Eres el Peregrino Número

domingo, 15 de mayo de 2016

DONDE SE BAÑABA ISABEL II: DE EL NATAHOYO A L'ARBEYAL, CUATRO CAMINOS, LA CALZADA Y EL CERILLERU (GIJÓN/XIXÓN: ASTURIAS)

Cimavilla desde El Fomentín
Viniendo de los Jardines de la Reina dejamos atrás Cimavilla y nos disponemos a caminar a lo largo de la costa oeste de Gijón/Xixón, la más urbanizada desde que esta parte del concejo fue, desde el siglo XIX, la de más acusada impronta dejada por la revolución industrial.


A nuestra izquierda viene la calle Pedro Duro, por donde viene señalizado con  conchas en el suelo el otro camino marcado, el que atraviesa la ciudad por la Avenida de la Costa: Los dos confluyen aquí.


Estamos en la Dársena del Fomento, recordemos que la ampliación del puerto local concedida a la Sociedad de Fomento en 1872 fue la primer iniciativa portuaria-industrial hecha a expensas de la Playa de Pando, la cual se extendía por este tramo costero. Al poco arreciarían las disputas entre quienes querían hacer el gran puerto de Xixón en esta parte de la ensenada y los que optaban para que fuese en El Musel. Los primeros fueron llamados apagadoristas  y los segundos muselistas.


 Fue en 1879 cuando el ingeniero de la Junta del Puerto, Fernando García Arenal, presentó un proyecto para ampliar los viejos muelles de Gijón/Xixón con dos grandes diques de defensa que semejaban a un apagador de velas, instrumento muy común en la época, de lo que derivaría el apodo de sus partidarios.


En 1887 la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos, mostraba un estudio más favorable a El Musel, la sociedad se debatía en dos bandos irreconciliables con sus propios periódicos, valedores y grupos de presión pero, aunque tardaron años aún en iniciarse los trabajos, al final los muselistas ganaron la partida. No siendo ello obstáculo no obstante para que la costa de este barrio del oeste gijonés, El Natahoyo, se industrializase, como todo el entorno, de parte a parte. Ahora, aquí, en el Dique del este que separa La Playa Poniente de la Dársena de Fomento, están las instalaciones de talasoterapia.


Talasoponiente, centro de talasoterapia. Las propiedades salutíferas de los baños, tan presentes en Xixón por lo menos desde la época romana, con las termas localizadas en el Campo Valdés pero también en las aldeas del interior del conceyu.


La visita de Isabel II en 1858 dio renovado realze a esos remojones, enseguida vendrían los baños de carquexa y los balnearios, que también desaparecerían, pero no con ellos la tradición de zambullirse en los nueve baños de setiembre para prevenir catarros y otras muchas costumbres a nivel popular, la principal, acudir a la playa en verano, que ha ido a más con el boom del desarollo de la industria del turismo desde los años 60.


 Aquí prontamente salimos a La Playa dePoniente, neologismo aplicado al que fue, antes de la instalación en esta parte de la costa de los muelles de carga y astilleros, el famoso Arenal del Natahoyo, Mar o Playa de Pando, también denominado El Playón por su gran extensión.


El Playón abarcaba toda esta gran franja costera occidental de la ciudad, desde la vieja dársena local hasta el Monte Coroña, playa bien resguardada del nordestazu o vientos del nordeste por el Cerro Santa Catalina (L'Atalaya), por eso en 1852 la reina Isabel II, aprovechando su visita oficial a Asturias, decidió tomarse aquí los saludables "baños de ola" prescritos por sus médicos.


Es esta playa un buen mirador, pues desde aquí distinguimos perfectamente en la distancia hasta el Puerto del Musel y la muralla del castro de La Campa Torres, en el que hace más de 2.500 años podemos decir que "empezó todo": pueblos indoeuropeos, migraciones de población, llegaron al solar de la actual Asturias fundiéndose con los habitantes más antiguos, megalíticos, pastores y agricultores hacedores de túmulos y dólmenes. En esa campa encima de los mares prendieron fuego a una gran carbayera y construyeron su nuevo campamento, con el tiempo harían cabañas, defensas, labrarían la tierra, serían pescadores y navegantes, artesanos, metalúrgicos, comerciando con pueblos del Atlántico al Mediterráneo: serían los cilúrnigos de la mítica Noega señalada en los más antiguos mapas de los geógrafos de la antiguedad clásica. Siglos después, cuando llegaron los romanos, estos levantaron monumentos, las Aras Sextianas, para mayor gloria del césar Augusto en la última frontera del Imperio. Allá quedaron los viejos pobladores... hasta que un día se fueron, pero no muy lejos, vinieron aquí, a Cimavilla, origen y nacimiento de Xixón.


