par de miradores. Uno de ellos, de piedra y amplio, ofrece una formidable perspectiva hacia la presa".
Curva cerrada a la izquierda: seguimos careciendo de senda alternativa para no caminar por la carretera sin visibilidad de frente. Este peligro permanente entendemos que, desde 1993, es ya tiempo de buscarle una solución por el bien de todos
A continuación, curva cerrada a la derecha. Observemos que si se cruzan por ejemplo, un coche y un tractor, o un camión o un autocar, no queda prácticamente espacio para nosotros
A la derecha, una pared rocosa está cubierta por una malla metálica
Es lugar propenso a corrimientos de tierra o argayos sobre la calzada, también a la caída de piedras
El asfalto es duro y machaca los pies pero al menos al carecer de irregularidades y ser liso permite avanzar bastante rápido si lo deseamos, algo que muy posiblemente y llegada esta hora, en la que quien más quien menos ansía llegar a Grandas, es lo que más valoren los más de los peregrinos
Como alguien nos dijo una vez: "extasiarse con el paisaje es maravilloso pero llega un momento en el que el cuerpo, más que bellezas, pide descanso". Pronto se logrará. Naturalmente, aquellos que hayan pernoctado en Las Grandas irán mucho más frescos, por lo que las sensaciones serán diferentes
Estamos a unos 430 metros sobre el nivel del mar, lo que quiere decir que si la presa del Salto de Salime está a 226 hemos subido 204 metros en unos tres kilómetros y medio de distancia aproximadamente y contando por alto
Abajo, el río se ve bastante bien, no demasiado oculto por la vegetación que crece en sus riberas, a diferencia de otros
Es un de esos arroyuelos que, como los que hemos pasado en Vistalegre, son de escaso caudal pero que cuando llueve mucho o deshiela pueden formar impetuosos torrentes en su larguísima y empinada cuesta
Cruzamos el puente y la curva sigue, pero aquí al menos tenemos espacio para caminar fuera del asfalto
Y llega otro trecho de pisar asfalto yendo muy pendiente del tráfico. No suelen pasar demasiados vehículos, pero pueden aparecer en cualquier momento
La gran quebrada y hendidura de A Valía Longa bajo El Penedo del Rayo (1.096 m), donde el Camino, llaneando, hace una gran revuelta antes de bajar a la AS-14
A la derecha, lugar donde se separan el antiguo camino de Salime y el de Murias, que es por donde se ha señalizado el Camino de Santiago como alternativa a la parte sumergida. Arriba del todo, las camperas de Buspol
Una flecha amarilla pintada en el guardarraíl nos indica continuar. Aunque no existe de momento posibilidad de error ni riesgo de pérdida alguno, pues es solamente seguir la carretera y nada más, la existencia cada ciertos metros de alguna señal de confirmación nos evita el temor de pensar si hemos pasado por alto algún cruce o desvío
De nuevo otra de esas revueltas sin visibilidad. Tengamos los ojos y oídos bien atentos
Las anaranjadas hojas caídas de los pinos forman espontáneamente aquí un improvisado arcén, la naturaleza es nuestra aliada
A la izquierda sigue el 'arcén' de hojas de los pinos. A la derecha la pared rocosa forma un muro vertical que se cubre de musgo. Un poco más adelante una señal viaria nos avisa que nos aproximamos por fin al cruce con la GS-1, la antigua carretera que comunicaba Grandas por el puente de Salcedo y El Valledor
Tras una primera curva a la derecha la carretera serpentea y llega otra a la izquierda y de nuevo a la derecha. Las señales advierten a los conductores y nos ponen sobre aviso a nosotros también
En El Marco, salimos de las arboledas de castaños, hayas y pinares y llegamos al famoso muro que antes veíamos desde abajo, el cual es en sí mismo un estupendo mirado en el que nos iremos despidiendo de la zona del embalse, la cual marcó la mayor parte de la etapa
Luego del quitamiedos, la siguiente línea de petriles ofrece una pequeña franja entre estos y la carretera para pasar y mirar con cierta seguridad. Ahí enfrente tenemos El Pico Buspol, cota cimera de la sierra de su nombre
Bajo el pico vemos la tajada erosiva hecha en esta su falda occidental por El Rigueiro de Caso, hidrónimo que parece tener su origen en un antropónimo, el nombre de un antiguo posesor llamado Casum, pero también podría tener que ver con el latín casam, en el significado original de 'choza' o 'cabaña' frente a domun, la morada o domicilio, que sería la 'casa' actual. En este sentido, el filólogo Xulio Concepción, en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana, dice así:
"La razón parece clara entre muchos lugareños de montaña: en varios conceyos altos, al conjunto de cuadra y cabana lejos del pueblo, llaman casa. Y en ella pasaban largas temporadas con sus ganados".
Imponente tajo rocoso que cierra por el norte el profundo tajo del Rigueiro de Caso, encima de Salime
Aquí sí vemos bastante bien esta parte del embalse más próxima a la presa, aunque a ella ya no. Ahora sí que comprobamos cuán de largo es el rodeo por toda la falda de la sierra para poder llegar hasta aquí respecto a lo que era la bajada directa a Salime y a su puente
Ahí abajo está bajo las aguas el caserío de Subsamile, que tenía como se ha dicho su propio puente sobre el río, una pasarela de madera. Bastante más arriba el antiguo camino de Murias es el trazado actualmente oficial del Camino de Santiago, como hemos comentado también
En la distancia más allá de A Costa de Murias divisamos la alomada Sierra de Muriellos, con la de Carondio más alta y más atrás, cuya cota máxima es el pico de igual nombre, de 1.222 metros de altitud
"Cuentan que el gran puente de Salime lo hizo el diablo y que satisfecho de su obra se miró al río con tanto entretenimiento que cayó al fondo del barranco. Lleno de pavor, encajonado en aquellas rocas tan abruptas, el propio Belcebú tuvo miedo, y sólo pudo salir de ellas después de muchos esfuerzos. Cuando lo logró se llenó de júbilo y empezó a gritar "¡Salime, Salime!" Pero arrojado de nuevo al río por los vecinos, volvió a aparecer gritando "¡Subsalime, Subsalime!", dando lugar a que tomasen estos nombres los respectivos pueblos. Es una de tanteas etimologías populares que recogió y glosó el cronista de Asturias Constantino Cabal"
Se ven dos casas y el tejado de otra un poco más allá; unas fuentes dicen que son casas antiguas que no resultaron inundadas al estar a una cota superior a la del nivel máximo del embalse, otras que es porque se hicieron después. También se nos ha contado que antaño vivía una familia que todos los días pasaba en barca para llevar y traer a los niños a la escuela a Grandas (buena singladura seguida de dura subida y bajada andando) y que solían llegar con buenas mojaduras
En la actualidad el núcleo está deshabitado, lo que no quiere decir que esté abandonado, y de él nos dice lo siguiente José María en su citado blog Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua:
"La iglesia o parroquia de Salime era muy popular en la zona y su patrona tenia el simpático nombre de Santa María do Ponte de Salime, ese nombre se debía a que la iglesia se encontraba cerquita de uno de los lados del puente romano, o sea muy próxima al rio y casi perpendicular a este, era de planta rectangular con el campanario en la parte mas alejada del río.
