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domingo, 1 de febrero de 2026

PORCILES Y EL ALTO DE SAN ROQUE: EL BAR, LA IGLESIA Y CASA BOTO EN EL CAMINO A LA CAMPA CHAVADOIRA, PASO DE TIERRAS TINETENSES A ALLANDESAS (ASTURIAS)

 

Porciles con iglesia y Alto de San Roque a la derecha, por donde llega el Camino

En uno de los pocos tramos de carretera (la AS-219) el pueblo de Porciles, recostado en la ladera del Picu la Cabanona y orientado al sur, es la cabeza de la parroquia de su mismo nombre, la última tinetense antes de entrar en el concejo de Allande. Los peregrinos entran en él viniendo de Colinas, por su parte alta, el Alto de San Roque, donde están el cementerio y, poco más abajo, la iglesia parroquial de esta advocación. Lugar de parada habitual en sus dos muy renombrados bares: Casa San Roque en la entrada por el alto y Casa Boto al salir del pueblo y dejar de nuevo la carretera. 


En la actualidad y con la jubilación de José Manuel Boto, que estaba al frente del segundo, únicamente está en de Casa San Roque, a la entrada del pueblo y en el llamado Cruce de San Roque, entre las carreteras AS-219 y la TI-3, junto antes de empezar a bajar hacia la iglesia


El nombre del bar viene dado por estar en el Alto de San Roque, cruce de San Roque y justo antes del campo de la iglesia de San Roque, cuyo campanario asoma al otro lado del cruce, un poco más abajo, viendo al fondo La Pena Formiguera o Picu'l Formigueiru (1.029 m), en la Sierra de Fonfaraón, por donde va, unos dos kilómetros al norte y discurriendo más alta, la Ruta de los Hospitales. Esa crestería, con El Picu l'Áigla (1.138 m) a la derecha, marca la frontera de concejos


Casa San Roque, fue fundada y construida en 1944 por Belarmino Pérez y Amparo Miranda nada más casarse, llegando a tener cinco hijos, de los que el más pequeño, Ramón Pérez, siguió al frente del negocio, ayudado ocasionalmente por su hermana Hortensia 


Una de las características que diferencian esta ruta de la de los hospitales de es encontrar lugares como estos, donde sentarse a gusto, disfrutando de la grata conversación, intercambiando impresiones y disfrutando de un rincón tan gratamente acogedor. Algo para beber, algo para comer, confirmar ruta y distancias o solucionar sobre la marcha cualquier pequeña contingencia


Estamos en pueblos habitados por pocos vecinos pero bien comunicados por carretera. El trasiego de gentes, buena parte de ellos peregrinos, es constante a partir de primavera. Por eso Ramón Pérez dice sentirse más al frente de un centro social que de un negocio, tal y como cuenta en el libro de Ignacio Pulido, escritor y periodista, Mostradores con solera. Historia del comercio mixto en el occidente asturiano, en el que recoge su artículo para el periódico La Nueva España del 10-3-2011 titulado Casa San Roque, contra viento y marea, cuando aún el paso de peregrinos, aunque bien perceptible, no lo era tanto cómo aconteció después:
"Los días pasan despacio en el bar San Roque, un pequeño comercio mixto de la localidad tinentense de Porciles. Al final de cada jornada los clientes pueden contarse con los dedos de una mano. La cosa está peliaguda. A Ramón Pérez, su propietario, sólo le mantiene tras el mostrador el orgullo de saberse entre los muros del negocio que levantaron con su propio sudor sus padres hace ya casi setenta años. El futuro pinta mal. Es consciente de que muchos bares tienda de la zona están cayendo como moscas. De todos modos, no se quiere rendir. No, al menos, sin presentar batalla.
Sus padres, Belarmino Pérez y Amparo Miranda construyeron el bar tienda en 1944 poco después de contraer matrimonio. Los ingresos vertidos por el comercio les permitieron criar a cinco hijos, algo que sería impensable hoy día. Parte de sus vástagos abandonó Porciles hace años. La ciudad resultaba más atractiva y llena de oportunidades. Por el contrario, Ramón Pérez, el benjamín de la casa, optó por quedarse y tomar las riendas del negocio. «Llevo dos décadas trabajando aquí. Mi padre falleció en 1986 y mi madre en 2004. Ahora estoy yo solo aunque cuento con la ayuda de mi hermana Hortensia de vez en cuando», comenta el comerciante. 
A escasos metros del bar se erige la iglesia de San Roque, de donde toma su nombre. Las misas sólo tienen lugar una vez cada quince días. El cura de la zona no da a basto. «El párroco que había se marchó para Gijón y el nuevo sacerdote sólo puede acudir cada dos semanas», precisa Pérez, cuyo comercio se ha quedado prácticamente huérfano de los feligreses que de vez en cuando se dejaban caer tras asistir a las liturgias. «Al templo acuden vecinos del pueblo, de Lavadoira y de Carcediel», comenta. 
Ramón Pérez no se siente al frente de un bar tienda. Prefiere considerar a su comercio como un centro social. «Se trata de un punto de reunión. El ambiente que se respira aquí es muy familiar. Los clientes son conocidos de toda la vida», enfatiza. Porciles apenas cuenta con una veintena de vecinos. «Antes había más gente en las casas. Sin ir más lejos, mi padre tenía nueve hermanos», recalca. Menos gente, menos negocio. «En Tineo hubo muchos bares tienda, algunos muy buenos. Ya nadie se anima a abrir uno», sostiene. 
Pero, ¿y el futuro? «Poco halagüeño», lamenta. Ramón sólo confía en el Camino de Santiago. «Es la única opción. Por verano se detienen a diario diez u once peregrinos. Toman un refresco o compran víveres», afirma. Pan para hoy y hambre para mañana. «A veces me paro a pensar que será de todo ésto y se lo comento a mis hermanos. Es imposible vivir exclusivamente de ello. Sólo me hace seguir adelante la tradición familiar», concluye."

Imprescindible, aunque tomemos algo en la terraza, pasar a conocer el interior, la barra, las mesas, los estantes llenos de botellas y hasta la pesa, recuerdo de cuando había tienda mixta de bar y comercio, que verdaderamente sigue teniendo pero no con las características de antaño


Una vez hayamos tomado nuestro tentempié proseguimos ruta hacia la iglesia y el pueblo, ahora cuesta abajo


Cruzamos la carretera TI-3 por el paso de cebra y seguimos de frente, al lado de la AS-219


Este es un tramo del trazado de la carretera antigua, que fue mejorada ya hace unos años; fijémonos en la señalización jacobea


La iglesia de San Roque, orientada en el eje este-oeste como los templos más antiguos, es de nave única rectangular y cabecera cuadrada. La cubierta es de tejado de pizarra a tres aguas con sus cumbreras cubiertas de teja árabe, como es habitual en muchas construcciones de la zona


La espadaña, de piedra, tiene dos vanos. A lo lejos vemos las casas de Chavadoira, L.lavadoira o Lavadoira, paso del Camino y tránsito al concejo de Allande, último pueblo tinetense, perteneciente a la parroquia de Porciles, antes de entrar en el concejo vecino


"Pertenecen a esta parroquia una buena parte de los enterramientos que integran la extensa necrópolis de la Sierra de Fonfaraón o de los Hospitales", explica la Gran Enciclopedia Asturiana sobren los campos de túmulos que constituyen la evidencia más antigua de poblamiento más o menos estable en estos parajes, en época neolítica-megalítica. "La casi veintena de estructuras tumulares se disponen a lo largo del eje axial de las sierras de Fonfaraón y Buño, coincidiendo aproximadamente con la divisoria de los concejos de Tineo y Allande"