Larga hilera de bloques de pisos y paseo con terrazas en El Fomento, con sus cafés, pubs, bares de copas, sidrerías y comercios.



Gran explanada entre los edificios y la playa.



La playa y Cimavilla. Por allí se se emplazaba linealmente la muralla romana-medieval de la ciudad antigua, arrasada completamente en el asedio de 1395, cuando Enrique de Trastámara tomó la plaza tras un acuerdo con la condesa Isabel, quien mandaba la defensa en nombre de su marido Alfonso Enríquez, el cual se encontraba buscando apoyos a su causa ante el rey de Francia. Ayudaba a la condesa el corsario inglés Harry Pay, con sus naves y tripulación, llegando a inmortalizarse en la memoria popular por la expresión "ye más malu que'l Arripey". Por alguna razón, los antiguos habitantes del castro de La Campa Torres, vinieron a asentarse aquí, abandonando su antiguo solar, en el siglo I, unos cuantos años después de la conquista romana, en este peñón que quedaba rodeado por la marea alta; hubo termas, villas, palacios y puerto, fue la primer ciudad o ciudad vieja. Cuando Roma marchó la gente siguió viviendo a su manera aunque no tardarían en llegar nuevos invasores, como los godos y después los árabes y sus aliados bereberes del legendario Munuza, gobernador en nombre de los musulmanes que puso aquí su centro administrativo, expulsado a los pocos años por Pelayo.


 Después vienen unos "siglos oscuros", de la ciudad poco se sabe, muchas civitas languidecían pero las aldeas de los alrededores presentan notable actividad, erigiéndose abadías, iglesias y monasterios reseñados en los documentos de la Monarquía Asturiana. Por ellos sabemos que los vikingos asaltaron, o al menos se presentaron ante Gijón/Xixón, el 1 de agosto del año 844, unos 115 barcos con 5.000 guerreros aproximadamente que acababan de asaltar Nantes y que el escritor José Javier Esparza en su novela La gran aventura del Reino de Asturias  quire hacer daneses de Vestfold (hoy Noruega).

 
 Más tarde llegarían, pero en son de paz, los cruzados ingleses, haciendo escala en su navegación a Tierra Santa para pelear contra Saladino, en un vano intento por recuperar la Jerusalén Perdida. Luego, en 1270 el rey Alfonso X El sabio concede la preciada Carta Puebla y resurge la vida ciudadana, con mercados, artesanos, pescadores y comerciantes, que exportaban e importaban por los antiguos muelles, situados no aquí seguramente, sino en la parte oriental de la península de Santa Catalina.


A pesar de todo no tardaría la villa en verse disputada por los poderes feudales de una nobleza terrateniente y guerrera. Plaza fuerte, puerto seguro, fortaleza y bastión de lucha entre los Trastámara y sus oponentes al trono castellano, espolón amurallado en el que se estrelló la vanidad de reyes y pretendientes, la última esperanza de una dinastía y la venganza de otra, que se cobró cruel tributo al exigir que no quedase derecha "piedra sobre piedra", después de los terribles asedios de la baja Edad Media, era el fin de la ciudad vieja. Pero después de aquello Xixón resurge y se reconstruye: en 1480 los Reyes Católicos extienden una Real Cédula en la que autorizan la construcción de un nuevo puerto, en este lugar que estamos viendo, aunque sus obras durarían más de un siglo, continuadas bajo el reinado de Carlos V y Felipe II, concluyendo en 1582. En 1749 un temporal destroza el vijo cai y lo deja abierto e inutilizado. Vienen famosos arquitectos, ingenieros y marinos a diseñar su recuperación, fijándose al mismo tiempo en las características del enclave de El Musel, pero las necesarias obras de reconstrucción quedan paradas en 1790, para desasosiego de Jovellanos, que junto con algún ilustre vecino más, como Gregorio Menéndez Valdés, clamará por una nueva dársena que pueda comerciar con las colonias americanas y por la que se exporte el carbón que empezaba a salir de los yacimientos de las cuencas mineras asturianas, el nuevo mineral estratégico clave para la Revolución Industrial que estaba transformando el orbe. Había que vencer durísima oposición institucional y la Carretera Carbonera no se haría realidad hasta 1842, décadas después de la muerte de don Gaspar, diez años más tarde llegaría el ferrocarril. La visita de Isabel II sería entonces, 1852, fundamental para conseguir el visto bueno que permitiese las ya perentoriamente necesarias obras y estas empiezan, aquí precisamente, en Lequerica, Lequerique o Liquerique. El resto de la historia ya la sabeis porque la hemos venido contando en todo nuestro recorrido, la historia de la ciudad y su puerto.


