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jueves, 17 de septiembre de 2015

LA IMPRESIONANTE BAJADA DE BUSPOL AL SALTO DE SALIME POR 'EL GRAN CAÑÓN' DEL NAVIA (ASTURIAS) "EL RÍO DE LOS TRES CAMINOS" Y DE LA DIOSA BARQUERA DONDE EL DIABLO TUVO MIEDO: EL MÍTICO PUENTE DE PEDRO DE PEDRE

El río Navia y su agua embalsada. Peregrinos bajando al Salto de Salime se detienen a hacer fotos

Uno de los trayectos del Camino Primitivo más recordados por los peregrinos a causa del larguísimo descenso que conlleva es la bajada desde el pueblo de Buspol, en el concejo asturiano de Grandas de Salime, hasta el Salto de Salime, el muro de la gran presa que, construida entre 1946 y 1955, anegó numerosos pueblos asturianos y gallegos y, con ellos el trazado de este y otros antiguos caminos varias veces milenarios entre Asturias y Galicia

El Salto de Salime

En la actualidad, además de una impresionante bajada de entre dos a tres horas de duración según nuestro ritmo y paradas, no queda otro remedio que hacer además un formidable desvío hasta El Muro, la presa del embalse, por donde pasa la carretera AS-14, para luego subir por la misma a Grandas, la capital del concejo, a unos cinco kilómetros más allá, si bien salvando un duro y largo desnivel, aunque no tan fuerte y acusado como el que nos trajo hasta aquí en bajada

Bajando a Buspol desde Os Coriscos

Realmente, la bajada al Salto de Salime no comienza en Buspol sino unos metros más arriba, en el collado de Os Coriscos, en la Serra de Buspol o Serra da Costa, onde acaba la fuerte subida desde A Mesa, a unos 1.050 metros de altura sobre el nivel del mar, por lo que, si tenemos en cuenta que la carretera sobre el embalse está a unos 200, nos aguardan 850 metros de continua bajada, que se dice pronto; todo un 'rompepiernas'


En Buspol lo que hay es un rellano natural en esta falda occidental de la sierra en el que, el algún momento de la Edad Media, se fundó un hospital de peregrinos cuya casa se conserva y a la que le dedicamos toda una entrada de blog


Muy atentos a esta curva, pues será donde dejemos el asfalto de esta carretera local para tomar el sendero del viejo Camino, que sale de frente entre los árboles en dirección a Buspol y a la formidable bajada al Salto de Salime


Se produce entonces un verdadero fenómeno visual, común en las etapas más montañeras del Camino Primitivo y en otros similares, según el cual las distancias nos parecen mucho más cortas de lo que en realidad son

Buspol y al fondo Grandas de Salime

Desde la casería de Buspol, cuyas dependencias 'camuflan' la casa del antiguo hospital, vemos la villa de Grandas, capital del concejo, a solamente cuatro kilómetros de distancia en línea recta, lo que va a darnos una muy equivocada percepción de cercanía e inmediatez en espacio y tiempo. Realmente con la bajada y sus curvas y revueltas, así como la posterior subida a la población, podríamos multiplicar por cuatro en cuanto a kilometraje, horario y esfuerzo


Detrás del antiguo Hospital de Buspol, la capilla de Santa Marina, testigo del paso de miles de peregrinos a lo largo de la historia y a la que, junto con el hospital, le dedicamos una muy oportuna entrada de blog, señala la transición a la parte más abrupta y rotunda de este imponente descenso


Desde aquí, donde empezamos a ver las aguas embalsadas del Navia, encajadas en las profundidades de altas montañas, podemos percatarnos de la tremenda diferencia de nivel que vamos a acometer de manera enormemente rotunda y directa, zigzagueando para perder altura, pero muy rápida y abruptamente. Aún así, la bajada se hará sin duda larga, si bien, sin duda, preciosa, encantadora e inolvidable


Arriba a lo lejos, la Serra do Acevo señala el paso a Galicia y el tránsito del concejo asturiano de Grandas de Salime al gallego de A Fonsagrada. Allí en la frontera está el pico de Pedras Apañadas (1.202 m), en la mayor de dicha sierra. El Camino sube la sierra un kilómetro y pico más a la derecha, llamado Camín Grande, por Bustelo del Camín, a la izquierda del Pico Cuia (1.108), donde estuvo el hospital de peregrinos de ese nombre, último que fue del trayecto asturiano del ahora llamado Camino Primitivo, antiguo Camín Real de Galicia


Estas son las camperas verdes de Os Pradíos que se extienden, pinares adelante, hacia Vilar de Buspol, por donde nace El Rigueiro de Caso, uno de los numerosos afluentes que aquí dan sus aguas al Navia


Más a la izquierda, la carretera local que comunica A Mesa con Buspol y Vilar de Buspol, la cual acabamos de dejar en la curva


Es la ladera occidental del Pico Buspol (1.220 m), hollado, como gran parte de estas sierras, por los numerosos aerogeneradores de uno de los muchos parques eólicos que, en número creciente, han marcado su impronta en el paisaje


Y, ya mirando atrás, vemos la parte posterior o cabecera de la capilla de Santa Marina, con el antiguo Hospital de Buspol detrás y, más arriba, el collado de Os Coriscos, donde hemos empezado a bajar tras subir desde el pueblo de A Mesa, capital de esta parroquia grandalesa


El Camino, entre prados, sigue unos metros en llano, separado de las fincas por murias de lousas de pizarra puestas 'a hueso', es decir, directamente una sobre otra y sin amalgama alguna de cemento, cal ni argamasa y, también, por líneas de chantas o chantos, grandes lajas pizarrosas hincadas, constituyendo ambos modelos los cierres habituales de terrenos y propiedades en la zona, aprovechando lo que ofrece el terreno, pizarra, también para las cubiertas de casas, hórreos, capillas, cuadras y todo edificio en general


Y así, al principio imperceptiblemente, podemos percatarnos de que el Camino empieza a bajar cuando llegamos a una portilla


No está puesta para que no pasemos nosotros sino para que el ganado no salga al Camino. Podemos abrirla y pasar, si bien cerrándola a nuestro paso, tal y como nos encomienda el cartel


Suelen estos cierres tener un muelle o resorte que los devuelve a su posición original, pero de no ser así, cerremos


Y al ganado dejémoslo tranquilo, ignorémoslo incluso, nunca lo espantemos ni hagamos aspavientos, movámonos con naturalidad, sin prisas ni carreras, pausadamente...


El sendero, en medio del prado, está bien pisado y definido; poco más allá hay un mojón que nos confirma la dirección a seguir


Ya se perfila el profundo tajo que constituye la bajada al Navia, con los montes de A Loma enfrente, donde destacan A Fontela (716 m) y, más a la izquierda, El Pico Santa María (683 m), El Corno (739 m) y A Bornela (748 m), sobre la villa de Grandas, cuyas casas blancas destacan en la verde ladera de A Serra


Buspol es uno de tantos y tantos topónimos con la raíz lingüística bus y busto, del latín combustum) referidos a espacios ganados, hace cientos de años o incluso milenos, al bosque o monte bajo mediante quemas para pastizales y usos agropecuarios, de ahí la palabra 'combustible'. Otra teoría dice que viene de bois con el significado de bueyes, atribuido al ganado vacuno en general. El componente pol se referiría a un antiguo posesor de época tardorromana o altomedieval denominado Paulus


La villa de Grandas, tan cercana en línea recta como distante en el trayecto real. Se entra en la villa por las casas de abajo, barrio de El Ferreiro, luego de subir por la zigzagueante AS-14 a la sombra de las plantaciones de pinos de El Marco, dejando el asfalto dos kilómetro antes de la villa por los montes de A Valía Segunda


Si bien estamos a una distancia notablemente más larga de lo que aparenta, no deja de ser una etapa corta para quienes salen de A Mesa (un poco menos para los que lo hacen desde Berducedo), por lo que puede aprovecharse la tarde para descansar ahora que estamos aproximadamente a la mitad del trayecto total del Camino Primitivo, aprovechando para realizar la obligada visita al impresionante Museo Etnográfico de Grandas de Salime "Pepe El Ferreiro", que sin duda nos sorprenderá


Al ser capital del concejo, la villa de Grandas dispone de diversos servicios, como farmacia, centro de salud, tiendas, correos, etc. que podemos aprovechar. Otra visita interesante es la iglesia parroquial histórica Colegiata de San Salvador, tan vinculada al Camino y su historia, donde, algo avanzada la tarde, suele celebrarse la misa del peregrino


Pero también hay posada en el Hotel las Grandas, en Vistalegre, recién pasado el embalse, con bar, restaurante, albergue y excelentes vistas, por si deseamos hacer una etapa aún más corta y reservarnos la subida y visita a Grandas para el día siguiente


Y también, si deseamos alargar la jornada, podemos continuar más allá de Grandas para pernoctar en Albergue de Castro, cuatro kilómetros más al oeste, donde podemos también visitar el castro que da nombre al pueblo, El Chao Samartín, acometiendo al día siguiente la subida a la Serra do Acevo en la ruta de A Fonsagrada


El Camino, de tierra, acaba de hacer un giro de 90 grados a la izquierda y pronto hará lo mismo a la derecha. Empiezan los zigzags a la vez que la bajada se hace más acusada


El río Navia estará casi siempre a la vista en esta espectacular bajada, el llamado 'Río de los Tres Caminos', pues nace en Busnullán, aldea de Pedrafita do Cebreiro, cerca del paso del Camino Francés, sigue hacia el norte y se encuentra con el Camino Primitivo aquí abajo en Salime (pueblo anegado por el embalse salvo un par de casas), para desembocar en el Mar Cantábrico en la villa asturiana de su mismo nombre, Navia, paso del Camino Norte


Vista del río y de la villa de Grandas de Salime, con todo el recorrido hacia la Serra do Acevo, paso a Galicia, que vemos siempre en lontananza


A los lados de Grandas vemos dos montes boscosos: el de la izquierda es El Coto Grandas (692 m) y el de la derecha As Campas (690 m). Entre ellos, en la zona de El Marco, el Camino, que ha seguido por la vereda de la AS-14 desde el embalse, se separa de ella dos kilómetros antes de entrar en la población, adentrándose en los bosques de A Valía, en la ladera norte de El Coto Grandas


Por ahí baja El Rigueirón, otro afluente del Navia, que nace arriba, en A Lomba de Grandas, entre los altos de Meixeira y A Serra, a la izquierda de A Bornela (748 m)


El Camino llega a Grandas por el barrio de El Ferreiro y sigue por la avenida del mismo nombre pasando junto a la antigua Casa Rectoral, actual sede del museo etnográfico. Poco más allá pasa al Ayuntamiento y la Colegiata y sube hacia El Carme para, prados arriba, hacia Picovilar y A Farrapa


En esa zona, la meridional de Grandas, se concentran la mayor parte de los alojamientos, si bien el albergue público El Salvador, inaugurado en 2011, está cerca del barrio de Cimadevila, subiendo hacia la derecha, sustituyendo al anterior, que estaba en los bajos del Ayuntamiento y que anteriormente había sido la primera sede del museo etnográfico. El antiguo hospital de peregrinos estaba muy cerca de la Avenida de El Ferreiro y su casa se conserva. Por poco no la vemos pues esa parte nos la tapa la ladera de El Coto Grandas (izquierda)


Como hemos dicho, se sale de Grandas por el barrio El Carme, pasando frente a la capilla de esta advocación, subiendo y saliendo a los prados de Picovilar para llegar a la carretera AS-12 en A Farrapa, pasando al lado de la factoría de Industrias Lácteas Monteverde, la del famoso Queso Tres Oscos, que vemos desde aquí (a la izquierda de la foto)


Luego dejamos la carretera y subimos, más suavemente y más arriba de A Costa da Farrapa, por los prados de Os Chaos y Xuntacasa para llegar a Cereixeira, donde estaba el bar-tienda de Casa Federico, cerca de la tan recordada parrilla del pueblo. Ambos establecimientos figuraban como cerrados últimamente


El Camino será bastante llano entre prados y bosques hasta Malneira y Castro, a no ser la pequeña cuesta antes de llegar a este segundo pueblo, pudiendo decirse que su primera casa es la del antes citado albergue, cerca del castro del Chao Samartín


En la lejanía y fuera del Camino son los montes de A Lumbreira (841 m) y a su izquierda A Cernada (832 m), en Trabada y, en la lejanía, la alargada colina de Pena Tiñosa con El Pico Cuadros (785 m) señala la frontera con Galicia en este sector por el vecino concejo de Santalla (Ozcos)


Después de Castro hay alguna ligera subida hacia Padraira, bajo los penedos de El Feal y en la ladera este del monte El Redondo (749 m). Ahí estuvo la malatería u hospital de leprosos o malatos de San Lázaro, cuya capilla, al lado del Camino, se conserva


Y de Padraira (arriba a la derecha en la foto), el Camino de Santiago sigue por la falda de Pena Longa (814 m) para cruzar la AS-12 en Xestoselo y continuar luego por la vereda de la carretera hasta Penafonte


En Penafonte dejamos la carretera y, subiendo por El Monte do Zarro (1.023 m) ascendemos junto a su parque eólico por la Serra do Acevo, también 'eolicalizada', cruzamos otra vez la AS-12 y, por encima de la aldea de Bustelo del Camín, la última de Asturias en el Camino Primitivo, ascendemos al collado a la izquierda del Pico Cuia (1.108 m), donde estuvo el hospital de peregrinos de este nombre, pasando ya a Galicia dando vista a A Fonsagrada, villa a la que se dice 'que nunca subieron los lobos', pronto sabremos porqué...


Fuera del Camino, el pico de Pedras Apañadas (1.203 m) es el más alto de A Serra do Acevo y señala, como toda la crestería de la sierra, la divisoria con Galicia. Aunque a un kilómetro del Camino aproximadamente, ha querido buscarse la razón de su nombre en las piedras dejadas por los peregrinos y demás viajeros formando montones. Sin embargo puede deberse a depósitos pedregosos de formación natural, canchales de morrillos o piedras menudas tan habituales en estos cordales, producto de la erosión


Más abajo están El Monte Aguión (1.028 m) y Pena Mouxada (1.006 m), sobre el Navia, que recibe en este recodo las aguas del Río d'Or o río del oro, a la izquierda y, a la derecha, del Trasmonte o da Buliqueira, que nace en A Serra do Acevo. Ambos conforman sendas cuencas auríferas conocidas posiblemente desde la Prehistoria pero explotadas intensamente con la romanización, hasta el siglo III


No es casualidad que, nada más promulgar Augusto una reforma económica basada en el patrón oro, se acometiese la guerra de conquista del territorio, la cual duró diez años (29 a.C. a 19 a.C.) según los cronistas clásicos. De la misma manera, otras reformas aplicadas tres siglos después dejaron que fuese una actividad rentable y las minas se abandonaron, aunque se registra cierta actividad en la Edad Media, aunque mucho menor. Lo que prosiguieron fueron los métodos más antiguos y tradicionales del bateo del oro en algunos ríos


El Camino, de tierra y piedra, sigue prado abajo ofreciéndonos esta espectacular vista del Navia. La altura de la Serra do Acevo respecto al río, poco más que la del Pico Buspol, sirve para darnos una idea del tremendo descenso que hemos de realizar y que apenas acaba de empezar


Frente a nosotros, el monte de A Cruz de Franciscón (777 m), que se alza entre El Río del Couto, aquí al norte y, al otro, El Río d'Or en su desembocadura en Vilarpedre, pueblo del concejo de Grandas de Salime donde un lancheiro recoge pasajeros en su embarcadero para pasarlos al otro lado, según se estipuló cuando se hizo el embalse, concesión que pervive en nuestros días


El Camino hace aquí el giro de 90 grados a la derecha para seguir perdiendo altura. Algunos peregrinos deciden desde A Mesa dirigirse, fuera ya del Camino, a Vilarpedre para vivir la experiencia de la singladura del embalse en lancha, si bien constituye un desvío considerable no bien señalizado. En nuestra opinión lo mejor es seguir el Camino oficial e histórico y, acaso en una segunda ocasión y con el itinerario bien estudiado, poder hacer esta alternativa


El recorrido sigue lo que fue el trazado de la antigua carretera de Berducedo a Grandas de Salime que quedó inundado por las aguas del embalse. Para sustituirlo se hizo el actual trazado de la AS-14 de Berducedo a la villa de Grandas. En La barca del lancheiro, interesante reseña publicada a fecha 26-3-2017 por José María Díaz López en el grupo Amigos de Negueira de Muñiz, de Facebook, se nos aportan estos datos:
"Cuando se construyó el Embalse de Salime, entre otros acuerdos, la empresa del Embalse se comprometió a tener un servicio de barca para que pudiesen cruzar el embalse aquellas personas o enseres que lo necesitasen. 
El servicio se lleva a cabo, donde ambos extremos de la carretera se sumergen en el agua. 
Por ello mas o menos podíamos decir, que este paso en barca, esta cerca de donde se encontraba El Puente de Salcedo. 
Varias personas desde sus orígenes se han encargado de este servicio. 
Moxardín (padre). 
Moxardín (hijo) 
Etc. Etc. 
En la actualidad, al menos el veranos pasado Manolín de Villarpedre se ocupaba de este menester, al cual desde este medio le envío un saludo".

En su momento se propuso que se habilitase un embarcadero en Salime (las casas que quedan) para pasar al creciente número de peregrinos al otro lado, recuperando lo que fue el antiguo trazado caminero por el viejo puente, pero nunca se llevó a efecto. Compartimos también el artículo El servicio en lancha, un recurso imprescindible en Grandas de Salime, de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) del 24-9-2020:
"Manuel Robledo nació en el pueblo de Villarpedre y durante toda su infancia cogía a diario la lancha para ir al colegio a Grandas. 
La construcción del embalse dejó bajo las aguas del pantano el puente que comunicaba con esta zona del concejo, dejando aislado por carretera al núcleo de Villarpedre. Como condición para la concesión a Saltos del Navia, la empresa se vio obligada a ofrecer un servicio de lancha para cruzar al otro lado. 
Aún hoy en día, el viaje por carretera a Grandas, cruzando el Valledor, dura más de una hora, mientras que, en apenas 10 minutos, el servicio en lancha permite comunicar Villarpedre con el embarcadero de Pénjamo, a siete kilómetros de Grandas. Sigue siendo un recurso imprescindible para llevar a los vecinos y para acercarles los servicios necesarios. 
Manuel volvía a su pueblo hace 21 años para hacerse cargo del servicio, pero han sido muchos los lancheiros que han pasado por el puesto, casi todos vinculados con Villarpedre. 
Aunque los vecinos son los principales beneficiarios, la comunicación en lancha es un servicio público que puede utilizar cualquier persona".


También adjuntamos la hoja en la que el corresponsal del periódico La Nueva España Jorge Jardón publica el 28-3-1991 titulado Grandas: una barca cada hora, en la que se muestra cómo funcionaba el servicio en aquellos tiempos:
"La comunicación fluvial entre Pénjamo y Villarpedre, en Grandas de Salime, sigue siendo uno de los hechos más insólitos y curiosos. Cuesta trabajo creer que la lancha siga siendo el medio normal de comunicación, casi el único posible, entre pueblos de un mismo concejo. La comunicación por carretera pasa obligatoriamente por el concejo de Pola de Allande, lo que supone una distancia, entre estos dos pueblos de 46 kilómetros. 

Un barquero, pagado por Hidroeléctrica del Cantábrico, está permanentemente en una y otra orilla, según las horas programadas en cada una de ellas, dispuesto a transbordar a los transeúntes que quieran ir o venir. Un servicio gratuito, «por el que no me tienen ni que dar las gracias», dice el barquero, que funciona ininterrumpidamente durante doce horas al día.

El 90 por ciento, vacío

El médico, la practicante y los tres escolares del pueblo son viajeros constantes de la navegación por el Navia. Pero es también el medio de transporte de todos los vecinos y de todos los animales, ya que incluso los mulos van embarcados por sus dueños en la lancha, y hasta los cerdos, gallinas y toda la fauna animal de las casas de aldea. Según el lanchero, «no puedo negar a nadie que suba. Mi obligación es estar permanentemente de guardia, aunque el 90 por ciento de las veces tenga que hacer la ruta solo». 
Guillermo Lozano lleva diez años prestando este servicio diario, pero antes hubo otros que le precedieron en el cargo, porque esta vía fluvial de comunicación tiene cuarenta años, tantos como el embalse de Salime. El progreso, tan ventajoso casi siempre, en este caso llevó la tragedia de la separación a los caseríos dispersos de esa zona del Navia. 

La vieja carretera quedó cubierta por las aguas y, por aquel entonces, nadie obligó a construir un nuevo acceso ni a hacer cruzar un puente. El concejo de Grandas quedó dividido por el río y la lancha se convirtió en el único medio de acercamiento normal entre dos partes que fueron violentamente fragmentadas por las aguas. 

Esto explica que sea la empresa constructora del embalse de Salime la que se haga cargo del servicio fluvial de viajeros. Hoy día, este servicio prácticamente sólo afecta a los veinte vecinos de Villarpedre, uno de los pueblos más ricos del concejo, que se ha visto privado de su antigua carretera y del puente de Salcedo, todo ello bajo las aguas del Navia. Los demás pueblos fueron quedando abandonados. 

Guillermo Lozano, el barquero de «Pénjamo a Villarpedre», es un hombre escrupuloso de su cometido, que cumple a rajatable. La suya no es una jornada cómoda, puesto que comienza su navegación a las 7,30 de cada mañana desde Villarpedre, en la parte de allá. Este es el servicio más concurrido, ya que trae a tres pasajeros fijos: Los tres niños del pueblo que estudian en Grandas (Manolín Robledo, de 15 años, y los hermanos Lidia y Daniel Monteserín, de 13 y 8 años, respectivamente). 

Pertrechados bajo sus paraguas, ya que la lancha no tiene cubierta, los tres niños no siempre disfrutan de una travesía confortable. El invierno es duro, las heladas y las lluvias son frecuentes, la brisa se hace insufrible siempre, las nieblas son asiduas, y los oleajes, temerosos. 

La anchura del río es enorme, tal vez de 200 metros, y el trayecto se hace entre montañas que se superponen durante quince minutos, que es lo que tarda la lancha en recorrer el medio kilómetro que existe entre carretera y carretera. Una vez en la orilla, subir a las casas de Villarpedre supone escalar una media hora por una pendiente «de infarto». A pesar de que los tres niños navegan dos veces al día por el Navia, ninguno, según confiesan, sabe nadar, lo que no les produce ningún temor. «En tantos años», exclama el barquero, «nunca me cayó nadie al agua. Sólo caí yo tres veces, pero por confiado». 

Una vez en el desembarcadero de Pénjamo es preciso tomar un vehículo para llegar a Grandas, que dista a unos 7 kilómetros. El servicio de la lancha se repite cada hora. Comienza en la parte de allá, que es pueblo del barquero, a las 7,30, llega a Pénjamo, atraca a la orilla y vuelve para Villarpedre a las 8,30. Retorna otra vez a las 9,30, y así sucesivamente de hora en hora, hasta que llegan las 7 de la tarde, en que se hace el último viaje. 

No obstante, cuando las circunstancias lo imponen, surgen también viajes «extra», cuando se requiere la presencia del médico. Precisamente, la mañana del pasado martes, llegaban en la lancha, tres horas después de haber partido, el médico de Grandas, Eduardo Murias, y la practicante, Remedios Oliveira, que habían tenido que embarcar para visitar a un enfermo de Villarpedre. Ayer mismo. la telefonista del pueblo, Argentina Díaz, comentaba que hacía un momento que habían tenido que volver al pueblo. «Y menos mal que, además de vivir en esta incomunicación, el médico acude a visitarnos sin perder un sólo instante. Lo ideal sería tener un puente».

Nueva embarcación

Suele ir una vez a la semana a Grandas, de compras. Tiene que bajar desde su casa hasta la orilla del embalse, tomar la lancha, y cuando llega a Pénjamo, caminar los 7 kilómetros hasta Grandas. Al regreso, lo mismo. 

Aunque la travesía se hace siguiendo la antigua carretera, es decir entre Pénjamo y Villarpedre, Guillermo Lozano ha de estar pendiente de los caseríos incomunicados que dan al embalse, por sí alguna persona reclama sus servicios.  

Son los caseríos abandonados de La Curuja, Penadrada y Ríodeporto, en los cuales no vive nadie, pero en ocasiones se acercan hasta allí gente de otros pueblos para tomar la embarcación. «Si hay algún entierro, suele coger más gente la lancha. En ocasiones, suben hasta veinte personas a la vez, y he llegado a tener que hacer más de un viaje». Pero las más de las veces va solo y el aburrimiento, ahora que dejó de fumar, es enorme. 