Parece evidente que, además de ser enterramientos de antiguos pobladores, sin duda pastores, pero también agricultores y metalúrgicos, podrían marcar lindes de pastos y, por ende, entre agrupaciones poblacionales, posiblemente suprafamiliares, señalando espacios de uso que pasaron a ser fronteras que pervivirían a lo largo del tiempo y hasta nuestros días


La iglesia "se abre al exterior mediante una adintelada portada. Sobre la portada se alza una espadaña de dos arcos, con una sola campana", apunta también la Gran Enciclopedia Asturiana de la iglesia parroquial, que ahora vemos de frente


La advocación a este santo vino de la mano de las peregrinaciones pero también de la peste, pues fue santo peregrino (romero a roma) y afectado por la enfermedad, que la contrajo al cuidar de los enfermos de la misma durante su peregrinación. He aquí su biografía en Wikipedia:
"San Roque (en occitanoSant RòcMontpellierCorona de Aragón, 1295 o 1348/50 - Montpellier o Voghera, 1317 o 1376/79) fue un peregrino occitano canonizado el 26 de octubre de 1629 por el papa Urbano VIII. Es venerado como santo por la Iglesia católica, que celebra su festividad el 16 de agosto. Es uno de los tres patrones del peregrino.
El nombre de Roque significa «fuerte como roca». No existe acuerdo entre los historiadores sobre el año de nacimiento de San Roque. Según la tradición,​ nació en Montpellier (Aragón, actualmente Francia) hacia el año 1295, mientras que otras versiones lo trasladan al siglo XIV, entre los años 1348 y 1350. 
En 1378, Roque era hijo del gobernador de Montpellier, Jean Roch de La Croix. Quedó huérfano a los veinte años; entonces decidió vender todas sus posesiones, repartir el dinero entre los pobres y hacer una peregrinación a Roma con la intención de visitar los santuarios. En esa época se desató una epidemia de peste que provocó gran mortandad en toda Europa. 
Roque recorrió Italia y se dedicó a curar y atender a todos los enfermos de la peste. Cuidó enfermos en AcquapendenteCesenaRomaRímini y Novara. La tradición popular decía que curaba a muchos enfermos con solo hacer sobre ellos la señal de la cruz. A los que morían, él mismo les hacía la sepultura, pues nadie más se atrevía a acercarse a los cadáveres por el miedo a contagiarse de la peste. 
En Piacenza contrajo la enfermedad; su cuerpo quedó lleno de manchas negras y úlceras. Como no quería ser una carga para nadie, se arrastró hasta las afueras de la ciudad para morir solo y se refugió en un bosque; allí nació un aljibe de agua que le calmaba la sed. Poco después, un perro llegó con un pan y se lo dio a Roque para alimentarlo; esto ocurrió por varios días, pues el perro sacaba el pan de la cocina de su amo, hasta que un día el amo decidió seguir a su perro y descubrió lo que ocurría. Entonces el amo del perro se encargó de cuidar a Roque y curarle sus llagas. Cuando se recuperó, regresó a la ciudad, donde siguió curando no solo a personas, sino también a animales. 
Al parecer, falleció tras un largo periodo en prisión, pues en una guerra que hubo en Montpellier lo confundieron con un espía y lo tomaron prisionero. Además, tampoco quiso revelar quién era. Tradicionalmente, se consideraba que falleció en Italia pero actualmente se estima que murió en Montpellier encerrado por su tío. (...)

Su devoción se extendió muy rápidamente a partir del siglo XV. Desde Venecia se extendió el culto hacia el mundo germánico y a los Países Bajos. En 1477, con ocasión de una epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su nombre, se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia. (...)
Su onomástica es el 16 de agosto. Santo protector ante la peste y toda clase de epidemias, su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas reconocían la intervención del Santo, por lo que se le nombraba Santo Patrón de la localidad. Es además protector de peregrinos, enfermeros, cirujanos o cánidos, entre otros.
Es patrono de la ciudad de Santiago de Compostela desde 1518 año en el que la ciudad asolada por la peste se encomendó al santo para librarse de la misma con la promesa de que si los libraba lo erigirían en patrono de la ciudad, renovando cada año el Voto en el que cada 16 de agosto acude la corporación municipal a la capilla de San Roque a presidir la misa solemne y la procesión. En 2018 el papa Francisco, otorgó un Año Jubilar por el 500 aniversario del voto de la ciudad y patronazgo. Mucha gente cree que el patrono de dicha ciudad es Santiago Apóstol, pero es un error. (...)

PatronazgoDe los peregrinos, de los contagiados por epidemias (especialmente la peste y el cólera), de los enfermeros, de los falsamente acusados, inválidos, cirujanos, santo patrón de los perros, y de varias localidades..."


A nuestra izquierda, el camino de la iglesia y, prados abajo, el valle del río Porciles, al que vamos a bajar para luego subir a Chavadoira o La Campa Chavadoira (806 m), cuyo nombre tiene que ver con los lavaderos de las minas de oro que antaño abundaban en estas montañas, explotadas muy posiblemente ya por los constructores de túmulos, siguieron en activo durante la Edad del Hierro y la época castreña y continuaron con la conquista romana y hasta bien avanzada la romanización, cuando en el siglo III diversos cambios socioeconómicos y monetarios dejaron de hacerlas rentables


A la izquierda de La Campa Chavadoira está El Picu Corona (908 m), cuya cumbre y canto señalan también la frontera con Allande y que pertenece al cordal de El Buñu antes citado, "en sus praderas pastan caballos y ganado vacuno", explica la Enciclopedia del paisaje de Asturias, como lo hacen en todos estas montañas


Generalmente se atribuye el topónimo Porciles a la abundancia de puercos salvajes o jabalís entre la fauna salvaje local, sin embargo no se descarta que se trate de un antropónimo del nombre de un posesor, Porcilius, quien habría tenido una villae o granja agrícola en este lugar, acaso contemporánea a la explotación aurífera imperial, o más o menos inmediatamente posterior...


La bajada al boscoso valle del río Porciles para luego subir a Chavadoira constituye uno de los varios subeybaja que hacen que la etapa entre las capitales tinetense y allandesa, de unos 27 km, suela ser dividida en dos jornada por la mayoría de los peregrinos, aprovechando la existencia de varios albergues en los pueblos que hemos dejado atrás. Para quienes hacen la Ruta de los Hospitales es casi una obligación


"Lavadoira/L.lavadoira. Casería de la parroquia de Porciles (Tineo). La cruza la carretera AS-219, en la cota de 800 m, a la distancia de 26 km de la villa de Tineo. En sus proximidades existen restos de explotaciones mineras romanas, de donde procede el propio nombre, de los antiguos lavaderos de arenas auríferas", describe el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. El Camino sale allí a la carretera, subiendo del río, por entre los árboles de la derecha, pero vuelve a dejarla pronto, nada más coronar el alto, entre los pinos de la izquierda, paso al concejo de Allande y comiendo de la gran bajada al valle del río Nisón, donde se encuentra La Puela/Pola de Allande, su capital


A la izquierda, una hermosa vista del Picu Corona y sus laderas densamente boscosas por la parte de El Rozón (paraje de 'rozu', o monte bajo, empleado para mullir el ganado tras rozar el lugar)  La Solana (lugar 'al sol') y La Tremi, palabra relacionada a los terrenos húmedos y blandos, que treman o tiemblan, del latín vulgar tremulare. Aquí prado abajo son Los Rozos y, más allá, La Veiga, en la vega del río