Cuando llegó aquí Isabel II en 1858 iba en su viaje acompañada de su esposo Francisco de Asís, y sus hijos Alfonso, Principe de Asturias, y la Infanta Isabel, junto con un gran séquito en el que destacaban su confesor, el Padre Claret, el general O'Donell, presidente del Consejo y las duquesas de Alba y Bailén, según nos informa Oscar Muñiz en El Libro de Gijón, autor que nos dice que para el baño real hubo de construirse una majestuosa caseta con ruedas y raíles sobre la arena, diseño del ingeniero Nava, caseta que se movía hacia atrás o adelante según subía o bajaba la marea, estando su parte trasera en el agua para que la reina se zambullese desde ella en la mar sin dificultades.


Automáticamente, por imitación, todo el mundo acudió a bañarse a partir de entonces a este playón y el tirarse al agua, costumbre hasta entonces no tenida por propia de gentes "elevadas" se transformó en todo lo contrario, naciendo el turismo playero en nuestra ciudad, baños de ola reconfortantes y aconsejados por los facultativos de "los importantes", por lo que, a causa del fenómeno de emulación, empezó a ser practicado por personas de toda condición.


Tanto fue así que en 1873 el alcalde Eladio Carreño publicó un bando prohibiendo que la gente se bañase desnuda bajo multa de cinco a diez pesetas, o que ambos sexos se bañasen juntos, pues entre la zona masculina y femenina habría de habilitarse una separación de 30 metros, señalándose que los usuarios empleasen vestidos "no escandalosos".


 También copiando a la reina se pusieron unas casetas móviles para servicio de los bañistas. Todo aquel romántico idilio con la Mar de Pando terminaría a partir de 1872, al autorizarse a la Sociedad de Fomento la construcción de un muelle en el lugar, y aunque hubo seria oposición por cuanto conllevaba de "cargarse la playa" al final los muelles del Fomento y Fomentín ocuparían el frecuentado sable. Incluso hechos los nuevos diques mucha gente siguió yendo a esta apacible playa hasta que fue definitivamente transformada en puerto industrial y astilleros, desplazándose entonces los bañistas a la de San Llorienzo o San Lorenzo.


Más de cien años después, la nueva Playa de Poniente, aunque no recogió ninguno de los nombres autóctonos de los antiguos arenales, revivió aquellos episodios que dieron origen del turismo de playa en esta ciudad, la tercera playa urbana de Xixón, 500 metros de largo, espaciosa, 140.000 metros cuadrados en bajamar y 40.000 con las pleamares, con rampas y escaleras de acceso, servicio veraniego de socorristas y diversas intalaciones, como las duchas. Ante ella un extenso paseo es un lujo para andarines, patinadores y ciclistas, donde se celebran en ocasiones fiestas y eventos.
 

La multitudinaria Foguera de san Xuan en Xixón se hace en la misma arena. Anteriormente a la playa había aquí un pedreru: El Castrillón.


  Arenal del Natahoyo o Playa del Paseo, que pese a la solicitud vecinal, reiterada en su momento y repetida de cuando en cuando, no fue admitido como topónimo al recuperarse este lugar y pasar a denominarse oficialmente Playa de Poniente en los años 90 del pasado siglo, una vez liberados terrenos ocupados por los astilleros e instalaciones portuarias que, desde la segunda mitad del siglo XIX, transformaron la totalidad del antiguo Arenal de Pando, Playa de Pando o Mar de Pando, que fue donde comenzó el turismo playero en esta ciudad, al ponerlo de moda la reina Isabel II por bañarse aquí en 1858.


El nuevo topónimo "Poniente" dio nombre, además de a la playa, a nuevas urbanizaciones que en su momento alguien ve como barrio aparte. De todas maneras, hoy por hoy y con los planos en la mano vemos que El Natahoyo se extiende, como barrio totalmente definido por toda esta "zona nueva".


 Grandes y hermosas pérgolas se extienden por la parte de la explanada  más próxima a la calzada de la calle Rodríguez San Pedro, dedicada a este abogado creador de numerosas empresas y que se supone fue la primera persona declarada Hijo Predilecto de Xixón, en 1908, según datos explicados por Luis Miguel Piñera en su libro Las calles de Gijón Historia de sus nombres, otra obra siempre a recomendar y de gran ayuda para conocer de manera impecable el porqué de los nombres, actuales y antiguos, de la ciudad.