La única satisfacción que tendrán los vecinos de Villarpedre es que les pondrán una nueva lancha. La empresa compró una nueva embarcación y todos esperan que pronto se encuentre en el agua. Al menos, la nueva tendrá techo y no serán precisos los paraguas durante la travesía". 

Esta es la hoja del periódico, donde vemos la lancha antigua. En aquel momento aún no pasaban prácticamente peregrinos por estos caminos, esto acontecería dos años después, con el Xacobeo'93, que supuso la señalización y promoción institucional de las rutas jacobitas


La construcción del embalse de Salime transformó totalmente esta comarca asturgallega, por un lado constituyó un gran incentivo laboral, pero por otro supuso la desaparición de decenas de pueblos y de buenas tierras. En Diez años duró la construcción del embalse de Grandas Salime, también en la web de la RTPA, fecha 21-9-2020, encontramos esta sinopsis histórica y de cómo evolucionó la situación a lo largo del tiempo:
"La construcción del embalse de Salime, en los años 40, marca un antes y un después para el concejo de Grandas de Salime. La primera consecuencia fueron decenas de pueblos anegados bajo sus aguas y con ello algunas de las mejores tierras de cultivo.

Sin embargo, fue también un importante revulsivo económico, que dio empleo a la población local y atrajo mano de obra. Desde los trabajos previos, carreteras de acceso y un teleférico desde Navia para traer los materiales, hasta la construcción de la que sería la segunda mayor presa de Europa. El primer grupo se puso en marcha en 1953 y la obra se terminó al completo en 1955.

A medida que se fue automatizando la operación de la central, disminuyeron los trabajadores. Hoy solo son siete y el nivel de empleo que en su día supuso solo es comparable con el que genera Industrias Lácteas Monteverde. De su fábrica en Grandas salen al año unos dos millones de kilos de queso y en sus instalaciones trabajan actualmente 39 personas. 
Es, sin contar la administración pública, la mayor empresa del concejo y, a parte de la plantilla, hay que añadir el empleo indirecto en ganadería o transporte de leche. 
Aunque el concejo mantiene una importante cabaña ganadera, gran parte de las explotaciones han ido cambiando su producción a la orientación cárnica en lugar de la láctea, en la misma línea en la que se han ido modificando también los aprovechamientos tradicionales de los recursos. Desde los parques eólicos de A Mesa y El Acebo, a las ocho hectáreas de plantación de arándanos. 
En los últimos años, supone también un importante impulso el Camino de Santiago. Por Grandas de Salime pasan las dos últimas etapas de la ruta primitiva antes de entrar en Galicia. Tres albergues públicos y dos privados, además de los establecimientos de turismo rural, dan muestra de esa relevancia, hoy en día fundamental para tratar de mantener la actividad en la hostelería y el comercio del municipio".

En esos años, un vecino, José Naveiras Escanlar, Pepe El Ferreiro, se percató de los radicales cambios que estaban aconteciendo, por lo que se afanó en conservar la cultura material e inmaterial de un mundo que desaparecía, recogiendo 'trastos viejos' por todos estos pueblos del concejo y otros limítrofes, siendo este el germen del museo etnográfico que, desde 2020, año de su fallecimiento, lleva su nombre y que recomendamos encarecidamente visitar


Caminando ahora en dirección oeste, tenemos de frente A Lomba (705 m), monte que se extiende de norte a sur al otro lado del Navia


Ahí está, en lo alto y a la izquierda, en las praderías de El Pastizal, la Subestación Eléctrica de Pesóz que, como la cercana Subestación Eléctrica de Sanzo, están vinculada a la producción de energía del embalse. Más a la derecha asoman las casas del pueblo de Sanzo, donde vivieron muchos trabajadores durante las obras del embalse, además de en el cercano poblado del que hablaremos próximamente


En la distancia están El Cerro de Payalín (736 m), El Pico del Vago (743 m), A Pena del Xugo (805 m) y otros montes de la cuenca del Agüeira y sus afluentes, afluente a su vez del Navia. En la distancia se divisa A Serra de Ouroso (1.032 m) con el puerto de A Garganta, paso a las tierras veigueñas del Eo


De frente tenemos también El Penón (676 m), El Pico Sequeiros (704 m), la aldea de Ventosa, en el concejo de Samartín d'Ozcos, El Pico Auteiro (744 m), El Couso (776 m), A Cruz de Revoqueira, El Cerro de Canamousela (794 m) y Pena Redonda (825 m)


Nos percatamos aquí de la también profunda caída hacia el hondo valle del Augueira, río que nace en el Campo das Tres Fontes, en la fonsagradina de A Veiga de Logares, entrando en Asturias por El Pozo Relloso, recibiendo numerosos afluentes hasta desembocar en otro de los embalses del Navia, río abajo, el de Doiras, en Boal, si bien bastante más arriba de su presa, frente a Cernías, en Illano/Eilao


A Lomba es una loma amesetada con praderías relativamente llanas en su cresta cimera. Ahí está la aldea de Santa María, al sur del pico de su nombre, apenas una loma en los prados, y al norte de la villa de Grandas. En Santa María está la dieciochesca Casona de los Suárez, familia que, junto a los Mon y Velarde, se opuso enérgicamente al proyecto industrializador que para toda esta comarca entre Asturias y Galicia tenía el famoso Marqués de Sargadelos (el de 'la cerámica') "debido a que, de prosperar, las rentas agrarias, que eran el sustento nobiliario, decrecerían", nos dice el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos


Y ahí a la izquierda tenemos de nuevo Grandas de Salime, parada y fonda para tantos y tantos peregrinos por sus alojamientos y servicios. Sus casas, de color predominantemente blanco, destacan como un faro en la falda de A Bornela y A Serra, que ya hemos mencionado varias veces


La población parece surgir a partir de la existencia de este Camino y de un monasterio que aparece mencionado por primera vez en como "monasterio Sancti Saluatoris de Dubris in Grandras" fechado en el año 972 pero que en realidad se trata de una falsificación hecha hacia 1118 para el Liber Testamentorum del obispo Pelayo en el que ansiaba establecer las posesiones de la mitra ovetense, muchas veces en clara competencia con otras como, en esta zona, la lucense. Por este y algún documento similar posterior sí sabemos al menos que existía en la alta Edad Media un territorio denominado Grandas, el cual abarcaba una extensión muy superior al actual concejo


Ya con documentos con visos de autenticidad plena, sí sabemos que, con la fundación en 1137 del cercano monasterio de Vilanova d'Ozcos (Oscos), el territorio aparece vinculado a sus posesiones, al menos en determinados lugares. Es entonces medio siglo después, el 18 de octubre de 1186, cuando buscando contrapesar poderes, el rey Fernando II otorga a la mitra ovetense la tierra de San Salvador de Grandas con el castillo de Burón, completando la Iglesia de Oviedo su extensísimo señorío por la zona más occidental de Asturias. Es entonces cuando el antiguo monasterio de San Salvador se transforma en colegiata dependiente del obispado ovetense


Podría suponerse que es a raíz de este trasvase de posesiones, la fundación de la colegiata y, dada su condición caminera, cuando se produce la primera expansión urbana de la que sería la villa de Grandas al amparo del Camín Real de Galicia, que sería especialmente transitado con el aumento de las peregrinaciones a Santiago, leemos en el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"Los siglos bajomedievales aparecen particularmente animados en este concejo suroccidental, sin duda por el efecto de la ruta jacobea que atravesaba Asturias por el interior, de la que Grandas constituía el último enclave asturiano de entidad. Este itinerario había sido promovido por el propio monarca Alfonso IX, quien mediante un privilegio de 1222, obligaba a los peregrinos que hiciesen el trayecto pasando por Tineo y Obona. Por otro privilegio que el mencionado Rey otorgó al monasterio de Corias se sabe que Alfonso IX se hallaba en aquella ocasión en San Salvador de Grandas: era el mismo año en que había favorecido la variante itinerario que conducía a la localidad grandesa".

Pero el Camino, indudablemente sería anterior, especulándose si formaría parte de la famosa vía romana Lucus Asturum-Lucus Augusti que, en base a ancestrales sendas que siguen pasos naturales ya prehistóricos, unía el Lugo asturiano (el de Llanera) con el Lugo gallego (de lucus 'bosque sagrado') tal y como se plasma en el famoso Itinerario de Antonino (siglo III), si bien se discute qué trayecto concreto seguía, pues las mansio o paradas citadas en su itinerario están sujetas a discusión. El arqueólogo y licenciado en Historia Pablo Folgueira Lombardero nos lo explica en El poblamiento altomedieval en el concejo de Grandas de Salime (Asturias):
"Suele considerarse casi como un tópico que a lo largo de la Edad Media se conservó, en mayor o menor medida, la antigua red viaria romana. Esto era debido a que en los caminos medievales españoles faltaba el firme y tenían una escasa calidad técnica, porque no estaban planificados por ingenieros especializados, y por eso se usaban las vías romanas, que no sufrieron reparaciones hasta el siglo X, siglo a partir del cual se empezaron construir caminos nuevos que permitían comunicar entre sí monasterios, castillos, ferias… En Asturias además había unas condiciones especialmente desfavorables para las comunicaciones, por el relieve y la climatología (...)

En el norte de la Península Ibérica, el camino medieval más importante fue, sin lugar a dudas, el Camino de Santiago, que a su paso por Grandas se servía, como ya señalamos anteriormente, del trazado de la antigua vía romana. El trazado de esta vía de comunicación responde, evidentemente, a la ruta de peregrinación que iba a venerar el sepulcro del Apóstol, culto manifestado a partir del siglo IX. Santiago fue uno de los principales centros de peregrinación cristianos de la Edad Media, junto a Roma y Jerusalén. Además, tanto la invención del Sepulcro de Santiago como la cristalización de la Ruta Jacobea pudieron ser acicates para que se fueran produciendo cambios en la jerarquía espacial a medio y largo plazo"

No podemos saber tampoco exactamente qué recorrido habría seguido el rey Alfonso II El Casto (y/o sus representantes) cuando en el siglo IX fue a verificar el hallazgo de la que se tiene por tumba de Santiago en Compostela, al otro extremo de sus dominios, pues el primer documento que narra la que se presenta como 'primera peregrinación' o 'primer camino hecho por un peregrino de nombre conocido' (de ahí que en el siglo XX diese en renombrarse como Camino Primitivo al Camín Real de Galicia), es la Concordia de Antealtares, del año 1077, dos siglos y medio después de dicho acontecimiento, y no explica qué camino siguieron. Llamativamente, en la centuria siguiente el Codex Calixtinus apenas menciona este episodio


Sí es cierto que las más seguras peregrinaciones de Alfonso III El Magno acabando el siglo IX y el que este monarca fundase el que se registra como primer hospital de peregrinos conocido, el de Villarmilde o La Espina, en las inmediaciones del pueblo de Borres o Bourres, el cual otorga no a la Iglesia ovetense sino a la compostelana, podría arrojar algo más de luz sobre los primeros caminos jacobitas y sus primeros usuarios, aunque sin muchos más datos


Sí podríamos saber que, a raíz de los profundos cambios socioeconómicos y políticos del paso de la alta a la baja Edad Media que supusieron la fundación y/o refundación de monasterios y poblaciones, lo que trajo un incremento de las peregrinaciones, se fundasen al tiempo nuevos centros de acogida hospitalaria para las mismas tanto en las nuevas villas, pueblas y similares como a lo largo de los caminos, especialmente en los lugares más abruptos


Así, la red hospitalaria grandalesa, en una orografía que es continuidad de las fragosidades del puerto de El Palo, quedaría constituida por una red de establecimientos bastante cercanos unos a otros, prueba de la dureza del recorrido. Así, hemos hablado del Hospital de Buspol, pero poco antes, en A Mesa, hay noticias de una hospedería que algunas tradiciones dicen fue especializada en enfermos leprosos o 'malatos', que en realidad acogería a afectados por males de la piel que se suponían la misma enfermedad, la cual estaba además muy próxima del allandés Hospital de Berducedo


No es de extrañar pues, que aquí mismo al acabar esta prolongada bajada existiese el Hospital de Salime y que, entrando en Grandas hubiera uno más. Se cuenta, si bien parece una leyenda por sus datos anacrónicos, de una famosa inscripción que existía en el viejo puente de este desaparecido pueblo de Salime que decía:
Pedro de Pedre
de Castro natural
hizo el puente de Salime
la iglesia y el hospital
y la catedral de Lugo
donde se fue a enterrar

Justo antes de emprender la subida a la Serra do Acevo hay otra malatería en Padraira, con ordenanzas de 1586 y, una vez finalizada, estaba el Hospital de Cuia o Cuiña, este ya con patronato del conde de Altamira, con castillo en A Proba de Burón, la antigua capital de la Terra de Burón, que comprendía los actuales concellos asturianos de A Fonsagrada y Negueira de Muñiz. Allí estaba el Hospital da Trinidade y, en A Fonsagrada, donde el trayecto era más corto, existía otro en la rúa Ron. Pero antes aún de esta bifurcación de rutas existió una encomienda hospitalaria, de la Orden de Malta, en origen Caballeros Hospitalarios de san Juan de Jerusalén, en Fonfría, recién pasado el Alto do Acevo


Además de esta red de alberguerías especializadas en peregrinos, pobres, enfermos y 'sin hogar' en general habría una serie de ventas, posadas y mesones, a veces simples refugios con lecho de heno, manta y lumbre con olla de 'sopa', como lo eran algunos hospitales y, también, otros caminos secundarios más al sur, por El Valledor y hasta Ibias, perdidos en buena parte bajo las aguas del embalse, como la antigua carretera


Y allí al sur, en El Valledor 'valle del oro', domina la escena el pico de este nombre (1.011 m). Más cerca tenemos el Pico Valiel (868 m), frontera entre los concejos de Grandas de Salime y Allande, así como en primer término, los pinares y praderas de Vilar de Buspol


Afloramientos rocosos surgen aquí y allá en el suelo del Camino, que baja recto frente a A Lomba y el elenco de serranías entre el Navia y el Eo próximas a la costa, entre las que se encuentran también las de San Isidro y Serra da Bobia


Llega ahora otro giro completo a la izquierda en el largo zigzag que no cesará hasta que lleguemos a la AS-14 al lado del embalse de Salime


Ahí tenemos el pertinente mojón indicador que nos ayuda a discernir bien la senda que, aunque bien pisada, puede llegar a plantearnos alguna duda en algún lugar concreto a lo largo de este tramo 'campo a través', sobre todo si crece el brezal o monte bajo


Y así, tras una curva a la izquierda llega otra a la derecha mientras seguimos contemplando al oeste la villa de Grandas que, como este concejo y otros, se configuraron como entidades independientes de la jurisdicción eclesiástica con motivo de las desamortizaciones de Felipe II cuando, de acuerdo con el papado, extensísimas posesiones eclesiásticas pasaron a la Corona como forma de redimir la bancarrota española como consecuencia de las guerras de religión, luchas contra el imperio otomano, etc., posesiones que fueron subastadas como manera de conseguir ingresos perentoriamente


En este caso, quienes pujaron fueron los propios vecinos, quienes abonaron su independencia el 5 de marzo de 1584, aunque el proceso que acabó en la configuración de los actuales concejos tal y como actualmente los conocemos administrativamente se prolongó unas centurias más, pues la subasta de realizó en dos lotes, como nos explica el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"... por una parte las feligresías de San Martín de Oscos, Salime, Villarpedre y La Mesa (las tres últimas formaron un concejo autónomo: el de Salime; y por otro lado las parroquias de de Grandas y Trabada, que también se constituyeron en Ayuntamiento, con ordenanzas propias desde el 20 de julio de 1583. El antiguo monasterio y colegiata de San salvador pasará entonces a albergar la iglesia parroquial de Grandas. Sin embargo, la herencia señorial aún resultaba patente y se manifestaba en la incorporación de ambos concejos al de Castropol para la elección de representantes en la Junta General del Principado, reminiscencia del antiguo centralismo de la demarcación episcopal"

Como vemos, antes que la configuración municipal de concejos y ayuntamientos existía el término parroquia que, en Asturias como en Galicia y otras partes de Europa, tenía unas connotaciones que iban más allá de lo religioso, como sigue diciendo Folgueira Lombardero:
"Llamamos “parroquia” a la forma tradicional de organización no sólo religiosa, sino también agraria o incluso administrativa, por lo que su origen es incierto. Pero en cierto momento llegará a ser una división de la administración eclesiástica, siendo la jurisdicción de un párroco, pero también era un modo de organizar la actividad agraria tradicional y de reglamentar los aprovechamientos comunes, surgiendo así vínculos de solidaridad entre parroquias. 

En general, la organización parroquial en Europa no está asentada a principios del XI. En el caso de la organización asturiana, ésta debió de empezar a configurarse alrededor de esa época, aunque la mayor parte de las parroquias se constituirán durante el siglo XIII; muchas de estas parroquias no aparecen claramente delimitadas en la documentación.

La parroquia se convierte así en el primer marco de reagrupamiento de los hombres. La parroquia supone la creación de una personalidad jurídica, ya que cuando los hombres se reúnen surge la conciencia colectiva, hasta el punto de que en los siglos XII y XIII se llegará a invocar más la pertenencia a una parroquia que la pertenencia a un señor. Era además la célula rural primaria, y suponía un medio de apropiamiento de producción agropecuaria, porque percibía exacciones de la renta campesina, es decir, diezmos.

La parroquia o feligresía estaba muy vinculada a la vida rural. Solía comprender a varias aldeas, desempeñando el papel de centro de actividad social. Allí no sólo se acudía a cumplir con los deberes religiosos, sino para anudar todo tipo de relaciones sociales. En la parroquia se celebraban las fiestas que rompían con la monotonía del trabajo diario, allí celebraba el campesino los actos más trascendentes de su vida (su boda, el bautizo de sus hijos, el funeral y entierro de sus padres…). La parroquia era una institución muy arraigada en la vida rural, ya que los habitantes obtenían a través de ella la conciencia de que pertenecían a una entidad más amplia que su aldea, de manera que la parroquia se convertía en el centro de la unidad social de la vida rural.

En Grandas tenemos algunos testimonios que parecen remitir a la división parroquial, ya que algunas de las figuras que aparecen entre los grabados de La Xorenga, considerados en principio como de la Edad del Bronce, son de época histórica, relacionadas tal vez con los límites entre poblaciones, parroquias, o territorios feudales aprovechando unos símbolos preexistentes que ya no se entendían pero que puede que la Iglesia quisiera aprovechar y cristianizar. De esta manera, se marcaban los límites entre unas entidades y otras, porque los habitantes de cada una ya sentían la pertenencia. Se sentían integrados en una entidad que les permitía participar en eventos muy alejados del duro trabajo diario. 

Pero en Grandas, además de la estructura parroquial, tenemos el papel de la Catedral de Oviedo y su administración. El control por parte del Cabildo del territorio de Grandas se consolida cuando Fernando II concede en 1186 al obispo Rodrigo el Honor de San Salvador de Grandas, junto al castillo de Burón, en la Puebla de San Miguel de Burón, identificada con la Bouron ptolemaica. La “administración” de Grandas, llegará a ser, junto a las “rentas” de Allande, uno de los más importantes enclaves económicos para el Cabildo".

En aquellos tiempos de dominio eclesiástico, esta comarca era la llamada del Honor o La Honor de Grandas o de Suarón, dentro del concejo de Castropol y antigua Tierra de Ribadeo (que no obstante no comprendía a la villa gallega de este nombre), un ente administrativo que, como vimos, se prolongó aún después de las desamortizaciones del siglo XVI


En 1773 el concejo de Grandas tiene nuevas ordenanzas y el de Salime en 1779; en 1820 y con el Trienio Liberal a Grandas se le nombra capital de uno de los 14 partidos judiciales creados en Asturias, de efímera existencia, pues son suprimidos por la reacción absolutista en 1823, aunque en 1834 y con la vuelta de los liberales al poder, encabeza un partido de primera instancia y, dos años después, el concejo de Salime se integra en el de Grandas, naciendo así el de Grandas de Salime. Así nos explica este periodo la Wikipedia:
"En los siglos XVI y XVII, con la desamortización de Felipe II, es cuando la iglesia ovetense perderá su hegemonía, se distribuirán lotes y serán sus habitantes quienes pagarían la redención. Uno de los lotes fue el que incluía las feligresías de San Martín de Oscos, Villarpedre, La Mesa y Salime, constituyendo estos tres últimos el concejo autónomo. Otro lote sería el integrado por las parroquias de Granda y Trabada (parroquia de mayores dimensiones antiguamente dado que se extendía por el pueblo y confines de Allonquía/ Allonquiña, territorio que actualmente pertenece a Lugo y en el que existían, yacimientos auríferos y varias torres medievales, conservándose solo una a fechas actuales). Aun así el poder señorial seguirá vigente en toda esta época y esto resultará patente en las elecciones de los representantes para la Junta General del Principado.
Entre los siglos XVIII al XIX, es cuando a los concejos de Grandas y Salime se les da nuevas ordenanzas que durarán poco, ya que se concederá a Grandas la capitalidad de uno de los partidos judiciales y en 1836 se integra el municipio de Salime en Grandas, dando lugar a la actual demarcación de Grandas de Salime. Habrá nuevos cambios y en 1883, Grandas de Salime se unirá al distrito de Cangas del Tineo (en la actualidad forma parte del partido judicial de Castropol).

En el mismo año de 1836 en el que nace el nuevo concejo la villa de Grandas es atacada por la columna carlista del general Miguel Gómez Damas que, huyendo de las tropas gubernamentales de Espartero, dispersa a la brigada cristina del Manuel Pérez-Fanosa, que contaba con 3.000 hombres. Así fue esta campaña según nos informa Pedro Busto en su blog Milenta histories:
"El 3 de julio de 1836, entra en Asturias por el puerto de Tarna el general carlista Miguel Gómez Damas al mando de casi 3.000 soldados (el denominado “Ejército Real de la Derecha”, creado para atraer apoyos a la causa carlista en el noroeste). Es seguido de cerca por el ejército liberal encabezado por el general Espartero, que casi lo triplica en número. Gómez cruza Asturias de Este a Oeste en dirección a Galicia, pasando por Pola de Laviana, Sama de Langreo, Oviedo, Grado, Salas, La Espina, Tineo, Borres (Tineo) y el Puerto del Palo (Pola de Allande). El comandante Fanosa, con intención de entorpecer el avance, toma el puente de Salime (cerca de la actual central de Grandas, hoy sumergido bajo las aguas del pantano) con una columna del Provincial de Pontevedra y fuerzas de la Guardia Nacional. La superioridad tanto en número como en efectivos de los carlistas obliga a Fanosa a retirarse a Grandas de Salime, y luego, a Fonsagrada, donde ordena fortificar el entorno de la iglesia y la plaza mayor del pueblo, disponiendo en esta ocasión con más hombres y alguna pieza de artillería. Sin embargo, el empuje de los carlistas resulta imparable y, tras un violento enfrentamiento, los liberales abandonan las posiciones, huyendo hacia la ciudad de Lugo, donde los espera el capitán general de Galicia, Manuel de Latre.
La expedición de Gómez pasa cerca de Lugo en dirección a Santiago de Compostela, permaneciendo a penas dos semanas en tierras gallegas al no lograr el apoyo deseado. Mediante un continuo hostigamiento los liberales iban consiguiendo su propósito de desgastar y desmotivar a las fuerzas enemigas, que volvieron a penetrar en tierras asturianas, atravesando Los Oscos en dirección a Grandas de Salime. Tras descansar en Berducedo, Gómez decide abandonar Asturias, dirigiendo sus tropas hacia Cangas de Tineo (Cangas del Narcea), pasando a la provincia de León el día 30 de julio a través del Puerto de Leitariegos".

Los movimientos de las columnas carlistas y las de sus perseguidores cristinos o liberales son sumamente interesantes puesto que se producen justo antes de que se hiciesen las primeras carreteras, por lo que aún se movían por los antiguos caminos reales. Casi tres décadas atrás, el mismo concejo de Grandas, junto con el de Salime y otros del occidente, fue escenario de las reuniones de la Junta General del Principado de Asturias huyendo de la invasión napoleónica o francesada, como nos explica la Gran Enciclopedia Asturiana:
"Durante la guerra de la Independencia, representó a Grandas en la Junta Superior de Armamento y Defensa, el diputado Antonio Ignacio Magadán y Valledor, e invadida la provincia tuvo que abandonar la Junta su residencia, empezando su penosa peregrinación "entre riscos y gargantas o al amparo de los bosques", celebrando sesiones sus miembros, que llegaron a quedar reducidos a tres o cuatro, en Vitos y Salime".