Caminamos al lado de la carretera pero realmente no hay necesidad de pisar asfalto gracias a esta ancha vereda entre ella y el seto natural se crece a la izquierda. El primer trazado carreteril se hizo hacia 1880, cuando se decidió comunicar de manera efectiva las capitales de los grandes concejos del occidente asturiano, siendo esta la llamada Luarca-Pola de Allande


Su puesta en marcha hizo que los viejos caminos quedaran relegados a vías pecuarias o de comunicación local, salvo en tramos, como este, en los que coinciden. Además de la Ruta de los Hospitales, que 'esquiva' a la capital allandesa, existían otras dos rutas importantes más al sur, por el monte El Buñu y sus estribaciones. En su libro Tineo en la senda compostelana el historiador tinetense Rafael Lorenzo las denomina el Camino de Mirallo, que viene directo desde la antigua Puebla de Tinegio, y la Senda Rierana de la Barca, siguiendo el curso del Narcea desde Cornellana (Salas)


Posiblemente, de los restos de algunas de las minas, lo que mejor se distinga hoy en día sean sus canales o antiguas, por donde entraba en las galerías excavadas el agua embalsada de los arroyos y fuentes de lo alto de la sierra, provocando el derrumbe de laderas enteras al entrar fría en las galerías citadas, donde se prendían grandes hogueras, con la presión y la gran diferencia de temperatura. Un proceso que los romanos adoptaron de los astures que, según han descubierto los hallazgos arqueológicos, ya empleaban desde antiguo, la ruina montium o arrugia, como la llamaba Plinio el Viejo en su Naturalis Historia:
"El oro se encuentra en nuestro mundo, dejando de lado el que, según se dice, es extraído por hormigas en la India o por grifos entre los escitas, de tres maneras: mediante partículas de los ríos, como en el Tajo de Hispania, el Po de Italia, el Hebro de Tracia, el Pactolo de Asia, y el Ganges de la India; y no hay oro más puro, pues ha sido pulido por el propio curso del agua y el roce. De otro modo, se extrae por medio de pozos excavados o se busca en el derrumbe de montañas (...)
El tercer método supera las obras de los Gigantes: Se excavan túneles a lo largo de grandes distancias dentro de las montañas, iluminados con lámparas; la duración de las jornadas es la misma que la de las vigilias, y durante muchos meses no se ve la luz del día. 
Este tipo de obra se llama arrugias. Las grietas se hunden de repente y sepultan a los trabajadores, de modo que ya parece menos temerario buscar perlas y púrpuras en las profundidades del mar. ¡Tanto más peligrosas hemos hecho las tierras."

Se reconocen muy bien las antiguas o canales del agua, casi rectos pero con una muy ligera inclinación pormenorizadamente trazada a lo largo de bastantes kilómetros, lo justo para que fluya sin desbordarse desde las 'piscinas' abiertas en las alturas a las galerías verticales excavadas por los mineros en la falda de la montaña. Así resultaba el proceso, explicado en Wikipedia:

"Mediante este sistema los mineros excavaban galerías verticales de donde en diversos puntos partían otras horizontales y ciegas. En un momento dado, se soltaba en tromba a través de ellas agua, que previamente había sido acumulada en depósitos y presas, lo que provocaba la compresión del aire atrapado en su interior y hacía explotar el conglomerado de arcilla y roca que formaba la montaña. La masa de lodo obtenida se conducía por gravedad hasta los canales de lavado y filtrado. Los canales de filtrado eran estructuras de madera en las que se hacía pasar la masa resultante, una vez extraídos los cantos rodados, que se amontonaban formando lo que hoy conocemos como "murias" o "pedreiras", y se obtenía el oro a través de filtros realizados con ramas de brezo. Se precisaba de una gran cantidad de agua que se recolectaba por los alrededores mediante grandes infraestructuras hidráulicas y, así, en Las Médulas hay más de 400 km de canales con algunos de más de 100 km, y siempre a una altura superior a la de la explotación. 
Tradicionalmente esta técnica fue atribuida a la ingeniería romana; sin embargo, el estudio de diversos castros astures cuyos materiales se adscriben únicamente a la Edad del Hierro (Castro de Ceruñales, Noceda del Bierzo, La Cogollina, Teberga) y cuyas defensas han sido excavadas mediante la técnica de Ruina Montium, permiten hoy día afirmar que se trataba de un sistema prerromano y tradicional de la minería de los astures.​ 
Fue muy usado en la zona de Las MédulasEspaña, cuyo paraje ha quedado marcado con una singular y única forma a raíz de las obras realizadas bajo el dominio romano."

Las antiguas son actualmente verdaderos caminos sin apenas desnivel que llegan desde aquí a El Palo. Son mucho más largos que las rutas camineras pero algunos pocos peregrinos conocedores del terreno las exploran y recorren, como Víctor Guerra, escritor y caminante


La mayor parte de las casas de Porciles se disponen escalonadamente de la carretera a la derecha por la ladera meridional del Picu la Cabanona. Únicamente al acercarnos a Casa Boto (el la curva, al fondo), veremos unas pocas que se disponen linealmente a la izquierda


Varias de ellas son las casas-bloque tan propias del occidente astur, algunas como esta con panera sin pegollos, que se asienta sobre bodega, espacio dedicado a guardar aperos, enseres, cuadra, taller, etc.


Algunas han sido restauradas, como esta de la carretera, con su hórreo de corredor, pero otras yacen abandonadas, resultado del éxodo rural acontecido sobre todo una vez pasada la posguerra


 Estamos en la zona conocida como El Paseo, acaso por haber sido habitual lugar de paseos antaño, entre Casa Boto, la iglesia y Casa San Roque, por ejemplo, siguiendo la carretera



Un vallado separa el camino de las fincas en El Paseo


Pasamos delante de este magnífico caserón. Recordemos que estamos en el segundo pueblo llamado Porciles en el Camino Primitivo; el primero está en Salas, donde acaba la cuesta que, desde la capital del concejo, gana la meseta de La Espina...


Y ahora estemos atentos, esta vereda peatonal se separa ahora un poco de la carretera bajando a la izquierda: no sigamos por la AS-219 al acercarnos a la curva, sin visibilidad


Aquí tenemos el poste señalizador que nos lo indica. Observemos las espléndidas huertas aquí al pie del Camino


Bajamos un poco y llaneamos después un corto trecho en dirección a la casa que tenemos enfrente, pasando a su derecha


Y seguidamente, empezamos a subir, fijémonos en las grandes rocas que forman el muro de contención del terreno en el que se asiente la carretera


Y volvemos a la AS-219, la cual dejaremos prontamente a la derecha, nada más pasar Casa Boto, que es esta primera que tenemos a la izquierda donde lucen banderolas y hay una panera de llamativo mandil rojo cerrando su corredor


Aquí tenemos un poquito de arcén y más vereda para caminar cómodamente frente a Casa Boto, uno de los bares-tienda que, con este nombre, existieron en el concejo, de miembros además de la misma familia, como el que hubo en La Mortera, el cual cerró unos años antes que este


Como en sus mejores tiempos, numerosos adornos y guirnaldas, además de muchas flores, engalanan todo el frente de la casa. Cuando en marzo de 2023 nos enterábamos de que José Manuel Boto Boto se jubilaba nos alegrábamos porque bien que lo merece, tantos años aquí al frente pero, a la vez, nos entristecía saber que al cerrar el bar el Camino de Santiago perdía toda una institución