 Caminando ahora bajo las pérgolas nos damos cuenta que estamos en la "zona de copas" por excelencia, día y noche, pero sobre todo los fines de semana o en fiestas y temporadas veraniegas, cuando es todo un fluir de gente en el paseo, las terrazas en su apogeo, una casi a continuación de otra y, al otro lado de la calle, los establecimientos hosteleros, de diferentes estilos, abundando entre ellos los dedicados al ocio nocturno, prácticamente pegados  unos a otros y en sucesión a lo largo de toda la acera, conformando un gran espacio de diversión y encuentro para todo el mundo, complementados, ya lo hemos dicho, por las terrazas, muchas de ellas acristaladas, de esta parte de la calle por donde vamos andando nosotros.


Vistas hacia la playa.


El Fomento.



Al fondo el Puerto del Musel con la malograda regasificadora.


Barcos en El Musel.


El Muselón, la polémica y juzgada ampliación.


Volvemos a contemplar toda la línea de costa desde El Fomento hasta aquí, incluyendo El Rascacielos del Edificio Bankunión elevándose sobre las demás viviendas de pisos del entorno, construido ente 1957 y 1961 con proyecto de los arquitectos Francisco y Federico Somolinos.


 Enfrente de la playa suelen verse a las bajamares Los Serrapios, rocas que afloran en la superficie del agua, El Serrapio de Tierra, El Serrapio de Fuera, La Piedra del Vendaval,  al igual que la zona de baxíos o bajos de San Xusto, escenario de dramáticos naufragios como el de La Camareta, embarcación que se fue a pique con 23 pescadores de Cimavilla que faenaban en estas aguas, allá por el año 1874, tal y como nos relata Víctor Labrada en Al Aire de Cimadevilla, quien también nos narra las andanzas del padre de Teresina Pucheru, célebre personaje del "barrio alto", cuando este andaba por aquí a oricios

 
Más visible siempre, a baxamar y a mar llena es la baliza de Piedra Sacramento, un pequeño faro de seis metros en medio de la bahía, instalado en 1925, pintado de verde con base cuadrada de hormigón, el cual señala la entrada al puerto deportivo, pues entre este y otro situado en el dique Santa Catalina o Punta Lequerique marcan un canal de 100 metros de anchura, navegable para la embarcaciones que entran a puerto.



 Vemos en un cruce de calles y avenidas el Museo del Ferrocarril de Asturias, construido aprovechando las instalaciones de la antigua Estación del Norte, considerado uno de los museos ferroviarios más importantes de Europa, 17.000 metros cuadrados de instalaciones, donde se exponen varias locomotoras históricas y un tren del museo realiza un recorrido por el mismo.


Si entramos admiraremos una playa o red de vías, vagones, tranvías, numerosas piezas, herramientas, señales y elementos relacionados con los trenes. Dispone de salas de exposiciones temporales, centro de documentación y archivo, salas para organizar talleres y diversas actividades a lo largo de todo el año.


 La antigua Estación del Norte sobre la que se edificó forma parte de aquella epopeya que fue la comunicación por ferrocarril de la Asturias interior primero y luego de esta hacia la meseta


La estación se construyó entre 1872 y 1874 con proyecto de Melitón Martín, Ingeniero Jefe del Noroeste, entrando oficialmente en servicio al inaugurarse el tramo a La Pola L.lena el 23 de julio de 1874, servicio que continuó durante más de 115 años, hasta que con las nuevas infraestructuras dejó de funcionar como tal estación en enero de 1990.


Los salvamentos.


La Chimenea de Basurto, solitaria.


Basurto era en realidad una empresa vidriera situada al lado de la Compañía de Maderas de Demetrio Fernández Castrillón, a la cual sí pertenecía esta chimenea, pero popularmente se la conoció con el nombre de la compañía cristalera. La empresa maderera se remonta al siglo XIX, no sabiéndose la fecha exacta de fundación aunque la documentación más antigua llegada a nuestros días a ella referida es de 1876.


Tenía un taller mecánico para el aserradero y fragua, elementos que funcionaban con una máquina de vapor cuyos humos salían por esta chimenea. Se trata de un vestigio fundamental de aquel período de industrialización intenso que vivió El Natahoyo e hizo de él un importante barrio obrero, realmente el primero de la revolución industrial en Xixón, pues en torno a las fábricas y astilleros y a lo largo de la actual Avenida Mariano Pola, se construyeron viviendas para los trabajadores, algunas realmente humildes, de las que apenas queda nada debido al proceso urbanizador iniciado en torno a los astilleros y la nueva playa.


Hay especialistas que afirman que si bien la célebre chimenea fue salvada y recuperada, esta ha quedado totalmente descontextualizada al no haberse hecho lo mismo con ningún elemento más con ella relacionada. Antes de los astilleros y las fábricas toda esta zona era conocida como La Gloria, terrenos que pertenecieron al Conde de Revillagigedo y después en parte al erudito Juan Junquera Huergo.


