Eres el Peregrino Número

sábado, 10 de octubre de 2015

LA SIERRA Y LA CURISCADA: UN AGRADABLE Y LARGO PASEO POR LA FALDA DEL MONTE. TINEO/TINÉU (ASTURIAS)

Vista de El Pedregal desde el Camino a La Sierra
Sube el Camino Primitivo desde La Torre, la Casa Begega o Casa del Hospital por el Camín de Biforcos, abandonando el solar del antiguo Hospital de Peregrinos de El Pedregal, en el pueblo de este nombre, a unos 57 kilómetros al oeste de la capital astur, donde comienza el Camino. Son nuestros primeros kilómetros a lo largo del concejo de Tineo/Tinéu, donde empezaremos a avezarnos a las más puras "etapas montañeras" que tanta impronta y esencia le dan al Camino Primitivo.


Se admira un magnífico paisaje de La Curiscada y toda la gran meseta de campos y suaves colinas que abarca al fondo hasta las serranías del Courío, Idarga, Bexega y los altos picachos del cordal asturiano.


La Curiscada, gran colina serrana que se extiende este a oeste, viendo al sur  los altos picachos de las cordilleras del suroccidente astur, la cuenca del Narcea.


La carretera AS-216 pasa unos metros más abajo. Solo en ocasiones la vemos un poco, semioculta por árboles y praderas.


Antes de llegar a El Biforco nos desviamos a la izquierda, tomando ahora una senda terrosa pero bastante llana que discurre todo el tiempo por esta ladea de La Sierra Tinéu.


Transitamos por entorno verde y arbolado, castaños y robledades entre monte y pastizal, bajo las alturas de La Sierra de Tinéu, larga línea de cumbres en cresta que se porlonga desde La Espina hasta la capital del Concechón, villa a la que se dirigen nuestros pasos.


El trayecto es casi todo el tiempo de tierra, se ven rodadas de tractores que van a trabajar a las fincas.


En el recorrido se forman en ocasiones bellísimos túneles de vegetación con las ramas de árboles cubriendo la senda por encima de nuestras cabezas, predominando los castaños y los carbayos, entre otras especies. Cuando hay algún muro, este suele confundirse con los setos al cubrirse las piedras de yedra y musgo.


Estamos cerca de la zona conocida como Las Pontiga, viendo al fondo La Curiscada, sierra que es una larga colina o loma que se extiende se este a oeste sobresaliendo un poco sobre los campos de esa meseta que se deparrama hasta el valle del Narcea.


Al fondo de La Curiscada vemos las ierras del Couríu, Bexega, Las Palancas, Manteiga...


El Camino forma en ocasiones una profunda caja...


Pasaremos varios regueiros y fontanes, arroyos quizás secos en verano pero que encharcan el firme cuando llueve.


A veces hay un poco de subida, pero bastante llevadera.


El placer cde caminar con el suelo mullido por la hojarasca...


Hay algunos tramos empedrados...


Toparemos alguna cabaña como La Cabana los Rozos o la Casa Xico...


No nos cansamos de admirar este paisaje.


Al sur del todo la gran cordillera se extiende de este a oeste, en paralelo a nosotros, desde El Picu Couríu a El Picu Gaméu, La Bobia, L'Achitón, La Pena la Cruz, El Picu Caunéu, de 1.092 metros, El Colláu los Fitos...


Más a la derecha, detrás de La Curiscada tenemos La Pena la L.liebre, de 795 metros y al suroeste sobresalen los cordales de El Picu L'Hurru (Peña Manteca) de 1.527 metros.


Junto a la carretera, algo alejado, el polígono de La Curiscada se asienta a lo largo de la planicie, al pie de la pelada y llanísima sierra del mismo nombre, no en vano en ella estuvo uno de los  primeros campos de aviación de Asturias, pista improvisada para una atracción aérea con motivo de las fiestas de Tinéu de 1929, pero también utilizado en la guerra civil y hasta nuestros días, al ser aeródromo de los servicios contra incendios forestales.


A la sombra de las cabañas del Camino, cerca de Las Fornas y La Dorada.


Así, entre pastizales y bosques por las faldas de la sierra, discurren nuestras andanzas unos dos kilómetros, casi siempre en llano, exceptuando alguna liviana y corta subida o bajada de raro en raro. No hallaremos pueblos, como mucho alguna cuadra o tendejón, aunque sí veremos cerca la carretera, el polígono y algunas viviendas.


