| El río Navia y su agua embalsada. Peregrinos bajando al Salto de Salime se detienen a hacer fotos |
| Bajando a Buspol desde Os Coriscos |
Desde aquí, donde empezamos a ver las aguas embalsadas del Navia, encajadas en las profundidades de altas montañas, podemos percatarnos de la tremenda diferencia de nivel que vamos a acometer de manera enormemente rotunda y directa, zigzagueando para perder altura, pero muy rápida y abruptamente. Aún así, la bajada se hará sin duda larga, si bien, sin duda, preciosa, encantadora e inolvidable
Arriba a lo lejos, la Serra do Acevo señala el paso a Galicia y el tránsito del concejo asturiano de Grandas de Salime al gallego de A Fonsagrada. Allí en la frontera está el pico de Pedras Apañadas (1.202 m), en la mayor de dicha sierra. El Camino sube la sierra un kilómetro y pico más a la derecha, llamado Camín Grande, por Bustelo del Camín, a la izquierda del Pico Cuia (1.108), donde estuvo el hospital de peregrinos de ese nombre, último que fue del trayecto asturiano del ahora llamado Camino Primitivo, antiguo Camín Real de Galicia
Y, ya mirando atrás, vemos la parte posterior o cabecera de la capilla de Santa Marina, con el antiguo Hospital de Buspol detrás y, más arriba, el collado de Os Coriscos, donde hemos empezado a bajar tras subir desde el pueblo de A Mesa, capital de esta parroquia grandalesa
Y así, al principio imperceptiblemente, podemos percatarnos de que el Camino empieza a bajar cuando llegamos a una portilla
Suelen estos cierres tener un muelle o resorte que los devuelve a su posición original, pero de no ser así, cerremos
Y al ganado dejémoslo tranquilo, ignorémoslo incluso, nunca lo espantemos ni hagamos aspavientos, movámonos con naturalidad, sin prisas ni carreras, pausadamente...
El sendero, en medio del prado, está bien pisado y definido; poco más allá hay un mojón que nos confirma la dirección a seguir
Si bien estamos a una distancia notablemente más larga de lo que aparenta, no deja de ser una etapa corta para quienes salen de A Mesa (un poco menos para los que lo hacen desde Berducedo), por lo que puede aprovecharse la tarde para descansar ahora que estamos aproximadamente a la mitad del trayecto total del Camino Primitivo, aprovechando para realizar la obligada visita al impresionante Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe El Ferreiro", que sin duda nos sorprenderá
Y de Padraira (arriba a la derecha en la foto), el Camino de Santiago sigue por la falda de Pena Longa (814 m) para cruzar la AS-12 en Xestoselo y continuar luego por la vereda de la carretera hasta Penafonte
Frente a nosotros, el monte de A Cruz de Franciscón (777 m), que se alza entre El Río del Couto, aquí al norte y, al otro, El Río d'Or en su desembocadura en Vilarpedre, pueblo del concejo de Grandas de Salime donde un lancheiro recoge pasajeros en su embarcadero para pasarlos al otro lado, según se estipuló cuando se hizo el embalse, concesión que pervive en nuestros días
El Camino hace aquí el giro de 90 grados a la derecha para seguir perdiendo altura. Algunos peregrinos deciden desde A Mesa dirigirse, fuera ya del Camino, a Vilarpedre para vivir la experiencia de la singladura del embalse en lancha, si bien constituye un desvío considerable no bien señalizado. En nuestra opinión lo mejor es seguir el Camino oficial e histórico y, acaso en una segunda ocasión y con el itinerario bien estudiado, poder hacer esta alternativa
"Cuando se construyó el Embalse de Salime, entre otros acuerdos, la empresa del Embalse se comprometió a tener un servicio de barca para que pudiesen cruzar el embalse aquellas personas o enseres que lo necesitasen.
El servicio se lleva a cabo, donde ambos extremos de la carretera se sumergen en el agua.
Por ello mas o menos podíamos decir, que este paso en barca, esta cerca de donde se encontraba El Puente de Salcedo.
Varias personas desde sus orígenes se han encargado de este servicio.
Moxardín (padre).
Moxardín (hijo)
Etc. Etc.
En la actualidad, al menos el veranos pasado Manolín de Villarpedre se ocupaba de este menester, al cual desde este medio le envío un saludo".
"Manuel Robledo nació en el pueblo de Villarpedre y durante toda su infancia cogía a diario la lancha para ir al colegio a Grandas.
La construcción del embalse dejó bajo las aguas del pantano el puente que comunicaba con esta zona del concejo, dejando aislado por carretera al núcleo de Villarpedre. Como condición para la concesión a Saltos del Navia, la empresa se vio obligada a ofrecer un servicio de lancha para cruzar al otro lado.
Aún hoy en día, el viaje por carretera a Grandas, cruzando el Valledor, dura más de una hora, mientras que, en apenas 10 minutos, el servicio en lancha permite comunicar Villarpedre con el embarcadero de Pénjamo, a siete kilómetros de Grandas. Sigue siendo un recurso imprescindible para llevar a los vecinos y para acercarles los servicios necesarios.
Manuel volvía a su pueblo hace 21 años para hacerse cargo del servicio, pero han sido muchos los lancheiros que han pasado por el puesto, casi todos vinculados con Villarpedre.
Aunque los vecinos son los principales beneficiarios, la comunicación en lancha es un servicio público que puede utilizar cualquier persona".
"La comunicación fluvial entre Pénjamo y Villarpedre, en Grandas de Salime, sigue siendo uno de los hechos más insólitos y curiosos. Cuesta trabajo creer que la lancha siga siendo el medio normal de comunicación, casi el único posible, entre pueblos de un mismo concejo. La comunicación por carretera pasa obligatoriamente por el concejo de Pola de Allande, lo que supone una distancia, entre estos dos pueblos de 46 kilómetros.Un barquero, pagado por Hidroeléctrica del Cantábrico, está permanentemente en una y otra orilla, según las horas programadas en cada una de ellas, dispuesto a transbordar a los transeúntes que quieran ir o venir. Un servicio gratuito, «por el que no me tienen ni que dar las gracias», dice el barquero, que funciona ininterrumpidamente durante doce horas al día.El 90 por ciento, vacíoEl médico, la practicante y los tres escolares del pueblo son viajeros constantes de la navegación por el Navia. Pero es también el medio de transporte de todos los vecinos y de todos los animales, ya que incluso los mulos van embarcados por sus dueños en la lancha, y hasta los cerdos, gallinas y toda la fauna animal de las casas de aldea. Según el lanchero, «no puedo negar a nadie que suba. Mi obligación es estar permanentemente de guardia, aunque el 90 por ciento de las veces tenga que hacer la ruta solo».Guillermo Lozano lleva diez años prestando este servicio diario, pero antes hubo otros que le precedieron en el cargo, porque esta vía fluvial de comunicación tiene cuarenta años, tantos como el embalse de Salime. El progreso, tan ventajoso casi siempre, en este caso llevó la tragedia de la separación a los caseríos dispersos de esa zona del Navia.La vieja carretera quedó cubierta por las aguas y, por aquel entonces, nadie obligó a construir un nuevo acceso ni a hacer cruzar un puente. El concejo de Grandas quedó dividido por el río y la lancha se convirtió en el único medio de acercamiento normal entre dos partes que fueron violentamente fragmentadas por las aguas.Esto explica que sea la empresa constructora del embalse de Salime la que se haga cargo del servicio fluvial de viajeros. Hoy día, este servicio prácticamente sólo afecta a los veinte vecinos de Villarpedre, uno de los pueblos más ricos del concejo, que se ha visto privado de su antigua carretera y del puente de Salcedo, todo ello bajo las aguas del Navia. Los demás pueblos fueron quedando abandonados.Guillermo Lozano, el barquero de «Pénjamo a Villarpedre», es un hombre escrupuloso de su cometido, que cumple a rajatable. La suya no es una jornada cómoda, puesto que comienza su navegación a las 7,30 de cada mañana desde Villarpedre, en la parte de allá. Este es el servicio más concurrido, ya que trae a tres pasajeros fijos: Los tres niños del pueblo que estudian en Grandas (Manolín Robledo, de 15 años, y los hermanos Lidia y Daniel Monteserín, de 13 y 8 años, respectivamente).Pertrechados bajo sus paraguas, ya que la lancha no tiene cubierta, los tres niños no siempre disfrutan de una travesía confortable. El invierno es duro, las heladas y las lluvias son frecuentes, la brisa se hace insufrible siempre, las nieblas son asiduas, y los oleajes, temerosos.La anchura del río es enorme, tal vez de 200 metros, y el trayecto se hace entre montañas que se superponen durante quince minutos, que es lo que tarda la lancha en recorrer el medio kilómetro que existe entre carretera y carretera. Una vez en la orilla, subir a las casas de Villarpedre supone escalar una media hora por una pendiente «de infarto». A pesar de que los tres niños navegan dos veces al día por el Navia, ninguno, según confiesan, sabe nadar, lo que no les produce ningún temor. «En tantos años», exclama el barquero, «nunca me cayó nadie al agua. Sólo caí yo tres veces, pero por confiado».Una vez en el desembarcadero de Pénjamo es preciso tomar un vehículo para llegar a Grandas, que dista a unos 7 kilómetros. El servicio de la lancha se repite cada hora. Comienza en la parte de allá, que es pueblo del barquero, a las 7,30, llega a Pénjamo, atraca a la orilla y vuelve para Villarpedre a las 8,30. Retorna otra vez a las 9,30, y así sucesivamente de hora en hora, hasta que llegan las 7 de la tarde, en que se hace el último viaje.No obstante, cuando las circunstancias lo imponen, surgen también viajes «extra», cuando se requiere la presencia del médico. Precisamente, la mañana del pasado martes, llegaban en la lancha, tres horas después de haber partido, el médico de Grandas, Eduardo Murias, y la practicante, Remedios Oliveira, que habían tenido que embarcar para visitar a un enfermo de Villarpedre. Ayer mismo. la telefonista del pueblo, Argentina Díaz, comentaba que hacía un momento que habían tenido que volver al pueblo. «Y menos mal que, además de vivir en esta incomunicación, el médico acude a visitarnos sin perder un sólo instante. Lo ideal sería tener un puente».Nueva embarcaciónSuele ir una vez a la semana a Grandas, de compras. Tiene que bajar desde su casa hasta la orilla del embalse, tomar la lancha, y cuando llega a Pénjamo, caminar los 7 kilómetros hasta Grandas. Al regreso, lo mismo.Aunque la travesía se hace siguiendo la antigua carretera, es decir entre Pénjamo y Villarpedre, Guillermo Lozano ha de estar pendiente de los caseríos incomunicados que dan al embalse, por sí alguna persona reclama sus servicios.Son los caseríos abandonados de La Curuja, Penadrada y Ríodeporto, en los cuales no vive nadie, pero en ocasiones se acercan hasta allí gente de otros pueblos para tomar la embarcación. «Si hay algún entierro, suele coger más gente la lancha. En ocasiones, suben hasta veinte personas a la vez, y he llegado a tener que hacer más de un viaje». Pero las más de las veces va solo y el aburrimiento, ahora que dejó de fumar, es enorme.La única satisfacción que tendrán los vecinos de Villarpedre es que les pondrán una nueva lancha. La empresa compró una nueva embarcación y todos esperan que pronto se encuentre en el agua. Al menos, la nueva tendrá techo y no serán precisos los paraguas durante la travesía".
Esta es la hoja del periódico, donde vemos la lancha antigua. En aquel momento aún no pasaban prácticamente peregrinos por estos caminos, esto acontecería dos años después, con el Xacobeo'93, que supuso la señalización y promoción institucional de las rutas jacobitas
"La construcción del embalse de Salime, en los años 40, marca un antes y un después para el concejo de Grandas de Salime. La primera consecuencia fueron decenas de pueblos anegados bajo sus aguas y con ello algunas de las mejores tierras de cultivo.Sin embargo, fue también un importante revulsivo económico, que dio empleo a la población local y atrajo mano de obra. Desde los trabajos previos, carreteras de acceso y un teleférico desde Navia para traer los materiales, hasta la construcción de la que sería la segunda mayor presa de Europa. El primer grupo se puso en marcha en 1953 y la obra se terminó al completo en 1955.A medida que se fue automatizando la operación de la central, disminuyeron los trabajadores. Hoy solo son siete y el nivel de empleo que en su día supuso solo es comparable con el que genera Industrias Lácteas Monteverde. De su fábrica en Grandas salen al año unos dos millones de kilos de queso y en sus instalaciones trabajan actualmente 39 personas.
Es, sin contar la administración pública, la mayor empresa del concejo y, a parte de la plantilla, hay que añadir el empleo indirecto en ganadería o transporte de leche.
Aunque el concejo mantiene una importante cabaña ganadera, gran parte de las explotaciones han ido cambiando su producción a la orientación cárnica en lugar de la láctea, en la misma línea en la que se han ido modificando también los aprovechamientos tradicionales de los recursos. Desde los parques eólicos de A Mesa y El Acebo, a las ocho hectáreas de plantación de arándanos.
En los últimos años, supone también un importante impulso el Camino de Santiago. Por Grandas de Salime pasan las dos últimas etapas de la ruta primitiva antes de entrar en Galicia. Tres albergues públicos y dos privados, además de los establecimientos de turismo rural, dan muestra de esa relevancia, hoy en día fundamental para tratar de mantener la actividad en la hostelería y el comercio del municipio".