Como indico la iglesia se encontraba a muy poquitos pasos del rio, pero como por aquí el Navia pasaba por un enorme desfiladero o cañón que las aguas labraron con el paso de los siglos, si desde la iglesia nos acercarnos al rio, el "acantilado" que nos encontraríamos era propio exagerando un poco para tirarnos al agua en paracaídas debido a la enorme altura que había desde el agua al terreno donde se asentaba la iglesia.
Entre la iglesia y el puente se encontraba si mal no recuerdo, el cementerio, y al otro lado del puente prácticamente la totalidad del pueblo".
En esta foto vemos algunas de las casas antiguas o lo que queda de ellas en una época en las que las aguas bajan de nivel. José María menciona a las casas del Cartero, de Salimeira, Colombo, Colás, Lorizo, Lindiano, Espina, Bravo, Pepita, Alvarón, Manuela Alvarín, López, Alvarín, de la Va, Manulo, Rozo, del Carmen, Farruquín, Menor, Correo y Casa Niño, estas dos últimas eran As Casas da Ponte por estar junto A Ponte de Salime:
"El pueblo de Salime era bastante "cuesto" como casi todos los pueblos de por aqui, por tanto las casas estabAn "cuesta arriba" y alrededor del mismo las fincas intentaban sus dueños que fuesen mas llanas a base de hacerles bancales o muros de piedra por la parte de abajo.
Cuando el embalse inundó el pueblo de Salime, ocurrió algo muy parecido a otro pueblo que unos kilómetros mas rio arriba igualmente quedó sumergido, este otro pueblo estaba en la misma orilla y se llamaba Barcela.
En ambos pueblos el embalse fue tapando casi por este orden, el puente, su cementerio, su iglesia y las casas, pero curiosamente en los dos casos, quedó fuera del agua un caserío, o sea una sola propiedad, que por estar mas alta que la cota maxima del embalse no fué inundada.
Cuando desciende ligeramente el nivel del embalse, y se dejan ver los restos del pueblo de Salime o sea las casas, la iglesia aun no se ve, debido a que se encontraba en una cota mas baja, o sea a menor altura que el resto del pueblo.
Por esta zona antes de hacerse el embalse, era gente trabajadora, labradores que cultivaban la tierra, obtenían algo del monte y atendían el poco ganado que se tenía, pero tengo que decir que casi todas las casas del pueblo de Salime obtenía unos ingresos extra, al dedicarse también a la pesca del salmón, teniendo incluso una "empresa" en otra zona que les compraba lo que pescaban el conjunto de sus gentes.
Idearon un "artilugio" que impedía a los salmones el continuar rio arriba y de esta forma, obtenian mejores "frutos" del Río Navia.
Creo que el caserío, que organizaba esto, se llamaba CASA ESPINA. que era una casa bastante buena, la cual tenia una curiosa torre.
Salime tenia dos casas junto al puente a las que llamaban "Casas do Ponte".
Después una veintena mas separadas de estas pero agrupadas entre si y por último una casa mas rio abajo".
| Foto: Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua |
Y esta es una foto de las que pone José María en su blog con el pueblo tal y como era antes de su inundación, con el puente antiguo ya remozado, por lo que se entiende habría sido tomada en la inmediata posguerra:
"... anteriormente Salime contaba con un puente tipo "romano" y que debido a que el Río Navia pasaba por aquí formando un pequeño "cañón" o "desfiladero" la altura desde la parte de arriba del puente al río era tal, que en los tiempos actuales se consideraría ideal para practicar "puenting". El puente viejo de piedra, era de un solo arco de los que la "descarga" o resistencia se hacia sobre los laterales (que eran de roca) pero al estar apoyado en salientes de la roca , carecía de la "zapata" central y creo que esto es lo que origino su caída..... Fue sustituido por uno nuevo de apoyos laterales correctamente construido, pero el embalse se encargo de "engullirlo".
Foto de Google Maps con las tres casas no inundadas y parte de las sumergidas aflorando a la superficie. La Gran Enciclopedia Asturiana nos dice también que el puente de Salime era "de inicial construcción medieval, con un solo arco levantado sobre un profundo río, cuyo fondo distaba cerca de 50 m. del piso del puente", por lo que de ser así la construcción de 1548 estaría superpuesta a otra anterior. En cuanto a la inscripción debió de existir realmente, otra cosa es lo que estuviese grabado en ella, pues el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos habla de ella y del puente así en sus Diarios:
"Ayer, mañana, estuvo aquí Domingo Pereda, carpintero de las obras hidráulicas del concejo de Burón, me da noticia del puente de Salime, que está en prodigiosa altura del río; éste, profundizó su lecho después de construido, y el puente quedó en lo alto. Hay en él una inscripción, probablemente romana, que por estar debajo del arco y tomada de hiedra, y en tanta altura, parece imposible copiar; ofreció tentarlo".
Este es el mapa que nos presenta José María con la ubicación de Salime y el trazado del Camino antes del embalse, que él mismo nos explica:
Contemplando el panorama por esta verde y herbosa vereda-mirador de A Curva del Marco llegamos a nuestra unión con la SG-1, la carretera antigua que, como tantas veces hemos reiterado ya, era la que venía a Grandas vía Berducedo por El Valledor y A Ponte de Salcedo, cortada por el embalseDicha carretera llegaría aquí, donde hay un área de descanso, tras superponerse un trecho al Camín Antiguo que subía de A Ponte de Salime, cuya desaparición bajo el embalse supuso optar por este gran rodeo. Podría decirse pues que en este cruce regresaríamos a lo que fue, si bien muy transformado en este punto, el antiguo trazado del Camín Real de Galicia
La SG-1 es la que emplean para subir a Grandas aquellos vecinos que, empleando los servicios del lancheiro, han embarcado en Vilarpedre y desembarcado en A Casía, donde Casa Monxardín era la del antiguo barquero. Unos lugares que en el letrero colocado en el cruce ha pasado a ser "Pénjamo", apodo que se ponía en Asturias a numerosos poblados o casas nuevas, construidas en los años de la posguerra, donde pasaban a residir gentes muchas veces venidas de fuera. En este caso, José María nos dice que Pénjamo era otra casa que estaba más allá, a donde llega actualmente la barca:
"Venía de arriba, de la montaña de un pueblo llamado La Mesa, pasaba junto a Buspol y su antiquísima ermita (de Santa Teresa y Santiago) e iniciaba una cuesta abajo en zig - zag por un camino mas de cabras que de peregrinos y tras dos o tres "miradores" espectaculares hacia el valle (ahora embalse) llegaba al pueblo de Salime, desde allí cruzaba el río por el puente viejo de este pueblo (entonces era el de tipo romano).. y subía a la carretera que venia de Berducedo y seguía dirección de Grandas, desde allí al Acebo y después a Lugo".
