Eres el Peregrino Número

lunes, 15 de agosto de 2016

CAMINO ANTIGUO HACIA VEGADEO/A VEIGA Y TRABADA (5): MIOU, EL CAMÍN REAL DE BUSTELO Y EL MESÓN DE SELA DE MURIAS (VEGADEO/A VEIGA, ASTURIAS)

Miou
En esta variante, realmente camino antiguo que llevaba a los peregrinos y viajeros a realizar el paso del Eo aguas arriba, quitándoles el peligroso y gravoso paso de la ría en lancha, salimos del casco urbano de Vegadeo/A Veiga para subir al pueblo de Miou.


La ascensión entre prados cuestos  se suaviza al llegar a las primeras casas del pueblo (cerca de la capilla de Santa Leocadia y de A Casoa de Trabadelo, gran palacio rutal con planta en U, patio y dos torres, actualmente hotel), marcadamente lineal a lo largo de la calzada que lo comunica.


 Al sur  está el barrio de A Forxa, así como el monte A Cruz, por donde seguirá el Camino, en medio del bosque...


Filas de grupos de casas en Miou.


En Miou seguimos subiendo, pero poco a poco.



Abajo, la vegetación ribereña oculta el río Monxardín.


Más cuesta...


Vista atrás.


El camino, carretera local, pasa entre las casas. Es Miou como una larga calle donde, casi al final, está el lugar de A Cruz, cruce de caminos junto a casas, caserones y una fuente, no lejos de A Forxa, donde hubo una forja de ferreiros.


En el cruce, seguimos adelante. Una variante, no reconocida oficialmente, sería ir a la derecha hacia Louteiro y seguir la llamada Ruta del Estraperlo. Ambos caminos confluyen en Abres para pasar a Galicia.


A mano izquierda está la fuente.


Fuente de Miou.


Pero lo dicho, seguimos de frente.


Otro tramo ligeramente cuestudo.


Buena caja caminera...


Así llegamos al final del pueblo de Miou, pasando bajo balcones y corredores.


Al oeste: Louteiro. Al fondo en aquellas colinas es Couxela (a la derecha de la foto), y más a lo lejos A Valboa (a la izquierda). Están al otro lado del Eo y son ya Galicia.


El Camino va ascendiendo poco a poco, formando primeramente una caja horadada en tierra y piedra, a la sombra de la enrramada.


Camino literalmente tallado en la roca.


Estamos en el Camín Real de Bustelo, una antiquísima vía de comunicación empleada por numerosos arrieros hasta épocas históricamente recientes, además por supuesto, de los peregrinos.


 Túnel vegetal.


Encajado en el terreno...


Viejo empedrado.


Saliendo a campos más abiertos.


Seguimos subiendo.


Desde allí tendremos buenas vistas.


Campos abiertos y luminosos desde los que tenemos al norte una fantástica vista de Miou con la desembocadura de la ría a lo lejos.


A la izquierda Ribadeo en Galicia, a la derecha Figueras/As Figueiras en Asturias, en medio A Ponte dos Santos. Su construcción en los años 80 evitó el rodeo por las carreteras y por supuesto el secular paso del estuario en embarcaciones. Habilitado como autovía años después, se aprovechó entonces para abrir sendas travesías peatonales a ambos lados, siendo en este momento las más empleadas por los peregrinos.


Gran paisaje...





La senda sube pradería arriba.


Llegando a un depósito de agua la subida se hace sendero llano en pista ancha y maderera de aprovechamiento de las plantaciones de eucaliptos.


Caja del Camino.


Inmersos en el bosque.


Muria del Camino...


Atentos a los cruces...


Y a su señalización.


Esplendor en el bosque.


Eucaliptos.


Tomemos aquí el ramal de la derecha.


Árboles y helechos.


Monte de Parga y O Pico do Caxigo.


El Camino es aquí una verdadera pista forestal.


Se sube un poco y se llanea.


Foresta autóctona.


Hojarasca y bellísimo túnel vegetal.



Hitos del Camino...


Hermosa senda.


La paz del sendero, donde todo yace en reposo, ajeno de inquietudes.


Se pasa El Rego de Louteiro en el lugar de As Cabanas...


Y volvemos a subir.


En ascenso.


De nuevo en la eucaliptal.



Hermoso y agreste paso del ancestral camino...


Monte arriba.


En el corazón del bosque...


Paso a paso...


En la espesura...


Señalización de sendas de pequeño recorrido en el tronco de los pinos.


Subiendo, subiendo...


En el cruce camino arriba.


Atención a la señalización.


Casi llegados arriba vemos praderías...


Poco a poco iremos saliendo del bosque.


El sendero va a subir, entre helechos y eucaliptos, para llegar a las ruinas Mesón de la Sela de Murias, ya en terreno más abierto.


Apenas unas porciones de muros de piedra quedan del Mesón de la Sela de Murias, que tuvo dos plantas, arriba con habitaciones para los arrieros y viajeros en general y abajo con horno de pan, almacén y caballerizas.


No se conoce su origen pero sí que estuvo abierto hasta finales del siglo XIX. Dado que algunas recuas arrieras hicieron fortuna se conoce también esta ruta como del estraperlo.


Las recuas estaban formadas por mulas y caballos que transportaban pescado salado, productos de las fraguas de la comarca y otras mercancías a Castilla. De vuelta traían trigo y vino, introduciéndolo también en Galicia gracias a la lancha que en marea alta cruzaba el Eo en Porto, frente A Veiga/Vegadeo.


En este mesón, como en otras ventas del itinerario, se paraba a comer y dormir, descansando hombres y animales. Ahora solo queda el recuerdo.




Mesón de la Sela de Murias, ya en terreno más abierto que nos permite ver, abajo, el profundo valle formado por el río y a la izquierda las cuestudas praderías de las caserías El Fulgueiral y Tremiado.



Del mesón salimos a la carretera que va a Bustelo, en lo alto de estas montañas.


Tomamos la dirección derecha.


Volvemos a ver, al norte, la poca de la ría y A Ponte dos Santos.


Pero hacia Bustelo realmente no vamos: en un importante cruce, tomaremos el camino asfaltado que baja hacia Abres, cabeza de esta parroquia veigueña a la que acabamos de entrar, viendo abajo en el valle del Eo sus diferentes barrios y lugares.


El valle del Eo a nuestros pies, con los barrios de Abres: O Pibidal, Grandamiá, A Mundiña. El río se pasa en Pedrido y se pasa a Galicia, tierras lucenses del concello de Trabada con los montes y puertos que nos llevarán hacia Vilanova de Lourenzá y Mondoñedo, allá en la distancia.


Vamos pues, camino de Abres...