Y ahí a la izquierda tenemos de nuevo Grandas de Salime, parada y fonda para tantos y tantos peregrinos por sus alojamientos y servicios. Sus casas, de color predominantemente blanco, destacan como un faro en la falda de A Bornela y A Serra, que ya hemos mencionado varias veces
"Los siglos bajomedievales aparecen particularmente animados en este concejo suroccidental, sin duda por el efecto de la ruta jacobea que atravesaba Asturias por el interior, de la que Grandas constituía el último enclave asturiano de entidad. Este itinerario había sido promovido por el propio monarca Alfonso IX, quien mediante un privilegio de 1222, obligaba a los peregrinos que hiciesen el trayecto pasando por Tineo y Obona. Por otro privilegio que el mencionado Rey otorgó al monasterio de Corias se sabe que Alfonso IX se hallaba en aquella ocasión en San Salvador de Grandas: era el mismo año en que había favorecido la variante itinerario que conducía a la localidad grandesa".
"Suele considerarse casi como un tópico que a lo largo de la Edad Media se conservó, en mayor o menor medida, la antigua red viaria romana. Esto era debido a que en los caminos medievales españoles faltaba el firme y tenían una escasa calidad técnica, porque no estaban planificados por ingenieros especializados, y por eso se usaban las vías romanas, que no sufrieron reparaciones hasta el siglo X, siglo a partir del cual se empezaron construir caminos nuevos que permitían comunicar entre sí monasterios, castillos, ferias… En Asturias además había unas condiciones especialmente desfavorables para las comunicaciones, por el relieve y la climatología (...)En el norte de la Península Ibérica, el camino medieval más importante fue, sin lugar a dudas, el Camino de Santiago, que a su paso por Grandas se servía, como ya señalamos anteriormente, del trazado de la antigua vía romana. El trazado de esta vía de comunicación responde, evidentemente, a la ruta de peregrinación que iba a venerar el sepulcro del Apóstol, culto manifestado a partir del siglo IX. Santiago fue uno de los principales centros de peregrinación cristianos de la Edad Media, junto a Roma y Jerusalén. Además, tanto la invención del Sepulcro de Santiago como la cristalización de la Ruta Jacobea pudieron ser acicates para que se fueran produciendo cambios en la jerarquía espacial a medio y largo plazo"
Pedro de Pedrede Castro naturalhizo el puente de Salimela iglesia y el hospitaly la catedral de Lugodonde se fue a enterrar
En este caso, quienes pujaron fueron los propios vecinos, quienes abonaron su independencia el 5 de marzo de 1584, aunque el proceso que acabó en la configuración de los actuales concejos tal y como actualmente los conocemos administrativamente se prolongó unas centurias más, pues la subasta de realizó en dos lotes, como nos explica el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"... por una parte las feligresías de San Martín de Oscos, Salime, Villarpedre y La Mesa (las tres últimas formaron un concejo autónomo: el de Salime; y por otro lado las parroquias de de Grandas y Trabada, que también se constituyeron en Ayuntamiento, con ordenanzas propias desde el 20 de julio de 1583. El antiguo monasterio y colegiata de San salvador pasará entonces a albergar la iglesia parroquial de Grandas. Sin embargo, la herencia señorial aún resultaba patente y se manifestaba en la incorporación de ambos concejos al de Castropol para la elección de representantes en la Junta General del Principado, reminiscencia del antiguo centralismo de la demarcación episcopal"
"Llamamos “parroquia” a la forma tradicional de organización no sólo religiosa, sino también agraria o incluso administrativa, por lo que su origen es incierto. Pero en cierto momento llegará a ser una división de la administración eclesiástica, siendo la jurisdicción de un párroco, pero también era un modo de organizar la actividad agraria tradicional y de reglamentar los aprovechamientos comunes, surgiendo así vínculos de solidaridad entre parroquias.En general, la organización parroquial en Europa no está asentada a principios del XI. En el caso de la organización asturiana, ésta debió de empezar a configurarse alrededor de esa época, aunque la mayor parte de las parroquias se constituirán durante el siglo XIII; muchas de estas parroquias no aparecen claramente delimitadas en la documentación.La parroquia se convierte así en el primer marco de reagrupamiento de los hombres. La parroquia supone la creación de una personalidad jurídica, ya que cuando los hombres se reúnen surge la conciencia colectiva, hasta el punto de que en los siglos XII y XIII se llegará a invocar más la pertenencia a una parroquia que la pertenencia a un señor. Era además la célula rural primaria, y suponía un medio de apropiamiento de producción agropecuaria, porque percibía exacciones de la renta campesina, es decir, diezmos.La parroquia o feligresía estaba muy vinculada a la vida rural. Solía comprender a varias aldeas, desempeñando el papel de centro de actividad social. Allí no sólo se acudía a cumplir con los deberes religiosos, sino para anudar todo tipo de relaciones sociales. En la parroquia se celebraban las fiestas que rompían con la monotonía del trabajo diario, allí celebraba el campesino los actos más trascendentes de su vida (su boda, el bautizo de sus hijos, el funeral y entierro de sus padres…). La parroquia era una institución muy arraigada en la vida rural, ya que los habitantes obtenían a través de ella la conciencia de que pertenecían a una entidad más amplia que su aldea, de manera que la parroquia se convertía en el centro de la unidad social de la vida rural.En Grandas tenemos algunos testimonios que parecen remitir a la división parroquial, ya que algunas de las figuras que aparecen entre los grabados de La Xorenga, considerados en principio como de la Edad del Bronce, son de época histórica, relacionadas tal vez con los límites entre poblaciones, parroquias, o territorios feudales aprovechando unos símbolos preexistentes que ya no se entendían pero que puede que la Iglesia quisiera aprovechar y cristianizar. De esta manera, se marcaban los límites entre unas entidades y otras, porque los habitantes de cada una ya sentían la pertenencia. Se sentían integrados en una entidad que les permitía participar en eventos muy alejados del duro trabajo diario.Pero en Grandas, además de la estructura parroquial, tenemos el papel de la Catedral de Oviedo y su administración. El control por parte del Cabildo del territorio de Grandas se consolida cuando Fernando II concede en 1186 al obispo Rodrigo el Honor de San Salvador de Grandas, junto al castillo de Burón, en la Puebla de San Miguel de Burón, identificada con la Bouron ptolemaica. La “administración” de Grandas, llegará a ser, junto a las “rentas” de Allande, uno de los más importantes enclaves económicos para el Cabildo".
"En los siglos XVI y XVII, con la desamortización de Felipe II, es cuando la iglesia ovetense perderá su hegemonía, se distribuirán lotes y serán sus habitantes quienes pagarían la redención. Uno de los lotes fue el que incluía las feligresías de San Martín de Oscos, Villarpedre, La Mesa y Salime, constituyendo estos tres últimos el concejo autónomo. Otro lote sería el integrado por las parroquias de Granda y Trabada (parroquia de mayores dimensiones antiguamente dado que se extendía por el pueblo y confines de Allonquía/ Allonquiña, territorio que actualmente pertenece a Lugo y en el que existían, yacimientos auríferos y varias torres medievales, conservándose solo una a fechas actuales). Aun así el poder señorial seguirá vigente en toda esta época y esto resultará patente en las elecciones de los representantes para la Junta General del Principado.
Entre los siglos XVIII al XIX, es cuando a los concejos de Grandas y Salime se les da nuevas ordenanzas que durarán poco, ya que se concederá a Grandas la capitalidad de uno de los partidos judiciales y en 1836 se integra el municipio de Salime en Grandas, dando lugar a la actual demarcación de Grandas de Salime. Habrá nuevos cambios y en 1883, Grandas de Salime se unirá al distrito de Cangas del Tineo (en la actualidad forma parte del partido judicial de Castropol).
"El 3 de julio de 1836, entra en Asturias por el puerto de Tarna el general carlista Miguel Gómez Damas al mando de casi 3.000 soldados (el denominado “Ejército Real de la Derecha”, creado para atraer apoyos a la causa carlista en el noroeste). Es seguido de cerca por el ejército liberal encabezado por el general Espartero, que casi lo triplica en número. Gómez cruza Asturias de Este a Oeste en dirección a Galicia, pasando por Pola de Laviana, Sama de Langreo, Oviedo, Grado, Salas, La Espina, Tineo, Borres (Tineo) y el Puerto del Palo (Pola de Allande). El comandante Fanosa, con intención de entorpecer el avance, toma el puente de Salime (cerca de la actual central de Grandas, hoy sumergido bajo las aguas del pantano) con una columna del Provincial de Pontevedra y fuerzas de la Guardia Nacional. La superioridad tanto en número como en efectivos de los carlistas obliga a Fanosa a retirarse a Grandas de Salime, y luego, a Fonsagrada, donde ordena fortificar el entorno de la iglesia y la plaza mayor del pueblo, disponiendo en esta ocasión con más hombres y alguna pieza de artillería. Sin embargo, el empuje de los carlistas resulta imparable y, tras un violento enfrentamiento, los liberales abandonan las posiciones, huyendo hacia la ciudad de Lugo, donde los espera el capitán general de Galicia, Manuel de Latre.
La expedición de Gómez pasa cerca de Lugo en dirección a Santiago de Compostela, permaneciendo a penas dos semanas en tierras gallegas al no lograr el apoyo deseado. Mediante un continuo hostigamiento los liberales iban consiguiendo su propósito de desgastar y desmotivar a las fuerzas enemigas, que volvieron a penetrar en tierras asturianas, atravesando Los Oscos en dirección a Grandas de Salime. Tras descansar en Berducedo, Gómez decide abandonar Asturias, dirigiendo sus tropas hacia Cangas de Tineo (Cangas del Narcea), pasando a la provincia de León el día 30 de julio a través del Puerto de Leitariegos".
"Durante la guerra de la Independencia, representó a Grandas en la Junta Superior de Armamento y Defensa, el diputado Antonio Ignacio Magadán y Valledor, e invadida la provincia tuvo que abandonar la Junta su residencia, empezando su penosa peregrinación "entre riscos y gargantas o al amparo de los bosques", celebrando sesiones sus miembros, que llegaron a quedar reducidos a tres o cuatro, en Vitos y Salime".
En este tramo, recto, bajamos un tanto moderadamente con el monte de a Lomba ante nosotros y su abrupta falda oriental que cae hacia el Navia, río que por aquí aún no llegamos a ver dada la profundidad del cañón por el que discurre, pero podemos decir que, justo aquí debajo, está la presa, El Salto de Salime, que veremos cuando bajemos algo más
"Quienes lo recuerdan coinciden en señalar el enorme parecido del enclave con los pueblos del lejano Oeste de las películas de vaqueros. Acompañaban a la iglesia varios barracones para los empleados de la presa, un economato, una escuela, un cuartel, una farmacia, una cantina, panadería y hasta dos cines, que propiciaban el poco ocio que los habitantes se podían permitir. La presa se inauguró en 1954, y después sólo quedó el silencio".
Por ahí abajo, en la ladera del monte As Campas, repoblado de coníferas, vemos la carretera AS-14, por cuya vereda subiremos desde El Salto de Salime a Grandas (arriba a la izquierda)
No existe una senda peatonal propiamente dicha pero, a base de pasar y pisar, los peregrinos han 'hecho camino' por una franja a la izquierda de la calzada que nos libra del tráfico y del asfalto durante largos tramos. Luego enlazamos con la antigua carretera de Vilarpedre cortada por el embalse y enseguida dejamos la AS-14 para adentrarnos en los bosques de la ladera norte de El Coto de Grandas, en A Valía, y salir, como ya hemos dicho, a la población por el barrio de El Ferreiro
"Se trataría de una pequeña fundación monástica, que no pasaría de ser una pequeña fundación piadosa . Se encontraría en un valle a unos 500 metros sobre el nivel del mar, al borde de la vía a Santiago, junto al Arroyo de Grandas y el río Navia. A su alrededor se documentan topónimos como “Vilar”, que remiten a la existencia de una pequeña explotación agrícola".
"Tras la guerra civil, una miope política económica, transformadora de la organización tradicional de este espacio en busca de su reactivación, lo condenó, en palabras de X.N. Riesgo Fernández "a ser monocultivo de especies arbóreas de crecimiento rápido y productor sobredimensionado de energía hidroeléctrica". A partir de 1941 el Patrimonio Forestal del Estado iniciará una etapa de repoblación de bosques basada en la plantación de coníferas, que alcanzará de lleno a este concejo en 1955. Un año antes, se inauguraba el salto de agua de Salime, situado entre los términos de Allande, Pesoz y Grandas, con una altura de 112 metros y una cola de embalse de hasta 30 kilómetros de longitud. La construcción de la presa en la década de los cincuenta produjo un cierto repunte demográfico, tras un período continuado de pérdidas desde principios de siglo, pero rápidamente se puso de manifiesto su carácter coyuntural, experimentándose a partir de ese momento un éxodo rural sin precedentes. El embalse trajo también lamentables consecuencias para otros sectores de la vida grandalesa, como el anegamiento de las tierras más feraces de las vegas del valle, la terrible incomunicación de algunos pueblos del concejo o la pérdida bajo las aguas de otros -caso de Salime-, con todo su patrimonio histórico y etnográfico".
"Muchos turistas viajan al suroccidente asturiano seducidos por el increíble paisaje del Valle del Navia. Un punto clave de la ruta es el Salto de Salime, uno de los más espectaculares de la tierrina. El embalse de Grandas de Salime es el más grande de Asturias, y su presa, fue la mayor de Europa durante un tiempo. Esta obra colosal finalizada en 1955 se realizó en solo una década.
Para llevar a cabo el proyecto fue necesario edificar varios poblados donde acogieron a más de 3.000 obreros llegados de toda España. También crearon una línea de teleférico de 40 kilómetros que conectaba El Espín - Coaña - con el poblado principal. Con este sistema transportaban el material sin depender de las tortuosas -y precarias- conexiones por carretera".
