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martes, 11 de marzo de 2014

SAN SALVADOR DE LOURENZÁ (LUGO, GALICIA): PREMONICIÓN BARROCA DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO

Antiguo monasterio de San Salvador de Lourenzá: al fondo la iglesia es actualmente la parroquial de Santa María, a la izquierda, en antiguas dependencias monacales, está la Casa do Concello

El Camino Norte de Santiago, en su ramal que, procedente de Ribadeo, donde entró en Galicia por la ría viniendo de Asturias, se dirige a la histórica capital de una de las antiguas siete provincias gallegas, Mondoñedo, llega antes a una muy importante población, Vilanova de Lourenzá, llegando por la Capela da Santa Cruz hacia A Ponte da Pedra sobre el Rego do Batán y atravesando la villa de este a oeste, si bien, llegados a la Praza Linares Rivas, se hace necesario visitar, al otro lado de la Travesía da Mariña, continuidad de la carretera N-634a, un monumento excepcional, origen del actual poblamiento del lugar, nos referimos al antiguo monasterio de San Salvador de Lourenzá, fundado en el año 969 por el conde Osorio Gutiérrez, el Conde Santo, quien vino aquí desde Tierra de Campos para hacerse cargo de las posesiones heredadas de su padre Gutiérre Osóriz y de su tío Nuño. Anteriormente a este habría otro convento o santuario fundado por Gutierre, existente al menos desde 947, destruido por los normandos y reconstruido y refundado por Osorio, si bien la estructura actual de la construcción es muy posterior, netamente barroca.


Tras la desamortización, en 1835, el santuario conventual pasó a ser iglesia parroquial de Santa María mientras las demás partes fueron dedicadas a otros usos. Su biblioteca se perdió y un incendio destruiría buena parte del claustro mayor en 1878. Desde 1970 está aquí la Casa do Concello, en lo que era la cámara abacial, casa y dependencias del abad. Es Monumento Nacional desde 1974. Todo el conjunto monacal se abre a la Praza do Conde Santo, con fuente de buena agua y kiosko de la música, mirando a la carretera y los edificios de la urbe


Y así, cruzando la Avenida da Mariña, pasamos junto a la Fonte do Adro (atrio) y, por esta Praza do Conde Santo, nos acercamos a visitar la iglesia
 

La actual iglesia del monasterio empezó a construirse en el año 1735 y en ella se diseñaron unas líneas maestras, artísticas y arquitectónicas, que después se expresarían en la fachada barroca de la catedral de Santiago. En un principio se siguió el proyecto del fraile Juan Vázquez de Samos pero a posteriori ese se alteraría por la mano de Fernando de Casas Novoa, gran maestro que ya había trabajado en la catedral de Lugo y en varios santuarios gallegos y que, poco después, en 1740, alcanzaría su obra cumbre con su trabajo en la fachada barroca de la catedral de Santiago que mira a la Praza do Obradoiro, siendo pues esta de San Salvador de Lourenzá una antecesora inmediata, verdadera premonición de las líneas directrices que el mismo maestro ejecutaría en la Ciudad del Apóstol, donde también había intervenido en el monasterio de San Martiño Pinario, al lado de la misma catedral, realizando su llamativa portada principal, claustro y sacristía, trabajando además en el Colegio de las Huérfanas y en la iglesia del convento de Belvís, también en Santiago. Fernando de Casas Novoa se haría cargo aquí del diseño de la fachada y de la dirección de la labor en la nave del templo hasta el crucero. El material era granito procedente de las canteras de Burela, en la costa lucense. Los datos los sabemos gracias al manuscrito de un monje aquí residente, fray Benito Ponte, quien relató todo el proceso.


