lunes, 8 de julio de 2013

BUSPOL (GRANDAS DE SALIME, ASTURIAS) EL ANTIGUO HOSPITAL DE PEREGRINOS Y LA CAPILLA DE SANTA MARINA

Buspol y a lo lejos la villa de Grandas, capital del concejo de Grandas de Salime

Bajando del Collado de Os Coriscos, tras la fuerte subida desde A Mesa, llegamos a Buspol, caserío situado, como nos dicen en el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos, "a una altitud de 960 m, en una suave pendiente que se va acentuando a medida que nos aproximamos a la ribera derecha del embalse de Salime", situado este aún más de 800 metros más abajo, un formidable descenso pues y gran bajada la que nos aguarda para llegar a esta gran presa del Navia, El Salto de Salime y, seguidamente, subir a la villa de Grandas, la capital del concejo, cuyas casas blancas vemos bien desde aquí, resguardadas en la falda este del monte de A Serra, bajo los 748 metros del alto de A Bornela, viendo más atrás toda la serie de suaves lomas que se extienden desde Os Ozcos (Oscos) hasta Galicia


Puede darnos la impresión de que es muy corta la distancia a la villa de Grandas, donde existen albergues de peregrinos y otros alojamientos y servicios, por lo que muchos peregrinos gustan finalizara allí su jornada, pero nada hay más distante de la realidad. Cierto es que en línea recta estamos a solamente cuatro kilómetros, pero la formidable bajada al Salto de Salime (a 220 m sobre el nivel del mar), seguida de la subida a Grandas (a 560 metros de altitud de media), multiplica casi por cuatro esta distancia, y lo mismo cabe decir en cuanto a tiempo y esfuerzo


Efectivamente, en línea recta nos da la impresión de tener a la villa grandalesa a un paso y al alcance de la mano, pero es un efecto visual engañoso, todavía nos aguarda un larguísimo descenso, de dos horas o dos horas y media al menos, paradas aparte, para cruzar el embalse y luego ascender nuevamente camino de grandas, todo un 'gran salto' como lo es El Salto de Salime


La subida a Grandas es el remate 'ideal' para la prolongada bajada al Navia, sumamente bella pero que muchos no dudan en calificar de 'interminable', pues parece que 'nunca se acaba' pese a tener Grandas casi en todo momento a la vista y, en recto, muy muy cerca. No en vano hay quien ha calificado a este tramo como 'etapa psicológica'


No obstante, si hemos dormido en Berducedo y, sobre todo, en A Mesa, la etapa es relativamente corta, aunque no tanto como parece a simple vista, pero lo suficiente para, por ejemplo, dedicar la tarde a un merecido descanso ahora que llegamos a 'la mitad' del Camino Primitivo, y aprovecharla por ejemplo para la ineludible visita al Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe el Ferreiro", que sin duda nos va a asombrar, al igual que a la histórica colegiata de San Salvador, tan vinculada al Camino y uno de las iglesias donde puede asistirse, ya avanzada la tarde, por lo que da tiempo para visitar el museo, a la misa del peregrino (consultar horarios)


Hemos de apuntar además que, antes de Grandas, en Vistalegre, justo encima del embalse, quien desee acortar la etapa puede alojarse en el Hotel Las Grandas, con bar, restaurante y albergue privado, no exclusivamente de peregrinos pero especialmente destinado a ellos. De la misma manera, a otra hora de Camino aproximadamente más allá de Grandas, está el Albergue de Castro, para quienes deseen alargarla, pudiendo visitar el castro que le dio nombre al pueblo: El Chao Samartín


En estas fragosidades, la dureza del Camino hizo que la distancia entre los antiguos hospitales de acogida de peregrinos fuese también muy corta, ya desde antes de subir al puerto de El Palo. Así, además de los de la famosa Ruta de los Hospitales y del que hubo en La Puela/Pola de Allande, cada aproximadamente una hora de camino, a veces incluso menos, había más: viniendo acá se sabe del hospital de Montefurao, del de Llago, el de Berducedo, una hospedería o malatería en A Mesa y otro hospital aquí, en Buspol, seguido de otro más abajo, en el pueblo de Salime (anegado por las aguas del embalse), al que seguía otro más a la entrada de Grandas