Paisaje rural...


Pero también industrial, si bien en medio de campiña y naturaleza.


Paso a paso...


También nosotros estamos altos, a nuestra derecha L'Altu de la Degol.lada y y el de Parafita pasan también un poco de los 1.000 metros, pero es que aquí la ruta por la que andamos estará en torno a los 700, contemplando arriba estas cumbres que sirven de base a otro parque eólico. Cada poco hay purtiel.las y canciel.las. (portillas y cancelas).


Yeguadas y eólicos...


En el caso de necesidad, a la altura del polígono La Curiscada hay bares, aunque para ir allí nos desviaremos bastante de la ruta, recomendando retomarla antes de pensar continuar por la carretera, agobiante, con abundante tráfico de coches y camiones.


Tabladas de Rozón, parajes de la serranía tinetense.


Predominan castaños y robles...


Buen Camino.


Carbayos jóvenes...


Paisajes de La Curiscada...


Allá, en el valle, por donde va la carretera, hay algunas casas, como Las Pontigas y Casa Vitorino, cerca de los campos de La Regata, falda norte de La Curiscada.


Delirio de naturaleza...


Deleitándonos con las vistas...


Ahí abajo hay un paso de un arroyo...


Pasamos el arroyo.


Quizás si nos fijamos y no está demasiado tragado por la vegetación, aún podamos ver a un lado del Camino El Molín del Carbayu, con sus viejas paredes al borde derecho...


Las paredes del viejo molino.


Arboleda junto al molino...


La ruta sigue por estos lugares frondosos...


Pista adelante.


En el corazón del bosque...


Cierres de fincas.


Hojas, árboles, ramas...


Lajas de pieda hincadas delimintando fincas y Camino, las chantas.


Un establo y henar...


Belleza sin par...


Estamos en las inmediaciones del lugar de Las Quintas.


La Curiscada y la cordillera suroccidental astur.


Prados en suave descenso a nuestra izquierda...


Las señales siempre presentes...


Pasamos muy cerca del Polígono de La Curiscada. En sus cercanías está La Cueva'l Rebol.lu.


Grandes fincas.


Bosques, prados y naves industriales.


Hiedra en la corteza de los troncos de los árboles.


Otro arroyuelo cruza el Camino. El Regueiru Vil.lar.


Asomándonos a las fincas...


El Camino es ancha pista terrosa...


Atención a la señalización y orientación en los cruces...


En los cruces fijémonos siempre en la señalización. Una de estas encrucijadas es grande, formándose incluso un gran tirángulo de césped en medio.


Faenas agropecuarias. El duro trabajo del campo y la casería.


El Camino en su esencia...


Tomamos la dirección que nos indican las flechas amarillas.


Hierbas y flores...


La gran evasión: escapada de la finca...


Pasaremos cerca de las casas de La Escalada y un trecho con más guijarros nos advertirá que estamos al lado de un pueblo: Santulaya, pasando muy cerca del camposanto y de la primer quintana, pero no iremos hasta allí, en otro cruce nos apartaremos de esta aldea, aunque iremos contemplándola tras unos metros de ascensión entre más arboleda y pastizales.


La Escalada quedó atrás.


Santulaya.


Filas y más filas de árboles.


Un poco de subida.


Estamos pasando bajo las alturas de L'Altu la Casa'l Puertu y del L.lamazal, este de 1.041 metros, arriba en las cimas de La Sierra Tinéu.


Grandes maizales...


De vez en cuando paramos, tanto a reposar y sacar una chocolatina de la mochila o beber de la cantimplora, como a extasiarnos con la visión de los los riscos de aquellos altos picos que, como un majestuoso santuario de gigantes de piedra, se alzan al sur.


Nieve y neveros en las lejanísimas cumbres de la cordillera...


Nieve en los picos, sol en el valle...


Zarracín...


Penamanteiga. El Picu l'Horru.


El Picu'l Mouru...


El Camino realiza unas curvas siguiendo la sinuosidad de la falda de La Sierra y pasando entre más tierras de labor.