Lo cierto es que las grandes columnas nos recuerdan a las de San Martiño Pinario de Santiago, y las figuras de la fachada y diversas estructuras y filigranas a lo que posteriormente se haría en la catedral compostelana


Son dos enormes columnas a cada lado de la puerta


Columnas, más pequeñas, que se extienden por todo el frontal, fachada arriba, así como otros numerosos detalles y filigranas, destacando las imágenes religiosas en espléndidas y grandes esculturas


Vamos a empezar de abajo arriba, primeramente por las de los lados de la puerta


A la izquierda de la portada San Benito, fundador de la Orden Benedictina, representado habitualmente con el libro de la Regla de San Benito, fundamento de la monástica medieval


Santa Escolástica, a la derecha, hermana melliza de San Benito de Nursia, abadesa del convento de Piumarola, por ella fundada, al lado del fundado por su hermano, Montecassino


Encima de la puerta, la Virgen de la Asunción


Vemos le falta parte del brazo derecho, Bajo ella querubines y la leyenda TOTA PVLCRA ES MARIA


Más arriba San Salvador, Salvator Mundi, advocación del antiguo monasterio


Se le representa con el gesto de bendecir y la bola del mundo en la mano. La bendición con dos dedos representa la dúplice naturaleza de Cristo, humana y divina


La advocación a San Salvador puede guardar relación con la catedral ovetense de esta advocación, gran centro de peregrinación de donde partió el primer Camino de Santiago en tiempos de Alfonso II El Casto. Muchos peregrinos iban antes allí que a Santiago, fundamento de los caminos llamados actualmente Norte, Primitivo, Salvador, Ruta de las Reliquias. etc, otros lo hacían a la vuelta, haciendo caso a aquella máxima medieval, de origen franco (centroeuropeo en general) que dice, con diversas variantes parecidas:
Quien va a Santiago
y no al Salvador
visita al criado
y olvida al Señor


A los lados columnas y sendos escudos


Escudo de la derecha, con los símbolos del Reino y, en medio, los del Conde Santo, un arca con crismón, que se dice vino de Jerusalén navegando sobre las aguas y es donde está enterrado (la veremos en el interior), así como dos lobos sobre ella


Escudo de la izquierda, con mitra obispal


Encima, gran ventana y más columnas


Y llegamos así a las imágenes de la parte superior, en una hornacina la imagen del mítico fundador de este monasterio en la Edad Media, el Conde Santo, Osorio Gutiérrez, vestido de palmero, esto es, peregrino a Jerusalén. En la cúspide una estatua de la Fe


El Conde Santo tiene una biografía legendaria, así el genealogista Luis de Salazar y Castro, dentro del esquema de valores de su época, se le quiso hacer descendiente de un Don Osorio que batallaría con Don Pelayo, y de otro Osorio Gutiérrez presente en la no menos legendaria Batalla de Clavijo en tiempos de Ramiro I, y que llegaría a ser canónigo de León en 844. Más verosimilitud tiene el dato que le busca parentesco del noble galaico Hermenegildo Gutiérrez, conde de Oporto y reconquistador de Coimbra, mayordomo real de Alfonso III El Magno


Y así Osorio Gutiérrez, primo y cuñado del rey Ordoño IV, y por lo tanto vinculado a la política de su tiempo, participaría en la Batalla de Simancas (año 939), regresando tras ella de Tierra de Campos a hacerse cargo de estas tierras heredadas de su padre Gutiérre Osóriz, y de su tío Nuño, extensas posesiones en la comarca de Mondoñedo, siendo ya titulado conde en documentos del años 942


Invirtió buena parte de su fortuna en ayudar a los monasterios de los que era patrono y, al enviudar, ya mayor, patrocina este de San Salvador según escritura del 17 de junio de 969, otorgándole además 33 camas, 12 para los pobres, y donde él mismo entra como fraile de la Regla de San Benito, bajo la autoridad el abad Munio, quien ejercerá como tal hasta el año 1015. Poco después peregrina a Tierra Santa y permanece como ermitaño casi un año en un lugar cercano al Santo Sepulcro. Esta piadosa actitud de abandonar sus riquezas para retirarse a la vida contemplativa le hacen valedor de su sobrenombre de el Conde Santo


