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sábado, 10 de octubre de 2015

ENTRE LA SIERRA BUSMAYOR Y LA CURISCADA (TINEO/TINÉU, ASTURIAS) EL AERÓDROMO DE LOS ASES DE LA AVIACIÓN, EL CAMÍN DEL RECONCU Y EL MOLÍN DEL CARBAYU: CUANDO UNA CARRETERA SE PLANTÓ DE BERZAS...

La Curiscada desde el Camino, que discurre por la ladera de La Sierra Busmayor

La Sierra la Curiscada extiende sus suaves colinas alomadas por tierras tinetenses, paralela al Camino de Santiago cuando este se dirige a la capital del Concechón, así la vemos cuando de la parroquia de El Pedregal nos dirigimos a la de Santolaya, con el Polígono Industrial de la Curiscada en medio de Los Llanos o Los Chanos de la Curiscada, terrenos que fueron comunales, objeto de graves pelitos en su momento (años 20 y 30 del siglo XX), en los que aterrizaron, con motivo de las fiestas veraniegas de San Roque de 1929 los pilotos ases de la aviación española José Rodríguez y Díaz de Lecea y María Bernaldo de Quirós, ella, la primera mujer en España en conseguir un título internacional de piloto de aeroplano y él, futuro ministro del Aire


La Curiscada extiende pues sus lomas alargadas hacia el este a partir de la parroquia de El Pedregal, aunque sus llanuras y colinas forman una meseta que enlaza con la de La Espina, en Salas, la cual empieza en concreto desde Porciles y Bodenaya, continuando por términos tinetenses por la vecina parroquia de La Pereda o La Preda. Este es el paisaje que se nos ofrece saliendo de el pueblo de El Pedregal por Casa Begega, La Torre o Casa del Hospital, donde se dice existió un hospital de peregrinos. La vista abarca hacia La Sierra Ondinas, La Sierra Idarga y, más lejos aún y al otro lado del profundo valle del Narcea, a los picachos de las sierras del Courío, Bixega e, incluso y mucho más lejos, el Aramo y otras de algunos puertos de la Cordillera por La Mesa y Somiedo...


Desde Casa Begega o Casa del Hospital salimos del pueblo de El Pedregal, pero no de su parroquia, que se extiende hasta más de un kilómetro más hacia el oeste, por El Camín de Reconcu, en la falda meridional de La Sierra Busmayor, llamada genéricamente Sierra de Tineo en los mapas pero que en cada tramo suele denominarse con un topónimo propio de cada lugar (La Sierra la Miariega, La Sierra la Güergola, etc.), también se la llama La Sierra d'Arriba


Estamos en lo que para nosotros es un muy hermoso trayecto por esta falda de La Sierra, que nos llevará a la villa de Tineo/Tinéu, capital del concejo del mismo nombre, 'apodado' El Concechón, así llamado, en aumentativo, por su gran extensión, si bien su vecino por el sur, Cangas del Narcea, es aún más grande, el más grande de Asturias, con el que comparte cultura vitivinícola, si bien en estas parroquias orientales del Concechón de ella no quedan más que topónimos como el de La Viña, en esta misma ladera, ahora zona de prados y bosques


El Camino es aquí "ancho y viejo, a veces labrado en la propia roca, convertido ahora en pasaje de ganados y tractores para el laboreo de las fincas que lo rodean", dice el historiador, periodista y cantautor Rafael Lorenzo en su libro Tineo en la senda compostelana, "un paseo, que a pesar de su empinado transitar se hace confortable". Sin embargo, aunque hay algunas cuestas arriba y cuestas abajo, no van a ser, ni de lejos, como algunas de las que hemos dejado atrás, como la de Salas a La Espina, o la que nos aguardan en El Palo (Allande), por lo que el caminar se hará sumamente grato


Aquí abajo, entre los árboles, vemos el tejado de Cá'l Velero, en la carretera, que fue taberna hace ya bastantes años, donde el chigreru "Manulo el Velero también era matarife y hacía la matanza por todo el pueblo", cuenta Tina, vecina de El Pedregal, para el libro del antropólogo Joseph Millariega titulado El Pedregal: historias, vidas y recuerdos I: "La mujer se llamaba Pilar, que era modista y andaba de casa en casa por El Pedregal (y por otros pueblos donde la llamaban) con la máquina de coser en la cabeza"


Más allá del tejado de Cá'l Velero o Casa El Velero asoman, entre los árboles de Los Chanos de la Curiscada, las naves del polígono, que antes fue aeródromo de aviación, improvisado como hemos dicho, para las fiestas, pero luego empleado por los nacionales durante la Guerra Civil, quienes ocuparon con relativa rapidez el occidente asturiano en los primeros meses de la contienda


A la izquierda, la alargada ladera de La Sierra la Curiscada cierra por el sur esta llanura en la que alternan praderías con bosquetes y setos naturales o sebes, que delimitan las fincas. En general a todo se le denomina Los Chanos (Los Llanos), pero la toponimia menor de cada lugar en rincón es rica, abundante y variada: Las Aurales, Las Vaucuras, L'Aural, Los Pascones, etc. 


Más allá asoman las colinas del Picu'l Cuervu (758 m), El Picu'l Trillán (622 m), El Picu la Rasa (583 m) y otros que van a ser nuestras referencias visuales y geográficos al ir acercándonos a la capital del concejo


Más al sur-suroccidente las sierras del Alto Narcea, hacia Miranda, Cangas del Narcea y Allande, parecen querer sacudirse la manta de las nieblas mañaneras que tantas veces las cubren


La Curiscada es un importante monte de utilidad pública que abarca oficialmente más de mil hectáreas, "una amplia superficie de suave orografía aunque no exenta de barrancadas, crestones rocosos y pequeñas elevaciones", leemos en el Enciclopedia del paisaje de Asturias
"Está atravesado por la carretera AS-216, y en su interior se ubican un polígono industrial, un aeródromo para uso contra incendios, varios restos de túmulos funerarios, reliquias de antiguas canalizaciones de aguas para explotaciones mineras de los romanos, y un excelente actual aprovechamiento de sus pastos para fomento de la cabaña local"

Su altura máxima es el Alto la Curiscada (796 m), si bien su diferencia de altura respecto a Los Chanos es de poco más de cien metros. Además de prados y arboledas veremos grandes campos de maíz en verano, ahora empleado básicamente como planta forrajera, pero antes indispensable como cereal para hacer pan de borona...


En este trayecto desde La Espina alternan tramos abiertos y 'al sol' con otros en la mágica umbría de tramos boscosos en los que predominan árboles autóctonos, principalmente castañales y carbayos, pero también fresnos, avellanos y, por supuesto, muchos arbustos y vegetación...


El trayecto es casi todo el tiempo de tierra, se ven rodadas de tractores que van a trabajar a las fincas. A la derecha, una vieja muria de piedras se cubre de vegetación...


Y aquí tenemos lo dicho, tramo de sol tramo de sombra, paisaje 'introspectivo' y paisaje 'extrospectivo'


Otra vista de La Curiscada desde poco más arriba la Cá'l Velero, de la que seguimos viendo un poco del tejado y, un poco a su derecha, una casa construida posteriormente


Poco a poco vamos reconociendo algo mejor las sierras del suroccidente, como El Monte Dagüeño, en la parroquia canguesa de Mieldes, siendo su altura máxima La L.laguniel.la o Chaguniecha (1.360 m)


A los lados del Camino aparecen, acá y allá, entradas a las fincas aledañas al Camino


Hay tramos con más piedra, en parte pueden ser piedras de 'relleno' para cubrir lodazales que se forman con las lluvias, pero en algunos lugares nos parece reconocer restos de algún antiguo empedrado de cuando esto era el Camín Francés o Camín Real


Otro tramo sombriegu; es cierto que cuando llueve se forman en muchas zonas buenos barrizales, pero es uno de esos itinerarios, cada vez más escasos en los caminos jacobitas, que adoquinan, asfaltan u hormigonan sin necesidad o en aras de un extraño gusto estético


Se ven rodadas de tractores, por lo que es posible, aunque es un tránsito bastante ocasional, que nos crucemos con alguno. En ese caso habría que buscar un lugar para arrimarse bien y dejarlo pasar


Cuando no hay árboles, o solamente al lado derecho del Camino, el septentrional, el firme está visiblemente más seco


La caja caminera es profunda; en algunos trechos pueden responder a la antigüedad del Camino, en otros deberse a algunos trabajos de ensanche para permitir el citado tráfico de tractores, sin duda los pequeños del tipo Pascualín


Seguimos llaneando y avanzamos sin problema por esta senda bien trillada por el paso de los peregrinos


Foto de La Curiscada al sol de la tarde; aquí reconocemos muy bien, de izquierda a derecha, La Sierra Bixega, Penamanteiga y El Monte las Palancas


En el barro, además de las rodadas de tractores, vemos las de las bicicletas de montaña de los bicigrinos y, naturalmente, las de las botas de los peregrinos caminantes, pudiendo hacernos una idea de si han pasado muchos o pocos antes que nosotros...


Un tramo encharcado, aún en pleno verano, a veces es resultado de aguas de lluvia estancadas, otras son de fontanes o pequeños manantiales de La Sierra Busmayor; no en vano estamos cerca del Regueiru'l Biforcu


Un encantador paseo por el bosque que es una muy hermosa antesala para llegar a la villa de Tineo/Tinéu, donde suelen hacer un alto la gran mayoría de los peregrinos, los más para pernoctar, aunque otros aún prosiguen camino. En este sentido, la apertura de numerosos albergues privados en pueblos intermedios de las etapas 'clásicas' nos ofrece muchas posibilidades de adaptarlas a nuestro gusto o preferencia


Estamos a unos seis kilómetros aproximadamente de la villa capital tinetense, lo que sería una hora y media de camino de media, pero cada persona tiene sus ritmos y, si se puede, recomendamos disfrutar del paisaje y de la jornada a paso pausado


A la izquierda, la pared terrosa se cubre de vegetación y, a la derecha, el muro de piedras exactamente lo mismo


Plácido caminar. Los peregrinos de antaño es posible que se hubieran alojado en algún hospital-alberguería de La Espina o su entorno, como el de La Pereda/La Preda o el de El Pedregal (de confirmarse su existencia, o incluso más atrás, en el de Salas, y fuesen por aquí en pos del tinetense de Mater Christi, del que hay noticias desde el siglo XIII, cuando se documenta que el obispo de Oviedo Fernando Alonso le dejaba 'un maravedí' en testamento. Es la misma centuria en la que se funda la Puebla de Tineo con Alfonso IX y se establecen en la nueva pola los franciscanos


Era el año 1222 y dicho monarca estipulaba muy seriamente en el documento fundacional que nadie desviase a los peregrinos del paso por 'su' villa de Tineo ni por el monasterio de Obona, lo que, pese a suponer un cierto rodeo respecto a otras rutas más directas, hizo que este Camín Real o Camín Francés prevaleciera sobre las otras que, no obstante, sí se siguieron empleando por muchos arrieros y viajeros, incluyendo peregrinos, que contaban también en ellas con centros hospitalarios de acogida


El Camino serpentea siguiendo la sinuosa orografía de esta boscosa ladera. Fijémonos en la multitud de rodadas y pisadas en el barro


Justo antes de empezar una cuesta pasaremos, aquí, encima del Regueiru'l Biforcu, que discurre subterráneo bajo el Camino


Parcialmente oculto por la vegetación y la umbría posiblemente ni siquiera lo veamos y nos pase desapercibido


El Camino empieza aquí a subir suavemente, 'encajado' entre más vegetación


Hojas de avellano y, en el suelo, algunas viejas losas de lo que pudo haber sido el empedrado caminero


Y así prosigue nuestra andanza por el Camín Real, nombre que se daba a todos los caminos 'del reino' o 'públicos' de cierta relevancia, o Camín Francés, que era como se denominaba a todos los procedentes de Francia. Atendamos a lo que nos dice el catedrático y periodista Manuel Fernández de la Cera en Narcea y su entorno. Nuestras raíces: el patrimonio histórico:
"Aunque, actualmente, predomina la tendencia a conservar el nombre de Camino Francés para la ruta castellano-leonesa del Sur, está muy justificado aplicarlo, igualmente, a la ruta del Norte ya que, en 1214, ya se documenta, el nombre de Camino Francisco para la vía que pasaba por Tineo. Aún continúan, hoy, deslindándose fincas, en la zona de Obona, con el “Camino Francés". 

Para este investigador la gran afluencia de gentes procedentes de toda Europa (hasta al menos Armenia) por las rutas de peregrinación (que fueron también de arriería y trashumancia en su mayor parte) llegó a compensar la pérdida de la capitalidad asturiana cuando la corte se trasladó a León:
"El Camino Francisco o Francés tiene una importancia decisiva en la historia de Asturias y, de un modo singular, en la historia de Tineo.14 Trasladada la capital del Reino de Oviedo a León a la muerte de Alfonso III, en el 910, la ruta Jacobea constituirá, en los siglos posteriores, una vía de comunicación en la que, a las motivaciones religiosas, se suman factores de desarrollo cultural, económico, social, monumental etc. cuya valoración por los historiadores aumenta conforme se enriquecen las investigaciones sobre las peregrinaciones a Santiago. El aislamiento que, inevitablemente, produce el traslado de la Corte a León, se compensa, de alguna manera, con la creciente presencia de los romeros que transitan las rutas asturianas. (...) en 1214, ya se documenta, el nombre de Camino Francisco para la vía que pasaba por Tineo. Aún continúan, hoy, deslindándose fincas, en la zona de Obona, con el “Camino Francés”"

Y este es el documento, comentado por Fernández de la Cera, que obligaba, enérgicamente por cierto, al tránsito tinetense de las romerías a Santiago:
"Fue determinante, para consagrar la prioridad de la ruta que pasa por Tineo y Obona, el privilegio del rey Alfonso IX de León en 1222: “Quod caminus qui vadit de Sancto Salvatore ad Sanctum Jacobum, vadat per populationem meam de Tineo, deinde per predictum Monasterium de Obona”. A lo que añadió el gran rey leonés: “con prohibición de que nadie se atreviese a desviar a los peregrinos de este recorrido”. Aunque esta última recomendación no pudo cumplirse, desde entonces, esta ruta tinetense del Camino Francés mantuvo una jerarquía superior al camino de la costa asturiana, y esto a pesar de discurrir por una cota media de unos 600 m de altitud, que se acerca a los 1000 m para pasar la sierra de Tineo, cerca de las Canteironas, antes de bajar hacia Obona".

El antecedente del Camín Real de Galicia o Camín Francés, con sus muchas denominaciones locales, habría que buscarlo en la vía romana Lucus Asturum-Lucus Augusti que desde el centro de Asturias iba a Galicia como gran eje de comunicaciones con las explotaciones auríferas existentes por todo este territorio, una gran veta que iba de la costa al Duero y de la cuenca del Narcea a la del Eo, enlazando por el sur con las minas del Bierzo


En base a esta ruta principal este-oeste, que a su vez se basaba en caminos mucho más antiguos, prehistóricos, habría otras en la misma dirección desde la costa hacia el interior, que se enlazaban entre ellas y también con las sendas de norte a sur entre el litoral y los puertos de montaña, acceso a la meseta:
"Las huellas de las explotaciones auríferas, la toponimia, así como los restos de diversas calzadas muestran la profunda romanización del Concejo después de que las legiones sometieran (19 a. de C.) a los pésicos así como a las demás tribus astures y cántabras. Entre las antiguas vías romanas figuran: la que iba desde De Astúrica Augusta – Valle del Orbigo – Puerto de la Mesa hasta Flavionavia, y la que atravesaba el Puerto de Leitariegos; en el interior, entre otras, estaba la que iba desde Villanueva a Tineo, por Tuña, y la que desde, El Puelo, iba a Tineo pasando por Arganza. Asimismo quedan restos de los puentes de El Carral, de Posada y un arco del puente de Soto, de una antigua conducción de agua en La Mina, Tuña, y de los muros defensivos en Los Morales (Castiello de la Barca) y en Puentecastro. Quedan indicios de los placeres de los ríos Narcea y Navelgas, así como pueden reconocerse aún enormes argayos o fanas provocados por la inyección masiva de agua en montes de Arganza, de Fanfaraón, de Navelgas, de L’Ouro (Naraval), en los Fornones (Fastias) y en El Palo (Pola de Allande). Monedas de la época de los emperadores Claudio y Adriano, halladas en Colinas y en Navelgas, así como algunos testimonios epigráficos muestran la intensidad de la presencia romana en la zona, sin duda motivada por las explotaciones auríferas. En La Mina, Tuña, se halló un ara (hoy perdida) dedicada a los Lares Viales por Quinto Publio. Otra lápida semejante hallada en Tuña en el subsuelo de una bodega fue publicada por J. Manzanares. Asimismo Antonio García Linares publicó una tercera lápida dedicada a los Lares Viales encontrada en Comba (Allande). Un dios indígena aparece en la llamada Arula de Naraval, “Evedutonio Barciaec”, el que vive en Bárcena o en Barcia, lo que significa lugar húmedo y fértil".

 (Lucus Asturum, acaso la cabeza administrativa romana en territorio de los astures luggones, estaría en términos del actual concejo de Llanera, un poco al norte de la Sancta Ovetensis y colina de Ouetao sobre la que Alfonso II El Casto asentó su capital. Como Lucus Augusti, la actual Lugo que fue capital de la Gallaecia Lucense, habrían sido fundaciones romanas efectuadas tras la conquista de las campañas de Augusto tras reducir a la población castreña precedente, si bien la segunda tuvo continuidad urbana y poblacional hasta nuestros días y la primera desapareció hasta tal punto que se discute su ubicación exacta si bien en términos de la Lucus asturiana, el actual Llugo de Llanera (de Lucus, bosque sagrado)


En esta cuesta, en la que reconocemos afloramientos rocosos muy pulidos por el pisar de las gentes, llegamos al gran muro posterior de una cabana, en ruinas, con tejado de teja árabe a dos aguas casi totalmente desvencijado


En ella, una pequeña flecha amarilla pintada abajo y casi en la esquina confirma que vamos por la senda correcta


Al pasarla, si miramos de nuevo a nuestra izquierda, al sur, tendremos nuevas vistas de La Curiscada y de las sierras del Alto Narcea


Se ven ya algo más cerca las naves del Polígono de La Curiscada en Los Chanos. Un poco más a la izquierda y aquí prados abajo es la zona de La Pontiga o Las Pontigas, cuyo nombre se refiere a pequeños puentes sobre los regueiros que, desde estas sierras, riegan la llanura. A lo lejos volvemos también a ver Penamanteiga con Las Palancas y Dagüeño a su derecha y Bixega a su izquierda


La Sierra Bixega es inconfundible con su gran parque eólico, que ha plagado sus cumbres de aerogeneradores. Su cima más alta es el pico de Las Cobertorias (1.117 m). A su derecha es Picos Prietos (1.056 m) donde existe una necrópolis megalítica de las muchas que, pese a continuas destrucciones, incluso hasta nuestros días, aún se localizan en Asturias. Más a la derecha tenemos El Picu Caunéu (1.087 m) y, a continuación, El Colláu Cimeiru (881 m) y El Colláu los Fitos (897 m)


A la izquierda de Las Cobertorias, topónimo que hace referencia a las piedras sepulcrales que cubren (de ahí 'cobertoria') la cámara funeraria de los túmulos), tenemos El Picu la Bobia (1.059 m). Luego, separado del resto de la sierra por El Colláu las Bobias, donde hay otro túmulo, reconocemos El Picu Gaméu (973 m), en el extremo oriental de La Sierra Bixega, que da paso a la del Courío, con los 1.019 metros del pico homónimo. Más en la distancia llegamos a divisar la Sierra del Aramo, que fue referencia visual para nosotros desde nuestra salida del casco urbano ovetense


La cima de La Sierra'l Courío hace de frontera entre Miranda y Salas; esta parte alta "es muy arrellanada (campumariellu), contrastando con los fuertes desniveles que presenta hacia el Narcea", por donde discurre una de las rutas paralelas y más cortas, al recorrido oficial jacobita que quiso obligar Alfonso IX, la que llama Rafael Lorenzo la Senda Rierana de la Barca, paso directo hacia Allande y El Palo por Santianes, Areñas, Villanueva, Santa Cruz y Arganza


Aquí a esta parte, La Sierra Idarga cierra esta meseta al este de La Curiscada por el sur. Más cerca tenemos La Sierra Ondinas y Cá Burrón, núcleos de población al sur de El Pedregal y que pertenecen a su parroquia


Por ahí están El Camín de Vaucura, que va hacia La Curiscada pasando La Ponte Vaucura y El Campu Redondo. Muy cerca, en La Ponte Requeixu, empezaría La Sierra la Curiscada propiamente dicha, según explica la historiadora de El Pedregal María José Buría Fernández en su estudio sobre la toponimia de la parroquia


Estamos en la zona de La Viña y en esta falda de La Sierra Busmayor no cuesta imaginarse los viñedos en cuesta como los existentes un poco más al suroccidente, ya en las parroquias tinetenses de Arganza, La Barca (Soutu), Xinistaza, Merillés (Merías), Ponte (Santuyanu), El Rodical, Santianes, Sorriba y Tuña que, con los existentes en Cangas del Narcea, Allande, Ibias, Grandas de Salime, Illano/Eilao y Pezós/Pezós, se engloban en la producción del Vino de la Tierra de Cangas, que tendremos ocasión de probar a lo largo de nuestra caminata por el occidente astur


Sube la cuesta un poco más en este tramo bien al sol y con suelo de tierra seca desde el que seguimos contemplando el paisaje desde esta atalaya natural que es aquí el Camino


El paisaje y sus detalles más inmediatos, como estos estallos o dedaleras (Digitalis purpurea), vistosas plantas de color malva en forma de dedales, que crecen en las veredas


Y los musgos y demás plantas y flores que cubren las murias de la vereda caminera


Ahora vemos también muy bien Penamanteiga, otra de las sierras mirandinas al otro lado de profundo surco que marca aquí el Narcea, río que con sus numerosísimos afluentes configura la gran cuenca fluvial del suroccidente asturiano, siendo él mismo afluente a su vez del Nalón, al que entrega sus aguas poco antes de llegar al mar, en Forcinas (Pravias)


Atención ahora a esta bifurcación, donde parece acaba la cuesta al pie de estos árboles: en ella nosotros seguiremos de frente, a la sombra de dicha arboleda, donde el Camino parece tiende a llanear


Aquí está el mojón jacobita que nos lo indica; como podemos comprobar es fácil que, en algún momento, 'lo trague la vegetación'


Si en algún momento vemos que zarzas, hierbas o helechos tienden a taparlo no dudemos en apartarlos con nuestro bastón un poco, al pasar, para ayudar a los peregrinos que vengan detrás...


