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domingo, 28 de agosto de 2022

CUEVA NEGRA, EL PICU MEDIUDÍA Y SOCAMPU: LA MONTAÑA SAGRADA DE PRÍA (LLANES, ASTURIAS)

 

La Sierra Cueva Negra, El Picu Mediudía y Socampu desde Silviella (Pría)

La Sierra Cueva Negra, a veces llamada Cuetos Negros, es la continuidad hacia el occidente de los cordales costeros que separan la rasa litoral llanisca de los valles del interior, situada a oeste de Nueva y al sur de Pría, señala también el paso del concejo de Llanes al de Ribadesella/Ribeseya. Sus cimas prominentes, El Picu Mediudía o Sorrolles (557 m), El Portillín, La Peñe Nueva, etc. cuyas alturas varían según la fuente consultada, guardan las ancestrales leyendas, cristianizadas en tradiciones marianas, de los pasos de montaña en ellas existentes, empleados ya por los romanos de la flota de Aquitania desembarcados en la cercana Playa Cuevas (Cuevas del Mar) para atacar la resistencia asturcántabra por su retaguardia en la Cordillera Cantábrica y Picos de Europa en particular

Camino de Llanes a Pría junto a la vía del tren

Además de esos caminos entre la costa y el interior, que saldrían a la meseta por Liébana, otro paso de origen milenario sería el que recorre la costa en el pasillo abierto entre dichas serranías costaneras y el borde del mar. Aquel paso litoral sería el empleado para la trazar vía romana de Ossaron (Oyarzun o Irún) a Brigantia (A Coruña o Betanzos), que recorrería toda la cornisa cantábrica, camino real, es decir, del reino, público y principal (Camín Real de la Costa) en la Edad Media y que serviría para el paso de numerosos peregrinos, los cuales buscarían hospedaje en los centros hospitalarios a ellos dedicados, y en este tramo existentes por entonces en las villas de Llanes, Nueva y Ribadesella/Ribeseya, además de otras ventas y posadas camineras, tal vez sucesoras de las mansiomutatio y caupona de las vías calzadas romanas


El ferrocarril y la carretera, que desde principios del siglo XX sustituyeron al Camín Real, aprovecharon este mismo paso natural de la llanura litoral llanisca, como posteriormente lo haría la autovía. Su construcción conllevó la desaparición del Camino original en algunos tramos pero en otros se mantiene más o menos conservado o más o menos transformado. En la actualidad para salir de Nueva hacia Pría hemos de tomar esta senda al lado del trazado ferroviario que fue de los Ferrocarriles Económicos de Asturias, inaugurado oficialmente el 20 de julio de 1905


Como es natural, en los cruces, como este junto a uno de los puentes sobre la vía férrea (integrada en Feve en 1972), los mojones xacobeos han de indicarnos la dirección a seguir, todo de frente y recto en dirección oeste


Por ello, en esta encrucijada tomaremos el camino del medio, al lado de aquella cuadra y tendejón


Esta es una foto del mismo lugar en pleno verano, para que nos demos cuenta cómo puede cambiar el entorno más inmediato de una estación a otra (las fotos anteriores son de primavera temprana).Aquí las ramas delos castaños y otros árboles, cubiertas de hojas pueden ocultarnos algunos detalles, por sí mismas o por sus sombras, incluso flechas y mojones


El mojón por ejemplo no se ve casi, pero se distingue el puente: estamos pasando de la parroquia de Nueva a la de Pría, la más occidental de Llanes y del Valle de San Xurde, al oeste de La Ería de Nueva y al sur de los cuetos boscosos de Madriñanes, camino del pueblo de Piñeres



Tampoco se ve casi el tendejón pero nos orientamos bien todo de frente y en recto, empezando el Camino un suave descenso


Los castaños, que tantas hambres quitaron antaño, hasta la misma posguerra, pues el fruto caído en los camino se considera de uso público. Ahora mayormente las castañas, cuando llega el otoño, se pudren en el suelo


Seguimos en paralelo a la caja del ferrocarril, que tenemos a nuestra izquierda, formando una profunda trinchera


Y más allá una soberbia pista de esta Sierra Cueva Negra, con La Peñe Nueva y El Picu Maor o Cuetumaor (369 m), El Portillín, Socampu y El Picu Mediudía. Más allá la línea de cumbres llega al ya riosellano Picu Bacia (567 m) y en lontananza se reconoce el  Altu Teyadura (743 m)


Esta larga línea de montañas litorales cercanas al mar (una media de 4 kilómetros de distancia) presentan un importante corte o hueco al llegar al profundo valle del río Sella, acceso a la Asturias central, más allá del que destaca la gran mole caliza del Sueve, Monte o Puertu Sueve, con los 1.161 metros de altura del Picu Pienzu en su cota cimera, una importantísima referencia visual y geográfica que nos acompañará durante unos cuantos tramos de este trayecto xacobeo norteño y costanero


El Pienzu se reconoce estupendamente bien, así como su ascensión directa desde El Fitu, muy empleada por los montañeros. Su imponente peña caliza es un espectacular mirador en todas direcciones, con el mar a sus pies y al sur los Picos de Europa y toda la Cordillera Cantábrica, el este la vista llega en días claros alas cercanías de Santander y al oeste al los puertos de montaña del occidente asturiano


Mientras admiramos las montañas, seguimos bajando poco a poco por el castañéu o castañar en Las Espiniellas


Aquí tenemos una preciosa castañalona sobre el Camino. A la derecha prados y arboledas 


El prado, segado y con las vacas en el pasto. En las inmediaciones se han localizado varias cuevas prehistóricas, algunas sumamente importantes, como la de El Penicial, solar del Asturiense, civilización sacada a la luz por el Conde de la Vega del Sella, pionero de la investigación científica de la prehistoria asturiana


Bajamos a la vía del tren pero no llegamos a cruzarla: el Camino sigue en descenso a su derecha y en paralelo


Esta es una foto desde el mismo lugar en primavera temprana: ahora vemos las primeras casas de Piñeres, aldea a la que en ocasiones se le da en añadir de Pría para diferenciarlo de otros lugares de idéntico nombre toponímico, etimológicamente vinculado a piñas y pinos


En su vega fueron localizadas varias hachas votivas prehistóricas, de piedra pulimentada, sin duda de un periodo posterior al Asturiense pero con el que convivió un tiempo, el de los nuevos pobladores neolíticos que ya dominaban agricultura, ganadería, cerámica primitiva y alguna técnica metalúrgica


Cuando se construyó esta vía muchos tamargos, los antiguos tejeros trashumantes de muchos pueblos de Llanes, consiguieron un trabajo extra que les permitió ciertos ingresos muy necesarios. También vinieron obreros de fuera, los célebres carrilanos, de los que alguno acabó asentándose en estos pueblos. Así lo leemos en El tren pasa por San Antolín. Aproximación a cien años de historia ferroviaria por Jaime Sánchez Merodio en la revista Bedoniana correspondiente al año 2005:
"La construcción de la línea férrea precisó de abundante mano de obra que, procedente de otros lugares, acudió a la comarca, los famosos carrilanos. La concentración de tan importante número de forasteros provocó algunas tensiones sociales, máxime teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos estos trabajadores llegaron solos y sin familia. Parece que tras las largas jornadas de trabajo algunos de ellos frecuentaban en demasía bares, tabernas y «alcohol», siendo más habitual de lo esperado su participación en reyertas y trifulcas. Así lo recogen varios testimonios de la prensa acusándoles de pendencieros; hay que hacer mención igualmente, que también son abundantes las notas y artículos periodísticos que salen en defensa de los mismos. Con el paso del tiempo serían habituales los matrimonios con gentes del lugar asó como su total integración, de lo cual son testimonio elocuente algunos apellidos foráneos hoy habituales en el concejo"

El día de su inauguración oficial, aquel 20 de julio de 1905, hubo una gran celebración, no solamente se comunicaban por el camino de hierro la costa oriental asturiana sino que además en Llanes se enlazaría con el procedente de Santander de los Ferrocarriles del Cantábrico, culminándose esta ansiada conexión astur-cántabra por el entonces medio de locomoción y transporte por antonomasia, que superaba ya en carga y potencia a las líneas de diligencias regulares cuando el automóvil, tal y como hoy lo entendemos, era casi aún una quimera:
"El día 20 de julio de 1905 fue un día histórico en los anales de la villa y del concejo llanisco: el tren llegaba a Llanes con la inauguración de la líneas Oviedo-Llanes y Santander-Llanes. La unión de ambas culminaba la tan deseada conexión entre Oviedo y Santander. Aquel día de julio de ahora hace cien años dos compañías ferroviarias, dos trenes engalanados, dos comitivas de autoridades, llegaban a Llanes convirtiendo la villa en el centro de tan importante evento. 

Durante los días previos la prensa local y regional se hizo eco de la finalización de los trabajos del tendido férreo y de los preparativos para la inauguración y apertura comercial de la línea. Las obras se fueron rematando y las inspecciones se sucedieron de forma satisfactoria; una vez que el ingeniero del Estado Ricardo F. de Catarineu hubo firmado las Actas de Recepción de las líneas, el 14 de julio de 1905, sólo eran precisos ya los últimos trámites administrativos por parte del Ministerio de Agricultura y Obras Públicas. Los festejos habían comenzado en Oviedo el día anterior con una velada en la calle Fruela; la verbena, iluminada por una «apretada red de farolillos» y amenizada por la banda de música del Regimiento del Príncipe, finalizó al filo de la media noche con la elevación «al espacio de un magnífico Montgolfier»

Por eso la llegada del ferrocarril y aún más si enlaza con otra línea procedente de tierras vecinas, constituía motivo de gran alborozo y esperanza de prosperidad. El tren, cargado de invitados y autoridades, era recibido al son de gaitas a su paso por las estaciones del trayecto, deteniéndose en algunas para los correspondientes discursos y actos solemnes. 
"Los actos del día 20 tuvieron un marcado carácter institucional; presididos por el Alcalde de Llanes, que actuó de anfitrión, junto con los de Oviedo y Santander, se organizaron muy al gusto de la época: tren inaugural profusamente engalanado con flores, banderas y escudos, comitiva de autoridades acompañada de bandas de música, recepción en el Ayuntamiento, banquete y los oportunos discursos en el brindis. También tuvieron un papel relevante en el evento las cámaras de comercio de Oviedo y de Santander, como impulsoras de las relaciones comerciales entre las dos provincias"

Ahora estamos a un nivel más bajo que la línea férrea: el Camino se adentra en el boscaje mientras sigue cuesta abajo:
"La crónica de El Carbayón de Oviedo del 21 de julio recoge pormenorizadamente todos los detalles del viaje inaugural y de los actos celebrados conjuntamente en Llanes por las dos compañías. Desde temprana hora todo estaba preparado en la estación de Oviedo: 
«El Director-Gerente de los Ferrocarriles Económicos, D. Jerónimo Ibrán se multiplicaba en atenciones. Los coches que galantemente pone a nuestra disposición son dignos de llevar a un Rey. La locomotora que ha de arrastrar el convoy hállase artísticamente engalanada con flores y follaje. Los atributos de la industria y del comercio adornan las bandas del monstruo. En el frente, la corona real preside los escudos de Santander y Asturias. Banderas con los colores nacionales agrúpanse en forma de trofeos». 
A lo largo de las estaciones de todo el recorrido se dispensa al tren inaugural un recibimiento caluroso, con música y cohetes. El cronista pone especial énfasis en la descripción de la llegada al Valle de San Jorge y de su paso por las estaciones de Nueva y Villahormes, donde fue recibido con sones de gaitas y estruendo de voladores"