Casa Boto era uno de los bares-tienda favoritos de muchos peregrinos, fundado en 1929 por Baldomero Boto y Generosa Menéndez, lugar estupendo para descansar y tomarse 'el aperitivo' o hacer compras, no solamente vituallas, que también, sino muchos enseres necesarios en el Camino, así como no pocos artículos de todo tipo relacionados con la ruta jacobea y con Asturias, especialmente todo lo relacionado con el Primitivo. Naturalmente también se sellaban las credenciales


Hay alguna silla a disposición de quien desee sentarse y descansar antes de bajar al valle por el camino que baja entre Casa Boto y la siguiente, a la izquierda al llegar a la marquesina


Al llegar a la casa el jardín es un verdadero vergel, fijémonos en la fachada, a la izquierda


Artísticas incrustaciones de piedra en la pared, colocadas en 2019


Aunque está cerrado, vamos a asomarnos a la entrada


Aquí tenemos algunas cosas de las que tenía a la venta, como camisetas con la bandera de Asturias o con mapas del Camino Primitivo, sandalias, pegatinas, bastones...


Así estaba antiguamente, cuando abría sus puertas a todo peregrino, viajero y vecino que por aquí pasaba, entre ellos no pocas personalidades famosas. Leemos en la web Bares esta estupenda reseña, redactada incluso tras su cierre:
"Hay lugares que trascienden su función comercial para convertirse en auténticos hitos, puntos de referencia grabados en la memoria colectiva de quienes los visitan. Este es el caso del Bar José Manuel Boto en Porciles, Asturias, un establecimiento que, a pesar de encontrarse permanentemente cerrado, sigue vivo en el recuerdo de cientos de peregrinos. Ubicado en la ruta AS-219, no era simplemente un lugar para tomar algo; fue durante años un santuario de descanso, conversación y ánimo en una de las rutas más exigentes del Camino de Santiago, el Camino Primitivo.
El principal activo y alma del negocio era, sin lugar a dudas, su propietario, José Manuel Boto. Las reseñas y testimonios no hablan de un simple hostelero, sino de una figura casi legendaria, descrita por muchos como "el Alma del Camino". Su trato cercano, su amabilidad y su carácter divertido convertían una simple parada técnica en una experiencia humana memorable. No se limitaba a servir consumiciones; ofrecía información valiosa sobre la ruta, compartía anécdotas y, lo más importante, inyectaba una dosis de energía y cariño que ayudaba a los caminantes a sobrellevar los kilómetros restantes. Para muchos, llegar al bar de Boto no era solo una pausa, era un objetivo en sí mismo, un encuentro esperado que marcaba un antes y un después en su jornada."

Y esta era la entrada, en plena actividad, hasta con cestas de fruta a la puerta. Un Museo Ecléctico en plena Ruta Jacobea, dicen en la misma página:
"El principal activo y alma del negocio era, sin lugar a dudas, su propietario, José Manuel Boto. Las reseñas y testimonios no hablan de un simple hostelero, sino de una figura casi legendaria, descrita por muchos como "el Alma del Camino". Su trato cercano, su amabilidad y su carácter divertido convertían una simple parada técnica en una experiencia humana memorable. No se limitaba a servir consumiciones; ofrecía información valiosa sobre la ruta, compartía anécdotas y, lo más importante, inyectaba una dosis de energía y cariño que ayudaba a los caminantes a sobrellevar los kilómetros restantes. Para muchos, llegar al bar de Boto no era solo una pausa, era un objetivo en sí mismo, un encuentro esperado que marcaba un antes y un después en su jornada."

Así nos recibía en aquellos tiempos José Manuel Boto Boto cada vez que, haciendo el Camino o pasando en coche, parábamos a saludarle y tomar algo. De su biografía y de la de sus antecesores, fundadores y continuadores del negocio hasta él, escribe también Ignacio Pulido para La Nueva España con De Cambridge a Porciles, publicado el 3-3-2011:
"José Manuel Boto Boto habla inglés, alemán, castellano y bable. Al menos así reza en un cartel que cuelga de una de las jambas de la puerta que da acceso a su bar tienda, en la localidad tinetense de Porciles. Hace veintisiete años, este tinetense regresó a su pueblo natal tras permanecer durante una larga etapa en el Reino Unido. Desde entonces combina la labor de comerciante con la docencia. Tres días a la semana, Boto deja a un lado sus quehaceres tras el mostrador e imparte clases particulares de inglés a una treintena de chicos y chicas de Tineo, Pola de Allande y Cangas de Narcea.
El apellido Boto es sinónimo de comercio en Tineo. Durante décadas, la extensa familia de José Manuel regentó varios comercios diseminados por pueblos de todo el concejo. Algunos como los antiguos chigres de Bárcena del Monasterio o El Freisno cerraron sus puertas hace años. Otros en cambio, como el suyo o el de La Mortera, siguen abiertos al público. En 1929, sus abuelos paternos, Baldomero Boto y Generosa Menéndez, inauguraron su propio negocio en Porciles. «Pertenecían a una casa acomodada. Se dedicaban al campo y estaban bastante preparados», comenta el comerciante, que heredó la tradición vendedora por partida doble. «Mi abuelo materno, Manolo Boto, regentaba otro bar tienda en La Mortera», subraya. 
Baldomero Boto y Generosa Menéndez dedicaron toda una vida a su negocio. «Mi abuela Generosa falleció con ciento cuatro años de edad», recalca José Manuel. Desde principios de la década de los sesenta, sus progenitores, José y Josefina Boto, trabajaban duro al cargo de la empresa familiar. «Mi padre y mi abuelo se dedicaban a la compraventa de jamones», recuerda. El comercio de avellanas era otro de los pilares de su economía doméstica. «Se llegaban a mover veinticinco toneladas anuales. Cuando se comenzó a importar de Turquía todo se acabó», lamenta. 
José Manuel siempre quiso conocer mundo. Su curiosidad le animó a estudiar filología inglesa en la Universidad de Oviedo. «Cuando acabé mi carrera me fui a vivir al Reino Unido. Allí permanecí durante varios años. Todo ese tiempo estuve en Cambridge, Coventry y Londres», comenta. En 1984, el fallecimiento de su madre le empujó a regresar. No quería dejar a su padre solo, teniendo en cuenta que su único hermano, Luis, se había casado y vivía en Oviedo con su esposa. «El pueblo se me hacía pequeño. Eso me animó a dar clases de inglés», afirma. 
La vida en Porciles requiere de mucha paciencia. Los inviernos se hacen muy largos, pero José Manuel ha logrado amoldarse. Su padre falleció en 2007 y desde entonces vive solo. «Me adapto a todo pero me cuesta imaginar un futuro aquí. No me gustaría acabar viviendo de un modo completamente rutinario», matiza. Dos o tres tardes a la semana echa el cierre al bar tienda e imparte sus clases de inglés. «Suelo tener unos treinta y pico alumnos y alumnas», precisa el tinetense, a quien también le picó el gusanillo de la gran pantalla. «Participé como figurante en las series "La Señora" y "Doctor Mateo"», proclama. 
Casa «El Boto» se encuentra a pie del Camino de Santiago. La ruta es fuente de ingresos y de anécdotas para José Manuel. «Hace siete años, Julio Anguita llegó con su esposa haciendo el camino. Estuvo tomando algo aquí y olvidó su cartera. Cuando me percaté ya estaba en Pola de Allande. Logré devolvérsela y se mostró muy agradecido», rememora."

