Eres el Peregrino Número

Buscador de Temas del Camino de Santiago

martes, 16 de mayo de 2023

BAJANDO A LA VEGA (PRIESCA) POR EL CAMINÓN: LOS PAISAJES DE SELORIU, EL LAVADERO DE SANTAGRA Y EL PALACIO DE LA GÜERA (VILLAVICIOSA, ASTURIAS)

Abajo, entre los árboles, La Vega (Priesca) y más allá Bárzana (Seloriu) y La Ría de Villaviciosa

En La Vega de Priesca acabará la larga bajada desde La Llastra, parroquia de La Llera, donde el peregrino ha entrado en el concejo asturiano de Villaviciosa admirando los paisajes de la bocana de su famosa ría, con un entorno de verdes campiñas, teniendo aquí abajo, a nuestra derecha, las de esta parroquia de Priesca, más las de Seloriu. A lo lejos, en lontananza, la acantilada margen izquierda del estuario, en Samartín del Mar, dando ya a Tazones por los altos de La Talaya

En esta bajada hemos tenido una tregua en el rellano en el que está la iglesia de San Salvador de Priesca, maravilla del último Arte Asturiano del prerrománico en lo que fue la última etapa de este estilo que ha llegado milagrosamente a nuestros días, coincidente con los albores de las peregrinaciones jacobitas en el siglo X. La advocación al Salvador, así como la de Santiago de una de sus capillas laterales según una antigua inscripción, al igual que la existencia de un vestíbulo en la fachada occidental, cuyo cometido se revela fue el alojamiento de aquellos primeros peregrinos lo delata

Ni qué decir tiene que es sumamente emocionante pasar y pisar por donde caminarían algunos de aquellos pioneros jacobitas, pues si bien el que se tiene por sepulcro de Santiago en Compostela había aparecido una centuria, poco más o menos, antes de la construcción de esta iglesia, pues por otro epígrafe desaparecido, con la leyenda: VIII KALENDAS OCTVBER, se sabe que esta iglesia fue consagrada al Salvador el 24 de septiembre de 921 (día VIII de las Kalendas de Octubre de la Era DCCCCLVIIII)

La iglesia conserva muy bien su estructura, si bien con ciertas transformaciones en sus muros, un detalle constructivo-decorativo original muy importante es esta celosía, la única que ha llegado a nosotros del templo primigenio, la cual vemos al doblar la curva que hace el Camino, que vuelve a bajar, al lado de esta su capilla norte, la del lado del evangelio

Esta preciosa celosía está decorada con una roseta central de ocho lóbulos calados que filtra la luz natural que entra en la capilla septentrional del templo, aportando sensaciones de sosiego y recogimiento al iluminarse su interior

Gracias a que se sabe el día exacto de consagración de la iglesia, en el año 2021 pudo celebrarse el 1.100 aniversario de la misma, con un amplio programa de actos y actividades en las que colaboraron el Ayuntamiento de Villaviciosa, la Fundación José Cardín y la Asociación de Vecinos El Tilar, con sede en la antigua escuela, que toma su nombre del hermoso árbol de tilo que se enseñorea sobre su campo y el Camino

Sita pues en el mismo campo de la iglesia, y a muy escasos metros del albergue de peregrinos La Rectoral de Priesca (antigua casa del párroco) esta escuela es toda una referencia caminera pues, al llegar a su altura, dejaremos el asfalto de esta vía local para tomar una senda que baja a la derecha, entre los árboles

Admiramos ahora la fachada norte de la iglesia, la más sobria en estas construcciones pues es la más sombriegaavisiega o en umbría, pero podemos reparar en sus contrafuertes, una de las características esenciales de su estructura (al interior y demás paredes del exterior le dedicamos la pertinente entrada de blog). Las cinco ventanas con celosías de la parte superior de la nave central (el doble de grande en ancho que las laterales y más ancha) son elementos posteriores, al igual que la espadaña del campanario, pues el edificio tuvo importantes intervenciones allá por los siglos XVII y XVIII


Los peregrinos que se albergan en Priesca, o aquellos que siguen de largo, suelen sentarse bajo la buena sombra del tilo, la tilar, en el banco de madera con mesa al lado de la escuela, sobre todo en días de sol veraniego, antes de proseguir Camino


Y es que además desde aquí, justo antes de dejar el asfalto de esta pista local, tenemos además un hermoso paisaje del entorno más inmediato a La Ría, la Ría de Villaviciosa, de Priesca a Seloriu y más allá


En primer lugar y a nuestros pies hemos de hablar de La Vega, en Priesca, el final de la bajada como hemos dicho, donde El Ríu la Vega, que aguas arriba recibe otros nombres y también es llamado Ríu Priesca, dará sus aguas al Ríu Carrión o Ríu Ñabla, y donde hay un grupo de casas y un palacio, entre los dos sigue el Camino rumbo a Sebrayu, onde hay otro albergue de peregrinos, en las antiguas escuelas, muy cerca ya de La Villa, Villaviciosa capital



"La Vega, aldea de la parroquia de Priesca (Villaviciosa)", leemos en el Diccionario Geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos"Está situada en una hondonada por donde discurre el río que llaman Priesca. Casas de buena construcción, acompañadas de hórreos y formando quintana (...). Hay una fuente de buenas aguas. Situada a 60 m de altitud, tiene una población de 27 habitantes. Se llega por la VV-15 y dista 10,9 km de la capital del municipio"



A la derecha unas palmeras ayudan a identificar al Palacio de la Güera, del que, dependiendo de lo tapado que está por los ocalitos que tiene enfrente, llegaremos a reconocer parcialmente su fachada sur-sureste


Es una casona dieciochesca de estilo barroco, con bella y amplia galería en esta fachada. La planta del edificio palacial es rectangular y de grandes dimensiones


A la izquierda y poco más adelantada vemos, justo debajo de las palmeras, la capilla anexa del caserón, adosada a esta fachada, pequeña, de planta también rectangular y con una sencilla espadaña del campanario


Dedicada a San Juan el Degollado, el Camino de Santiago pasa a sus pies, entre ella y el río, a su izquierda asoma un poco el muro que cierra el espacio del porche de la capilla y la entrada principal al palacio, vinculado desde hace generaciones a los García-Carrión


Poco más arriba y más allá, que fue comercio mixto, es decir, chigre-tienda y tuvo en sus tiempos un animado baile. "Sostiene dos comercios mixtos, y el servicio de Correos está a cargo de un Peatón", leemos en Villaviciosa y su progreso, obra de 1928 de Víctor Vallín Martínez y Gerardo Fernández Moreno. El otro era Casa Ruperto o Rafael de Sidora, en el barrio de La Quintana, mirando a la iglesia, que acabamos de dejar atrás


Frente Casa Lecia vemos la carretera local VV-15, que comunica Priesca con la carretera N-632, lugares todos que recorría dicho Peatón, cartero rural de la época en España, cargo de correos del que deja una buena semblanza el Heraldo de Madrid el 23 de mayo de 1930, con motivo de una reunión de representantes de estos trabajadores con el Director General de Correos, solicitando mejoras salariales y de jubilación, que encontramos en Tierra Charra:
"Grandes baches, barrizales enormes, lomos endurecidos por la escarcha, sobre los que hay que hacer los equilibrios más arriesgados e inverosímiles para no descrismarse. El peatón, sorteando todos estos obstáculos, con su cartera al hombro, anda, anda, anda de prisa, sin descansar, que hay que llegar a la estación a tiempo de coger los correos. Y luego, con su cartera al hombro, bien repleta otra vez, anda, anda, anda de prisa, sin descansar, que no se quejen los vecinos de que el correo tarda; otros siete kilómetros, que hacen un total recorrido de catorce kilómetros diarios. Más lo que ha de andar una vez en el pueblo para repartir Prensa y correspondencia. Más la responsabilidad de admitir, recibir y expedir giros postales de hasta 250 pesetas cada uno. Más convertir su casita de adobes en pequeña dependencia del Estado, que éste disfruta   gratuitamente...

Por todo esto el peatón percibe, como asignación fija, la fabulosa cantidad de 300 pesetas anuales, más los cinco céntimos por carta del absurdo derecho  de  reparto.

En resumen: el peatón sufre la asfixia del calor y el polvo de los caminos en verano; el frío intenso, las heladas de los amaneceres invernales; recorre a diario dieciocho o veinte kilómetros a pie, cargado con la voluminosa cartera; afronta el riesgo de que la codicia de un malvado le aceche en el camino para agredirle y despojarle; el peligro de que un error o un extravío en el servicio de giros postales, servicio que lleva aparejada responsabilidad personal y subsidiaria, le cueste el dinero o algo más. Da su esfuerzo personal e inteligente, pone su casa a merced del servicio, y por todo ello cobra de 2,75 a tres pesetas diarias, incluido su sueldo y el derecho de distribución.

Y cuando viejo, vencido por la labor agotadora, ya no sirve, el Estado, que es con estos fieles servidores el más cruel de los patronos, le despide, y se acabó la historia. Como no es funcionario no tiene derechos pasivos. Como no es obrero no tiene los beneficios del retiro. El peatón, el cartero rural, a los treinta, a los cuarenta años de servicio, no han adquirido más derecho que uno: el de morirse  de hambre."