Varias construcciones 'camuflan' en Buspol el edificio del antiguo hospital de peregrinos, el cual fue transformado en casería tras declararse extinguido en algún momento entre los siglos XVIII y XIX. En 1753 el famoso Catastro de Ensenada informaba de esta hospedería, diciendo que era ya una casa particular, pero en la que seguían dando manta y techo a los peregrinos que por aquí circulaban


Como de tantos otros, no existen datos que nos informen de la fundación de esta institución hospitalaria, aunque la noticia de que  pagaba al obispo ovetense y su cabildo un tributo en forma de "una libra de cera en torta" da a entender su dependencia eclesiástica de la Iglesia de Oviedo, como lo fue todo este territorio hasta la Desamortización de Felipe II acabando el siglo XVI


Más allá de Grandas, y jalonando el Camino, existió una malatería u hospital de leprosos en Padraira, no por tanto nominalmente de peregrinos pero con los que existía vinculación. Otro hospital de romeiros lo hubo en la ya muy cercana Serra do Acevo, paso a Galicia, el de Cuia. Además de estos centros asistenciales algunas ventas, posadas y mesones, más preferidas acaso por arrieros, pastores, artesanos ambulantes y otros viajeros, se extendía por la ruta


Un dato puede permitirnos ahonda un poco más en la historia del Hospital de Buspol: la antigua campana de su capilla, situada justo detrás de la casa y que aún no podemos ver; está datada en el año 1327 y se la tiene por una de las más antigua de Asturias que ha llegado a nuestros días, por lo que es de suponer que, si en el siglo XIV había capilla, habría hospital ya en aquella centuria. Otro dato nos lo da el Libro del Prior la centuria siguiente, documento que enumera las posesiones del cabildo ovetense, según nos explica la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Atraviesa por el término el antiguo camino real de Galicia, también camino de Santiago, que discurre por los lugares de La Mesa y Buspol para luego descender en fuerte pendiente al valle del río Navia, donde se interrumpe el trazado bajo las aguas del embalse de Grandas.

En esta parroquia había, según el El Libro del Prior de fines del siglo XV, dos albergues para los peregrinos que hiciesen el Camino de Santiago. Uno de encontraba en la aldea del Campo y llevaba la mitad de ella; el otro estaba en Buspol y pagaba al obispo y al cabildo una libra de cera en torta. La alberguería de Buspol se sigue documentando en época moderna; así, es Catastro de Ensenada, de 1753, nos dice de la misma que "No es un hospital, es una casa particular donde se da cubierto y una manta a los pobres peregrinos". La casa que alberga esta institución asistencial aún puede verse en la localidad. Frente a ella se levanta, asimismo, una ermita consagrada a Santa Marina".

Ya para saber más habríamos de retrotaernos a tiempos muy antiguos en base a la toponimia: Buspol sería un antiguo bustum, del latín combustum 'terreno de monte quemado para convertirlo en pasto (de ahí la palabra 'combustible'), que habría sido propiedad de un tal Paulus en periodo tardorromano o altomedieval. El cómo en aquella antigua villae, granja o explotación agropecuaria paso a ser un hospital de peregrinos se desconoce, aunque podría elucubrarse


Una profunda caja caminera delata la antigüedad del Camino. Al lado, a la casería del antiguo hospital se le hizo en su momento una entrada directa a partir de la carretera local que viene de a Mesa, la cual acabamos de dejar, tal y como explicamos en la entrada de blog correspondiente al tramo anterior, en dicho pueblo


Con la construcción entre los siglos XIX y XX de las actuales carreteras el antiguo Camino quedó convertido en vía pecuaria, recuperándose el tránsito de peregrinos sobre todo a partir del famoso Xacobeo'93 que supuso la señalización y promoción institucional y efectiva de esta y otras rutas jacobitas