Vemos a cierta distancia el pueblo de Santulaya, donde aún se conserva el edificio de Casa Peláez, antigua alberguería, histórica posada de arrieros, viajeros y vaqueiros trashumantes, con sus cuartos o habitaciones, la l.lariega u hogar de lumbre, y caballerizas. Quizás se hospedasen tambien peregrinos aunque es más fácil que apurasen un poco más la etapa para acercarse al Hospital Mater Cristi de Tineo/Tinéu, del que hablaremos en su momento.


Y es que los peregrinos solían escoger ir a establecimientos asistenciales pensados para ellos, mientras arrieros y demás viajeros de hospedaban mayoritariamente en esas antiguas ventas y posadas camineras...


Unos metros más adelante pasaremos también monte arriba de otra aldea, más pequeña, Zarracín, por la parte de El Regueiru la Cuba


Nuestro trazado prosigue un poco desplazado de estos pueblos y más alejado ya de la carretera.


En Santulaya quizás podemos ver bien ahora la iglesia parroquial, en la parte más occidental de esta aldea (a la izquierda de la foto), de casas más o menos concentradas y situadas justo a la izquierda del templo, el cual fue modificado totalmente en 1972. Era de patronato real hasta el siglo XIX, antes este patronato lo ejercía la catedral de Oviedo/Uviéu.


Estamos alejados también del pueblo de El Cruceru y La Tiera, aún más abajo de Santulaya y Zarracín, en un cruce de carreteras, con populares establecimientos que son paraíso de la gastronomía asturiana.


Es el historiador e investigador (además de gran cantautor) Rafael Lorenzo quien nos dice que los diezmos al párroco se pagaban en patatas, cereales y arriendos de las muchas propiedades del santuario.


Enamorados del paisaje tinetense...



Enamorados del Concechón...


Enamorados del Camino, pese a que aquí realiza algunas cortas subidas pero largas curvas y revueltas.


Sigue la ruta



 Encontramos otro "triángulo" de caminos que se cruzan, lugar en el que se han instalado mesas y bancos de madera para una de estas oportunas paradas.



Seguimos avanzando...


Poco más allá, al oeste, entre más carbayeras y castañeos, reconoceremos El Picu las Eras, donde está El Campu San Roque, preciosa y mágica entrada a la villa de Tineo/Tinéu.


Pero aún tenemos una buena bajada hasta El Regueiru Ferroiru...


Aquí se inicia el descenso...



Importante bajada, pero ya estamos a un paso de San Roque. Aunque no veamos nada más que árboles, al otro lado está la villa capital de concejo.


Hojarasca de los castaños.


Vemos que al otro lado el Camino sube.


Pasamos el Ferroiro por un puentecillo caminero..


Y empezamos a subir.


Buena cuestecilla...


Pero mágico paraje...


Nuestras amigas y compañeras las flechas amarillas.


Esplendor verde en el castañar...


Respiremos profundamente...


Una maravilla.


El Cruceru a nuestros pies...


Llegamos a un tramo llano junto a una nave de de ladrillos, a la que sigue una casa. desde la que se ven ya las gradas del campo de fútbol del equipo local, Club Deportivo Tineo, del que se desconoce la fecha exacta de fundación, sabiéndose únicamente que ya disputaba partidos en 1912.


Desde la que se ven ya las gradas del campo de fútbol del equipo local, Club Deportivo Tineo, del que se desconoce la fecha exacta de fundación, sabiéndose únicamente que ya disputaba partidos en 1912.


El Camino, ya casi una calle, baja a una vía local...


Un poco de bajada junto a la tapia de una vivienda más o menos nueva nos lleva a un paseo semipeatonal...


Y sube unos metros, junto al Campo de Fútbol San Roque.


Llega al lavadero...


Y la cuesta acaba en el campo y a la romería de San Roque, de honda veneración y renombrada fiesta en agosto, en un campo donde se revela estuvo el antiguo castro astur que dio origen a la villa de Tineo/Tinéu


Y allí la capilla que da nombre al lugar, al lado del Camino


El Campu San Roque, campera verde de árboles, fiesta y romería... al que canta también Rafa Lorenzo...



La capilla de San Roque está vinculada a la fundación del convento de San Francisco en la baja Edad Media y por donde seguiremos hacia el casco antiguo tinetense por el Paseo de los Frailes, llamado así por ser el que seguían los frailes del viejo monasterio franciscano para subir a la capilla.


Bajamos al atardecer por el Paseo de los Frailes...