Nos metemos en esta encantadora sombra que agradeceremos en los días de sol estival


Se notan bien las rodadas de vehículos agrícolas o forestales. Según vemos en los mapas cartográficos del libro El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa, de varios autores coordinados por la catedrática María Josefa Sanz, este camino se escogió y señalizó para sortear el ferrocarril y la carretera, cuyo trazado afectó a la senda histórica original:
"Desde Nueva el Camino continuaba a Piñeres hacia la iglesia parroquial de Pría y descendía por la cara norte del alto de San Pedro hasta el lugar de Las cruces. Sin embargo, la confluencia de varias carreteras, el ferrocarril y sus respectivos taludes e isletas de cambio de sentido han destruido de manera casi irrecuperable el camino, a esto hemos de unir por abandono delos últimos 700 m por lo que resulta conveniente seguir una ruta alternativa"


Aparte de los mapas y según leemos primeramente se habría decidido seguir el sufrido asfalto de la carretera hasta casi el puente medieval del Aguamía o Guadamía, pero luego se cambió por este el itinerario actual



Este trayecto señalizado actualmente que estamos siguiendo ahora nos ahorra otro de esos penosos trechos de asfalto por la carretera general que hacen que muchos peregrinos se decanten por la senda costera en vez de por el Camino Norte oficial, y además esquiva la Autovía del Cantábrico y recupera la subida a la iglesia parroquial de San Pedro de Pría para luego bajar al río Aguamía y cruzar su puente medieval restaurado para entrar en tierras riosellanas



La Autovía del Cantábrico (A-8) nos la topamos aquí, pasando debajo de ella. Este trecho se abrió oficialmente al trafico el 16 de julio de 2001, si bien parcialmente ya lo estaba desde el 29 de diciembre de 1991. Sea como fuese es varios años posterior al libro-guía antes citado (de 1994), lo que añadió un nuevo obstáculo a la recuperación del itinerario histórico que se ha solucionado de esta manera



Tras pasar bajo el puente hallamos esta bifurcación y continuamos a la izquierda


La pista sube ligeramente por un poco de cuesta y se planta ante otra bifurcación



Seguimos subiendo a la izquierda por el camino principal, ahora acondicionado como pista de zahorra, mientras vemos al oeste la silueta del Picu Mediudía en la Sierra Cueva Negra, de resonancias mitológicas ancestrales cristianizadas, junto con sus correspondientes restos arqueológicos


Se trata de algunos de los pasos antiquísimos entre la costa y la cordillera, hitos de tradición mariana hacia el santuario de Covadonga y de ahí a Picos de Europa y Santo Toribio de Liébana, glosada en la revista Bedoniana del año 2010 con el excelente trabajo Mediudía y Socampu, dos montañas sagradas, firmado por Hernán del Frade de Blas, que empieza de esta sugerente manera:
"Hace cosa de treinta años, estando en invierno en Llames, mi hermano subió al monte a cazar con mi tío Toño, mi primo Toñín, Ramón –un paisano del pueblo– y su hijo, Ramonín. Yo era un crío y no se me dejó subir por mi condición. Todo el día estuve mirando al monte con los prismáticos de mi padre, sin lograr ver la partida de cazadores por el Pico Mediodía. 

Ya entrada la tarde, volvieron con alguna arcea, pero lo que más recuerdo, aparte de mi frustración infantil por no haber ido a la aventura, fue el relato que me hizo mi hermano de cómo era aquella montaña que dominaba el paisaje. Abundó en detalles de cómo era de empinada, de la cumbre, en la que había nieve; de las praderas de la cresta, que yo imaginaba cortada a pico. Sin embargo, lo que más me interesó fue el que había visto la herradura del caballo de Pelayo. Ramón le había contado cómo Pelayo, batallando con los moros, había pasado por un pequeño y estrecho puerto entre rocas junto al Picu Mediodía y su caballo, al que imaginé fuerte y descomunal, había pegado una patada a la roca, dejando su herradura tallada en ella. Cuando ya tuve edad de subir al monte, busque varias veces la herradura, pero no la pude localizar"

Así fue como el autor se empezó a familiarizar con esta sierra y sus leyendas. Más adelante volvería a intentar localizar esos parajes legendarios, ayudado por las narraciones de dos eruditos, Cristobo de Milio Carrín y Elviro Martínez:
"Pasó mucho tiempo hasta que, después de pasar unos años fuera, comencé a ir al monte de nuevo. Al pasar por el lugar de la leyenda, El Portillín, volví a intentar localizar la marca en la roca, otra vez sin éxito. Pregunté a gente por la zona pero las indicaciones eran ambiguas, y a veces contradictorias. Un día localicé un artículo de Cristobo de Milio Carrín, que decía que la Virgen y el Niño, habían cruzando el monte junto al Picu Mediodía. En este lugar la mula que montaban había pegado una patada abriéndose la montaña y dejando la herradura marcada en la roca. Las similitudes entre las historias eran casi totales, solo cambiaban los jinetes. A raíz de este artículo localicé otro de Elviro Martínez  que recogía la leyenda con detalle, a la que denomina «la Corona de Estrellas» y cuyo resumen sería el siguiente: la Virgen, huyendo de los moros que vienen por mar tras ella, llega con el niño a Cuevas del Mar de noche. Un sirviente la lleva hacia Nueva sobre una mula con el niño bajo su manto. Al descubrir al niño, este emite un extraño fulgor que ilumina la noche. La comitiva va siguiendo a la «estrella más hermosa», que inicialmente está sobre el Socampu y va girando hacia el oeste. La comitiva sube por Robazón hacia el monte, pasando por lugares determinados. Unos pastores ven el fulgor el niño. Una vieja que está con ellos no lo ve por impía, se va a dormir y su lecho se convierte en un bloque de piedra llamado «Cama de San Pedro». La comitiva llega al Portillín. No puede pasar por las rocas. La Virgen ordena a la roca que se abra. Allí deja su marca la mula. Siguen por el Valle la Piedra hacia Covadonga"

Desde un poco más arriba ya divisamos toda la sierra, con La Peñe Nueva y el Picu Maor o Cuetumaor a nuestra izquierda y poco más allá El Portillín, escenarios todos ellos de la leyenda que nos transmite, en su versión literaria, el citado erudito y escritor Elviro Martínez en su libro Leyendas asturianas
"Es creencia marinera de Asturias que la Virgen quiso es­tablecer su morada por los contornos del litoral oriental, desistiendo de ello porque en todas partes se sentía el rumor del mar.

No alcanzamos la razón de tal asentimiento tradicional, toda vez que en Gijón, y dominando el mar, se halla la capilla de la Virgen de la Providencia; en Pimiango, la Vir­gen de Tina; en Ribadesella y Llanes, los santuarios de la Virgen de Guía, tan próximos al mar que deben alcanzarles las espumas salobres en los días de tempestad; lo mismo en otros lugares del occidente astur: Virgen de la Blanca, en Luarca, y la Virgen de la Barca, en Navia.

El Romancero, por otra parte, asegura que la Virgen na­vegaba en busca de Cristo:
Navegando va la Virgen
navegando por la mar; 
los remos trae de oro 
y la barca de cristal, 
el remador que remaba 
va diciendo este cantar: 
Por aquella cuesta arriba, 
por aquel camino real, 
por el rastro de la sangre 
a Cristo hemos de encontrar
En otro romance, recogido por nosotros en Llanes, se di­ce que los moros perseguían a la Virgen para prindarla y llevarla cautiva a Turquía: 
«Por la mar vienen los moros 
que quisiéranla prindar, 
y ella escapa tierra adentro 
mucho lejos de la mar». 
Fue hace muchos años cuando, antes del alba, una joven bellísima, la Virgen, arribó a Cuevas del Mar, en Nueva de Llanes. Una mula ataviada al estilo oriental, que un hom­bre de más de media edad llevaba del diestro, esperaba a la Virgen. De inmediato se inicia la andadura. 
La más hermosa estrella brillaba sobre el Pico de Socam­po, y una aurora plácida anunciaba la mañana próxima lle­na de tibiezas y armonías. Presurosos, dos pescadores acu­dían con sus cañas al hombro para ocupar sus atalayas al repunte de la marca. Y los dos pescadores, porque eran lim­pios de corazón, vieron el cortejo; y oyeron que el hombre que llevaba del diestro al animal dijo a la mujer con acento dulce: 
-¿Aquí, mi Reina? 
Alguien habló en el regazo de la mujer: 
-Suena el mar, madre mía; subamos más. 
Vieron entonces los pescadores que entre los brazos de aquella mujer había una corona de estrellas que alumbraba como el sol y cuyo reflejo alcanzaba y envolvía la parroquia de San Jorge; la Peña de San Antón y los acantilados de Villanueva también se alumbraron. 
Creyeron los pescadores que era un encanto; tuvieron mie­do e invocaron a Santa María diciendo: ¡Ave María Purísi­ma! Pero el encanto no se deshizo. Se arrodillaron apoyando las conteras de sus cañas en las arenas de la playa y, fasci­nados por la corona de cstrcllas, cayeron desvanecidos. Las cañas tenían su sedal con tres anzuelos cada una. 
Se deshizo el encanto cuando la Virgen se envolvió en su manto, ocultando cuidadosamente en su regazo el fulgor de la corona. El sueño de los pescadores quedó envuelto en las sombras. 
Siguen tierra adentro. La estrella que brillaba en el Pico de Socampo había inclinado su disco más a Occidente y proyectaba su luz sobre la falda de la Peñe, mirando hacia Pría. Como siguiendo el curso de aquella luz celeste, los viajeros llegaron a Ruhazón, y por un estrecho y tortuoso sendero escalaron la ladera de la Peñe. Rendido por la fati­ga, a cierta altura, en el lugar conocido por la Valleyona, se detuvo el hombre. Tornando su mirar piadoso, preguntó a la Virgen: 
-¿Aquí, mi Reina? 
Ella desciñó otra vez el manto. Sobre su corazón brilló de nuevo la corona de estrellas con tanta intensidad que todo el paraje se inundó de luz; inclinó su rostro sobre la corona de estrellas que brillaba sobre su corazón y preguntó con cariñoso interés: 
-¿Aquí, mi Rey? 
De nuevo el Hijo hubo de contestar: 
-Aún se oye el mar, madre mía; subamos más. 
Prosiguieron la ascensión. 
La pequeña cabalgadura pasó por la Cruz del Regón. Unos pastores, mañaneros como las alondras, tenían sus apriscos en Joncima. Los pastores, que también eran lim­pios de corazón, vieron que se iluminaba Paraperi con una lumbre maravillosa; el Niño resplandecía como un foco de luz. En el cielo no había otra luz que la de aquella estrella brillante ocultándose detrás del Pico del Sol. 
Despertaron una vieja, astrosa y maldiciente, que aquella noche dormía en los apriscos, y le pidieron explicación de la maravilla: 
-¡Malditos de vosotros -dijo ella- que me habéis qui­tado el sueño! Todavía es noche, nada veo. Estáis locos, pastores malditos. 
Para ver la luz divina se requiere la gracia de Dios. Los pastores, que tenían diafanidad en el alma, pudieron ver con admiración que en aquella amanecida había cruzado derecho a la Paserina una Virgen bellísima sobre una mula que un hombre llevaba del ramal; que la Virgen llevaba en el regazo un precioso niño con una corona de estrellas tan luminosa que alumbraba hasta las borizas de la marina y más allá de la mar. 
Atraídos por una fuerza misteriosa se fueron los pastores en pos de los viajeros, y en pos de los pastores se fueron los rebaños. 
La vieja, porque no veía la celeste luz, se tumbó a dormir maldiciendo de los pastores que le habían turbado el sueño. 
Una muralla de rocas atajó el paso a los viajeros. La estrella brillante se había pcultado detrás de los montes. No había paso practicable para la cabalgadura. Pero también allí llegaba el rumor rencoroso y lejano del mar: Los moros podían ganar la playa y prindar a la Virgen. El hombre vol­vió a hablar: 
-Aún se oye el mar, mi Reina, y no tenemos paso. Entonces la Virgen extendió su brazo hacia la muralla de rocas y dijo: 
-Ábrete, peña dura, y deja paso a mí y a mi mula. 
Tembló la tierra, se estremeció el monte y, desplomándo­se un enorme bloque de roca, abrió un portillo por el que pasó la Virgen para huir del mar  
«De día andando en el monte, 
de noche en camino real».
Llegaron a Covadonga, instalándose para siempre la Vir­gen en la Santa Cueva. 
En la Peñe de Pría, también término de Llanes, a unos setecientos metros de altitud, se ve el Portellín por donde, según la tradición, pasó la Virgen camino de Covadonga, dejando la mula marcadas las herraduras en la roca en el sitio hoy llamado Patada de la Mula. En Caravia recogió Aurelio de Llano este romance: 