En este tramo, recto, bajamos un tanto moderadamente con el monte de a Lomba ante nosotros y su abrupta falda oriental que cae hacia el Navia, río que por aquí aún no llegamos a ver dada la profundidad del cañón por el que discurre, pero podemos decir que, justo aquí debajo, está la presa, El Salto de Salime, que veremos cuando bajemos algo más


Y, justo encima de la presa, se encuentra uno de los poblados para los antiguos trabajadores de la obra del embalse y sus familias, el de A Paicega, un poco más abajo y a la derecha de la Subestación Eléctrica de Sanzo a la que antes nos referimos


A Paicega (abajo a la derecha de la foto) se encuentra en un rellano al oeste de Sanzo, sobre la ladera de El Serrón. Las viviendas y otras instalaciones se encuentran abandonadas aunque aún pueden verse los barracones y la iglesia, así como restos de las instalaciones eléctricas y del teleférico por el que venían materiales desde el embarcadero del Espín, en la Ría de Navia. El lugar es un verdadero mirador sobre el curso medio del Navia y estas sus serranías. El 23-3-2015 Gustavo García escribe en el periódico La Nueva España...
"Quienes lo recuerdan coinciden en señalar el enorme parecido del enclave con los pueblos del lejano Oeste de las películas de vaqueros. Acompañaban a la iglesia varios barracones para los empleados de la presa, un economato, una escuela, un cuartel, una farmacia, una cantina, panadería y hasta dos cines, que propiciaban el poco ocio que los habitantes se podían permitir. La presa se inauguró en 1954, y después sólo quedó el silencio".

A nuestra derecha, las camperas de A Valía Longa, por donde pasa otra de las líneas de alta tensión que por aquí confluyen, siguiendo esta falda occidental de A Serra da Costa o A Serra de Buspol


A Paicega, pese a su estado ruinoso, es uno de los lugares emblemáticos para numerosos viajeros, por sus vistas y por las sensaciones que transmite el lugar. Allá por el año 2008 se proyectó hacer aquí un campamento de boy scouts que no llegó a pasar de las noticias de prensa


Un poco más a la izquierda y bajo las praderías de Santa María, vemos las empinadas laderas de Fonte Carbayín, donde se ve el profundo surco del Rigueiro Santa María cayendo hacia el Navia, así como los de otros arroyuelos a su derecha


Por ahí abajo, en la ladera del monte As Campas, repoblado de coníferas, vemos la carretera AS-14, por cuya vereda subiremos desde El Salto de Salime a Grandas (arriba a la izquierda)


No existe una senda peatonal propiamente dicha pero, a base de pasar y pisar, los peregrinos han 'hecho camino' por una franja a la izquierda de la calzada que nos libra del tráfico y del asfalto durante largos tramos. Luego enlazamos con la antigua carretera de Vilarpedre cortada por el embalse y enseguida dejamos la AS-14 para adentrarnos en los bosques de la ladera norte de El Coto de Grandas, en A Valía, y salir, como ya hemos dicho, a la población por el barrio de El Ferreiro


Por ahí sube, desde A Casía (Pénjamo), la antigua carretera. Aquellos que desembarquen allí procedentes de la lancha de Vilarpedre acometerán esta cuesta de A Costa y Os Rozóis. Más arriba son las hermosas praderías de Escanlares y Robledo, la antigua Rouoreto del falso documento del año 972 por el que un tal Tructinus Veremudiz realizaba varias donaciones de lugares de la zona, mencionándose también al monasterio de San Salvador, en el lugar de Dubris, actual Grandas, "en la única mención del diploma que se considera auténtica", nos dice Folgueira Lombardero:
"Se trataría de una pequeña fundación monástica, que no pasaría de ser una pequeña fundación piadosa . Se encontraría en un valle a unos 500 metros sobre el nivel del mar, al borde de la vía a Santiago, junto al Arroyo de Grandas y el río Navia. A su alrededor se documentan topónimos como “Vilar”, que remiten a la existencia de una pequeña explotación agrícola".

En el siglo XX, la construcción del embalse y las nuevas políticas de repoblación transformaron radicalmente el entorno, el paisaje y la sociedad de este y otros concejos. Este es el planteamiento de la situación acontecida según el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"Tras la guerra civil, una miope política económica, transformadora de la organización tradicional de este espacio en busca de su reactivación, lo condenó, en palabras de X.N. Riesgo Fernández "a ser monocultivo de especies arbóreas de crecimiento rápido y productor sobredimensionado de energía hidroeléctrica". A partir de 1941 el Patrimonio Forestal del Estado iniciará una etapa de repoblación de bosques basada en la plantación de coníferas, que alcanzará de lleno a este concejo en 1955. Un año antes, se inauguraba el salto de agua de Salime, situado entre los términos de Allande, Pesoz y Grandas, con una altura de 112 metros y una cola de embalse de hasta 30 kilómetros de longitud. La construcción de la presa en la década de los cincuenta produjo un cierto repunte demográfico, tras un período continuado de pérdidas desde principios de siglo, pero rápidamente se puso de manifiesto su carácter coyuntural, experimentándose a partir de ese momento un éxodo rural sin precedentes. El embalse trajo también lamentables consecuencias para otros sectores de la vida grandalesa, como el anegamiento de las tierras más feraces de las vegas del valle, la terrible incomunicación de algunos pueblos del concejo o la pérdida bajo las aguas de otros -caso de Salime-, con todo su patrimonio histórico y etnográfico".

La bajada se va haciendo más acusada en esta hermosa senda de tierra y piedras con el 'precipicio' ante nosotros, A Lomba, Sanzo y A Paicega, "un poblado obrero con vistas al cañón del río Navia", como lo describen en Turismo Asturias:
"Muchos turistas viajan al suroccidente asturiano seducidos por el increíble paisaje del Valle del Navia. Un punto clave de la ruta es el Salto de Salime, uno de los más espectaculares de la tierrina.  El embalse de Grandas de Salime es el más grande de Asturias, y su presa, fue la mayor de Europa durante un tiempo. Esta obra colosal finalizada en 1955 se realizó en solo una década. 
Para llevar a cabo el proyecto fue necesario edificar varios poblados donde acogieron a más de 3.000 obreros llegados de toda España. También crearon una línea de teleférico de 40 kilómetros que conectaba El Espín - Coaña - con el poblado principal.  Con este sistema transportaban el material sin depender de las tortuosas -y precarias- conexiones por carretera".

Y el poblado principal era este, A Paicega, donde vivieron muchas familias durante diez años, con prácticamente todos los servicios de una población, incluyendo escuelas, cantina, peluquería...
"Cuando finalizó la obra los trabajadores abandonaron los poblados. Actualmente resisten los cimientos de las viviendas con restos de algún azulejo, las ventanas o las pilas del aseo. Tan solo la Iglesia de A Paicega permanece imperturbable desde que se consagró en 1948 a la Virgen de La Luz. Gracias a la iniciativa vecinal está siendo rehabilitada para albergar un espacio cultural. 
También hay que destacar el Mirador de A Paicega, ubicado en la parte baja del poblado y con unas vistas privilegiadas al cañón del río Navia"

Las torres y líneas de alta tensión destacan en el paisaje de A Paicega, la cercanía al embalse y las subestaciones eléctricas de los parques eólicos marcan su impronta en el entorno


La comunicación del antiguo poblado obrero se realizaba y realiza por un camino que comunica con el vecino pueblo de Sanzo, cuyas casas asoman un poco más atrás, con el cueto de Barbeitelo (601 m) a su derecha


Dado su interés, compartimos este artículo del corresponsal Jorge Jardón para La Nueva España del 21-4-1990, en el que, entre otros datos curiosísimos, se nos dice que hubo incluso prostíbulo y cárcel. Lo transcribimos para una mejor lectura, pues da cuenta de que no todo eran cosas bonitas en la vida cotidiana de estos poblados:
"La Paicega, los colonos del kilovatio

Las cabras son las únicas moradoras de La Paicega. un poblado que, en otro tiempo, despertó la admiración y la envidia de toda la comarca de la zona montañosa del occidente asturiano. Por los años 40 y hasta mediados los 50, La Paicega gozó de un dinamismo económico y social cuyos ecos aún no se han apagado en la comarca. El poblado y las aldeas vecinas vivieron la fiebre del kilovatio. El pueblo fue creado para albergar a miles de trabajadores que construyeron el salto de Salime.

El salto de Salime convirtió este lugar de Pesoz en poblado de la conquista del Oeste

Esta invasión en torno al pequeño pueblo, creado artificialmente para estos últimos menesteres, hizo de todo aquello un lugar con ritmos semejantes al de la conquista del Oeste. Había iglesia y cura, cuartel de la Guardia Civil, agente de tráfico, hospital con médico y practicantes, cine, barrenderos, carnicería, panadería, economato, bares y casas de comida, sastres, peluqueras, modistas y, para colmo de la frivolidad y del delirio, había incluso chicas de alterne para las noches doradas en el «Rancho Chico». 

No faltaban tampoco los delincuentes y los malhechores, los matones, los bebedores, y las reyertas, los navajazos y, a veces los martillazos, andaban a la orden del día. Naturalmente que también había señores, gentes de bien y hombres educados y de buenas maneras. Pero por encima de toda esta fauna humana estaba el factor dinero. Había trabajo para todos y el dinero corría a raudales. 

Ni una sola de esas «casas de ensueño», que rememoraba Rogelia la de Pesoz, con jardín y galerías con flores, permanece en pie. Los dos únicos edificios que mantienen una mejor prestancia y que mantienen sus estructuras, la iglesia y el transformador, sirven de vivienda a las cabras de Amador, un vecino de Sanzo que ha encontrado en los despojos de La Paicega un buen redil para sus rebaños.

La iglesia se ha convertido en cuadra de cabras 

Viven en el interior de la iglesia unas ciento cincuenta cabras. Uno de los hijos de Amador Marcelino Pereiras, que hace el número ocho de quince hermanos, nos llevó a través de las escalinatas semidestruidas que se entrecruzan entre los edificios. Marcelino va mostrando con todo lujo de detalles todo cuanto ha oído contar acerca del pueblo. «Aquí, señala él con el dedo, había un hórreo que era un bar. Aquí, un pozo. Aquél era el cuartel de la Guardia Civil. Lo que está frente a él era el hospital. Por este otro lado, subía lo que se llamaba “la mesilla”, una especie de vagoneta en la que se bajaba y subía a la gente desde el embalse hasta el pueblo». Todo el mundo recuerda aquel día de Carnaval en que se rompieron los cables de «la mesilla» y se fue a estrellar contra el muro. Murieron en el acto seis personas. 

Pesoz, que en la actualidad cuenta con 384 habitantes, cuando allí había 2.500, tenía casi siete veces más que ahora. Incluso fue necesario dotarlo de una cárcel que, según Rogelia, «no estuvo ni un día sola, ya que, además de los líos que se producían, esto se llenó de requisitorias de todas partes, porque llegaron a trabajar infinidad de delincuentes». 

Antonio López, residente hoy en Avilés, entabló amistad, siendo niño, a través de los barrotes con un preso de la cárcel de Pesoz. El detenido lo engatusó con que iba a hacerle un carretillo, pero para ello habría de traerle a escondidas ciertos materiales para poder hacer el trabajo. Entre otras cosas, le llevó una sierra y los efectos no se hicieron esperar. Aserró los barrotes y huyó.

Nadie quiere hablar de las chicas del alterne, y cuando uno pregunta cuánto costaba el pecado en las proximidades de La Paicega todos quedan mudos. Sólo cuentan que se trataba de chicas gallegas que trabajaban en las casas y que por la noche alegraban a la tropa en una especie de galpón de madera al que bautizaron con el nombre de «Rancho Chico». Y si de esta prostitución nadie quiere aportar detalles, sin embargo todos hablan con fervor del talento del cura, Manuel Gutiérrez, quien al dejar el lugar pasó a ser rector del Seminario de Oviedo. Así como del médico del hospital que ya operaba a la gente de apendicitis. 

Pesoz un lugar cargado de situaciones insólitas. En el verano visitaba el pueblo un hombre que vive en Granada para tratar de localizar la tumba de su madre, muerta de parto al nacer él y enterrada en Pesoz. Estos días llegó al registro civil una certificación de matrimonio celebrado en Hong-Kong por alguien que había nacido en Pesoz como consecuencia de aquel salto que una vez se construyó en Salime.  

La quimera de la invasión, los bares, el jaleo y la muerte

Para darse cuenta de lo que fue todo aquello basta preguntar en los pueblos de los alrededores, que vivieron los efectos de esta especie de quimera de la invasión. 

En Sanzo, a dos kilómetros del poblado, que apenas cuenta con cien vecinos, rebasó los quinientos en aquellos años. Hoy sólo cuenta con un bar, el de Cabanelo. 

Hace cincuenta años tenía nueve, ya que en cada casa se abrió uno para atender toda la demanda. Decía una mujer del pueblo, Jesusa Alvarez, una veterana de 76 años a quien le tocaron aquellos tiempos, «hasta en las cuadras había gente. En la corte de Quintana había una vivienda y otra debajo del hórreo de Coto». 

Todos recuerdan las peleas y los escándalos. «A pesar de que la Guardia Civil daba palo a mansalva». Uno de los aspectos que más hondo caló en la gente fue el de gran número de muertos en las obras del embalse. Cuentan que había un tal Ricardo, a quien le pagaban cinco duros por cada obrero que reclutara, lo que explica que todo aquello se llenara de andaluces, gallegos y portugueses. En la zona se cree que ninguno volvió a su casa y quedaron enterrados entre los cementos del embalse. Solamente en el cementerio de Pesoz fueron enterradas ciento once personas".

Si bien se baja bastante cómodamente, siempre hay que tener cuidado con pisar en falso alguna piedra suelta o tener algún resbalón. Por lo demás se pierde altura bastante rápidamente, lo que nos hace pensar que no quedará mucho para llegar abajo, cosa que sin embargo no es así


A Lomba y toda la serie de montañas que caen hacia el Navia ente A Paicega y Grandas siempre ante nosotros, al oeste


Ahí tenemos los pinares repoblados de la carretera AS-14, que se hizo partiendo de Berducedo para comunicar la capital grandalesa, que también vivió las transformaciones que trajo la construcción del embalse. Seguimos leyendo en el Gran Atlas del Principado de Asturias
"Pese a todo la capital, Grandas, aún conserva algunos factores que la siguen sustentando como un pequeño centro neurálgico del alto Navia asturiano. Su morfología urbana todavía denota la influencia de su antigua ubicación en un cruce de caminos y su disposición en torno a la arteria principal, que se dirigía hacia Galicia. En 1984 se creó el Museo Etnográfico de Grandas de Salime por obra de José Naveiras Escanlar (Pepe, El Ferreiro), instalado desde 1989 en la antigua casa rectoral, que se ha coinvertido en visita obligada del sector turístico del occidente asturiano y que genera un cierto dinamismo cultural en la pequeña villa, al que también contribuyen los cursos universitarios de verano que, en la misma década, comenzaron a impartirse en Grandas".

Cuando se publicó dicho atlas, si bien el Camino Primitivo ya estaba señalizado desde 1993 y, a la vez, promocionándose, aún no tenía la trascendencia y número de peregrinos que una década o década y pico después, abriéndose en la localidad varios albergues, además de renovarse el público, de ahí que no se mencionase dentro de las iniciativas que atraían importante número de gentes a la villa y concejo, aunque sí le dedica un buen párrafo en el apartado de Historia


El topónimo Dubris que aparece en el falso documento de 972 como lugar donde se asentaba el monasterio de San Salvador que luego fue la antigua colegiata, es sumamente interesante. Aunque más bien redactado en el siglo XII, plasma la que parece la pervivencia de la raíz céltica Dubra o Dubro referida a corrientes de agua y, en este caso, bien al mismo Navia o a El Rigueirón su afluente, que por allí pasa


El Camino hace ahora un giro a la izquierda; en algún momento el topónimo Grandas muy común en Asturias en singular y en plural, prevaleció. De él nos cuenta el erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"Todavía en la actualidad emplean nuestros paisanos la palabra granda ‘elevación estéril o de monte bajo, de suelo de piedra o arenoso’ que ha tenido gran éxito en la toponimia y como apellido. También es de uso la expresión grandizu con que se alude a cualquier suelo de ínfima calidad, semejante al de la granda. Nuestra palabra está próxima etimológicamente al portugués gândara, gallego gándara así como a otros términos del norte de Italia donde ganda equivale a ‘ladera pedregosa’ lo mismo que en el rético ganda y en el alemán de Suiza gand. Es probable que se trate de una palabra precéltica que también subsiste en el irlandés ganen ‘arena’. Dada su extensión resulta mejor esta propuesta que admitir que se trate de un suevismo. Lo que incide en su origen prerromano es el hecho de que entre las palabras no latinas de uso en las explotaciones mineras de nuestra tierra, según cita Plinio, figure GANDADIA responsable del actual gandaya ‘cosa de desecho’ (y de ahí ‘gentuza’) que presenta la misma raíz *GANDA combinada con el sufijo átono -ARA al que hemos hecho referencia más arriba al hablar de Oubanca. En Asturias granda está abundantemente presente no sólo en la antroponimia como apellido, sino en la toponimia".

En cuanto a Salime, el desaparecido pueblo y concejo, cuyo nombre pervive en el del actual, se suele pensar en que es un hidrónimo preindoeuropeo basado en la raíz sal 'agua', también en el latín salire 'saltar, brotar', que en gallego-asturiano da lugar a la palabra seimeira 'cascada, salto de agua'. García Arias sin embargo se decanta por el latín, con un ipsa como artículo y un limen como 'entrada' o 'límite', "quizá alusivo a alguna demarcación natural de tierras efectuada por el río Navia".


La inventiva popular, por su parte, ha transmitido la leyenda según la cual el nombre de Salime se debe al mismo diablo, que blincando entre peñas se cayó al Navia, siendo arrastrado por la corriente con terrible susto, hasta que por fin pudo agarrarse a algo y salir, por lo que empezó a gritar eufórico "¡salime, salime!" (me salí, me salí), quedándole al lugar el nombre de Salime. Lo cuenta más amena y extensamente Miguel Barrero en La Voz de Asturias del 17-7-2016:
"Las aguas del embalse supusieron la sepultura de una docena de pueblos que comenzaron a languidecer en el olvido cuando la instalación abrió por vez primera sus compuertas. Hay una leyenda conocida que cuenta cómo el diablo, en tiempos muy remotos, andaba saltando de peña en peña por estos parajes cuando un inoportuno traspiés le hizo caer al río Navia y verse arrastrado por las aguas, que en aquella estación bajaban abundantes. Tras mucho porfiar, consiguió agarrarse a unas hierbas que crecían en la orilla y abandonar la torrencial corriente, lo que celebró gritando a los cuatro vientos: 
-¡Salime! ¡Salime! 
Pero Lucifer no lo tuvo tan fácil como pensaba. Unos lugareños que escucharon sus voces y acudieron a ver qué ocurría hicieron valer su superioridad numérica y su fuerza para agarrar entre todos al pobre diablo (nunca mejor dicho) y volver echarle al río. Tras descender con la corriente unos cuantos metros más, consiguió repetir la operación y ponerse a salvo en tierra firme, cosa que celebró exclamando en un tono mucho más disimulado: 
-¡Subsalime! 
Y así fue como quedaron bautizados dos de los núcleos que en su día se alzaron en esta cuenca anegada hoy por el embalse. Pero no son Salime y Subsalime los únicos pueblos que han perecido a manos del progreso. Junto a ellos yacen en el fondo de este enorme estanque lo que una vez fueron los lugares de San Pedro de Ernes, A Quintana, Salcedo, Veiga Grande, San Feliz, Saborín, Barqueiría, Doade, Riodeporco y Vilagudín".

El Navia debe su nombre a a la diosa celta (o precelta) Navia, vinculada a la abundancia, cosechas, fertilidad, suerte... y que da nombre a no pocos lugares de Europa occidental, relacionados con hidrónimos. La raíz indoeuropea se hace ya patente en el sánscrito navya (curso de agua), y algunos topónimos de este origen son en Asturias, además de este río y la población de su desembocadura,  Naviegu, Navelgas, Nava, Navidiellu o Nalón (antiguo Nauilo), así como Fontenavia, Nonaya, Bodenaya, y otros. En Galicia podemos encontrar el Navea, río afluente del Sil (Ourense) y el Nabalia, actual Eck, afluente del Rhin, en Alemania, o el Nauaeus, ahora Naver, en Escocia, el Naseby o antiguo Naubesia en el condado inglés de Northants o el Neber, el viejo Nabarcos, hoy Neber, en Gran Bretaña...


Diversos lingüistas relacionan el nombre de esta diosa celta de la abundancia y la fertilidad con la palabra nava como equivalente a valle, e incluso con nave (barco), navegar, navegación, etc, lo que le daría fundamento como divinidad acuática en ríos navegables y espacios naturales en valles y lugares similares. No en vano se ha querido traducir Navia como la "diosa barquera", y como tal aparece en los mitos y sagas irlandesas: bella mujer que conduce a las almas al "otro lado", así cuando el héroe Cúchulainn hiere sin saberlo a su hijo Conlaoch o Connia, este se arroja a una lancha de cristal donde un hada le dice que será uno de los héroes de su pueblo


Escena parecida se repite cuando las hadas llevan al rey Arturo a Avalon, la Insula Pomorum o paraíso de los celtas, según la información que de esta divinidad nos aporta la Wikipedia:
"Navia es un diosa precéltica de origen indoeuropeo. Se discute su origen y pertenencia a algún grupo étnico (cultura campaniforme, cultura de los campos de urnas o cultura de La Tène). De género femenino, se la suele considerar una diosa de la fecundidad. Se han encontrado ofrendas de espadas en su honor en los cauces de los ríos europeos. Se desconocen más datos de su figura, procedencia, a qué grupo de dioses pertenecía, tipo de rituales o ciclo de mitos asociado a ella. 
Su nombre se encuentra por todo el noroeste de la península ibérica con el nombre de Nauia (al norte del Miño) o su variante Nabia (en el sur) con una veintena de epígrafes documentando su culto en un área que incluye a Galaicos, Lusitanos y Astures. Los dedicantes son sobre todo indígenas, como refleja su antroponimia y como sucede en el resto de las divinidades de la zona. 
La interpretación mayoritaria defiende un carácter acuático para Navia (así Blázquez, Coelho, Ferreira da Silva y otros). Leite de Vasconcelos ya relacionó a esta diosa con los santuarios acuáticos y con el sánscrito navya, “curso de agua”. Apoyaría esta interpretación la existencia de hidrónimos modernos como Navia, Naviegu, Navelgas, Navidiellu, y Nalón (antiguo *Nauilo) repartidos entre Galicia y Asturias, Navea (afluente del Sil en Orense), o los antiguos Nabalia (Eck afluente del Rhin), Nauaeus (Río Naver, Escocia) Nauesbia (actual Naseby, Northants) o Nabarcos (Neber, Gran Bretaña). 
Blanca García ha explicado la vinculación de Nabia con los ríos a partir de la concepción céltica del agua como elemento característico del acceso al más allá: desde esta perspectiva, Nabia sería una divinidad soberana facilitadora del acceso al allende a través del agua. 
Otros (así Prosper) defienden una relación con el moderno nava 'valle', teniendo en cuenta la ausencia de corrientes acuáticas en algunos lugares de culto, consideran a Nauia diosa indígena de los valles (*<Nau-ya 'con forma de nave o barco') semejante a la Diana de los latinos. Su vínculo con las divinidades acuáticas, se explicaría por el hecho de que los valles pudieran acoger la existencia de un río. 
En realidad ambas percepciones son compatibles, pudiendo traducirse Navia como "la barquera", que al habitar necesariamente en cursos fluviales les habría dado nombre. El mito aparece en los arcaicos pasajes del segundo ciclo de la epopeya heroica irlandesa en los que se describe a una bella mujer que en el mito céltico desempeña el papel de mensajera de la Muerte y psicopompa conductora de las almas de los jóvenes a la morada de los difuntos, cual moura o lavandeira de ciertas leyendas. Cúchulainn, sin saberlo, hiere mortalmente a su propio hijo Connla o Conlaoch. Aparece entonces un hada que se dirige a Connla para decirle: ”Los inmortales te invitan. Serás uno de los héroes del pueblo de Tethra. Día tras día se te verá en las asambleas de tus abuelos, en medio de aquellos que te conocen y te aman". Cúchulainn ve cómo su hijo se lanza a la barca de vidrio que usa la hechicera, y le ve alejarse hasta desaparecer. El mito se repite en el viaje de Arturo hacia su destino final en Avalon, y aún sobrevive en el norte, en advocaciones a la Virgen de la Barca (Muxía) o Virgen de Covadonga (Cangas de Onís) ambas festividades del 8 de septiembre. También, en la Villa Asturiana de Navia, celebran sus fiestas por La Virgen de la Barca el 15 de agosto".