Y así era el interior del bar, como una verdadera fiesta, cuando José Manuel Boto lo regentaba, y es que era a la vez 'profesor de inglés, actor y hostelero', como bien dice este artículo de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) de fecha 28-9-2021, cuando ya pensaba en jubilarse merecidamente:
"En la etapa entre Tineo y Pola de Allande del Camino Primitivo hay una parada obligada, que pocos peregrinos quieren perderse. 
El bar tienda  'Casa Boto' de Porciles con su poco convencional decoración, no deja indiferente a nadie. Al frente, José Manuel Boto. Fueron sus abuelos quienes inauguraron el establecimiento en 1929 y después continuaron sus padres.  
Él nació y creció aquí, pero pasó años estudiando y trabajando fuera, en el Monasterio de Corias, Oviedo y más tarde Reino Unido, donde completó sus estudios de Filología. Con el fallecimiento de su madre, muy joven, volvió a casa, primero para ayudar a su padre con el negocio, que compaginaba impartiendo clases de inglés por toda la comarca suroccidental. 
En 2007 fallece su padre y se plantea el continuar o no con el negocio familiar, pero el auge del Camino de Santiago le hace apostar por quedarse en su tierra. 
Empezó entonces también un giro en el negocio, mantiene el espíritu de bar tienda original, pero cada rincón del interior y exterior lleva el toque personal de Boto. 
Dice él mismo de la decoración del establecimiento es extraña pero termina gustando y así ha conseguido hacerse un nombre y un referente en el Camino Primitivo. 
Polifacético y amante de la cultura y el arte, forma parte de un grupo de teatro y ha participado en series como La Señora o Doctor Mateo, además de varios cortometrajes. 
Sigue pasando temporadas entre Reino Unido y el Levante español y dice que ya va tocando el pensar en retirarse. No tiene claro cuál será el futuro del negocio. Sobre la mesa varias propuestas para tomar el relevo, pero le gustaría que se mantuviese el espíritu del local."

Quien esto escribe con José Manuel Boto en una de aquellas visitas camineras, y es que, volviendo a Bares, se destaca Lo positivo: más que un bar una experiencia:
"Analizar los puntos fuertes del Bar José Manuel Boto es hablar de aspectos que van más allá de la oferta gastronómica. Si bien era un lugar perfecto para disfrutar de cervezas frías o vinos de la región a un precio muy asequible, su verdadero valor residía en lo intangible. 
La hospitalidad del propietario: Como se ha mencionado, José Manuel era el corazón del negocio. Su atención personalizada y su genuino interés por el bienestar de los peregrinos lo convirtieron en una figura icónica y querida. 
Atmósfera única: El ambiente del bar era inigualable. La decoración creaba un entorno acogedor y lleno de personalidad que invitaba a la conversación y al descanso. No era solo uno de los bares con encanto de la zona, era una categoría en sí mismo. 
Ubicación estratégica: Para los peregrinos del Camino Primitivo, el bar estaba situado en un punto clave, ofreciendo un respiro necesario en una etapa larga y a menudo solitaria. Era una parada obligada para reponer fuerzas físicas y mentales. 
Sentimiento de comunidad: El local fomentaba la interacción entre viajeros. Las paredes, llenas de mensajes, y la disposición del espacio facilitaban que personas de diferentes nacionalidades compartieran sus experiencias, creando un fuerte sentimiento de hermandad."

Vídeo de José Manuel Boto tras la barra del bar. Una de sus apariciones estelares fue en el programa Volando voy de Jesús Calleja dedicado a Allande

José Manuel Boto y Jesús Calleja. Foto de José Manuel Boto

Dada su cercanía el presentador no dudó en acercarse a este bar, tal y como podemos ver en este enlace: https://www.cuatro.com/volandovoy/a-carta/20231002/ver-concello-allende-completo-online_18_010606681.html


Despidiéndonos, con nostalgia, de Casa Boto, compartimos el último apartado de su larga y excelente reseña en Bares, titulada El silencio de un lugar emblemático:
"Resulta difícil encontrar aspectos negativos durante su período de actividad, ya que las valoraciones rozaban la excelencia de forma consistente. Los peregrinos no buscaban allí alta cocina ni lujos, sino una experiencia auténtica, y eso es precisamente lo que encontraban. El único y más significativo punto negativo es su estado actual: el cierre permanente. 
El hecho de que este icónico bar de tapas y refugio de peregrinos ya no esté operativo es la verdadera pérdida. Para los nuevos caminantes que recorren el Camino Primitivo, la ausencia del bar de Boto representa un vacío. Se ha perdido no solo un punto de avituallamiento, sino un pilar fundamental de la experiencia en esa etapa. Las guías y los veteranos del Camino todavía lo mencionan con nostalgia, pero los nuevos viajeros no podrán vivir la experiencia de ser recibidos por José Manuel en su singular universo. La principal debilidad del modelo de negocio, su total dependencia de la figura carismática de su dueño, se ha manifestado con su cierre, dejando huérfanos a futuros peregrinos de un lugar que era pura magia y hospitalidad. 
El legado de un bar inolvidable 
el Bar José Manuel Boto no fue un negocio hostelero más. Fue la materialización de la hospitalidad asturiana y del espíritu del Camino de Santiago. Su alta valoración media de 4.6 sobre 5, basada en más de cien opiniones, es un testamento de su impacto. Aunque sus puertas ya no se abran para recibir a caminantes cansados, su historia perdura. Es un ejemplo de cómo un pequeño negocio, impulsado por la pasión y la personalidad de una sola persona, puede convertirse en una leyenda. Su recuerdo sigue siendo una parada obligatoria en la memoria de todos aquellos que tuvieron la fortuna de cruzar su umbral, tomarse algo y, sobre todo, compartir un momento con el inolvidable José Manuel Boto.

La siguiente casa, en cuya fachada figura la fecha de 1956, sería ya la última del pueblo


Aquí, al llegar a la marquesina, iríamos a la izquierda, como advierten el mojón y otras señales jacobitas


En el suelo, alguien ha pintado "4,4 KM POLA ALLANDE". Es verdad que puede ser esa distancia la correcta, pero dada la 'montaña rusa' que nos aguarda nos parecerá, al menos, el doble sin duda alguna


Y es que empieza la abrupta pero bellísima bajada al profundo valle del río Porciles, al que seguirá la subsiguiente ascensión a La Campa Chavadoira por los bosques del Prau Grande, que tenemos enfrente


Este primer trecho, pasando detrás de la casa, es de suelo duro, pero pronto este desaparecerá


Cuesta abajo, los prados de Faco, que llegan hasta el río


De frente, El Picu Corona domina el valle, cerrándolo por el sur. Este topónimo hace referencia a la parte alta y redondeada de una montaña. En algunos casos revela la existencia de hábitats castreños, pero no siempre necesariamente


El río Porciles nace en La Sierra de Fonfaraón pero relativamente alejado de aquí, al pie del Alto del Hospital, un poco más abajo del paso del Camino de los Hospitales


Como todos los de esta parte de la sierra, forma parte de la cuenca del Narcea y recorre unos nueve kilómetros de trayecto hasta unirse al Villaverde en las cercanías del pueblo de Vivente






Finca en pendiente


Bajamos junto a ella a la boscosa ribera


La bajada se hace bastante pronunciada


Dejamos de ver montañas durante unos instantes pues bajamos a la frondosa umbría


Muria de piedras


Hay algún arroyuelo cruzando el Camino


Y accesos a la finca


Murias y senda de piedra y barro


Bifurcación y bajada a la izquierda


Es un fuerte descenso hasta la pasarela de madera sobre el río Porciles, fotografía inmortalizada en sus cámaras por numerosos peregrinos, entre prados y fincas, haciendo de ella una de las escenas clásicas de esta etapa.