Realmente, aún hay un poco más de suave cuesta. La franja verde en medio de la senda revela que por aquí pasan vehículos rodados en ocasiones puntuales, para atender todas estas fincas...
...

Fincas, a cuya entrada, nos ofrecen estas hermosas estampas de La Curiscada y los cordales del suroccidente asturiano hacia Cangas del Narcea, Ibias y Allande que, con sus sierras de El Palo y El Valledor, marcaba la senda a los romeros jacobitas


Por Ibias, precisamente, iba otra antigua ruta entre Asturias y Galicia que vio el paso de numerosos peregrinos. Era secundaria y menos transitada, pero precisamente por eso fue la empleada por el mariscal Ney, el favorito de Napoleón, para invadir Asturias desde Lugo en mayo de 1809, consiguiendo, en una dura marcha, pasar sin pagar un tiro casi hasta Cornellana, El Freisnu y Grado/Grau, donde se libró la batalla de Peñaflor, de la que tanto hemos hablado al pasar por esos tramos del Camino Primitivo


A la derecha del Polígono la Curiscada y algo más lejos y al oeste empezamos a ver bien El Picu las Eras (737 m), en cuya cima se encuentra El Campo San Roque, campo de romerías y antesala de la villa de Tineo/Tinéu, junto al que pasaremos para entrar en la población


El Polígono la Curiscada se construyó en diferentes fases a partir de 1990 en lo que fue aquel improvisado campo de aviación para las fiestas de San Roque en agosto de 1929, si bien ya en 1967 se había hecho el expediente para construir allí el nuevo Matadero Frigorífico Asturiano (MAFRASA), yal y como leemos en el BOPO (el boletín oficial de la entonces provincia de Oviedo), según explica Joseph Millariega:
"El BOPO número 187, de 17 de agosto de 1967, saca a información pública la solicitud del Matadero Frigorífico Asturiano de la concesión administrativa correspondiente para el aprovechamiento de 3 litros de agua por segundo de El Reguerón del Rozón y de El Reguerón Pena Blanca, a partes iguales, en El Crucero, para abastecimiento de agua y usos industriales. Captar las aguas por sendas arquetas de dichos Reguerones y conducirlas por medio de tubería de fibrocemento a un depósito regulador de 145 m3 de capacidad, de donde partirá otra tubería de 1258 metros de longitud para distribuirla a la fábrica Mafrasa, situada en las proximidades del kilómetro 6 de la carretera La Espina-Ponferrada"

Lo cierto es que el polígono, tal vez porque esté bien diseñado o por que lo veamos a cierta distancia, entre prados, montañas y bosquetes, no nos llega a producir el impacto paisajístico que tantos y tantos otros en estos parajes tan sensibles al lado de un elemento declarado Patrimonio de la Humanidad, incluso nos parece hasta bastante integrado en el entorno, para lo que es una infraestructura de estas características. Así continúa, documento a documento, disposición a disposición, la historia de este área empresarial:
"Delegación Provincial del Ministerio de Agricultura. Sección Forestal. Anuncios (BOPO de 17 de septiembre de 1971). El Excmo. Sr. Ministro de Agricultura, con fecha 23 de abril de 1971 ha dictado la siguiente Orden Ministerial: ‘Examinado el expediente de deslinde del monte número 331 del Catálogo de Utilidad Pública de la Provincia de Oviedo denominado Sierra de Curiscada y Busmayor, de la pertenencia del pueblo de El Pedregal, del término municipal de Tineo. Resultando que autorizada la práctica del expresado deslinde y habiendo acordado la Jefatura de la Sección Forestal de Oviedo, que se realizase por la segunda de las dos fases del art. 89 del Reglamento de Montes, se publicó en el BOPO el preceptivo anuncio relativo al mismo, señalando día y lugar para el comienzo de las operaciones de apeo y plazo para la presentación de documentos por parte de los interesados [...]. Resultando que el Ingeniero operador redacta su informe y propuesta de aprobación de deslinde, en el que se refiere el estado posesorio del monte, manifestando que, si bien el Catálogo asigna la pertenencia al pueblo de El Pedregal, además de éste vienen realizándose aprovechamientos de pastos desde tiempo inmemorial por otros pueblos colindantes con el monte, que son Santa Eulalia, Truébano, Zarracín, El Crucero, Baradal, Ordial, Vallamonte y Villanueva del Rañadoiro, todos ellos sin personalidad jurídica propia, siendo la Entidad representativa el Ayuntamiento de Tineo. No existen más aprovechamientos que los mencionados pastos y por ello propone que se asigne la pertenencia a Tineo, siendo el aprovechamiento del monte exclusivo de dichos pueblos. Asimismo, se refiere a la existencia dentro del monte de una parcela de 4 Has., que se destinó a solar, donde se estableció la industria Matadero Frigorífico Asturiano S.A. , parcela que se segregó del pastizal por el Patrimonio Forestal del Estado como consecuencia de una ocupación concedida a dicha sociedad por el Servicio mencionado, al estar el monte consorciado para la creación del mencionado pastizal, habiendo sido enajenada esta parcela por el Ayuntamiento de Tineo a favor de dicha empresa, quien la inscribió en el Registro de la Propiedad..."

Vemos como en dicho boletín se refleja la pertenencia de dicho monte al pueblo de El Pedregal que, según la organización territorial asturiana, habría de decir en realidad 'parroquia', término que engloba características también de entidad civil, menor a concejo (municipio). Otros acuerdos municipales lo sitúan dentro de la parroquia de Santolaya o Santa Eulalia:
"El Pleno de sesión extraordinaria de 23 de febrero de 1967 aprobó la segregación de solar situado en la parroquia de Santa Eulalia y próximo a la localidad de El Crucero, de medida de cuatro hectáreas, de la sierra de Curiscada y Cetrales y el cambio de su naturaleza de afectación de bien comunal, quedando segregado de la Sierra de Curiscada y Cetrales y transformado en bien patrimonial de propios. La escritura de segregación se suscribió en abril de 1967. El Pleno de 1 de junio de 1967 acordó declarar válido el acto licitatorio y la adjudicación provisional de la parcela a favor de Matadero Frigorífico Asturiano S.A. La Comisión Municipal Permanente de 15 de septiembre de 1967 concede la licencia de obra para construcción de naves y acceso (AMT C541/4). El 2 de julio de 1968 se concedió la licencia de apertura a Matadero Frigorífico Asturiano S.A. para industria de matadero frigorífico para cerdos, sita en el lugar de El Crucero..."

Dentro del Polígono de la Curiscada la nave que más se ve y destaca por su tamaño y altura es la de Cafento, inaugurada en 2008, año en el que se fundó la empresa. El polígono ya llevaba años en marcha:
"La construcción del Polígono de La Curiscada comenzó en 1992 con la petición por parte del Gobierno regional a Sogepsa del desarrollo de un polígono industrial en el concejo de Tineo. Esta sociedad, junto con el Ayuntamiento, elaboró el primer plan parcial para iniciar la actividad por etapas. En esta primera fase se solicitaron 34 hectáreas de suelo: 141.030 metros cuadrados. Para implementar la segunda fase se implementaron 78.310 metros cuadrados. La última ampliación fue de otros 123.630 metros cuadrados de superficie bruta, una vez colmatados los polígonos anteriores, culminándose en el año 2010. El primer sector contó con 121 parcelas, que fueron ocupadas inmediatamente y, a continuación"
 
Si atendemos a los mapas de la división parroquial, ciertamente el polígono se encuentra en términos de la parroquia de Santolaya, aunque su 'antesala' en Las Pontigas son términos de la de El Pedregal. Este asunto de 'pertenencia territorial' dentro de entidades inframunicipales puede desde fuera tema baladí pero no lo es en absoluto, pues al tratarse de terrenos comunales eran de aprovechamiento vecinal de estas dos parroquias. La pretensión por parte de la de la villa de Tineo/Tinéu de acceder a su aprovechamiento público dio lugar a pleitos y a graves enfrentamientos que se saldaron incluso con víctimas mortales, como veremos prontamente, precisamente durante aquellos mismos años en los que los ases de la aviación aterrizaban en estos llanos...


El Camino sigue, bastante llano, por la falda de La Sierra Busmayor, uno de tantos topónimos en bus, del latín combustum, relacionado con 'combustible', lugares de quemas seculares para ganar terreno de pasto, del también latín burere 'quemar'. Compartimos buena parte de lo que dice al respecto el muy erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en su obra Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"Los topónimos en relación con bustu y su diminutivo bustiellu han atraído la atención desde hace tiempo. Ello motivó diversidad de opiniones en torno a su filiación etimológica. Para algunos estarían en relación con el latín BOS ‘res vacuna’, otros creen que se trata de un cruce entre arbusto y bostar; hay quien afirma que estamos ante un término prerromano en relación con la cultura bovina mani festado en el celtibérico BOUSTOM. 
La opinión que parece más ponderada y convincente, al menos para explicar los topónimos asturianos, es la emitida por Juan Uría y Bobes cuando tratan de ver en ellos seguidores del latín BUSTUM ‘lugar donde se quema al difunto’, formación regresiva sobre el participio de amburere ‘quemar’ de donde debió de formarse un verbo *b¯uro (EM), o de comburere (EM) debida a una falsa interpretación en la composición del participio (COM)BUSTUM. 
En realidad en asturiano no tenemos derivados directos de comburere ‘arder, quemar’ pero sí de los estrechamente emparentados *B¯URERE (EM) —> aburiar, AMB¯URERE —> amburar ‘quemar’ e incluso de ¯URERE ‘quemar’ que aparece en el compuesto llampuriar ‘quemar, prender fuego’ etc. 
Sobre el participio de este verbo, USTUS, A, UM , se formó el diminutivo Ustiello y el verbo *ustare, responsable de la combinación *BACAM USTARE ‘quemar la baya de un fruto’ > amagostar ‘asar castañas con la cáscara’. 
También se formó el verbo USTUL¯ARE cuyo participio USTULATUS, A, UM ‘quemado’ per vive en la toponimia menor (...) 
Pero volviendo al citado (COM)BUSTUM, creemos que la costumbre de ganar nuevos terrenos al monte o barbecho habría dado lugar a que los terrenos quemados y los nuevos pastos así obtenidos (incluso los rebaños que pastaban en tales pastos) se denominaran con el genérico de bustos, término que ya se documenta en nuestros textos al menos desde el año 803"

En cuanto a La Curiscada, topónimo abundante en Asturias y Galicia, García Arias se decanta por la siguiente explicación etimológica:
"Toda un serie larga de topónimos del tipo Curiscáu (Sl), La Coriscada (Cn)16, lógicamente con variantes del tipo Curiscada, apare cen desde el oriente al occidente asturiano. En mi opinión han de tratarse de deverbales debidos al participio del verbo CORUSCARE ‘blanquear’, ‘brillar’ (EM) por lo que, sospecho, han de referirse en muchos casos a peñas blancas o brillantes o a una superficie donde refulja el sol".

Por su lado, el profesor Xulio Concepción, en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana indica que es un topónimo de poco clara etimología pero que pudiera estar vinculado con la palabra corisco, que "aparece en leonés antiguo con el sentido de 'relámpago', en gallego arcaico como 'rayo' y en gallego actual, como 'aguacero, brisa fría, tiempo de nieve", lo que tendría aplicación con el monte. De todas maneras al final se revela una raíz prerromana kor 'altura, cumbre, roca', como en La Sierra'l Courío


Como hemos dicho aquellos mismos años en los que María Luisa Bernaldo de Quirós y Díaz de Lecea aterrizaron en Los Chanos, La Curiscada era un terreno en disputa. Por entonces y desde tiempos remotos, los vecinos de las parroquias de Santolaya y El Pedregal hacían del monte un especial aprovechamiento del rozu, plantas diversas de monte bajo que se empleaban para cama del ganado. Al mezclarse con sus heces conformaba el estiércol, tan indispensable para abonar los campos y darles productividad, garantizando la supervivencia de las familias


Dada su proximidad al término parroquial de la capital del concejo, rodeada de muchas caserías, sus campesinos también reclamaron su derecho a acceder al monte a por rozu o roza, lo que dio lugar a largos y dolosos tiempos que se saldaron con los sangrientos sucesos de La Curiscada, como Joseph Millariega lo denomina en su libro, aportando documentación de época, empezando por este Boletín de la entonces Provincia de Oviedo fechado el 21 de diciembre de 1907, cuando se registran oficialmente los montes de utilidad pública en Asturias:
"En virtud de cuanto procede, S. M. el Rey (q. D. g.), de acuerdo con los dictámenes del Consejo forestal y Junta de montes y lo propuesto por la Dirección general de Agricultura, Industria y Comercio, se ha servido disponer: Se aprueba definitivamente el Catálogo de montes de utilidad pública de la provincia de Oviedo, formado por la Comisión instituida por Real decreto de 27 de Febrero de 1897 y publicado en el suplemento extraordinario del Boletín Oficial de la provincia núm. 159, correspondiente al día 16 de julio de 1.900. Los montes que a continuación se citan serán de las pertenencias de [Pedregal] y Santa Eulalia que se enumeran: número 320, sierras de La Curiscada y Cetrales; número 325, sierra de Busmayor".

Entonces surgió el conflicto, que se encona al llegar la década de 1920, pues en el periódico de La Voz de Asturias del 27 de enero de 1924 ya se manifiesta en todo su rigor en El pleito de la roza, aunque presuponía, erróneamente, un inmediato arreglo del conflicto:
"Por las consecuencias que sacamos de la reunión que tuvieron los labradores de esta zona con el delegado gubernativo la anterior semana, parece que el asunto de la roza, que tanto afecta a los intereses y producción agrícola de estos labradores, tendrá por el momento fácil arreglo, si como es de esperar la primera autoridad de la provincia ordena rozar a todos; o mejor dicho, servirse del rozo de La Curiscada, después de que desde hace más de 70 años los vecinos de esta parroquia se venían sirviendo para sus abonos y camas para el ganado. De no tener pronto remedio este asunto de la roza, se verán privados de poder ganar para el sustento de sus familias casi todos los de la parroquia de Tineo, eminentemente agrícola..."

Un mes después, es el periódico Región el que abunda en lo que parece una definitiva resolución del problema:
"El domingo pasado se celebró la sesión del Ayuntamiento de Tineo, tomando los siguientes acuerdos: Se dio cuenta del acta de rectificación de la sierra de La Curiscada para el aprovechamiento de los productos forestales y se acordó que dichos aprovechamientos se hagan mancomunadamente entre los vecinos de Tineo, Santa Eulalia y El Pedregal y sus respectivos poblados, como se viene haciendo desde tiempo inmemorial.

Hace días comentábamos la noble y acertada resolución del gobernador, que ordenaba el aprovechamiento de esta sierra mancomunadamente y como venía haciéndose desde tiempos antiguos y rogábamos la pronta resolución de este problema, que para nuestros intereses es de una trascendencia indiscutible. Habíamos presenciado la inmensa alegría con que nuestros labradores acogieron la noticia y ¡fuerza es decirlo!, también nosotros éramos partícipes de esa satisfacción popular que llegaba a lo más hondo de nuestra alma"

Pero según se publica en el pertinente boletín, a 30 de junio de 1924 los vecinos de Santolaya y El Pedregal recurren esta decisión ante la Audiencia Territorial: 
"...anunciando interponer recurso contencioso-administrativo contra la Administración del Estado, sobre revocación de una providencia dictada en 27 de abril último por el Alcalde-Presidente de Tineo autorizando a los vecinos de esta parroquia para rozar en las sierras de La Curiscada y Cetrales, concediéndoles un aprovechamiento diario de 6 carros de rozo de la citada sierra, propiedad de los pueblos recurrentes".

Más de un año después, el 6 de julio de 1925, el pleno del Ayuntamiento acuerda que el Alcalde...
"se dirija en nombre y representación de este Ayuntamiento al Ministerio de Fomento en petición de que se ordene al Sr. Ingeniero Jefe de Montes de esta provincia que, mientras dure la campaña de aprovechamientos forestales, se abstenga de mandar que se impida a los vecinos de Tineo el aprovechamiento mancomunado con los de las parroquias de Santa Eulalia y El Pedregal de los productos forestales de [Curiscada] y Cetrales", asó como que se dirija la Alcaldía al citado Ministerio de Fomento pidiendo la rectificación de la pertenencia de todos los montes de este término, asignándolos a la Entidad Ayuntamiento de Tineo; o bien se haga limitándola a los montes número 320 y 325 del Catálogo, dejándolos: a) o de la pertenencia que antes tenían b) o de la de los pueblos de Tineo y Santa Eulalia".