Allá arriba hay un portillo

nunca le he visto cerrado,

por allí pasó la Virgen

de vestido colorado;

el vestido que traía

lo trae todo manchado,

que lo manchó Jesucristo

con la sangre del costado 

 En el valle de Piedra había un enorme abismo que, para dejar paso a la Virgen, se llenó con una avalancha de rocas derrumbadas al abrirse el Portellín; y al otro lado del For­cón existe un bloque rectangular de grandes dimensiones, que llaman la cama de Surpedro, en que quedó convertido el lecho de la vieja maldicente"

Dice entonces del Frade de Blas que tras leer la leyenda, se aprecia que el romance que esta narra se prodiga en descripciones exactas del camino seguido por la Virgen y que todo parece indicar que estamos ante un mito local muy antiguo posteriormente cristianizado:
 "Varios elementos tienen un significado especial, como es la «estrella más hermosa» que cabe identificar con Sirius, la estrella más brillante del cielo y a la que se denomina en la Edad Media Stella Maris, y representación en la cultura mediterránea de la diosa Isis, relacionable con Démeter, Astarté, Potnia Theron, Cibeles, Sirona, Belisana, Danu/Ana –y la lista seguiría–, es decir, la diosa madre por excelencia. Es significativo que Sirius culmina, pasa por el sur, a medianoche el 30- 31 de diciembre y visto desde Cuevas del Mar, el Socampu marca el sur"

Otro elemento principal de la leyenda mariana del picu es la luz milagrosa que sale del Niño cuando la Virgen abre su manto:
"El niño/dios brillante puede relacionarse en distintas culturas antiguas con los dioses Horus, Mithra, Helios, Hermes, Apolo, Dagda/Sucello o Belenos. Xose Lluis García Arias cita el pueblo de Belmonte, situado junto al monte de la leyenda, como un rastro toponímico del culto a Belenos, «el brillante» deidad principal del pateón céltico. La dedicación de montañas a Bel/Belenos se da en otros lugares, como Belén, en Valdés, o el monte Bilibio en La Rioja. Una deidad de raíz indoeuropea relacionada con Belenos es Sirona, representada con una corona en forma de estrella y un niño. Como curiosidad, en una cultura tan lejana como la de los indios Chumash, de California, su ceremonia del solsticio invernal se denomina Kakunupmawa, que significa el brillo del niño nacido en el solsticio de invierno»

Compara este gran investigador la llegada a la Playa Cuevas (Cuevas del Mar) de la Virgen huyendo de los moros, con leyendas como la de la llegada a Saintes Maries de la Mer, en la costa mediterránea francesa, de las tres Marías, escapando por mar de los romanos:
"Tras llegar a tierra, la Magdalena fue a retirarse a una cueva de la montaña de Sainte Baume, junto Aix en Provence. En relación con todo ello, el bretón Jean Markale interpreta un grabado en el dolmen de Petit Mont  (Morbihan, Francia) con la Diosa Madre en su navegación nocturna durante el otoño, cuando el sol baja en el horizonte y no comienza a elevarse otra vez hasta el final de diciembre"

Y aquí tenemos al lado mismo la autovía, que ha solucionado en gran parte el escollo secular de las comunicaciones a lo largo de la franja cantábrica pero que a cambio se ha cobrado su tributo en el paisaje, tanto desde el punto de vista visual como desde el auditivo y sonoro, con su impacto paisajístico y su estruendoso tráfico. Durante un trecho vamos a ir pegados a ella, pero no dejemos de pensar, guiados por Hernán del Frade, de otro elemento importante en esta leyenda mariana y montañera como es es la denominada Cama de San Pedru:
"Se trata de un gran bloque pétreo se alza en la cresta del monte entre los Cuetos Negros y el Picu Mediudía, siendo muy visible desde el norte y este. La mención a Pedro lleva a una identificación inicial con San Pedro, sin embargo, en gran número de tradiciones y leyendas, Pedro es el nombre de un ser sobrenatural, a veces de connotaciones negativas e, incluso, diabólicas. Quizá la roca lleva la mención a Pedro como algo pagano. Ha de tenerse en cuenta es que la vieja se acuesta en una cama y esta se transforma en roca. Las leyendas relacionadas con rocas denominadas «camas de santos» se repiten por Asturias y Galicia e incluso por Irlanda. Estas «camas de santos» suelen estar relacionadas con ritos de fertilidad en los que las mujeres que no pueden tener hijos realizan rituales que van desde las ofrendas, rodear la roca varias veces en determinado sentido, frotar el sexo contra la roca o incluso yacer las parejas sobre la roca misma. El valle cerrado que existe tras el Mediudía se llama Valle la Piedra, recalcando el artículo «la», referencia directa a La Cama San Pedru; advocación, por cierto, de la iglesia de Pría"

Justo al sur El Llanu Nueva (220 m) con la ladera de Cantullanu y El Cierru'l Conde, monte que guarda por el este el valle del río Ereba que desemboca en esa Playa Cuevas o Cuevas del Mar que narra la leyenda, en la que habría desembarcado la Virgen María huyendo de sus captores. Se trata de sagas vinculadas a antiguos puertos naturales marítimos en esas ensenadas que enlazarían valle arriba con los puertos de montaña de la cordillera 


Uno de ellos sería el que emplearon, el 2 de agosto del año 1810, los soldados al mando de Juan Díaz Porlier El Marquesito, apoyados por una escuadra inglesa de tres fragatas y por la guerrilla llanisca de las partidas volantes de José Balmori, que los desembarco en dicha playa dentro de las operaciones de la Guerra de la Independencia o francesada. La expedición avanzó de aquí al interior, rumbo a los valles de  Liébana, siguiendo el paso natural del valle del Ríu Ereba que aquí desemboca, en dirección a Espinama


Esta expedición no estaría haciendo otra cosa que seguir un paso natural de norte a sur que, comunicando los puertos húmedos de la costa con los puertos secos de la cordillera, ya habría sido empleada desde tiempo inmemorial para acceder a la meseta. Su cruce con el camino litoral, el Camín Real de la Costa y ruta jacobita, en las inmediaciones de esta playa propiciaría la fundación de la antigua Puebla Nueva de Aguilar (Nueva de Llanes) en base a la antigua Torre de San Xurde, la cual controlaría esta estratégica encrucijada caminera y alrededor de la que se construiría el Palacio de los Condes de la Vega del Sella que vimos al llegar a Nueva procedentes de Villah.ormes


Este paso franco y directo desde aquí a la cordillera valle arriba habría sido empleado mucho antes por los soldados romanos desembarcados por la flota de Aquitania para atacar por su retaguardia a los núcleos de resistencia del Mons Vindius (Picos de Europa y Cordillera Cantábrica) que hacían frente a las seis legiones embotelladas en la meseta que no eran capaces por sí solas de doblegar la resistencia autóctona durante las guerras asturcántabras o Bellum Cantabricum et Asturicum (29-19 a. C.)


La decisión de emplear la flota romana con base en Aquitania, desembarcar y cruzar esta muralla de montañas ante el mar se tomó en un momento desesperado en el que hasta la Legio I Augusta, crema de la élite militar romana, había castigada por cobardía a no emplear nunca jamás el nombre el emperador. A partir de entonces sería la Legio I Germánica. Este es el resumen de lo que sucedió, plasmado en Wikipedia pero que puede consultarse, de manera extendida, en otras fuentes:

"Entre los años 30 y 16 a. C. fue desplazada a la Hispania Tarraconensis, donde luchó en las guerras cántabras. En un principio también llevó el sobrenombre de "Augusta", pero fue en esta campaña donde, según Dion Casio,​ tras un enfrentamiento con los cántabros, en 19 a. C., perdió su estandarte, hecho humillante para una legión, por lo que fue duramente castigada y desde entonces en adelante tuvo prohibido llevar el nombre del emperador"

Pese a la proximidad de muy escasos metros con la autovía nuestro entorno más inmediato es natural y verde. Aquí acabamos un corto recuesto


Como referencia, pasamos la barandilla de la entrada a una finca y una torre eléctrica


Estos son los prados de El Jogonzalo, uno de los barrios de Piñeres, la fuente o h.onte o juente, con hache aspirada, de Gonzalo


Al oeste el ya referido Altu Teyadura junto con La Vaúa o Baúa (566 m), Bacia (567 m) y El Picu Jorobitaya (719 m), entre las parroquias riosellanas de Collera y Santianes, otra esplendorosa atalaya sobre la costa asturiana y mar océana


El Piñuelu y La Llosa del Canónigu. De la Fuente o Juente Jogonzalo salen rumbo a la iglesia parroquial de San Pedro de Pría los ramos con las ofrendas de las roscas de pan de la fiesta de la Concepción, una tradición recuperada de la que da noticia el 9-12-2006 Daniel Bárbara para La Nueva España:
"Los vecinos de la localidad de Piñeres de Pría, en el municipio de Llanes, vivieron ayer un día muy emotivo con motivo del día grande de las fiestas de la Inmaculada Concepción. Y es que, después de setenta años sin ramu, los lugareños han recuperado esa tradición para su fiesta local.

La emoción embargó sobre todo a los más ancianos, ya que algunos de ellos ya habían conocido siendo niños el ramu de la Concepción. La fiesta, con una comisión de festejos joven y entusiasta, va cada año a más. Prueba de ello fue el elevado número de personas que se concentró en la noche del pasado jueves bajo el túnel de la autovía de Piñeres, donde se desarrollaron las celebraciones paganas de la Concepción.