En el caso de Priesca no habría estación, ni siquiera en Villaviciosa, pues el famoso proyecto del Ferrocarril de las Cinco Villas o Tren Ribadesella-Gijón nunca llegó a materializarse. Sí lo hizo en cambio la Autovía del Cantábrico que pasa un poco más allá, al pie de la vecina aldea de Bárzana, en la parroquia de Seloriu


En Bárzana, la casa en primer término es La Reguerina, en la carretera N-632 que pasa allí, La Venta de Bárzana, sobre la autovía por un puente, que también tuvo tienda-chigre y baile, célebre establecimiento que ahora es un renombrado restaurante regentado por Maite, continuidad generacional de su madre y abuela y célebre por sus "Guisos de casa y de proximidad con tradición para comedor y merendero", escribía Luis Antonio Alías, historiador y gastrónomo, para la sección Yantar del periódico El Comercio el 28-5-2015:
"La Reguerina, para Maite, es dedicación y pasión. Bar-tienda a la vera de la Nacional entre Rodiles y la Venta del Pobre que regentaron sus antepasados durante varias generaciones, allí nació y aprendió a cocinar, bajo los cariñosos dictados de la abuela y la madre, guisanderas de tradición y oficio. También allí terminó regresando para, abandonados otros trabajos mejor remunerados pero peor gratificados, retomar única y definitivamente el camino siempre presente e intermitente de los hornos y los fogones. 
En su caso, además, hornos y fogones de leña, que modernidades sólo las justas. Pues, como decíamos, Maite nació en La Reguerina y con comadrona, lo que se estilaba entonces y ahora parece reivindicarse de nuevo. Y creció compartiendo dos ambientes bien diferenciados, el de bucólico caserío asturiano, y el de la cosmopolita Bruselas, ciudad a la que sus padres emigraron y en la que abrieron un hostal-comedor, punto de reunión para los españoles expatriados y para los belgas asombrados de las mil preparaciones que los mejillones admiten. O las patatas. 
Bilingües en idiomas (o políglotas, que el flamenco y el asturiano poseen su espacio) y retornados, el bar de Bárzana siguió axuntando ocios vecinales y comidas diarias, con Maite trabajando de esteticista por Oviedo cuando no de ayudanta amasadora y sofritera, hasta que, fallecidos su abuela y su padre, y retirada su madre, decidió volver y vivir a delantal puesto. 
Y a madreña, que cultiva su huerta y sus proveedores locales para que el abastecimiento de ingredientes kilómetro cero no pasen, rula incluida, del kilómetro veinte. 
La proximidad manda. Y de paso colorea y saborea los tomates, las cebollas, los ajos, los puerros, las patatas, las manzanas, la verdura y todo lo que cada sucu proporcione sin aditamentos químicos. De ahí el sabor de su parrillada de verduras con cebolla. O de sus pimientos al horno aliñados en aceite y ajo. O de las patatas que acompañan a los pescados del día -rodaballo, tiñosu, lubina, dorada- en sidra, espalda, horno y sal; o al pulpín de pedreru; o a la caza, que aparece aderezada, desbravada y tierna. ¿El cénit cinegético? La arcea al salmís. ¿El del vecino Sueve? Cabritu guisau. ¿La influencia carbayona con xata seloriana? La carne gobernada. ¡Y los huevos exclusivamente expósitos! 
Maite lo sabe todo, además, de arroces y fabes, tan diferentes y mellizos, llegados unos del oriente y otras del occidente, entorno esencial para almejas, embutidos, setas, jabalí, corzo, marisco y el sursum corda. Sueltos y al dente unos, con cada grano sensibilizando el paladar, y enteras y mantecosas otras, libres de pellejos y tangibilidades, adaptan su versatilidad en compangos al tiempo y al humor igual que un guante de seda. Unos fritos de merluza o pixín crujientes y vaporosos aligerarán esperas. 
Con las ventanas llenas de tiestos floridos, y la antojana y el práu de árboles y setos, la sala de barra y el luminoso corredor ceden protagonismo en verano al merendero, que Maite quiere ortodoxo, incluso con licencia para traer cestas ajenas. 
Pero visto y probado lo que prepara y sirve Maite nos parecería un despropósito comparable al de pedir vino de Rioja en Aranda, Pesquera o Peñafiel."

Más allá el Mar Cantábrico, la mar de Seloriu, no llegamos a ver la gran Playa de Rodiles, oculta por la pradería de El Puertu, topónimo que hace referencia a la antigua actividad portuaria del lugar, ensenada natural que se hizo un gran arenal por causa de la sedimentación arenosa provocada al canalizarse la boca de La Ría en el siglo XIX


Aquel puerto sería el empleado por los pobladores del castro localizado en el Monte Rodiles (122 m), que cierra la playa por el este "haciendo una pequeña península que va desde la punta Rodiles, al norte, hasta El Puertu y Les Pulperes, al sur, topónimos esos que pueden indicar un posible lugar de atraque de embarcaciones que usaban el castro", leemos en la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Ya en erudito, pionero de la investigación histórica con criterios científicos en Asturias, Braulio Vigón Casquero, reconoció el castro de Rodiles y lo identificó como recinto fortificado en 1894, sin embargo, en 1957 el arqueólogo José Manuel González y Fernández Vallés decidió no incluirlo como tal en su catálogo al no hallar suficientes indicios, algo que sí se confirmaría posteriormente en la Carta Arqueológica del concejo de Villaviciosa de 1990 elaborada por Alberto Martínez Villa, Carmen Cabo Pérez, Ángel Villa Valdés y Otilia Requejo Pagés dentro de los Restos Romanos de Rodiles


Y es que, además del castro de monte, existen en ese entorno de Rodiles más yacimientos de esa y otras épocas, que abarcan desde el megalitismo a lo castreño, prerromano, romanización e incluso primera cristianización y alta Edad Media, aún no bien estudiados, una villa o primitivo asentamiento, una necrópolis en el lugar de San Llorenti y una capilla en La Griega, topónimo que, como en el caso de su homónimo en Colunga, no hace referencia a ninguna griega sino al céltico briga, monte y fortaleza, referido a ese castro y a otros más existentes en las inmediaciones


Suplicaba más atención a esta impresionante área arqueológica, sita en uno de los lugares más visitados de Asturias en verano, el escritor, periodista e investigador Lluis Portal Hevia en La Villaviciosa excavada, artículo para El Fielato del 23-1-2021
"Sería interesante que se promoviese una actuación en el ‘coroñu’ del Monte Rodiles, que por la plantación de eucaliptos y sus malvadas raíces está siendo machacado literalmente y es urgente acometer cuanto antes (ver el interesante artículo de Sergio Llana-Funez, de la Universidad asturiana); también el puerto que está a sus pies o los resto del cementerio romano-visigótico que hay en San Llorenti. No serían iniciativas demasiado caras."

Por toda la zona de Rodiles existe abundancia de topónimos que revelan  en sí mismos el antiguo poblamiento de estos lugares, aparte de los ya reseñados tenemos los de Les Calzaes, Les Parés, Los Tarreros. Ahí apareció el llamado Hacha de Rodiles, aparecido con un conjunto de objetos metálicos, una cuchara, una cuenta de collar, un broche de cinturón, clavos y tres puntas de lanza de diferentes tamaños, hallados en el entorno de la necrópolis allí ubicada, donde se han excavado algunas tumbas de diferente tipología. En un principio se pensaban de época visigoda pero parecen ser de la tardorromanidad


Otro castro es el de El Campón, en Olivar, también parroquia de Seloriu, reconocido y estudiado por varios investigadores y en el que se realizaron unos sondeos en 1996 por Jorge Camino Mayor, el gran arqueólogo de los castros villaviciosinos, tras haber sido incluido en 1990 en la Carta Arqueológica de Villaviciosa y ya, de antes, verificado como castro por el citado José Manuel González en 1969. Se ha periodizado en la primera Edad del Hierro, por lo que es claramente prerromano, situado en lo alto de una loma de 92 m de altitud desde la que se tiene un amplio dominio visual de la boca de La Ría y gran parte de ambas márgenes de su estuario


Al otro lado, en el margen izquierdo de la Ría de Villaviciosa está además el castro del Picu Catalín, en La Talaya, sobre el puerto y hermoso pueblo marinero de Tazones, que guarda el acceso a ese también antiquísimo puerto natural, ahora famoso pueblo marinero que no llegamos a ver desde aquí, paraíso del paisaje y arquitectura de las poblaciones pesqueras, así como de la gastronomía del mar. Sí en cambio veremos la defensa natural que constituye la acantilada franja de la punta La Envesnada, en la misma bocana


Más abajo de La Talaya, Los Payarones, donde escalonadamente, vemos las casas de la Urbanización Gema del Mar, construidas al lado del solar de la que fue la iglesia parroquial de San Miguel del Mar, ahora abandonada y en ruinas en la ocalital sobre La Playina o Playa del Puntal desde que en 1892 se suprimiera como parroquia, integrándose parte de sus términos para crear la de Tazones, hasta entonces perteneciente a San Miguel hasta la desembocadura del Ríu Llata (en el mismo puerto) y del río allá a Oles, parte de cuyo territorio pasó a la nueva parroquia tazoniega