Pero José María nos apunta la referencia de un camino importante que iba algo más al sur, ¿memoria popular del antiguo trayecto al puente de Leirado?:
"Pero algún peregrino quizás perdido o por una tradición mas antigua o por ambas cosas, al llegar a Salime, seguía río arriba, pasaba junto a la casa del Mazo, después junto al caserío La Albeira y llegaba a la carretera que pasaba por el puente Salcedo, pero seguían río arriba, cruzaban el Río del Oro (que en verano se cruzaba andando pisando en las piedras sin mojarse) y si tenia el río bastante corriente, daba un pequeño rodeo y lo cruzaban por el Puente de las Barayas situado algo mas arriba en el Rio del Oro y seguían junto al Navia arriba pasando junto a Saburín, después por A Quinta y por último al llegar a Barqueiría cruzaba el río en una "especie" de cajón con cables que había para ello (que mecanismo tan curioso) y subían por Entralgo hasta Negueira y desde allí al Acebo y después a Lugo".
Es muy común que se diga que Salime fue la 'antigua capital del concejo', y ciertamente fue capital de concejo pero no del actual, sino del antiguo concejo de Salime, que se integró en el de Grandas en 1836, después de un proceso que se inició a finales del siglo XVI cuando este territorio compró su libertad en tiempos de la desamortización de Felipe II, desligándose del poder de la iglesia ovetense, a la que pertenecía desde el medievo, según cuenta la Wikipedia:
"En su periodo medieval ya tenemos noticias de que existía una demarcación denominada Granda, con una extensión mayor que la que tiene actualmente el concejo. Una gran influencia tuvo el monasterio de Villanueva de Oscos sobre estas tierras y sobre los concejos limítrofes. Fue Fernando II de León, quien otorgará a la iglesia de Oviedo las tierras de San Salvador de Granda y el castillo de Bourón, abarcando su poder a toda la zona occidental. Toda esta zona fue muy próspera, debido al paso de la ruta jacobea. El poder de la Mitra ovetense se prolongará a lo largo de los siglos, acumulando esta iglesia un gran patrimonio y poder en toda la comarca.
En los siglos XVI y XVII, con la desamortización de Felipe II, es cuando la iglesia ovetense perderá su hegemonía, se distribuirán lotes y serán sus habitantes quienes pagarían la redención. Uno de los lotes fue el que incluía las feligresías de San Martín de Oscos, Villarpedre, La Mesa y Salime, constituyendo estos tres últimos el concejo autónomo. Otro lote sería el integrado por las parroquias de Granda y Trabada (parroquia de mayores dimensiones antiguamente dado que se extendía por el pueblo y confines de Allonquía/ Allonquiña, territorio que actualmente pertenece a Lugo y en el que existían, yacimientos auríferos y varias torres medievales, conservándose solo una a fechas actuales). Aun así el poder señorial seguirá vigente en toda esta época y esto resultará patente en las elecciones de los representantes para la Junta General del Principado.
Entre los siglos XVIII al XIX, es cuando a los concejos de Granda y Salime se les da nuevas ordenanzas que durarán poco, ya que se concederá a Grandas la capitalidad de uno de los partidos judiciales y en 1836 se integra el municipio de Salime en Grandas, dando lugar a la actual demarcación de Grandas de Salime".
Además de A Ponte de Salime y de otros puentes citados, existían en el antiguo río varios 'puentes de cajón', una especie de rudimentario teleférico que no obstante funcionaba bastante bien:
"En cada orilla del río hace muchos años plantaron un árbol (en un lado un cerezo y en el otro un salgueiro, cuyos troncos fueron engordando con el paso de los años, en su día ataron a los dos arboles un cable de acero bien tensado que incluso al engordar los arboles fue penetrando dentro del tronco a la vez que se tensaba aun mas.
Por este cable un grueso listón de madera de aproximadamente metro y medio de largo con dos "roldanas" puestas en la parte de arriba en los extremos permitían desplazar el grueso listón con bastante facilidad a través del cable de acero, las roldanas tenían un "arquito" de hierro para no salirse del cable,
Del listón indicado salían cuatro cables igualmente de acero (dos de cada extremo) que se unían a cada esquina de una especia de recio cajón alargado de madera que pendía de dicho listón.
Después una cuerda (un poquitín mas baja que el cable) iba de orilla a orilla a otra roldana que estaba sujeta a cada árbol, y al "cajón" comentado y su sencillo funcionamiento es como sigue:
Si al llegar a la orilla te encontrabas el "cajón" de madera en el otro lado, sencillamente tirabas de la cuerda y el "cajón" venia a tu orilla deslizándose las roldanas por el cable de acero, a continuación te subías al "cajón" te sentabas en el, con las piernas estiradas y tirando del cable, el cajón se desplazaba lentamente hasta llegar a la otra orilla.
El mecanismo era sencillísimo pero muy eficaz y desde aquí envío un bello recuerdo a su constructor (que está en el cielo) y aunque peque de pesado repetiré, una copia de este "artilugio" creo debía estar en el museo Etnográfico de Grandas".
José María nos cuenta en su blog unas anécdotas que, no acontecidas aquí sino aguas arriba pero relativamente cerca, en A Barqueiría, primer aldea de Galicia aguas arriba, en el concello de Negueira, protagonizadas por un vecino, la primera se refiere a un antiguo cementerio y en el dolor que causaba pensar que bajo las aguas quedarían los restos de sus seres queridos; era septiembre de 1953 y ya se veía cómo iba subiendo el nivel del agua:
"Este señor, y su familia, abandonó su casa (obligado) y vivió unos meses en Entralgo, mientras unos familiares gestionaban la compra de una casita en Madrid, durante el tiempo que tardó en llenarse el embalse, dedicó muchos ratos libres a volver de nuevo a su casa (en la otra orilla) y transportar infinidad de losas de pizarra las cuales depositaba con sumo cuidado encima de la tumba de sus dos hijos pequeñitos fallecidos y en la tumba de al lado (su cuñado David) fue colocando losetas hasta dejar prácticamente "solado" un buen trozo cuadrado del cementerio, después puso otro suelo de pizarra encima y después otro, el había oído decir que en algunos cementerios de otros sitios las riadas "descarnaban" las tumbas y después algunos ataúdes salían flotando.
Pero en esto se equivocó totalmente, yo puedo dar fe, en mi visita a este cementerio que después de haber permanecido mas de 50 años bajo el agua, lo que a ocurrido es sencillamente lo contrario y es que la sedimentación a depositado casi un metro de tierra encima de las tumbas y las losetas, quedando estas aun mas enterradas junto a las tres capas de pizarra que el colocó".
Otra es la del compromiso de compra y transporte de un hórreo desde su primitiva ubicación al otro lado del embalse antes de que este cubriese la zona por completo, ideándose un artilugio que lo convirtió en un 'hórreo flotante':
"Otro mes después de esto ultimo, el agua retenida ya llegaba a San Pedro de Ernes y con una pequeña barquita de remos construida por este señor fue llevando de una "sufreira" (lugar donde hay alcornoques) que había mas río arriba (antes de llegar a El Foxo) el corcho de cuatro arboles grandes cortados casi de una pieza, (a estos arboles se les despoja del corcho como si fuese de una camisa) el utilizaba el corcho para hacer tapones para las cubas y botellas, y para panales de colmenas, pero en este caso lo quería para hacer mas navegable a su hórreo.
Bien atado todo este corcho lo remolcó con su barquita hasta el hórreo que pretendía trasportar.