Fijémonos en lo que baja el Camino y lo que sigue bajando en sus zigzags sin verse aún el final. Continuamos con la descripción de Miguel Barredo:
"El descenso a la cuenca del Navia es de los que se recuerdan: 760 metros de desnivel que hay que ir superando con mucha precaución para no cargar los gemelos más de lo necesario y que a cambio nos obsequiarán con una perspectiva abrumadora del que seguramente sea uno de los embalses más bellos de Asturias. Al inicio de la bajada podemos ver frente a nosotros, al otro lado del valle y si la niebla no lo impide, el caserío de Grandas de Salime, donde celebraremos el final de la etapa. La perspectiva puede llevarnos a una confusión: es fácil creer que el recorrido hasta allí será tan breve como sencillo, pero en realidad no gozará de ninguna de esas dos virtudes. Al contrario, el descenso se revelará como más largo de lo previsto inicialmente y el esfuerzo hará que en ocasiones resulte extremadamente fatigoso, pero la llegada a un soberbio castañar en sombra y la posterior desembocadura en la carretera permiten una pequeña tregua que no tardaremos en valorar como se merece. El paisaje de estos parajes es agreste y hasta arisco de tan duro, pero también está dotado de una hermosura singular que conviene apreciar despacio, prestando especial atención a los contrastes que dibuja la paleta de colores que separan montes, cielo y agua".

Esta es la llamada Costa (cuesta) de Salime; por ahí abajo sigue el Camino este imponente descenso


Ahí abajo no vemos un pco del agua del embalse en la parte más cercana a la presa, El Muro, que no veremos hasta estar literalmente sobre ella. Ahora sí que tenemos una idea más aproximada al final de esta gran bajada al Navia


Sobre las aguas del embalse vemos otro de los antiguos poblados de los trabajadores, el de Vistalegre, por donde sube la carretera AS-14 desde la presa, El edificio grande y amarillo de la carretera es la antigua residencia de ingenieros solteros (así nos la describieron), donde se encuentra el Hotel Las Grandas, con bar, restaurante y albergue, un lugar ideal con excelentes vistas para acortar la etapa y dejar para el día siguiente la subida a la villa de Grandas


Ver que todavía nos queda un largo trecho carretera arriba hasta la villa una vez hayamos llegado abajo va haciéndonos pensar en que esta etapa no va a ser tan corta como parecía en Buspol


El zigzag no es continuo, ente una y otra vuelta hay largos trayectos rectos como este, de unos doscientos metros, pero siempre en bajada, directa y sin tregua


El río Navia y Pedras Apañadas delante de nosotros nos enseñan, si no lo hemos aprendido ya, que el concepto de 'distancia' es relativo y más en la montaña. Más al sur, por Pena Mouxada, va la frontera con el concello gallego de Negueira de Muñiz, uno de los formados, junto con el de A Fonsagrada, al suprimirse el de Burón, con capital en A Proba de Burón


El investigador caminero, escritor y peregrino Víctor Guerra escribe en su libro Los Caminos a la catedral de Oviedo que, "a juzgar por la dificultad del paso (...) no es raro que los peregrinos buscaran otros caminos, como el que circula por el Valledor", si bien fueron estos manifiestamente secundarios y, en la actualidad, son impracticables en el paso a Galicia por Negueira de Muñiz al haber quedado anegados por el embalse


Sí existe más al sur, por Ibias, otro camino histórico hacia Galicia que, aunque también secundario, era lo suficientemente capaz para que pasase por él un ejército entero, como lo fue el del mariscal Ney, el favorito de Napoleón, en la primavera de 1809, cuando invadió Asturias desde Lugo, llegando a Cornellana a marchas forzadas y prácticamente sin pegar un tiro, pues no se debía de esperar una incursión por allí, sino por Ribadeo, e incluso por aquí y todo ese flanco quedaba desguarnecido. El resultado fue la batalla de Peñaflor y la caída de la capital asturiana en poder de los franceses


Aquí predomina el monte bajo y, más abajo, los pinares de A Costa de Salime fueron destruidos por un voraz incendio en 2017 aunque se han recuperado parcialmente con un gran plan de reforestación


Grandas de Salime, las carreteras y El Rigueirón. Tengamos presente que no siempre se tienen estas amplias vistas y que son muy frecuentes las nieblas


Si bien siempre hubo nieblas en estas como en todas las montañas y valles, la construcción de este y los demás embalses del agua provoca que, en los días del verano de intenso calor, se evaporen ingentes cantidades de agua que, ya al atardecer y bajando las temperaturas, se condensen en forma de nubes que duran hasta el día siguiente, desapareciendo con el ascenso de las temperaturas según avanza la mañana


Sin embargo, si por ejemplo al día siguiente amanece nublado y no llega el calor suficiente, las nieblas pueden hacerse persistentes. En ocasiones se forman espectaculares mares de nubes


Si bien a cualquiera que se le pregunte es fácil que diga que prefiere bajar a subir, este larguísimo descenso se va a cobrar también su tributo en nuestras energías y, sobre todo, en nuestras piernas y pies, por ello muchos peregrinos realizan un alto de todo un día en Grandas que, además, les permita conocer la población y su colegiata y museo etnográfico. No pocos hacen a la tarde una 'minietapa' rumbo a Castro


Justo antes del primer bosquete de pinos de la bajada encontramos otro cierre ganadero con su correspondiente portilla


En el cartel se nos ruega encarecidamente, con letras grandes, que cerremos al pasar. Esto evitará que el ganado continúe camino abajo


Abrimos pues y cerramos y continuamos la bajada por esta senda de cascajares pizarrosos


Aunque no haya aparentemente ningún cruce ni riesgo alguno de pérdida, el ver alguna flecha o mojón cada cierto trecho garantiza que seguimos el camino correcto y que no nos hemos dejado ningún desvío atrás


Es pues, conveniente que estas señales de confirmación aparezcan bien visibles cada ciertos metros, pero sin caer tampoco en la hiperseñalización de algunos lugares que, a veces y por saturación, lleva a confusión, además de afectar también al entorno


Lo cierto es que, fuera del Camino, a partir de aquí solo hay toxos, brezales, zarzales y algunos pinos y caminar por ahí es prácticamente impracticable, pero los hitos son necesarios por el motivo expuesto: garantizar que no nos hemos saltado ninguna desviación


El camino es relativamente estrecho pero se pasa bien, eso sí, en fila india. Insistimos en llevar precaución al pisar tanta piedra suelta. Un palo, cayado o bastón puede ser de gran ayuda en esta circunstancia


Entre los pinos, el Camino sigue de frente todo recto, aunque pronto empezará a hacer otro de sus giros


Aquí lo tenemos: empieza, al principio suavemente, un poco de curva a la derecha...


Es todo un giro de 90 grados dando una vuelta completa y pasando de caminar en dirección sur a la dirección norte


Y, siguiendo la tónica, llega un tramo recto, aquí más corto, de 150 metros escasos, hasta la siguiente curva del zigzag


Al sur, la villa de Grandas de Salime nos sigue sirviendo como referencia visual y geográfica, así como, más abajo, la carretera AS-14 serpenteando por la ladera del monte de As Campas


Se reconocen bien las casas del núcleo en torno a la colegiata de San Salvador (el de la izquierda), las de la subida a El Carme, los prados de la cuesta a Picovilar y la factoría quesera de A Farrapa


Según bajemos iremos encontrando más pinos de las repoblaciones realizadas tras el gran incendio de 2017. Tras él y durante un tiempo, ante el riesgo de caídas de troncos y ramas quemados, se señalizó momentáneamente un desvío alternativo, el cual hace tiempo se hizo innecesario, retirándose los carteles


Este pues, sería el trazado primigenio del Camino cuya cuesta descendente, en determinados lugares, se suaviza y en otros se vuelve más pendiente


El sendero, bien flanqueado por toxos, hierbas y pinos, sigue siendo de tierra y piedra dando vista a A Lomba entre a Paicega y Sanzo hasta Grandas


Y al sur, El Coto Grandas con la carretera antigua por su ladera oriental y la cola del embalse bajo Pedras Apañadas y A Serra do Acevo



Toxales, brezales y pinares de A Cista de Salie y Trasmonte: fijémonos cómo el Camino sigue bajando entre los árboles


Pinos repoblados en crecimiento; es posible que cuando vengáis los encontréis algo más altos


Ahora sí que llegamos a una bifurcación importante bien señalizada, en la que tendremos que prestar atención


Aunque en principio y por lógica hay que seguir bajando, y por lo tanto seguir a la izquierda, las señales que nos lo confirman nunca están de mas, y aquí tenemos dos


Uno, es el conocido mojón caminero, otro, la para nosotros ya familiar señalética del Sendero de Gran Recorrido GR-109 Camino Natural de la Cordillera Cantábrica o Asturias Interior, con el que hemos coincidido en estos tramos camineros entre Allande y Grandas


Aquí la pista parece que se ensancha. En el mojón se ha pintado además le flecha amarilla, el único elemento plenamente direccional del Camino pues, en contra de la creencia generalizada, la posición de la concha no implica necesariamente la dirección, sino que simplemente identifica al trazado como ruta jacobea oficial


Y ahí tenemos la siguiente rampa abajo en recta, esta de unos 375 metros de longitud


Lo bueno de las señales del GR-109 es que nos ponen la distancia kilométrica hasta Grandas, once kilómetros y medio


Lo que siempre decimos: una distancia aparentemente corta pero que se multiplica en tiempo y en esfuerzo


Grandas y sus barrios: por abajo llega la AS-14 y, un poco más arriba y entre los bosques, el Camino. Por arriba sale a la izquierda la AS-12, con la que coincidiremos unos metros en A Farrapa, y por la derecha llega, o sale, la misma AS-12, que comunica con Navia


Pasamos sobre una canalización de aguas sobrantes y emprendemos pues otro repecho descendente por A Costa de Salime


Este trecho llega hasta donde abarca la vista y más allá. El camino se ve ha sido aplanado y acondicionado


La perspectiva irá cambiando poco a poco, casi sin darnos cuenta al principio, al ir perdiendo altura. Caminamos de nuevo en dirección sur


La cola del embalse casi se oculta a nuestra vista unos instantes, la volveremos a ver y mejor según vayamos avanzando por A Costa de Salime


Sobre el río, El Chao de Leira y, más arriba, los prados del pueblo de Pelóu, solar de otro de los importantes castros grandaleses, del que leemos en la web de Grandas de Salime:
"Aunque generalmente se ha considerado un castro de fundación romana asociado a la minería de oro, las excavaciones ejecutadas entre el 2003 y 2006 evidenciaron una larga secuencia de ocupación que se remonta a comienzos de la Edad del Hierro, refortificado en siglos posteriores (I y IV d.C). En el yacimiento, situado en las cercanías de la aldea de Pelóu, se descubrieron numerosos objetos entre los que cabe destacar por su singularidad un documento censal del siglo I d.C. realizado en pizarra, en el que aparece un listado con los nombres de 50 vecinos de la zona".

Volvemos a ver, enfrente, el Alto da Cruz de Franciscón con El Pico Valiel a la derecha y, a lo lejos, El Pico Valledor


Y aquí, la falda oeste del Pico Buspol con su parque eólico en la cima. Es la falda de A Veiga del Muro y Penedo Gordo


Y, encima de nosotros, la gran rampa hacia el collado de Os Coriscos. Veamos toda la cuesta que hemos dejado atrás


Buspol está justamente detrás de ese cueto, pero desde que empezamos a bajar lo hemos perdido de vista


La pista, como hemos dicho, tiende ha hacerse más ancha y permite el paso de vehículos todoterreno destinados a las tareas de repoblación. De todas maneras, raro es encontrarse con alguno en estas inmensas 'soledades'


La bajada en recto se vuelve ahora curva a la izquierda al acercarnos a otro pinar


Hay algún penedo, fijémonos en la gran escarpadura de la sierra bajo El Pico Buspol, de gran verticalidad


En los penedos o roquedos se nota que la gente se detiene a hacer fotos de lo pisado que está el terreno. Un muy buen mirador lo tenemos un poco más abajo


Aquí el tramo recto es solo de unos poco metros. Estamos bajo la zona conocida como Os Pradíos


Y es que ya llega otra curva cerrada de ángulo de 90 grados a la derecha, que se dirige a otro penedo


Es en ese roquedal donde mucha gente gusta de hacerse fotos con el embalse al fondo


La vista es realmente hermosa, y localizaremos unos cuantos lugares más cuesta abajo que son perfectos miradores naturales sobre este 'gran cañón del Navia'


Paso a paso nos percatamos que nos vamos aproximando al nivel de las aguas, pero aún nos queda bastante para llegar a la presa


Curva a la derecha ahora, atención pues es este un buen lugar para detenerse y, además de sacar fotos, descansar unos instantes


Por eso, durante las mañanas principalmente, es común encontrarse grupos de peregrinos en este recodo


Según pasa el mediodía y como en la mayor parte de los caminos, va disminuyendo el flujo de caminantes hasta casi desaparecer en las tardes


Una soberbia panorámica desde las profundidades del Navia hacia A Serra do Acevo y, en la lejanía, las suaves colinas que anuncian el tránsito hacia Galicia por A Fonsagrada


Caminando ahora en dirección oeste tenemos otra pintoresca vista de El Coto Grandas y la villa de Grandas de Salime bajo A Bornela


Muy en la lejanía nos parece reconocer A Pena da Anduriña (898 m), el monte más alto del concello gallego de Ribeira de Piquín


Acaso en días muy claros se podría divisar en la lejanía A Serra de Meira, ya bastante adentrada en Galicia, en el paso a A Terra Chá


Pero nosotros no vamos a la Terra Chá, vamos a A Fonsagrada, viendo desde aquí la Serra do Acevo que constituye su acceso por el Camino Primitivo, así como toda la loma de Grandas de Salime a Penafonte, por donde discurre el Camino, vía A Farrapa, Cereixeira, Malneira, Castro, Padraira, Xestoselo, Penafonte, Bustelo del Camín, Cuia...


El embalse forma un pequeño mar interior en este lugar, que es el de la singladura del lancheiro de Vilarpedre hacia A Casía. Así empieza la extensa entrada que al río Navia le dedica la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Principal río del occidente de Asturias con una cuenca hidrográfica de 2.572 km², de los cuales unos 1.500 km²m pertenecen a Asturias, estando el resto en términos de la vecina comunidad de Galicia. Por superficie de cuenca se trata de la segunda de Asturias en importancia, después de la del Narcea-Nalón, mientras que por longitud, con 178,5 km, es el río más largo de los que desembocan en Asturias".

El embalse, casi en su plenitud: reconocemos bien la carretera antigua, ahora GS-1, que sube desde la orilla por El Coto Grandas haciendo grandes y pronunciadísimas curvas. Este es el trayecto del río desde su nacimiento hasta aquí:
"El río Navia nace en Pedrafita do Cebreiro (Lugo), a 1.240 m de altitud entre el alto do Poio y a serra de Piornal. Discurre hacia el noroeste por Doncos y Pontes de Gatín, para seguir por Liber, San Martín de Suarna, Barcia y Envernallas ya en dirección noroeste, teniendo como afluentes por la derecha los ríos Bois, Cancedala con 140 km² de cuenca y 13 km de longitud,  Ser con 121 km² y 20 de longitud, Veiga da Ponte y Rao, y por la izquierda Boullón, Narón, Dousal, Queizán y Suarna de 213 km² y 24 de longitud. Entre Envernallas y Murias el río actúa de límite autonómico entre Asturias y Galicia, continuando hasta la altura de Os Coutos. A la altura del monte Cetesón, al este del río, entra de nuevo en territorio lugués, transcurriendo por Coea y Río de Porcos para alcanzar el embalse de Salime. En este embalse, a la altura de Ouviaño se une al río Ibias por la orilla derecha, siendo su principal afluente con cerca de 60 km de recorrido y 389 km² de cuenca. En los alrededores de Vilagudín el río entra de nuevo en Asturias siguiendo por Salime hasta la presa del embalse".

Curvas como las que hacen todos los caminos que bajan y suben por estas inmensidades montañeras, tal que aquí, bordeando este penedo de curiosas formas que se yergue entre la vegetación:
"Son representativas la presencia de grandes extensiones deforestadas cubiertas de brezales, formaciones ericáceas junto con bosques de roble albar y roble melojo sobre suelos ácidos, a menudo con gran variedad de líquenes. También masas de castaño poblando cotas más bajas, que si bien están relacionadas con entornos antropizados, como especie puede considerarse autóctona."

No encontraremos castañares hasta llegar a cotas bastante más bajas, predominando aquí el brezal y las coníferas de repoblación, así como algunos arbustos


Sí nos parece hallar que, con los pinos repoblados, se han plantado algunas especies autóctonas. Es muy posible que, cuando crezcan, no tengamos todas estas vistas del Navia a lo largo de gran parte del recorrido, pero sí contaremos con más zonas de sombra


A pesar de sus curvas y meandros, si lo vemos sobre un mapa, el curso del Navia es posiblemente el más recto de sur a norte de todos o casi todos los grandes ríos de este sector de la cornisa cantábrica junto con el Eo


El Camino es, en su práctica totalidad, todo él un gran mirador al Navia en su zona alta asturiana, transición al Alto Navia gallego y al bajo Navia, aproximándose al mar, donde se suceden más embalses. Este gran cañón, formado por la erosión del río durante cientos de miles o millones de años sobre rocas blandas favoreció su aprovechamiento hidrológico para producir energía eléctrica a partir de la posguerra civil:
"El fuerte hundimiento de la cota del cauce en gran parte del curso se debe también a la menor dureza de las pizarras frente a las cuarcitas y facilitó el embalsado masivo con tres grandes pantanos: Salime (1956) con 266 hm³ y 685 ha de superficie, Doiras (1958) con 124 hm³ y 450 ha y Arbón (1967) con 38 hm³ y 270 ha, habiendo estado previsto la construcción de un cuarto embalse, el Gran Suarna que afectaría a los concejos de Navia de Suarna e Ibias, paralizado por la oposición de los habitantes afectados".

Si bien las condiciones climáticas están sujetas a cambios bastante drásticos de un tiempo acá, puede decirse, como informaba la Enciclopedia del paisaje de Asturias, publicada en 2003. que el clima del curso alto del Navia "no acusa influencia marítima y se puede considerar de montaña, registrando contrastes térmicos muy amplios entre invierno y verano, con cierto grado de continentalidad", en contraste con el Bajo Navia, de clima más costero y oceánico, o sea, más suave


Lo que no ha cambiado es que en Asturias, como en gran parte de Galicia y otras zonas del norte de la península, no existe la estabilidad climática de otras latitudes y las previsiones meteorológicas tienen efectivamente más de previsión que de certeza, baste comprobar cómo cambian de un día para otro, siendo algo más fiables las del día justamente anterior que las de los de más atrás


Estas fotos fueron tomadas a finales de mayo y a medio día los termómetros pasaron de los 35°. Una semana antes había nevado y los termómetros habían bajado de los 0°


Caminamos ahora en dirección oeste y vemos de frente a nosotros otra bella estampa de la villa de Grandas de Salime y de la boscosa subida de El Rigueirón arriba. Nos da la impresión que debemos de estar ya a su altura. El Diccionario Geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos nos confirma los cambios acontecidos en la villa a partir de la construcción del embalse de Salime:
"Esta determinante construcción se terminó en 1994 suponiendo, durante el tiempo que duró la construcción, un importante aporte demográfico y económico para la comarca, generando como contrapartida los efectos de la transitoriedad, ya que una vez concluidas las obras, las pérdidas demográficas fueron mucho mayores, uniéndose a todo ello el agravante de que el embalsamiento del cauce fluvial tuvo un inmenso impacto ambiental que contrajo el espacio cultivable y generó la práctica incomunicación y despoblamiento de la margen derecha, sin olvidar el patrimonio etnográfico e histórico-artístico que quedó bajo las aguas".

Grandas de Salime, como se ha dicho, mantuvo su condición de pequeño núcleo urbano comarcal lo que favoreció que, al crearse el museo etnográfico como manera de preservar la memoria de un mundo que desaparecía, según las inquietudes de Pepe el Ferreiro, que veía como usos, costumbres y objetos eran de un instante a otro considerados 'cacharros viejos'


El museo constituyó todo un polo de atracción, implicando con el tiempo a diversos organismos: Ayuntamiento, Principado de Asturias, Universidad de Oviedo, etc. siendo significativo cómo creció, desde el bajo del consistorio a donde fue a exponerse la colección etnográfica de Pepe hasta el traslado a la antigua rectoral en 1989, creciendo a partir de ella paulatinamente


Siguiendo con la secuencia histórica del museo, es de destacar cómo aquellas primeras instalaciones museísticas del bajo del Ayuntamiento pasaron a reutilizarse como albergue de peregrinos, cuya impronta se manifestó a partir del Xacobeo'93, cuando se señalizó y promocionó esta ruta decididamente. Más adelante, de la misma manera que el etnográfico crecía, el albergue también, siendo trasladado a un nuevo edificio, no en el mismo Camino pero sí a escasos metros. Luego, aparte de este, público, abrieron albergues privados, y otros alojamientos, aunque no pensados únicamente para los peregrinos, como las fondas y pequeños hoteles, se especializaron en acogerlos con gusto


Es muy posible que, si el pueblo de Salime no hubiera desaparecido bajo las aguas, se hubiera fundado en él alguno de esos albergues, tal y como se fundó siglos atrás un hospital de peregrinos, el del famoso Pedro de Pedre, personaje que parece más fantástico que real, al igual que la pretendida inscripción que había en el viejo puente de piedra sobre el Navia, la cual le señalaba como fundador de la alberguería, del puente y de la catedral de Lugo nada menos. Del puente informa ampliamente la Wikipedia en una buena entrada:
"El puente de Salime sobre el río Navia estaba situado en las inmediaciones del pueblo de Salime (156 habitantes a mediados del siglo XIX y actualmente desaparecido), en el concejo de Grandas de Salime, (Asturias, España). Fue una obra muy célebre, por el impresionante paraje en que se situaba y por ser, durante más de tres siglos, el único puente que cruzaba el Navia en los últimos setenta kilómetros de su curso
El puente se construyó en la primera mitad del siglo XVI, se derrumbó en 1936, fue reconstruido en 1938 y finalmente desapareció en 1953 bajo las aguas del embalse del salto de Salime, que igualmente sumergieron a la citada localidad de Salime, con la excepción de una casa, aún en pie en el siglo XXI, situada unos metros por encima de la cota máxima del embalse. 
Marco geográfico y viario 
El río Navia fluye de sur a norte, y en su práctica totalidad su curso trascurre entre montañas, hasta el punto de que carece de vegas dignas de consideración. Ello hace que el cruce de su valle sea problemático para cualquier vía de comunicación. 
Al atravesar el concejo de Grandas de Salime esa característica se acentuaba, fluyendo el río a una altitud entre 200 y 110 m s. n. m., encajonado entre las cumbres de Buspol (1 121 m), por el Este y Bornela (749 m) por el Oeste, en cuyas faldas se sitúan respectivamente Berducedo, a 900 m , y la propia Grandas, a 570 m. Es precisamente entre Berducedo y Grandas donde el lecho del Navia se estrechaba al máximo, encerrado entre las paredes del desfiladero conocido como El Carpio, sobre el cual estaba situado el pueblo de Salime".

En cuanto a las antiguas vías, de la misma manera que se discute sobre el trazado de la mítica ruta Lucus Asturum-Lucus Augusti en el occidente asturiano, si por la costa o por el interior, también en caso de ir por el interior no está del todo claro por donde iría, pero se supone que en algún momento cruzaría el Navia:
"Se desconoce en qué punto cruzaba hace dos milenios el valle del Navia la vía romana que comunicaba Lucus Augusti (la actual Lugo) con Lucus Asturum, en el centro de la actual Asturias, pero se supone que el camino medieval considerado como Camino de Santiago Primitivo seguía el mismo trazado, que en cuanto al cruce del Navia ha sido situado por las investigaciones de Pisa Menéndez en el lugar de Leirado, unos tres kilómetros aguas arriba de Salime, en donde existió un primitivo puente que según noticias del siglo XVIII se arruinó a finales de la Edad Media, con lo que al comenzar la Edad Moderna no existía ningún puente utilizable para el cruce".