Lo más fácil es que estemos en uno de tantos pasos naturales aprovechados desde la más remota noche de los tiempos que se habría hecho camino ya en la Prehistoria, potenciado durante la romanización dentro de la red de vías auríferas que recorrían la zona. Llegaría a ser el principal que comunicaría Asturias con Galicia por el interior (pues había otros) muy posiblemente desde los tiempos en los que el rey Alfonso IX estipuló, en 1222, que todos los peregrinos que se dirigiesen a Santiago en Galicia lo hiciesen obligadamente por la villa de Tinegio que él fundó y por el monasterio de Santa María la Real de Oubona


Si bien a partir de allí parece dejar al libre albedrío proseguir a Galicia por la costa o por el interior, quienes escogieran la ruta interior estarían inclinados a continuar por aquí principalmente, de ahí el nutrido elenco lineal de hospitales de acogida en todo el itinerario, si bien es verdad que había otros que, sin embargo, pasarían a ser menos empleados, a menos por los peregrinos, pues las rutas de la arriería o la trashumancia, por ejemplo eran muy múltiples y variadas


Los peregrinos gustarían más de escoger las rutas que contasen con los consabidos establecimientos hospitalarios especializados en su acogida, que solían serlo también de pobres, enfermos, vagabundos, transeúntes, limosneros, gente 'sin hogar' en resumen. Bien es verdad que, pocos o casi ninguno conocían de antemano el Camino, por lo que, además de dejarse guiar por las indicaciones que les fueran dando, seguirían a los arrieros, pastores, ganaderos, emigrantes estacionales (a la siega a Castilla, por ejemplo) y demás viajeros en sus diferentes trayectos


La posible peregrinación de Alfonso II El Casto a confirmar el hallazgo del que se tiene por sepulcro de Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio en el siglo IX, si bien se da por segura en la inmensa mayoría de las guías y promociones del Camino Primitivo, aparece por primera vez señalada en un documento, la Concordia de Antealtares, fechado en 1077, es decir, dos siglos y medio aproximadamente que dicho viaje real, que no solo no es plenamente seguro históricamente sino que además, de haberse producido (del mismo rey, que ya andaría por los setenta años más o menos, o de su séquito de enviados y representantes), se desconoce absolutamente qué trayecto habría empleado


La ya más segura peregrinación, o más bien cabe decir peregrinaciones, de Alfonso III El Magno a finales de esa misma centuria y/o principios de la siguiente, así como la fundación de un hospital de peregrinos en 893 en esta ruta (posiblemente en Borres o Bourres) acaso ofreciese más garantías del itinerario jacobita principal desde la Sancta Ovetensis a Compostela por el interior, el cual se iría perfilando con la creación de hospitales de peregrinos, muchos de ellos a partir del siglo XII con la fundación de las pueblas, como la tinetense, como nuevos núcleos urbanos por parte de reyes leoneses y castellanos


La existencia en este lugar, no demasiado llano pero sí lo suficiente como para permitir un asentamiento humano con tierras de pasto y de labor ganadas al monte, de una villae o, al menos un centro de producción agro-ganadero con un propietario que le dio nombre, da en pensar que, antes de la bajada impresionante al Navia, o al final de la subida para quienes viniesen en dirección contraria, se habría constituido un enclave de parada obligada que, dentro de las extensas propiedades que habían pasado a la Iglesia, se transformó en alberguería de peregrinos jacobitas acaso al calor del aumento de las peregrinaciones en el siglo XII


Eso, sino antes, pues algunos investigadores de caminos y rutas históricas, como Víctor Guerra, plantean que las rutas a Santiago se superponen a los Caminos del Salvador, los que se dirigen a la catedral ovetense, de esta advocación. En este sentido, la existencia de advocaciones como las de San Salvador de Grandas (actual parroquial y antigua colegiata de Grandas de Salime), San Salvador del Valledor (ruta cercana, más al sur), San Salvador de Cornellana, etc.etc.etc., habría de ofrecer fundadas pistas en ese sentido