El embalse ya había tapado la mitad de la bodega de su casa al estar en un nivel mas bajo y llegaba a la altura de las patas del hórreo. (a los pegollos).
Fue con paciencia clavando los paneles de corcho a la cuatro vigas que formaban la base del hórreo, y al suelo del "corredor" por la parte de abajo lo cual fue una ardua labor, pues el agua ya llegaba a las patas del mismo y el trabajo lo tenia que realizar con sumo cuidado desde dentro de la barquita.
Ató con una cuerda resistente un travesaño del hórreo a un madero horizontal que existía a la entrada de esta casa con el fin de que si su "invento" funcionaba, cuando el agua levantara el hórreo no se lo llevara la corriente.
Las patas eran de piedra hasta el "tornarratos" que es una piedra mas grande que se pone entre las patas y el hórreo con el fin de que los roedores no puedan subir.
Todos los días continuamente desde Entralgo miraba su invento, pero el hórreo permanecía en su sitio a pesar de que el agua ya llegaba a las vigas de madera de la base.
Pero una mañana al mirar como hacia todos los días, vio que el hórreo ya no estaba en su sitio, durante la noche el agua terminó por elevarlo y el suave viento lo desplazo a un lado, permaneciendo sujeto por la cuerda al madero de la entrada de la casa que estaba un poquitín mas elevada.
Pero que alegría, el hórreo "navegaba" perfectamente, sin dudarlo se subió a su barquita y remando apresuradamente cruzó el embalse (pues ya se podía llamar así).
Soltó la cuerda del madero, la ató a la barquita de remos y comenzó a remar enérgicamente embalse arriba en dirección a Negueira, un chavalín de poco mas de 5 años llamado José María le acompañaba, totalmente sorprendido que una cosa tan pequeña como la barquita fuese capaz de "tirar" de algo tan grande y pesado como el hórreo.
Al principio el hórreo y la barquita apenas avanzaba pero poquito a poco con mucho tiento y mas paciencia, unas 4 horas después hórreo y barquita llegaron a la parte de abajo del cementerio de Negueira.
En este sitio, el terreno hace una especie de bancal con muy poca inclinación, y el referido señor de la barquita se metió en el agua y empujó el hórreo hasta que este se apoyó en el suelo, llegando así sano y salvo a su destino.
Aunque parezca extraño el hórreo fue transportado incluso con el tejado de pizarra, pero como hay que decirlo todo, lo cierto es que las losas de pizarra estaban clavadas a las maderas del tejado que están bajo ellas. (el clavado se hacia de forma que cuando pones la losa de mas arriba, va parte sobre la de mas abajo y en esa parte es donde se hacia el taladro para poder clavarla a la madera. (ahora no suelen hacerlo así).
Este señor muy contento cobró su hórreo ( 3.000 pesetas) de 1953 hoy serian 18 Euros (pero entonces era un buen dinerillo) y el paisano de Negueira lo desarmó y subió a su casa con el carro en bastantes viajes, teniendo que darse mucha prisa en el proceso, pues el embalse seguía subiendo".
Al borde mismo del nivel máximo de las aguas vemos un cortín, cerramiento circular de piedras para proteger las colmenas o los trobos (hechas de troncos huecos) de merodeadores golosos no deseados, sigue contando José María:
Estos "cortines" se utilizaban principalmente para que los osos, que son bastante golosos no pudiesen acceder al interior, que es donde se situaban las colmenas para producción de miel, digo principalmente para defensa de los osos, pero lo cierto es que también se han utilizado en esta zona para cazar lobos y zorros. en estos casos se construía el muro de piedra con un "tejadito" también de piedra o pizarra con el voladizo hacia dentro, tenia la misión de que el lobo o el zorro pudiese saltar de fuera para adentro pero después allí se quedaba, pues el "tejadito" le impedía a saltar de dentro hacia afuera ... qué cosas había que inventar ... pero bueno este (...) debía ser solo para miel, pues los que servían también para lobos y zorros se construían mas en el monte".
Por la carretera antigua pasaba el autobús de línea de El Chato da Pola, que hacía parada en Salcedo, donde había unos célebres comercios y bares que desaparecieron bajo el agua, como todo el pueblo y su puente
En el cruce seguimos a la derecha por esta curva cerrada, siguiendo el trazado de la AS-14. La señalética viaria nos indica que estamos a 3 kilómetros de Grandas de Salime o, al menos, del kilómetro cero de dicha carretera, frente a la antigua colegiata de Grandas, en el centro mismo de la villa
La SG-1 es la que emplean para subir a Grandas aquellos vecinos que, empleando los servicios del lancheiro, han embarcado en Vilarpedre y desembarcado en A Casía, donde Casa Monxardín era la del antiguo barquero. Unos lugares que en el letrero colocado en el cruce ha pasado a ser "Pénjamo", apodo que se ponía en Asturias a numerosos poblados o casas nuevas, construidas en los años de la posguerra, donde pasaban a residir gentes muchas veces venidas de fuera. En este caso, José María nos dice que Pénjamo era otra casa que estaba más allá, a donde llega actualmente la barca:
"aproximadamente a unos 700 metros en el arcén izquierdo (junto al regueiro de Paradela de Salime) están los restos de otra "casa", que en su día tenia un hórreo que lo trasladó aquí un paisano que procedía de la Casa "del Capador" de Riodeporto, dicho hórreo sirvió de vivienda a esta gente, hasta que marcharon a Gijón, quedando después arrendado a un señor de Seira quien lo utilizó bastante tiempo como barecito y vivienda.
Esta "casa hórreo" todo el mundo la conocía por EL PÉNJAMO, y parece ser que se debía este nombre a que su dueño original, pues, cuando estaba llegando a su casa, siempre cantaba aquella canción (compuesta por Rubén Méndez) que decía: Estamos llegando a Pénjamo, soy del Pénjamo soy del Pénjamo.
Y de tanto cantarlo su dueño, con ese nombre se quedó, o sea todo el mundo conocía la zona y la "casa hórreo" por EL PÉNJAMO (que curioso...)
Por cierto la dueña creo que se llamaba AURORA".
Como en otros sitios, aquí ha pasado a la toponimia y su origen efectivamente se sitúa en una popular canción del compositor mexicano Rubén Méndez, dedicada a su ciudad y popularizada en España por el actor y cantante también mexicano Pedro Infante, una exitosa ranchera muy en boga en aquellos tiempos, dedicada a la ciudad mexicana de Pénjamo, en el Estado de Guanajuato, de la que compartimos letra y vídeo:
Arre mulas no se me queden!Mire pues chulaYa se devisa mi puebloYa vamos llegando a PénjamoYa brillan allá sus cúpulas,De Corralejo parece un espejoMi lindo Pénjamo.Sus torres cuatasSon dos alcayatas,Prendidas al sol.Su gran variedad de pájarosQue silban de puro júbilo,Y ese paseo ChuripitzeoQue tiene Pénjamo.Parece un suspiroQue allá en GuangüitiroSe vuelve canción.Que yo parecía de Pénjamo,Me dijo una de Cuerámaro(Pos ora pos mire señora)Que soy de Pénjamo...Lo habrá notadoPor lo atravesadoQue somo allá pues.Oraa ajajayArre mulas no se me queden!Acerquese chula acerquese.Al cabo por todo MéxicoHay muchos que son de Pénjamo,(Más?)Si una muchacha te mira y se agachaEs que es de pénjamo,O si te mira y ya luego suspiraTambién es de allá.Si un hombre por una pérfidaSe mata por otro prójimo,Si es decidido y muy atrevidoPos es que es de Pénjamo.Si a quemaropa te invitan la copaPues ya ni que hablar.Hágase para acá chula pues...Si quiere vivir en PénjamoMi tierra feliz y cálida,Ora hágase pa'ca pues...Deme un besito que sienta bonitoY aquí está Pénjamo,Con sus rincones sus bellas cancionesQue le hablan de amor.Ya llegamos pues.