Si aquel puente de Leirado señalado por el erudito Pedro Pisa Menéndez "se arruinó a finales de la Edad Media" la noticia podría encajar con que la antigua campana de la capilla de Santa Marina de Buspol tuviera la fecha de 1327, la cual se sospecha que podría coincidir con la fundación del hospital de peregrinos allí situado, cuando tal vez se decidió emplear un camino algo más al sur y más directo hacia Grandas, lugar de acogida con su monasterio y hospital de romeros, pero solamente es una elucubración más


El pueblo de Salime estaba aquí debajo y, si en un principio no tenía puente, es fácil que hubiera uno de tantos servicios de paso en barca que solían existir en las aldeas ribereñas. Sería en el siglo XVI cuando tenemos noticias fidedignas de su construcción:
"En el año 1548, reinando Felipe II y siendo Regente Maximiliano II de Habsburgo, se construyó en las inmediaciones de Salime y en una cota ligeramente inferior a la del pueblo un puente que salvaba, a más de cuarenta metros sobre el cauce del río, el desfiladero de El Carpio. Su construcción implicó que se abandonara el antiguo camino por Leirado, de forma que desde Berducedo se contorneaba por el Sur la cima de Buspol y luego se tomaba un vertiginoso descenso hasta Salime, y una vez cruzado el puente se emprendía una extenuante subida, conocida como ‘’la cuesta de Grandas’’, hasta esta población. 
Durante más de trescientos años, hasta la construcción en los últimos años del siglo XIX del puente de Salcedo, referido más adelante, y la del de Navia-Coaña, en la carretera nacional de Oviedo a La Coruña por la costa (actual N-634), el puente de Salime fue pues crucial en las comunicaciones entre Asturias y Galicia. A partir de entonces su importancia fue sólo comarcal, aunque esencial para los vecinos de Salime".

Y aquí es donde surge la leyenda de Pedro de Pedre en su supuesta inscripción pontonera, la cual se dice que ponía la fecha de 1173, con lo cual este puente de Salime sería bastante más antiguo, o acaso se tratase de uno anterior existente en el lugar, por lo que, de ser así, en 1548 se habría efectuado una reconstrucción, pero como hemos dicho tanto Pedro de Pedre como la placa fundacional están en entredicho en lo relativo a su veracidad


Lo cierto, de todas maneras, es que la fundación de la catedral de Lugo se realiza en el año 1129 (sobre un templo anterior), bajo el obispado de Pedro III 'Peregrino', lo que implicaría que tras toda leyenda hay un trasfondo de cierta realidad


José María Méndez Valledor y Guzmán, abogado y escritor, autor de la monografía de Grandas de Salime para la revista Asturias de Octavio Bellmunt y Fermín Canella, nos dice que la famosa inscripción "Pedro de Pedre de Castro natural hizo el puente del Salime la iglesia i el hospital i la catedral de Lugo á donde se fúe á enterrar Abril año de 1173" se dice estaba en la clave de dicho puente, pero que la buscó infructuosamente el erudito arqueólogo, historiador y epigrafista Ciriaco Miguel Vigil "quien, no obstante la noticia que se le facilitó en 1884 se haberla copiado un empleado del gobierno y de conservar su texto algunos particulares de Grandas, duda, con razón, a nuestro juicio, de su existencia, fundándose en la poca probabilidad de que fuera labrada para no ser vista y en la interpretación poco razonable que se le da", explica Valledor y Guzmán

Puente de Salime a finales del siglo XIX fotografiado por Octavio Bellmunt

Y esta es una foto del puente de Salime antes de su desaparición bajo las aguas, el hecho en tiempos de Felipe II pero cuya obra atribuye a Pedro de Pedre aquella placa que no llegó a conocerse salvo en la dudosa noticia de su transcripción. Fijémonos en los verticales penedos del desfiladero de El Carpio en los que se se apoyaba. La escasa distancia entre ellos facilitaría su construcción, dándonos idea además del escenario de la leyenda del diablo cayendo al río, que es posible que en algún punto pudiese ser vadeado. Todo esto desapareció bajo el embalse, seguimos leyendo en Wikipedia:
"El puente consistía en un solo arco de medio punto de piedra con dieciséis metros de luz, una altura de casi cincuenta metros sobre el río y la anchura de un camino carretero. Fue una obra muy notable que causaba la admiración de todos los viajeros. 
En octubre de 1936 un deslizamiento de tierras en la margen derecha del río causó el derrumbamiento del puente y la muerte de dos personas que en aquel momento se encontraban sobre él. La situación de guerra civil en que se encontraba España retrasó dos años su reconstrucción, que se completó a finales de 1938. 
El nuevo puente se basaba en cuatro semibóvedas de hormigón armado articuladas y armadas con hierros redondos y rótulas de plomo, con un peso de cada semibóveda de casi seis toneladas. Se lanzaron por medio de cables que se sujetaban en pórticos de madera colocados provisionalmente sobre los estribos laterales. Tenía una luz entre centros de rótulas de 20 m, flecha de 5 m y una anchura de tablero de 3,60 m con calzada de 2,50 m; y se mantuvo hasta que, como ha quedado dicho, en el año 1953 fue sumergido por las aguas del embalse. 
Las obras del nuevo puente, que costaron 11.000 pesetas de la época, fueron ejecutadas por José María González del Valle, que además de ingeniero era el tercer Marqués de Vega de Anzo. En Grandas de Salime tuvo dedicada una calle hasta el año 1984".
Foto: Memoria digital de Asturias

Y esta es una foto del año 1953 en el que se ve el pueblo de Salime a punto de ser inundado por las aguas, que cubren ya el desfiladero de El Carpio, donde aún vemos el puente, el cual ya no es el de la foto anterior sino el reconstruido en hormigón en 1938. Una de estas casas sería la del antiguo hospital de peregrinos fundado, como la iglesia, por el legendario Pedro de Pedre, que no en principio el hospital de Grandas de Salime ni su iglesia de San Salvador, sino la parroquial y alberguería de Salime, no la de Grandas

Foto: Casa Rigueiro

Otra foto de Salime y su famoso puente, posterior a 1938. La Gran Enciclopedia Asturiana nos dice que el puente de Salime era "de inicial construcción medieval, con un solo arco levantado sobre un profundo río, cuyo fondo distaba cerca de 50 m. del piso del puente", por lo que de ser así la construcción de 1548 estaría superpuesta a otra anterior. En cuanto a la inscripción debió de existir realmente, otra cosa es lo que estuviese grabado en ella, pues el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos habla de ella y del puente así en sus Diarios:
"Ayer, mañana, estuvo aquí Domingo Pereda, carpintero de las obras hidráulicas del concejo de Burón, me da noticia del puente de Salime, que está en prodigiosa altura del río; éste, profundizó su lecho después de construido, y el puente quedó en lo alto. Hay en él una inscripción, probablemente romana, que por estar debajo del arco y tomada de hiedra, y en tanta altura, parece imposible copiar; ofreció tentarlo".
Foto: Buron 444. CC BY-SA 4.0

Y este es el pueblo de Salime cuando puede verse si las aguas bajan mucho. Miguel Barrero en Las tierras del fin del mundo, quien buscó en su periplo por el Camino Primitivo la estela de este misterioso fundador hasta la misma catedral de Lugo, como nos señala el también escritor Pablo Antón Marín Estrada en su artículo Grandas y el incierto Pedro de Pedre, publicado en el diario El Comercio el 5-9-2021:
"Si Oviedo puede presumir de contar con una calle, la del Carpio, que dio identidad a un personaje de leyenda como Bernardo, el vencedor de Carlomagno en Roncesvalles, otra villa del Camino, Grandas de Salime, tiene el honor de haberle dedicado una de sus rúas principales a un ser imaginario o al menos del que no hay más pistas que su nombre en una copla de la tradición oral: Pedro de Pedre. 
El escritor Miguel Barrero recoge este misterio en las sabrosas páginas de 'Las tierras del fin del mundo', la crónica de su viaje a Compostela por la vía primitiva, y con fina malla hilvana esta historia suspensiva con la del diablo que explicaría, por etimología popular, el origen de los nombres de Salime y Subsalime, hoy lugares sepultados bajo las aguas del colosal embalse del Navia. 
Los versos que lo recuerdan se contaba que estuvieron inscritos en el antiguo puente de piedra construido en tiempos de Felipe II y del que conocemos la imagen fotografiada a finales del XIX por Octavio Belmunt para su 'Asturias' con Fermín Canella. 
Levantado en unos peñascos a una notable altura sobre el cauce escarpado del río, evoca inevitablemente a tantos de esos puentes de incierto origen cuyo alzado se atribuía al señor de los infiernos. 
La famosa trova grandalesa asigna la autoría de su desaparecido puente y de otras obras no menos monumentales a ese tal Pedro de Pedre: «De Castro natural/ hizo el puente de Salime/ la iglesia i el hospital/ i la catedral de Lugo/ a donde se fue a enterrar». 
En su peregrinación a Santiago, Barrero relata que, a su paso por Lugo, se entretuvo sin éxito en indagar por las paredes de la catedral en busca de alguna inscripción que diera visos de realidad, aunque fuesen muy remotos, a los dos últimos versos. 
Tampoco se haya documentado por ninguna parte que este natural de Castro interviniese en la construcción de San Salvador de Grandas ni en su hospital de peregrinos. Bastaría fijarse en las diferentes fechas de edificación de las cuatro monumentos para desechar por imposible cualquier intervención de Pedro de Pedre, salvo que tuviera, además de una poderosa vocación de arquitecto e ingeniero, el don de la inmortalidad. O, la que nos parece más verosímil tratándose de un personaje imaginario, que fuese el mismo diablo en persona. 
El argumento más directo para echar abajo esta posibilidad sería el de plantear para qué iba a querer el diablo levantar en la ruta que seguían los peregrinos jacobeos un puente, una iglesia, un hospital y una catedral. 
Solo podría rebatirlo una suposición aún más disparatada, aunque no insostenible: que el constructor hubiese llegado a Grandas de peregrino. El mismo Cunqueiro que tanto escribió de demonología no descartaba que tal vez más de un cofrade de Satán hubiese peregrinado a Santiago, mezclado con devotos de buena fe venidos de todos los pagos de Europa. Como los frailes, los había también de órdenes menores y mayores, incluso hermanos legos en luciferías. 
Desde luego, el nombre Pedro de Pedre no desentonaría entre los que se conocen de tantos de estos diablicos de insignificante escalafón. 
El mago de Mondoñedo, de haber sabido del grandalés, le habría inventado enseguida una historia. Que salió de Carcasona, confundido entre unos penitentes redimidos del verdugo a cambio de ir a buscar el perdón del Santo Apóstol en su sepulcro galaico y que lo hizo por no tener valor suficiente para robar el alma de una muchacha que vendía manzanas reinetas en el mercado de los lunes en Bastide Saint Louis. 
Sabía que su Señor de las Tinieblas no le iba a perdonar por ello y buscaba el favor del único capaz de librarlo de su ira: el señor Santiago. 
En su peregrinaje había sufrido hambre y sed, frío, aguaceros, el tórrido sol de los páramos, la soledad y la enfermedad. 
Cerca ya del final del trayecto, tras visitar San Salvador en Oviedo, cruzó el Palo y llegó a Grandas de Salime. Era un día de mercado, apenas entrado el otoño, y en una esquina vio a una joven vendiendo manzanas y castañas. Tenía la misma sonrisa de la de Carcasona. Venía de Castro a sacar en la villa cuatro perronas con los frutos que daba la pumarada de casa. En esta ocasión, Pedro de Pedre -el nombre que con el que se le presentó- no pudo evitar querer robarle el alma a una mujer tan hermosa. 
Si al final logró vencer la tentación, tal vez cogiese su bordón y su calabaza para continuar camino. A la salida de Grandas en dirección al Acebo, iría canturreando aquella tonada mortificadora de lo que pudo ser y no fue: «Pedro de Pedre/ de Castro natural/ hizo el puente de Salime/ la iglesia y el hospital...».

El Puente de Salime quedó relegado, como el viejo camín real, a comunicación local del pueblo cuando se hizo la nueva carretera un poco más al sur, construyéndose el también desaparecido puente de Salcedo, destruido en la Guerra Civil, reconstruido posteriormente y anegado en 1953, como también nos cuenta la Wikipedia:
"Al terminar el siglo XIX se emprendió la construcción de una carretera que enlazara Grandas de Salime con Pola de Allande, y con ello Lugo con Oviedo. El proyecto que se acometió abordaba el cruce del valle del río Navia mediante un continuo descenso desde Grandas en dirección sur, aguas arriba del Navia, hasta alcanzar el nivel del río en el lugar de Salcedo, o Sancedo, unos dos kilómetros aguas arriba de Salime. Allí se establecía un puente y la carretera continuaba un breve trecho en dirección sur por la margen derecha del Navia hasta encontrar la confluencia con éste del río del Oro, cuyo valle se remontaba hacia el Este en dirección a Berducedo. 
El puente de Salcedo estaba constituido por dos estribos de fábrica y un tramo metálico de 36 metros de luz, y desde su construcción constituyó un punto crucial en la comunicación terrestre entre Asturias y Galicia. 
A finales de julio de 1936, a los pocos días de estallar la Guerra Civil, el puente fue volado por los milicianos republicanos, en retirada hacia el centro de Asturias ante el avance de las columnas gallegas del ejército sublevado (por las mismas fechas también fue volado el puente Navia-Coaña de la carretera de la costa). Poco después se construyó una pasarela provisional que se mantuvo muy precariamente hasta después del final de la guerra. 
Finalmente en 1940 se construyó un nuevo puente definitivo, consistente en un arco biarticulado de madera de 34 metros de luz con un tablero de 4 metros de anchura. Cada uno de los semiarcos consistía en una celosía a base de tablas claveteadas. 
Al igual que el puente de Salime, el puente de Salcedo desapareció en 1953 bajo las aguas del embalse. Con ello se cortó la carretera construida al finalizar el siglo anterior, que fue reemplazada por un nuevo tramo de 33 kilómetros de Grandas a Berducedo que cruza el río Navia por la coronación de la presa del embalse, a una altitud de 225 metros, y posteriormente faldea Buspol por su ladera norte. La nueva carretera salva el paso sobre los aliviaderos mediante cuatro tramos-puente de hormigón de 12 metros de luz cada uno, con seis metros de anchura de calzada y dos metros de pasillos laterales. 
Para paliar mínimamente el aislamiento respecto a su capital municipal al que se dejó sometidos a los pueblos del concejo de Grandas situados en la margen derecha de la cuenca del Navia, muy singularmente Villarpedre, la empresa explotadora del aprovechamiento hidroeléctrico quedó obligada a mantener un servicio de cruce del embalse en lancha entre los puntos en que la carretera antigua se sumergía en las aguas".

Existió en este sector un tercer puente sobre el desfiladero de El Carpio un poco más al norte de aquí y, por lo tanto, más próximo al lugar en el que se hizo la presa, en el lugar en el que, según la leyenda, el diablo cayó al río por segunda vez...
"La pequeña aldea de Susalime, o Subsalime, (7 vecinos a mediados del siglo XIX) estaba situada un kilómetro y medio aguas abajo de Salime, igualmente en la margen derecha del Navia y sobre la pared oriental del desfiladero de El Carpio. La senda que unía directamente ambas localidades era accidentada, e insegura debido a los corrimientos de tierras que solían ocurrir en ella. Por ello en la segunda mitad del siglo XIX se tendió un rústico puente de madera por encima de El Carpio desde Susalime hasta la orilla opuesta, de forma que se pudiera ir a Salime por la orilla izquierda del Navia, considerada más segura y más adecuada para un camino que permitiera el transporte de cargas. 
Arruinado el [puente de madera] primero que se colocó, construyó el actual en 1845 el maestro Juanito auxiliado por operarios ferrolanos. Estrecho y desprovisto de barandilla, á 45 metros sobre el nivel de la corriente, presenta aspecto tan temible que es preciso recostarse en el pavimento para poder contemplar sin zozobra los recios empotramientos practicados en sus firmes estribos para represar el río; los altos, angosturas y oquedades en que rebraman las aguas 
José Mª Méndez-Valledor y Guzmán, Grandas de Salime 
El puente de Susalime al igual que los puentes de Salime y Salcedo desapareció en el año 1953 bajo las aguas del embalse junto con la aldea a la que prestaba servicio".


Esta es la situación de los tres puentes reseñados, la antigua carretera de Berducedo a Grandas por El Valledor y la que se hizo tras la construcción del embalse (actual AS-14 Grandas de Salime-Puente del Infierno), la cual pasa sobre el muro de la presa. Por ella subiremos a la villa de Grandas, capital del concejo


El Camino bordea la sinuosa ladera de A Costa de Salime bajando en todo momento, ahora parece que un poco más suavemente, con A Lomba enfrente


Y aquí, A Costa de Grandas, con la carretera AS-14 serpenteando en sus pinares nos advierte que, como es usual en el Camino Primitivo, tras subir hay que bar, y si se baja mucho, luego habrá que bajar mucho. Las etapas netamente montañeras no terminarán hasta Castroverde, una vez pasado el Alto da Baqueriza, villa que da paso a las suaves colinas del trecho caminero hasta la ciudad de Lugo


Más a la izquierda, la carretera vieja, ahora GS-1, la del antiguo puente de Salcedo, sube zigzagueando también


Poco después de la unión de ambas carreteras en A Valía es donde dejamos el asfalto para dirigirnos a la villa de Grandas


Allí nos separamos también del GR-109, que sigue su trayecto cerca de la cima de El Coto Grandas


Ahí, entre los prados, están las casas de Robledo. El Camino de Santiago pasa unos tres kilómetros y medio más al norte, por Castro, solar del castro del Chao Samartín y pretendido lugar de nacimiento de Pedro de Pedre, según la famosa inscripción


La larga loma de A Pena Longa revela el paso del Camino hacia Xestoselo, cerca de los petroglifos o grabados prehistóricos de A Xorenga, testimonio de las antiguas civilizaciones neolíticas o megalíticas que poblaron estos parajes hace 4.000 o 5.000 años. Más allá, en Penafonte, empieza la subida a la Serra do Acevo, donde entraremos en Galicia


El río Navia que, como otro muchos, era también conocido como río Grande, guarda el testimonio de los muchos pueblos desaparecidos bajo sus aguas al hacerse el embalse, pueblos a los que recuerda Pepe Arlote en su blog Cuentos peregrinos
"Cuentan que el Salto de Salime del río Navia, en el Camino Primitivo, en el occidente de Asturias, fue considerado en el año 1945, al inicio de su construcción, «el pantano más grande de Europa». Fuera verdad o exageración del régimen franquista, hoy en día, esta obra de ingeniería impresiona y estremece a los peregrinos y peregrinas, que descienden por la ladera del parque eólico del Buspol hacia el muro de contención de la central hidroeléctrica. Las entidades promotoras de este embalse fueron Hidroeléctrica del Cantábrico y Electra de Viesgo. Las obras duraron  diez años, engullendo las aguas del pantano un total de 685 hectáreas y anegando a 14 pueblos de Asturias y Lugo. Muchos de los pobladores de estas aldeas se resistieron a abandonar sus hogares hasta que advirtieron como el agua del Navia ascendía hasta sus casas, viéndose obligados a olvidar sus raíces, renunciar a sus recuerdos, la pesca del salmón y sus tierras de cultivo en el fondo del pantano. 
El río Navia es conocido como «El Río Grande» y aunque su nacimiento se encuentra en la provincia de Lugo, en las montañas de Cebreiro, desciende por Becerreá hacia Asturias. El río en aquellos años, era famoso por la gran cantidad de salmones que se pescaban en sus cerca de 100 kilómetros de recorrido de sus aguas camino del mar Cantábrico, pero la construcción del Salto del Salime fue el principio del fin —se levantaron, posteriormente, dos nuevas presas río abajo— y, hoy en día, tan sólo 14 kilómetros se encuentran aptos para la pesca del salmón, que ya apenas vienen a desovar al Navia. 
Los 14 pueblos que «se tragó» el pantano estaban en las orillas; la mayor parte en la margen asturiana: Salime (el de mayor número de habitantes), Subsalime, Sanfeliz, Salcedo, Loade, Vega Grande, Saborit, La Quintana, Albeiroa y Barcela. Y en la ribera de Lugo: Rio do Porto, Vilagudín, Abarqueira, y San Pedro de Ernes 
En aquellos años del comienzo del inicio de la edificación del muro de contención de las aguas, Salime era un lugar inhóspito, entre montañas, sin apenas rutas de comunicación. Los ingenieros pensaron primero realizar 40 kilómetros de carreteras desde la población de Navia en la costa hasta el lugar de la construcción para trasladar en camiones los materiales y suministros necesarios, pero esta opción era muy costosa y, finalmente, optaron por construir un teleférico de 37 kilómetros de recorrido con 650 vagonetas, desde la costa hasta el Salto del Salime, las cuales tardaban tres horas en realizar el trayecto completo. En total fueron 3.500 los obreros empleados desde el inicio de la construcción, que fueron reclutados en Andalucía, Extremadura y Galizia, siendo en su mayor parte, presos de la Guerra Civil condenados a trabajos forzados.  
Hoy en día, el Santo del Salime consta de 4 grupos de turbinas de 40 MW, con un total de 160 MW que producen 350 millones de Kw/hora/año.  
En el pueblo de Grandas de Salime, construido para los desplazados por las obras, se puede contemplar un precioso museo etnográfico, que merece la pena visitar, donde se encuentran reunidas tiendas de ultramarinos, escuela, barbería, taller de zapateiro, cantina y otras muchas dependencias de los pueblos de aquellos años".