A su regreso al monasterio fallece al poco tiempo y otro de sus biógrafos, Mauro de Villarroel, afirma que en el momento de su muerte repicaron las campanas por sí solas con tañido alegre a la hora de maitines, oyéndose cánticos celestiales. Su cuerpo descansa en una capilla de este monasterio, la de Miraflores, en un no menos legendario sepulcro que se dice trajo él mismo de Palestina


La Fe por su parte aparece representada con ojos vendados y portando una gran cruz y un cáliz


Una característica especial, que también tienen otras iglesias, por ejemplo la misma catedral ovetense, es que su segunda torre nunca llegó a rematarse. Fernando de Casas Novoa falleció el 25 de noviembre de 1750, muy poco antes de ser culminada su mencionada obra magistral en la catedral de Compostela


El reloj de la torre será sufragado a primeros del siglo XX por los emigrantes de Lourenzá a Cuba


Al lado de la iglesia se sitúan las demás dependencias monacales, hechas anteriormente y en diferentes fases, abriéndose a esta plaza su fachada en ángulo recto con el santuario, realizada entre 1648-50 con Francisco López Rosillo como principal maestro.

Antes aún Juan de Villanueva estuvo a cargo del claustro mayor y el maestro de obras Fray Benito Escobar llamó al cantero escultor Domingo de Castro para diversas intervenciones en un espacio conocido entonces como El Mirador


Estas dependencias, antigua cámara abacial, son desde 1970 sede de la Casa do Concello de Lourenzá. Es de grandes ventanas en el piso bajo y balcones con barandillas de hierro


Llama la atención su portada barroca con columnas y frontón...


Arriba el blasón del conde Osorio 


Representa a su sepulcro, del que se dice vino de Jerusalén por mar, como las barcas de piedra de la tradición jacobita. Sobre ellos dos lobos vinculados con este legendario pasaje


En una pequeña porción de césped delante de la Casa do Concello, casi en la misma esquina con la iglesia, hay un busto y una placa dedicados a Don Francisco Fernández del Riego, escritor intelectual y político, aquí nacido el 7 de enero de 1913, una de las más prominentes figuras surgidas en torno al Grupo Nós, contemporáneo de las Irmandades da Fala, miembro del Seminario de Estudios Gallegos, del Partido Galeguista, y del consejo gallego de Galeuzca en 1934 


En 1950, junto con Ramón Piñeiro y Jaime de Isla Couto, fue uno de los impulsores de la creación de la Editorial Galaxia para liderar el proceso de recuperación cultural de la posguerra, surgiendo de ella en 1963 la revista Grial, que codirigió y en la que escribió asiduamente. En 1960 ingresó en la Real Academia Galega (que llegaría a presidir en 1997) con el discurso Un país y una cultura. La idea de Galicia en nuestros escritores. Falleció en Vigo el 26 de noviembre de 2010