Y este es el área recreativa, situada en un prado llano con vistas también al Pico Buspol, si bien cuesta abajo las tupidas arboledas no nos permiten una vista de Salime y el embalse tan amplia como la que acabamos de divisar desde la curva
La carretera AS-14, por donde continuamos unos metros más, se mete en un pequeño desfiladero hecho en la roca
En la pared de la izquierda, flecha amarilla, concha y señal del GR-109 comparten espacio
La AS-14 discurre encajada entre estos muros rocosos verticales a cada lado: aquí hay un lugar muy especialmente crítico y peligroso para un peatón
Nos pegamos literalmente a la piedra. Se supone que las señales viarias CAMINO DE SANTIAGO advierten a los conductores del paso frecuente, hasta continuo durante varios meses, de peregrinos
Aunque la mayor parte de los romeiros caminan por la mañana y a partir de mediodía ya gustan, al menos muchos, ir llegando ya a su destino, estamos en una etapa donde por sus características, avanzada la tarde pueden seguir subiendo y subiendo
Pronto llegamos a un tramo con algo más de visibilidad pero cuyo único margen para nosotros es una estrecha cuneta. Cuidado si ponemos el pie en ella, pues puede estar húmeda y ser muy resbalosa
Aquí es donde la placa señala el kilómetro 2. Atención a las señales camineras
Se ven muy bien, aquí arranca el sendero por el que dejaremos la AS-14. Es cierto que empieza con una buena cuesta y esto hace que algunos peregrinos, 'reventados' literalmente en una jornada que se prometía corta y cómoda, opten por seguir la carretera: ES MUY PELIGROSO
Una flecha amarilla indica que es por aquí la dirección correcta. Más allá vemos el mojón jacobita y el poste con las señales del GR-109
El sendero es estrecho pero se camina perfectamente bien y en fila india, apartándonos de los peligros de la carretera
Era una subida larga y dura pero que evitaba el grandísimo rodeo del que tanto hemos hablado, yendo hasta El Salto de Salime para seguidamente subir aquí, por esta ladera norte del Coto de Grandas
Especialmente cuidado aquí cuando caminamos al borde de la caída hacia la carretera, delimitado por algunas viejas chantas o lajas pizarrosas hincadas verticalmente, también llamadas chantos si son pequeños
Contadas a partir de Grandas, esta sería A Valía Segunda. Abajo ha quedado ya la carretera. A la izquierda hay otra placa del GR-109 que, recordemos, puede presentar señalización en ambas direcciones
El desnivel es muy fuerte al borde, pero así ha sido durante gran parte de esta jornada
Evitamos el tráfico, ya no pisamos la dureza lisa del asfalto, pero las cuestas siguen y siguen, no muy fuertes pero sí continuas, lo que puede desesperar a los peregrinos más agotados
Tramo de viejo empedrado. Si estas piedras tan lisas y pulidas de tanto pisadas tienen humedad pueden ser resbalosas. Cuidado al poner el pie en ellas
Se forman aquí una especie de escalones y seguimos subiendo, muy suavemente, por este sendero de tierra
Hermosos vericuetos arbolados en la antesala de Grandas, un paisaje introspectivo en el que solamente vemos nuestro entorno más inmediato, lo que forma un contraste con el paisaje extrospectivo de las grandes vistas del Navia que ha quedado atrás
Castaños, tojos, piornos, hayas, carbayos componen este vergel forestal que nos lleva a la capital del concejo
Al igual que los peregrinos de antaño, los romeiros de ahora ansiaban llegar a Grandas, a cuya entrada estaba uno de aquellos hospitales de acogida, cuyo edificio, muy transformado, se conserva
Los peregrinos "se adentraban en el territorio de Salime, siguiendo el itinerario del camino francisco, es decir, "francés", donde encontraban seguro abrigo en la hospedería situada en las alturas de La Mesa, y después en los de Buspol, Salime y Grandas, siendo estos hospitales, para los peregrinos pobres, propios de los vecinos en los pueblos respectivos", dice la Gran Enciclopedia Asturiana, lo que nos informa de su propiedad y gestión
El de Cuiña, por su parte, era propiedad del conde de Altamira, cuya torre-castillo se situaba en A Proba de Burón, camino antiguo que ha pasado a ser secundario respecto al de A Fonsagrada. Ambas poblaciones tenían también su hospital de peregrinos: A Proba el de la Trinidad o da Trinidade y A Fonsagrada el ubicado en la rúa Ron. Antes de ambos estaba el de Fonfría, cuyo edificio veremos recién entrados en Galicia
"Toda esta abundancia de establecimientos hospitalarios estaba plenamente justificada por la extensión de la zona, poco fértil, desamparada y escasamente poblada, con pasos difíciles entre los ríos, como en el caso de Salime, o las altas montañas, en la época de nieve, durante el invierno, teniendo obligación los hospitaleros, en estos casos, de anunciar por las noches a campana tañida o por medio del turucho, a los caminantes las zonas de peligro", dice la Gran Enciclopedia Asturiana, siendo fácil que los romeiros escuchasen ya desde aquí las del Hospital de Grandas, o las de la misma Colegiata de San Salvador
Se tiene constancia documental de que el gran impulso a este antiguo Camino Astur-Galaico del Interior vino dado por el rey Alfonso IX en 1222 que, estipulando que los peregrinos que fuesen a Santiago en Galicia lo hicieran por la villa de Tinegio por él fundada poco antes y por el monasterio de Santa María la Real de Oubona 'sin que nadie osase llevarlos por otro lugar'. Si bien se le hizo un caso relativo, y dejaba abierta la posibilidad de desviarse hacia la costa por San Miguel de Bárcena (en detrimento de la encrucijada de La Espina), esta disposición valorizó especialmente esta ruta interior de Asturias a Galicia
Ya hemos dicho que se ha querido ver en este camino un sucesor de la vieja vía romana Lucus Asturum-Lucus Augusti reflejada en el Itinerario de Antonino (s. III y IV), la cual aprovecharía antiquísimos pasos naturales prehistóricos empleados desde tiempo inmemorial, pero se desconoce en trazado exacto de la misma, pues unos lo plantean por aquí, otros por la costa y otros más al interior
La posible peregrinación de Alfonso II El Casto, de la que se sabe por un documento dos siglos y medio posterior (Concordia de Antealtares, año 1077) tampoco se sabe ciertamente no solo si realmente se produjo sino que tampoco por dónde habría sido su trayecto, si bien las más documentadas peregrinaciones, dos al menos, de Alfonso III El Magno y la fundación por su parte de un hospital de peregrinos en tierras tinetenses en 883 podría avalar más esta antiquísima ruta interior
Cruzamos ahora una repoblación de pinos de las que se implantaron en Grandas a partir de 1955. El suelo se vuelve naranja con el manto de hojas secas que lo cubre
Seguidamente, volvemos al castañar en A Valía Primera. Seguimos en la ladera norte del Coto de Grandas