El Camino baja de nuevo recto y vuelve a perder altura rápidamente en la zona de Trasmonte


Estos tramos rectos se hacen aquí más cortos, enseguida llega una nueva curva, ahora a la izquierda, y siempre en constante descenso


Aquí es un giro completo, de casi 90 grados, llegando a otro pinar


La pista sigue siendo bastante ancha y en ella abunda la piedra suelta. Volvemos a caminar en dirección sur


Ello nos da ocasión a contemplar más inolvidables vistas de la larga cola del embalse hasta la zona del desaparecido pueblo y puente de Salcedo


Con una hermosa vista del monte de A Cruz de Franciscón y El Pico Valiel a la izquierda. Al fondo, van ocultándose a nuestra vista las montañas del Valledor


Desde la Edad Media, la pesca del salmón tuvo en el Navia gran importancia y era una forma de pagar tributos señoriales a los monasterios. Posteriormente, en la Edad Moderna, se vendían a Castilla numerosos salmones y truchas, pero los embalses han afectado a esta actividad. "Actualmente, después de la construcción de los tres embalses, la enorme potencialidad salmonera ha quedado reducida a niveles simbólicos. La pesca deportiva del salmón se centra en la actualidad aguas abajo de la prese de Arbón", informa la Enciclopedia del paisaje de Asturias, es decir, la última antes de llegar al mar


En las respuestas al Interrogatorio del geógrafo Tomás López, publicado en 1796 para su atlas, en el concejo de Grandas de Salime se dice que "los ríos son abundantes de truchas y anguilas y el Navia de salmones, lampreas, reos, sábalos y areces, se cogen en el otros peces grandes desconocidos, y aunque algunos les dan el nombre de sollas son muy distintos de estas"


Frente a nosotros vemos ahora El Monte Villar, bajo Villar de Buspol, por donde baja El Rigueiro de Caso, que desemboca en el Navia en Salime o, más correctamente, a unos cien metros del par de casas del pueblo que no anegó el embalse


Seguidamente, otra curva cerrada de este continuo zigzaguear; ahora a la derecha


Un giro completo en el que de caminar hacia el sur pasamos a hacerlo hacia el norte


Seguimos viendo la villa de Grandas, pero poco a poco dejaremos de verla según continuemos bajando


Lo que mejor se ve ahora son los barrios de El Palomar y As Campas, paso de la Avenida de la Costa, que es el tramo urbano de la carretera AS-12 y donde se encuentra el Albergue Público El Salvador


A cambio, vamos a ver cada vez mejor esta parte de la cola del embalse, donde desemboca El Rigueirón. Un poco más a la izquierda, por Os Rozóis, vemos el zigzag del viejo Camín Real de Galicia (abajo a la izquierda de loa foto) llegando a la carretera GS-1. Por ahí subían de Salime a Grandas los peregrinos de antaño


Un poco más abajo encontraremos el antiguo camino por el que se iba a Salime, el cual ha quedado prácticamente abandonado desde que se marchasen los últimos vecinos de las casas que no quedaron inundadas por estar a una cota superior de las aguas del embalse


Podemos decir que, desde ahí y hasta Grandas el trazado caminero no se corresponde con el empleado por los antiguos peregrinos y demás viajeros de antiguamente sino que hubo de buscarse otro trazado, el cual constituye un rodeo bastante importante en sus diez kilómetros frente a los aproximadamente cuatro o cinco que habría cuando existían Salime y su puente


Aquel trazado constituía una empinada cuesta en zigzag, pero acortaba notablemente la distancia. La carretera GS-1 da también importantes vueltas y rodeos, pues los vehículos, fuesen de motor o de tracción animal, no podían permitirse fuertes rampas. Lo mismo sucedió al hacerse la carretera nueva AS-14 en tiempos del embalse

 
El nuevo itinerario es prácticamente la única solución actualmente existente para pasar el Navia a pie. El desvío a Vilarpedre solamente lo aconsejaríamos tras conocer este trayecto y preparando muy bien el itinerario, así como confirmando los horarios de la lancha, llamando directamente si es preciso


Este nuevo itinerario por la AS-14 pasa por Vistalegre, que es otro de los poblados construidos para los trabajadores del embalse durante su construcción y cuya última casa es el referido Hotel Las Grandas (la casa amarilla a la izquierda de la foto). A diferencia de A Paicega, en Vistalegre permaneció algún habitante posteriormente, pues el Diccionario geográfico de Asturias registraba 3 habitantes en el año 2000. Ello de debe que hasta el año 1978 vivieron allí operarios de mantenimiento del embalse


La profesora de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo Natalia Tielve García ha publicado este artículo dedicado a los poblados y otras construcciones que se hicieron en torno al Salto de Salime que podemos encontrar en la web Patrimoniu Industrial:
"La realización de la monumental obra de ingeniería civil, arte y arquitectura del Salto de Salime (1945-1955) demandó la contratación de un gran número de trabajadores. Procedentes de diversas zonas del país, llegaron acompañados en muchos casos por sus familias. Para hacer frente a su alojamiento fueron construidos cuatro poblados: A Paicega, el Campín del Segundo Plano, Vistalegre y Eritaña. Sus vestigios se mantienen, aunque en estado de abandono, a modo de románticas ruinas en las inmediaciones del Salto. 
Los empleados se distribuían entre el poblado de A Paicega y el de Vistalegre. El primero de ellos, con una posición dominante sobre la presa, fue planificado para acoger a doscientos moradores, distribuidos en doce pabellones con tres viviendas cada uno – destinadas a los grupos familiares – y un Pabellón-Residencia. Junto a los alojamientos se organizaron los equipamientos: iglesia, economato, almacenes, panadería, peluquería, cantina, cuartel, central de transformación y escuelas para niños y niñas. 
En la falda de la montaña se localiza Vistalegre. Consta de cuatro edificios elevados a tres alturas con alojamientos para empleados, así como cinco viviendas unifamiliares para ingenieros. Contaba también con equipamientos sociales: capilla, bar, garajes, almacenes, escuelas de niños y niñas, salón-teatro-cine, Oficina-Residencia de la Comunidad, bolera, juegos de rana y llave.  
Frente a la privilegiada ubicación y mejores dotaciones de los empleados, los obreros fueron ubicados en las inmediaciones del lugar del trabajo, en los poblados del Campín del Segundo Plano, a media ladera de la montaña, y Eritaña, al pie de la presa.  Integran el Campín seis pabellones elevados a doble altura, con una capacidad para 1.200 trabajadores, con salas-dormitorios, cocinas, comedor, capilla, cantina, barbería y salón-cine. En Eritaña se construyeron cuatro pabellones de dos pisos, con capacidad para quinientos hombres y una capilla provisional. 
A estos poblados se añade el de productores, en Grandas de Salime, proyectado por el arquitecto Ignacio Álvarez Castelao así como la residencia de la Dirección, en Grandas, al cuidado de Joaquín Vaquero Palacios". 


La carretera AS-14 subiendo a Grandas poco a poco; por ahí iremos también nosotros próximamente. Recordemos que, afortunadamente, hay unos cuantos tramos en los que los peregrinos han podido hacer vereda al otro lado de sus quitamiedos, evitando el asfalto y el caminar demasiado trecho por esta carretera sin arcén o apenas


Si bien es una subida continua, los seis kilómetros de cuesta desde la presa hasta Grandas son relativamente llevaderos pues se asciende bastante suavemente, si bien es verdad que, con el cansancio acumulado, el esfuerzo es muy considerable


Recordemos una vez más que los aproximadamente últimos 1.500 metros el Camino deja la AS-14 y sigue por el bosque de A Valía en El Coto Grandas. No pocos peregrinos siguen carretera adelante pero no es lo más conveniente por una serie de curvas cerradas sin espacio para el peatón (una pared vertical hecha al ensancharse la calzada) ni visibilidad que hay en ese tramo


A simple vista nos percatamos al tremendo rodeo al que estamos obligados pero no hay otro remedio. El viejo proyecto de habilitar un embarcadero en Salime que funcionase al menos en los meses de mayor afluencia de peregrinos parece haber encallado hace mucho tiempo


No olvidemos que el poder hacer una parada para comer, descansar, tomar algo o pernoctar en Las Grandas es una opción muy a tener en cuenta. Sus vistas hacia la presa (que aún no llegamos a ver, por poco, desde aquí) desde su gran terraza y su luminoso comedor sin duda serán una experiencia sumamente grata


Ahora vemos el contexto geográfico de estos dos poblados, Vistalegre, que en algunos mapas denominan El Salto (sería más bien el conjunto de la presa, el embalse y la central hidroeléctrica) y, arriba a la derecha, A Paicega: el primero muy cerca de El Muro, el paredón de la presa, al lado de la carretera pero en un terreno muy muy empinado y de gran verticalidad


Y el segundo en un rellano de A Lomba, donde llegaba el teleférico que transportaba los materiales desde el puerto del Espín enfrente de Navia, como hemos dicho. Pese a su ruinoso estado, el lugar no deja indiferente a nadie que lo haya conocido. Compartimos parte del artículo que le dedica la web de viajes Traveler, que no duda en decir que en él se encuentra "la ventana más bonita de Asturias" (véase el reportaje completo):
"A Paicega se sitúa al norte de la presa en dirección a la población de Sanzo. Los originales doce pabellones que alojaban a los trabajadores, así como otras construcciones que servían de cantina, panadería u otros servicios, no han resistido el devenir de los tiempos y han mutado en un conjunto de ruinas emplazadas en un punto elevado con unas vistas privilegiadas hacia el embalse de Salime. Solo la iglesia, consagrada a la Virgen de la Luz y recientemente restaurada, ha resistido con firmeza el paso de las décadas y conserva aún su estructura original.
Sin embargo, a pesar del estado ruinoso, el poblado destila un encanto incuestionable. Las paredes que aún permanecen en pie, las ventanas con cristales rotos, la iglesia… todo forma un decorado que pareciera expresamente diseñado para evocarnos todo tipo de sentimientos al contemplarlo. 
Además de un pequeño templete construido en los últimos años, que forma parte de la actual Área Recreativa de A Paicega y hace las veces de mirador, encontramos también una estructura de las antiguas dependencias que se ha hecho popular gracias a su forma de marco que encuadra perfectamente el embalse, creando una excepcional ventana paisajística que sirve a menudo como referencia para los amantes de la fotografía. 
A Paicega constituye hoy en día una de las joyas del pequeño concejo de Pesoz, uno de los más inexplorados de Asturias a pesar de albergar el Salto de Salime, que suele servir como reclamo de la zona gracias a su espectacularidad. Para llegar hasta el poblado basta con llegar a la localidad de Pesoz, que es el punto de partida de una ruta señalizada de ida y vuelta que conduce hasta el área recreativa. Ocho kilómetros en total que merece la pena recorrer para alcanzar el mirador".

No vamos a negar lo evidente, A Paicega está demasiado lejos del Camino para quien va andando, pero es uno de esos sitios del que merece la pena saber, pues acaso en una futura visita, ya como visitante o turista, sí pueda ser más factible acercarse a él 

Una imagen de cerca de A Paicega desde el Camino, con todos sus edificios destartalados, a excepción de la iglesia, arriba en lo alto de la loma, con tejado grande. Hay sobre la mesa un proyecto de rehabilitar el poblado, al menos en parte, del que escribe Ángela Ferreira Martínez en Fusión Asturias de fecha 21-5-2021, en un artículo titulado con gran optimismo A Paicega recuperará su esplendor tras 65 años abandonado, esperamos algún día se haga realidad:

"Mucho se ha escrito sobre la titánica construcción del embalse de Salime y los poblados que albergaron a los trabajadores que se desplazaron hasta este pequeño rincón del occidente asturiano. 
Tras diez años de incansable actividad constructiva, de la que era en su momento la mayor presa de España y la segunda de Europa, las obras llegaron a su fin, y con ello el abandono sistemático de los poblados en los que durante diez años habían vivido los trabajadores de la obra: A Paicega, Segundo Plano y Eritaña, ya que Vistalegre, el poblado donde residían los ingenieros de la compañía, permanecería en activo hasta el año 1978, albergando a los empleados que continuaron trabajando en el mantenimiento de la central hidroeléctrica. 
Pero ¿por qué A Paicega ha perdurado en la memoria oral y el resto de los poblados no? Puede ser por sus inmejorables vistas sobre el entorno o por la magnifica iglesia que lo preside. Ubicado en el concejo de Pesoz, a escasos kilómetros de su capital, a lo largo de los últimos años, A Paicega se ha convertido en un recurso turístico de primer orden. Cada año, miles de personas se acercan hasta aquí a contemplar las ruinas de uno de los recursos más importantes del patrimonio industrial de Asturias. 
La adquisición de la iglesia de la Virgen de la Luz por parte del Ayuntamiento de Pesoz, después de años de negociaciones, es un paso de gigante en la recuperación de un espacio patrimonial de primer orden, no en vano, se atribuye su construcción al genial arquitecto Ignacio Álvarez Castelao, autor de varios de los edificios más emblemáticos de Oviedo, como el edificio ALSA, popularmente conocido como “La Colmena”. 
La intención del Ayuntamiento es rehabilitar por completo la Iglesia a través de una subvención de fondos LEADER y, tras la restauración, habilitarla como sede de las asociaciones “Amigos del Concellín” y “Comisión de festejos de Pesoz”, dos de las cuatro que posee el concejo, y que aspiran a conseguir el galardón “Pueblo Ejemplar 2021” otorgado por la Fundación Princesa de Asturias. Méritos no les faltan sin duda alguna, ya que la idea de recuperación de la iglesia parte a instancias de las asociaciones del concejo, a pesar de ser uno de los más envejecidos y menos poblados de Asturias. 
Aunque el uso principal del edificio será albergar la sede de estas dos asociaciones, está sobre la mesa la idea de realizar una exposición fotográfica permanente en la que se narre la titánica construcción del embalse de Salime, como un claro recordatorio a quienes allí vivieron y murieron durante los diez años que duró la construcción de la presa. 
Pero la Iglesia no será el único atractivo que tenga a partir de ahora A Paicega ya que alrededor de la misma se construirá un área recreativa que dará servicio a los visitantes que hasta aquí se acerquen provistos de alimentos y bebidas para poder pasar un tranquilo día, rodeados de naturaleza, aire puro y en un entorno envidiable. Tras reponer fuerzas, podrán contemplar las inigualables vistas desde el mirador conmemorativo realizado por la Fundación Parque Histórico del Navia, o hacerse una fotografía desde la puerta más famosa de Pesoz, ubicada en uno de los barracones, que se ha convertido en el marco perfecto para los amantes del paisaje y el patrimonio industrial. 
Por último, no nos queda más que agradecer a los vecinos de Pesoz que han hecho posible que un entorno así pueda pasar a las generaciones venideras".

Miremos ahora cuesta abajo pues veremos el Camino en esta misma ladera: es ya el tramo que se escogió como alternativo a la bajada a Salime al quedar pueblo y senda sumergidos en 1953, casi al final ya de las obras del embalse

Si nos fijamos, veremos a algunos peregrinos caminando por él. En ese trayecto habrá tramos más llanos, y otros algo en cuesta arriba, pero no baja directamente a la presa, sino que se dirige un poco más allá de ella, aún bastante más arriba de El Muro, por lo que nos aguarda una última gran bajada, la del castañar, hacia la AS-14

Estamos en el lugar de A Taladona, donde hemos tenido también un corto trecho bastante llano, que ahora toca a su fin

El Camino hace una curva a la izquierda y vuelve a hacer bajada. El topónimo hace referencia a antiguas talas, o eso parece


Giro de 90 grados y de nuevo caminamos rumbo sur, con El Coto Grandas enfrente


Y, a su derecha, la hondonada de El Rigueirón, seguida del monte As Campas


Aquí crece un pequeño roble, que debe ser fruto de las repoblaciones tras el pavoroso incendio de 2017 que afectó tristemente a este lugar y su paisaje, que ahora se recupera


Más penedos pizarrosos afloran en el 'gran cañón', asomando entre toxos, zarzales y helechos


La villa de Grandas de Salime, ya casi oculta entre ambas montañas, irá desapareciendo a nuestra vista según sigamos bajando


Estamos en otro de estos tramos rectos y descendentes relativamente largos, unos 250 metros aproximadamente a la siguiente curva pronunciada de este gran zigzag


Más pequeños carbayos crecen en esta vereda de A Costa de Salime. Más abajo hay algunos pinos


La pista serpentea ligeramente pero no es ninguna de esas grandes curvas en las que cambiamos de rumbo sur a rumbo este o rumbo norte, por lo que forma parte de este largo trecho que continúa directo


Hay aquí un poco de curva a la derecha, siguiendo las ondulaciones de la ladera


A continuación, unos pocos metros totalmente en recto, entre brezos y piornales, plantas de monte bajo comunes en los puertos y pasos de montaña


Ligera curva a la izquierda. Al fondo, al sur, vamos perdiendo de vista también la zona de Salcedo, otro de los pueblos desaparecidos con el embalse, donde quedó cortada la antigua carretera


Estamos ahora a la altura de As Campas, entre cuyos pinares de ven largo cortafuegos que llega a la carretera. En este día, leemos en la guía Gronze, "el recorrido se caracteriza por la larga bajada al embalse de Grandas, por pistas de tierra y, en los tramos finales, por sendero; en 8,2 km pasamos de los 1.040 metros de altitud a los 210. Una bajada pirenaica. Luego ascendemos a Grandas de Salime por una monótona carretera, aunque aprovechando algunos bellos atajos boscosos".


Eso sí, la etapa no ha empezado bajando; quienes hayan salido de A Mesa han comenzado con un fuerte repecho cuesta arriba de un kilómetro de longitud y 175 metros de desnivel y, los que salieron de Berducedo, además de este, han 'desayunado' con otro nada más levantarse, el de A Prida da Madera, de unos 800 metros cuesta arriba y un desnivel de cien, seguido de otros tres kilómetros sobre El Valle del Carbayín hasta A Mesa 


El Camino y Vistalegre con el Hotel Las Grandas suelen representar un ansiado lugar después de tan duros vericuetos. La distancia general de la etapa, 15 kilómetros desde A Mesa y 19 desde Berducedo, es, recalcamos una vez más, aparentemente corta y fácil, pero nada más lejos de la realidad. Sin embargo es en la dureza del Camino Primitivo donde radica toda su belleza


Desde aquí vemos el hermoso meandro de Salime, la carretera antigua con su larguísima revuelta y el viejo camino de subida a Grandas


El Camino está bien perfilado, trillado y señalizado, queremos recomendar que nadie se lance a explorar rutas alternativas en este lugar. Manuel Otero Menéndez, vocal de peregrinaciones de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior nos lo pone bien claro en su Guía del Camino Primitivo:
"Un consejo que tengo que darte, es que no trates de atajar por el monte, pues alguno que lo hizo, tuvieron que ir a sacarlos de las peñas, la Guardia Civil, por no poder dar ni alante ni atrás".

"Esta bajada, a mí se me hace larga en kilómetros, y mi cálculo supera en bastante lo que dicen las guías. Yo le pongo 9 kilómetros, pero creo (lo he caminado diez veces) que no tiene ni un metro menos", es otra de las consideraciones de Manuel Otero sobre este tramo plasmadas en su guía 


Casi no vemos la siguiente gran curva hasta estar justo encima de ella en este lugar, hermosa atalaya sobre las aguas


Otro giro completo de 90 grados en el que volvemos a mirar al oeste primero, hacia El Coto Grandas...


Y luego al norte, hacia As Campas y A Lomba, un paisaje admirable y bellísimo que no nos cansamos de contemplar, pese a que la etapa parece prolongarse mucho más de lo que parece sobre el papel


Enseguida hemos llegado a la siguiente curva de giro total, este a la izquierda...


En cada recodo y en cada revuelta hay un paisaje de postal, razón por la que es frecuente ver a peregrinos deteniéndose a sacar fotografías



"La voz Navia pertenece a un grupo hidronímico con numerosos ejemplos europeos y en el norte peninsular, con un origen prelatino, pudiendo ser preindoeuropea o bien de tronco céltico", nos explica la Enciclopedia del paisaje de Asturias al ocuparse también de la etimología, confirmando que "En algunas zonas recibe el nombre de río Grande". En la web del Ayuntamiento de Navia leemos además que "Sin duda, el río Navia sirvió de limite natural entre las tribus galaicas (en concreto, la más oriental de ellas, el pueblo de los albiones) y las astures (concretamente, los pésicos), sin duda permitiendo contactos y simibiosis entre ambas culturas hermanas"


Otros autores señalan ese límite no en el mismo río sino en las cumbres que separan la cuenca del Navia de la del Narcea, representadas en la distancia por la Sierra del Valledor que, como la de El Palo y otras son la transición cultural y lingüística entre el asturiano occidental y el astur-gallego propio de la comarca naviega


No deja de ser un tanto imponente la sensación de ver perfectamente todo el largo trecho de carretera en cuesta que nos aguarda para llegar a la capital del concejo, alguna de cuyas casas de la zona alta seguimos viendo aún desde aquí. Por temprano que hayamos salido (NUNCA caminar antes del amanecer en el Camino Primitivo y MENOS en etapas como esta), si hace sol este nos castigará con fuerza en esa rampa, mitigado eso sí por unos cuantos tramos a la sombra de los pinos. Así nos lo cuenta Miguel Barredo en su artículo para La Voz de Asturias:
"Debemos cruzar la impresionante presa de Salime para emprender el último y extenuante trecho de la etapa. Se trata de la subida de unos 6 kilómetros que nos llevará a la localidad de Grandas y que presenta dos dificultades: por un lado, su propia condición de ascenso continuado, sin apenas respiros, que la convierte en un duro colofón; por otro, el hecho de que la mayor parte del trayecto se desarrolle sobre el duro asfalto, siempre mucho más cansino que cualquier otra superficie. Por eso, el último kilómetro, ya sobre una encantadora senda boscosa, no deja de ser un respiro que se convierte en bocanada de alivio cuando nos vemos tomando la avenida del Ferreiro, la arteria por la que el Camino entra en Grandas de Salime y a cuyo término encontraremos el centro del pueblo, presidido por el edificio del Ayuntamiento y la sugerente silueta de la iglesia de San Salvador".

Ahí tenemos la espectacular bajada boscosa por la que discurre, en cascada, El Rigueirón o río de Grandas, del que nos cuentan de su curso y nacimiento en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Nace en Vilabolle, a los pies del Bornela. Ocupa el sector central del concejo, y cruza la población de Grandas por el sur. En su curso se encuentra la fonte'l Ferreiro, en plena capital municipal. Desemboca en el embalse de Salime tras pasar por debajo de la AS-14".

La carretera AS-14 fue parte de la gran transformación de estas riberas del Navia aguas arriba de la presa, tal y como nos describe la Wikipedia en lo que constituyó un impresionante impacto geográfico, paisajístico, económico y social:

"El embalse cambiaría para siempre la fisonomía de la ribera del Navia, aguas arriba de la presa. Fue necesario inundar 1995 fincas, con más de 3000 parcelas, 25 360 árboles maderables, 13 800 frutales y 14 051 pies de vid; lo que supone 685 hectáreas que, además, incluyen laderas sin cultivo, fincas urbanas, ruinas, patios, corrales, ocho puentes, cinco iglesias, varias capillas y cuatro cementerios. 
Además, fueron numerosas las carreteras y caminos que quedaron cortados al inundar las aguas del embalse parte de sus trazados, como la antigua C-630, entre Berducedo y Grandas de Salime a través de San Martín del Valledor, Villarpedre y el valle del río del Oro, lo que motivó la construcción de la actual carretera AS-14, a través de la parte superior de la presa, y que la empresa propietaria de la central quedara obligada a mantener un servicio gratuito de barcas que cruzaban el embalse entre los puntos en que las aguas cubrían dicha antigua carretera".

Pese a la belleza del paisaje, el bajar en este continuo zigzag puede transmitirnos una sensación de monotonía en un descenso que parece que no termina de acabar nunca. De ahí que incluso a la gente que ha hecho muchas veces la ruta, como Manuel Otero, le parezca que las distancias se multiplican


Y así, después de otra curva a la derecha, ponemos de nuevo rumbo norte en esta 'interminable' bajada al cañón del Navia


Es otro tramo de descenso directo entre curva y curva, este de unos 130 metros, en el que, pese a que nos damos cuenta que cómo hemos descendido, teniendo ahora que empezar a alzar la mirada para ver las cimas de las montañas, comprobamos que aún nos queda mucho para llegar al nivel de las aguas del Navia


Pero las casas de Vistalegre nos sirven de referencia: por ella sabemos que la presa, por donde pasa la carretera y por donde pasaremos nosotros, está un poco más abajo y a la derecha


La carretera pasa entre las casas de abajo. Poco más arriba vemos el camino que iba al poblado de El Campín del Segundo Plano, a media ladera de la montaña y cerca de la zona de obras en la que se fabricaba el hormigón 'in situ', como explican en el blog Embalse de Salime, pueblos y aldeas bajo el agua:
"... para ello se disponia de 3 silos para el cemento de casi 30 metros de altura con una capacidad total cercana a las 4.000 toneladas (los tres silos gigantescos para el cemento, se aprecian perfectamente en la foto anterior, están debajo de la punta de la flecha que indica la zona de obras) 
 Si bien bastante materia prima se traía desde Bilbao y la mayoría  incluso del extranjero. (sobre todo el clinker utilizado, el clinker extrusionado que es el que se utilizaba en este tipo de construcciones, es uno de los materiales de este tipo mas resistentes jamas creados, el clinker se consigue con un tipo de arcilla especial y sometido a una cocción por encima de 1200 grados centígrados adquiere una dureza elevadisima). 
Una vez convenientemente molido el clinker y mezclado con otras materias se consigue un cemento de extraordinaria calidad. 
El cemento de primerisima calidad que entre otros componentes lleva el clinker indicado se denomina Cemento Portland. 
Dos molinos con una capacidad de unas 10 toneladas, abastecidos por el teleferico eran los destinados a moler el clinker. 
Las vagonetas que transportaban la piedra desde las canteras llevaban aproximadamente unos 100 metros cubicos de material a la hora".