"Cuando finalizó la obra los trabajadores abandonaron los poblados. Actualmente resisten los cimientos de las viviendas con restos de algún azulejo, las ventanas o las pilas del aseo. Tan solo la Iglesia de A Paicega permanece imperturbable desde que se consagró en 1948 a la Virgen de La Luz. Gracias a la iniciativa vecinal está siendo rehabilitada para albergar un espacio cultural.
También hay que destacar el Mirador de A Paicega, ubicado en la parte baja del poblado y con unas vistas privilegiadas al cañón del río Navia"
Las torres y líneas de alta tensión destacan en el paisaje de A Paicega, la cercanía al embalse y las subestaciones eléctricas de los parques eólicos marcan su impronta en el entorno
La comunicación del antiguo poblado obrero se realizaba y realiza por un camino que comunica con el vecino pueblo de Sanzo, cuyas casas asoman un poco más atrás, con el cueto de Barbeitelo (601 m) a su derecha
Dado su interés, compartimos este artículo del corresponsal Jorge Jardón para La Nueva España del 21-4-1990, en el que, entre otros datos curiosísimos, se nos dice que hubo incluso prostíbulo y cárcel. Lo transcribimos para una mejor lectura, pues da cuenta de que no todo eran cosas bonitas en la vida cotidiana de estos poblados:
"La Paicega, los colonos del kilovatioLas cabras son las únicas moradoras de La Paicega. un poblado que, en otro tiempo, despertó la admiración y la envidia de toda la comarca de la zona montañosa del occidente asturiano. Por los años 40 y hasta mediados los 50, La Paicega gozó de un dinamismo económico y social cuyos ecos aún no se han apagado en la comarca. El poblado y las aldeas vecinas vivieron la fiebre del kilovatio. El pueblo fue creado para albergar a miles de trabajadores que construyeron el salto de Salime.El salto de Salime convirtió este lugar de Pesoz en poblado de la conquista del OesteEsta invasión en torno al pequeño pueblo, creado artificialmente para estos últimos menesteres, hizo de todo aquello un lugar con ritmos semejantes al de la conquista del Oeste. Había iglesia y cura, cuartel de la Guardia Civil, agente de tráfico, hospital con médico y practicantes, cine, barrenderos, carnicería, panadería, economato, bares y casas de comida, sastres, peluqueras, modistas y, para colmo de la frivolidad y del delirio, había incluso chicas de alterne para las noches doradas en el «Rancho Chico».No faltaban tampoco los delincuentes y los malhechores, los matones, los bebedores, y las reyertas, los navajazos y, a veces los martillazos, andaban a la orden del día. Naturalmente que también había señores, gentes de bien y hombres educados y de buenas maneras. Pero por encima de toda esta fauna humana estaba el factor dinero. Había trabajo para todos y el dinero corría a raudales.Ni una sola de esas «casas de ensueño», que rememoraba Rogelia la de Pesoz, con jardín y galerías con flores, permanece en pie. Los dos únicos edificios que mantienen una mejor prestancia y que mantienen sus estructuras, la iglesia y el transformador, sirven de vivienda a las cabras de Amador, un vecino de Sanzo que ha encontrado en los despojos de La Paicega un buen redil para sus rebaños.La iglesia se ha convertido en cuadra de cabrasViven en el interior de la iglesia unas ciento cincuenta cabras. Uno de los hijos de Amador Marcelino Pereiras, que hace el número ocho de quince hermanos, nos llevó a través de las escalinatas semidestruidas que se entrecruzan entre los edificios. Marcelino va mostrando con todo lujo de detalles todo cuanto ha oído contar acerca del pueblo. «Aquí, señala él con el dedo, había un hórreo que era un bar. Aquí, un pozo. Aquél era el cuartel de la Guardia Civil. Lo que está frente a él era el hospital. Por este otro lado, subía lo que se llamaba “la mesilla”, una especie de vagoneta en la que se bajaba y subía a la gente desde el embalse hasta el pueblo». Todo el mundo recuerda aquel día de Carnaval en que se rompieron los cables de «la mesilla» y se fue a estrellar contra el muro. Murieron en el acto seis personas.Pesoz, que en la actualidad cuenta con 384 habitantes, cuando allí había 2.500, tenía casi siete veces más que ahora. Incluso fue necesario dotarlo de una cárcel que, según Rogelia, «no estuvo ni un día sola, ya que, además de los líos que se producían, esto se llenó de requisitorias de todas partes, porque llegaron a trabajar infinidad de delincuentes».Antonio López, residente hoy en Avilés, entabló amistad, siendo niño, a través de los barrotes con un preso de la cárcel de Pesoz. El detenido lo engatusó con que iba a hacerle un carretillo, pero para ello habría de traerle a escondidas ciertos materiales para poder hacer el trabajo. Entre otras cosas, le llevó una sierra y los efectos no se hicieron esperar. Aserró los barrotes y huyó.Nadie quiere hablar de las chicas del alterne, y cuando uno pregunta cuánto costaba el pecado en las proximidades de La Paicega todos quedan mudos. Sólo cuentan que se trataba de chicas gallegas que trabajaban en las casas y que por la noche alegraban a la tropa en una especie de galpón de madera al que bautizaron con el nombre de «Rancho Chico». Y si de esta prostitución nadie quiere aportar detalles, sin embargo todos hablan con fervor del talento del cura, Manuel Gutiérrez, quien al dejar el lugar pasó a ser rector del Seminario de Oviedo. Así como del médico del hospital que ya operaba a la gente de apendicitis.Pesoz un lugar cargado de situaciones insólitas. En el verano visitaba el pueblo un hombre que vive en Granada para tratar de localizar la tumba de su madre, muerta de parto al nacer él y enterrada en Pesoz. Estos días llegó al registro civil una certificación de matrimonio celebrado en Hong-Kong por alguien que había nacido en Pesoz como consecuencia de aquel salto que una vez se construyó en Salime.La quimera de la invasión, los bares, el jaleo y la muertePara darse cuenta de lo que fue todo aquello basta preguntar en los pueblos de los alrededores, que vivieron los efectos de esta especie de quimera de la invasión.En Sanzo, a dos kilómetros del poblado, que apenas cuenta con cien vecinos, rebasó los quinientos en aquellos años. Hoy sólo cuenta con un bar, el de Cabanelo.Hace cincuenta años tenía nueve, ya que en cada casa se abrió uno para atender toda la demanda. Decía una mujer del pueblo, Jesusa Alvarez, una veterana de 76 años a quien le tocaron aquellos tiempos, «hasta en las cuadras había gente. En la corte de Quintana había una vivienda y otra debajo del hórreo de Coto».Todos recuerdan las peleas y los escándalos. «A pesar de que la Guardia Civil daba palo a mansalva». Uno de los aspectos que más hondo caló en la gente fue el de gran número de muertos en las obras del embalse. Cuentan que había un tal Ricardo, a quien le pagaban cinco duros por cada obrero que reclutara, lo que explica que todo aquello se llenara de andaluces, gallegos y portugueses. En la zona se cree que ninguno volvió a su casa y quedaron enterrados entre los cementos del embalse. Solamente en el cementerio de Pesoz fueron enterradas ciento once personas".
Si bien se baja bastante cómodamente, siempre hay que tener cuidado con pisar en falso alguna piedra suelta o tener algún resbalón. Por lo demás se pierde altura bastante rápidamente, lo que nos hace pensar que no quedará mucho para llegar abajo, cosa que sin embargo no es así
"Pese a todo la capital, Grandas, aún conserva algunos factores que la siguen sustentando como un pequeño centro neurálgico del alto Navia asturiano. Su morfología urbana todavía denota la influencia de su antigua ubicación en un cruce de caminos y su disposición en torno a la arteria principal, que se dirigía hacia Galicia. En 1984 se creó el Museo Etnográfico de Grandas de Salime por obra de José Naveiras Escanlar (Pepe, El Ferreiro), instalado desde 1989 en la antigua casa rectoral, que se ha coinvertido en visita obligada del sector turístico del occidente asturiano y que genera un cierto dinamismo cultural en la pequeña villa, al que también contribuyen los cursos universitarios de verano que, en la misma década, comenzaron a impartirse en Grandas".
Cuando se publicó dicho atlas, si bien el Camino Primitivo ya estaba señalizado desde 1993 y, a la vez, promocionándose, aún no tenía la trascendencia y número de peregrinos que una década o década y pico después, abriéndose en la localidad varios albergues, además de renovarse el público, de ahí que no se mencionase dentro de las iniciativas que atraían importante número de gentes a la villa y concejo, aunque sí le dedica un buen párrafo en el apartado de Historia
El topónimo Dubris que aparece en el falso documento de 972 como lugar donde se asentaba el monasterio de San Salvador que luego fue la antigua colegiata, es sumamente interesante. Aunque más bien redactado en el siglo XII, plasma la que parece la pervivencia de la raíz céltica Dubra o Dubro referida a corrientes de agua y, en este caso, bien al mismo Navia o a El Rigueirón su afluente, que por allí pasa
El Camino hace ahora un giro a la izquierda; en algún momento el topónimo Grandas muy común en Asturias en singular y en plural, prevaleció. De él nos cuenta el erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"Todavía en la actualidad emplean nuestros paisanos la palabra granda ‘elevación estéril o de monte bajo, de suelo de piedra o arenoso’ que ha tenido gran éxito en la toponimia y como apellido. También es de uso la expresión grandizu con que se alude a cualquier suelo de ínfima calidad, semejante al de la granda. Nuestra palabra está próxima etimológicamente al portugués gândara, gallego gándara así como a otros términos del norte de Italia donde ganda equivale a ‘ladera pedregosa’ lo mismo que en el rético ganda y en el alemán de Suiza gand. Es probable que se trate de una palabra precéltica que también subsiste en el irlandés ganen ‘arena’. Dada su extensión resulta mejor esta propuesta que admitir que se trate de un suevismo. Lo que incide en su origen prerromano es el hecho de que entre las palabras no latinas de uso en las explotaciones mineras de nuestra tierra, según cita Plinio, figure GANDADIA responsable del actual gandaya ‘cosa de desecho’ (y de ahí ‘gentuza’) que presenta la misma raíz *GANDA combinada con el sufijo átono -ARA al que hemos hecho referencia más arriba al hablar de Oubanca. En Asturias granda está abundantemente presente no sólo en la antroponimia como apellido, sino en la toponimia".
En cuanto a Salime, el desaparecido pueblo y concejo, cuyo nombre pervive en el del actual, se suele pensar en que es un hidrónimo preindoeuropeo basado en la raíz sal 'agua', también en el latín salire 'saltar, brotar', que en gallego-asturiano da lugar a la palabra seimeira 'cascada, salto de agua'. García Arias sin embargo se decanta por el latín, con un ipsa como artículo y un limen como 'entrada' o 'límite', "quizá alusivo a alguna demarcación natural de tierras efectuada por el río Navia".
"Las aguas del embalse supusieron la sepultura de una docena de pueblos que comenzaron a languidecer en el olvido cuando la instalación abrió por vez primera sus compuertas. Hay una leyenda conocida que cuenta cómo el diablo, en tiempos muy remotos, andaba saltando de peña en peña por estos parajes cuando un inoportuno traspiés le hizo caer al río Navia y verse arrastrado por las aguas, que en aquella estación bajaban abundantes. Tras mucho porfiar, consiguió agarrarse a unas hierbas que crecían en la orilla y abandonar la torrencial corriente, lo que celebró gritando a los cuatro vientos:
-¡Salime! ¡Salime!
Pero Lucifer no lo tuvo tan fácil como pensaba. Unos lugareños que escucharon sus voces y acudieron a ver qué ocurría hicieron valer su superioridad numérica y su fuerza para agarrar entre todos al pobre diablo (nunca mejor dicho) y volver echarle al río. Tras descender con la corriente unos cuantos metros más, consiguió repetir la operación y ponerse a salvo en tierra firme, cosa que celebró exclamando en un tono mucho más disimulado:
-¡Subsalime!
Y así fue como quedaron bautizados dos de los núcleos que en su día se alzaron en esta cuenca anegada hoy por el embalse. Pero no son Salime y Subsalime los únicos pueblos que han perecido a manos del progreso. Junto a ellos yacen en el fondo de este enorme estanque lo que una vez fueron los lugares de San Pedro de Ernes, A Quintana, Salcedo, Veiga Grande, San Feliz, Saborín, Barqueiría, Doade, Riodeporco y Vilagudín".
Diversos lingüistas relacionan el nombre de esta diosa celta de la abundancia y la fertilidad con la palabra nava como equivalente a valle, e incluso con nave (barco), navegar, navegación, etc, lo que le daría fundamento como divinidad acuática en ríos navegables y espacios naturales en valles y lugares similares. No en vano se ha querido traducir Navia como la "diosa barquera", y como tal aparece en los mitos y sagas irlandesas: bella mujer que conduce a las almas al "otro lado", así cuando el héroe Cúchulainn hiere sin saberlo a su hijo Conlaoch o Connia, este se arroja a una lancha de cristal donde un hada le dice que será uno de los héroes de su pueblo
"Navia es un diosa precéltica de origen indoeuropeo. Se discute su origen y pertenencia a algún grupo étnico (cultura campaniforme, cultura de los campos de urnas o cultura de La Tène). De género femenino, se la suele considerar una diosa de la fecundidad. Se han encontrado ofrendas de espadas en su honor en los cauces de los ríos europeos. Se desconocen más datos de su figura, procedencia, a qué grupo de dioses pertenecía, tipo de rituales o ciclo de mitos asociado a ella.
Su nombre se encuentra por todo el noroeste de la península ibérica con el nombre de Nauia (al norte del Miño) o su variante Nabia (en el sur) con una veintena de epígrafes documentando su culto en un área que incluye a Galaicos, Lusitanos y Astures. Los dedicantes son sobre todo indígenas, como refleja su antroponimia y como sucede en el resto de las divinidades de la zona.