La jornada de ayer se inició a primeras horas de la mañana con el estallido de los primeros voladores, que anunciaban fiesta mayor en la localidad. Había ganas de sacar el ramu a paseo, después de siete décadas de olvido. Dos ramos, uno portado por los porruanos más pequeños y otro por los de mayor edad, salieron desde la fuente de Jogonzalo y fueron conducidos hasta la capilla de la Concepción al son de las panderetas de las aldeanas y de la gaita y el tambor. En total, más de sesenta personas lucieron los trajes asturianos en Piñeres.

Las fiestas de la Inmaculada Concepción tuvieron otro detalle emotivo para los lugareños. Y es que el párroco, Ángel Obeso, ofició ayer la última misa de su vida, la que cantó en la capilla de la Concepción, en Piñeres. Los vecinos de la población llanisca, después de seguir atentamente la misa y de salir en procesión por las calles del pueblo junto a la imagen de la Inmaculada Concepción, recitaron una canción en honor del sacerdote, por su dedicación a Piñeres durante muchos años.

Minutos después de este sentido homenaje, los mozos y mozas del pueblo, unidos por sus brazos, bajaron bailando la danza prima hasta el túnel de la autovía. Allí se subastaron los roscos de pan. «Los pequeños, los vendimos, y el grande se subastó», comentó uno de los jóvenes porruanos. Después de una serie de pujas, Luis Zapico, conocido como Luisín, se llevó el gran roscón de pan al precio de 300 euros. Además, se rifó una tarta entre el buen número de asistentes que se dieron cita en Piñeres. A continuación, los mozos y mozas del pueblo bailaron cuatro bailes regionales: el quirosanu, la jota de Cadavedo, el saltón y el xiringüelu de Naves.

Hacia las dos de la tarde, el intérprete de canción asturiana Celestino Rozada y el gaitero Óscar Fernández deleitaron a los presentes con una muestra de tonada. Las fiesta continuó por la tarde con más bailes regionales y danza prima. Al cierre de esta edición, se celebraba un pincheo organizado por la comisión de festejos. Después, la romería y verbena amenizada por los dúos «Fiesta» y «Da Silva» y una chocolatada iban a suponer el colofón de una jornada especialmente emotiva para Piñeres de Pría"

Gran parte de las antiguas caserías y viviendas campesinas son ahora, reformadas, alojamientos rurales y segundas residencias


Ante El Picu Mediudía volvemos a la apasionante leyenda que nos cuenta, estudiándola y sacando conclusiones, Hernán del Frade de Blas, cuando fija el elemento milagroso principal de la misma, además de en la luz milagrosa, en la patada de la mula que abre la montaña:
" La virgen obra el milagro por medio de la mula y su coz descomunal, y gracias a ella la Virgen puede escapar. Leyendas similares se reproducen en pasos de montaña del noroeste peninsular. Por citar solo dos lugares con similar leyenda, tenemos la Patadica de la Mula en el monte Pardomino, junto al embalse de Porma, en León, y la Patá la Mula en Teverga. Habitualmente, se relacionan los lugares en los que existen herraduras talladas en la roca con lugares de sacrificio de caballos relacionados con investiduras de jefes locales"

La Sierra Cueva Negra se alarga desde el valle del Ereba al valle del Sella, otro formidable paso natural entre la costa y el interior y cuya ría antaño antes había de ser cruzada en lancha o... evitarla aguas arriba a un mejor paso en Lloviu, tal y como hizo el séquito de Carlos de Flandes en 1517. Es pues un cordal emblemático que forma en sí mismo una gran muralla entre ambos valles, la cual tendría además sus propios pasos por las majadas de las cumbres


Sobre el carácter sacro de esta montaña, el sacerdote-historiador Don Manuel Risco, más conocido como el Padre Risco, se refiere a la donación del antiguo monasterio riosellano de San Martín de Collera por parte de los condes Pioniolo Piniolo y Aldonza al monasterio de Courias en el siglo XI, la cual, al establecer los límites del alfoz de Melorda (Ribadesella/Ribeseya), al monte que cierra el territorio por el le llama Monte de Santa Cruz, al lo que del Frade apunta que la sacralización de lugares paganos se ha producido desde antiguo colocando cruces en su cumbre, ahuyentando el antiguo culto y/o sustituyéndolo 


Por ello alude asimismo al comienzo de una famosa obra, La Fonte del Cai, del poeta llanisco nacido en Pría, José García Peláez, Pepín de Pría la interpretación acerca del lugar de los Robles del Concejo, al pie de la montaña, al que identificaba con un antiguo bosque sagrado en el que se reunían los druidas
"Si bien es una apreciación cargada de romanticismo, la posible existencia de un lucus, es decir, un lugar sagrado situado en un claro de un bosque, no es descartable. En apoyo de esta observación ha de tenerse en cuenta que este lugar, cada vez más destruido por el polígono industrial de «Guadamía», se halla junto a la Madre del Río, lugar de nacimiento del río Aguamía. Además, la referencia a los robles, el árbol sagrado por excelencia de la cultura céltica. Por último, el que ese bosque sea el del «Concejo» está indicando la existencia de reuniones en él, algo habitual en los lucus."

A nuestra izquierda vemos alguna de las naves de dicho polígono, sitas en la carretera AS-379,donde habría estado ese lucus o bosque sagrado:
"Con todos los elementos citados, se impuso un reconocimiento del camino que siguió la Virgen en su huida. Tras buscar algún rastro en Cuevas del Mar y el camino hacia Nueva, sin ningún resultado, habría de acudirse al lugar del milagro, siguiendo el camino como indica la leyenda. Añádase que desde Cuevas del Mar se observa claramente El Portillín"


Desde ese camino que de Cuevas del Mar subiría valle del Ereba arriba, o por Cueva Negra, cruzándose antes con el de la costa, dice otro investigador, Miguel Menéndez Cárcaba, en El Valle de San Xurde -El paisaje: la memoria recuperada- :

"El Camino de Santiago o Camino Real a su paso por este espacio sigue aún manteniendo su trazado original de forma mayoritaria y junto a la vía que va de Cuevas del Mar a Corao (según algunos autores se trataría de la vía usada por las legiones romanas para la ocupación del corazón de los territorios cántabros Vadinienses, desde la costa) constituyen las principales vías de la antigüedad que aún son reconocibles"

El que la flota de Aquitania desembarcase aquí y en otras playas cercanas solamente hubiese sido posible con el buen conocimiento de las mismas para saber esquivar sus bajíos y sortear sus corrientes, peligros de los que ya se sabría por contactos comerciales anteriores y muy antiguos, tal y como revela el famoso Periplo Massaliota de la Ora Marítima de Rufo Festo Avieno describiendo los itinerarios de los navegantes fenicios y tartésicos por estos mares desde al menos el siglo VI a.C.

Así como las Tres Marías de la leyenda francesa escapaban de los romanos desembarcando en una playa y refugiándose en una cueva de la montaña, la de la Virgen María haciendo lo mismo aquí de los moros y yendo a la Cueva de Covadonga en la puerta de los Picos de Europa (centro de resistencia primero contra los romanos y luego contra los musulmanes según la tradición y escenario de la famosa batalla) no parece obedecer a una casualidad, sino a antiquísimas tradiciones de viejas rutas marinas y terrestres y llegada y trasiego de gentes a través de ellas, incluyendo refugiados e invasores

De los acontecimientos sucedidos por entonces en estas costas y cordilleras costeras, dos son las fuentes fundamentales de la historiografía romana para las guerras de Augusto, pues aparte de las esporádicas las sistemáticas son las de los historiadores-cronistas Lucio Anneo Floro y Paulo Orosio. Dado que ambos son bastante posteriores a la contienda, sobre todo el segundo, se conoce emplearon a su vez otras fuentes anteriores de las que recopilaron su información


Después llega la parte de su interpretación y de buscar los escenarios de la lucha según todo el relato, la toponimia y los hallazgos arqueológicos. Así, en su libro Roma contra cántabros y astures, el historiador Eutimio Martino escribe de todo este teatro de operaciones entre el mar y la Cordillera Cantábrica con los romanos trazando improvisadas calzadas para el rápido movimiento de sus tropas:
"Como si aceptasen a la letra el desafío, los romanos, procedentes de Aquitania, lanzan sus calzadas a lo alto de la vasta fortaleza de más de cuatro leguas de fachada que se expande entre el Dobra y el Cares, fachada norte del macizo occidental. Fabulosa maraña de calzadas con la que fue trabada la meseta de Enol, desde la que se sube por Següenco, al extremo poniente, sobre el Sella, hasta que la remonta el río Casaño por La Molina y puente Pompedro, al este. Y más al este aún, por entre Casaño y Cares, al puerto de Ostandi. Calzadas a los puertos, que no tuvieron otro fin que la guerra. Se anudan por el alto en La Frecha (Cangas) y El Reguero (Onís) antes de salir a Comeya, la plataforma central de los puertos. Empalman por bajo, como podemos contemplar entre Demués y Los Gamonedos. 

No hay que olvidar el paso de Las Estazadas con su corte de la roca, cierre del Casaño con el Cares, así como el enlace con la línea del Duje mediante la calzada de Caoro, que se encumbra estratégicamente de Arenas de Cabrales a Portudera, enlace que también se llevó a cabo por la garganta y puente de Pocebos. El gran anillo en torno al macizo, al occidental por sí mismo y al central por acumulación, pues el Cares era inviable, quedaba cerrado. Y se cerró desde el mar.

La Sierra de Cuera y su prolongación, antemural marítimo de los Picos, fue cruzada por las tropas desembarcadas. En el río Las Cabras, los puentes de Cima y Terviña son afirmaciones en piedra de que por ahí, efectivamente, subieron al Alto Ortiguero, divisoria del Güeña y el Casaño. También por el afluente Riensena y el Puerto de Piedrajita, como testimonia la calzada que sale a La Estrada y, pasado el Güeña, a Intriago ("Entrada"). Con ésta enlaza, ya en Cuerres, ya en Llenín, la que sube directamente desde la costa por el arroyo del Collado la Tabla, afluente del Ereba, coincidiendo más o menos con la actual carretera Nueva-Corao. Arribaron así al Güeña y al Casaño, zona base de penetración al macizo.

Los mencionados ríos, el Bedón-Las Cabras y el Ereba, nos han de ilustrar igualmente acerca del desembarcadero, que abarca en consecuencia desde la playa de San Antolín (Posada de Llanes) hasta Cuevas del Mar, en Nueva, enfilando estrictamente el macizo occidental. Brotan calzadas en la misma costa de San Antolín, a poniente de la playa, desde San Vicente, Santa Eulalia, La Moría... Algo más al oeste, dispusieron de buen fondeadero al abrigo de Cabo del Mar en la Playa de San Antonio (Nueva). En la inmediata finca, La Moría, se pueden apreciar más de media docena de aquellos hoyos circulares que observamos desde Peña Corada y a través de los Picos, De aquí sale, por San Jorge, la calzada Nueva-Corao." 

En cuanto al desembarco de la Virgen María en La Playa Cuevas o Cuevas del Mar huyendo de sus perseguidores para acogerse a aquellas mismas montañas en Covadonga, este relato legendario encajaría con aquello que escribió el erudito Ambrosio de Morales, en viaje encargado por Felipe II en 1572 para recopilar noticias manuscritos, libros y objetos históricos:

"Una de las cosas que a mí me ha parecido muy notable en todo esto de Covadonga y por aquí, es que aquí fue la furia de la guerra de Augusto César con los asturianos, quando los sujetó, en aquellos mismos años en que nació nuestro Redemport, que parece se habían acogido a la fortaleza natural de Covadonga y sus contornos..."