Curva a la izquierda y otro balcón natural con vistas al embalse, en concreto hacia Vistalegre


Casi sin detenernos, admiramos tan magnífico panorama


Las casas, reflejándose en las aguas. El Hotel Las Grandas, luego de unos años cerrado, fue restaurado y puesto en marcha por el famoso hostelero gallego Bolaño, que es como se conoce a José Lombardía Pereira, del no menos celebérrimo Restaurante Cantábrico de A Fonsagrada, junto con su mujer Eva Pérez. Daba la noticia así R. López Murias para La Nueva España del 13-9-2008:
"Uno de los edificios más emblemáticos del concejo de Grandas de Salime, el hotel Las Grandas, volverá en unos meses a abrir sus puertas tras varios años cerrado, tiempo en que la Consejería de Economía y Administraciones públicas ha sacado a subasta el edificio en tres ocasiones.
El hostelero y restaurador gallego, José Lombardía Pereira y su esposa, Eva Pérez, propietarios del famoso restaurante Cantábrico de A Fonsagrada, se han embarcado en el proyecto más importante de su vida: la restauración y puesta en marcha del nuevo complejo turístico de Las Grandas, un establecimiento que contará con restaurante y hotel y que pondrá en valor un edifico histórico en el concejo que fue posada y albergue de los trabajadores que levantaron la presa de Grandas de Salime entre los años 1948 y 1953. 
El hotel Las Grandas supuso en aquellos tiempos un hervidero de movimiento para la villa, ya que fueron cientos los trabajadores que pasaron por el hotel, donde además se degustaban deliciosos platos tradicionales que muchos aún recuerdan. El cocido de garbanzos y el cabrito eran delicias que muchos degustaron y que con el final de la obra de la presa se perdieron en el tiempo. Era en aquel entonces Jesusa Rodríguez quien se encargaba de dar de comer a los operarios e ingenieros de la presa, un testigo que ahora toma con fuerza y experiencia Eva Pérez que lleva toda la vida entre fogones. 
El hotel Las Grandas es además de un edifico singular por la historia que guarda entre sus paredes uno de los lugares más curiosos de la zona ya que se encuentra ubicado en la zona alta de la presa y desde este lugar se puede divisar la belleza y el encajonamiento del Navia serpenteando en el valle además de la grandeza de la presa, una de las de mayor capacidad de España. 
Explica el nuevo dueño del hotel Las Grandas que el complejo contará con un restaurante de comida típica y tradicional donde se trabajará con productos de la zona de Asturias y Galicia. «Queremos fomentar las carnes y los cocidos de la zona y vamos a apostar también por la setas», relató José Lombardía Pérez. 
De momento las obras ya han empezado. Ahora los nuevos propietarios trabajan en la puesta a punto de la instalación eléctrica y sanitaria y en el acondicionamiento del hotel como un completo turístico rural. «Nuestra intención es abrir la próxima Semana Santa pero nos están poniendo muchas trabas», explica Lombardía. Además del restaurante, Las Grandas, contará con un total de quince habitaciones desde las que se podrá divisar la majestuosidad de la presa de Salime y la belleza del alto valle del Navia. 
La puesta en marcha del hotel a supuesto un desembolso inicial para los dueños de 238.000 euros, a lo que hay que sumar la inversión de las obras de acondicionamiento. «Son los ahorros de nuestra vida y algo más pero estamos seguros de que va a funcionar. Tenemos un buen equipo y en cuanto se pueda empezamos a funcionar con toda nuestra ilusión» remata José Lombardía Pereira. 
Si se pregunta a los vecinos de la localidad grandalesa por este proyecto la reapertura de este establecimiento, que ya estuvo en funcionamiento en dos ocasiones hasta su cierre definitivo hace casi cinco años, la noticia crea mucha ilusión. Explica el alcalde de la localidad, Eustaquio Revilla que «para la villa de Grandas supondrá un nuevo equipamiento que servirá para dar a conocer el concejo y la comarca y además supone la recuperación de un edificio muy singular». 
Pepe «el Ferreiro» recuerda con cariño los tiempos en que el hotel Las Grandas daba cobijo a los trabajadores del Salto de Salime: «Por allí pasaron cientos de personas, Román Jesús era el que llevaba el que gestionaba el negocio y después ya como hotel pasó por varias manos hasta que finalmente se cerró».

Y vuelta a caminar en dirección sur, la 'etapa psicológica', como alguien la ha llamado, continúa en todo su esplendor


Poco después, curva a la derecha otra vez. Enfrente, un rellano donde se apostan muchos caminantes a sacar preciosas instantáneas


Y acto seguido, camino adelante de nuevo en dirección norte. Las piedras se van haciendo polvo a base de pisar y pisar sobre ellas cientos de peregrinos, o miles, a lo largo de todo el año, pero máxime entre Semana Santa y ya avanzado el otoño 


Pero el repetitivo derecha-izquierda-derecha del ya extenuante zigzag en continua rampa descendente se acaba ya, al menos de momento


Y es que, por si lo echábamos de menos y para no perder la costumbre, ahora va a tocar subir un poco. Miremos allá arriba enfrente a donde ha subido el Camino


Ahí tenemos a unos peregrinos llegando al final de la cuesta, contemplando el embalse y A Paicega


Es parte del tramo que antes veíamos desde lo alto. A partir de aquí caminaremos por la ladera occidental de A Serra de Buspol. El siguiente zigzagueo será el de la bajada a la AS-14 por el castañar que encontraremos unos dos kilómetros más allá


Aquí hay un pinar que, por el tamaño de los árboles, deben ser de los escasos supervivientes del dramático incendio de 2017


Y por aquí a la izquierda baja el camino a Salime, el que quedó cortado por las aguas del embalse. A partir de aquí es, pues, el itinerario alternativo que hubo que buscar para poder pasar el Navia, ya no es el Camino histórico


Volvemos a encontrar las señales del GR-109 que, como hemos visto antes, nos ponen las distancias kilométricas


Según esto estamos a 'solo' 8,3 kilómetros de Grandas de Salime, distancia que, en teoría, se cubre en dos horas andando, pero es posible que nos lleve algo más, incluso sin contar paradas



A continuación, un cartel y un mojón son las señales del Camino de Santiago


Esta señal ya tiene dos años e indica tanto la dirección a Grandas de Salime como a Salime: está última que pone "(paso en lancha si está concertado)" fue tachada en su momento pues dio lugar a equívocos, aunque ahora, con la pintura de la tachadura gastada, vuelve a verse


A partir del mojón, comienza un poco de cuesta: este era el Camino antiguamente empleado para ir a la aldea de Murias y a San Emiliano/Santo Millao, ambas en términos de Allande. La segunda, con su arquitectura tradicional y sus casonas, es otro de esos enclaves que, aunque bastante fuera del Camino para desviarse de él losa que van andando, conviene tenerlo en cuenta para alguna futura visita a la zona


Caminamos ahora bajo A Taladona, por donde bajábamos hace unos momentos y veíamos este camino desde arriba


Así estaba este lugar antes del incendio de 2017, lleno de pinos


Así está ahora, aún recuperándose de aquella terrible quema. Los árboles quemados fueron retirados ante el riesgo de caerse


El Camino llega a la pared una ladera cubierta de vegetación y hace una curva a la izquierda bajo unos penedos


Y sigue subiendo, suavemente y en recto entre los toxos, bien crecidos en la primavera, a la vez que crecen también los pinos plantados para repoblar el monte incendiado


El Camino sigue siendo una pista relativamente ancha y así será hasta que lleguemos al castañar de la última gran bajada en zigzag antes de llegar a la carretera


Este es el lugar por el que veíamos antes a los peregrinos subir según llegábamos al cruce de Salime. Ahora ya hemos llegado nosotros a él


Volvemos a ver enfrente la cota cimera de A Lomba (706 m). A la izquierda el monte de As Campas


Llegamos en este lugar al final de esta cuesta, otro verdadero balcón natural sobre el embalse


El terreno está bien pisado en este rellano al lado de la roca, pues desde aquí se contempla el paisaje y se hacen fotos. Veamos también el Camino seguir, bastante llano, ladera adelante por Os Rozóis


Nos detenemos pues, un momento, a contemplar el paisaje. Estamos en este momento a unos 450 metros de altitud y a unos 15 metros sobre las aguas del embalse


La gran pared rocosa de A Fonte Carbayín, bajo A Paicega y sobre Vistalegre y El Salto de Salime


La carretera subiendo desde la presa, que seguimos sin ver y, poco más arriba, el camino a El Campín del Segundo Plano


Las casas blancas destacan en la distancia, encaramadas en la muy escarpada falda de A Fonte Carbayín. La excepción en cuanto al color es la del Hotel Las Grandas donde, como dice Miguel Barrero, "muchos peregrinos optan por quedarse a descansar para afrontar con más fuerzas los kilómetros de subida que restan hasta Grandas de Salime", haciendo una etapa corta para poder visitar el Museo Etnográfico, descansar en Grandas, asistir a la misa del peregrino en la antigua colegiata y hacer algunas compras, pernoctando en la población. También puede emplearse luego una hora u hora y media de la tarde en subir al albergue de Castro, el último que hay antes de llegar a A Fonsagrada, aún muy lejos


El Camino al Segundo Plano y A Paicega en lo alto, "un secreto abandonado en el concejo de Pezos", titula su reportaje la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) del 15-9-2020:
"Unos 2.000 trabajadores ayudaron en los años 50 del pasado siglo a levantar una de las obras más faraónicas de nuestro país en la época franquista, la presa de Grandas de Salime. Todos se alojaron en varias poblaciones cercanas creadas a propósito, la más famosa es A Paicega. Hoy este pueblo de Pesoz está abandonado, una imagen que nada tiene que ver con lo que aquí se vivió hace 70 años. 
En este entorno había cine, supermercados o una iglesia donde se llegaron a oficiar una decena de bodas. Todavía se puede contemplar los restos de los barracones que albergaban a unos trabajadores que trabajaban entre ocho y diez horas diarias. 
Servicios que fueron incrementándose con el paso de los años y es que hay que tener en cuenta que la presa tardó una década en concluirse, por eso pueblos como éste fueron haciéndose más grandes. 
A Paicega está en un estado profundo de abandono. El pueblo tiene dueño, Saltos del Navia, la empresa que gestiona la presa de Grandas. Desde hace años, el Ayuntamiento de Pesoz negocia con ellos la cesión del lugar o, al menos, de su característica iglesia, que buscan reparar y convertir en un centro de reunión vecinal. 
Lo que hace décadas era casi una ciudad, hoy es uno de esos lugares donde podemos respirar aire puro y disfrutar de uno de eso silencios llenos de historia".​


El Camino avanza en llano, toda una novedad después de la imponente bajada que hemos dejado atrás



Llegan más tramos llanos, como podemos ver, aunque también alguna pequeña cuesta arriba


Avanzamos y avanzamos pero aún no se llega a ver la presa, lo que puede llegar a desesperar un poco, sobre todo a aquellos que, viendo a Grandas tan aparentemente cerca desde Buspol pensaban en un trayecto más corto y rápido


Lo que unido a los seis kilómetros que desde la presa, cuatro de ellos por carretera o junto a ella, nos esperan antes de Granda, nos hace ver que la mañana avanza y los horarios se prolongan


Grandas ya no se ve, la hemos perdido de vista, lo que no es una mala señal, significa que hemos bajado mucho y que nos acercamos a nuestro destino de la jornada



No queda más remedio que armarse de fuerza y de paciencia en este recorrido. Los caminos de Santiago, y especialmente el Primitivo y, esencialmente etapas como esta, no son muy aptos en principio para quienes van con el tiempo justísimo y horarios estrictos con días exactos y contados. Las prisas, que no son buenas para el Camino ni para la vida misma, se van a cobrar sin duda su correspondiente tributo


Por supuesto, esto queda muy bonito sobre el papel, pero entendemos que, casi siempre, transportamos nuestra vorágine cotidiana también al Camino y no siempre es fácil desconectar de los agobios de la vida diaria aún en lo que habría de ser nuestro relax y tiempo libre. A la hora de la verdad, quien más quien menos va a mirar el reloj más de una vez, sobre todo si ve cómo se acerca el calor del mediodía si nos toca un día veraniego de mucho sol, o si llegará a buena hora a su albergue o lugar de pernocta


Por eso recomendamos, de poder hacerse, realizar una de las etapas cortas, incluso mínimas, en la villa de Grandas y su entorno, descansando acaso un día entero a mitad del Camino Primitivo y conociendo los alicientes de estos lugares (museo etnográfico, colegiata, Chao Samartín...). También hay visitas guiadas a la Central Eléctrica de Salime al pie de El Muro de la presa del embalse, pues además de ser un portento de la ingeniería lo es del arte con las obras murales del arquitecto y pintor Joaquín Vaquero Palacios y de su hijo Joaquín Vaquero Turcios, pintor, escultor, arquitecto y maestro


El Camino, tallado en la roca viva, prosigue bastante llano hacia A Valía Longa, 'vallina larga', que es lo que tenemos ahora delante de nosotros, bajo Os Rozóis y Os Cotos, que siguen siendo estribaciones occidentales de A Serra de Bupol o Serra da Costa


La verdad es que después de tantos esfuerzos a los que nos someten esta intrincada orografía el peregrino no tiene tiempo ni fuerzas para verlo todo y visitarlo todo, pero según donde se detenga a pernoctar, es bastante factible realizar alguna de las visitas reseñadas, que sin duda ha de ser una experiencia inolvidable


En A Valía Longa el Camino hace una gran curva en este hondo surco labrado por la erosión de un regueiro que nace en Os Pozos, en lo alto de la sierra


Enfrente vemos el Camino saliendo de A Valía Longa bastante llano y siempre bien perfilado y definido en una gran pared rocosa


Allí vemos a dos de los peregrinos que nos anteceden caminando sobre el despeñadero de este gran roquedo. Parece mentira cómo han podido plantarse y crecen los pinos en ese paredón pétreo


Todo ello son rocas pizarrosas de muy llamativas formas, cubiertas de vegetación allí donde esta tiene lo mínimo para desarrollarse


Sobre nosotros A Pena da Armadela, prolongación, a manera de peñón, en esta falda de la montaña. El filólogo Xulio Concepción dice en su Diccionario geográfico de la montaña asturiana que la raíz Armada hace referencia a armadías o similares, es decir, 'armadijas' o, como dice el Diccionario de Autoridades, "mangas de gente que se ponen en las cazas de las fieras para espantarlas, y que vayan a salir por la boca donde están los cazadores". Sería una evolución de la raíz latina armata 'trampa', y está emparentado directamente con 'arma' y 'gente armada', que pasó a significar 'ejército' y en concreto 'marina de guerra' 


Como decimos y reiteramos el Camino es predominantemente 'llano' si lo comparamos con lo que hemos dejado atrás, pero con pequeñas y suaves cuestas que bordean la falda de esta peña, a cuyo otro lado está la presa del embalse, la cual también tendremos también dificultad de ver pues nos adentraremos en una zona de bosque


Fantástica visual de los peñascos, los pinares y el brezal con los peregrinos avanzando por la senda, sin duda con ganas de llegar al embalse


Nos acercamos al lugar donde el Camino hace el gran ángulo que bordea esta abrupta ladera de A Valía Longa, Os Rozóis y A Pena da Armadela. A lo lejos y en la cima de la sierra son las estribaciones de El Penedo del Rayo (1.096 m), topónimo que hace referencia a los rayos que caen en esa cumbre


Y esta es una foto de este mismo lugar anterior al incendio de 2017, lleno de pinares


El mismo paraje en la actualidad, recuperándose como hemos dicho anteriormente

 
El sendero se estrecha un poco entre la vegetación pero se pasa siempre muy bien y sin problemas


Atención a un detalle muy importante que podemos ver enfrente, en la pared de la peña


Es un cortín, un muro circular de piedra que protegía las colmenas, tradicionalmente estilo trobos y truébanos (hechas a base de porciones de troncos huecos) de los ataques de los 'osos golosos'. La presencia de este elemento aquí, tiempo ha abandonado y cubierto de vegetación, puede relacionarse con las trampas para animales salvajes que darían nombre a la Pena da Armadela


Foto del cortín más avanzado el verano. Los colores de plantas y arbustos cambian según la estación


El 'vértice' de este giro es un hermoso rincón de tojos y arbustos, muy fresco, por donde pasamos encima de un arroyo que ni llegaremos a ver posiblemente, metido en la tupida foresta


Una curva muy cerrada a la izquierda pero, a diferencia de las de la grandísima bajada de Buspol, esta en en llano


Según bajamos de cota va a ir incrementándose el arbolado. "En este contexto aparecen fresnos de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) y diversas clases de sauce formando bosques de ribera, así como madroños y alcornoques (sufreiras), sobre suelos pedregosos con orientación sur, como elementos mediterráneos singulares. La disposición del poblamiento tradicional a media ladera y encajado en los fondos del valle, ha permitido la conservación en estos de masas de roble con un alto grado de naturalidad, como las de los valles de los ríos Aguanes, Ouro y los montes de la cuenca del río Llouredo en Allande, mezclados ocasionalmente con hayas", leemos en la descripción general que de la cuenca del Navia hace la Enciclopedia del paisaje de Asturias, pero que puede servirnos de referencia para hacernos una idea de las especies que podemos ir encontrándonos próximamente, además de los ya comentados castaños



Caminamos ahora hacia la zona de peñascos pizarrosos que antes tanto nos asombró vista desde enfrente


A nuestra derecha, un gran paredón vertical se yergue sobre el Camino


A la izquierda sigue el profundo surco de A Valía Longa cuesta abajo hacia el Navia por El Vallín


Aunque este trayecto forma parte del formidable rodeo que hay que hacer respecto al Camino histórico no deja de ser una bendición y una tregua tras el rotundo descenso desde Osa Coriscos y, sobre todo, Buspol. No es extraño que tanto en ese núcleo como en Salime hubiera hospitales de peregrinos pese a a la corta distancia entre ambos


Como hemos dicho y repetimos, es un itinerario bastante llano, aunque con alguna insignificante cuesta. Nuestros pies lo agradecen especialmente, y todo nuestro cuerpo


Sigue la pared vertical de la peña en este penedo, donde son bien visibles los estratos de pizarra, con los que se hacen lajas o lousas para todo tipo de construcciones


Aquí precisamente empieza una de esas suaves cuestas, por donde va aquel peregrino


Cuando alguien va caminando delante de nosotros, siempre es buena referencia, aunque aquí el Camino no tenga posibilidad alguna de pérdida


Aquí vemos que se ha detenido a sacar fotos, sin duda estamos en otra de estas hermosas atalayas naturales sobre el Navia


Una de esas paradas, breves pero intensas, en las que además de descansar unos segundos percibimos en toda su esencia este extraordinario paisaje lleno de sensaciones


Si no deseamos echar el freno, podemos disfrutar del paisaje según caminamos, esta liviana cuesta con tan buen panorama hacia el sur y el oeste


Estos son los formidables peñascos sobre el precipicio que veíamos antes al llegar a Valía Longa


Foto del mismo lugar antes de los incendios. Puede que cuando vengáis, si han crecido los pinos, el entorno se parezca a esto


Engañosamente puede parecernos estar cerca de las riberas, pero aún no, aún estamos muy altos. En este momento, tal vez algo cansados de la bajada, también nos da la impresión de estar próximos al mencionado paso del embalse por la carretera, pero hemos de tener paciencia, la senda, aunque más llana, sigue sinuosamente toda la forma de la falda del monte, nunca nos apartemos de ella, hay un verdadero precipicio cuesta abajo


Las aguas del Navia, al sol, con su color azul turquesa. Su profundidad máxima serían los 128 metros de su presa


A Valía Longa y el embalse en el momento de escribir estas líneas. Ahora los montes de As Campas, Rel Rigueirón y El Coto Grandas van quedando a nuestra izquierda


Maravilla de maravillas para una dura jornada andariega, acaso de las más cortas en kilometraje pero de las más duras en esfuerzo del Camino Primitivo


Nos damos cuenta que, aunque suavemente, estamos ganando altura. Pronto volveremos a llanear antes de la 'bajada final' que, aunque más corta y a la sombra del castañar, nos recordará a la de Buspol, descendiendo zigzagueando y de sopetón


Más formas sugestivas y caprichosas en Os Rozóis y falda de A Pena da Armadela, con A Lomba allí delante al fondo


Por allí discurre la bajada al pueblo de Salime, o lo que queda de él. Las dos casas existentes, aunque deshabitadas que no abandonadas, las veremos cuando subamos por la AS-14 hacia El Zreixalón y A Costa de Grandas


Ahí tenemos la clásica forma de valle en 'V' producida por la erosión fluvial. Al fondo vemos el pico A Curula (499 m). En la lejanía se divisan las montañas de Ibias, en el extremo suroccidental asturiano


El tramo de Camino por el que acabamos de pasar, bajo A Taladona, viniendo de la bifurcación de Salime


El Camino llaneando en la ladera A Valía Longa, tras las bajadas tremendas de A Costa de Salime, justo encima


Dejamos esta zona de grandes penedos y continuamos un tramo recto por esta falda de la montaña dando vista nuevamente a los altos de A Lomba y A Fonte Carbayín


Abajo va quedando El Vallín y el solar del desaparecido pueblo de Salime, donde el diablo tuvo miedo. Justo aquí abajo estuvo Susalime


Piornales, con los que antaño de hacían cubiertas vegetales de casas, cuadras, cabañas, hórreos... también llamadas escobas pues era otra otra de sus utilidades


El Camino, siempre llano o casi en este trecho, hace un poco de curva a la derecha siguiendo el contorno de esta ladera bajo Os Rozóis y A Pena da Armadela


Luego serpentea según se estrecha, enfrente, el cañón del Navia: en ese lugar donde se estrecha el desfiladero se hizo la presa de Salime, que seguimos sin ver 


Unos metros más adelante, otro llamativo peñasco nos sirve de referencia


Pasaremos junto a él y a sus pies. Estamos aquí a unos 260 metros de la última gran bajada antes de la carretera y El Muro


Y así, paso a paso, llegamos más o menos ya a la altura de Vistalegre que, pernoctemos allí o no, puede ser una excelente parada tras la inolvidable bajada al gran cañón del Navia y al empezar la subida por A Costa de Grandas


Caminamos así ya bajo el penedo, contemplando el imponente precipicio a nuestros pies


Y el Camino hace un poco de curva a la derecha


Vistalegre y A Paicega están también comunicadas directamente por un camino empleado en nuestros días como ruta senderista. Si pernoctamos, por ejemplo en Vistalegre sí puede ser factible subir, aunque salvo que estemos físicamente extraordinarios va a ser un esfuerzo más considerable que tal vez tengamos mejor que reservar para las etapas que nos aguardan 


Las casas del poblado de Vistalegre, diseminadas a lo largo de la carretera AS-14 y sobre el camino al Segundo Plano, por donde puede subirse también a A Paicega. Nos imaginamos cómo sería vivir en esta pendiente. Como vemos, algunas casas eran unifamiliares y otras bloques de pisos. Las de más arriba se están desmoronando y han desaparecido los tejados. Sobre el camino al Segundo Plano se encuentra la capilla


Más a la izquierda el Hotel Las Grandas, que en su ala derecha tiene el albergue. En medio está la terraza, orientada a la presa y en la primera planta están el bar, con entrada por la carretera y el comedor con grandes ventanales y magníficas vistas


Pasado el hotel, la carretera sube bastante recto y hace una gran curva en El Zreixalón, al pie de A Lomba de Santa María


Y aquí está El Mirador, donde realizan un alto muchos peregrinos para seguir contemplando y fotografiando el embalse


Fijémonos en la extraordinaria verticalidad de estos acantilados fluviales; aún así la desaparecida ribera, formaba unas muy fértiles vegas cuya riqueza agrícola aún es añorada por quienes las conocieron


La AS-14 sube luego entre los pinares de la ladera oriental de As Campas, ganando altura paulatinamente


El Rigueirón ha quedado ya muy atrás pero para llegar a Grandas hay que subir por él en su tramo final. Observamos el gran rodeo que hemos de realizar para ganar la otra orilla del Navia


Caminamos todo recto en dirección norte viendo ahora, más allá de A Paicega, la corona del Alto Serán (635 m) y Pena Escrita, del latín scriptam 'escrita', "en el sentido de 'señal tallada' en piedra a modo de mojón", nos dice Xulio Concepción quien, aunque señala que según cada topónimo caben otras interpretaciones, alude "a antiguas divisiones territoriales, hay que pensar en ciertas divisiones establecidas entre valles, propiedades vecinas, jurisdicciones monacales o eclesiásticas por ambos lados del topónimo: en definitiva, muñones para separar esas heredades".