Otro eucaliptal famoso es el de El Puntal, que nos tapa parte de las casa de dicha urbanización, muy usado para buscar sombra en verano los bañistas de La Playina y demás visitantes de La Ría: Más abajo y en primer plano en esta volvemos a ver algunas de las casas de Bárzana, en Seloriu, romántica y ampulosamente descrita, según el gusto de la época, por los autores de Villaviciosa y su progreso:
"Allí está: Levanto y extiendo la vista y sus hermosos caseríos quieren perderse en una frondosidad que emociona, y sumergirse en un mar que nos extasía. ¡Qué cuadro! Al Norte El Cantábrico ondulante y bravío; al Sur, los pintorescos pueblos de Tornón, Priesca y La Llera, al Este, el juguete marinero Lastres, y al oeste, una franja cristalina, larga, infinita..... La Ría"

Un poco más allá Misiegu, donde, enfrente de La Playina, hay otro arenal, el cual nos tapan los campos de Valdeguilar. Toda la ría y su entorno en un área de protección especial y hay varios observatorios de aves


El Puntal pertenece a la parroquia de San Martín del Mar, que integró parte de la desaparecida de San Miguel, sus casas se distribuyen por la ladera que hace hacia el puerto, de notable antigüedad, pues se sabe que era, como toda La Ría, fondeadero natural donde las embarcaciones estaban protegidas de todos los vientos y temporales


Se sabe por la documentación existente que en los siglos XVI, XVII y XVIII tuvo El Puntal gran actividad comercial, pero el poco fondo del estuario llegaron a hacerlo inviable, pues un proyecto de canalización de 1866 no se comenzó hasta 1982 y sólo se realizó en parte: una dársena y un canal. Tampoco se hizo el proyectado ferrocarril a Lieres (Siero) para dar salida por aquí a su carbón, pero con el de las minas más cercanas de Viñón (Cabranes), que venía en camión, y el trasiego de mercancías de empresas como El Gaitero, el puerto comercial estuvo activo hasta la década de 1960


Según bajemos por El Caminón, aquí a la derecha como hemos dicho, tendremos oportunidad de ver más paisajes de La Ría, así como cuando lleguemos a Sebrayu y, más arriba, desde Tornón y Carda, en nuestro trayecto a La Villa, Villaviciosa capital, la medieval Puebla de Maliayo, su nombre antiguo, pues Maliayo era el territorio del actual concejo y parece que bastante más, pues en algún momento llegaría hasta el río Sella, al este, y cerca del Piloña, al sur


Y aquí tenemos el mojón que nos señala bajar a la derecha para tomar El Caminón, estemos atentos a él, pues aquí se le ve bien, pero cuando le da la sombra de la sebe (seto silvestre) o crecen las ortigas a su alrededor, puede pasarnos desapercibido


Estos caminos suelen limpiarse en primavera o empezando el verano, dan acceso a algunas fincas y son de gran tránsito de peregrinos, en otras épocas tal vez los veamos con la hierba más alta o con la vegetación más crecida pero siempre está bien trillado y se pasa sin problema


Es un camino de gran belleza, de tierra, piedra y hierba, de los que suelen gustar a caminantes y peregrinos. Su ancho trazado y bien marcada caja caminera debieron darle su nombre en aumentativo


Pasos a las fincas, los prados que caen a La Riega'l Barcón, que luego será El Ríu la Vega, afluente del Carrión o Ñabla, río que también recibe varios nombres a tenor del lugar por donde pasa


Y aquí tenemos más paisajes de Seloriu con la mar y La Ría en lontananza, el antiguo territorio maliayés, del que hablan así en la Enciclopedia de Cabranes, concejo que en algún periodo formó parte de Maliayo:
"También Maliaio o Maliagio. Nombre que recibía el territorio de los actuales municipios de Villaviciosa y Cabranes antes de que éste adquiriera el carácter de concejo realengo (1270), al serle otorgado el fuero de Benavente por Alfonso X el Sabio, que estableció el límite con Villaviciosa en Peña Cabrera. "La tierra de Maliao o Maliagio, citada desde muy pronto en la documentación asturiana, abarcaba los concejos actuales de Villaviciosa y Cabranes. Un privilegio de Ordoño II (921) dice que el monasterio de San Salvador de Priesca separaba Colunga de Maliaio. Se trata de una falsificación pelagiana, inicativa únicamente para el siglo XII. Sabemos con certeza que los hombres de Maliaio estuvieron en Oviedo el año 1115 (F. J. Fernández Conde, Historia de Asturias, vol. 4, pág. 246, Ayalga Ediciones)."

Cuando, dentro de la política repobladora de los reyes leoneses primero y castellanos después, se fundó (año 1270) una puebla aforada por la Corona, esta empezó llamándose Puebla de Maliayo, pues estas nacientes poblaciones solían tomar el nombre de su entorno, su territorio o alfoz. En el apartado de Historia de la web del Ayuntamiento de Villaviciosa, resumen estos orígenes con una tradición legendaria:
"Las raíces históricas de esta comarca se retrotraen a los asentamientos de las tribus celtas o preceltas.

Para doblegar la resistencia de los satures, el emperador romano Augusto envió a las costas de este país al general Velayo. Parece que por eso fue conocida esta comarca, desde entonces como Velayo Augusta y durante toda la Monarquía Astur, con el nombre de 'territorio- derivado- de Maliayo'.

En 1.270 Alfonso X el Sabio, dentro de una política que hoy llamaríamos de ordenación del territorio, funda la Puebla de Maliayo, que años más tarde se denominaría Villaviciosa, esto es Villa-Fértil. El Rey Sabio concede territorios de la corona y le otorga el fuero de Benavente por el cual se habrían de dirimir las 'Causas Justas'.

Le concede el mercado los miércoles y erigir una muralla de la que aún se puede contemplar un fragmento."

En el siglo XIV, no demasiado tiempo históricamente después de la fundación de la puebla y en "una etapa de desarrollo agrario sin precedentes" como dice también Lluis Portal, este topónimo desapareció en favor del de Villaviciosa, entendiendo por entonces viciosa por fértil y no por otra cosa. Maliayo se empleó a partir de entonces como gentilicio y sigue reconociéndose en nombres de entidades, empresas, productos, etc., o una raíz prerromana mal, con el  significado de piedra


El investigador Florencio Friera, del Real Instituto de Estudios Asturianos y de la Real Academia de la Historia, en Valor histórico de la toponimia, artículo publicado en la revista Cubera de la Asociación de Amigos del paisaje de Villaviciosa, decía así:
"quienes decidieron llamar Villaviciosa a este concejo, pensando en que era un nombre más apropiado para identificar un territorio caracterizado por la abundancia de su vegetación, desconocían el por qué otros antepasados suyos y nuestros decidieron conocerlo como Maliayo. A diferencia de este caso, es de notar que han persistido los nombres de los otros concejos que forman la comarca de la sidra"

Allí esta La Vega, pero la de Priesca sino la de Seloriu, en concreto las casas más altas, en las laderas de La Coroña, con el Monte Rodiles al fondo. Por abajo discurre El Ríu Fompalaín, que desemboca en La Ría y cuya vega da nombre al pueblo

Más a la izquierda, algunas de las casas de la carretera VV-6, que va a Rodiles por Olivar, cerca de Tatía y Les Calzaes. Del topónimo Olivar da razón el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:

"Probablemente éstos son lugares de antiguas plantaciones de olivos, que sabemos se daban en el monte Naranco, o de ejemplares aislados que crecen en algunos parajes, especialmente costeros, resguardados en microclimas benignos. La Virxen de la Oliva, advocación de Villaviciosa, sin duda guarda alguna relación con esa vieja realidad asturiana."

En estos pueblos y en los accesos a la playa, abundan las casas vacacionales y segundas residencias, así como alojamientos rurales y de veraneantes. Más abajo algunas casas de Seloriu, la cabeza de la parroquia, cuyo nombre por lo general se supone tiene que ver con antiguas salinas de La Ría, si bien García Arias apunta a sel, braña o majada, palabra que aún pervive en zonas de Cantabria y es prerromana, relacionada con el vasco zelai, prado

En el Libro de los Testamentos se cita la existencia del monasterio de San Martín y Santa Eulalia, advocación de la actual iglesia de Santa Olaya o Santolaya. Si bien se trata en realidad de un documento dos siglos posterior, da noticias del poblamiento del lugar en la alta Edad Media

Otra vista de Bárzana con la autovía abajo en primer término. La Riega o Ríu Pompalaín pasa detrás, entre este pueblo y el de Vega, su desembocadura en La Ría se efectúa por L'Ancienona, una aceña antiguo molino de mareas en un lugar cuyas salinas se supone darían nombre a Seloriu, si esta resultase ser la etimología correcta para el topónimo

La Autovía del Cantábrico (A-8) abriría este tramo, La Venta'l Probe-Villaviciosa en el año 2001. su apertura conllevó la desaparición de la casería de La Soma, parroquia de Priesca

Seguimos bajando, unos mulos pastan en la cuestuda pradería que se extienden entre El Caminón y La Riega'l Barcón, otro aumentativo, tal vez no relacionado con barco en el sentido de navío sino de depósito de agua de una fuente. Volvemos a consultar a García Arias:

"La palabra latina BARCAM ‘barca’ justifica la asturiana barca así como la formación analógica masculina barcu. Esta última expresión se asocia también con el significado de ‘depósito del agua de la fuente’, y es sinónima de barcal, a veces relacionado con la terminología del agua.