 Los famosos edificios en forma de puente de barco de Poniente. Tras ellos pasa el Camino.


El Acuario de Gijón/Xixón, inaugurado en junio del año 2006, está situado en la zona oeste de la ciudad, ahí estuvieron los astilleros Riera, al lado mismo del de Naval Gijón, uno de los muchos que existieron hace décadas en toda la bahía y que se extendían desde aquí hacia La Calzada, Xove y El Musel.


 El Acuario dispone de doce zonas temáticas dedicadas a puertos, ríos y costa asturianos, Atlántico, Caribe, Cabo de Hornos, Pacífico-Índico, Mar Rojo, Madagascar, Cabo de Buena Esperanza y Atlántico Subtropical. Son 2.000 metros cuadrados de exposición, con 60 acuarios de agua dulce y salada, auditorio, sala educativa y zona de recuperación de mamíferos y reptiles marinos. Son en total unas 250 especies de animales: peces, invertebrados, mamíferos, reptiles, anfibios y pájaros, destacando varios tiburones de Florida, tortugas y los simpáticos pingüinos.


 Allí pegado al acuario está el muro del antiguo Astillero de Naval Gijón, nacido en 1984 de la fusión de otros dos, ejemplo de una industria que llegó a ser puntera, con numerosas factorías.


Todo empezó cuando en 1887 la compañía Cifuentes Stoldtz y Cía, nacida de una fundición en el Mercado del Sur, logró la primer concesión de terrenos en la Playa del Natahoyo para un dique seco con el que satisfacer la demanda local de nuevos buques y reparaciones. Luego serían fundados varios astilleros más a lo largo de todo este tramo de bahía, pues en 1901 la empresa fue absorbida por la Sociedad Española de Construcciones Metálicas de José Orueta, integrándose después de la guerra en Duro-Felguera.


El astillero Riera se crea en 1901 y Astilleros del Cantábrico en 1906 al lado del Fomento, fusionados en 1952, con 600 empleados, cerraron en 1985. En 1925 un astillero fundado en el año 1900 junto al de Stoldtz fue adquirido por la familia Juliana, se trataba de una sociedad autorizada en 1906 a instalarse en la desembocadura del río Cutis, comprada por el conde de Mieres en 1909 para fundar Constructora Gijonesa. En 1956 Juliana pasó a la Compañía Euskalduna de Construcción integrada en 1969 en Astilleros Españoles del Insituto Nacional de Industria. Otra entidad fue la Sociedad de Astilleros de Gijón, de 1920, transferidos sus activos en 1935 a Astilleros del Cantábrico. Puede decirse que los astilleros tuvieron entre los años 50-80 del pasado siglo XX su período de mayor esplendor, cuando daban trabajo a más de 3.000 personas.


Llegarían después 20 años de duras reconversiones y lucha obrera para oponerse a aquel grave desmantelamiento, tras el Real Decreto de Reconversión Industrial de 1982. Luego de diversas tensiones entre gobierno, empresarios y sindicatos, se procede a la fusión de Duro Felguera y Marítima de El Musel naciendo Nagisa (Naval Gijón S.A.) en 1984, 742 empleados en el dique seco de Duro Felguera. En diciembre de 2008 los trabajadores aprueban por 68 votos favorables y 12 contrarios aceptar el ERE y los despidos propuestos por la dirección de la compañía, ocasionando el cierre del astillero. Todo el drama de las reconversiones y disturbios inspiró la famosa película Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa, pues aunque ambientada en Vigo se basa en los sucesos acaecidos en Naval Gijón y se inspira, según los autores, en los sindicalistas Cándido y Morala de la Corriente Sindical de Izquierdas. Últimamente sus terrenos han sido aprovechados para la celebración del certamen literario y festivo de la Semana Negra.


La propia Avenida Mariano Pola, detrás de los modernos edificios en forma de barco de pasajeros construidos ante la playa, a nuestra derecha, lleva el nombre de un gran pionero de la industrialización asturiana nacido en Lluanco en el año 1800 y benefactor de las clases humildes, pues aún dentro del contexto del paternalismo social propio de aquella época, constituía un gran avance en unos momentos en los que las familias obreras tenían una existencia totalmente paupérrima. Antes fue llamada de Castrillón por el aserradero antes mencionado y del Muleto, apodo del amo de una de las fincas aquí existentes antaño.


Hoy en día todo a cambiado... edificios nuevos y antiguos junto a los solares de más astilleros, guían nuestros pasos por la calle Mariano Pola, antigua Carretera de Galicia por el Camín Real de la Costa, tramo conocido antaño como El Camín de La Gloria donde hubo una venta caminera en el siglo XVIII.