El 16 de junio de 1926 publica La Voz de Asturias que "Se ha recibido en el Gobierno civil una Real orden del Ministerio de la Gobernación disponiendo se mande ejecutar lo prevenido en las Reales órdenes de Gobernación del 17 de abril y de Fomento de 15 de diciembre, que ordenan se mantenga
el estado posesorio de hecho que tienen algunos pueblos del concejo de Tineo en los montes de sierra de la Curiscada, Cetrales y sierra de Busmayor"


Pero el problema seguía latente, pues a 1 de septiembre de 1929 y en el mismo periódico, un artículo firmado por Un labrador, del que compartimos lo siguiente, explica según su punto de vista cómo iba evolucionando este largo pleito que se enquistaba en este monte mancomunado:
"... los vecinos de Santa Eulalia plantearon recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Supremo, el cual se tuvo por desistido por incomparecencia de los recurrentes, quedando, en consecuencia, firme y consentida aquella R.O. y, por lo tanto, en vigor y con fuerza legal. En estas condiciones los labradores de Tineo, [vieron] resuelto el asunto favorablemente a sus pretensiones. Y a los vecinos de Santa Eulalia y Pedregal no les cabía otro recurso que acudir a los Tribunales ordinarios y seguir demanda en juicio correspondiente para impedir a aquellos el uso o disfrute del rozo y pastos, cosa que ellos rehuían, no solo por lo costoso del pleito, sino que por la falta de confianza en el éxito..."

En sentencias del Juzgado de Tineo de los meses de junio y noviembre de 1931, se otorgan a determinado vecinos de la parroquia a hacer uso de los terrenos de La Curiscada para sacar los correspondientes carros de rozu que se les asignaban por ley, pero esto no agradó a los de El Pedregal y Santolaya. Por eso la revista Asturias Agraria encabeza la noticia con la frase Otra vez el pleito de La Curiscada el 1 de diciembre del mismo año...
"Otra vez vuelve a ponerse sobre el tapete este ya famoso pleito de La Curiscada. Desde tiempo inmemorial los pueblos de Santa Eulalia de Tineo y Pedregal venían disfrutando el aprovechamiento de los pastos del monte sierra de La Curiscada, cuya propiedad pertenece a los pueblos, como consta en el Catálogo de montes de la provincia y como lo han acordado una Real Orden del Ministerio de Fomento y una sentencia del Tribunal Supremo. La villa de Tineo diferentes veces quiso llamarse a la parte en el disfrute de los pastos y rozos del citado monte, alegando igualmente el derecho de propiedad, más siempre los Tribunales de Justicia dieron la razón a los pueblos referidos, siendo de notar los considerandos de la sentencia del Tribunal Supremo en el ruidoso pleito suscitado por la competencia de las Reales Órdenes de los Ministerios de Fomento y Gobernación, dictadas en la época de la Dictadura. Así las cosas, hace varios días se recibió en la Jefatura de Montes de la provincia una comunicación del Ministerio de Fomento, ordenando [que] se dejara aprovechar los pastos a los vecinos de Tineo provisionalmente, hasta que los Tribunales dicten el fallo en el pleito recientemente entablado, a pesar de las resoluciones a que antes aludimos. El día señalado se presentaron varios vecinos de la villa y otros pueblos del concejo de Tineo con el alcalde y cuatro parejas de la Guardia Civil y comenzaron a cargar sus carros. Ante la imposición de la Guardia Civil los pueblos de Santa Eulalia y Pedregal manifestaron al teniente de este Cuerpo que deseaban hacer una protesta contra aquel atropello y, obtenida la autorización, levantaron un acta notarial que se unirá al expediente. Consignamos nuestra más enérgica protesta contra este caso de intrusismo y deseamos que triunfe la Justicia, que devuelva la calma a los ánimos bastante excitados de nuestros amigos de Santa Eulalia y Pedregal, a quienes legítimamente les corresponde la propiedad de la sierra de La Curiscada"

Pero los ánimos no solo no se calmaron sino que fueron a peor, a trágicamente peor, es entonces cuando se producen los terribles sucesos en los que hubo un muerto y varios heridos al querer impedirse la entrada de los vecinos de la parroquia de Tineo/Tinéu a La Curiscada e intervenir las fuerzas del orden, produciéndose un tiroteo


Todo ello causó un gran impacto en toda España, llegando a recogerse hasta en El Telegrama del Rif, diario independiente y defensor de los intereses de España en Marruecos, según noticia recopilada por Joseph Millariega y publicada el 29-12-1931 con el título Lamentables sucesos por la propiedad de un monte. Un muerto y dos heridos, en el que ofrecen esta versión:
"Comunican de Tineo que en el monte llamado Curiscada, sobre cuyo aprovechamiento vienen sosteniendo antigua rivalidad los pueblos de [Pedregal], Santa Eulalia y Tineo, se han producido lamentables sucesos. Cuando se dirigían al citado monte varios vecinos de Tineo salieron a su encuentro numerosos vecinos de Santa Eulalia [y Pedregal] provistos de armas. Intervino la Guardia Civil, que incitó a todos a que se disolvieran. Los vecinos se Santa Eulalia [y Pedregal] no solamente se resistieron, sino que agredieron a los guardias, haciéndoles varios disparos. La Benemérita repelió la agresión en igual forma, resultando muerto Aurelio Fernández y dos heridos graves. Parece ser que el origen de los sucesos reside en una cuestión política, pues la Dictadura prohibió que se beneficiaran del monte vecinos de Tineo, cuya disposición se anuló al implantarse la República, motivando ello la rivalidad entre los pueblos"

El bucólico entorno por el que caminamos no es ajeno a conflictos, como en cualquier sociedad; el paso del derecho secular no escrito a la necesidad de registrarlo legislativamente para evitar desavenencias siempre creaba otras, a veces saldadas terriblemente. He aquí la versión de La Opinión, diario independiente de la mañana, Madrid, 29 de diciembre de 1931:
"El alcalde de Tineo intentó aprovecharse del monte Curiscada contra lo dispuesto en tres Reales Órdenes y una sentencia del Supremo y al efecto consiguió concentrar varios puestos de la Guardia Civil y, amparados por ésta, se presentaron los vecinos de la villa para aprovecharse del citado monte. Se opusieron las parroquias de Santa Eulalia y Pedregal, intervino la Guardia Civil al mando de un teniente y del choque resultaron un muerto y varios heridos, cuatro de ellos gravísimos".

Pasamos ahora detrás de una cabaña de las que jalonan este recorrido; la dependencia total de la tierra de la sociedad campesina daba lugar al agravamiento, con total crudeza, de cualquier desavenencia por su uso y propiedad a veces con tremendas consecuencias. Luego, como ahora, cada medio de comunicación daba su versión según sus intereses y línea editorial. Volvemos a Región, ahora en su edición del 31 de diciembre de 1931:

"Es grande la consternación que existe entre los pueblos de Pedregal y Santa Eulalia con motivo del sangriento suceso desarrollado en el monte la Curiscada en la mañana del pasado lunes. Los comentarios son de una extremada dureza contra los que, con procedimientos ilegales e injustos, dieron ocasión a que al formular una protesta demasiado justa cayese un honrado vecino sin vida y otros dos estuviesen a punto de sucumbir. 
No hay para qué decir que los ánimos entre los vecinos de Santa Eulalia y Pedregal están excitadísimos por la vejación incalificable de que se les quiere hacer objeto, sin que se respeten los más augustos designios de la Justicia. Esta trágica ocurrencia llevó el dolor a unos humildes hogares y el duelo a los pueblos fraternos por la conculcación del principio de Justicia, con un final sangriento y doloroso. 
Hace tiempo que las disposiciones y litigios vinieron a envenenar las relaciones cordiales entre los vecinos de estos dos pueblos y los de Tineo. Los bandos litigantes se atribuyen, como es natural, el derecho posesorio de La Curiscada, Cetrales y Busmayor, pero en realidad y en justicia, por determinación concreta de la ley, el derecho usuario correspondía por entero a los vecinos de Santa Eulalia y Pedregal, que son unos trecientos. 
Los montes citados son sierras enclavadas a unos kilómetros de Tineo, en el lugar denominado El Crucero, donde se bifurcan las carreteras de Tineo y Cangas del Narcea. Existía una antigua disposición del Ministerio de Fomento que en virtud del Catálogo de Montes y con arreglo de las leyes forestales en vigor reconocía el derecho a los pueblos de Pedregal y Santa Eulalia. Posteriormente se dictó otra resolución de Gobernación en que se ampliaba ese [derecho] usufructuable a Tineo y otros pueblos. Y vino entonces el litigio..."

En la pared de la cabaña, de piedras, se han pintado sendas flechas amarillas; estas señales de confirmación, aunque no haya ningún cruce ni bifurcación, son muy de agradecer pues no son demasiados los lugares para pintar estas flechas


Desde una ventana vemos al pasar el interior de la cabaña, en concreto de parte de arriba, lo que debió ser el pajar, un verdadero mirado prados abajo hacia La Pontiga, prado que cruza la carretera


El Camino va ahora por un trazado bastante llano y, como es lo habitual a un tramo más o menos 'despejado' se sigue otro más boscoso, siempre encajado entre esta exuberante vegetación


Bajo nosotros, La Pontiga, términos de El Pedregal cercanos a la parroquia de Santolaya, donde está otra de las largas rectas de la carretera AS-216



Y en La Pontiga, Cá'l Madrileñu, junto a la carretera y cerca Cá Benino la Lulia y de Cá Vitorino. De ahí sale El Camín de Supasquín a Raneiru, prado con cabaña de La Sierra la Curiscada


Las entradas y cierres de las fincas son también perfectos miradores sobre La Pontiga y ante la Curiscada


En lontananza, pero cada vez más cerca, el polígono, cuyas primeras fases constructivas fueron estas, según leemos en Línea, Localizador de Espacios Industriales de Asturias:
"En 1990 se redacta el correspondiente Plan Parcial sobre terrenos municipales, a desarrollar en tres fases. La Fase I, que contó con la participación de SOGEPSA, fue urbanizada durante 1993 e inaugurada el 30/04/1993 y acoge al Centro de Promoción empresarial de Tineo. La Fase II se divide en dos segregados, urbanizándose el primero de ellos durante el ejercicio 2003 y el segundo en 2009. La Fase III se inicia en 2004 con la redacción del Proyecto de urbanización y accesos, ejecutándose las obras en 2010. 
Las distintas fases de esta actuación han sido incluidas en los sucesivos planes y programas de suelo: La Curiscada I en el Plan Regional de Suelo Industrial (1990-1993); La Curiscada II, segregado 1 en el Plan de Promoción del Suelo Industrial (2001-2004) y financiada con Fondos Mineros; La Curiscada II, segregado II y La Curiscada III en el Programa de Promoción de Suelo Industrial del Principado de Asturias (2005-2008) y financiadas con cargo a Fondos Mineros y Plan Complementario de Reactivación de las Comarcas Mineras (2001-2006)"

El Camino sigue siendo bastante llano, con tierra y algo de piedra 'de relleno' en trechos propicios a enfangarse 


La recta de La Pontiga en la carretera, en el paso de la parroquia de El Pedregal a la de Santolaya o Santa Eulalia en Los Chanos de la Curiscada. La resolución definitiva del pleito por el aprovechamiento de los terrenos de La Curiscada no se solucionó hasta casi justo un año antes de la Guerra Civil, cuando en julio de 1935 el Juzgado de Tineo se ratifica en una resolución anterior, de 1933, con la que se seguía pleiteando, indicando a cuántos vecinos y dónde les correspondía acceso al monte a por el rozu para la casería. Treinta y dos años después, casi recién pasada la posguerra, ya se promueven las primeras instalaciones industriales en esta zona de Los Chanos, el matadero frigorífico asturiano, precedente del actual polígono


El actual aeródromo se encuentra unos metros más allá de las naves del polígono. Tiene una pista principal para avionetas y una helipista, pista de helicópteros, según él en Wikipedia:
"Este aeródromo acoge en sus instalaciones la base BRIF de la BRIF-i (invierno) y BRIF/A (verano) de Tineo, que pertenecen al dispositivo de lucha contra incendios forestales, del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino del Gobierno de España. En primavera es base de un helicóptero Kamov de gran capacidad durante los meses de marzo y abril, contratado por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino a la empresa Inaer.
El aeródromo dispone de una pista principal asfaltada para avionetas, además de una secundaria transversal a esta primera de tierra, y con una longitud algo inferior. 
La helipista está controlada y dirigida por un técnico de la administración durante los periodos operativos de la BRIF y fuera de este período, queda el aeródromo sin ningún tipo de personal en tierra. 
Normalmente, si están operativos los helicópteros de dichas brigadas, se puede encontrar en dicho aeródromo combustible JET-A1, aunque no hay distribución a medios que no participen en la lucha contra incendios. 
Para aproximarse a dicho aeródromo, se recomienda que se contacte con la base, (banda aérea mediante un escáner) ya que los helicópteros pueden salir en cualquier momento a una misión contra incendios".

Así, entre pastizales y bosques por las faldas de La Sierra Busmayor, discurre nuestra ruta hacia la villa capital del concejo, casi siempre en llano, exceptuando alguna liviana y corta subida o bajada de raro en raro


No hallaremos pueblos a nuestro paso, como mucho alguna cuadra o tendejón, aunque sí veremos cerca la carretera, el polígono y algunas viviendas. Más adelante, sí pasaremos cerca de los núcleos de La Escalada, Santolaya y Zarracín, en la parroquia de Santolaya


Otra zona encharcada en el que el camino se encaja entre paredes de piedra y tierra cubiertas de musgo y plantas


Y aquí tenemos 'el culpable', un regato que riega estos campos de La Sierra, cae al Camino en este rincón y se sume prado abajo hacia La Pontiga


Estamos en un trecho en plena umbría donde hay lodo hasta en pleno verano...


Nada más salir al sol el suelo cambia radicalmente, ahora totalmente seco, incluso en tramos polvoriento


Los prados en verano, agostados, se tornan ocres, como el musgo cuando se pone al sol. Pero árboles, zarzas y otras plantas permanecen verdes


Es posible que estuviesen más o menos así cuando aterrizaron los aviadores en 1929 en La Curiscada, un episodio también reflejado por Joseph Millariega en El Pedregal: historias, vidas y recuerdos, plasmando el trabajo San Roque, Remembranzas de un siglo de fiestas, del historiador Senén González Ramírez, Laureano Víctor García Díez (presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior y el también historiador Rafael Lorenzo Antón, tantas veces citado en nuestra senda compostelana tinetense:
"... escrito (año 1929) de Don Emilio Luzuriaga Álvarez, individuo de la Comisión de Festejos de San Roque en el actual año, solicitando se conceda a la citada Comisión diez mil metros cuadrados de terreno en el sitio denominado Llanos del Pedregal, perteneciente a la Sierra de la Curiscada, número 320 del Catálogo, con destino por tres días a campo de aterrizaje del avión que ha de tripular la Srta. Doña María Luisa Bernaldo de Quirós, cuyo espectáculo ha de constituir un número del Programa de Festejos.

El Ayuntamiento Pleno, por la plena unanimidad de votos, acordó que, en vista de lo dispuesto en los artículos 39 y 40 del Real Decreto del 17 de octubre de 1.925, se concede a la Comisión de Festejos de San Roque en el actual año la ocupación durante tres días de cien áreas de terreno en el sitio denominado Llanos del Pedregal, perteneciente a la Sierra de la Curiscada, número 320 del Catálogo y cuanto sea necesario con destino al aterrizaje del avión o aviones que haya de dirigir la señorita indicada y sus acompañantes; y se dispuso que la mencionada instancia, con testimonio de este acuerdo, pasase a conocimiento del Sr. Eugenio, Jefe del Distrito Forestal, para que ordenase la tasación del mencionado terreno".

Dice Senén González Rodríguez que la aviadora María Bernaldo de Quirós, de la que podemos encontrar una muy amplia biografía en Wikipedia, era hija de los marqueses de Altares y que, el entonces alcalde, Benito de la Torre, subió con ella al avión e hizo fotografías desde el aire, siendo posteriormente entrevistada por la escritora tinetense Eugenia Astur

La aviadora María Bernaldo de Quirós. Foto de Flavia bq en Wikipedia

Junto con José Rodríguez Díaz de Lecea, entonces profesor de vuelo, esta aviadora, nacida en Madrid pero de orígenes familiares en Llanes, aterrizó también el Llanera pocos días después, el 21 de agosto de ese mismo año con un Havilland Month construido en Inglaterra y propiedad del primero
"... según ella misma precisa, su presencia en Asturias causó una gran expectación. Si no hubiera sido por la Guardia Civil, las muchas mujeres congregadas en el campo de Coruño la hubieran sacado en volandas, recogen las crónicas de la jornada. Viene procedente de Tineo, donde había hecho parada y el viaje ha durado, señala, ‘veinte minutos y eso que nos detuvimos un poco volando sobre Salas y otro poco sobre Oviedo’. En 1928, con 30 años, consiguió su licencia de piloto, ‘una aventura hasta entonces solo al alcance de los hombres’.

Se convirtió así en una estrella de la época, homenajeada allá donde iba y que ocupaba portadas de revistas de motor y de información social como Estampa. También conocida en los aeroclubs como Miss Golondrina, comenzó a participar en exhibiciones por todo el país, haciendo gala de su osadía y destreza con las acrobacias. Para María, una auténtica adelantada a su tiempo, no todo fue un camino de rosas: en aquella época muchos hombres se negaban a volar con una mujer a los mandos. El Real Aero Club le negó ser socia y se rechazó la propuesta de concederle el título de aviadora honoraria del Ejército".

En la prensa de la época se anuncia que "vienen en viaje de propaganda y se proponen hacer vuelos con pasajeros, para demostrar que el peligro del avión es tan relativo como el peligro que ofrece viajan en tren o en automóvil". Era un momento histórico en el que se fomentaba el uso del avión como transporte de pasajeros


En su primer volumen de El Pedregal: historias, vidas y recuerdos, Joseph Millariega recoge numerosos testimonios de prensa y de boletines oficiales relativos a La Curiscada, que nos permiten hacernos una idea de sus usos en la sociedad campesina de entonces:
"Pérdidas y hallazgos de ganados. Tineo. En poder de Don Manuel Martínez, vecino del Pedregal, se halla depositado un caballo que se encontró causando daños en propiedad particular y cuyas señas son las siguientes: caballo capón de cinco años de edad, color castaño, seis cuartas de alzada aproximadamente, con una estrella en la frente y otra en el labio superior y calzado de los pies. Lo que se anuncia al público por medio de este anuncio, a fin de que pueda llegar a conocimiento de su dueño, al que se le entregará previo el pago de daños, manutención y demás gastos que se hubieren ocasionado. Si transcurridos quince días, a contar desde aquél en que aparezca este edicto en este periódico oficial, no hubiere parecido su dueño, se procederá a la subasta del caballo, con arreglo a la Ley. Tineo, noviembre 22 de 1903. El Alcalde, Celestino García (BOPO de 30 de noviembre de 1903)".

Un paisaje de este lugar más verde, empezando el otoño, y con la hierba segada. A lo lejos Penamanteiga, La Sierra Bixega y a lo lejos el Aramo y otros puertos de la Cordillera...
"De la sierra de La Curiscada desapareció el día 27 de mayo próximo pasado una vaca de la propiedad de Faustino Fernández, vecino de Tineo, cuyas señas son las siguientes: edad de unos siete años, color pardo, una estrella en la frente, la punta de la cola blanca; tiene manchas blancas por el pecho hacia atrás, tamaño regular y preñada de 8 meses. Lo que se anuncia para conocimiento de la Guardia Civil y demás autoridades. El Alcalde, Ceferino Menéndez (BOPO de 8 de junio de 1912)"

La Pontiga y L'Alto'l Muñón en La Curiscada, donde se encuentra una de sus antiguas canteras. En la distancia una magnífica vista de Penamanteiga, cuya cota máxima son los 1.521 m del Picu L'Urru (también escrito L'Hurru), cuyo nombre  pues estamos ante una raíz prerromana 'ur', que designa lugares elevados. Consultamos la Toponimia Asturiana. El por qué de los nombres de nuestros pueblos de García Arias:
" Quizá desde el latín HORREUM ‘granero’ (EM) pueda explicarse el asturiano horru, horro, hurru y, acaso, horriu aunque se plantean algunas dificultades que afectan al vocalismo tónico (...). El nombre de algunos pueblos se explica fácilmente desde el apelativo actual, (...) 
Pero hay una serie de topónimos en que parece obligado entenderlos no por su referencia al hórreo sino desde lo que parece otro término oronímico responsable del ast. orru ‘peñasco saliente o aislado en el mar’, sinónimo del asturiano castru... 
No es fácil, etimológicamente hablando, adscribir este término y topónimos a una lengua prerromana pero es cierto que podríamos pensar en su ascendencia indoeuropea dado que presenta un cierto aire de familia con el ‘monte’, con parentesco en topónimos peninsulares que se refieren a lugares elevados. No sabemos si ha de pensarse en un parentesco con algún elemento prerromano indoeuropeo como el nombre de la tribu ástur de los GIGURRI, quizá asentada en torno a Valdeorras, actual provincia de Ourense, en cuyo caso no se trataría propiamente de un sufijo como pensaba Schulten 
Pero otros lugares de similar expresión o bien sin sufijo como L’Orru, etc. pueden deberse simplemente a una traslación metafórica por la semejanza que una determinada elevación puede tener con un horru para los hablantes. En algunos casos la referencia figurativa parece evidente etc. 
En este contexto no resulta fácil adivinar si algunos topónimos del tipo Orru tienen en su origen la materialidad de un hórreo, una traslación metafórica del mismo (un lugar se llama así porque semeja un hórreo) o una referencia a una elevación del terreno".