La interpretación mayoritaria defiende un carácter acuático para Navia (así Blázquez, Coelho, Ferreira da Silva y otros). Leite de Vasconcelos ya relacionó a esta diosa con los santuarios acuáticos y con el sánscrito navya, “curso de agua”. Apoyaría esta interpretación la existencia de hidrónimos modernos como Navia, Naviegu, Navelgas, Navidiellu, y Nalón (antiguo *Nauilo) repartidos entre Galicia y Asturias, Navea (afluente del Sil en Orense), o los antiguos Nabalia (Eck afluente del Rhin), Nauaeus (Río Naver, Escocia) Nauesbia (actual Naseby, Northants) o Nabarcos (Neber, Gran Bretaña).
Blanca García ha explicado la vinculación de Nabia con los ríos a partir de la concepción céltica del agua como elemento característico del acceso al más allá: desde esta perspectiva, Nabia sería una divinidad soberana facilitadora del acceso al allende a través del agua.
Otros (así Prosper) defienden una relación con el moderno nava 'valle', teniendo en cuenta la ausencia de corrientes acuáticas en algunos lugares de culto, consideran a Nauia diosa indígena de los valles (*<Nau-ya 'con forma de nave o barco') semejante a la Diana de los latinos. Su vínculo con las divinidades acuáticas, se explicaría por el hecho de que los valles pudieran acoger la existencia de un río.
En realidad ambas percepciones son compatibles, pudiendo traducirse Navia como "la barquera", que al habitar necesariamente en cursos fluviales les habría dado nombre. El mito aparece en los arcaicos pasajes del segundo ciclo de la epopeya heroica irlandesa en los que se describe a una bella mujer que en el mito céltico desempeña el papel de mensajera de la Muerte y psicopompa conductora de las almas de los jóvenes a la morada de los difuntos, cual moura o lavandeira de ciertas leyendas. Cúchulainn, sin saberlo, hiere mortalmente a su propio hijo Connla o Conlaoch. Aparece entonces un hada que se dirige a Connla para decirle: ”Los inmortales te invitan. Serás uno de los héroes del pueblo de Tethra. Día tras día se te verá en las asambleas de tus abuelos, en medio de aquellos que te conocen y te aman". Cúchulainn ve cómo su hijo se lanza a la barca de vidrio que usa la hechicera, y le ve alejarse hasta desaparecer. El mito se repite en el viaje de Arturo hacia su destino final en Avalon, y aún sobrevive en el norte, en advocaciones a la Virgen de la Barca (Muxía) o Virgen de Covadonga (Cangas de Onís) ambas festividades del 8 de septiembre. También, en la Villa Asturiana de Navia, celebran sus fiestas por La Virgen de la Barca el 15 de agosto".
"El descenso a la cuenca del Navia es de los que se recuerdan: 760 metros de desnivel que hay que ir superando con mucha precaución para no cargar los gemelos más de lo necesario y que a cambio nos obsequiarán con una perspectiva abrumadora del que seguramente sea uno de los embalses más bellos de Asturias. Al inicio de la bajada podemos ver frente a nosotros, al otro lado del valle y si la niebla no lo impide, el caserío de Grandas de Salime, donde celebraremos el final de la etapa. La perspectiva puede llevarnos a una confusión: es fácil creer que el recorrido hasta allí será tan breve como sencillo, pero en realidad no gozará de ninguna de esas dos virtudes. Al contrario, el descenso se revelará como más largo de lo previsto inicialmente y el esfuerzo hará que en ocasiones resulte extremadamente fatigoso, pero la llegada a un soberbio castañar en sombra y la posterior desembocadura en la carretera permiten una pequeña tregua que no tardaremos en valorar como se merece. El paisaje de estos parajes es agreste y hasta arisco de tan duro, pero también está dotado de una hermosura singular que conviene apreciar despacio, prestando especial atención a los contrastes que dibuja la paleta de colores que separan montes, cielo y agua".
Ahí abajo no vemos un pco del agua del embalse en la parte más cercana a la presa, El Muro, que no veremos hasta estar literalmente sobre ella. Ahora sí que tenemos una idea más aproximada al final de esta gran bajada al Navia
Ver que todavía nos queda un largo trecho carretera arriba hasta la villa una vez hayamos llegado abajo va haciéndonos pensar en que esta etapa no va a ser tan corta como parecía en Buspol
Sí existe más al sur, por Ibias, otro camino histórico hacia Galicia que, aunque también secundario, era lo suficientemente capaz para que pasase por él un ejército entero, como lo fue el del mariscal Ney, el favorito de Napoleón, en la primavera de 1809, cuando invadió Asturias desde Lugo, llegando a Cornellana a marchas forzadas y prácticamente sin pegar un tiro, pues no se debía de esperar una incursión por allí, sino por Ribadeo, e incluso por aquí y todo ese flanco quedaba desguarnecido. El resultado fue la batalla de Peñaflor y la caída de la capital asturiana en poder de los franceses
Aquí predomina el monte bajo y, más abajo, los pinares de A Costa de Salime fueron destruidos por un voraz incendio en 2017 aunque se han recuperado parcialmente con un gran plan de reforestación
Grandas de Salime, las carreteras y El Rigueirón. Tengamos presente que no siempre se tienen estas amplias vistas y que son muy frecuentes las nieblas
Si bien siempre hubo nieblas en estas como en todas las montañas y valles, la construcción de este y los demás embalses del agua provoca que, en los días del verano de intenso calor, se evaporen ingentes cantidades de agua que, ya al atardecer y bajando las temperaturas, se condensen en forma de nubes que duran hasta el día siguiente, desapareciendo con el ascenso de las temperaturas según avanza la mañana
Abrimos pues y cerramos y continuamos la bajada por esta senda de cascajares pizarrosos
Aunque no haya aparentemente ningún cruce ni riesgo alguno de pérdida, el ver alguna flecha o mojón cada cierto trecho garantiza que seguimos el camino correcto y que no nos hemos dejado ningún desvío atrás
El camino es relativamente estrecho pero se pasa bien, eso sí, en fila india. Insistimos en llevar precaución al pisar tanta piedra suelta. Un palo, cayado o bastón puede ser de gran ayuda en esta circunstancia
Entre los pinos, el Camino sigue de frente todo recto, aunque pronto empezará a hacer otro de sus giros
Y, siguiendo la tónica, llega un tramo recto, aquí más corto, de 150 metros escasos, hasta la siguiente curva del zigzag
Se reconocen bien las casas del núcleo en torno a la colegiata de San Salvador (el de la izquierda), las de la subida a El Carme, los prados de la cuesta a Picovilar y la factoría quesera de A Farrapa
Aquí la pista parece que se ensancha. En el mojón se ha pintado además le flecha amarilla, el único elemento plenamente direccional del Camino pues, en contra de la creencia generalizada, la posición de la concha no implica necesariamente la dirección, sino que simplemente identifica al trazado como ruta jacobea oficial
Lo bueno de las señales del GR-109 es que nos ponen la distancia kilométrica hasta Grandas, once kilómetros y medio
Lo que siempre decimos: una distancia aparentemente corta pero que se multiplica en tiempo y en esfuerzo
Grandas y sus barrios: por abajo llega la AS-14 y, un poco más arriba y entre los bosques, el Camino. Por arriba sale a la izquierda la AS-12, con la que coincidiremos unos metros en A Farrapa, y por la derecha llega, o sale, la misma AS-12, que comunica con Navia
Este trecho llega hasta donde abarca la vista y más allá. El camino se ve ha sido aplanado y acondicionado
La cola del embalse casi se oculta a nuestra vista unos instantes, la volveremos a ver y mejor según vayamos avanzando por A Costa de Salime
Sobre el río, El Chao de Leira y, más arriba, los prados del pueblo de Pelóu, solar de otro de los importantes castros grandaleses, del que leemos en la web de Grandas de Salime:
"Aunque generalmente se ha considerado un castro de fundación romana asociado a la minería de oro, las excavaciones ejecutadas entre el 2003 y 2006 evidenciaron una larga secuencia de ocupación que se remonta a comienzos de la Edad del Hierro, refortificado en siglos posteriores (I y IV d.C). En el yacimiento, situado en las cercanías de la aldea de Pelóu, se descubrieron numerosos objetos entre los que cabe destacar por su singularidad un documento censal del siglo I d.C. realizado en pizarra, en el que aparece un listado con los nombres de 50 vecinos de la zona".
Y aquí, la falda oeste del Pico Buspol con su parque eólico en la cima. Es la falda de A Veiga del Muro y Penedo Gordo
La pista, como hemos dicho, tiende ha hacerse más ancha y permite el paso de vehículos todoterreno destinados a las tareas de repoblación. De todas maneras, raro es encontrarse con alguno en estas inmensas 'soledades'
Hay algún penedo, fijémonos en la gran escarpadura de la sierra bajo El Pico Buspol, de gran verticalidad
En los penedos o roquedos se nota que la gente se detiene a hacer fotos de lo pisado que está el terreno. Un muy buen mirador lo tenemos un poco más abajo
Y es que ya llega otra curva cerrada de ángulo de 90 grados a la derecha, que se dirige a otro penedo
Acaso en días muy claros se podría divisar en la lejanía A Serra de Meira, ya bastante adentrada en Galicia, en el paso a A Terra Chá
"Principal río del occidente de Asturias con una cuenca hidrográfica de 2.572 km², de los cuales unos 1.500 km²m pertenecen a Asturias, estando el resto en términos de la vecina comunidad de Galicia. Por superficie de cuenca se trata de la segunda de Asturias en importancia, después de la del Narcea-Nalón, mientras que por longitud, con 178,5 km, es el río más largo de los que desembocan en Asturias".
El embalse, casi en su plenitud: reconocemos bien la carretera antigua, ahora GS-1, que sube desde la orilla por El Coto Grandas haciendo grandes y pronunciadísimas curvas. Este es el trayecto del río desde su nacimiento hasta aquí:
"El río Navia nace en Pedrafita do Cebreiro (Lugo), a 1.240 m de altitud entre el alto do Poio y a serra de Piornal. Discurre hacia el noroeste por Doncos y Pontes de Gatín, para seguir por Liber, San Martín de Suarna, Barcia y Envernallas ya en dirección noroeste, teniendo como afluentes por la derecha los ríos Bois, Cancedala con 140 km² de cuenca y 13 km de longitud, Ser con 121 km² y 20 de longitud, Veiga da Ponte y Rao, y por la izquierda Boullón, Narón, Dousal, Queizán y Suarna de 213 km² y 24 de longitud. Entre Envernallas y Murias el río actúa de límite autonómico entre Asturias y Galicia, continuando hasta la altura de Os Coutos. A la altura del monte Cetesón, al este del río, entra de nuevo en territorio lugués, transcurriendo por Coea y Río de Porcos para alcanzar el embalse de Salime. En este embalse, a la altura de Ouviaño se une al río Ibias por la orilla derecha, siendo su principal afluente con cerca de 60 km de recorrido y 389 km² de cuenca. En los alrededores de Vilagudín el río entra de nuevo en Asturias siguiendo por Salime hasta la presa del embalse".
"Son representativas la presencia de grandes extensiones deforestadas cubiertas de brezales, formaciones ericáceas junto con bosques de roble albar y roble melojo sobre suelos ácidos, a menudo con gran variedad de líquenes. También masas de castaño poblando cotas más bajas, que si bien están relacionadas con entornos antropizados, como especie puede considerarse autóctona."
"El fuerte hundimiento de la cota del cauce en gran parte del curso se debe también a la menor dureza de las pizarras frente a las cuarcitas y facilitó el embalsado masivo con tres grandes pantanos: Salime (1956) con 266 hm³ y 685 ha de superficie, Doiras (1958) con 124 hm³ y 450 ha y Arbón (1967) con 38 hm³ y 270 ha, habiendo estado previsto la construcción de un cuarto embalse, el Gran Suarna que afectaría a los concejos de Navia de Suarna e Ibias, paralizado por la oposición de los habitantes afectados".
"Esta determinante construcción se terminó en 1994 suponiendo, durante el tiempo que duró la construcción, un importante aporte demográfico y económico para la comarca, generando como contrapartida los efectos de la transitoriedad, ya que una vez concluidas las obras, las pérdidas demográficas fueron mucho mayores, uniéndose a todo ello el agravante de que el embalsamiento del cauce fluvial tuvo un inmenso impacto ambiental que contrajo el espacio cultivable y generó la práctica incomunicación y despoblamiento de la margen derecha, sin olvidar el patrimonio etnográfico e histórico-artístico que quedó bajo las aguas".
Grandas de Salime, como se ha dicho, mantuvo su condición de pequeño núcleo urbano comarcal lo que favoreció que, al crearse el museo etnográfico como manera de preservar la memoria de un mundo que desaparecía, según las inquietudes de Pepe el Ferreiro, que veía como usos, costumbres y objetos eran de un instante a otro considerados 'cacharros viejos'
El museo constituyó todo un polo de atracción, implicando con el tiempo a diversos organismos: Ayuntamiento, Principado de Asturias, Universidad de Oviedo, etc. siendo significativo cómo creció, desde el bajo del consistorio a donde fue a exponerse la colección etnográfica de Pepe hasta el traslado a la antigua rectoral en 1989, creciendo a partir de ella paulatinamente
"El puente de Salime sobre el río Navia estaba situado en las inmediaciones del pueblo de Salime (156 habitantes a mediados del siglo XIX y actualmente desaparecido), en el concejo de Grandas de Salime, (Asturias, España). Fue una obra muy célebre, por el impresionante paraje en que se situaba y por ser, durante más de tres siglos, el único puente que cruzaba el Navia en los últimos setenta kilómetros de su curso
El puente se construyó en la primera mitad del siglo XVI, se derrumbó en 1936, fue reconstruido en 1938 y finalmente desapareció en 1953 bajo las aguas del embalse del salto de Salime, que igualmente sumergieron a la citada localidad de Salime, con la excepción de una casa, aún en pie en el siglo XXI, situada unos metros por encima de la cota máxima del embalse.