Independientemente de sus motivos piadosos y de sus fundadores y sus razones, un hospital de peregrinos, como uno de malatos, una venta, posada o cualquier otra fundación, había de ser una empresa rentable, pues además de atender a los peregrinos, dándoles estipuladamente 'sopa' -potaje de pan o de lo que se dispusiera en el lugar y el momento-, techo y lumbre (refugio y calor), y a veces limosnas, había de mantener al menos a un hospitalero (u hospitalera, que había muchas), además de un mayordomo o administrador (no pensemos en los mayordomos de las películas) y aparte de eso ser rentable para sus dueños, la mitra ovetense parece ser en este caso. Por ello, además de sus tierras inmediatas de usufructo directo se le otorgaban otras que arrendaba a los campesinos, para mantenerse de sus rentas


En este sentido, la mayoría de estas instituciones parecen haber sido un negocio ruinoso, casi siempre por mala administración, si bien es verdad que la mayor parte de las noticias que de estos hospitales que han llegado a nosotros han sido cuando se plasmaban sus crisis y decadencias, sobre todo en el siglo XVIII con los primeros grandes censos, momento en el que, como las peregrinaciones, llevarían siglos en decadencia, posiblemente desde el siglo XVI, cuando la Reforma de Lutero, especialmente crítica con bulas y similares, dejó a los caminos sin buena parte de los peregrinos de allende los Pirineos, centroeuropeos y germánicos sobre todo


Las desamortizaciones de bienes eclesiásticos, ya con Felipe II como hemos dicho pero también las del siglo XIX, hicieron que muchas propiedades de la Iglesia pasasen al Estado y, a través de él, por procesos como compra, puja, etc., a particulares. Muchos antiguos edificios se mantuvieron con nuevos usos, como el Hospital de Buspol, que pasó a ser casería (como siempre lo habría sido posiblemente), aunque hemos visto que aún acogía peregrinos posteriormente


Y aquí, además de la casa, tenemos la antigua capilla del hospital que, como otras muchas aunque no todas, mantuvo vigentes sus usos litúrgicos como santuario local. Es la capilla de Santa Marina de Buspol, que alberga la imagen de la santa en un retablo estilo barroco popular, además de las de Santa María Magdalena y San Antonio


Desde aquí, los peregrinos otearían el paso a Galicia por la Serra do Acevo, ansiando ya entrar en Jacobsland, el País de Santiago de los peregrinos germánicos. Es teóricamente factible hacer el tramo en un día, pero no hacia A Fonsagrada, lejos de aquí para una sola jornada, sino hasta el Hospital de Cuia situado en lo alto del puerto. Lo abrupto de la orografía quizás haría más apetecible hacer parada en Grandas (o en Salime mismamente), acogerse a los cuidados de su hospital de peregrinos, y de paso acudir a los cultos de la colegiata de San Salvador y encomendarse a sus santos pues como bien se dice "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al señor"


Antes de seguir, vamos a hacer un inciso, durante buena parte del tramo del Camino que hemos dejado atrás, hemos caminado por un suelo de losas alineadas a lo largo de la senda...


Forman parte de un sistema de 'alcantarillado' que acaso esté inspirado en el que se ha localizado en algunos castros de la zona, como el mencionado del Chao Samartín. Eso sí, cuidado porque a veces alguna de estas losas aparece suelta


Dentro de este contexto, el que aquí hubiera existido, en este emplazamiento tan óptimo para una parada, una mansio o establecimiento similar (caupona, mutatio) durante la romanización entraría dentro de lo posible pero de nuevo como elucubración sin más, pues no hay documento ni hallazgo arqueológico que lo avale


La casa, de paredes de piedra de mampostería y vanos de sillería, presenta un gran portal a modo de galería desde la que se accedía al interior y al espacio delantero o corralada quienes subían y llegaban, siendo la salida para quienes marchaban y bajaban tras haber hecho aquí parada y fonda


La capilla de Santa Marina, pequeña pero suficiente para los habitantes del lugar y los peregrinos que por aquí pasaban (la liturgia se oficiaría adentro y los fieles la seguirían desde el exterior), acogería pues las oraciones y plegarias de quienes por aquí pasaban, encomendándose a los santos patronos del lugar para su viaje


