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domingo, 13 de septiembre de 2015

FIGARES (SARIEGU, ASTURIAS): DE LA MONTAÑA AL VALLE

ENLACE CAMINO NORTE O DE LA COSTA Y CAMINO PRIMITIVO
Figares, parroquia de San Román (Sariegu).
El valle de Sariegu
En nuestros primeros metros por el concejo asturiano de Sariegu, desde el alto de La Campa bajamos, por las laderas de La Llomba, al pueblo de Figares, divisando un hermoso paisaje del valle del río Nora, que nace al pie de esta montaña.



 Se trata del gran valle central asturiano, paso franco que nos llevará por terrenos bastante llanos hacia la capital asturiana donde, una vez allí y tras la preceptiva visita a la catedral de San Salvador, origen histórico de las peregrinacieones a Santiago, podremos escoger entre regresar a la costa por Llanera y Corvera para en Avilés enlazar con la ruta que va por Gijón/Xixón (desde la bifurcación de Casquita), o bien tomar el tan famoso Camino Primitivo. Así, con estas maravillosas vistas del valle de Sariegu entramos en Figares, pueblo perteneciente a la parroquia saregana de San Román.


Tras bajar por senda de La Campa descendemos de los altos de La Llomba y caminamos unos escasos metros por la carretera AS-113 tomando este desvío señalizado a la izquierda que atraviesa el pueblo.


Cuesta abajo en Figares. El largo valle saregano fue durante siglos propiedad de los monasterios de Valdediós y de San Pelayo (este en Oviedo/Uviéu). El poder monacal fue tan decisivo que Sariegu no pudo facer puebla como sí pudo Villaviciosa, es decir, fundar una capital de territorio o alfoz con mercado y fueros para sus habitantes librándolos de dominios señoriales, pese a haber sido esta carta puebla otorgada por el rey Alfonso X El Sabio. Los monjes de Valdediós argumentaron que La Pola de Maliayo o Villaviciosa ya había afectado gravemente a sus intereses por la creación de un poblamiento urbano que escapaba de su influencia directa y el propio monarca hubo de echarse atrás a los dos años de la concesión, en 1272.


Admirable paisaje de La Vega San Román. La presión económica y social ejercida por Vadediós llegó a ser tan insoportable que en el año 1413 los vecinos estallaron en rebelión armada entrando en el coto monástico y llevándoles el ganado a los frailes (tal vez recuperando lo que habían tributado, pues se pagaba en ganado). Pese a ello el poder del Císter siguió aplicándose implacable durante mucho tiempo con disposiciónes tan abusivas como la mañería, por la que los hijos no podían heredar la tierra en la que trabajaban y vivían con sus padres pues a la muerte de estos revertía directamente al monasterio. Hasta las desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX no pudo verse Sariegu libre de aquel señorío monacal.


Pasamos bajo esta gran panera de ocho pegollos de la que se dice es la más antigua del concejo de Sariegu. Las paneras empezaron a aparecer a partir del siglo XVII como evolución en mayor tamaño del hórreo y para guardar las grandes cosechas de maíz, cereal traído de América y que constituyó uno de los mayores cultivos panificables en Asturias, Galicia y otras comunidades. Se llamaba pan tanto al producto elaborado como al propio grano, de ahí panera.


Pasamos junto a estas casas.


Un poco más adelante estña la fuente de Figares.


Un cobertizo o tendeyón.


Vista del pueblo, con sus casas esparcidas a lo largo del Camino, entre huertas y fincas.


El Camino viene bajando de aquellas casas.


Destacan también los hermosos corredores como los de la Casa Grande o alguna que otra forna u horno en el que se arroxaba (cocía) el pan o la boroña (pan de maíz).


Hubo también un mesón caminero del que únicamente se conserva la puerta de arco de medio punto en una vivienda, habiendo desaparecido el bajorrelieve labrado en el dintel de una ventana que pasó a ser símbolo de la bandera de Sariegu.


Pronto llegamos al final del pueblo, siempre cuesta abajo.


Hermosa casa de corredor.


Figares es atravesado, cuesta abajo, por El Camín de la Platería, saliendo nosotros del pueblo junto a un texu y una cabaña de piedra, no lejos del Prau la Madalena, donde hubo una capilla del siglo XIII de la que solo quedan porciones de muria apenas visibles. Existen indicios de antiguas galerías mineras y restos de cerámica antigua, siendo un paraje de gran importancia arqueológica.


Figares y las boscosas laderas de La Llomba, por donde hemos bajado desde La Campa.


Atrás queda Figares


Un viejo hórreo.


Placa con historia sobre el pueblo.


Sigue la bajada por El Camín de la Platería.


La Vega San Román, valle de Sariegu.


Vueltos a mirar a la lejanía, destaca en el valle la iglesia de San Román, del siglo XIII pero con restos prerrománicos, aunque bastante apartada del Camino. Asimismo reconocemos bien la cabeza de la parroquia, con sus barrios extendidos al este, parroquia de San Román de Sariegu...

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Asimismo reconocemos bien la cabeza de la parroquia, con sus barrios extendidos al este, bajo Peñesllacies, El Perón y el Altu la Portellona.


San Román de Sariegu.


Al oeste divisamos Santiago y Narzana, parroquias sareganas por las que caminaremos enseguida en nuestro itinerario hacia Siero, donde está la capital del concejo: Vega.


Aún sigue el descenso. Un poco a la derecha vemos Vega, la capital saregana y sobre ella el cueto de La Berruga. A la izquierda es el polígono de Santianes. Más al oeste las montañas del Aramo.


Al sur La Vega San Román y las colinas de L'Enguilu, frontera con el concejo de Nava. Más allá Peñamayor.



Paisaje netamente rural y verde.



Aquí tomamos este ramal a la derecha, por donde sigue El Camín de la Platería, cerca de La Fuente Gallegos.


Pasamos así de San Román a la también saregana parroquia de Santiago.


Vega y La Berruga.


Un bebederu o abrevadero para el ganado al borde del Camino.


Sendero lleno de encanto entre las fincas y setos de zarza y laurel.


Llegamos así a Pedrosa. En medio del valle.