Es un caso común, en ocasiones, sobre todo con los temporales invernales, algún árbol cae sobre el Camino, cerrando el paso o dificultándolo mucho. En esos casos se corta en partes y se apartan a los lados, dejando el paso expedito
La senda es una belleza pero, como señalábamos, muy posiblemente muchos peregrinos al llegar aquí ya tengan más sensación de hermosura en la proximidad de un descanso tras una jornada verdaderamente intensa que en apreciar los detalles de tan mágica fronda
Bosques y más bosques, no eran estos los parajes más apetecidos por los peregrinos de antaño pues, aparte de las 'fieras salvajes', eran refugio y zona de emboscadas de salteadores e, incluso de miedos más atávicos, sobre todo si caía la noche, santas compañas y diablos burlones pululaban por doquier en el imaginario popular
El Camino aquí se emplaza sobre un murete de piedras, cubiertas de musgo, que lo asienta sobre este empinado, difícil e inestable terreno, lo que da a entender que estamos pisando el que fue un camino principal
Los primeros textos que aluden a Grandas son fechados en los años 972 y 976, si bien se trata de dos interpolaciones-falsificaciones hechas hacia 1118 por el obispo Pelayo para agrandar las posesiones de la Iglesia ovetense plasmadas en su Liber Testamentorum. Aún así nos permiten saber que en la alta Edad Media ya existía un territorio con el nombre del actual concejo, aunque abarcaba una extensión mayor que este
También nos permiten averiguar, pese a su falsedad, cómo el territorio quedó fijado en las posesiones eclesiásticas de la Sancta Ovetensis, pues en el primero, el de 972, un tal Trutctino Ueremudez y su esposa Fakilo donan una serie de bienes, herencia de sus padres, a la mitra de la capital asturiana, entre ellos el monasterio de San Salvador de Dubris en Gandras (Grandas) referido a la que luego sería colegiata y actual parroquial y varias iglesias que le pertenecían
En el de 976 un conde Froila Velaz dona a su vez a la Iglesia ovetense el monasterio de Santa María de Cartavio (en la costa) entre cuyos bienes aparece la villa de Pesoze (Pesoz o Pezós). Posteriormente, en 1090, una pesquisa nobiliaria encargada por el conde Pedro para discernir quienes eran siervos de Cartavio menciona a San Salvador de Grandas. Más verosimilitud presentan los documentos que, a raíz de la fundación del cercano monasterio de San Martín de Oscos/Samartín d'Ozcos en 1137 relacionan estos términos con sus posesiones
Entre documentos interpolados, falsificados y verdaderos llegamos al año 1186, cuando el rey Fernando II y su hijo, el futuro Alfonso IX antes citado, "ratifican el el carácter eclesiástico del Señorío y dan a la Iglesia de Oviedo y a su obispo Rodrigo toda la tierra de San Salvador de Grandas, libre y exenta, con el castillo de Burón", dice la Gran Enciclopedia Asturiana, añadiendo que "se establece que la comarca de Salime sea solo de la jurisdicción de los obispos de Oviedo para que así fuese la tierra libre y quieta, y no tuvieran poder sobre ella los señores laicos". De esta manera se ponía coto a las apetencias de la nobleza feudal y se estipulaba un límite entre las posesiones de las iglesias gallega y asturiana con sus monasterios, siempre en liza en la zona
El territorio permanecerá en poder de la Iglesia hasta que Felipe II, de acuerdo con los papas, recibe de estos ingentes tierras de poder eclesial en toda España, entre ellas estas, como manera de paliar la bancarrota del reino, sacudido económicamente pese al oro llegado de América, a consecuencia de las guerras de religión sobre todo
.Aquello debió de ser toda una conmoción en un status quo que se consideraba sagrado desde el medievo pero que permitió cierto desahogo económico, pues la tierra se subastó en dos lotes y fue comprada por los propios vecinos en 1584. Esos dos lotes eran los concejos de Salime y de Grandas, unidos en 1836 como Grandas de Salime
Luego, como hemos dicho, la nueva carretera haría del histórico Camín Antiguo una vía pecuaria hasta su recuperación como Camino de Santiago oficial cara al Xacobeo'93
Salimos paso a paso, siempre subiendo, del bosque y nos metemos en el sotobosque; el paisaje se abre nos deja ver algo más en la distancia, al este, pero aún no reconocemos las casas de Grandas
Fijémonos en el borde empedrado del Camino y la caída hacia las profundidades de El Rigueirón o río de Grandas, por donde va la carretera. Es muy posible que el Dubris altomedieval tenga que ver con el céltico dubra 'agua', en referencia a este río. Un poco a la derecha existe el topónimo Abadesa, realmente curioso y que acaso tenga que ver con aquel viejo monasterio de San Salvador de Dubris citado en el Liber Testamentorum ovetense
As Campas de nuevo, con sus pinares que llegan hasta la cima. A lo lejos a la izquierda es A Lomba de Santa María. El territorio de Grandas habría sido en origen un conjunto de "elevaciones pedregosas de poca vegetación", pues eso significaría granda, similar al gallego y portugués gándara. Otra cosa es que el aprovechamiento agroganadero y forestal durante milenios haya variado completamente el paisaje originario al que alude el topónimo
Lo cierto es que su hurgas en el suelo pedregoso y ves los montes que no fueron repoblados de pinares, por ejemplo, o rozados para pastos, podemos tener acaso una muestra de la razón del topónimo, cuya etimología provenga "Tal vez prerromano ganda, 'pendiente rocosa', de donde el romance gándara: 'tierra inculta con maleza'", explica Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana. La Gran Enciclopedia Asturiana nos da datos similares y apunta una tradición sobre el origen de la villa:
"El nombre de Grandas aparece en los diplomas medievales con los nombres de Gandras y Gandaras, que etimológicamente deriva de gándara, que en portugués significa terreno estéril, arenoso o inculto. Etimología que concuerda con la tradición de que la actual villa de Grandas fue edificada en el paraje donde se asentaba la braña de Salime"
La braña de Salime sería la majada de pastos de altura del pueblo de Salime, que quedaría allí abajo. Naturalmente es solo una tradición popular pero es otra leyenda a tener en cuenta, ahora que perdemos de vista el embalse pero no así la serranía de Buspol que lo cierra por el este, con el parque eólico situado en la cima del pico de este nombre
Vemos ahora las casas de Vilar de Buspol, con sus praderías y la hondonada del Rigueiro de Caso, pero no reconocemos al mismo Buspol, que estaría más a la izquierda, acaso 'camuflado' por una mata de árboles, pues se ve perfectamente zizaguear, más abajo, al Camino, así como, más arriba, el collado de Os Coriscos, por donde se empieza a bajar luego de la dura cuesta de A Mesa
Fijémonos en la profundidad del valle, del que no se ve su fondo, allí estuvieron las vegas del Navia, las tierras más fértiles de Salime, cuya pérdida aún se lamenta