Marco geográfico y viario
El río Navia fluye de sur a norte, y en su práctica totalidad su curso trascurre entre montañas, hasta el punto de que carece de vegas dignas de consideración. Ello hace que el cruce de su valle sea problemático para cualquier vía de comunicación.
Al atravesar el concejo de Grandas de Salime esa característica se acentuaba, fluyendo el río a una altitud entre 200 y 110 m s. n. m., encajonado entre las cumbres de Buspol (1 121 m), por el Este y Bornela (749 m) por el Oeste, en cuyas faldas se sitúan respectivamente Berducedo, a 900 m , y la propia Grandas, a 570 m. Es precisamente entre Berducedo y Grandas donde el lecho del Navia se estrechaba al máximo, encerrado entre las paredes del desfiladero conocido como El Carpio, sobre el cual estaba situado el pueblo de Salime".
"Se desconoce en qué punto cruzaba hace dos milenios el valle del Navia la vía romana que comunicaba Lucus Augusti (la actual Lugo) con Lucus Asturum, en el centro de la actual Asturias, pero se supone que el camino medieval considerado como Camino de Santiago Primitivo seguía el mismo trazado, que en cuanto al cruce del Navia ha sido situado por las investigaciones de Pisa Menéndez en el lugar de Leirado, unos tres kilómetros aguas arriba de Salime, en donde existió un primitivo puente que según noticias del siglo XVIII se arruinó a finales de la Edad Media, con lo que al comenzar la Edad Moderna no existía ningún puente utilizable para el cruce".
"En el año 1548, reinando Felipe II y siendo Regente Maximiliano II de Habsburgo, se construyó en las inmediaciones de Salime y en una cota ligeramente inferior a la del pueblo un puente que salvaba, a más de cuarenta metros sobre el cauce del río, el desfiladero de El Carpio. Su construcción implicó que se abandonara el antiguo camino por Leirado, de forma que desde Berducedo se contorneaba por el Sur la cima de Buspol y luego se tomaba un vertiginoso descenso hasta Salime, y una vez cruzado el puente se emprendía una extenuante subida, conocida como ‘’la cuesta de Grandas’’, hasta esta población.
Durante más de trescientos años, hasta la construcción en los últimos años del siglo XIX del puente de Salcedo, referido más adelante, y la del de Navia-Coaña, en la carretera nacional de Oviedo a La Coruña por la costa (actual N-634), el puente de Salime fue pues crucial en las comunicaciones entre Asturias y Galicia. A partir de entonces su importancia fue sólo comarcal, aunque esencial para los vecinos de Salime".
José María Méndez Valledor y Guzmán, abogado y escritor, autor de la monografía de Grandas de Salime para la revista Asturias de Octavio Bellmunt y Fermín Canella, nos dice que la famosa inscripción "Pedro de Pedre de Castro natural hizo el puente del Salime la iglesia i el hospital i la catedral de Lugo á donde se fúe á enterrar Abril año de 1173" se dice estaba en la clave de dicho puente, pero que la buscó infructuosamente el erudito arqueólogo, historiador y epigrafista Ciriaco Miguel Vigil "quien, no obstante la noticia que se le facilitó en 1884 se haberla copiado un empleado del gobierno y de conservar su texto algunos particulares de Grandas, duda, con razón, a nuestro juicio, de su existencia, fundándose en la poca probabilidad de que fuera labrada para no ser vista y en la interpretación poco razonable que se le da", explica Valledor y Guzmán
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| Puente de Salime a finales del siglo XIX fotografiado por Octavio Bellmunt |
"El puente consistía en un solo arco de medio punto de piedra con dieciséis metros de luz, una altura de casi cincuenta metros sobre el río y la anchura de un camino carretero. Fue una obra muy notable que causaba la admiración de todos los viajeros.
En octubre de 1936 un deslizamiento de tierras en la margen derecha del río causó el derrumbamiento del puente y la muerte de dos personas que en aquel momento se encontraban sobre él. La situación de guerra civil en que se encontraba España retrasó dos años su reconstrucción, que se completó a finales de 1938.
El nuevo puente se basaba en cuatro semibóvedas de hormigón armado articuladas y armadas con hierros redondos y rótulas de plomo, con un peso de cada semibóveda de casi seis toneladas. Se lanzaron por medio de cables que se sujetaban en pórticos de madera colocados provisionalmente sobre los estribos laterales. Tenía una luz entre centros de rótulas de 20 m, flecha de 5 m y una anchura de tablero de 3,60 m con calzada de 2,50 m; y se mantuvo hasta que, como ha quedado dicho, en el año 1953 fue sumergido por las aguas del embalse.
Las obras del nuevo puente, que costaron 11.000 pesetas de la época, fueron ejecutadas por José María González del Valle, que además de ingeniero era el tercer Marqués de Vega de Anzo. En Grandas de Salime tuvo dedicada una calle hasta el año 1984".
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| Foto: Memoria digital de Asturias |
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| Foto: Casa Rigueiro |
"Ayer, mañana, estuvo aquí Domingo Pereda, carpintero de las obras hidráulicas del concejo de Burón, me da noticia del puente de Salime, que está en prodigiosa altura del río; éste, profundizó su lecho después de construido, y el puente quedó en lo alto. Hay en él una inscripción, probablemente romana, que por estar debajo del arco y tomada de hiedra, y en tanta altura, parece imposible copiar; ofreció tentarlo".
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| Foto: Buron 444. CC BY-SA 4.0 |
"Si Oviedo puede presumir de contar con una calle, la del Carpio, que dio identidad a un personaje de leyenda como Bernardo, el vencedor de Carlomagno en Roncesvalles, otra villa del Camino, Grandas de Salime, tiene el honor de haberle dedicado una de sus rúas principales a un ser imaginario o al menos del que no hay más pistas que su nombre en una copla de la tradición oral: Pedro de Pedre.
El escritor Miguel Barrero recoge este misterio en las sabrosas páginas de 'Las tierras del fin del mundo', la crónica de su viaje a Compostela por la vía primitiva, y con fina malla hilvana esta historia suspensiva con la del diablo que explicaría, por etimología popular, el origen de los nombres de Salime y Subsalime, hoy lugares sepultados bajo las aguas del colosal embalse del Navia.
Los versos que lo recuerdan se contaba que estuvieron inscritos en el antiguo puente de piedra construido en tiempos de Felipe II y del que conocemos la imagen fotografiada a finales del XIX por Octavio Belmunt para su 'Asturias' con Fermín Canella.
Levantado en unos peñascos a una notable altura sobre el cauce escarpado del río, evoca inevitablemente a tantos de esos puentes de incierto origen cuyo alzado se atribuía al señor de los infiernos.
La famosa trova grandalesa asigna la autoría de su desaparecido puente y de otras obras no menos monumentales a ese tal Pedro de Pedre: «De Castro natural/ hizo el puente de Salime/ la iglesia i el hospital/ i la catedral de Lugo/ a donde se fue a enterrar».
En su peregrinación a Santiago, Barrero relata que, a su paso por Lugo, se entretuvo sin éxito en indagar por las paredes de la catedral en busca de alguna inscripción que diera visos de realidad, aunque fuesen muy remotos, a los dos últimos versos.
Tampoco se haya documentado por ninguna parte que este natural de Castro interviniese en la construcción de San Salvador de Grandas ni en su hospital de peregrinos. Bastaría fijarse en las diferentes fechas de edificación de las cuatro monumentos para desechar por imposible cualquier intervención de Pedro de Pedre, salvo que tuviera, además de una poderosa vocación de arquitecto e ingeniero, el don de la inmortalidad. O, la que nos parece más verosímil tratándose de un personaje imaginario, que fuese el mismo diablo en persona.
El argumento más directo para echar abajo esta posibilidad sería el de plantear para qué iba a querer el diablo levantar en la ruta que seguían los peregrinos jacobeos un puente, una iglesia, un hospital y una catedral.
Solo podría rebatirlo una suposición aún más disparatada, aunque no insostenible: que el constructor hubiese llegado a Grandas de peregrino. El mismo Cunqueiro que tanto escribió de demonología no descartaba que tal vez más de un cofrade de Satán hubiese peregrinado a Santiago, mezclado con devotos de buena fe venidos de todos los pagos de Europa. Como los frailes, los había también de órdenes menores y mayores, incluso hermanos legos en luciferías.
Desde luego, el nombre Pedro de Pedre no desentonaría entre los que se conocen de tantos de estos diablicos de insignificante escalafón.
El mago de Mondoñedo, de haber sabido del grandalés, le habría inventado enseguida una historia. Que salió de Carcasona, confundido entre unos penitentes redimidos del verdugo a cambio de ir a buscar el perdón del Santo Apóstol en su sepulcro galaico y que lo hizo por no tener valor suficiente para robar el alma de una muchacha que vendía manzanas reinetas en el mercado de los lunes en Bastide Saint Louis.
Sabía que su Señor de las Tinieblas no le iba a perdonar por ello y buscaba el favor del único capaz de librarlo de su ira: el señor Santiago.
En su peregrinaje había sufrido hambre y sed, frío, aguaceros, el tórrido sol de los páramos, la soledad y la enfermedad.
Cerca ya del final del trayecto, tras visitar San Salvador en Oviedo, cruzó el Palo y llegó a Grandas de Salime. Era un día de mercado, apenas entrado el otoño, y en una esquina vio a una joven vendiendo manzanas y castañas. Tenía la misma sonrisa de la de Carcasona. Venía de Castro a sacar en la villa cuatro perronas con los frutos que daba la pumarada de casa. En esta ocasión, Pedro de Pedre -el nombre que con el que se le presentó- no pudo evitar querer robarle el alma a una mujer tan hermosa.
Si al final logró vencer la tentación, tal vez cogiese su bordón y su calabaza para continuar camino. A la salida de Grandas en dirección al Acebo, iría canturreando aquella tonada mortificadora de lo que pudo ser y no fue: «Pedro de Pedre/ de Castro natural/ hizo el puente de Salime/ la iglesia y el hospital...».
"Al terminar el siglo XIX se emprendió la construcción de una carretera que enlazara Grandas de Salime con Pola de Allande, y con ello Lugo con Oviedo. El proyecto que se acometió abordaba el cruce del valle del río Navia mediante un continuo descenso desde Grandas en dirección sur, aguas arriba del Navia, hasta alcanzar el nivel del río en el lugar de Salcedo, o Sancedo, unos dos kilómetros aguas arriba de Salime. Allí se establecía un puente y la carretera continuaba un breve trecho en dirección sur por la margen derecha del Navia hasta encontrar la confluencia con éste del río del Oro, cuyo valle se remontaba hacia el Este en dirección a Berducedo.
El puente de Salcedo estaba constituido por dos estribos de fábrica y un tramo metálico de 36 metros de luz, y desde su construcción constituyó un punto crucial en la comunicación terrestre entre Asturias y Galicia.
A finales de julio de 1936, a los pocos días de estallar la Guerra Civil, el puente fue volado por los milicianos republicanos, en retirada hacia el centro de Asturias ante el avance de las columnas gallegas del ejército sublevado (por las mismas fechas también fue volado el puente Navia-Coaña de la carretera de la costa). Poco después se construyó una pasarela provisional que se mantuvo muy precariamente hasta después del final de la guerra.
Finalmente en 1940 se construyó un nuevo puente definitivo, consistente en un arco biarticulado de madera de 34 metros de luz con un tablero de 4 metros de anchura. Cada uno de los semiarcos consistía en una celosía a base de tablas claveteadas.
Al igual que el puente de Salime, el puente de Salcedo desapareció en 1953 bajo las aguas del embalse. Con ello se cortó la carretera construida al finalizar el siglo anterior, que fue reemplazada por un nuevo tramo de 33 kilómetros de Grandas a Berducedo que cruza el río Navia por la coronación de la presa del embalse, a una altitud de 225 metros, y posteriormente faldea Buspol por su ladera norte. La nueva carretera salva el paso sobre los aliviaderos mediante cuatro tramos-puente de hormigón de 12 metros de luz cada uno, con seis metros de anchura de calzada y dos metros de pasillos laterales.
Para paliar mínimamente el aislamiento respecto a su capital municipal al que se dejó sometidos a los pueblos del concejo de Grandas situados en la margen derecha de la cuenca del Navia, muy singularmente Villarpedre, la empresa explotadora del aprovechamiento hidroeléctrico quedó obligada a mantener un servicio de cruce del embalse en lancha entre los puntos en que la carretera antigua se sumergía en las aguas".
"La pequeña aldea de Susalime, o Subsalime, (7 vecinos a mediados del siglo XIX) estaba situada un kilómetro y medio aguas abajo de Salime, igualmente en la margen derecha del Navia y sobre la pared oriental del desfiladero de El Carpio. La senda que unía directamente ambas localidades era accidentada, e insegura debido a los corrimientos de tierras que solían ocurrir en ella. Por ello en la segunda mitad del siglo XIX se tendió un rústico puente de madera por encima de El Carpio desde Susalime hasta la orilla opuesta, de forma que se pudiera ir a Salime por la orilla izquierda del Navia, considerada más segura y más adecuada para un camino que permitiera el transporte de cargas.