Daniel Salgado, periodista, escribía dos días después su necrológica en El País:
"La cicatriz de la Guerra Civil marcó la historia del galleguismo republicano a lo largo del siglo XX. El parteaguas de 1936 no solo desarticuló su incipiente organización política, el Partido Galeguista, sino que dividió el movimiento entre interior y exterior. Fue Francisco Fernández del Riego, el intelectual fallecido el viernes a los 97 años, el encargado de comenzar a reconstruir los puentes y suturar heridas desde la clandestinidad. En 1946 inicia su relación epistolar con el pintor Luis Seoane, exiliado en Buenos Aires y airado izquierdista. Será el primer contacto establecido desde el país con el éxodo republicano.
Pero Fernández del Riego no solo dedicó su vida a la reorganización de la cultura gallega en circunstancias de oprobio político. Perteneciente a la brillante generación de galleguistas que se hicieron adultos en plena Segunda República, había nacido en Vilanova de Lourenzá, en A Mariña lucense, en enero de 1913. Vivió en primera persona todos los hitos del movimiento nacionalista y lo hizo al principio en política -militó en las Mocidades Galeguistas y en la Federación Universitaria Escolar mientras estudiaba Derecho en Santiago- y más tarde, superviviente a la masacre franquista, en lo cultural. "Es la piedra angular del nacionalismo cultural y político del siglo XX, no se me ocurre otra", declaró el presidente de la Real Academia Galega, el escritor Xosé Luís Méndez Ferrín, tras conocer la muerte del que fue su antecesor al frente de la institución 
Del Riego participó en la fundación de la Editorial Galaxia, que en 1950 abre canales de expresión para un segundo resurgimiento de la literatura gallega. Y aunque la renuncia de sus promotores al activismo político volvió a dividir al antifranquismo galleguista de la época, Fernández del Riego nunca rompió los lazos. Sensibilidad notoriamente progresista, los jóvenes nacionalistas organizados a partir de los sesenta en partidos marxistas o inequívocamente de izquierdas respetaron a Don Paco. En las páginas de Grial, la revista que ayudó a fundar en 1963, codirigió junto a Ramón Piñeiro y que hoy continúa publicándose, dejó espacio para los literatos y pensadores que comenzaban a revolucionar las letras bajo la dictadura. 
También de esas décadas, en la que ejerce de corresponsal de Galicia Emigrante y publica, a cara descubierta o bajo el ya célebre seudónimo de Salvador Lorenzana, en toda cuanta publicación editan los gallegos a uno y otro lado del océano, data su ingreso en la Real Academia Galega 
"Entonces dirigió una operación para revitalizarla, cosa que consiguió", relata Méndez Ferrín, antes de hacer memoria de la llegada de Del Riego a la presidencia de la institución, ya en 1997 y hasta 2001: "Acabó con una cierta apatía en la Academia; yo, como presidente, querría ser continuador de Del Riego". Sus estudios sobre la literatura del país fueron referenciales durante años. La Escolma de poesía galega que publicó en 1957 recuperó para los lectores de Galicia la obra poética de los escritores exiliados y redactó una citada Historia. En 1991 y en 2004 dio a la imprenta volúmenes de memorias -O río do tempo y Camiño andado- y recopiló en numerosas ocasiones sus intervenciones en la prensa, en la que fue, de largo, el intelectual más activo de su generación. 
En los últimos tiempos dirigió la biblioteca de la Fundación Penzol, situada en Vigo y que solo abandonó en enero de este año, y recibió la Medalla Castelao de la Xunta. Le dolía que el cansancio de su vista no le permitía ya leer. Murió a media tarde del viernes en su domicilio de Vigo"
 

Y el 6 de diciembre de ese año 2010, pocos días después de su muerte, aparece publicada esta semblanza en el viguense Centro Cultural Coia
"Ya descansa en paz Paco de su dilatada vida. En su última entrevista el 17 de Mayo dijo: ” Soy un hombre cansado y quisiera irme sin hacer ruido”. Nació en 1913 por lo tanto tuvo en su dilatada vida una constante actividad literaria, una lucha constante por Galicia y sobre todo por divulgar su lengua y su cultura.

Era licenciado en derecho, pero su verdadera pasión fueron siempre las letras. Personalidad destacada en el nacimiento de la editorial galaxia, miembro de la academia gallega donde hizo una gran labor.