Así pues, "Covadonga y sus contornos", a donde pasó la Virgen escapando de sus enemigos en Cuevas del Mar, habría sido el centro de resistencia contra los romanos, que se dirigieron allá por este mismo arenal y parecida o igual ruta. De la misma manera la Virgen huiría por aquí de los moros, a los que se hace también frente en Covadonga. Insistimos en que es una leyenda que mezcla épocas y conceptos, pero que como toda leyenda tiene su trasfondo real, unos conocidos puertos naturales y fondeaderos en los que enlazan los caminos de la tierra con los del mar


Y así, de la misma manera que se producirán trasiegos de gentes, pescas y mercancías, estas estratégicas calas verían también el desembarco de tropas, al menos desde los romanos a la francesada, desde donde se adentrarían en el interior por el antiguo camino al valle del Güeña por Corao y de ahí a Covadonga y Liébana. Posteriormente leyendas piadosas transformarían aquellas antiguas historias, cristianizándolas con tradiciones marianas. Tras estos rastros camineros, donde se mezclan historia, tradición y leyenda, Hernán del Frade de Blas, acomete su labor investigadora montaña arriba desde Nueva al Picu Mediudía por estos riscos que vemos al sur: 
"Tras pasar por Robazón y dejar atrás las capillas de San Juan y San Lorenzo, cuya orientación hacia el oeste parece honrar más al sol poniente que al naciente, junto al Molín de Vallina se toma el camino que sube hacia el Brañizu. Tras la ascensión se llega a La Valleyona y después se baja a la Cruz del Regón, mestas de dos regatos que conforman el Regón, barranco muy marcado en el monte que baja hasta Piñeres. Continuando el camino se bordea Joncima, pasando por Pelaperi, donde se encuentra el Niñín de Pelaperi. Esta gran piedra, que parece que está colocada sobre un pedestal de roca viva y que presenta un aspecto antropomorfo mirándola desde el oeste, es considerada tradicionalmente el «guardián» de la parroquia de Pría"

Desde aquí continúa una leve ascensión hasta El Portillín ,el lugar de la Patá la Mula (375 m), un pequeño paso al este del Picu Mediodía:
" Por él baja un estrecho sendero que desciende al Valle la Piedra. Buscada la herradura en esta zona, no hubo manera de dar con ella en cinco intentos. Sin embargo, el 10 de febrero de 2009, en compañía de Maite Mora, Quique Blanco, Fernando Suárez y Enrique Lobeto, se localizaron siete cazoletas o, hablando con mayor propiedad, rebajes de fondo plano, en una de las rocas que bordea el sendero Portillín. La roca, caliza, de forma plana y de un metro por 80 centímetros, presentaba seis de los rebajes irregulares, de diámetros entre los 15 y 8 cm dispuestos oblongamente, con una cazoleta central en la que parece que se aprecia la percusión con la que se realizó. En la parte posterior de la roca, se aprecia una especia de rebaje que parece alargarse en forma de canaleta que rodea la superficie en la que están las cazoletas. Tanto por su aspecto como por la disposición, nos encontramos ante un grabado en la roca cuya antigüedad no se puede adelantar sin hallazgos conexos. En una visita posterior, marzo de 2009, con Manolo Arduengo, de Piñeres, al mostrarle los rebajes, este indicó que ese lugar se llamaba «La culada del Diablu» y que en la leyenda, el diablo estaba allí riéndose porque la Virgen no podía pasar pero, cuando se abrió la montaña, las rocas cayeron sobre él y desapareció. En esa visita, Manolo me indicó el lugar en el que se encontraba el Zapatu de la Virgen. Se trata de una hendidura en una roca del suelo en el Valle la Piedra, al pie del Portillín. Mide unos 35 cms de largo por 15 de ancho y parece una huella de zapato, con tacón incluido. No cabe aventurar que nos hallemos ante un podomorfos, una huella de pie tallada en la roca de significado ritual entroncado con los rituales de las tomas de poder en las sociedades del Bronce/ Hierro, ya que su forma, aparentemente natural, y su falta de colocación en un lugar de predominio visual sobre el entorno, algo habitual en este tipo de insculturas, lo desaconsejan en principio. Sin embargo, su proximidad a las cazoletas, escasos veinte metros, y la leyenda que lleva asociada, hacen que no carezca de interés" 

Y dominando El Portillín desde el sur está la también referida Cama San Pedru (470 m), un bloque de unos seis metros de altura en su lado norte, que no presenta, aparentemente, marca alguna:

" No obstante, dado su carácter singular en el entorno y su leyenda, no debe ignorarse en el paisaje asociado a la leyenda y sus vinculaciones"


El Camino y Piñeres, lugar de La Pasera, ante esta mágica montaña sagrada. Las prospecciones de del Frade de Blas abarcaron también las cercanas cumbres de Socampu, donde ciertos hallazgos se atribuyen legendariamente tanto a la Virgen como a los romanos:
"Como parte de la búsqueda de los orígenes de la leyenda, también se reconoció la zona en torno a la cumbre del Socampu, ya que la mención a un posible petroglifo denominado La H.erradura recomendaba esa búsqueda. Los datos acerca de este posible grabado eran difusos. Tras un par de búsquedas infructuosas, el 20 de diciembre de 2009, localicé junto a la cumbre, en una pequeña covacha, un grabado en la roca en forma de estela. De unas dimensiones de aproximadamente 30 x 20 cms, presenta forma de U invertida, con un grabado muy marcado en el arco superior y el lado izquierdo, siendo el lado derecho el más difuminado. El trazo del grabado tiene aproximadamente un ancho de 1-2 cm y el interior de este trazo está pintado en tono rojizo. El área interior definida por el trazo grabado está partido en dos por un trazo vertical grabado muy fino que se prolonga levemente hacia la parte superior e inferior de la estela. En la zona superior de cada una de las partes de la estela separadas por este trazo grabado se pueden observar sendas hendiduras de unos 3 x 2 cms que se presentan con una leve asimetría en altura respecto al trazo vertical. La ubicación de este grabado se encuentra al este verdadero del Picu Mediudía, al que parece contemplar a través de La Valleyona. Bajo esta covacha, en la ladera oeste del Socampu, y gracias a la información de Tomás González, se está procediendo a limpiar una laja de cuarcita de superficie predominantemente plana, y con una inclinación de unos 30º. Esta roca, denominada tradicionalmente Llastra de las Herraduras, presentaba, según informaciones de Tomás González y de Blanca Sánchez, unas tallas en forma de herradura que se atribuyen difusamente a los romanos o a la Virgen. Por el momento, la limpieza no ha dado ningún resultado, aunque todavía queda media roca por limpiar"

En el apartado de Interpretación este investigador afirma que tal vez nos hallemos ante la cristianización de un mito pagano que se repite por todo el Arco Atlántico: 
"una diosa que procede del mar, interpretándose la travesía marítima como el viaje subterráneo o infernal que se repite en la diferentes religiones de la antigüedad más remota, en donde la diosa de la fertilidad desaparece de la tierra durante el invierno. De allí se escapa y vuelve a la tierra, haciendo que esta reverdezca. Al volver a la tierra, perseguida por las fuerzas del mar que quieren retenerla, esta revive en la forma de su hijo recién nacido y del que surge un brillo maravilloso. Este brillo es atributo del sol, del sol victorioso, que vence sobre las tinieblas y trae la vida y el calor de nuevo a la tierra."

En cuanto al significado de las cazoletas localizadas en El Portillín, estas, dice  Hernán del Frade, admiten todo tipo de interpretación, sin que ninguna sea la definitiva, siendo la más extendida la de que servían para depositar ofrendas líquidas:
"Es relevante que en Corujo, junto a Vigo, existen unas cazoletas en la roca dispuestas en una forma parecida a las de El Portillín, a las cuales se denomina «Parrilla de San Lourenzo» , lo que parece indicar alguna relación con el culto a las deidades precristianas que se representan por vía de sincretismo mediante San Lorenzo. La existencia de estas cazoletas, así como la leyenda de la Patada de la Mula y del Zapatu de la Virgen, indican que El Portillín hubo de tener un significado religioso quizá referente al tránsito, ya que se trata de un pequeño puerto natural" 

No es tampoco ajeno al significado de la leyenda el Socampu, en tanto dispone por todo él de rastros de antiguos cultos (túmulos y cueva con pinturas) y el grabado esteliforme localizado junto a su cumbre, además de lo que la Llastra de las Herraduras pueda deparar:
"Quizá su nexo de unión con el Mediudía sea el río Ereba o, más bien, su valle, como territorio que queda a los pies de ambas montañas. Algo que queda patente es el carácter sagrado de estas montañas, en torno a las cuales se acumulan leyendas, capillas y topónimos que lo refrendan."

Concluye Hernán del Frade de Blas, sugiriendo que la leyenda "quizá esté relatándonos un recorrido ritual, con unas estaciones bien marcadas, que a modo de procesión fuesen parte de un culto antiguo hoy olvidado, en el que el paisaje tenía tanto o más significado que el ritual en sí mismo"


Dada su prominencia es llamado El Centinela del Valle de San Xurde y definido como "monte de propiedades totémicas". Conjeturando podríamos pensar en una ruta sagrada a los túmulos de sus campas cimeras, necrópolis neolíticas y de la Edad del Bronce que se habrían cristianizado en su toponimia, capillas y advocaciones, pero a la vez sería ruta de pastoreo y un posible camino montaña arriba alternativo al del valle del Ereba para acceder a Corao, Covadonga y los picos de Europa


No olvidemos que el mismo topónimo hace referencia a haber sido empleado secularmente como reloj solar, algo muy común en losa picos prominentes. De todas maneras hemos hallado, todo hay que decirlo, cierta confusión, o mismamente disparidad de opiniones, respecto a las cimas su nombre y ubicación, según las fuentes consultadas e informantes encuestados. Existen además picos de nombre igual o muy similar en otros lugares


Las casas de Piñeres se encuentran esparcidas a lo largo de la campiña y los caminos, vamos viéndolas según avanzamos siempre paralelos a la A-8, así como sus prados y bosquetes


En otro artículo para la revista Bedoniana (la del año 2001), otra especialista en historia, tradición y etnografía locales, Yolanda Cerra Bada, hace un estudio sobre los espacios sagrados en la vecina parroquia de Naves cuyas premisas podríamos trasladar perfectamente al Picu Mediudía y su entorno:
"Los diversos investigadores que se han ocupado de estos temas coinciden en comprobar que esos lugares donde se da una especial relación con lo sagrado tienen unas características geográficas determinadas. Muy raramente se encuentran en el centro de una población. Por lo general se hallan alejados de cualquier núcleo habitado, fuera de los sitios donde se localiza el poder, en espacios extrasocietarios, en cierto modo neutrales por estar lejos de los conflictos; tanto si se hallen en lo alto de un monte o a la orilla de un río, el lugar resulta inhóspito, inaccesible, cuando no peligroso. Es un lugar de frontera física y también simbólica"