Aquí hay un rellano muy ancho, en el que se unen el Camino y el ramal que sale, o entra, en el antiguo hospital. No olvidemos que, aparte de arrieros (los grandes transportistas de la antigüedad) y demás viajeros, caminantes, caballerías y transeúntes que iban y venían, no pocos peregrinos que llegaban a Santiago por otros caminos se decidían a emprender el de vuelta visitando la Sancta Ovetensis si no lo habían hecho antes, empleando este camino interior (actual Camino Primitivo) o el costanero (actual Camino Norte)


El Camino interior, con sus altas serranías, cuestas arriba y abajo, presencia de fieras, bandoleros y con puertos tantísimas veces nevados e impracticables o muy peligrosamente practicables (mucho más que ahora, recordemos que la época de las peregrinaciones históricas más numerosas -siglos XII a XVIII-, coincide con la llamada Pequeña Edad de Hielo entre los años 1200 a 1890 aproximadamente), no resultaba el más apetecible en principio, pero ofrecía dos ventajas sobre todo: una era que resultaba muy directo, al menso sobre el mapa, entre las capitales asturiana y gallega


Y otro era que evitaba el paso de las peligrosas rías, en las que no había puentes ni viaductos, como ahora, por lo que había que cruzarlas en endebles barcas de costoso peaje y terrible singladura, guiadas por barqueros cuyo oficio era uno de los más temidos por los peregrinos, los cuales gustaban llevarlas atestadas de gentes, mercancías y ganados, que no pocas veces acababan, al menos en parte, cayendo al agua y quedando a mereced de las fuertes corrientes que hacían imposible su rescate, por lo que acababan en el fondo o en el mar


Valga todo ello para tener presente una vez más que la peregrinación no era la excursión, más o menos larga, más o menos dura, con motivos más o menos espirituales o piadosos, deportivos, de ocio, etc. que es ahora sino que constituía toda una epopeya, una verdadera penitencia en la que muchos no volvían, unos por fallecimiento y otros porque estimaban más conveniente echar raíces que regresar


Y así, de la misma manera que había un santuario con alguna imagen a la que encomendarse al paso de las rías las había al paso de los puertos, así como a lo largo de todos los caminos. No solamente en pueblos, aldeas y villas, sino en pleno trayecto, a veces cristianizando un culto anterior y otras de nuevo cuño, sobre todo en fundaciones hospitalarias, tal que esta


La advocación a Santa Marina habría de proceder en principio muy posiblemente de la santa martirizada en Augas Santas, Ourense, ciudad de la que es patrona, en el siglo II según la tradición cristiana, si bien su historia presenta similitudes con la de Santa Margarita de Antioquía, existiendo además una Santa Marina de Bitinia en la iglesia oriental y bizantina cuyo culto de extendió a occidente al unirse a la devoción a esta santa de su mismo nombre, según nos cuenta la Wikipedia:
"La difusión occidental se vio reforzada durante la Edad Media por compilaciones devocionales y legendarias, lo que favoreció la expansión de su culto y la adaptación del relato a marcos geográficos diversos, así como la frecuente confusión con otras santas homónimas llamadas Marina o Margarita. (...)
En Occidente, su culto se integró en tradiciones locales bajo la advocación de «Santa Marina» o «Santa Marina Virgen», lo que explica la existencia de iglesias, ermitas y celebraciones dedicadas a su nombre en distintos territorios, especialmente en Italia, Francia y la península ibérica. En ocasiones, esta devoción confluyó o se confundió con la de otras santas homónimas, generando mezclas de tradiciones y atribuciones iconográficas".