Pasamos la pasarela


Y pasamos a la otra orilla


Y como es la tónica habitual, nada más bajar hay que volver a subir


Ahí está el mojón


Otra buena cuesta, este trayecto tiene la traza de una montaña rusa


Grandes cantidades de hojarasca


Curva a la izquierda


Ascensión recta y directa


Cruce de caminos, normalmente con barro: seguimos de frente


La subida se empina aún más


Incluso se han hecho unas escaleras con madera y tierra en la parte más abrupta de esta subida


Los escalones, encajados en la tierra pedregosa.


Unos cuantos más...


Se acaban las escaleras pero continúa la cuesta


Al frescor de la arboleda


De repente, en medio del bosque, un prado con ganado...


Piedra suelta y mojón


Mojón que señala ir a la derecha en este cruce


Más subida entre altos setos y arbustos


Profunda caja caminera


Un poco de barro


Más rampa...


Vista de Porciles a nuestra izquierda, con San Roque y El Picu la Cuesta


En medio Casa Boto. A la derecha la iglesia y Alto de San Roque


La pista se torna más ancha


Un poco de hormigón


Y llegamos a la carretera, yendo a la izquierda


Hay un poco de senda


El Picu Corona, más cerca


Casa a la derecha, en una curva de la carretera antigua


A la izquierda el valle del río Porciles, con El Prau Grande abajo


A lo lejos Tineo/Tinéu, capital del concejo. Por allí venía otra ruta de peregrinaciones secundaria, pero que era realmente más corta que esta, el llamado Camino de Mirallo, recogido por el investigador tinetense Rafa Lorenzo, y que desde la villa iba a Máñores, Piedrafita, Santuyano, Ralamiego, Xera, Mirallo (donde hubo malatería de leprosos), San Facundo y San Félix, entrando por Tamallones en Allande, donde pasaba a Valbona. No en vano el rey Alfonso IX insistía en sus disposiciones encomendar a los peregrinos ir por Oubona, el actual camino oficial


En Tinéu, con prismáticos, distinguiríamos el Campo San Roque, por donde entraba el Camino desde La Sierra y, a la izquierda, el casco antiguo, a la derecha son los nuevos barrios de El Viso y El Pascón. A lo lejos La Curiscada


Subida por la carretera


Llegamos a La Campa Chavadoira


A la izquierda El Campu La Veiga, bajo El Picu la Corona


Estamos en un excelente mirador


Por ello nos asomamos a este balcón natural


Desde aquí tenemos otra gran vista del valle, con los picos de La Cuesta y La Texera en medio y al fondo a la izquierda Porciles


Porciles, el centro del pueblo con Casa Boto


Y ya hemos dejado atrás La Campa Chavadoira, Lavadoira o L.lavadoira, que de todas las maneras puede verse escrito, apenas cuatro casas y hórreos en la falda de la montaña y frente a la calzada, en las que nos despedimos de Tineo/Tinéu.


Su topónimo guarda relación con los milenarios lavaderos del mineral que tenían los romanos en estos montes y cordales, a donde vinieron a buscar el preciado "oro astur" con el que pagar la gloria del Imperio y a sus césares y augustos, siempre gastizos en guerras y ostentaciones.


No es ningún secreto asegurar que en estos territorios de montaña de los astures pésicos , los romanos lograron sacar, derribando cordilleras enteras por medio de la ruina montium, el preciado metal dorado que permitió la riqueza de Roma y su pervivencia a lo largo de tantos y tantos siglos de existencia, en tiempos tandt de esplendor como de larga decadencia


Coronamos el alto...


A unos 808 metros de altura


Aquí señalamos la frontera entre los concejos de Tineo/Tinéu y Allande


Entramos en Allande y en este cruce seguimos de frente


Dejamos la carretera para meternos por este sendero


Así, nada más entrar en el concejo de Allande, empezamos a bajar


Al principio entre pinares


La senda es ancha, básicamente ahora una pista forestal que baja entre los pinos y junto a alguna torre eléctrica


Camino de hierba que desciende suavemente junto a flores de lavanda


A lo lejos ya se divisa el valle del Nisón, donde está La Puela/Pola de Allande, la capital del concejo, que aún no vemos desde aquí, bajo las crestas de El Panchón, proximidades de El Palo


Esta bajada es un placer de frescor y boscaje


Las repoblaciones de pinos no tardan en dejar paso al bosque autóctono de carbayos jóvenes y castañales...


Descenso suave y a la sombra


Bosque y más bosque


El espíritu libre de la naturaleza en el boscaje allandés


En la foresta hay lugares abiertos que ofrecen fantásticas vistas: al oeste El Panchón de 1.411 metros de altura, en monte nás alto de Allande, justo encima de El Palo (1.146 m), el puerto al que subiremos tras bajar a La Puela/Pola de Allande y donde nos unimos al camino que viene de La Sierra de Fonfaraón por la Ruta de los Hospitales a través de La Fana la Freita. Más cerca son los montes de El Caleyu, por donde baja la carretera


Campos de Las Cuevas, monte abajo


Praderías y bosques, gran paisaje


Sigamos las señales


La espesura... una maravilla natural


Pinos y arbustos


Se ven marcadas las rodadas de los tractores


Más fincas


Prestemos atención a las señales


Salimos a otro camino y bajamos a la derecha


Los altos picachos de la cordillera al sur presentan sus crestas nevadas al sol. Primavera en el valle pero invierno aún en la montaña asturiana...


Continúa la bajada


Pinares, colinas y montañas del gran suroccidente asturiano


Gran parte del territorio de Allande, especialmente el llamado del Palo acá, fue propiedad del monasterio de Courias en la Edad Media. También Cornellana y los ovetenses San Vicente y Santa María de La Vega tenían intereses en estos lugares, además de la propia mitra capitalina, si bien la nobleza laica como Suero Vermúdez les disputaba también sus derechos, así como los reyes


El viaje de Alfonso IX en peregrinación a Santiago en 1222 estipuló el paso por Oubona de los peregrinos que venían de Oviedo/Uviéu valorizando especialmente este camino en detrimento de otras variantes. Ocho años antes el mismo rey había hecho enquisa para determinar qué porciones del territorio eran directamente suyas y cuales estaban sujetas a señoríos laicos y eclesiásticos


El territorio se favoreció de la fundación de La Puela/Pola de Allande en algún momento entre los años 1262 y 1268, siendo gran parte de la zona terreno de su alfoz. Esta fundación estuvo al cargo del obispo ovetense Don Pedro por solicitud de sus habitantes, si bien la competencia de las vecinas pueblas de Tineo/Tinéu y Cangas no le permitió medrar tanto como ellas a pesar de estar en esta importante ruta de comunicación y peregrinaciones. Aún así en 1277 participa en La Espina en la primera gran junta de hermandad de concejos asturianos