Aunque con varios pasos como es natural, la autovía a dividido en dos partes, norte y sur, estas parroquias, aunque en el caso de Pría las aldeas más pobladas se encuentran entre esta y el mar. El tramo en el que nuestro trayecto va parejo al de la A-8 es casi justo un kilómetro. De todas es mejor así que ir por la monotonía del arcén de la AS-379


Zarzas, arbustos y helechos conforman las sebes o setos silvestres tan característicos del paisaje asturiano en muchos lugares. Diversos autores lo comparan al del célebre bocage normando. De todas maneras esto no fue siempre así, se trata de una evolución del suelo según usos y aprovechamiento. Precisamente habla de ello en Paisajes agrarios y su evolución reciente en el Valle de San Jorge la especialista M.ª Adoración Abella García (Bedoniana 2001):
"Se puede decir que el paisaje no es algo estático en el tiempo, sino que constituye un sistema dinámico de interacciones de los componentes vivos, como la flora y fauna, y de los componentes inertes, como las rocas. Los paisajes que se consideran «naturales» normalmente son consecuencia de una intensa acción humana, como el caso de los espacios agrícolas y ganaderos"

Así el valle constituye una unidad desde el punto de vista ecológico tanto por los usos agroganaderos actuales y pasados, como por las estructuras paisajísticas que éstos llegan a formar:
" Las condiciones ambientales, así como el uso y gestión de las áreas naturales, inciden en su distribución actual y en la dinámica agraria que se establece a lo largo del tiempo. Su ubicación en una zona de rasas costeras y de montaña, con un clima templado, suavizado por su proximidad al mar, le otorga a este territorio una humedad permanente. Comprende el mencionado Valle, cuatro parroquias: la de de San Antolín (Naves); la de Hontoria, con las localidades de Villahormes y Cardoso; la de Nueva, y más al oeste (y fuera del ámbito estricto de este estudio) la de Pría, que comprende los pueblos de La Pesa, Garaña, Villanueva, Llames, Silviella y Belmonte. Delimitan el Valle de San Jorge el río Bedón por el este y el Aguamía por el oeste, que separa a su vez los concejos de Llanes y Ribadesella. Atraviesan además el Valle otros dos cursos de agua principales: el Santecilio y el Ereba. 

Su situación en la región oriental asturiana permite diferenciar este territorio de otros próximos, debido a la existencia de unas estructuras geológicas, climáticas y meteorológicas particulares, así como unos procesos específicos de formación de los suelos. Este punto de partida lleva a la formación de ecosistemas funcionales que evolucionaron hasta la actualidad, (...) teniendo en cuenta la evolución de los modelos denominados de agricultura sostenible y ganadería de bajo impacto ecológico hacia modelos de desarrollismo ganadero intensivo. Algunos de los sistemas ecológicos presentes en el Valle de San Jorge podrían incluirse dentro de estas tendencias."

Entre la sebe empezamos a ver las casas de la vega de Piñeres, la parte más llana del barrio, en la carretera local que va a Silviella y enlaza con la carretera AS-379 y la autovía. Ahí están el bar y, un poco más allá, uno de los albergues de esta parroquia, en el que podremos pernoctar


Un poco más allá, antes de Silviella, tomaremos el ramal que sube a la iglesia de San Pedro de Pría, por donde sigue el Camino, la cual empezaremos a ver al pasar esas casas


A veces crece profusamente la vegetación en las veredas, como este ortigal, pero se limpian periódicamente, al menos en los lugares de más paso


Más allá, los prados se extienden hasta las casas, en suave pendiente por la falda de esta loma



Llegamos ahora a esta encrucijada, en la que salimos a un camino que seguiremos a la izquierda, hacia aquel hermoso valle, hermosos lugares cantados también por los versos de La Galana, Dolores Sánchez Buergo, otra gran poetisa local, que glosa a su vez el director de la Casa de Cultura de Llanes, el escritor-cronista Higinio del Río Pérez, en el apartado de su blog llamado Mis personajes favoritos:
"La Galana (Piñeres de Pría, 1937) e labradora y poetisa. Jiya de Manuel Antonio Galán García, maestru nacional, aficionáu a la literatura, y de María Josefa Sánchez Buergo, agricultora de Piñeres y colaboradora de la modista de la marquesa de Argüelles (la marquesa, por ciertu, era la madrina de la madre de la Galana). 
El padre, nativu de Riberas de Pravia, fue maestru de la escuela de Pría durante 8 cursos y tenía contactu con José García Peláez (Pin de Pría), al que admiraba e iba a ver a Nueva, y con Rubén Darío, que veraneó alguna temporada en los contornos de Riberas de Pravia. 
Los padres de la Galana no llegaron a casase, porque a él lu detuvieron y lu asesinaron unos milicianos en plena Guerra Civil, en Arriondas. 
Dolores Sánchez Buergo estudió en la escuela de Pría y luego en el Colegiu del Santu Ángel, en Oviedo. Desde muy cría i-dio por la poesía, atraída por las que había dejau escritas su padre. Tenía sólu tres años cuando aprendió a recitar el primer poema, y antes de los 10 ya leía a Bécquer y las coplas de Jorge Manrique que venían en los almanaques, y componía inclusu alguna rima rudimentaria. 
Dolores se casó en 1958 con Francisco Bulnes Martino, de Llovio (Ribadesella), maderista y ceramista, fallecidu en 2005. 
Tien dos jiyos: Dolores, que vive en Pola de Siero, y Francisco, qu' está por La Felguera.
Y dos libros publicaos: "Manojos escogíos" y "Goteras d' orbayu".
Labradora, ganadera y poetisa, tou eso por igual (y trabajándolo siempre muy duru con sus propias manos), cultiva flores y frecuentemente lleva en un taxi ramilletes de hortensias blancas y azules p' adornar el vestibulu de la Casa de Cultura de Llanes."

Higinio del Río mismo le dedicaba también un artículo el 28-1-2003 en La Nueva España del que extraemos lo siguiente:
"Se ha hecho a sí misma agarrando el azadón con una mano y un libro con la otra. Desde el tiempo robado al sueño y a la noche, desde sus horas cargadas de lluvia y de silencio, la Galana ha cantado a las fiestas, a las estaciones del año, a la sidra, a las jabas y a las madreñas. Su pluma se sabe autodidacta y modesta pero está empapada del espíritu de los mejores poetas de por aquí, como Ángel de la Moría y Amable González Abín: 
 "Una juente escondida 
ruxe y murmura 
abandonada na espesura; 
era aquella juentina que más manaba 
n’onde los mios güelinos 
coyían jerradas, 
sollute entre jelechu 
entre l’espinu, 
allí ta apollerada 
xunta’l caminu. 
Nun la llimpian nin cuidan 
nin tien consuelu, 
¡esa juente escondida, 
la del Piñuelu!”.
Como aquella fuente de la que habla con elegante sencillez de estilo, los trabajos literarios de Dolores Sánchez han manado hasta ahora desapercibidamente, silenciosamente, pese a que lleva algunos años sacándolos a la luz en los semanarios de la zona. Su obra iba tomando cuerpo, pero parecía condenada a no trascender a un mercado de lectores. A lo más, como hizo en 1999, podría acudir al recurso de encuadernar con depósito legal varios juegos de sus poemas fotocopiados, y distribuirlos ella misma por casas de cultura y bibliotecas. De repente, en el fragor de una época en la que la prueba más elevada de romanticismo consiste en tragar sin pestañear los culebrones de la tele, la suerte le ha empezado a cambiar, por fin: en 2001, la editorial “Trabe” publicó el cuidado volumen títulado “Manoyos escoyíos” -el primer libro de “La Galana”-, dentro de la colección “Xente de casa”, y recientemente, el Centro Asturiano de Madrid le ha concedido el “Urogallo de bronce” en la modalidad de bable. Hora era de que se empezara a prestar un poco de atención a esta campesina curtida de rimas, soledades y labranzas"

La Galana recibió un merecido homenaje el 7 de marzo de 2017 por su larga trayectoria literaria y vital. Dos días antes Lucía Ramos publicaba para El Comercio la noticia, también con una pequeña biografía:
"Una vida entre letras y naturaleza. Entre bellas palabras y duro trabajo. Una vida y una trayectoria que, en definitiva, merecen ser reconocidas y así será, pues este martes, 7 de marzo, el Ayuntamiento de Llanes homenajeará a la poetisa y labradora Dolores Sánchez Buergo 'La Galana', en el marco de los actos conmemorativos del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 
Nacida en 1937 en Piñeres de Pría, donde todavía hoy reside, e hija de profesor, con solo tres años ya estaba enamorada de los versos y recitaba poemas. En 1958 contrajo matrimonio con el riosellano Francisco Bulnes Martino, fallecido en 2005, y juntos trabajaron siempre la tierra y el ganado. «Trabajé 32 años con un tractor y tres cuadras llenas para poder mandar a los hijos a la universidad», recordaba ayer La Galana en conversación con este diario. Eran condiciones duras, señaló, pero también reconoció que «entonces las vacas y la manzana se pagaban mejor que ahora y no había tanto lobo ni jabalí».
Pese a las largas jornadas de trabajo, fuera y dentro de casa, Dolores siempre lograba sacar unos momentos para sí misma y éstos los dedicaba, principalmente, a crear. «Para mí la alegría, la ilusión y la hermosura siempre se concentraron en la poesía, que fue lo que más me emocionó y sigue emocionando. De hecho todavía hoy tengo más de dos docenas de libros de poemas junto a la cama», señaló. 
La vida del campo y el entorno donde se crió siempre fueron sus musas a la hora de crear una poesía sonora y cantarina, con el bable llanisco como instrumento en muchas ocasiones. De hecho, La Galana es autora de dos poemarios en esta llingua, 'Manojos escogidos' y 'Goteras d'orbayu' y es una firme defensora de la misma. «Forma parte de nuestra identidad como tierra, era la lengua de nuestros abuelos y perderla sería un grave error», aseveró."


En Asturias Mundial encontramos asimismo otra de sus biografías:
"Dolores Sánchez Buergo, nacida en Piñeres de Pría en 1937, es autora de dos poemarios en bable llanisco: Manojos escogidos y Goteras d’ orbayu, publicados ambos por la editorial Trabe en 2001 y 2003, respectivamente.

Caracterizada por su capacidad de lucha y su fortaleza mental, La Galana ha venido desarrollando durante toda su vida  un duro trabajo como ganadera y labradora. Hija de Manuel Antonio Galán García, maestro nacional, y de María Josefa Sánchez Buergo, agricultora de Piñeres, creció desde su más tierna infancia entre libros y poemas.

Dolores Sánchez Buergo estudió en la Escuela de Pría, donde había sido maestro su padre durante ocho cursos, y en el Colegio del Santo Ángel de Oviedo. Con tan sólo tres años de edad ya había recitado su primer poema, y a los diez leía a Gustavo Adolfo Bécquer y a Jorge Manrique.

