Eres el Peregrino Número

viernes, 9 de octubre de 2015

BODENAYA: LOS AGUADORES DE MADRID EN LA MESETA DE LA ESPINA

Llegando a Bodenaya
Luego de la larga subida a La Espina desde Salas la montaña nos ha dado una "tregua" y caminamos por los terrenos llanos de la parroquia de Bodenaya o Boudenaya, aproximándonos a este pueblo que tenemos justo antes de lo que es propiamente la población de La Espina.


Incluso antes de llegar A Bodenaya divisamos muy bien La Espina y muy cerca, bajo las alturas de La Sierra, ya en términos del vecino concejo de Tineo/Tinéu, al pie de  El Picu La Pereda.


Símbolo y emblema del Camino en este lugar es el Cruceiru de Bodenaya, al lado del camposanto.



Pasamos unas naves ganaderas y pasamos bajo uno de los puentes del enlace de la carretera y autovía


Nos acercamos a la iglesia parroquial de Santa María de Bodenaya por El Camín de Misa.


Apenas se ve, pero el Camino pasa sobre el río de Casandresín, apenas un regato oculto en la vegetación a la sombra de los árboles de ribera.


Pasamos al lado de la iglesia.


Desde la iglesia el Camino va hacia el centro del pueblo, con sus casas al lado del Camino.


Este pueblo fue famoso porque de él procedían muchos de los célebres aguadores de Madrid, que llevaban antaño el agua de las fuentes a los domicilios.


También fue preciado de siempre el ganado aquí criado, caballar, vacuno, mular, lanar y de cerda, siendo el oficio de la arriería, el transporte de mercancías en mulas, la ocupación de gran parte de la vecindad de antiguamente.


Fincas de Bodenaya.


Al lado del Camino sendas y ramales comunican las casas y quintanas de Bodenaya.


Algunas de estas casas presentan un saliente cilíndrico hacia afuera, es la forna, el horno donde antes se arroxaba, esto es, se cocía el pan, pues el pan antaño se hacía en casa.


Se molía en los molinos harineros del río el grano, principalmente maíx, tigo, escanda... y luego la farina se amasaba y arroxaba en la vivienda campesina.


Construcciones de piedra.



En Casa Piquero, un banco para sentarse, al lado del Camino.


Pero si por algo es conocido Bodenaya hoy en día es por este, su albergue de peregrinos.


Xacobeas por doquier.


Concha peregrina y distancia a Santiago: 256 kilómetros de nada...


Alegoría caminera a las puertas del albergue...



Mojón artesano.


Trisquel y xacobea.


Salimos del albergue camino adelante...


Quedan atrás los hórreos...


Y atrás queda el centro del pueblo bajo La Penonas, peñas rocosas de la parte occidental de La Sierra Bodenaya.


Nos acercamos a la carretera, la N-634.


Atención al cruce.



Campos muy llanos en esta meseta de La Espina...


Cruzamos con cuidado y seguimos de frente, detrás de aquellas casas. Las casas del fondo son Las Casas de Riba. Estamos en la famosa Recta de La Espina...


Miremos buen a ambos lados.


Campos de siega y huertas...


Las Casas de Riba.


Dejando atrás la carretera, en este cruce de caminos tomamos el de la izquierda, pasando enfrente de esta casa y viendo en lontananza, alguna de las primeras de La Espina.


Pista de zahorra.


Vemos también al sur las llanadas Los Carrizos y de  El Zarrín, donde hay un polígono industrial, y más allá El Monte'l Molinón, un pequeño cueto alargado sobre estos campos.


Allá La Sierra Bodenaya y la Autovía de La Espina.


El Camino vista atrás...


Y vista adelante, acercándonos a La Espina.


Seto y praderías.


Boscaje.


Y ya vamos llegando a La Espina.


La Espina, al occidente del concejo de Salas, donde hallaremos algunos comercios, albergue, alojamientos y reputada hostelería, así como testimonio de los históricos hospitales de peregrinos y malaterías que aquí existieron en el pasado.