Arruinado el [puente de madera] primero que se colocó, construyó el actual en 1845 el maestro Juanito auxiliado por operarios ferrolanos. Estrecho y desprovisto de barandilla, á 45 metros sobre el nivel de la corriente, presenta aspecto tan temible que es preciso recostarse en el pavimento para poder contemplar sin zozobra los recios empotramientos practicados en sus firmes estribos para represar el río; los altos, angosturas y oquedades en que rebraman las aguasJosé Mª Méndez-Valledor y Guzmán, Grandas de Salime
El puente de Susalime al igual que los puentes de Salime y Salcedo desapareció en el año 1953 bajo las aguas del embalse junto con la aldea a la que prestaba servicio".
El Camino bordea la sinuosa ladera de A Costa de Salime bajando en todo momento, ahora parece que un poco más suavemente, con A Lomba enfrente
Ahí, entre los prados, están las casas de Robledo. El Camino de Santiago pasa unos tres kilómetros y medio más al norte, por Castro, solar del castro del Chao Samartín y pretendido lugar de nacimiento de Pedro de Pedre, según la famosa inscripción
El río Navia que, como otro muchos, era también conocido como río Grande, guarda el testimonio de los muchos pueblos desaparecidos bajo sus aguas al hacerse el embalse, pueblos a los que recuerda Pepe Arlote en su blog Cuentos peregrinos:
"Cuentan que el Salto de Salime del río Navia, en el Camino Primitivo, en el occidente de Asturias, fue considerado en el año 1945, al inicio de su construcción, «el pantano más grande de Europa». Fuera verdad o exageración del régimen franquista, hoy en día, esta obra de ingeniería impresiona y estremece a los peregrinos y peregrinas, que descienden por la ladera del parque eólico del Buspol hacia el muro de contención de la central hidroeléctrica. Las entidades promotoras de este embalse fueron Hidroeléctrica del Cantábrico y Electra de Viesgo. Las obras duraron diez años, engullendo las aguas del pantano un total de 685 hectáreas y anegando a 14 pueblos de Asturias y Lugo. Muchos de los pobladores de estas aldeas se resistieron a abandonar sus hogares hasta que advirtieron como el agua del Navia ascendía hasta sus casas, viéndose obligados a olvidar sus raíces, renunciar a sus recuerdos, la pesca del salmón y sus tierras de cultivo en el fondo del pantano.
El río Navia es conocido como «El Río Grande» y aunque su nacimiento se encuentra en la provincia de Lugo, en las montañas de Cebreiro, desciende por Becerreá hacia Asturias. El río en aquellos años, era famoso por la gran cantidad de salmones que se pescaban en sus cerca de 100 kilómetros de recorrido de sus aguas camino del mar Cantábrico, pero la construcción del Salto del Salime fue el principio del fin —se levantaron, posteriormente, dos nuevas presas río abajo— y, hoy en día, tan sólo 14 kilómetros se encuentran aptos para la pesca del salmón, que ya apenas vienen a desovar al Navia.
Los 14 pueblos que «se tragó» el pantano estaban en las orillas; la mayor parte en la margen asturiana: Salime (el de mayor número de habitantes), Subsalime, Sanfeliz, Salcedo, Loade, Vega Grande, Saborit, La Quintana, Albeiroa y Barcela. Y en la ribera de Lugo: Rio do Porto, Vilagudín, Abarqueira, y San Pedro de Ernes.
En aquellos años del comienzo del inicio de la edificación del muro de contención de las aguas, Salime era un lugar inhóspito, entre montañas, sin apenas rutas de comunicación. Los ingenieros pensaron primero realizar 40 kilómetros de carreteras desde la población de Navia en la costa hasta el lugar de la construcción para trasladar en camiones los materiales y suministros necesarios, pero esta opción era muy costosa y, finalmente, optaron por construir un teleférico de 37 kilómetros de recorrido con 650 vagonetas, desde la costa hasta el Salto del Salime, las cuales tardaban tres horas en realizar el trayecto completo. En total fueron 3.500 los obreros empleados desde el inicio de la construcción, que fueron reclutados en Andalucía, Extremadura y Galizia, siendo en su mayor parte, presos de la Guerra Civil condenados a trabajos forzados.
Hoy en día, el Santo del Salime consta de 4 grupos de turbinas de 40 MW, con un total de 160 MW que producen 350 millones de Kw/hora/año.
En el pueblo de Grandas de Salime, construido para los desplazados por las obras, se puede contemplar un precioso museo etnográfico, que merece la pena visitar, donde se encuentran reunidas tiendas de ultramarinos, escuela, barbería, taller de zapateiro, cantina y otras muchas dependencias de los pueblos de aquellos años".
"La realización de la monumental obra de ingeniería civil, arte y arquitectura del Salto de Salime (1945-1955) demandó la contratación de un gran número de trabajadores. Procedentes de diversas zonas del país, llegaron acompañados en muchos casos por sus familias. Para hacer frente a su alojamiento fueron construidos cuatro poblados: A Paicega, el Campín del Segundo Plano, Vistalegre y Eritaña. Sus vestigios se mantienen, aunque en estado de abandono, a modo de románticas ruinas en las inmediaciones del Salto.
Los empleados se distribuían entre el poblado de A Paicega y el de Vistalegre. El primero de ellos, con una posición dominante sobre la presa, fue planificado para acoger a doscientos moradores, distribuidos en doce pabellones con tres viviendas cada uno – destinadas a los grupos familiares – y un Pabellón-Residencia. Junto a los alojamientos se organizaron los equipamientos: iglesia, economato, almacenes, panadería, peluquería, cantina, cuartel, central de transformación y escuelas para niños y niñas.
En la falda de la montaña se localiza Vistalegre. Consta de cuatro edificios elevados a tres alturas con alojamientos para empleados, así como cinco viviendas unifamiliares para ingenieros. Contaba también con equipamientos sociales: capilla, bar, garajes, almacenes, escuelas de niños y niñas, salón-teatro-cine, Oficina-Residencia de la Comunidad, bolera, juegos de rana y llave.
Frente a la privilegiada ubicación y mejores dotaciones de los empleados, los obreros fueron ubicados en las inmediaciones del lugar del trabajo, en los poblados del Campín del Segundo Plano, a media ladera de la montaña, y Eritaña, al pie de la presa. Integran el Campín seis pabellones elevados a doble altura, con una capacidad para 1.200 trabajadores, con salas-dormitorios, cocinas, comedor, capilla, cantina, barbería y salón-cine. En Eritaña se construyeron cuatro pabellones de dos pisos, con capacidad para quinientos hombres y una capilla provisional.
A estos poblados se añade el de productores, en Grandas de Salime, proyectado por el arquitecto Ignacio Álvarez Castelao así como la residencia de la Dirección, en Grandas, al cuidado de Joaquín Vaquero Palacios".
"A Paicega se sitúa al norte de la presa en dirección a la población de Sanzo. Los originales doce pabellones que alojaban a los trabajadores, así como otras construcciones que servían de cantina, panadería u otros servicios, no han resistido el devenir de los tiempos y han mutado en un conjunto de ruinas emplazadas en un punto elevado con unas vistas privilegiadas hacia el embalse de Salime. Solo la iglesia, consagrada a la Virgen de la Luz y recientemente restaurada, ha resistido con firmeza el paso de las décadas y conserva aún su estructura original.
Sin embargo, a pesar del estado ruinoso, el poblado destila un encanto incuestionable. Las paredes que aún permanecen en pie, las ventanas con cristales rotos, la iglesia… todo forma un decorado que pareciera expresamente diseñado para evocarnos todo tipo de sentimientos al contemplarlo.
Además de un pequeño templete construido en los últimos años, que forma parte de la actual Área Recreativa de A Paicega y hace las veces de mirador, encontramos también una estructura de las antiguas dependencias que se ha hecho popular gracias a su forma de marco que encuadra perfectamente el embalse, creando una excepcional ventana paisajística que sirve a menudo como referencia para los amantes de la fotografía.
A Paicega constituye hoy en día una de las joyas del pequeño concejo de Pesoz, uno de los más inexplorados de Asturias a pesar de albergar el Salto de Salime, que suele servir como reclamo de la zona gracias a su espectacularidad. Para llegar hasta el poblado basta con llegar a la localidad de Pesoz, que es el punto de partida de una ruta señalizada de ida y vuelta que conduce hasta el área recreativa. Ocho kilómetros en total que merece la pena recorrer para alcanzar el mirador".
No vamos a negar lo evidente, A Paicega está demasiado lejos del Camino para quien va andando, pero es uno de esos sitios del que merece la pena saber, pues acaso en una futura visita, ya como visitante o turista, sí pueda ser más factible acercarse a él
Una imagen de cerca de A Paicega desde el Camino, con todos sus edificios destartalados, a excepción de la iglesia, arriba en lo alto de la loma, con tejado grande. Hay sobre la mesa un proyecto de rehabilitar el poblado, al menos en parte, del que escribe Ángela Ferreira Martínez en Fusión Asturias de fecha 21-5-2021, en un artículo titulado con gran optimismo A Paicega recuperará su esplendor tras 65 años abandonado, esperamos algún día se haga realidad:
"Mucho se ha escrito sobre la titánica construcción del embalse de Salime y los poblados que albergaron a los trabajadores que se desplazaron hasta este pequeño rincón del occidente asturiano.
Tras diez años de incansable actividad constructiva, de la que era en su momento la mayor presa de España y la segunda de Europa, las obras llegaron a su fin, y con ello el abandono sistemático de los poblados en los que durante diez años habían vivido los trabajadores de la obra: A Paicega, Segundo Plano y Eritaña, ya que Vistalegre, el poblado donde residían los ingenieros de la compañía, permanecería en activo hasta el año 1978, albergando a los empleados que continuaron trabajando en el mantenimiento de la central hidroeléctrica.
Pero ¿por qué A Paicega ha perdurado en la memoria oral y el resto de los poblados no? Puede ser por sus inmejorables vistas sobre el entorno o por la magnifica iglesia que lo preside. Ubicado en el concejo de Pesoz, a escasos kilómetros de su capital, a lo largo de los últimos años, A Paicega se ha convertido en un recurso turístico de primer orden. Cada año, miles de personas se acercan hasta aquí a contemplar las ruinas de uno de los recursos más importantes del patrimonio industrial de Asturias.
La adquisición de la iglesia de la Virgen de la Luz por parte del Ayuntamiento de Pesoz, después de años de negociaciones, es un paso de gigante en la recuperación de un espacio patrimonial de primer orden, no en vano, se atribuye su construcción al genial arquitecto Ignacio Álvarez Castelao, autor de varios de los edificios más emblemáticos de Oviedo, como el edificio ALSA, popularmente conocido como “La Colmena”.
La intención del Ayuntamiento es rehabilitar por completo la Iglesia a través de una subvención de fondos LEADER y, tras la restauración, habilitarla como sede de las asociaciones “Amigos del Concellín” y “Comisión de festejos de Pesoz”, dos de las cuatro que posee el concejo, y que aspiran a conseguir el galardón “Pueblo Ejemplar 2021” otorgado por la Fundación Princesa de Asturias. Méritos no les faltan sin duda alguna, ya que la idea de recuperación de la iglesia parte a instancias de las asociaciones del concejo, a pesar de ser uno de los más envejecidos y menos poblados de Asturias.
Aunque el uso principal del edificio será albergar la sede de estas dos asociaciones, está sobre la mesa la idea de realizar una exposición fotográfica permanente en la que se narre la titánica construcción del embalse de Salime, como un claro recordatorio a quienes allí vivieron y murieron durante los diez años que duró la construcción de la presa.
Pero la Iglesia no será el único atractivo que tenga a partir de ahora A Paicega ya que alrededor de la misma se construirá un área recreativa que dará servicio a los visitantes que hasta aquí se acerquen provistos de alimentos y bebidas para poder pasar un tranquilo día, rodeados de naturaleza, aire puro y en un entorno envidiable. Tras reponer fuerzas, podrán contemplar las inigualables vistas desde el mirador conmemorativo realizado por la Fundación Parque Histórico del Navia, o hacerse una fotografía desde la puerta más famosa de Pesoz, ubicada en uno de los barracones, que se ha convertido en el marco perfecto para los amantes del paisaje y el patrimonio industrial.
Por último, no nos queda más que agradecer a los vecinos de Pesoz que han hecho posible que un entorno así pueda pasar a las generaciones venideras".
Miremos ahora cuesta abajo pues veremos el Camino en esta misma ladera: es ya el tramo que se escogió como alternativo a la bajada a Salime al quedar pueblo y senda sumergidos en 1953, casi al final ya de las obras del embalse
Si nos fijamos, veremos a algunos peregrinos caminando por él. En ese trayecto habrá tramos más llanos, y otros algo en cuesta arriba, pero no baja directamente a la presa, sino que se dirige un poco más allá de ella, aún bastante más arriba de El Muro, por lo que nos aguarda una última gran bajada, la del castañar, hacia la AS-14
Estamos en el lugar de A Taladona, donde hemos tenido también un corto trecho bastante llano, que ahora toca a su fin
El Camino hace una curva a la izquierda y vuelve a hacer bajada. El topónimo hace referencia a antiguas talas, o eso parece
Estamos ahora a la altura de As Campas, entre cuyos pinares de ven largo cortafuegos que llega a la carretera. En este día, leemos en la guía Gronze, "el recorrido se caracteriza por la larga bajada al embalse de Grandas, por pistas de tierra y, en los tramos finales, por sendero; en 8,2 km pasamos de los 1.040 metros de altitud a los 210. Una bajada pirenaica. Luego ascendemos a Grandas de Salime por una monótona carretera, aunque aprovechando algunos bellos atajos boscosos".
"Un consejo que tengo que darte, es que no trates de atajar por el monte, pues alguno que lo hizo, tuvieron que ir a sacarlos de las peñas, la Guardia Civil, por no poder dar ni alante ni atrás".