Además de mirar hacia la izquierda y hacia abajo también podemos hacerlo a la derecha y hacia arriba allí donde los árboles abren su 'cortina vegetal'


El ganado caballar pasta apaciblemente a su sombra; prado arriba hay algunos bosques y la amesetada cima ha sido hace ya muchos años hollada por un parque eólico. Allá están Las Penas de Miro'l Touro (1.046 m), La Pena'l Milagru y La Pena l'Osu, que como su nombre indica hacen referencia a peñas en la montaña, de la que nos dicen lo siguiente en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Entre los montes catalogados como de utilidad pública figura el nombrado como sierra de Tineo y Grullomayor, que se extiende de SO al NE desde la parroquia de Obona hasta las de La Pereda y Villatresmil. Presenta algunas alturas singulares cuales son las del pico Navariego de 1.012 m, el alto de la pena de Caborno (1.019 m), el alto la Parafita (1.012 m), el de Grullomayor (con 1.042 m). En la actualidad está en gran parte repoblada con plantación de pinos silvestres, y la cruza la carretera TI-1 que se inicia en la propia villa de Tineo. Geológicamente está formada por una gran masa de areniscas feldespáticas del Cámbrico inferior y, en su vertiente meridional, por un predominio de pizarras con "intercalaciones volcánicas ácidas" del Precámbrico algánquico. Dentro del ámbito de esta sierra de Tineo se incluyen restos prehistóricos con túmulos funerarios de alto interés; y en las inmediaciones del paraje de la Casa del Puerto, un área recreativa inmediata a la citada carretera".

La Casa del Puerto constituía un paso por estos puertos de viejos caminos que, por las brañas vaqueiras de estos cordales comunicaba el interior con la costa. No pocos peregrinos, y otros viajeros viandantes, si veían desde aquí que las sierras del occidente estaban cubiertas de nieve, decidían desviarse e ir hacia la costa por dicho camino. Por tradición documentada los vaqueiros les hospedaban ante la ausencia de hospitales-alberguería, refugios y ventas o posadas camineras


Dichos caminos hacia la costa, unos principales y más transitados y otros más desangelados y solitarios, eran abundantes y, a la vez, enlazaban con los pasos de la Cordillera, acceso a la meseta, cruzándose con los que iban de este a oeste, tal que este, configurando una red caminera que unía a la vez los 'puertos húmedos y secos' (puertos de la costa y puertos de la Cordillera) con los 'caminos franceses', como es este, el Camín Francés, nombre como se conocía a todos los caminos procedentes de allende los pirineros


Los arrieros que se dirigían hacia occidente parece ser gustaban de parar en Casa Peláez, en el pueblo de Santolaya, cabeza de la parroquia de este nombre, cabeza de la parroquia de Santolaya, a no muchos metros del trazado de este Camín Francés, como bien cuenta Rafael Lorenzo:
"Aunque un poco apartada del camino jacobeo, no cabe duda de que tuvo una función hospedera, como alberguería de arrieros, comerciantes o ganaderos en tránsito hacia las ferias y mercados de Salas, La Espina y Tineo".

Aunque sin duda los peregrinos pararían en las ventas, es muy posible que prefiriesen acogerse a los hospitales jacobitas (centros de descanso más que sanatorios en el sentido actual de hospital, aunque es verdad alojaban secularmente también pobres y enfermos, ofreciéndoles cuidados, antecedente de los hospitales de caridad) que abundaban en este tramo. En este sentido apurarían la jornada para llegar al Hospital Mater Christi en la capital del concejo. De Casa Peláez hace al respecto esta interesante observación Rafael Lorenzo:
"Probablemente, la tradición de dar comida y cama al pasajero la hubiese heredado de una antigua hospedería de peregrinos, aunque la proximidad de los hospitales de La Pereda y El Pedregal y más adelante el de Tineo, nos haga dudar de su condición hospitalaria"

Y aquí tenemos otra preciosa vista del polígono, ahora al caer la tarde. Si nos fijamos tal vez divisemos las pistas del aeródromo, un poco encima de las naves de la izquierda y sobre una loma, en la zona de Las Peninas y Chaguazos, con El Chanu Ferreiru y El Picu'l Cuervu de frente y La Sierra la Cogolla un poco más allá. Seguidamente y al otro lado del profundo surco del valle del Narcea se reconoce la alargada loma del Monte Dagüeño y, en la lejanía, una sucesión de serranías hasta la allandesa del Valledor, una referencia para saber en qué condiciones se plantea la subida al emblemático puerto de El Palo


Hermosas flores silvestres crecen en la vereda, al pie de otra vieja muria de piedras; los peregrinos que por aquí pasaban es posible ya se desviasen hacia la Casa'l Puerto si viesen condiciones meteorológicas adversas para atravesar las montañas, al menos si conocían el camino o si iban con arrieros u otros viajeros conocedores de la red caminera. También en los mismos pueblos o en los hospitales donde se hubieran alojado, les habrían dado posiblemente las oportunas indicaciones 


Como dichos puertos ya se ven bien desde La Espina, era desde allí desde donde muchos habrían bajado ya a la costa en lo que fue una de las grandes encrucijadas de enlace entre el Camín Francés y los los puertos 'humedos y secos', pero otros lo harían posteriormente


Dado que antes de llegar a las sierras de El Palo y Fonfaraón aún hay trecho a menor altura, otros proseguirían hacia Tineo/Tinéu y, de allí y hacia el monasterio de Santa María la Real de Oubona, proseguirían por este mismo Camín Frances o Camín Real de Galicia, tomando desde el cenobio la bajada a Bárcena, donde había otro monasterio y acogida, para dirigirse a la costa desde allí


Aquellos peregrinos que hubieran escogido otras rutas más meridionales, como la ribereña de La Barca o del Narcea, harían lo propio pero desde más al sur. Si nos atenemos a los relatos de los caminantes jacobitas de antaño nos daremos cuenta que seguían los caminos más 'al azar' más que nosotros, según lo que iban encontrándose a su paso (o no encontrándose), sin prefijar una ruta fija e inamovible pensando en caminos 'oficiales' que por entonces no existían


Los peregrinos se moverían más pensando en los centros asistenciales a ellos dedicados que jalonaban los itinerarios; por ello, la fundación de un nuevo hospital de acogida en las nacientes pueblas del medievo podían hacer cambiar el rumbo a muchos de ellos buscando allí su refugio, lo que conllevaría a la aparición de nuevos trayectos camineros


A su vez, los arrieros, pastores, ganaderos y otros viajeros, como los emigrantes estacionales a la siega a castilla o los artesanos ambulantes, caldereros, zapateros, tejeros, cesteros, etc.etc.etc. irían más a las ventas. Los que llevaban ganado, incluyendo a los arrieros con sus recuas de mulas, gustaban de las ventas con sus cuadras y caballerías, además de sus campos circundantes donde podían dejar a sus rebaños, como pasaría en la Casa Peláez de Santolaya


Muchos de estos caminos eran intransitables para carros, al menos en buena parte de sus tramos, lo que hacía que las recuas de los arrieros fueran los grandes elementos de transporte de la antigüedad. Eran caminos 'de herradura', es decir, de caballerías. Solamente avanzado el siglo XVIII empezó a acometerse una serie de mejoras amparadas institucionalmente que llegaron a permitir el paso de carruajes y a establecer las primeras líneas regulares de viajeros en diligencia. En muchos casos se decidió para ello mejor estudiar nuevos trazados y se proyectaron las primeras 'carreteras' (camino de carros, textualmente)


Las carreteras, en gran parte, abandonaron casi todos los trazados de los viejos caminos reales, haciendo de ellos vías pecuarias y de comunicación local. No pocos desaparecieron, o al menos buena parte de sus tramos, otros se transformarían en carreteras locales con la mecanización del campo primero y, después, con la generalización del uso del automóvil después y la necesidad de comunicar efectivamente todos los núcleos poblados, por pequeños e ínfimos que estos fueran


Pero de la misma manera que muchos caminos reales desaparecieron o se transformaron en carreteras (y en pistas forestales incluso) otros se mantuvieron relativamente bien en grandes trechos, como puede ser este que, aunque haya perdido casi todo su empedrado antiguo (empleándose para murias, casas, cuadras, etc.) y se haya ensanchado y reformado para permitir el acceso de vehículos de servicio a las fincas, ha llegado hasta nosotros relativamente bien


Y luego, tenemos los caminos de la montaña; parece que en tiempos muy lejanos, o en ciertos periodos de la historia, sus cimas, menos pobladas de vegetación que los selváticos valles y campos circundantes fueron, sobre todo aquellas más alargadas y amesetadas, grandes cresterías camineras y, en buena parte, siguen siéndolo. Ello y la extensión de la agricultura y, en este caso y sobre todo la ganadería, harían de estos cordales como La Sierra Busmayor, Grullomayor o de Tineo, vías de comunicación en sí mismas, de paso y, de frontera de pastos y demás aprovechamientos comunales. Testimonio de ello son los usos regulados por parte de las comunidades humanas y, sobre todo, los campos de túmulos en los que aquellos antecesores enterraban a sus difuntos. Joseph Millariega, en su segundo volumen dedicado a El Pedregal, nos habla de ellos en el capítulo titulado Los ancestros del Neolítico y pueblos posteriores:
"Tenemos que imaginarnos que todos nuestros ancestros enterrados en esta zona de la Sierra de Tineo que se describe a continuación (en las inmediaciones de la Pena La Liebre) vivieron en las laderas en la que hoy se asientan los pueblos de El Pedregal y La Millariega. Y que esos mismos (u otros clanes) habrían ocupado también lo que hoy es El Crucero, Santa Eulalia, La Pereda y La Espina... Y que pastorearon por los altos y por la gran vega que se extiende en la falda y zonas conexas de El Pedregal. Enterraban a sus muertos en las partes más elevadas del poblado y la necrópolis servía también para marcar y delimitar esa parte de su territorio. Se trató de inhumaciones colectivas de cadáveres (o de sus cenizas en ocasiones), de las que nada queda, debido a la acidez de esta tierra norteña que consume todo lo que cae en sus fauces, por lo que cualquier fosilización y deseo de obtener ADN es una entelequia. 

Las dataciones que sitúan estos enterramientos (en general) hacia el ± 3.500 a.C. se deben a las cerámicas, abalorios o puntas de flecha del ajuar mortuorio que se libraron de los expolios. Llegados a un número de inhumaciones (no sabemos con cuantos enterramientos cerraban la cámara con la laja cobertera) conformaban con tierra y piedra lo que vemos exteriormente: el montículo. Debajo quedaba el pequeño mausoleo de ortostatos laterales, colocándose por último el de cierre, que es el que siempre primero se usurpaba para utilizarlo con diversos fines constructivos o agropecuarios (en algunos casos, simplemente como souvenir) y, en otros casos, para que el camino hacia la cámara mortuoria quedara expedito a los ayalgueros, que profanaron todos los túmulos hasta la segunda mitad del siglo XX. (...)

La necrópolis tumular de la Sierra de Tineo (La presente descripción ha tomado como punto de partida la ficha 73 de la Carta Arqueológica de Tineo,mdepositada en el Servicio de Patrimonio Cultural de Asturias, consultada en septiembre de 2024) se extiende a lo largo de la zona de cumbres de dicha sierra entre el collado de Brañugues (o Brañugas) y Las Orales (Las Aurales) [Ad litteram de la carta arqueológica]. 

En distintas publicaciones se recogen referencias parciales a la misma (González, 1973, 29 y 1975,37; Jordá et al, 1972-73, 135) no realizándose un estudio arqueológico global de la sierra hasta 1989, cuando el equipo de Estudio de Arqueología y Restauración elabora el Inventario Arqueológico de Tineo y cataloga la necrópolis tumular de la Sierra de Tineo, recogiendo en el mismo [en un principio] 8 estructuras tumulares.

La prospección arqueológica realizada por el equipo de MSArqueo en 1999 para la elaboración del informe preliminar de impacto sobre el patrimonio histórico originado por la instalación de un parque eólico en esta sierra permitió el reconocimiento del estado de los túmulos catalogados en 1989 y la identificación de [otras] 5 estructuras tumulares hasta el momento no incluidas en la ficha de la catalogación de la necrópolis, más otro pequeño abombamiento del terreno de dudosa naturaleza arqueológica que, tras la reciente revisión, se ha descartado como evidencia de estudio. (...) 

De todas formas, ninguna de las 13 tumbas colectivas ha sido excavada por la arqueología privada o del Servicio de Patrimonio de Asturias, que sería lo que permitiría llevar a cabo una datación con Carbono 14 de algún resto cerámico o de otro tipo que se encuentre en su interior. Lo que sabemos sobre ellas nos viene dado por las numerosas estratigrafías llevadas a cabo en la provincia, así como en las necrópolis de Penausén (La Bouga) y la Campa de San Juan, cerca de Las Gallinas, todo en el concejo de Salas. Así como del estudio de una joya del megalitismo en el municipio de Tineo: el dolmen de Merillés..."

Estamos pues, en zonas de paso natural entre el este y el oeste y el norte y el sur desde la más remota noche de los tiempos, sobre las que los romanos trazaron sus calzadas para controlar, sobre todo, las minas de oro. Abandonada esa actividad siguieron empleándose hasta que la fundación de nuevas poblaciones en la Edad Media variaron sustancialmente algunos trazados principales


Básicamente, estos caminos fueron los secularmente empleados hasta la apertura de las carreteras, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, desde los mismos albores de la humanidad. Ahora recuperados gracias a que se mantuvieron como vías pecuarias y, sobre ellos, se hizo el trazado oficial del Camino Primitivo, nombre nacido en la década de 1990, para el que se había antes empleado la denominación Camino Astur-Galaico del Interior, actualmente mucho menos empleada, si bien es la denominación de la asociación de amigos de este camino con sede en Tineo, una de las pioneras del asociacionismo jacobeo en Asturias


Se dice fue el erudito gallego Ricardo Polín quien propuso esta denominación, Camino Primitivo, en una asamblea celebrada en la villa caminera gallega de Castroverde en 1992. De esta manera se reconocía el haber sido la primera ruta jacobita según la tradición por la que Alfonso II El Casto habría ido a Compostela a verificar el hallazgo del que se tiene por sepulcro de Santiago en el monte Libredón 


Si bien no se conoce qué ruta concreta habría empleado, y ni siquiera la veracidad absoluta de dicho viaje (las crónicas que informan de él son muy posteriores), lo lógico es que en aquellas primeras peregrinaciones entre la por entonces naciente capital asturiana y la necrópolis de Libredón (donde habría existido la mansio romana de Aseconia) es muy fácil hubieran seguido estas rutas interiores y primitivas, al ser las más cortas y tener de fundamento la importante vía Lucus Asturum-Lucus Augusti de los romanos, la llamada autopista del oro, cuyo trazado exacto también está abierto a discusión pues diversos autores le dan un itinerario más cercano a la costa en este tramo


Atendamos a la flecha que confirma que seguimos por la senda correcta. Aquí hay una pequeña bajada al Regueiru'l Milagru, que nace en la peña de este nombre, La Pena'l Milagru, en lo alto de La Sierra Busmayor


Podemos hallar aquí el regueiru seco o escaso de caudal, pero prácticamente siempre y en cualquier estación hay una corriente de agua


Toda esta zona es conocida como El Carbayu, por lo que este tramo caminero se conoce como El Camín del Carbayu, y aquí a la derecha, tan tapado por la vegetación que es posible que ni lo veamos, está El Molín del Carbayu, que antaño molía con el agua canalizada y embalsada de este arroyo


Al pie del molino, unos grandes bloques de piedra ofrecen un buen vado, sobre todo cuando baja mucha agua con las lluvias o el suelo está muy enfangado




Las paredes están casi totalmente cubiertas de hiedra, por lo que quedan absolutamente 'camufladas'. Aquí reconocemos una ventana y, debajo y anegado y tapado por tierra, el güeyu u ojo del molino, por donde volvía al regato el agua que había sido embalsada tras haber hecho girar y moverse a toda su maquinaria


Siguiendo un esquema constructivo habitual, las paredes son de piedra de mampostería y las esquinas de piedra de sillería


La última vez que pasamos por aquí se había colocado este cartel informándonos de la existencia de este molino y de la antigua cultura del pan, la cultura cerealística que había pervivido hasta la especialización del campo asturiano en pastos ganaderos para suministro de carne y lácteos a las crecientes ciudades, un proceso que se habría iniciado empezando el siglo XX y que se extendió totalmente al finalizar la posguerra


En total umbría, un vecino nos muestra dónde había estado la entrada, pero ni entrar se podía ya


Pasemos sobre las piedras o mojándonos un poco las botas, cruzamos aquí El Regueiru'l Milagru, un nombre que sin duda ha de tener algún tipo de explicación en algún suceso extraordinario o lugar de culto, pero del que no hemos encontrado de momento explicación histórica ni etimológica, ¿cristianización de las necrópolis megalíticas de La Sierra, como era habitual?



A diferencia de otros arroyos, este no pasa debajo del Camino sino sobre él, lo vemos surgir de la vegetación y ya es más difícil que nos pase desapercibido, a no ser que sea algún día que baje extraordinariamente seco


El Regueiru'l Milagru vuelve a sumirse entre la vegetación del boscaje y nosotros empezamos a subir suavemente


En el boscaje también nos 'sumimos' nosotros, adentrándonos en la espesura...


La cuesta es moderada y es un alivio hacerla a la buena sombra, si bien cierto es que todo esfuerzo causa mella siempre en el peregrino con muchos kilómetros ya a sus espaldas...


Afloramientos rocosos, algunos tan pisados y pulidos que pueden ser resbalosos si están mojados de la lluvia, sobre todo si crían musgo. Seguimos subiendo poco a poco bajo la enramada...


Aquí en la vereda hay formado un surco por el que bajan las aguas sobrantes de las lluvias...


Atentos a esta bifurcación: iremos por la izquierda, por el camino más pisado, ancho y trillado. Unos metros más allá está el mojón orientativo que nos lo indica


Y es que aquí también hay otra bifurcación, en la que continuamos de frente y todo recto ahora


Recto y en llano, pues se acaba la cuesta al llegar al monolito jacobita


A nuestra izquierda, hay una pronunciada pendiente de gran verticalidad, como un precipicio, pero el denso bosque disimula esa sensación de despeñadero



Si bien las veredas se desbrozan periódicamente la naturaleza siempre surge con fuerza y el sotobosque cubre el suelo de estas arboledas, el monte bajo, el rozu del que antes hablábamos


Tras unos metros plenamente en llano, percibimos que el Camino tiende a bajar ahora ligeramente y poco a poco...