Seguimos las conchas doradas.




Placa en homenaje al jesuita y filólogo Federico Fierro Botas.


Por aquí llegamos a la antigua capilla de San Esteban del Mar, fundada en el siglo XVII.


Las primeras referencias escritas que la mancionan son del año 1651, cuando los  Señores de la Casa de Ramírez, D. Alonso Ramírez de Jove y su esposa Doña Margarita de Valdés Miranda, fundan y dotan la esta capilla de San Esteban.


Los escudos son en concreto del año 1648 y El Natahoyo formaba parte del señorío jurisdiccional de esta estirpe.


Los antepasados del linaje habían comprado estos terrenos anteriormente, en 1556 a la mitra ovetense pues la Iglesia de la capital asturiana era dueña hasta entonces de este territorio en el que más anteriormente hubo fábricas de salazón en época romana.


A continuación pasamos a la Fundación Revillagigedo, centro de formación profesional concertado de los Padres Jesuitas inaugurado en 1929 y a donde volvieron en 1940 tras los años en los que la Compañía de Jesús fue disuelta. 

  
Fue su promotor el Marqués de San Esteban y Conde de Revillagigedo Álvaro Armada y Fernández de Córdoba. Es Escuela Técnica de Formación Profesional a la que se la conoce popularmente como El Gedo.



El Camino pasa junto a El Gedo.

  
Al lado tenemos la iglesia parroquial de San Esteban del Mar, el actual santuario de El Natahoyo, antigua Villa Ataulio en la Edad Media, cuando hubo explotación de salazón, auténtico antecedente industrial de la creación, a partir de la segunda mitad del XIX, de algunas de las que fueron las más importantes empresas de la ciudad, sobresaliendo la Fábrica de Loza o la Trefilería Moreda entre las primeras en instalarse, además de las ya mencionadas de astilleros, vidrio, maderas y un largo etc.

  
Esta iglesia, de alguna manera sucesora de la antigua capilla, se construyó en 1904, siendo realmente el primer edificio del conjunto de la Fundación que hizo erigir el Marqués de San Esteban. Al lado está la sede de los Scouts de El Natahoyo.


Las aceras son amplias y el paseo agradable.


Toda la zona de El Natahoyo ha venido siendo recuperada en las últimas décadas pues hace no mucho aún padeció un importante proceso de degradación.

 
 Entre los modernos edificios aún se conservan las viviendas obreras de antaño, mayoritariamente deshabitadas. La zona oeste gijonesa fue desde mediados del siglo XIX el área industrial por antonomasia. Las comunicaciones ferroviarias y portuarias fueron la causa.


Avenida de intenso tráfico pero con numerosos comercios, terrazas, alojamientos, bares, sidrerías...



 Ahora en los terrenos de los antiguos astilleros se celebran multitudinarias fiestas y ferias, como la Semana Negra.



La famosa noria de la Semana Negra es todo un emblema festivo de la ciudad, antes todo el barrio estaba volcado en el trabajo fabril de los astilleros como el Astillero de Naval Gijón, nacido en 1984 de la fusión de otros dos, ejemplo de una industria que llegó a ser puntera, con numerosas factorías. Todo empezó cuando en 1887 la compañía Cifuentes Stoldtz y Cía, nacida de una fundición en el Mercado del Sur, logró la primer concesión de terrenos en la Playa del Natahoyo para un dique seco con el que satisfacer la demanda local de nuevos buques y reparaciones.


Luego serían fundados varios astilleros más a lo largo de todo este tramo de bahía, pues en 1901 la empresa fue absorbida por la Sociedad Española de Construcciones Metálicas de José Orueta, integrándose después de la guerra en Duro-Felguera. El astillero Riera se crea en 1901 y Astilleros del Cantábrico en 1906 al lado del Fomento, fusionados en 1952, con 600 empleados, cerraron en 1985.


En 1925 un astillero fundado en el año 1900 junto al de Stoldtz fue adquirido por la familia Juliana, se trataba de una sociedad autorizada en 1906 a instalarse en la desembocadura del río Cutis, comprada por el conde de Mieres en 1909 para fundar Constructora Gijonesa. En 1956 Juliana pasó a la Compañía Euskalduna de Construcción integrada en 1969 en Astilleros Españoles del Insituto Nacional de Industria.


Otra entidad fue la Sociedad de Astilleros de Gijón, de 1920, transferidos sus activos en 1935 a Astilleros del Cantábrico. Puede decirse que los astilleros tuvieron entre los años 50-80 del pasado siglo XX su período de mayor esplendor, cuando daban trabajo a más de 3.000 personas.