Hay quien dice que es la capilla más pequeña del Camino Primitivo, pues de menor tamaño ya serían oratorios y altarinos camineros. Está hecha de mampostería de pizarra a hueso, es decir, piedras colocadas directamente unas sobre otras sin ninguna amalgama adhesiva tipo mortero u hormigón. La cubierta es de losas de pizarra, a tres aguas. Toda la estructura sigue una tipología muy propia de la zona


Dispone de un muy pequeño pórtico que no pocas veces sirvió de improvisado refugio a más de un peregrino tanto en días de intenso calor como de lluvias y granizadas

Lo cierto es que, orientado al oeste, forma un espacio de umbría que proporciona un espacio de extraordinario frescor, y en él una diferencia de temperatura notable respecto al exterior en días de sol castigador

Por motivos de seguridad, la vieja campana de 1327 fue retirada en su momento sin sustitución alguna. Era "similar a una de las existentes en el monasterio de Corias en Cangas del Narcea y considerada como la tercera más antigua del Principado", nos informa el investigador Luis Javier del Valle Vega en su blog Dendecagüelu. Su texto es "En la era de MCCCLXV años desde Cristo - Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera. Alfa el primero. Omega el último". Por su parte, en la web Campaners nos cuentan sus características e historia:
"La campana ha sido retirada de la espadaña por razones de seguridad, algo justificado atendiendo a su altísimo valor y a lo recóndito de la capilla donde se situaba. Ahora bien, el desmontaje de la pieza se ha ejecutado en arreglo a unos criterios impropios, aún más cuando nos situamos ante una pieza de tal interés. La campana ha sido arrancada del yugo, tal vez tan antiguo como el bronce. Así, al yugo le han sido retirados los tirantes metálicos–y los pasadores que los sostenían– y las piezas lígneas superiores, mientras el brazo permanece todavía suspendido de la espadaña, degradándose a la intemperie. (...) 
Una campana de tal interés habría que ponerla en valor, como se ha hecho con otras campanas asturianas, como la de Corias (1319), cuidadosamente expuesta en el Museo Diocesano de Oviedo. Incluso, sería recomendable restituir la instalación de la campana y, aún estando en depósito, colgarla de la espadaña para su uso en fechas puntuales. No cabe perder de vista que el valor de una campana traspasa los límites de su existencia física. Al interés de una pieza como esta cabe sumar su valor en el plano inmaterial".

Dado su interés, compartimos la ficha completa con sus textos y fotografías de la campana


Fijémonos también en la fila de lousas de pizarra apoyadas contra la pared paralela al Camino


Este es el suelo del portal o pequeño pórtico o cabildo, a un nivel más bajo que el Camino y cubierto de losas. A los lados son los pequeños bancos corridos de piedra al pie de las paredes laterales


El altar está cerrado por verja de madera con una vieja puerta en la que son bien visibles las señales del paso del tiempo. En la web del Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe El Ferreiro" nos lo explican así:
"Un portal con bancos adosados antecede a la nave única. Entre ambos se sitúa una reja de madera, asentada sobre muretes de pizarra y rematada por un tímpano de tablazón, en la que se abre el vano de entrada. Puerta y enrejado conservan restos de pintura añil y almazarrón con decoración de muescas incisas, componiendo un modelo de ingreso ampliamente difundido en la comarca".

La capilla suele estar cerrada pero desde el exterior puede verse su interior, donde se alberga el altar


Y en el altar admiramos "un retablo rústico policromado integrado por dos nichos-caja de madera con las imágenes de Santa Marina y Santa María Magdalena, al que con posterioridad se añadió otra talla dedicada a San Antonio", leemos también en la ficha de esta capilla en la página del museo etnográfico grandalés



En el retablo encontramos una hermosísima muestra de imaginería popular barroca en un santuario rural que conserva todo su encanto natural, bien cuidado...


Santa Marina, con la palma del martirio, sería la figura central, presidiendo el altar y el retablo, con Santa María Magdalena, advocación también de la parroquial de A Mesa, a la derecha. A la izquierda, en otra hornacina de madera y frente acristalado, pero bien distinta a las otras dos, reconocemos a San Antonio que, como vino después, motivaría esta diferente estructura y tipo de madera


Sobre la mesa del altar hay otras imágenes religiosas más pequeñas y más recientes, entre ellas una Virgen de Covadonga. Reparemos arriba también en la estructura de madera interior del tejado


En la puerta, la rendija para echar las limosnas y un cartel con una Oración del Peregrino