En lo que se refiere a los topónimos del tipo La Barca es cierto que podría partirse, en algunos al menos, de una aplicación metafórica sobre todo si se trata de terrenos envallados. No sería imposible que en algún caso se tratara de hidrotopónimos posiblemente en relación con una base prerromana explicable desde VAR ‘agua’ .

Un encantador paseo que nos recuerda aquella observación del ilustre peregrino Carlos Mencos en su libro 100 cosas que hay que saber del Camino de Santiago:

"Muchos peregrinos regresan a casa hablando de no sé qué "espíritu del Camino". No se trata de las ánimas de la Santa Compaña ni fantasma alguno. Pero cuesta definirlo. Podría explicarlo como un "subidón" de adrenalina con el que el peregrinos vuelve renovado, positivo y un tanto hechizado tras la experiencia del Camino de Santiago. Pero atención, esto que es una de las virtudes más destacadas de la ruta jacobea, no lo obtienen todos los peregrinos, ni mucho menos. Son miles los caminantes que llegan a Compostela sin haber experimentado nada parecido. Y es que hay que ir con una preparación que ahora explico para beber del Santo Grial del espíritu del Camino"

Para saber qué explicación da Mencos para esta preparación, lo mejor, naturalmente, es leer su magnífico libro

Hablando de ánimas, El Caminón llega aquí a una pequeña capilla u oratorio de sufragios para las almas del Purgatorio, tan relativamente frecuentes en los viejos caminos pese a las muchas que han ido desapareciendo: En el diario digital VillaviciosaHermosa dicen de ellas:

"La finalidad de estas pequeñas capillitas u oratorios, levantados a la vera de los caminos,  era invitar a los caminantes a rezar por las Benditas Ánimas del Purgatorio, a la vez que contribuir a ofrecer sufragios por las mismas. En la comarca de Villaviciosa, existe un número crecido de estos pequeños edículos de devoción (casi uno por parroquia), cuyo censo y traza han sido objeto de artículos, por parte del arquitecto villaviciosino Don Juan Pedrayes, en la Revista Cubera."

Es esta una pequeña estructura de planta cuadrada, construida de piedra y cubierta a cuatro aguas sobre estructura de madera, bastante diferente a la que habíamos encontrado poco más atrás, en Beldréu (Colunga)

Fijémonos en la concha del Camino de Santiago, adentro hay un pequeño pórtico y unos barrotes de madera que guardarían alguna imagen piadosa, cruz, cuadro, pinturas, etc., a manera de pequeño altar. Además de detenerse a rezar por los difuntos solía haber un cepillo destinado a limosnas o sufragios

En la actualidad, toda imagen u objeto que pudiese haber en su interior ha desaparecido. En Destino Villaviciosas hallamos esta descripción general de estos oratorios:

"Las capillas de ánimas son un tipo de construcción popular típica de estas latitudes, consistente en un pequeño altar rodeado de unos modestos muros, con una cubierta y un enrejado frontal. En ocasiones se vinculan al Camino de Santiago, pero no siempre. 
Se sitúan por lo general al borde de los caminos, con la finalidad de pedir limosnas y ofrecer oraciones por las almas del purgatorio. Son administradas por particulares, que se ocupan también de su mantenimiento y decoro. 
Pese a que este uso ha ido decayendo, algunas de estas construcciones se mantienen en pie actualmente (...)
Además de su valor místico y religioso, representan un enorme patrimonio representativo de la arquitectura popular y la cultura tradicional."

En cambio tiene letrero piadoso de madera pintada de negro en la que se ha escrito, en letras blancas: 

"Caminante que caminas 
derecho a la eternidad 
déjame aquí una limosna..."

(y se interrumpe el texto)


En esta foto de hace ya unos años aún se conservaba la placa intacta, cuyo texto completo rezaba así.
"Caminante que caminas
 derecho a la eternidad 
déjame aquí una limosna 
que Dios te la pagará"

Seguimos ruta, no mucho más allá y en el mismo Camino encontraremos otra en el lugar de La Bragal, antes de cruzar El Ríu Carrión y pasar a Priesca. Allí está la Cruz de Priesca, hecha de madera policromada y donada por unos particulares, que veremos al pasar

La roca madre aflora a la superficie, donde, entre la tierra, parece haber restos de viejo empedrado

Seguimos bajando en continuo pero sueva descenso bajo los árboles y entre les sebes que forman parte del paisaje del bocage tan característico de gran parte de Asturias


Pasamos al pie de esta torre de la luz con la serranía de Cualmayor, que en su cota más alta llega a los 225 metros de altura, al norte a la derecha cerrando el valle

De frente las casas de La Cotaraxa, parroquia de Priesca, y El Monte Fariu (356 m) en la de Miravalles. Su nombre delata que pudo haber sido un faro de orientación para la navegación en La Ría, tanto por su misma posición como por prenderse fogatas en su cima, hoy plantada intensamente de ocalitos 

Por La Cotaraxa, encima de La Riega'l Cantarillón, pasa otra carretera local entre La Quintana y La Vega, comunicando también L'Oteru, Fongabín, La Pría, La Cuesta y Les Tarandielles

L'Oteru: por ese Camino iban muchos mozos y mozas antaño al afamado baile del Tecalé, de significativo nombre. También era la ruta a la desaparecida capilla de Santa Lucía, en La Pría

Proseguimos la bajada hacia La Vega camino adelante. Un buen momento para recordar lo escrito por otro peregrino, Manuel Alejandro González Flores, más conocido como Alex Camino, gran hospitalero, en su libro Bodenaya. Un sueño en el Camino de Santiago:

"Cuando se está en el camino es difícil a veces olvidarse de nuestro trabajo o nuestros entretenimientos, pero si se quiere una experiencia plena es absolutamente necesario dejar eso aun lado y centrarse en nuestra peregrinación.

Cierto es que no somos monjes y de vez en cuando "pecamos" de diferentes formas a lo largo del camino, pero el respeto hacia éste o hacia nuestros compañeros de peregrinación, sin olvidarnos de hospitaleros y de las reglas de funcionamiento de los albergues, debe primar ante todo"

Más roca madre en la superficie y señales de empedrado en este viejo camino, El Caminón. Pasemos ahora a esta lectura del erudito historiador, peregrino y especialista en las sendas y patrimonio jacobitas, Antón Pombo, quien en su tantas veces editada Guía del Camino de Santiago. Camino Norte, dice de esta manera:

"No cabe duda que tras el Camino Francés, que muchos de los defensores del Camino Norte denominan "de la meseta", pues los caminos "franceses" también se prolongaban por esta y otras latitudes, la vía mejor documentada , y que cuenta con un mayor número de testimonios en literatura de viajes o en cuanto a hospitales de peregrinos, es el Camino Norte.

Cuando nos referimos a esta ruta no hablamos de un recorrido único entre el Bidasoa  y Compostela (nos sumamos sólo por un instante al coro que predica el absurdo de un itinerario completo español, con inicio en la frontera), sino a un grupo de vías que se extienden, con variantes de largo recorrido y diversos enlaces entre ellas o con el Camino Francés, por toda la Cornisa Cantábrica, a través de las comunidades autónomas de Euskadi, Cantabria, Asturias y Galicia"

La profunda caja caminera delata sin duda su antigüedad. Dada su orografía, Antón Pombo dice también de este gran camino costanero a lo largo de la franja cantábrica

"Muchos de los peregrinos de entre los que han completado el Camino Francés, se proponen realizar el Camino Norte, y aquí descubren que el primero, en cierto modo y salvo el inconveniente de las altas temperaturas estivales, era un juego para niños"

No hay mayor pérdida pero en cruces con senderos que se internan en la espesura los hitos del Camino confirmarán que vamos por el trayecto correcto y no nos hemos dejado nada atrás

Las lanceoladas hojas de los ocalitos, con su forma de guadaña, cubre en suelo como especie imperante que es, plantada intensamente desde hace más de un siglo, al principio para minería y construcción, ahora para las fábricas de celulosa

Las especies autóctonas, en cambio, sobreviven en ejemplares aislados o en pequeños bosquetes, castaños, carbayos, nozales, fresnos y avellanos suelen ser de losa más comunes, así como una buena gama de arbustos, como el laurel

A la derecha otro prado, este de foto sacada en verano, recién segado y agostado, con colores pardos-claros, tostados por el sol, "como en Castilla"

Tenemos ahora una magnífica vista de Cualmayor, del que leemos en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:

"Es un brazo alargado de pequeñas alturas que se alzan al sur de la ría de Villaviciosa, con dirección sureste, entre la carretera N-632 los límites del concejo con el de Colunga, separa las parroquias de Seloriu y Priesca. Su máxima altura es el Picu Cualmayor de 324,90 metros de altitud, donde hay situado un vértice geodésico, Su situación es una atalaya única sobre el valle y la ría. Las llosas que lo rodean, antiguos pastos y labrantíos, están hoy plantadas de eucaliptos"


Prado abajo, una segadora y más allá, en el valle, una nave de ganado, "Existe un valle frondoso y exhuberante escondido entre altozanos siempre verdes y cuajados de bosques cuyos árboles centenarios guardan el poblado como joya de inmenso valor", así empieza en Villaviciosa y su progreso, la descripción de esta parroquia de Priesca

Otra bifurcación y otro mojón, continuamos a la izquierda, por el camino principal, el más ancho y más pisado, El Caminón. "El adjetivo bucólico le viene bien a esta etapa", dice en su guía Antón Pombo, "que discurre por el corazón de la comarca de la Sidra, de la que forman parte los concejos de Colunga y Villaviciosa. Valles fértiles y húmedos, ocupados por pumaradas y bosques de castaños..."