Llegó a Vigo en 1939, llegó solo con una maleta llena de libros, esos compañeros que lo acompañaron toda su vida. En aquellos primeros años cuarenta alternaba su trabajo en el bufete de la Ronda, que tenía Valentín Paz Andrade con las tareas de redactor de la revista pesquera “Industrias pesqueras” y las de profesor de literatura y filosofía en el colegio Mezquita y más tarde en otros colegios de nuestra ciudad, participaba en las tertulias y también en comidas sobrias con Maside en días de restricciones y plato único en el bar mundial de la calle Velázquez Moreno. Tendría mucho que contar para relatar sus actividades en nuestra ciudad como también con los contactos que mantenía con América, que visitó varias veces, siempre con el afán de divulgar nuestra cultura. Su carácter según sus amigos era apacible y sereno, metódico en sus costumbres, cariñoso y afable. Yo coincidí varias veces con él en la farmacia que tenía su hermano en la calle del Príncipe, me gustaba ir allí pues nada más entrar como estuviera él (el hermano) siempre me decía alguna cosa bonita, yo vergonzosa que era me ruborizaba pero me gustaba y luego cuando me iba me regalaba unos caramelos y yo salía tan contenta.

Que sirvan estas humildes letras como homenaje a este hombre que tanto luchó por Galicia y que el señor lo tenga en cuenta como nosotros los gallegos en nuestros recuerdos y oraciones"

La placa presenta un escrito suyo dedicado a Lourenzá dentro de la Ruta Cultural Literaria del Concello por lugares significativos de la vida de Francisco...

"Nunca se esvaíu en min a lembranza desas tres parroquias que se reparten o fermoso val lourentino. Levan, como ben sabedes, nomes doutros tantos, San Xorxe, Santo Tomé, San Adrián. Conforman todas tres una bisbarra celmosa, fina, verde, case podería decir paradisíaca. No panorama que abranque, latexa toda a dozura agraria da paisaxe valeca. As Arboredas, casas de labor, os relanzos do ríl, as frescas ringleiras, os airosos ameneiros e bidueiros que siguen os regueiros"

Nada parece quedar a la vista del conjunto monacal de tiempos del Conde Santo o de sus posibles reformas inmediatamente posteriores románicas y góticas, ni del hospital de peregrinos fundado muy posiblemente a la vez que él, si bien los libros de fábrica conservados van de 1602 a 1720, aunque se tiene constatada de forma documentalmente demostrada la presencia de peregrinos en esta villa desde el siglo XII. Asimismo en el Archivo Municipal aparecen expedientes del mismo entre 1852 y 1864 cuando, como en otros casos como el de Ribadeo, pasa a ser Hospital de Caridad



Se sabe por inventario había en el hospital cinco alcobas y siete camas, tallas religiosas entre las que destacan una de Santiago Apóstol y otra de Santa Catalina. El pueblo escogía un mayordomo que llevase sus cuentas, si bien durante los tres siglos que existen referencias al respecto no parece hayan sido ninguno muy diligente. El hospital dejará de cumplir su función en 1864 si bien su edificio se mantendría en pie hasta su demolición en 1915


En la Casa do Concello hay además otras dependencias, como la Oficina de Turismo



Justo detrás, en las antiguas caballerizas del monasterio está el Centro de Interpretación da Faba de Lourenzá, inaugurado en el año 2004...


En sus dependencias conoceremos más de esta sabrosa legumbre, riqueza agrícola y gastronómica de esta comarca, en donde tantísimas vemos plantadas, centro de renombrada fiesta y ferial anual. También está ahí la oficina de Correos.


Y vemos otra parte del monasterio, antiguas dependencias de los monjes. La vida monacal resurgiría en 1910 con el establecimiento aquí de una comunidad religiosa dependiente del monasterio de Samos, la cual se disolvería en 1942, pasando el conjunto a Seminario Menor a cargo del Obispado de Mondoñedo y en 1970, como hemos dicho, se establecería la Casa do Concello


Regresamos inmediatamente a la iglesia, para visitar ahora su interior


Al acercarnos debajo de esta gran portada-retablo se incrementa notablemente la sensación de monumentalidad...


Y así, ante esta grandiosa e impresionante fachada, antecesora de la de la catedral de Santiago, accedemos entramos adentro...