Seguimos viendo A Paicega, antes la veíamos desde lo alto y ahora ya desde abajo, reconociendo sobre todo el tejado de la iglesia. Según bajemos más dejaremos de ver el poblado, pero nuevos elementos, detalles y paisajes se ofrecerán a nuestros ojos


Seguimos avanzando en llano y en recto cuando el Camino hace un poco de curva a la derecha y llegamos a unas arboledas


Ahora estamos justo a la altura de la presa del embalse, pero todavía no la vemos. La frontera concejil nos hace pasar aquí del concejo de Grandas de Salime al de Allande durante el trecho que nos aguarda hasta El Salto


Hemos llegado al castañar por el que bajaremos hacia la carretera. En este lugar entramos durante unos metros en el concejo de Allande en las inmediaciones de El Tesu, topónimo que se explica a partir del latín tensum, vulgar tesam, referido a 'tenso' o 'tieso' y que hace referencia a lugares altos y picos o altozanos salientes o apuntados


El paisaje del pinar y monte bajo ha cambiado drásticamente en esta espesura. Los castaños y otras especies, a principios de primavera, aún no tienen todas sus hojas y ello nos permite ver el desfiladero con la ladera de El Serrón a la izquierda, bajo A Paicega, El Texu y El Granxéu a la derecha, en la ladera occidental del Penedo del Rayo y del Alto de Valongo, en la Serra da Costa o de Buspol y, al fondo, el Alto Serán y Pena Escrita


Allí abajo existe el topónimo A Barca, relacionado con alguna antigua barquería donde se cruzaba el Navia. Más a lo lejos están El Pico del Corno (561 m) y El Pico Erías (853 m). Seguimos observando al norte la forma del valle en 'V'


Sigue un cómodo llanear por este camino de tierra y piedra mullido por las hojas caídas, sobre todo en otoño


Es además una hermosa reserva de frescor y entre la enramada podemos adivinar, más que ver, las instalaciones de la presa del Salto de Salime


Sí reconocemos mejor el curso del Navia más allá de El Muro. Un poco más al norte empezará la cola del siguiente embalse, el de Doiras


Como tantas veces decimos, las señales de 'confirmación', como esta flecha, cumplen el papel por el que, aunque no haya ningún desvío posible, no temamos que nos hemos dejado alguno atrás


Curva a la izquierda. Este bosque, aunque afectado también por el incendio de 2017, parece haberse recuperado bastante bien


La flecha amarilla que acabamos de ver puede ser todo un alivio, porque presentimos, con razón, que nos estamos alejando de la presa del embalse, y así es en realidad


Ello nos puede dar la sensación que nos hemos saltado algún camino a la izquierda según continuamos avanzando, pero ese camino llegará ahora, unas decenas de metros más adelante


Aquí hay un tramo de suelo más empedrado, siempre cómodo y llano de caminar, pero preparémonos para empezar a bajar enseguida


Aunque seguimos caminando y caminando y esto puede intranquilizar a quien, haciendo el Camino por primera vez, se da cuenta que nos alejamos de la presa, lo que puede hacerle temer el haberse dejado un ramal atrás, pero este no aparecerá hasta un poco más adelante aún 


Las ramas se cubren de musgo en las partes más umbrías. Como aún están mayormente desnudas podemos escudriñar en el paisaje


Los helechos crecen, grandes en la vereda. Estas laderas, a diferencia de las anteriores, son totalmente boscosas


El Navia, con sus también boscosas riberas, avanzando también en dirección norte, como nosotros



Es la zona de Leiro Fondeiro, comienzo de la cola del embalse de Doiras, cuya presa está unos 20 kilómetros más al norte aún


Pena Escrita y sus ásperos penedos de la falda sur, además de su boscosa corona, plantada de pinos


Volvemos a divisar algunos picachos y cumbres de las sierras de Carondio y Muriellos, los más occidentales, serranías que habíamos perdido de vista bajando a Buspol por Os Coriscos


Pasando este peñón que forma una pared a la derecha del Camino este hace un poco de curva a la derecha


Y llega un nuevo tramo recto, también totalmente llano y bastante ancho, en un claro algo más libre de árboles, con El Penedo del Rayo (1.096 m) y el Alto de Vallongo (1.082 m) ahora a la vista



Es posible que, más allá de la falda de El Granxéu podamos reconocer un punto blanco, es la capilla de la Virgen del Carmen de Murias. Unos metros más abajo pasa la AS-14


Y ahí tenemos, bajo A Paicega y El Serrón, las instalaciones del Segundo Plano y lo que queda del pequeño poblado de El Campín, sobre la presa, llamado El Campín del Segundo Plano o El Campín de Salime para diferenciarlo de otros lugares del mismo nombre


Ahí tenemos tolvas, silos y demás instalaciones de la obra del Salto de Salime que, recordemos, traía los materiales desde el muelle del Espín, en la Ría de Navia, por un larguísimo teleférico. El hormigón, recordamos también, se hacía aquí mismo 'in situ'


Es impresionante cómo se construyeron estas instalaciones en la misma pared vertical de la roca que cierra el desfiladero por su parte meridional


Y ahí asoma, abajo a la izquierda, parte de El Muro, el imponente paredón de la presa que veremos al completo al acercarnos a él


Por ahí encima pasa la AS-14, que hace nada más cruzar una curva muy cerrada a la izquierda, ganando altura y empezando la subida a Grandas


Por ahí mismo pasaremos enseguida nosotros en dirección primeramente a Vistalegre


No llegamos a ver la gran Central Hidroeléctrica de Salime, pero las torres de alta tensión revelan dónde está. Sí la veremos al llegar a la carretera y acercarnos a El Muro


Un poco más arriba de la AS-14 reconocemos el camino de Vistalegre al Segundo Plano, que luego sube asimismo a A Paicega


Moviéndonos un poco sí llegamos a descubrir una de las esclusas. En ese tramo llano sobre El Muro la carretera no está asfaltada sino adoquinada, por lo que los vehículos aminoran notablemente su velocidad


También vemos, a la derecha, el camino asfaltado que comunica la carretera con la central, en cuyo primer tramo se mete en un túnel para seguir bajando. Arriba del todo están El Cerro dos Burros, As Carquelas (concejo de Grandas de Salime) y a su derecha A Paicega, A Llanada y A Lomba (concejo de Pesóz/Pezós)


No solo hemos llegado a la altura de la presa sino que la hemos pasado ampliamente. Por algo se nos antoja este recorrido tan largo, donde además del esfuerzo físico se requiere calma y paciencia de mente, pues el tiempo transcurre y aún queda bastante para llegar a la villa de Grandas, aquella que ya en Buspol, antes de empezar a bajar, nos parecía tan cercana


El Muro y El Segundo Plano con El Campín de Salime al sol de la tarde. No es difícil que pase del mediodía cuando caminemos por aquí, dependiendo de nuestro ritmo, paradas, lugar de salida...


De todas maneras, solo hemos de dar unos pasos más para encontrarnos con las señales que anuncian el ansiado desvío para llegar a la carretera


Ahí las tenemos, atentos a la bifurcación


Se ven bastante bien, pues además del mojón del Camino de Santiago tenemos el poste del GR-109


Se ven más que sobradamente bien, por lo que no habríamos de tener mayor problema para tomar correctamente este ramal


Seguimos pues aquí a la izquierda, empezando a bajar


La señal del GR-109 nos indica que estamos a siete kilómetros de la villa de Grandas de Salime, una distancia que en principio parece corta, pero que también se va a cobrar su tributo en tiempo y en esfuerzo, como la bajada de Buspol


El Camino hace pues aquí un giro completo de 90 grados y se adentra en el bosque


Es algo más estrecho que la pista por la que hemos llegado hasta aquí pero se pasa bien y está bien pisado y trillado


Andamos unos pocos pasos y el Camino hace una curva cerrada a la derecha, comenzando otro zigzag


En la vereda, hojarasca y piedras pizarrosas que se cubren de musgo


El zigzag nos recordará al de antes, aunque los tramos entre revuelta y revuelta son más cortos y metidos en el bosque


En el arbolado predominan los castaños, mientras que helechos, piornos y tojos conforman el sotobosque


El Camino sigue recto y en descenso, sin bifurcaciones ni posibilidad de equívocos 


Y es que, verdaderamente, más allá del Camino hay barrera vegetal y precipicio, no se puede andar, por lo que no hay razón de pérdida al no existir más bifurcaciones hasta llegar a la carretera


Los árboles se comban sobre el Camino y los helechos crecen grandes en las veredas


Las hojas caídas acumuladas durante el otoño y el invierno se acumulan en la ladera y a los lados del sendero, secan, se deshacen y forman tierra. En caso de lluvia y suelo mojado hemos de tener el correspondiente cuidado con los resbalones


De todas maneras aún estamos bastante altos pues entre el ramaje no vemos todavía la carretera. Según sigamos bajando sí empezaremos a oír el motor de los vehículos que pasan


La senda, siempre de tierra y algo de piedra, llega a la siguiente curva, ahora a la izquierda, donde una peregrina se ha sentado en unas piedras


Llega así otro trecho bastante recto y en continuo descenso


Matorrales; podemos comprobar cómo va aumentando la presencia de vegetación propia de cotas más bajas


Más allá de la arboleda, El Muro, la pared de la presa, que cuando estemos delante de ella nos parecerá imponente, y más aún cuando la veamos desde arriba. Las obras comenzaron en 1946 y, según la fuente consultada, se dan por terminadas en 1954, 1955 o 1956. Miguel Barredo nos dice que "no obtuvieron el acta de reconocimiento final y puesta en marcha hasta el 1 de marzo de 1957". El proyecto además "se debe a la oficina técnica del antiguo Banco Urquijo, al frente de la que estaba Enrique Becerril y Antón-Miralles, catedrático de la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de Madrid


El Banco Urquijo respaldó a la compañía Saltos del Navia, constituida por Hidroeléctrica del Cantábrico y Electra de Viesgo en 1945 para acometer esta obra, que había empezado a planificarse a mediados de 1940 en este lugar que ya había valorado como idóneo el empresario Narciso Hernández Vaquero. El proyecto cobró forma cuando Enrique Becerril contó con la colaboración del arquitecto Joaquín Vaquero Palacios. Pese a que la España de entonces tenía un pretendido bloqueo de las Naciones Unidas por sus antiguas simpatías por las potencias derrotadas en la Segunda Guerra Mundial, la empresa británica English Electric suministró elementos esenciales como las turbinas y generadores, imprescindibles para la producción de electricidad


En las piedras se ven algunas flechas amarillas, aunque muy desgastadas. Como decimos siempre, el ver una cada cierto trecho garantiza que seguimos por el buen camino y que no hemos despistado ningún cruce ni desvío


La ladera se hace aquí casi vertical; a veces piedras, tierra o algún árbol caído atraviesan el Camino con los temporales del invierno, pero se retiran o esquivan rápidamente


Aquí en esta roca hay pintada otra antigua flecha. A veces aparecen dos seguidas y luego, en un largo trecho, ninguna, pero volvemos a repetir que no debe de haber pérdida posible. La ruta está bien definida
 

A la derecha, otra vista del Segundo Plano, donde las instalaciones del machaqueo de áridos y fabricación del hormigón fueron también espectaculares


Cuando la obra acabó se abandonar y dejaron, lo mismo que los poblados, que el transcurrir del tiempo hiciese su labor. Sin embargo estas estructuras de muros, barracones, cobertizos, etc. se han mantenido en pie en gran parte durante todos estos años


A unos metros en los que se baja más acusadamente le siguen otros en los que casi se llanea, como aquí, en esta curva


Luego comienza una bajada más contundente. Hasta el último metro el descensos desde Os Coriscos y Buspol va a ser todo un reto a nuestras fuerzas


Zonas de máxima umbría, el musgo cubre penedos enteros, reteniendo humedad 


Giro completo a la derecha, al pie de una de las torres de alta tensión de la línea que parte de la central hidroeléctrica del embalse


Las zarzas parece que tienden a cubrir el Camino, pero pasa la suficiente gente como para que esté siempre expedito


Caminamos por una ladera de gran verticalidad, como la del Segundo Plano que vimos enfrente, con la pared de la montaña a un lado y al otro el despeñadero, cubierto de árboles en todo momento


Es muy posible que, de no ser por los árboles, tuviésemos una sensación de cierto vértigo, pues todavía seguimos muy altos


Pero el no ver el final incrementa la sensación de que la bajada en su conjunto se antoja bastante interminable, sobre todo ahora cuando ya se anhela acabarla, sabedores de que estamos en su último tramo


El musgo cubre también la parte de los troncos más en penumbra. La senda continúa su cuesta abajo


"Nada más dejar atrás la pequeña ermita de Buspol, se inicia un pronunciado descenso que conduce al Peregrino a lo más profundo de la cuenca del río Navia", escriben en el excelente blog El Camino de Santiago desde Asturias sobre este largo tramo y continúa:
"Cuestión que evita la presa del embalse de Salime desde el año 1955, en sustitución del viejo puente de piedra por el que, hasta entonces, se salvaba el cauce del río y del que hoy solo queda el recuerdo y algunas piedras bajo las aguas del embalse, acompañando a las del viejo Salime y las de otra larga lista de pueblos y caseríos que también fueron anegados". 

Los árboles se inclinan hacia la pronunciada cuesta de la montaña. Además de la bajada en sí misma, el largo rodeo que hay que hacer para llegar a El Muro y pasar al otro lado causa mella en nuestras energías y en nuestros horarios si los llevamos demasiado programados y cerrados de días y horarios


Se requiere cierto aguante y calma y no desesperar cuando vemos que andamos y andamos, bajamos y bajamos y el final no llega y ni siquiera se ve


El encanto de la naturaleza compensa el sacrificio, o eso debería. Estamos ahora en un paisaje introspectivo, en el que solamente vemos nuestro más entorno más inmediato, diferente al anterior, más extrospectivo, en el que la vista llegaba a la Serra do Acevo, puerta de Galicia


Curva a la derecha y sigue el zigzag


Y de caminar hacia el norte volvemos a caminar hacia el sur


A pesar de la belleza del paisaje, sea introspectivo o extrospectivo, lo cierto es que el peregrino, llegado aquí, tal vez tenga ya otras percepciones y desee terminar con este último tramo de descenso, que suele antojarse también largo, largo...


Y a una rampa abajo le sigue otra rampa abajo y el zigzag no parece acabar. Con paso firme y resuelto percibimos que avanzamos mucho y bajamos mucho, pero aún nos queda un poco más y otro poco más... y así continuamente


Etapa psicológica pues de principio hasta el final, pero sobre todo aquí, de Buspol hasta la presa. A muchos peregrinos también los dos últimos kilómetros antes de llegar a Grandas se les hacen interminables


Nos esforzamos en intentar ver la carretera pero no lo conseguimos, aunque cierto es que si empezamos a sentir el ruido lejano de algún coche sintamos ganas de acelerar la marcha


Incluso una cierta impresión de hastío pueden tener llegando aquí de bajada tras bajada. Solamente llegar a la carretera, aunque a partir de ella aún nos aguarden seis kilómetros hasta Grandas, será todo un alivio


Penedos forman paredes verticales a nuestra izquierda, pero por el sendero siempre se transita bien y sin mayores inconvenientes


Un peregrino apura el paso apoyándose en sus dos palos, muy apropiados si andamos por pendientes como esta


Cada uno tiene sus preferencias en cuanto a palos y bastones, hay quien lleva dos, hay quien lleva uno solo, algunos los utilizan todo el tiempo y otros nunca. En mi caso personal llevo uno plegable que saco de la mochila cuando lo estimo más necesario para mi caso: bajadas, sobre todo largas y pronunciadas, barrizales, pedregales, pasos complicados y demás lugares donde veo que lo necesito como punto de apoyo


Cuando llueve mucho, la tierra se impregna de agua y se ablanda, haciéndose arcillosa. Ello puede provocar que algunos árboles, de no bien afianzada raíz, cedan y caiga, ayudados también por vendavales. Estos se ve que fueron talados y apartados tras caer


A finales del invierno o principios de la primavera se acometen algunas labores de desbroce y limpieza de los caminos, cara a la época de mayor afluencia de peregrinos, que suele empezar poco antes de Semana Santa y continúa hasta avanzado el otoño


Nos dirigimos hacia otra de las torres eléctricas de esta línea de alta tensión que parte de la Central Hidroeléctrica de Salime, que veíamos ya bajando desde Buspol


El Camino hace aquí la siguiente curva a la derecha, entre los arbustos y los helechos


Bifurcación y a la derecha pues. Pero a la izquierda podemos subir un momento para volver a ver la presa


Es otro de los sitios donde los peregrinos hacen fotos. Volvemos a ver El Muro, la carretera el Segundo Plano, la bajada a la central eléctrica, etc.


Central eléctrica o hidroeléctrica de la que vemos ahora una parte, al igual que, arriba en lo alto de la presa, todas las esclusas. Pronto pasaremos a su lado viendo por un lado el vertiginoso abismo de El Muro y por otro la gran masa de agua embalsada


De la central no llegamos a ver el edificio de la sala de turbinas con sus relieves escultóricos, pero lo veremos también muy pronto, desde lo alto. Ni qué decir tiene que jamás nos acerquemos demasiado al precipicio. Ya cuando lleguemos a la carretera y nos acerquemos a la presa tendremos ocasión de conocer todos los detalles


Otra instantánea con todas las viejas instalaciones de silos, cargaderos, fábrica de hormigón etc. situados en la vertiente contraria, construidos en una ladera empinadísima, con muchos penedos o roquedos, pinos, matojos y arbustos, por donde venía el teleférico en el que se transportaban los materiales desde el puerto de Navia para tan titánica empresa, hecha al pie de las laderas de Fonte Carbayín, Zreixalón y As Charquelas, bajo el Cerro dos Burros y A Fontela (716 m). En torno a la presa se unen las fronteras de los concejos de Allande, Grandas y Pesóz/Pezós


Se reconoce también el edificio de viviendas de El Campín del Segundo Plano y el túnel del camino que baja a la central Estos edificios pueden ser un antecedente de la arquitectura brutalista, no llamada así por ser 'bruta', sino "a partir del uso del término Brutalism por parte del ingeniero británico Reyner Banham, que adaptó la palabra francesa béton brut con la que se conoce al hormigón armado, principal material usado por este movimiento", nos dicen en la web de Arquitectura A-cero. de Joaquín Torres y Rafael Llamazares


La arquitectura brutalista se considera surgida en la posguerra europea y no solamente se emplea en edificios y construcciones funcionales como elementos industriales sino también en viviendas y edificios públicos, oficinas, monumentos, etc. "Tras una Segunda Guerra Mundial que dejó atrás miles de edificios destruidos y un enorme número de personas sin hogar, la necesidad de estructuras funcionales y de bajo coste hizo que la arquitectura Brutalista se convirtiera en un movimiento internacional y adquiriera gran popularidad", leemos también en A-cero


Las construcciones de hormigón perduran ampliamente en el tiempo, aunque se considera que como corriente arquitectónica surge en la posguerra europea existen numerosas estructuras anteriores, algunas realmente grandes, que suelen englobarse en el brutalismo. Otros elementos, armazones o añadidos de otros materiales tienden a desaparecer o estropearse muchísimo más


El camino que comunica con la central está cerrado al público, por lo que de querer visitarla ha de hacerse con visita concertada, cuyos horarios encontramos en la web Saltos del Navia


La verdad que es una más que importante bajada para luego volver a subirla y seguir subiendo, pero puede ser especialmente factible si pernoctamos en Vistalegre o si pueden bajarnos y subirnos en algún vehículo


Ni qué decir tiene que, por mucho tiempo del que se disponga, el peregrino no puede quedarse a verlo todo y conocerlo todo, menos aún si ha de desviarse para ello del Camino, pero más de un caminante repitió la experiencia como visitante y turista para visitar aquellos lugares que eran de su interés para recorrerlos exprofeso 


Retomamos el Camino en la boscosa y descendente senda acercándonos paso a paso a la carretera


Aunque seguimos sin ver la AS-14, el ruido del paso ocasional de algún vehículo nos permite percatarnos de lo cerca que estamos ya de ella


Flecha amarilla y zona de argayos de tierra y piedras


Son losas de pizarra que han sido apartadas a los lados para facilitar el paso


Entre los árboles divisamos la gran bajada a la central hidroeléctrica pero no la carretera todavía


Escudriñando en el ramaje ya llegamos a vislumbrarla parcialmente unos metros más abajo


Inmersos en la naturaleza de este paraíso vegetal el sendero, más cubierto de hojas en este sector, sigue bajando y bajando...


Al fondo, un punto gris es el asfalto de la AS-14, que ya empezamos a ver inequívocamente


Y aquí tenemos la carretera, por la que empezaremos a caminar ya...


Es curioso que los peregrinos, nada gustosos de caminar por asfalto y menos por el de una carretera general sin arcén, suelen alegrarse de llegar a la AS-14, pues significa que han dejado atrás el tramo más largo y posiblemente duro de la etapa: la tremenda bajada al Salto de Salime desde Os Coriscos, al que habría que añadir el trayecto de cuestas y bastante asfalto de Berducedo o desde A Mesa hasta Buspol


La carretera, recordamos, se hizo cuando la vieja, antigua de Pravia a Lugo, que desde Berducedo se dirigía a Grandas por El Valledor quedó cortada por el embalse en Salcedo, por lo que hubo de resolverse la comunicación con Grandas de Salime y de allí con Galicia vía A Fonsagrada. El Valledor quedó especialmente perjudicado, porque la eliminación de su tránsito directo hacia estas poblaciones y sus mercados, donde vendían buena parte de su producción agroganadera, los aisló dentro de un gran 'fondo de saco' que provocó un gran éxodo rural y despoblamiento


Ni qué decir tiene que su construcción fue también una epopeya; su aspecto actual se debe fundamentalmente a las labores de reparación y mejora de los años 1989 y 1998, leemos en Wikipedia:
"El arreglo de 1989 empezaba en el Embalse de Salime y terminaba en Berducedo, el cual solo se limitó al reasfaltado y a mínimas correcciones del trazado, ya que este tramo fue de nueva construcción a causa de que el antiguo tramo que discurría por la zona del Valledor quedara inundado por la construcción del embalse. El arreglo de 1998 empezaba en Grandas de Salime y terminaba en el Embalse de Salime, reasfaltándola, realizando pequeñas correcciones del trazado y dotándola de trozos de adelantamiento. La causa de que este tramo no se arreglara junto al de la Presa a Berducedo en el año 1989 es porque la carretera estaba a cargo de la empresa Hidrocantábrico (HC), la cual mantenía el Embalse de Salime y dicho tramo. Años más tarde, HC cedió el tramo al Gobierno del Principado de Asturias, reparándolo como se menciona antes en el año 1998".

Un largo pretil separa la calzada del despeñadero al otro lado, nosotros seguiremos a la izquierda, bien arrimados a la estrecha cuneta


Ahora hemos de volver ha caminar en dirección a la presa, de la que nos hemos pasado unos quinientos metros escasos. Realmente seguimos bajando aún, pero ya mucho más suavemente


La señal del GR-109 nos dice que estamos a 6,6 kilómetros de Grandas de Salime, lo que no deja de asombrarnos, seguro que todos juraríamos que habríamos caminado bastante más de 400 metros respecto del cartel anterior, al comienzo de este último larguísimo zigzagueo por el castañar


Volvemos a ver El Muro, al menos parcialmente y cuando aún no han brotado todas las hojas del castañar y estas se hayan desarrollado. En verano se forma un auténtico túnel vegetal


También se intuyen las casas blancas de Vistalegre; podemos comprobar de nuevo el gran rodeo que se precisa hacer en este lugar para pasar al otro lado del Navia, 'el río de los tres caminos'


Hay bastante buena visibilidad en esta rampa hasta la curva del final, pero la ausencia de arcén nos hace especialmente precavidos


Estamos en el kilómetro 7 de la carretera, según la señal que tenemos a la derecha, a partir de aquí el número irá disminuyendo, pues a la entrada de Grandas está el kilómetro 1, lo que servirá para orientarnos respecto al consabido binomio distancia-tiempo


No obstante, no llegaremos a ver la placa del kilómetro 1 de la AS-14 pues primero habremos dejado esta vía antes de entrar en Grandas. Según la señal estamos a unos seis kilómetros de la entrada a la villa (el kilómetro 0 se encuentra más arriba, en el cruce con la AS-12, al lado de la antigua colegiata de San Salvador


Esos seis kilómetros se entiende que se harían en una hora y media a paso normal de caminante, pero lo más posible es que, casi siempre cuesta arriba, nos lleven algo más, pues casi seguro que será pertinente parar alguna vez, como en el Hotel Las Grandas, donde podremos también alojarnos si no queremos seguir más camino por hoy


Dicho hotel se encuentra a un kilómetro de aquí y lo volveremos a ver al pasar el embalse, cuyo gran paredón continuamos contemplando entre las ramas


Unas muy buenas perspectivas las tendremos desde un poco más adelante, cuando lleguemos al mirador de la Boca de la Ballena, al lado de la carretera, soberbio balcón proyectado por Joaquín Vaquero Turcios en 1955 mientras pintaba los murales de la central hidroeléctrica, otra importantísima concesión artística al hormigón armado del Salto de Salime y su obra de titanes




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