"Esta bajada, a mí se me hace larga en kilómetros, y mi cálculo supera en bastante lo que dicen las guías. Yo le pongo 9 kilómetros, pero creo (lo he caminado diez veces) que no tiene ni un metro menos", es otra de las consideraciones de Manuel Otero sobre este tramo plasmadas en su guía
Casi no vemos la siguiente gran curva hasta estar justo encima de ella en este lugar, hermosa atalaya sobre las aguas
"La voz Navia pertenece a un grupo hidronímico con numerosos ejemplos europeos y en el norte peninsular, con un origen prelatino, pudiendo ser preindoeuropea o bien de tronco céltico", nos explica la Enciclopedia del paisaje de Asturias al ocuparse también de la etimología, confirmando que "En algunas zonas recibe el nombre de río Grande". En la web del Ayuntamiento de Navia leemos además que "Sin duda, el río Navia sirvió de limite natural entre las tribus galaicas (en concreto, la más oriental de ellas, el pueblo de los albiones) y las astures (concretamente, los pésicos), sin duda permitiendo contactos y simibiosis entre ambas culturas hermanas"
"Debemos cruzar la impresionante presa de Salime para emprender el último y extenuante trecho de la etapa. Se trata de la subida de unos 6 kilómetros que nos llevará a la localidad de Grandas y que presenta dos dificultades: por un lado, su propia condición de ascenso continuado, sin apenas respiros, que la convierte en un duro colofón; por otro, el hecho de que la mayor parte del trayecto se desarrolle sobre el duro asfalto, siempre mucho más cansino que cualquier otra superficie. Por eso, el último kilómetro, ya sobre una encantadora senda boscosa, no deja de ser un respiro que se convierte en bocanada de alivio cuando nos vemos tomando la avenida del Ferreiro, la arteria por la que el Camino entra en Grandas de Salime y a cuyo término encontraremos el centro del pueblo, presidido por el edificio del Ayuntamiento y la sugerente silueta de la iglesia de San Salvador".
Ahí tenemos la espectacular bajada boscosa por la que discurre, en cascada, El Rigueirón o río de Grandas, del que nos cuentan de su curso y nacimiento en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Nace en Vilabolle, a los pies del Bornela. Ocupa el sector central del concejo, y cruza la población de Grandas por el sur. En su curso se encuentra la fonte'l Ferreiro, en plena capital municipal. Desemboca en el embalse de Salime tras pasar por debajo de la AS-14".
La carretera AS-14 fue parte de la gran transformación de estas riberas del Navia aguas arriba de la presa, tal y como nos describe la Wikipedia en lo que constituyó un impresionante impacto geográfico, paisajístico, económico y social:
"El embalse cambiaría para siempre la fisonomía de la ribera del Navia, aguas arriba de la presa. Fue necesario inundar 1995 fincas, con más de 3000 parcelas, 25 360 árboles maderables, 13 800 frutales y 14 051 pies de vid; lo que supone 685 hectáreas que, además, incluyen laderas sin cultivo, fincas urbanas, ruinas, patios, corrales, ocho puentes, cinco iglesias, varias capillas y cuatro cementerios.
Además, fueron numerosas las carreteras y caminos que quedaron cortados al inundar las aguas del embalse parte de sus trazados, como la antigua C-630, entre Berducedo y Grandas de Salime a través de San Martín del Valledor, Villarpedre y el valle del río del Oro, lo que motivó la construcción de la actual carretera AS-14, a través de la parte superior de la presa, y que la empresa propietaria de la central quedara obligada a mantener un servicio gratuito de barcas que cruzaban el embalse entre los puntos en que las aguas cubrían dicha antigua carretera".
Es otro tramo de descenso directo entre curva y curva, este de unos 130 metros, en el que, pese a que nos damos cuenta que cómo hemos descendido, teniendo ahora que empezar a alzar la mirada para ver las cimas de las montañas, comprobamos que aún nos queda mucho para llegar al nivel de las aguas del Navia
"... para ello se disponia de 3 silos para el cemento de casi 30 metros de altura con una capacidad total cercana a las 4.000 toneladas (los tres silos gigantescos para el cemento, se aprecian perfectamente en la foto anterior, están debajo de la punta de la flecha que indica la zona de obras)
Si bien bastante materia prima se traía desde Bilbao y la mayoría incluso del extranjero. (sobre todo el clinker utilizado, el clinker extrusionado que es el que se utilizaba en este tipo de construcciones, es uno de los materiales de este tipo mas resistentes jamas creados, el clinker se consigue con un tipo de arcilla especial y sometido a una cocción por encima de 1200 grados centígrados adquiere una dureza elevadisima).
Una vez convenientemente molido el clinker y mezclado con otras materias se consigue un cemento de extraordinaria calidad.
El cemento de primerisima calidad que entre otros componentes lleva el clinker indicado se denomina Cemento Portland.
Dos molinos con una capacidad de unas 10 toneladas, abastecidos por el teleferico eran los destinados a moler el clinker.
Las vagonetas que transportaban la piedra desde las canteras llevaban aproximadamente unos 100 metros cubicos de material a la hora".
"Uno de los edificios más emblemáticos del concejo de Grandas de Salime, el hotel Las Grandas, volverá en unos meses a abrir sus puertas tras varios años cerrado, tiempo en que la Consejería de Economía y Administraciones públicas ha sacado a subasta el edificio en tres ocasiones.
El hostelero y restaurador gallego, José Lombardía Pereira y su esposa, Eva Pérez, propietarios del famoso restaurante Cantábrico de A Fonsagrada, se han embarcado en el proyecto más importante de su vida: la restauración y puesta en marcha del nuevo complejo turístico de Las Grandas, un establecimiento que contará con restaurante y hotel y que pondrá en valor un edifico histórico en el concejo que fue posada y albergue de los trabajadores que levantaron la presa de Grandas de Salime entre los años 1948 y 1953.
El hotel Las Grandas supuso en aquellos tiempos un hervidero de movimiento para la villa, ya que fueron cientos los trabajadores que pasaron por el hotel, donde además se degustaban deliciosos platos tradicionales que muchos aún recuerdan. El cocido de garbanzos y el cabrito eran delicias que muchos degustaron y que con el final de la obra de la presa se perdieron en el tiempo. Era en aquel entonces Jesusa Rodríguez quien se encargaba de dar de comer a los operarios e ingenieros de la presa, un testigo que ahora toma con fuerza y experiencia Eva Pérez que lleva toda la vida entre fogones.
El hotel Las Grandas es además de un edifico singular por la historia que guarda entre sus paredes uno de los lugares más curiosos de la zona ya que se encuentra ubicado en la zona alta de la presa y desde este lugar se puede divisar la belleza y el encajonamiento del Navia serpenteando en el valle además de la grandeza de la presa, una de las de mayor capacidad de España.
Explica el nuevo dueño del hotel Las Grandas que el complejo contará con un restaurante de comida típica y tradicional donde se trabajará con productos de la zona de Asturias y Galicia. «Queremos fomentar las carnes y los cocidos de la zona y vamos a apostar también por la setas», relató José Lombardía Pérez.
De momento las obras ya han empezado. Ahora los nuevos propietarios trabajan en la puesta a punto de la instalación eléctrica y sanitaria y en el acondicionamiento del hotel como un completo turístico rural. «Nuestra intención es abrir la próxima Semana Santa pero nos están poniendo muchas trabas», explica Lombardía. Además del restaurante, Las Grandas, contará con un total de quince habitaciones desde las que se podrá divisar la majestuosidad de la presa de Salime y la belleza del alto valle del Navia.
La puesta en marcha del hotel a supuesto un desembolso inicial para los dueños de 238.000 euros, a lo que hay que sumar la inversión de las obras de acondicionamiento. «Son los ahorros de nuestra vida y algo más pero estamos seguros de que va a funcionar. Tenemos un buen equipo y en cuanto se pueda empezamos a funcionar con toda nuestra ilusión» remata José Lombardía Pereira.
Si se pregunta a los vecinos de la localidad grandalesa por este proyecto la reapertura de este establecimiento, que ya estuvo en funcionamiento en dos ocasiones hasta su cierre definitivo hace casi cinco años, la noticia crea mucha ilusión. Explica el alcalde de la localidad, Eustaquio Revilla que «para la villa de Grandas supondrá un nuevo equipamiento que servirá para dar a conocer el concejo y la comarca y además supone la recuperación de un edificio muy singular».
Pepe «el Ferreiro» recuerda con cariño los tiempos en que el hotel Las Grandas daba cobijo a los trabajadores del Salto de Salime: «Por allí pasaron cientos de personas, Román Jesús era el que llevaba el que gestionaba el negocio y después ya como hotel pasó por varias manos hasta que finalmente se cerró».
Poco después, curva a la derecha otra vez. Enfrente, un rellano donde se apostan muchos caminantes a sacar preciosas instantáneas
Es parte del tramo que antes veíamos desde lo alto. A partir de aquí caminaremos por la ladera occidental de A Serra de Buspol. El siguiente zigzagueo será el de la bajada a la AS-14 por el castañar que encontraremos unos dos kilómetros más allá
Y por aquí a la izquierda baja el camino a Salime, el que quedó cortado por las aguas del embalse. A partir de aquí es, pues, el itinerario alternativo que hubo que buscar para poder pasar el Navia, ya no es el Camino histórico
Según esto estamos a 'solo' 8,3 kilómetros de Grandas de Salime, distancia que, en teoría, se cubre en dos horas andando, pero es posible que nos lleve algo más, incluso sin contar paradas
A partir del mojón, comienza un poco de cuesta: este era el Camino antiguamente empleado para ir a la aldea de Murias y a San Emiliano/Santo Millao, ambas en términos de Allande. La segunda, con su arquitectura tradicional y sus casonas, es otro de esos enclaves que, aunque bastante fuera del Camino para desviarse de él losa que van andando, conviene tenerlo en cuenta para alguna futura visita a la zona
Y sigue subiendo, suavemente y en recto entre los toxos, bien crecidos en la primavera, a la vez que crecen también los pinos plantados para repoblar el monte incendiado
El terreno está bien pisado en este rellano al lado de la roca, pues desde aquí se contempla el paisaje y se hacen fotos. Veamos también el Camino seguir, bastante llano, ladera adelante por Os Rozóis
Nos detenemos pues, un momento, a contemplar el paisaje. Estamos en este momento a unos 450 metros de altitud y a unos 15 metros sobre las aguas del embalse
Las casas blancas destacan en la distancia, encaramadas en la muy escarpada falda de A Fonte Carbayín. La excepción en cuanto al color es la del Hotel Las Grandas donde, como dice Miguel Barrero, "muchos peregrinos optan por quedarse a descansar para afrontar con más fuerzas los kilómetros de subida que restan hasta Grandas de Salime", haciendo una etapa corta para poder visitar el Museo Etnográfico, descansar en Grandas, asistir a la misa del peregrino en la antigua colegiata y hacer algunas compras, pernoctando en la población. También puede emplearse luego una hora u hora y media de la tarde en subir al albergue de Castro, el último que hay antes de llegar a A Fonsagrada, aún muy lejos
El Camino al Segundo Plano y A Paicega en lo alto, "un secreto abandonado en el concejo de Pezos", titula su reportaje la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) del 15-9-2020:
"Unos 2.000 trabajadores ayudaron en los años 50 del pasado siglo a levantar una de las obras más faraónicas de nuestro país en la época franquista, la presa de Grandas de Salime. Todos se alojaron en varias poblaciones cercanas creadas a propósito, la más famosa es A Paicega. Hoy este pueblo de Pesoz está abandonado, una imagen que nada tiene que ver con lo que aquí se vivió hace 70 años.
En este entorno había cine, supermercados o una iglesia donde se llegaron a oficiar una decena de bodas. Todavía se puede contemplar los restos de los barracones que albergaban a unos trabajadores que trabajaban entre ocho y diez horas diarias.
Servicios que fueron incrementándose con el paso de los años y es que hay que tener en cuenta que la presa tardó una década en concluirse, por eso pueblos como éste fueron haciéndose más grandes.
A Paicega está en un estado profundo de abandono. El pueblo tiene dueño, Saltos del Navia, la empresa que gestiona la presa de Grandas. Desde hace años, el Ayuntamiento de Pesoz negocia con ellos la cesión del lugar o, al menos, de su característica iglesia, que buscan reparar y convertir en un centro de reunión vecinal.
Lo que hace décadas era casi una ciudad, hoy es uno de esos lugares donde podemos respirar aire puro y disfrutar de uno de eso silencios llenos de historia".