Y adentro continúa la misma percepción de majestuosidad artística y arquitectónica mientras admiramos la estructura de planta latina con tres naves. De época medieval solamente han llegado hasta nuestros días un ara del siglo IX y una lauda sepulcral del XI 


En el altar el retablo mayor, neoclásico, obra del gran tallista Ventura Rodríguez, con figuras de Ferreiro, pintado y dorado por Bernardo del Río en 1789


Las columnas recuerdan a las de la fachada de esta iglesia


Alegoría de San Salvador, con San Pedro y San Pablo a los lados. Arriba Dios Pater entre los ángeles


Asombra tremendamente la  cúpula y gran bóveda del cimborrio, impresionante vista desde el altar, 
mirando hacia arriba...



Impresionantes sensaciones de inmensidad... así nos explica el Glosario de la Historia del Arte del Grupo Camaleón su significado y acepciones:
"Cuerpo cilíndrico u octogonal que sirve de base a la cúpula. No es un elemento exclusivo de la Arquitectura religiosa, aunque es en los templos donde se alcanza su máxima utilización. En efecto, en las iglesias de planta en forma de cruz, bien sea latina o bien griega, se produce un espacio de encuentro entre la nave principal y la que la corta ortogonalmente o transepto que recibe el nombre de crucero. Es habitual que este ámbito se cubra mediante una cúpula elevada sobre un cimborrio. Según que la anchura del transepto sea o no igual a la de la nave, el crucero es un cuadrado perfecto o un rectángulo; en todo caso, sus cuatro lados van constituidos por sendos arcos torales sobre los que se alza el cimborrio. Toda vez que éste es de planta circular u octogonal, mientras que el crucero es un cuadrilátero, para realizar el debido asiento se disponen en los cuatro vértices de éste último otras tantas piezas estructurales abovedadas, ya sea en forma de triángulos esféricos, en cuyo caso se denominan pechinas, o de voladizos fuera del muro, en el que se designan como trompas. El cimborrio suele ir calado por huecos o lucernarios que alivian su pesantez y propician la iluminación superior.

Cuerpo saliente que se alza sobre el crucero de un templo para iluminar el interior

Construcción elevada sobre el crucero de las iglesias, habitualmente tiene forma de torre de planta cuadrada u octagonal y sirve para acoger una bóveda o cúpula e iluminar el interior del edificio"

Y la cúpula, del latino cupella y del griego kupellón, pequeña taza. El Diccion Arte nos dice, llamándola también media naranja:
"Bóveda semiesférica que cubre un espacio generalmente cuadrado. La transición del espacio cuadrado al circular generalmente se realiza mediante pechinas o mediante trompas, a las que se incorpora un tambor, más una linterna en la cúspide. Son frecuentes en Roma y se retomarán con el Renacimiento. Aunque existen en el románico y el gótico, no son tan abundantes y generalmente de escaso tamaño"

No deja de ser, evidentemente también, una inspiración magnífica basada en la Bóveda Celeste o Esfera Celeste, la esfera ideal, sin radio definido, concéntrica a la esfera terrestre, dentro de los simbolismos religiosos y arquitectónicos del arte con sus alegorías de proporción, movimiento, permanencia, eternidad, equilibrio...


Ya que miramos a las alturas admiremos también los órganos gemelos barrocos de la iglesia, que merecen también sin ninguna duda nuestra atención. Pues fueron construidos entre 1762 y 1765 por organeiros gallegos. Se dice son los únicos de toda Galicia que conservan casi todos sus elementos originales


 Admiramos de paso también la bóveda y sus cuatro tramos, así como la ventana de la gran fachada-retablo, que antes veíamos al exterior


En el año 2017 se celebró, dentro de las rondas por el paisaje organístico gallego de Espazos Sonoros un concierto itinerante por los órganos de los templos de Vilalba, Mondoñedo y Lourenzá