Conchas, hitos y flechas, en este "Camino, que hasta La Vega desciende por un hermoso soto de castaños, y desde aquí se prolonga por un bosque de ribera", dentro de un trayecto del que dice asimismo Antón Pombo que "las opciones para diseñar esta etapa son variadas y dependen de cada peregrino", es decir, hay varias alternativas en ambos concejos para hacerla más corta o más larga según donde hayamos empezado y donde deseemos acabar

De frente ya divisamos el siguiente monolito jacobeo, en otro cruce. Carlos Mencos en su Camino del Norte. Guía práctica del Camino de Santiago por la Costa y del Camino Primitivo, habla de su historia:

"Fue una de las rutas más activas en los primeros años de peregrinación. Hospitales de peregrinos y monasterios quedan como huella, así como documentación que atestigua el paso de peregrinos allá por el siglo X. La dureza de la ruta costera, unido al apoyo de los reyes cristianos a la peregrinación por caminos interiores, dejó al Camino del Norte como ruta secundaria en los siglos siguientes, cuando las peregrinaciones a Santiago alcanzaron su punto álgido, aunque también recogerá un aumento del número de peregrinos, hasta final de la edad media, cuando decae la peregrinación a Santiago"

Dice Carlos Mencos además que los motivos para realizar la peregrinación eran sumamente variados, siendo los más habituales la devoción, el perdón de los pecados, cumplir algún voto o la cura de enfermedades:

"Casos más particulares fueron la peregrinación por mandato testamentario o como pena impuesta por la justicia. No obstante, la masificación y el afianzamiento de la seguridad en la ruta sirvieron para que se unieran al Camino miles de comerciantes o caballeros que utilizaban la peregrinación simplemente para satisfacer su curiosidad por conocer gentes y tierras extrañas.

El peregrino medio no dejó constancia escrita de su peregrinación, por lo que sólo quedan noticias de personajes importantes cuyo testimonio ha pervivido. Destaca la información del cronista y geógrafo árabe Al Idrisi (s. XIII), quien, al describir las rutas principales a Santiago, menciona la ruta Santiago-Bayona. Por su parte, el obispo de Oporto, que en 1120 utilizó al camino de la costa en su viaje de regreso a Santiago procedente de Reims, da cuenta del accidentado terreno e incomodidad. Será en el siglo XV cuando se tenga el primer texto ampliamente documentado de un peregrino insigne que utilizó esta vía: el Obispo de Arzendjan, Mártir. No obstante, la mayor huella documental del paso de peregrinos nos las han dejado los partes de defunciones de los múltiples hospitales de peregrinos a lol largo de la costa uy del interior, que recogen los numerosos caídos en su camino a Santiago o en su regreso. Aún perduran incluso las ruinas de numerosos hospitales..."

La sombra del peregrino se proyecta sobre el Camino. En la editorial de Carlos Mencos, Buen Camino, cuentan esto del Camino del Norte tal y como es en nuestros días:

"El Camino del Norte (o Camino de la Costa) es una de las rutas que más auge ha tomado en los últimos años como alternativa al Camino Francés. Sorprende al extranjero adentrarse por el Camino del Norte y ver que los tópicos españoles de sol, playa, paella y siesta son sólo tópicos alejadísimos de la realidad. El Camino de Santiago del Norte ofrece al peregrino unos parajes boscosos y verdes, por caminos que atraviesan desde pueblos bucólicos hasta grandes urbes. 

En los primeros años del siglo XXI, el Camino del Norte ha vivido un auge extraordinario que ha hecho superar con creces las cifras de peregrinos que algún día pudieron alcanzarse en la Edad Media por estas tierras. La labor de divulgación de historiadores y asociaciones, el apoyo de las administraciones han lanzado este Camino. Además, los peregrinos lo han convertido en una alternativa al Camino Francés, tanto por la masificación de éste como segundo Camino tras haber realizado una primera peregrinación por la ruta jacobea más famosa."

Estos caminos, vinculados también a Los Salvadores, es decir, a las peregrinaciones a San Salvador de Oviedo/Uviéu, con sus reliquias del Arca Santa que dice la tradición vinieron de Jerusalén (de ahí las numerosas iglesias de esta advocación, como la de San Salvador de Priesca), fueron a la vez empleadas como "camino de vuelta" por muchos peregrinos que, ya con el camino de la meseta (mal llamado Camino Francés, pues antiguamente todos los caminos por los que venían peregrinos francos -centroeuropeos en general-, eran llamados francés) en pleno apogeo, se enteraban de la importancia de la catedral ovetense y, haciendo caso a aquella máxima de origen medieval que dice "quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al señor", aprovechaban el regreso para visitar San Salvador en la capital astur y continuar por la franja costera hacia el este

El Camino tiende a llanear un poco, la belleza paisajística y la naturaleza fueron conceptos cambiantes a lo largo de los siglos, los peregrinos de la antigüedad, así como demás arrieros, viajeros y trashumantes, no solían reparar demasiado en la hermosura del entorno en el sentido actual, sino más bien en la dureza o bonanza de los caminos, incluyendo no solamente su orografía, sino también sus servicios, lugares poblados o no, seguridad contra salteadores e inclemencias del tiempo, ventas, posadas, tabernas y, en el caso de los jacobitas, hospitales de acogida en el significado de hospedajes de pobres, enfermos y romeros que tenía por entonces

Una de las características del Camino Norte es que muchos peregrinos llegaban por mar, azarosa travesía pero que podía compensar más que la por entonces no menos dificultosa y larga caminata por tierra. Eran multitud los puertos de arribada, pues no sólo en las villas marineras, sino en aldeas costeras e incluso ensenadas había puertos naturales, tanto pesqueros como balleneros (la ballena no se pesca, se caza) y comerciales. Dependía mucho de los vientos favorables y de la capacidad de cada persona, pero no pocos tomaron una embarcación y allí donde les dejaba, continuaban por tierra 

Curva cerrada a la derecha, el Camino sigue la intrincada orografía de esta ladera. Paradójicamente, otros peregrinos, hartos de caminar por estos duros caminos costaneros, se dirigían a los puertos y buscaban algún buque que se dirigiese a Galicia, lo más cerca de Santiago posible (A Coruña era lo más común). Pocos, recalcamos, dejaron escrito sus peripecias, y ni siquiera se llevaba un registro de viajeros, hospedados, etc., como se hace hoy en día en cualquier albergue, hotel o pensión, pero sí, si alguno fallecía (el Camino no era la excursión más o menos prolongada que es en la actualidad), entonces su nombre, procedencia, y a veces algunos datos más, pasaban a los Libros de Difuntos, pues las cofradías pertinentes, incluso, podía celebrar algún funeral piadoso y especial


Ahora, un poco de cuesta arriba. Refiriéndonos al Camino de vuelta, José de la Riera, otro gran peregrino, tituló así su libro caminero. Pionero de la recuperación de las rutas históricas del Camino de Santiago cuando, allá por los años 1980, solamente un aún incomprendido grupo de entusiastas alrededor de Elías Valiña, el párroco de O Cebreriro que pintó las primeras flechas (con el correspondiente alto de la Guardia Civil, por supuesto, recoge semblanzas de toda una vida en el Camino y  para el Camino:
"Hay un Camino de ida. Y, para algunos, otro de vuelta pero: ¿cómo afrontarlo?, ¿alguna vez os habéis puesto a deshacer lo andado? Cambia el paisaje, las nubes vuelan al revés, la jodida codorniz que cantaba a la vera de la sirga  ya no es la misma, tampoco la anciana que te saludaba sentada al atardecer de todos los soles, las retamas, las jaras, las luces,  y también las sombras,  no son las mismas, tú tampoco eres el mismo, nada, nada es igual: ¿dónde está el camino? o, lo que puede ser más inquietante: ¿hay camino? (camino, así, ya con minúsculas, el otro es único), ¿cómo afrontarlo?, ¿cómo enfrentarlo?, ¿dónde está el camino? Hace años, muchos ya, un chaval se ajustaba la mochila en Roncesvalles, lleno de miedos, tanteando con el bordón en la niebla mientras daba los primeros pasos de la gran aventura, una maravillosa aventura que dura ya treinta años viviendo en primera persona el renacimiento del Camino y en la que le fue permitido caminar a hombros de gigantes. Ahora hay que marchar solo y también hay niebla, una brétema húmeda y profunda, pero ya no hay campanas gozosas en O Cebreiro indicando el buen Camino, solo niebla, niebla y silencio, las voces de los amigos, de los compañeros del alma, se van perdiendo en la niebla. Pero el viejo bordón sigue en la mano y aquel chaval que un día salió de Roncesvalles sabe, porque en el Camino se ha hecho “viejo”, que si cuelgas tu alma de él no te equivocas… ¡el pobre bordón de peregrino!…  sólo hay que dejar que él te guíe de vuelta por las antiguas huellas del Camino de ida, una a una, un paso, y otro paso, y otro más, todos los pasos. 
En Camino de vuelta (sí, tal vez ya con mayúsculas) casi todo está permitido: los recuerdos, las algaradas, las risas, las lágrimas, el totus revolutum tal cómo fue parido… y sobre todo tal cómo fue vivido. Ni vale orden ni apetece concierto, así fue la música, así fue la gaita, así lo larga el gaiteiro, no voy a sacar de mí más, pero tampoco menos. 
Seguir las antiguas huellas, volver atrás para ir hacia adelante. Tal vez ahí estén las claves, las del conocimiento y reconocimiento, las de las enseñanzas y el aprendizaje. Las viejas y queridas huellas, no puedo perder ninguna, es lo que tengo, sólo eso, pero son mis huellas. Ahí vamos. 
“Dieu qu’elles sont loin, ma mie, ma belle, 
  Les mille étoiles de Compostelle”