Los helechos parecen querer elevarse al tamaño de una persona. Un castañar se extiende a nuestra derecha


Sol... y sombra conforman una continuidad con sus tramos 'intermitentes', intercalados unos seguidamente a otros en este recorrido


Mágicas 'luminosas penumbras' en esta parte del trayecto en la que el verde parece crear un filtro verde tamizando la luz del sol, algunos de cuyos rayos llegan al Camino


Seguimos bajando cuando llegamos al lado de las ruinas de una cabaña, Cá Xico. Hemos llegado al lugar de Los Rozos, siendo aquí conocido este tramo como El Camín de los Rozos


Un poco más adelante a nuestra derecha, vemos la cancela o canciel.la de entrada a una finca


Desde aquí se ve una pradería y tendremos también otras referencias visuales y geográficas importantes


La cabana de Los Rozos, topónimo que hace referencia a los seculares aprovechamientos de estos terrenos, donde ahora hay buenas praderías. Consultamos la Toponimia asturiana... de García Arias:
"Un terreno poblado de maleza y convertido en finca aprovechable se designa en asturiano, entre otras, con la expresión roza, palabra que pertenece a una amplia familia de gran vitalidad en nuestra lengua, como rozar ‘cortar la maleza de los setos, de las fincas’, rozu o rozadura ‘maleza rozada’, rozón ‘guadaña corta y fuerte empleada para rozar’, etc. 
Desde muy antiguo se documenta en los cartularios la palabra roza que, al igual que hoy, designaba un terreno que se limpia para el cultivo y se sigue llamando del mismo modo aún después de cul tivado (77 p. 332, 340). Así se explican la serie de topónimos que algunos entienden, creo que erradamente, desde el lat. *RODIARE (...). A nuestro modo de ver parece más acertado explicar ast. rozar desde el lat. *RUPTIARE, formado desde RUPTUS, A, UM, participio de rumpere ‘romper’. Todavía el verbo romper o arromper en la actualidad mantiene la acepción de ‘roturar un terreno por primera vez’..."

Y, cada vez más cerca, San Roque con sus carbayeras y campo de romerías, pues allí se encuentra la capilla de la advocación que le da nombre, se dice que fundada por los monjes del convento de San Francisco, junto al que también pasará el Camino, cuando este discurra por el barrio alto, Picos de Vil.la (El Pico, Pico la Villa o Cimadevilla), el más antiguo de la villa, tras bajar por el Paseo de los Frailes, así llamado por los franciscanos precisamente


Más cerca, Cá Gato o Casa Gato, en la aldea de Zarracín, cercana al paso del Camino y, a la vez, a Santolaya, cabeza de la parroquia vecina, donde estaba Casa Peláez con su venta, cuyo edificio de conserva, aunque relativamente alejado del Camino de Santiago


Seguimos en suave bajada entre el arbolado de Los Rozos en dirección a la cabaña


Prados de Los Rozos, en cuesta a nuestra derecha. Desde aquí el bosque nos oculta ahora la cima de La Sierra Busmayor, también llamada La Sierra d'Arriba


El Camino es "ancho y viejo, a veces labrado en la propia roca, convertido ahora en paisaje de ganados y tractores para el laboreo de las fincas que lo rodean", explica Rafael Lorenzo en su libro de las rutas jacobitas tinetenses


"Se desciende por camino amplio hasta llegar a "Casa Xico", después de pasar al lado de la cabana "Los Rozos", continúa, "luego por sendero llano al que salpican charcos y riachuelos...", es la descripción general de este camino desde La Espina hasta San Roque...


Enlazamos aquí con otro camino mientras seguimos bajando y pasando al lado de la cabana de Los Rozos, una de las que jalonan este recorrido


Fijémonos en el nombre del lugar en la cancela de la cabana


Proseguimos pues cuesta abajo con Los Chanos de la Curiscada frente a nosotros y acercándonos a la carretera, aunque no saldremos a ella, sino que el Camino retomará el trayecto de La Sierra, ladera arriba, un poco más abajo


Los postes y alambradas, dispuestos para evitar que el ganado salga al Camino, revelan los usos de estas fincas


En cada entrada a cada finca tenemos un mirador sobre el entorno y el paisaje, como aquí, hacia el sur


Los Chanos de El Pedregal, La Pontiga o Las Pontigas y Los Chanos de la Curiscada, con El Rozón, La Granxa, La Braña la Espina, El Buenos Aires, L'Aural, El Camín de la Canteirona y tantos otros lugares de esta llanura y serranía


La parte más oriental de La Sierra la Curiscada da paso a La Sierra Ondinas y a La Sierra Idarga. En la distancia seguimos contemplando las sierras que dan paso al alto Narcea y al valle de su afluente el Pigüeña, conformando pasos naturales, por valles y cumbreras, hacia los puertos de la Cordillera: La Mesa y Somiedo principalmente


La tan reconocible silueta de La Sierra Bixega, con su parque eólico, va quedando atrás, pero seguirá siendo una referencia visual muy visible hasta bien pasada la villa de Tineo/Tinéu


Separado del resto de la sierra por El Colláu las Bobias, El Picu Gaméu, conforma su extremo norte. Más cerca asoman un poco Las Penas de L'Aural, con El Campo L'Aural y El Chano las Penas, cuya crestería cimera se divisa detrás de la ladera descendente de La Curiscada


También llegaremos a divisar, desde muy lejos, La Sierra'l Courío, otra de las atalayas puerta del suroccidente asturiano


La Sierra Ondinas y los caminos hacia Idarga, Modreiros y El Rañadoriu, por ahí está La Llerona, de la que cuenta Joseph Millariega en su libro:
"... la meseta que corona La Llerona que discurre frente a Modreiros (dando vista a Idarga) que se extiende hasta La Molina, conocida como el Alto del Pan de la Vara es un importante enclave del Neolítico (una necrópolis), donde dejaron huella los hombres y mujeres que vivieron en la zona hace unos 5.000 años"

Más allá de La Sierra Idarga el Alto Calabazos (753 m) se divisa bien en lontananza, sito en La Sierra Carrales. Toda esta llanura y suaves lomas de La Curiscada a La Espina conservan restos de la antigua minería del oro, de los que hablamos abundantemente en las entradas correspondientes a los tramos anteriores y que retomamos de nuevo con Joseph Millariega:
"En dirección al pueblo de El Rañadoiro tres canales en altura evitan el río colindante conocido como Lleiroso, de camino al pueblo de Rañadoiro, para dar la vuelta y conducir el agua a las explotaciones mineras romanas de los siglos I y II (ubicadas en la zona de La Artosa, Ablaneda), ya en el concejo de Salas. Las tres conducciones surcan la ladera del conjunto rocoso de La Llerona, frente a Modreiros en tres niveles.

El canal central es el más visible, existiendo otro que ya casi ha desaparecido por encima de éste y un tercero por abajo, más cercano al río. '...Hay una escasa diferencia de cota (Fanjul Peraza, A.; Menéndez Bueyes, L.R.: 2007) entre el origen (Las Muelles de La Molina) de los tres canales (650 metros al inicio y 600 en las laderas de La Llerona), de lo que bien se podría concluir que la finalidad de las canalizaciones no era proporcionar una potencia de agua en el recorrido, sino que más bien su ordenado desplazamiento. La longitud de los tramos observables es de unos dos kilómetros, con un ancho aproximado de 2 metros, con la particularidad de que se aprecian por primera vez unos muros de contención (de entre 50 centímetros y un metro), que habrían servido para intentar reducir las excavaciones en la roca. 

Durante la prospección que llevó a cabo la empresa que explotó los yacimientos de Carlés, se encontró en un tramo de uno de estos conductos romanos una secuencia de cinco niveles: desde una leve capa de humus hasta un lecho de piedras de pequeño tamaño sobre la roca base, cubierto hasta por dos capas de arcilla. Un cauce por supuesto artificial, al objeto de hacer circular por el mismo el agua traída desde Las Muelles. 

La laguna de La Molina está en una zona pantanosa, con base de arcillas de gran calidad. Fue el punto de origen de la energía hidráulica utilizada en el sistema de explotación minera. Actualmente es una zona pantanosa, con una escasa potencia acuífera, de unos 400 metros de largo por otros tantos de ancho, que es el punto de arranque de arroyos, siguiendo en parte los antiguos canales mineros. El pantano viene a formar una gran cubeta natural y converge a modo de embudo en un punto conocido como el morón o dique definitivo. De los primigenios intereses mineros pasó a tener otros relacionados con actividades de molienda, de ahí el toponímico local La Molina..."

Todas las serranías antes citadas también muestran las cicatrices de la minería del oro romana, actividad extractiva que ha vuelto en la mina El Valle en Bueinás, al pie de La Sierra Bixega, concejo de Miranda (Belmonte), que inició su explotación a cielo abierto en 1997 con la empresa OroValle, siendo el único lugar de España donde existe minería aurífera en la actualidad (además de plata y cobre). Leemos en Belmonteturismo:
"La explotación se asienta en el llamado Cinturón de Oro del Río Narcea, en una zona de histórica tradición minera aurífera en la que se ha constatado que los astures ya extraían este metal precioso hacia el año 800 año a.C., actividad que tuvo continuidad con el Imperio Romano".

Del paisaje 'extrospectivo', que nos ofrece un amplio campo visual, pasamos al 'introspectivo', en el que solo vemos lo que tenemos delante, en un instante cuando retomamos nuestros andares sendero abajo entre las fincas de Los Rozos


En este lugar estaríamos a unos cuatro kilómetros de San Roque, poco más o menos, y a unos cinco del monasterio tinetense de San Francisco, en cuyas inmediaciones se hallaba el Hospital Mater Christi que acogía a los romeros. Es fácil pues que, aquellos peregrinos de antaño, gustasen de ver las referencias geográficas que anuncian esta proximidad. Si bien también hay que decir que no pocos empleaban este camino como itinerario de regreso a casa, por lo que, en vez de ir a él, vendrían de él


Uno de ellos sería Christoph Gunzinger, prelado austriaco de Neustadt, quien en 1654 cruzó los Alpes y en Génova se embarcó a Alicante, desde donde emprendió camino por tierra hacia Caravaca y Madrid, desde donde enlaza con el ahora denominado oficialmente Camino Francés (craso error antihistórico y anticientífico pues así eran llamados TODOS los caminos procedentes de allende los Pirineos) en Astorga, subiendo a Foncebadón y O Cebreiro. Llegaría a Santiago coincidiendo con las fiestas del apóstol y continuará a Fisterra y Muxía. Regresaría por Betanzos y pasaría a Asturias por Ribadeo; en algún momento deja la costa y se adentra por las rutas del interior, pues aparece en Peñaflor, justo antes de la capital asturiana, de donde destaca en su relato la descripción de un baile asturiano, la Danza Prima...
“No lejos de allí, fuera de la ciudad, al otro lado de un puente hay una preciosa iglesia en la que un domingo los hombres y mujeres solteros, formando un círculo de dos partes, dándose unos las manos a otros y cantando maravillosamente, dan vueltas durante largo rato.”

Efectivamente, los peregrinos de antaño, de la misma manera que iban andando a Santiago regresaban de igual manera a casa, pues no había autobuses, ni trenes ni aviones. Cuando la mayor afluencia de romeros se consolidó por los ramales de la meseta con sus grandes llanuras, fundándose grandes poblaciones que llegaron a ser capitales de los reinos cristianos del norte, no pocos tomaban los Caminos del Salvador o de San Salvador hacia la Sancta Ovetensis, para venera algunas de las principales reliquias de la cristiandad, de Cristo, la Virgen María, apóstoles y santos


Los caminos a San Salvador podrían ser a través de la costa o del interior y, desde la meseta, principalmente desde León por el valle del Bernesga, pero como indicamos también había quien tras llegar a Santiago hacía caso al dicho "quien va a Santiago y no al Salvador visita al criado y olvida al señor" y pasaba de Galicia a Asturias para regresar a casa, como es el caso de Gunzinger, quien dejó por escrito su testimonio


Como también podemos comprobar, los peregrinos de antaño tampoco se ceñían a los trazados que hoy consideramos oficiales, sino que acometían un periplo por la red caminera general existente (de gran antigüedad y anterior a las carreteras), según sus posibilidades, conocimientos e improvisando según sus circunstancias y de lo que se iban encontrando a cada paso


De esta manera, podríamos decir que Gunzinger habría hecho, para llegar a Santiago y de allí a la Sancta Ovetensis, además de antiguas rutas alpinas hacia los puertos italianos, al llegar a la Península lo que ahora denominaríamos Camino del Levante o del Sudeste, Camino de Madrid, Camino Francés, Camino Inglés (a Betazos), Camiño do Mar (de Betanzos a Ribadeo), un tramo del Camino Norte y otro del Camino Primitivo...


Pero hay más, pues desde la capital asturiana fue a Covadonga, por lo que habría hecho un trayecto aproximado al actualmente denominado Camino de los Santuarios. Y luego uno de los caminos Lebaniegos, pues atravesó los Picos de Europa en dirección a Santo Toribio de Liébana. Regresaría al Camino Francés en Burgos. No vuelve a su patria por mar sino por tierra, pasa los Pirineos y yendo a Toulouse haría lo que ahora se entiende como Vía Tolosana, luego por  "Lyon, alcanza Ginebra y logra superar, en un duro invierno, Ausburgo, Munich, Bad Ischl y Mariazell. Llega felizmente a Wiener Neustadt el 24 de enero de 1655", explica la Xacopedia


Llegados a este punto, enlazamos con otro camino, El Camín de Valdelagua o Camín de Las Barreras, en el que iremos a la derecha


A partir de aquí nos separaremos de la proximidad a la carretera paso a paso. Observemos bien el mojón, que puede aquí 'camuflarse' con la umbría del arbolado y matorral, o medio quedar tapado cuando crece la hierba de la orilla del Camino



El suelo sigue siendo mayormente de tierra y parece que quiere ganar altura poco a poco. El Campo San Roque se ve cerquísima, pero cierto es que el trazado señalizado va a hacer varias vueltas y revueltas según se dirige hacia él, como 'retrasando' nuestra llegada


Estamos en las inmediaciones de Las Fornas, un topónimo que, en principio, tendría que ver con alguna construcción tipo 'calero', calieru, caleiru o caleru para cocer piedra caliza y extraer cal, muy abundantes antaño pues la cal se empleaba como abono, además de para encalar paredes y otros usos


Por aquí se extiende el prado de La Quinta, ya en la divisoria de El Pedregal con Santolaya, cerca también de Las Barrosas y Mingulaveiga


En primer término y en la carretera, mirando al polígono, está el bar y restaurante-parrilla La Nueva Dorada, antes 'La Dorada' a secas y, de frente y al otro lado de la AS-216, Cá Vitorino, ambas en términos de la parroquia de El Pedregal pero prácticamente en la frontera con la de Santolaya


Y a partir de La Pontiga o Las Pontigas se extiende, al otro lado de la carretera, este creciente polígono, que casi llega ya al aeródromo. Antes de él, las empresas e industrias existentes se encontraban sobre todo en el casco urbano de la villa, según leemos en El Pedregal: historias, vidas y recuerdos de Joseph Millariega:
"Como razón del asentamiento deslocalizado se encuentra el hecho de que, en el año 2018, de la población de Tineo, unos 4.200 habitantes, se dedicaban al pequeño y mediano comercio, así como pequeñas industrias asentadas en la trama local. El sector agrario (aunque en recesión) es el que mayor peso tiene, con un 70%, lo que deriva en industrias de transformación, como pueden ser las industrias alimentarias y terciarias. Toda esta industria se realizaba en la trama urbana local de la villa de Tineo, lo que venía reduciendo su ámbito de expansión y crecimiento, suponiendo un incumplimiento de normas ambientales, a tenor de la legislación europea. Todo ello genera la necesidad de disponer de un suelo industrial autónomo que mejore el proceso productivo tradicional. Como solución se halló la zona de la Sierra de La Curiscada (que ya había albergado al antiguo matadero) un terreno adecuado, cerca de El Crucero y a 5 km de Tineo, con destino en un principio para la pequeña empresa (500 m2) como para la mediana (2000 m2).

En el Directorio actual figuran un total de 89 empresas de diferentes sectores como son la alimentación, la automoción, la construcción, maquinaria agrícola y forestal, suministros ganaderos.... Situado en la carretera regional AS-216, en una de las principales vías de entrada a la Villa de Tineo, el Polígono Industrial de La Curiscada ocupa una extensión total de más de 350.000 m2 de los que 82.000 se destinan a suelo industrial distribuido en parcelas de diferentes tamaños con el fin de amoldarse a las necesidades de las empresas y sus actividades comerciales. En constante crecimiento, esta zona industrial se ha ido modernizando a lo largo de su historia, siendo objeto de diferentes mejoras"

Una foto del polígono al caer la tarde de un día soleado, en la que se perfilan bien Penamanteiga a la izquierda, llamada así por los pastos de los que su hierba dicen que da al ganado la facultad de producir leche manteigosa o mantecosa y, a su derecha, El Monte las Palancas, cuya raíz toponímica es la palabra prerromana pal, 'roca o montaña rocosa' y El Monte Dagüeño. Si nos fijamos reconoceremos, nevadas y casi tapadas por las nubes, las sierras del Alto Narcea, con El Cuetu Arbas (2.002 m) como cota cimera, dominando puertos como Leitariegos o L.leitariegos, y Cerredo o Zarréu, comunicación con el valle de Laciana o L.laciana, Degaña, Ibias y Ancares


Paso a paso el Camino vuelve a subir en moderado ascenso. Desde nuestra aproximación a la AS-216 y Los Chanos la senda jacobita se aparta de ella aquí, en Las Fornas


El Camino sigue siendo en todo momento bastante ancho y siempre de tierra y piedra y entre bosquetes y prados


Y aquí vivimos en todo su significado el término 'peregrino', del latín per agra, 'por el campo', siguiendo rutas ancestrales que fueron modificando su trazado principal a tenor de la fundación de nuevas poblaciones, monasterios, ventas, posadas y, para pobres, enfermos y romeros, hospitales de acogida


Campos de prados y árboles, cuando estos formando matas y cuando bosques, sobre todo a partir de cierta altura, bajo Las Rozadas y el Alto Parafita, todo ello en La Sierra Busmayor


Llega ahora un tramo llano y recto a la sombra de más árboles. Estamos en un itinerario andariego para disfrutarlo plenamente


A la izquierda seguimos contemplando La Curiscada, polígono y sierra, por la zona de Los Pozones, El Raneiro, L'Uyicón y La Campallonga, cerca de La Cueva'l Rebol.lu


A nuestra derecha, los eólicos del Alto Parafita (1.008 m) que asoman sobre los árboles de La Sierra; entre ellos sube desde la villa la carretera AS-359, que comunica con La Casa'l Puerto y las brañas vaqueiras de la zona de Bustel.lán en la vecina parroquia de Vil.latresmil. Leemos en asturnatura.com:
"Braña vaqueira de verano o mixta (estantes y trashumantes) del concejo de Tineo, pasado el alto de la Casa del Puerto. Sus brañas de invierno parece que eran Monterizo, Brañaescardén y Businán, aunque algo he leído también de algún pueblo de Cangas del Narcea. Otros autores citan también los lugares de Relloso, Barreiro, Adrado, Llaneces y Pena Candanedo. En la cercana zona de Los Chanones hay una estación rupestre, con cazoletas, canales y un cruciforme. Todos esos cordales son abundantes en túmulos....

En este mapa de la sección de montaña del Real Grupo Cultura Covadonga podemos ver, trazado en rojo, el camino que recorre toda esta sierra, paralelo al Camín Real por el que vamos pero montaña arriba. Actualmente es todo él una pista de servicio a los eólicos y a las fincas pero su itinerario debe ser antiquísimo, de los tiempos del megalitismo


Árboles, arbustos y plantas forman cada cierto tiempo unos hermosos túneles vegetales en este trayecto por Las Fornas


El Camino sigue siendo muy llano y siempre de tierra y piedra. Este recorrido desde La Espina es de los que menos asfalto u hormigón tienen, únicamente al atravesar las poblaciones


Ya en verano el trayecto se va cubriendo de hojas caídas que, al llegar el otoño, forman una mullida alfombra de hojarasca que, al pudrirse, forman barrizales con las lluvias, secando luego y añadiéndose a la tierra del suelo...