.Así publicaba el programa de estos conciertos Cultura de Galicia
"A lo largo del trayecto, se encontrarán ejemplares de órganos diferentes en cuanto a estilo y época en diverso estado de conservación. La primera parada será en el órgano de la iglesia parroquial de Santa María de Vilalba, un interesante órgano romántico de 1914, de la casa Alberdi. La segunda parada será en la catedral de Mondoñedo para apreciar los dos impresionantes órganos barrocos; hace falta señalar que uno de ellos se sigue empleando en la liturgia de la iglesia, aunque muy modificado en cuanto a su mecanismo, ya que fue electrificado. 
La tercera y la última parada tendrá lugar en la iglesia del antiguo monasterio de San Salvador de Lourenzá, donde se encuentran dos de los más interesantes órganos del paisaje organística gallega, los dos únicos órganos gemelos gallegos que conservan casi todo su material original y que fueron construidos entre 1762 y 1765 por organeiros gallegos"

Vamos a ver ahora otros retablos del santuario, como son el renacentista de San Xosé, el de Santa Xertrudis de la Virgen de Montserrat...



La Inmaculada, a su izquierda la Sagrada Familia, a la derecha San Antonio. Abajo tal vez San Francisco, Cristo Crucificado y San Roque


San Roque y su hábito peregrino, pues fue romeiro a Roma. No puede faltar el perro que lame sus llagas, el perro de San Roque, en concreto un bulbo de peste, enfermedad contra la que luchó este santo, cuyo culto se extendió durante las terribles plagas de este mal. No se conoce muy bien su biografía, nacería en Montpellier, pero las fechas varían entre 1295, 1348 y 1350. Quedaría huérfano bastante joven, algunos dicen su padre sería Jean Roch de L Croix, gobernador de la población. Vendió entonces sus posesiones, dio el dinero a los pobres y fue en peregrinación a Roma, recorriendo pues Italia, donde atendería a enfermos de la terrible epidemia de peste que por entonces se desencadenaban, encargándose además de darles sepultura, cosa que nadie se atrevía por miedo al contagio, cosa que la final le ocurrió en Piacenza, llenándose su cuerpo de manchas y úlceras. No queriendo ser una carga de arrastró saliendo de la ciudad hacia un bosque, para morir allí. Un perro lo descubrió y cada día acudía llevándole un pan que sacaba de la cocina de su amo, esto pasó varios días hasta que el amo siguió al perro y vio al santo, haciéndose cargo de él y logrando su curación. San Roque volvió a sus funciones  y prestó sus servicios curativos a personas y también a animales. Se dice que regresando a su casa, pasando por zonas de guerra, fue encarcelado pues se le tuvo por espía, falleciendo en prisión. Otra versión afirma que fue encerrado por su tío


La Virgen y el Niño


San Salvador bendiciendo


Pasamos ahora a la capilla de Nuestra Señora de Valdeflores, del siglo XVIII, donde se encuentra, entre otros tesoros artísticos, el sepulcro del Conde Santo, situado detrás del altar. A la izquierda pila bautismal


Imágenes y retablos


El Calvario...


Santa María de Valdeflores, la patrona
  

Y aquí está el sepulcro del Conde Santo, el que según la leyenda traería él mismo desde Tierra Santa al verlo esculpir a unos tallistas y comprarlo. Surgiría entonces una tradición también notablemente común a las de las barcas de piedra de la historia xacobea, pues se diría que el sarcófago con sus restos vino flotando por el mar desde Palestina, lo que lo relaciona de modo patente  con la creencia que el cuerpo de Santiago mismo fue traído, según la leyenda, en una barca de piedra desde aquellos Santos Lugares, así como antes en vida la Virgen se le apareció en Muxía en una barca de piedra para alentarle en su evangelización de la Gallaecia