Llegarían después 20 años de duras reconversiones y lucha obrera para oponerse a aquel grave desmantelamiento, tras el Real Decreto de Reconversión Industrial de 1982. Luego de diversas tensiones entre gobierno, empresarios y sindicatos, se procede a la fusión de Duro Felguera y Marítima de El Musel naciendo Nagisa (Naval Gijón S.A.) en 1984, 742 empleados en el dique seco de Duro Felguera. En diciembre de 2008 los trabajadores aprueban por 68 votos favorables y 12 contrarios aceptar el ERE y los despidos propuestos por la dirección de la compañía, ocasionando el cierre del astillero.


Todo el drama de las reconversiones y disturbios inspiró la famosa película Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa, pues aunque ambientada en Vigo se basa en los sucesos acaecidos en Naval Gijón y se inspira, según los autores, en los sindicalistas Cándido y Morala de la Corriente Sindical de Izquierdas. Últimamente como hemos dicho sus terrenos han sido aprovechados para la celebración del certamen literario y festivo de la Semana Negra.


Últimamente como hemos dicho sus terrenos han sido aprovechados para la celebración del certamen literario y festivo de la Semana Negra.



Peregrino y noria...


Alguno de los últimos astilleros gijoneses levanta sus grúas al cielo. Astilleros Armón.


Estos astilleros se constituyeron en el año 2011.



No en las mismas calles del Camino pero sí a escasos metros está La Playa L'Arbeyal, tercera de las playas urbanas de Gijón/Xixón.


La playa recuperada en 1995 después de años de degradación y abandono. Para muchos conocida como Playa la Casera por una fábrica de gaseosas allí existente. 


Allí esta el Monte Coroña, que en su momento fue "limado" con maquinaria para construir los muelles de los astilleros, pero donde antaño se celebraban espichas, fiestas de romper un tonel de sidra, abriendo su espicha o espita y bebiendo sus muchos litros entre los participantes, escanciando culinos sin descanso.


El investigador Alberto Álvarez Peña nos dice en su libro Mitos de Xixón que un vecino del Natahoyo, Pepín El Remilgu, aseguraba que en la noche de San Xuan aparecían en la tierra monedas de oro y que para cogerlas era necesario esconderse bajo una manta oscura, pues las monedas desaparecían con los primeros rayos del sol.



Al fondo La Calzada y Xove y atrás La Campa Torres, La Foz de Puao o Entrepeñes y a la izquierda el Monte Areo. 




Dada su absoluta inmediatez al Camino la playa puede ser una escusa para el descanso, el baño y el relax. A la derecha vemos las primeras instalaciones porturarias de El Musel y en lo alto el Hospital de Jove.


L'Arbeyal y el Dique de La Osa.


Amplio arenal.


Playa y puerto. A la izquierda se ve el castro de La Campa Torres, el origen y primer antecedente urbano de la actual ciudad.



A otro lado del monte, Les Chimenees d'Aboño: altísimas chimeneas del industrializado valle de la Ría d'Aboño, que no vemos desde aquí. Sí vemos El Monte'l Condesu o La Llana y L'Alto Veriña, estribaciones de la sierra de La Campa Torres, sobre los campos de La Iría la Fame, donde se encuentra el cementerio de Xove, realmente en términos de Veriña.
 

Un monumento recuerda a los Neños de la Guerra, evacuados a la Unión Soviética desde el Puerto del Musel al caer el Frente Norte durante la guerra civil, en septiembre de 1937, apenas un mes antes de la toma de Gijón/Xixón, la última plaza de la República en el Cantábrico





Campos de verde césped en la antesala de la playa, donde unas palmeras le confieren un cierto aire mediterráneo a este entorno.



La circular sede de la EMA o empresa municipal de aguas llama la atención pero el Camino como tal pasa un poco más allá de la playa y sus jardines, discurre por el cruce de avenidas de Cuatro Caminos.





En Cuatro Caminos cruzamos la avenida y seguimos adelante, entrando en el populoso barrio de La Calzada.


La Calzada, topónimo de indudable filiación caminera, casi "una ciudad dentro de la ciudad.


Vamos andando en este momento por la Avenida de la Argentina, donde estuvieron Les Cases del Barberu, siendo ahora una larga arteria urbana y comercial.



El Camino pasa junto al Ateneo de La Calzada, otra gran institución, nacida en 1904 como sucursal del Ateneo Casino Obrero de Gijón.



El Ateneo de La calzada, en esquina.


La Avenida de la República Argentina sigue el trazado del varias veces milenario Camín Real de la Costa. Donde antaño hubo solo praderías se fueron instalando industrias y ciudadelas obreras que dieron paso a los actuales edificios de viviendas.


El colegio.


Es una calle netamente comercial y de hostelería, como otras de La Calzada, en las que actualmente predomina el sector servicios.