Salimos un momento al sol, en un espacio no tan tupido de vegetación...


Y nuevamente nos adentramos en este maravilloso túnele vegetal. Muchos caminos antiguos gustaban de plantarse de árboles para dar buena sombra a los sufridos caminantes. Además, sus frutos caídos al suelo de vías públicas tal que esta, eran también de uso público, mitigando hambrunas. Recordemos que hasta el potaje era de castañas y que, en tiempos de escasez, se hacía pan con ellas, con avellanas y con bellotas...


El paso continuo de peregrinos se hace bien patente reparando en lo muy pisado que está el suelo. Si bien desde la gran afluencia de gentes con el Xacobeo'93 marcó la recuperación de este y otros muchos trazados jacobitas, el gran despegue caminero se consolidó a lo largo de la primera década del siglo XXI, consolidándose en la segunda y aumentando aún más en la tercera


De nuevo en ligera cuesta, pasamos al lado de esta nave de ganado, desde la que también se contempla una hermosa vista


El paisaje durante una mañana de verano, aproximándose el medio día, con los prados agostados y llenos de grandes rollos de hierba empacada que han sustituido a las antiguas varas de yerba, facinas y balagares que fueron una característica fundamental del paisaje rural asturiano en la época de la siga


En lontananza y en contraluz, Penamanteiga y sus sierras aledañas intentan desprenderse del manto blanco de las nieblas. Suelen conseguirlo casi siempre, pero a veces, a la tarde, vuelven a cubrirse...


Actividad en los campos, con palas y tractores trasportando los fardos, una estampa común en los meses de mayor afluencia de peregrinos


Hacia 1980 los vecinos de estos pueblos realizaron una curiosa protesta, plantando berzas y humeiros (olmos) en la carretera para llamar la atención sobre su mal estado. Así se lo recuerda Ernesto Pertierra Fernández, Tino Cuña, a Joseph Millariega en su libro:
"¿Qué por qué se nos ocurrió eso? Yo oyera por la radio que en Galicia plantaran berzas en los baches de una carretera que taba muy mala. Y aquí teníamos la carretera mal tamién, casi con socavones... Y no se les ocurrió otra cosa a los de Obras Públicas que echarle grava por encima, una especie de zahorra, de la cual la mitad era tierra. El caso es que llovéu y todo aquello que esparcieron encima del firme ablandou y se formaron cuevas por tola calzada. Y casi todos tuvimos de acuerdo por aquí en que había que fer algo que llamara l'atención, porque no nos fían caso ninguno... Entonces dio la casualidad de que Lucita, una vecina mía, tenía un güerto con berzas y que iba a cortalas. ¡No las cortes!, díxei you... ¡No las cortes, que las necesitamos nos! Así que las arrancamos y un día fuimos Pepe Sabino y yo a llevalas a Los Llanos, dejándolas escondidas pa ir pola noche a plantalas. Había gente de El Pedregal, Santa Olaya, La Miriega y La Preda. (...)

Manolo, al correr delante los guardias, pegóu contra unas alambradas, ya que era pola noche, ya llegóu a casa todo averiau... Porque cuando tábamos terminando de plantar las berzas llegaron los guardias desde Tineo y prendieron las luces giratorias de los coches frente a nosotros y salimos cada uno por donde pudimos. Pusimos tamién unas vallas de Obras Públicas con un letrero que decía: ‘Respeten la hortaliza’. Y tando allí pasou un cabrón del Pedregal, que taba contra la carretera tamién envenenau, pero foi pa Tineo y díjolo a la Guardia Civil..."

Tras ser desbaratada la Guardia Civil la operación (imprescindible consultar el libro quien desee profundizar en esta historia de lucha vecinal), fue cuando se pasó de las berzas a los árboles...
"Fue cuando acordamos plantar los humeiros en la carretera. Lo otro vino después... Eran humeiros grandes, tendrían 4 o 5 metros (...). Pa sujetalos llevamos unas tablas que tenía yo de revestir la fachada de la casa y las pusimos de soportes alrededor. Aunque luego con aquellas tablas pasé yo miedo, porque eran muy conocidas (...) Dejamos libre la mitad de la carretera... Cuando tábamos plantándolos y pasaba un coche, ¡apartábamonos y hala! (...) A nos no nos decían nada... Pasaban y ¡hala! Ya..., luego, foi cuando Luis de Allande preparóu lo que llamaban ‘el artefacto’... 

Después de plantar los umeirus quedámonos por allí agazapáus pola vera, ya llega un coche ya paróu allí... Después diou la vuelta ya foi a avisar a los municipales a Tineo. Vinieron y al no ver a nadie dieron la vuelta pa Tineo otra vez... ¡Ya era igual que fueran avisados que no! ¡Luego no venía allí ni Dios!

Bueno..., entós marchamos pa casa... Al día siguiente yo tenía que sacar orín con la cuba pa Los Portillos de Casa Calvín, ya cuando llego con el primer viaje vi allí la de Dios de gente: Obras Públicas, la Guardia Civil... ¡Había allí la Casa Santa! Yo tenía miedo que aquella gente viera las tablas mías, porque los humeiros cortáramoslos nel prau de Manolín de Fausto. Entós yo pensé: lo primero van a venir a pol dueñu del prau ¡yal dueñu del prau conoz las tablas! (...)

Empecé a retirar tablas enseguida. Lo primero, dejé el tractor atravesau (...) ¡Sí, atravesau nu camín pa que nun pudieran entrar! Y después acabau de quital tractor llegou la Guardia Civil a por el dueñu del prau, un costerón que había ahí cerca de Casa de Fausto, que fuera donde se cortaran los dichosos humeiros... ¡Mira tú si acertéi o non a quitar las tablas de allí!

Igual eran ocho o diez humeiros y los llevamos pa Los Llanos al hombro entre dos... Taba tamién Lías del Meleiro... ¡La de Dios había allí aquel día! Ya luego Luis de Allande en unos tubos con sacos de papel feixo un envoltorio, como que eran cartuchos de dinamita, ya metéulu na vera, entre los árboles. ¡Vinieron artificieros de Gijón a desactivar! (...)

¡La bomba! Y toda la mañana Radio Nacional diciendo que en Tineo hubiera un, un... ¡Que hubiera un sabotaje o nun séi quéi...! Ya luego a los guardias de Tineu corriéronis la galga nel Crucero: ¡mira que venir artificieros de Gijón a desactivar cartuchos llenos de tierra! (...) Nadie se atrevía a quitar el cordón y aquellos ‘cartuchus’ de los humeiros: ¡taban ataus a un humeiro! Ya entós dijo el chófer del camión de Obras Públicas: ‘¡Quitáivus de ahí: nun valís pa nada entre todos! Garrou el camión ya embistióulus de culo ya tiróulos todos. ¡Ya allí nun pasou nada, claro!

(...) aquello que echaran encima del firme de la carretera era todo tierra, ya tuvienun que sacálu todo y limpiar. Cuando pasaron quitando aquella grava por delante de mi casa díjois el mi hermano Loño: ‘¡Oye, echáime paquí un montón!’. Porque queríalu pal camín. Y ¡oye! llenanun la plazoleta de delante de casa de aquel material sin que costara nada ¡Ellos qué más querían que acabar pronto! Después ya volvieron a asfaltar debidamente la carretera. Yoy nun séi de quién sería la idea de echar aquellu..."

El mantenimiento de una fuerte estructura agroganadera y la creación y crecimiento del polígono han hecho que El Pedregal haya crecido en población, a diferencia de la mayoría de los del suroccidente. Así lo anunciaba la la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) en el año 2014:
"La vuelta de algunos vecinos después de haber intentado labrarse un futuro fuera de Asturias y el asentamiento de nuevos habitantes venidos de otras regiones, hacen que este pueblo se aleje de las estadísticas que sitúan el suroccidente asturiano entre las comarcas con mayores tasas de despoblamiento..."

Uno de los actuales vecinos, José Ángel Cuesta, se asentó aquí porque "conoció Tineo realizando el camino de Santiago. Este cocinero de Madrid, que ahora levanta su cabaña y trabaja en el campo, ha encontrado su sitio. Estos son algunos de los vecinos de un pueblo que seguro seguirá creciendo", una noticia muy vinculada al Camino de Santiago y sus efectos en la dinamización de los pueblos y lugares por los que pasa...



Seguimos camino de nuevo entre arbolado de estos bosques lineales que se extienden flanqueando la senda


Esta bifurcación es la entrada a otra finca, que dejamos a nuestra derecha mientras continuamos de frente, iniciando un suave descenso


Bajada a Mingulaveiga y Las Quintas, dos topónimos reveladores, el primero alude a un mingu que, entre otras acepciones, hace referencia a algún lugar 'pequeño', en este caso en una veiga o vega, la del río o Regueiru Vil.lar (l.l = ts), que pronto nos encontraremos. El segundo se basa en el latín 'quintus' y, aunque pudiera parecer relativo a quintas en el sentido de casas, puede tener otros significados, como explica García Arias:
"El lat. QU¯INTUS, A, UM ‘quinto’ (...) Incremen tado con un sufijo, se forma QUINTANAM ‘calle paralela a la via principalis’. Este término adquirirá diversos sentidos según las realidades a las que se aplique y según las épocas históricas. Así puede, en ocasiones, ser sinónimo de villam, esto es, casería o heredad cercada, heredad dentro de una villa, etc., en otras ‘barrio de un pueblo’ o ‘explotación en terreno comunal' 

La palabra quizá sea deudora de la colonización militar romana, cuyos campamentos conocían una de sus calles con el mismo nombre de quintanam. En Asturias es frecuente este topónimo, considerado por alguno como “elemento básico del poblamiento”


De un claro al sol retornamos a la sombra del denso boscaje que, además de separar el Camino de las fincas, le proporciona refrescante sombra, aunque "tampoco los calores norteños son insoportables, salvo excepciones, lo que rebaja la carga de los madrugones", explica el investigador y erudito investigador caminero jacobita Víctor Guerra en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo, donde afirma que "no merece la pena realizar fuertes madrugadas tal  y como sucede en los caminos mesetarios"


No es necesario, y estimamos que tampoco se debe salir antes del amanecer, algo que en ciertos tramos de los 'caminos mesetarios' puede ser más factible. Aquí, en las rigurosas orografías de los caminos del norte, equivaldría a perderse y verse obligado a realizar grandes rodeos con la correspondiente pérdida de tiempo y fuerzas, o bien a acabar, como tantas veces pasa, en la carretera, con mucho tráfico y casi toda ella sin arcén, pues además, como dice también otro escritor y experto caminero jacobita, Antón Pombo, "una cosa es hacer el Camino de Santiago y otra la carretera de Santiago"


De todas maneras, una cosa es cierta, en temporada alta y de unos años a esta parte, en el Camino Primitivo ya se ven ciertos apuros por conseguir plaza para dormir, no solo ya en albergues sino hasta en pensiones y hoteles pues, además de la cantidad de andarines propiamente dichos, es mucha la gente que aprovecha la infraestructura caminera creada en torno a las rutas jacobitas y, aunque a lo mejor en el trayecto no veamos las ingentes marabuntas de otros lugares, no es difícil que hallemos todo lleno al llegar a nuestro destino


El reservar plaza se ha ido pues imponiendo año tras año, al menos en aquellos albergues que admitan esta opción (preciso enterarse antes). Incluso mucha gente, sobre todo la que va con el tiempo más justo, reserva absolutamente todo, día a día, desde días, semanas o meses antes de venir. Por un lado te despreocupa de dónde vas a dormir y cenar, pero por otro deshace buena parte de la esencia del Camino, como es ser dueño de tu tiempo, tener ocasión de parar, charlar o visitar cosas allí donde quieras, tomar algo relajadamente en las paradas del itinerario, además de ese espíritu de despreocupación, aventura e improvisación que diferencia al Camino de un pack turístico programado más... 


A causa de ello, muchos son los peregrinos que se resisten a reservar, al menos con tantísima antelación, lo que te desbarata además tus ritmos y horarios propios, siendo dueño de tu tiempo. A veces, incluso haciéndolo, puede haber días que sea un problema. Ello parece hacer volver al Camino la alternativa de los vivacs cuando no hay otra solución, tal y como se hacía en la década de 1990 y hasta la primera del 2000, cuando no había más albergues que los públicos, al menos en el Camino Primitivo, y estos solamente los había en algunas villas y pueblos intermedios


Muchas veces, en base a aquellos primigenios albergues, se establecieron las etapas 'clásicas' que vemos en las guías, las cuales son orientativas pues ahora, con más establecimientos de alberguería e incluso de habitaciones, se han multiplicado las posibilidades de acortar o prolongar nuestra jornada andarina según apetencias y gustos (además de que haya plazas libres)


Y así de la misma manera que unos tienden a caminar con lo mínimo pues envían sus mochilas (y maletas, como en un viaje) al siguiente punto de destino con un programa muy cronometrado, otros adjuntan a su mochila "una esterilla, una manta térmica, o en su caso una funda de vivac, y el saco de dormir, por aquello de poder afrontar un posible y oportuno vivaqueo", como hace Víctor Guerra, "pues en julio o agosto puede haber problemas de capacidad, si uno no ha reservado con antelación el alojamiento, como viene sucediendo por ejemplo en el Camino Primitivo"


Según hemos podido comprobar, a raíz del 'confinamiento y la crisis del covid', la afluencia se ha vuelto a multiplicar de manera evidente, algo más en los caminos y de forma total en las plazas de alojamiento, no solamente ya en verano sino ya desde comienzos de la primavera y hasta la llegada del otoño...


Y así, aunque a no todo el mundo convenza la solución, el vivaqueo se presenta como una opción, al menos en momentos puntuales, si no deseamos estar presos del reloj, de las carreras o de una programación demasiado exhaustiva que no deja lugar a la aventura constante que es el Camino...


Esto para nosotros, peregrinos del siglo XXI, no deja de ser una excursión más o menos apasionante y dura, pero el peregrinar en siglos pasados era toda una prueba de supervivencia y resistencia, además de una penitencia, un viaje en ofrecimiento a la fe de la persona del que había muchas posibilidades de no volver: enfermedades (hasta por el agua), mala alimentación y cuidados, robos y asaltos... un sinfín de avatares acechaban a los peregrinos. Incluso llegado el siglo XVIII, cuando aparecen más romeros buscando viajes y aventuras, atravesar una Europa llena de guerras endémicas, en las que cualquier desconocido y extranjero podía ser considerado espía y ejecutado sobre la marcha, no era por lo general la animada travesía andariega que es en nuestros días


De ahí que, salvo excepciones, conceptos como la belleza del paisaje hayan cambiado tanto desde entonces. Lo que para nosotros es un ameno transitar por un bosque lleno de naturaleza era para ellos una selva de acechanzas; una ascensión un duro penar por una abrupta montaña, o un lugar apacible y solitario un páramo de peligros. Los caminos llanos y fáciles, abiertos y con visibilidad, poblados y con suficientes centros de acogida eran el 'paisaje' ideal por entonces para quienes hicieron el Camino en aquellos contextos históricos


Y este es El Regueiru Vil.lar, otro topónimo que haría referencia a lugares poblados, del latín villarem, nombre "con que se aludía a un conjunto de dependencias de una VILLA o establecimiento para la explotación agrícola, debió de aludir también a diferentes dependencias rurales depen dientes de una villa o similares a ella y, a su vez, también origen de un nuevo pueblo."


Podemos pasar sobre él de un paso largo casi sin mojarnos las botas. Surge de la foresta, bajando desde su nacimiento en la ladera de La Rozada y  Rubín, al pie del Alto Parafita, cruza el Camino y vuelve a sumirse en el boscaje y el matorral para salir a los prados hacia La Escaladina y El Val.le, aldeas de la parroquia de Santolaya, poco más allá de La Curiscada


Cuando llueve, o en los deshielos (aunque cada vez nieva menos en estas sierras), el regato lleva más caudal de agua; entonces suele cruzarse en la parte más pegada a los árboles de la derecha, que es más estrecha. También se coloca alguna piedra grande para hacer pie


El Camino de Santiago continúa bajando muy suavemente a la sombra de la fronda. Además de los peregrinos propiamente dicho estos caminos verían sin duda las andanzas de los gallofos o falsos peregrinos, que pululaban por todas las rutas del orbe, especialmente las más transitadas por romeros verdaderos, en pos de limosna o 'sopa, lumbre y lecho', mínimos que se ofrecían en los hospitales-refugio que los acogían, donde les daban la llamada gallofa, 'comida para peregrinos', que les daba nombre, que consistía en lo más esencial, así explicada en la Xacopedia:
"Como el Diccionario de la lengua española (2001) señala, es el nombre del alimento que se daba antiguamente a los pobres que venían de Francia a Santiago de Compostela pidiendo limosna. El origen de esta comida está en los servicios hospitalarios que la Iglesia y otras instituciones prestaban a los peregrinos sin recursos y necesitados en peregrinación a Compostela. Como explica el citado diccionario, el origen del término hay que buscarlo posiblemente en el latín medieval galli offa, que significa ‘bocado para el peregrino’. 
Con el tiempo y la decadencia de las peregrinaciones, visible desde el siglo XVI, el término adquirió un carácter despectivo y acabó dando nombre a los pobres y gentes de dudosa reputación (gallofos) que vagabundeaban por el Camino de Santiago a la búsqueda de la tradicional hospitalidad de esta ruta. 
En esta línea, también se ha denominado gallofa a un cuento chismoso y a la verdura u hortaliza que sirve para ensaladas, menestras y otros usos.

En el término gallofero, que es una variante de gallofo, la misma Xacopedia nos explica lo siguiente, abundando en el tema:
"Según el Diccionario de la lengua española, el gallofero es un holgazán y vagabundo que anda pidiendo limosna, y la gallofa, una comida que se daba a los pobres que venían a Santiago de Compostela. Muchos vagos se hacían pasar por peregrinos para recibir sin trabajar el plato de sopa con pan que la hospitalidad francesa les ofrecía a los que viajaban a Compostela a través del Camino de peregrinación. Por ello el adjetivo ‘gallofero’ adquirió un sentido tan peyorativo y extendió su significado a todos los trucos que se empleaban para conseguir dinero, cama o comida bajo el pretexto de estar realizando la peregrinación a Santiago de Compostela. 
Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana o española, de 1611, dice que gallofo es “el pobretón que, sin tener enfermedad, se anda holgazán y ocioso, acudiendo a las porterías de los conventos, adonde ordinariamente se hace caridad y en especial a los peregrinos. La comida que les daban era la gallofa, y de ahí gallofo o gallofero. Como la mayor parte son franceses, que pasan a Santiago de Galicia, y por otro nombre se llaman gallos o galos, les llamaron gallofos. Pero este sobrenombre tan expresivo, gallos, por galos, de latín gallus, es decir, hijos de la gallina, viles y cobardes, también se aplicaba a los gallegos, descomponiendo el nombre en la raíz gall- que se refería al ave doméstica, y un sufijo diminutivo -ego, de carácter despectivo”.¡ 
Pablo Arribas Briones en su libro Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago, de 1993, y María Inés Chamorro en Tesoro de villanos. Diccionario de germanía. Lengua de Jacaranda a rutos, galloferos, violtrotonas, zurrapas, carcaveras, murcios, floraineros y otras gentes de la carda, en 2002, se ocuparon del tema."