Y ahora llega la bajada final, que aún será relativamente larga, todo por el bosque hasta llegar a La Vega. Refiriéndose a Priesca, ya en 1928 se señalaba la proliferación del ocalito, como comprobamos en Villaviciosa y su progreso, si bien no tanto como ahora, pues se menciona primeramente a otras especies por entonces más abundantes:

"sus montes atesora más de dos millones de árboles variados, sobresaliendo el roble, castaño, nogal; eucalipto, cerezo, manzano, peral, avellano y álamo"

Pisando las hojas caídas. Esta es una foto de primavera, con los árboles aún bastante desnudos pero ya con verdes intensos por doquier. El sol ilumina aún todos los recovecos del Camino

En verano, la vegetación frondosa proyecta sus sombras y hay lugares umbríos que son reservas de frescor, algo que notará el peregrino y agradecerá en jornadas de sol castigador. No obstante, las temperaturas costeras suelen ser, en verano y en invierno, más suaves y benignas que las de unos kilómetros más al interior, especialmente en la montaña, pero también en los valles

Una pumarada de manzanas "que alimentan los llagares de sidra, la bebida asturiana por excelencia, que en Villaviciosa ha alcanzado una proyección internacional a partir de la fábrica El Gaitero", describe también Antón Pombo en su guía del Camino Norte

Si el peregrino pasa en primavera, asistirá al gran espectáculo de la floración del manzano, con todos los pumares repletos de florecillas blancas, existiendo incluso visitas concertadas y guiadas a alguna de estas plantaciones, la página huleymantel.com, comenta esta actividad en torno al manzano

"El valle del Jerte, la sakura en Japón... y ahora los pumares de Asturias. La floración del manzano en el Principado es un evento que cada año gana adeptos. Aunque las plantaciones jalonan en la mayoría de los valles asturianos, son las verdes praderas de la Comarca de la Sidra quienes se inundan de un mar de flores blancas y rosas. 

No sabemos si en un futuro, como en el país nipón, se celebrará también el hanami, las excursiones donde los asistentes reflexionan sobre el devenir de la vida y el paso del tiempo; pero de lo que sí tenemos la certeza es que actualmente la agenda de este evento florece con actividades donde la manzana y la sidra con Denominación de Origen son las protagonistas. Desde 2009 se organizan unas jornadas que cada año superan el récord de asistencia y participación. El parón de la pandemia en 2020 hizo que se organizase una cobertura online en 2021 pero, como dice Miguel Navedo, responsable de Comarca de la Sidra, “nada como venir al propio terreno para vivirlo y sentirlo”

En primavera temprana en cambio, los manzanos o pumares, como muchos árboles, aún están sin flor ni hoja, mostrando su maraña de finas ramas que pronto darán el preciado fruto de la sabiduría, una de las frutas con más connotaciones simbólicas, mágicas, totémicas, legendarias, etc., que hallaremos en el Camino, es más, una de estas leyendas, de origen europeo, vincula a las manzanas con el Camino de Santiago, la de las Tres manzanas, que resume así la Xacopedia, enciclopedia del mundo xacobeo:

"Popular milagro atribuido a Santiago difundido por varios países europeos durante la Edad Media. Su tema es la amistad extrema generada a través del Camino de Santiago. Se conservan versiones en alemán [Die beiden Jakobsbrüder], en italiano [Rappre-sentazione sacra di un miracolo di due Pellegrini che andarono a S. Jacopo di Galizia] y otras en francés. Una de las más conocidas es Le dit des trois pommes [La historia de las tres manzanas].

Mientras en alguna de las versiones italianas los protagonistas son un mercader sienés y un genovés, que se prestan ayuda hasta las últimas consecuencias, como recoge Vázquez de Parga, en Le dit des trois pommes, estos papeles corresponden al hijo joven de un rico orfebre, que se dirige a Santiago para cumplir un voto de su padre, y a un peregrino que se encuentra por el camino. Al partir el joven, su padre le da tres manzanas y le dice que solo se fíe de aquel que reparta una de ellas con él. Y así lo hace; entabla amistad con el único peregrino que parte la manzana para compartirla.

Durante el viaje el joven es asesinado en una posada y su compañero lo busca sin descanso hasta localizar sus restos, con los que parte hasta Santiago para que pueda cumplir con su voto. Al llegar, el joven resucita por mediación del Apóstol. De regreso a Francia, el fiel peregrino enferma de lepra y, expulsado de su casa, vaga por los caminos hasta que un día su antiguo compañero lo reconoce. El leproso escucha una voz ultraterrena que le asegura que sólo se curará si su amigo lo lava con la sangre de sus hijos. Al final, el amigo conoce el sueño de su compañero y mata a los niños para curar a su amigo. Al volver a casa descubren vivos a los niños."


La pumarada convive con el prado de siega y pasto, una línea de alambres pendientes de barritas de acero conforma el cierre que separa la finca del Camino, evitando que se meta a él el ganado


Vamos a fijarnos ahora en una cosa curiosa en el suelo, al llegar a la entrada de este prado


Rodadas de carro marcadas en la roca madre, lo que nos da una idea de los siglos que pasaron carros por aquí y, además, que no en vano El Caminón lleva su topónimo en un aumentativo, era un camino grande y ancho que permitía el paso de carros de ruedas, algo no tan habitual como parece, los más de los caminos eran de herradura, para el paso de caballerías a lo sumo (las recuas de mulas de los arrieros)


Existió para estos casos, y aún pueden verse languideciendo debajo de los hórreos, los pequeños carros del país y, de origen más antiguo aún, el carro sin ruedas, que se movía por arrastre, denominado carreñacarrexa y otros nombres, como una especie de trineo que se desliza por tierra, piedra, campo...

Por el Caminón puede acceder maquinaria a estas fincas: ahí tenemos la nave que veíamos antes desde arriba. Más allá, en La Parea de Xuana, en Cualmayor, está la casería aislada de Maniel, junto a La Vallina Santagra, La Riega Sagra, prados de La Llanera y camperas de Les Barredes

Crece el musgo por el muro de tierra y piedra que cierra el Camino a la derecha, seguimos bajando por suelo terroso con piedrecillas


Sigue el prado a la derecha con alguna pumarada más en la rampa final de esta bajada

Bucólicos lugares... reconocemos ahora el guardarraíl de la carretera local que dejamos detrás de la antigua escuela de Priesca para tomar El Caminón: a ella vamos a volver ahora para entrar en La Vega

El descenso acaba en el lavadero de Santagra, Santa Gadía, Santa Águeda, Santa Gadea o Santágueda, a donde antaño acudía el vecindario a hacer la colada, el cual vemos de espaldas, a nuestra derecha, de piedra y tejado a un agua. En Apuntes para las rutas jacobeas de Villaviciosa, artículo publicado en la revista Cubera nº 23 (agosto 1993), el investigador Ángel Valle Cuesta dice de que es un "lugar en el que diversos topónimos quieren recordar la existencia de una antigua capilla con dicha advocación, de la que hoy no hay resto alguno"

El pueblo de La Vega está unos metros más adelante, pero nosotros vamos a visitarlo antes, pues se conserva bastante bien y es una construcción interesante, de gran valor etnográfico. Comprobemos eso sí antes cómo está de barro su entorno, pues aunque siempre hay algo, si ha llovido mucho puede ser un verdadero lodazal

Una deficiente metodología de estudios y valores apartó durante mucho tiempo de los libros de historia y guías de patrimonio estas aparentemente modestas construcciones, que fueron las que marcaron la vida de la mayor parte de nuestros antepasados. Se daba gran valor, y por supuesto merecido, a las grandes construcciones y palacios, incluso rurales, pero fuentes y lavaderos, por ejemplo, apenas se las despachaba en una frase, o ni siquiera se los mencionaba, en parte sigue pasando

Aquí está lo que parece el lavadero más antiguo, sin cubrir, su forma de paredes inclinadas hacia el agua lo delatan, pues los bebederos o abrevaderos no son así, dado que es dificultoso para el ganado beber con esa anchura de muros, otra cosa es que, existiendo el otro, el cubierto, se hubiese aprovechado como tal en algún momento. Aquí viene a parar el agua de alguna riega nacida monte arriba