Las disputas cortesanas a finales de la Edad Media hicieron caer al concejo en la órbita de los grandes señoríos, como pago de los monarcas a las fidelidades de los nobles feudales, guerreros y terratenientes, siendo entregado por la reina María de Molina al poderoso magnate Rodrigo Álvarez de las Asturias en precio a que tomase partido por su hijo el entonces niño Fernando IV, siendo heredado en 1334 por el hijo bastardo de Alfonso XI y futuro rey, Enrique de Trastámara, quien en 1369 cederá su domino, también pagando favores, a los Quiñones, luego condes de Luna




Andado el tiempo la decadencia de los Quiñones hará que en 1515 Francisco Fernández de Quiñones  venda este señorío allandés a don Rodrigo de la Rúa y Cienfuegos, contador mayor de los Reyes Católicos, cuyos descendientes ostentarán el título de condes de Peñalba


Litigando desde el siglo XVI para conseguir desprenderse de un férreo control señorial los allandeses no conseguirán tener concejo propio y libre hasta las reformas decimonónicas que acabaron con el Antiguo Régimen



Continuando así la bajada volvemos al pinar



La Cuesta, en El Monte'l Buño


Bajamos en curva a la derecha cerca de La Fonte'l Mediu


Bosque de pinos


El Panchón, al oeste, cordales auríferos de las antiguas minerías astur-romanas del oro que pagó los dispendios de césares y augustos durante siglos de Imperio.


Algo más acá, arriba a nuestra derecha, Fonfaraón, La Pena'l Formigueiru (1.029 m)


Bajando de cota los pinos de las repoblaciones dejan paso a la arboleda autóctona


Y ya vemos, abajo, los tejados de Ferróy en primer término


Y poco más allá los de El Canto, arrabal de La Puela/Pola de Allande, capital del concejo


Curva a la izquierda


Haciendo estos zig-zags el Camino va perdiendo altura rápidamente


Pasando así por zona sombría


Allí donde las ramas de los árboles con sus hojas forman una preciosa celosía natural


El descenso se suaviza pero sigue


Las señales confirman nuestra ruta, si bien no hay pérdida


Seguimos viendo algunos pinos


Y más señales, tanto en postes...


Como en flechas amarillas pintadas en los árboles


Volvemos a ver Ferróy y La Puela


Bifurcación y a la derecha, siempre bajando


Por el camino principal y más pisado


Más fincas


Un impresionante paisaje


Tramo un poco más llano


Siempre bajo la arboleda


Flechas amarillas, amigas del peregrino. A la izquierda La Cuesta, en El Monte'l Buño


Nos acercamos a unas praderías de siega muy extensas en esta gran ladera


Los pinos dejan paso a los prados de hierba y pastos


Ferróy enfrente


Nos asomamos a la portilla


Ya vemos mejor el valle del río Nisón: abajo Ferróy y La Puela/Pola de Allande. A la derecha El Caleyu, bajo Las Penas y a lo lejos las sierras de Braniegos y L.lagos. Más allá El Pico la Rasa con sus 909 metros de altitud.


Ferróy y abajo El Canto bajo el Alto de Chanas (794 m)


El bosque va dejando paso a las fincas


Cabaña ganadera en el camino de Ferróy, ante El Buño


Y sigue el descenso por el bosque


Manantial y aljibe o depósito de agua


Abrevadero. Mejor abstengámonos de tomar agua de manantial


Fincas ganaderas


Rural y pastoril en el Camino, Vacas roxas y árboles en flor...


Pastora...


Más reses


Alguna se nos queda mirando...


Tramo llano


Las fincas anuncian la cercanía del pueblo


Setos silvestres


Tejados de Ferróy justo enfrente


Avanzamos todo recto por la trillada y pisada senda...


Flores silvestres...


Depósito de agua


La bajada, suavemente, prosigue


Bifurcación y a la derecha


Y bajamos a Ferróy. Al fondo El Caleyu, por donde va la carretera AS-219. Más allá El Picu las Campas y El Panchón


Más abajo un mojón


Y más señales


Primeras casas de Ferróy. Al fondo, a la derecha de El Caleyu, el monte de La Granda


Pasamos unos muros


Y unas ruinas


Luego una cuadra


Y pasada esta cabaña llegamos a una explanada asfaltada


Es una calle en la que seguimos de frente


Bifurcación y abajo, a la derecha


Caminamos unos metros en llano


Vemos las huertas


Y seguimos bajando


Seguimos a la derecha de estas casas


Fijémonos en la flecha amarilla


Bifurcación y abajo, a la derecha


Y bajamos por esta calleja


Nos acercamos a otro cruce


Cruzamos esta calle y seguimos de frente


Veamos esta concha


Sigue la bajada


Pasamos junto al hórreo


Salimos a otra calle


Y bajamos a la izquierda


Y así vamos marchando de Ferróy


Pasando junto a las últimas casas


Y continuando el largo descenso a La Puela/Pola de Allande


Hórreo con el escudo de Allande...


La Puela/Pola de Allande enfrente, bajo el Alto de Chanas (795 m)


La gran bajada continúa


Finca...


Seguimos la estaquera


Y abajo una carretera


Llegamos a la AS-217


Aquí iremos a la derecha


Estamos justo en el km 32


A los poquísimos metros, en esta curva, nos desviamos a la izquierda


Y por aquí iremos bajando al pequeño valle de El Regueiru'l Caleyu, con los edificios de El Canto a la vista


Muria de piedras


Curva a la derecha


El descenso se realiza a la sombra de los árboles


Es el último tramo de bajada pero bastante pronunciado


Senda de hierba, piedra y tierra, curva a la izquierda


El sendero se estrecha un poco


Adentrándonos en el bosque


Fila de árboles


Caja caminera muy honda


Metros finales del descenso


Firme pedregoso cuando vemos algunas casas entre el ramaje


Tal vez oigamos el murmullo del agua


Llegamos al fondo del valle, el final de la larga cuesta abajo desde La Campa Chavadoira


Nos dirigimos a la pasarela


Y la cruzamos a la derecha, sobre El Regueiru'l Caleyu


Sigue la senda unos metros paralela al arroyo, junto al cierre de una propiedad


Y ya en llano salimos a los pastos


Admirando este pequeño y hermoso valle subimos sendero arriba


Allí hay una señal


 Volvemos a la carretera AS-217


La seguimos, por la vereda de la izquierda


Pasando el km 33


Atención, a partir de aquí, que hay visibilidad, hemos de cruzar al otro lado


Veamos las señales


Subimos por esta senda enlosada, habilitada para los peregrinos


Bajo las casas de El Canto


A nuestra izquierda Las Veigas


Abajo El Pasar, arriba Villafrontú, laderas de La Tarpona y La Serra


Se acaba la subida en el camino de Solarriba


Hay una fuente


Y empezamos a bajar, con el Alto de Chanas enfrente


Calle José Lombardía


Y salimos a la Avenida de América


Llagados a la Avenida de América, dedicada a la memoria de los emigrantes de ultramar y con Las Chanas enfrente, sobre el valle del río Nisón,  iremos a la derecha


Pero no sin dejar de ver a la izquierda el palacete indiano de Villa Rosario, construido en 1924 en estilo montañés para los hermanos Cadierno, Manuel y Segundo, emigrantes retornados de Puerto Rico, que no dejaron descendencia, por lo que la casa fue comprada posteriormente por otro indiano memorable, Donato Fernández, quien, siguiendo una costumbre muy extendida, le pondría el nombre de su mujer, por el que lo conocemos ahora. En el muy recomendado blog Casonas de indianos nos explican pormenorizadamente su historia:
"Los hermanos Segundo (1.872-1.951) y Manuel (1.880-1.945) Cadierno Rodríguez-Argüelles naturales de Cereceda (Allande) emigraron muy jóvenes a Puerto Rico donde se dedicaron al comercio, tras duros años de trabajo y perseverancia fundaron en 1.902 la Sociedad Cadierno López y Cía., que luego dio paso a la importante casa mercantil Cadierno Hermanos. Tras su éxito en América y enriquecidos regresaron a su tierra natal donde Segundo, casado con Carlota Géigel y también sin hijos, fue alcalde de Pola y Manuel diputado provincial. Su afán fue mejorar la situación de bienestar del concejo y entre otras cosas financiaron la construcción de escuelas rurales y caminos vecinales siendo también los promotores de la creación de la Asociación Agrícola Allandesa. D. Segundo no construyó casa en Pola ya que residió en la casa familiar de Cereceda.