El definitivo empuje urbanístico que configuró La Calzada en su aspecto actual vino dando con la creación de la siderúrgica UNINSA, que posteriormente fue ENSIDESA y posteriormente y con no pocas vicisitudes paso a ser Corporación Siderúrgica Integral (CSI), Aceralia y últimamente Arcelor Mittal. Junto a sus instalaciones pasaremos al salir del casco urbano.


La avenida es actualmente un estupendo boulevard de anchas aceras. Hace no demasiados años aún todavía soportaba el tráfico que atravesaba la ciudad, ahora este ha disminuido notablemente al abrirse en los años 90 del siglo XX la Ronda Sur.


Las conchas doradas indican aquí el Camino.


Bellos jardines. La Calzada ha sido otro de los barrios en los que se ha intervenido acertadamente para mejorar su entorno y habitabilidad.



 Esta misma avenida pasa junto a la iglesia de Fátima, muy comprometida desde siempre con el barrio, donde veremos el busto en homenaje al Padre José María Díaz Bardales, El Cura Obrero de La Calzada


El Padre Bardales.







Busto e iglesia.


Bellos parques en el entorno de la iglesia.


Rotonda hacia El Cerilleru


La Calzada Alta pasó a ser más conocida como El Cerilleru por la instalación, en 1862, de la fábrica de cerillas de José María Marina, entonces apartada de zonas pobladas. 


Conchas camineras en El Cerilleru.
 

Peregrina de El Cerilleru.



El Cerilleru.


Concha y peregrina.




Testimonio industrial en el Camino es el antiguo Edificio Cristasa, con su gran chimenea, actual Centro Municipal de Empresas. 




Un poco más atrás conviene saber que tenemos El Parque'l Cerilleru, pulmón verde del barrio.










Bandera de Asturias y del Real Sporting de Gijón.


El Camino sigue junto a Cristasa.


Bancos para sentarse.


Amplias aceras y jardines.




Nuevas urbanizaciones.


Colegio Público Miguel de Cervantes.


El Camino pasa por el puente sobre la línea ferroviaria


Ferrocarril al Puerto del Musel.


Casas de planta baja advierten que nos aproximamos a zonas rurales.



 El Campón, zona de expansión urbanística, entrada en la parroquia de Veriña, paisajes entre lo urbano, lo rural y lo industrial.


Antaño estuvo aquí una de las más señeras fábricas de la ciudad: Crady.


Bancos en el Camino.


Praderías de La Ería la Fame. Las apetencias urbanísticas han quedado parcialmente paralizadas con la "crisis del ladrillo" . Al fondo es El Monte'l Condesu o La Llana y L'Alto Veriña, estribaciones de la sierra de La Campa Torres.


Ligera subida.


Fin de la cuesta.


Casa Pepe Ladia. Seguimos de frente, dejando a la derecha el ramal a La Campa Torres.


 Flechas amarillas en los postes junto a la gasolinera. Hay marcas rojas y blancas de senderos de largo recorrido, como la Vía de la Plata.


Ruinas industriales. Aquí estuvo el tren de laminación de Alvarín.


Los hitos, flechas y conchas xacobeas nos sirigen hacia este desvío a la derecha. También podríamos seguir adelante para evitar las vías del tren.


Señal xacobea.


El depóstio de agua de Veriña, cerca de Los Praos del Cuenca y Adolfino.


Caminamos un poco cuesta abajo.


Flechas amarillas y al fondo las vías del tren y la gasolinera.


El peligro de los pasos a nivel. En este en concreto han ocurrido graves accidentes y una placa prohibe el paso. Aún así las flechas indicadoras siguen indicando que los peregrinos crucen por esta vía.


La alternativa para evitar esta peligrosa vía del Ferrocarril Ferrol-Gijón, antiguamente apodado El Carreño pues primeramente se dirigía a este concejo vecino, es no venir por aquí sin pasar sobre las vías por el puente, que vemos al fondo de la fotografía.


El paso por las vías del ferrocarril aunque oficialemnte prohibido se hace y es sumamente peligroso.


Pero la solución no es ni mucho menos perfecta ni exenta de riesgo. Como comprobamos en la fotografía, al llegar al puente los peatones se quedan sin acera y sin prácticamente arcén, jugándose la vida con un intenso tráfico que les viene de espaldas. Una vez más se juega con la vida de viandantes y peregrinos.


Al este, el polígono industrial de La Peñona.


Tanto si venimos por el paso a nivel como por el puente, ambas opciones se reúnen en esta rotonda. Estamos en Veriña de Baxo.


 En Veriña de Baxo, nos dirigimos ahora a El Puente Secu.