Contrajo matrimonio en 1958 con Francisco Bulnes Martino, de Llovio (Ribadesella), fallecido en 2005. Tiene dos hijos: Dolores, que vive en Pola de Siero, y Francisco, residente en La Felguera"


Desde el cruce, el Camino está asfaltado pero se separa de la autovía, de la que nos separa, a la izquierda, una frondosa mata de arbolado. A la derecha, más allá del prado, que se acaba de segar, el barrio de La Rondiella, en un pequeño cueto



El topónimo es un diminutivo derivado de rionda, ronda, arrionda, etc., del latín areun rotundum, campo redondo



Por La Rondiella sube el ramal a la capilla del Ángel en la ladera de una loma, que empezamos a ver desde aquí



Es del siglo XVII y realmente en su altar están las imágenes de San Luis Gonzaga y de la Inmaculada Concepción, que es la fiesta que se celebra en la actualidad coincidiendo con el famoso puente de la Constitución. A su izquierda nos parece ver un lavadero restaurado


Hermosa barrera vegetal, a partir de aquí apenas oímos ya el tráfico de la autovía


Llegamos así al primero de los enlaces con la AS-379, con salida a un puente ferroviario a nuestra izquierda: a partir de él puede haber cierta intensidad de tráfico, pues estamos al lado mismo del polígono, aunque no lo veamos


Señalización de los enlaces. En este cruce estemos especialmente atentos a las indicaciones. Tomemos de mano la LLN-17


Por aquí se va también a los celebérrimos bufones de Pría, impresionante fenómeno natural de chorros de agua saliendo hacia el cielo con sonoro estruendo a través de los sumideros que, como grandes pozos horadados por la erosión kárstica marina en la roca caliza del suelo, se comunican con el mar, que escupe por ellos su fuerza en temporales y marejadas entre verdaderos bramidos que salen de la tierra, por lo que son también denominados bramadorios


Llegados a este enlace junto al túnel cruzamos y continuamos todo de frente hacia las casas del fondo, en la llanura


Al otro lado, varias señales anuncian alojamientos, hoteles rurales y demás posadas. El turismo, pese a su alta estacionalidad, se ha impuesto como alternativa económica a las tradicionales labores agropecuarias


Pero nosotros dejémonos llevar por flechas y conchas xacobeas: aquí está nuestro monolito señalándonos el Camino


Señalización de limitación de tonelaje (en su momento hubo problemas hasta para el paso de bomberos o camiones de reparto de pienso) y seguidamente una vieja señal de cruce de escolinos. La escuela de Piñeres fue reabierta en el año 2020 para escolarizar a cinco alumnos. El Ayuntamiento de Llanes manifestaba así su alegría para La Nueva España el 2 de octubre de ese año:
"El Ayuntamiento de Llanes reabrirá la escuela de Piñeres de Pría para poder educar a cinco alumnos. La solicitud de apertura se hizo con el curso iniciado y se hizo desde la dirección del Centro Rural Agrupado 1, al que pertenecen los alumnos. Ahora, Llanes acometerá "una limpieza integral" para poder abrir "en el menor tiempo posible" el centro. "Esperemos que Educación no vuelva a cerrarlo ya que desde el Ayuntamiento entendemos fundamental el fomento de las escuelas rurales"

Dicha escuela está un poco más adelante y se llega a ella por un camino a la derecha


Las vacas pastando nos recuerdan que estamos en la tierra de uno de los tan apreciados quesos llaniscos, el Queso de Pría. Estas son sus características y elaboración, según leemos en Wikipedia:
"Se coge la leche de vaca pasteurizada y se le añade nata de oveja. Se coge la mezcla y se calienta hasta los 30º C, en esta temperatura se le añade cuajo natural. Pasada media hora se corta el cuajo y se introduce en los moldes. Una vez introducido en los moldes se prensa durante 24 horas y se introduce en salmuera. Tras este proceso se deja curar unos dos meses, el queso se ahúma con madera de roble y haya.

Este queso se puede degustar de dos formas diferentes: el acabado normal (Pría) y el que goza de mayor fama, ahumado (Ahumado de Pría). Son quesos de forma cilíndrica, el interior o pasta es semiblanda de color marfil, la corteza es de color pardo y es dura. 

El sabor es muy suave y dulzón, con toques acaramelados, muy poca sal, con un ligero ahumado muy agradable y sostenido"

De la página Facebook de Quesos de Pría

La quesería de Quesos de Pría fue fundada en 1938 por Juan Inés y Palmira Granda, se elaboran el queso normal, el Ahumado de Pría, el queso Naranjo de Bulnes, el Queso de Cabra Cuevas del Mar, el de las leches blanco, el de las leches azul y el de las leches rojo, toda una gran variedad en una misma casa quesera

Prado arriba ya va quedando atrás la capilla del Ángel, casi al final de aquella subida al barrio de su nombre

Desde aquí sí que reconoceremos bien ahora el pórtico y la espadaña del campanario. La romería que aquí se celebra, como hemos dicho en el decembrino puente de la Constitución, viene a cerrar el ciclo de las fiestas llaniscas del año. Este es el artículo de Bárbara Morán del año 2009 para La Nueva EspañaPiñeres de Pría, una fiesta inmaculada, con la ya recuperada tradición de los ramos de Jongonzalo a la que antes nos referíamos:

"A las celebraciones en honor de la Concepción de Piñeres de Pría, en Llanes, no se les puede poner ni un pero. Es por lo tanto una fiesta sin tacha, inmaculada. Tres días de fiesta, que concluyeron ayer con los oficios religiosos del día grande y una muestra de canción asturiana.

Los cánticos tradicionales y el sonido de las gaitas inundaron de ambiente festivo, ayer, las calles de Piñeres de Pría. Un año más, fueron numerosos los vecinos y visitantes que se concentraron en torno a las doce del mediodía en la plazoleta de la capilla local para participar en los actos religiosos de la Inmaculada Concepción.

Eran las doce y media del mediodía cuando el sonido de las gaitas de la banda «L'Alloru», de Balmori, anunció a todos los presentes que los ramos ya habían emprendido su avance hacia la capilla para la celebración de la misa solemne.

Las mozas de Piñeres, ataviadas con trajes de llanisca, y los mozos, a la usanza porruana, fueron desfilando por el camino que conduce a la capilla, entonando los tradicionales cánticos como ofrenda a la Concepción.

La ofrenda de los ramos es un momento especialmente emotivo para los más veteranos, ya echaron en falta hace años esta antigua tradición durante el tiempo en que estuvo desaparecida. Hace unos años, un grupo de vecinos entusiastas decidió rescatar el ritual y fue entonces cuando se recuperó la ofrenda y posterior subasta de los ramos ofrecidos a la Concepción. Ambos rituales ya forma parte de los actos religiosos que acompañan a la festividad.

Los vecinos de Piñeres y un buen número visitantes acompañaron a los ramos hasta el templo, en el que el párroco local, Domingo González, ofició una misa. Después de la eucaristía, los presentes acompañaron a la imagen de la Virgen en su tradicional procesión por las calles de Piñeres. Un ritual familiar para los lugareños, pero muy vistoso y original para los turistas que se acercaron a la fiesta.

«Es una tradición muy curiosa y los trajes de las chicas nos llaman mucho la atención», confesó la bilbaína Isabel Yáñez, que disfrutó de los días del puente junto a su familia en el concejo llanisco. Tras los actos religiosos, los asistentes disfrutaron de una sesión de tonada, a cargo del porruano Celestino Rozada, con lo que se cerraron las celebraciones, que habían comenzado el pasado viernes. Buena parte de los actos festivos se celebraron, como cada año, al abrigo de un puente sobre el que avanza la Autovía del Cantábrico.

Los vecinos han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y mantienen esta tradicional festividad, que cada año preparan durante meses con cariño para que todo salga a la perfección. Otro de los actos destacados de la fiesta fue el amagüestu de castañas celebrado el pasado lunes, en el bar de la localidad. Los integrantes de la comisión de fiestas ya empezaban a pensar ayer en las celebraciones del año próximo"

La fiesta se recuperó en el año 2005, llevando sin celebrarse desde la Guerra Civil. Se recopilaron los cantares y unas jóvenes, Natalia y Andrea Llera, Laura Zapico, Rosa Cueto y la tamboritera Carmela Llovio se encargan desde ese año de organizar el ramu y los bailes, según leemos de la corresponsal María Toraño el 9-12-2010 también para La Nueva España:

"... tras la misa solemne y la procesión suenan los ritmos del pericote, del xiringüelu de Naves y de la jota de Boal, además del quirosanu que bailan los más pequeños. En el trabajo de recopilación de cantares -ramu, procesión, despedida y danza prima- contribuyeron mucho algunas vecinas como las hermanas Esther y Evangelina Inguanzo, Cesárea Turanzas y Dolores Sánchez «La Galana», que recordaban perfectamente ritmos y estrofas como la que dice: «En el pueblo de Piñeres / no se crían platanales / se crían buenas chavalas / y al mismo tiempo chavales»


De la crónica de la fiesta del año 2014 extraemos esta parte de la noticia de Guillermo Fernández para El Comercio, en la que se destacan ciertas peculiaridades del ramu y la utilidad del pórtico cuando llueve:
"... desde el barrio de Jogozalo llegaron a la capilla del Ángel dos ramos y un nutrido grupo de aldeanas y porruanos. El ramo de los mayores era el clásico de invierno, decorado con naranjas y el fruto del cornejo. Y el de los pequeños se presentaba repleto de marañuelas elaboradas por los vecinos Carlos Zapico y Mariché del Amo. De oficiar la misa se encargó Domingo González, párroco de Pría, y tuvo que suspender la procesión por el barrio de La Granda ante la lluvia que no ofrecía tregua. Eso sí, en el pórtico de la ermita las mozas entonaron con entusiasmo las coplas del ofrecimiento del ramo"

Bifurcación con el camino de la escuela: continuamos de frente


Más señalización caminera también en este cruce junto al silo: indispensable


Y ya llegamos a la fila de cuadras y casas donde está el bar



Aquí el Camino se ensancha, es una explanada donde suelen aparcar coches y tractores


La primera es una hermosa casona, un cuerpo con cortafuegos y ventanas adinteladas, el otro con corredor y un espacio delantero, la corrada o corralada


Un precioso rincón de Piñeres



A la izquierda el viejo bebederu del ganado o abrevadero. Ahora en desuso, en el lugar se han instalado los contenedores. Más arriba la autovía se eleva en un viaducto sobre otro de sus enlaces


Establo y tractor. Seguidamente las terrazas del Bar Piñeres, donde podremos sentarnos a tomar algo


Aquí se celebra el magüestu o ritual comunitario de comer las castañas al fuego (magostar) en las fiestas de la Concepción


Más atrás otra vista del barrio de La Rondiella, en la ladera de aquel cueto de prados y bosquetes


Como en toda la parroquia de Pría, muchas casas son en la actualidad apartamentos, segundas residencias, casas turísticas, hoteles...


En una quintana vemos también un hórreo


Proseguimos avanzando, con la autovía al otro lado de las fincas de la izquierda, acercándonos al citado enlace


Los caminos "como autopistas" fueron calificados tras las obras de ensanche inauguradas en 2020. Cope Ribadesella daba así la noticia a fecha 19 de febrero:
"El Ayuntamiento de Llanes daba por finalizados los trabajos iniciados en dos caminos de la localidad de Piñeres de Pría: Rondiella y Hondal. Las obras fueron ejecutadas por la empresa Aglomerados y Obras del Oriente, S.L. que contó con un presupuesto de adjudicación de 15.681 euros (IVA incluido) y con un plazo de tres semanas. El alcalde Enrique Riestra y el concejal de Pueblos, Miguel Alonso, estuvieron en Piñeres comprobando el resultado de las obras realizadas.