En 1.930 escribieron el libro “El concejo de Allande y los hermanos Segundo y Manuel Cadierno Rodríguez-Argüelles” que es un informe de la gestión municipal de ambos y del que reproduzco la primera página por su interés.
“Allá por los años 1885 y 1894, a la edad de 13 y de 14 años respectivamente, emprendimos viaje a Puerto Rico, por espontanea iniciativa, sin otra preparación que la del silabario y el catón mal deletreados, (eran tantas y de tanto aliciente las escuelas, que brillaban por su ausencia) y sin otros recursos que un anticipo de un compatriota amigo y de generosos sentimientos.

Dejábamos en nuestra humilde choza los autores de nuestros días, sin otros medios de vida que los de su trabajo, arduo y penoso; con escasez de tierras de cultivo, sin ganado y sin praderías con qué sostenerlo.

Íbamos pues, con el alma abatida por el cuadro que dejábamos y a ciegas, con lo que nos tendría deparado el destino, pero con la fe en Dios y con la esperanza de ser útiles algún día a nuestros idolatrados padres, a nuestra familia en general y al rinconín que nos vio nacer.

Pasamos muchas vicisitudes, muchas amarguras, pues la separación del hogar paterno a tan corta edad, es muy dolorosa, pero nuestro afán de mejorar las condiciones de vida de los nuestros nos confortaba y estimulaba, comunicándonos con ellos frecuentemente, mostrándonos optimistas y confiados en el porvenir.

Al fin, y después de duras pruebas y de tesonera perseverancia en el trabajo, nuevos y lisonjeros horizontes se abrieron a nuestro paso, llegando a la cima de nuestras aspiraciones fundando una casa comercio bajo nuestro apellido, que goza de crédito, popularidad y prestigio, dentro y fuera de Puerto Rico, con amplias y bien cimentadas relaciones comerciales y sociales en las principales plazas europeas.

Triunfantes en nuestros empeños en mejorar las condiciones de vida de los nuestros, pensamos en la necesidad de laborar también por el engrandecimiento de nuestro querido concejo y por el bienestar e instrucción de nuestros queridos conterráneos, que sufridos y esclavos viven distanciados de la moderna civilización por culpas propias más acaso que por las ajenas, con ser éstas muchas….”
Posteriormente, en los años setenta, la casa la compró y restauró  D. Donato Fernández. Éste, como D. Manuel, emigró también a Puerto Rico a trabajar en las tiendas de su tío Telesforo Fernández (La Esquina Famosa) y años después se independizó fundando su primera tienda Donato en Río Piedras. Actualmente Tiendas Donato está presidida por su nieto Donato Fernández III y cuenta con 40 establecimientos. D. Donato se casó con Dña. Rosario Molero Noa y de ahí le viene el nombre actual a la casa. Aquí en Pola adquirió muchos terrenos para la explotación ganadera, siendo además muy generoso con el Concejo por lo que en agradecimiento el municipio puso su nombre a una calle, precisamente donde se encuentra la casa consistorial."

Villa Rosario es una hermosa mansión con columnas, buhardillas, dos plantas de altura mirando a la calle y tres a su parcela, con hórreo en los floridos y hermosos jardines, que dan vista a Las Veigas y en ellas a la confluencia del Regueiru El Caleyu con el río Nisón, al que da sus aguas. Esta es su ficha en Asturies, Camín al andar:
"Chalet de inspiración montañesa promovida por los hermanos Cadierno Rodríguez Argüelles, indianos enriquecidos en Puerto Rico que a su regreso a Allande promovieron la construcción de una escuela y diversas obras públicas, así como la Asociación Agrícola Allandesa. 

Es una construcción de planta cuadrada que en un extremo presenta una estructura en forma de torre de tres pisos, rematada en un saliente alero sobre el que se levanta la cubierta piramidal, rematada en una veleta de hierro. El resto de la construcción cuenta con dos niveles, destacando en la fachada que mira hacia el Camino de Santiago un corredor en la planta superior, entre muros que imitan cortafuegos, alternándose en el resto de fachadas los huecos adintelados con los que medio punto, de diferentes dimensiones. Dispone de un escudo esquinero de grandes dimensiones. "

"Es la precursora de una interesante colonia de casas de indianos que se formaría en los años cuarenta y cincuenta con los capitales de los emigrantes retornados de Puerto Rico", leemos en el muy admirado blog Asturias por descubrir del fotógrafo Alejandro Braña

Sobre sus segundos propietarios escribe en La Nueva España del 22-11 de 1985 el corresponsal Evelio G. Palacio el artículo titulado Lisonjas de don Donato y doña Rosario


No en vano y como hemos dicho estamos en la Avenida de América y dando vista al valle del río Nisón, donde se asienta La Puela/Pola de Allande. Aquí mismo a la derecha, detrás del cuartel de la Guardia Civil, se encuentra el albergue de peregrinos público, al que se accede por un callejón. Mientras el Camino deja la avenida para tomar la calle a la derecha


Es la calle Alcalde Manuel Ramos, ahora edificada de pisos a la derecha y de chalets a la izquierda, reconociendo al final de su recta la torre campanario de la iglesia parroquial de San Andrés al fondo 


Los chalets, indianos o tal vez ya post-indianos, fueron construidos a partir de la posguerra española, al regresar numerosos emigrantes allandeses en Puerto Rico y otros países al otro lado del charco, los primeros los de los hermanos Luis y José Olalla, que encargaron el proyecto al arquitecto Julio Galán Gómez (hijo del muy notable Julio Galán Carvajal), otro a destacar en La Puela sería el de Las Veigas, construido en la década de 1950 para José Rodríguez Ramos, según planos del arquitecto Ignacio Álvarez Castelao


A nuestra derecha el chalet alpino proyectado por el arquitecto Gómez del Collado para otros de los americanos asentados en esta calle. A la izquierda, en la otra orilla del Nisón, pasa la carretera a Cangas del Narcea al otro lado, abierta en 1850 y que fue causa del crecimiento del casco urbano, tampoco demasiado grande, alineado a lo largo de esta vega. A lo lejos vemos de derecha a izquierda las alturas de La Marta (1.166 m), el Alto la Marta (1.117 m), La Casilla (1.159 m) La Freita (1.203 m) y El Palo (1.221 m), por donde va la Ruta de los Hospitales a unirse con esta en el Alto del Palo (1.147 m)


Ahora llegamos a la iglesia parroquial de San Andrés, con su altísima y picuda torre del campanario, y su nave orientada al oeste, por donde se encuentra la entrada principal, entre edificios de varias plantas, frente a la Plaza Hermanos Cardierno, dedicada a estos emigrantes, ya en el centro y corazón de esta pequeña gran villa del occidente astur...





























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