Pasamos al lavadero cubierto, sensiblemente más grande y espacioso, con columnas de troncos, apoyadas en un murete de piedra, que sostienen la cubierta, de teja árabe y a teyavana, es decir, sin revestimiento exterior

El llavaderu tiene forma rectangular y se alarga por todo este espacio interior, dejando un pasillo a la izquierda para pasar y hacer la colada, función por lo general de las mujeres en la sociedad tradicional, que a veces acudían con su prole. No pocas veces se entablaban animadas charlas, corrían las noticias e incluso se cantaba en la labor, era "el periódicu del pueblu" y constituía un espacio de socialización

Un avance era el esclaraderu, donde se aclaraba la ropa, por aquí entra desde el otro lavadero, a través de un hueco en la pared, el agua de la riega

Detalle de la estructura del techo, hecho de tablas sobre las que van directamente las tejas. De todas maneras, el trabajo de lavar era arduo y muy duro, todo a mano y con la ropa "d'atrás p'alantre tol tiempu". Más antiguamente era peor todavía, pues había que ir a las piedras del río, arrodillándose y doblando todo el cuerpo en un esfuerzo sobrehumano

Por ello, cuando llegó el agua corriente a las casas aquello fue una bendición, lo que unido a otros adelantos hizo la vida mucho más fácil, tanto es así que para muchas mujeres del mundo rural que vivieron aquella época, el mayor adelanto de la humanidad "nun fue llegar al espacio en cohetes, fue inventar la lavadora", sin duda con toda la razón

La canal canalina, el canalillo de aguas sobrantes que va a La Riega'l Barcón o como se llame en La Vega el arroyuelo que baja hacia el pueblo y forma el valle entre El Picu la Cerra y Cualmayor, el cual conforma este paso natural entre Colunga y Villaviciosa

Estos lavaderos eran muy importantes, a veces eran obras que costeaban, como la escuela, la iglesia o su arreglo, el cementerio, los caminos y primeras carreteras, la acometida eléctrica, etc., los emigrantes indianos

De la misma manera que se organizaban amenas tertulias podían surgir disputas con turnos de lavado, especialmente los meses de la seca, la sequía, cuando había poca agua, hoy todo aquello ha pasado pero aún se mantiene en pie el antiguo lavadero, otro elementos del patrimonio del Camino de Santiago en Priesca

Dejamos el lavadero de Santagra o Santágeda. Se sabe que los antiguos monjes cistercienses de Valdediós tuvieron en Priesca la llamada Granja de Santa Gadea, que sería el origen del nombre del lugar



Ya en la carretera, y en el cruce con la que va también a La Quintana por Les Tarandielles, La Pría, L'Oteru y La Cotaraxa, nosotros seguimos a la derecha, ya todo llano y por asfalto, hasta La Vega

Asoman ya algunos tejados entre la arboleda, a la derecha vemos el curso de la riega, que a partir de ahora llamaremos Ríu o Riega la Vega, cerca ya de su unión con el Carrión o Ríu Ñabla, algo más allá del pueblo cerca ya de Sebrayu, parroquia de Miravalles

El mojón nos indica la posición y la dirección, sin pérdida posible. Esta es la llamada Caleya les Llanxes (llanxa, piedra plana), "en referencia a su buena pavimentación de otro tiempo", dice también Valle Cuesta


Para bien ser y haciendo caso de las normas del Consejo Jacobeo, habría de estar así, con la flecha amarilla, que es el elemento direccional. La posición de la concha, en contra de lo que se cree a nivel popular, no implica necesariamente dirección a seguir, cosa que cambia a menudo y es origen de muchos problemas. La concha identifica al Camino y la flecha indica la dirección a tomar


Según avanzaba el siglo XX, pero de forma drástica al ir acabando la posguerra, el campo sufrió cambios drásticos, uno fue el éxodo rural masivo que, durante décadas, diezmó la población asentada en los pueblos y empadronada en ellos, que se fue a las ciudades tanto por razones económicas como sociológicas, pero siempre intentando buscar mejor vida


Otro fue la especialización de los campesinos que quedaron, y quedaron trabajando la tierra, en la producción de leche y carne para esos crecientes núcleos urbanos, industriales y metropolitanos, para lo que se aprovechó el terreno al máximo para pastos, dejando de lado otros cultivos que no fuesen los forrajeros, como el maíz, no ya como cereal panificable (boroña o borona) sino para alimento del ganado


Para ello se hizo imprescindible la mecanización del campo, y para lograrlo hubieron de ensancharse y asfaltarse muchos viejos caminos, pudiendo pasar tractores, remolques, camiones y toda clase de vehículos. Por aquí vendrían los panaderos con el pan de las tahonas, repartiendo en furgonetas, y otra ardua tarea, la de hacer el pan en casa, el grano, la molienda, amasar, etc., pasó también a la historia, recuperándose única y ocasionalmente para alguna fiesta o celebración especial, no ya cotidianamente


Al mismo tiempo, los montes, que muchos de ellos habían sido comunales, terminaron por plantarse totalmente de ocalitos como forma de sacar productividad a fincas y terrenos que ya ni se labraban ni se segaban o se llevaba el ganado, transformándose drásticamente el paisaje no sólo de Asturias, sino de gran parte de la cornisa cantábrica


Si bien normalmente de muy poco tráfico, incluso en verano, sí es habitual pasen furgonetas de reparto, camiones de leche y ganado, y tractores, es decir, no pocos de ellos bastante voluminosos y que pueden ocupar gran parte de la carretera, por lo que hemos de estar alerta, principalmente en lugares de escasa visibilidad y caminando por la izquierda


No hay mucho margen pero aquí vemos que los peregrinos, a base de pasar continuamente, han hecho sendero al pie de esta helechal, arrimándose a la vereda


Si bien los cultivos de huerta fueron a menos a partir de la posguerra al dedicarse lo más del espacio a pastizal y siega, el pumar sí siguió manteniéndose, especializándose eso sí también, en manzana de sidra más que en especies de mesa, de las que algunas casi se extinguieron


La manzana de sidra alcanzó notoriedad especial con la gran recuperación y consumo sidrero acontecida sobre todo a partir de 1980, creándose incluso en Villaviciosa una Estación Pomológica de Experimentación Agraria, que aunque había nacido en la posguerra como granja-escuela de fomento ganadero fue centrándose y evolucionando en lo hortofrutícola y en concreto en el manzano de sidra


Otra cosa es, sin embargo, toda la problemática de precios, mercado, rentabilidad, denominaciones de origen, indicaciones geográficas, o la siempre polémica de manzana de fuera pues la producción propia, aunque se exporta (como sidra achampanada gran parte, pero también como sidra natural), no satisface siquiera el mercado asturiano


Y así, entre campos verdes y pumaradas, pasa este peregrino carretera adelante hacia las primeras casas de La Vega


En 1928 "La cosecha normal de manzana es de 220 pipas de sidra, cuyos doce lagares fabrican 99.141 litros de sidra natural", reflejaba por entonces El progreso de Villaviciosa en datos referidos a toda la parroquia de Priesca


Es cierto que el asfalto no es del agrado de los caminantes, pero verdad es también que este idílico paisaje rural y bucólico entorno lo compensa con creces, al igual que caminar en llano, cosa no demasiado frecuente en el Camino de Santiago Norte



La Vega, en medio del valle y vega que le dio nombre, un grupo de casas a ambos lados del Camino



A la derecha es Casa Ángela la Güera, con una muria cerrando esta preciosa finca en la que hay una pequeña huerta


Si bien la producción cerealística como tal prácticamente se extinguió, siempre hubo huertos para autoconsumo, dedicados a hortalizas, desde fabes (alubias) a arbeyos (guisantes), pasando por toda clase de verduras, lechuga, tomate, pimientos, cebolla, patatas, etc.etc.etc., a veces también destinándolas a productos locales


Veremos en nuestro transitar por Villaviciosa el repunte de cultivos agrícolas de invernadero, para satisfacer la demanda de las urbes, así como de frutos rojos, kiwis y demás productos hortofrutícolas, como los destinados a confituras



Volvemos a ver, ahora entre las casas, el Palacio la Güera, en concreto su gran galería, y cómo está sostenida sobre columnas que forman debajo un espacio porticado muy luminoso y soleado


La Vega conforma precisamente eso, esta vega fértil y verde, aún en pleno verano, un bellísimo rincón al paso del caminante que se dirige a La Villa, si bien antes puede si lo desea pernoctar el el albergue de Sebrayu, que está ya muy cerca, o en el de La Payariega en Carda, justo encima de la población, al igual que en el de La Casa de Montse en La Trocha, también Carda, pero en la N-632, al pie del Camino a las puerta de Villaviciosa capital


Nos observan, "299 vacas, 87 cerdos, 62 asnos, 17 caballos, 250 ovejas y más de 5.000 gallinas con una producción de huevos extraordinaria" comentaban en El Progreso de Villaviciosa del censo ganadero de Priesca en un tiempo en el que aún no se había producido el gran éxodo rural que afecto a prácticamente todos los pueblos a partir de la posguerra



Rn la curva, Casa Malia y Casa Lola, se conservan las cuadras pero ya sin ganado, las vacas están paciendo en el prado y cuando se guardan lo hacen en naves ganaderas preparadas a tal efecto


El hórreo, ya sin la carga de riestres de panoyes, ristras de mazorcas, colgando de los gabitos o ganchos de madera de les colondres o tablas que componen su pared