La gente podía pasar de la pobreza y miseria generales a unas circunstancias aún peores por un sinfín de calamidades. Un año de peste o de malas cosechas podía abocar al desastre a familias enteras, yendo incluso uno por cada camino, al ni siquiera poder mantenerse la unidad familiar


En un periodo en el que la inmensa mayoría de la población vivía directamente de lo que daba la tierra las consecuencias eran funestas y surgía la imperiosa necesidad unida con la inevitable picaresca, de ahí que "Felipe II, en una pragmática del día 13 de junio de 1590, llega a prohibir vestirse de peregrino en el reino, “por quanto por experiencia se ha visto y entendido que muchos hombres, assi naturales destos Reynos como de fuera dellos, andan vagando sin querer trabajar ni ocuparse de manera que puedan remediar su necesidad”


"El mayor peligro que suponían los galloferos para los que realizaban su viaje piadoso por los caminos de Santiago era que las gentes y las instituciones caritativas y hospitalarias, por miedo a ser engañadas, dejasen de atender y servir a los verdaderos peregrinos", manifiesta asimismo la Xacopedia; de todas maneras, y a pesar de disposiciones y pragmáticas, era casi intrínseco que un hospital atendiese a "pobres, peregrinos y enfermos en general"


Librándose de picarescas y mil peligros, los peregrinos solían agruparse en pandillas formadas por individuos que iban conociéndose casi desde la misma salida de las poblaciones, sobre todo formadas por gentes del mismo origen y lengua o muy similar, lo que no quiere decir que no dejasen de surgir desavenencias entre ellos. Muchas veces seguirían las rutas de los arrieros, los grandes transportistas de la antigüedad y, según hacia dónde ellos fueran o les indicasen (los mejores conocedores de las rutas), ellos iban, a veces uniéndose a ellos


Pero en algún momento sus caminos se separaban, los arrieros irían, como los ganaderos y tratantes, artesanos ambulantes y otros viajeros comerciantes, hacia ferias y mercados, hospedándose en fondas y ventas. Los peregrinos procurarían no separarse demasiado de la dirección a Santiago o a otros templos de romería que les pillasen de camino, buscando acomodo en los hospitales asistenciales fundados en el itinerario más puramente jacobita


Y hablando de bifurcaciones, aquí, en Mingulaveiga, nosotros tomaremos la senda de la derecha, que es lo que indica el monolito de la concha y la flecha que vemos  enfrente, al pie de los árboles


El Camino vuelve a ser aquí llano. Poca sería la señalización que hallarían los peregrinos de antaño, por eso seguían a quien conociera la ruta o, al menos, sus orientaciones. Algunos de los que dejaron sus relatos sobre su experiencia lo hicieron para, a su vez, orientar a quienes vinieran después que ellos, desde sus lugares de origen...


Es la llamada literatura odepórica del Camino de Santiago, que, en algunos casos, es un recopilación de sensaciones personales, alegrías y penurias, pero que en otros, son verdaderas guías. Atendamos nuevamente a lo que tiene que decirnos al respecto la Xacopedia:
"Literatura que trata de los acontecimientos y de las cosas vistas durante un viaje. Es, sin duda, uno de los géneros literarios más significativos de la peregrinación jacobea. Por eso la llamamos, con un término griego, odepórica, ya que proporciona, junto al recuerdo de hechos y experiencia personales, datos geográficos, históricos y ambientales estrictamente relacionados con el viaje. 
Es necesario determinar los elementos constituyentes de la literatura de viaje y peregrinaje a Compostela, a fin de llegar a definir una metodología de trabajo y de interpretación de estos textos. Por eso hay que remontarse al quinto libro del Codex Calixtinus, primer ejemplo compostelano de este género, en el que encontramos los cinco elementos fundamentales que se hallarán en toda la literatura odepórica compostelana: uno o más itinerarios que llevan a Santiago; la indicación de las principales etapas, hospitales, alojamientos y tipo de asistencia; la relación de los cuerpos santos y de las reliquias que hay que visitar; la descripción de la catedral y de la ciudad de Santiago, y las impresiones y juicios personales que en el quinto libro apenas asoman, pero que tendrán siempre más relieve con la evolución del género. 
Después de individualizar estos elementos, creemos que es posible llegar a unas conclusiones válidas, bien para cada texto, bien comparativamente con toda la literatura compostelana. Ante todo, según prevalezca el uno o el otro elemento, será posible entender si nos hallamos en presencia de una mera guíaun manual de viaje, un texto devocional, una obra literaria con aspectos personales y calidad artística. Además, a través de una evaluación comparativa de cada elemento, será posible extraer un juicio orgánico y global alrededor de la peregrinación. 
Veremos, por ejemplo, que con la madurez del género empiezan a tenerse itinerarios distintos de ida y vuelta, favorecidos por la curiositas del hombre renacentista, en los que se describirán con más atención las motivaciones del viaje, las costumbres, las devociones, el paisaje, el idioma de la gente encontrada; se llegan a añadir pequeños diccionarios, con más detalles, de la catedral de Santiago. Además podemos apreciar que muchos peregrinos unen a la de Santiago la peregrinación a Roma o a Jerusalén como harán, por ejemplo, el Segneur de Caumont, Harnold von Harff, Domenico Laffi, etc. 
Entre otras cosas esa metodología nos permite destacar una notable diferencia con la literatura odepórica romana y jerosolimitana, mientras que en los Itineraria romano y hierosolimitano los núcleos más importantes son respectivamente las Mirabilia urbis Romae y las Descriptiones locorum sanctorum, es decir las metas, en los Itineraria compostellana el motivo dominante es el viaje mismo, el camino, el andar por itinerarios surgidos y consolidados por este fin. 
Otro aspecto que podemos subrayar es que este género, en su conjunto, experimenta una evolución unitaria, a pesar de las diferencias de lengua, cultura y nacionalidad, por lo que se pasa de los simples itinerarios de la época medieval a una producción más articulada con influjos humanistas, diplomáticos y comerciales en el siglo XVI, hasta llegar a una mayor madurez literaria..."

En los lugares por los que pasaban los peregrinos también dejaban su huella, desde los relatos, leyendas y disposiciones que los mencionan hasta la misma toponimia, los documentos de fundaciones hospitalarias y otros textos. En este sentido, en los hospitales no se llevaba un registro de uno a uno, aunque sí, cuando fallecían se aportaban datos sobre su nombre, nación y procedencia y, entre otras cosas, su condición de peregrino 'que va a Santiago de Galicia'. En otras, cuando solamente se pone 'pobre' o similar, es posible que también fuera peregrino o no


En Mingulaveiga enlazamos con otro camino (que va a Santolaya por La Escaladina) y seguimos de frente (es decir, a la derecha), haciendo caso al mojón que tenemos enfrente


Aquí el Camino hace otro poquito de cuesta en las inmediaciones de Rubín, otro de los parajes de la ladera de La Sierra


Otro privilegio que tienen estos caminos (y otros) es que, al no hacer, salvo días puntuales del verano, el tremendo calor torrefacto de otras latitudes, suele poder caminarse por la tarde sin problema y con las sendas vacías o casi, a partir sobre todo de la hora de comer. Óptimo para quien vaya sin prisa ni miedo a quedarse sin litera, bien porque la haya reservado o bien porque, si se le da el caso, no tenga problema alguno en vivaquear


A falta de otros sitios, se pinta alguna flecha de confirmación en la corteza de algunos árboles, como aquí, donde se acaba esta pequeña subida...


Llega ahora un trecho bastante llano, y también muy recto y ancho, con algunas rodadas de tractores


Y es que aquí a nuestra izquierda está la entrada de otra gran finca


Nos hemos separado bastante de la carretera y del polígono, que ya no vemos desde aquí. Los árboles de Las Quintas nos ocultan también Curiscada. Volveremos a verla subiendo a San Roque


Vacas roxas, raza asturiana de los valles, autóctona, pastan en el prado a la derecha...


Prado que tiene un pequeño rellano junto al Camino pero que luego sigue ladera arriba. Volvemos a ver las cimas de La Sierra donde, más allá de una franja de arbolado autóctono, crecen los pinares de repoblación


La cresta cimera tiene menos árboles o carece de ellos; allí es donde se localizan los campos de túmulos. Aquellas son las alturas del Picu Chamazal (1.041 m), por donde sigue la línea de eólicos


Además de las necrópolis megalíticas localizadas en estas alturas, que plasma Joseph Millariega en sus libros, basándose en los estudios arqueológicos realizados en el lugar, destaca otros hallazgos en el capítulo dedicado a leyendas y tradiciones, una de ellas es El Miru'l Galán, una cabaña medieval:
"Los trabajos de prospección arqueológica (Ayuntamiento de Tineo: 2010) realizados con motivo de la instalación del parque eólico en la Sierra de Tineo depararon el hallazgo, además de varias estructuras tumulares prehistóricas, de los restos arruinados y semienterrados de los muros de piedra correspondientes a antigua cabaña situada en este paraje conocido con el nombre de El Miru’l Galán.

La excavación arqueológica de un pequeño sondeo en el interior de la cabaña ha permitido conocer, gracias a los fragmentos cerámicos hallados en el curso de los trabajos, que ésta se construyó y ocupó entre los siglos XII y XIV. Las reducidas dimensiones de la excavación solamente permitieron atisbar las características constructivas de la edificación, que recuerda a las cabañas o casas teitadas, aún hoy presentes en los valles centrales y suroccidentales de la montaña asturiana.

Los muros de esta construcción trazan una planta ovalada del algo más de 150 metros cuadrados de superficie en la que, hacia su zona central, se situaba un sencillo hogar. Las toscas paredes se levantaron siguiendo la pendiente natural del terreno, empleando piedra local trabada con barro. Parece que los muros no alcanzarían gran desarrollo en altura y la cubierta debería consistir en un armazón de madera que serviría de base a la materia vegetal de cubrición. Quizás en relación con la sustentación de este armazón se encuentren dos hoyos de poste localizados junto al muro occidental de la construcción. 

Esta cabaña es testimonio del uso en época medieval de la Sierra de Tineo, seguramente con el objeto de aprovechar las óptimas condiciones naturales de este espacio para el desarrollo de actividades ganaderas, como harán después los modernos vaqueiros, cuyos pueblos de alzada son origen de núcleos rurales próximos como Las Tabiernas [o La Brañina]..." 

"Del aprovechamiento de esta sierra en tiempos prehistóricos son testigos los túmulos funerarios dispersos por ella, en los que fueron enterrados los primeros pastores que ocuparon estas
tierras", dice también Joseph Millariega, alguno de ellos con su leyenda...
"Bajando desde la sierra donde tenemos la necrópolis megalítica en dirección al pueblo de El Pedregal pasamos por La Fayona, Casa Rama o Tagón y por Casa Pedrón, debajo de la cual y en una de sus fincas (al NO del pueblo) nos encontramos con la Fonte de La Plata y con la leyenda de la pita con los pitinos de oro, que en realidad no es otra cosa que una ayalga, un tesoro de los tantos que se buscaron en los siglos XVIII y XIX siguiendo las informaciones de las gacetas. 

Carmen De la Cera nos da cuenta de esa referencia mitológica y otro de los vecinos, Ovidio Martínez Rodríguez, de Casa Rama, que en la actualidad tiene 88 años, nos comenta que desde niño ha escuchado que en el siglo XIX y a principios del XX algunos forasteros (los famosos ayalgueros) vinieron a cavar en dicha fuente y no encontraron nada. En el lugar de dicho manantial había una considerable oquedad que en la actualidad ha sido rellenada con tierras y otros materiales de desecho agrícola, con el finde allanar la finca, aunque se puede apreciar perfectamente la fuente. 

Dice Ovidio que esta fontana de La Plata, junto con la de Navariego y la de Villanueva de La Pena la Liebre constituyen la línea divisoria del barrio de La Hüergola, que es su tiempo perteneció a la parroquia de La Pereda"

Otro de los lugares arqueológicos con leyenda de riquezas es "el tesoro de la Cueva la Yalga, en la serranía que corona la ladera del pueblo, en las inmediaciones de La Pena de La Liebre", el cual es un túmulo cuyo pozo de saqueo era la cueva, rellenada cuando se hizo el parque eólico con materiales sobrantes del movimiento de tierras llevado a cabo para ello. Los saqueadores más antiguos habían sido los autores de aquella desaparecida hondonada....
"... buscando la supuesta ayalga (el discreto ajuar funerario megalítico) se había excavado en su totalidad, viéndose los ortostatos y hasta en uno se ellos se podía sentar una persona con cierta comodidad. Se trataría de una de las lajas laterales de la cámara, pues la piedra cobertera (de cierre del dolmen) se cree ya había sido expoliada"

Ahora, tras mirar una vez más hacia lo alto de La Sierra, empezamos a bajar...


Se aprecia una muy profunda caja caminera, lo que, aunque en algún momento su hubiera ensanchado algo el Camino para permitir la circulación de tractores, revelaría la antigüedad de esta vía


Al pie de la pared de tierra y piedra, cubierta de musgo, helechos y hierbas, una sangradera o acequia lleva las aguas de un regueiru camino abajo hacia los prados al final de la bajada


Estamos en un paraje casi siempre en sombra y que rezuma humedad aún en los meses más secos del estío


De esta manera se evita que las aguas aneguen el Camino, aunque cuando llueve mucho y con fuerza se forma un verdadero salto de agua


Realmente el agua baja por ambas veredas, pero más por la parte canalizada. Si el suelo está embarrado puede ser propenso a resbalones...


Salimos al sol y el firme se torna seco mientras seguimos bajando muy levemente...


Ramas de avellano sobre nuestras cabezas, con sus vistosas hojas


Luego, el castañar, donde el Camino parece que vuelve a llanear...


Al ganar algo de altura volvemos a ver algo de la cima de la loma de La Curiscada, así como algunas naves del polígono, "El motor económico del suroccidente de Asturias", como leemos en la web del Ayuntamiento de Tineo


Otro tramo de Camino entre profundas y viejas paredes...


El agua que baja por la derecha llega a esta acequia o canalillo, que la lleva a regar los campos de la izquierda, aprovechando la pendiente de la ladera


La tupida foresta nos acompaña en este magnífico periplo tinetense durante buena parte del tiempo, proporcionándonos grata sombra en los calores estivales


Cuando, por contra, estos mismos árboles se quedan sin hojas, en invierno, es cuando el sol, cuando sale, ilumina plenamente todos los rincones y recovecos con sus rayos


Y siguen esto maravillosos túneles vegetales de intenso verdor sobre nuestras cabezas...


Para estos tramos, dice Víctor Guerra, "siempre es recomendable llevar en la mochila un extra de comida, en forma de embutido y una porción de queso, o de frutos secos, pues no en todas las zonas hay tiendas", y más aquí en un trayecto en el que "se circula por zonas habitadas, pero con baja densidad de habitantes, y en algunos tramos no habrá nada, ni aldeas ni casas, solo de vez en cuando nos encontraremos con ganaderos o pastores en pos de sus ganados", nos cuenta


También añade que nos encontraremos "raramente con peregrinos"; en nuestra opinión esto sería válido en 'temporada baja', pero a partir de abril y hasta entrado octubre sí puede haber bastante afluencia, a veces mucha afluencia, de caminantes... hasta pasado el mediodía. Las tardes, aún en verano y aunque los días sean frescos, el paso de romeros sí es muy ocasional


Penamanteiga sigue contemplando nuestros pasos por el Concechón mientras se desprende de su velo de nubes... 


Fijémonos en cómo crecen las ortigas en esta vereda, a punto ya para el desbroce...


Hasta las estacas y postes de las que penden los cables de alambre se cubren de vegetación, al igual que las piedras de las murias


Avanzamos con buen paso por este apacible recorrido jacobeo tinetense, relativamente cómodo si lo comparamos con la cuesta de Salas a La Espina que hemos dejado atrás, o de las etapas más montañeras que tendremos al acercarnos a Allande, Grandas de Salime y A Fonsagrada...


Cierto es que, aunque vayamos sin prisa, el saber que nos acercamos a la villa de Tineo/Tinéu siempre nos da cierta ganas de llegar, para descansar y, si se tercia, conocer un poco la población y su idiosincrasia, con todo lo que nos puede ofrecer para una inolvidable visita


Estamos en un entorno que, a nuestros ojos de hoy en día, podríamos calificar de bucólico, siendo acaso fácil que así lo fuera para los peregrinos 'de antes', aunque no por su faceta paisajística actual sino por su relativa facilidad y su proximidad a posadas y hospitales de acogida, como podemos leer asimismo en Xacopedia:
"Es fácil observar que los textos y testimonios históricos de la peregrinación apenas mencionan la naturaleza en sentido positivo y cuando lo hacen aparece de pasada y en relación con algún momento o lance de la ruta. Los testimonios escritos contemporáneos, con darse más al disfrute del entorno natural, tampoco la confirman, al final, como un elemento determinante en la voluntad del peregrino
Las penalidades que a los caminantes históricos les ocasionaba la naturaleza sin aditivos, que obligaba a grandes esfuerzos de supervivencia, no estimulaba precisamente los sentidos para una percepción positiva del medio físico. Para el peregrino medieval y de los siglos posteriores el entorno era, como casi todo, un concepto utilitario: resultaba bueno en función de si ayudaba o no en el viaje. 
Si en la actualidad se valora de forma positiva la naturaleza incluso en condiciones extremas durante la ruta y se acepta el padecimiento momentáneo como parte de la experiencia del Camino -siempre habrá la oportunidad de una ducha y un reparador descanso al final del día-, el peregrino histórico tenía una visión de esta cuestión completamente distinta. Incluso caminantes tan animosos y dispuestos a disfrutar del viaje y de cualquiera de sus oportunidades como el italiano Nicola Albani (s. XVIII) observan y valoran el entorno natural en función sobre todo de sus dificultades: “Tuve que hacer una subida de cuatro millas por una montaña tan horrible que incluso las caballerías se habrían cansado.” Así se refiere Albani al hoy considerado espectacular entorno del Camino Francés en el límite entre León y Galicia. 
Los relatos conservados reservan sobre todo las muestras de admiración y disfrute del entorno -aunque también reciba críticas- para los espacios urbanos, los grandes edificios y, en alguna ocasión, el mar. En el medio urbano el peregrino tenía la posibilidad real de recibir ayuda, alimentos y calor humano. Y estos eran valores supremos en ruta. También aparecen algunas consideraciones positivas cuando la naturaleza se combina con el tiempo agradable para caminar. Poco más".

Con motivo de la celebración de las jornadas tituladas Peregrinaje, naturaleza y paisaje: antes y ahora, el Instituto Cervantes las presentaba con la siguiente reflexión:
"Peregrinar significa abandonar el entorno habitual: la casa, la familia, el trabajo, el barrio. Vamos a parar a un nuevo entorno; no solo uno, sino varios. Conocemos gente, entramos en contacto con otra lengua y otras costumbres, y contemplamos otros paisajes y estilos arquitectónicos. Y vivimos la naturaleza. Caminar o ir en bicicleta por la naturaleza: ¿cómo afecta esta actividad al peregrino? ¿Sentimos el paisaje personalmente, formamos parte de él o no es este más que un decorado?"