Se trata realmente de un objeto bastante extraño, hecho en mármol de un color raro entre jaspe blanco y cárdeno vetado de azul. Una gran cenefa de ondas todo alrededor es su decoración, con un crismón en medio del frontal. Según unas fuentes viene de oriente y según otras de Aquitania, a veces se dice hecho en el siglo XI y otras en el VI. Está sostenido sobre dos columnas y la piedra, al ser rallada, desprende un olor característico


A su muerte su tumba fue lugar de peregrinación, pues se le consideraba realmente un santo y se le atribuían curaciones de enfermos y varias resurrecciones. Tal era la cantidad de romeros que con el tiempo se proclamaría su fiesta el último domingo de agosto, celebrándose sonada romería


Dos agujeros en la parte de abajo servían para que devotos y peregrinos metiesen dos dedos y tocasen la madera del ataúd, rito de protección al amparo del Conde Santo, al que también la vecindad tenía por su guardián espiritual en la vida y en la muerte. En el claustro menor se encuentra el Pozo do Santo, de aguas tenidas por curativas y milagrosas, siendo llevadas por los peregrinos en recipientes


Otro de los retablos de la capilla


Pasamos ahora al Museo de Arte Sacro


El Museo de Arte Sacro, de titularidad eclesiástica y fundado en 1964 en la capilla de Nosa Señora de Valbanera, ampliado con el tiempo a lo que fue el espacio de la biblioteca monacal. Sobresalen en él las pinturas de los milagros del Conde Santo, realizadas en tabla, la sala de la biblioteca del antiguo convento, esculturas de los siglos XVII-XVIII y elementos de orfebrería






Impresionante relicario barroco del siglo XVII.


Cada figura es un santo, y dentro se guarda la reliquia correspondiente


La antigua lauda medieval


La Virgen y el Niño...



Blasones y figuras...



Visitado este gran conjunto monacal regresaremos al exterior, a la Praza do Conde Santo


Volvemos a tener como referencia A Fonte do Adro


A la derecha la carretera, rumbo a Mondoñedo. Al fondo llegaríamos al Albergue Castelos


Pero para seguir camino regresamos a la ruta, cruzando esta Avenida da Mariña y volviendo a la Praza Linares Rivas


Un hermoso conjunto de viviendas de época, preciosamente restauradas, que ya veíamos al venir hacia el santuario


La casa natal del escritor e intelectual galleguista Francisco Fernández del Riego del que hemos hablado en nuestra visita al antiguo monasterio, a cuyos pies está su busto


Placa en su homenaje colocada el 17 de 1987 Día das Letras Galegas


Los edificios porticados a ambos lados de la plaza, por donde vinimos del Camino al viejo monasterio


Todos los veíamos en el capítulo dedicado al anterior tramo de ruta, cuando entrábamos en Vilanova de Lourenzá viniendo de la Capela da Santa Cruz


También de las casas blasonadas, como esta a la izquierda


Y volvemos a la confluencia con la antigua Rúa Real. El Camino Norte coincide aquí con el Camiño Natural de San Rosendo, de Mondoñedo a Foz o viceversa, pasando por Vilanova de Lourenzá, dedicado a este santo abad gallego fundador de conventos y persona totalmente influyente en la religiosidad, vida, cultura y sociedad de la Galicia medieval


Así seguimos toda la rúa hasta el fondo, viendo allá los árboles que señalan la salida del casco urbano


Este tramo de calle es ahora llamado rúa Doctor Rubiños


Llegamos a las últimas casas de la rúa


Edificios de balcones


El final de la calle, allí confluimos con la rúa Campo da Feira a la derecha y con la rúa Riego Vilazo a la izquierda


El Camino señalizado cruza la calle y recto y de frente deja el casco urbano subiendo por el castañar para tomar la ruta a Arroxo en el Camiño Real y ruta a Mondoñedo. Pero hemos de tener en cuenta que a la derecha se va al ya mencionado Albergue Castrelos, y a la izquierda al Albergue de Lourenzá (público), conociendo además la Capela de Nosa Señora da Gracia


















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