El Camino avanza en llano, toda una novedad después de la imponente bajada que hemos dejado atrás
Llegan más tramos llanos, como podemos ver, aunque también alguna pequeña cuesta arriba
Avanzamos y avanzamos pero aún no se llega a ver la presa, lo que puede llegar a desesperar un poco, sobre todo a aquellos que, viendo a Grandas tan aparentemente cerca desde Buspol pensaban en un trayecto más corto y rápido
El Camino, tallado en la roca viva, prosigue bastante llano hacia A Valía Longa, 'vallina larga', que es lo que tenemos ahora delante de nosotros, bajo Os Rozóis y Os Cotos, que siguen siendo estribaciones occidentales de A Serra de Bupol o Serra da Costa
Enfrente vemos el Camino saliendo de A Valía Longa bastante llano y siempre bien perfilado y definido en una gran pared rocosa
Sobre nosotros A Pena da Armadela, prolongación, a manera de peñón, en esta falda de la montaña. El filólogo Xulio Concepción dice en su Diccionario geográfico de la montaña asturiana que la raíz Armada hace referencia a armadías o similares, es decir, 'armadijas' o, como dice el Diccionario de Autoridades, "mangas de gente que se ponen en las cazas de las fieras para espantarlas, y que vayan a salir por la boca donde están los cazadores". Sería una evolución de la raíz latina armata 'trampa', y está emparentado directamente con 'arma' y 'gente armada', que pasó a significar 'ejército' y en concreto 'marina de guerra'
Fantástica visual de los peñascos, los pinares y el brezal con los peregrinos avanzando por la senda, sin duda con ganas de llegar al embalse
Nos acercamos al lugar donde el Camino hace el gran ángulo que bordea esta abrupta ladera de A Valía Longa, Os Rozóis y A Pena da Armadela. A lo lejos y en la cima de la sierra son las estribaciones de El Penedo del Rayo (1.096 m), topónimo que hace referencia a los rayos que caen en esa cumbre
El mismo paraje en la actualidad, recuperándose como hemos dicho anteriormente
Aunque este trayecto forma parte del formidable rodeo que hay que hacer respecto al Camino histórico no deja de ser una bendición y una tregua tras el rotundo descenso desde Osa Coriscos y, sobre todo, Buspol. No es extraño que tanto en ese núcleo como en Salime hubiera hospitales de peregrinos pese a a la corta distancia entre ambos
Aquí vemos que se ha detenido a sacar fotos, sin duda estamos en otra de estas hermosas atalayas naturales sobre el Navia
Una de esas paradas, breves pero intensas, en las que además de descansar unos segundos percibimos en toda su esencia este extraordinario paisaje lleno de sensaciones
Foto del mismo lugar antes de los incendios. Puede que cuando vengáis, si han crecido los pinos, el entorno se parezca a esto
Engañosamente puede parecernos estar cerca de las riberas, pero aún no, aún estamos muy altos. En este momento, tal vez algo cansados de la bajada, también nos da la impresión de estar próximos al mencionado paso del embalse por la carretera, pero hemos de tener paciencia, la senda, aunque más llana, sigue sinuosamente toda la forma de la falda del monte, nunca nos apartemos de ella, hay un verdadero precipicio cuesta abajo
Las aguas del Navia, al sol, con su color azul turquesa. Su profundidad máxima serían los 128 metros de su presa
Nos damos cuenta que, aunque suavemente, estamos ganando altura. Pronto volveremos a llanear antes de la 'bajada final' que, aunque más corta y a la sombra del castañar, nos recordará a la de Buspol, descendiendo zigzagueando y de sopetón
Por allí discurre la bajada al pueblo de Salime, o lo que queda de él. Las dos casas existentes, aunque deshabitadas que no abandonadas, las veremos cuando subamos por la AS-14 hacia El Zreixalón y A Costa de Grandas
Dejamos esta zona de grandes penedos y continuamos un tramo recto por esta falda de la montaña dando vista nuevamente a los altos de A Lomba y A Fonte Carbayín
El Camino, siempre llano o casi en este trecho, hace un poco de curva a la derecha siguiendo el contorno de esta ladera bajo Os Rozóis y A Pena da Armadela
Y así, paso a paso, llegamos más o menos ya a la altura de Vistalegre que, pernoctemos allí o no, puede ser una excelente parada tras la inolvidable bajada al gran cañón del Navia y al empezar la subida por A Costa de Grandas
Pasado el hotel, la carretera sube bastante recto y hace una gran curva en El Zreixalón, al pie de A Lomba de Santa María
El Rigueirón ha quedado ya muy atrás pero para llegar a Grandas hay que subir por él en su tramo final. Observamos el gran rodeo que hemos de realizar para ganar la otra orilla del Navia
Caminamos todo recto en dirección norte viendo ahora, más allá de A Paicega, la corona del Alto Serán (635 m) y Pena Escrita, del latín scriptam 'escrita', "en el sentido de 'señal tallada' en piedra a modo de mojón", nos dice Xulio Concepción quien, aunque señala que según cada topónimo caben otras interpretaciones, alude "a antiguas divisiones territoriales, hay que pensar en ciertas divisiones establecidas entre valles, propiedades vecinas, jurisdicciones monacales o eclesiásticas por ambos lados del topónimo: en definitiva, muñones para separar esas heredades".
Hemos llegado al castañar por el que bajaremos hacia la carretera. En este lugar entramos durante unos metros en el concejo de Allande en las inmediaciones de El Tesu, topónimo que se explica a partir del latín tensum, vulgar tesam, referido a 'tenso' o 'tieso' y que hace referencia a lugares altos y picos o altozanos salientes o apuntados
El paisaje del pinar y monte bajo ha cambiado drásticamente en esta espesura. Los castaños y otras especies, a principios de primavera, aún no tienen todas sus hojas y ello nos permite ver el desfiladero con la ladera de El Serrón a la izquierda, bajo A Paicega, El Texu y El Granxéu a la derecha, en la ladera occidental del Penedo del Rayo y del Alto de Valongo, en la Serra da Costa o de Buspol y, al fondo, el Alto Serán y Pena Escrita
Sigue un cómodo llanear por este camino de tierra y piedra mullido por las hojas caídas, sobre todo en otoño
Como tantas veces decimos, las señales de 'confirmación', como esta flecha, cumplen el papel por el que, aunque no haya ningún desvío posible, no temamos que nos hemos dejado alguno atrás
La flecha amarilla que acabamos de ver puede ser todo un alivio, porque presentimos, con razón, que nos estamos alejando de la presa del embalse, y así es en realidad
Aquí hay un tramo de suelo más empedrado, siempre cómodo y llano de caminar, pero preparémonos para empezar a bajar enseguida
El Navia, con sus también boscosas riberas, avanzando también en dirección norte, como nosotros
Es la zona de Leiro Fondeiro, comienzo de la cola del embalse de Doiras, cuya presa está unos 20 kilómetros más al norte aún
Y ahí tenemos, bajo A Paicega y El Serrón, las instalaciones del Segundo Plano y lo que queda del pequeño poblado de El Campín, sobre la presa, llamado El Campín del Segundo Plano o El Campín de Salime para diferenciarlo de otros lugares del mismo nombre
Por ahí mismo pasaremos enseguida nosotros en dirección primeramente a Vistalegre
No solo hemos llegado a la altura de la presa sino que la hemos pasado ampliamente. Por algo se nos antoja este recorrido tan largo, donde además del esfuerzo físico se requiere calma y paciencia de mente, pues el tiempo transcurre y aún queda bastante para llegar a la villa de Grandas, aquella que ya en Buspol, antes de empezar a bajar, nos parecía tan cercana
El Muro y El Segundo Plano con El Campín de Salime al sol de la tarde. No es difícil que pase del mediodía cuando caminemos por aquí, dependiendo de nuestro ritmo, paradas, lugar de salida...
Se ven bastante bien, pues además del mojón del Camino de Santiago tenemos el poste del GR-109
Andamos unos pocos pasos y el Camino hace una curva cerrada a la derecha, comenzando otro zigzag
El zigzag nos recordará al de antes, aunque los tramos entre revuelta y revuelta son más cortos y metidos en el bosque
En el arbolado predominan los castaños, mientras que helechos, piornos y tojos conforman el sotobosque
El Camino sigue recto y en descenso, sin bifurcaciones ni posibilidad de equívocos
Los árboles se comban sobre el Camino y los helechos crecen grandes en las veredas
De todas maneras aún estamos bastante altos pues entre el ramaje no vemos todavía la carretera. Según sigamos bajando sí empezaremos a oír el motor de los vehículos que pasan
La senda, siempre de tierra y algo de piedra, llega a la siguiente curva, ahora a la izquierda, donde una peregrina se ha sentado en unas piedras
Más allá de la arboleda, El Muro, la pared de la presa, que cuando estemos delante de ella nos parecerá imponente, y más aún cuando la veamos desde arriba. Las obras comenzaron en 1946 y, según la fuente consultada, se dan por terminadas en 1954, 1955 o 1956. Miguel Barredo nos dice que "no obtuvieron el acta de reconocimiento final y puesta en marcha hasta el 1 de marzo de 1957". El proyecto además "se debe a la oficina técnica del antiguo Banco Urquijo, al frente de la que estaba Enrique Becerril y Antón-Miralles, catedrático de la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de Madrid
El Banco Urquijo respaldó a la compañía Saltos del Navia, constituida por Hidroeléctrica del Cantábrico y Electra de Viesgo en 1945 para acometer esta obra, que había empezado a planificarse a mediados de 1940 en este lugar que ya había valorado como idóneo el empresario Narciso Hernández Vaquero. El proyecto cobró forma cuando Enrique Becerril contó con la colaboración del arquitecto Joaquín Vaquero Palacios. Pese a que la España de entonces tenía un pretendido bloqueo de las Naciones Unidas por sus antiguas simpatías por las potencias derrotadas en la Segunda Guerra Mundial, la empresa británica English Electric suministró elementos esenciales como las turbinas y generadores, imprescindibles para la producción de electricidad
En las piedras se ven algunas flechas amarillas, aunque muy desgastadas. Como decimos siempre, el ver una cada cierto trecho garantiza que seguimos por el buen camino y que no hemos despistado ningún cruce ni desvío
La ladera se hace aquí casi vertical; a veces piedras, tierra o algún árbol caído atraviesan el Camino con los temporales del invierno, pero se retiran o esquivan rápidamente
A la derecha, otra vista del Segundo Plano, donde las instalaciones del machaqueo de áridos y fabricación del hormigón fueron también espectaculares
A unos metros en los que se baja más acusadamente le siguen otros en los que casi se llanea, como aquí, en esta curva
Luego comienza una bajada más contundente. Hasta el último metro el descensos desde Os Coriscos y Buspol va a ser todo un reto a nuestras fuerzas
Las zarzas parece que tienden a cubrir el Camino, pero pasa la suficiente gente como para que esté siempre expedito
Caminamos por una ladera de gran verticalidad, como la del Segundo Plano que vimos enfrente, con la pared de la montaña a un lado y al otro el despeñadero, cubierto de árboles en todo momento
"Cuestión que evita la presa del embalse de Salime desde el año 1955, en sustitución del viejo puente de piedra por el que, hasta entonces, se salvaba el cauce del río y del que hoy solo queda el recuerdo y algunas piedras bajo las aguas del embalse, acompañando a las del viejo Salime y las de otra larga lista de pueblos y caseríos que también fueron anegados".
Los árboles se inclinan hacia la pronunciada cuesta de la montaña. Además de la bajada en sí misma, el largo rodeo que hay que hacer para llegar a El Muro y pasar al otro lado causa mella en nuestras energías y en nuestros horarios si los llevamos demasiado programados y cerrados de días y horarios
Y a una rampa abajo le sigue otra rampa abajo y el zigzag no parece acabar. Con paso firme y resuelto percibimos que avanzamos mucho y bajamos mucho, pero aún nos queda un poco más y otro poco más... y así continuamente
Nos esforzamos en intentar ver la carretera pero no lo conseguimos, aunque cierto es que si empezamos a sentir el ruido lejano de algún coche sintamos ganas de acelerar la marcha
Incluso una cierta impresión de hastío pueden tener llegando aquí de bajada tras bajada. Solamente llegar a la carretera, aunque a partir de ella aún nos aguarden seis kilómetros hasta Grandas, será todo un alivio
Penedos forman paredes verticales a nuestra izquierda, pero por el sendero siempre se transita bien y sin mayores inconvenientes
Cada uno tiene sus preferencias en cuanto a palos y bastones, hay quien lleva dos, hay quien lleva uno solo, algunos los utilizan todo el tiempo y otros nunca. En mi caso personal llevo uno plegable que saco de la mochila cuando lo estimo más necesario para mi caso: bajadas, sobre todo largas y pronunciadas, barrizales, pedregales, pasos complicados y demás lugares donde veo que lo necesito como punto de apoyo
Cuando llueve mucho, la tierra se impregna de agua y se ablanda, haciéndose arcillosa. Ello puede provocar que algunos árboles, de no bien afianzada raíz, cedan y caiga, ayudados también por vendavales. Estos se ve que fueron talados y apartados tras caer
Bifurcación y a la derecha pues. Pero a la izquierda podemos subir un momento para volver a ver la presa
Se reconoce también el edificio de viviendas de El Campín del Segundo Plano y el túnel del camino que baja a la central Estos edificios pueden ser un antecedente de la arquitectura brutalista, no llamada así por ser 'bruta', sino "a partir del uso del término Brutalism por parte del ingeniero británico Reyner Banham, que adaptó la palabra francesa béton brut con la que se conoce al hormigón armado, principal material usado por este movimiento", nos dicen en la web de Arquitectura A-cero. de Joaquín Torres y Rafael Llamazares
"El arreglo de 1989 empezaba en el Embalse de Salime y terminaba en Berducedo, el cual solo se limitó al reasfaltado y a mínimas correcciones del trazado, ya que este tramo fue de nueva construcción a causa de que el antiguo tramo que discurría por la zona del Valledor quedara inundado por la construcción del embalse. El arreglo de 1998 empezaba en Grandas de Salime y terminaba en el Embalse de Salime, reasfaltándola, realizando pequeñas correcciones del trazado y dotándola de trozos de adelantamiento. La causa de que este tramo no se arreglara junto al de la Presa a Berducedo en el año 1989 es porque la carretera estaba a cargo de la empresa Hidrocantábrico (HC), la cual mantenía el Embalse de Salime y dicho tramo. Años más tarde, HC cedió el tramo al Gobierno del Principado de Asturias, reparándolo como se menciona antes en el año 1998".
También se intuyen las casas blancas de Vistalegre; podemos comprobar de nuevo el gran rodeo que se precisa hacer en este lugar para pasar al otro lado del Navia, 'el río de los tres caminos'
Unas muy buenas perspectivas las tendremos desde un poco más adelante, cuando lleguemos al mirador de la Boca de la Ballena, al lado de la carretera, soberbio balcón proyectado por Joaquín Vaquero Turcios en 1955 mientras pintaba los murales de la central hidroeléctrica, otra importantísima concesión artística al hormigón armado del Salto de Salime y su obra de titanes

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