Aquí nos unimos a otro camino, que viene a juntarse con este por la derecha, y nosotros seguimos de frente, llaneando


Si de buenas a primeras no vemos el mojón aminoremos un poco la marcha en estos casos y fijémonos en nuestro entorno más inmediato para buscarlo, o en su defecto cualquier señal que nos garantice que, efectivamente, hemos de continuar de frente


Ahí lo tenemos, detrás de la hierba alta que ha crecido a la entrada de esta finca


Encima de esta hondonada donde hay una charca cubierta de vegetación y un bosquete veremos, ente los árboles, las casas de La Escalada, casería de la parroquia de Santolaya, a la que acabamos de entrar. El Camino de Santiago pasará muy cerca de ellas, un poco a su derecha


Y aquí tenemos una muy hermosa vista de Penamanteiga por la tarde, cuando apenas caminan peregrinos, con sol y al empezar el otoño. A la derecha del ya mencionado Picu l'Hurru, que con sus 1.521 metros es su cota máxima, están los 1.419 metros de Los Calastros del Pousadoriu y, a la izquierda, El Picu la Vallinona (1.474 m), Pena Furada (1.472 m) y L'Altu Pozu (1.479 m). Entre los árboles, la nave de Cafento es posiblemente la más grande y alta del Polígono de la Curiscada, inaugurada en 2009, como anunciaba esta reseña de prensa del periódico La Nueva España a 7 de julio, en la que se nos cuenta además la historia de esta empresa del concejo:
"La compañía tinetense Cafento, controlada por la familia Rodríguez, y que es el mayor fabricante español de café con marca propia y con capital nacional, acaba de poner en marcha su nueva factoría de La Curiscada (Tineo), en la que ya se han invertido 18 millones de euros y cuyo coste final se estima que alcanzará los 20 millones el año próximo.
Esta nueva planta, en la que se concentrará la producción cafetera que el grupo realiza en Asturias (Tineo y Grado) y en Palencia, ocupa 14.000 metros cuadrados construidos y tiene una capacidad de producción de unos 20 millones de kilos anuales, el doble de la producción que actualmente realiza el grupo. La nueva planta será la más moderna de este fabricante, que cuenta también con otros dos centros de producción en Paterna (Valencia) y en Sant Boi de Llobregat (Barcelona). 
Las obras de la nueva factoría asturiana arrancaron, con el apoyo de la Sociedad Regional de Promoción (SRP), del IDEPA y del Ayuntamiento de Tineo, en enero de 2006 y desde hace una semanas la compañía ha puesto ya en marcha las máquinas y ha trasladado a las nuevas instalaciones en torno al 10% de la producción que realiza en sus actuales plantas de Asturias y Castilla y León. El propósito es culminar en octubre el traslado del 100% de la elaboración a la nueva sede, en la que en septiembre también se concentrará la logística nacional del grupo. 
La nueva planta ocupa en este momento a 68 personas, de las que 46 son empleos nuevos. De ellos, 39 tienen contrato indefinido. La previsión es llegar a los 100 empleos cuando el año próximo concluya la inversión. 
El grupo Cafento, que en Asturias produce las marcas El Gallego y Areces, entre otras, es el sexto fabricante de café en España, sólo por detrás de tres compañías multinacionales con factorías en el país y de dos grupos españoles especializados en producir marca blanca y cafés solubles. Cafento es por ello el mayor operador nacional con capital español y con marca propia, y desde hace varios ejercicios en líder absoluto como proveedor al sector de la hostelería. 
El grupo, nacido en los años 30 en Tineo, y que actualmente está gestionado por Carlos Manuel Rodríguez, miembro de la tercera generación de la dinastía, ha acometido una vigorosa política de expansión por España desde 1987 con sucesivas adquisiciones de otras compañías. Hoy maneja 22 marcas de cafés, ocho de otros productos (entre ellos, té, chocolate, endulzantes, etcétera) y siete cadenas de cafeterías en franquicia. Además de las tres fábricas en las que se configurará la producción, posee once sedes comerciales en España, que distribuyen unos 7 millones de kilos de café. El grupo emplea en España a unos 450 trabajadores"

Ya con el mojón bien visible avanzamos sin dudar pista adelante. Cierto es que, en caso de duda y a falta de otra señal o referencia, hemos de ir por el que parezca el camino más trillado y pisado por los peregrinos, además del más lógico según nuestra dirección rumbo oeste hacia San Roque, pero siempre mejor hallar la oportuna indicación que lo asegure


Sobre la señalización de las rutas jacobeas, y caminos en general, hemos querido también compartir parte del artículo que le dedica la Xacopedia:
Los estudiosos de la caminería han demostrado que todas las vías utilizadas por el hombre, desde la Prehistoria hasta la actualidad, han dispuesto de algún tipo de señal orientativa para guiar a quienes la siguen. En su magistral obra sobre el Camino de Santiago, el arquitecto Arturo Soria y Puig incide en la importancia que tienen estas señales, en algunos casos cuestión de vida o muerte, por ejemplo a lo largo de un puerto de montaña cubierto por la nieve, pero siempre necesarias para evitar pérdidas y rodeos innecesarios. El balizamiento, además, ha constituido también una manifestación del poder, que de este modo extiende su dominio por un espacio lineal -por ejemplo, en las vías romanas con la instalación de los miliarios-, y es por ello que ha tenido tanta importancia para el cristianismo, muy atento a la santificación del territorio por medio de cruces y cruceros, humilladeros, altares de ánimas, ermitas, torres, etc. 
El Camino de Santiago siempre ha dispuesto de hitos, pero a finales de los años setenta, en la pasada centuria, se hacía imprescindible, para propiciar su renacimiento, buscar una marca que permitiese identificar las antiguas veredas, pues de otro modo los peregrinos no tendrían más remedio que seguir las carreteras. Con un sentido práctico, Elías Valiña tuvo la sencilla y genial idea, como todas las de este gran promotor de la peregrinación contemporánea, de emplear la pintura amarilla y colocar las primeras flechas en las bifurcaciones y encrucijadas del Camino Francés. Desde entonces, la flecha amarilla han sido consagrada por las asociaciones jacobeas que balizan los caminos que conducen a Compostela. Se trata de una señal humilde, muy versátil y ubicua, pero su principal defecto es que necesita una permanente reposición. Para solventar este problema, pronto se buscó complementarla, que nunca sustituirla, con otros sistemas de guía..."

No sabemos si el topónimo de La Escalada tenga que ver con 'subida', dado que estas caserías se encuentran sobre un promontorio, pero es muy posible que sí si atendemos a la explicación etimológica que nos ofrece García Arias: 
"Continuador del lat. SC¯ALAM ‘escalera’ es el asturiano escala ‘escalera’ palabra que ofrece entre sus derivados actuales el asturiano. escalera, escalón, escalada. En toponimia encontramos: La Escalada"

Más rodadas de tractores en el barro húmedo, que siempre permanece más, recalcamos, en las zonas más umbrías, aún en pleno verano y sin que haya llovido en días anteriores


Observemos ahora la diferencia al salir al sol, donde este calienta y endurece la tierra del Camino


En esta curva, pasamos sobre el Regueiru la Escalada, que discurre subterráneo en este lugar


Sí lo vemos a nuestra izquierda, regando los campos; seguimos su curso por la diferente vegetación que crece en sus orillas, diferente a la hierba del prado


El Camino hace una larga curva bordeando toda esta gran pradería por la que baja el arroyo, a veces al sol y a veces a la sombra de robles y castaños que, junto con carbayos y algunos avellanos, fresnos, y humeiros son las especies arbóreas imperantes 


Árboles venerables, algunos totémicos, los de los campos de iglesias, ermitas y demás lugares 'santos', otros también dentro del paisaje y su contexto según cada época, como también nos explica la Xacopedia:
"Es uno de los elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra
Quizá por esto el Codex Calixtinus (s. XII) no le presta especial atención. Sólo en el libro V alude de pasada a si alguna zona está más o menos arbolada. Le confiere, sin embargo, ciertas connotaciones divinas. Así sucede cuando, en las inmediaciones de Sahagún, recuerda a los árboles nacidos de las lanzas de los guerreros cristianos del emperador Carlomagno o cuando un peregrino en extrema necesidad acaba rendido y dormido al cobijo de un árbol y en ese escenario se le aparece el Apóstol. Al despertar encuentra como almohada un pan cocido. 
En relatos posteriores no se les concede una especial relevancia a los árboles del Camino, quizá porque la convivencia con ellos era lo habitual. Estaban en el Camino y cumplían su misión. Aportaban sombra para el descanso en verano y cobijo contra la lluvia en invierno y días de lluvia. Como mucho se podían echar en falta en algunos tramos desarbolados. Pero también, llegada la ocasión, representaban una amenaza latente -robos, asaltos, misterios, espíritus desconocidos- en las zonas excesivamente boscosas prolongadas en un interminable y sombrío corredor hasta el reencuentro de nuevo de los espacios abiertos, casi siempre más seguros y menos dados a exacerbar la imaginación. 
Los árboles actuales del Camino, como en el pasado, definen etapas, establecen lugares de descanso, reparan con su solitaria sombra los prolongados descampados del Camino -también necesarios e igualmente reveladores- y animan el espíritu. En muchos casos, permanecen en la memoria, aunque no todos los caminantes perciban y sientan su presencia".

El Camino parece subir levemente la cresta de la loma de La Escalada sobre el regueiru de su nombre, yendo en dirección a las casas situadas en lo alto


Contemplamos así esta verde vaguada por la que baja el regato, con La Curiscada en lontananza, al sur


Y aquí el mismo paisaje en el mes de agosto, con los prados 'agostados', de color pardo-ocre, a veces intensamente brillante y dorado, amarillo, marrón o anaranjado, según la luz imperante. Observemos este gran rebaño de vacas, que se echa en el prado al sol: si la temperatura fuese alta no estarían allí, sino que buscarían esta sombra de los árboles al lado del Camino...


Esta estampa nos revela que, incluso en pleno verano la temperatura no suele ser tan alta como en otras latitudes, pero ATENCIÓN, esto no quiere decir en absoluto que en algunos días concretos no pueda serlo. Atentos pues a las previsiones meteorológicas en cualquier circunstancia y en cualquier estación y, por supuesto, a las sensaciones que nos transmite nuestro propio cuerpo, evitemos los golpes de calor a toda costa


Por otro lado, contemplamos gratamente esta bella estampa ganadera que nos transmite paz y sosiego... al menos si nuestras prisas por llegar nos permiten percibirlo, u otras circunstancias



Entrañable escena maternal de vaca y xatu, 'ternero'


Una foto de este mismo tramo pero desbrozado y un solo mese antes, con llamativas flores silvestres creciendo en la vereda, de intenso color azul que destaca en la hierba verde de la primavera


Todas estas impresiones vitales y paisajísticas podemos sentirlas prácticamente sin necesidad de detenernos, simplemente contemplando el paisaje, tanto el introspectivo o inmediato, tal que este, como el extrospectivo de campos abiertos y lejanos horizontes...


Esa línea de vegetación más oscura atravesando el prado revela el curso del Regueiru la Escalada que baja hacia el bosque...


Según avanzamos, lo vemos mejor; al hacer esta curva miramos ahora hacia el este, a nuestra izquierda, contemplando a distancia las arboledas y camperas de Las Quintas, Mingulaveiga, Las Fornas y Los Rozos, que acabamos de dejar atrás


Este rugoso y grueso tronco llama nuestra atención al pasar a su lado; el árbol, por su antigüedad, tal vez sea testigo del paso de los antiguos peregrinos de épocas históricas bajo sus ramas, así como de aquellos gallofos a los que también se refiere Joseph Millariega:
"La proliferación de peregrinos sirvió para que personas sin recursos emulasen a los romeros, hecho que forma parte de la conocida como ‘picaresca del Camino’. Estos falsos peregrinos acudían a los hospitales tentados por el cobijo y alimento gratuitos. Calificados como vagabundos u holgazanes, se llegó a decir de ellos que robaban cama y comida a los que cumplían con la verdadera labor de peregrinación. Abundaron, sobre todo, a partir del siglo XIV"

El Camino llega a otro de esos trechos en los que es pista llana, recta y al sol. Pasaremos como hemos dicho muy cerca de las casas de La Escalada pero sin llegar a entrar en dicha casería


Hermosa cancela o canciel.la (cancietsa) a la entrada de la finca a nuestra izquierda


Salimos ahora a este gran claro en un rellano de la ladera, antes de volver a adentrarnos de nuevo en el bosque


Campos de Las Rozadas, por donde sube el camino de este nombre al Picu Chamazal, en lo alto de La Sierra, por la parte que viene a ser su falda más boscosa. Ahí se ven cerca de la cumbre las grandes repoblaciones con especies foráneas de crecimiento rápido hechas en su momento


Cerca de ahí está La Venta la Monxa, en el antiguo camino de la villa de Tineo/Tinéu y el Alto Parafita hacia La Casa'l Puertu y las brañas vaqueiras, actual carretera AS-359


Seguimos caminando con paso resuelto por este rellano, sito a unos escasos cien metros de las casas de La Escalada, pero que no llegamos a ver desde aquí, ocultas tras los árboles a nuestra izquierda


Aquí llegamos a esta encrucijada en la que hemos de seguir de frente


Aquí a la derecha está el pertinente hito indicador, con su concha y su flecha amarillas sobre fondo azul...


Dejamos a nuestra derecha el ramal que va a La Escalada y, sin variar el rumbo seguimos todo en recto...


Como hemos dicho, pasado el rellano con su cruce de caminos, volvemos a meternos en zona arbolada


A nuestra izquierda, las fincas de La Escalada, parroquia de Santolaya, en la que nosotros nos adentramos, si bien 'esquivando' los núcleos poblados más próximos al seguir el trazado oficial del Camino


Los túneles vegetales presentan tramos más umbríos seguidos de otros más claros en este tránsito de tupida foresta caminera...


Y es que árboles, arbustos y plantas conforman una barrera vegetal a ambos lados del Camino, que presenta sugerentes efectos de luces y sombras...


Aquí, en primavera y verano impera intensamente el verde, pero avanzando el otoño se amplía la paleta de colores a los amarillos, naranjas ocres y pardos, además del verde pero ya en otras tonalidades más suaves, siguiendo el flujo de la naturaleza


Luego los árboles de hoja perenne la perderán mostrando su desnudez invernal hasta la llegada de las primeras flores y brotes verdes de la primavera... un espectáculo natural pues, para cada estación en la que venga el peregrino


El Camino parece ir despejándose parcialmente del denso arbolado al llegar a esta curva a la izquierda...

.
Efectivamente, salimos a este maizal, que se extiende cuesta abajo desde el Camino a la riega del Camín de las Rozadas, que comunica Santolaya, cabeza de la parroquia, con La Sierra


Penamanteiga con su línea de cumbres, en la mañana, a contraluz y surgiendo de entre nubes y nieblas


Seguimos pista adelante por esta curva y nos metemos de nuevo entre buenas matas de árboles y arbustos...


Llega ahora otra recta flanqueada por más vegetación y arbolado


Crecen los helechos formando grandes y tupidas matas, pero por mucho que crezca el matorral el Camino siempre es ancho y expedito 


Y aquí enlazamos con El Camín de Rozadas al que antes nos referíamos y seguimos todo de frente camino adelante hacia otra curva a la izquierda


Saliendo de la curva empezamos a caminar de nuevo en recto, y siempre en llano


El Camino avanza en dirección a Santolaya, la cabeza de esta parroquia del mismo nombre, oficialmente Santolaya de Miñu, topónimo compuesto por Santa Olaya, Santa Eulalia de Mérida, patrona de la diócesis asturiana, de muy antigua veneración por la tradición que asegura que el rey Silo trajo a Asturias sus reliquias; y por Miñu, nombre, dice García Arias, "de amplia difusión por Galicia, Asturias y tierras norte-peninsulares Aunque aparentemente pueda portar un antropónimo1, se origina probablemente en el lat. MINIUM ‘sustancia brillante de color rojizo, acaso el cinabrio’, aplicable probablemente al cromatismo de las arcillas... "


Pero el Camino no entrará en el pueblo, sino que hará una gran curva antes de las primeras casas, dando un giro completo y cambiando drásticamente el rumbo de sur a norte. Luego zigzagueará para orientarse al oeste, en dirección a la capital del concejo


Desde aquí vemos precisamente su trazado y empezando a subir en dirección a la aldea de Zarracín, por la que tampoco pasará, aunque sí muy cerca


Las casas de la derecha son algunas de las de Zarracín y, más lejos vemos la carbayera de San Roque y su campo de romerías. Justo encima de Zarracín se reconocen algunas casas de La Venta l'Aire, en el camino que desde San Roque sube  La Sierra


Pasaremos justo al lado de aquella casería antes de llegar al Campo San Roque, donde se encuentra la capilla que le da nombre, la de la gran fiesta de Tineo/Tinéu, "construida al lado del propio camino francisco, probablemente en el siglo XIII", dice Rafael Lorenzo, nombrando al Camín Francés como francisco, otra de sus denominaciones habituales, más teniendo en cuenta que su construcción parece vinculada a la del convento de San Francisco en la misma villa y en la misma época, al que se llega por el Paseo de los Frailes


Antes de la villa, recordamos, existía aquí en Santolaya una venta caminera con cuadras y caballerizas que permitiría dar por terminada una jornada de viaje a los caminantes de antaño, la Casa Peláez, perteneciente a la familia hidalga local de dicho apellido


No descarta Rafael Lorenzo, como hemos dicho también, la posibilidad de que esa antigua parada de postas tuviera su origen en un refugio de peregrinos, aunque es dudoso pues sin duda estos preferirían, al menos desde que en el siglo XIII se funda la Puebla de Tineo, se asientan los franciscanos y se construye el Hospital Mater Christi, dirigirse a buscar su especializada acogida de pobres y romeros jacobeos


Si bien la distancia es corta, pues en línea recta es de un kilómetro y medio hasta San Roque, esta se duplica en la práctica por las continuas curvas que habremos de afrontar para ganar nuevamente altura monte arriba, pasando justo encima de Zaraccín para ganar el paso entre la falda de La Sierra y El Picu las Eras en la que se asienta San Roque


También se duplica el esfuerzo, pues se acaban los tramos predominantemente llanos en dicha cuesta... o 'cuestas' a mejor decir, pues tras subir hasta más allá de Zarracín tocará bajar al pequeño valle del río o regueiru Ferroiro y subir nuevamente por los bosques de castaños de Las Rondas, bajar al campo de fútbol y volver a subir, junto a él, hasta la capilla de San Roque


Es, de todas formas, muy posible, que algunos peregrinos a los que se les echase la noche encima, no quisieran apurar más su camino en parajes boscosos y despoblados y decidiesen hacer parada y fonda en Santolaya, siguiendo todo de frente hacia Casa Peláez y, acaso, acogiéndose a la oración en la iglesia de Santa Olaya o Santa Eulalia, cuyo Cristo gótico es de lo poco que queda a la vista de su pasado medieval tras la restauración que, en 1972, desvirtuó su aspecto


Dada la cercanía, por no decir inmediatez, de las minas de oro, y que la vía Lucus Asturum-Lucus Augusti, base del Camín Real de Galicia o Camín Francés que ahora llamamos Camino Primitivo, fue la 'autopista del oro' para controlarlas y comercializar su producción, es muy posible que jalonasen su recorrido numerosas mansio o posadas de pernocta para funcionarios y altos cargos imperiales romanos, así como otras de 'menor estrofa', las cauponae y mutationes, de las que se habla menos pero también hubieron de existir en este trayecto


Todas ellas, establecidas en lugares estratégicos desde el punto de vista caminero y sus distancias, así como más o menos cercanas a las explotaciones auríferas y otros lugares de importancia, podrían haber sido las antecesoras de las fondas, ventas, hospitales y otros hospedajes que florecieron a partir de la baja Edad Media principalmente, siendo al menos cuando aparecen sus más tempranas referencias documentales


Podríamos imaginarnos que aquí se vivirían pues ciertas escenas de despedida de los peregrinos, que mayoritariamente irían al Hospital Mater Christi, de los arrieros, tratantes, vaqueiros y demás viajeros que se dirigirían a la venta de Casa Peláez


Ahora pues, dejamos El Camín de las Rozadas y tomamos este ramal a la derecha justo antes de las primeras casas del pueblo


Allí El Picu las Eras, con su gran descampado y pradería, orienta nuestros pasos rumbo a San Roque y la villa de Tineo/Tinéu, la capital del Concechón. Si se llega coincidiendo con los días de romerías se llega a ver desde aquí la animación y a oír la música


Por supuesto, también nos indican el Camino los mojones correspondientes, tal que este. Estemos atentos a ellos pues muchos no se encuentran en medio talmente de los cruces, para evitar estorben los giros de los grandes tractores, camiones de ganado y demás vehículos, sino unos metros más allá del camino señalizado


Y así, por las cercanías de Santolaya y Zarracín, seguimos el ya corto, aunque serpenteante e intenso camino a San Roque, un bello lugar con campo, capilla y carbayera lleno de historia, espiritualidad, alegría, tradición y sentimiento a quien también canta Rafael Lorenzo que, además de historiador y periodista, es un consumado cantautor que canta así a su campo y fiesta...





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