La oración dice así: 
“Señor Santiago, 
me pongo en tu presencia en esta Capilla mientras recorro mi Camino para llegar peregrino hasta tú santo sepulcro. 
Invoco ahora la intersección de San Antonio, de Santa María Magdalena, la primera persona que vio a Jesús resucitado y la protección de Santa Marina: 
¡Dadme fuerzas para recorrer esta etapa; 
caridad para con los peregrinos que me vaya encontrando; 
fe para descubrir la presencia de Dios en medio de mi vida; alegría y ánimo para toda mi vida!. 
Qué venga en mi ayuda 
la poderosa intersección de Jesucristo, Salvador del mundo, 
en cuya Colegiata concluiré hoy mi caminar. Amén”.

El Camino y la casa de Buspol y antiguo hospital vistos desde el interior de la capilla, así como, parcialmente, algo de la ladera occidental del Pico Buspol (1.220 m), cerca de cuya cima pasa el Camino, que tras la dura cuesta desde a Mesa llega al paso del collado de Os Coriscos para bajar aquí


Y de aquí, donde hay un rellano, continuar la bajada al Salto de Salime, unos 800 metros más abajo, o algo más, que se dice pronto


Existió en tiempos en el portal de la capilla un sello con tampón para sellar nuestras credenciales, en su momento desapareció, nos dicen que debió de ser 'robado' o 'extraviado' y no debió de haber ganas de reponer otro para que se repitiese la situación


Por aquí se canalizan las aguas sobrantes de las lluvias y deshielos. Aunque cada vez nieva menos, hemos visto en invierno cómo el Camino se llegaba a transformar en un verdadero río en el que el agua abajaba son fuerza en estas pendientes. El Camino sigue a la izquierda de la entrada a esta finca, en cuya cancela se ha pintado una pequeña flecha amarilla


Aquí tenemos dos de los cierres de fincas y propiedades habituales en la zona: a la derecha la muria de losas de pizarra colocadas 'a hueso' y a la izquierda las chantas o chantos, grandes lajas o lousas pizarrosas hincadas


La vista desde aquí es impresionante, al menos cuando se disipan las usuales nieblas, un fenómeno que según dicen se incrementó cuando se construyeron El Salto de Salime y otros embalses del Navia


La gran cantidad de agua embalsada del río Navia, que empezamos a ver desde aquí, hace que, con el calor, se evapore en grandes cantidades, sobre todo en verano y, al caer la tarde y con el descenso de las temperaturas, esta se condensa, formándose verdaderos mares de nubes que suelen disiparse según avanza la mañana, aunque en ocasiones, si no sale el sol, persisten


Si bien en este trecho el Camino es casi llano, ya se divisa, siente y presiente la gran bajada que nos aguarda


El agua embalsada del río Navia, encajado entre altas montañas, nos permite hacernos una idea de cómo es de formidable este descenso, pero hasta que no lo experimentemos no nos daremos cuenta plenamente del imponente desnivel que nos aguarda. Por suerte, la posterior subida a la villa de Grandas no representará salvar tanta altitud


Allí el Navia recibe las aguas de uno de sus principales afluentes, El Río d'Or o río del Oro, que configura la comarca del Valledor, por donde fueron antiguos caminos, secundarios a este, entre Asturias y Galicia, los cuales quedaron anegados por las aguas del embalse, construido entre 1946 y 1955, así como numerosos pueblos y lugares asturianos y gallegos. Justo encima tenemos El Pico do Tombo (715 m), Pena Mouxada (1.006 m) o El Monte Aguión (1.028 m), pero lo que más destaca es Pedras Apañadas (1.202 m), a cuya derecha, por Bustelo del Camín sube el Camino Primitivo a la Serra do Acevo, paso de Asturias a Galicia y solar del antiguo Hospital de Cuia


Y así, entre prados, murias y chantas nos dirigimos a un pequeño pinar: a partir de él comienza lo más duro y rotundo de la impresionante bajada al Salto de Salime, en el Navia, el llamado 'río de los Tres Caminos'...















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