Este parece se conserva bastante bien y ha tenido buenos cuidados, otros, al acabar la función cerealística primordial para la que habían sido empleados, mantener la cosecha a salvo de roedores, no han tenido tanta suerte, desdejados, han ido cayendo y desapareciendo


Dejando a la izquierda esta quintana seguimos avanzando entre las casas de La Vega por la carretera adelante


Carretera local VV-15, este es su Km 1, según informa la señal de tráfico


A la derecha, la entrada a Casa Ángela la Güera, cuya huerta veíamos antes y aquí, ahora un precioso y florido jardín


Aquí la carretera hace una curva muy cerrada a la derecha, en ángulo recto prácticamente, mucha atención


Bifurcación y a la derecha, siempre por la carretera, que hace aquí además un poco de bajada hacia el siguiente grupo de casas


Al norte, las estibaciones más occidentales de Cualmayor. Varias rutas senderistas recorren esa montaña, no muy elevada pero con grandes panorámicas sobre la Ría de Villaviciosa, limite de Priesca y Seloriu y a la vez de los concejos de Villaviciosa y Colunga


A nuestra izquierda un tendejón guarda el potru ferrar, en el que se herraba el ganado y donde trabajaba Ramón El ferreru Priesca


Ya en Villaviciosa y su progreso se pregonaba la reputación de este gran profesional, mencionándose asimismo de paso a otra célebre vecina:
"Es notable por su oficio, cuyo crédito ha traspasado los límites del concejo, D. Ramón del Valle, popularmente conocido como "El Ferreru de Priesca". Y como tipo popular por sus dichos humorísticos se distingue la famosa Ramona Pepe "El Santu"

He aquí el potru, en la página de arquitectura Fatografia encontramos esta pormenorizada descripción de este ingenio:
"Se trata de una auténtica máquina. Es una construcción típica de estas zonas agrícolas y ganaderas realizada completamente en madera, aunque también se pueden encontrar en hierro. La gran mayoría se encuentran en desuso, algunas restauradas como este potro y otras en pleno olvido.

Sirve para herrar el ganado o para realizar alguna cura.

Está formado por cuatro postes enterrados en el suelo y colocados dos a dos formando un rectángulo. Unos travesaños superiores estabilizan el conjunto y además sirven para atar al animal con unas cinchas de cuero o con cuerdas. A rasgos generales, se trata de izar a la res para que ésta pierda fuerza de empuje y agresividad al perder apoyo contra el suelo. A los pies del potro hay unos mojones, trabones delantero y trasero, que sirven para apoyar las patas del animal. El cuello por su parte más alta se unce a la «xunguera», la mitad de un «xugu» (yugo, pieza de madera que se acopla a los animales de carga formando yunta).

Se agradece que se conserven estos elementos en su posición natural y no recogidos en museos etnográficos, pero el excesivo empeño de los albañiles por dejarlo bien restaurado, bien hecho, con sus mejores intenciones, provoca un resultado excesivamente relamido y poco natural. En muchas ocasiones hacerlo peor, de manera más «rústica», o «enxebre» como dicen en Galicia, mejora el conjunto.

Recuerdo hace ya muchos años cuando acompañé a mi tío para llevar a una vaca de labranza a un potro de un pueblo vecino para intentar averiguar el porqué de su cojera. Tenía una pequeña piedra entre las pezuñas. Yo no tenía ni idea de qué era un potro. Allí tuve la oportunidad de ver cómo funcionaba.

En general, el potro era de titularidad comunal y todos los vecinos se encargaban de su mantenimiento, aunque también podía ser privado, que por amistad o lazos familiares, el resto de vecinos agrícolas y ganaderos lo usaban.

Ahora podemos comprender cómo la introducción de la mecanización a motor de explosión en los campos, con el tractor a la cabeza, ha roto ese sentido de comunidad que comparte y se esfuerza por un bien individual pero también común. Multitud de construcciones tales como lavaderos, molinos, potros, hornos, paneras… favorecían ese intercambio. Cumplían una función específica pero al mismo tiempo eran los soportes relacionales de una comunidad. Me pregunto cuáles serán los soportes claves hoy en día para la dinamización de zonas rurales en claro retroceso de población y económico, ya que no todos pueden apostar por el turismo con casas de aldea o parques naturales."

Pasamos cerca de Casa Tía Vita o Casa'l Ferreru, al lado a su vez de Casa María'l Ferreru y Casa'l Cachuchu


Allí en el dintel de piedra de sillería de una puerta distinguimos grabada una cruz, un símbolo de protección sin duda, quien sabe si vinculado con los antiguos frailes de Valdediós que tuvieron granja en Priesca, así como una capilla, la dedicada a Santa Águeda


Si bien la capilla de San Juan el Degollado del Palacio de la Güera figura con esta advocación en documento de 1736, en algunas reseñas aparece como de Santa Águeda, por lo que tal vez sea esta, pues la doble advocación, o los cambios de la misma, fueron siempre cosa usual en estos santuarios. De ser así este sería el solar de aquella granja de los cistercienses


En relación a esta y otras antiguas capillas de la parroquia, recogemos esta noticia, fecha 6-1-2019, del diario digital Villaviciosa Hermosa sobre el ramu de Priesca, en la que un vecino, Alberto Cobiella García, tras citar las investigaciones del Director del Archivo Diocesano, Don Agustín Hevia Vallina, párroco además en varias feligresías villaviciosinas, dice así
“En el Archivo Diocesano de Oviedo, figura que en el año 1845, existían cuatro capillas en la parroquia de Priesca,   Santa Lucía, la Virgen del Carmen en Toroyes, Santa Agueda en La Vega, y la de Muñones o del Mayorazgu, además de la del Palaciu de la Güera, dedicada a la Degollación de San Juan Bautista el 7 de Enero de 1736”

Parecen reflejadas pues, como dos capillas distintas, sea como sea pues, el Camino, como hemos dicho, pasa al pie de esta, la del palacio, que luce desde aquí la gran galería en todo su esplendor, de las más largas que veremos en zonas rurales


La expansión de la industria del vidrio en Asturias, sobre todo a partir de 1880, favoreció esta solución arquitectónica tanto en nuevos edificios como añadiéndola a otros anteriores, en este caso barrocos, integrando grandes espacios en el interior térmico de la vivienda pero a la vez dotados de gran luminosidad natural


Y en este lugar cruzamos El Ríu la Vega. Al pasar podremos fijarnos en algunos detalles de esta capilla


Su estructura rectangular y de dos pisos, con acceso por abajo, por el muro sur-suroeste y por el lado noroeste, donde hay escalera y columnas


Ventana de arco de medio punto que denota bastante antigüedad


Más allá, en la fachada de la casa, blasón y gárgolas


La carretera sube ligeramente bordeando el extenso muro palacial, bajo las palmeras


Y alzando la vista seguimos contemplando elementos de estas fachadas laterales de capilla y palacio, como el pequeño ventanuco de la primera, a la derecha, y su piedra de sillería, en las esquinas y los vanos


Los vanos de la planta alta del santuario, las columnas que sostienen un porche o pórtico y de nuevo el escudo nobiliario


Blasón de los antiguos linajes de los señores de la casa


Una de las gárgolas, de piedra muy clara, que muestra un personaje de muy acusados rasgos. Parece un ser alado, posiblemente un ángel


Otra gárgola con otro ser, no fácil de identificar, también parece alado, pero sus gestos son, como los del anterior, sumamente inquietantes 


Acceso directo al palacio desde la carretera. Unas escaleras suben al mismo, pues está a un nivel superior, así como la capilla, cerrada por un muro también en esta parte de las escaleras, escalonado en tramos y con tejadillo de teja árabe a dos aguas en cada uno de ellos


Mientras admiramos el palacio vamos dejando atrás esta aldea de La Vega, con sus casas agrupadas sobre el río, formando una quintana


En este hórreo sí se mantiene la tradición de colgar de él riestres de panoyes, como antiguamente. Cada vez se ven menos así


Poco más adelante, en estas arboledas, dejaremos la carretera a la izquierda para seguir por la ribera


Pero antes, a la derecha, podremos asomarnos al portón del acceso principal al palacio, por el norte


Portón de forja, muy artístico, entre columnas


Majestuosa entrada por el jardín y fachada principal, organizada en base a varios vanos rectangulares en planta alta y baja, en la alta con balcones de rejería de hierro


A los lados de uno de ellos, otros dos escudos


A la derecha, el muro que cierra el campo de la capilla con su gran portón de madera con abundante decoración de elementos metálicos de forja, clavos y dos grande argollas. A su izquierda una imagen en cerámica del Nazareno


Vueltos pues a la carretera, cruzamos, para inmediatamente dejarla y tomar, como hemos dicho, el hermoso camino que, recorriendo El Ríu la Vega o La Riega a Priesca, nos llevará a Sebrayu por un hermoso bosque ribereño, en el podremos ver la capilla de ánimas de El Bragal, solar de La Cruz de Priesca, El Puente la Llantada (o Puente los Trancos), así como, haciendo un corto desvío, La Capillona o iglesia de Santa María de Sebrayu 




































No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu visita y contribuir con tu comentario... Únete a la Página Oficial en Facebook para descubrir nuevos contenidos....Ultreia!