Fijémonos en la profundidad del valle, del que no se ve su fondo, allí estuvieron las vegas del Navia, las tierras más fértiles de Salime, cuya pérdida aún se lamenta
No hay ningún cruce complicado ni bifurcación y nada ya en principio que nos haga dudar. El Camino está bien pisado y no ofrece razón alguna para perderse
El Camino sigue con su plataforma pétrea que lo asegura en esta ladera. A saber cuánto tiempo llevará hecha
Cuesta arriba, volvemos a salir otra vez momentáneamente del arbolado
Piornos, toxos, árboles, pero las casas de Grandas siguen sin estar a la vista pese a su inmediatez
Sí seguimos viendo las sierras del Navia, incluso ahora, que hemos subido más, un poquito del embalse
Ahora sí creemos reconocer arriba (a la izquierda de la foto), el caserío de Buspol, pero muy lejanamente, apenas un punto en la distancia, casi más lo adivinamos que lo divisamos realmente. Sí seguimos contemplando bien el zigzag del gran descenso al embalse
Pinos, hayas, castaños, castaños helechos, tramos de piedra, tramos de tierra
Las acículas u hojas de los pinos, con su característica forma de aguja, forman un manto de bien mullido suelo que agradecen nuestros pies cansado, Cuidado no tropezar en las raíces que quedan al descubierto
Parece que donde hay estas hojas crece menos vegetación, el color verde por lo menos sí cambia a naranja más o menos pálido o intenso según le de la luz
Observamos al pasar las rugosas cortezas de los pinos. Parece que algunas flechas pintadas hace años han desaparecido
No obstante, repetimos que no habríamos de tener ningún problema en identificar al Camino y seguirlo sin dudar de su trazado
No obstante, repetimos que no habríamos de tener ningún problema en identificar al Camino y seguirlo sin dudar de su trazado
El Camino hace aquí un ángulo recto siguiendo la forma de la ladera y empieza a subir tras un corto trecho bastante llano
Parece que de las cuestas, aunque livianas, no nos libramos hasta el último metro de esta etapa, de la que dice el escritor y peregrino Víctor Guerra en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo que:
"los romeros madrugamos mucho, yo creo que en exceso, para hacer una simple etapa.He de indicar que para hacer estas etapas no merece la pena tal esfuerzo, pues nada se adelanta con estar luego de brazos cruzados en los albergues y pueblos que nos dan alojamiento. En Asturias, salvo días contados, el sol no aprieta tanto para evitar andar a las horas cenitales, entonces, ¿para qué madrugar tanto? En todo caso, una siesta debajo de un fresno o de una buena higuera es una buena solución".
En este caso, nosotros ya hemos adelantado que esta etapa en concreto tiene el aliciente de poder emplear el tiempo 'sobrante', si llegamos a buena hora, en visitar el Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe El Ferreiro", sin duda, asistir luego a la misa del peregrino y visitar la antigua colegiata de San Salvador, con sus elementos románicos, góticos y barrocos y, si se puede, su pequeño gran museo. A la vez se puede disfrutar de algunos establecimientos grandaleses de renombre, hacer una compra necesaria, de vituallas, por ejemplo, y por supuesto, descansar, pues las etapas montañeras aún no se han acabado
Dado que estamos aproximadamente 'a mitad del Primitivo', también puede descansarse toda una jornada, o hacerse una 'minietapa', como de Vistalegre a Grandas con tiempo a conocer los lugares reseñados, y/o la de Grandas a Castro, donde se puede concertar la visita al Chao Samartín, su yacimiento y su museo
Pero como ya decía antes un peregrino, hemos de tener en cuenta que los excesos de una jornada andariega vamos a pagarla en la siguiente por corta y liviana que sea. A todos nos ha pasado alguna vez que, animados por nuestra buena marcha y estado físico, hicimos un largo kilometraje un día para costarnos mucho levantarnos y empezar a andar al siguiente. Casi como los excesos con el sol en un primer día de playa, para entendernos
Volviendo a los golpes de calor, decir que, si bien en el Camino Primitivo no suelen hacer las temperaturas de los caminos de la meseta y más sureños, eso no quiere decir que no se produzcan golpes de calor o que el agua siempre esté garantizada. Procuremos llevar las cantimploras o botellas llenas al salir del albergue, así como siempre algo de comer, puede ser necesario aunque pensemos que no, pues tenemos programadas ciertas paradas para conseguirlo. Mejor prevenir
Rocas grandes y pulidas hasta brillar como la plata tras ser pisadas por miles de caminantes a lo largo de la historia, los cuales han vuelto sobre todo desde el Xacobeo'93 que supuso la recuperación de estas antiguas sendas
La hojarasca se acumula en las veredas; es primavera pero a veces parece otoño en estas transiciones entre estaciones. De la misma manera que cada hora del día tiene su luz y color, las estaciones ofrecen entornos y paisajes muy diferentes en un mismo lugar
Muria de piedras a la derecha cubiertas de musgo y a la izquierda un penedo liso como un muro o pared flanquean el Camino en este boscoso trayecto
Miramos al fondo, escudriñamos entre los árboles pero aún no vemos las blancas casas de Grandas que tan próximas nos parecían desde el collado de Os Coriscos y Buspol
Cuando no vemos nuestro destino pese a estar casi enfrente de él puede dar la impresión de que está mucho más lejos y de que caminamos mucho más distancia de la que realmente es. Esto nos habrá pasado al bajar desde Buspol al embalse, dado además el tiempo empleado en dar el gran rodeo que implica cruzar el Navia por la presa del embalse
El Camino, ahora llano y recto, tiende a hacerse más ancho, lo que revela que estaríamos acercándonos mucho a la población
Restos de un cierre de chantos a la derecha y muria de piedra a la izquierda. La tupida foresta, además de barrera vegetal y visual lo es también acústica y no nos llegan ni los sonidos de los vehículos que puedan pasar por la cercana carretera, paralela al Camino pero unos cuantos metros más abajo
"En la paz del sendero, donde todo yace en reposo, ajeno de inquietudes", o así debería, pero quien más quien menos, salvo si acaba de empezar porque ha pernoctado en Vistalegre, ya tiene la inquietud de ver las 'blancas casas de Grandas'. Paciencia, que todo llega, y pronto
Aquí sí que tenemos una fila con varias chantas más, a la derecha, un cierre bastante habitual en las zonas de Asturias y Galicia de geología más pizarrosa
Más robledales, "Como especies indígenas, predominan los castaños, los robles, los humeros, los abedules, las hayas, los acebos y otras que también en los concejos inmediatos son abundantes", cuenta la Gran Enciclopedia Asturiana, que señala cómo no las grandes repoblaciones de pinos "por la acción del Patrimonio Forestal del Estado que, en consorcio con el Ayuntamiento, ha repoblado 3.115 Ha."