En Piñeres se actuó principalmente en la limpieza de los dos caminos, saneándolos, para continuar luego con el afirmado mediante zahorra de cantera a modo de preparación para la pavimentación final mediante mezcla bituminosa en caliente. También, se hicieron las cunetas necesarias para conducir el exceso de agua.

El camino de  Rondiella tiene 55 metros de longitud, con un ancho medio d 5,30 metros, siendo el ancho máximo de 7 metros y el mínimo de 5 metros. Y el de Hondal tiene 104,20 metros de longitud, con un ancho medio de 4 metros, siendo el máximo de 5,60 metros y el mínimo de 2,30 metros"


Hay una pequeña y corta rampa a la altura de esta casa, donde subimos un poco, ligeramente...
 

Fila de tiestos a la entrada, y más en las ventanas, dando color y alegría al pasar


A la izquierda un jardín entre el Camino y la vía del ferrocarril, que volvemos a tener al lado. Seguidamente está la autovía


Seguidamente otra casa, esta con una buena higuera, jigar h.igar, que dará sus buenos frutos en septiembre o en octubre


Aquí vamos acabando la pequeña cuesta, pronto empezaremos a bajar...


Hay flechas amarillas en el poste telefónico y en la señal de 50


Tras subir toca ahora bajar suavemente


Enlazamos con otro de los caminos a la escuela, que viene a nuestra derecha...


 Y seguimos de frente cuesta abajo, junto al ferrocarril...


Aquí está la entrada La Llosa de Cosme, albergue no exclusivo de peregrinos pero sí orientado a ellos, el primero que nos encontramos en Pría


Nos asomamos al muro y descubrimos este pequeño paraíso con mesas, bancos y hamacas. Más atrás son dos apartamentos rurales de cuatro y seis plazas que ofrece plazas individuales para los peregrinos


Un coqueto muro vegetal separa la llosa (antiguo terreno cerrado destinado al cultivo) de la carretera y ofrece cierta intimidad a los alojados


Y seguidamente, la casa, conformando un bello rincón. El albergue está regentado por Rosa Cueto. Fijémonos en la flecha amarilla en el guardarraíl


De frente el Altu Pría o Altu San Pedro, cueto que domina la parroquia y donde se encuentra la iglesia parroquial de Pría, de esta advocación, a la que subiremos seguidamente


A su derecha está el albergue Casa Rectoral, ubicado, como su nombre indica, en la antigua casa del párroco, el segundo de los albergues que hallaremos en esta parroquia de Pría, al menos en el mismo Camino


Se trata de un gran templo de planta basilical y una única nave, con crucero destacado en altura, capillas lateras y un pórtico al sur. Esta construida sobre un templo anterior medieval románico, del que se conservan la antigua portada principal y algunos canecillos en la cabecera


A su izquierda está el cementerio, reconocible por su capilla, entre este y el depósito de agua, baja el Camino, por El Colláu ofreciéndonos preciosas vistas de la parroquia hacia el mar, por la zona de los bufones


Mientras damos vista en lontananza al Altu San Pedro, la bajada de La Llosa Cosme acaba en este cruce con el otro enlace a la AS-379, en el que nosotros seguiremos a la derecha por la carretera local LLN-17



Veamos a la izquierda el mojón jacobita con su pertinente flecha amarilla direccional



Y a la derecha la señalización de la LLN-17 en dirección a Villanueva de Pría, que es la que vamos a tomar


Es la preciosa vega del Ríu Miyares, que desemboca en La Canal, al norte de Villanueva. El topónimo delata que antaño se plantaba abundante miyu o mijo, cereal panificable que desapareció con la llegada y expansión del cultivo del maíz, procedente de  América


En este muriu de piedra otra flecha amarilla confirma la dirección a seguir


Siempre es una alegría encontrárselas. Aunque parezca que no hay pérdida, cada ciertos metros se agradece una confirmación que corrobore que no nos hemos despistado ni dejado ningún cruce atrás


Una hermosa vista del Picu Mediudía a nuestra izquierda, con algunas casas del pueblo de Silviella a sus pies, otro de los que componen esta parroquia de Pría. Su topónimo tiene que ver con silva, selva, bosque, si bien puede venir directamente de la definición de un lugar que en tiempos sería selvático, el lucus o nemeton al que se refiere Hernán del Frade, o bien por medio del antropónimo Silvanus, un antiguo posesor. Silvanus es además una deidad romana de los bosques, otro dato a tener en cuenta dentro de las historias de tan legendaria montaña


Luego, hallamos otra bifurcación y otra flecha nos ayudará


Nunca se agradecerá lo suficiente el trabajo de personas voluntarias que hacen, por lo general bastantes menos de lo que pensamos. Contribuyen a complementar la señalización oficial/institucional de una manera impecable las más de las veces


A nuestra derecha los bosques de El Cuetu, que se extienden hacia Madriñanes y Villanueva
 

Estemos atentos al paso de vehículos, aparte de tractores en verano suele haber bastante tránsito... y en días de galerna, cuando muchísima gente acude a ver los bufones o bramadorios


Los prados en verano, agostados, esto es, tostados por el sol y de color ocre o pardo


A la altura de aquella casa, cerca del nacimiento del Ríu Miyares, dejaremos la carretera para subir al Altu San Pedro y la iglesia parroquial de Pría


El mismo lugar en primavera, con el prado intensamente verde


Otra encantadora vista de la iglesia, sobre los prados y bosques de La Piniella, a nuestra izquierda


Curva a la izquierda, seguimos bien arrimados a la vereda, encaminándonos a la casa en la que dejaremos esta carretera LLN-17, que es la última que vemos en este tramo de carretera


En el apartado Distribución de la vegetación de su artículo sobre los paisajes agrarios del valle, Mª Adoración Abella García dice:
"Las unidades territoriales, que se han definido desde el punto de vista de la estructura vegetal, comprenden desde las formaciones más complejas como son los bosques, hasta las más sencillas, como prados y pastos. Para la interpretación de los diferentes tipos de vegetación existentes en el Valle de San Jorge se han tenido en cuenta factores que pueden resultar determinantes en cuanto a la distribución vegetal. Así la altitud juega un papel decisivo a la hora de entender por qué se asientan unas formaciones vegetales y no otras. Y es que la altitud resulta un factor ambiental sintético, es decir, que comprende o engloba otras condiciones, como son las temperaturas y las precipitaciones con sus variaciones a lo largo del año e interanuales"

La especialización ganadera para el suministro a las ciudades y áreas industriales ha hecho que el terreno se aproveche al máximo para pasto y siega:
"Los cambios de altitud, pendiente, orientación y el manejo ganadero modelan el paisaje en bandas paralelas al mar y muestran estructuras vegetales diferentes. Se encuentran en primer lugar los prados de siega, ubicados en terrenos llanos y fértiles cuyo uso permitía obtener el heno para alimentar el ganado en invierno. La siega anual permitió la existencia de unas especies pratenses características con un buen equilibrio entre familias botánicas. Así la proporción gramíneas/leguminosas en las áreas costeras es favorable a las gramíneas, que forman la fracción de volumen del pasto, pero las leguminosas (o fracción más proteínica) también están presentes. En la actualidad la fuerte mecanización que se produjo permite obtener ensilados de la pradera de buena calidad para cubrir la alimentación del invierno. De los paisajes costeros se echan en falta, en la última década, las varas de yerba o balagares, elaboradas con heno bien seco y que se utilizaban en las épocas de escasez de alimentos para el ganado."

Las masas arbóreas nos hacen pensar en los topónimos a ellas vinculados como Silviella y el cercano de Biescas. Fijémonos también en los viejos cierres de murios o murias, algunos realmente antiguos, que separan los prados


Más allá tenemos una preciosa vista de la parte más occidental de la sierra, ya en tierra riosellana, lo que se conoce como La Peñe les Pandes. A la izquierda El Picu Bacia (567 m)


Luego Cuetos Medios y el Altu Teyadura, que con sus 743 metros de altura es el mayor de la Sierra Cueva Negra. Su nombre se debe sin duda a ese gran tajo que presenta su peña caliza. A su derecha El Picu Jorobitaya (719 m), del que hallamos esta curiosa descripción en Mendikat sobre otros nombres por los que es conocido:
"Encima mismo de Ribadesella se elevan algunos picos escarpados que no desmerecerían, en absoluto, en un entorno de alta montaña. Son alturas llamativas y su inmediatez al océano realza estas alturas del litoral asturiano que precede al singular levantamiento alpino de los picos de Europa. El río Sella, bien conocido por propios y extraños por su afamada bajada internacional, discurre a las faldas del Mofrechu (900 m) y deja sobre su margen derecha la sierras de Cuana y la de Cueva Negra.

Desde Ribadesella la cumbre que más llama la atención en el entorno próximo es el pico Jorovitaya (719 m). En realidad se trata de una antecima del altu Teyadera (743 m), verdadero techo de la sierra de Cueva Negra, pero que al ocupar una posición ligeramente más oriental no destaca tanto como el primero. En la cumbre del pico existe un gran “jitu” de unos 3 metros de altura que con la suficiente agudeza visual se puede observar desde el casco urbano de la población. Su construcción se atribuye a un taxista de Ribadesella aficionado a esta singular montaña. Su nombre Manuel Fonticiella. Habiéndose jubilado, subía casi a diario a la cumbre del Jorovitaya donde poco a poco fue reuniendo piedras del entorno hasta terminar la construcción del hito. Manuel o Manolete, como le llamaban, falleció con 84 años y ya no volverá a subir a esta cumbre, pero su obra y su nombre ha pasado a formar parte de la historia de la montaña. Muchos ya conocen esta cumbre como la Peña del Taxista o el Pico Manolete…"

Es preciso decir que si quisiésemos visitar los bufones habríamos de seguir carretera adelante hasta la costa, aún a unos 3 kms. aproximadamente. Lo cierto es que son impresionantes y espectaculares en los días de tempestad o mar brava, pero pueden constituir un desvío realmente importante, contando con el ir volver, para quienes van andando, quizás más factible para los bicigrinos

Naturalmente, si se está bien de tiempo y fuerzas, máxime si vamos a pernoctar en Pría, ni que decir tiene que su visita es altamente recomendable. Hay además varios sitios para comer, y bien, y otros alojamientos rurales. Quizás dentro de los más usuales para los peregrinos podamos pensar en el Camping Palacio de Garaña, tanto si vamos de tienda como si tenemos plaza en bulgalows o cabañas


Pero si la mar está en condiciones lo cierto es que, aunque a distancia, vamos a poder ver muy bien los bufones de Pría desde la bajada de la iglesia al barrio El Colláu, lo cual puede ser una alternativa y saber que, pese a la distancia, no nos perderíamos del todo el espectáculo, pues hasta se les llega a oír bufar o bramar


Aquí a la izquierda arranca en Camino hacia la iglesia, pero antes van a llamarnos la atención unas caras que vemos asomadas a las ventanas de la casa


Unos simpáticos tiestos humanizados...


Con cara de ojos, nariz y boca, además de traje, piernas y brazos


Y ante las vegas del Ríu Miyares el mojón caminero nos indica ya el Camino a la iglesia de San Pedro de Pría, tras de la cual bajaremos por El Colláu al río Mía, Aguamía o Guadamía, cruzando por su puente medieval y dejando Llanes para entrar en la parroquia riosellana de Collera por Cuerres









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