El Camino se ensancha notablemente, siendo sin embargo la franja derecha la más pisada. Seguimos caminando y avanzando en llano y en recto, formándose una perfecta línea de fuga en el paisaje
Comenzando la segunda década del siglo XXI, un cierto aumento del número de peregrinos ya hacía que el Camino quedase plasmado cada vez más como uno de los recursos a tener en cuenta en un concejo y una villa que disminuían su población de censo en censo a partir de la construcción del embalse
Así, en la serie del periódico La Nueva España dedicada a Asturias. Viejas y nuevas polas ya se menciona esta su condición caminera en los artículos dedicados a Grandas de Salime, como el titulado La que gobierna el gran Navia, de Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, del Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial (CeCodet):
"El Navia hace décadas que vio anegado su valle por el embalse que sepultó puente y pueblos y hoy separa ambas márgenes. La vieja carretera, cortada en Villarpedre por las aguas, es hoy un buen símbolo de la marginalidad de Grandas y de su difícil comunicación con el centro del país, con la costa e incluso con las villas vecinas. Cuesta llegar a Grandas, pero el camino y la villa merecen el viaje (...). El valle del Navia y la carretera interior entre Oviedo y Lugo son ejes imprescindibles para la red asturiana de carreteras, por eso merecen ser reconsiderados y seguro que de ello se beneficiará la pequeña villa. Para llegar a Grandas desde cualquier parte de Asturias hay que hacer mucho camino, carretero y espiritual; es, por tanto, una villa de camino iniciático y, por eso, en el camino puede tener su futuro. (...)
Hoy parece que la única idea para el Navia es producir energía eléctrica, en los viejos embalses y en los nuevos eólicos, sin apenas empleo vinculado ni, por tanto, población. Mientras, aguantan como pueden la ganadería y la industria de transformación agraria. Grandas parece quedar al margen de la vida regional, como hito en el viejo Camino de Santiago, entendido como simple recurso para mantener alguna actividad turística, sobre un eje de comunicación de impresionante paisaje e historia. (...)
El viejo Camino de Santiago está marcado por la presencia de hitos y villas como Grandas, que deben tener continuidad porque representan una parte fundamental del ser asturiano. Si un pedazo se necrosa la totalidad queda afectada. Diariamente hay que poner los medios para que esto no suceda, no solamente con el reequilibrio en los servicios, sino con proyectos de dinamización productiva, con la ganadería, la explotación forestal, la agroindustria y la producción eléctrica que han hecho la Grandas actual. A ello se le va añadiendo la actividad de ocio y turismo vinculado al patrimonio histórico, al camino, a la aventura y al embalse. Y al singular y atractivo paisaje. Son recursos suficientes para sostener lo que hay y para abrir paso a nuevas formas de actividad, de ver y entender el territorio. Abrir el futuro, diciendo no al despoblamiento e hinchando de actividad burbujas territoriales que se eleven desde los lugares del país para ser vistas desde el mundo.
Grandas de Salime ha trabajado por la recuperación del antiguo Camino de Santiago y por vincular nuevas actividades. Y por recrear la actividad tradicional y darle un sitio en la nueva economía. Patrimonio histórico y museo son recursos fundamentales, junto a las actividades tradicionales. La villa grandalesa necesita empuje local para hacer más cosas y mantener el ritmo. Pero también necesita apoyos y mejoras, que solo pueden venir desde el exterior, como ocurre con las comunicaciones, tanto hacia la costa y la Autovía del Cantábrico como hacia el centro de Asturias. Hay que seguir renovando los caminos".
Muy agradable es esta senda ancha y llana que nos lleva a las puertas de la capital grandalesa, preciosa transición entre un día de cuestas abajo y cuestas arriba para entrar en las calles de la villa y hallar la merecida parada y fonda
La espesura de los márgenes nos oculta como un velo verde la vista de la villa de Grandas que ya tenemos verdaderamente enfrente de nosotros. Por cansados que vayamos, solemos gustar de apurar un poco el paso de ganas de verla
Aquí enlazamos con otro camino y seguimos de frente. No nos confundamos con las señales del GR-109, del que aquí nos separamos, pues siguen a la izquierda, por A Costa del Coto, a lo alto del Coto Grandas, Chao das Penas arriba
En invierno, con los carbayos desnudos de hojas, puede verse ya desde aquí la población. Ahora, en primavera avanzada, cuesta pero alguna pared o casa puede intuirse entre el ramaje
Allí al fondo, una pared clara es la de las primeras casas de Grandas, barrio de El Ferreiro, así llamado por ser donde tuvo la forxa o fragua la saga familiar de José Naveiras Escanlar, Pepe el Ferreiro, y que él mismo decía "que fue siempre el "del hospital" -por el de peregrinos-, pero que ahora se llama "El Ferreiro" como su padre, su abuelo y él, según su versión, a causa de un error difundido a través del tiempo", leemos en El Ferreiro y la memoria recluida, otro artículo para la serie Asturias. Viejas y nuevas Polas, este del periodista Marcos Palicio
El Camino empieza a bajar suavemente hacia las casas de este barrio, donde está además el primer albergue de peregrinos de los varios que encontraremos en la localidad
Y ahí tenemos parte ya de las casas de la villa, la zona alta, ligeramente apartada del trazado urbano del Camino pero muy próxima a él. Es, como dicen Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, "La que gobierna el Gran Navia"...
"La villa de Grandas pertenece al reino cimero. Desde la alta meseta en que se ubica, orlada por los tajos profundos del río Navia y su afluente el Agüeria, gobierna la tierra media del Gran Navia. La alargada meseta culmina en el Acebo y Piedras Apañadas, aventados y solitarios lugares que por eso se hacen inevitables solares eólicos y también irremediable nudo de comunicaciones hacia los Oscos, Ibias y Fonsagrada, lo que revela el papel vertebral de la carretera naviega como colector de base del occidente astur y aún de las tierras vecinas gallegas y bercianas, lo que contrasta acusadamente con su estado actual, cosa que ayuda muy poco a la estructuración de esta Asturias interior de tantos olvidada.
El valle del Agüeria es una profunda trinchera que al Oeste pone límite a la burbuja asturiana de Grandas, separándola de la de los Oscos, mientras que al Este la trinchera, aún más profunda, está anegada por las embalsadas aguas del Navia, que se prolongan por el vecino enclave gallego de Negueira de Muñiz. Entre ambos se extiende una superficie alomada y cubierta de praderías, en una de cuyas vallonadas se asienta la villa de Grandas, protegida de los vientos del Noroeste y suavemente tendida hacia el Mediodía, antes de caer hacia el profundo Navia".
Allí está, en la Avenida de la Costa, el actual albergue público de peregrinos El Salvador, que señalamos con una flecha amarilla, inaugurado en 2011 ocupando una casa completa de dos plantas. Fue inaugurado en 2011 para sustituir al antiguo, que ya estaba abierto en el Xacobeo'93, el cual a su vez estaba en lo que fue la primera sede del museo etnográfico.
Más arriba es el barrio de Cimadevila y las praderías de A Estira, Vilaguille, A Serra y A Costa do Pastizal, todo ello en la ladera este del monte Bornela (748 m)
Barrio de El Ferreiro o del Hospital, antesala de la villa de Grandas. Allí volveremos a la carretera AS-14 para cruzarla a continuación y tomar la Avenida del Ferreiro, viendo el antiguo hospital de peregrinos y visitando el Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe el Ferreiro", cita siempre obligada en el Camino Primitivo

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